viernes, 22 de mayo de 2026

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros.

13ª DE FERIA. 6 toros de Victoriano del Rio.

“Cantaor y Castella marcaron la tarde.

Anunciaron seis toros de Victoriano del Rio, sobre los tres anunciados de toros de Cortés, cinco cinqueños y un cuatreño, el segundo, bien presentados y con romana y de variado comportamiento. Destacó el cuarto que se le dio la vuelta al ruedo sin petición en los tendidos. La plaza registró otro lleno hasta la bandera.

Terna:

Sebastián Castella. De azul rey y oro. En el primero estocada caída que valió Silencio. En el cuarto pinchazo hondo en la suerte contraria. Aviso. Segundo aviso cuando intentaba descabellar y siete descabellos. Vuelta al ruedo.

Emilio de Justo: De grana y oro. En su primero pinchazo hondo y tendido tras aviso y media algo trasera. Saludos desde el tercio. En el quinto tres pinchazos, aviso y mientras ejecutaba el descabello recibió el segundo aviso. Nueve descabellos más recibió Impuesto. Silencio.

Tomás Rufo. De nazareno y oro. Estocada baja, el animal hizo hilo y tuvo que tomar el olivo. Silencio. En el sexto pinchazo sin soltar y estocada baja y atravesada, aviso y descabello. Silencio.

Presidente: D. José Luis González González.

En el cuarto sacó el pañuelo azul sin que el público se manifestara.

Suerte de varas:

En el quinto fue ovacionado el picador José Antonio Barroso. En el sexto Rubén Sánchez, vivió la cara opuesta, fue criticada su labor. El primero, de nombre Víbora derribó en la primera entrada. Lo demás, en su línea, picar trasero tapándole la salida a los toros. .

CUADRILLAS.

En el cuarto se desmonteró José Chacón en el tercio de banderillas. En el quinto se lucieron también en el segundo tercio la cuadrilla de Emilio de Justo. En el quinto y sexto El AlgabeñoJosé Luis Triviño corrieron a los toros a una mano para cerrarlo en el 6. ¡Qué bonita es esta suerte! y que poco la practican.

Crónica:

En cuarto apareció en el ruedo Cantaor, un toro cinqueño que Sebastián Castella no se acopló con el capote. En el caballo se arrancó de largo y fue castigado trasero dejándose pegar. En la segunda entrada acudió descompuesto y el picador ejecutó la suerte como buenamente pudo. En el tercio de banderillas el animal fue presto en acudir a los cites y cuando llegó al último tercio no se cansó de embestir. Castella lo recibió desde el anillo con cuatro pases cambiados con el sello del torero. Fijándolo a continuación con unos muletazos por el pitón izquierdo. Por el pitón derecho la faena fue de menos a más, recetando unas tandas que Cantaor respondió con acometividad. Continuó por el izquierdo con una tanda buena, ajustada y rematada en la cadera. ¡Qué toro, Cantaor! Escribí en mis notas, y así era, y Castella estuvo, a mi entender, a la altura del juego que dio el victorianodelrio. Lo único que le sobró a su labor fueron las manoletinas que ejecutó como remate de faena. Visto como va la feria esta faena fue como un soplo de aire fresco ante el calor soporífero que llevamos tragado. Falló a espadas y casi se lleva el disgusto de los tres avisos. No hubiera sido justo. Pero el toro bravo pone a cada uno en su sitio, al ganadero y al torero. En su primero de nombre Víbora, intentó lucirse con el capote pero no lo consiguió a pesar que el toro se desplazaba por ambos pitones. Con la muleta lo recibió con unos pases por alto, desajustados, para sacarlo a los medios. En su intento de torear lo hizo sin colocación y el toro anduvo escaso de fuerzas. Al natural el burel tampoco mostró condición para el lucimiento.

Emilio de Justo recibió a Duplicado de capote pero el animal tenía pocas intenciones de desplazarse en el percal. En el quite del primer puyazo, en lugar de meter la cara se defendió topando. Cuando lo recibió de muleta lo sacó a los medios y le dio una tanda por el derecho intentando someterlo y templando las embestidas. Continuó por ese pitón pero descomponiendo la figura. Por el izquierdo tuvo sus complicaciones, el animal no descolgaba y tenía poco recorrido. Trató de adornar la faena con unas manoletinas, pero no encajaron en su mediocre labor. En el quinto recibió a Impuesto con unos capotazos sin lucimiento. El animal mostró tener las fuerzas justas al salir del caballo en la segunda puya. El Algabeño cerró al toro corriéndolo a una mano para cerrarlo en el 6. En esos terrenos Emilio de Justo lo sometió por bajo, pero su enemigo no aguantó esa exigencia. Lo pasó por el derecho pero Impuesto aparte de nobleza continuó perdiendo las manos. Por el izquierdo tampoco respondió el toro. Lo que nadie esperaba es que en la suerte suprema el cacereño estuviera a punto de recibir los tres avisos. No aprenden que con cinco minutos se puede hacer una faena digna.

