jueves, 15 de mayo de 2014

14 de mayo de 2014: Qué tostón

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Feria de San Isidro 5ª de feria

Ganadería

La ganadería anunciada era de la Palmosilla, de procedencia, Juan Pedro Domecq Díez, Juan Pedro Domecq Solís y José Luis Osborne. Debido a su comportamiento, fueron devueltos el tercero, cuarto y quinto y en su lugar se corrieron toros de Torrealta, González Sánchez Dalp y La Rosaleda.

Terna:

  1. Juan José Padilla: De purísima y oro. Pinchazo y pinchazo hondo, trasero y tendido. Silencio. Metisaca, estocada trasera y tendida, aviso y cuatro descabellos. Silencio benevolente. Sartenazo infame. Pitos.
  2. Joselito Adame: De tabaco y oro. Estocada caída y atravesada que lo caza al toro. Vuelta al ruedo tras petición. Metisaca, diez descabellos, segundo aviso y tres descabellos de regalo. Silencio muy benevolente.

Presidente

D. Justo Pérez Ramos: Se lució el presidente. La corrida vino en un estado cadavérico impropio de cualquier plaza y el usía nos hizo tragar los dos primeros inválidos, seguramente previniendo lo que vendría después, ya que se vio en la obligación de echar al corral los tres siguientes toros, tercero, cuarto y quinto. En sexto también fue un cadáver y ante las protestas de los aficionados, muchos en su interior prefería que no lo devolviera: eran casi las diez de la noche y después del deplorable espectáculo que dieron todos los que tuvieron algo de responsabilidad en la plaza, incluido el presidente, el público pedía a gritos sordos que terminara el suplicio a que se vio sometido. 

Suerte de varas:

  1. Diligente 531 Kg: El comportamiento del toro se vio limitado a su condición cadavérica y a pesar de ello derribo al montado, no por su fuerza, sino por la impericia del picador. El toro un cadáver que el presidente nos hizo tragar. 
  2. Resultón 530 Kg: Otro animal que ni se empleó en el caballo ni fue castigado, tampoco lo necesito. Inválido.
  3. Estudiante 597 Kg: En la primera vara se defendió y salió suelto. En la segunda entrada al caballo se arrancó en un arreón propio de manso y siguió defndiendose. Manso que se ha dejado torear en la muleta. 
  4. Rataverde 522 Kg: Otro manso que saltó al ruedo. En la primera vara no e empleó y en la segunda salió suelto sin ser castigado. Manso que ha servido para la muleta.
  5. Jaleo 535 Kg: En la primera vara empujó y derribo al picador, pero salió suelto. En la segunda entrada se limitó a sujetarlo y taparle la salida. Manso y descastado.
  6. Hacendoso 570 Kg: En la primera entrada el toro se dejó pegar y el picador midió el castigo. La segunda vara no existió. Ha cumplido en el caballo en lo poco que se le ha visto y ha dado juego en la muleta. 

Cuadrillas y otros:

Vaya tarde que nos dieron los toros de la Palmosilla a lo que hay que añadir la actuación de los toreros. No dieron una a derechas y como colofón los toreros-banderilleros se pusieron a repartirse los rehiletes para hacer más amena la tarde y lo que consiguieron fue lo contrario. Dos horas y cincuenta minutos para un espectáculo donde la suerte de varas fue un puro simulacro, faenas de muleta eternas, donde faltaba lo fundamental, el toro, con toreros que buscaban el triunfo a costa de lo que fuera, y después de faenas insulsas y sin base, tiraban del recurso del arrimón. En una palabra: una corrida infumable. Si hubiera que destacar algo, destacaría la lidia del sexto de la tarde a cargo del torero de plata, Roberto Martín, Jarocho y el tercer par al tercero a cargo de Tomás López.

Comentarios:

D. Justo se vio en la tesitura de devolver el tercero de la tarde, y a partir de este momento todo le fue más fácil, comenzó a devolver toros y así estuvo hasta que salió el sexto. Y no es que este no mereciera seguir el mismo camino que sus hermanos de camada, es que el presidente entendió que ya estaba bien de hacer sufrir a los pobres espectadores e hizo caso omiso a las protestas de los recalcitrantes aficionados que seguían insistiendo, con razón, que el animal no reunía las condiciones necesarias para la lidia. Pero mirando para atrás, el primero y el segundo deberían haber tomado el camino de chiqueros. Así está la fiesta, los empresarios o son malos gestores o se ven en la necesidad de estar al servicio de los taurinos insaciables que solo miran por sus intereses, si no fuera así, tratarían de ofrecer calidad en los festejos y de esta manera el público volvería a llenar las plazas. 

Fue un festejo lamentable, lleno de vulgaridad, donde no recuerdo ningún detalle de los toreros participantes. El toro de la alternativa de Manuel Escribano no le dio la oportunidad de lucirse, ya que era un cadáver y su segundo, un sobrero de La Rosaleda, le estuvo punteando la muleta durante casi toda la faena. El torero no mandaba y aunque el toro no se empleó en la pelea, el de Gerena se dedicó a componer figuritas cada vez que remataba una serie de , por llamarlo de alguna manera, pases..

El primero de Juan José Padilla perdió las manos al tercer muletazo y ante un enemigo de estas cualidades poco podía hacer el coleta jerezano. A pesar de esto, el animal acudía a todos los cites del torero, pero éste se limitó a aburrir a la concurrencia con una faena falto de contenido. Al final y posiblemente contagiado por la desidia del público, lo desarmó. A su segundo un toro que no fue castigado en varas, lo recibió de hinojos en el anillo, pero al primer muletazo ya de pie, lo desarmó, convirtiendo su faena en un autentico desastre. Su desconfianza llegó a estropear a un toro que no entendió

Al torero mexicano Joselito Adame, nadie puso en duda su disposición, pero hay una ley en este arte, que para que un torero pueda lucirse lo mínimo que debe haber son toros, y eso fue lo que no hubo. Por este motivo las faenas que llevó a cabo el torero carecieron de la emoción necesaria para que le público pudiera valorar su labor. A pesar de esto aunque le presentaba a su enemigo la muleta planchada, embarcaba con el pico rematando los muletazos para afuera y fuera de cacho, aprovechando el viaje de su toro. De esta manera. y al comprobar el torero que no calaba en los tendidos usó el recurso del arrimón, pero como dije, este tipo de recursos están reservados para toros con trasmisión y no precisamente con cadáveres, de esta manera lo único que consiguió fue aburrir a los espectadores, ya que en el sexto le pedían clemencia para que despenar a su enemigo cuanto antes. La cena se estaba quedando fría. 



