jueves, 28 de mayo de 2026

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros.

“Corrida de la Prensa”.

“Un gallo convertido en pollito”

Se corrieron seis toros de Juan Pedro Domecq. Cinqueños, manejables para el lucimiento de los toreros. El coso colocó de nuevo el cartel de: “No hay billetes”. Bruno Aloi confirmó la alternativa, Diego Urdiales salió por La Puerta Grande y Roca Rey confirmó su fracaso toreando.

La corrida fue presidida por su Majestad el Rey desde una barrera del tendido 9. Los tres toreros brindaron las faenas de sus primeros enemigos.

Terna:

Diego Urdiales: De azul noche y oro. Estocada entrando por derecho. Oreja. En el cuarto estocada baja, aviso. El toro tardó en caer. Oreja. Salió por La Puerta Grande.

Roca Rey: De catafalco y oro. En su primero estocada tendida. Silencio. Estocada contraria. Oreja protestada.

Bruno Aloi. De blanco y oro. 4 pinchazos, sartenazo infame y estocada metiendo el brazo con habilidad saliéndose de la suerte. Silencio. En el sexto pinchazo y estocada trasera y contraria. Silencio.

Presidente: D. José Luis González González.

Volvió el presidente por el camino del triunfalismo y regaló un despojo a Roca Rey en el quinto sin criterio en su decisión. Los toritos seleccionados en el reconocimiento fueron para la ocasión.

Suerte de varas:

Volvieron a las andadas aunque creo que nunca se han marchado. Picaron trasero, tapándole la salida a los animales y mira que se comportaron como corderitos. En el sexto el picador Teo Caballero rompió la madera de la vara tres veces.

CUADRILLAS.

En el sexto tuvo que desmonterar Pablo Gallego, ganándole la cara en el primer par y superándose en el tercero. En el segundo tuvieron que pasar 4 veces para dejar cuatro palos.

Crónica:

Creíamos que lo habíamos visto todo en la feria, pero no contábamos que aún no se había anunciado Andrés Roca Rey. Y para eso es el rey que manda en la fiesta y no sentir en ningún momento la “soledad de los atardeceres” de su toreo. Pero ayer se debió sentir solo a pesar de recibir de la presidencia un despojo, como lo fue su faena, un despojo de toreo, y es que ayer se coló de rondón algo que posiblemente no esperaban. Y fue el toreo del veterano Diego Urdiales. Posiblemente fuera anunciado para abrir el cartel, como lo han hecho muchos toreros, bien en el horizonte de su retirada, o por la mediocridad de su toreo, buscando no molestar a las figuras del momento. Como decía el malogrado Patxi Andión en una de sus canciones, “Posiblemente, posiblemente”. Y si contamos que fuera posible, Urdiales vino de “pollito” y se convirtió en el gallo del corral, primero toreando a la verónica, mandando, templando las embestidas y llevando a su enemigo embebido en el percal. En dos de ellas casi parando el tiempo. Ese tiempo que debe pararse en algún momento para que “todos” reflexionen por el futuro de la fiesta. Un toreo que enamoró a los aficionados. Con la muleta volvió a lucir ese toreo sobrio, sin alardes pero elegante, sin descomponer la figura y de fuera adentro como han mandado siempre los cánones, que no necesito de ser sublime para apagar la luz de una vela que luce con falsa luminosidad con un toreo vulgar y ventajista como el que realizó el rey, me refiero a Roca Rey, no confundamos, que a pesar del amparo empresarial, presidencial y de un público, que aunque pagaría su entrada, dejó en evidencia a la fiesta regalándole un despojo barato, y con ello contentar a los isidros y de paso tapar las vergüenzas toreras que lleva mostrando el torero peruano por esas plazas con el único fin de hacer caja. 

En el cartel también se anunció el torero mejicano Bruno Aloi, que vino a confirmar y pasó por la feria sin pena ni gloria. Al toro de su alternativa, de nombre Rasgueo, el toricantano lo sacó a los medios y le recetó cuatro estatuarios sin enmendarse, templándole a continuación una tanda de derechazos, pero el animal se quedó sin recorrido y el torero sin opciones. Eran las nueve y media cuando apareció en el ruedo el  sexto, de nombre Timorato. Con la muleta lo sacó a los medios  y continuó su labor por el derecho al hilo del pitón y sin rematar los muletazos. Dio otra tanda y el toro se rajó, pidiendo que saliera el siguiente, pero como no había más, el público se fue  preparando para el espectáculo que se ha convertido la salida  de un torero por La Puerta Grande.        
 
©Pepeíllo.

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