domingo, 29 de septiembre de 2019

Feria de Otoño 2019

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo 

Corrida de toros 

Decepción ganadera”

Ganaderías

Se lidiaron 2 toros de Juan Pedro Domecq, 1ºy 4º, 2 de Núñez del Cubillo, 2º y 5º y otros 2 de Victoriano del Río, 3º y 6º. En líneas generales mansos, descastados de mal juego en el caballo, pastueños en la muleta, feos de hechuras y justos de trapío. El sexto fue devuelto a los corrales y en su lugar se lidió un sobrero de José Vázquez, que dio un recital de mansedumbre que sonrojaría al ganadero. Varios de ellos fueron pitados en el arrastre. El quinto de Núñez del Cubillo, al no ser picado dio un juego excepcional en la muleta. 

Terna:
  • Miguel Ángel Perera: De malva y oro. En el primero, estocada caída ejecutada en dos tiempos. Silencio. En el tercero pinchazo, aviso, estocada y descabello. Silencio. En el quinto pinchazo, metisaca y cuando intentaba entrar de nuevo a matar el toro se marchó a tablas y se echó. Vuelta al ruedo.
  • Paco Ureña: De barquillo y oro. En el segundo estocada. Oreja. .En el cuarto estocada delantera. El toro tardó en caer. Silencio. En el sexto bis, estocada recibiendo. Aplausos.
Presidente: Rafael Ruiz de Medina Quevedo

Tardó demasiado tiempo en ver que el sexto toro no reunía condiciones para la lidia. Aparte de este detalle, no tuvo más problemas en su función. 

Cuadrillas y otros. 

El calor volvió a aparecer en la última tarde del primer ciclo otoñal. La plaza registró un lleno para ver el mano a mano entre Perera y Ureña

Los toreros de plata estuvieron a la altura de lo que se esperaba de ellos, algún atrevido comentó que Perera no se merecía la cuadrilla de profesionales que llevaba. Y así fue, en el primero destacó en la lidia Curro Javier, pero los que parearon sacaron a relucir su clase. José Chacón y Jesús Arruga. En el tercero se desmonteraron Javier Ambel y Jesús Arruga. En el quinto, y aunque Curro Javier tuvo que pasar en falso ante la acometida de su oponente, fue un tercio de banderillas muy interesante. 

Los picadores en su línea, solo destacar a Juan Francisco Peña en el segundo. En las entradas marcó arriba el castigo. 

Comentarios: 

Después de la faena al segundo de la tarde a cargo de Paco Ureña, los espectadores auguraban que algunos de los toreros conseguirían abrir La Puerta Grande. Pero no fue así. La tarde comenzó a decaer y fue en el quinto donde Perera a su manera de interpretar el toreo, consiguió encandilar a los espectadores con una faena llena de vistosidad al dejar ver al toro citándolo de largo. Hay que decir que el animal no fue picado, pero se vino arriba en banderillas y fue una máquina de embestir y de galopar sobre el albero venteño. Perera hizo lo que sabe hacer, pero ante lo que le ofreció el animal, debía haberle dado a su labor algo de hondura. El animal no se cansó de acudir al engaño del matador pacense y con tranco, con ello enardeció al público presente, pero falló a espadas y el animal después de un pinchazo y un metisaca en los bajos se mosquearía y se marchó a tablas, preguntándose: después de lo que le he ofrecido, me paga con esta moneda. En fin, el resultado fue una vuelta al ruedo a petición del respetable. 

Paco Ureña puso el listón muy alto en el segundo de la tarde con ese toreo que sale de su sentimiento y dio un recital de hondura con el toro Ricardito, al que consiguió cortarle una oreja. En el cuarto y ante un animal soso de Juan Pedro Domecq, el murciano se limitó a pasarlo por la tela roja como un pegapases de los estamos acostumbrados a ver, defraudando a los aficionados, porque a pesar que el toro no transmitía,, podía haberlo hecho bueno, pero no fue su toro ni su momento de inspiración. Con el sexto y ante un sobrero de José Vázquez, que solo mostró mansedumbre, se la tuvo que jugar con una faena pegado a las tablas, con el cual solo pudo poner voluntad profesional. 

Perera en su primero se limitó a pasarlo por la muleta con vulgaridad, hecho que nadie entendió, ya que a una figura hay que exigirle algo más que torear con una falta total de colocación y aprovechando los viajes de su oponente. Ese no ha sido nunca el camino de un torero consagrado como él. El tercero llegó apagado a la muleta y a pesar que mostró disposición, su labor no llegó a los tendidos. 

