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domingo, 22 de abril de 2018

22 de abril de 2018. Miguel Ángel Pacheco falló a espadas.

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo  Corrida de novillos. 

Ganadería 

Se anunciaron 6 novillos de la ganadería de Toros de Sando/Julio García, de procedencia Jandilla en la línea de Fuente Ymbro, que hicieron su presentación en Las Ventas en la tercera novillada de la temporada. Ganado bien presentado, algunos ejemplares, como el cuarto, con romana y trapío de toros. El juego fue desigual. Segundo y sexto dieron buen juego sacando casta y transmitiendo a los tendidos la emoción que se espera de un animal de esta raza. El primero y cuarto fueron pitados en el arrastre. 

Terna: 
  • Adrián Henche De grana y oro. Estocada trasera y desprendida. Silencio. Cinco pinchazos y descabello. Silencio. 
  • Miguel Ángel Pacheco: De blanco inmaculado y oro. Dos pinchazos, el primero lo escupe, media estocada perpendicular y baja, aviso y como remate seis descabellos. Saludos desde el tercio. Pinchazo bajo, y estocada casi entera y caída. División de opiniones. 
  • El Adoureño: De. blanco y plata con cabos negros. Estocada habilidosa. El novillo se echa y lo levanta el puntillero. Aviso. Se vuelve a echar para no levantarse más, pero antes tuvo que soportar 4 golpes de puntilla. Silencio. Pinchazo entrando fuera de cacho, Dos pinchazos más y estocada casi entera baja, tendida y atravesada, en una palabra… “un sartenazo”. Aviso El torero recibió como premio el silencio de los espectadores. 
Presidente: D.Justo Polo Ramos. 

La tarde no fue complicada para el presidente, solo apuntar que el sexto recibió del picador una masacre en toda regla y no se vio desde los tendidos que tan siquiera fuera amonestado. Si fue así hay que decir que se están perdiendo las formas desde un lugar donde se debería velar por el respeto a la fiesta. 

Suerte de varas: 
  1. Lanudo. 463 kg. .En la primera entrada al caballo huyó despavorido al sentir el hierro. A continuación entró al caballo sin poner en suerte. El piquero no estuvo afortunado, tapándole la salida y saliiéndose de la raya de picadores. En la tercera entrada tampoco estuvo afortunado, dejando solo la marca de la puya, pero trasera. El novillo manso, descastado e inválido. 
  2. Caudillo II 473 Kg.. En la primera vara fue castigado trasero y el montado no rectificó, saliendo suelto de la pelea. En la segunda entrada le arreó de lo lindo y el animal metió los riñones y la desvergüenza del picador le permitió taparle la salida. Novillo encastado, su juego transmitió a los tendidos mucha emoción.. 
  3. Caudillo 464 Kg: En la primera vara se agarró bajo pero no lo castigó. En la segunda el picador se limitó a marcar el castigo, pero trasero y caído. El animal mostró en su juego mansedumbre y falta de casta. 
  4. Tasador. 515 Kg:. El montado marcó el castigo bajo y no rectificó. El animal empujó metiendo los riñones. A la salida se dio una vuelta de campana que acusó durante la lidia. En la segunda entrada al caballo salió suelto y fue mal picado. Novillo reservón que acusó el tropezón. 
  5. Iluminado I 491 Kg. El picador marcó trasero limitándose a sujetarlo. En la segunda el piquero se limitó a cumplir el expediente, y no provocar la embestida del animal. Cuando se arrancó volvió a picar trasero. El novillo acuso el castigo a que lo sometió desde el mastodonte montado. 
  6. Infundio. 451 Kg. El piquero se lució en su labor, pero no a favor de su enemigo. En la primera entrada marcó el castigo trasero y tuvo la poca vergüenza profesional de no rectificar, masacrándolo como vil matarife. En la segunda entrada se limitó a marcar el castigo. Novillo masacrado en el caballo y que le mostró a su picador que aún tuvo la vergüenza de llegar a la muleta transmitiendo a los tendidos con nobleza. 
Cuadrillas y otros. 

Con tarde de sol y sombra pero asomando por el horizonte la templada temperatura de la primavera, se celebró la tercera novillada de la temporada con un cuarto de aforo. La ganadería hizo su presentación en el coso venteño y con ello tomó antigüedad. 

En cuanto a las cuadrillas, ayer destacaron los picadores, pero desgraciadamente no en la línea de la profesionalidad y honradez del que se viste de luces con la ilusión del artista dispuesto a crear arte, sino todo lo contrario. Ante la mediocridad que ofreció el colectivo de piqueros, destacó uno de la cuadrilla de El Adoureño que atiende al nombre de Jesús del Bosque, Este “caballero” dejó en entredicho tanto su profesión como a todos sus compañeros, dejando en la plaza un ambiente de desilusión en los tendidos, que era lo menos indicado que podía recibir la fiesta. La fiesta que a este individuo le paga como profesional. 

