Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de novillos.
“Calor, mucho calor, una estocada de Adrián Centenera, algunos detalles de Andrés García en el sexto y muchos avisos. Nada más.”
Seis utreros de distintas ganaderías, Guadajira, La Machamona, Chamaco, José González, Ángel Luis Peña y José Cruz. La empresa se sigue superando en lo esperpéntico, claro. El cartel dejó mucho cemento en los tendidos. El de Jiménez Pasquau anunciado por la empresa, fue sustituido por el de José Cruz. Todos con romana de toros de figuras. El quinto fue devuelto y en su lugar apareció el primer sobrero de El Cotillo, que también fue devuelto, lidiándose el segundo sobrero de Couto de Fornilhos. Los tres novilleros hicieron su presentación en Las Ventas. Los tres se olvidaron de torear de capote.
Terna:
Adrián Centenera. De catafalco y oro. Estocada atravesada tirándose por derecho. Aviso. Saludos. En el cuarto dos pinchazos y estocada habilidosa, entre estos desajustes con el acero, recibió un aviso. Silencio.
Tomás González. De purísima y oro. Estocada arriba tras aviso. Recibió el segundo aviso. Se libró que lo devolvieran a los corrales. Silencio. En el quinto pinchazo delantero saliéndose descaradamente de la suerte, media y 4 descabellos. Silencio.
Andrés García. De azul pavo y oro. En el tercero aviso tras dos pinchazos, el segundo bajo, que valió. División de opiniones cuando saluda. En el sexto media caída y 9 descabellos, con aviso incluido. Silencio.
Presidente: D. Pedro Fernández Serrano.
No se arrugó el presidente y envió dos novillos a los corrales por no reunir condiciones para la lidia. Tuvo que enviar 6 avisos a los toreros por pesados.
Suerte de varas:
Este colectivo sigue en su línea, picando trasero como norma y tapándole la salida a los novillos. Luciano Briceño se permitió hacer la carioca al cuarto. Quedó la duda si al quinto lo inutilizó el picador.
Cuadrillas.
Cumplieron, nada más. Ninguno destacó y algunos se aliviaron en el tercio de banderillas. Hubo muchos capotazos como signo de mala lidia.
Crónica.
Lo bueno de la tarde: No hubo ningún “Viva España”. Pero en esta ocasión los pesados fueron los novilleros. Excepto el quinto que después de dos devoluciones debió tener compasión de los espectadores y abrevió su labor. El resto apuraron hasta el aburrimiento. Esta es la fiesta actual, que desde los burladeros, personas que no triunfaron en este noble arte, se permiten enviar mensajes a los toreros para que continúen sus insulsas faenas recibiendo avisos sin sentido. ¡Las faenas de muleta de cinco minutos!, todo lo demás sobra. Es lo que deberían enseñarles en las escuelas taurinas. A ver si se enteran de una vez estos “próceres” vestidos de plata y apoderados. Ayer, sin ir más lejos, 2 horas 45 minutos duró el calor.
El único que mostró algunas maneras fue el mejicano Andrés García, rematando los muletazos para dentro en el sexto. Le tocó en suerte Principal, que no fue castigado en varas. Con la muleta lo sacó a los medios con muletazos por bajo que llegaron a los tendidos, interpretó el toreo en redondo sin templanza, pero por el izquierdo dio una tanda que fue lo más vistoso de la tarde. En el tercero se enfrentó a Romano, un burel que manseó en el caballo haciendo una fea pelea. Con la muleta lo recibió por estatuarios desde el anillo rematados con un bonito pase de trinchera. Lo intentó por el derecho y el izquierdo pero su toreo no caló en los asistentes. El novillo se dejó torear con nobleza, pero la muleta del matador lo interpretó de manera equivocada.
El único que mostró algunas maneras fue el mejicano Andrés García, rematando los muletazos para dentro en el sexto. Le tocó en suerte Principal, que no fue castigado en varas. Con la muleta lo sacó a los medios con muletazos por bajo que llegaron a los tendidos, interpretó el toreo en redondo sin templanza, pero por el izquierdo dio una tanda que fue lo más vistoso de la tarde. En el tercero se enfrentó a Romano, un burel que manseó en el caballo haciendo una fea pelea. Con la muleta lo recibió por estatuarios desde el anillo rematados con un bonito pase de trinchera. Lo intentó por el derecho y el izquierdo pero su toreo no caló en los asistentes. El novillo se dejó torear con nobleza, pero la muleta del matador lo interpretó de manera equivocada.
Abrió el cartel Adrián Centenera con Jabasolo, un novillo que salía suelto del percal y que no se entendió con el picador de turno. Lo picó trasero limitándose a sujetarlo y el animal no llegó a emplearse. En el último tercio se encontró con la muleta del torero de Madrid, que en el toreo en redondo más parecía que dibujaba líneas rectas con una evidente falta de colocación. Al intentarlo al natural tampoco consiguió acoplarse. Volvió con la derecha con la intención de buscar el aviso, a la vez que se ponía pesado. En el cuarto se encontró con Alabastrero que en el caballo empujó sin fijeza y el picador se limitó a sujetarlo. Cuando el burel se encontró con el trapo rojo comenzó a soltar la cara por el pitón derecho poniendo en apuros al matador, que no encontró el temple para reducir las complicaciones de su enemigo. Lo intentó por el izquierdo pero la sosería del utrero, hizo que su labor no brillara como sería su deseo, recibiendo por ello otro aviso.
En segundo lugar se lidió Jaquetón, que se encontró con el capote de Tomás González y que al no ofrecerle recorrido tuvo que sacarlo a los medios. En el caballo tanto el novillo como el picador tuvieron su lucimiento, aunque el animal empujó con un solo pitón en la segunda entrada al caballo. En el último tercio lo recibió con muletazos por alto a dos manos. Dio una tanda con la derecha rematada para dentro, continuando por ese pitón en un toreo con altibajos. Cuando lo intentó por el izquierdo le faltó colocación y temple y le sobró pico. Prolongó la faena y el animal se cansó de tanto toreo moderno y pesado. En el quinto tuvo que lidiar un segundo sobrero de Couto de Fornilhos que al no ser parado de salida, se marchó al picador de reserva que le tapó la salida y se defendió en el castigo. En el último tercio al animal le molestaba el trapo rojo, no se desplazaba en las acometidas y el torero tampoco lo vio claro, limitándose a dar trapazos y medios pases. Tampoco lo vio claro por el pitón izquierdo y decidió tomar el acero.
©Pepeíllo.