Hay algo que a las figuras les cuesta entender, no sé si por comodidad o por egoísmo o por ambos motivos. A esta plaza y a muchas otras hay que anunciarse con ganaderías exigentes y demostrar que son dignos de la confianza que los aficionados han puesto en ellos y como consecuencia se gastan su dinero en verlos torear, pero no dar pases. Si así lo hicieran, también ganarían dinero y ganarían el respeto de los espectadores, pero si a pesar de venir con estos toritos elegidos para las ocasiones, se ponen a pegar pases, alguien debería aclarar quien falla en este negocio, los toreros, los ganaderos, los empresarios o los espectadores que acudimos a los cosos a ver este tipo de esperpento. 

©Pepeíllo.

sábado, 28 de septiembre de 2019

Feria de Otoño

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo 

Corrida de toros 

“Soporífera tarde del Puerto… y de toreros” 

Ganadería 

Se lidiaron 5 toros de la ganadería del Puerto de San Lorenzo/ y uno de La Ventana del Puerto, lidiado en cuarto lugar, encaste Atanasio en la línea de Lisardo Sánchez y el cuarto de procedencia Jandilla. Mansos, descastados, y feos de hechuras. Algunos protestados por falta de trapío.. 

Terna: 
  • Daniel Luque: De canela y oro. En el primero, pinchazo hondo que vale. Saludos desde el tercio. Pinchazo y estocada Silencio. 
  • Juan Leal: De blanco y oro. En el segundo de la tarde, 4 pinchazos y varios descabellos, 2 avisos. Recibió una sonara bronca por mal uso del verduguillo. En el quinto estocada muy trasera. Silencio. 
  • Juan Ortega: De grana y oro. Hizo el paseíllo con el capote de Chicuelo. En el tercero, pinchazo tras aviso y bajonazo. Silencio. En el sexto pinchazo hondo y dos descabellos. Silencio. 
Presidente: D. José Magán Alonso. 

Sin problemas en sus funciones.. 

Cuadrillas y otros. 

Segundo festejo del abono otoñal donde el Sol volvió a brillar. Se registró un aforo de algo más de media entrada. 

En el primero de la tarde se desmonteraron Raúl Caricol y Jesús Arruga en el tercio de banderillas. 

Antonio Chacón merece un apartado especial dado que colocó un par por los adentros en el tercero jugándose la vida sin trampa no cartón, El toro hizo hilo con el torero y gracias a que encontró la tronera en la huida. Fue lo mejor de la tarde.. 

Comentarios: 

Muchos aficionados abandonaron el coso venteño con una duda existencial: el aburrimiento que tuvimos que sufrir los espectadores fue motivado por el ganado o por los toreros. Y como he manifestado en varias ocasiones, la próxima temporada tendremos a esta ganadería y al segundo hierro de la casa, La Ventana… en San Isidro y en otros festejos fuera de feria. En fin, sin comentarios. 

El ganado no ofreció ni un ápice de casta, solo muestras que llenarían de vergüenza a cualquier ganadero que se digne de serlo Toros intentando saltar la barrera buscando desesperadamente el camino de la dehesa, otros lo hacían barbeando y la mayoría rajándose en la pelea con los engaños, buscando el amparo de las tablas. Y como venganza de no conseguir el objetivo de regresar al campo, ofrecieron lo peor que llevaban en su sangre, la mansedumbre y el descastamiento. Pero es que los toreros tampoco aportaron nada a las pocas posibilidades que les dieron los toros, y tuvieron la osadía de ponerse pesados, como le pasó a Juan Leal en el segundo y a Juan Ortega en el tercero. No solo terminó con esto la parte de la crítica de los matadores, alguno se permitió el lujo de ofrecer en su labor una serie de ventajas impropias de toreros que están tratando de abrirse camino en esta profesión. El único del cartel que llegó rodado de contratos y experiencia fue Daniel Luque, pues tampoco ofreció a sus compañeros el muestrario de matador experimentado para que les sirviera de ejemplo. Solo al comienzo de faena del primero de la tarde dio una tanda de redondos sin descomponer la figura, augurando con ello las ilusiones de los presentes, pero todo derivo en un espejismo inaguantable, donde solo los cobardes trataron de aguantar el bochornoso espectáculo que se desarrolló sobre el albero venteño. Los valientes seguro que huyeron del bochorno buscando el amparo del fútbol Esto, no dio para más. 

