Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros. Domingo de Ramos.
“El viento y la casta, incompatibles.” Se celebró el segundo festejo, con un viento que puso en aprietos a los profesionales de luces, con 10.729 espectadores anunciados por la empresa. Confirmó la alternativa Cristian Pérez con ganado de Dolores Aguirre, de variada presentación y juego. El primero, tercero, cuarto y sexto justos de trapío. Algunos de ellos recibieron pitos en su presentación en el albero y el quinto fue aplaudido en el arrastre. El juego en el caballo fue variado. Al finalizar el paseíllo aparecieron pancartas en el tendido 7, exigiendo a la empresa el pesaje diario de los caballos de picar, exigencia que la Asociación el Toro de Madrid lleva solicitando desde hace varios años y sin que sus quejas sean atendidas. Vayamos a la corrida que tuvo muchos matices. En el sexto fue corneado Cristian Pérez sufriendo varios derrotes que le ocasionaron varias heridas y policontusiones. Fue trasladado a la enfermería y su pronóstico fue calificado de grave.
Terna:
Antonio Ferrera. De rosa y oro. En el segundo tres pinchazos y estocada casi entera y baja saliéndose de la suerte. Aviso. Se echó el toro tras dos intentos de descabello. Silencio. En el cuarto pinchazo sin soltar y estocada casi entera citando fuera de cacho y tres descabellos. Silencio. En el sexto silencio al tener que estoquear por cogida de Cristian Pérez.
Isaac Fonseca: De azul y oro. En el tercero estocada baja y perpendicular. Se echó el toro tras descabellar. Silencio. En el quinto 2 pinchazos entrando a matar en largo y fuera de cacho. Aviso. Cinco descabellos, 2º aviso. El toro se echó.
Cristian Pérez. De blanco y plata. En el toro de su confirmación estocada caída y tendida tras aviso. Vuelta al ruedo. En el sexto fue cogido en la faena de muleta y retirado a la enfermería.
Presidente: D. José Luis González González
Cambió el tercio en el sexto con dos entradas al caballo. Debió haber acudido por tercera vez al montado.
Suerte de varas:
¡Qué bonita suerte de varas se vio en el tercero de la tarde! El toro arrancándose de largo, empujando metiendo los riñones pero el piquero picó algo trasero. En la segunda se arrancó con tranco pero salió suelto. Se marchó al picador de la reserva. Los picadores continúan tapándoles la salida a los toros y nadie toma nota de este mal. El picador Agustín Collado fue aplaudido al abandonar el albero en el tercero.
CUADRILLAS.
En general cumplieron los toreros de plata. En el tercero se desmonteró Ángel Otero en el tercio de banderillas. En esta ocasión quedaron fotografiados por su falta de profesionalidad Diego Valladar en el primero y Jesús Robledo, Tito en el tercero, al no parar al toro cuando acudió suelto al caballo que tapaba puerta. Ambos se taparon en el burladero. Debieron creer que esa guerra no iba con ellos.
TORO A TORO
1º Cantinillo: N. 49. 520 kg. Negro salpicado. Cuatreño. Un manso encastado que en el primer encuentro con el caballo no se empleó, con la única virtud de dejarse pegar. En la segunda vara se marchó al picador de reserva. En la segunda entrada lo tuvieron que colocar debajo del peto y el picador se limitó a marcar el castigo.
2º Cigarrero N. 34. 602 kg. Negro Salpicado. Cuatreño. Toro reservón. En la primera entrada el montado se limitó a intentar barrenar el lomo y taparle la salida. En la segunda entrada fue castigado trasero, zurrándole la badana y tapándole la salida. A pesar de esto el animal cumplió en el caballo.
3º Pitillito. N. 51. 560 kg. Negro bragado listón. Cuatreño. La primera vara casi puso en pie a los aficionados. Estaba la afición echando en falta que un toro acudiera con alegría al caballo y que empujara en el peto con fijeza a pesar de ser castigado trasero. En la segunda entrada, la verdadera, donde se ven las condiciones del toro, acudió con alegría pero al sentir el hierro salió suelto yéndose al picador que tapaba puerta. En la tercera entrada volvió a acudir con tranco y el picador se limitó a sujetarlo.
4º Bilbatero. N. 16. 530 kg. Negro bragado meano. Cuatreño. En la primera entrada Bilbatero recibió dos en una, le tapó la salida y el animal salió suelto. En la segunda entrada volvió a taparle la salida, el animal volvió a salir suelto acordándose de la anterior. En la tercera hizo un mal juego. Manseó doliéndose del castigo y repuchándose. Volvió a salir suelto.