©Pepeíllo.

miércoles, 14 de mayo de 2014

13 de mayo de 2014: Puerta grande devaluada

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Feria de San Isidro 4ª de feria

Ganadería

6 Toros de Parladé. Encaste Domecq Díez. Blandos y mansos en general y ninguno de ellos trasmitió a los tendidos, con una bondad propia de una ganadería comercial. El segundo fue aplaudido en el arrastre

Terna:

  1. Manuel Jesús, El Cid: De grana y oro. Pinchazo, estocada trasera y desprendida y dos descabellos tras aviso. Silencio. En el cuarto pinchazo hondo y caído que vale. Silencio.
  2. Iván Fandiño: De siena claro y oro. Estoconazo marcando los tiempos. Oreja. Estocada algo trasera tras aviso y dos descabellos. Oreja.
  3. Ángel Teruel: De marfil y oro. Estocada trasera y tendida, aviso Silencio. Pinchazo caído, aviso y descabello. Silencio.

Presidente

D. Justo Pérez Ramos: Se le protestó al presidente la invalidez del tercero, pero el usía haciendo caso omiso a las protestas lo mantuvo en el ruedo, dando una lección de “ejemplaridad” en defensa de la fiesta, o de los intereses del empresario. No lo sé. Habría que preguntárselo al representante de la autoridad..

Suerte de varas:

  1. Hampesco: La primera vara cayó trasera, para no variar. El piquero le zurró la badana sin medida y el toro la aguantó con fijeza. En la segunda vara no existió el castigo. El toro blando y manso que sirvió para la muleta.
  2. Cabreito: Acudió suelto al caballo y salió como alma que lleva el diablo al sentir el hierro del castigo, volvió al relance e hizo lo mismo. En la segunda entrada el piquero no lo castigo y lo dejó estrellarse en el peto. Manso que fue obediente en la muleta. 
  3. Idealista: Acude al caballo sin haberlo puesto en suerte y el piquero solo marcó el castigo, pero trasero. En la segunda entrada en toro acudió suelto pero no fue castigado. Blando y soso 
  4. Gruñidor: En la primera vara el piquero se permitió el lujo de picar en la paletilla y después rectificar. Para que lo iba a hacer mejor, si le pagaban lo mismo. En la segunda entrada se limitó a sujetarlo. Manso que en la faena de muleta se le subió a las barbas al torero y le sacó los colores. 
  5. Rapiñador: En la primera entrada empujó con fijeza, pero en la segunda vara se limitó a marcar el castigo. Se ha limitado a embestir en la muleta con mucha nobleza. 
  6. Teatrero: En la primera vara empujó dejándose pegar, en la segunda acudió suelto pero manseó, repuchándose con el castigo. 

Cuadrillas y otros:

A ningún toro se le vio en la suerte de varas, los toreros no tuvieron los recursos para ponerlos frente al caballo, y salvó algún detalle, la suerte de varas fue un puro simulacro. Rafael Perea, El Boni estuvo muy mal en los dos pares que colocó al toro que abrió plaza, sin embargo estuvo muy eficiente durante la lidia del cuarto. Qué pena que no le sirviera de nada a El Cid, el torero de Salteras estuvo desdibujado en los dos toros que mató. Volvieron a desmonterarse dos toreros de plata. En esta ocasión fueron Miguel Martín y Jesús Arruga en el quinto de la tarde, el primero también estuvo muy eficiente durante la lidia del segundo de la tarde. También se lució en la brega del tercero Fernando Téllez, fue muy bonito cuando cerró al toro corriéndolo a una mano. 

Comentarios:

Se esperaba con expectación al El Cid, pero en esta ocasión el torero de Salteras no estuvo aunque si se le esperó. Dio pena verlo frente a un toro que estuvo berreando durante toda la faena, y al final no pudo con él, teniendo que claudicar ante la acometividad de un toro que no valía un duro. Anduvo desconfiado y sin cruzarse en ningún momento y eso que la corrida fue muy cómoda para los toreros, pero cuando no se tienen las cosas claras, poco se puede hacer. En el cuarto lo intentó al natural y en el toreo en redondo, el toro acudía al engaño con una embestida descompuesta, pero el torero nunca le plantó cara a su enemigo y tuvo que tirar de recursos ventajistas, a pesar de eso el toro terminó ganándole la partida.

El triunfador de la tarde fue el torero de Orduña, Iván Fandiño, corto una oreja en cada toro y abrió La Puerta Grande de Las Ventas. Sin ánimo de quitarle méritos a la labor del torero, hay que decir primero que Fandiño es un torero que necesita tener delante un toro al cual haya que poderle, para que su muleta no se tenga que dedicar exclusivamente a dar pases a dos animales que embistieron de carril, ya que hay que decir que aunque su faena al primero estuvo llena de matices, estuvo toreando al hilo del pitón, eso sí, llevando al toro muy metido en la muleta. La última serie de redondos fue la más interesante, donde tuvo que aguantar el parón de su enemigo, ya que se había pasado de faena y el remate con las bernardinas sobraron ya que el animal le estaba pidiendo la muerte. A mi entender la oreja de este toro fue un premio excesivo. En su segundo y ante un enemigo que dio un gran juego en la muleta, el torero vizcaíno comenzó su labor muy dispuesto y con un repertorio variado: pase cambiado, el de las flores rematados con el llamado del desprecio que caló en los tendidos. Basó su faena al natural, en la cual destacaré una serie de tres naturales hondos y largos pasándose al toro por el fajín que emocionaron a los asistentes. Después vino la sorpresa, se tiró a matar sin muleta encunándose sobre la cornamenta de su enemigo haciendo una pirueta en el aire dejando la estocada algo trasera. La ejecución de esta suerte no dejó indiferente a nadie, pero hubo división de opiniones; los aficionados a través de nuestro egoísmo, la consideramos impropia de un torero con poder que en la actualidad está en disposición de ofrecer a la fiesta mayores cotas de torería y no de tremendismo. 

