Plaza de toros de Guadalix de la Sierra. Corrida de toros. FERIA DEL AFICIONADO
“Olé, olé y olé la suerte de varas”
A Guillermo y Sofía.
El cartel de “No hay billetes” colocado el sábado por la tarde en el frontal de la plaza junto a las taquillas, sirvió para que los miembros de la organización de la Peña Tres Puyazos, comenzaran a abrazarse y supongo con el mismo sentimiento que lo harían al comprobar el resultado del festejo. Un previo y un epílogo lleno de emociones de este grupo de románticos aficionados que han puesto los puntos sobre las íes de cómo se debe montar un festejo con dos argumentos solo: Afición y sentir la fiesta en toda su pureza y con ello consiguieron llenar la plaza..
Pero eso fue un detalle emotivo que he querido dejar reflejado, de este grupo de “trasnochados” amigos que como dije, juegan a empresarios pero con despachos ventilados y llevando a la arena la verdad de este espectáculo conmovedor, sin trampa ni cartón, una verdad desenfocada de los medios de comunicación adictos al régimen de los despachos taurinos, que dejó al descubierto la fetidez que manan de ellos. La terna fue recibida con unos aplausos de reconocimiento a su honradez.
Pero, como dicen los niños “la verdad verdadera” continuó desarrollándose en el coso. De chiqueros fueron apareciendo seis ejemplares de impresionante porte y arboladura, “OJO”, en puntas, tres de Prieto de la Cal y tres de Reta Casta Navarra. Bóvidos de preciosa lámina, excepto el sexto de Reta Casta Navarra más terciado y feo de hechuras, de variado comportamiento, reuniendo en seis bureles casi todo lo que se puede esperar de una corrida de toros en toda regla: mansedumbre, bravura, casta, aunque sea mala, pero casta… En fin, un espectáculo que transmitió a los tendidos la emoción que debe imperar en estos festejos. Hasta la lluvia tuvo el detalle de respetar el festejo, ya que nada más finalizado comenzó a llover con fuerza. Como dije: ¡Olé, ole y ole!
Terna:
Sánchez Vara. De marino y oro. En su primero de Prieto de la Cal, estocada baja, tendida y trasera. Saludos. En el cuarto estocada habilidosa trasera. Vuelta al ruedo.
Joselillo: De grana y oro. Dos pinchazos y un tercero hondo y tres descabellos tras aviso, a su primero de Reta de Casta Navarra. Aplausos. En el quinto se le fue la mano y le recetó una estocada trapacera que solo le marcó la piel haciendo guardia. Pinchazo y estocada. Silencio.
Francisco Montero. De grana y oro. En el tercero de Prieto de la Cal, estocada tirándose por derecho que rueda sin puntilla. Oreja. En el sexto estocada baja, el animal no se mereció ese castigo. Aviso. Silencio.
Presidente: D. Víctor Ferra.
Sin problemas en su cometido.
Joselillo: De grana y oro. Dos pinchazos y un tercero hondo y tres descabellos tras aviso, a su primero de Reta de Casta Navarra. Aplausos. En el quinto se le fue la mano y le recetó una estocada trapacera que solo le marcó la piel haciendo guardia. Pinchazo y estocada. Silencio.
Francisco Montero. De grana y oro. En el tercero de Prieto de la Cal, estocada tirándose por derecho que rueda sin puntilla. Oreja. En el sexto estocada baja, el animal no se mereció ese castigo. Aviso. Silencio.
Presidente: D. Víctor Ferra.
Sin problemas en su cometido.
Suerte de varas:
Fue tal la diferencia marcada en esta suerte de lo que han normalizado los taurinos que es complicado resumir las emociones vividas en la ejecución de este tercio. Todos los toros acudieron al caballo tres veces excepto el quinto que lo hizo cuatro. Fue un auténtico espectáculo. Os contaré un detalle personal: Al día siguiente me encontré en la puerta de la plaza con un amigo y que silenciaré su nombre por qué la mayoría de nuestro grupo lo conoce: me dijo, “Lo que vimos ayer por la tarde posiblemente tardaremos mucho en volverlo a ver”. La cita encierra un contenido que se ajusta a lo vivido. Le contesté: “ojalá te equivoques”. El tiempo lo dirá. Dicho queda. En el segundo el picador Juan A. Agudo, abandonó el ruedo entre aplausos.
