Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros.
“Desafío ganadero”
“Varios toros se fueron sin torear”
“Desafío ganadero”
“Varios toros se fueron sin torear”
Se lidiaron 3 de Valdellán, 1º, 3º y 5º y 3 de Juan Luis Fraile, 2º, 4,º y 6º. Ambas ganaderías de procedencia Santa Coloma. El único cinqueño fue el quinto. El público no llenó ni un cuarto de plaza. El tercero fue devuelto a los corrales y en su lugar se corrió el primer sobrero, un ejemplar de El Montecillo. El ganado ofreció casta y nobleza y cara astifina. El 5º fue aplaudido en el arrastre. El ganado presentado por Fraile le falto remate.
Terna:
Pérez Mota. De azul marino y oro. En su primero dos pinchazos y descabello. Silencio. En el cuarto pinchazo bajo, al segundo intento lo enganchó y le tiró unos derrotes antes de doblar. Aplausos.
Alberto Lamelas. De rioja y azabache. En el segundo dos pinchazos, el segundo bajo y descabello tras aviso. Saludos. En el quinto estocada baja. Vuelta al ruedo por su cuenta, tras petición minoritaria.
Juan Carlos Venegas. De fucsia y oro. Pinchazo tirándose en la distancia. Aviso. Otro pinchazo bajo y estocada caída. 2º aviso. El toro tuvo una muerte brava. Silencio. En el sexto tres pinchazos y aviso. Silencio.
Presidente: D. José Antonio Rodríguez San Román.
Dudó mucho el presidente para sacar el pañuelo verde en el tercero, un inválido que mostró pocas condiciones para la lidia.
Suerte de varas:
Los picadores y sus jefes de filas a lo suyo. Los primeros a castigar trasero, con puyazos escandalosamente bajos y taparles la salida a los bureles, los segundos a permitir que se masacren los toros Nadie toma cartas en este asunto fraudulento a la vista de todos los asistentes.
Cuadrillas.
En el cuarto tuvieron que pasar ocho veces por la cara del toro para dejar “4” palos. Se dice pronto. Tuvo que banderillear Iván García al quinto para que el público le obligara a desmonterarse y no era un toro fácil.
Crónica.
El ganado no puso fácil la labor de los toreros, que dieron todo lo que su repertorio muleteril les permitió. Los generosos aficionados sentirían que Alberto Lamelas en su primero lo recibiera con muletazos por alto sin someter las cometidas de Garbancito, un animal que manseó en el caballo llegando repucharse, pero que en la muleta recibió una lidia equivocada por parte de Lamelas. Así ocurrió, que el torero de Cortijos Nuevos, Jaén, tuvo que tirar de valor y disposición ante un enemigo que sabía lo que dejaba atrás. Fue una pelea muy interesante donde el valor del jienense intentó pasar la casta de su enemigo por el trapo rojo jugándose la vida de manera tan natural, ante un astado que daba miedo mirarle la cara. En el quinto se encontró Lamelas con Hechicero, un astado que metió los riñones en el caballo y que recibió un castigo excesivo del montado, cuyo nombre era Luciano Briceño. Ese hecho no fue óbice para que pusiera en bandeja el triunfo del torero al no cansarse de embestir, pero en esta ocasión Lamelas estuvo por debajo de su enemigo. No olvidar el nombre del toro. Se llamaba Hechicero, como el primero, pero el comportamiento de este distó mucho de su hermano de camada. Este cayó en suerte en el torero Pérez Mota. El animal tuvo un comportamiento de manso en el caballo, aunque en la primera entrada se dejó pegar. El torero lo sacó a los medios en el último tercio y tanto el toro como el torero no entendieron sus funciones. El animal no se entregó en la pelea y el torero con muletazos sin ligazón, su labor pasó por el albero venteño sin pena ni gloria. El cuarto de nombre Gañanito realizó una fea pelea en el primer encuentro con el montado y se empleó con fijeza en el segundo, pero su lidia no estuvo libre de sorpresas. La primera fue que los rehileteros tuvieron que pasar, ocho o nueves veces, perdí la cuenta, para colocar 4 palos. Tiene miga y más… En la muleta el animal llegó a meter la cara con nobleza, pero después del sainete del segundo tercio, no se le podía pedir más al pobre animal. Por el pitón izquierdo tuvo poco recorrido y el matador se limitó a acortar distancias. La segunda sorpresa fue que al entrar a matar por segunda vez, el animal lo enganchó y le tiró unos derrotes espeluznantes, de los cuales salió aparentemente ileso.
José Carlos Benegas tuvo que lidiar el tercer lugar el único sobrero de la tarde. Se llamaba Carpetón y correspondió a la ganadería de El Montecillo. En la primera entrada al caballo recibió un feo castigo por parte Luc Toselló, castigándole en la paletilla y en la segunda se defendió. Con la muleta lo recibió el torero de Beas de Segura, por bajo, pero a continuación su muleta intentó subir a la cima el toreo moderno. Al natural manejó la pañosa con temple, pero no olvidó meter el pico en cites y olvidó colocarse en su sitio. Pero tuvo un problema, tardó en darse cuenta que el pitón bueno de su enemigo era el izquierdo. Recibió dos avisos por su voluntad. El sexto recibió las credenciales del picador Majada, un elemento que encontró en la paletilla del animal el refugio del castigo y en el segundo le tapó la salida. Deduzcan… En la muleta se pudo comprobar que el toro se fue sin torear, y no era el primero, tal y como se entiende en esta plaza ese concepto, con toreo fuera de cacho, y trazando sobre la cara del astado líneas rectas.
No quiero dejar en el olvido la voluntad de la terna, que hizo lo que pudo y a veces ante toros que como dije, se dejaron, pero otros pidieron el carnet de torero.
©Pepeíllo.
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