miércoles, 14 de mayo de 2008

San Isidro 2008 6ª: La diferencia

13 de mayo de 2008

Toros de: Carmen Segovia. Encaste: Torrestrella.
Terna:
  • Diego Urdiales: Tres pinchazos y estocada. Aplausos Estocada. Oreja.
  • Fernando Cruz: Cinco pinchazos Aviso y cuatro descabellos. Tímidos pitos. Estocada caída. Silencio.
  • El Capea: Dos pinchazos, estocada saliéndose de la suerte. Algunos pitos. Estocada habilidosa. Silencio.

Preside la corrida: Julio Martínez Moreno.

Los toros salieron ayer a la plaza para que los espadas hicieran con ellos lo que sabían hacer. ¿Y qué debe saber un torero?, pues torear. Así de sencillo. Pero no debe ser tan fácil si nos remitimos a lo que vimos ayer en Las Ventas, porque he manifestado en muchas ocasiones que no es lo mismo torear que pegar pases. En eso creo que estamos de acuerdo casi la mayoría de los que seguimos la fiesta de los toros. Ayer el ganado que salió por toriles, muy bien presentado por cierto, salvo algunos matices, tuvo un comportamiento muy similar, pero lo que realmente marcó la diferencia fue la forma de interpretar el toreo de cada uno de los componentes de las cuadrillas y no precisamente sólo los que se vistieron de oro, también en la actuación de los de plata hubo sus diferencias y muy grandes.

Estarán posiblemente de acuerdo conmigo que la diferencia del primer toro de Fernando Cruz y el primero de El Capea no fue tan notable como para que los toreros de plata dieran “el mitin” pareando al segundo de la tarde, donde tuvieron que pasar cinco veces por la cara del toro para clavar cuatro palos, y sin embargo, en el tercero, un toro que echaba la cara arriba y fue uno de los más complicados de la corrida, Juan José Rueda, El Ruso, nos dejó helados con dos pares de banderillas, sobre todo el tercero, donde el toro, buscando con saña la presa, le echó la cara arriba y el torero le aguantó y asomándose al balcón clavo los dos rehiletes arriba que el público le obligó a desmonterarse.

En cuanto a los toreros también hubo sus diferencias. Por ejemplo, Diego Urdiales estuvo muy torero toda la tarde y por encima de sus dos enemigos, con sitio, toreando con temple por ambos pitones y dándole la distancia adecuada a cada toro, haciendo ver a los aficionados que sus dos toros servían para la lidia. Sin embargo, sus compañeros de cartel no tuvieron tanta fortuna. Fernando Cruz, estuvo muy por debajo de lo que suele dar este torero y ante su primer enemigo, que le costaba humillar, no encontró el sitio en ningún momento y en su segundo estuvo muy voluntarioso pero eso no fue suficiente. El Capea es un torero que no demostró nada que justificará su inclusión en los carteles de la feria. Toreó fuera de cacho a sus dos enemigos y en su segundo, un toro sin aparente peligro, estuvo pegando pases durante toda la faena y al final, viendo que se le habían ido las dos oportunidades que tuvo, lo quiso arreglar dándose un arrimón que no venía a cuento.

martes, 13 de mayo de 2008

San Isidro 208 5º: Novillada de lujo

12 de mayo de 2008

Novillos de: Montealto. Encaste: Juan Pedro Domecq, en la línea de Algarra y El Ventorrillo.
Terna:
  • José Ramón García “Chechu”: Media estocada en los bajos, saliéndose de la suerte. Silencio. Estocada habilidosa. Silencio.
  • Rubén Pinar: Estocada. Oreja. Estocada, petición pero el Presidente esta vez no se ablandó.
  • Miguel Tendero: Estocada atravesada que hace guardia. Aviso. Petición y vuelta al ruedo. Estocada algo trasera. Oreja.

Preside la corrida: César Gómez Rodríguez.


Que salga una novillada como la que salió ayer en Las Ventas debe ser el sueño de cualquier torero en la noche previa a la corrida, pero desaprovecharla puede ser la pesadilla de toda la vida. Eso puede que le ocurriera a alguno de los novilleros que actuaron en el coso venteño, aunque algunos fueron premiados con orejas, no cabe la menor duda que la labor que llevaron a cabo los tres espadas estuvo muy por debajo del juego que desarrollaron los astados, que dieron la oportunidad de haber marcado en letras de oro las faenas de cada uno de los toreros que los lidiaron.

