lunes, 17 de septiembre de 2012

16 de Septiembre 2012: Decepción y tristeza

Corrida de Novillos Se lidiaron novillos de Concha y Sierra, encaste Vázquez, en la línea de Taviel de Andrade.

Terna:
  • Iván Abasolo: Catafalco y oro. Pinchazo, estocada casi entera, aviso. Se echa el toro. Silencio. 2 pinchazos, uno sin soltar y en los bajos y estocada contraria y atravesada. Todos los intentos fueron entrando en la suerte contraria. Silencio.
  •  Ángel Puerta: Champan y oro. Pinchazo sin soltar en la suerte contraria y estocada en la suerte natural. División de opiniones cuando saluda desde el tercio. Estocada baja. Lo levanta el puntillero y se echa de nuevo. Silencio.
  • Jesús Chover: Azul y oro. Estocada desprendida entrando por derecho. Vuelta al ruedo. 3 pinchazos sin soltar y un pinchazo hondo. 13 descabellos, tres avisos y como consecuencia, el novillo al corral.


Presidente: D. Cesar Gómez Rodríguez. Reconozco que hay momentos en los hay que tomar decisiones muy comprometidas, y que algunas de ellas puedan estar en el umbral de la discusión. Ayer en el último de la tarde ocurrió lo que nadie deseaba. Primero que Jesús Chover no encontraría el golpe de gracia con el verduguillo, consumiendo con ello el tiempo establecido para la lidia y muerte de su enemigo y que casi al instante de recibir el tercer aviso el novillero fuera arrollado por el burel al intentar el ultimo descabello, quedando en estado de inconsciencia por el cual tuvieron que llevárselo a la enfermería auxiliares vestidos de paisano. Todo fue lamentable, y ante una situación de este tipo el presidente podía haber esperado unos segundos y con el novillo en la plaza y el matador tumbado en la arena, el director de lidia se hubiera responsabilizado de despenar al animal, con la diferencia de que este disponía del tiempo que establece el Reglamento para dicha labor. 
Como dije, no fue una decisión fácil, pero siempre los modestos son los que sufren los rigores de la ley que aplican los señores que la representan. Sres. Presidentes, ya que son incapaces de devolver al corral animales no validos para la lidia, porque al parecer merman los negocios de los empresarios, sean más benévolos con estos chavales, y ante situaciones de este tipo, ya que estamos completamente seguros, que a las figuras le hubieran aplicado otra vara de medir.  

Suerte de varas: No tuvieron suerte los aficionados para ver los astados en el caballo. Ningún espada tuvo el acierto de poner los novillos en suerte ante el picador. Debe ser difícil esta tarea, o no se la enseñan en la escuela de tauromaquia. Ningún novillo demostró nada excepcional con los piqueros. Es cierto que al segundo de la tarde y en su segunda entrada al caballo, lo colocó el matador a 25 metros después de demostrar el novillo su mansedumbre en el primer puyazo, nadie creía que se fuera a arrancar a esa distancia. Sin embargo el tercero de la tarde acudió de largo y con tranco, pero el novillero se quedó mal colocado y ese detalle fue determinante para que el animal desparramara la vista y no se centrara, ni con el caballo ni con el torero. Espero que alguien del entorno del torero le haga ver el vídeo de la corrida y aprenda de una vez por todas, él y casi todo el escalafón, la importancia que tiene la colocación de los toreros en esta suerte, y por supuesto, durante toda la lidia. También es cierto que ningún novillo fue castigado en el caballo, y excepto el primero que romaneo, ninguno empujo con clase metiendo los riñones. Y desgraciadamente también fue cierto que la novillada que envió el ganadero llego con las fuerzas justas. Tanto tiempo esperando este encaste, para no ver nada especial en el caballo. Una pena, ganadero.  

Cuadrillas y otros: Tampoco se libraron de las críticas los compañeros de cartel de Jesús Chover. Mientras el chaval tiraba de verduguillo tratando de despenar a su enemigo, sus compañeros de cartel en el callejón, tenían ya preparados los capotes de paseo para abandonar la plaza sin demora. Nadie se interesó por lo que ocurría en el ruedo salvo la cuadrilla del matador, ni tan siguiera el director de lidia, Iván Abasolo, pensó que en algún momento su compañero podía necesitar su colaboración. Eso sí, cuando les tocaba lidiar, ninguno de ellos se esmeró en su labor. En la colocación de los garapullos en el segundo de la tarde, la cuadrilla de Ángel Puerta montó un sainete. Nadie les pidió explicaciones. Es lo que tiene esta profesión, que cobras, aunque lo hagas mal. Una pena, toreros. 

Los novillos que se lidiaron procedían de un encaste denominado por la empresa, minoritario, pero los novilleros procedían de una lista mayoritaria, donde proliferan los coletas con escaso bagaje muleteril, ya que los que ocupan los primeros lugares del escalafón, que son los futuros figuras, no quieren ni aparecer por las dehesas donde pastan estos animales. ¿Para qué? se preguntaran, si las figuras mayores huyen de estos encastes y nadie pone en duda su credibilidad como toreros. No van a ser ellos los que rompan las normas establecidas. Con esto ocurrió, que salvo Jesús Chover que quiso demostrar que quiere ser torero, sus dos compañeros de cartel, lo único que demostraron fue un desconocimiento total de la lidia, y eso que ninguno de los bureles les pidió el carnet de torero. Ninguno de ellos logro enterarse de las querencias de sus enemigos, y donde más evidenciaron la falta de oficio fue a la hora matar. En lugar de hacerlo en la suerte natural, que era lo que demandaban sus enemigos, lo hacían en la suerte contraria. Ya que tanto se prodigan hoy los peones en informar a sus matadores desde el burladero lo que tienen que hacer cuando están toreando, alguien podía haberles documentado en estos detalles. 