Tomás Rufo intentó recibir a Impuesto, pero en este caso con el número 70 en el lomo, pero su enemigo no quiso saber nada del engaño. En el caballo tampoco hizo nada para recordar y cuando llegó a la muleta lo sacó a los medios sin florituras, y en esos terrenos intentó templar las acometidas de su enemigo pero no consiguió ajustarse. Su labor también adoleció de colocación, mostrando una evidente falta de sitio. El sexto un toro con romana, el mayor peso del encierro, 628 kilos, lo recibió de capote y el animal se quedó extrañado con el engaño. En el caballo mostró mucha mansedumbre y cuando tomó la pañosa lo primero que hizo fue brindar. El torero, en su buena intención, pensó que sería los únicos aplausos que recibiría. Y así fue, su labor no pasó de la mediocridad salvó la primera tanda por el derecho y a pies juntos. No echó la pierna contraria p´lante en ningún momento de la faena, Lo intentó por izquierdo pero su labor no llegó a los tendidos. Después de lo visto en dos tardes, no anda fino el toledano.

©Pepeíllo.

jueves, 21 de mayo de 2026

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros.

12ª DE FERIA. 3 del Puerto de San Lorenzo y 3 de La Ventana del Puerto.

“¡Creíamos que lo había visto todo!

Anunciaron tres toros del Puerto de San Lorenzo y 3 de La Ventana del Puerto. El mismo ganadero el mismo apaño. Con un lleno absoluto la empresa podría ofrecer lo mejor de las camadas, pero como dice la sabiduría popular: que el público proteste, mientras nosotros nos estamos llenando de… ¿De qué? De dinero, de indignidad, ante la mirada indignante de la Comunidad de Madrid… Y este bodrio de espectáculo tuvieron la osadía de celebrarlo ante un cartel de “No hay billetes” y con un ganado impropio de una plaza de primera. ¿Y para qué? ¿Para lo que ofrecieron los finos toreros, de Alicante y Sevilla? El segundo y cuarto fueron devueltos a los corrales, como debió haberlo hecho el primero. En segundo lugar salió un sobrero de José Vázquez, que también fue protestado. Al toro le salvaba la cara, pero era un novillote crecido. En cuarto lugar salió el segundo sobrero, de la ganadería de El Freixo.

Terna:

José M. Manzanares. De nazareno y oro. Estocada tendida. Tarda en caer. Silencio, En el cuarto estocada desprendida. Silencio.

Juan Ortega: De pistacho y oro. Estocada desprendida. Silencio. En el quinto estocada baja. Silencio

Pablo Aguado. En el tercero media desprendida. Aviso, descabellos, 2º aviso, descabellos, 3ª aviso. Le echaron el toro al corral. El pobre animal en su agonía dio la vuelta al ruedo. El matador intentó continuar pegando golpes de verduguillo y uno de su cuadrilla tuvo que sujetarle la mano. El animal no se podía mover, y salieron los cabestros. ¿Para qué? ¡Habría que corregir tantos detalles en la fiesta! Pero mientras los unos se dediquen a ganar dinero a esportones, otros a dar despojos para alimentar a los triunfalistas ignorantes, y la comunidad mire para otro lado… Tuvo que despenarlo el puntillero de la plaza desde un burladero del 5, después de encoger los corazones hasta de los más insensibles al ver sufrir al animal.

Presidente: D. Iñaki Sanjuán Rodríguez.

Devolvió dos toros al corral por falta de fuerzas y debió haber devuelto también al primero, quitándole la oportunidad de lucimiento al alicantino.

Suerte de varas:

Lo único destacable fue el juego que dio el quinto en la segunda entrada al caballo. ¡Qué vara más bonita!. Metiendo los riñones y con fijeza. El resto, lo de siempre, puyazos traseros y midiendo el castigo para que los animales llegaran a la muleta para el triunfo de los “finos toreros”, Pero se pasaron en el cuidado. Y lo que se pregunta el aficionado, ¿No son figuras? pues que lo demuestren ante la exigencia de la casta y la bravura

CUADRILLAS.

Cumplieron las cuadrillas en general. Gustó mucho el correr a los toros a una mano. Qué pena que no se repita con frecuencia esta suerte.

Crónica:

Los que llenaron el coso venteño creerían que lo habían visto todo en esta feria, pues ayer las figuras demostraron que les queda mucho que aprender. Todo estaba preparado para un triunfo y con el mínimo esfuerzo. Las casas poderosas de la TAUROMAQUIA eligieron un ganado de acuerdo a las condiciones de sus toreros, que cuidan entre algodones, pero se olvidaron que estaban en Madrid, y alguna vez se sienta en el palco un presidente que cumple el reglamento. Pero les da igual, tienen a la prensa para tapar “sus miserias”, y a seguir consumiendo “su fraude”. Los toros devueltos no hubieran corrido la misma suerte en otras plazas, donde los toreros hubieran hecho de enfermeros y valorados en estas funciones, pero es que los sobreros siguieron el mismo camino que los titulares. En fin que todo estaba atado y bien atado. Pues, vaya fiasco.

