domingo, 13 de septiembre de 2026

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros.

“Desafío ganadero”

“Varios toros se fueron sin torear”

Se lidiaron 3 de Valdellán, 1º, 3º y 5º y 3 de Juan Luis Fraile, 2º, 4,º y 6º. Ambas ganaderías de procedencia Santa Coloma. El único cinqueño fue el quinto. El público no llenó ni un cuarto de plaza. El tercero fue devuelto a los corrales y en su lugar se corrió el primer sobrero, un ejemplar de El Montecillo. El ganado ofreció casta y nobleza y cara astifina. El 5º fue aplaudido en el arrastre. El ganado presentado por Fraile le falto remate.

Terna:

Pérez Mota. De azul marino y oro. En su primero dos pinchazos y descabello. Silencio. En el cuarto pinchazo bajo, al segundo intento lo enganchó y le tiró unos derrotes antes de doblar. Aplausos.

Alberto Lamelas. De rioja y azabache. En el segundo dos pinchazos, el segundo bajo y descabello tras aviso. Saludos. En el quinto estocada baja. Vuelta al ruedo por su cuenta, tras petición minoritaria.

Juan Carlos Venegas. De fucsia y oro. Pinchazo tirándose en la distancia. Aviso. Otro pinchazo bajo y estocada caída. 2º aviso. El toro tuvo una muerte brava. Silencio. En el sexto tres pinchazos y aviso. Silencio.

Presidente: D. José Antonio Rodríguez San Román.

Dudó mucho el presidente para sacar el pañuelo verde en el tercero, un inválido que mostró pocas condiciones para la lidia.

Suerte de varas:

Los picadores y sus jefes de filas a lo suyo. Los primeros a castigar trasero, con puyazos escandalosamente bajos y taparles la salida a los bureles, los segundos a permitir que se masacren los toros Nadie toma cartas en este asunto fraudulento a la vista de todos los asistentes.

Cuadrillas.

En el cuarto tuvieron que pasar ocho veces por la cara del toro para dejar “4” palos. Se dice pronto. Tuvo que banderillear Iván García al quinto para que el público le obligara a desmonterarse y no era un toro fácil.

Crónica.

El ganado no puso fácil la labor de los toreros, que dieron todo lo que su repertorio muleteril les permitió. Los generosos aficionados sentirían que Alberto Lamelas en su primero lo recibiera con muletazos por alto sin someter las cometidas de Garbancito, un animal que manseó en el caballo llegando repucharse, pero que en la muleta recibió una lidia equivocada por parte de Lamelas. Así ocurrió, que el torero de Cortijos Nuevos, Jaén, tuvo que tirar de valor y disposición ante un enemigo que sabía lo que dejaba atrás. Fue una pelea muy interesante donde el valor del jienense intentó pasar la casta de su enemigo por el trapo rojo jugándose la vida de manera tan natural, ante un astado que daba miedo mirarle la cara. En el quinto se encontró Lamelas con Hechicero, un astado que metió los riñones en el caballo y que recibió un castigo excesivo del montado, cuyo nombre era Luciano Briceño. Ese hecho no fue óbice para que pusiera en bandeja el triunfo del torero al no cansarse de embestir, pero en esta ocasión Lamelas estuvo por debajo de su enemigo. No olvidar el nombre del toro. Se llamaba Hechicero, como el primero, pero el comportamiento de este distó mucho de su hermano de camada. Este cayó en suerte en el torero Pérez Mota. El animal tuvo un comportamiento de manso en el caballo, aunque en la primera entrada se dejó pegar. El torero lo sacó a los medios en el último tercio y tanto el toro como el torero no entendieron sus funciones. El animal no se entregó en la pelea y el torero con muletazos sin ligazón, su labor pasó por el albero venteño sin pena ni gloria. El cuarto de nombre Gañanito realizó una fea pelea en el primer encuentro con el montado y se empleó con fijeza en el segundo, pero su lidia no estuvo libre de sorpresas. La primera fue que los rehileteros tuvieron que pasar, ocho o nueves veces, perdí la cuenta, para colocar 4 palos. Tiene miga y más… En la muleta el animal llegó a meter la cara con nobleza, pero después del sainete del segundo tercio, no se le podía pedir más al pobre animal. Por el pitón izquierdo tuvo poco recorrido y el matador se limitó a acortar distancias. La segunda sorpresa fue que al entrar a matar por segunda vez, el animal lo enganchó y le tiró unos derrotes espeluznantes, de los cuales salió aparentemente ileso.

José Carlos Benegas tuvo que lidiar el tercer lugar el único sobrero de la tarde. Se llamaba Carpetón y correspondió a la ganadería de El Montecillo. En la primera entrada al caballo recibió un feo castigo por parte Luc Toselló, castigándole en la paletilla y en la segunda se defendió. Con la muleta lo recibió el torero de Beas de Segura, por bajo, pero a continuación su muleta intentó subir a la cima el toreo moderno. Al natural manejó la pañosa con temple, pero no olvidó meter el pico en cites y olvidó colocarse en su sitio. Pero tuvo un problema, tardó en darse cuenta que el pitón bueno de su enemigo era el izquierdo. Recibió dos avisos por su voluntad. El sexto recibió las credenciales del picador Majada, un elemento que encontró en la paletilla del animal el refugio del castigo y en el segundo le tapó la salida. Deduzcan… En la muleta se pudo comprobar que el toro se fue sin torear, y no era el primero, tal y como se entiende en esta plaza ese concepto, con toreo fuera de cacho, y trazando sobre la cara del astado líneas rectas.

No quiero dejar en el olvido la voluntad de la terna, que hizo lo que pudo y a veces ante toros que como dije, se dejaron, pero otros pidieron el carnet de torero.

©Pepeíllo.

jueves, 10 de septiembre de 2026

 Plaza de toros de Arganda del Rey Corrida de novillos.


XXXVII FERIA DE NOVILLADAS 2026. LA VID DE ORO.

“Fusilito, un nombre para no olvidar”

Se lidiaron 6 utreros de la ganadería de Baltasar Ibán, encaste: línea de Contreras con cruce de Domecq de María Antonia Fonseca. En general nobles y con gotas de mansedumbre, doliéndose en banderillas. En el caballo el juego fue variado, algunos se dejaron pegar, el quinto empujó con fijeza encelándose en el peto. El sexto, de nombre Fusilito, después de empujar en el caballo y llevarlo hasta la talanquera, llegó a la muleta y no se cansó de embestir. El primero fue el único que entró al caballo dos veces.

Los montados en general no se olvidaron de picar trasero, y lo hicieron con el silencio de los tendidos. En el sexto apareció en el ruedo Fusilito, un utrero bien lidiado por Pablo Gallego, llegó al último tercio para que el novillero hubiera conseguido que crujieran los pilares que sujetaban los tendidos, pero el torero creyó estar tentando, pero en esta ocasión tocaba torear, no dar pases por muy largos y templados que fueran, pero estuvo fuera de cacho durante toda la faena. En el tercero y de nombre Clavillero, intentó doblarse con su enemigo al comienzo del último tercio, pero lo hizo sin templanza, continuando por el pitón derecho rematando los muletazos para fuera. El burel comenzó a defenderse buscando el amparo de las tablas y la muleta del torero sin mando en los embroques.

Rompió plaza Santanero, donde Andrés García comenzó su labor con la muleta por bajo y lo desarmó al primer muletazo. El novillo se defendió en la pelea con medias embestidas por el derecho mostrando escasez de fuerzas y poca claridad en sus acometidas, volviendo a lanzar la muleta por los aires, hasta tres veces. En el cuarto llevó a cabo dos tandas por el derecho templadas, al intentarlo por el izquierdo no encontró el sitio ante la nobleza de su enemigo. Se notó que no era su tarde.

Víctor se encontró en su primero a un enemigo que al llegar al último tercio con recorrido, intentó el toreo en redondo aguantando el envite sin descomponer la figura. Al natural le costó acoplarse ya que calamocheaba mucho restándole vistosidad a su labor. Le costó despenar al novillo necesitando cinco descabellos. El quinto de nombre Mejicano llegó a la muleta acusando el esfuerzo realizado en el caballo, ya que se enceló en el peto y costó sacarlo. En la muleta mostró una evidente mansedumbre con querencias hacía las tablas, lo intentó por ambos pitones sin lograr el lucimiento esperado.

Un detalle que se ha hecho “viral”, como llaman ahora a lo popular en las redes, son los avisos. Desgraciadamente han llegado para quedarse, y tanto en corridas de toros, con figuras o sin ellas y novilladas, los que acuden a los cosos no se libran de ellos, ¿y para qué? Para aburrir a los espectadores.

©Pepeíllo.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Plaza de toros de Villaseca de la Sagra. Corrida de novillos.  

