Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros.
9ª DE FERIA. Ganadería de Fuente Ymbro.
A Martina para que anide en ella la afición de este bello espectáculo.
“Un tostón de corrida”
Se lidiaron 6 toros de Fuente Ymbro, cuatreños, bien presentados, el sobrero lidiado en sexto lugar, con romana, pero decepcionaron ante un lleno de “NO HAY BILLETES”. Los despachos de la empresa funcionan a pleno rendimiento y los espectadores acuden hasta llenar el coso, pero Plaza1 sigue ofreciendo espectáculos deprimentes, ya que los asistentes se han tenido que tragar otro peñazo con los toros de Gallardo y los coletas como principales protagonistas del fiasco. El sexto fue devuelto a los corrales y en su lugar se lidió un sobrero de la misma ganadería.
El cuarto se permitió el lujo de salir huyendo del peto al sentir el castigo. ¡Bien Gallardo! Se ha lucido con su ganado. Después cuando acuda a las tertulias no olvide mofarse de los aficionados preguntándoles si saben que es un pitón floreado para lidiar las preguntas comprometidas. Un poco de respeto D. Ricardo.
Al caer el segundo de la tarde, un espectador se tiró al ruedo con el fin de mostrar un cartel, pero los servicios lo retiraron antes que pudiera mostrarlo. Mostró no ser tondo del todo, ya que si llega a salir al ruedo diez minutos antes hubiera comprobado que este juego no es ninguna broma.
Terna:
Perera. De verde botella y oro. Silencio en su primero después de una estocada baja, un aviso y descabello. En el cuarto dos pinchazos, aviso, estocada caída. Silencio.
Paco Ureña: De marino y oro. En su primero pinchazo, aviso y estocada desprendida. Silencio. En el quinto bajonazo infame, pero antes y para no perder la costumbre, aviso. Silencio.
Fernando Adrián. De azul cielo y oro. En el tercero pinchazo y estocada casi entera y caída tras aviso. Saludos. En el sexto estocada caída y casi entera que escupe y 7 descabellos tras aviso. Silencio.
Presidente: D. José A. Rodríguez San Román.
Devolvió el sexto al no reunir condiciones para la lidia.
Suerte de varas:
Otro espectáculo, otro fiasco. Los picadores se limitaron a sujetar a los astados y recetando en cada uno de ellos un picotazo. No necesitaban más castigo. La suerte de varas ha elegido el camino de la desaparición.
CUADRILLAS.
En el tercero se lucieron en banderillas Ángel Otero y Diego Valladar, por lo cual tuvieron que desmonterarse. En el segundo y quinto se lució durante la lidia Curro Vivas. Sin embargo en el cuarto tuvieron que pasar cuatro veces por la cara del toro para colocar los cuatro palos reglamentarios.
Crónica:
Perera volvió a mostrar que merece algo más que vestirse de luces. Merece un descanso, pero largo. Manifestó una desidia que debería avergonzarlo y tomar esa decisión no sería una tontería. No dio ni un muletazo que mereciera la pena recordar. En su primero el toro se desplazaba al recibirlo de capote y el pacense no se estiró en ningún momento. Y durante la faena de muleta a sus dos enemigos se le vio sin sito, apático, limitándose a acompañar los viajes de su enemigo y clamando a los cuatro vientos que aquello terminara lo antes posible. Si su martirio en los ruedos continúa es por deseo expreso del torero, así que cuanto lo haga mejor para la fiesta y para los espectadores.
Pero hay un problema de raíz. Este torero es uno de los se han dedicado a sembrar los ruedos españoles del llamado toreo moderno y ventajista, y los que vienen pegando, continúan ese camino. La demostración la tuvimos en Fernando Adrián, que cuando pisó el ruedo venteño y a las primeras de cambio, comenzó a recibir los olés del respetable, pero sus dos enemigos no le permitieron repetir la “hazaña pasada” y su “arte” se fue difuminando, en sus dos enemigos, donde no encontró el sitio ni para desarrollar el "toreo moderno" que lo encumbró a las alturas. Hoy no sonó la flauta, “maestro”.
Paco Ureña casi tomó el mismo camino de sus dos compañeros, el lorquino no pudo con su primero, un animal que cuando lo pasaba bajando la muleta respondía, pero para eso hay que torear y tragar, y eso fue lo que no hizo. En su segundo estuvo vulgar faltándole temple y remate a su labor.
Eso sí, cada torero recibió su ración de avisos. Uno en cada toro. A falta de toreo, buenos fueron los avisos.
©Pepeíllo.