sábado, 31 de mayo de 2008

San Isidro 2008 22ª: No hay nada que hacer

29 de mayo de 2008.

Toros de: Palha. Encaste: Baltasar Ibán.
Terna:
  • Luis Miguel Encabo: Bajonazo infame, para cortarse la coleta. Bronca. Estocada muy trasera. Silencio.
  • Sánchez Vara: Estocada trasera y caída. Silencio. Pinchazo, estocada trasera y atravesada. Silencio.
  • Luis Bolívar: Bajonazo infame, pinchazo y estocada baja. Silencio. Metisaca en los bajos. Silencio.

Preside la corrida: D. Julio Martínez Moreno.

Cuando sale la casta, y en raras ocasiones unida con la bravura, no hay nada que hacer. Pocos toreros hay en el escalafón que sepan conjugar en una faena su valor, técnica y conocimiento de los terrenos con el toro que posea dichas virtudes. Ayer pudo verse con claridad que los coletas no brillaron a la altura que requerían las circunstancias, y ante una corrida de este calibre la suerte de varas trató de pasar desapercibida ante matadores, picadores incompetentes en el conocimiento de su oficio y autoridades, y tuvieron que ser los aficionados de siempre, a través de sus manifestaciones, los que obligaron a los coletas a que intentaran ver a los toros en el caballo. No creo que su petición fuera desmedida, ya que la corrida así lo requería.

El primer toro de la tarde puso en aprietos a Luis Miguel Encabo, que lleva tiempo sumido en la vulgaridad y ha perdido la frescura que tuvo en las pasadas temporadas. No pudo con él. En cuanto le presentó la muleta el toro solo le faltó comérsela y el torero se vio desbordado por ambos pitones y sólo tuvo el recurso del toreo ventajista, pero esa fórmula tan usual hoy día es válida para el toro comercial pero para el bravo y encastado no, y lo único que vale es, o le puedes toreando, o te puede el toro, y en este caso ocurrió lo segundo. En el cuarto de la tarde, un toro que acudió con alegría al caballo las dos primeras varas y que se rajó en la tercera, el torero intentó torear fuera de sitio durante toda la faena, y le gritaban desde algunos puntos de la plaza: ”Ponte en tu sitio”. Pues no le pedían nada al torero, y así terminó, claro, haciendo malo a un toro que en manos de un matador de verdad hubiera conseguido un triunfo sonado.

El tercero de la tarde, un toro feo de hechuras que hizo una buena pelea en varas, y eso que el picador le dio con saña, llegando casi al esperpento de no aguantarlo en la montura y caerse del caballo, no lo dejaron ver en varas. ¡Vaya picador! Luis Bolívar lo recibió en el anillo con un pase cambiado y se encontró con un cheque en blanco y al portador, ya que el toro iba de largo por ambos pitones y lo único que tenía que demostrar el torero era que sabía torear aguantándole en su sitio y bajarle la mano para someterlo, pero eso era para nota, el caso es que el toro se fue al desolladero sin torear y el torero sin el cheque. Pero los toros de Palha siguieron dando oportunidades a los toreros, y en el sexto volvió a tener Bolívar la ocasión de salir triunfante, aunque esta vez las condiciones del toro no eran las mismas, pero con la muleta lo único que tenía que hacer era torear y no al uni-pase y perdiéndole terreno al toro. En cuanto se echó la muleta a la izquierda se quedó al descubierto, y claro, la misión del toro es coger al torero en cuanto se descuide, y eso fue lo que hizo, pero afortunadamente la cogida no tuvo consecuencias. Aquí estuvo la clave de su posible triunfo, el torero enrabietado volvió a la cara del toro y con el público a su favor se la tenía que haber jugado y no seguir con el uni-pase, faena que no le proporcionó nada más que el reconocimiento a su voluntad. Otra vez será torero, si se presenta de nuevo la oportunidad.