Con la muleta los tres espadas corrieron distinta suerte, y mostraron distinta condición. Mientras que Iván Abasolo, se encontró con un primer novillo que se defendía debido a la escasez de fuerzas, su segundo necesito una muleta poderosa que el espada no le mostró, estando por debajo del astado. Comenzó la faena citando desde los medios, pero desde el primer momento se pudo comprobar que el torero no tenía esa tarde los recursos necesarios para sacarle lo que el burel le estaba ofreciendo, un pitón izquierdo de lujo. En todos los muletazos quedaba descolocado y los pases de pecho los utilizaba para quitarse a su enemigo de en medio. en lugar de barrer con la muleta el lomo de su enemigo de pitón a rabo. Por su parte, Ángel Puerta le costó darse cuenta que el pitón bueno del toro era el izquierdo, aunque seguramente alguien se lo debió apuntar desde el burladero, ya que por el derecho el novillo le protestaba, pero aun así, no consiguió acoplarse en el toreo al natural. El quinto de la tarde, fue un manso de matadero que demostró sus intenciones desde que apareció en el ruedo, recorriéndolo con el solo intento de buscar la salida del redondel. Ya con la franela y en el primer envite le puso las defensas en la cara y el torero no encontró la tecla de la muleta que le hiciera ver a su enemigo que el que trataba de mandar en la pelea era el torero. El animal siguió acudiendo al engaño con la cara alta y defendiéndose debido a su mansedumbre.  

Jesús Chover a pesar del poco recorrido de su carrera de novillero, y aunque debutaba en esta plaza, sorprendió gratamente. Vino con ganas y demostró tener maneras para conseguir ser alguien en esta profesión. Destacó en el último tercio donde se le vieron detalles interesantes, como la colocación, adelantando la muleta y rematando los muletazos en la cadera. Con los rehiletes estuvo muy dispuesto, demostrando seguir al pie de la letra la escuela valenciana, creada por el inolvidable Manolo Montoliú, pero su labor estuvo llena de altibajos. Aunque su primero fue un novillo que se quedaba muy corto por ambos pitones, el torero estuvo muy digno, tanto en redondos como al natural. Su segundo era un toro con toda la barba, que paso por el caballo del picador sin emplearse y el piquero de turno no lo castigo. Creyó que no lo necesitaba. En el tercer par y con las banderillas cortas le arrollo el novillo sin consecuencias. En los primeros compases de la faena de muleta al hilo de las tablas, el torero aguanto los envites de su enemigo, un manso encastado, que debido a la escasez de fuerzas estuvo a la defensiva, pero en una serie de redondos el animal se desplomo. Lo intento al natural pero no tenia recorrido. Uno de los males que tiene el toreo moderno es que los toreros prolongan innecesariamente las faenas de muleta con la única voluntad de agradar al público, y si a la hora de matar aparece algún problema, pasan apuros para despenarlos. Eso le ocurrió a Juan Chover en el sexto, recibiendo con ello los tres avisos, después de intentar descabellar a su enemigo en trece ocasiones. En uno de ellos recibió un golpe que lo dejo casi inconsciente y tuvieron que llevárselo a la enfermería. El novillo tuvo que ser apuntillado desde un burladero al no conseguir los cabestros de Florito retirarlo a los corrales. Una verdadera pena, torero.

©Pepeíllo.

lunes, 10 de septiembre de 2012

9 de Septiembre 2012: Con la casta llego la emoción

Corrida de Novillos Se lidiaron novillos de Mauricio Soler Escobar y José Escobar, ambos, encaste Santa Coloma, líneas Graciliano Pérez Tabernero y Joaquín Buendía.

Terna:
  • Daniel Martín: Blanco y oro. Estocada casi entera, el puntillero levanta al novillo, aviso, 5 descabellos, aviso. Cae “rodao” después de una lenta agonía. Silencio. ·En su segundo, estocada atravesada que vale. Oreja regalada.
  • Sergio Blanco: Azul y azabache. Metisaca trapacera y pinchazo saliéndose de la suerte. Se echa el novillo. Pitos. En el quinto pinchazo hondo saliéndose de la suerte y estocada trasera habilidosa. Silencio.
  • Gallo Chico: Lila y oro. Estocada delantera y atravesada. Saludos desde el tercio. En el sexto estocada atravesada. Se echa el novillo y lo levanta el puntillero. Al no acertar el matador con el descabello el presidente le envía los tres avisos. El animal se echa y el puntillero le cuesta despenarlo. Algún sector del público pierde los nervios y llama asesino al torero de plata. Pitos.  

Presidente: D. Cesar Gómez Rodríguez. Concedió una oreja a Daniel Martín en el cuarto de la tarde, sin haber petición mayoritaria. En la suerte de varas, salvo el quinto que entró tres veces al caballo, el aficionado no entendió el cambio de tercio en algunos novillos que pedían una tercera vara. Los presidentes se han acomodado a las dos entradas al caballo y les cuesta permitir una tercera a aquellos animales que lo necesitan. Durante la lidia estos novillos, al quedarse faltos de castigo, presentaron problemas a sus matadores. Si juzgamos por los hechos que demostró la presidencia, se podría decir, que tanto el “presi” como su ayudante, D. José Cabezas Porras, Joselito Calderón, demostraron poca afición a esta suerte tan bella.  

Suerte de varas: La novillada ofreció un juego variado en el caballo, pero los toreros y sus cuadrillas no estuvieron a la altura de las circunstancias. Salvo el tercero que fue puesto de largo al caballo y, que empujo con clase metiendo los riñones, a los demás novillos no consiguieron ponerlos en suerte, como se entiende que deben dejarlos, privando a los aficionados ver el juego de este encaste en esta suerte. El primero entro suelto, el segundo y el quinto entraron al caballo al relance y el cuarto fue muy mal picado. El sexto se dejo pegar pero buscó la salida. En la segunda vara intento ponerlo de largo, pero el torero se quedo mal colocado y el novillo no acudió al caballo. Que vicios ha traído la nueva tauromaquia. Claro, como ya no es necesario picar a los toros, porque la casta se la dejan, ya sabrán ellos donde, se va perdiendo la costumbre de hacer las cosas bien en esta suerte.  

