Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros.
7ª DE FERIA. Ganadería El Torero.
“Pocas luces y muchas sombras continúan alumbrado la fiesta”
Día del Patrón de Madrid. Se corrió la ganadería de Toros de El Torero, encierro bien presentado, todos cinqueños y con casta, que dieron un buen juego ante los 22.964 espectadores y que colocaron el cartel de “NO HAY BILLETES”. En el segundo el torero Jiménez Fortes sufrió un revolcón que aunque no le impidió continuar con la lidia, al despenar a su enemigo se retiró a la enfermería para reaparecer en el quinto. En el sexto y a la salida del tercer para el toro enganchó al torero de plata Curro Javier que fue retirado a la enfermería en brazos de su cuadrilla. Según el parte médico sufrió leves puntazos en la región lumbar de pronóstico leve.
Terna:
Diego Urdiales. De verde oliva y oro. En el primero estocada desprendía. Silencio. En el cuarto estocada en el hoyo de las agujas tirándose a ley. Saludos.
Esaú Jiménez Fortes: De nazareno y azabache. Estocada baja tirándose por derecho. Saludos. En el quinto estocada baja. Oreja.
Fernando Adrián. De malva y oro. En el tercero estocada contraria y atravesada, aviso y descabello. Oreja. En el sexto, aviso. Oreja. Salió por La Puerta Grande.
Esaú Jiménez Fortes: De nazareno y azabache. Estocada baja tirándose por derecho. Saludos. En el quinto estocada baja. Oreja.
Fernando Adrián. De malva y oro. En el tercero estocada contraria y atravesada, aviso y descabello. Oreja. En el sexto, aviso. Oreja. Salió por La Puerta Grande.
Presidente: D. José Antonio Rodríguez San Román.
No anduvo fino el presidente. Concedió el primer trofeo después de que los mulilleros tardaran en arrastrar al animal. En el sexto concedió otro trofeo sin merecimiento del torero. El público quería fiesta y el usía colaboró en la medida de su responsabilidad con decisiones poco rigurosas. Los aficionados le recriminaron su aptitud.
Suerte de varas:
En líneas generales el ganado manseó en el caballo y los picadores tampoco se emplearon. Se limitaron a marcar el castigo, trasero y en ocasiones tapándole la salida. Algunos se repucharon al sentir el hierro.
CUADRILLAS.
En el tercero se lució en la brega Curro Javier y Roberto Blanco en la colocación de los dos pares de banderillas. En el sexto se lució Curro Javier en la colocación del primer par. En el segundo se lució en un par David Salvador, ganándole la cara a su enemigo. .
Crónica:
Pocas luces y muchas sombras aportaron ayer los toreros. Las luces fueron de Fortes en el segundo y sexto y Diego Urdiales en el cuarto. En el primero el riojano no se encontró a gusto con su enemigo, una animal que no transmitió emoción a los tendidos, y al no encontrar los terrenos adecuados, abrevió. En el cuarto comenzó la faena en el seis, comenzando sometiendo a su enemigo por bajo con muletazos templados. Continuó por el derecho con mucho contenido en su toreo. Cuando lo intentó por el izquierdo consiguió templar las embestidas de su enemigo con la sobriedad que ha caracterizado en el transcurso de su carrera. Pero adoleció de continuidad.
Fortes vino a torear y su toreo estuvo impregnado de verdad y colocación. En su primero consiguió los olés de los tendidos al recibirlo de capote. Con la muleta comenzó sometiéndolo por bajo para sacarlo a los medios y al segundo muletazo le dio un revolcón que nos hizo temer algo grave. Continuó la lidia con un animal que desarrolló sentido. En el quinto y aunque algo tocado físicamente, no se amedrentó y el primer muletazo que recibió Vivaracho, casi consiguió parar el tiempo. Como dije, eso es torear y así lo entiendo la afición venteña. El toro tenía su “carbón” y el malagueño, en una faena con altibajos, trató de interpretar la verdad de su toreo, colocado en su sitio y mostrando una muleta valiente. Todo lo tuvo que hacer el torero y al final fue premiado con un trofeo, a mí entender de peso.
Las sombras volvieron a aparecer en el tercero y sexto, donde Fernando Adrián ante un ejemplar de preciosa capa y “carbón” en su comportamiento, lo recibió con unas bonitas verónicas con la pierna flexionada y con un remate muy torero que levantaron los olés. En el último tercio llevó a su enemigo frente al tendido seis y en esos terrenos comenzaron las sombras, donde el torero madrileño pasó a su enemigo por la pañosa con una tanda de derechazos templados. Fue lo único que mereció la pena de su labor. Continuó con un toreo vulgar y barato, sacando a relucir el pico de la muleta y colocado al hilo del pitón durante toda la faena. El toreo que llena de trofeos los esportones de los toreros. En los tendidos próximos apareció el delirio. Fue premiado con un trofeo, con la colaboración de los mulilleros (denominados trincones) que hicieron su faena sórdidamente, retrasando el arrastre del toro. Al recibir al sexto de capote lo lanzó por aires sin consecuencias. Fue una cogida que conmocionó la plaza. Cuando tomó la muleta llevó a su enemigo frente al tendido 5 y 6, y allí comenzó de nuevo el delirio y las sombras de la fiesta. Y el animal se encontró con otra muleta que no fuera de luces. Todo lo que intentó por el derecho como en el toreo al natural, fue la viva imagen de lo ocurrido en su primero. No olvidarse del pico de la muleta y con una falta evidente de colocación. Los aficionados no daban crédito a lo que ocurría en la plaza, los demás espectadores, si. El resultado, otro trofeo al esportón y La Puerta Grande esperaba para que por ella saliera el triunfo de las sombras de la fiesta.
©Pepeíllo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario