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domingo, 6 de abril de 2025

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de novillos.

“Un novillero, en novillero”

En tarde con el cielo encapotado, Las Ventas volvió abrir sus puertas para registrar un aforo de 8.650 espectadores según la empresa. Se anunciaron 6 novillos de la ganadería de Hnos. Sánchez Herrero, bien presentados, de procedencia Domecq Díez en la línea de Aldeanueva. Fueron estoqueados por Álvaro de Chinchón, Manuel Caballero y Miguel Andrades. El primero fue devuelto a los corrales por inválido y en su lugar se corrió un astado de Aurelio Hernando de encaste Veragua. El juego fue un crisol de variedad, desde la mansedumbre del 5º, la nobleza, la invalidez del primero y cuarto, hasta el manso encastado sexto, que le plantó cara Miguel Andrades, levantando con valor y deseo de triunfar la tarde anodina en la que sus dos compañeros de terna trataron de justificarse con un toreo moderno.

Terna:

Álvaro de Chinchón. De verde oliva y oro. En su primero estocada que hace guardia y descabello. Silencio. En el cuarto estocada atravesada y tendida. Descabello. Silencio.

Manuel Caballero: De azul marino y oro. Pinchazo y estocada tendida en su primero. Silencio. En el quinto estocada muy trasera y descabello. Silencio.

Miguel Andrades: De rosa palo y oro. Estocada baja y perpendicular. Aviso. Entró a matar de nuevo y recetó otra estocada baja y perpendicular. En ambas entradas perdió la muleta. Saludos desde los medios. En el sexto dos pinchazos y estocada tras aviso. Vuelta al ruedo.

Presidente: D. José A. Rodríguez San Román.

Le costó al usía tomar la decisión de mostrar el pañuelo verde para devolver al inválido primero. Por lo demás sin problemas.

Suerte de varas:

Continúan los montados tapándoles la salida a los toros aún sin mostrar estos un atisbo de mansedumbre. Castigan trasero y rulan a su aire sin que la autoridad tome cartas en el asunto. En el segundo Agustín Moreno se limitó a marcar el castigo. Algunos de los novillos acudieron sueltos al caballo sin que las cuadrillas consiguieran colocarlos en suerte.

CUADRILLAS.

En la lidia del primero Gómez Escorial estuvo aseado y en el tercero Marco Galán se lució en su labor. Su compañero Manuel Jesús Morales necesitó 11 veces para apuntillar al novillo. En el tercio de banderillas los toreros de plata tuvieron sus luces y sus sombras.

TORO A TORO

1º Chocito N. 10. 505 kg. Jabonero. Fue castigado sin medida y el novillo empujó en el peto sin fijeza. En la segunda entrada acudió suelto e hizo una fea pelea. Volvió a salir suelto.

2º Tornillero. N. 3. 496 kg. Negro Listón chorreado. En ambas entradas no fue castigado. En la primera no se empleó y en la segunda acudió suelto.

3º Giraldillo N. 43. 478 kg. Negro. En la primera vara lo puso en suerte el matador galleando. El animal manseó y salió suelto. En la segunda recibió muchos capotazos para colocarlo delante del caballo, se dejó pegar y el piquero lo castigó sin medida.

4º Mogón. N. 42. 510 kg. Negro listón chorreado bragado. Acudió suelto al caballo y se dejó pegar. La segunda entrada fue de compromiso.

5º Estudioso. N. 9. 510 kg. Negro listón chorreado axiblanco. Al primer intentó el picador marró y al segundo se agarró arriba. El animal empujó en la pelea y salió suelto. En la segunda entrada empujó el manso en el peto, se repuchó y salió suelto. En la tercera le costó entrar al caballo y cuando la cuadrilla lo consiguió no quiso pelear, y volvió a salir suelto al sentir el castigo.

6º Astifino. N. 64. 509 kg. Negro. Peleó en el caballo empujando en el peto con un pitón y salió suelto el manso encastado desarmando al matador. En la segunda entrada le tapó la salida y le zurró la badana.

