Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros.
23ª DE FERIA. 6 toros de Montalvo.
“Mansedumbre, nobleza, inválidos y “portagayolas” aburrieron de pleno”
La corrida anunciada fue sustituida por una de Montalvo, de procedencia Juan Pedro Domecq. El ganado mostró mansedumbre, falta de casta y de fuerzas. El tercero fue protestado por falta de trapío y cuatro de ellos se lidiaron con cinco años. El coso registró tres cuartos de entrada y la tarde no pudo comenzar con peor augurio, el primero fue devuelto y en su lugar se corrió un sobrero de La Casa de los Toreros, y el quinto siguió el mismo camino lidiándose el segundo sobrero de Fermín Bohórquez, fuera de tipo murube.
Terna:
José Garrido: De visón y oro. En el primero estocada tirándose por derecho. Oreja protestada. En el cuarto media caída y dos descabellos tras aviso. Tímidos aplausos.
Ismael Martín: De sangre de toro y oro. Estocada baja saliéndose de la suerte. Petición minoritaria y saludos desde el tercio. En el quinto pinchazo y estocada baja que dobla. Vuelta al ruedo con protestas.
Samuel Navalón. De blanco y oro. En el tercero estocada tendida y trasera. Aviso. Vuelta al ruedo por su cuenta. En el sexto aviso antes de entrar a matar, pinchazo y estocada. 2º aviso. El animal al doblar le salvó del sonrojo del tercer aviso.
Ismael Martín: De sangre de toro y oro. Estocada baja saliéndose de la suerte. Petición minoritaria y saludos desde el tercio. En el quinto pinchazo y estocada baja que dobla. Vuelta al ruedo con protestas.
Samuel Navalón. De blanco y oro. En el tercero estocada tendida y trasera. Aviso. Vuelta al ruedo por su cuenta. En el sexto aviso antes de entrar a matar, pinchazo y estocada. 2º aviso. El animal al doblar le salvó del sonrojo del tercer aviso.
Presidente: D. Pedro Fernández Serrano.
Hubo mucho movimiento de corrales para encontrar un ganado que cumpliera con la rigurosidad de la plaza. Si lo que salió por chiqueros fue lo mejor que encontraron en el campo, cómo sería la ganadería anunciada de Lagunajanda. Devolvió dos toros al corral. Por lo demás y en esta ocasión, sin problemas.
Suerte de varas:
Los montados no tuvieron la necesidad de emplearse, dando la impresión que el ganado venía picado del campo. La mayoría de los toros fueron liquidados con picotazos. En el quinto al picador se le rompió la vara y van…
CUADRILLAS.
En el tercero se lució en la lidia el torero de plata Curro Javier, sin embargo con los rehiletes en el sexto se esperaba mucho más de lo que ofreció, la cuadrilla tuvo que pasar cinco veces por la cara del toro para colocar los cuatro palos reglamentarios.
Crónica:
A partir del cuarto la terna tuvo que tirar de repertorio recibiendo a sus enemigos frente a toriles, tratando de ofrecer a los espectadores una alternativa, entre el mal juego del ganado y lo que ofrecía la terna. Y eso que José Garrido cortó un apéndice a su primer enemigo, un sobrero de nombre Laborioso. El torero recibió a su enemigo con unos lances de capote, rodilla en tierra. Después de ser castigado trasero en el caballo manseando las dos veces que acudió al montado, saliendo suelto y doliéndose del castigo, el pacense hizo un quite por chicuelinas de manos bajas, que no desentonaron a la audiencia. En el último tercio recibió a su enemigo con unos muletazos por bajo con la pierna flexionada, donde la codicia del animal era más propia de un carretón. El torero lo pasó por el derecho sin obligarlo y falto de colocación. Ofreció una tanda de naturales bajando la mano y templando algunos muletazos con el viento presente en la faena. Por la excesiva nobleza del animal, su juego no llegó a transmitir a los tendidos. En el segundo de su lote, se marchó frente a toriles a darle la bienvenida a Caprichoso. Acudió al caballo al relance y no se empleó, mostrando en la segunda vara una evidente mansedumbre. Con la pañosa el matador lo recibió, plantado de hinojos en los medios, con una tanda que el público recibió con agrado. Todo lo que demostró el torero a continuación estuvo marcado por una falta de colocación y cuidando a su enemigo, que no transmitió nada interesante, al adolecer de las fuerzas necesarias para la lidia.
Al primero de Ismael Martín, de nombre Caprichoso, lo recibió con dos largas cambiadas sacándolo a los medios con disposición. El animal no fue castigado en varas, y en el quite, mostró variedad. Pareó a su enemigo con más pena que gloria. Lo recibió de muleta con el pase cambiado, exponiendo mucho, pero cuando intentó torear, el pico apareció en los cites. Toda la disposición que había mostrado anteriormente, quedó diluida con un toreo barato. Su enemigo se quedaba corto y el torero lo quiso enmendar con medios pases. Su segundo fue un sobrero de Fermín Bohórquez, continuando con disposición, recibiéndolo recibió frente a toriles. En el caballo, Laborioso, mostró mansedumbre, sin entregarse en la pelea y saliendo suelto. Con los palos apareció la espectacularidad, donde incluyó el par de la moviola. ¿Lo recuerdan? En el último tercio el torero suizo lo recibió de hinojos levantando con ello los maltrechos ánimos de los tendidos. Continuó con una serie de trapazos ante la nobleza que le ofrecía el murube. Lo pasó por la izquierda acompañando la embestida de su enemigo, que se quedaba corto. Pero el torero no se cansó de ofrecer trapazos a su enemigo. ¡Pobre murube, lo que fue esta ganadería y lo que es!
El primero de Samuel Navalón de nombre Pólvora, lo primero que recibió fueron las protestas de los aficionados. El torero lo pasó con el capote sin pena ni gloria. En el primer encuentro con el montado perdió las manos levantando las protestas de los tendidos. En el segundo recibió un picotazo, el animal no dio para más. Cuando llegó la hora de torear el valenciano lo recibió sin someterlo y el toro perdió las manos, limitándose el matador a acompañar las embestidas, por ambos pitones, ya que si no había toro, no podía haber toreo. A su segundo, de nombre Emisor, lo recibió frente a toriles y después de una larga cambiada, intentó pararlo toreando a la verónica. Emisor salió suelto las dos veces que acudió al caballo. En el quite se lució José Garrido con verónicas templadas con mucho gusto En el último tercio el matador lo recibió de hinojos en los medios, había que dar espectacularidad a su labor, pero cuando intentó el toreo no llegó a colocarse en su sitio. Al natural se quedó al descubierto y el toro lo enganchó lanzándolo por los aires. Se repuso el torero continuando por el mismo pitón pero sacando a relucir el pico de la muleta. Volvió por el derecho pero al animal se quedó sin recorrido al verse sometido solo con la voluntad del torero.
Es el toreo moderno ejecutado por toreros modernos. No hay más.
©Pepeíllo.