Los novillos estuvieron muy bien presentados y salvo el primero y el tercero superaron los 500 Kg de peso. Todos cumplieron en el caballo y hubo alguno que hasta se permitió el lujo de mansear, ya que como conocían el comportamiento que iban a tener con la muleta, para qué se iban a entregar en su pelea en varas, para que un mal piquero los dejara como al caballo del "Tío matute". La lidia que recibieron en el primer tercio no fue nada prometedora, ya que debido al toreo moderno los novillos no eran fijados de salida y campaban por el albero como "Perico por su casa", sin que un capote les enseñara quién era el que mandaba en el ruedo. De esta forma, el segundo derribó al entrar por sorpresa cuando aún no se había colocado en su sitio el picador.


Centrándonos en los novilleros, hay que destacar la labor con el capote de Miguel Tendero, que recetó unas verónicas de lujo al último de la tarde levantando a los aficionados de los asientos. La faena de muleta fue de más a menos destacando unos doblones al comienzo de la faena muy largos, hondos y templados que duraron una eternidad, donde se pudo comprobar la calidad del novillo que solo le faltó comerse la muleta. Después se fue diluyendo su labor en la vulgaridad terminando embarrullado cuando toreó al natural. Vaya novillo que se le escapó a Tendero, pues con todo y con eso fue premiada su labor con una oreja.

Rubén Pinar estuvo muy voluntarioso con el capote en su primero, ejecutando dos verónicas con las manos bajas que calaron en los espectadores. El novillo acudía al caballo con prontitud y fue picado trasero. No obstante, su labor fue aplaudida. "Sin comentarios". La faena de muleta a su primero estuvo llena de altibajos pero con un denominador común, la vulgaridad. Al comienzo levantó los primeros olés de la tarde en la ejecución de dos trincherazos, dando a continuación una tanda de redondos muy templados y mandones, pero no se acopló al natural y cuando volvió a tomar la muleta con la mano derecha, otra ración de lo mismo, su toreo careció de profundidad y adoleció de las principales reglas que rigen el toreo visto como un arte. En su segundo, y ante un novillo que permitía el toreo relajado y pausado, la misma lección, no llegó a cruzarse en ningún momento. Qué pena de novillo, estuvo durante toda la faena mostrándole al torero por dónde debía torearlo. Aún así, el público solicitó la oreja para el diestro.

En cuanto a Chechu, en su primero no estuvo muy afortunado con el capote ya que perdió la herramienta de torear en tres ocasiones, supongo que este hecho desmoralizaría al chaval. En la faena de muleta el novillo iba de largo por ambos pitones pero en redondos toreó aplicando las reglas del torero moderno, es decir, la vulgaridad. Al natural no mejora su actuación, todo fueron ventajas, tomaba el estaquillador por la punta y porque no podía añadirle un trozo más, sino lo hubiera hecho, vaya toreros jóvenes, ¡A torear de esta forma no se viene a Madrid! Tampoco fue el día en este toro de Domingo Navarro, al apuntillar. Este torero de plata, admirado en Madrid por su profesionalidad, fue a la Escuela Taurina a hacerse peón, hecho que sorprendió a los rectores, ya que casi todos los chavales que se apuntan supongo que lo primero que dan es su cuenta corriente para que les vayan ingresando los millones que van a ganar. En su segundo estuvo desastroso con el capote y en la faena de muleta anduvo desconfiado, pero cuando salía de la cara del toro, mostraba gestos como de haber descubierto el toreo en la faena realizada. No deben saber estos chavales cuando están en el ruedo en qué plaza se encuentran, y si es así alguien debía indicarles que fueran menos vanidosos.

Lo dicho, una novillada de lujo que perdurará en la retina de los aficionados y que salvo las diferencias de opinión que marcaron los tendidos durante la faena de Rubén Pinar al quinto de la tarde, a todos puso de acuerdo.

San Isidro 2008 4ª: La casta

111 de mayo de 2008

Toros: Dolores Aguirre. Encaste: Atanasio Fernández.