Crónica:

Miguel Andrades vino a triunfar y para ello vino en novillero. Como venían antes los aspirantes que querían ser toreros. ¡Qué pena que la edad, 30 años, pueda ser un hándicap para conseguir su objetivo! Salvo los quites, no desaprovechó ninguna de las ocasiones que se le presentaron. Pareó a sus dos enemigos, con voluntad, colocando un par en el sexto por los adentros que levantó a los presentes de sus asientos, después de ser zarandeado por su enemigo en un par anterior, galleó con hondura al colocar a su primero frente al montado, Con la muleta lo citó dándole distancia para ir acoplando las embestidas a la pañosa, pero su labor adoleció de falta de colocación. Cuando lo intentó en el toreo al natural al tercer muletazo el burel se lo llevó por delante, lo lanzó por los aires y cuando caía le lanzó un derrote que nos conmocionó. Le costó rehacerse del trance y volvió a la cara del novillo pero su enemigo había perdido el recorrido que mostró antes de la cogida. Consiguió algunos redondos templados bajándole la mano, pero el acero le privó de algún trofeo. En el sexto y ante un exigente manso encastado, lo recibió en el último tercio con unos trincherazos muy ajustados y templados que caldearon los tendidos. El novillo tenía mucho que torear pero el jerezano no se amilanó y le plantó cara. Por el pitón izquierdo tuvo que aguantar las medias embestidas de su enemigo. El animal se quedó sin recorrido y el torero decidió tomar el acero.

Álvaro de Chinchón se encontró en su primero con el sobrero de la tarde, un jabonero de Aurelio Hernando. Trató de pararlo con el capote pero lo desarmó y el animal le costaba repetir las embestidas. Con la muleta lo fijó en los medios tratando de meter las embestidas en la pañosa pero el novillo tenía las fuerzas justas para mantenerse en pie. Lo intentó al natural pero no llegó a acoplarse, le tocaba la muleta en cada muletazo. Sólo consiguió dos naturales corriendo la mano. Poco bagaje para el lucimiento. El cuarto un burel con cara que mostró poco recorrido cuando lo recibió de capote y cuando llegó a la muleta no podía con su alma. En los primeros compases de la faena le bajó la mano y el animal perdió las manos. Estuvo muy vulgar el torero de Chinchón.

Manuel Caballero recibió de capote a su primero sacándolo a los medios sin llegar a lucirse a la verónica. Con la muleta lo recibió con maneras bajándole la mano, pero cayó en la vulgaridad del toreo moderno, con una falta total de colocación y rematando los muletazos discretamente con el pico de la muleta, sin caer en la cuenta donde estaba toreando. Fue una pena ya que ese novillo fue de los pocos del encierro que se dejó torear. Intentó el toreo al natural, pero quedó en el intento. El novillo fue perdiendo recorrido y el torero la oportunidad de lucimiento. Una pena torero. Al quinto quiso meterlo en el percal pero el novillo no quiso capote. En el último tercio comenzó pasándolo por el pitón derecho, eso sí, sin olvidar embarcar las embestidas con el pico de la muleta pero con mucha sutileza. El animal mostraba las querencias de las tablas y lo sacó a los medios. Lo intentó al natural pero no consiguió lucirse ya que el burel tenía menos recorrido pero tampoco la muleta del torero se mostró dispuesta a prolongar sus embestidas. Decidió tomar el acero y con ello cobrar una estocada muy trasera que junto con un descabello despenó al animal,

©Pepeíllo.

viernes, 10 de mayo de 2024

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo

FERIA DE SAN ISIDRO 2024. Corrida de toros

“Ganado de matadero”

Ganadería

Se lidiaron 6 toros de Alcurrucén, procedencia Rincón en la línea Carlos Núñez. Bien presentados, algunos fuera de tipo. Mansos, descastados en el caballo: Primero y tercero mostraron nobleza en la muleta ofreciendo el triunfo a sus matadores.

Terna:
  • Morante de la Puebla. De obispo y oro. En el segundo, cinco pinchazos sin soltar. Tras el cuarto pinchazo recibió el primer aviso. Otro pinchazo sin soltar, metisaca. Pinchazo que escupe. Otro metisaca. 2º aviso y descabello. Bronca. Monumental. En el cuarto. Estocada baja, trasera y atravesada. Silencio.
  • Diego Urdiales: De. rioja y oro. En el tercero estocada desprendida que rueda sin puntilla. Vuelta al ruedo tras petición minoritaria. En el quinto golletazo que vale. Silencio.
  • García Pulido: (Confirmación de alternativa). De blanco y oro. En el primero, estocada baja, aviso. El toro se marchó a morir a tablas por su condición de manso. Saludos tras petición minoritaria. En el sexto estocada baja tras pinchazo. Silencio.