Al primero de Sánchez Vara le arreó el piquero con ganas y tapándole la salida como si de un manso se tratara. ¿Qué tendrán que hacer los aficionados para que estos “pinchasuvas” tomen en serio su profesión? Ya que nadie se da por enterado, desde la autoridad que no toma las medidas correspondientes y los matadores y empresarios que siguen contratándolos, tendrá que ser el aficionado el que no asista a la plaza cuando vea a estos individuos anunciados en las corridas. Como decía, el primero de Sánchez Vara llegó a la muleta algo parado, pero aún le brindó al torero la oportunidad de hacer el toreo, pero éste se limitó a dar pases sin mando y al hilo del pitón hasta que consumió lo que el toro tenía. ¡Una pena!. Su segundo se dejó pegar en varas todo lo que quiso el piquero, sin tenérselo en cuenta el toro. Un aficionado le gritaba: ¡Eres muy malo picador!. Como consecuencia del castigo llegó a la muleta muy aplomado y el torero no tuvo más remedio que abreviar. En realidad todo se lo tendrá que agradecer a su picador y claro, ante casos como este, el torero tendría que tomar las medidas oportunas y no precisamente marcharse al hotel todos contentos con la convicción del deber cumplido.

viernes, 30 de mayo de 2008

San Isidro 2008 21ª: Seis silencios

28 de mayo de 2008.

Toros de: Valdefresno. Encaste: Atanasio Fernández.
Terna:
  • José Ignacio Uceda Leal: Estocada. Silencio. Dos pinchazos y estocada trasera. Silencio.
  • Curro Díaz: Pinchazo hondo trasero y cinco descabellos. Silencio. Estocada arriba y siete descabellos. Silencio.
  • Salvador Vega: Pinchazo, estocada casi entera desprendida. Silencio. Estocada atravesada. Silencio.

Preside la corrida: D. César Gómez Rodríguez.

Ninguno de los tres toreros dio ayer la medida necesaria toreando para que el público presente les dispensara una humilde ovación por las labores realizadas, y eso que esta plaza está muy fácil este año. Así fue. Los toros de Valdefresno fueron lo que vienen siendo en los últimos años, hasta un aficionado se permitió el lujo de indicarles a los responsables de la plaza que no venga más este ganado. ¿Qué nos apostamos que siguen viniendo? Estas empresas que gestionan el coso venteño deben tener un pacto con los hermanos Fraile ya que estos no faltan nunca a la feria y fuera de ella no hay temporada que no acudan.

Las pocas virtudes que tuvieron los toros se encargaron, primero los piqueros y después los banderilleros, de que no llegaran a la muleta, y si alguna se les escapó, los toreros no supieron aprovecharlas. Por ejemplo, en el segundo de la tarde, que le tocó en suerte a Curro Díaz, un torero fino donde los haya capaz de romperse las muñecas toreando con la misma facilidad que pega la “espantá” al mínimo suspiro de su enemigo, su cuadrilla tuvo que pasar seis veces por la cara del toro para clavar cuatro palos. ¿Dónde está el toro por muy bobalicón que haya sido seleccionado para que se luzca el figura de turno, que no llegue a la muleta avisado? El torero lo intentó, y con ello dio unos muletazos con sabor, pero el toro estaba como ausente en la pelea. Su segundo llegó a la muleta hecho un cadáver debido a muchos factores.

El primero, la mansedumbre, que le llevó a saltar la barrera. La costalada fue de órdago, y así quedó el pobre animal, marcado para toda su vida. En segundo lugar, el picador no midió el castigo y le dio para ir pasando, llegando incluso a taparle la salida. Durante la faena de muleta, en cuanto le bajaba la mano, casi perdía la verticalidad y los aficionados más preocupados de increpar a los responsables del desaguisado que de lo que ocurría en el ruedo.

El primero de Uceda Leal no valía un duro y de mansa condición, no obstante, por si había alguna duda, el picador picó trasero como viene siendo normal en esta profesión, llegando a la muleta con poco recorrido, pero con todo y con eso el torero no pudo con la poca casta que el toro sacó a relucir, claro, al no mandar el torero, quien lo hizo fue el toro, limitándose aquel a darle trapazo tras trapazo. A su segundo lo recibió con unas verónicas ajustadas abrochadas con la media. El picador no picó y lo poco que hizo fue bajo. Debían cambiarle el nombre a esta profesión, cada vez tiene menos sentido.

