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jueves, 27 de agosto de 2026

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros nocturna.

“Otra orejita de la presidencia”

Se lidiaron seis toros de la ganadería de Pedraza de Yeltes, dos cinqueños, 1º y 6º y cuatro cuatreños. Bien presentados y con romana que ante un cuarto de plaza mostraron un juego variado, destacaron el segundo, con casta, tercero y sexto. El quinto dio en la báscula 720, marcando un posible récord en el peso de un toro en Las Ventas. Dicho queda para los amantes de los datos.

Terna:

Francisco José Espadas. De marino y oro. En el primero pinchazo perdiendo la muleta, media baja (con protestas) y dos descabellos tras aviso. Silencio. En el cuarto dos pinchazos y estocada desprendida. El toro se echó después de 4 descabellos y de un aviso de la presidencia. Silencio.

Joaquín Galdós. De gris difuminado y azabache. Aviso tras estocada habilidosa. El animal tardó en caer. Saludos. En el quinto pinchazo, metisaca, media caída y descabello. Silencio.

Cristian Parejo. De rosa palo y oro. En el tercero estocada atravesada y desprendida y cuatro descabellos tras un aviso. Saludos. En el sexto pinchazo hondo en la suerte contraria y estocada. Oreja.

Presidente: D. Pedro Fernández Serrano.

No estuvo acertado el Señor Presidente manteniendo en el ruedo al inválido cuarto, perjudicando al torero, a los presentes y a la fiesta. Los aficionados que pagaron su entrada le recomendaron, muy educadamente, que abandonara el palco. Por tanto, el empresario se encontró con un regalo en los corrales. Concedió un trofeo en el sexto después de un pinchazo y una petición que no fue mayoritaria. ¡Para que están las vueltas al ruedo!

Suerte de varas:

Destacó en el quinto, por lo mal que hizo su labor, el picador Francisco Javier Fernández. Primero marró y después picó muy mal, recibiendo la queja de los aficionados. El resto de sus compañeros, un puyazo trasero en el segundo, tapándole la salida y el tercero fue recibido con un castigo en los bajos.

Cuadrillas.

Los toreros de plata cumplieron en general Mereció desmonterarse Iván García al banderillear al primero, colocando un extraordinario segundo par, pero el matador se olvidó de darle permiso.

Crónica.

Los tres toreros mostraron disposición ante un ganado de distinto comportamiento, donde el lote de Christian Parejo, dio mejor juego. Ninguno dio la oportunidad de lucimiento con el capote y algunos buscaron la salida al aparecer en el ruedo. El torero de Chiclana de la Frontera, Christian Parejo, se encontró en el tercero de la tarde con Bello, un animal de bella lámina, que se empleó lo justo en el caballo dejándose pegar y que llegó a la muleta con un buen pitón derecho, pero el torero confundió la calidad por la cantidad, citando fuera de cacho y ofreciendo ventajas que no solicitaba la afición. Por el pitón izquierdo no llegó a ajustar su muleta a las embestidas de su enemigo, repitiendo la falta de colocación que mostró en el toreo en redondo. Lo que no se le pudo negar fue la voluntad ofrecida en su labor. El sexto, hizo una fea pelea en el caballo, defendiéndose en el primer puyazo y el segundo fue de trámite. En el último tercio Parejo lo sacó a los medios ajustando la embestida de Resistente a la pañosa, en el toreo en redondo el animal le mostró sus credenciales de encastadito y el torero tuvo que tirar de disposición y valentía para dar una tanda de redondos sometiendo a su enemigo con la muleta barriendo el albero y aguantando con firmeza las acometidas del burel. El público se entusiasmo con la disposición del matador y el toro estuvo pidiendo guerra hasta los últimos momentos de la lidia. El acero le privó de trofeos de más peso que el obtenido.

