domingo, 5 de junio de 2022

 A Álvaro por su afición práctica y su constancia.

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo.

Corrida de La Prensa.

“En esta ocasión sonaron los silencios”

Ganadería

Se lidiaron 6 toros de Victorino Martín, encaste Saltillo-Albaserrada. Algunos manejables en la muleta pero de poca casta, el único que se libro de este comportamiento fue el segundo, que fue aplaudido en el arrastre. El resto no me emocionó, con algunas dificultades del encaste pero nada más. El primero fue protestado por falta de trapío.

Terna:
  • Antonio Ferrera. De blanco y oro. En el primero pinchazo hondo y media estocada. Se echó el toro. Silencio. Golletazo y descabello tras aviso. Silencio..
  • Sergio Serrano: De caldero y oro. En el segundo tres pinchazos, aviso, estocada y 4 descabellos. En el quinto Pinchazo perdiendo la muleta y sartenazo.. Silencio.
  • Román: De verde y oro. En el tercero 2 pinchazos, aviso, pinchazo atravesado que escupe y cuatro descabellos. Silencio. En el sexto estocada algo atravesada y descabello. Silencio.
Presidente: D. Jesús María Gómez Martín.

Sin problemas en sus funciones.

Cuadrillas y otros:

En tarde soleada se celebró la corrida de La Prensa. El coso registró casi un lleno. De nuevo volvió a brillar el arte de Fernando Sánchez. Puso tres pares de autentico maestro. Punto. Alguien le pidió la vuelta al ruedo, pero entre el griterío nadie lo oyó. En el primero tuvo que desmonterarse junto a José Chacón. En el cuarto tuvo que arreglar el desaguisado de su compañero Valdeoro en el tercio de banderillas

Comentarios:

De nuevo un torero de plata tuvo que poner a la fiesta donde se merece. El ganadero de postín y los matadores, salvo Sergio Serrano, se adueñaron de los silencios.

Sentí que la espada emborronara una faena valiente de Sergio Serrano al segundo de la tarde. Su nombre Garañuelo y a pesar de mansear en el caballo, tuvo un pitón izquierdo de cortijo, El torero estuvo bien, pero por poner algún pero, metió algo el pico. “Qué pena que fallaras a espadas. Esperamos verte próximamente por aquí por la voluntad de ser torero que has mostrado en este toro. El quinto fue distinto, Sergio. De nombre Buscador acudió al caballo descompuesto las dos veces, y el piquero no acertó en marcar arriba el castigo. En la muleta ni el toro se entregó en la pelea ni tú te colocaste en tu sitio. Insisto espero verte de nuevo, pero sin recibir al toro en los medios, es una suerte que no aporta nada a la faena, solo el peligro, que a punto estuvo de darte un serio disgusto”.

El primero de Antonio Ferrera, de nombre Mitotero, en el primer embroque con el caballo se dejó pegar pero en el segundo salió huyendo al sentir el hierro. En la muleta el torero trató de enseñarle a embestir, pero el animal sabía lo que dejaba atrás y no le gustaban las lecciones. El matador intentó ponerse bonito en su cara y el animal vio que ese tipo de toreo no iba con él. El cuarto de nombre Bolsisto, en el tercio de varas tuvo que pelear contra el picador, el caballo y las tablas. En la faena de muleta no hubo torero, su faena consistió en colocarse al hilo del pitón y sin ligazón, consiguiendo alguna tanda sin pena ni gloria. Al final la faena nos regaló un animal sin recorrido y un matador que se puso pesado.