Terna:
  • Fernando Robleño: Pinchazo arriba y bajonazo de juzgado de guardia. Silencio. Estocada baja. Silencio.
  • Sergio Aguilar: Estocada casi entera perpendicular. Cuatro descabellos. Aviso y un descabello. Estocada arriba. Silencio.
  • José Miguel Pérez, “Joselillo”: Estocada caída. Saludos desde el tercio. Estocada arriba. Oreja.
Preside la corrida: Manuel Muñoz Infante.

Joselillo vino a confirmar y confirmó, pero no quería desaprovechar la ocasión de demostrar que quiere ser alguien en esta profesión. Su primero, un manso de libro como toda la corrida, estuvo buscando la puerta de la dehesa desde que apareció por chiqueros, el torero madrileño aguantó los tornillazos que el burel lanzó buscando la presa, embistiendo con la cara alta, recorriendo el ruedo buscando la puerta de chiqueros, y allí de nuevo aguantó el torero lo que el toro le ofreció en sus embestidas. Lo único que adoleció el toricantano es de no bajarle la mano para someter la embestida de un toro que reclamaba una muleta experimentada, pero en su haber diré que toreros con ese “don” hay muy pocos, y los que hay casi no torean para no poner en evidencia a las figuras actuales.

Su segundo enemigo apretó de salida y tuvo que sacárselo con el capote a los medios, pero con esto terminó el ímpetu que el toro tenía dentro. Su flojera, unido a su mansedumbre, le hizo no entregarse en su pelea con el caballo, lo que le valió para seguir en pie, pero aún así perdió las manos en varias ocasiones. El torero brindó al público la lidia de su enemigo y lo recibió con un pase cambiado desde el anillo. Todo lo demás fue voluntad por parte del torero ante un manso que lo único que hizo fue defenderse, y en cuanto lo sometió bajándole la mano, el toro perdió el equilibrio. Basó su faena sobre la mano izquierda aguantándole mucho y le recetó una buena estocada que el público premió con una oreja.

A sus compañeros de cartel también les tocó en suerte unos enemigos que adolecieron de casta y bravura. El primero de Robleño estuvo correteando por el ruedo durante toda la lidia, y tuvieron que darle infinidad de capotazos para intentar fijarlo. El torero fue todo voluntad en su intento de parar al toro, pero este lo único que buscada era un lugar donde nadie lo molestara. Lo único que lo paró fue el bajonazo que le pegó para despenarlo. A su segundo no consiguieron encontrarle la fijeza, y por ende se marcho al picador de reserva y el peón que tapaba puerta en lugar de sacarlo para afuera lo metió debajo del caballo. Los aficionados se preguntaron: ¿qué función hace el torero de plata que tapa puerta? El picador de turno tampoco resaltó en su labor, picó muy mal las tres veces que el toro entró al caballo, demostrando también escasez de fuerzas. El torero no fue capaz de sacarle ni un pase limpio a un toro que lo único que hizo fue defenderse.

A Sergio Aguilar se le vio muy verde. Su primero salió comiéndose el capote que le ofrecía el torero y tuvo que sacárselo para afuera debido a la acometividad de su enemigo. En el caballo le pegaron de lo lindo, y llegó a la muleta con una embestida bronca, pero el torero lo intentó al natural aguantando las acometidas de su enemigo, pero no se acopló con él. Estuvo recorriendo la plaza por los caminos que le marcaba el toro. En su segundo, un toro que le costaba humillar, llegó a la muleta con nobleza que no supo aprovechar, limitándose a dar trapazos hasta llegar a chiqueros. Ese sería el objetivo del toro.

El picador Jesús Del Bosque fue aplaudido en su labor en el sexto.

lunes, 12 de mayo de 2008

San Isidro 2008 3ª: La bondad por testigo

10 de mayo de 2008

Toros: De Peñajara. Encaste Baltasar Ibán.

Terna:

  • Manolo Sánchez: Pinchazo, estocada caída y descabello. Saludos desde el tercio. Pinchazo bajo saliéndose de la suerte. Un descabello. Silencio.
  • Eugenio de Mora: Dos pinchazos y once descabellos. Dos avisos. Estocada baja habilidosa. Tímidos pitos.
  • Antonio Barrera: Estocada trasera, caída y atravesada. Aviso y un descabello. Silencio. Estocada trasera perdiendo la muleta. Minoritaria petición y vuelta protestada.