El torero que si marcó la indiferencia fue Ángel Teruel. Pasó por la feria con mucha más pena que gloria, lo que el aficionado no se explica es como este torero ha sido contratado dos tardes en la feria si no tenía nada que ofrecer a los espectadores, lo que dio que pensar a los aficionados que los despachos funcionan sin cortapisas para un ramillete de privilegiados toreros. En su primero cometió un error muy grande, brindó un toro protestado, perdiendo con ello las formas que deben mantenerse en la fiesta, sobre todo por respeto al público. Ante su primer enemigo, un toro sin alma ni fuerza, destacó una serie de naturales templados pero insulsos ya que no tenían el remate que exige el toreo caro. Esto fue lo único destacado, todo lo demás fue un toro que acudía a las citas del torero y este aprovechaba el viaje para pasarlo por la muleta, pero alguien tenía que indicarle al matador que una cosa es dar pases y otra bien distinta torear. Otro detalle en su debe es que alargó la agonía de su enemigo sin causa justificada. En su segundo al no mandar el torero terminó mandando el toro, Se lo sacó al tercio y al segundo pase perdió la muleta. Su enemigo eligió los terrenos de tablas y allí se marchó. El torero siguió dando mantazos hasta que el presidente le envió un aviso para recordarle que los espectadores tenían que marcharse a casa, por el contrario, aún estaría dando pases. 



©Pepeíllo.

martes, 13 de mayo de 2014

12 de mayo de 2014: En la fiesta manda el taurinismo

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de novillos.

Feria de San Isidro 4ª de feria

Ganadería

6 Novillos de Fuente Ymbro. Encaste Jandilla. Bien presentados, varios de ellos con el trapío de toros de figuras, pero fue una mansada, aunque algunos de ellos sacaron algo de casta y blandura. Su juego decepcionó a los aficionados. En esta ocasión Gallardo no dio con la tecla.

Terna:

  1. Mario Diéguez: De blanco y azabache. Estocada que vale. Saludos generosos desde el tercio. Dos pinchazos, uno delantero y perpendicular, estocada casi entera Descabello tras aviso. Silencio.
  2. Román: De corintio y oro. Estocada trasera baja y atravesada y descabello. Vuelta por su cuenta. Pinchazo trasero y tendido y descabello. Oreja regalada por el presidente tras petición minoritaria.
  3. José Garrido: De corintio y oro. Tres pinchazos, aviso, media estocada y tres descabellos. Silencio Sartenazo infame sin inmutarse y estocada trasera y perpendicular. Silencio.

Presidente:

Nada más terminar el torero Román de dar la vuelta al ruedo dándose un baño de multitudes, en el quinto de la tarde, después de cortar la oreja de su enemigo, el presidente sacó inmediatamente el pañuelo blanco y dejó a toda la parroquia de aficionados sin la opción de protestar la decisión partidista del usía, No se podrán conocer los motivos que llevó al representante de la autoridad a tomar con tanta celeridad esta decisión, pero cuando el aficionado comprobó el apoderado del torero, pienso que no le quedaría ninguna duda de que el hecho no fue casual. Así funciona este mundillo. Esperemos que al torero le sirva de algo este trofeo que le pusieron en bandeja sus mentores. .

Suerte de varas:

  1. Señorio: Tres veces entró el novillo al caballo, la segunda al relance y en las tres ocasiones no se empleó y en la primera vara hizo una fea pelea. Manso, blando con algo de casta. 
  2. Hortelano: En las dos entradas al caballo entró suelto y salió suelto al sentir el castigo. Nadie tuvo la vergüenza torera de pararlo después de recetarle una cantidad ingente de capotazos. El piquero le dejó el morrillo como un colador. Después se iría a casa con la tranquilidad del deber cumplido. El novillo manso y encastado.
  3. Volante: Después de que nadie fuera capaz de fijar al toro para ponerlo en suerte frente al caballo el burel acudió suelto, el piquero le tapó la salida y el novillo no se empleó en la pelea. En la segunda entrada lo picó trasero pero no lo castigo. Manso que no ha dejado de embestir en la muleta.. 
  4. Mimoso: En la primera vara le tapó la salida yel novillo se dejó pegar. En la segunda entra se repuchó. Manso y soso en la muleta. 
  5.  Rabadán: Fue picado en el tendido del 1 al no conseguir ningún torero fijarlo de salida. En la segunda entrada salió suelto cuando sintió el castigo. Manso descastado que se ha dejado torear.. 
  6. Comisario: En la primera entrada marró el piquero y después como premio le zurró la badana el piquero tocado de castoreño. En la segunda vara no se empleó y salió suelto. Manso y descastado.

Cuadrillas y otros:

En esta tarde le ha tocado desmonterarse a Jesús Díez, “Fini”. Colocó dos pares de banderillas que levantaron a los aficionados de sus asientos. Sin embargo los picadores no estuvieron a la altura que la fiesta exige a todo aquel que sale al ruedo tocado de castoreño. Tampoco los toreros de plata anduvieron muy finos. Nadie creo que llevara la cuenta de los capotazos que recibieron algunos novillos sin que nadie parara a los bureles de salida, pero lo que sí quedó claro es que la mansedumbre del ganado puso en evidencia la profesionalidad de casi todos los toreros, sólo destacó Santiago Acevedo durante la lidia del sexto. Otro hecho significativo fueron los quites en el tercio de banderillas. Daba lástima ver a un torero de plata salir apurado de un par de banderillas y el novillo haciendo hilo con él torero mientras sus compañeros, mal colocados en el ruedo, contemplaban la escena como meros espectadores. El cuarto saltó al callejón apoyándose en el burladero de cuadrillas y se sentía tan a gusto que se dio un garbeo por él antes de volver al ruedo a cumplir con su obligación. Al parecer dos personas sufrieron heridas. Mucha gente ocupa el callejón sin ser necesaria su presencia, incumpliendo con ello el reglamento, sin que la autoridad tome las medidas necesarias. Ayer, sin ir más lejos, el apoderado de José Garrido, estuvo en la barrera durante la lidia de los sus dos novillos. 

