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domingo, 20 de septiembre de 2026

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros.

“2º Desafío ganadero”

“Un presidente con afición”

Se lidiaron 3 toros de Partido de Resina, 1º, 3º y 5º y 3 de Veiga Teixeira, procedente del Conde de la Corte vía Pinto Barreiros, Oliveira Irmaos. Bien presentados, astifinos y con cara. El cuarto fue devuelto a los corrales después del tercio de varas, donde recibió un duro castigo. Salió un sobrero de PS Rico,  Zurdo, que según los datos de una esciente aficionada, llevaba en El Batán año y medio que fue devuelto después del tercio de varas. En su lugar salió otro sobrero de San Martín, un animal escurrido y protestado. El aforo registró una floja entrada. Los espectadores que han liquidado los abonos disponibles, aún no se han decidió acudir al coso venteño, dejando los tendidos casi vacíos. Estarán preparándose para recibir a las figuras que venden el “toreo de verdad” y con ganado bravo y encastado. Y han acertado, el espectáculo que ofrecieron los de plata fue bochornoso, y los picadores, no digamos. Este tipo de espectáculos no está hecho para estos selectos aficionados. El torero mejicano Fermín Rivera confirmó alternativa. Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del apoderado y empresario Luis Álvarez.

Terna:

Fermín Rivera. Confirmación. De espuma de mar y oro. Estocada muy trasera y tendida y 7 descabellos en el toro de su confirmación. Aviso. Silencio. En el cuarto y ante un segundo sobrero de San Martín, pinchazo y descabello. Silencio.

Damián Castaño. De catafalco y oro. En el segundo estocada baja entrando fuera de cacho que rueda sin puntilla. Vuelta al ruedo tras mínima petición. En el quinto pinchazo, dos metisaca, otro pinchazo y cinco descabellos. Entre medias, el presidente s entretuvo en enviarle un aviso. Saludos desde el tercio.

Noé Gómez del Pilar. De azul pavo y oro. En el tercero media desprendida y aviso. Silencio. En el sexto, media tendida, aviso tras cuatro descabellos. El animal se marchó a morir a los medios y allí le recetó según mis cuentas 14 descabellos, entre ellos el segundo aviso. Bronca.

Presidente: D. Iñaki Sanjuán Rodríguez.

No dudó el usía en enviar los dos ejemplares aparecidos en cuarto lugar, lo que los aficionados no entendieron como salió el tercer cuarto con ese trapío. ¿Quien admitió este animal en el reconocimiento?. En la devolución hay que reconocer que mostró, aparte de seriedad, ser aficionado, como lo mostró en permitir entrar tres veces al caballo al tercero de la tarde, aunque después pasó lo que pasó, que al partidoderesina le vino mejor acudir al reserva, por cercanía y por mansedumbre.

Suerte de varas:

Algunos de los picadores tendría la vergüenza de lucir el castoreño de nuevo. Hay muchos empleos donde pueden mostrar su honradez y no dejar su labor al libre albedrío de la suerte. Me refiero a Rubén Sánchez en el cuarto, donde llenó de sombras la fiesta y tuvo la desvergüenza de salir al ruedo tres veces en el cuarto toro, al ser devueltos dos bureles, el primero con la duda que se lo había cargado este individuo. Este piquero tuvo que vivir el reconocimiento de las luces que alumbraron el albero en esta bella suerte en el quinto, al ver como un compañero suyo, Javier Martín, abandonaba el ruedo entre los aplausos de los presentes por intentar hacer bien su labor. Pero hay un detalle en esto, que para sentir vergüenza, primero hay tenerla.

Cuadrillas.

En el segundo tercio tampoco fue brillante que digamos. Los sainetes que montaron fueron varios: En el segundo, el tercero, el cuarto, en el quinto y en el sexto. ¡Hay quien dé más! Una reflexión me vino durante este deprimente espectáculo. ¿Por qué no salen los banderilleros con un solo palo en la mano? De esta manera no harían el ridículo de manera tan ostensible. Pero les debe importar muy poco este hecho. Ellos por tal de llegar a la plaza luciendo su terno como si se tratara de profesionales admirados y de postín. ¡Que pena! Después recibirían en su cuenta corriente el importe de su colaboración, de su colaboración de dejar a su torero con un toro que le enseñaron lo que no debieron. Supongo que le pedirían disculpas a su regreso al hotel

Crónica.