Al tercero le llamaban Milenario. En la primera vara empujó con clase y en la segunda manseó. Con la muleta en la mano, Román tomó muchas precauciones, tampoco el animal repetía para que el valenciano pudiera mostrar su voluntad profesional. Por el pitón izquierdo no le ofreció posibilidades, buscaba la presa comenzando por los tobillos. También Román alargó la faena innecesariamente. En el sexto, de nombre Mindango, el picador no tuvo mucha fortuna. En la primera vara picó trasero y en la segunda, a pesar de meterle el toro en el peto el “perla” picó bajo el castigo. Si a Santiago Morales no le gusta su profesión, que la deje. En la faena de muleta el Albaserrada no le prestó ni un pase. Lo probó por ambos pitones, y el ”vitorino” dijo: “hasta aquí hemos llegado”. Y qué razón tenía

©Pepeíllo

PD: A la enfermedad, como a los toros encastados, no se le puede dar la espalda. El sábado me dio un varetazo en el estógado. Este hecho no me permitió acudir a Las Ventas ese día y tuvo que ser un amigo el que me echara un capote de oro, para no dejar incompleta la serie de crónicas, “Gracias amigo Ricardo”. Algunos han echado en falta la del domingo; ”Gracias por vuestro interés”. El domingo, me vestí de luces para a ir a la plaza, creyendo que estaba curado, pero no. el lunes caí de nuevo. Hoy martes la he podido completar.

sábado, 4 de junio de 2022

 Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo.

Feria de San Isidro 2022.

Corrida de toros”

“¿Un montaje? El pensamiento es libre”

Corrida de toros de la ganadería de Adolfo Martín; escasos de presentación y casta que desarrollaron peligro a lo largo de la tarde. El 6º fue cambiado por uno de la ganadería de Garcigrande, con exceso de carnes, escaso de pitones que no dio nada de juego. ¿Preparado para la ocasión? ¡!El pensamiento es libre¡¡

Se “colgó” el cartel de NO HAY BILLETES.

El festejo, estuvo presidido por D. Juan Fco. García González que pasó desapercibido. 

Terna:

  • Rafael Rubio “Rafaelillo” (de Grana y oro). Oreja y ovación.
  • Manuel Escribano (de Verde botella y oro). Silencio y ovación
  • Alejandro Talavante (de Verde Billar y oro). Silencio y pitos.

“Rafaelillo” en el primero lo recibió de capa gustosamente para pasar a la muleta sin nada destacable en el segundo tercio. Lo recibió con muletazos doblados de buen trazo y viendo la escasez de fuerzas del bicho, lo mantuvo entre las dos rayas para después de un par de tandas con la diestra, cambiar de mano para ejecutar unas tandas de naturales muy del gusto del público. Mató de una entera en su sitio y le fue concedida una oreja de ley.

En el cuarto, que fue un toro veleto aplaudido en su salida y que salió con “muchos pies”. El murciano, lo sacó hacia los medios ganándole terreno lo que le valió una fuerte ovación. Otra se llevó Agustín Collado después de un segundo puyazo, echando los pechos por delante y picando el castigo en todo lo alto. Aquí se acabó todo, el toro; desarrolló peligro, envistiendo y arreando después de esperar y sorprendiendo peligrosamente al murciano en varias ocasiones. Acertó a la segunda con los aceros siendo ovacionado.

Manuel Escribano, no tuvo suerte en su lote “con reservas”. En el primero de su lote que resultó ser muy justo de fuerza, lo hizo ir dos veces al caballo desde lejos. Puso el mismo banderillas como es habitual y a su manera a “toro pasado” y el tercero, a la “remanguillé” (que no al violín). Se le rajó el toro en la muleta por lo que todo se quedó en las ganas de algo. Habría tenido toro si lo cuida en el caballo y en con los palos. Pero cada uno a lo suyo.

A su segundo; lo recibió a “porta gayola” perdiendo el capote en la envestida. Lo intentó con el capote y se pudo ver al de Adolfo las pocas y malas condiciones que poseía. En el caballo y banderillas fue un continuo despropósito para llegar al último tercio con mucho peligro. Escribano, se jugaba la cornada con más oficio que valor (ese es mi razonamiento) y, más de una vez estuvo en disposición de ser cogido. Mató metiendo una mano habilidosa y recibió una ovación tras el arrastre.