Comentarios:

Una pregunta rondaba ayer las mentes de los aficionados: ¿Quién manda en la plaza? ¿La autoridad? ¿El público que reclama los trofeos para su torero? Ayer se pudo comprobar que deben existir fuerzas ocultas en el taurinismo que los aficionados desconocen, para que el presidente se viera en la necesidad de conceder un trofeo al torero Román, en el quinto, sin ningún merecimiento y al no existir petición mayoritaria. Muchas cosas raras ocurren en esta interesada fiesta y que nadie se atreve a desvelar. 

Al novillero Román se le vio con ganas de agradar, lo que ocurrió fue que su toreo no llegó a los aficionados. A muchos de ellos le recordó a un tremendista que mandó en el escalafón años ha, y que a pesar de llenar las plazas llegó a hacerle mucho daño a la fiesta. A su primero, un manso encastado, lo recibió con unos estatuarios en lugar de someterlo por bajo, así fue, que durante toda la faena el novillo estuvo embistiendo a su aire y el torero detrás, tratando de sacarle un pase en cada tendido. Cuando se centró le recetó una serie de redondos bajándole la mano. Fue lo único destacado. Al final remató con unas manoletinas, quedándose al descubierto delante del novillo y este se vio en la obligación de arrollarlo. Este hecho llegó a calentar los tendidos que le sirvieron para confundir la benevolencia de un público facilón con el triunfo, regalándose el torero una vuelta al ruedo, recreándose en ella como si hubiera inventado el toreo. No terminó con esto el sainete, en el quinto lo único destacado fue una serie de redondos con oficio consiguiendo con ellos sujetar al manso en la muleta. Lo que vino después fue vulgaridad con mucho entusiasmo. Todo fueron medios pases intentando meter a su público en la faena, sin conseguir ni un muletazo limpio. Remató la faena con unas bernardinas, muy de moda, que entusiasmaron a sus incondicionales, los cuales solicitaron la oreja para su torero y el presidente, muy generoso, no dudó en conceder. 

Al primero de Mario Diéguez lo mantuvo en pie la casta, pero en cuanto le bajaba la muleta el burel doblaba las manos. Al segundo muletazo se le coló por el pitón izquierdo, hecho que dio lugar a que el torero no encontrara el sitio adecuado a su muleta, toreando al hilo del pitón, consiguiendo con ello que el novillo terminara mandando en lugar del torero. En un momento de la faena se quedó al descubierto y lo lanzó por aires sin consecuencias. Al natural ni lo intentó, y eso en un novillero no está bien visto. Su segundo fue un novillo sosote pero el torero tampoco estuvo a la altura, intentó sacarle muletazos que no tenía y al final se puso pesado. 

José Garrido no encontró el temple que su muleta necesitaba. Al primero se lo sacó al tercio dando trallazos con la franela. Continuó la faena toreando en redondos la hilo del pitón y con las ventajas de un aspirante a figura del torero moderno. Al natural no trató de enmendarse, descomponiendo la figura en cada muletazo y toreando en la oreja de su enemigo. Al final el novillo se hizo dueño de la situación y el torero era quien obedecía y como regalo a los presentes, se pasó de faena tratando de buscar lo que no había encontrado en los cinco minutos iniciales, a pesar de que el novillo no se cansó de embestir. Su segundo, un manso de escuela, le sacó al torero toda la voluntad que llevaba dentro Le hizo recorrer la mitad de la plaza alrededor de las tablas, cada uno buscando su fin, el toro la tranquilidad de la dehesa y el torero meterlo en la muleta, pero su enemigo le hizo el desaire de no concederle ese privilegio. La voluntad en esta ocasión no le sirvió de nada al torero. Otra vez será, matador.



©Pepeíllo.

lunes, 12 de mayo de 2014

11 de mayo de 2014: Albaserradas de saldo

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo

Feria de San Isidro 3ª de feria

Ganadería

6 toros de José Escolar. Encaste marqués de Albaserrada. Justa de presentación y en general mansos y descastados.

Terna:

  1. Fernando Robleño: De blanco y oro. Sartenazo infame y dos descabellos, el toro tuvo una muerte brava. Tímidos aplausos. El toro aplaudido en el arrastre. Tres pinchazos. Aviso. Silencio 
  2. Pérez Mota: De. Nazareno y oro. Estocada muy baja que cae “rodao”. Silencio. Tres pinchazos y descabello. Silencio.
  3. Miguel A. Delgado: De blanco y oro. Estocada trasera, caída y tendida. Silencio. Estocada desprendida. Silencio.

Presidente:

D. Julio Martínez Moreno: No tuvo problemas en el transcurso del festejo.

Suerte de varas:

  1. Cariñoso III: En la primera vara empujo con fijeza, pero el piquero le tapó la salida, y en la segunda entrada al caballo se dejó pegar. Ha cumplido en el caballo y se ha dejado torear en la muleta por el pitón derecho. .
  2. Cocinero: En la primera vara se dejó pegar humillando en el peto, pero en la segunda, no se entregó en la pelea, repuchando. Manso y sosote en la muleta. 
  3. Dinámico III. Manseó intentando quitarse el hierro. En la segunda entrada al montado, no quiso pelea.. Manso descastado y blando. 
  4. Mantecoso: Se agarró bien el picador en la primera entrada al caballo midiendo el castigo. El toro se dejó pegar con fijeza pero perdió las manos a la salida. En la segunda vara el picador midió el castigo. El toro dio juego en el caballo pero en la muleta no se prestó al lucimiento. 
  5. Meloso II. En la primera entrada manseó y en la segunda se dejó pegar. Manso y sin casta 
  6. Manchero I En la primera vara marró el picador y el astado derribó. En la segunda le arreó con saña tapándole la salida. La tercera entrada fue de trámite. Manso, sin gota de casta y complicado en la muleta.

Cuadrillas y otros:

En esta ocasión ganaron los toreros de plata. Ángel Otero puso dos pares de banderillas que puso la plaza en pie. Cuando se quiere, se puede. La cara opuesta de la moneda se la llevó Serranito en el quinto, fue lamentable ver a un torero salir despavorido de la cara de su enemigo sin recursos. El picador Pedro Iturralde abandonó el ruedo de la plaza entre aplausos al picar al cuarto. En el sexto intentaron lucirse en banderillas Curro Robles y José Mª Tejero. El primero colocó un buen par. 