¿Manzanares que pintaba en el cartel? Ir por delante de las figuras, ¿qué figuras? Figuras del postureo... Tan necesitado de contratos está el “fino torero alicantino”. En su primero de nombre Cardilisto, un animalito sin cara, al tercer muletazo perdió las manos. El alicantino lo tuvo que pasar a media altura por el pitón derecho y colocado para no obligar al animal. Eso si, los muletazos fueron llenos de “sabiduría torera y empaque”.¿O no? No creo que nadie lo dudara. ¿O sí? El pobre animal al pasar por el trapo rojo tanto por el pitón derecho como por el izquierdo, echaba miradas maliciosas a los tendidos llenos de apasionados “isidros”, burlándose de ellos y tratando de decirles, “hoy no es vuestro día”. ¿Qué esperabais? Un faenón del alicantino, si os contara lo que escucho en la dehesa, no volveríais a los toros en vuestra vida. Pero, allá vosotros. "El maestro" Manzanares se debió percatar de lo que el toro trataba de comunicar a la audiencia y para evitar males mayores, lo despenó de una estocada tendida. En el silencio del arrastre el toro delator llevó su penitencia. Pero el torero también. El cuarto tuvo que ser devuelto a los corrales y salió otro animalito de El Freixo, pero preparadito para la ocasión. Esto no estaría en el guión del “maestro”, pero a grandes problemas, grandes remedios. El toro acudía a la muleta sin recorrido pero en lugar de mandar para prolongar la embestida de Travieso, el “fino torero alicantino” se limitó a hacer de enfermero citando con la muleta a media altura hecho que el animal agradecería al torero su disposición en los últimos momentos de su vida, considerando que fueron dos incomprendidos por la afición venteña. El toro ya no volverá a pasar por ese trance, pero ¿y los aficionados? La vida sigue y quién sabe si el año que viene a alguien se le ocurre alimentar de nuevo las ilusiones de los tendidos con el anuncio de este “fino torero alicantino”. No demos más pistas.

Pero no solo de Manzanares viven “los isidros”. Le acompañaban otros finos toreros sevillanos que también tuvieron que sufrir los primeros calores de las exigencias venteñas. Juan Ortega, estuvo casi desaparecido. Pasó por la tarde de puntillas. El fino torero sevillano tampoco tuvo suerte en su lote, le devolvieron el primero que vendría de "reata" para la ocasión y le prepararon una encerrona con un sobrero de José Vázquez, y en plena feria de San Isidro. ¡Eso no se hace! El animal al no saber donde estaba comenzó a dolerse en banderillas mientras lo sujetaban en el burladero para que el elegante torero pudiera pedir permiso al presidente, sin conocer que esos detalles antes se valoraba mucho, y que era signo de mansedumbre, pero desgraciadamente hoy son el pasado. Alguien pensará, y con razón, por qué cuento estas historias. ¿Qué quieren que cuente? ¿Que al segundo muletazo, insisto, ¡al segundo muletazo! el animal perdió las manos, llenando con esto de desilusión tanto a los “isidros” como a los “triunfalistas”, que tuvieron que continuar guardando sus “moqueros” para otra ocasión? Contado queda. En el quinto el “fino torero sevillano” ofreció a “su público” la misma receta. Cierto que no estaría en el guión que Genecito se empleara en la segunda entrada al caballo que montaba Oscar Bernal, y que fue lo mejor de la tarde, pero el resultado fue que el animal llegó a la muleta muy mermado de fuerzas y a pesar de esto el fino torero sevillano le aplicó la fórmula del destoreo, tan incrustada en sus genes. Si se hubiera ausentado de la plaza, seguro que nadie hubiera notado su ausencia. O si.

Pero lo que nadie esperaba en esta tarde de figuras, es la papeleta que se le presentó a Aguado en el tercero. Menudo papelón por el tuvo que pasar el sevillano, no se lo recomiendo ni a mi peor enemigo, si los tuviera, claro, y menos a él. Tan serio, tan apreciado su arte por la afición “isidril”, y le tuvo que aguantar el indecoroso tercer aviso de la presidencia. En la suerte de varas, Lirio que era el nombre del pobre animal, tuvo que pasar por un momento desagradable, en la segunda entrada al caballo al picador se le rompió el palo y sin emplearse el animal, el torero pidió el cambio, pero la presidencia le diría que no estaba en un pueblo, donde hacen de su capa un sayo, o algo así. El caso es que Lirio llegó a la muleta hecho un verdadero carretón pero con querencias hacía el amparo de las tablas. El torero le recetó dos tandas por el derecho, la primera más ajustada, pero en la segunda comenzó su martirio. El del Puerto de San Lorenzo le pedía las tablas y el fino torero sevillano se las negó sacándolo a los medios para intentar el toreo al natural, pero por ese pitón se encontró con otro toro que no supo entender. Cuando intentó despenarlo se vengó por no darle las querencias y no quiso doblar las manos hasta que el torero recibió los tres avisos. Lo sentí matador, pero hay que saber medir los tiempos de la faena. Los aficionados que han vivido tiempos pasados aún recuerdan los recomendados cinco minutos que duraba la labor de una faena y de triunfo. Estos soñadores aún no se han acostumbrado a la pesadez de las largas faenas que los somete el toreo moderno. En el quite que realizó al quinto pudo simular el famoso y recordado “quite del perdón”, desaparecido por el nuevo reglamente de las dos entradas al caballo. En el sexto y en último tercio lo sacó a los medios con solo dos muletazos. Pero cuando le bajó la muleta Liviano perdía las manos. Tenía las fuerzas justas y solo le servían para defenderse en la pelea que le prestaba el torero sevillano. En otra ocasión pintara de otro color, “maestro”, pero en esta la decepción fue total.

©Pepeíllo.

miércoles, 20 de mayo de 2026

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros.

11ª DE FERIA. Ganadería de Saltillo.

“Variado juego de los Saltillos.”