CUADRILLAS.
Los toros han puesto, ponen y pondrán a cada uno en su sitio. En el tercio de banderillas brillaron a gran altura las cuadrillas de Francisco Montero en el tercero y sexto y la de Sánchez Vara en el cuarto. En el segundo tuvo que desmonterarse el torero de plata Miguel Ventosa y en sexto dos de la cuadrilla de Francisco Montero.
TORO A TORO
1º Ligero: N. 71. Jabonero claro. Prieto de la Cal. En la primera vara el picador se agarró arriba pero el animal no empujó. En la segunda tardeó y cuando acudió de nuevo al ligero caballo de picar, el montado midió el castigo y el toro no tuvo fijeza. En la tercera entrada y colocado de lejos, volvió a tardear y el montado solo marcó el castigo.
2º Picuezo. N. 51. Castaño. Reta Casta Navarra. En la cita con el ligero caballo salió suelto al sentir el hierro. En la segunda manseó escarbando antes de acudir al peto. Se arrancó de largo y el picador se agarró algo trasero. El burel, un manso encastado, ofreció una preciosa pelea. En la tercera entrada tardeó en acudir al caballo, con detalles de manso, y cuando lo hizo salió suelto al sentir el castigo.
3º Hocicón. N. 22. Jabonero claro. Prieto de la Cal. Acudió al ligero caballo al relance y el picador levantó la vara midiendo el castigo. En la segunda entrada y después de arrancase con tranco el picador no se agarró arriba. En la tercera consiguió marcar el castigo arriba pero el toro no se empleó, limitándose a sujetarlo.
4º Señor. N. 53. Castaño. Reta de Casta Navarra. Acudió al montado en corto y derribó la montura. En la segunda entrada y puesto a distancia, fue castigado algo trasero y no tuvo fijeza en la pelea. En la tercera el picador se agarró arriba pero Señor salió suelto y volvió a entrar al relace.
5º Veragüeño. N. 47. Jabonero. Prieto de la Cal. Cuando acudió al caballo el picador tiró la vara con clase pero marcó algo trasero. En la segunda fue colocado en suerte con capotazos por arriba, el picador tuvo el detalle de levantar la vara con profesionalidad al marcar trasero el castigo. En la tercera el castigo cayó algo trasero y en la cuarta entrada me quedé con la belleza con que fue ejecutada esta suerte.
6º Trolero. N. 52. Castaño chorreado. Reta de Casta Navarra. En la primera entrada se agarró algo trasero y el juego fue sin fijeza, tanto del animal como del caballo. En la segunda se arrancó presto al caballo y el picador marcó en su sitio. Y se peleó noblemente con el montado. En la tercera vara el picador hizo una exhibición del manejo del caballo para llamar la atención del animal colocado en la distancia. Cuando Trolero acudió al montado el toro se rajó después de recibir el castigo en el morrillo. Donde deber ser. El picador abandonó el ruedo entre aplausos.
3º Hocicón. N. 22. Jabonero claro. Prieto de la Cal. Acudió al ligero caballo al relance y el picador levantó la vara midiendo el castigo. En la segunda entrada y después de arrancase con tranco el picador no se agarró arriba. En la tercera consiguió marcar el castigo arriba pero el toro no se empleó, limitándose a sujetarlo.
4º Señor. N. 53. Castaño. Reta de Casta Navarra. Acudió al montado en corto y derribó la montura. En la segunda entrada y puesto a distancia, fue castigado algo trasero y no tuvo fijeza en la pelea. En la tercera el picador se agarró arriba pero Señor salió suelto y volvió a entrar al relace.
5º Veragüeño. N. 47. Jabonero. Prieto de la Cal. Cuando acudió al caballo el picador tiró la vara con clase pero marcó algo trasero. En la segunda fue colocado en suerte con capotazos por arriba, el picador tuvo el detalle de levantar la vara con profesionalidad al marcar trasero el castigo. En la tercera el castigo cayó algo trasero y en la cuarta entrada me quedé con la belleza con que fue ejecutada esta suerte.