XXVI ALFARERO DE ORO 2026 

A Cristina por su generosidad

“Los milagros, los justos”

Se lidiaron 6 utreros de la ganadería de José Escolar, encaste Albaserrada. Salvo el primero algo escurrido, bien presentados. En su juego hubo de todo, nobleza, mansedumbre en el caballo y casta en dos de ellos. El sexto fue el único que empujó en el caballo con fijeza. El resto se defendieron y algunos llegaron a repucharse en el castigo.

Los picadores creerían que la plaza no merecía la pena hacer la suerte con decencia y profesionalidad. Juan Antonio Carbonell destacó en el sexto, de nombre Chumbero, al masacrar a su enemigo con saña en las dos entradas. Seguro que no le quedara ningún cargo de conciencia y volverá a vestirse de luces. Los toreros de plata ofrecieron más sombras que luces. Chumbero también tuvo que soportar la entrada de los rehileteros en seis ocasiones y para dejar 4 palos pero ninguno cayó en su sitio. Para eso hay que cuadrar y asomarse al balcón, y eso fue lo que no hicieron. El morrillo del pobre animal daba pena verlo. En las luces se tuvieron que desmonterar Manuel Macías en el cuarto y Venturita en el quinto.

Pero no terminó con esto el suplicio del encastado Chumbero. En el último tercio se encontró con la muleta de Emiliano Ortega, un novillero muy verderón que se anunciaría por si la suerte le era favorable pero… Como iba acompañado de una cuadrilla incompetente a todas luces y bajo los focos de la acogedora plaza, el novillo llegó al último tercio avisado, distinguiendo al torero y al engaño. Así que tuvo que dedicarse a quitarle las “moscardas” y ofrecer el último recitar de la tarde recibiendo seis pinchazos cuando intentó la suerte suprema y al final acabar con la vida de su enemigo de un golletazo infame. El novillo ante tal despropósito se echó cuando nadie lo esperaba. Un detalle, el utrero terminó con la boca cerrada. En el tercero no llegó a fijar las zapatillas en la arena en ningún momento de la faena de muleta solo ofreció trapazos y con una falta total de colocación. Alguien debió decirle que a este ganado no se puede citar colocado en la oreja del novillo.

Daniel Pérez que se encontró en su primero con Colegial, que mostró mansedumbre en el caballo y fue muy mal picado. En la muleta le faltó mando para vencer las dificultades que le presentó el utrero. Anduvo toda la faena perdiéndole pasos y mostrando solo pundonor. Con este ganado hay que estar más firme. Recibió al cuarto, de nombre Casasucia, con unas ajustadas verónicas. Con la muleta y ante un burel que descolgaba en sus acometidas, el torero no encontró el temple por el pitón derecho. Por el castigo recibido en varas, el animal comenzó a quedarse corto y el torero porfiando por conseguir lo imposible, eso sí, perdiendo pasos, donde la ligazón no entraba en su toreo.

Al quinto de la tarde de nombre Chismoso, lo recibió Alberto Donaire con una muleta que mostró maneras. Lo intentó por el derecho con disposición pero le  falto temple. Al natural mostró detalles que dejó en los aficionados la huella para no perderle la pista a este riojano de Calahorra, tanto por ambos pitones tuvo detalles del toreo rematado en la cadera, ante un novillo que recibió un fuerte castigo en el caballo y mostró mansedumbre en la pelea. El primero de su lote, también de nombre Colegial,  lo castigó el piquero trasero y apretando el castigo, el animal se repuchó en momentos de la pelea. El novillo transmitió muy poco en la muleta, pero el torero también mostró precauciones. En cuanto le abría la puerta con la muleta el animal buscaba el refugio de las tablas y el torero no tuvo la habilidad de mantenerlo en los medios.

©Pepeíllo.

domingo, 6 de septiembre de 2026

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de novillos.

“Calor, mucho calor, una estocada de Adrián Centenera, algunos detalles de Andrés García en el sexto y muchos avisos. Nada más.”

Seis utreros de distintas ganaderías, Guadajira, La Machamona, Chamaco, José González, Ángel Luis Peña y José Cruz. La empresa se sigue superando en lo esperpéntico, claro. El cartel dejó mucho cemento en los tendidos. El de Jiménez Pasquau anunciado por la empresa, fue sustituido por el de José Cruz. Todos con romana de toros de figuras. El quinto fue devuelto y en su lugar apareció el primer sobrero de El Cotillo, que también fue devuelto, lidiándose el segundo sobrero de Couto de Fornilhos. Los tres novilleros hicieron su presentación en Las Ventas. Los tres se olvidaron de torear de capote.