Cinco toros de Saltillo y un remiendo de Couto de Fornilhos, lidiado en quinto lugar. Cinco cinqueños y un cuatreño lidiado en segundo lugar. De juego variado, El segundo de justa presentación, algunos con casta que los matadores no estuvieron a la altura de sus exigencia. El quinto fue un manso de libro. La plaza registró un aforo de 17.687 espectadores. El primero, tercero fueron aplaudidos en el arrastre. El segundo fue pitado.

Terna:

José Carlos Venegas. De blanco y oro. En el primero estocada desprendida y algo delantera. Saludos. En el cuarto estocada baja y descabello. Silencio.

Juan Leal: De celeste y oro. En el segundo estocada tendida y baja entrando a matar a mucha distancia. Silencio. En el quinto estocada baja y tendida. Silencio tras aviso.

Juan de Castilla. De lila y oro. Estocada arriba. Silencio tras aviso. En el sexto dio un recital con la espada. Estocada perpendicular casi entera, pinchazo, estocada que escupe, aviso, metisaca, de nuevo pinchazo y media baja. Silencio generoso. 

Presidente: D. José Luis González González.

Sin problemas en su funciones.         

Suerte de varas:

Defraudó el ganado en varas. Los picadores en su guión de haber quien castiga a los animales más traseros.

El primero fue castigado trasero y el toro no se empleó. En la segunda vara volvió a marcar trasero el castigo y el burel se defendió en la pelea.

El segundo, justo de trapío y manso, campeó por el ruedo hasta que consiguieron que entrara al caballo, donde empujó metiendo los riñones. En la segunda vara se defendió en la pelea y salió suelto.

El tercero fue picado trasero y en la segunda peleó sin fijeza.

El cuarto empujó sin fijeza y salió suelto, en la segunda entrada acudió al relance, se defendió y volvió a salir suelto.

El quinto manseó la salida y salió huyendo tres veces del montado al sentir el hierro. Acudió al reserva y al amparo de las querencias peleó con mansedumbre. Entró suelto de nuevo al picador titular y se dejó colocar el hierro en el morrillo. Volvió a salir suelto.

El sexto fue castigado trasero, el animal se dejó pegar con fijeza. En la segunda vara se arrancó de largo y el picador se agarró trasero, no se emplearon ni toro ni picador.

CUADRILLAS.

En el primero la cuadrilla de José Carlos Venegas se lució en el tercio de banderillas e Iván García al correr al toro a una mano. En el tercero destacó Marcos Prieto por el mismo detalle torero. En el cuarto se tuvo que desmonterar Iván García en la colocación de los garapullos. En el sexto destacó Raúl Cervantes en la lidia.

Crónica:

El juego del ganado fue variado y los toreros a pesar que tuvieron su oportunidad, no la aprovecharon. José Carlos Venegas se encontró de salida con Caramelo que se desplazó en el capote por ambos pitones. Con la muleta lo sacó a los medios con solo dos muletazos bien ejecutados. El animal acudía al engaño por el derecho con codicia y el torero “tragó quina” con las cometidas, dando una tanda sin descomponer la figura. Por el izquierdo el torero mostró disposición pero el animal tuvo menos recorrido y necesitó que lo que no aportara el animal, lo hiciera la muleta del torero. Su labor se fue apagando y su disposición no fue suficiente para haberle sacado más partido a Caramelo. En el cuarto se encontró con Asturiano que al recibirlo de capote e intentar sacarlo a los medios lo desarmó. En el último tercio lo sometió por bajo y en la segunda raya, no estuvo fino el torero jienense, de su muleta salieron trapazos. Continuó sin conseguir bajarle la mano y con muchas precauciones. Se le notó al torero una falta de oficio y esto era fundamental para poder al encastado animal que le tocó en suerte.

El primero de Juan Leal, mostró poco interés por el capote, pero el torero francés los sacó a los medios sometiéndolo por bajo. Fue una pelea bonita, pero el manso continuó a su aire. Después de brindar al manso, el animal continuó buscando la salida de la dehesa. Volvió a recibirlo con dos pases cambiados y una tanda por el derecho llevándolo metido en la muleta. Pero fue una misión dignamente imposible para el matador, ya que el toro compartía sus querencias con acudir a la muleta buscando el refugio de las tablas. El torero estuvo firme pero le falto colocación. Se pasó de faena y eso le perjudicó. En el quinto y ante el remiendo de Couto de Fornilhos, de nombre para olvidar, el torero se encontró con un animal más propio de carreta y con reparos. Cuando tomó la pañosa lo recibió desde el anillo y con un trote cochinero no colaboró con la voluntad del matador, acudiendo al engaño a media altura. Al final se puso pesado ya que el animal no tenía nada que ofrecer.

Juan de Castilla se encontró con Granadino, un animal que su cuadrilla tuvo que pasar cuatro veces por la cara del toro para colocar cuatro palos, y eso en una animal de este encaste hay que tener mucho cuidado porque son toros que se orientan rápidamente. A pesar de esto el colombiano lo recibió de hinojos en los medios, donde pesan los toros, y aguantó la acometida del cinqueño. Dio una tanda por el derecho y otra al natural donde ambos estuvieron aseados. Cuando volvió al toreo en redondo, no llegó a emocionar a los tendidos a pesar que el toro no se cansaba de embestir pero el matador no aprovechó la ocasión que le brindó su enemigo. Al recibir al sexto de la tarde, de nombre Meloso, Juan de Castilla lo pasó de capote pero sin estirarse. Cuando tomó la muleta los saco a la segunda raya y en el toreo al natural le faltó mando y por el derecho no consiguió sacarle lo que su enemigo le ofrecía, perdiéndole pasos entre cada muletazo. Solo mostró disposición, pero la casta necesitaba algo más. Al volver a intentarlo al natural consiguió un muletazo largo y templado, señal que el toro estaba dispuesto a dar lo que el torero le pidiera, pero como dije, el torero no anduvo a la altura de las exigencias de su enemigo.