©Pepeíllo

viernes, 27 de septiembre de 2019

Feria de Otoño

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo 

Corrida de novillos 

“Una muleta con futuro” 

Ganadería 

Se lidiaron 6 novillos de “Fuente Ymbro”, encaste Juan Pedro Domecq en la línea de Jandilla. Bien presentados, mansos en el caballo y nobles en la muleta excepto el sexto que sacó algo de casta. El cuarto fue un animal con querencias. El quinto fue aplaudido en el arrastre a pesar de mansear en el caballo. 

Terna: 
  • El Rafi: De verde manzana y oro. Estocada baja perdiendo la muleta. Silencio. En el cuarto estocada baja. Silencio 
  • Tomás Rufo: De verde hoja seca y oro Estocada tirándose detrás de la espada. Oreja. En el quinto estocada entrando a matar a ley. Oreja. Salió por la Puerta Grande. . 
  • Fernando Plaza: De malva y oro. Estocada tendida que escupe, media estocada tendía y descabello. Silencio. En el sexto estocada caída, 2 pinchazos, aviso y estocada que vale. Silencio. 
Presidente: D. Gonzalo J. de Villa Parro. 

En el quinto fue criticado por no conceder la segunda oreja a Tomás Rufo. A mi entender estuvo acertado, ya que las dos orejas deben concederse a una faena completa, donde incluye el toreo de capa y la lidia. 

Por lo demás ningún reparo a su actuación, salvo que el picador, Jean Nicola Bertoli debería ser propuesto para sanción por un mal gesto que hizo al público al criticarle su labor en el cuarto. 

Cuadrillas y otros. 

En tarde de temperatura agradable, el coso venteño registró algo más de media entrada en el primer festejo de la Feria de Otoño. En el quinto se tuvieron que desmonterar los toreros de plata, Rafael González y Fernando Sánchez, por su labor en el tercio de banderillas. Por su parte Rafael González destacó en la brega del segundo. 

Sergio Aguilar se lució en el sexto con los garapullos y destacar también la voluntad de Morenito de Arlés en el tercio de banderillas del cuarto. 

Los picadores en su línea, mal en general, salvo el quinto que estuvo aseado. 

Comentarios: 

Al final los aficionados comentaban la faena de muleta que el torero Tomás Rufo llevó a cabo en la lidia de sus dos novillos. Es una esperanza casi hecha realidad. 

Con su primero, de nombre Soplón, no consiguió lucirse con el capote. Con la muleta mostró sus credenciales, lo recibió con unos estatuarios, continuando con unas tandas de naturales templando la embestida del noble animal Basó toda la faena con la mano izquierda ya que con la derecha no se encontró a gusto. Lógicamente es un novillero, pero mostró maneras que a muchos del escalafón superior les gustaría mostrar de vez en cuando, si es que se acuerdan de torear. Su segundo, de nombre Hechizo, a pesar de mansear en el caballo, le puso en bandeja la segunda oreja que necesitaba para salir por La Puerta Grande. El torero no lo desaprovecho y tiró de repertorio novilleril, pero manejando la franela con hondura, llegando a secar las gargantas de los presentes con sus espontáneos olés. Todos los muletazos tenían una carga de emoción, hasta los pases de pecho los realizó de pitón a rabo, sin esconder bajo la muleta ninguna verdad. Los remates finales colmaron la satisfacción de un público entregado a un novillero, que con sus luces y sus sombras, consiguió que sus dos faenas llegaran a las retinas de sus mayores para recordarles cual su interpretación del este hermoso arte. El único pero, se pasó de faena. 

Sus compañeros no tuvieron la misma suerte. El francés, El Rafi, que hizo su presentación en Las Ventas, recibió a Tramposo, que desde que apareció en el ruedo su deseo era volver a la dehesa. Su comportamiento fue noble y con embestida pastueña, pero el matador no encontró en su muleta nada destacable que interesara a los tendidos, ofreciendo el pico por delante. Solo consiguió tres derechazos que levantaron un poco la ilusión de algunos espectadores, pero rápido cayeron en el sopor de una faena insulsa y sin ningún contenido. En el cuarto de nombre Zalgardo, lo recibió de muleta desde el anillo y tuvo la virtud de mantenerlo en estos terrenos, ya que el novillo tenía querencias hacía las tablas. Pero salvo este detalle, toda su faena se diluyó entre trapazos. 

Fernando Plaza recibió a su primero de nombre Ojinegro, con una falta de entrega en el capote. Después del brindis al respetable, lo recibió de muleta con unos pases llamados del telón, rematados con un bonito remate sometiendo a su enemigo por bajo. Al natural el novillo se quedaba corto y el torero no encontró la manera de alargarle el viaje para que su labor se fundiera con el buscado lucimiento. Con el sexto, de nombre Jipio, se encontró con el único novillo que sacó algo de casta y a punto estuvo de ocasionarle un disgusto. Acudió al engaño con poca claridad, pero el torero no encontró el mando necesario, cayendo en la vulgaridad de los trapazos. Al final tiró de manual tremendista, con bernardinas que no venían a cuento. 