Terna:

Adrián Centenera. De catafalco y oro. Estocada atravesada tirándose por derecho. Aviso. Saludos. En el cuarto dos pinchazos y estocada habilidosa, entre estos desajustes con el acero, recibió un aviso. Silencio.

Tomás González. De purísima y oro. Estocada arriba tras aviso. Recibió el segundo aviso. Se libró  que lo devolvieran a los corrales. Silencio. En el quinto pinchazo delantero saliéndose descaradamente de la suerte, media y 4 descabellos. Silencio.

Andrés García. De azul pavo y oro. En el tercero aviso tras dos pinchazos, el segundo bajo, que valió. División de opiniones cuando saluda. En el sexto media caída y 9 descabellos, con aviso incluido. Silencio.

Presidente: D. Pedro Fernández Serrano.

No se arrugó el presidente y envió dos novillos a los corrales por no reunir condiciones para la lidia. Tuvo que enviar 6 avisos a los toreros por pesados.

Suerte de varas:

Este colectivo sigue en su línea, picando trasero como norma y tapándole la salida a los novillos. Luciano Briceño se permitió hacer la carioca al cuarto. Quedó la duda si al quinto lo inutilizó el picador.

Cuadrillas.

Cumplieron, nada más. Ninguno destacó y algunos se aliviaron en el tercio de banderillas. Hubo muchos capotazos como signo de mala lidia.

Crónica.

Lo bueno de la tarde: No hubo ningún “Viva España”. Pero en esta ocasión los pesados fueron los novilleros. Excepto el quinto que después de dos devoluciones debió tener compasión de los espectadores y abrevió su labor. El resto apuraron hasta el aburrimiento. Esta es la fiesta actual, que desde los burladeros, personas que no triunfaron en este noble arte, se permiten enviar mensajes a los toreros para que continúen sus insulsas faenas recibiendo avisos sin sentido. ¡Las faenas de muleta de cinco minutos!, todo lo demás sobra. Es lo que deberían enseñarles en las escuelas taurinas. A ver si se enteran de una vez estos “próceres” vestidos de plata y apoderados. Ayer, sin ir más lejos, 2 horas 45 minutos duró el calor.

El único que mostró algunas maneras fue el mejicano Andrés García, rematando los muletazos para dentro en el sexto. Le tocó en suerte Principal, que no fue castigado en varas. Con la muleta lo sacó a los medios con muletazos por bajo que llegaron a los tendidos, interpretó el toreo en redondo sin templanza, pero por el izquierdo dio una tanda que fue lo más vistoso de la tarde. En el tercero se enfrentó a Romano, un burel que manseó en el caballo haciendo una fea pelea. Con la muleta lo recibió por estatuarios desde el anillo rematados con un bonito pase de trinchera. Lo intentó por el derecho y el izquierdo pero su toreo no caló en los asistentes. El novillo se dejó torear con nobleza, pero la muleta del matador lo interpretó de manera equivocada.

Abrió el cartel Adrián Centenera con Jabasolo, un novillo que salía suelto del percal y que no se entendió con el picador de turno. Lo picó trasero limitándose a sujetarlo y el animal no llegó a emplearse. En el último tercio se encontró con la muleta del torero de Madrid, que en el toreo en redondo más parecía que dibujaba líneas rectas con una evidente falta de colocación. Al intentarlo al natural tampoco consiguió acoplarse. Volvió con la derecha con la intención de buscar el aviso, a la vez que se ponía pesado. En el cuarto se encontró con Alabastrero que en el caballo empujó sin fijeza y el picador se limitó a sujetarlo. Cuando el burel se encontró con el trapo rojo comenzó a soltar la cara por el pitón derecho poniendo en apuros al matador, que no encontró el temple para reducir las complicaciones de su enemigo. Lo intentó por el izquierdo pero la sosería del utrero, hizo que su labor no brillara como sería su deseo, recibiendo por ello otro aviso.