©Pepeíllo.

martes, 19 de mayo de 2026

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de novillos.

10ª DE FERIA. Ganadería de Fuente Ymbro.

“Toreros, públicos y presidente, confabulados al unísono.”

10 novillos puso Gallardo a disposición de los veterinarios y del presidente de la corrida, para que pudieran elegir 6, como serían los restantes, ya que el segundo salió por chiqueros justito de trapío, y el tercero era una sardina impropia hasta de de una plaza con talanquera. Incluso hubo uno sospechoso de pitones. Y todo esto ante 20.881 espectadores. El juego que dieron fue de un descastamiento total, sin fuerzas, mansos y nobles. No se puede pedir más.

Terna:

Pedro Luis. De cereza y oro. Estocada desprendida. Silencio. En el cuarto dos pinchazos, aviso, pinchazo en la paletilla, otro pinchazo antes de escuchar el segundo aviso. Silencio.

Mario Vilau: (Presentación). De gris perla y oro. Estocada desprendida. Oreja sin petición mayoritaria. En el quinto estocada contraria. Aplausos del autobús. Se retiró a la enfermería.

Julio Norte. (Presentación). De espuma de mar y oro. Bajonazo infame. Oreja, sin petición mayoritaria. En el sexto estocada. Oreja. Salió por La Puerta Grande.

Presidente: D. José Carlos González Carvajal.

¿Qué decir de un presidente que regala un despojo con un golletazo y sin petición mayoritaria en el sexto y otra en el tercero en las mismas condiciones en la petición? Que el público pida lo que le apetezca, Es lógico, la ignorancia es muy atrevida, estamos en la “Feria” y “los isidros” llenan el coso tarde tras tarde para narrar  ante los suyos que vivieron un espectáculo sensacional, pero, ¿a qué precio está pagando la TAUROMAQUIA estos hechos? Si el presidente no cumple el reglamento, mal va la fiesta.

Suerte de varas:

Los montados se encontraron con un ganado blando que no tuvieron que emplearse en su cometido. Algunos picaron arriba y midieron el castigo, como le pasó a Alberto Sandoval en el sexto.

CUADRILLAS.

Se limitaron a cumplir el expediente y casi lo consiguen.

Crónica:

Todo salió según lo previsto. Ganado preparado “ad doc.”, “isidros” para pedir despojos y un palco sin criterio en aplicar el reglamente, tan subjetivo a su entender como la vida misma. Si alguien lo duda… Las Ventas lo espera.

Los novilleros desarrollaron su arte ante animalitos que no se salieron del guión para lo que fueron elegidos y que si hubo dos revolcones fue por errores de los toreros. Y así fue como Mario Vilau se la jugó al recibirlos de rodillas frente a toriles, con unas largas cambiadas electrizantes. Dos picotazos en el caballo y los aficionados clamando, “Toro, toro…” “Fuera del palco”, “Plaza 1 dimisión”, pero nadie escuchó sus proclamas. En el ruedo todo siguió igual, y el novillero después de ofrecer un toreo de falsa fantasía, ante un animal sin poder ni agresividad, cuando los “isidros” se pusieron a solicitar el despojo del animal, en esta ocasión, si les escucharon. Pero en su segundo, se hizo justicia, y el animal no dio oportunidad de triunfo, y cuando intentó pasarlo al natural lo enganchó y tuvieron que hacerle un torniquete para que pudiera despenarlo. Cuando finalizó su labor se retiró a la enfermería.

Pero apareció Julio Norte, un novillero con aureola de figura. Su primero no mostró nada especial en el caballo y cuando llegó a la muleta lo recibió con unos muletazos del celeste imperio. El novillo aparte de una sardinita, fue un carretón y ante este espécimen el salmantino anduvo pulcro pero acompañado del torero moderno. Ante los desgarradores ánimos que surgían de los tendidos en las postrimerías de la faena, el novillero la prolongó y calentó los ánimos de los “isidros” impactando en la decisión del presidente. El primer despojo. En su segundo y ante Jaleo, que no mostró nada especial en el caballo que no fuera mansedumbre, el novillero con la pañosa lo recibió de hinojos en los medios y le recetó dos pases cambiados. ¡Valiente el joven torero! Pero lo difícil en esta profesión no es ser valiente, sino torear y eso fue lo que no mostró. Dio una tanda templada por el derecho pero al hilo y rematando los muletazos para fuera, es decir el toreo moderno y ventajista, Cuando lo intentó al natural el novillo tuvo mucho menos recorrido y su lucimiento se quedó en el intento, pero en un lance el animal le dio un revolcón. Ya se conoce: “Revolcón, despojo al esportón”. Y el presidente se debió contagiar también de la petición minoritaria de los tendidos, permitiendo que La Puerta Grande cada día sea más pequeña.

