lunes, 15 de mayo de 2017

15 de mayo de 2017: El empresario continúa vendiendo humo


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de. toros

Ganadería

Ganadería de Montalvo. Encaste Juan Pedro Domecq y Díez, en las líneas de Zalduendo y Daniel Ruiz. Un fiasco de ganado, mansos descastados e inválidos. Varios toros protestados y ninguno devuelto. Algunos no valieron ni para carne. Se salvo de la quema el cuarto. Otra decepción que ha vendido el nuevo empresario a la afición venteña y por extensión a todos los espectadores que acudieron al coso de la calle de Alcalá.. 

Terna:
  • Curro Díaz: De celeste y oro. Estocada en el brazuelo, otra estocada muy baja y dos descabellos. Silencio. Bajonazo infame. El toro tiene muerte de bravo. Bronca.
  • Paco Ureña: De turquesa y oro. Estocada que hace guardia que fue protestada. Silencio. De nuevo en el quinto le recetó a su enemigo una estocada que hizo guardia. Silencio. 
  • López Simón: De tabaco y oro. Estocada caída, tendida y atravesada, aviso. El toro tarda en caer mostrando señales de bravo. Silencio. Estocada trapacera: baja, tendida y atravesada. Silencio.

Presidente: D. Justo Polo Ramos
No estuvo acertado el señor presidente, y todos los errores que cometió fueron en la misma dirección. Toros inválidos que no fueron devueltos, suertes de varas que se limitaron a unos picotazos para que el toro no rodara por la arena y el empresario no tuviera que echar un sobrero. Todas sus decisiones en pro de la empresa adjudicataria y en contra de la fiesta Por lo que se viene observando, las decisiones de este presidente, junto a otros del mismo equipo, van en la misma dirección. Los aficionados pueden decirlo más alto, pero no más claro, enviándole el mensaje de: Fuera del palco”. 

Suerte de varas: 

  1. Liricoso. 540 Kg: En las dos ocasiones que entró al caballo salió suelto al sentir el hierro. A pesar de no ser castigado perdió las manos, generando las protestas de los aficionados. Manso, blando, la poca casta que tuvo lo mantuvo en pie. 
  2. Rondador. 544 Kg. En las dos entradas al montado peleó sin clase, mostrando con ello mansedumbre, unido a la escasez de fuerzas y falto de casta.
  3. Carcelero. 562 Kg: En la primera vara midió el castigo, pero el animal peleó con la cara alta y en la segunda fue castigado trasero. Mansote que no transmitió nada en la muleta.
  4. Escandaloso. 593 Kg: Fue el único animal que apretó en el peto con fijeza. El picador midió bien el castigo. En la segunda vara acudió suelto y no fue castigado. El animal cumplió en el caballo, pero dio un juego soso en los demás tercios. Se fue sin torear.
  5. Salinero. 573 Kg. En las dos varas no se empleó y en la segunda se repuchó tratando de quitarse el hierro de encima. Manso, sosote, que terminó parándose en la muleta. 
  6. Rivero. 532 Kg: Ambas entradas al caballo fueron de puro trámite, en ninguna se empleó. Manso, blando y descastado. 

Cuadrillas y otros

En tarde calurosa y en el día del santo Patrón, San Isidro Labrador, el aforo del coso venteño rozó el lleno, notándose algunos claros en los altos del tendido 5.

El primero de la tarde arrolló al banderillero Manuel Obispo a la salida del segundo par, infringiéndole una cornada de 20 cm en el muslo izquierdo. A recuperarse , torero.

En el tercero de la tarde estuvieron aseados con los garapullos, Domingo Siro y Jesús Arruga, pero el público estuvo muy generoso y los obligó a desmonterarse. Se notó en su actitud el carácter reivindicativo que impera en Las Ventas, impuesto por un público que desea que el triunfalismo gane por mayoría absoluta a costa de bajar el nivel de exigencia de la plaza. Los taurinos pedirán con devoción que este deseo se cumpla. 

El quinto sorprendió a Paco Ureña y al intentar tomar el olivo lo arrolló contra las tablas. Como consecuencia de ello el torero murciano salió del callejón con una evidente cojera. 

Asistió a la corrida el Rey Emérito acompañado por su hija Elena. Curro Díaz le brindó la faena de su primer toro.

Comentarios:

Simón Casa continúa vendiendo humo, y como consecuencia enturbió ayer el ambiente con otra ganadería infumable. Otra tarde negra que los espectadores tuvieron que soportar por el juego de los astados de Montalvo, que debían haber tomado otro camino y no el de una plaza de toros. Pero es lo que compra el empresario, ese que llenó los oídos de falsas ilusiones con mítines de demagogo barato y tintes populacheros, y que hasta la fecha ningún medio de comunicación le haya tirado de las orejas, indicándole que en el camino que se encuentra es el que con anterioridad trillaron los antiguos huéspedes de la gestión venteña. 

Los toreros tampoco anduvieron finos. Curro Díaz, un torero con un peso especifico dentro de los matadores de calidad, aprovechó la nobleza y la movilidad del cuarto para citar de lejos en dos ocasiones con la muleta en la mano izquierda, poniendo la miel en los labios de los aficionados. Pero todo quedó en eso. A partir de aquí el torero jienense se dedicó, no a vender humo, pero sí a torear fuera de cacho, metiendo el pico y rematando los muletazos para fuera y ante un enemigo que tenía un pitón izquierdo de cortijo, y si él, que sabe hacer el toreo puro se limitó a aliviarse, que se puede esperar de los demás. El toreo que llevó a cabo es la base del escalafón de figuras de cartón piedra, pero en su arte no encajaba y menos en un torero que ha conocido la hiel que supone el olvido de los despachos. A su primero lo recibió con unas verónicas ajustadas y con un remate que levantó los primeros olés de la tarde. Pero todo quedó en eso, a continuación y al no dar el toro la talla de un animal de su raza, los aficionados comenzaron a soliviantarse ante la actitud pasiva de un presidente que no contempló durante toda la corrida que a los toros inválidos hay que enviarlos al corral. El torero ya con la muleta en la mano, se dedicó por un lado a intentar torear pero a la vez tenía que mantener al inválido en pie, restándole peso a su faena. Al natural el animal tuvo poco recorrido y se limitó a defenderse.

