Mostrando entradas con la etiqueta Curro Díaz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Curro Díaz. Mostrar todas las entradas

jueves, 31 de mayo de 2007

San Isidro 2007 21ª: Nada de nada

30-5-2007

Toros de Celestino Cuadri. Encaste: Urcola y Santa Coloma.

  • Pepín Liria: Pinchazo tendido sin soltar, estocada tendida. Silencio. Dos pinchazos, metisaca, estocada tendida. Tímidos pitos.
  • Curro Díaz: Pinchazo bajo y atravesado y ocho descabellos. Silencio. Seis pinchazos infames. Aviso y un descabello. Bronca.
  • Javier Valverde: Dos pinchazos, otro sin soltar hondo y seis descabellos. Aviso. Saludos desde el tercio. Cinco pinchazos y un descabello. Silencio, sin soltar saliéndose de la suerte. Estocada caída. Aviso, silencio. Pinchazo, aviso, estocada arriba. Aplausos para el torero y al novillo en el arrastre. Estocada. Oreja.

Preside la novillada D. César Gómez Rodríguez.

Los toros de Celestino Cuadri decepcionaron a los aficionados y a toda persona que se dejó caer por la plaza, pero a los toreros, también. Esta podía ser una sucinta crónica de lo acontecido ayer tarde en la plaza de toros de Las Ventas. Pero no sería justo medir a todos por el mismo rasero ya que puestos a desgranar lo sucedido, hay que decir que los toreros estuvieron por debajo del comportamiento de los toros, aunque de esta ganadería se espera siempre más y porque su comportamiento es analizado minuciosamente por los aficionados.

La pelea que llevaron a cabo en el caballo fue algo decepcionante y, excepto el sexto que apretó un poco en la segunda vara, los demás no tuvieron un comportamiento destacable. Los toreros tampoco se esmeraron en ponerlos en la suerte adecuadamente, excepto Curro Díaz que puso a su primero a una distancia prudencial y los aficionados pudimos ver el comportamiento de ese toro en la pelea con el montado. Los demás no se molestaron siquiera en intentarlo, eso sí, cuando lo hacían muchos de ellos quedaban colocados a la derecha del picador en lugar de quedar al lado contrario, pero bueno, eso ya es un vicio que han tomado como normal casi todos los toreros.

Los quites no existieron y torear con el capote tampoco, a excepción del que llevó a cabo el torero de plata Antonio Jiménez, Ecijano, que lidió el primero de Pepín Liria, un toro que se plantó en la boca de riego sin intención de moverse hasta que un torero lo sacara de allí, y tuvo que enseñarle a su maestro cómo se paraba el toro delante de sus narices. Espero que tomara nota el matador.

En cuanto a la lidia de sus enemigos, Liria estuvo sin sitio ante su primer enemigo, un burel que se dejó torear, pero el diestro murciano se limitó a pegar pases, eso sí, perdiendo pasos y fuera de cacho, sin cruzarse, consiguiendo aburrir hasta el cemento de los tendidos, sin intentar someterlo en ningún momento bajándole la mano. De esta medicina adolecieron también los demás coletas, ya que Curro Díaz trató de torear pero al revés de las condiciones del toro, sin cruzarse, cuando el enemigo le estaba pidiendo lo contrario, es decir, que le bajara la mano y lo llevara toreado con la muleta arrastrando por el albero, pero sin arrugarse.

Javier Valverde se llevó una voltereta impresionante al recibir de capote a su primero, que se temió lo peor, ya que el toro lo lanzó al aire como si de un trapo se tratara, pero afortunadamente para el torero todo quedó en un susto. En su faena a sus dos enemigos adoleció del mismo defecto que sus compañeros, y es que estos toros, aunque no sacaran la casta que de ellos se esperaba, también tienen su lidia, y esta no consiste en pegar pases a destajo.

jueves, 17 de mayo de 2007

San Isidro 2007 6ª : No encontró tarro de las esencias

15-5-2007

Toros de Núñez del Cubillo. Encaste: En la línea de Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio.

  • Morante de la Puebla: De nazareno y plata. Pinchazo bajo trasero, saliéndose de la suerte. Indiferencia. Dos pinchazos y estocada trasera y tendida Tímidas protestas.
  • Curro Díaz: De purísima y oro. Tres pinchazos entrando sin convicción y tres descabellos. Silencio. Pinchazo y golletazo de juzgado de guardia. Aplauso y pitos cuando va a iniciar la vuelta al ruedo.
  • Pedro Moya, “El Capea”: De tabaco y oro. Estocada entrando fuera de cacho. Silencio. Pinchazo sin soltar, estocada. Indiferencia.
Preside la corrida D. Julio Martínez Moreno

Según comentaba un aficionado próximo a mi localidad, en esta ocasión Morante de la Puebla no abrió el tarro de las esencias. Creo que hay que matizar algo más respecto a esto: no lo abrió porque no la encontró, ni tampoco lo buscó. Estuvo desdibujado toda la tarde. El primero al recibirlo de capote, le echó la cara arriba y a partir de ahí se acabó Morante. Después lo intentó en los quites que le correspondieron, en el tercero y en el del perdón, pero tampoco se hizo perdonar.

El que sí buscó el tarro de las esencias fue Curro Díaz, y lo encontró, el suyo claro, no nos confundamos, en su segundo enemigo, un toro blando, como toda la corrida, que se dejó torear hasta que se rompió embistiendo en redondos. Después, cuando lo intentó por el izquierdo, el toro estaba sin fuerzas y se quedaba corto. Aunque falló con la espada y el premio se limitó a recoger los aplausos desde el tercio, los aficionados salieron del coso venteño, toreando en redondos, eso sí, de arriba abajo y de fuera para dentro, cerrando la serie con un pase de pecho eterno. Su primero fue un toro que hizo una bonita pelea en varas, pero el piquero de turno le tapó la salida y le zurró la badana como si le fuera la vida en el intento. Así fue, que el toro llegó a la muleta embistiendo casi por compromiso.

Morante, como decía, sólo se dejo ver en su primero en un quite aseado, después entró en la vulgaridad típica de estos toreros que no saben quedarse quietos cuando no ven las cosas claras. Su segundo, un novillo con la cabeza desarrollada y supuestamente tocado de pitones, comenzó la faena dándole pases por alto y terminó de la misma manera, totalmente desconfiado. Supongo que el empresario le pagaría, sin vulgaridad y sin ningún tipo de desconfianza. En fin, otra vez será, Morante.

De El Capea, poco que decir, ya que tampoco se esperaba mucho de él. Es un coleta que no cala en los tendidos. En su primero, citó de largo y el toro acudió con buen tranco, permitiéndole dar una serie de redondos aseados, pero ahí se acabó todo, entrando su faena en la vulgaridad que nos tiene acostumbrados este torero. En su segundo, otra de lo mismo, toreando al hilo del pitón, quedando descolocado entre un pase y otro, y la gente pensando en abandonar la plaza con la mayor brevedad para poder comentar en las tertulias los redondos de Curro Díaz.