Comentarios:

La decepción de los aficionados fue evidente. Al terminar el festejo todo eran lamentaciones: el ganado había sido un fracaso. El comentario general era: “que le pasaba a esta ganadería”; los toros, tanto en presentación como en su juego no cumplieron las expectativas depositadas en ellos, ninguno sacó la casta y temperamento que mostraron antaño. Solo hubo un detalle en el tercero: cuando el torero quiso ponerse bonito y al perderle la cara el animal hizo hilo hacía él. Ni tuvieron casta pero si mucha mansedumbre. Los toreros tampoco estuvieron a la altura que merecía la corrida, en la suerte de varas ningún de ellos se prestó a colocar al toro en suerte para intentar lucirlo. Sólo Fernando Robleño, en el cuarto lo colocó ante el caballo y como consecuencia la suerte de varas fue un espectáculo. 

Fernando Robleño se encontró en su primero con un toro que repetía en el engaño y el torero madrileño supo entenderlo llevándolo metido en la muleta bajándole la mano, de esta manera consiguió unas series que llegaron a los tendidos. Cometió un error muy frecuente en la actualidad: prolongó la faena demasiado cuando su enemigo llevaba tiempo pidiéndole la muerte. A pesar de esto el mal manejo del acero le hizo perder lo que tenía consegfuido. A su segundo se lo sacó al tercio con muletazos con mando, pero cuando quiso pasarlo en la muleta, tanto en redondos como al natural, el animal no se prestó al lucimiento ya que sus embestidas se quedaban cortas.

El primer enemigo de José Mota fue soso y el torero basó su faena sobre la mano derecha, consiguiendo algunos muletazos sueltos. El toro no trasmitió nada, esto hizo que la labor del torero no llegara los tendidos. Su segundo, más que un albaserrada parecía un toro de media sangre y el torero no dejó de bailar en la cara del toro durante toda la faena, sin mando en la muleta y mucha desconfianza. Eso sí, el toro no valía ni para carne. 

Miguel Ángel Delgado no tuvo suerte en su primero, y aunque el coleta lo intento a su manera, el toro no se prestó a la pelea. En el sexto se encontró el torero sevillano con un toro que no tenía recorrido y en lugar de machetearlo y despenarlo, intentó el toreo bonito y al toro le costaba tragarse los muletazos. Al no encontrar en su muleta los recursos para dominar al manso, terminó dominado el torero.



©Pepeíllo.

domingo, 11 de mayo de 2014

10 de mayo de 2014: El espectáculo de la casta

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo

Feria de San Isidro 2ª de feria

Ganadería

6 toros de Martín Lorca. Encaste Cebada Gago, Torrealta y El torero, las dos últimas de procedencia Domecq. El tercero fue devuelto por inválido y en su lugar se corrió un sobrero de El Vellosino, encaste Domecq en la línea de Antonio Arribas. Corrida bien presentada, con cara y astifina, el sexto fue el de menos trapío. El sobrero fue un toro de feas hechuras. El juego fue variado, predominando en varios de ellos la casta.

Terna:

  1. Ángel Teruel: De rosa y oro. Estocada al rincón de Ordoñez. Silencio Pinchazo saliéndose de la suerte y estocada que hace guardia. Silencio 
  2. Miguel Tendero: De lila y oro. Pinchazo y estocada desprendida. Silencio. Pinchazo sin soltar saliéndose de la suerte, pinchazo hondo y estocada baja saliéndose de la suerte. Silencio. 
  3. Juan del Álamo: De caña y oro. Estocada tirándose por derecho. Oreja. Tres pinchazos y estocada tendida. Aviso. Aplausos benevolentes.

Presidente:

D. César Gómez Rodrígue
z: Se negó a devolver al segundo de la tarde, un toro que lo mantuvo en pie su casta, pero ese no era argumento para que no lo hubiera devuelto. ¡Estos presidentes que protegen tanto la fiesta, algunas veces se confunden y benefician al empresario…….

Suerte de varas:

  1.  Novedoso: En su primera entrada al caballo fue picado trasero y le tapó n la salida. En la segunda lo metieron debajo del caballo y no se empleó. Manso que se ha dejado torear.
  2.  Canijo: En la primera vara se arrancó de lejos y el picador se agarró bien pero no lo castigó. En la segunda entrada al caballo no se empleó y perdió las manos. Manso, invalido con casta. Mostró clase en la embestida.
  3. Opaco: En la primera vara fue picado en terrenos del 2. En la segunda entrada y ya con el caballo colocado en contraquerencias, el toro hizo una pelea de manso. La tercera vara la tomó al relance. Manso con algo de casta.
  4. Guanteblanco: En la primera vara entró al relance y el picador le zurró la badana con saña. En la segunda no se empleó y salió suelto de la pelea. Manso y descastado que se ha dejado torear en la muleta.
  5. Refrenadillo: En la primera entrada empujó y se dejó pegar por el montado. En la segunda vara lo metieron casi debajo del peto y perdió las manos. Manso y sin casta. 
  6. Quinto: El toro dio espectáculo arrancándose de lejos en las dos entradas al caballo. El picador picó muy bien midiendo el castigo en ambas entradas. Fue un espectáculo que puso en pie al púbico, el cual se rompió las manos aplaudiendo. Manso encastado.

Cuadrillas y otros:

Ocurrió en el sexto, y el picador atendía al nombre de Oscar Bernal, y fue el único que se permitió la osadía de poner la plaza en pie para aplaudir su labor. Cierto que el torero dejó ver al toro en el caballo colocándolo de largo en las dos entradas, lo cual tiene su mérito, ya que la mayoría de los coletas lo tapan porque no les gusta que su cuadrilla le robe los aplausos. Como si los espectadores los tuvieran medidos. Menudo egoísmo existe en esta profesión. Fue emocionante ver arrancarse al toro de largo con tranco y cuando llegaba a la jurisdicción del picador éste lo sujetaba con la puya, sin dejar que se estrellara en el peto. En este toro el torero también se permitió la osadía de parar a su enemigo toreando con el capote. Le recetó tres verónicas de lujo, cargando la suerte y llevando al toro metido en el percal con temple y ajustando sus embestidas al movimiento de sus brazos. Los toreros no han tomado conciencia de la importancia que tiene parar al toro de salida. Ayer volvió a producirse este hecho en el tercero y en el cuarto. Los animales campean a sus anchas sin que ningún capote les salga al paso y los someta. El tercero fue picado cuando los montados hacían su aparición en el ruedo. La lidia de este toro fue lamentable. El torero de plata Fernando Téllez fue el primero de la feria que obtuvo el merecimiento de desmonterarse. Ocurrió en el tercio de banderillas del primero de la tarde, arrancando de las gargantas de los aficionados los primeros olés. Rafael García intentó lucirse en la colocación del tercer par al segundo, el toro recortó el viaje pero el torero aguantó el envite ganándole la cara con vergüenza torera. 