Presidente: 

D. Víctor Oliver Rodríguez. El quinto, un manso de libro, debió ser condenado a banderillas negras después de varias entradas al caballo y salir huyendo cuando sentía el hierro, pero el presidente mostrando una falta de afición, estuvo demorando condenar al toro a banderillas negras, hasta que el picador lo cazó en un tendido de sombra y allí pudo ajustarle las cuentas. ¿Los ganaderos aún pesan en estas decisiones? Recordamos los aficionados que "Los Lozanos" llegaron a mandar mucho en este mundillo. ¿O no?

Suerte de varas:

  1. Afectuoso: N. 61. 568 kg. Negro bragado. Manso en el caballo, salió suelto las dos veces que acudió al montado y no se empleó. En la muleta fue un toro de Puerta Grande.
  2. Rompe-Olas. N. 173. 580 kg. Negro listón. Acudió suelto con Morante Inhibido en la labor de sujetarlo. Derribó al picador. En la segunda entrada picó el que tapaba puerta. No se le vio en el caballo. Su lidia fue un autentico desastre.
  3. Amoroso. N. 160. 548 kg. Negro listón. Manso en el caballo. Acudió suelto en la primera entrada y salió huyendo al sentir el castigo. En la segunda entrada Urdiales lo puso en suerte con torería y el animal se dejó pegar sin fijeza y el piquero le tapó la salida.
  4. Tamborilero. N. 75. 538 kg. Colorado ojo de perdiz. En la primera entrada peleó sin fijeza, el picador lo castigo con saña, y le tapó la salida. En la segunda se dejó pegar. Cumplió en el caballo.
  5. Chalino. N. 15. 543 kg. Negro listón. El quinto dio una demostración de lo que no debe tener en sus genes un toro de lidia que tuvo la suerte de salir por la puerta de chiqueros en Las Ventas.
  6. Bandido. N. 51. 585 kg. Colorado ojo de perdiz. Manseó descaradamente en el caballo. Salió suelto en ambas entradas y en la primera peleó con la cabeza por las nubes.

Cuadrillas y otros.

En tarde de calor y con el cartel de no hay billetes, se celebró la primera corrida de la Feria de San Isidro, donde García Pulido confirmó la alternativa de manos de Morante de la Puebla.

En el segundo el picador perdió la montura y ante el empuje del toro quedó entre debajo del caballo. Tuvo que abandonar el ruedo retirándose a la enfermería. Lo sustituyó el picador que tapaba puerta. En el cuarto se desmonteraron Joao Ferreira y Alberto Zayas ante un buen tercio de banderillas y tras una gran labor en la lidia de Curro Javier. Sin embargo en el primero Pablo Gallego e Ismael González quisieron robarle el protagonismo a su matador en el toro de su confirmación y dieron un espectáculo deprimente con los rehiletes, dejando en evidencia su afición y su profesión.

Comentarios:

Fue una pena que uno de los pocos toreros que llenan las plazas en la actualidad, eligiera un ganado más propio de matadero que de Madrid. Y eso que estaban por medio los veedores de la empresa y los del torero, que seleccionarían lo mejor de la camada. ¡De vergüenza ganadero!

A pesar de esto el mejor toro para la muleta le tocó en suerte a García Pulido, y también el mejor momento para el lucimiento, ante un coso a rebosar, con televisiones ofreciendo la corrida y en la llamada mejor plaza y feria del mundo. Pero no, en el toro de su confirmación, ofreció un repertorio de toreo moderno, citando fuera de cacho, aprovechando el viaje de su enemigo, rematando los muletazos casi en Manuel Becerra y ante un enemigo que acudió al trapo rojo cada vez que el torero citaba y con otra virtud, lleno de nobleza y con un tranco propio del encaste Núñez, lo que le permitió templar algunos muletazos, pero nada más. El toledano perdió la oportunidad de llenar el esportón de contratos, ya que en el sexto el panorama cambió,  tuvo enfrente un manso sin transmisión que solo le permitió en algunos momentos de la faena salir de la cara del toro con gestos pintureros que no venían a cuento. Al final se puso pesado.

Diego Urdiales en el tercero, mostró los primeros lances de la feria toreando a la verónica en un quite lleno de torería, continuando con una faena por el pitón derecho que colmó de satisfacción a los presentes. Una pena que el toro no tuviera más recorrido por el pitón izquierdo para acompañar la disposición del torero de Arnedo. En el quinto y ante un manso con peligro, Urdiales lo intentó por ambos pitones pero el animal no tuvo nada que ofrecer.