El primero de Salvador Vega salió huyendo de su primer contacto con el hierro. Sin embargo, en el segundo, apretó y casi derriba, pero el picador llevaba la lección aprendida y para variar le tapó la salida. En la suerte de banderillas tuvieron que darle infinidad de capotazos para colocarlo en suerte, y claro, después quieren que llegue a la muleta para que su matador se luzca, triunfe y le vuelvan a contratar en otras plazas. Es paradójico el comportamiento de los toreros de plata. A su segundo, un toro escaso de fuerzas, el torero no tuvo la habilidad de pararlo de salida, y el Usía a la mínima cambió el tercio. Cuando los picadores hicieron su aparición en el ruedo el toro fue de un picador a otro mostrando su mansedumbre, vamos, como en una capea pero en la llamada “primera plaza del mundo”. En la pelea con el caballo el toro no se empleó y fue protestado por su invalidez, pero el Presidente se debió equivocar y saco el pañuelo blanco en lugar del verde, claro, los aficionados “que no tienen ni idea”, y a la vez son exigentes, comenzaron a gritar eso de: “toro, toro”, etc. El toro metió la cabeza en la muleta pero el torero no supo que hacer con ella.

miércoles, 28 de mayo de 2008

San Isidro 2008 20ª El toreo moderno

27 de mayo de 2008. Corrida de la Prensa

Toros de: Fuente Ymbro. Encaste: Juan Pedro Domecq.
Terna:
  • Miguel Abellán: Estocada caída. Silencio. Dos pinchazos, estocada algo trasera y atravesada y tres descabellos. Silencio.
  • Julián López “El Juli”: Dos pinchazos y metisaca bajo, estocada trasera perdiendo la muleta y ocho descabellos. Pitos. Dos pinchazos y estocada atravesada. Silencio.
  • Miguel Ángel Perera: Aviso, estocada trasera y caída. Petición y saludos desde el tercio. Aviso, estocada baja. Minoritaria petición, saludos.

Preside la corrida: D. Manuel Muñoz Infante



Está claro que el toreo moderno está enfrentado con la casta que de vez en cuando algún animal seleccionado para la lidia lleva dentro, y cuando esta simbiosis se produce los toreros no andan muy finos, ya que se les ve que no están preparados para este tipo de toro. A la mayoría los tienen acostumbrados al torito que va y viene y si a algún ganadero le sale un toro fuera de la condición esperada le borran de la lista porque sus toreros no salen a la plaza a ganarle la partida a sus enemigos, y menos a jugársela, hasta ahí podíamos llegar, que una figura sufra un percance por ponerse en su sitio y sus mentores dejen de facturar corridas durante un tiempo. Ellos salen a hacer su toreo que es el que encandila a las masas. Lo que ocurre es que cuando este caso se presenta, a unos se les ha olvidado el tipo de lidia que cada toro requiere, y otros, sobre todo los más jóvenes, ni la conocen siquiera.

Miguel Ángel Perera venía con la vitola de triunfador en casi todas las ferias que había toreado, y los dos toros de su lote había que torearlos. Su primero, un toro de mansa condición, se tragaba el primer muletazo, pero los otros no, quedándose corto con lo cual había que tirar de é, y no aprovechar el viaje que es lo que la mayoría hacen, y los muletazos que consiguió sacar a casi todos le tocaba la muleta en el remate. Su segundo, un toro encastado que trajo en jaque a los banderilleros de su cuadrilla, ya que cuando clavaban los garapullos salía haciendo hilo y los perseguía hasta las tablas sin hacer caso a los capotes que le presentaban los que intentaban hacer el quite. Con la franela el matador quiso llevar a cabo la faena de salón que están acostumbrados a hacer, y claro, este toro lo que necesitaba era un torero con una muleta poderosa, eso sí, valor no le faltó a Perera para aguantarle las tarascadas que le tiraba.

El Juli anduvo desdibujado toda la tarde y ni siquiera sacó la casta torera que ha demostrado en otras ocasiones. En su primero, y ante un toro que se desplazaba por ambos lados y que el único problema era que punteaba el engaño en los remates, no fue capaz de templarlo y aprovechaba el viaje en lugar de tirar del toro y llevarlo embarcado en la muleta. En resumen, su enemigo vendió caros los pases que tenía y el torero no entró en la puja de la compra. Su segundo, un pavo de desarrolladas velas, se mostró codicioso con el caballo y en la primera vara se durmió recibiendo el castigo, pero en la segunda entrada al caballo el respetable le solicitaba al torero que pusiera de largo al toro, pero el torero no accedió a la petición. En la faena de muleta estuvo ventajista y muy por debajo de las condiciones de su enemigo, consiguiendo algunas series ligadas con el de pecho, pero con las ventajas por delante.