En el cuarto, el empresario hizo una limpieza de corrales. Como segundo sobrero salió un astado de San Martín, una animal protestado por falta de trapío en la “primera plaza del mundo”, o eso es lo que lo que venden, tanto el empresario como la empresa afín. Después de anunciar la empresa a bombo y platillo la venta de los abonos disponibles en la plaza, ¿cómo puede interpretar el aficionado que salga al ruedo este tipo de ganado?

En cuanto a lo aportaron los toreros de oro a este espectáculo fue muy poco. Damián Castaño estuvo a punto de rozar el triunfo en el quinto, un toro de nombre Pañero de Partido de Resina. El animal protagonizó un aseado tercio de varas acudiendo tres veces al caballo. Con la muleta mostró poco recorrido pero el salmantino supo aprovechar con un toreo clásico, sin descomponer la figura, las embestidas pastueñas de su enemigo. Tanto en redondo como al natural puso todo su empeño en llegar a los tendidos con medios muletazos, pero que supieron a gloria. La espada volvió a jugarle una mala pasada. En su primero de nombre Pintor, en su primer encuentro con el jaco, lo mandó contra las tablas, pero afeó ese impulso de bravura saliendo suelto. La segunda volvió a mostrar la mansedumbre que llevaba dentro. Con la pañosa Damián Castaño lo pasó por el derecho faltó de colocación y de temple. Las prisas, para los malos toreros, y usted, no lo es. Por el izquierdo mostró disposición y valentía, pero el toro mostró un peligro sordo que no le sirvió al salmantino en su deseo de triunfo.

Fermín Rivera confirmó con el toro Tijero, que manseó en el caballo las dos veces que acudió al montado. En el último tercio lo sacó a los medios, donde los toros pesan, pero en esta ocasión lo pasó por el derecho sin llegar a pisar los terrenos de los toreros que quieren triunfar. Su labor ante la nobleza del Partido de Resina no llegó a los tendidos, se puso pesado y las protestas de los aficionados le recordaron que aquello tocaba a su fin. En el cuarto fue otra corrida. Después de recibir de capote a tres toros, el único que aguantó la lidia fue Jareño, de San Martín, que mostró su mansedumbre en el caballo aunque no fue castigado. El mejicano recibió a su enemigo que en nada parecía un toro de lidia y que llegó a tumbarse en el ruedo con todo el descaro. Esto es lo que ofreció el empresario a los aficionados que acuden fielmente a la “Primera plaza del mundo”. Y quien lo vende posiblemente lleven razón, y el único que no muestre interés en que esto se cumpla sea el empresario.

Gómez del Pilar también sufrió la afrenta de su cuadrilla en el tercio de banderillas, no en el tercero, también en el sexto. Y que pedirle a este modesto torero después de lo que dejaron en la muleta sus “compañeros”. Nada. El tercero lo pasó por ambos pitones sin mucha convicción, a mi parecer no entendió a su enemigo. En el sexto y después de casi tres horas de aguantar lo duro de la fiesta, lo sacó al la segunda raya y el animal se quedaba corto por el derecho y por el izquierdo ni acudía al engaño. Una pena torero, la próxima vez elija otros compañeros de viaje, en este viaje que a veces debe ser muy duro para los toreros modestos como usted.

©Pepeíllo.

domingo, 13 de septiembre de 2026

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros.

“Desafío ganadero”

“Varios toros se fueron sin torear”

Se lidiaron 3 de Valdellán, 1º, 3º y 5º y 3 de Juan Luis Fraile, 2º, 4,º y 6º. Ambas ganaderías de procedencia Santa Coloma. El único cinqueño fue el quinto. El público no llenó ni un cuarto de plaza. El tercero fue devuelto a los corrales y en su lugar se corrió el primer sobrero, un ejemplar de El Montecillo. El ganado ofreció casta y nobleza y cara astifina. El 5º fue aplaudido en el arrastre. El ganado presentado por Fraile le falto remate.

Terna:

Pérez Mota. De azul marino y oro. En su primero dos pinchazos y descabello. Silencio. En el cuarto pinchazo bajo, al segundo intento lo enganchó y le tiró unos derrotes antes de doblar. Aplausos.

Alberto Lamelas. De rioja y azabache. En el segundo dos pinchazos, el segundo bajo y descabello tras aviso. Saludos. En el quinto estocada baja. Vuelta al ruedo por su cuenta, tras petición minoritaria.