Comentarios:

Dicen los que saben de esto que la casta y la bravura no la quieren las figuras ni en el plato. Algo de verdad debe tener esta aseveración ya que cuando un toro tiene esta virtud el torero debe hacer las cosas muy bien, ya que si no está condenado al fracaso.  Eso fue lo que le ocurrió ayer en el sexto a Juan del Álamo y fue una pena ya que si el torero hubiera tenido los conocimientos que exigía la casta, posiblemente estaríamos hablando de un triunfo sonado. La afición lo sintió ya que el toro tenía transmisión, pero cuando el torero le cambio los terrenos el animal se rajó y con ello perdió la oportunidad de triunfo. En el primero Juan del Álamo estuvo muy torero desde que recibió a su enemigo con el percal, ya con la pañosa lo fijó con unos muletazos por bajo con mucho sabor. En redondos estuvo muy firme, aguantando los envites que le enviaba el burel y este hecho le permitió meterlo en la muleta, como se debe hacer, toreando con firmeza y sin trampas. Al natural, sin embargo, anduvo descomponiendo la figura y eso le permitió que la faena no tuviera la solidez suficiente para ser premiado con las dos orejas. Una pena torero.

Ángel Teruel por su parte se dobló con su enemigo en unos muletazos de recibo que levantaron los olés de los tendidos, pero con eso terminó todo lo que el torero quiso mostrar a la afición madrileña. A partir de aquí todo fue vulgaridad, toreando al hilo y sin afianzar las zapatillas en la arena. Al natural estuvo mal y eso que era el pitón bueno el toro, ya que por el derecho se le había colado dos veces. En su segundo se encontró con un toro que metió la cabeza en la muleta, pero el torero no supo qué hacer con ella, se limitó a recorrer el ruedo dando mantazos y al final se puso pesado. 

Miguel Tendero no aprovechó la oportunidad que le brindo su primer enemigo, un toro que a pesar de tener las fuerzas justas y que lo mantuvo en pie la casta, metía la cabeza de lujo, pero el albaceteño se dedicó a dar pases rematándolos para fuera, restándole la hondura que diferencia el toreo hondo de la vulgaridad. Por el pitón izquierdo el burel tuvo menos recorrido, pero el torero tampoco tuvo la habilidad de aliviarle las embestidas. En su segundo y ante un manso que medía mucho las acometidas, el torero no le adelantó la muleta en ningún momento, ni tuvo las agallas necesarias para aguantarle los parones por el pitón izquierdo. Otra vez será, torero.



©Pepeíllo.

sábado, 10 de mayo de 2014

9 de mayo de 2014: ¡Qué desastre!

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo

Feria de San Isidro: 1ª de feria

Ganadería

6 toros de Valdefresno. Encaste Atanasio Fernández-Lisardo Sánchez Variada de presentación, y de juego, al 3º, 4º y 5º les salvaba la cabeza. El sexto fue un toro feo de hechuras..

Terna:
  1. David Mora: De grana y oro. Pinchazo sin soltar y bajonazo descarado. Silencio. Cinco pinchazos saliéndose de la suerte y bajonazo de escándalo. Aviso. Pitos 
  2. Daniel Luque: De blanco y oro. Estocada baja, trasera y tendida. Tímidos aplausos de regalo. Dos pinchazos y estocada caída tras aviso. Silencio.
  3. Diego Silveti: De lila y oro. Tres pinchazos, dos sin soltar y dos descabellos Silencio. 

Presidente:

D. Javier Cano Seijo: Dado el desarrollo de la corrida pasó inadvertida su actuación

Suerte de varas:

  1. Campano. En la primera vara entró al relance al caballo y en la segunda lo tuvieron que meter debajo del montado. En la primera hizo una fea pelea y en la segunda no se empleó. Manso e inválido
  2. Pitito. En la primera entrada al caballo acudió suelto, el piquero le tapó la salida y se durmió en el peto. En la segunda no fue castigado. Manso y descastado.
  3. Rabanito. Se fue suelto a los caballos cuando hicieron su aparición en el ruedo. Cuando se cansó de uno se marchó al otro. Una pena. En la tercera entrada al caballo el piquero le zurró la badana con saña. Manso y con complicaciones en la muleta.
  4. Mariposero En la primera vara se dejó pegar, salió suelto y se marchó al picador de reserva, el cual le dio para ir tirando haciéndole incluso la carioca. Manso y descastado.
  5. Buscatodo. En la primera vara el picador midió el castigo aunque el toro no se empleó en la pelea. En la segunda marco trasero y en los bajos aunque no lo castigó. Manso que se dejó torear en la muleta.
  6. Canturrero En la primera entrada se dejó pegar y el picador le hizo la carioca. En la segunda vara lo tuvieron que meter debajo del peto. Manso que se vino arriba en banderillas.

Cuadrillas y otros:

Mal comienzo tuvo la feria, en cuanto salió al ruedo el primer toro intentó saltar la barrera y aunque sus hermanos de camada no llegaron a tal osadía ganadera, predominó en ellos la mansedumbre. En cuanto a los señores que se vistieron de luces mostraron muy poco conocimiento de la lidia y lo que es más importante, poca afición. En el cuarto de la tarde el director de lidia, David Mora, no sabía dónde colocarse en el tercio de banderillas. En el quinto y después de sufrir Daniel Luque un puntazo que le rompió la taleguilla, el torero se inhibió totalmente del percance. En cuanto a fijar los toros de salida, fue un desastre. El tercero y cuarto dejaron en ridículo a sus lidiadores. Los toros camparon a sus anchas acudiendo de un caballo a otro sin que nadie intentara fijarlo en el ruedo, dando capotazos sin conseguir el objetivo. Qué poca afición tiene los toreros de hoy. Destacó en este aspecto el picador José María Expósito en el sexto, con un desconocimiento total, en cuanto al manejo del montado y de la colocación cuando citaba. Le ofrecía al toro la culata del caballo en lugar de los pechos. El Algabeño fue alcanzado en el quinto sin consecuencias al intentar colocar un par de banderillas ganándole la cara a su enemigo. En el cuarto se lucieron con los palitroques, Pedro Calvo y Víctor Manuel Marínez.  