Miguel Abellán fue de primero y con ello evitó la responsabilidad de director de lidia a sus compañeros de cartel y debió pensar que con eso había cumplido, ya que no se molesto en hacer nada excepcional en sus dos enemigos. Su primero, un toro complicado que sabía lo que dejaba atrás, no se puso en su sitio nunca y decidió aliñarlo y despenarlo lo antes posible. En su segundo, en las series que dio, el toro iba por un lado y el torero por otro. Ni entendió a su enemigo ni quiso entenderlo.

San Isidro 2008 18ª: Qué barato está Madrid

26 de mayo de 2008

Novillos de Guadaira. Encaste: Juan Pedro Domecq.
Terna:
  • Manuel Ocaña “El Sombrerero”: Cuatro pinchazos, aviso, y un descabello. Silencio. Bajonazo y un descabello. Oreja protestada. Vuelta al ruedo protestada al novillo.
  • Juan Luis Rodríguez: Estocada, aplausos y bronca cuando saluda. Tres pinchazos aviso y cuatro descabellos. Silencio.
  • José Manuel Mas: Estocada trapera perdiendo la muleta. Aplausos de sombra. Estocada perdiendo la muleta. Silencio.

Preside la corrida: D. Trinidad López-Pastor

Para que a un novillo se le dé la vuelta al ruedo en esta plaza su comportamiento debe ser ejemplar en todos los tercios y, bajo mi humilde opinión, el premio solicitado por el público y concedido por el Presidente de la corrida al cuarto de la tarde, que le tocó en suerte al El Sombrerero, creo que fue excesivo. Si los toreros que lidiaron a Grosero, que así se llamaba el novillo, hubieran tenido más fortuna, posiblemente el burel hubiera demostrado otras condiciones y se hubiera hecho merecedor a ese premio.

Pero, tal y como se desarrollaron los hechos, no dio lugar ni tan siquiera a la duda. ¿Cuántos toros se han ido al desolladero porque han caído en manos de unos coletas que no han querido lucirlo tapándole sus condiciones posiblemente para ocultar sus propias carencias? El caso de ayer no fue tapado porque el novillo puso en evidencia a toda la prole de profesionales que les tocó lidiarlo. Ya de salida estuvo campando a sus anchas por el ruedo y cuando los piqueros salieron fue de uno a otro sin que ningún torero, ya sea de oro o de plata, lo parara. Salió suelto de su primera entrada al caballo de Raúl Reyes en chiqueros, y eso que era el terreno abonado para que hubiera apretado, la siguiente parada fue el picador de reserva, y no se entregó en la pelea y también salió suelto. Cuando el piquero de turno se colocó contra querencias no se emplearon ni toro ni picador ya que éste se limitó a marcar el castigo.

Eso sí, después siguió poniendo en jaque a la cuadrilla del matador. ¡Vaya sainete que montaron para colocar el tercer par! Si estos señores siguen toreando después de la actuación de ayer, algo no funciona en esta fiesta; o los que asistimos no merecemos acudir a las plazas de toros, o los que se visten de toreros son unos incompetentes. Tal y como está la fiesta hay razones para pensar que es lo primero. Pero como dije, la suerte estaba echada, aunque con la muleta el novillo fue ejemplar ya que no se cansaba de embestir por ambos pitones y el torero más que torear lo que hacía era destorear, confundiendo la cantidad con la calidad. No hay más que decir, a quien le guste ese tipo de faena ya sabe lo que tiene que hacer, aplaudir, primero para que le concedan orejas al torero después de un bajonazo infame, y segundo, hasta conseguir que el Usía muestre el pañuelo azul y conceda la vuelta la ruedo a un novillo que se mereció ser aplaudido en el arrastre.

Todo lo que ocurrió antes y después de lo descrito fue una copia. Novillos que se dejaron y que en manos de toreros con gusto se hubieran dado un atracón a torear, y sin embargo los que visitaron ayer el coso venteño se les fue una oportunidad de oro de haber dado un vuelco al escalafón. Si este es el futuro, “arreglaos vamos”. El Sombrerero no sacó a relucir el oficio necesario que necesitaba para solventar la papeleta que le presentó su primero, un novillo que tiraba hachazos cada vez que pasaba en la muleta.