Juan Carlos Venegas. De fucsia y oro. Pinchazo tirándose en la distancia. Aviso. Otro pinchazo bajo y estocada caída. 2º aviso. El toro tuvo una muerte brava. Silencio. En el sexto tres pinchazos y aviso. Silencio.

Presidente: D. José Antonio Rodríguez San Román.

Dudó mucho el presidente para sacar el pañuelo verde en el tercero, un inválido que mostró pocas condiciones para la lidia.

Suerte de varas:

Los picadores y sus jefes de filas a lo suyo. Los primeros a castigar trasero, con puyazos escandalosamente bajos y taparles la salida a los bureles, los segundos a permitir que se masacren los toros Nadie toma cartas en este asunto fraudulento a la vista de todos los asistentes.

Cuadrillas.

En el cuarto tuvieron que pasar ocho veces por la cara del toro para dejar “4” palos. Se dice pronto. Tuvo que banderillear Iván García al quinto para que el público le obligara a desmonterarse y no era un toro fácil.

Crónica.

El ganado no puso fácil la labor de los toreros, que dieron todo lo que su repertorio muleteril les permitió. Los generosos aficionados sentirían que Alberto Lamelas en su primero lo recibiera con muletazos por alto sin someter las cometidas de Garbancito, un animal que manseó en el caballo llegando repucharse, pero que en la muleta recibió una lidia equivocada por parte de Lamelas. Así ocurrió, que el torero de Cortijos Nuevos, Jaén, tuvo que tirar de valor y disposición ante un enemigo que sabía lo que dejaba atrás. Fue una pelea muy interesante donde el valor del jienense intentó pasar la casta de su enemigo por el trapo rojo jugándose la vida de manera tan natural, ante un astado que daba miedo mirarle la cara. En el quinto se encontró Lamelas con Hechicero, un astado que metió los riñones en el caballo y que recibió un castigo excesivo del montado, cuyo nombre era Luciano Briceño. Ese hecho no fue óbice para que pusiera en bandeja el triunfo del torero al no cansarse de embestir, pero en esta ocasión Lamelas estuvo por debajo de su enemigo. No olvidar el nombre del toro. Se llamaba Hechicero, como el primero, pero el comportamiento de este distó mucho de su hermano de camada. Este cayó en suerte en el torero Pérez Mota. El animal tuvo un comportamiento de manso en el caballo, aunque en la primera entrada se dejó pegar. El torero lo sacó a los medios en el último tercio y tanto el toro como el torero no entendieron sus funciones. El animal no se entregó en la pelea y el torero con muletazos sin ligazón, su labor pasó por el albero venteño sin pena ni gloria. El cuarto de nombre Gañanito realizó una fea pelea en el primer encuentro con el montado y se empleó con fijeza en el segundo, pero su lidia no estuvo libre de sorpresas. La primera fue que los rehileteros tuvieron que pasar, ocho o nueves veces, perdí la cuenta, para colocar 4 palos. Tiene miga y más… En la muleta el animal llegó a meter la cara con nobleza, pero después del sainete del segundo tercio, no se le podía pedir más al pobre animal. Por el pitón izquierdo tuvo poco recorrido y el matador se limitó a acortar distancias. La segunda sorpresa fue que al entrar a matar por segunda vez, el animal lo enganchó y le tiró unos derrotes espeluznantes, de los cuales salió aparentemente ileso.

José Carlos Benegas tuvo que lidiar el tercer lugar el único sobrero de la tarde. Se llamaba Carpetón y correspondió a la ganadería de El Montecillo. En la primera entrada al caballo recibió un feo castigo por parte Luc Toselló, castigándole en la paletilla y en la segunda se defendió. Con la muleta lo recibió el torero de Beas de Segura, por bajo, pero a continuación su muleta intentó subir a la cima el toreo moderno. Al natural manejó la pañosa con temple, pero no olvidó meter el pico en cites y olvidó colocarse en su sitio. Pero tuvo un problema, tardó en darse cuenta que el pitón bueno de su enemigo era el izquierdo. Recibió dos avisos por su voluntad. El sexto recibió las credenciales del picador Majada, un elemento que encontró en la paletilla del animal el refugio del castigo y en el segundo le tapó la salida. Deduzcan… En la muleta se pudo comprobar que el toro se fue sin torear, y no era el primero, tal y como se entiende en esta plaza ese concepto, con toreo fuera de cacho, y trazando sobre la cara del astado líneas rectas.