Cuadrillas y otros: Independientemente que el juego de los novillos fuera variado en el caballo, cinco de ellos fueron aplaudidos en el arrastre, y el sexto mancho la hoja de presentación que tan dignamente habían rellenado sus cinco hermanos de camada. A pesar de ello, el respetable lo aplaudió en un exceso de triunfalismo ganadero, ya que el novillo no había hecho méritos para tal distinción. Otro signo evidente que marco el comportamiento del ganado fue que los seis murieron con la boca cerrada signo evidente que dentro de ellos había algo más que presentación: casta y nobleza. La novillada estuvo muy bien presentada y destaco el sexto, un toro con toda la barba. De los toreros de plata destacaron Francisco Javier Tornay en la lidia del tercero y Juan José Rueda, “El Ruso”, al parear al tercero de la tarde, por lo que tuvo que desmonterarse. Todos los demás rehileteros huían de la cara de sus enemigos como si no les fueran a remunerar su labor. Lo que muchos aficionados se preguntarían: ¿Tendrán la desvergüenza de cobrar por ofrecer este sainete?

Se escucharon rumores por la plaza que se iba a celebrar en una localidad francesa una novillada con un encaste minoritario y los organizadores del festejo, al intentar conformar el cartel de novilleros habían contactado con veinte de ellos, siguiendo un orden estricto del escalafón. Al parecer, todos se habían negado a anunciarse con ese encaste. No poseo más datos para imprimirle a esta noticia más veracidad. Ajustándolo a lo visto ayer en Las Ventas, a nadie le extraña que los novilleros de relieve huyan de estos encastes. Otro dato: Se divulgan noticias, en algunos casos sin confirmar, que muchos de ellos se niegan a torear novillos en puntas. Si lo matadores relumbrones lo hacen con asiduidad, sería una desconsideración hacia sus mayores, anunciarse con ganado con las defensas sin manipular. Por estos motivos hay que elogiar la disposición de los toreros que tuvieron la vergüenza de apuntarse con este encaste y en Las Ventas. Pero, como era de esperar, los novillos de Mauricio Soler Escobar les pidieron los documentos a los toreros y solo Andrés Jiménez, Gallo Chico, los presento. El coleta cordobés fue el único que mostró que quiere ser torero y puso todo su tesón en ello, muy distinto fue que lo consiguiera.

Al tercero de la tarde lo cito de lejos con la muleta y el novillo acudió a la cita demostrándole al torero que necesitaba una pañosa con mando y colocación, pero el torero desconocía estas reglas, poniendo solo la voluntad que le daba su valor. Al natural siguió mostrando su disposición y aguantó las embestidas de su enemigo con entereza. La nobleza del novillo le evitó de una cornada al quedar al descubierto en un lance cuando intentaba el toreo al natural. El sexto novillo, el único bravucón de toda la corrida, acudía al engaño que le presentaba Gallo Chico con la cara alta y el torero no tuvo los recursos necesarios para bajarle la muleta y someterlo. Se durmió en los laureles a la hora de despenarlo, y recibió los tres avisos. Tuvo que retirarse a la tronera de toreros y dejar al novillo en el ruedo herido de muerte, para que el puntillero de su cuadrilla acabara con él. Fue una pena, torero.

Sin embargo, el único que toco pelo fue Daniel Martín. Ocurrió en el cuarto de la tarde. Como resumen a su labor diré que estuvo aseado dentro de su falta de oficio. Siendo algo mas critico, aportare que no se doblo con él, ya que el toro no recibió el castigo que necesitaba en el caballo, no ligó ninguna serie. Al quedar descolocado entre muletazos, tenía que rectificar terrenos, instalándose en el monopase, dejando dentro de su enemigo lo que este estaba dispuesto a ofrecerle si le hubiera toreado, pero el torero venia a esta plaza con un corto bagaje en el uso de la muleta, ya que año pasado toreo solo dos novilladas. En el primero de la tarde mostró muchas dudas en la cara de su enemigo y al igual que en el cuarto, mostró poco oficio. Cuando conseguía bajarle la mano y llevarlo toreado, el novillo metía la cabeza de lujo, pero eso se llama torear y es lo que muchos toreros del escalafón, incluso los figuras, no saben hacer, o no quieren, y no se lo vamos a exigir a un chaval que ha tenido la honradez de anunciarse con este ganado. Sería injusto. Tampoco debemos engañarle.

El primero de Sergio Blanco, segundo de la tarde, cuando apareció en el ruedo le costaba tragarse los capotazos, pero el novillo lo único que hizo con su comportamiento fue descubrir a los malos toreros que el novillero llevaba en su cuadrilla. La lidia que le dieron fue un desastre. Con la muleta el torero tampoco mostró confianza en sus acciones. No se acopló en ningún momento a su enemigo y en lugar de rematar los muletazos por abajo lo hacía por arriba. Este novillo necesito un torero que hubiera querido cortarle las orejas. En su segundo de su lote, corrido en quinto lugar, Sergio Blanco no supo qué carta jugar. Desbordado por su enemigo, en un momento de la faena lo desarmo, quedando el torero a merced del novillo. La casta noble que mostró el animal le perdono la cornada. En una palabra, no pudo con él.




©Pepeíllo.

lunes, 3 de septiembre de 2012

2 de Septiembre 2012: Decepción

Ciclo. Encastes minoritarios

Corrida de Novillos Se lidiaron novillos de Tomas Prieto de la Cal. Encaste: Vázquez-Veragua.

Terna:
  • Pascual Javier: 3 pinchazos y estocada trasera y contraria. Silencio. Estocada caída y atravesada. Silencio.
  • Miguel de Pablo: Bajonazo perdiendo la muleta. División de opiniones cuando saluda desde los medios. Media estocada que vale. Saludos con protestas.
  • Miguel Cuartero: Pinchazo en los costillares y estocada caída y delantera. Estocada baja y aviso tras cuatro descabellos. Silencio.
Presidente: D. Julio Martínez Moreno. Le costó tomar la decisión de devolver al primero de la tarde a pesar de su manifiesta invalidez y lo hizo después de haber cambiado el tercio. Pensaría que el precio del novillo se lo iban a descontar de su sueldo. El transcurso posterior del festejo no le ocasiono ninguna decisión comprometida.  