Francisco J. Espadas recibió a su primero, también Bello de nombre y de estampa, de capote pero el animal se lo tomó a mal y no se desplazaba en los envites, mostrando algo de blandura en sus movimientos. En el caballo se empleó en la primera vara pero perdió las manos y la segunda fue de trámite. Con la muleta mostró nobleza por el pitón derecho y el torero de Fuenlabrada tuvo que limitarse a cuidarlo con muletazos a media altura y perdiéndole pasos para no obligar al animal. Lo intentó al natural pero por ese pitón no tuvo recorrido, quedándose en la suerte poniendo en aprietos al matador, pero el torero no se arrugó, mostrando buenas intenciones y maneras en la medida que le permitió su enemigo. En el cuarto se encontró con Resistente, un animal que debió tomar el camino de los corrales debido a la escasez de fuerzas y eso motivó que la suerte de varas y la labor del torero quedaran oscurecidas por la mala decisión del palco. El único quite lo llevó a cabo Espadas por tafalleras en el tercero de la noche.

Hurón cayó en suerte del torero peruano Joaquín Galdós. Un animal de preciosa lámina y con una cara con dos puñales, sobre todo el derecho. Después de buscar la salida al aparecer en el albero, el torero intentó meterlo en el capote pero el animal no se empleó. En el caballo tampoco mostró ninguna virtud de bravura, repuchándose en la primer entrada. Con la muleta el torero limeño lo sometió por bajo y el toro pudo mostrar su exigencia. Dio una tanda de redondos con mando llevando sometida la casta de su enemigo. El animal continuó empleándose y el torero también, pero por el pitón izquierdo el “pedrazadeyeltes” comenzó midiendo las embestidas y el torero desistió jugársela por ese pitón, continuando por el derecho, pero la labor ya estaba hecha. El quinto un ejemplar de 720 kg. y de nombre Potrillo, le costó desplazarse en el capote. En el caballo recibió un mal trato en la primera vara y en la segunda el picador se agarró arriba y el toro empujó con fijeza metiendo los riñones. En los primeros compases del último tercio, el matador lo sometió por bajo pero no debió gustarle esa oferta y comenzó defenderse, obligando al torero a abreviar su labor.

El coso quedó vacío y los asistentes alejándose de la baja temperatura que acompañó al último festejo nocturno.

©Pepeíllo.

sábado, 15 de agosto de 2026

 Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros nocturna.

“Las verónicas de José Garrido y nada más”

En tarde fresca y con amenaza de lluvia se anunciaron seis toros de Arauz de Robles, ganado de distintas procedencias. Bien presentados y con romana, dos cinqueños, todos aplaudidos de salida. Pero fue un fiasco ganadero. Al primero se le homenajeó su comportamiento con aplausos en el arrastre, lo contrario que a sus cinco hermanos de camada, que fueron pitados en el arrastre. El torero murciano, Antonio Puerta confirmó la alternativa con 35 años.

Terna:

Javier Cortés. De blanco y oro. En su primero metisaca, y media arriba que fue suficiente. Silencio. Dos pinchazos sin soltar y media estocada saliéndose descaradamente de la suerte. Silencio.

José Garrido: De verde y azabache. Media muy baja, intentaron levantar al toro para entrar a matar de nuevo, pero no lo consiguieron. Silencio. En el quinto bajonazo infame protestado. Silencio.

Antonio Puerta. (Confirmación). De blanco y oro. Pinchazo arriba y estocada algo trasera que valió. Aplausos de sus paisanos. Pinchazo sin soltar en la paletilla y estocada baja y descabello. Silencio.

Presidente: José A. Rodríguez San Román.

Cambió el tercio en el primero con dos entradas al caballo y debió haber entrado de nuevo. El animal quedó crudo para la muleta.

Suerte de varas:

Todo salió según lo previsto de los montados. Salvo en el quinto que Romualdo Almodóvar marcó arriba el castigo. Los demás picaron trasero, a Carlos Prieto de le fue la vara en el segundo y le arreó en la paletilla. Antonio Prieto, “el amigo de Palha”, y él sabe por qué, fue el único que se permitió taparle la salida al cuarto. Lo llevará en los genes. Lo que los aficionados no entendemos es como se sigue vistiendo el treje de luces este montado.