No quiero dejar en el olvido la voluntad de la terna, que hizo lo que pudo y a veces ante toros que como dije, se dejaron, pero otros pidieron el carnet de torero.

©Pepeíllo.

jueves, 10 de septiembre de 2026

 Plaza de toros de Arganda del Rey Corrida de novillos.


XXXVII FERIA DE NOVILLADAS 2026. LA VID DE ORO.

“Fusilito, un nombre para no olvidar”

Se lidiaron 6 utreros de la ganadería de Baltasar Ibán, encaste: línea de Contreras con cruce de Domecq de María Antonia Fonseca. En general nobles y con gotas de mansedumbre, doliéndose en banderillas. En el caballo el juego fue variado, algunos se dejaron pegar, el quinto empujó con fijeza encelándose en el peto. El sexto, de nombre Fusilito, después de empujar en el caballo y llevarlo hasta la talanquera, llegó a la muleta y no se cansó de embestir. El primero fue el único que entró al caballo dos veces.

Los montados en general no se olvidaron de picar trasero, y lo hicieron con el silencio de los tendidos. En el sexto apareció en el ruedo Fusilito, un utrero bien lidiado por Pablo Gallego, llegó al último tercio para que el novillero hubiera conseguido que crujieran los pilares que sujetaban los tendidos, pero el torero creyó estar tentando, pero en esta ocasión tocaba torear, no dar pases por muy largos y templados que fueran, pero estuvo fuera de cacho durante toda la faena. En el tercero y de nombre Clavillero, intentó doblarse con su enemigo al comienzo del último tercio, pero lo hizo sin templanza, continuando por el pitón derecho rematando los muletazos para fuera. El burel comenzó a defenderse buscando el amparo de las tablas y la muleta del torero sin mando en los embroques.

Rompió plaza Santanero, donde Andrés García comenzó su labor con la muleta por bajo y lo desarmó al primer muletazo. El novillo se defendió en la pelea con medias embestidas por el derecho mostrando escasez de fuerzas y poca claridad en sus acometidas, volviendo a lanzar la muleta por los aires, hasta tres veces. En el cuarto llevó a cabo dos tandas por el derecho templadas, al intentarlo por el izquierdo no encontró el sitio ante la nobleza de su enemigo. Se notó que no era su tarde.

Víctor se encontró en su primero a un enemigo que al llegar al último tercio con recorrido, intentó el toreo en redondo aguantando el envite sin descomponer la figura. Al natural le costó acoplarse ya que calamocheaba mucho restándole vistosidad a su labor. Le costó despenar al novillo necesitando cinco descabellos. El quinto de nombre Mejicano llegó a la muleta acusando el esfuerzo realizado en el caballo, ya que se enceló en el peto y costó sacarlo. En la muleta mostró una evidente mansedumbre con querencias hacía las tablas, lo intentó por ambos pitones sin lograr el lucimiento esperado.

Un detalle que se ha hecho “viral”, como llaman ahora a lo popular en las redes, son los avisos. Desgraciadamente han llegado para quedarse, y tanto en corridas de toros, con figuras o sin ellas y novilladas, los que acuden a los cosos no se libran de ellos, ¿y para qué? Para aburrir a los espectadores.

©Pepeíllo.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Plaza de toros de Villaseca de la Sagra. Corrida de novillos.  

XXVI ALFARERO DE ORO 2026 

A Cristina por su generosidad

“Los milagros, los justos”

Se lidiaron 6 utreros de la ganadería de José Escolar, encaste Albaserrada. Salvo el primero algo escurrido, bien presentados. En su juego hubo de todo, nobleza, mansedumbre en el caballo y casta en dos de ellos. El sexto fue el único que empujó en el caballo con fijeza. El resto se defendieron y algunos llegaron a repucharse en el castigo.

Los picadores creerían que la plaza no merecía la pena hacer la suerte con decencia y profesionalidad. Juan Antonio Carbonell destacó en el sexto, de nombre Chumbero, al masacrar a su enemigo con saña en las dos entradas. Seguro que no le quedara ningún cargo de conciencia y volverá a vestirse de luces. Los toreros de plata ofrecieron más sombras que luces. Chumbero también tuvo que soportar la entrada de los rehileteros en seis ocasiones y para dejar 4 palos pero ninguno cayó en su sitio. Para eso hay que cuadrar y asomarse al balcón, y eso fue lo que no hicieron. El morrillo del pobre animal daba pena verlo. En las luces se tuvieron que desmonterar Manuel Macías en el cuarto y Venturita en el quinto.