Talavante en el tercero de la tarde, nos mostró un hilo de esperanzas al recibir a su oponente con unas vistosas verónicas. Al toro se le picó como se pudo y después en banderillas los toreros de turno tuvieron que entrar dentro de los terrenos del astado dado la espera de este. Fue un tercio con mucho peligro. El Torero extremeño empezó toreando con la mano izda. y no fue mal comienzo; ligó algún natural suelto en las dos tandas y cambió de mano para seguir sin ligazón y tropezones en la muleta. Volvió con “la zurda” para ir a menos. El público agradeció en demasía (fue quien llenó el coso); pero falló estrepitosamente con los aceros y se silenció su labor.

En el que cerraba plaza jugó lo del pensamiento es libre. El de Adolfo, fue devuelto por escasez absoluta de fuerza, no hubo duda por parte de nadie. Esperaba un toro de Garcigrande muy escaso de pitones (o sea muy cómodo), “una bola de carne” y todos los aficionados conocemos este encaste. Me vino a la mente la encerrona de los seis toros de Victorino con este torero y como al día siguiente cortó dos trofeos a un “toro novillo” de la ganadería de Guadalix de la Sierra y que por cierto de esta misma ganadería era el 2º sobrero de esta tarde. Bueno… el toro en el caballo se durmió y empujaba porqué no le picaban; manso por los cuatro costados que no sirvió para ningún tercio. Talavante, quiso hacer el “paripé” con la muleta y ni para eso sirvió el cornúpeta. Falló de nuevo a espadas y el “figura” se quedó descompuesto. ¿Montaje? Para los anales.


R. C. M.



viernes, 3 de junio de 2022

 Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo.

Feria de San Isidro 2022. 26ª Festejo de abono.

Corrida de toros”

“Figura que vino a hacer caja”

Ganadería

Se lidiaron 5 del Puerto de San Lorenzo y uno, 3º, de La Ventana del Puerto de procedencia Atanasio Fernández Lisardo Sánchez. Mal presentados, algunos podrían pasar por novillotes bien rematados, sin casta, mansos y blandos. Mansearon en el caballo, el sexto derribó al montado más por la impericia del picador y de un arreón típico de manso. El picador quedó debajo del caballo pero salió por su propio pie del trance.

Terna:
  • José Mª Manzanares. De sangre de toro. El en segundo de la tarde estocada que vale. División de opiniones cuando saluda. Por vergüenza torera debía haberse tapado, ya que por una estocada... En el cuarto pinchazo que escupe el toro, otro pinchazo y estocada delantera, y aviso, y el que avisa no es traidor. Volvió a saludar desde el tercio, seguramente para provocar a los aficionados, ya que él sabía que su faena no era merecedora de tal distinción, pero las figuras están en otro mundo, y sus seguidores también
  • Alejandro Marcos: De rosa y oro. En el toro de su confirmación estocada que hace guardia, pinchazo que escupe, aviso, estocada trasera y atravesada y 7 descabellos. 2º aviso. Silencio. En el quinto 6 pinchazos, en la suerte natural, estocada en la suerte contraria, tendida y 2 descabellos. Silencio.
  • Tomás Rufo: De coral y oro. Golletazo que tuvo que sacar el peón, ya que dañaba la vista. Silencio. En el sexto estocada desprendía. Oreja y petición de la segunda.
Presidente: D. Víctor Oliver Rodríguez.

No anduvo fino el presidente en esta ocasión. Se dejó colar una corrida impresentable para Madrid y regaló una oreja a Tomás Rufo en el sexto, tratando a Las Ventas como un coso de feriantes.

Cuadrillas y otros:

Tarde ventosa pero que no molestó a los toreros en su labor. El coso rozó el lleno en el 26º festejo de la feria.