Pedro Luis sería el invitado de piedra. Su primero recibió una lidia nefasta. Derribó en su primera entrada al caballo pero por inoperancia del picador, en la segunda se marchó al reserva sin que nadie pusiera orden en el ruedo y en la tercera se empleó en el castigo pero al salir dio una vuelta de campana. El novillo quedó listo para sentencia y el torero peruano tuvo la osadía de brindar al público un cadáver. Pues ocurrió lo esperado, lo sacó a los medios y llegó a ponerse pesado con muletazos por ambos pitones, perdiendo la pañosa en uno de ellos. El novillo se desplomó y tuvo que ser auxiliado para levantarlo. Su segundo se empleó en el caballo, pero con dos picotazos. El torero lo sacó a los medios y sin colocarse en su sitio y sin temple en su muleta, se cansó de dar muletazos pero sin contenido. El animal fue reculando a tablas hasta llegar a entablerarse.

Ante estos espectáculos, que nos faltará por ver.

©Pepeíllo.

domingo, 17 de mayo de 2026

 Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros.


9ª DE FERIA. Ganadería de Fuente Ymbro. 

A Martina para que anide en ella la afición de este bello espectáculo.

“Un tostón de corrida”


Se lidiaron 6 toros de Fuente Ymbro, cuatreños, bien presentados, el sobrero lidiado en sexto lugar, con romana, pero decepcionaron ante un lleno de “NO HAY BILLETES”. Los despachos de la empresa funcionan a pleno rendimiento y los espectadores acuden hasta llenar el coso, pero Plaza1 sigue ofreciendo espectáculos deprimentes, ya que los asistentes se han tenido que tragar otro peñazo con los toros de Gallardo y los coletas como principales protagonistas del fiasco. El sexto fue devuelto a los corrales y en su lugar se lidió un sobrero de la misma ganadería.

El cuarto se permitió el lujo de salir huyendo del peto al sentir el castigo. ¡Bien Gallardo! Se ha lucido con su ganado. Después cuando acuda a las tertulias no olvide mofarse de los aficionados preguntándoles si saben que es un pitón floreado para lidiar las preguntas comprometidas. Un poco de respeto D. Ricardo.

Al caer el segundo de la tarde, un espectador se tiró al ruedo con el fin de mostrar un cartel, pero los servicios lo retiraron antes que pudiera mostrarlo. Mostró no ser tondo del todo, ya que si llega a salir al ruedo diez minutos antes hubiera comprobado que este juego no es ninguna broma.

Terna:

Perera. De verde botella y oro. Silencio en su primero después de una estocada baja, un aviso y descabello. En el cuarto dos pinchazos, aviso, estocada caída. Silencio.

Paco Ureña: De marino y oro. En su primero pinchazo, aviso y estocada desprendida. Silencio. En el quinto bajonazo infame, pero antes y para no perder la costumbre, aviso. Silencio.

Fernando Adrián. De azul cielo y oro. En el tercero pinchazo y estocada casi entera y caída tras aviso. Saludos. En el sexto estocada caída y casi entera que escupe y 7 descabellos tras aviso. Silencio.

Presidente: D. José A. Rodríguez San Román.

Devolvió el sexto al no reunir condiciones para la lidia.

Suerte de varas:

Otro espectáculo, otro fiasco. Los picadores se limitaron a sujetar a los astados y recetando en cada uno de ellos un picotazo. No necesitaban más castigo. La suerte de varas ha elegido el camino de la desaparición.

CUADRILLAS.

En el tercero se lucieron en banderillas Ángel Otero y Diego Valladar, por lo cual tuvieron que desmonterarse. En el segundo y quinto se lució durante la lidia Curro Vivas. Sin embargo en el cuarto tuvieron que pasar cuatro veces por la cara del toro para colocar los cuatro palos reglamentarios.

Crónica:

Perera volvió a mostrar que merece algo más que vestirse de luces. Merece un descanso, pero largo. Manifestó una desidia que debería avergonzarlo y tomar esa decisión no sería una tontería. No dio ni un muletazo que mereciera la pena recordar. En su primero el toro se desplazaba al recibirlo de capote y el pacense no se estiró en ningún momento. Y durante la faena de muleta a sus dos enemigos se le vio sin sito, apático, limitándose a acompañar los viajes de su enemigo y clamando a los cuatro vientos que aquello terminara lo antes posible. Si su martirio en los ruedos continúa es por deseo expreso del torero, así que cuanto lo haga mejor para la fiesta y para los espectadores.

Pero hay un problema de raíz. Este torero es uno de los se han dedicado a sembrar los ruedos españoles del llamado toreo moderno y ventajista, y los que vienen pegando, continúan ese camino. La demostración la tuvimos en Fernando Adrián, que cuando pisó el ruedo venteño y a las primeras de cambio, comenzó a recibir los olés del respetable, pero sus dos enemigos no le permitieron repetir la “hazaña pasada” y su “arte” se fue difuminando, en sus dos enemigos, donde no encontró el sitio ni para desarrollar el "toreo moderno" que lo encumbró a las alturas. Hoy no sonó la flauta, “maestro”.

Paco Ureña casi tomó el mismo camino de sus dos compañeros, el lorquino no pudo con su primero, un animal que cuando lo pasaba bajando la muleta respondía, pero para eso hay que torear y tragar, y eso fue lo que no hizo. En su segundo estuvo vulgar faltándole temple y remate a su labor.

Eso sí, cada torero recibió su ración de avisos. Uno en cada toro. A falta de toreo, buenos fueron los avisos.