En segundo lugar se lidió Jaquetón, que se encontró con el capote de Tomás González y que al no ofrecerle recorrido tuvo que sacarlo a los medios. En el caballo tanto el novillo como el picador tuvieron su lucimiento, aunque el animal empujó con un solo pitón en la segunda entrada al caballo. En el último tercio lo recibió con muletazos por alto a dos manos. Dio una tanda con la derecha rematada para dentro, continuando por ese pitón en un toreo con altibajos. Cuando lo intentó por el izquierdo le faltó colocación y temple y le sobró pico. Prolongó la faena y el animal se cansó de tanto toreo moderno y pesado. En el quinto tuvo que lidiar un segundo sobrero de Couto de Fornilhos que al no ser parado de salida, se marchó al picador de reserva que le tapó la salida y se defendió en el castigo. En el último tercio al animal le molestaba el trapo rojo, no se desplazaba en las acometidas y el torero tampoco lo vio claro, limitándose a dar trapazos y medios pases. Tampoco lo vio claro por el pitón izquierdo y decidió tomar el acero.

©Pepeíllo.

jueves, 27 de agosto de 2026

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros nocturna.

“Otra orejita de la presidencia”

Se lidiaron seis toros de la ganadería de Pedraza de Yeltes, dos cinqueños, 1º y 6º y cuatro cuatreños. Bien presentados y con romana que ante un cuarto de plaza mostraron un juego variado, destacaron el segundo, con casta, tercero y sexto. El quinto dio en la báscula 720, marcando un posible récord en el peso de un toro en Las Ventas. Dicho queda para los amantes de los datos.

Terna:

Francisco José Espadas. De marino y oro. En el primero pinchazo perdiendo la muleta, media baja (con protestas) y dos descabellos tras aviso. Silencio. En el cuarto dos pinchazos y estocada desprendida. El toro se echó después de 4 descabellos y de un aviso de la presidencia. Silencio.

Joaquín Galdós. De gris difuminado y azabache. Aviso tras estocada habilidosa. El animal tardó en caer. Saludos. En el quinto pinchazo, metisaca, media caída y descabello. Silencio.

Cristian Parejo. De rosa palo y oro. En el tercero estocada atravesada y desprendida y cuatro descabellos tras un aviso. Saludos. En el sexto pinchazo hondo en la suerte contraria y estocada. Oreja.

Presidente: D. Pedro Fernández Serrano.

No estuvo acertado el Señor Presidente manteniendo en el ruedo al inválido cuarto, perjudicando al torero, a los presentes y a la fiesta. Los aficionados que pagaron su entrada le recomendaron, muy educadamente, que abandonara el palco. Por tanto, el empresario se encontró con un regalo en los corrales. Concedió un trofeo en el sexto después de un pinchazo y una petición que no fue mayoritaria. ¡Para que están las vueltas al ruedo!

Suerte de varas:

Destacó en el quinto, por lo mal que hizo su labor, el picador Francisco Javier Fernández. Primero marró y después picó muy mal, recibiendo la queja de los aficionados. El resto de sus compañeros, un puyazo trasero en el segundo, tapándole la salida y el tercero fue recibido con un castigo en los bajos.

Cuadrillas.

Los toreros de plata cumplieron en general Mereció desmonterarse Iván García al banderillear al primero, colocando un extraordinario segundo par, pero el matador se olvidó de darle permiso.

Crónica.

Los tres toreros mostraron disposición ante un ganado de distinto comportamiento, donde el lote de Christian Parejo, dio mejor juego. Ninguno dio la oportunidad de lucimiento con el capote y algunos buscaron la salida al aparecer en el ruedo. El torero de Chiclana de la Frontera, Christian Parejo, se encontró en el tercero de la tarde con Bello, un animal de bella lámina, que se empleó lo justo en el caballo dejándose pegar y que llegó a la muleta con un buen pitón derecho, pero el torero confundió la calidad por la cantidad, citando fuera de cacho y ofreciendo ventajas que no solicitaba la afición. Por el pitón izquierdo no llegó a ajustar su muleta a las embestidas de su enemigo, repitiendo la falta de colocación que mostró en el toreo en redondo. Lo que no se le pudo negar fue la voluntad ofrecida en su labor. El sexto, hizo una fea pelea en el caballo, defendiéndose en el primer puyazo y el segundo fue de trámite. En el último tercio Parejo lo sacó a los medios ajustando la embestida de Resistente a la pañosa, en el toreo en redondo el animal le mostró sus credenciales de encastadito y el torero tuvo que tirar de disposición y valentía para dar una tanda de redondos sometiendo a su enemigo con la muleta barriendo el albero y aguantando con firmeza las acometidas del burel. El público se entusiasmo con la disposición del matador y el toro estuvo pidiendo guerra hasta los últimos momentos de la lidia. El acero le privó de trofeos de más peso que el obtenido.