Juan Luis Rodríguez se encontró en su primero a un novillo que le costaba tragarse el segundo muletazo, pero tampoco se puso en el sitio que requería la faena, siempre al hilo del pitón y perdiendo pasos, en una palabra el toreo moderno, llevando a los tendidos el sopor y el aburrimiento. Con su segundo, al novillo le costaba mantenerse en pie, y tuvo que soportar una faena ventajista y a destajo. El pobre animal cuando lo despenó vería el cielo.

José Manuel Mas, para no ser menos que sus compañeros de cartel, anduvo vulgar en su primero, un novillo con las fuerzas justas pero que al no obligarle, toreando al hilo del pitón, el animal soportó con indignación la faena que le propinó su matador. En su segundo nada que no se haya dicho ya.

La novillada no tuvo tampoco un buen principio, muchos aficionados esperaban con impaciencia el tercio de banderillas del primero de la tarde ya que le tocaba parear al torero de plata, Juan José Rueda, “El Ruso”. Pero la providencia es muy caprichosa y ayer quiso ésta que ninguno de los aficionados saliera contento de la plaza, y en primer envite con las banderillas el novillo apretó de lo lindo y El Ruso tuvo que pasar en falso quedando a merced de su enemigo y durante la carrera que tuvo que dar antes de la cornada con el novillo haciendo hilo, no encontró ningún capote a su paso que la evitara. No dudo que muchos lo intentaron pero, o no estaban colocados en su sitio o estaban aún pensado en la siesta que habían dejado a medias en el hotel para venir a la plaza.

martes, 27 de mayo de 2008

San Isidro 2008 17: Aragonés

25 de mayo de 2008

Toros: 3º, 4º, 5º y 6º de Celestino Cuadri. 1º y 2º de San Martín. Encaste: Santa Coloma.
Terna:
  • Carlos Escolar Frascuelo: No pudo matar ningún toro por cogida en su primero. Se lo llevaron a la enfermería.
  • Iván Vicente: Dos pinchazos, estocada atravesada en el toro que mató por cogida de Frascuelo. Silencio. Tres pinchazos, metisaca, cuatro descabellos, aviso y un descabello. Pitos. Cuatro pinchazos estocada caída, aviso y tres descabellos. Silencio.
  • Israel Lancho: Dos pinchazos, aviso, estocada delantera y contraria. Silencio. Tres pinchazos y estocada perpendicular. Silencio. Estocada que hace guardia y estocada desprendida. Petición minoritaria y saludos desde el tercio.

Preside la corrida: D. Julio Martínez Moreno

Ayer confirmó la alternativa el toricantano Israel Lancho de manos del veterano matador Frascuelo, pero desde el comienzo de la corrida, hasta que terminó doblando el último de la tarde, ocurrieron cosas muy interesantes. En primer lugar, la corrida fue remendada al ser rechazados por los veterinarios dos de los toros que había presentado el ganadero titular, Celestino Cuadri, y en su lugar se corrieron dos la ganadería de San Martín. El ganado estuvo bien presentado y, aunque blandos en general, se dejaron ver en el caballo, y con la muleta hubo toros que llevaban la vitola de puerta grande, pero en algunos casos la franela no encontró el lugar adecuado y en otros fue el acero quien se encargó de cerrar la puerta del triunfo cuando éste llamó al torero.

El principio y el final de la corrida tuvieron dos caras opuestas. Mientras que a Frascuelo se lo tuvieron que llevar sus compañeros a la enfermería debido a una cogida en su primer toro, Israel Lancho estuvo a punto de salir por La Puerta Grande ante un toro encastado y bravo de la divisa titular de nombre Aragonés. Entre medias quedaba Iván García, que se encontró con el tercero de la tarde que lo desbordó de salida comiéndose el capote, y en la faena de muleta el torero no encontró los recursos toreros ni el sitio que reclamaba su encastado enemigo.

Todo lo que había realizado Frascuelo antes de ser corneado tuvo un aroma torero que hizo que brotaran de los tendidos los primeros olés de la tarde. Le recetó unos doblones de castigo con la pierna arqueada, que todos los presentes nos preguntamos que cómo un torero como él no se había estrenado aún en esta temporada, pero así funcionan los despachos de los que controlan el mundillo taurino. Al sacárselo al anillo se echó la muleta a la izquierda y al segundo natural el toro se lo llevó por delante, dejando a sus compañeros la papeleta de tener que lidiar una corrida de las denominadas duras. Así es el toro encastado, por ese motivo las figuras no quieren ni verlo.