©Pepeíllo.

domingo, 1 de septiembre de 2019

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo 

Corrida de novillos 

“Enhorabuena ganadero” 

Ganadería 

Se lidiaron 6 novillos de “Los Maños”, encaste Santa Coloma en las líneas de Pablo Mayoral Benito y Bucaré, procedencia Javier Buendía. Bien presentados, con juego variado, donde predominó la casta y en alguno la bravura junto a la nobleza. El 2º, 5º y 6º, fueron aplaudidos de salida y el 2º y 3º en el arrastre. 

Terna: 
  • José Cabrera: De azul pavo y oro. .Presentación en esta plaza. 3 pinchazos, el cuarto, pinchazo hondo que vale. Silencio. Pinchazo saliéndose de la suerte, el novillo se echa dos veces aburrido. Silencio. 
  • Jorge Isiegas: De verde y oro. Pinchazo hondo perpendicular, aviso y descabello. Saludos desde el tercio. Pinchazo, aviso, vuelve a pinchar y estocada que vale. Saludos por su cuenta. 
  • Daniel Barbero: De azul pavo y oro. Presentación en esta plaza. 5 pinchazos, dos avisos y 3 descabellos. Saludos por su cuenta. En el sexto dos pinchazos y estocada tendida y caída y aviso. Silencio.
Presidente: D. Gonzalo J. de Villa Parro. 

Sin problemas apreciables en sus funciones 

Cuadrillas y otros. 

En tarde de temperatura agradable, el coso venteño registró un tercio de aforo. En el tercero de la tarde se tuvo que desmonterar el torero de plata, Javier Cerrato. Estuvo muy valiente en el tercio de banderillas ante las acometidas del encastado animal. En este novillo destacó en la lidia Jesús del Monte. 

Al final del festejo una voz anónima, o no, del tendido gritó: “Ganadero, así se viene a Madrid”. A la finalización, el mayoral ante los aplausos del respetable se vio en la obligación de corresponder con un saludo. 

Comentarios: 

Salvo el primero de la tarde de nombre Aviador, que puso en dificultades la labor de muleta de José Cabrera, los demás brindaron una buena tarde de toros a los aficionados. A pesar de la luz que aportó l juego de los astados, hubo sus sombras. Las sombras más opacas las ofrecieron los del castoreño que no estuvieron a la altura que requería el ganado, y lo que podía haber sido una reivindicación de la suerte de varas, la convirtieron en la desvergüenza de la fiesta, con un desconocimiento total de su profesión. Otra nota oscura la ofrecieron los toreros en el manejo de los aceros, donde alguno de ellos llegó a perder algún reconocimiento del público asistente. 

José Cabrera pareó a sus dos enemigos y no estuvo afortunado, aunque en el segundo trató de enmendar la plana. En su primero, que abría plaza y de nombre Aviador, le apretó de salida y el torero lo tuvo que sacar a los medios con soltura, Con la pañosa en la mano, el novillo le ofreció las dificultades que tiene la mansedumbre unida con la casta, ya que sabía que detrás del trapo rojo se escondía algo que no lograba alcanzar. El matador algo desconfiado se limitó a pasarlo en redondos y al natural pero sin llegar a acoplarse. El cuarto, segundo de su lote y de nombre Secretario, recibió un tratamiento impropio del picador de turno. En venganza lo llevó en volandas hasta las tablas en un alarde de bravura y nobleza como si de un muñeco de trapo se tratara, indicándole con ello al piquero que no volviera a montarse más en un caballo. En el último tercio el matador no encontró en su muleta el dominio que necesitaba para ganarle la partida a un enemigo encastado pero que embestía con nobleza, facultad que se fue apagando según transcurría la lidia, llegando a mostrar signos de brusquedad. Como dije, es lo que tiene la casta. 