Suerte de varas: Todos los novillos mansearon en el caballo, destacando el sexto que salía despavorido del picador cuando sentía el hierro en el morrillo, sin embargo, destaco la poca pericia del piquero al no intentar taparle la salida cuando lo habitual es que lo hagan en todos los toros. Hay que destacar que el en quinto novillo el piquero marco arriba, en el morrillo, siendo igualmente habitual que lo hagan trasero y en muchas ocasiones donde caiga la puya. El primero que fue devuelto por inválido, el picador no consiguió ni que sangrara el toro. Tanto el picador como la cuadrilla intentaron lidiarlo con mimo pero al final no coló y el presidente decidió cambiarlo. 

Cuadrillas y otros: Destacó Fernando Téllez, tanto en la lidia del tercero como en la colocación de los rehiletes en el sexto. Todos sus compañeros no estuvieron a su altura, destacando la mediocridad de sus actuaciones. Los novillos defraudaron, y el torero Miguel de Pablo, después de recetarle un bajonazo a su enemigo, posiblemente influido por los aplausos de sus incondicionales, que demostraron no distinguir entre una estocada arriba y un bajonazo, salió a saludar a los medios. No hay que perder las formas torero, y menos los que comienzan la carrera, sobre todo, por respeto a los aficionados.

Muchas ilusiones tendrían puestas los aficionados en la primera novillada de las denominadas "encastes minoritarios". El ganado defraudo en toda regla, hasta tal punto llego el fracaso que no hubo ningún detalle que alentara un atisbo de esperanza en los aficionados presentes. Fue una corrida descastada que la mayoría salía buscando la salida para marcharse a la finca, acudiendo a los engaños con la cara alta y lo más preocupante, sin fuerza para mantener el ritmo normal de la lidia, y eso que los coletas no los sometieron en ningún momento, seguramente por desconocimiento, ya que si se hubiera producido este hecho seguro que la mayoría de los astados hubieran rodado por la arena como lo hizo el tercero de la tarde, que se derrumbó en plena faena y lo tuvieron que levantar los toreros de plata para que su torero pusiese continuar la faena, y de paso continuar aburriendo la personal.

Se cae el toro y se derrumba la fiesta. Es lo que han conseguido los taurinos que controlan este tinglado. Primero buscando denodadamente la comodidad para sus toreros con animales totalmente descafeinados, sin bravura y sin casta, ya que si no fuera así y el toro de las figuras salieran íntegro seguro que estos coletas no se permitirían el lujo de torear la cantidad ingente de corridas que celebran cada temporada. El toro integro y con casta es exigente, y no digamos con bravura, ya lo decía Belmonte, este tipo de animal no permite ponerse bonito delante si antes no se le ha dominado toreando o lidiando ,y ese hecho necesita un esfuerzo, tanto físico como psíquico, que muchos toreros no estarían en condiciones de ofrecer. Segundo, han hecho desaparecer de la cabaña brava española a casi todos los encastes que no mantengan una línea de docilidad como la que ofrecen los que proceden de la línea Domecq, y la que no ha desaparecido su presencia es casi simbólica, y eso fue lo que se encontró el aficionado que acudió a Las Ventas en la primera novillada dedicada a encastes minoritarios. La raíz Vazqueña tiene sus raíces en el siglo XVIII, pero en la actualidad ha perdido todas las señas de identidad que le caracterizaron en otras épocas donde eran fijos en todas sus ferias.

Los novillos de Tomas Prieto de la Cal, con su comportamiento demostraron el defecto que no supo corregirles el Duque de Veragua, es decir, que se vinieran abajo en el último tercio. Pero lo bueno que tenían, era que se entregaban en la pelea en el caballo, y eso tampoco lo sacaron a relucir, mostrando una falta de casta impropia de un animal de esta raza.

Los toreros por su parte tampoco estuvieron a la altura que requería la ocasión. Mostraron falta de oficio y no supieron dar a los novillos las faenas que requerían, mostrando sin embargo en su toreo las ventajas que han impuesto las figuras: torear fuera de cacho, metiendo el pico, equivocando terrenos y no rematando los muletazos, es cierto que los novillos acudían a los engaños con la cara alta y la mayoría .sin recorrido, pero solo Miguel de Pablo estuvo voluntarioso en su primero, recibiéndole con tres largas cambiadas. A su segundo, un novillo precioso de capa, berrendo en negro aparejado, le dio tres verónicas bajando las manos y templando las embestidas del animal. Con la muleta se equivoco en los terrenos ya que su enemigo no tenia recorrido cuando le daba los adentros. A pesar de esto consiguió tres redondos bajando la mano, pero sin rematar.


El primero de la tarde fue devuelto a los corrales y en su lugar salió un sobrero de Juan Antonio Ruiz Espartaco.

©Pepeíllo.

lunes, 20 de agosto de 2012

19 de Agosto 2012: A tener en cuenta

Corrida de toros. Se lidiaron toros de José Luis Pereda y la Dehesilla, 3º. Encaste: Predomina Domecq y Núñez

Terna:
  • Sergio Aguilar: De lila y oro: Estocada desprendida. Silencio. Dos pinchazos sin soltar, pinchazo delantero y bajonazo atravesado. Aplausos y saludos desde los medios.
  • Octavio Chacón: De vainilla y oro. Confirmación. Estocada desprendida y trasera tirándose por derecho. Saludos desde el tercio. Pinchazo en los bajos y estocada tirándose a ley. Aplausos compasivos de su público.
  • Gabriel Picazo: De Blanco y oro: Estocada algo trasera, aviso y descabello. Saluda a sus incondicionales. Media estocada saliéndose de la suerte. Aplausos de su público.
Presidente: D. Julio Martínez Moreno comenzó jugando a empresario, burlando a los aficionados presentes al no devolver al primero de la tarde que salió dando muestras de blandura, acentuándose este defecto según transcurría la lidia. Después no ocurrió nada significativo que pusiera en duda su actuación en defensa de los que pagan su entrada y por supuesto, de la fiesta.  