Ante este desasosiego que creó ayer en el ruedo el picador mencionado, sería injusto no nombrar a los banderilleros, Andrés Becerra y Ángel Luis Mayoral que tuvieron que desmonterarse en el tercio de banderillas en el segundo de la tarde. El primero de ellos salió apurado del par y el novillo hizo hilo con el torero, y éste no encontró ningún capote en el ruedo que le hiciera el quite. Menos mal, para su suerte, que el animal desparramó la vista en otra dirección y pudo refugiarse tomando el olivo. 

En el tercero destacó en la lidia el torero de plata, Morenito de Arlés como también lo hizo en la colocación de los rehiletes en el sexto. En este ejemplar se tuvo que desmonterar el subalterno francés. . 

Sin embargo en el primero los banderilleros no pusieron la ilusión de intentar hacer las suertes bien. 

Comentarios: 

Al abandonar el coso los aficionados mencionábamos el comportamiento del segundo, tercero y sexto de la tarde, novillos que dieron buen juego y llegaron a la muleta con ese puntito de transmisión que deja un sabor de boca en los aficionados que desean ver a esta ganadería en manos de novilleros que conozcan el toreo tal y como lo exige la afición. 

Pero no sería justo mezclar a los tres novilleros en la misma cocción, ya que cada uno ofreció el sabor que tenía en su muleta y en esto destacó Miguel Ángel Pacheco en el segundo de la tarde, ejecutando el toreo en redondo, pero los presentes sentimos que a pesar de irnos detrás del acero a la vez que el torero gaditano ejecutaba la suerte suprema, con el único propósito de ofrecer al torero el triunfo, éste falló a espadas. Fue una pena ya que tenía la oreja metida en el esportón. El torero levantó los primeros olés de la tarde con un toreo rematado para dentro, vertical y cargando la suerte, citando con la muleta “planchá” y lo más importante, ligado. Pero la magia de la fortuna y su caprichosa aplicación, no quiso en esta ocasión estar junto al torero a la hora de matar. En el quinto la suerte le dio la espalda, el novillo llegó a la muleta acusando la lidia a la cual fue sometido en el caballo, y en cuanto lo obligaba barría la arena con su cuerpo. No hubo novillo y el torero se limitó a cubrir el expediente. Con los mimbres que mostró el torero fueron suficientes para que el aficionado construya sus ilusiones pata tiempos venideros. 

Adrián Henche no tuvo enemigo en su primero. A pesar de ello intentó sacar lo que no tenía, logrando con ello dos muletazos dignos de recordar, pero cometió el error de ponerse pesado, y los presentes le criticaron el hecho al comprobar que el animal no tenía nada que ofrecer. En el cuarto le tocó en suerte un novillo reservón que sufrió una vuelta de campana, y este hecho limitó mucho el juego del animal. A pesar de esto, el torero tampoco mostró interés en el poco juego que dio el animal, limitándose a acompañar la embestida de su enemigo con muletazos sin contenido. 

El Adoureño comenzó la faena a su primero con dos series de derechazos carentes de colocación. No tuvo bastante con ofrecer este tipo de toreo que continuó con la mano derecha dando pases con la suerte descargada y con el agravante de embarcar con el pico de la muleta. Lo intentó por el pitón izquierdo pero tampoco logró acoplarse por este lado, volviendo al toreo en redondo. El animal se fue rajando según transcurría la faena buscando el amparo de las tablas. En el sexto se encontró con un novillo que transmitía a los tendidos, pero el torero francés tampoco encontró el acople que necesitaba la faena, ofreciendo un compendio de "destoreo" que puso a la afición de parte de su enemigo. El burel después de recibir la masacre en el caballo, ofreció al torero la oportunidad de triunfar pero el francés dejó escapar la oportunidad. 

©Pepeíllo

domingo, 15 de abril de 2018

15 de abril. de 2018 “El populismo manda”

Corrida de novillos. 

Ganadería 

Se anunciaron 4 novillos de José Luis Pereda y dos de La Dehesilla, lidiados en 3º y 4º lugar. La procedencia de ambos hierros es la misma, Juan Pedro Domecq y Núñez, ésta última en la línea de Torrestrella. Bien presentados y con romana, excepto el tercero sin cara. Algunos de ellos por su trapío posiblemente hubieran sido rechazados por los representantes de las figuras. En el juego que ofrecieron afloró la mansedumbre, la flojedad y salvo el quinto que se dejó pegar en la primera vara, todos adolecieron de la casta y la bravura que los aficionados esperan en animales de esta raza. 