Cuadrillas.

Cumplieron en general, algunos en el tercio de banderillas no mostraron la profesionalidad que implica vestirse de luces. En el segundo cerraron mucho al toro y Pablo Gallego pasó apuros para salir de la cara del toro, tuvo que tomar el olivo, pero lo tomó con profesionalidad.

Crónica.

Posiblemente Antonio Puerta recordará esta tarde por muchos motivos. Confirmó la alternativa, se sintió arropado por espectadores que le solicitaron un trofeo en el toro de su alternativa, y lo más importante, le tocó en suerte Carpintero, un buen toro, el único del encierro que ofreció la posibilidad de triunfo. Pero… Comenzó sometiendo a su enemigo por bajo con muletazos que auguraban faena de altura, pero cuando comenzó a citarlo por el pitón derecho, lo hizo escondiendo la pierna contraria, haciendo un buen uso del toreo moderno, sin llegar a rematar los muletazos para dentro. El animal noble, con recorrido en sus embestidas y con transmisión a los tendidos, acudió también a la muleta en el toreo al natural, pero el de Cehegín no consiguió acoplarse. El sexto fue otra historia y muy distinta. Hasta el nombre no encajaba en un animal de esta belleza, Chistorrón. De entrada dio un recital de mansedumbre en la suerte de varas y cuando llegó al último tercio mostró poca entrega en la pelea y la muleta del torero menos, y con medios pases trató de salir de lo poco que pudo ofrecer a los tendidos.

Tanto Javier Cortés y José Garrido, vinieron dispuestos a ofrecer lo que el ganado les ofrecieran, pero solo pudieron mostrar su voluntad. A estos dos toreros hay que verlos de nuevo. El primero del lote de Cortés se llamó Venganza, Y si que se vengó el animal. En el caballo cumplió dejándose pegar, pero con la muleta en la mano el madrileño sometió por bajo al manso sacándolo a los medios. Lo pasó por el pitón derecho pero Venganza no se entregó y por el izquierdo se limitó a defenderse con muestras evidentes que solo buscaba que aquello terminara cuanto antes. Su segundo atendía por Mesonero. Fue un manso peligroso, mostrando en el caballo una evidente mansedumbre. Un desagradecido animal, criado a cuerpo de rey. No se podía pedir más, en la muleta se limitó a medir las embestidas colocando la voluntad del torero en un dilema, que resolvió quitándole las moscas y tomando el acero.

Pero quedaba el mejor momento de la tarde, breve, pero como dice Mila, “intenso”. Fueron cuatro, cinco, seis verónicas, no recuerdo, templando y moviendo los brazos, pasándose al toro por el fajín, como pocas figuras lo hacen y llevándolo embebido en el capote. Los “olés” resurgieron del sentimiento de los aficionados. Qué pena que los “isidros” y los “aficionados de feria”, se quedaran en sus casas. Así recibió José Garrido a Mestizo. En el caballo dio muestras de mansedumbre, hecho que refrendo cuando llegó a la muleta y vio que tenía que someterse por bajo en la pañosa del pacense. "Las cañas se volvieron lanzas”, y el animal fue bronco en sus embestidas y necesitó una muleta poderosa, de las pocas que hay hoy, por no decir ninguna. Garrido mostró voluntad pero no fue suficiente para doblegar a su enemigo. En quinto lugar apareció por chiqueros otro “Chistorrón”. El picador lo trató de manera correcta, marcando el castigo arriba, pero el burel no se empleó en el castigo y llegó a salir suelto de la pelea. El matador lo recibió de muleta con unos ayudados por alto muy toreros, pero Chistorrón no debió enterarse, y después de fijarlo en la boca de riego, dándole categoría de bravo, el animal se limitó a soltar la cara en los remates de los muletazos voluntariosos que le ofrecía Cortés como peligroso manso. Al natural le costó al madrileño acoplar su muleta a las dificultades que le ofreció Chistorrón. ¡Vaya nombrecito. Para el recuerdo!.

©Pepeíllo.