Otro par de banderillas que levantó a los aficionados de los asientos. Corrió a cargo de Fernando Sánchez. Quien iba a ser. Fue en el sexto. El torero se fue despacito hasta los terrenos del toro, dejándose ver y cuando el animal emprendió la arrancada, el torero de plata muy despacio cuarteó la embestida y clavó los garapullos levantando los brazos ganándole la cara al toro. ¡Hay quién da más? Seguramente, pero en esta tarde, no.

En el segundo de la tarde, el torero Tomás Rufo sufrió un revolcón al ejecutar un quite por gaoneras. Salió ileso del trance pero a punto estuvo de costarle un serio disgusto.

Comentarios:

La cruz de la moneda la ofreció Manzanares y el ganado elegido para la ocasión. Una figura que llenó el coso pero le pudo su irresponsabilidad de figura. En su primero estuvo pero no estuvo, y por recetar una estocada, se permitió la osadía de saludar desde el tercio en correspondencia a los aplausos generosos de los incondicionales de las figuras. El sabía que no había estado bien, y si no lo sabía no merece vestirse de luces, ya que los aficionados pensarían que vino a hacer caja. En el cuarto trató de meter gato por liebre en una faena donde solo aparecieron las ventajas que lo tienen atenazado y algún detallito de regalo de corte sevillano para contentar a los triunfalistas. Estuvo algo más aseado pero acompañando la embestida de su enemigo en lugar de torear y con el pico por delante. Menos mal que falló a espadas, su público estaba dispuesto a lo que fuera, por tal de premiar a su figura, lo que le hubiera puesto en el compromiso de enfrentarse a un regalo que no merecía. Esto suele ocurrir cuando se pierden los valores, tanto profesionales como personales. “Torero, el arte se mide no solo por los resultados, también por las intenciones, pero ayer ni tuvo intenciones ni resultados” Solo trajo intenciones de cobrar. Aparte de los expuesto, solo diré un detalle. Durante las faenas de sus compañeros, estuvo tranquilamente contenplando la corrida a unos cuantos metros de la tronera de matadores. Y eso que era el Director de Lidia.

Alejandro Marcos confirmó la alternativa después de cinco años de espera. Se la dio Manzanares, y de esta manera el alicantino no abría plaza. Lo hizo con el toro de nombre Gañanito, que manseó en el caballo y buscó el refugio de las tablas. El temple que trató de imprimir a su faena se vieron deslucidos por el poco recorrido de su enemigo. Cuando se cansó de embestir, se marchó a querencias, dejando al torero plantado con toda su voluntad. El segundo de su lote, de nombre Carcelero, hizo una fea pelea en varas y cuando le tocó mostrar lo que estaba dispuesto a dar en el último tercio, mostró un tranco que aburría hasta al ganadero. El matador lo pasó por la muleta sin que nadie se enterase de lo que hacía, solo los aficionados que protestaban exigiendo el toro-toro, y seguramente los periodistas del régimen criticando su aptitud. Si no hay toro el torero no se lo podía inventar, eso solo les está permitido a las figuras.

El primero de Tomás Rufo, de nombre Orfebre, fue mal picado, acudió suelto al caballo cuando éste hizo su aparición en el ruedo, se dejó pegar y fue castigado bajo. Cuando comenzó la faena de muleta el matador se encontró con un inválido donde nada pudo hacer. El sexto de nombre Lirón, fue muy mal picado, derribó al montado al taparle la salida. En la muleta el el animal le ofreció movilidad, y el torero comenzó con una tanda vulgar por el pitón derecho. Se fue animando  cogiéndole el sitio al toro y llegando a los tendidos, pero no cargó la suerte a pesar de sacar algunas tandas templadas. En el toreo al natural no se acopló, volvió por el pitón derecho, consiguiendo una tanda con más verdad en su toreo. El premio fue excesivo a pesar la petición mayoritaria. El joven matador perdió una oportunidad de haber echado la “pata pa’ lante” y de esta manera haber intentado conseguir un éxito rotundo, ante el único toro que mereció la pena.