Suerte de varas: Destacó el quinto de la tarde que empujó con clase en el caballo, pero a los profesionales del castoreño les da igual. Pican trasero, les tapan la salida a los toros y lo más importante, los toreros de a pie no les interesa nada esta suerte. No pusieron en suerte ningún toro y algunos de ellos entraron al relance, permitiendo que el segundo se dejara la acometividad en el peto al darse contra el un golpe de cuidado. Cuando lo intentaron llenaron el albero de vulgaridad y de capotazos. Solo en una ocasión lo consiguieron. En el primero de la tarde y al no pararlo el torero con el capote el toro campeó a sus anchas por el albero y entro suelto al caballo en el tendido 10. Lamentable.  

Cuadrillas y otros: Los toreros de plata en cuanto un toro plantea alguna dificultad se arrugan y no les importa montar un sainete como le ocurrió al subalterno Víctor Cañas en el segundo, que para dejar un palo tuvo que pasar dos veces por la cara del toro. En el sexto de la tarde al salir del primer par de banderillas, Juan Carlos García, el toro hizo hilo y el torero se quedo un momento apoyado en el estribo y cuando su enemigo hizo por el no acertó a saltar la barrera y lo corneo en el estribo. A los toros nunca se les debe perder la cara. Se lo llevaron a la enfermería.

No están los tiempos para ir desperdiciando oportunidades, y menos estos toreros en edad de merecer. Sin embargo los tres se fueron sin cortar pelo y eso que hubo toros que llevaban el triunfo en sus genes para que los matadores hubieran conseguido lucir con luz propia en el firmamento del buen toreo. A Sergio Aguilar le falló la tizona cuando más lo necesitaba, después de haber ejecutado el toreo que demanda la afición. Series templadas y ligadas, bajando la mano, cargando la suerte y rematando en la cadera, sin ninguna artimaña que desluciera su toreo ante los ojos de los aficionados. Pero la diosa fortuna, caprichosa donde las haya, no quiso que el torero madrileño corriera la misma suerte con la espada que en su primero, donde después de no acoplarse a su enemigo y realizar una faena insulsa, le receto una estocada tirándose por derecho que lo despeno sin puntilla. Así son las cosas y así le fue ayer a este torero, no obstante los aficionados abandonaban la plaza comentando que hay que tenerlo en cuenta ya que su toreo puede dar más de una satisfacción a los aficionados.

La cruz de la moneda se la llevo Gabriel Picazo en el tercero de la tarde. El toro estuvo muy por encima del matador y los aficionados comentaban sus lamentaciones al ver que el toro había puesto en bandeja las dos orejas al torero y este no quiso o no pudo conseguirlas. Estuvo vulgar consiguiendo algunos muletazos bajando la mano, pero faltos de remate. Al natural no se acoplo en ningún momento, en fin, dadas sus circunstancias el torero se estará acordando de este toro toda la vida que decida seguir en este oficio. Su nombre era Buenasnoches. En su segundo estuvo igualmente muy vulgar. Derechazos al hilo del pitón, metiendo el pico y perdiéndole pasos en cada muletazo. El toro le ofreció la oportunidad de haber puesto la plaza boca abajo en los primeros compases de faena, pero el torero decidió dormirse en la mediocridad. Así no se puede llegar a ser figura del toreo, maestro.

Por su parte, Octavio Chacón que confirmaba alternativa, estuvo muy vulgar ante el inválido primero. Después de unos doblones de recibo continuo recetándole unos derechazos muy suaves con el propósito de cuidar a su enemigo, pero sin cruzarse en ningún momento y metiendo el pico, es decir, el toreo vulgar que hace aburrir a los aficionados, pero no a sus seguidores que jaleaban su faena en cada muletazo. Al final echo mano del arrimón, tan manido en las figuras, pero que en esta ocasión no venía a cuento. A su segundo lo citó desde los medios y el toro acudió con tranco, pero en los primeros compases de faena su toreo se fue diluyendo al no saber qué hacer con la embestida de su enemigo. Al faltarle mando el único recurso fue bailar en la cara del toro, dando medios pases y descomponiendo la figura. Una pena, torero.

©Pepeíllo.

miércoles, 6 de junio de 2012

5 de Junio 2012: Puerta Grande


FERIA DE LA CULTURA

Corrida de toros. En la 1ª de feria se han lidiado toros de Valdefresno, encaste, Atanasio.
Terna:
  • Curro Díaz: De blanco y oro. Pinchazo sin soltar y bajonazo descarado. División de opiniones. Estocada desprendida y atravesada. Silencio.
  • César Jiménez: De blanco y oro. Pinchazo saliéndose de la suerte, bajonazo y descabello. Silencio. Pinchazo hondo, tendido y atravesado. 
  • David Mora: De verde esmeralda y oro. Estocada trasera y arriba. Oreja. Estocada baja y trasera tirándose encina del toro. Aviso. Oreja protestada Sale por La Puerta Grande.
Presidente: D. Julio Martínez Moreno. No debió conceder la segunda oreja ya que no hubo petición mayoritaria, y además permitía salir al torero por La Puerta Grande, sin haber méritos suficientes para ello.

Suerte de varas: No hubo nada destacable en esta suerte, salvo que los picadores cumplieron con la misión que suele ser habitual: picar trasero, tapar la salida a los toros. Salvó David Mora en su primero, que puso al toro en suerte con graciosos toques de torería, en los demás no existió. Se limitaron a capotearlos con poca fortuna y los piqueros a salir del trance, destacando en el primero Curro Díaz que no se entendió con su picador y mientras el ponía al toro en suerte el piquero cambiaba de terrenos al caballo. Ningún toro destacó en el caballo, algunos se dejaron pegar, como el primero y el tercero. Otros mansearon, y al primero le zurraron la badana sin medida. Algo buscan estos profesionales del caballo. ¿Será que desaparezca esta suerte? No creo que tarden mucho en conseguirlo. La duda es: ¿Seguirán cobrando?

