domingo, 11 de octubre de 2026

 Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo.


Corrida de toros. 6ª de la Feria de Otoño.

“La ignorancia es muy atrevida”

Se lidiaron seis astados de Adolfo Martín, en un mano a mano entre Antonio Ferrera y Román y ante un lleno de “no hay billetes”. El ganado dio buen juego con toros encastados y exigente, su presentación en la línea del encaste, pero en el caballo solo se creció en el castigo el quinto, el resto mostró poca entrega en el peto. Al finalizar el paseíllo la terna tuvo que saludar desde el tercio correspondiendo a la ovación que le dedicaron los tendidos. Ambos toreros salieron por La Puerta Grande.

Terna:

Antonio Ferrera.  De blanco y oro. En su primero pinchazo y estocada baja, que fue suficiente. Silencio. En el tercero ejecutó la suerte suprema recibiendo. Oreja a la mediocridad. En el quinto estocada baja y contraria citando en la distancia, tras aviso. Oreja.

Román. De verde y oro. Estocada trasera tirándose por derecho. Vuelta al ruedo tras petición minoritaria. En el cuarto bajonazo descarado tras aviso. Oreja. En el sexto estocada y descabello tras aviso. Oreja.

Presidente: D. Juan Carlos González Carvajal.

En el segundo el público ignorante abucheó al presidente al no conceder un trofeo a Román. La petición fue minoritaria, sin embargo en el tercero y quinto tuvo que conceder un trofeo en cada uno de ellos ya que la petición fue mayoritaria Lo mismo ocurrió en el cuarto y sexto con Román, aunque las estocadas fueran muy defectuosas. Pero la ignorancia manda en los tendidos, y en estos casos los presidentes deberían actuar con más rigurosidad. Al quinto le permitió acudir tres veces al caballo. ¿Fue un regalo, presidente?

Suerte de varas:

Los picadores siguen sin bajarse del caballo de castigar a los animales traseros, les tapan la salida, y hubo quien rememoró a Atienza y le hizo la carioca. Fue en el tercero y el elemento que montaba el jaco, atendía con el nombre de Fco. Javier Elena, “El Patilla”. ¿Tan manso fue Aviador?

CUADRILLAS.

Cuadrillas de lujo acompañaban a los maestros, y en líneas generales cumplieron a buena altura. Sólo destacaré que en el primero se tuvo que desmonterar Iván García, aunque en su segundo par clavó a cabeza pasada, pero la ignorancia es muy atrevida. En quinto lo hizo Ángel Otero.

TORO A TORO.

1º Arenero. 71. 501 kg. Cárdeno. En la primera entrada lo castigó trasero y Arenero se dejó pegar. En la segunda el picador lo engancho de nuevo trasero y bajo después de colocárselo el matador en suerte.

2º Aviador. 2. 506 kg. Cárdeno oscuro. En el primer encuentro con el mastodonte se dejó pegar sin emplearse. En la segunda entrada se repitió lo mismo pero salió suelto.

3º Aviador. 31. 541 kg. Cárdeno. Acudió suelto al caballo y el piquero lo trató como de un manso pregonao, tapándole la salida y haciéndole la carioca. El toro no se empleó. En la segunda entrada y después de tardear en acudir al caballo, se defendió.

4º Sevillano. 22. 521 kg. Cárdeno. Lo castigó trasero, no se empleó y le tapó la salida. No se le pudo pedir más. En la segunda vara le volvió a tapar la salida y se dejó pegar. No tenía otra opción.

5º Chaparrito. 8. 526 kg. Cárdeno. Chaparrito apretó en el primer encuentro con el montado que le arreó sin medida. En la segunda entrada volvió a repetirle el castigo y el toro no se empleó. En la tercera se limitó a marcar el puyazo.

6º Revoltoso. 34. 516 kg. Cárdeno. En el primer puyazo se agarró arriba, le tapó la salida y el animal no se empleó. En la segunda vara volvió a marcar el castigo arriba y Revoltoso salió suelto.