En segundo lugar salió Cupletero, cárdeno de capa, que fue aplaudido cuando apareció en el albero. Jorge Isiegas lo recibió de capote con gusto, rematando su labor con dos medias que fijaron la atención de los presentes. Su juego en el caballo fue de manso encastado, empujando con fijeza pero saliendo suelto. En el último tercio mostró una sosa embestida aderezada con nobleza. El matador no encontró el punto en su labor, mostrando maneras en el manejo del engaño, consiguiendo unas tandas templadas pero embadurnadas por falta de colocación, restándole calidad a su muletazos. Su segundo enemigo apareció en el ruedo con muchos pies, levantando los aplausos del respetable. En la primera entrada al caballo perdió las manos y los aplausos de salida se volvieron en protestas. Como a sus hermanos de camada, el piquero lo recibió con una inoperancia absoluta, tapando por completo el juego del novillo en el caballo. En la muleta mostró nobleza, metiendo la cabeza con claridad aunque con poco recorrido y saliendo del engaño sin fijeza, limitado por la escasez de fuerza. Al natural las condiciones de su enemigo no le permitieron tampoco el lucimiento. 

En tercer lugar salió Saltacancelas, permitiendo que Daniel Barbero se luciera con el capote. En el caballo acudió de largo pero de nada le sirvió, el piquero lo recibió de malas maneras, marrando en ambas entradas, restándole de nuevo la vistosidad a esta hermosa suerte. El tercio de banderillas fue emocionante, ya que el animal perseguía a los toreros de plata hasta que tomaban el olivo, llevando con ello la emoción de la casta a los tendidos. Con la muleta el torero se dobló por bajo con buenas maneras y con un enemigo que mostraba codicia en la pelea. Daniel Barbero aguantó el envite con tres tandas de redondos templadas y con mando, que lo único que le faltó fue cargar la suerte. Con la mano izquierda ofreció dos naturales hondos y templados que llegaron a los tendidos, ante un enemigo que no se cansaba de embestir. El joven torero debía haber aprovechado más el pitón izquierdo. Con el acero dio un sainete recibiendo dos avisos. El sexto, de nombre Embajador, no se entregó en la pelea que le presentó el torero con la capa. En el caballo cumplió empujado con fijeza pero fue castigado trasero. En la faena de muleta Daniel Barbero trató de fijarlo por bajo y el burel le presentó algunas complicaciones y aunque el torero no le perdió la cara en ningún momento, terminó haciéndose dueño de la pelea. Insisto, es lo que tiene la casta con algo de picante. 

Lo dicho, “Enhorabuena ganadero. 

©Pepeíllo.

lunes, 1 de julio de 2019

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo 

Corrida de toros. 

“Un halo de esperanza” 

Ganadería 

Se lidiaron 6 toros de Partido de Resina, ganadería procedente del encaste de Pablo Romero, perdiéndose sus raíces en el tiempo, pero de lo ha llegado a nosotros, estuvo en manos de la familia Pablo Romero desde 1.895 hasta 1.997, que fue vendida a su actual propietario. Fue formada en su origen con reses Jijonas, de Vázquez y Gallardo. Bien presentada, y de variado juego. Todos fueron aplaudidos de salida y tres de ellos se fueron con las orejas al desolladero. El segundo fue devuelto a los corrales por falta de fuerzas y en su lugar se corrió un sobrero de San Martín de procedencia Santa Coloma 

Terna
  • Marc Serrano: De gris y oro. En el segundo pinchazo sin soltar, otro pinchazo, aviso y estocada contraria que vale. Silencio. En el cuarto navajazo trapero, aviso y dos descabellos. Silencio. 
  • Sánchez Vara: De gris plomo y oro. En el tercero estocada tirándose por derecho y descabello. Vuelta al ruedo. En el quinto Pinchazo al encuentro, aviso y 5 descabellos. Aplausos. 
  • Miguel de Pablo: De blanco y oro. En el toro de su confirmación estocada trasera, baja y atravesada y 5 descabellos. Silencio. En el sexto, pinchazo saliéndose de la suerte y media estocada que vale. Silencio. 
Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito. 

Devolvió a los corrales el segundo de la tarde por inválido. En el cuarto se le protestó el cambio de tercio ya que el toro en la segunda entrada al caballo no fue picado. 

Cuadrillas y otros. 

Con un tercio del aforo y con una temperatura para muchos insoportable, se celebró el segundo festejo después del ciclo ferial. Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del desaparecido picador colombiano, Anderson Murillo. Miguel de Pablo confirmó la alternativa de manos de su compañero de cartel, Marc Serrano. 

Comentarios: 

Salió en primer lugar Garrofero II, y en la primera entrada al caballo metió los riñones y empujando con clase, pero fue un espejismo, ya que a partir de aquí su juego fue de manso, saliendo suelto del caballo y de los engaños buscando la salida. Miguel de Pablo, en su confirmación, se encontró en la faena de muleta a un animal que comenzó midiendo las embestidas y tirando derrotes y el novel torero a bailar alrededor de su enemigo, sin encontrar en su muleta la medida de la lidia que necesitaba el burel. El sexto se llamaba Flamenco, el toro cumplió en el caballo a pesar de recibir un castigo en la paletilla. El piquero rectificó, pero el mal ya estaba hecho. En la muleta se dejó torear, pero el matador en esta ocasión tampoco encontró en las tandas que ejecutó la ligazón que le pedía su enemigo, rectificando terrenos continuamente ante un animal que metía la cabeza para que lo embarcara y templara su embestida, pero eso debe ser de nota. 