Pero no terminó con esto el suplicio del encastado Chumbero. En el último tercio se encontró con la muleta de Emiliano Ortega, un novillero muy verderón que se anunciaría por si la suerte le era favorable pero… Como iba acompañado de una cuadrilla incompetente a todas luces y bajo los focos de la acogedora plaza, el novillo llegó al último tercio avisado, distinguiendo al torero y al engaño. Así que tuvo que dedicarse a quitarle las “moscardas” y ofrecer el último recitar de la tarde recibiendo seis pinchazos cuando intentó la suerte suprema y al final acabar con la vida de su enemigo de un golletazo infame. El novillo ante tal despropósito se echó cuando nadie lo esperaba. Un detalle, el utrero terminó con la boca cerrada. En el tercero no llegó a fijar las zapatillas en la arena en ningún momento de la faena de muleta solo ofreció trapazos y con una falta total de colocación. Alguien debió decirle que a este ganado no se puede citar colocado en la oreja del novillo.

Daniel Pérez que se encontró en su primero con Colegial, que mostró mansedumbre en el caballo y fue muy mal picado. En la muleta le faltó mando para vencer las dificultades que le presentó el utrero. Anduvo toda la faena perdiéndole pasos y mostrando solo pundonor. Con este ganado hay que estar más firme. Recibió al cuarto, de nombre Casasucia, con unas ajustadas verónicas. Con la muleta y ante un burel que descolgaba en sus acometidas, el torero no encontró el temple por el pitón derecho. Por el castigo recibido en varas, el animal comenzó a quedarse corto y el torero porfiando por conseguir lo imposible, eso sí, perdiendo pasos, donde la ligazón no entraba en su toreo.

Al quinto de la tarde de nombre Chismoso, lo recibió Alberto Donaire con una muleta que mostró maneras. Lo intentó por el derecho con disposición pero le  falto temple. Al natural mostró detalles que dejó en los aficionados la huella para no perderle la pista a este riojano de Calahorra, tanto por ambos pitones tuvo detalles del toreo rematado en la cadera, ante un novillo que recibió un fuerte castigo en el caballo y mostró mansedumbre en la pelea. El primero de su lote, también de nombre Colegial,  lo castigó el piquero trasero y apretando el castigo, el animal se repuchó en momentos de la pelea. El novillo transmitió muy poco en la muleta, pero el torero también mostró precauciones. En cuanto le abría la puerta con la muleta el animal buscaba el refugio de las tablas y el torero no tuvo la habilidad de mantenerlo en los medios.

©Pepeíllo.

domingo, 6 de septiembre de 2026

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de novillos.

“Calor, mucho calor, una estocada de Adrián Centenera, algunos detalles de Andrés García en el sexto y muchos avisos. Nada más.”

Seis utreros de distintas ganaderías, Guadajira, La Machamona, Chamaco, José González, Ángel Luis Peña y José Cruz. La empresa se sigue superando en lo esperpéntico, claro. El cartel dejó mucho cemento en los tendidos. El de Jiménez Pasquau anunciado por la empresa, fue sustituido por el de José Cruz. Todos con romana de toros de figuras. El quinto fue devuelto y en su lugar apareció el primer sobrero de El Cotillo, que también fue devuelto, lidiándose el segundo sobrero de Couto de Fornilhos. Los tres novilleros hicieron su presentación en Las Ventas. Los tres se olvidaron de torear de capote.

Terna:

Adrián Centenera. De catafalco y oro. Estocada atravesada tirándose por derecho. Aviso. Saludos. En el cuarto dos pinchazos y estocada habilidosa, entre estos desajustes con el acero, recibió un aviso. Silencio.

Tomás González. De purísima y oro. Estocada arriba tras aviso. Recibió el segundo aviso. Se libró  que lo devolvieran a los corrales. Silencio. En el quinto pinchazo delantero saliéndose descaradamente de la suerte, media y 4 descabellos. Silencio.