Preside la corrida: Trinidad López Pastor.


Al decir que los toros fueron unas hermanitas de la caridad, no estoy descubriendo ningún secreto, ya que se pudo comprobar que casi todos se dejaron torear, y ninguno de ellos pidió el carné de matador de reses bravas a los que componían la terna. Lo que no llegué a comprender es cómo Manolo Sánchez toreó con muleta de seda a su primero, aunque fallara a espadas, y en su segundo, un toro sin ninguna complicación evidente, no dejara su sello personal toreando como lo dejó en el anterior, necesitado de contratos como lo están sus compañeros de terna. El caso es que parecía otro torero, sin sitio, medroso y desconfiado y como consecuencia el toro se hizo dueño de la situación. La casta es así, o mandas, o te mandan.

El torero toledano, Eugenio de Mora, llegó a la plaza en horas bajas y salvo en algún detalle, se marchó con la misma vitola. En su primero, un toro bronco de salida, lo fijó con el capote, siendo este hecho cada vez más raro de ver. Fue picado trasero las dos veces que entró al caballo y eso marcó el comportamiento del toro para el resto de la lidia. El toro estaba escaso de fuerzas y su único propósito era defenderse, pero el torero no hizo nada digno que no fuera perderle pasos en cada pase y bailar alrededor del toro, sin llegar a jugársela como hubiera sido de esperar, dada su situación. Su segundo, de bonito pelaje sardo, más que bravo tenía aires de bravucón y no estuvo muy sobrado de fuerzas, pero el torero tampoco estuvo muy entregado en la faena de muleta. Dio la impresión de no entenderse con su enemigo y anduvieron los dos desconfiados, no entregándose ninguno en sus labores encomendadas, el toro a embestir y el torero a torear.

Antonio Barrera adoleció del mal que impera en la fiesta y es el de no fijar al toro de salida con el capote, claro, como hoy se lidian toros - artistas, o lo que es lo mismo toros idiotas, la consecuencia de no parar a un toro encastado es que se hacen los dueños del ruedo y no dejan colocarse a los picadores cuando aparecen en el ruedo, menos mal que alguien estuvo atento y paró al toro cuando ya iba derecho a estos. Su principal defecto fue la flojedad. En la faena de muleta lo recibió desde la boca de riego con dos pases cambiados que encogieron los corazones de los espectadores, sobre todo el primero, cambiando el viaje del toro casi entrando en jurisdicción. Pero ahí terminó todo, después vino lo de siempre, toreando con el pico, sin cruzarse y haciendo una faena falta de emotividad. Fue una pena que se le fuera un buen toro para la muleta. En su segundo, no hay frase más dura que puedan decirle a un coleta que “ el toro se ha ido sin torear” y la cruda verdad es que fue así. No hay peor situación para un torero de pocos recursos de muleta que un toro le meta la cabeza con calidad. Fue una faena embarullada, pero con voluntad, y eso fue lo que el público le premió solicitando la oreja que el Presidente denegó por no haber mayoría. Dio una vuelta al ruedo que fue protestada.

sábado, 10 de mayo de 2008

San Isidro 2008 2ª: Viva la casta

9 de mayo de 2008

Toros: 1º, 2º, 3º, 4º y 6º de Baltasar Ibán. Encaste: Contreras. 5º de Valdeolivas, encaste Núñez y Marqués de Domecq, siendo devuelto y en su lugar salió un toro de Navalrosal, encaste Núñez.
Terna:
  • El Fundi: Estocada por derecho. Aviso. Aplausos y pitos cuando saluda. El toro aplaudido en el arrastre. Estocada. Aviso. Silencio. El toro aplaudido en el arrastre.
  • López Chaves: Pinchazo en los bajos. Pinchazo atravesado y dos descabellos. Silencio. Pinchazo caído. Silencio.
  • César Jiménez: Dos pinchazos y bajonazo. Silencio. Bajonazo, pinchazo, aviso. Pinchazo descabello perdiendo la muleta. Pitos.

Preside la corrida: Julio Martínez Moreno

Viva la casta, aunque sea mala, porque a través de las dificultades que puedan presentar los toros con esta característica mantiene la atención del aficionado y valora a los profesionales que tienen la valentía de anunciarse con ellas. Dentro de unos años, cuando los taurinos hayan conseguido eliminar estos tipos de encastes, los que asistan a las plazas y sólo conozcan el comportamiento de los toros de carril, los que se dejan pegar doscientos pases y el torero no tenga que demostrar que posee los recursos para dominar a una fiera porque ya nacerá dominada, entonces la suerte de varas habrá desaparecido, y cuando salga una corrida encastada que pueda poner en evidencia a los coletas del momento, sacarán toda la artillería informativa al servicio del taurinismo reinante y dirán que los toros no sirvieron.

Por suerte aún no ha llegado esta situación y lo que se pudo ver ayer en Las Ventas es que hay toreros que por desgracia no conocen el oficio para enfrentarse a toros de estas condiciones y sí quedan aún aficionados que velan por marcar la diferencia entre unos toreros y otros. Pero cuando ese previsible futuro sea una realidad, no será necesario echar a los leones a un torero que hasta la fecha ha sido cuidado entre algodones por las grandes empresas, toreando corridas escogidas sin que haya sido necesario demostrar las cualidades de torero o lidiador que le hayan encumbrado. Los aficionados no tendrán que vivir la experiencia de ver a César Jiménez, con un desconocimiento total de las reglas del oficio que ha elegido, supongo que por afición, tratando de torear a unos toros con una miaja de casta, aunque sea mala, con unas precauciones impropias de un torero que aún le queda por demostrar que quiere ser algo en la profesión que ha elegido. Así le fue, sus dos enemigos aprendieron rápidamente la lección y fueron complicándole la labor que no supo solventar con el oficio que requería la ocasión.

La corrida que envió el ganadero venía justa de presencia, como es típico en este encaste, pero con todo y con eso había que ponerse delante de ellos y dominarlos, toreándolos o en su defecto lidiándolos. El primero de El Fundi fue un toro que tuvo un comportamiento variado, escarbó y le costó arrancarse en el segundo puyazo, pero cumplió en su pelea con el caballo. Fue un toro que había que llevarlo muy toreado. No obstante, consiguió templar la embestida en algún muletazo suelto, pero se le coló dos veces y tomó sus precauciones. En su segundo consiguió sacar de las gargantas de los aficionados los primeros olés de la tarde toreando de capote, cargando la suerte y meciendo el percal atemperando la embestida del toro. Hizo una buena pelea con el caballo, pero a la salida de la primera vara dio una vuelta de campana que acusó posteriormente. En la faena de muleta la bondad del toro lo dejó en evidencia, ya que el torero dio un recital de cómo no se debe torear, ofreciendo a los espectadores una serie de mantazos fuera de cacho que fueron recriminados por los aficionados.

A López Chaves le tocó un primer toro complicado, ya que de salida le costaba humillar. En la suerte de varas el astado sacó la casta que tenía dentro y en el primer envite con el caballo derribó empujando con fijeza. En la segunda vara fue de largo al caballo y se agarró bien el picador, Javier González, pero los aficionados nos quedamos con las ganas de verlo en otra vara porque el USIA, incomprensiblemente cambió el tercio. En banderillas se dolió y con la muleta se quejaba en los pases por bajo que le dio el coleta, pero este toro necesitaba un torero con poder para someterlo. No obstante, López Chaves estuvo muy digno. Su segundo, un sobrero de Navalrosal, un toro que se dejó pegar en el caballo y que puso firmes a todos los que se encontraban en el ruedo, recibió una lidia infame por parte de Aguilar Granados. El matador no estuvo fino con la muleta, aunque se dobló con él al comienzo de la faena, no lo sometió lo necesario y el toro terminó defendiéndose

viernes, 9 de mayo de 2008

San Isidro 2008 1ª: Madrid ni quita ni pone

8 de mayo de 2008

Toros: 1º, 2º, 4º, 5º y 6º de La Martelilla. Encaste Marqués de Domecq. 3º de Albarreal. Encaste Marqués de Domecq
Terna:
  • Antón cortés: Pinchazo y sartenazo infame. Silencio. Dos pinchazos sin soltar, estocada al rincón de Ordóñez. Aviso.
  • Eduardo Gallo: Pinchazo saliéndose de la suerte, estocada casi entera delantera. Silencio. Estocada baja. Silencio.
  • Ambel Posada: Pinchazo entrando a matar fuera de cacho. Bajonazo infame y descabello. Silencio. Bajonazo de juzgado de guardia. Silencio.

Preside la corrida D. César Gómez Rodríguez.


Antes la plaza de Madrid tenía algún peso en el mundo taurino, pero desde hace algún tiempo, la llamada por excelencia "Primera plaza el mundo", ya, "ni pinta ni corta". Ayer, en la primera corrida de la feria de San Isidro, se pudo comprobar. Salieron por chiqueros "seis cadáveres, seis" y no se armó la marimorena en los tendidos, eso sí, hubo protestas, que si "fuera del palco", "Ladroooones", palmas de tango y otros improperios que cada uno puede imaginar ya que están al alcance de cualquiera, pero el resultado final es que "Las Ventas del Espíritu Santo" tiene menos peso específico cada temporada que pasa en la fiesta de los toros y por supuesto ha dejado de ser la referencia de la temporada taurina.

Como decía, por chiqueros salieron seis cadáveres putrefactos y por más ende, varios de ellos sin trapío, y no podemos decir que los veterinarios sufrieran la presión de las figuras del escalafón, en todo caso se limitarían a seguir las ordenanzas dictadas por la empresa de no echar la corrida para atrás. De la suerte de varas mejor no hablar. De unos años hasta hoy se ha venido notando una acusada dejadez en el cumplimiento de las normas que rigen la suerte. Ayer en concreto se fueron los seis toros de la divisa titular sin picar, eso sí, entran al caballo a cumplir el trámite, ya que no era necesario, luego en este sentido cada día "Las Ventas" se parece más a cualquier plaza de nuestra geografía, y no crean que los toros se venían arriba y los toreros tenían que poner toda su sapiencia lidiadora en dominar a la fiera que había quedado sin picar, ni muchísimo menos, al contrario, en la faena de muleta en cuanto le bajaban la mano el animal rodaba por el albero como una pelota, y ya se sabe, cuando el toro se cae, la fiesta está por los suelos.

Alguien debía poner en antecedentes al primer coleta de la terna y decirle que es el director de lidia y que esa función implica unas funciones que hay que llevar a cabo durante la lidia. Ayer cuando salió el tercero bis, un toro con cuajo y trapío, campeó a sus anchas por la arena y cuando salían los piqueros al ruedo derribó a ambos. A los maestros no deben haberles enseñado en la escuela que cuando el toro sale al ruedo lo primero que hay que hacer es fijarlo con el capote. Eso hoy es una utopía.

De la terna no se libró ninguno de la vulgaridad, tanto con el capote como con la franela, basaron sus faenas fuera de cacho, rectificando terrenos, eso sí, en cuanto se les ocurría bajar la mano a su enemigo el toro no se podía tener en píe, y como estos coletas no tienen la sapiencia de inventar toros inválidos como hacen algunas figuras, pues ya se sabe, sus labores fueron premiadas con seis silencios como mal menor.

lunes, 5 de mayo de 2008

Feria de la Comunidad de Madrid 2008- Verónicas de lujo

4 de mayo de 2008

Toros de San Martín. Encaste: Santa Coloma, en la línea de Buendía, Graciliano y Coquilla.
Terna:
  • Salvador Vega: Bajonazo. Tímidos pitos. Tres avisos y el toro al corral. Silencio.
  • Luis Bolívar: Estocada baja. Silencio. Sartenazo infame. Tímidos aplausos.
  • Jesús Martínez, "Morenito de Aranda": Confirmó la alternativa de manos de Salvador Vega. Estocada. Vuelta al ruedo. Pinchazo sin soltar y estocada baja. Tímidos aplausos de sus incondicionales.

Preside la corrida D. Manuel Muñoz Infante.