En segundo lugar se corrió un sobrero de San Martín, que en su primer encuentro con el caballo se dejó pegar, pero en el segundo acudió suelto y no se le vio su juego. Con la pañosa en la mano Marc Serrano no encontró el sitio, tampoco se lo puso fácil su enemigo, ya que no anduvo sobrado de fuerzas. Con la derecha si le bajaba la muleta perdía las manos, el burel terminó defendiéndose. Lo intentó al natural pero le faltó ligazón y colocación a pesar que el toro acudía al engaño algo descompuesto, trató de acompañar el viaje de su enemigo pero al animal le faltó movilidad. Al cuarto de nombre Zapatero, lo recibió en el tercio de chiqueros y con una larga cambiada eludió el peligro que implica esta suerte. La primera vez que acudió al caballo, sin colocar, el piquero marcó el castigo bajo y le tapó la salida. En la segunda entrada no se le vio. El animal fue el más descastado de la tarde, el encuentro del torero francés con su enemigo no fue muy gratificante para los asistentes, ni hubo toro, ni torero. 

Sánchez Vara vino con mucha disposición y en primer lugar se encontró con Cometero I, recibiéndolo a portagayola. El animal lo compensó haciendo un juego aceptable en el caballo, y tanto el torero como el picador pusieron su empeño en ejecutar la suerte con torería. Al animal no le gustaban las tablas y el torero comenzó la faena de muleta citando desde el anillo. El toro acudió a la cita, pero a partir de aquí la voluntad de Sánchez Vara no bastó para sacarle a su enemigo lo que este le ofrecía, le faltó templanza y colocación. Al natural el toro tuvo menos recorrido y el torero de Guadalajara lo intentó con mucha fe, pero en esta ocasión se dejó ir un buen toro, a pesar que consiguió sacarle alguna tanda templadita, pero… Fruto de su disposición se tiró a matar con mucha decisión cobrando una buena estocada. En el quinto se encontró con Ventolero recibiéndolo con una larga cambiada en el tercio. De salida le gustaron poco los engaños, pero en el caballo cumplió, aunque en la primera vara salió suelto. Volvió a parear el maestro pero con poca fortuna. Con la muleta en la mano pasó a su enemigo con la derecha pero aliviándose. Al natural consiguió algunos muletazos templados pero sin ligar y faltos de colocación, y este arte tiene que conjugarse con varios elementos, y si faltan algunos de ellos, no tiene valor. El toro ofreció lo que tenía, embestir, y el torero puso corazón pero en esta ocasión no bastó. 

©Pepeíllo.

domingo, 16 de junio de 2019

FERIA SAN ISIDRO 201

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo 

Corrida de la Prensa. Corrida de toros. 

“Sorprendió gratamente el ganado” 

Ganadería 

Se lidiaron 6 toros de Santiago Domecq, con procedencia, Juan Pedro Domecq Solís, Jandilla y Núñez. Ganado bien presentado y que dio buen juego mostrando nobleza, destacando el primero, segundo, cuarto, quinto y sexto. En el caballo no se emplearon, salvó el sexto que empujó con clase. Varios de ellos fueron aplaudidos en el arrastre. 

Terna
  • El Fandi: De nazareno y oro. Estocada que vale. Silencio. En el cuarto Estocada perdiendo la muleta. Silencio. Lidió el sexto por cogida de Pablo Aguado. 2 pinchazos y estocada baja. Silencio. 
  • López Simón: De marino y oro. Metisaca y estocada trasera y tendida. Aviso. Tímidos aplausos. En el quinto pinchazo saliéndose de la suerte y estocada trasera que vale. Silencio. 
  • Pablo Aguado: De sangre de toro y oro. Estocada arriba, aviso y 5 descabellos, 2º aviso. Al toro tardea en caer. Ovación. 
Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito. 

Sin problemas en sus decisiones. 

Cuadrillas y otros. 

Tarde primaveral donde la plaza registró un lleno de “No hay billetes”. 

En el tercero el torero Pablo Aguado fue cogido y después de despenar a su enemigo se retiró a la enfermería para no salir más. El sexto toro lo lidió el director de lidia. El Fandi. En el sexto el picador abandonó el ruedo entre aplausos. 