Comentarios:

La corrida fue un desastre, salvando el sexto, fue un mal ejemplo para la cabaña brava, pero algunos toros se dejaron torear y los tres toreros tuvieron en sus muletas la oportunidad del triunfo, pero cada uno lo desaprovechó con su estilo propio. Aunque el miedo es libre, a David Mora dio la impresión de haber perdido el sitio que tuvo cuando triunfo en el 2011 y que aún no ha recuperado. Tanto con el capote como con la pañosa estuvo desdibujado en sus dos enemigos y como ausente de sus funciones de director de lidia. Cierto que su primero fue un animal con mucha bondad en sus defensas pero falto de fuerza y el torero se limitó a cumplir el expediente. A su segundo consiguió pararlo cuando se dobló con él, con esto terminó todo lo que el torero madrileño ofreció a los asistentes. El torero quiso ponerse bonito en la oreja de su enemigo pero las condiciones de éste no se lo permitieron. El toro se quedaba corto en sus embestidas pero la muleta del torero también se quedó corta, y de esta manera llegó a ponerse pesado y el presidente le tuvo que enviar un aviso. 

El primero del lote de Daniel Luque se le marchó a querencias al segundo muletazo. Recorriendo el ruedo allí donde el toro le indicaba, consiguió sacarle una serie de redondos toreando al hilo del pitón, vamos sin cruzarse, Lo intentó al natural pero siguió dando pases en la oreja del toro y de esta manera no se triunfa, ni en esta plaza, ni en ninguna, a pesar de que en muchas de ellas con este tipo de toreo consiga trofeos. En su segundo y ante un enemigo con tranco, comenzó la faena en el tercio del 5 y allí el toro se encontraba muy a gusto, metiendo la cabeza con mucha clase, pero el sevillano decidió sacarlo a los medios y allí terminó la movilidad que tenía. Recibió un puntazo que le destrozó la taleguilla y tuvieron que colocarse un pantalón encima del traje. Ya nada fue lo mismo, ni el toro siguió embistiendo con la misma claridad ni el torero se puso en su sitio a torear, rematando una faena inexistente con los cambios de mano por detrás que tanto le gustan a este torero y que le hizo triunfar antaño, pero en esta ocasión el público no cayó en la trampa. Una pena torero, el toro se fue sin torear y con las orejas puestas.

Diego Silveti se mostró un poco verde. En su primeo no se acopló, le ahogó las embestidas y aunque se quedaba cortó en los muletazos, al torero le faltaron recursos para prolongarlos, sin embargo cuando le daba distancia el comportamiento del toro cambiaba. En su segundo y ante un enemigo que se vino arriba, no estuvo a la altura que exigía el toro. No aguantó en ningún momento sus acometidas y como consecuencia el burel le levantó los pies del suelo. Trató de enmendar la faena con unas bernardinas de remate, donde el aficionado pudo ver que se podía producir la tragedia en cualquier momento. El toro se lo llevó por delante afortunadamente sin consecuencias. El torero confundió el valor con el tremendismo, y eso no lo desean ni los que vienen a la plaza en busca de emociones de este tipo.

©Pepeíllo.

sábado, 1 de junio de 2013

1 de junio de 2013: Plata que supo a oro


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo

Feria de San Isidro. 23ª y última de feria. Corrida de toros.

Ganadería: 6 toros de Herederos de D. Celestino Cuadri Vives, que resultó mansa y con la casta justita

Terna

  • Fernando Robleño: De salmón y oro. Bajonazo en la suerte contraria. Silencio. Estocada desprendida perdiendo la muleta. Pitos.
  • Javier Castaño: De lila y oro. Dos pinchazos entrando fuera de cacho, aviso y 3 descabellos. División de opiniones cuando saluda. Media estocada trasera y tres descabellos tras aviso. Saludos desde el tercio. El torero pasó a la enfermería. El toro tuvo una muerte brava y fue aplaudido en el arrastre.
  • Luis Bolívar: De sangre de toro y oro. Tres pinchazos citando fuera de cacho, Estocada casi entera, baja y trasera. Silencio. Estocada tendía. Silencio

Presidente. D. Manuel Muñoz Infante. La afición le protestó la blandura del tercer toro, pero el usía hizo caso omiso. Está el asunto para devolver toros, ¿verdad? D. Manuel. Los aficionados piensan que regalan los sobreros. Hasta ahí podíamos llegar, pensaría el Presidente.

Suerte de varas:
  1. Jabato: Con el capote se desplazó bien por ambos pitones. En la primera vara no lo pusieron en suerte y el toro se dejó pegar. En la segunda vara recibió muchos capotazos para colocarlo en suerte, ya que tardeó en acudir al montado. Manseó en el castigo intentando quitarse el hierro. Manso que no se empleó en la muleta.
  2. Ebanista: No se empleó en el capote. Acudió al caballo sin fijeza y se dejó pegar. En la segunda vara tardó en acudir al montado, fue picado trasero y no se empleó. Manso que se ha rajado en la muleta. 
  3. Puntero: Al recibirlo de capote el toro metía la cabeza humillando. En la primera entrada al caballo se dejó pegar, blandeó levantando las protestas de los aficionados. En la segunda vara lo metieron debajo del caballo y no lo castigaron. Manso y descastado.
  4. Brigada. Salió de chiqueros haciendo cosas feas. Le costaba pasar por el capote. En la entrada al caballo apretó y derribó. Salió suelto de la pelea con la ayuda del monosabio que lo intentó sacar tirando del rabo. Después de esta vara cambiaron las condiciones del toro. El Ecijano quiso ponerlo de nuevo en suerte sin estar el caballo preparado y recibió una sonora bronca. El toro se comía el capote y apretó, el piquero le zurró la badana tapándole la salida.. Se le criticó al torero no poner al toro de largo y permitir que el picador lo masacrara. Manso encastado que el torero lo tapó.
  5. Pilarico. No se empleó en el capote. Tardó en acudir al caballo, con lo cual recibió muchos capotazos para ponerlo en suerte. Empujó en el castigo y fue picado algo trasero. En la segunda entrada el toro volvió a tardear, dando ocasión de que Tito Sandoval hiciera una demostración fantástica del manejo del caballo. Lo metieron debajo del montado y el picador se limitó a marcar el castigo. El piquero recibió una ovación cerrada. Manso descastado
  6. Aragonés: No se empleó de salida en el caballo. Tardó en acudir al montado. Toda su fijeza estaba centrada en los toreros. Fue picado en los bajos y el toro no se empleó, se dejo pegar. En la segunda entrada, otra de lo mismo tardó en acudir al caballo y no se empleó. Manso descastado. 