Paco Ureña brindó la faena de su primer enemigo al matador, Rafaelillo, presente en unos de los tendidos de sombra. Y ya metidos en faena hay que decir que al segundo muletazo el toro se derrumbó a lo largo y ancho del ruedo, mostrando con ello la estela de lo que iba a ser la tarde. El manso se dedicó a defenderse en la pelea y cuando el torero le bajaba la mano mostraba las carencias de fuerzas de las que adolecía el animal. Aparte de esto el torero tampoco anduvo fino, no se cruzó en ningún momento de la faena, como dando a entender que no era su tarde, y eso marcó el debe de su caché ante los aficionados, pero en su haber hay que decir que el animal acudía rebrincando a las citas del coleta. Ante esta situación el maestro decidió tomar el acero. Al quedar la espada haciendo guardia, los aficionados le mostraron su descontento. A su segundo lo recibió con unos estatuarios, continuando con una serie ligada, la única que se vio en toda la tarde, pero carente de emotividad, ya que el matador continuó lo que había comenzado en su primero, es decir colocándose al hilo del pitón, y las protestas de los presentes se ajustaban al criterio de cada espectador. De nuevo la estocada que le recetó al burel hizo guardia.

López Simón estuvo y no estuvo. Este humilde junta palabras lo vio apático, y ausente. En su primero y ante un enemigo rayando la invalidez, se dobló con él, limitándose a continuación a mantenerlo en pie y para ello debía colocarse al hilo del pitón para no someter al toro. Y eso fue lo que hizo olvidándose por completo de los observadores que estaban presentes, los cuales se merecían un respeto. Pero este es un espectáculo, que como en los cajones de sastre cabe todo, incluso el desparpajo de un empresario que se permite adquirir un ganado de saldo, y, no pasa nada. El torero se puso pesado llegando a aburrir a los presentes, y recordándole en cada muletazo la tomadura de pelo a la que le habían sometido. La única defensa que tuvo el aficionado fue la protesta. En el que cerraba plaza, el torero de Barajas no se acopló a su enemigo y al final resultó que el mandaba en la pelea era el toro, un animal blando y descastado que puso en aprietos a un torero que años atrás mandó en el escalafón del valor y el desparpajo en la cara del toro. Vivir para ver. Los aficionados terminaron la corrida defendiéndose del timo a través de la frase manida; Toro, toro…….. Lo malo de estas protestas es que caen en el saco roto, ya que los que tienen que tomar medidas sobre esta sinrazón que atenaza a la fiesta, se han acoplado al papel de D. Tancredo. 



©Pepeíllo.

sábado, 13 de mayo de 2017

13 de mayo de 2017: Desastre ganadero


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de. toros

Ganadería

El Pilar. Procedencia Juan Pedro Domecq y Díez, en la línea de María Antonio Fonseca, Matías Bernardos, Aldeanueva. Mal presentados, mansos, blandos y descastados. El segundo y cuarto, fueron pitados en el arrastre. 

Terna:

  • Diego Urdiales. De marino y oro. Pinchazo sin soltar perdiendo la muleta. Aviso Estocada algo contraria y 4 descabellos. Silencio. Estocada tendida y atravesada. Silencio
  • David Mora. De salmón y oro. Dos pinchazos y 3 descabellos. Silencio. Media estocada baja, aviso. 9 descabellos, 2º aviso, 7 descabellos, 3º aviso. El toro tuvo que ser apuntillado desde el burladero por el puntillero de la plaza. Bronca.
  • José Garrido. De obispo y oro. Estocada desprendía y tendida. Silencio. Bajonazo premiado con aplausos por un público que mostró una ignorancia supina. Silencio.

Presidente: D. Jesús María Gómez.

En esta ocasión el presidente debió devolver al menos dos toros al corral, el tercero y cuarto, por falta de fuerza, pero no le bastaron las protestas de los aficionados. , 

Suerte de varas: 

  1. Sospetillo. 522 Kg: Colorado ojo de perdiz. Acudió rebrincado al caballo y el picador no estuvo acertado, marcó el castigo trasero y caído, tapándole la salida. En la segunda entrada manseó defendiéndose. Manso y descastado que llegó a la muleta con las fuerzas justas para mantenerse en pie. . 
  2. Carapuerco II. 530 Kg. Negro bragado meano. Apretó sin clase en el caballo. En la segunda entrada acudió suelto, el picador le castigo y el astado salió suelto. Manso con gotas de casta.
  3. Jacobero. 515 Kg: Colorado ojo de perdiz. Empujó sin clase en la primera vara, y en la segunda el piquero no estuvo afortunado y el animal manseó intentando quitarse el hierro. Manso descastado y blando
  4. Carapuerco I. 554 Kg: Negro chorreado bragado meano corrido. La primera vara para olvidar ya que no existió para lo cual se inventó esta suerte, y en la segunda se fue sin castigar. Manso inválido descastado, en una palabra, un desecho ganadero.
  5. Huracán 611 Kg. Negro. Acudió suelto al caballo y empujó con un pitón. En la segunda lo metió el matador debajo del peto, perdió las manos y el piquero se limitó a marcar el hierro. Mansote, descastado, blando y noble en la muleta. Tuvo que ser apuntillado desde el burladero por el puntillero de la plaza. 
  6. Mira-Bajo. 580 Kg: Negro listón. En la primera vara no lo sujetaron y se marchó al picador que tapaba puerta. La segunda vara fue de trámite. Manso y descastado.

Cuadrillas y otros:

En el tercer festejo de la feria de San Isidro, el coso registró tres cuartos de plaza, con un tiempo algo fresco. 

En el apartado de cuadrillas los focos hay que centrarlos y con letras de oro, sobre el torero de plata, ÁNGEL OTERO. Puso dos pares de banderillas en el segundo de la tarde que tardaremos en olvidar. Fue algo para vivirlo en directo, ya que todo lo que se escriba sobre esta proeza, es quitarle méritos. Ambos pares, el primero y el tercero, fueron sensacionales, y aunque el primero fue a toro algo pasado, hay que tener en cuenta que el animal acudió a la cita del torero con un tranco que los aficionados nos temimos lo peor. Era imposible salir airoso de aquel embroque, pues no solo salió, sino, que casi le gana la cara y levantando los brazos colocó los garapullos en todo lo alto y casi en una moneda de 10 céntimos. En el segundo par se superó y los espectadores quedaron perplejos e incluso algunos no creyeron lo que habían visto. Solo faltó que David Mora le hubiera permitido dar la vuelta al ruedo, el hecho lo merecía, pero ese detalle no podía hacerlo el torero de plata sin el permiso de su matador. 