Andrés García. De azul pavo y oro. En el tercero aviso tras dos pinchazos, el segundo bajo, que valió. División de opiniones cuando saluda. En el sexto media caída y 9 descabellos, con aviso incluido. Silencio.

Presidente: D. Pedro Fernández Serrano.

No se arrugó el presidente y envió dos novillos a los corrales por no reunir condiciones para la lidia. Tuvo que enviar 6 avisos a los toreros por pesados.

Suerte de varas:

Este colectivo sigue en su línea, picando trasero como norma y tapándole la salida a los novillos. Luciano Briceño se permitió hacer la carioca al cuarto. Quedó la duda si al quinto lo inutilizó el picador.

Cuadrillas.

Cumplieron, nada más. Ninguno destacó y algunos se aliviaron en el tercio de banderillas. Hubo muchos capotazos como signo de mala lidia.

Crónica.

Lo bueno de la tarde: No hubo ningún “Viva España”. Pero en esta ocasión los pesados fueron los novilleros. Excepto el quinto que después de dos devoluciones debió tener compasión de los espectadores y abrevió su labor. El resto apuraron hasta el aburrimiento. Esta es la fiesta actual, que desde los burladeros, personas que no triunfaron en este noble arte, se permiten enviar mensajes a los toreros para que continúen sus insulsas faenas recibiendo avisos sin sentido. ¡Las faenas de muleta de cinco minutos!, todo lo demás sobra. Es lo que deberían enseñarles en las escuelas taurinas. A ver si se enteran de una vez estos “próceres” vestidos de plata y apoderados. Ayer, sin ir más lejos, 2 horas 45 minutos duró el calor.

El único que mostró algunas maneras fue el mejicano Andrés García, rematando los muletazos para dentro en el sexto. Le tocó en suerte Principal, que no fue castigado en varas. Con la muleta lo sacó a los medios con muletazos por bajo que llegaron a los tendidos, interpretó el toreo en redondo sin templanza, pero por el izquierdo dio una tanda que fue lo más vistoso de la tarde. En el tercero se enfrentó a Romano, un burel que manseó en el caballo haciendo una fea pelea. Con la muleta lo recibió por estatuarios desde el anillo rematados con un bonito pase de trinchera. Lo intentó por el derecho y el izquierdo pero su toreo no caló en los asistentes. El novillo se dejó torear con nobleza, pero la muleta del matador lo interpretó de manera equivocada.

Abrió el cartel Adrián Centenera con Jabasolo, un novillo que salía suelto del percal y que no se entendió con el picador de turno. Lo picó trasero limitándose a sujetarlo y el animal no llegó a emplearse. En el último tercio se encontró con la muleta del torero de Madrid, que en el toreo en redondo más parecía que dibujaba líneas rectas con una evidente falta de colocación. Al intentarlo al natural tampoco consiguió acoplarse. Volvió con la derecha con la intención de buscar el aviso, a la vez que se ponía pesado. En el cuarto se encontró con Alabastrero que en el caballo empujó sin fijeza y el picador se limitó a sujetarlo. Cuando el burel se encontró con el trapo rojo comenzó a soltar la cara por el pitón derecho poniendo en apuros al matador, que no encontró el temple para reducir las complicaciones de su enemigo. Lo intentó por el izquierdo pero la sosería del utrero, hizo que su labor no brillara como sería su deseo, recibiendo por ello otro aviso.

En segundo lugar se lidió Jaquetón, que se encontró con el capote de Tomás González y que al no ofrecerle recorrido tuvo que sacarlo a los medios. En el caballo tanto el novillo como el picador tuvieron su lucimiento, aunque el animal empujó con un solo pitón en la segunda entrada al caballo. En el último tercio lo recibió con muletazos por alto a dos manos. Dio una tanda con la derecha rematada para dentro, continuando por ese pitón en un toreo con altibajos. Cuando lo intentó por el izquierdo le faltó colocación y temple y le sobró pico. Prolongó la faena y el animal se cansó de tanto toreo moderno y pesado. En el quinto tuvo que lidiar un segundo sobrero de Couto de Fornilhos que al no ser parado de salida, se marchó al picador de reserva que le tapó la salida y se defendió en el castigo. En el último tercio al animal le molestaba el trapo rojo, no se desplazaba en las acometidas y el torero tampoco lo vio claro, limitándose a dar trapazos y medios pases. Tampoco lo vio claro por el pitón izquierdo y decidió tomar el acero.

©Pepeíllo.