martes, 2 de junio de 2026

 Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros.


22ª DE FERIA. 6 toros de José Escolar.

“La casta y la mansedumbre nunca defraudan”

Se aprobaron seis toros de José Escolar, encaste Albaserrada. Ganado bien presentado y aplaudido al aparecer en el albero. El juego fue variado, algunos pidieron el carnet de torero. Unos lo presentó y otros, no. El sexto fue un ejemplo embistiendo con nobleza y transmisión, surcando el albero cada vez que acudía a la muleta de Gómez del Pilar. La unión de la casta con la mansedumbre hicieron que la tarde resultara atractiva para los aficionados. El coso registro un aforo de 19.553 espectadores según la empresa.

Terna:

Pepe Moral: De rosa palo y oro. En el primero estocada caída, aviso. Silencio. En el cuarto pinchazo, estocada caída y perpendicular. El animal dobló las manos después de 6 descabellos. Silencio.

Damián Castaño: De catafalco y oro. En su primero pinchazo que escupe. Pinchazo entrando sin fe, estocada delantera, atravesada y desprendida y descabello. Silencio. En el quinto pinchazo que hizo hilo dándole un revolcón. Estocada delantera y caída y descabello que hace doblar al manso encastado. Vuelta al ruedo.

Gómez del Pilar. De azul pavo y oro. En el tercero dos pinchazos. Aviso. Pinchazo hondo y 8 descabellos. Entre los ocho descabellos recibió el Segundo aviso. Tímidos pitos. En el sexto recibió el primer aviso antes de tomar el acero. Pinchazo hondo y caído. Segundo aviso y dos descabellos. Saludos.

Presidente: D. Iñaki Sanjuán Rodríguez.

En el tercero cambió el tercio en la segunda entrada al caballo sin tener en cuenta que el animal había recibido sólo dos picotazos. Por lo demás sin problemas.

Suerte de varas:

En el segundo y el en sexto fue criticada la actuación del picador. Varios toros fueron recibidos por los montados marcando el castigo en los bajos, aunque después rectificaran.

CUADRILLAS.

Durante la lidia del quinto fue arrollado el torero de plata Rubén Sánchez, que fue trasladado a la enfermería. En el primero se lucieron los banderilleros y en el segundo Curro Vivas en la lidia. En el primero y a pesar de la escasez de fuerzas, el toro, a la salida del par, hizo hilo con Juan Sierra hasta las tablas. En el quinto tuvieron que pasar los rehileteros cinco veces por la cara del toro para colocar 4 palos. Y en el sexto la cuadrilla de Gómez del Pilar no se lució con los rehiletes.

Crónica:

Viva la casta aunque sea mala, decía un recordado aficionado, y aunque los toreros hicieron lo que buenamente pudieron, algunos estuvieron por debajo de sus enemigos. Hay que destacar su disponibilidad por anunciarse con este tipo de ganado, ya que en Lanzahita, la única escuela que hay en esta ganadería es la de la exigencia, pero Buenacara se coló de rondón entre sus hermanos de camada y le ofreció a Gómez del Pilar la oportunidad de torear. El animal recibió dos picotazos en el primer tercio, pero cuando llegó a la muleta su único fin era humillar. El torero no se acopló a las condiciones de su enemigo, y la primera tanda por el pitón derecho, fue el preludio de una faena sin mando, con medios muletazos y rematados a media altura. El toro le estuvo marcando el camino del triunfo sin dejar de embestir y el torero recibió el primer aviso del palco antes de tomar el acero. Su primero, de nombre Cobrador, mostró poco recorrido al recibirlo de capote. El toro no fue castigado en varas, aunque el torero trató de lucirlo en el caballo. En el último tercio lo llevó al 6, para protegerse del viento, y en ese terreno el animal mostró que tenía mucho que torear, o en este caso lidiar, acudiendo al engaño sin humillar pero la muleta del torero no se empleó en someterlo por bajo intentando mostrarle quien mandaba en la pelea. El madrileño recibió dos avisos y necesitó ocho descabellos para despenarlo y a la vez que descabellaba, el toro le iba mostrando los terrenos que hubiera preferido para su lidia, que fueron los medios.

A Pepe Moral le tocó en suerte en su primero a Capitán, el toro de salida se desplazó en el capote pero el sevillano no consiguió lucirse. En el primer encuentro con el piquero apretó en el peto humillando pero en la segunda entrada se limitó a marcar el castigo. Cuando llegó a la muleta el sevillano lo sacó a los medios y por el pitón derecho el animal no se entregó. Por el izquierdo Capitán tuvo menos entrega. El torero sin sitio se puso pesado, intentando sacar lo que su enemigo no tenía, acudiendo a la muleta con la cara por las nubes. A Cabestrero, segundo de su lote, lo sacó a los medios sin darle el animal oportunidad para el lucimiento. En el caballo el toro fue castigado bajo y no se empleó. Al comienzo de la faena de muleta lo llevó al 5, para protegerse del viento, El animal en cada muletazo le mostró sus credenciales, distinguiendo lo que dejaba atrás y la muleta no encontró los recursos lidiadores para hacer frente al ofrecimiento de Cabestrero.

Al primero de Damián Castaño, de nombre Chulito I, lo sacó a los medios ya que el toro acudía con bronquedad al capote. En el caballo mostró mansedumbre y fue castigado trasero. Con la muleta lo sacó a la segunda raya y el animal comenzó a medir sabiendo lo que dejaba atrás. Lo intentó por el izquierdo pero con vano resultado. El salmantino mostró disponibilidad en su labor, le bajó la mano y consiguió meter a su enemigo en la muleta aunque fuera con dos medios muletazos, algo era algo, como recompensa a la voluntad del torero y que el público reconoció. Ante esta pelea desigual, decidió tomar el acero. El quinto, de nombre Minutero al recibirlo lo tuvo que sacar a los medios. En el caballo montado por Javier Martín, entró suelto y salió suelto sin emplearse en tres ocasiones que se midieron sus condiciones. Al recibirlo de muleta en la segunda raya de picadores, el torero intentó doblarse con su enemigo. El toro era dueño del enfrentamiento entre la voluntad de Castaño y la casta de Minutero, y los aficionados entendieron que no era la ocasión para exigir al torero que se colocara en su sitio ni que rematara los muletazos para dentro. el torero trató de pasar las casta de su enemigo por la pañosa y eso era suficiente. La colocación y otras amenidades están destinadas a otros privilegiados que bajan del Olimpo con el camino desbrozado y con ganado elegido por los “dioses” de un lugar que el aficionado desconoce. En esta ocasión fue de supervivencia, o la casta o la voluntad de un torero con redaños. La lid quedó en tablas y el matador pudo abandonar el ruedo por su propio pie, con el reconocimiento de la afición de Las Ventas. ¿No es suficiente?

©Pepeíllo.

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