Después de esta gesta los compañeros de Otero, presentes y ausentes, deberían meditar sobre este hecho para que por lo menos conozcan lo que los aficionados esperan de ellos cuando se vistan de luces.. . 

Comentarios:

Aparte de los pares de banderillas de Ángel Otero, algunos quites y la pelea que mantuvo José Garrido al recibir de capote al tercero de la tarde, todos los espectadores salieron del coso venteño creyendo que lo que habían visto fue provocado por un mal sueño. Pues no, lo que ocurrió fue que la realidad superó a la ficción. Con lo ocurrido hoy los nuevos empresarios no han eliminado aún la sospecha de los aficionados en creer que el ganado que adquieren es de mala nota, bien porque no paguen lo suficiente o ellos sabrán, pero ajustándose a los resultados, a nadie sorprendería que así fuera.

Dentro de ese sueño el ganado fue un desastre y los toreros, no quisieron quedarse atrás, y para rematar la supuesta pesadilla onírica que los protagonistas habían metido a los espectadores presentes, David Mora permitió que le echaran su segundo toro al corral. Insisto, un autentico desastre, ganadero y también la parte que les correspondió a los que se vistieron de oro.

El primero de Urdiales se tragaba los primeros muletazos, consiguiendo con ello una tanda, corta de redondos templados., pero a partir de aquí la faena fue muy deslucida aunque el torero de Arnedo lo intentó por ambos pitones, consiguiendo únicamente unos remates al final de faena muy toreros. El cuarto, en el segundo muletazo perdió las manos y el torero no consiguió acoplarse a la invalidez de su enemigo por lo que decidió tomar el acero. Un aficionado próximo a mi localidad comentó: ¡Qué vergüenza de ganado, a lo hemos llegado!

El primero de David Mora salió al ruedo con la única intención de huir a la dehesa y para ello intentó en tres ocasiones saltar la barrera, pero no lo consiguió, limitándose a buscar la salida por si encontraba alguna puerta abierta. El torero no quiso o no creyó conveniente sacárselo a los medios ya que en esos terrenos podía paretarle, el caso es que lo mantuvo en el tercio y allí el animal lo único que veía era el refugio de las tablas. El torero no consiguió fijarlo y su faena adoleció de interés para los tendidos. Y llegó el quinto, y después de una faena insulsa, y haciéndonos eco del dicho, no hay quinto malo, en esta ocasión no se ajustó a la realidad, y el torero tuvo que retirarse al burladero una vez que sonó el tercer aviso. No se esperaba esto de David Mora, pero como dice el dicho popular, cada escribiente echa un borrón, y los aficionados supongo que no querrán hacer leña del árbol caído y le desean una pronta recuperación moral, y que este detalle sirva para reavivar sus dotes de torero. Destacar que el toro fue aplaudido en el arrastre. 

El primero de José Garrido le sirvió al matador para lucirse con el capote. Fue una pelea intensa y noble la que el torero pacense mantuvo con su enemigo hasta que consiguió fijarlo en los medios. Pero esa fue toda la historia que ´se puede contar de este toro. Su poca codicia unida a su mansedumbre evitó que rodara por la arena, el torero tuvo que limitarse a pasarlo, tanto por el pitón derecho como por el izquierdo, pero sin ningún contenido que interesara a los espectadores. En el sexto no se acopló con su enemigo, y a pesar que el animal mostró nobleza, hubo momentos que se vio superado el torero cuando lo pasaba en redondos. Por el izquierdo el toro tuvo poco recorrido y le costaba acudir al engaño. Lo despenó de un bajonazo que fue aplaudido por gran parte del público, hecho que llamó la atención de los aficionados, y algunos se echaron las manos a la cabeza por tal despropósito triunfalista. Hasta donde hemos llegado. Tal y como se están desarrollando los hechos a algunos aficionados les cuesta discernir a los antitaurinos de los que manejan la fiesta. 



©Pepeíllo.

12 de mayo de 2017: Oreja de hojalata


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de El Ventorrillo, encaste Juan Pedro Domecq Solís. Desigual de presentación y mansa. Algunos ejemplares no hubieran dado la talla ni para carne de matadero. Allá Ud. ganadero.

Terna:

  • Eugenio de Mora: De añil y oro. 4 pinchazos, aviso, 3 descabellos, entra de nuevo a matar y consigue media estocada tendida, 2º aviso. Al límite de devolverlo al corral, se echó para no levantarse más. Silencio. Estocada baja. Silencio. 
  • Morenito de Aranda: De rioja y oro. 2 pinchazos, aviso y dos descabellos. Saludos desde el tercio. Pinchazo y estocada desprendida. Oreja con protestas.
  • Román: De nazareno y oro. Estocada en dos tiempo. Silencio. 2 pinchazos saliéndose de la suerte, media perpendicular, aviso, 3 descabellos. Silencio.

Presidente: D. Gonzalo de Villa Parro.

De nuevo el presidente pecó o de ingenuo o de generoso. Tanto una cosa como otra son criticables. Ingenuo ya que se dejó engañar por unos interesados mulilleros, que atrasan el arrastre del toro hasta que el presidente concede el trofeo al coleta de turno. Y Generoso al conceder una oreja en el quinto, con petición minoritaria dejándose llevar por un público triunfalista a la vez que ignorante. ¿A quien corresponde hacer una limpieza en esta cuadrilla de irresponsables mulilleros que se mofan, tarde tras tarde de los aficionados, tratando de demorar el arrastre del toro, buscando la propina del matador?

Suerte de varas:

  1. Baeza. 532 Kg: Negro bragado. Entró suelto y fue castigado trasero y en la segunda entrada no se empleó y volvió a salir suelto. Manso y descastado, mostrando un peligro sordo en la muleta.
  2. Nevado. 521 Kg. Negro. Se dejó pegar sin fijeza, el piquero le tapó la salida. En la segunda entrada, se repuchó, y no lo castigó. Manso y descastado.
  3. Carroñero.. 482 Kg: Negro Hizo un fea pelea y no fue castigado. La segunda vara fue de muy mala ejecución y de una deplorable lidia. Manso y descastado que terminó defendiéndose en la muleta. 
  4. Garrochista. 524 Kg: Castaño. En la primera vara apretó y el picador midió el castigo. En la segunda entrada el piquero se limitó a marcar. Los aficionados protestaron la aptitud del montado. Manso y descastado. Pitado en el arrastre.
  5. Cetrero. 524 Kg. Negro salpicado. Acudió suelto al caballo e hizo una fea pelea. En la segunda se arrancó con tranco al caballo pero el piquero se limitó a marcar el castigó. Manso que se vino arriba en banderillas, alegrando la faena de muleta. 
  6. Civilón. 564 Kg: Castaño. Empujó metiendo los riñones, pero salió suelto. La segunda entrada fue de compromiso, recibiendo un picotazo. 