Terna: 
  • Ángel Jiménez De grana y oro. Estocada caída tirándose a matar fuera de cacho. Silencio. Dos pinchazos, aviso y dos descabellos. Silencio. 
  • Pablo Atienza: De verde manzana y oro. Pinchazo, pinchazo hondo Silencio. En el quinto, metisaca, pinchazo sin soltar, aviso y descabello. Silencio. 
  • Rafael González: De rioja y oro. Estocada algo baja y atravesada. Oreja protestada. Pinchazo sin soltar y estocada. Petición y vuelta al ruedo por su cuenta.. 
Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito. 

En el tercero de la tarde el señor presidente se dejó llevar por la generosidad de un público que solicitaba el trofeo a una faena que no mereció tal honor, pero el público solicita y el presidente concede, mostrando con ello una componente de irresponsabilidad por el cargo que ocupa. En el cuarto cambió el tercio sin haber sido picado el novillo. 

Suerte de varas: 
  1. Tramposo. 510  kg. .En la primera entrada al montado se defendió, el piquero le tapó la salida y en cuanto le abrió la puerta salió huyendo como alma que lleva el diablo. En la segunda entrada, peleó sin fijeza. Manso, blando y noble en la muleta.. 
  2. Esmeraldo 536 Kg..En la primera entrada derribó, pero este hecho fue un espejismo, el piquero castigó bajo En la segunda vara el astado se limitó a mostrar la mansedumbre que llevaba dentro. Mansote y con poca codicia para la muleta. 
  3. Carpintero 530 Kg: En general hizo una fea pelea y en la segunda vara salió huyendo al sentir el castigo del hierro. Manso en el caballo En la muleta fue apagándose su embestida según transcurría la faena. 
  4. Ambicioso. 480 Kg: Hizo una pelea de manso con el montado y en la segunda entrada salió suelto. En la faena de muleta presentó algunas dificultades pero el torero no estuvo a la altura de su enemigo. 
  5. Muletero. 495 Kg. En la primera vara se dejó pegar y en la segunda recibió un picotazo. Cumplió en el caballo, ese fue su único bagaje junto con la excesiva nobleza mostrada en la faena de muleta. 
  6. Unjaleo. 530 Kg. El juego que ofreció el burel en varas fue de manso descarado y cumplidor en la muleta. 
Cuadrillas y otros. 

Se celebró la novillada con un tercio de aforo. El cielo estuvo toda la tarde cubierto de nubes que trajeron algo de viento, creando con ello un ambiente algo desapacible en los tendidos. 

En cuanto a las cuadrillas se lucieron en banderillas, tanto José Manuel Más en el segundo y Rafael González en el sexto a pesar de ser un torero de capote, hecho que aprovechó para llevar una lidia encomiable en el tercero de la tarde, dando los capotazos justos dejando al toro colocado para el siguiente par. Muy bien, torero. 

Comentarios: 

En el sexto de la tarde y después de una faena sin mucho contenido exceptuando la primera serie de redondos, el público presente solicitó el trofeo para Rafael González, sin tener en cuenta su ignorancia, solo por el hecho de haber pagado su entrada. Los aficionados pasamos un momento de tensión ya que nos temimos que el usía regalaría la Puerta Grande a un torero que no hizo meritos para ello. En esta ocasión el presidente estuvo inflexible y no cayó en la tentación del triunfalismo que rezuma el palco en los últimos tiempos, evitando con ello otro ataque de frivolidad a la fiesta. 

Sin embargo en el primero y casi en una faena que fue trasunto de la segunda, concedió un trofeo inmerecido y que fue protestado por la mayoría de los aficionados. 

En el primero de su lote, Rafael González mostró una templanza en el manejo de la franela, consiguiendo con ello una serie de redondos muy ajustada previo comienzo del consabido pase cambiado de recibo. Continuó el torero con otra serie con la mano derecha, pero menos ajustada que la primera y a partir de aquí el novillo fue perdiendo recorrido, siguiendo por el mismo camino la labor del torero. Al natural no tuvo la enjundia que consiguió en el toreo en redondo, ya que su enemigo no se entregó en la pelea por ese pitón, por lo que la faena fue de más a menos. En un descuido del torero el animal se vio en la obligación de llevárselo por delante, pero afortunadamente sin consecuencias. El tremendismo afloró en el torero como remate de faena y esa posiblemente sería la razón en que basó el público la petición del trofeo para su torero. En el sexto y como dije anteriormente, la faena adoleció de continuidad, ofreciendo el torero una serie templado de derechazos llevando la embestida incierta de su enemigo muy ajustada en la muleta. En el toreo al natural el novillo transmitió menos y el torero no encontró los recursos ni pisó los terrenos adecuados que ofrecía la ocasión para triunfar. Todo quedó en un, quiero y no puedo, pero el enardecido público asistentes solicitó el trofeo para el madrileño, pero en esta ocasión no tuvo la respuesta del palco a su petición. 

