Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros.
6ª DE FERIA. Ganadería El Vellosino.
“Hoy se torea mejor que nunca”
Hubo cambio de divisa en esta tarde de figuras. La ganadería anunciada del Parralejo fui sustituida con seis ejemplares de El Vellosino, para que el ganadero se sonrojase ante 22.964 espectadores por el juego que dio el encierro un día antes del Patrón de Madrid. Todos cinqueños excepto el tercero, con procedencia Juan Pedro domecq. Mansos, blandos y descastados. Varios de ellos fueron pitados en el arrastre. Como también se sonrojarían los organizadores del festejo. O no, ya que cuando estos toreros se vuelvan a vestir de luces, volverán a este camino, elegir un ganado impropio para una plaza de primera y a vivir con llenos en los tendidos.
Terna:
Sebastián Castella. De grana y oro con remates blancos. Un traje digno para un torero de oro, pero que no ha demostrado nada de lo que su nombre indica. En su primero media y descabello. Silencio. En el cuarto pinchazo, aviso, estocada algo delantera perdiendo la muleta en los tres intentos que llevó a cabo, 2º aviso, tres descabellos y al final el toro se echó. Silencio.
Daniel Luque: De malva y plata. Estocada algo trasera. Aviso. Aplausos muy generosos. En el quinto estocada trasera. Petición de los tendidos triunfalistas. Saludos
David de Miranda. De teja y oro. En su estocada caída. Silencio. En el sexto estocada baja aplaudida por los generosos tendidos de sol. Silencio.
Presidente: D. Pedro Fernández Serrano.
Hoy ha repetido el presidente del día de la inauguración de la feria. La corrida fue blanda y algún ejemplar debió ir camino del desolladero, como el primero, pero después de su breve historial, nadie esperaba que tomara esa decisión.
Suerte de varas:
David de Miranda. De teja y oro. En su estocada caída. Silencio. En el sexto estocada baja aplaudida por los generosos tendidos de sol. Silencio.
Presidente: D. Pedro Fernández Serrano.
Hoy ha repetido el presidente del día de la inauguración de la feria. La corrida fue blanda y algún ejemplar debió ir camino del desolladero, como el primero, pero después de su breve historial, nadie esperaba que tomara esa decisión.
Suerte de varas:
Hoy los montados han vuelto a las andadas. Han castigado con saña, tapándoles la salida y a unos animales que solo mostraron escasez de fuerzas y mansedumbre. Si se hubieran quedado en su casa, nadie los hubiera echado en falta. En esta ocasión estaban a los órdenes de figuras y tenían que cumplir con el fielato que marcan el reglamento y sus jefes de filas. Así la fiesta no va a ninguna parte.
CUADRILLAS.
En general cumplieron con su cometido. No hacía falta más esfuerzo. ¿Para qué? Los toros no lo necesitaban.
Crónica:
Decía en el proemio que los que viven de este negocio y sus adláteres, defienden que hoy se torea mejor que nunca. No será por lo han ofrecido hoy a los 22.964 espectadores. Los aficionados se preguntaran, ¿entonces por qué los toreros torean con tantas ventajas y se enfrentan a toros que son auténticos cadáveres como los de hoy? ¿Para limitarse a dar pases, aliviándose con el pico, colocados al hilo del pitón y aprovechando el viaje de sus enemigos? Para esos viajes no hacen falta tantas alforjas. Pero claro, cuando los aficionados conocen quien está detrás de estos esperpénticos espectáculos, todo cuadra. Hoy ha sido un día en que los despacho deben haber funcionado a la perfección, sobre todo en la elección del ganado, y echando la vista atrás, se darán cuenta que el montaje estaba muy preparado, y si suena la flauta, y la banda toca el pasodoble, Puerta Grande, como ocurrió el día de la inauguración de la feria en el cuarto, pues, miel sobre hojuelas.
Pero la terna se ha encontrado con un encierro que les debió dar vergüenza, cuando tomaban los trastos para el último tercio. Algunos tuvieron la osadía de desarrollar su labor en los terrenos donde iba a contar con el apoyo de los agradecidos espectadores de sol y con un mínimo esfuerzo, tenían el triunfo asegurado. Pero el ganado no lo permitió. Así Castella demostró una vez más que está pasado de temporadas y cada día tiene menos que aportar a la fiesta. En el cuarto recibió dos avisos y para qué. Daniel Luque aunque joven y camino de figura, demostró que está fuera de cacho esta temporada y también necesita un descanso y no dominical. En su primero y ante una faena falta de emoción y colmada de pesadez, se permitió lanzar una mirada furtiva a algunos aficionados que le protestaron la mediocridad de su labor.
David de Miranda puede ser un soplo de aire fresco a la fiesta, pero no con este ganado. En esta ocasión, dio pena ver los intentos de un torero ante un animal que solo mostró invalidez y nobleza para aburrir, ante este tipo de enemigos, quedando patente que los taurinos venden humo al decir que hoy se torea mejor que nunca, con el agravante que algunos espectadores lo compran. En su segundo le recomendarían que lo llevara al seis y de esta manera asegurarse el bochorno de las palmas de tango. No hubo toro para nada, ni para el triunfo ni para el fracaso.
Lo dicho, el encierro se dejaría en la dehesa la emoción y la exigencia de su fiereza que debe tener un animal de esta raza y en los corrales, la casta y la bravura. Supongo.
©Pepeíllo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario