sábado, 9 de mayo de 2026

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros.

FERIA DE SAN ISIDRO. 2ª DE FERIA.

A Ainara por su cuarto cumpleaños y a su abuelo por muchos más.

“No hay toreros para las dificultades”

Segunda de feria. 22.964 según las cuentas de la empresa. Un ganado cinqueño y bien presentado que ofreció oportunidades a los tres matadores ofreciéndoles mansedumbre y casta, los toreros anduvieron descastados y remisos en echar la pata p`lante.

Terna:

Miguel Ángel Perera. De purísima y oro. Estocada casi entera y siete descabellos. Pitos. En el cuarto dos pinchazos y estocada baja. División de opiniones.

Daniel Luque: De azul cielo y oro. Pinchazo, estocada desprendida y descabello. Silencio. Media arriba, aviso y descabello. Silencio.

Tomás Rufo. De tabaco y oro. Pinchazo entrando fuera de cacho, dos pinchazos más, aviso, estocada baja y dos descabellos. Silencio. En el sexto estocada baja saliéndose de la suerte, aviso, tres descabellos. El toro se echó aburrido de tanto matarife suelto por el ruedo. Silencio.

Presidente: D. Iñaki San Juan Rodríguez.

Sin problemas en la ejecución de sus funciones. ¡Qué diferencia presidente!

Suerte de varas:

El cuarto empujó en el caballo y derribó dos veces, el picador aguantó las acometidas del burel  sentado en el caballo y defendiendo al equino con torería. Terminó su labor entre aplausos del respetable. Sus hermanos de camada mostraron mansedumbre. El segundo a punto estuvo de recibir el castigo de ser fogueado.

CUADRILLAS.

En el cuarto se lució El Fini al no conseguir su matador fijar al toro de salida, al ser desarmado tuvo que tomar el olivo. En el segundo se desmonteraron Juan Contreras y Jesús Arruga, y en el sexto lo hicieron Sergio Blasco y Fernando Sánchez.

Crónica:

Apareció el sexto de nombre Carretero, y después de una fea pelea en varas, llegó a la muleta exigiendo un torero y eso fue lo que no encontró. Tomás Rufo creyó que tenía un toro a la medida y no. La casta no tiene medida, solo exigencia y eso fue lo que hizo, exigir que el toledano encontrara el sitio para contrarrestar la nobleza encastada que le ofreció su enemigo. No llegó a ajustar su muletazos por ninguno de los pitones, y al final el toro se fue sin torear. Pero así es la casta. La gente de determinados tendidos le ofrecían los olés con medios pases y sin colocarse en su sitio, pero como la libertad es libre, cada uno interpreta el toreo de una manera. Al final fueron apagando sus gritos de triunfo ante la verdad que falto en su muleta. El tercero de nombre Bravito, fue castigado trasero y ante el empuje del animal el piquero le tapó la salida. El toro terminó defendiéndose. En el último tercio lo llevó al cuatro y el burel tenía que torear, pero había que bajarle la mano para que el de la Quinta mostrara su nobleza. Pero Rufo se dedicó a citar fuera de cacho, rematando para fuera los muletazos y perdiéndole pasos, y eso, no es torear. El toledano anduvo perdido ante un animal que llegó a hacer el avión en sus embestidas, estando muy por encima de su matador, aunque por el izquierdo tuvo menos recorrido.

Y Perera, que decimos de Perera. ¿Estuvo? ¿No estuvo? Lo único bueno que hizo fue que no recibió ningún aviso en sus faenas. Su primero de nombre Prisionero lo arrinconó en tablas al recibirlo de capote y tuvo que sacárselo para fuera rematando con una bonita media. Cuando tomó la muleta lo sacó a los medios y cuando citaba el animal punteaba la muleta, defecto que el pacense no supo corregir. El toro acudía al engaño sin humillar, pero no llegó a acoplarse. Lo intentó por el pitón izquierdo con el mismo resultado, con un toreo moderno, donde él es un experto. Perdiéndole pasos y rematando los muletazos para fuera. El cuarto, de nombre Rompecapa que al aparecer en el ruedo desarmó al matador y tuvo que tomar el olivo. Al animal lo fijó un miembro de su cuadrilla, el cual recibió un fuerte aplauso. En el caballo se empleó apretando en el peto y derribando al montado, pero llegó a la muleta muy aplomado en sus acometidas y con la cara por las nubes cuando acudía al engaño. El torero se justificó como fiel funcionario y los presentes pasaron página de lo ocurrido.

El siguiente que apareció en el albero fue Naranjito, un animal que tuvo que acudir cuatro veces al caballo y en cuarta entrada el piquero le hizo la carioca para librarle de las banderillas de fuego. Daniel Luque en el último tercio lo llevó al 5 y allí mostrar a los presentes que el animal acudía al engaño sin entregarse en la pelea y con la cara alta. Lo intentó con la mano de la verdad, pero el toro continuó mostrando su condición de manso. El quinto fue un toro algo más vareado y que atendía por Limonero, con el cual el sevillano de Gerena consiguió lucirse con el capote. El piquero tuvo que taparle la salida en la tercera entrada al caballo para que no saliera huyendo al sentir el hierro como hizo en la primera entrada. En el último tercio lo sacó a los medios y el animal le mostró sus exigencias y el torero le respondió con desconfianza. En lugar de lidiar lo pasó por el pitón izquierdo pero sin ningún interés en el lucimiento. Volvió por el derecho pero mostrando las mismas intenciones. Torero, la casta a veces es complicada de gestionar, y eso fue lo que la faltó a su labor.

©Pepeíllo.

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