©Pepeíllo.

sábado, 16 de mayo de 2026

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros.

8ª DE FERIA. Ganadería de La Quinta.

“La Quinta volvió a defraudar”

Tarde de efemérides. Hoy se cumple el 106 aniversario de la muerte del torero José Gómez Ortega, Joselito El Gallo, que junto con el arquitecto José Espeliú, fueron los promotores de la construcción de la plaza de toros de Las Ventas. Por tal motivo al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en su recuerdo.

Se lidiaron 6 toros de La Quinta, de variada presentación y comportamiento. Tres cuatreños y tres cinqueños. Se salvaron el primero y el sexto, el juego del resto no dijo nada a los tendidos, defraudando por segunda vez en esta feria. El coso registró un aforo de 23.000 espectadores y con el cartel de “NO HAY BILLETES” y van… confirmó la alternativa Manuel Diosleguarde con el toro Vendaval de manos de El Cid
La empresa con este récord de asistencia debería cuidar al elección del ganado y no comprar lo más barato de las dehesas. Solo les interesa la caja. Hoy ha sido un negocio redondo. 

Terna:

El Cid. De verde marino y oro. Bajonazo infame y cuatro descabellos. Silencio. En el cuarto metisaca, tres pinchazos y media trasera. Silencio.

Álvaro Lorenzo: De sangre de toro y oro. En su primero estocada caída y tendida. Silencio. En el quinto estocada baja. Silencio

Manuel Diosleguarde. De blanco y oro. En el toro de su confirmación pinchazo hondo y estocada tendida. En el sexto media y 4 descabellos tras aviso. Aplausos.

Presidente: D. Iñaki Sanjuán Rodríguez.

Sin problemas en su labor. Devolvió al segundo por falta de fuerzas y en su lugar se corrió un sobrero de José Manuel Sánchez.

Suerte de varas:

No hubo necesidad que los picadores se emplearan en su cometido, varios toros recibieron un picotazo, pero no obstante algunos fueron picados traseros y tapándoles la salida.

CUADRILLAS.

Se esperaba algo más de Iván García y de Jarocho en primer tercio. El primero pareó a toro pasado.

Crónica:

El mejor lote de la tarde correspondió al toricantano Manuel Diosleguarde. En el toro de su confirmación y después de lucirse a la verónica, en el último tercio se encontró con un animal que dio juego en la muleta y al torero solo le hacía falta torear. Lo sacó a los medios y al intentarlo al natural el animal respondió cuando le bajaba la mano. Volvió a intentarlo por el pitón derecho pero le faltó colocación y mando. El animal estuvo por encima del torero. El sexto le apretó al recibirlo de capote y tuvo que sacarlo a los medios rematando su labor con una bonita media. El toro mostró casta pero manseó en el caballo. En el tercio de muleta lo sacó los medios. El animal exigía en esos terrenos, pero el torero citaba fuera de cacho y en una tanda con la derecha su entusiasmo contagio a los tendidos triunfalistas. Por el pitón de los “biyetes” Trianero, bonito nombre, continuó con la misma exigencia que por el derecho, pero el torero salmantino respondió con el mismo entusiasmo, y con ello pudo solucionar la papeleta que le presentó la casta de su enemigo. Solo decir que el toro tuvo un pitón derecho de cortijo pero con ganadería incluida.

Al Cid le devolvieron su primero y tuvo que lidiar un sobrero. El animal salió al ruedo barbeando buscando la salida al campo. No se empleó en ninguna de las dos entradas al caballo, ni el piquero tuvo necesidad de emplearse en el castigo. Cuando el torero de Salteras tomó la muleta lo sacó a los medios, le bajó la mano en una tanda por el derecho y a Tabaco, así se llamaba el toro, se le acabó el cuento de buscar la salida del ruedo. Pero la muleta de El Cid no anduvo fina, pasó a su enemigo al natural pero con muchas precauciones. Al intentar pasarlo por el derecho ambos contendientes manifestaron un respeto mutuo. Así que, el animal al no encontrar un torero mandón, anduvo durante la faena más pendiente de las tablas que de la muleta. El cuarto, de nombre Chicharito, se empleó en la segunda entrada al caballo, pero cuando llegó a la muleta El Cid se limitó a aburrir a la concurren y el toro a buscar el amparo de las tablas.

Álvaro Lorenzo fue el segundo de la terna. Su primero, el peor presentado de la corrida y de nombre Emperador, recibió dos picotazos en el caballo, después que el piquero rompiera la puya en la primer entrada. Lo recibió Lorenzo con la muleta con unos muletazos de variado corte entre pases por alto y derechazos. Continuó por el derecho y tanto toro, como torero se comportaron como fieles a su compromiso de no agresión, ofreciendo lo que podían y en honor a la verdad, no fue mucho. En el quinto el toledano no ofreció nada destacable, solo que cuando recibió a Tijereto, que así se llamada el astado, de capote le puso los pitones en el corbatín. En el caballo hizo un juego de manso y cuando llegó al último tercio, el torero puso la guinda de recibirlo con derechazos aliviándose. Continuó su labor en la línea de la sosería hasta que el silencio de la plaza le hizo reflexionar que en el ruedo no se estaba produciendo nada que interesa al respetable.

©Pepeíllo.

viernes, 15 de mayo de 2026

 Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros.