Los dos compañeros que alternaron con él no mostraron ninguna disposición para que en un futuro inmediato puedan ofrecer la calidad que se espera en toreros que busca abrirse un hueco en este difícil mundo de la tauromaquia. Aunque en el reglamento no está marcada la edad que debe regir para el triunfo, ambos han superado ya con creces el frontispicio de la madurez que exige el siguiente paso en el escalafón, y lo que demostraron sobre el albero venteño no estuvo a la altura de lo debe ofrecer un aspirante a figura del toreo. 

Ángel Jiménez se encontró en su primero a un animal flojo de remos teniéndolo que embarcar sin el sometimiento que debería haber entre la inteligencia del hombre y la fuerza del burel, justificando de esta manera el toreo moderno de faenas aliviadas ante toros casi cadavéricos. El viento presente puso aún más complicada su labor, donde solo se le apreció voluntad. A la falta de fuerza del novillo se le unió su nobleza, y en algunos muletazos consiguió templar la embestida dándole la distancia adecuada, pero al torero le faltaron los recursos necesarios para que su labor tuviera continuidad. En el cuarto consiguió unos doblones con cierta enjundia torera, pero todo lo que vino después fue mostrar que su muleta no se ajustaba a lo que requería su enemigo, y debió de olvidar cargar la suerte y colocarse en el terreno adecuado 

La labor de Pablo Atienza en su primero fue dirigida desde la escuela del “pegapasismo”. El novillo tampoco se prestó al lucimiento pero los aficionados  notaron cual era el fin del matador y el tipo de toreo que imprimió a su labor. Adornó la faena, que en honor a la verdad nunca existió, con unas manoletinas, muy de moda, que pudieron salirle muy caras, ya que en una de ellas, se le coló el novillo, lo desarmó y casi lo arrolla. En su segundo, y dada la situación en que se encuentra el torero, no tuvo otra ocurrencia que citar a su enemigo metiendo el pico descaradamente. Supongo que esas triquiñuelas lo aprenderán en la escuela. ¡Pobres alumnos! El novillo acusó la vuelta de campana que dio en el primer par de banderillas, pero aún le quedaron fuerzas en su acometida para desbordar al coleta. A partir de aquí no tuvo nada que ofrecer a la parroquia. 

©Pepeíllo

domingo, 8 de abril de 2018

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo

Corrida de novillos.

"Una perita en dulce"

Ganadería 

Se lidiaron 6 novillos de Fuente Ymbro encaste Juan Pedro Domecq línea Jandilla. Bien presentada y con romana. Blandos en general y sin casta, excepto el primero, mostrando excesiva nobleza en el último tercio. En el caballo mansearon y ninguno empujo con clase, aunque dos llegaron a derribar, El primero y el tercero. 

Terna: 
  • Jorge Isiesas De marino y oro. Sartenazo infame. Silencio. Estocada baja y atravesada. Tímidos aplausos de su peña. 
  • Carlos Ochoa: De azul y oro. Pinchazo sin soltar y estocada trasera. Vuelta por su cuenta. Un pinchazo, metisaca, media estocada y descabello tras aviso. Silencio. 
  • Ángel Téllez: De verde botella y oro. Estocada baja y tendida, aviso. Tímidos aplausos Metisaca de juzgado de guardia, aviso y estocada trasera. Silencio. 
Presidente: D. José Magán Alonso. 

Lo mejor que le puede ocurrir a un presidente es pasar inadvertido durante el festejo, limitándose a cumplir el reglamento en los cambios de tercio. Sin embargo en el segundo de la tarde cambió el tercio de varas sin criterio, ya que el novillo no había sido picado. 