Cuadrillas y otros: 

De nuevo se apoderó de la tarde un tiempo desapacible que según transcurría la lidia el frio se iba acentuando en los cuerpos de los espectadores, que solo consiguieron llenar la mitad del coso venteño en el segundo festejo del ciclo isidril.

En cuanto a los toreros de plata, en el segundo de la tarde se lucieron con los rehiletes, Roberto Martín, Jarocho y Pascual Mellinas, que el público generoso los obligó a desmonterarse. En el quinto lo hicieron también Zamorano y Pascual Mellinas, todos de la cuadrilla de Morenito de Aranda. Fernando Téllez destacó en la lidia del cuarto, intentando someter a un manso de libro.

En el lado negativo la mala lidia que recibió el tercero, por parte de la cuadrilla de Román. Un auténtico desastre de lidia y de toro. 

Comentarios:

En muchas ocasiones una vuelta al ruedo pesa más que una oreja. Así ocurrió en el segundo toro de Morenito de Aranda, en el cual le fue concedido un trofeo, protestado, después de un pinchazo y de una faena que tuvo muchos altibajos, y lo más importante, que no hubo petición mayoritaria para que el presidente lo concediera. Pero ni el público ni la plaza es lo que era, teniendo en cuenta que la seriedad de los cosos la dan los espectadores que acuden a ellos.

Morenito se encontró en el quinto el único toro que llegó a la muleta con tranco y con ganas de poner en sus manos el triunfo, pero el matador hizo lo que pudo, y la faena estuvo llena de altibajos que dejaron un mal sabor de boca en los aficionados. A muletazos llevando al astado prendido en la tela y bajándole la mano, ejecutaba otros que aunque bien trazados, les faltó el remate, que es el momento que cala en el sentimiento de los aficionados. La oreja dividió la opinión de los asistentes, por lo cual el presidente tuvo que soportar el reclamo de la seriedad por parte de los aficionados. El primero de su lote lo brindó a su apoderado, Ortega Cano. Su enemigo no existió en la medida que hubiera deseado el arandino, y dada su disposición consiguió algún que otro muletazo templado. Al natural el animal se negó en el recorrido para que el torero hubiera intentado la creación de la belleza del natural. De nuevo la espada le dio la espalda al matador. Con el capote intentó lucirse en el quinto, consiguiendo dos verónicas que levantaron los primeros olés en esta suerte tan olvidada en la actualidad.

Por su parte, Eugenio de Mora recibió a su primero de hinojos, pero el toro con querencias hacía los adentros le apretó poniéndolo en apuros. Lo sacó a los medios pero el manso no quería pelea y poco a poco, acudiendo al engaño con la cara alta, fue reculando hasta llevar al torero a las tablas. Tampoco tuvo suerte el toledano con la espada, y por tal motivo recibió dos avisos de la presidencia. Su segundo supero al primero en el mal juego, que unido al aire que acompañó la faena de muleta, el torero no tuvo oportunidad de mostrar su valía. El burel medía sus embestidas y el maestro intentó sacarlo de las querencias de tablas pero no lo consiguió. El animal mostró indicios de echarse, a lo que un aficionado intentó recordarle al ganadero, Fidel San Román, que tomara buena nota del comportamiento de su ganado y de paso que el empresario tuviera en cuenta esta ganadería para futuros festejos, ya que ponía en entredicho la credibilidad de la primera plaza del mundo.

Román se encontró en su primero a un toro que había tenido que soportar una mala lidia, y como consecuencia de este hecho y de su mansedumbre, el animal acudía al engaño defendiéndose y buscando la presa que había detrás de la pañosa. El matador intentó justificarse pero el animal le negó esa voluntad. En el que cerró plaza, el torero valenciano comenzó la faena con unos muletazos indefinidos, entre el pase del telón y el estatuario, lo que si definió con ello fue el error que cometió, ya que debió someterlo por bajo. Continuó sometiendo a su enemigo con una serie de muletazos que a la vista de los aficionados eran verdaderos trapazos sin conseguir ninguno limpio. Cuando se echó la muleta a la izquierda al segundo natural el toro lo prendió por la taleguilla y lo volteó, afortunadamente sin consecuencias. A partir de aquí el torero trató de conseguir una faena épica a través del tremendismo, con su enemigo acunado en tablas y el torero tratando de sacar de él lo imposible. Menos mal que pudo abandonar la plaza por su propio pie, lo contrario hubiera sido como consecuencia de un despropósito. Otra vez será, matador. 



©Pepeíllo.

jueves, 11 de mayo de 2017

11 de mayo de 2017: Fallaron a espadas


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de La Quinta, encaste Santa Coloma en la línea de Joaquín Buendía. Bien presentados, con cara y bonitos de lámina. Mansos y en general nobles en la muleta, excepto el segundo que desarrolló sentido y llegó al último tercio con mucho peligro. Fue pitado en el arrastre.

Terna:

  • Alberto Aguilar: De turquesa y oro. Estocada desprendida perdiendo la muleta, aviso y dos descabellos. Silencio. . El segundo lo tuvo que despenar por cogida de su compañero, David Galván: Cinco pinchazos y tres descabellos. Silencio. En el cuarto, dos pinchazos, uno perdiendo la muleta y otro sin soltar, estocada contraría y cinco descabellos. Aviso. Silencio. En el sexto, estocada perdiendo la muleta, descabello, aviso, cuatro pinchazos, 2º aviso, y dos pinchazos. Al final se echa el toro. Silencio benevolente.
  • David Galván: De marino y oro. En el segundo fue arrollado por su enemigo y trasladado a la enfermería para no aparecer.
  • Javier Jiménez: De azul pavo y oro. Cuatro pinchazos, aviso. Se echa el toro. Silencio. En el quinto estocada tendida perdiendo la muleta, aviso. Aplausos y saludos desde los medios. 

Presidente: D. Gonzalo de Villa Parro.

Sus decisiones no influyeron en el devenir de la lidia.