Francisco J. Espadas recibió a su primero, también Bello de nombre y de estampa, de capote pero el animal se lo tomó a mal y no se desplazaba en los envites, mostrando algo de blandura en sus movimientos. En el caballo se empleó en la primera vara pero perdió las manos y la segunda fue de trámite. Con la muleta mostró nobleza por el pitón derecho y el torero de Fuenlabrada tuvo que limitarse a cuidarlo con muletazos a media altura y perdiéndole pasos para no obligar al animal. Lo intentó al natural pero por ese pitón no tuvo recorrido, quedándose en la suerte poniendo en aprietos al matador, pero el torero no se arrugó, mostrando buenas intenciones y maneras en la medida que le permitió su enemigo. En el cuarto se encontró con Resistente, un animal que debió tomar el camino de los corrales debido a la escasez de fuerzas y eso motivó que la suerte de varas y la labor del torero quedaran oscurecidas por la mala decisión del palco. El único quite lo llevó a cabo Espadas por tafalleras en el tercero de la noche.

Hurón cayó en suerte del torero peruano Joaquín Galdós. Un animal de preciosa lámina y con una cara con dos puñales, sobre todo el derecho. Después de buscar la salida al aparecer en el albero, el torero intentó meterlo en el capote pero el animal no se empleó. En el caballo tampoco mostró ninguna virtud de bravura, repuchándose en la primer entrada. Con la muleta el torero limeño lo sometió por bajo y el toro pudo mostrar su exigencia. Dio una tanda de redondos con mando llevando sometida la casta de su enemigo. El animal continuó empleándose y el torero también, pero por el pitón izquierdo el “pedrazadeyeltes” comenzó midiendo las embestidas y el torero desistió jugársela por ese pitón, continuando por el derecho, pero la labor ya estaba hecha. El quinto un ejemplar de 720 kg. y de nombre Potrillo, le costó desplazarse en el capote. En el caballo recibió un mal trato en la primera vara y en la segunda el picador se agarró arriba y el toro empujó con fijeza metiendo los riñones. En los primeros compases del último tercio, el matador lo sometió por bajo pero no debió gustarle esa oferta y comenzó defenderse, obligando al torero a abreviar su labor.

El coso quedó vacío y los asistentes alejándose de la baja temperatura que acompañó al último festejo nocturno.

©Pepeíllo.

sábado, 15 de agosto de 2026

 Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros nocturna.

“Las verónicas de José Garrido y nada más”

En tarde fresca y con amenaza de lluvia se anunciaron seis toros de Arauz de Robles, ganado de distintas procedencias. Bien presentados y con romana, dos cinqueños, todos aplaudidos de salida. Pero fue un fiasco ganadero. Al primero se le homenajeó su comportamiento con aplausos en el arrastre, lo contrario que a sus cinco hermanos de camada, que fueron pitados en el arrastre. El torero murciano, Antonio Puerta confirmó la alternativa con 35 años.

Terna:

Javier Cortés. De blanco y oro. En su primero metisaca, y media arriba que fue suficiente. Silencio. Dos pinchazos sin soltar y media estocada saliéndose descaradamente de la suerte. Silencio.

José Garrido: De verde y azabache. Media muy baja, intentaron levantar al toro para entrar a matar de nuevo, pero no lo consiguieron. Silencio. En el quinto bajonazo infame protestado. Silencio.

Antonio Puerta. (Confirmación). De blanco y oro. Pinchazo arriba y estocada algo trasera que valió. Aplausos de sus paisanos. Pinchazo sin soltar en la paletilla y estocada baja y descabello. Silencio.

Presidente: José A. Rodríguez San Román.

Cambió el tercio en el primero con dos entradas al caballo y debió haber entrado de nuevo. El animal quedó crudo para la muleta.

Suerte de varas:

Todo salió según lo previsto de los montados. Salvo en el quinto que Romualdo Almodóvar marcó arriba el castigo. Los demás picaron trasero, a Carlos Prieto de le fue la vara en el segundo y le arreó en la paletilla. Antonio Prieto, “el amigo de Palha”, y él sabe por qué, fue el único que se permitió taparle la salida al cuarto. Lo llevará en los genes. Lo que los aficionados no entendemos es como se sigue vistiendo el treje de luces este montado.

Cuadrillas.

Cumplieron en general, algunos en el tercio de banderillas no mostraron la profesionalidad que implica vestirse de luces. En el segundo cerraron mucho al toro y Pablo Gallego pasó apuros para salir de la cara del toro, tuvo que tomar el olivo, pero lo tomó con profesionalidad.