5º Bufonito. N. 6. 611 kg. Negro listón bragado meano. Cuatreño. En la primera entrada al caballo lo castigó trasero y le tapó la salida arreándole la badana. En la segunda lo dejó que se estrellara en el peto y se limitó a marcar el castigo y en el tercero hizo la misma faena y el animal salió suelto.
6º Carafea N. 52. 525 kg. Negro chorreado. Cuatreño. Empujó sin fijeza en el peto después de arrancarse de largo. En la segunda entrada anduvo remiso para arrancarse y cuando lo hizo peleó en el peto pero salió suelto.
Crónica:
La corrida no aburrió, tampoco fue para tirar cohetes, pero hubo toros muy interesantes. Toros que dieron un juego variado en el caballo pero cuando llegaron a la muleta pidieron el carnet a los profesionales que tuvieron la honradez de enfrentase a ellos y con viento en contra. Como le ocurrió a Cristian Pérez en el primero, un burel que mostró mansedumbre encastada que no dio facilidades de lucimiento con el capote, pero cuando llegó al último tercio, fijo la atención de los aficionados acudiendo a la pañosa con encastadas embestidas. El torero recién confirmado aguantó las acometidas por el pitón derecho levantando los fríos ánimos de los tendidos. El manso encastado quiso las tablas y el albaceteño lo acompañó ofreciéndole la muleta con la izquierda con decisión y valor. Fueron los primeros olés de la tarde. Al volver a intentar pasarlo por el pitón derecho el cornúpeta lo arrolló sin consecuencias. Fue el preludio desgraciado de lo que vendría en el sexto. Así fue, en sexto lugar salió al albero Carafea y tampoco ofreció facilidades para el lucimiento con el capote. Con la muleta el torero se dobló con su enemigo en el tercio sacándolo a la segunda raya de picadores y en este terreno al segundo muletazo y en un descuido, se lo echó a los lomos, corneándolo con saña lanzándolo por los aires como si de un muñeco se tratara. Mucho sentí este desenlace. Me llamó la atención un detalle. A la entrada de la plaza me entregaron un cartel donde en Brihuega se anunciaban tres “figurones del toreo”. Lo harán con una ganadería de prestigio para “figurones”, que es elegida, como muchas ganaderías comerciales, por su condición de burri-toros, no digo su nombre por respeto a los matadores que se enfrentaron esta tarde a este ganado en Las Ventas. Como aficionado sentí vergüenza que traten a la fiesta con estas injusticias.
A Cigarrero, segundo de la tarde, se enfrentó Antonio Ferrera que sea de paso no tuvo su tarde, ya que al recibirlo de capote el animal le costaba desplazarse. Con el trapo rojo lo sacó a los medios sometiéndolo, pero teniendo como testigo al viento, y esa es mala compañía junto al comportamiento de su enemigo. Desde el inicio el ibicenco mostró signos de abreviar su labor, y así lo hizo. El público no le gustó la decisión, pero poco tenía que ofrecer. Con Bilbatero, cuarto de la tarde, poco tuvo que ofrecer con el capote y en el último tercio tampoco el animal se ofreció al lucimiento. Una vez que lo fijó en la segunda raya de picadores, se limitó a quitarle las moscas.
El primero de Isaac Fonseca, un animal justo de cara y fuera de tipo, no consiguió pararlo de salida. Con la muleta lo recibió desde los medios con un pase cambiado. El animal recibió mucha “tralla” durante la lidia, El viento se hizo dueño de la tarde que unido al comportamiento reservón del animal, le pusieron las cosas difíciles al mejicano. El toro sabía lo que dejaba atrás y no reunía condiciones para lo que el torero quería ofrecer, ya que lo que necesitó fue una muleta con mando y eso fue lo que no le ofreció el torero. A Bufonito, corrido en quinto lugar, se tuvo que limitar a sacarlo para fuera al no poder lucirse en el toreo a la verónica. En el tercio de muleta lo recibió en los medios con una tanda de derechazos. Volvió a darle distancia y en la siguiente tanda sacó un buen muletazo por el derecho. Continuó en los medios haciendo lucir al toro, pero en esos terrenos se la jugó Fonseca y no pudo plantarle cara. Lo desarmó en su intento de ganarle la partida, pero fue su enemigo el que se hizo dueño y señor de la pelea. Al natural ni lo intentó. La casta es la casta y como dije, los “figurones del toreo”, a lo suyo, llenando de desvergüenza los cosos de la piel de toro con ganado impresentable.
Perdonen por la comparación, pero así está la fiesta.
©Pepeíllo.