Cuadrillas y otros. Tito Sandoval fue recibido con aplausos cuando apareció en el ruedo. En el quinto de la tarde tuvo que dar la vuelta al ruedo junto con sus compañeros de cuadrilla. .

Comentarios: Es habitual en la cuadrilla de Javier Castaño que cada torero intente lucirse en su labor, ya que considera que es un bien para la fiesta. Este debería ser el camino a seguir por sus compañeros, ya que ayer permitió que la cuadrilla del torero salmantino pusiera la plaza boca abajo durante la lidia de su lote. Fue impresionante su actuación: los tercios de banderillas que llevaron a cabo, tanto David Adalid como Fernando Sánchez, dejándose ver, acudiendo al toro con torería andante, recreándose en la suerte, pisando terrenos del toro para provocar sus embestidas y en cuanto la ocasión lo permitía, salir andando de la cara de su enemigo, la lidia llevada a cabo por Marco Galán fue impecable y la suerte de varas que realizó Tito Sandoval fue ejemplar, dando una lección de manejo del caballo, donde deberían reflejarse la mayoría de sus compañeros de profesión, dando categoría a una suerte tan denostada en la actualidad por intereses que en este momento no vienen a cuento. Hoy, toca disfrutar. Se puede narrar con mayor o menor detalle todo lo ocurrido, pero respecto a los sentimientos que afloraron ayer en los aficionados, solo puede expresarse su manifestación a través de los aplausos y vítores que dedicaron a estos toreros de plata. Fue una explosión donde se conjuntaron sus actuaciones en ambos toros.

No creo que nadie creyera que los toreros aprovecharon esta ocasión con el propósito de dejar al descubierto las carencias de sus compañeros, donde tarde tras tarde llenan el ruedo de vulgaridad: masacrando a los animales que sus toreros tiene la osadía de colocar delante del caballo que montan, y donde sus compañeros de cartel volvieron a la realidad a los espectadores presentes con su deplorable actuación en la colocación de los rehiletes en el sexto toro. Fue imposible librarse de la comparación, y muchos incautos, en .los cuales me incluyo, tuvimos la osadía de pensar que los que vendrían después tratarían de mejorar lo que habían hecho sus compañeros. Después de desmonterarse los tres toreros de plata, los aplausos y los gritos de: ¡Toreros!, ¡Toreros!, les obligaron a dar la vuelta al ruedo, con el permiso de su matador, que accedió gustosamente a la petición. Cuando pasaban por la puerta de cuadrillas se incorporó al grupo Tito Sandoval. Con su actuación de ayer han marcado un antes y un después en la fiesta de los toros. La afición espera que no caiga en saco roto, especialmente en el público festivalero, con el fin de evitar que los taurinos traten a la fiesta con tanta fraudulencia.

Los toreros que vestían de oro no encontraron durante la lidia el momento de responder a sus compañeros de plata. Era lo que se llamaba antiguamente la rivalidad en el ruedo, que como en la actualidad no existe, la han tenido que imponer los que visten de plata. De momento y en esta feria se ha observado una cierta competencia entre los rehileteros, donde se han producido actuaciones sensacionales. Esperemos que este hecho vaya subiendo de nivel y llegue a sus maestros, buena falta le hace a la fiesta.

Es cierto que el ganado no se prestó al lucimiento, pero también fue cierto que Fernando Robleño se dedicó en el cuarto de la tarde a tapar las condiciones de su enemigo. El sabría porqué. Lo que si fue evidente es que después de la primera vara el toro cambio su comportamiento, sacando a relucir mas codicia, que el piquero se encargó de que la dejara en el caballo con el consentimiento de su maestro. Cuando llegó a la muleta el torero que vestía de oro ya no tenía toro, sin embargo siguió tapándolo sin darle distancia En su primero y ante un enemigo sin codicia y que acudía al engaño con la cara alta dio pocas oportunidades para el lucimiento del torero. Pero este tampoco las buscó.

Javier Castaño llegó la plaza con la mano derecha vendada, como consecuencia de la cornada que le infirió un toro en su anterior comparecencia. El salmantino no vino con la misma disposición que en otras ocasiones. A su primero lo recibió con una serie de redondos sin bajarle la mano y el toro calamocheaba y cuando lo sometió por bajo el burel se rajó y terminó defendiéndose. Después el torero intentó sacarle lo que no tenía, cruzándose al pitón contrario, pero fue porfiar en vano. Su segundo comenzó metiendo la cabeza de lujo en la muleta, pero el torero no le bajó la mano y según iba pasando la faena se fue apagando su embestida, y terminó defendiéndose y acudiendo al engaño con la cara alta.

Luis Bolívar es un torero sin méritos para estar en esta feria. A su primero, un animal sin codicia, lo citó desde lejos pero el toro no tenía ninguna intención de acudir al engaño y cuando lo hizo no se empleó. Decidió quitarle las moscas y tomas el acero. En el sexto el colombiano tuvo su primer enemigo en su cuadrilla, que decidieron pasar cinco veces para dejar cuatro palos, y se marcharían tan frescos. El toro tampoco decidió romper moldes y acudía al engaño con la cara alta, haciendo que el torero tomara las debidas precauciones, poniendo un pie en la plaza y otro en Manuel Becerra, fue la interpretación del triunfo que este torero trajo en su mente.

©J. Barranco