Suerte de varas:


  1. Orejita. 517 Kg: Cárdeno oscuro. En ambas entradas al caballo el picador no estuvo afortunado, en la primera vara le hizo una carnicería y en la segunda lo castigó trasero. Mansote que se rajó en la muleta. 
  2. Presidiario. 505 Kg. .Cárdeno claro. .En la primera entrada al caballo lo puso en suerte en el picador de reserva, el animal manseó y se defendió. En la segunda entrada marcó trasero y salió huyendo al sentir el castigo. Manso encastado, que llegó a la muleta con mucho peligro.
  3. Matajaca. 481 Kg: Cárdeno. En la primera vara peleó con la cara alta y empujando con un pitón, en la segunda el picador marcó el castigo arriba y fue una pelea muy bonita. Manso y noble. 
  4. Gaditano. 539 Kg: Cárdeno oscuro bragado corrido. En ambas entradas al montado se defendió, saliendo huyendo del caballo en la primera. Manso que se entregó en la faena de muleta.
  5. Temeroso. 504 Kg. Cárdeno claro. Hizo una fea pelea en varas, y en la primera salió suelto. A pesar de llevar una mala lidia puso en bandeja el triunfo al torero. Manso que embistió con mucha clase en la muleta.
  6. Coquetón. 484 Kg: Negro entrepelado, bragado meano. No se empleó en el caballo y salió suelto en la primera entrada. Manso.

Cuadrillas y otros:

En la primera corrida del ciclo ferial de San Isidro y en tarde desapacible, el coso venteño registro menos de media entrada. Poco antes del inicio del festejo descargó sobre la zona un nubarrón que limpio los tendidos de espectadores.

El torero David Galván fue cogido en el segundo de la tarde, sufriendo un puntazo en tercio inferior de la cara externa del muslo izquierdo, ligera conmoción cerebral y traumatismo en codo izquierdo con posible factura. El torero fue retirado inconsciente a la enfermería para no reaparecer más. Por este motivo el torero Alberto Aguilar tuvo que matar cuatro toros, cambiando el orden de lidia, en quinto lugar salió el sexto y en sexto lugar el quinto.

En el tercero se lució en banderillas, Abrahán Neiro, el Algabeño y el picador Agustín Romero, en la segunda vara.

Comentarios:

Los dos toreros que quedaron en liza, Alberto Aguilar y Javier Jiménez dieron un autentico recital a espadas. Ningún toro cayó de un espadazo, y ambos entraban a matar sin criterio, saliéndose de la suerte y soltando el brazo por si sonaba la flauta. Pero la flauta sonó pero no como ellos esperaban, sino de manera desafinada que chirrió en la vista de los aficionados. Ninguno de ellos se tiró a matar por derecho y ambos tuvieron la fortuna de cara en la suerte suprema, Aguilar en el primero y Javier Jiménez en el quinto. Todo lo demás fue un recital de pinchazos y descabellos impropios de matadores de toros. En su haber quedó el haberse enfrentado a una corrida de las denominadas duras, de esas que los figuritas, esos que se lo llevan crudo durante toda la temporada, no quieren ni oir hablar.

La corrida de La Quinta tampoco fue un ejemplo a seguir de casta, y salvo el segundo que llegó a la muleta con mucho peligro, los demás mostraron mucha mansedumbre pero también nobleza añadiendo en su defensa que las cuadrillas tampoco estuvieron muy afinadas. Hubo toros que se dejaron torear, como le ocurrió al quinto, un manso que llegó a la muleta con mucho recorrido y con la intención de poner en bandeja el triunfo del torero. Pero el sevillano Javier Jiménez hizo lo que pudo,. Cierto que sacó algunos muletazos largos y templados, pero en otros se limitó a acompañar el viaje de su enemigo sin llegar cruzarse como requería la ocasión Hubiera sido un momento cumbre de su carrera y a mi entender la dejó escapar. Al tercero de la tarde, un animal que le costaba humillar no intentó someterlo, y tanto al pasarlo por el pitón derecho como por el izquierdo, el torero no se acopló a la bonanza que le ofrecía su enemigo.

Alberto Aguilar por su parte y como director de lidia, le tocó despenar a cuatro enemigos. En su primero, el que abría plaza y feria, fue un animal que acudía al engaño con la cara alta. El torero con la muleta en la izquierda consiguió algunos naturales limpios, pero por el derecho no quiso pelea. Fue rajándose según transcurría la faena y el torero nada más pudo aportar a su corto repertorio. En el cuarto, cometió el error de no someterlo por bajo, rematando los muletazos por alto, y a pesar de conseguir algún natural, la faena adoleció de mando. Al final se le fue la mano con la cantidad y le faltó algo más de calidad. En la faena del sexto, que mató por cogida de su compañero, David Galván, al torero madrileño le faltó confianza, y todos los muletazos que ejecutaba fueron punteados por su enemigo. El torero quiso sustituir de nuevo la cantidad por la calidad y lo único que consiguió fue el frio calara en los huesos de los espectadores, que le pedían desesperados la finalización del festejo..

Al único enemigo que se enfrentó David Galván fue un manso encastado que recibió una mala lidia y el burel llegó a la muleta con la lección aprendida. El torero intentó someterlo pero remataba los muletazos por alto, y el manso encastado no le perdonó esos atrevimientos, y en un descuido se lo echo a los lomos, y una vez en la arena le tiró unos derrotes espeluznantes enviándolo a la enfermería. A recuperarse, torero.


©Pepeíllo.

domingo, 16 de abril de 2017

16 de abril de 2017: Así no se torea, maestro


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.


Ganadería

6 toros de la ganadería de Montealto, encaste Juan Pedro Domecq en las líneas de Luis Algarra y El Ventorrillo. Muy desigual de presentación. En general mansa y descastada, algunos ejemplares se dejaron torear en la muleta. El quinto, jabonero de capa, fue aplaudido en el arrastre. Sin embargo el sexto recibió tímidos pitos cuando era arrastrado al desolladero.

Terna:

Mano a mano:

  • Curro Díaz: De marino y oro. Estocada arriba. Tímidos aplausos. Metisaca y bajonazo. Silencio. Bajonazo. División de opiniones cuando saluda. . 
  • José Garrido: De grana y oro. Estocada desprendida. Silencio. Estocada baja. Silencio. Bajonazo, estocada tendida, pinchazo y dos descabellos. Silencio. 

         David Saleri: Sobresaliente. No intervino durante la lidia. .

Presidente: D. Justo Polo Ramos.

Su actuación pasó desapercibida.