7ª DE FERIA. Ganadería El Torero.

“Pocas luces y muchas sombras continúan alumbrado la fiesta”

Día del Patrón de Madrid. Se corrió la ganadería de Toros de El Torero, encierro bien presentado, todos cinqueños y con casta, que dieron un buen juego ante los 22.964 espectadores y que colocaron el cartel de “NO HAY BILLETES”. En el segundo el torero Jiménez Fortes sufrió un revolcón que aunque no le impidió continuar con la lidia, al despenar a su enemigo se retiró a la enfermería para reaparecer en el quinto. En el sexto y a la salida del tercer para el toro enganchó al torero de plata Curro Javier que fue retirado a la enfermería en brazos de su cuadrilla. Según el parte médico sufrió leves puntazos en la región lumbar de pronóstico leve.

Terna:

Diego Urdiales. De verde oliva y oro. En el primero estocada desprendía. Silencio. En el cuarto estocada en el hoyo de las agujas tirándose a ley. Saludos.

Esaú Jiménez Fortes: De nazareno y azabache. Estocada baja tirándose por derecho. Saludos. En el quinto estocada baja. Oreja.

Fernando Adrián. De malva y oro. En el tercero estocada contraria y atravesada, aviso y descabello. Oreja. En el sexto, aviso. Oreja. Salió por La Puerta Grande.

Presidente: D. José Antonio Rodríguez San Román.

No anduvo fino el presidente. Concedió el primer trofeo después de que los mulilleros tardaran en arrastrar al animal. En el sexto concedió otro trofeo sin merecimiento del torero. El público quería fiesta y el usía colaboró en la medida de su responsabilidad con decisiones poco rigurosas. Los aficionados le recriminaron su aptitud.

Suerte de varas:

En líneas generales el ganado manseó en el caballo y los picadores tampoco se emplearon. Se limitaron a marcar el castigo, trasero y en ocasiones tapándole la salida. Algunos se repucharon al sentir el hierro.

CUADRILLAS.

En el tercero se lució en la brega Curro Javier y Roberto Blanco en la colocación de los dos pares de banderillas. En el sexto se lució Curro Javier en la colocación del primer par. En el segundo se lució en un par David Salvador, ganándole la cara a su enemigo. .

Crónica:

Pocas luces y muchas sombras aportaron ayer los toreros. Las luces fueron de Fortes en el segundo y sexto y Diego Urdiales en el cuarto. En el primero el riojano no se encontró a gusto con su enemigo, una animal que no transmitió emoción a los tendidos, y al no encontrar los terrenos adecuados, abrevió. En el cuarto comenzó la faena en el seis, comenzando sometiendo a su enemigo por bajo con muletazos templados. Continuó por el derecho con mucho contenido en su toreo. Cuando lo intentó por el izquierdo consiguió templar las embestidas de su enemigo con la sobriedad que ha caracterizado en el transcurso de su carrera. Pero adoleció de continuidad.

Fortes vino a torear y su toreo estuvo impregnado de verdad y colocación. En su primero consiguió los olés de los tendidos al recibirlo de capote. Con la muleta comenzó sometiéndolo por bajo para sacarlo a los medios y al segundo muletazo le dio un revolcón que nos hizo temer algo grave. Continuó la lidia con un animal que desarrolló sentido. En el quinto y aunque algo tocado físicamente, no se amedrentó y el primer muletazo que recibió Vivaracho, casi consiguió parar el tiempo. Como dije, eso es torear y así lo entiendo la afición venteña. El toro tenía su “carbón” y el malagueño, en una faena con altibajos, trató de interpretar la verdad de su toreo, colocado en su sitio y mostrando una muleta valiente. Todo lo tuvo que hacer el torero y al final fue premiado con un trofeo, a mí entender de peso.

Las sombras volvieron a aparecer en el tercero y sexto, donde Fernando Adrián ante un ejemplar de preciosa capa y “carbón” en su comportamiento, lo recibió con unas bonitas verónicas con la pierna flexionada y con un remate muy torero que levantaron los olés. En el último tercio llevó a su enemigo frente al tendido seis y en esos terrenos comenzaron las sombras, donde el torero madrileño pasó a su enemigo por la pañosa con una tanda de derechazos templados. Fue lo único que mereció la pena de su labor. Continuó con un toreo vulgar y barato, sacando a relucir el pico de la muleta y colocado al hilo del pitón durante toda la faena. El toreo que llena de trofeos los esportones de los toreros. En los tendidos próximos apareció el delirio. Fue premiado con un trofeo, con la colaboración de los mulilleros (denominados trincones) que hicieron su faena sórdidamente, retrasando el arrastre del toro. Al recibir al sexto de capote lo lanzó por aires sin consecuencias. Fue una cogida que conmocionó la plaza. Cuando tomó la muleta llevó a su enemigo frente al tendido 5 y 6, y allí comenzó de nuevo el delirio y las sombras de la fiesta. Y el animal se encontró con otra muleta que no fuera de luces. Todo lo que intentó por el derecho como en el toreo al natural, fue la viva imagen de lo ocurrido en su primero. No olvidarse del pico de la muleta y con una falta evidente de colocación. Los aficionados no daban crédito a lo que ocurría en la plaza, los demás espectadores, si. El resultado, otro trofeo al esportón y La Puerta Grande esperaba para que por ella saliera el triunfo de las sombras de la fiesta.

©Pepeíllo.