©Pepeíllo

jueves, 2 de junio de 2022

 Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo.

Feria de San Isidro 2022. 25ª Festejo de abono.

Corrida de toros”

El tremendismo como señas de identidad

Ganadería

Se lidiaron 6 toros de Fuente Ymbro de procedencia Juan Pedro Domecq y Díez en la línea Jandilla. Fue su tercera comparecencia en la feria Bien presentados, mansos, el segundo, con las complicaciones de la casta, dio buen juego en la muleta. En general mansearon en el caballo. Decía un aficionado esta corrida sería la buena.

Terna:
  • Juan Leal. De rosa y oro. En el segundo estocada algo atravesada tirándose detrás del estoque. Oreja con algunas protestas. En el cuarto pinchazo bajo y dos descabellos tras aviso. Tímidos aplausos. En el sexto, que mató por Rafael González herido en el primero, estocada tendida tirándose al morrillo del animal. El toro tardó en caer y recibió dos avisos. Silencio.
  • Joaquín Galdós: De blanco y oro. Pinchazo trasero y atravesado y tres descabellos tras aviso. Silencio. En el quinto estocada atravesada saliéndose de la suerte y cuatro descabellos. Silencio.
  • Rafael González: De marino y oro. Corneado en el toro de su alternativa al final de la faena de muleta, tuvo que ser retirado a la enfermería después de varios intentos por despenar a su enemigo.
Presidente: D. Ignacio Sanjuán Rodríguez.

Sin problemas en sus funciones.

Cuadrillas y otros:

Se celebró el 25º festejo de la Feria de San Isidro, donde el coso venteño registro algo más de media entrada. En cuanto a los toreros de plata, se tuvo que desmonterar Roberto Blanco al colocar dos buenos pares de banderillas. El picador Oscar Bernal fue aplaudido en el quinto.

En el toro de su alternativa, el torero Rafael González fue corneado al finalizar la faena de muleta, produciéndole una cornada de 20 cm por debajo de la cadera izquierda. Fue operado y su estado es grave.

Comentarios:

El tremendismo fue lo que representó Juan Leal, confundiendo con el de otras épocas, donde ponerse delante de un toro-toro era una autentica proeza.

Lo triste de la tarde había ocurrido en el primero donde el torero de alternativa, Rafael González fue corneado por el toro de nombre Pardillo, al ejecutar unas bernardinas, como remate de faena. El toro se dejó pegar en el caballo y la virtud del picador fue que no le tapó la salida y no se ensañó en el castigo. En la faena de muleta el torero madrileño lo intentó por ambos pitones, pero sin realce en su labor. Solo dejó anotado un cambio de manos rematado con un natural desmayado largo y templado. La faena se fue apagando y el matador quiso destacarla con unas bernardinas ante un animal que se iba quedando corto en sus embestidas. Lo corneó y fue retirado a la enfermería. El director de lidia, Juan Leal fue el encargado de despenar al animal.

El segundo de nombre Organillo, apareció en el ruedo enterándose de todo. En el caballo acudió suelto y dejándose pegar sin fijeza. En la segunda entrada el montado solamente marcó el castigo. Juan Leal lo recibió de hinojos desde la boca de riego. El toro tuvo sus complicaciones, y el francés intentó el toreo por el pitón derecho pisando terrenos comprometidos al no encontrar en el animal el recorrido que luciera su faena. El Publico agradeció su disposición, pero de eso a torear había un abismo. El toro a pesar de sus complicaciones se fue sin torear. El cuarto de nombre Ibicenco y de bonita capa, acudió suelto al piquero y no se entregó en la pelea y salió suelto. Tampoco se empleó en la muleta, se quedaba corto y el torero no encontró respuesta en su disposición, a pesar de sacar a relucir las ventajas del toreo moderno. Después de darle un revolcón salió el francés con la moral muy alta y continuó con el tremendismo por bandera. La afición le protestó su labor. El sexto, de nombre Labrador tampoco se empleó en el peto. El matador lo recibió con la franela con dos pases cambiados, buscando La Puerta Grande casi por necesidad, poniendo de nuevo el tremendismo en su labor. El toro sin entregarse en la pelea buscaba la presa y lo desarmó. Pero él no se amilanó. Se dedicó a pasarlo por la muleta con un valor mal interpretado. Algunos sectores de la plaza agradecieron su arrojo, pero no tuvo sentido.