Crónica:

El ganado no defraudó y cumplió con lo que se le puede pedir a un toro de lidia, aunque en el caballo no mostraran la entrega que el aficionado desea. Los toreros cumplieron en la medida de sus posibilidades. Cada uno aportó lo que sabe, y el que da lo que puede, no está obligado a dar más, bueno, ya veremos. Ferrera estuvo muy entregado en su labor durante toda la tarde, hizo todos los quites que les correspondían aportando vistosidad.

A su primero lo recibió de capote y consiguió pararlo. En el último tercio lo sacó a la segunda raya pasándolo por el pitón derecho con precauciones. Cuando lo intentó por el izquierdo Arenero no estaba dispuesto a regalar nada y el torero tampoco intentó conseguir la gloria.

Con el segundo de su lote trató de estirarse con el capote pero el toro no quiso pelea. Con la franela lo sacó a los medios pasando a Aviador por el derecho con muchas precauciones, con falta de mando y sin asentar las zapatillas en la arena. Al intentarlo por el izquierdo consiguió sacarle a su oponente medios naturales, y volviendo por el pitón derecho templó unos muletazos sin la ayuda pero sin la vistosidad que da el remate. A los “aficionados de abono” les supo a gloria. De tanto consentirlo le sacó una tanda bajándole la mano.

Al quinto lo recibió con un farol que nadie entendería. En el toreo con la muleta, lo sacó a los medios sometiéndolo fijándolo con dos medios muletazos. Por el derecho no llegó a acoplarse, pero por el izquierdo se lució con una tanda sin descomponer la figura. Volvió por el derecho sin la ayuda y con medios muletazos convenció a los “aficionados de abono”, ya que los dejó sin aliento.

Román por su parte recibió con el capote al primero de su lote sin llegar a estirarse, sacándolo para fuera enseñándole a embestir. Comenzó con la pañosa doblándose con su enemigo y recetándole una tanda de redondos bajando la mano, llevando a Aviador embebido en el trapo rojo. Pero la casta no se deja engañar tan fácilmente y el toro comenzó a mostrar que algo había detrás del engaño, mostrándole al torero que su labor no sería fácil. Y así fue al pasarlo por el pitón izquierdo. Román mostró la voluntad que exigía su enemigo, lo intentó de nuevo por el pitón derecho pero la faena ya estaba hecha. Decir que estuvo por encima de enemigo, puedo pecar de partidista, pero creo que así fue. En el cuarto Sevillano comenzó su andadura en el ruedo buscando la salida, y al no encontrarla decidió acudir al capote de Román pero al no encontrar el recorrido en su enemigo que le permitiera lucirse, decidió sacarlo para fuera. En el último tercio y después de fijarlo en los medios, lo pasó por el derecho ante una sosa embestida de Sevillano. En una tanda el animal se le coló y se lo llevó por delante y una vez en la arena le lanzó varios derrotes sin consecuencias. A partir de aquí el toro se volvió reservón y el torero dispuesto a no dejarse ganar la pelea por el pitón izquierdo y a punto estuvo de llevárselo de nuevo por delante. La disposición del torero le sirvió para que los “aficionados de abono” se entregaran en su labor, consiguiendo una tanda de medios pases por el derecho que le valió para conseguir un trofeo después de un bajonazo.

El torero se retiró a la enfermería regresando para la lidia del sexto, al cual Román lo recibió con el capote templando algunas verónicas. Revoltoso fue un buen toro para la muleta, y el torero valenciano lo aprovechó recetándole unas tandas de naturales con templanza pero faltándole cargar la suerte. Fundamental en estas ocasiones y es lo que diferencia el toreo de lo demás. Por el derecho su labor tuvo sus altibajos. Desde el tendido se oyó una voz que dijo;”El toro se ha ido sin torear”, pero a los “aficionados de abono”, ningún indocumentado iba a estropearles la fiesta que se habían montado. El trofeo conseguido le permitió salir por La Puerta Grande. 
Un dato, al sobresaliente no lo invitaron a hacer ningún quite.

©Pepeíllo.

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