Morenito de Aranda dejó ayer a los aficionados venteños con la miel en los labios. Ejecutó de salida dos verónicas de lujo a "Tenderillo", el toro de su confirmación, que calaron en la retina de los aficionados, cargando la suerte y, lo que es más importante, llevando al toro toreado desde el principio a fin, dándole salida con la mano contraria baja, como se debe torear. Con la franela no se acopló e intentó torear como si fuera un toro de carril, es decir, colocándose en la oreja, y este encaste no permite este tipo de toreo. El burel tenía las fuerzas justas pero se vino arriba durante la lidia, mientras que la labor del torero fue de más a menos. La faena la basó sobre la mano izquierda, sacando algunos naturales largos y hondos, pero el toro merecía algo más. Con la derecha le costó acoplarse sufriendo varios enganchones en los remates. No obstante, hubo petición que el Usía consideró que no era mayoritaria y el público le premió con la vuelta al ruedo.
Su segundo, de nombre "Rabanero", tenía la llave de la puerta del triunfo, pero nada más salir, y en los primeros compases de la pelea, se vio claro que no se lo iba a poner fácil. Al toro le costaba humillar y no tenía una embestida clara. En la suerte de varas manseó, aunque en la segunda fue bien picado y en banderillas acudió a los embroques con la cara alta y en el tercer par puso en apuros a José Muñoz. Con la muleta cometió el error de no enseñarle quien era el que mandaba en el ruedo, sólo intento doblarse con él, pero desistió rápidamente. No obstante, estuvo muy voluntarioso, logrando con ello algún muletazo con mucho mando. Al final, la impresión unánime era que había que volver a verlo. Eso ya es algo, por lo menos, en esta plaza.

Salvador Vega vio ayer envuelta su función de director de lidia en una incidencia que tenía que haber resuelto la autoridad competente, pero al no actuar con la celeridad que requería el caso no tuvo más remedio que salir al albero para intentar despejarlo de unos intrusos que salieron a reivindicar el antitaurinismo. Ajustándonos exclusivamente al tema taurino, diré que el torero no tuvo su tarde. Su primero, de salida, fue de un picador a otro cuando estos hicieron su aparición en el ruedo sin que nadie lo fijara. Este es el toreo moderno. El toro manseó y no destacó su pelea en varas, al contrario, estuvo intentando quitarse el hierro. En la faena de muleta, en lugar de enseñarle las credenciales para lo cual se vistió de luces, toreo para afuera, sin cruzarse y, claro, su faena no pasó de vulgar, típico de los tiempos toreros que corren, no llegando en ningún momento a calar en los tendidos ningún detalle torero, y para colmo se tiró a matar a los bajos. Vamos, de juzgado de guardia.
Pero no pararon aquí sus desgracias. El segundo de su lote, un toro con una cara preciosa "asaltillada", acudía a los engaños con la cara alta. A ninguno de la cuadrilla se le ocurrió torearlo echándole el capote abajo con el fin de enseñarle a embestir. Así transcurrió la lidia y al recibirlo de muleta, en lugar de obligarlo a humillar doblándose con él, le dio un pase por alto, y aquí terminó todo. Le dieron los tres avisos al no poder descabellar, ya que el toro no humillaba, y le echaron el toro al corral. Una pena que un torero en plena juventud no haya mostrado intenciones de hacer las cosas bien demostrando con ello unos mínimos conocimientos.

El primero de Luis Bolívar fue un toro que apretó de salida e incomprensiblemente el piquero de turno no midió las fuerzas y el toro derribó y en la segunda vara tampoco fue picado como el toro requería. Al quedar el toro sin picar, el animal requería otro tipo de lidia demostrando el matador sólo la voluntad en el empeño. No le dio la distancia que le estaba pidiendo, de la cual le arrolló y gracias a la nobleza de su enemigo se libró de una cornada segura.
A su segundo lo recibió con una larga cambiada y dos verónicas cargando la suerte, las cuales fueron suficientes para parar al toro de salida, ya que este hecho por desgracia no se ve con mucha frecuencia. La suerte de varas fue un desastre. El toro no fue puesto en suerte ninguna vez. En la ejecución del tercer par hizo un quite Domingo Navarro que levantó a los aficionados de los asientos. ¡Así tiene que ser¡ Con el capote recogido hizo un quite a su compañero librándole de una cornada segura. Que fácil hace este torero el estar atento y colocado en su sitio, ya que muchos de ellos salen al ruedo a tomar el fresco. Con la muleta Bolívar no lo tuvo fácil, el toro no colaboró en la faena que el torero llevaba en mente ya que no tenía mucho recorrido. El torero lo intentó pero con un toreo ventajista y sin son, lo que casi consiguió fue aburrir al personal asistente. Para concluir su faena mató de un sartenazo infame y el toro al echarse casi le lesiona al no estar atento.