Suerte de varas:

  1. Capanegra. 540 Kg: Solo se le vio en la primera vara, que empujó con fijeza, saliendo suelto del embroque y marchándose al reserva. Mansote que no se entregó en la muleta. .
  2. Virtuoso. 505 Kg. .En el primer puyazo se dejó pegar, en la segunda el caballo se colocó mal y le castigó trasero. Manso sin ninguna transmisión a los tendidos. .
  3. Argentino. 630 Kg: En la primera vara el picador no estuvo afortunado, castigó trasero y el animal se dejó pegar saliendo suelto del caballo. En la segunda entrada se limitó a defenderse. Manso, descastado y peligroso en la muleta.
  4. Bordador. 678 Kg: Le tapó la salida en la primera entrada al caballo y el animal no se empleó. En la segunda no lo castigo a pesar de marcar trasero. Mansote, que dio juego en la muleta pero el torero no estuvo a la altura. Murió con la boca cerrada. 
  5. Campanita. 615 Kg: Acudió suelto al montado, el picador marcó trasero pero no lo castigó y salió suelto. En la segunda vara se defendió y volvió a salir suelto. Manso que se vino arriba en la muleta. 
  6. Novillero. 680 Kg. En la primera vara empujó con fijeza pero salió suelto, en la segunda manseó y salió suelto al sentir el castigo. Manso, descastado que acudió a la muleta con nobleza.

Cuadrillas y otros:

La plaza registro algo más de media entrada. La tarde fue apacible de temperatura. Oscar Castellanos se lució en un par de banderillas en el quinto. Sin embargo sus compañeros estuvieron rematadamente mal en la colocación de los rehiletes en el tercero. Manuel Larios se lució en la brega del cuarto. 

Comentarios:

Curro Díaz a punto estuvo de liarla en el quinto, pero le faltó a su faena algo de ligazón y continuidad y también firmeza, ya que escondió la pierna contraria casi toda la faena. Aunque el toro comenzó calamocheando y tocando la muleta del torero en cada pase, poco a poco el de Linares fue corrigiendo el defecto hasta conseguir meter en la pañosa la embestida de su enemigo, sacándole algunos muletazos limpios que pusieron los olés en la garganta de los aficionados, sobre todo al inicio de faena, con unos trincherazos que pararon el tiempo. Pero la faena fue de altibajos, a muletazos desmayados rematados en la cadera, continuaban otros sueltos que más parecían el acompañamiento a una faena de aliño, restándole a su labor la rotundidad que merecía la ocasión. Por el mismo trance pasó el torero pacense, José Garrido, en el sexto de la tarde, y recalco lo de trance porque a pesar de ser un manso de libro, el matador lo sujetó en la muleta, pero a partir de aquí el toro metió la cabeza con nobleza, y su labor careció de la hondura que esperaba el aficionado. El torero estuvo durante toda la faena en la oreja de su enemigo, perdiendo una ocasión importante en su carrera ante un noble animal que le puso en bandeja el triunfo, confundiendo la cantidad con la calidad. Alguien tenía que haber aconsejado a Garrido que estaba en Madrid, y a pesar de los enemigos que acechan a Las Ventas con el propósito de convertirla en una plaza festivalera, donde los taurinos puedan campar a sus anchas, los aficionados aún siguen premiando a los toreros que intentar hacer bien su labor, y en este caso José Garrido no estuvo acertado. 

Estos fueron los toros más destacados de la corrida, ya que el resto de cada lote defraudó a la concurrencia. Tanto el primero como el segundo de Curro Díaz fueron animales deslucidos. El primero no transmitía nada a los tendidos y el coleta decidió abreviar y tomar el hacer. Su segundo llegó a la muleta con la lección aprendida de lo que fue una mala lidia, y en lugar de embestir, topaba en el engaño, intentando rebañar lo que dejaba atrás,

José Garrido en el segundo de la tarde, un toro que su juego no llegó a los tendidos, se limitó a acompañar la embestida y cuando citaba lo hacía escondiendo la pierna contraria, Estuvo valiente el torero al pararse el toro en mitad de un muletazo aguantando el envite de su enemigo. Por el pitón izquierdo el burel no tuvo recorrido mostrando peligro en sus acometidas. Su segundo recibió una buena lidia y este hecho motivó que el toro llegase a la muleta con ganas de poner un triunfo en manos del torero, pero Garrido no se acopló a las acometidas del burel, sobre todo por el pitón izquierdo, perdiendo una clara oportunidad de triunfo con el toreo que exige que merecía la ocasión. Por este motivo prolongó la faena llegando a aburrir al personal. Solo una recomendación al torero: “A Madrid se viene a torear, no a pegar pases”



©Pepeíllo.

domingo, 9 de abril de 2017

9 de abril de 2017: Así no se hace afición


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganaderías

6 toros de la ganadería de Victorino Martín y un sobrero, de San Martín, lidiado en sexto lugar, ambas ganaderías de procedencia Marqués de Albaserrada-Santa Coloma. Mal presentados, el tercero y quinto muy justos de trapío, el cuarto con romana, en general mansos, blandos y excepto el segundo y el sexto, peligrosos en la muleta. El cuarto fue aplaudido de salida pero pitado en el arrastre junto al primero, quinto y sexto. Se lidiaron toros de tres camadas, que unido a algunos comentarios que saltaban de los aficionados próximos, los cuales denominaron la corrida como una limpieza de corrales. . 

Terna:
  • Iván Fandiño: De caña y oro. Bajonazo saliéndose de la suerte y dos descabellos. Silencio. En el segundo, pinchazo y estocada baja y trasera. Bronca. . 
  • Alberto Aguilar: De azul pavo y oro. Pinchazo hondo arriba. Silencio. En su segundo, pinchazo, aviso, estocada delantera saliendo arrollado, 2º aviso y 2 descabellos. Aplausos de cortesía de un público generoso.
  • Gómez del Pilar: De azul y oro. Estocada caída y atravesada en el toro de su confirmación. Silencio. En su segundo 2 pinchazos, estocada caída y atravesada, aviso y dos descabellos. Silencio benevolente. . 

Presidente: D. Trinidad López Pastor.

Le costó al usía devolver al sexto, lidiado en quinto lugar, cuando era evidente que no reunía condiciones para la lidia. Intentó que el público se tragase al inválido, pero en el tercio de banderillas tuvo que dar la razón a los aficionados que solicitaron su devolución desde los primeros compases de su aparición en el ruedo. Pero el mal ya estaba hecho, y siempre, en la línea de perjudicar a la fiesta. En el pecado llevó la penitencia.