Crónica.

Posiblemente Antonio Puerta recordará esta tarde por muchos motivos. Confirmó la alternativa, se sintió arropado por espectadores que le solicitaron un trofeo en el toro de su alternativa, y lo más importante, le tocó en suerte Carpintero, un buen toro, el único del encierro que ofreció la posibilidad de triunfo. Pero… Comenzó sometiendo a su enemigo por bajo con muletazos que auguraban faena de altura, pero cuando comenzó a citarlo por el pitón derecho, lo hizo escondiendo la pierna contraria, haciendo un buen uso del toreo moderno, sin llegar a rematar los muletazos para dentro. El animal noble, con recorrido en sus embestidas y con transmisión a los tendidos, acudió también a la muleta en el toreo al natural, pero el de Cehegín no consiguió acoplarse. El sexto fue otra historia y muy distinta. Hasta el nombre no encajaba en un animal de esta belleza, Chistorrón. De entrada dio un recital de mansedumbre en la suerte de varas y cuando llegó al último tercio mostró poca entrega en la pelea y la muleta del torero menos, y con medios pases trató de salir de lo poco que pudo ofrecer a los tendidos.

Tanto Javier Cortés y José Garrido, vinieron dispuestos a ofrecer lo que el ganado les ofrecieran, pero solo pudieron mostrar su voluntad. A estos dos toreros hay que verlos de nuevo. El primero del lote de Cortés se llamó Venganza, Y si que se vengó el animal. En el caballo cumplió dejándose pegar, pero con la muleta en la mano el madrileño sometió por bajo al manso sacándolo a los medios. Lo pasó por el pitón derecho pero Venganza no se entregó y por el izquierdo se limitó a defenderse con muestras evidentes que solo buscaba que aquello terminara cuanto antes. Su segundo atendía por Mesonero. Fue un manso peligroso, mostrando en el caballo una evidente mansedumbre. Un desagradecido animal, criado a cuerpo de rey. No se podía pedir más, en la muleta se limitó a medir las embestidas colocando la voluntad del torero en un dilema, que resolvió quitándole las moscas y tomando el acero.

Pero quedaba el mejor momento de la tarde, breve, pero como dice Mila, “intenso”. Fueron cuatro, cinco, seis verónicas, no recuerdo, templando y moviendo los brazos, pasándose al toro por el fajín, como pocas figuras lo hacen y llevándolo embebido en el capote. Los “olés” resurgieron del sentimiento de los aficionados. Qué pena que los “isidros” y los “aficionados de feria”, se quedaran en sus casas. Así recibió José Garrido a Mestizo. En el caballo dio muestras de mansedumbre, hecho que refrendo cuando llegó a la muleta y vio que tenía que someterse por bajo en la pañosa del pacense. "Las cañas se volvieron lanzas”, y el animal fue bronco en sus embestidas y necesitó una muleta poderosa, de las pocas que hay hoy, por no decir ninguna. Garrido mostró voluntad pero no fue suficiente para doblegar a su enemigo. En quinto lugar apareció por chiqueros otro “Chistorrón”. El picador lo trató de manera correcta, marcando el castigo arriba, pero el burel no se empleó en el castigo y llegó a salir suelto de la pelea. El matador lo recibió de muleta con unos ayudados por alto muy toreros, pero Chistorrón no debió enterarse, y después de fijarlo en la boca de riego, dándole categoría de bravo, el animal se limitó a soltar la cara en los remates de los muletazos voluntariosos que le ofrecía Cortés como peligroso manso. Al natural le costó al madrileño acoplar su muleta a las dificultades que le ofreció Chistorrón. ¡Vaya nombrecito. Para el recuerdo!.

©Pepeíllo.

jueves, 25 de junio de 2026

A Cristina y a toda su razón de la sinrazón. 

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Novillada nocturna. 

“Una estocada salvó la tarde.”

Se corrieron seis novillos de Los Chospes, procedencia Juan Pedro domecq y Díez y Jandilla, en la primera novillada del mal llamado ciclo “Cénate Las Ventas”. De variada presentación, el primero fue protestado por falta de trapío y el segundo pitado en el arrastre. En el juego predominó la mansedumbre y salvo el cuarto, falto de casta. El coso registró algo menos de media entrada donde el calor dio un respiro a los madrileños.

Terna:

Álvaro de chinchón. De purísima y oro. Pinchazo saliéndose de la suerte y estocada baja tirándose para fuera. Silencio. En el cuarto pinchazo con ventaja y estocada. Silencio.