Morante en su primero se encontró a un enemigo sin recorrido, soso, noble y descastado que solo pudo sacarle un trincherazo y un cambio de manos marca de la casa. El torero de Puebla del Rio lo intentó por ambos pitones y el desencanto de sus incondicionales llegó a la hora de matar. Recibió una bronca de escándalo. En el cuarto comenzó con dos muletazos por el pitón derecho que llegó a parar el tiempo. A continuación el animal imitó a los toros de Guisando y el matador decidió tomar el acero.

Ganadero, después de este encierro, en la dehesa habrá quedado toda la bravura y la casta que debe encerrar una ganadería de su prestigio. De lo visto en esta tarde, solo nos queda la esperanza que otros aficionados de otras plazas la disfruten cuando lidie su camada. Suerte ganadero. La necesitará.

©Pepeíllo.  

 

 

martes, 22 de mayo de 2007

San Isidro 2007 12ª : De "durce"

21-5-2007

Cinco Novillos de Hierbabuena: Encaste Domecq y Guardiola Domínguez. Un sobrero de hato Blanco. Encaste "Los Guateles", vía Torrestrella

  • Antonio Revesado: De grana y oro. Estocada baja saliéndose de la suerte. Silencio. Estocada trasera y tres descabellos. Aplausos y protestas cuando saluda desde el tercio.
  • Daniel Luque: De verde y oro con remates blancos. Estocada atravesada, entrando por derecho. Silencio. Pinchazo atravesado saliéndose de la suerte. Silencio.
  • Salvador Fuentes: De azul marino y oro. Estocada atravesada y un descabello. Silencio. Seis pinchazos y un descabello. Tímidos pitos.
Preside la corrida D. César Gómez Rodríguez. Asesor: D. José Cabezas Porras, “Joselito Calderón”.


De “durce” fue la novillada que trajo Ortega Cano ayer a Las Ventas del Espíritu Santo, tan de “durce”, tan blandita y tan recogidita que casi daba gana de decirle al mayoral, envuélvamela que me la llevo “pa casa”. Los novilleros también fueron de “durce” toreando, lo que ocurre es que aburrieron al personal que tuvo que pasar la tarde como pudo buscando desesperadamente un compañero de tertulia. La otra alternativa era abandonar la plaza. Vamos, que alguno llegó a pensar que se había equivocado de coso, ya que había ido a ver una novillada picada, y allí sobraron los picadores.

Los asistentes se frotaban las manos cuando a las 20: 30 horas ya se había arrastrado al quinto novillo. Pero llegó el Usía y devolvió el sexto porque no podía consentir que la gente saliera antes de la hora de la plaza. Lo que se preguntaban los que no conocían la forma de actuar de este Usía, y por supuesto de su ayudante en la cuestión de asesoría, es que ¿por qué devolvió al sexto y no toda la corrida?

De lo que pasó en el ruedo confieso que no sé que escribir, porque me decía un aficionado próximo a mi localidad: hoy no hace falta tomar notas, ya que es todo lo mismo. Novillos sin picar, porque no les hacía falta, y cuando los picaban los del castoreño se encargaban de dejar en mal lugar a los de su profesión. Toreros que no sabían poner a los novillos en suerte, quedando descolocados, pero eso es normal hoy ya que se está imponiendo la vulgaridad a gran escala sin saber siquiera que cada torero debe ocupar su lugar durante la lidia. Cuando el matador pone al toro en suerte delante del caballo le da igual quedar a la derecha que a la izquierda de éste, sin preocuparse de ello en absoluto.

Los banderilleros pasaban delante de la cara de los novillos como si estos fueran verdaderos “barrabases” de la lidia, no dándose cuenta que eran de "durce". En cuanto a los toreros, no hubo ninguno que se cruzara en la cara del toro, que diera un natural largo, hondo y por supuesto cargando la suerte. Todos lo mismo. Suerte descargada, sin ligar, metiendo el pico, perdiendo pasos y rectificando terrenos. Y a la hora de matar debió de ser un verdadero suplicio para los toreros. No se libró nadie, todos fueron a aliviarse entrando a matar saliéndose de la suerte, excepto Daniel Luque en su segundo que entró por derecho.