Suerte de varas
  1. Estaquero. 598 Kg: En las dos veces que entró al caballo fue puesto de largo pero tuvo que cerrarlo al no arrancarse. Se dejó pegar en su pelea con el varilarguero, aunque mostró señales de manso, escarbando continuamente y saliendo suelto del caballo. Manso, descastado y llevando mucho peligro en el juego con la muleta.
  2. Barbacano. 549 Kg. .En la primera vara fue castigado trasero y el animal se dejó pegar. Le tapó la salida. En la segunda entrada no se empleó. Sin casta y peligroso por el pitón derecho.
  3. Buscador. 553 Kg:. En la primera entrada apretó pero en la segunda se dejó pegar. El piquero se agarró arriba en ambas entradas. Manso y peligroso. Una alimaña.
  4. Bosquimano. 631 Kg: En la primera vara le arreó de lo lindo y en la segunda se limitó a aguantarlo. Toro sin casta que se rajó en la muleta.
  5. Murallón. 528 Kg: Defraudó en el caballo debido a la blandura mostrada en la pelea. El animal blando y sin gota de casta. 
  6. Cadencioso. 552 Kg. Sobrero de San Martín. Fue castigado muy trasero en ambas entradas sin pudor. El toro no se entregó en la pelea y fue protestado debido a su falta de fuerzas.

Cuadrillas y otros

Ante tres cuartos de entrada y en una tarde soleada y de buena temperatura, al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de Adrián Hinojosa, el niño que quiso ser torero, fallecido el pasado sábado a causa de una enfermedad sin esperanza de cura. Cada torero le brindó un toro. Gómez del Pilar confirmó alternativa de manos de Fandiño. En el quinto se corrió turno ya que el torero Alberto Aguilar se retiró a la enfermería, en su lugar salió el sexto, que le correspondía a Gómez del Pilar. El picador Juan Carlos Sánchez, de la cuadrilla de Aguilar, se lució en el tercero, marcando el castigo arriba, como tiene que ser. En el cuarto los toreros de plata, Roberto Martín, Jarocho y Víctor Manuel Martínez tuvieron que desmonterarse en banderillas.

Comentarios:

El ganado de Victorino Martín no convenció a los aficionados. Los toreros tampoco, y así no hacen afición. De esta manera, escueta podría definirse el resultado de la corrida, pero habrá que decir algo más. Algo más como que Fandiño perdió el estado de gracia que tuvo y continúa en el tono apático desde su encerrona en Madrid, el 29 de marco del 2015, sin encontrar el rumbo de una carrera que puede llenarse de escabrosos senderos sino aprieta con ganas el pedal de su muleta, intentando dar muestras de un interés por recuperar el terreno perdido. Se le vio sin sitio, dejándose ir al desolladero a su primero, donde solo mostró algunos detalles. En su segundo el burel repetía la embestida por el derecho, pero el matador no llegó a acoplarse, mostrando una desconfianza impropia de un torero que quiere ser figura. Por el izquierdo solo hizo muestras de querer, pero no pudo con las exigencias de su enemigo. Ya lo decía Belmonte, al toro hay que hacerle entrar por donde no quiere, todo lo demás, no es sea cuento, pero casi. Siendo generoso diré que la fiesta necesita toreros con casta como él, pero no en esta situación. Por los mentideros de la plaza se comentaba que solo tiene firmadas las corridas de San Isidro, sea mentira o verdad, a nadie extraño el comentario. 

Alberto Aguilar tampoco lució a gran altura. El madrileño, fajado en mil batallas y con toros con intenciones viperinas, su primero fue uno de ellos, tampoco convención a la parroquia presente. Un animal de embestida incierta, pero la muleta del torero mostró muchas precauciones, y claro, el encaste de esta ganadería no perdona las dudas que los toreros muestran durante la lidia, Ese es uno de los motivos por el cual las figuras no se anuncian con este tipo de ganado. Conclusión, el toro terminó mandando en la pelea y el torero obedeciendo con sus dudas a cuestas. Después de despenar a su primero se retiró a la enfermería, se corrió turno y en sexto lugar salió el quinto. Un sobrero de San Martín, feo de hechuras, blando y con buenas intenciones, pero el maestro no las aprovecho, tiró del recurso del torero fuera de cacho y con el pico por delante. Hasta el toro supongo que se quedaría sorprendido, preguntándose, todo este montaje de crianza a cuerpo de rey, para que ahora un torero en tarde aciaga me trate de esta manera. Anoté dos derechazos templados, pero ante la nobleza de su enemigo, el torero debía haber mostrado otra disposición. Al final casi recibe los tres avisos.

Gómez del Pilar recibió al toro de su confirmación a portagayola creando en los tendidos un momento de suspense ya que el animal se paró en la suerte. Ya con la muleta en la mano, marcó una primera serie aguantando el envite de su enemigo, pero lo de siempre, a estos toros hay que hacerles las cosas muy bien, sino comienzan a desengañarse, y éste terminó buscando lo que dejaba atrás. La faena no tomó el camino que exigía el animal, el torero continuó poniéndose bonito en la cara de su enemigo y el Victorino no se lo permitió. Al natural acudía con la cara alta, transmitiendo a los tendidos la preocupación de la cornada. Su segundo se corrió en quinto lugar por lo ya expuesto, el torero se dejó la confianza en el callejón y su enemigo las ganas de repetir en los corrales, parándose en cada muletazo. Este hecho aumento la desconfianza del torero. 

Ya es una frase manida, ¡tarde de expectación, tarde de decepción!. Otra vez será.



©Pepeíllo.

domingo, 2 de abril de 2017

2 de abril de 2017: El quinto salvó a La Quinta


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida Goyesca.


Ganaderías

5 Novillos de La Quinta y 1 de Rehuelga lidiado en sexto lugar, ambas ganaderías de procedencia Santa Coloma. El segundo fue devuelto a los corrales por inválido y sustituido por un sobrero de la ganadería de San Martín, de la misma procedencia. Mal presentados, mansos, blandos y de juego variado en la muleta, destacando el quinto que con un preciado pitón izquierdo salvo la tarde y la honrilla del ganadero.