El tercero de la tarde de nombre Informador correspondió al torero peruano, Joaquín Galdós. El animal no se entregó en la pelea con el montado y en los primeros lances de muleta al natural le faltó acople, lo intentó por el pitón derecho y tampoco encontró el sitio, templó algunos muletazos pero fuera de cacho, llevando a cabo una faena sin ligazón y falta de mando. El quinto, llamado Perdigón. ¡Qué nombre más siniestro de la tauromaquia! El picador se agarró bien en las dos entradas al caballo, pero no lo castigó. El animal no se empleó. Con la muleta en la mano, comenzó con mantazos por el pitón derecho, sin colocarse en el sitio y rematando los mantazos, perdón los muletazos, para fuera y cada vez que el roto acudía al engaño sacaba a relucir las odiosas ventajas, practicadas por las figuras y que llevan a cabo los más necesitados del escalafón. Ese no el camino, toreros.

Se va consumiendo la feria y aún no hemos visto un tercio de varas donde los picadores tengan que dar la vuelta al ruedo, con lo necesitada que está la fiesta de estas hazañas. ¿Se habrá convertido en una utopía?

©Pepeíllo

miércoles, 1 de junio de 2022

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo.

Corrida de la Beneficencia. 2022

“Despertó Morante”

Ganadería

Se lidiaron 6 toros de Alcurrucén, en la línea de Manuel Rincón, Carlos Núñez. Salvo el sexto, mal presentados, cómodos de cara, que hicieron levantar las protestas de los aficionados al dudar de la integridad de las defensas. Mansos en el caballo, sin gota de casta y menos de bravura, nobles y cómodos para la terna. El sexto hizo sudar a Ginés Marín persiguiéndolo por el albero.

Terna:

  • Morante de la Puebla. De grana y oro. En el primero tres pinchazos sin soltar y otro perpendicular, otro hondo y dos descabellos. Algunas protestas. En el cuarto estocada baja y atravesada y dos descabellos. Oreja. El manso y noble animal aplaudido en el arrastre.
  • Julián López, “El Juli”: De rioja y oro. Pinchazo y estocada caída, perpendicular y atravesada, sin olvidar en ambas entradas el “julipié” y dos descabellos. Tres pinchazos y estocada atravesada y descabello. Silencio
  • Ginés Marín: De marino y oro. Estocada trasera y tendida, aviso, y dos descabellos. Aplausos de un generoso público. Estocada perpendicular tras aviso. El animal tardó en caer y los aficionados le recriminaron que alargara el sufrimiento. 2º aviso.. Saludos desde el tercio tras petición minoritaria..
Presidente: D. Eutimio Carracedo Pastor.

Sin problemas en sus funciones.

Cuadrillas y otros:

Corrida de la Beneficencia presidida por el Rey desde el Palco Real acompañado de la Presidenta de la Comunidad de Madrid. El coso venteño registró un lleno. La labor de las cuadrillas fue variada, prevaleciendo la mediocridad. Hubo quienes trataron de ejecutar la suerte de banderillas con pureza y otros casi insultaron a esta bella suerte. En el quinto destacó la lidia de Álvaro Montes.

Los tres toreros brindaron sus primeros toros al Rey de todos los españoles. El quinto lo brindó El Juli al torero Emilio de Justo, presente en un burladero.