6º Trolero. N. 52. Castaño chorreado. Reta de Casta Navarra. En la primera entrada se agarró algo trasero y el juego fue sin fijeza, tanto del animal como del caballo. En la segunda se arrancó presto al caballo y el picador marcó en su sitio. Y se peleó noblemente con el montado. En la tercera vara el picador hizo una exhibición del manejo del caballo para llamar la atención del animal colocado en la distancia. Cuando Trolero acudió al montado el toro se rajó después de recibir el castigo en el morrillo. Donde deber ser. El picador abandonó el ruedo entre aplausos.
Crónica:
Me atrevería a decir que después de las emociones vividas en el primer tercio, casi todo lo ocurrido después pasó a un segundo plano. Pero no. Los toreros se anunciaron con ganado exigente y hay que ser respetuosos con sus cometidos, ya que fueron ellos los que se prestaron a que este tercio alcanzara cotas de belleza, que habitualmente no se ve en ninguna plaza.
Comenzaremos con Sánchez Vara, que estuvo en su cometido de director de lidia durante toda la corrida. Recibió a su primero, un precioso ejemplar de lámina de otra época y muy descarado, con el capote y lo desarmó en su intento de lucimiento. Cuando llegó al último tercio, Ligero fue exigente en la pelea y el torero alcarreño lo sacó a los medios pero se pudo comprobar en su juego con la pañosa que su virtud no iba a ser la humillación y con el agravante que sabía lo que dejaba atrás en cada muletazo. Al torero la faltó haberlo sometido por bajo y si no lo hizo, tendría sus motivos. Las complicaciones del prietodelacal fueron en aumento y el torero decidió tomar el acero. Olvidaba comentar que también pareó a su enemigo, y desde el tendido un espectador le dijo: “cita sentado en una silla”, y el torero muy diplomático le señaló que en el cuarto. Sobran los comentarios… En el cuarto un “pavo” con dos puñales como defensas y con romana, Intentó recibirlo con modales capoteriles, pero al pavo no debió gustarle mucho el recibimiento. Le diría que allí solo se luciría él. Tuvimos que esperar al último tercio para comprobar en qué estado llegaba a la muleta. Las credenciales de Señor fueron evidentes. Comenzó soltando la cara en su condición de manso encastado sin ofrecer al torero un ápice de lucimiento aunque fuera en su experiencia de lidiador.
En segundo lugar apareció en el ruedo Picuezo, un retacastanavarra que era un torazo. Joselillo lo recibió con el percal templando las embestidas de su enemigo. En un descuido lo desarmó. Comenzó el manso encastado intentando comerse la muleta del madrileño y el matador tuvo que ajustarse a lo que le permitía su enemigo, que no fue otra cosa que procurar quitarle las moscas después de intentar someterlo bajando la mano, hecho que los aficionados agradecieron, tanto el valor como la disposición del torero. Veragüeño apareció en quinto lugar y comenzó metiendo la cara en el capote y el torero tratando de templar las acometidas, pero cuando llegó a la muleta solo le mostró malas intenciones haciéndose dueño de la situación sin ninguna opción para el torero.
Francisco Montero se lució con el capote ante el jabonero corrido en tercer lugar. Después de brindar la faena a un miembro de su cuadrilla se dobló con Hocicón y le recetó dos tandas por el pitón derecho, la segunda más ajustada y sin descomponer la figura. El animal comenzó a presentarle complicaciones, se tragaba el primer muletazo pero el segundo no. Cuando lo intentó al natural se quedaba corto, existiendo una pugna por ganar la pelea. A mi entender el toro estuvo por encima del torero. En sexto lugar apareció Trolero y lo hizo con pies y sin dar opción al lucimiento con el capote. Tuvimos que esperar al último tercio para ver el juego que le ofrecía al matador. Lo sacó a los medios pero el animal no respondió en esos terrenos. Lo cerró en querencias y apareció la mansedumbre del animal y el valor del torero, realizando la faena pegado a tablas y en momentos en toriles. Se la jugó Francisco Montero y al final pudo someter al manso en su terreno, sacándole lo que no quiso darle en los medios, llevando la emoción a los tendidos, ese valor añadido que tanto les cuesta ofrecer a los figuras. Pero el toro, es el toro, con sus luces y sus sombres y en ambas tiene que llevar en su genes la emoción, sino. la fiesta es otra cosa.
©Pepeíllo.
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