El aficionado ya se había hecho la idea de que lo mejor que podía pasar era que los dos coletas salieran de la plaza andando. Afortunadamente así fue, lo que no esperaban era que un torero novel diera un recital de toreo al natural en el centro del anillo y ante un toro encastado y bravo. Israel Lancho desgranó sobre el albero una faena de menos a más después de un principio titubeante al citar desde los medios con un pase cambiado y una serie de redondos algo embarullada.

Todo lo que vino después fue un regalo inesperado para esta afición que tarde tras tarde asiste a la plaza y espera impacientemente que en una de ellas se produzca el milagro de ver salir por toriles unos toros tal y como la madre naturaleza los concibió y que en los burladeros estén vestidos de luces unos toreros con ganas de triunfar de la única forma que se puede hacer en una plaza de toros, toreando. No creo que sea pedir mucho.

domingo, 25 de mayo de 2008

San Isidro 2008 16ª : Sin medida

23 de mayo de2008

Toros de: Victoriano del Río. Encaste: Juan Pedro Domecq.
Terna:
  • Morante de la Puebla: Estocada habilidosa algo atravesada. Un aviso y descabello. Silencio. Aviso, pinchazo, segundo aviso, estocada tendida, trasera y caída. Oreja con protestas.
  • El Juli: Estocada contraria atracándose de toro. Silencio. Dos pinchazos, estocada trasera, aviso y tres descabellos. Aplausos.
  • José M. Manzanares: Pinchazo y estocada desprendida perdiendo la muleta. Silencio. Estocada habilidosa tendida. Aviso. Aplausos.

Preside la corrida: D. Manuel Muñoz Infante

La suerte de varas se ha convertido casi en un trámite, porque salvo a los reducidos aficionados que asisten a la plaza, al público en general parece importarle poco, ya que sólo vibran con la labor del torero cuando toma la franela y le receta a su enemigo los doscientos pases que exige el toreo de hoy. También debe ser complicado para los ganaderos encontrar el toro que sea bravo y encastado con el caballo y después se deje torear con la muleta. Pero el que tiene en sus manos la llave del comportamiento del toro durante la lidia es el picador, ya que es quien debe aplicar la medida exacta del castigo que cada toro necesita.

En la corrida de ayer hubo de todo, toros escasos de fuerza, como el primero, segundo y sexto, otros que se dejaron pegar en el caballo como el tercero y cuarto, pero los piqueros anduvieron cargando el castigo sin medida y tapándole la salida como Barroso en el tercero, no obstante, este toro tuvo recorrido en la suerte de banderillas, hecho que le permito a J. J. Trujillo lucirse en dos pares, pero a la muleta llegó con poco recorrido y se encontró con un torero frío y una tarde de viento racheado, y la faena que le aplicó Manzanares estuvo llena de toreo moderno, es decir, fuera de cacho y sin temple. Si el picador hubiera medido el castigo posiblemente hubiera brindado la oportunidad a su matador de encontrarse con un toro distinto al que le dejó.

El que sí encontró la medida fue Morante a su segundo, un toro que derribó en el caballo motivado por la impericia del picador y que el segundo puyazo sirvió para cubrir el reglamento. El torero debió sufrir una transformación de personalidad, comparando su actuación con su primero, ya que realizó los dos quites al inhibirse El Juli en el que le correspondía. La faena de muleta fue larga y variada, con altibajos incluidos, tan larga fue que le dieron dos avisos y el torero seguía toreando, sin importarle que le dieran el tercero y le echaran el toro al corral. Dio series de redondos largos y templados y algunos muletazos con pellizco, como otros sacándose el toro para afuera, restándole con ello plasticidad a la faena. Realizó un abaniqueo vistoso acompañado de un kikiriquí y rematado con un molinete belmontino. La pena fue que pinchó y eso dividió a los sectores de la plaza en cuanto al trofeo concedido. Su primero no fue picado y durante la lidia mostró signos de flojedad y el torero no se acopló, pero sacó algún muletazo suelto con sabor torero.

