Plaza de toros de Villaseca de la Sagra. Corrida de novillos.
XXVI ALFARERO DE ORO 2026
XXVI ALFARERO DE ORO 2026
A Cristina por su generosidad
“Los milagros, los justos”
Se lidiaron 6 utreros de la ganadería de José Escolar, encaste Albaserrada. Salvo el primero algo escurrido, bien presentados. En su juego hubo de todo, nobleza, mansedumbre en el caballo y casta en dos de ellos. El sexto fue el único que empujó en el caballo con fijeza. El resto se defendieron y algunos llegaron a repucharse en el castigo.
Los picadores creerían que la plaza no merecía la pena hacer la suerte con decencia y profesionalidad. Juan Antonio Carbonell destacó en el sexto, de nombre Chumbero, al masacrar a su enemigo con saña en las dos entradas. Seguro que no le quedara ningún cargo de conciencia y volverá a vestirse de luces. Los toreros de plata ofrecieron más sombras que luces. Chumbero también tuvo que soportar la entrada de los rehileteros en seis ocasiones y para dejar 4 palos pero ninguno cayó en su sitio. Para eso hay que cuadrar y asomarse al balcón, y eso fue lo que no hicieron. El morrillo del pobre animal daba pena verlo. En las luces se tuvieron que desmonterar Manuel Macías en el cuarto y Venturita en el quinto.
Pero no terminó con esto el suplicio del encastado Chumbero. En el último tercio se encontró con la muleta de Emiliano Ortega, un novillero muy verderón que se anunciaría por si la suerte le era favorable pero… Como iba acompañado de una cuadrilla incompetente a todas luces y bajo los focos de la acogedora plaza, el novillo llegó al último tercio avisado, distinguiendo al torero y al engaño. Así que tuvo que dedicarse a quitarle las “moscardas” y ofrecer el último recitar de la tarde recibiendo seis pinchazos cuando intentó la suerte suprema y al final acabar con la vida de su enemigo de un golletazo infame. El novillo ante tal despropósito se echó cuando nadie lo esperaba. Un detalle, el utrero terminó con la boca cerrada. En el tercero no llegó a fijar las zapatillas en la arena en ningún momento de la faena de muleta solo ofreció trapazos y con una falta total de colocación. Alguien debió decirle que a este ganado no se puede citar colocado en la oreja del novillo.
Daniel Pérez que se encontró en su primero con Colegial, que mostró mansedumbre en el caballo y fue muy mal picado. En la muleta le faltó mando para vencer las dificultades que le presentó el utrero. Anduvo toda la faena perdiéndole pasos y mostrando solo pundonor. Con este ganado hay que estar más firme. Recibió al cuarto, de nombre Casasucia, con unas ajustadas verónicas. Con la muleta y ante un burel que descolgaba en sus acometidas, el torero no encontró el temple por el pitón derecho. Por el castigo recibido en varas, el animal comenzó a quedarse corto y el torero porfiando por conseguir lo imposible, eso sí, perdiendo pasos, donde la ligazón no entraba en su toreo.
Al quinto de la tarde de nombre Chismoso, lo recibió Alberto Donaire con una muleta que mostró maneras. Lo intentó por el derecho con disposición pero le falto temple. Al natural mostró detalles que dejó en los aficionados la huella para no perderle la pista a este riojano de Calahorra, tanto por ambos pitones tuvo detalles del toreo rematado en la cadera, ante un novillo que recibió un fuerte castigo en el caballo y mostró mansedumbre en la pelea. El primero de su lote, también de nombre Colegial, lo castigó el piquero trasero y apretando el castigo, el animal se repuchó en momentos de la pelea. El novillo transmitió muy poco en la muleta, pero el torero también mostró precauciones. En cuanto le abría la puerta con la muleta el animal buscaba el refugio de las tablas y el torero no tuvo la habilidad de mantenerlo en los medios.
©Pepeíllo.
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