Cuadrillas y otros: El primero de la tarde arrolló al torero de plata, Manolo Montoliú, pero el torero no se arrugó e intentó colocar dos pares, dejándose ver, pero la suerte no lo acompaño. Los toreros siguen en la línea de no parar a los toros de salida, se desconocen las causas, si es por desconocimiento o porque nadie le da importancia a este hecho


Ayer David Mora abrió La Puerta Grande, y a criterio de muchos aficionados, injustamente. Como consecuencia volvió a aparecer el dilema existente entre los aficionados y los taurinos sobre la normativa de obtener dicho privilegio cortando una oreja de cada toro. El aficionado defiende que debería cambiarse, poniendo como condición, que se corten dos orejas en un toro, pero al taurinismo reinante no le interesa esta propuesta ya que sería desmontar una de las muchas maneras de triunfar de sus toreros, de una forma fácil y sin casi esfuerzo, que unido a que la afición ya no es lo que era, si el público orejero tampoco lo es, pues lo tienen muy fácil. Encima cuentan con el consentimiento de la autoridad. Los intereses son opuestos, los aficionados defienden que nadie intente aprovecharse de la fiesta con la vulgaridad por delante, pero los taurinos, que son los que mandan, defienden lo contrario. Ellos tienen acceso directo con los políticos y autoridades, y el aficionado, no. Ellos pueden manejar los hilos de este entramado taurino a su antojo y semejanza, el aficionado, no El aficionado solo tiene derecho a protestar después de haber pagado la entrada a la plaza, los taurinos solo tienen que convencer a las autoridades regalándoles pases en el callejón. Así, poco a poco, están convirtiendo esta plaza, la que defienden cuando les interesa, como la mejor del mundo, en una de las muchas en que sus toreros cortan las orejas sin prácticamente torear, solo se limitan a convencer a los nuevos aficionados de sol, que son los que defienden el toreo vulgar con el medio toro y encima sin casta, borrego y seleccionado para que no haya sorpresas de última hora.

De todo lo expuesto, ayer se benefició David Mora, respetado por los aficionados de Madrid, aunque este año diste mucho de ser el torero de la temporada anterior, donde se colocaba en su sitio y toreaba, llenando de ilusión los tendidos de esta plaza, a la vez que diferenciaba, al torero del pegapases. Ayer vino lleno de voluntad, y eso no sobra, pero, salir por La Puerta Grande, por el regalo que el público orejero tuvo a bien ofrecer al torero en el sexto toro, en connivencia con el presidente ya que no se produjo mayoría en la petición, es un hecho que va en detrimento de la fiesta. El toro fue un manso de libro, que lo tuvo paseando por todo el albero, pase aquí, pase allí. El torero demostró una total disposición a hacer las cosas bien, pero, nada más. Una vuelta al ruedo hubiera sido suficiente, pero este público generoso tiene que justificar su asistencia a la fiesta regalando trofeos sin caer en la cuenta de que son los principales avalistas de esos taurinos que se mueven en la sombra, y a veces ni eso, que tratan de cualquier manera de llevar a esta fiesta al borde del precipicio. Allá ellos.

El único torero que sacó de su muleta el toreo, fue Curro Díaz en su primero, donde ofreció a los espectadores unas series de redondos bajando la mano y rematando en la cadera sin descomponer la figura, eso sí, aliviándose al no cargar la suerte. Al echarse la muleta a la izquierda el toro le protestó por ese pitón por el cual tenía muy poco recorrido. Sin embargo el cuarto de la tarde no le dio esa oportunidad por ninguno de los dos pitones. Fue un animal sin acometividad, posiblemente motivado por la mala lidia que su cuadrilla ofreció al burel que para eso le pagan ¿O no?

César Jiménez pasó inadvertido si no hubiera sido por las protestas que los aficionados le dedicaron al intentar hacer ese toreo vulgar y sin fundamento que llevan sembrando las figuras por todas las plazas de España. Si nos damos cuenta está todo ligado. Los toreros cuando actúan por esas plazas sacan a relucir las ventajas que les han enseñado y ellos han impuesto como norma en su toreo, con el que triunfan ya que nadie le exige otra cosa, Como consecuencia, César Jiménez intentó hacer lo mismo, lo que ocurre es que hay toreros que nacen con estrellas y otros, ya se sabe...

domingo, 3 de junio de 2012

2 de Junio 2012: Mal camino, ganadero



Corrida de toros. En la 24ª y última de feria se han lidiado toros de Adolfo Martín. Encaste Albaserrada.

Terna:
  • José Luis Moreno: De tabaco y oro. Pinchazo saliéndose de la suerte, estocada habilidosa y descabello. Silencio benevolente. Estocada casi entera tirándose fuera de la suerte. silencio
  • Juan Bautista: De verde y oro. Estocada casi entera. División de opiniones cuando saluda. Estocada casi entera, atravesada, saliéndose de la suerte. Silencio
  • Iván Fandiño: De salmón y oro. 4 pinchazos, metisaca con sartenazo incluido y descabello. 2 avisos. Aplausos. Pinchazo y estocada baja. Silencio.
Presidente
D. Manuel Muñoz Infante no estuvo acertado en la decisión de mantener en el ruedo al quinto de la tarde, fue muy poco exigente en su faceta de aficionado, pero si lo estuvo cuando le llamó la atención al torero Juan Bautista al no pedirle permiso antes de comenzar la faena de muleta. Sr. Presidente, hay que ser coherente en las decisiones, aunque a la empresa le cueste dinero enviar un toro a los corrales. ¿o no?

Suerte de varas
El aficionado esperaba mucho los “albaserradas” en su juego en el caballo, pero fueron pasando los toros por el redondel y no hubo nada digno de destacar que no se hubiera visto con anterioridad en cualquier corrida comercial que han pasado por la feria, me refiero a no poner el toro en suerte, picar trasero y taparle la salida a los toros y el agravante de zurrarles la badana como lo hicieron en algunos ejemplares. Solo Juan Bautista se adornó en su primero poniéndolo en suerte, después entró en la monotonía reinante de la feria, hasta que Fandiño en el sexto lo puso en suerte de largo y el toro no quiso sacar la casta que posiblemente el ganadero creía que tendría.

Cuadrillas y otros
Destacar dos pares de Julio Robles al segundo de la tarde. El torero cuadró en la cara del toro gustándose en la suerte, pero los palos cayeron bajos. Una pena torero. Después abundó la mediocridad, saliendo los toreros de plata de la cara a una velocidad de vértigo, cuando los pobres animalitos solo llevaban de peligro el nombre de la ganadería.