Comentarios: 

El primer toro que piso el albero venteño se llamaba Tomillito y fue un ejemplar de cuyo juego el ganadero se sintiera orgulloso. En la primera entrada al caballo empujó con un pitón y en la segunda recibió un picotazo trasero y el animal se defendió en la pelea. El Fandi lo pareó pero su lucimiento brilló por su ausencia. Con la muleta fue un gran toro, ya que no fue castigado en varas, pero el torero granadino se dedicó a pegar trapazos a un animal que necesitó una muleta que supiera torear. Lo recibió de hinojos en el centro del ruedo y le recetó un redondo largo que el toro aguantó con codicia y nobleza. El animal tuvo mucha clase, pero tuvo que aguantar el manejo de la pañosa de un torero que de nuevo mostró las deficiencias en el arte de torear. El cuarto de nombre Monarca, se empleó con fijeza en el caballo dejándose pegar y recibiendo excesivo castigo. En las dos entradas al caballo salió suelto. De nuevo tomó los palitroques el matador y de nuevo mostró poco lucimiento. En la muleta El Fandi volvió a no decir nada y fue una pena ya que la vulgaridad que le ofreció el matador siempre encontró una respuesta de su enemigo. De nuevo se le marchó al desolladero un buen toro con las orejas puestas. El sexto de nombre Zahareño, tuvo que lidiarlo el torero granadino por cogida de su compañero, Pablo Aguado. El Fandi lució al toro en el caballo y estuvo durante la lidia muy dispuesto colocando al toro en suerte con los capotazos justos. Fue un tercio de varas muy bonito, sobre todo la tercera entrada al caballo. El torero se lució en el tercio de banderillas y fue muy aplaudido, sobre todo en un par por los adentros, también mostró mejoría durante la lidia. El animal llegó muy parado a la muleta debido al esfuerzo a que fue sometido en los tercios anteriores y ante esta situación el matador decidió abreviar y tomar el acero. El espectáculo en este toro no dio para más. 

El segundo de la tarde se llamaba Tormentoso y fue el primero del lote de López Simón. En las dos entradas al caballo no mostró mucho interés en la pelea, en ambas salió suelto buscando el camino de la dehesa El toro no fue recogido desde el inicio de faena y el torero lo recibió con unos muletazos por alto y el animal se le marchó a terrenos de nadie. Volvió a recogerlo con dos pases cambiados, pero su faena adoleció de temple y quietud. El toro se desplazaba por ambos pitones pero el torero de Barajas no lo entendió así y su muleta no estuvo a la altura de su enemigo. Se limitó a acompañar la embestida dejándose ir al desolladero un buen toro. El quinto, de nombre Monarca, se dejó pegar en el caballo y el piquero aprovechó para zurrarle la badana. En la segunda entrada su juego consistió en dejarse pegar y salir suelto del caballo. Al comienzo de faena se dobló con su enemigo con el fin de acoplarlo a la muleta, pero cuando el toro comenzó a meter la cabeza en el trapo rojo, el torero no encontró la medida para acoplarse presentando la vulgaridad de un torero que no convenció a nadie. El toro se fue al desolladero sin torear. 

El tercero de la tarde, fue el único que lidió Pablo Aguado, se llamaba Coronel. Su juego en el caballo no fue muy destacado. En la primera entrada al montado no lo pusieron en suerte, el piquero le tapó la salida y el animal se dejó pegar. En la segunda recibió un picotazo y salió suelto. Con la muleta el torero sevillano lo recibió con detalles toreros, pero en esta ocasión el animal no tuvo el recorrido de sus otros hermanos de camada. Le costaba repetir, y ante esta situación Aguado solo pudo mostrar algunos detalles de su indudable clase en el manejo de la muleta, aunque mostró mucha desconfianza. Al entrar a matar el toro se lo llevó por delante y aunque pudo despenar a su enemigo a continuación se retiró a la enfermería para no aparecer más. Una pena, matador. 

©Pepeíllo.
FERIA SAN ISIDRO 2019 

A Lara y Antonio 

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo 

Corrida de la Cultura. 

“Torero, Torero, Torero…” 

Ganadería 

Se lidiaron 6 toros de Victoriano del Rio, ganado procedente de distintas ramas de Juan Pedro Domecq. Mal presentada y de juego variado, destacando la mansedumbre mostrada en el caballo unido a la exigencia de algunos ejemplares como el segundo y el tercero que pusieron a prueba la capacidad de los toreros. No fue la ganadería bobalicona de otras ocasiones, espero que las figuras no comiencen a dejarla en el olvido. 