Suerte de varas: 
  1. Rebueno. 5515 Kg..En la primera entrada romaneó y derribó al caballo. El montado no lo castigó En la segunda salió huyendo al sentir el hierro. Manso con casta, con querencias a tablas. 
  2. Retama. 523 Kg. Ofreció un juego variado en el caballo. En la segunda entrada salió suelto. Mansote y noble, que puso en bandeja el triunfo del torero en el último tercio. . 
  3. Heráldica 520 Kg: El montado se dejó derribar su montura por la impericia al sujetar a su enemigo. En la segunda entrada se defendió. Blando y noble en la muleta. 
  4. Historiador. 534 Kg: Manseó empujando en el peto con la cara alta intentando quitarse el hierro y como consecuencia partió la vara en varios trozos. En la segunda entrada no se empleó, repuchándose antes de salir suelto. Manso, dando un juego variado en la muleta. 
  5. Flamante. 480 Kg: En la primera vara no se entregó y en la segunda se defendió y salió suelto. Manso y noble en la muleta, metiendo la cabeza por ambos pitones. 
  6. Vivero. 538 Kg. Se dejó pegar en la primera entrada al caballo y en la segunda no destacó su juego. Llegó con nobleza al último tercio 
Cuadrillas y otros. 

En tarde desapacible se celebró la primera novillada de esta temporada, donde la plaza registró un cuarto de entrada. Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del rejoneador, Ángel Peralta, fallecido recientemente. 

La casta unida a la mansedumbre del primero de la tarde hizo que en cada envite de la lidia hiciera hilo con los toreros. De esta manera ocurrió que en un lance desafortunado de Jesús Montes, lo persiguió hasta las tablas, el torero de plata se vio apurado al entrar en la tronera del 10 y el animal rebaño el bulto y sacó al banderillero a la arena, lanzándolo por los aires y causándole daños, los cuales recogimos en el parte médico: herida en el tercio inferior cara externa muslo izquierdo, con dos trayectorias, una hacia atrás de 15 cm. que alcanza cara posterior fémur y contunde nervio ciático y arteria poplítea y otra herida hacia arriba de 15 cm. que produce destrozos en fascia lata, vasto interno y músculos isquiotibiales. Es intervenido quirúrgicamente en la enfermería de la plaza de toros. Se traslada al Hospital San Francisco de Asís. 

Comentarios: 

Los novillos ofrecieron un recital de falta de casta de la cual solo se salvó el primero, pero todos mostraron una excesiva nobleza en el último tercio. El primero que perseguía hasta las tablas todo lo que se movía, en el último tercio y a pesar de sus querencias a los terrenos de tablas, cuando el novillero le daba la salida hacía ellas el animal metía la cabeza con claridad como sus hermanos de camada. Jorge Isiegas llevó a cabo una faena con altibajos, donde se pudo apreciar algunos detalles de oficio, aguantándolo en unos derechazos de recibo, pero de ahí no pasó lo que ofreció a los espectadores. El animal se fue quedando corto en sus acometidas restando toda oportunidad a la voluntad del matador, que debido a ella se puso pesado. Su segundo, un mansote con gotitas de casta acudía al engaño en oleadas, pero el torero no encontró el temple en la franela, ya que cuando el novillo acudía metía la cabeza con claridad. No obstante se le volvieron a ver detalles al matador y ganas de ser torero. 

Carlos Ochoa por su parte se encontró con un lote cuya nobleza puso en bandeja el triunfo del matador, pero el madrileño entendió que el éxito consistía en dar pases, y en su primero consiguió una serie de redondos sin descomponer la figura, pero al natural citaba descompuesto y sin llegar a los tendidos. Como punto final a una faena sin enjundia, tiro del manido recurso de las bernardinas, tan de moda en estos tiempos de toreo barato. Su segundo llegó a la muleta metiendo la cabeza con mucha clase y nobleza, pero el torero fue incapaz de ponerse en su sitio olvidándose de cargar la suerte para darle sentido a su labor y desmarcarse del toreo vulgar, siguiendo al pie de la letra la estela que marcan las figuras. 

Ángel Téllez se encontró en su primer enemigo la blandura y la nobleza. Al principio de faena se dobló con él y el animal comenzó a mostrar falta de fuerzas en cuanto lo sometía. El torero se limitó a completar su faena con muletazos por ambos pitones, pero con el sello de la vulgaridad. Un parroquiano próximo a mi localidad, comentó el novillo no se merece ese trato. Supongo que debido a la distancia que le separaba del torero, éste no escucharía la frase, pero es lo que tenía que haberle indicado su peón de confianza, Fernando Téllez, desde el burladero ya que no paraba de gritarle dándole consejos. En su segundo comenzó la faena toreando al natural, pero sin transmitir ningún sentimiento a los tendidos. De esta manera consiguió una serie aseada de redondos pero carente del temple necesario y fuera de sitio, hecho que le quito toda credibilidad a su labor. ¡Menudo novillo se dejó ir el aspirante a matador!. 

©Pepeíllo.