El primero de El Juli, como dije, anduvo con las fuerzas justas, pero el principal enemigo que tuvo el torero fueron las rachas de viento que aparecieron durante la tarde. En la faena de muleta no se acopló a su enemigo y le tocaba el trapo en cada pase. En redondos tampoco se lució ya que se unió la escasez de fuerzas del animal con las ventajas que el torero sacó a relucir. A su segundo, un burel de finas agujas y de escaso trapío, el picador le castigó con saña y para ello se salió a los medios con el toro. Con la muleta estuvo dentro del toreo que se puede esperar de él. Dio unas series de redondos muy templados a media altura y cerradas con el de pecho, pero al natural no se acopló ya que el toro se quedaba corto y sufrió un desarme. Pero le dio un gran pase de pecho de pitón a rabo.

Su segundo, un toro justo de fuerzas, no fue picado las dos veces que entró al caballo, le dio dos series de redondos templados y a media altura, continuando con dos series de redondos ligadas y cerradas con el de pecho, pero al natural el toro no tenía recorrido y lo desarmó cuando el torero se puso en su sitio para provocar la embestida de su enemigo. Dio un gran pase de pecho cerrando una vulgar serie de redondos.

sábado, 24 de mayo de 2008

San Isidro 2008 15ª : No hay quien de más

22 de mayo de 2008

Toros de: Salvador Domecq: Encaste: Juan Pedro Domecq. En la línea de El Torero. Sobrero de Guadalest. Encaste: Torrestrella. Sobrero de Navalrosal. Encaste: Núñez.
Terna:
  • Iván Vicente: Estocada trasera, contraria y atravesada. Aviso, y dos descabellos. Aplausos y pitos cuando saluda. Estocada baja. Saludos con protestas.
  • César Jiménez: Pinchazo, estocada y un pinchazo. Silencio. Pinchazo, aviso y estocada. Silencio.
  • Eduardo Gallo: Pinchazo y estocada. Silencio. Estocada. Silencio.

Preside la corrida: D. Julio Martínez Moreno

No creo que quepa más vulgaridad en esta fiesta en la que hemos tenido la suerte o la desgracia de caer. En la corrida de ayer se pudo comprobar que el toreo moderno que llevan a cabo los coletas actuales está a contraestilo de los toros que salen por chiqueros, si es que estos muestran algo de la raza a la cual pertenecen, porque si son pastueños, no molestan a las figuras en sus “grandes gestas de muleta”, se dejan pegar doscientos muletazos, creo que no merecen llamarse ni toros tan siquiera.
Ni un quite que mereciera la pena destacar durante la lidia de ocho toros, ya que dos fueron devueltos por invalidez de los anunciados, lo que se dice, nada de nada. ¡Vaya tarde! El público conversando con los compañeros de asiento, ya que en el ruedo no se producía nada que llamara su atención, y el que no se hablaba con ellos supongo que estaría peleándose con el sopor que originaba el bochornoso espectáculo. Dicho esto, estuvimos sentados en nuestros asientos hasta las nueve y media de la noche, dos horas y media de duración, y supongo que a cada uno le dio tiempo para reflexionar sobre: ¿Qué he hecho yo para merecer esto¿ o, ¿qué hace una persona como yo, en un sitio como éste?. Pues, ya que estuve, trataré de contarlo.

Iván Vicente se dejó ir un cuarto toro para haber bordado el toreo o por lo menos intentarlo, pero ni por esas. Se limitó a dar pases y más pases a un enemigo con genio pero que se dejaba torear, sólo hacía falta hacerlo. Su primero, un toro que le rompió la taleguilla en el primer muletazo, mostró genio y arreaba pero el torero tenía que haber mostrado otra disposición, porque para eso se viste de torero.

César Jiménez estuvo ventajista y en cuanto se ponía en su sitio no sabía como rematar los muletazos, llevando a cabo un toreo muy amanerado que es lo único que le ha quedado de su anterior etapa. En su segundo estuvo a merced del toro, fuera de cacho y no encontró nunca el sitio que tenía delante del toro.

Eduardo Gallo toreó sin enjundia a su primero con muletazos largos pero sin calar en los tendidos. Este torero casi siempre acaba igual, aburriendo al toro y al público. El sexto de la tarde fue un toro que se dejó torear en la muleta, un toro sin problemas que el torero no aprovechó. Él sabrá porqué.