El Mene: De tabaco y oro. Pinchazo y estocada habilidosa que rueda el manso entablerado. Silencio. En el quito estoconazo tirándose por derecho. Oreja.

Félix San Román. (Presentación). De marino y oro. Tres pinchazos sin soltar, entre ellos recibió el primer aviso y estocada trasera. Antes de doblar el novillo recibió el segundo aviso. En el sexto dos pinchazos y estocada. Aviso. El animal se echó después de dar la vuelta al ruedo buscando la salida.

Presidente: José A. rodríguez San Román.

En el segundo cambió el tercio de banderillas con tres palos. La incompetencia de los toreros de plata no debe servir para saltarse el reglamento, Señor Presidente. Debe tener en cuenta que preside la primera plaza del mundo. O eso dicen los interesados.

Suerte de varas:

El tapar la salida a los animales y picar trasero es una realidad que nadie quiere solucionar. Ayer tampoco estuvo justificado. El sexto apretó en varas y el señorito del castoreño, Santiago Pérez, lo castigó trasero y con saña. Los demás mansearon pero no para llegar a ese estado de incompetencia que los que se montan en los caballos de picar tienen metido en sus genes. El segundo, un manso de libro, acudió al picador de reserva al no encontrar en la cuadrilla ningún torero que lo fijara.

Cuadrillas.

Destacó en el quinto la buena lidia de “Candelas”. En banderillas hubo de todo como en botica. En algunos casos los toreros de plata no encontraron soluciones al parear a sus enemigos, algunos en los terrenos de tablas.

Crónica.

El primero de Álvaro de Chinchón se llamaba Cortés, un manso que salió huyendo las dos veces que acudió al montado. Cuando llegó a la muleta el torero lo recibió con unos muletazos por arriba, para levantarle el ánimo. Al torero le costó templar las acometidas por el derecho. Por el izquierdo el animal topaba en la muleta acudiendo con la cara alta, el torero tampoco mostró muchas intenciones de lucimiento, falto de colocación y de mando, decidió tomar el acero y mandarlo al desolladero. En el cuarto el chinchonense se encontró con Janetero. Al recibirlo de capote el animal se desplazó por ambos pitones, pero el torero no encontró el temple para el lucimiento. El manso encastadito, salió suelto en su pelea con el montado pero en el último tercio le sacó los colores al matador. El torero comenzó sometiéndolo por bajo, pero su muleta no pudo con su enemigo. Lo intentó por ambas manos, pero el animal fue dueño de la pelea. Es lo que tiene la casta, aunque sea mala.

El Mene se encontró con Indomable, que salió suelto del capote del torero, parándolo cuando lo sacó a los medios. El novillo hizo una fea pelea en varas y en banderillas trajo en jaque a la cuadrilla. Con la muleta el zaragozano lo sacó a la segunda raya de picadores, le quitó las moscas y tomó el acero. El quinto se llamó Fulano que salió suelto las dos veces que acudió al caballo. El tercio de banderillas fue un sainete y cuando llegó al último tercio el animal no se entregó en la pelea. El torero mostró maneras pero no tuvo enemigo. Al final de su labor le sacó algunos medios naturales que la parroquia jaleó. A falta de pan… Se tiró tras el estoque y consiguió enterrar el acero hasta las cintas. Fue premiado con un trofeo.

Muchos no entendieron el acartelamiento de Félix San Román, pero había que verlo. Nada más tomar el capote, se pudo comprobar que el torero estaba muy limitado técnicamente. Su primero se llamó Sevillano y fue un toro de figuras. Lo recibió con una larga cambiada en el tercio. Cuando lo intentó a la verónica el novillo metió la cara, pero el madrileño no conjugó el ofrecimiento, ofreciéndole mantazos. Con la muleta lo sometió por bajo y se pudo comprobar que el animal tenía poco recorrido pero la muleta del torero, menos. Con este juego de incompetencias, se puso pesado y recibió dos avisos de la presidencia. El sexto de nombre Horchatito, salía suelto de los engaños. El animal se empleó en el caballo metiendo los riñones pero fue castigado trasero. Con la muleta se permitió el lujo de recibirlo con muletazos por alto y el animal al no soportar ese castigo se marchó al refugio de las tablas. Nada le ofreció al torero, pero éste le ofreció la misma respuesta. Recibió un aviso mientras el novillo daba la vuelta al ruedo buscando doblar al refugio de las tablas.

©Pepeíllo.