La ganadería de Adolfo Martin, procedencia Albaserrada, defraudó a los aficionados. Se dejaron en la dehesa, la casta, la agresividad, el poder, que les ha caracterizado siempre y hasta el tipo, y sin embargo se trajeron la mansedumbre y la blandura, y con esos elementos no pudieron sacar a relucir lo que caracteriza a muchos de estos animales: el manso encastado, que suele llevar la emoción a los tendidos. La corrida estuvo igualmente mal presentada: ante toros serios por delante y en el tipo de la ganadería, se corrieron otros que no tenían nada en común con sus hermanos de camada y solo les caracterizaba algunos detalles que declaraban su procedencia saltillo.

Entre los toreros también hubo de todo. Salió Juan Bautista con muestras de querer comerse el mundo, y en su primero, segundo de la tarde estuvo muy voluntarioso y tratando de agradar. Se le vio más dispuesto que en otras ocasiones y levantó los primeros olés de la tarde al poner el toro en suerte con mucha alegría, aderezado de torería. Qué lástima que el toro blandeara y no diera la talla ante las exigencias de su matador y de Iván Fandiño, que rivalizaron en quites, pero el animal no quiso colaborar. La nota negativa la puso José Luis Moreno, que demostró en sus dos enemigos una falta de interés por intentar estar, por encima de sus enemigos, aunque estos tampoco estuvieron muy lejos del torero en cuanto a su comportamiento.

El primero del torero cordobés, un toro engatillado y en tipo de la ganadería, derribó al piquero e hizo presagiar que la tarde sería eminentemente torista, pero a continuación se marchó a toriles, declarando su condición de manso. No obstante el piquero le zurró la badana y la cuadrilla se encargó de facilitar el camino a su maestro, enseñándole al toro lo que no debía aprender nunca. El torero cuando tomó la muleta también demostró su condición de desconfianza ante un toro apagado y que no mostró ninguna posibilidad de acudir a la muleta con claridad. Su segundo tampoco se lo puso fácil al torero cordobés, al inicio de su última andadura intentó buscar la salida, pero debió encontrar la barrera muy alta. Qué pena debe sentir un ganadero ante un resultado como este, criar un toro durante cuatro años a cuerpo de rey y que muestre su agradecimiento de esta manera. No quedó ahí, aparte de su condición de manso, mostró blandura, además el piquero le mechó el lomo. No se podía pedir más, así que cuando el torero recibió el regalo que le dejaron, el toro no se podía mover de los cuartos traseros, limitándose a despacharlo con brevedad.

El primer enemigo de Juan Bautista metía la cabeza con claridad por ambos pitones y el torero francés se estiró con el capote, pero no cargó la suerte en ningún momento. El toro con el caballo comenzó a blandear y cuando llegó a la muleta se mostró sosote y el torero citaba sin estar colocado en su sitio y encima descomponiendo la figura. Sólo se le anotaron algunos detalles como un pase de pecho al hombro contrario. Poca pesca para tanta caña. Su segundo fue un animal que no se empleó en el caballo ni mostró acometividad en ningún momento de la lidia, y lo más triste para el aficionado fue que se echó al tercer muletazo. ¿Con este resultado, como van a exigirles a las figuras que vengan con este tipo de ganaderías? Por lo que se vio ayer, y en otros años, dio la sensación que Adolfo Martín se ha metido en un jardín que nunca debería haber entrando. Esperemos que salga pronto de él, por el bien de la fiesta y de los aficionados, ya que el siguiente paso creemos conocer cuál es, ¿su nombre? Domecq. Por muy malos que salgan sus toros, siempre habrá tiempo para rectificar, aficionados para verlos y Fandiños para torearlos, luego, por ese camino, nunca, ganadero.

Fandiño por su parte y ante su primer enemigo, un toro serio por delante, cornipaso y algo destartalado, no lo dejó ver en el caballo, pero el burel tampoco fue picado ni se empleó, pero llegó la muleta con el tranco suficiente para que el torero de Orduña pudiera citar desde los medios y el toro acudir con alegría. Dio varias series de redondos con el temple como testigo, dándole distancia y dejando ver a su enemigo, y por poner algún pero, con la suerte descargadilla. Pero justo en ese momento se le presentó un inconveniente, a veces más peligroso que el toro: el viento, y desconocemos si fue este el motivo, pero no utilizó la mano izquierda. Él sabrá por qué. Después llegó el sainete con la espada y con ella perdió todo lo que tenía ganado, pero, Fandiño es Fandiño y lo que había hecho nadie se lo podía quitar, ni tan siquiera, que casi le echarán el toro al corral, que a punto estuvo. En su segundo, un toro fuera de tipo y que salió al ruedo con el crotal en la oreja, intentó lucirlo en el caballo, pero el animal, un desagradecido, tardeó en acudir en la segunda vara y eso enfrió al personal. En el último tercio, al toro no le gustó mucho la muleta y el torero lo intentó, pero, el animal no acudía al engaño, así que el maestro decidió despenarlo de un pinchazo y una estocada, eso sí, baja.

©Pepeíllo.

sábado, 2 de junio de 2012

1 de Junio 2012: Ocasiones perdidas


Corrida de toros. En la 23ª de feria se han lidiado toros de Hros. De D. Celestino Cuadri. Tres cuartos de entrada.
Terna
  • Rafael Rubio, Rafaelillo: De grosella y oro. 2 pinchazos, estocada perpendicular y baja, aviso y descabello. Tímidos pitos. 4 pinchazos y descabello. Bronca. Estocada baja. Silencio.
  • Javier Castaño: De turquesa y oro. 3 pinchazos, estocada atravesada y trasera y descabello. Silencio.
  • Luis Bolívar: De verde y oro. Pinchazo en los bajos y estocada desprendida. Tímidos pitos. Media caída que termina dramáticamente con el toro. Bronca.
Presidente:
D. Trinidad López Pastor. La tarde transcurrió con normalidad y el Presidente no tuvo que tomar ninguna decisión que tuviera que ser criticada por el público.