Terna:
  • Manolo Vanegas: De malva y oro. Estocada entrando por derecho que sale trompicado. Tímidos aplausos. Estocada algo atravesada en el cuarto, recibiendo con ello una ovación. Tuvo que despenar al tercero con una estocada que hizo guardia y al sexto al ser cogido su compañero García Navarrete. En el tercero, silencio. En el sexto estocada trasera atracándose de toro. Aviso. Aplausos. 
  • Ángel Sánchez: De rosa palo y oro. En el primero de su lote, metisaca perdiendo la muleta. Pinchazo y estocada traserilla perdiendo de nuevo la muleta. Aplausos del autobús. Tres pinchazos y estocada. Vuelta al ruedo. 
  • García Navarrete: De azul pavo y oro. Fue corneado por su primero al entrar a matar, y fue retirado a la enfermería. Al burel lo despenó Manolo Vanegas. 

Presidente: D. Jesús Mª Gómez. Sin comentarios significativos en su labor. 

Suerte de varas: 

  1. Hurón. 453 Kg: Protestado por falta de trapío. No fue castigado en las ocasiones que acudió al caballo e hizo una fea pelea con el montado. Fue un novillo blando con una sosa embestida.
  2. Cigarrón. 534 Kg. Justo de cara. Sobrero de San Martín. En la primera entrada al caballo fue picado muy delantero tapándole la salida. El animal mostró blandura y mansedumbre. En la segunda entrada el piquero rectificó el castigo pero continuó mostrando signos de mansedumbre. Novillo blando y manso que mostró peligro en la muleta.
  3. Coletero. 460 Kg: En ambas entradas al caballo mostró mansedumbre y salió suelto. Su juego fue de manso, blando y complicado en la muleta. 
  4. Fontanero. 508 Kg: En la primera vara fue castigado trasero y se defendió, saliendo suelto. En la segunda se arrancó de largo pero salió suelto al sentir en castigo del hierro. Manso que se dejó torear en el último tercio.
  5. Pavito. 460 Kg: En ambas entradas fue mal picado. En la primera hizo una fea pelea y en la segunda se dejó pegar. Manseó en el caballo y puso el triunfo en la muleta de su matador, embistiendo con una clase soberana.
  6. Jarduo. 472 Kg. De la ganadería de Rehuelga. El picador lo castigó sin piedad. En la primera vara marcó en el brazuelo y en la segunda le arreó con saña. ¡Vengativo el montado! El novillo manso, llegó a la muleta con mucho sentido debido a la mala lidia a que fue sometido.

Cuadrillas y otros

En una tarde de temperatura fresca y con casi media entrada, se celebró la segunda novillada de la temporada. Hicieron su presentación en el coso venteño los novilleros, Ángel Sánchez y Daniel García Navarrete. En el tercero de la tarde el torero jienense, Daniel García Navarrete recibió dos cornadas graves al entrar a matar, una en el muslo y otra en el cuello. El novillo se enceló con el torero sobre la arena tirándole derrotes, marcando en los tendidos unos momentos dramáticos hasta que los peones pudieron separar al animal de la presa. Las dos cornadas fueron graves y a punto estuvieron de terminar dramáticamente. También el torero de plata, Fernando Téllez fue volteado por el segundo de la tarde, siendo retirado a la enfermería por sus compañeros. En el quinto reapareció. 

El sexto recibió una lidia muy mala. Los profesionales de plata tuvieron que pasar cinco veces por la cara de su enemigo para colocar los cuatro palos reglamentarios. Una vergüenza para todo aquel que sienta vestirse de torero. 

Comentarios:

El quinto de la tarde salvó a La Quinta, se asemeja a un retruécano pero fue la verdad. Los novillos de La Quinta fueron deslucidos, mansos, blandos y sin gota de casta, pero el quinto sacó nobleza y mucha clase, con una embestida tan clara y arando el ruedo con el morro, el torero sacó de su muleta unos naturales que levantaron los olés de los tendidos, sin descomponer la figura, arrastrando la bambas de la muleta por la arena. Fueron unas series donde cada muletazo era eterno, llevando al burel prendido en los vuelos de la pañosa, quedando colocado para el siguiente muletazo. Tuvo mucha hondura la faena, pero para poner un pero, sin ánimo de molestar a los se llegaron a emocionar, el torero debía haberse cruzado algo más, ya que citaba con la pierna contraria escondida, y el animal no merecía ese detalle. Pero los sueños fraguados con el toreo hondo se desmoronaron al entrar a matar. Fue una pena, torero, pero la suerte suprema de la misma manera que da, quita. También dejó el torero dibujadas unas verónicas en un quite que no dejaron indiferentes a los aficionados. En el segundo de la tarde y ante un sobrero de San Martín, el torero madrileño se encontró con un animal con una embestida incierta y a pesar que intentó pasarlo en la muleta con mucha quietud, al novillo le costaba tragarse los muletazos, y en lugar de usar las lecciones de lidia, intentó el toreo moderno ante un animal que no mereció ese detalle y que perdía la verticalidad en cuanto lo sometía.

El venezolano Manolo Vanegas por su parte, le tocó lidiar tres novillos, más el tercero, donde solamente tuvo que cuadrarlo para entrar a matar. . Tuvo que ser un momento duro para el torero después de la cogida de su compañero de cartel. En su primero se encontró con un enemigo blando y soso en la embestida, al cual no podía bajarle la mano ya que el animal le rendía cuentas al albero hincando las manos. El astado solo tuvo nobleza, pero con esa materia el torero nada pudo hacer. En el cuarto intentó el toreo templado pero la faena no llegó a los tendidos. El novillo tenía poco recorrido y el coleta tiro en todo momento de pico. En el toreo al natural se limitó a acompañar el viaje de su enemigo. Al final se puso pesado. El sexto, un novillo de Rehuelga, llegó a la muleta con mucho sentido, motivado por la mala lidia recibida y no permitió que el torero lo mangonease con el toreo moderno. El matador terminó desconfiado y remató su faena con las consabidas manoletinas que casi le cuesta un disgusto.

El único novillo que Daniel García Navarrete toreó fue un galán que no quiso pelea en ningún momento y cuando acudía a la muleta lo hacía buscando la presa que se escondía detrás de ella. El matador no encontró los recursos para este tipo de enemigo y quiso hacer las cosas poniéndose bonito, pero lo único que consiguió fue exponer con una faena que su enemigo no se merecía por su falta de casta. Al natural lo desbordó Después de intentarlo por ambos pitones, y al entrar a matar el astado lo prendió encelándose con el torero con mucha violencia. Le deseamos una pronta recuperación.



©Pepeíllo.