Comentarios:

Morante despertó en el último toro que lidió en la feria. De nombre Pelucón, en la línea de la casa, que manseó con descaro saliendo suelto del caballo y de los engaños y cuando nadie lo esperaba, el torero sevillano se puso a torear y el animal a embestir con nobleza. Es lo tienen los toros que son criados y elegidos para las figuras, suelen acudir a los engaños con nobleza para la inspiración de los toreros, pero cuando no se produce, aburren al personal. Morantei interpretó el toreo en redondo y al natural como suele hacerlo cuando aparecen sus sentimientos, y los espectadores casi enloquecen, primero por la sorpresa y después por la lentitud de su toreo. Recuerdo algunos muletazos de muy fina ejecución, y como decían los antiguos, parando el tiempo. Un molinete enroscándose al toro en la cintura, me recordó las imágenes que nos llegaron de Belmonte. No lo he podido evitar, es lo que sentí y así lo expreso. Sin embargo en su primero de nombre Jaranero, un manso de escuela, el de La Puebla del Rio se estiró con el capote y consiguió los primeros olés de la tarde. Pero en la muleta el toro hizo perder el decoro del ganadero. Llegó con poco recorrido, pero el torero tampoco mostró disposición en la faena. Tomó el estoque y dio un recital de incompetencia a la hora de matar.

El Juli no despertó el sentimiento de los aficionados. Su primero de nombre Pianista, salió suelto en las dos entradas al caballo y el picador tuvo la osadía de taparle la salida. Con la muleta volvió a mostrar la rudeza de su toreo, ventajas en la colocación, citando con el pico  y rematando los muletazos para fuera, mezclando la vulgaridad con algo de temple. No olvidemos que es una figura. A la hora de matar no olvidó su característico “Julipie”, como lo definió el añorado Monfil. El quinto llamado Antequerano, se dejó pegar en el caballo pero salió suelto las dos ocasiones que entró al montado. En la faena de muleta acudía al engaño por obligación, mostrando solo mansedumbre y de la buena. En esta faena el torero de Madrid tampoco olvidó las ventajas que atesora como oro en paño en su muleta. D. Julián, el animal no tenía peligro, era un toro bobalicón, como suelen ofrecerles a las figuras, y no debió defraudar a su parroquia. 

Una aclaración algo inoportuna. Hubo un periodista que suele escribir libros, que atacó duramente a una aficionada en un programa en directo  por la mañana en el patio de arrastre y dirigido por David Casas, reprochándole que algunos aficionados, aún no habían descubierto a El Juli. Hay que tener… para atacar de una manera agria a una aficionada. Lo que no dijo el periodista era a quién representaba. 

El tercero de la tarde de nombre Carasucia, feote y protestado por no reunir condiciones para esta plaza, Ginés Marín le recetó tres verónicas templando la acometividad. En el caballo salió suelto en las dos entradas y en la primera se dejó pegar. Con la muleta comenzó sometiéndolo por bajo y lo sacó a los medios, rematando con unos desmayados muy toreros. Continuó con unos derechazos de ajuste, pero el toro se quedaba corto en las embestidas. Después llegaron las “triquichuelas” del toreo moderno, citando con el pico de la muleta y rematando para fuera los muletazos. El animal terminó acudiendo al engaño con la cara alta. El sexto de nombre Javiro, trajó en jaque a la cuadrilla, no por su bravura, por su mansedumbre. Nadie consiguió pararlo, En la muleta paseó al torero por el albero y por fin en toriles el sevillano trató de mostrar que su dignidad estaba por encima de la mansedumbre de su enemigo y logró fijarlo en los terrenos del toro y allí logró hacer entender al público que estuvo por encima de su enemigo. Solo un detalle, a pesar de su mansedumbre en ninguno momento mostró el peligro del manso pregonao, donde el torero tuviera que jugarse la vida.


©Pepeíllo.