Suerte de varas:
No destacó ningún toro en este tercio, tampoco los toreros, excepto Javier Castaño en su primero, mostraron interés dejándolos ver en el caballo. Excepto el cuarto que empujo con fijeza, en líneas generales el juego fue variado: se dejaron pegar y algunos mansearon intentando quitarse el hierro, como el segundo. Otros blandearon, como el tercero y sexto.

Cuadrillas y otros:
Javier Castaño sufrió una voltereta en su primero en un descuido del torero, segundo de la tarde, que no le impidió matar a su enemigo pero tuvo que retirarse a la enfermería al caer el tercero, para no volver al ruedo. Esto modificó el orden de la lidia. Rafaelillo mató el quinto, de Javier Castaño, en sexto lugar y Luis Bolívar mató el sexto en quinto lugar. El tercero y el quinto fueron aplaudidos en el arrastre. Destacó en banderillas David Adalid y el picador Ismael Alcón en el tercero, donde llamó la atención del toro de una manera peculiar, picando arriba en la segunda entrada al caballo aunque algo baja.


Decía un aficionado vecino a mi localidad: los cuartos se los llevan las figuras, y los toros duros, los modestos. Pero así ha sido siempre desde que alguien inventó las ventajas en el mundo del toro, lo que ocurre es que nadie imaginaba que degeneraría en lo que ha degenerado. Y hay quien apuesta que aún no hemos tocado fondo, ya que la ambición de las personas, en especial los que mueven los hilos de este negocio, son insaciables, y si para ello ha sido necesario corromperse, pues se han corrompido, y tan frescos, eso sí, con el permiso de la autoridad competente. Los toreros de ayer no estuvieron bien, y me cuesta tener que hablar así de estos gladiadores que se tienen que jugar la vida con este tipo de corridas, de las denominadas duras, que no permiten un atisbo de relajación, como le pasó a Javier Castaño, que volvió la cara un segundo para indicarle a un miembro de su cuadrilla donde tenía que colocarse, y el toro hizo por él y lo arrolló. El revolcón le afectó al cuello, y aunque mató a su enemigo, en un acto de responsabilidad. Nada más caer el tercer toro, se marchó a la enfermería y según las noticias que se vertieron en la plaza, lo ingresaron en un hospital. Esperemos que este hecho sea como medida de seguridad y que el torero se recupere lo antes posible, la fiesta lo necesita, porque aunque crean que ya no hay toreros que defiendan la suerte de varas, este, sí, y hoy, más que nunca, son necesarios toreros con esta mentalidad, dispuestos a hablar en el ruedo con toros y disponer de la valentía de intentar hacer las cosas bien.

Los intereses de los toreros se deben defender en el ruedo y toreando toros, no desde un colectivo de figuras, que solo saben llenar los ruedos de vulgaridad cuando torean y muchos de ellos aún no saben lo que es un toro encastado, eso sí, a la hora de exigir, exigen hasta derechos de imagen, sin caer en la cuenta la imagen que están dando de la fiesta. Ellos son los que tenían que cambiar su deteriorada imagen que el aficionado tiene de ellos, toreando corridas de este tipo, porque son precisamente quienes han llevado a la fiesta al lugar donde se encuentra, y no obligar a estos ganaderos a que tengan que vender sus corridas al país vecino, para que los aficionados de ese país disfruten de ellas, ya que algunos toreros de ese grupo privilegiado no saben ni que existen.

Ayer salieron auténticos torazos y su comportamiento fue variado, lo que ocurre es que algunos de ellos llegaron a la muleta con ganas de pelea y claro los toreros de hoy, son modestos, pero no tontos y es mejor torear al hilo del pitón, metiendo el pico y perderle pasos a unos bureles que parecían trenes, que jugársela quedándose quieto, intentando mandar en la pelea. Ellos dirán, si las figuras lo hacen, y con ello cortan orejas y torean al día siguiente, porque ellos no pueden hacer lo mismo, supongo que se preguntarían tanto Rafaelillo como Bolívar, pero unos han nacido con estrellas y otros estrellados.

Rafaelillo distan mucho de ser aquel torero que le bajaba la muleta al toro que el pedía el carnet de profesional, y se lo enseñaba, llegando con su valentía torera al aficionado. Hoy ya no es lo mismo, estuvo desconfiado en sus dos enemigos y claro, lo mismo que el toro bobo, si, ese de las figuras, le da igual como lo hagas y como te coloques, a estos, no. Si les pierdes pasos se hacen dueños de la situación y ya no hay nada que hacer. Es la diferencia. Su primero le costaba humillar, pero el murciano no intentó someterlo. Su segundo sacó peligro y se revolvía en un palmo de terreno, pero él, al igual que en su primero estuvo desconfiado. En el toro que mató por cogida de su compañero Javier Castaño, se le vio sin sitio, perdiéndole pasos y tratando de justificarse con un toreo vulgar y ventajista.

Luis Bolívar se llevó el mejor lote de la tarde, pero al torero colombiano no le deben gustar los triunfos. Su primero llegó a la muleta casi con la misma acometividad que salió de toriles intentando comerse el capote, pero el torero entendió que el comportamiento del toro necesitaba el toreo ventajista, metiendo el pico y perdiéndole pasos, y lo más importante, salir airoso y con gallardía de la cara del toro en cada serie. Pero el aficionado no cayó en la trampa y se dedicó a decirle que el toro se iba sin torear, y esto descolocó al torero. Se dejó ir un toro con nobleza y casta de nombre Camarote. Su segundo fue un torazo que lo aplaudieron cuando apareció en el ruedo. Un animal que se vino arriba en banderillas para desgracia del torero, ya que este hecho le obligaba a demostrar que tenía que estar por encima de su enemigo, pero toreando, no tratando de engañar a la parroquia dando pases. Abusó del pitón derecho con un toreo insulso y lleno de vulgaridad. Cuando se echó la muleta a la izquierda, el toro seguía acudiendo al engaño con clase, pero el torero no quiso jugársela toreando, una de dos, o tiene la temporada firmada, o es que su corazón no da la medida que debe tener un torero. Sea de una manera o de otra, se dejó ir otro gran toro, que nació para un triunfo clamoroso y que tuvo la mala fortuna de encontrarse en su camino con Luis Bolívar. Una pena, torero.

©Pepeíllo.