Terna: 
  • Sebastián Castella: De catafalco y oro. Pinchazo sin soltar perdiendo la muleta, estocada trasera y caída, aviso y descabello. Silencio. En el cuarto estocada atravesada y baja. Silencio. 
  • Paco Ureña: De grana y oro. Pinchazo y bajonazo. Vuelta al ruedo tras petición. Se retiró a la enfermería. En el sexto estocada contraría. El toro tardó en caer, Dos orejas y salida por La Puerta Grande. 
  • Roca Rey: De En el tercero metisaca, aviso y bajonazo. Silencio benevolente. En el quinto dos pinchazos y estocada caída. Silencio. 
Presidente: D. José Magán Alonso. 

Se le protestó al presidente el primer toro, ya que no reunía condiciones para la lidia, pero el usía apostó por el toro y los aficionados se sintieron defraudados por su afición a las apuestas y su supuesta falta de afición. 

Cuadrillas y otros. 

Tarde de temperatura agradable y la plaza registró un lleno a rebosar, poniendo en las taquillas el cartel de “No hay billetes”. En esta ocasión los “Isidros” no dieron la espalda a la fiesta. 

En el segundo de la tarde hubo un tercio de quites, entre Paco Ureña y Roca Rey. A la voluntad del peruano, el murciano le respondió en su toro con un toreo a la verónica sensacional, con una media belmontina de ensueño. Así comenzó la tarde del murciano Paco Ureña. 

En su segundo, un manso encastado, recibió un revolcón que aunque pudo terminar la faena, se retiró a la enfermería, apareciendo para la lidia de su segundo enemigo. Para ello se corrió turno y el sexto salió en quinto lugar y el quinto en sexto. 

Comentarios: 

La plaza era un clamor: “TORERO, TORERO, TORERO…”¿Tan bien ha toreado Paco Ureña para que las voces del público de la plaza resonaran en Manuel Becerra?, preguntó un señor que no tuvo la suerte de verlo torear. Sí, señor, le respondió otro que abandonaba el coso sonriente. Así quedó la conversación. El señor de la pregunta se marchó cabizbajo doliéndose de no sentir este arte, con sus luces y sus sombras. Los pilares de la plaza tendrían que soportar las resonancias de los olés que Paco Ureña consiguió sacar de las gargantas de los presentes con un toreo de fácil ejecución, tanto en redondos como al natural, colocándose en su sitio y sin descomponer la figura. Lugar donde los toros dan cornadas y para más ende de satisfacción de los presentes, toreando. Cargando la suerte, rematando los muletazos en la “caera” y como recuerdan algunos aficionados, toreando para dentro y no para fuera, como las figuras han impuesto. 

En este sentido, Paco Ureña, junto con otro manojito de toreros, son un verso libre dentro de la poesía del arte de torear de este siglo, que más que poesía son ripios mal venidos de las figuras a un arte donde antiguamente se toreaban, de la misma manera que lo intentó ayer el torero murciano. Sus dos enemigos no se lo pusieron fácil, pero el torero estuvo muy por encima de ambos, ofreciendo a la parroquia venteña lo que los animales no tenía, y, no se puede decir más. Describir el arte es muy complicado. Hilando fino algunos/algunas aficionados, consideraron excesivo el premio que el presidente le concedió en el sexto. Posiblemente tendrían razón, pero nadie, y digo nadie, podrá quitar las emociones que el torero murciano transmitió a los tendidos, gradas y andanadas. 

El toreo moderno trataron de interpretarlo Sebastián Castella y Roca Rey. Ambos no tuvieron su tarde y el peruano tuvo la osadía de encararse con los aficionados al recriminarle que no que se colocara en su sitio. El tercero, un manso con algo de casta llegó a sacarle los colores, el animal le exigió y el torero respondió citando al hilo con tandas vulgares y rematadas para fuera, eso cuando consiguió mantenerlo en los medios, ya que el animal era de querencias a tablas. En el quinto mostró una falta de domino evidente, y como decía un aficionado: “No ha dado ni un muletazo digno de mención”, teniendo que pasar el mal trago de los “olés irónicos” que recibía de los aficionados. Es el fielato que hay que pasar cuando se viene como figura y no se demuestra tal condición. 

La misma que mostró Sebastián Castella en sus dos enemigos. El torero francés, en horas bajas, no aportó a su labor algo digno de recordar y lo que los aficionados dudaron es si lo anunciaron como figura o como relleno de cartel. Alguien le recomendó que no le vendría mal un descanso. Lo malo es que el francés no lo escucharía. 

©Pepeíllo.