sábado, 6 de octubre de 2012

5 de Septiembre 2012: Triste despedida

Feria de Otoño. Segunda de feria.

Ganadería: Puerto de San Lorenzo. Encaste Atanasio Fernández- Lisardo Sánchez

Terna:
  • José Pedro Prados, El Fundi: Sangre de toro y azabache. Bajonazo atravesado. Silencio. Pinchazo hondo arriba que vale. Aplausos que valen una despedida.
  • Manuel Jesús, El Cid: Rosa y oro. Dos pinchazos, uno sin soltar y estocada baja. Aviso. Aplausos que el torero recoge desde el tercio. Tres pinchazos, aviso y estocada. Silencio
  • Daniel Luque: Estocada caída y atravesada. Silencio. Pinchazo hondo, bajo y trasero y 2 descabellos. Silencio.
Presidente: D. César Gómez Rodríguez. Hizo pasar un mal rato el usía a la afición de Madrid en el tercero de la tarde, un toro invalido que fue protestado. Sr. Presidente, no está bien visto que juegue a empresario, ya conoce a los aficionados de esta plaza, son leales con la fiesta y .les gusta que los que ocupan el palco de autoridades lo sean también. No pongan en entredicho su honradez tomando decisiones que casi siempre benefician a los empresarios y, ya que están dando motivos que especulen que la autoridad competente forma parte de ese grupo de corruptos y personas sin escrúpulos que solo van buscando el beneficio personal al precio que sea, sin impórtales la integridad de la fiesta.

Suerte de varas: No hubo ningún toro que sacaran a relucir en el caballo la casta que antaño atesoraban a estos animales, todos mansearon en varas y el que empujó lo hizo sin clase, pero lo peor no fue eso, es que todos los piqueros picaron trasero y, algún indocumentado, permitido por su matador, lo hizo próximo al rabo, concretamente Jesús Vicente, de la cuadrilla de El Fundi, en el primero la tarde, haciendo cierto el dicho: “hasta el rabo, todo es toro”. No tuvo bastante con ello, en la siguiente vara le tapó la salida y lo picó trasero y bajo, y en la tercera, le zurro la badana con saña. A este inefable piquero, por lo menos deberían suspenderlo de empleo y sueldo. Alguien de las altas esferas autoritarias debería tomar cartas en este asunto, para que una suerte tan bella se haya convertido en un mero trámite que cada matador interpreta a su antojo y beneficio, porque no olvidemos que las agresiones que recibe un animal cuando lo pican de esta manera les causan un daño muy grande, y merman sus facultades en beneficio del torero, ya que con esto lo que buscan es que el animal llegue a la muleta sin la agresividad que debe caracterizar a una animal de esta raza. En manos de la autoridad está la solución de este problema, pero da la impresión que tienen poco interés en solucionarlo. A las pruebas me remito.

Cuadrillas y otros: Los toreros de plata tampoco quisieron lucirse en esta corrida, está claro que como tienen los contratos firmados, todos vienen a cumplir el expediente y si pueden estar en la cara del toro lo menos posible, mejor, así tiene menos posibilidad de sufrir cualquier percance. Si es así como piensan, lo mejor es que se queden en su casa con su familia y no engañen al respetable que paga su entrada para ver a unos profesionales competentes. Daba pena ver el comportamiento de los subalternos, que dan la impresión que con lucir el traje de luces tienen bastante. Eso una tarde tras otra, no hay la menor duda que han perdido hasta la dignidad. La mayoría salían de la cara del toro como alma que lleva el diablo, y algunos bureles que habían desarrollado sentido debido a la mala lidia que habían recibido, hacían hilo persiguiendo al banderillero de turno, estos tenían que tomar el olivo para protegerse de su acometividad, ni sus propios compañeros fueron capaces de hacerles el quite. Hubo pocos toreros que cuadraron en la cara del toro en la colocación de los rehiletes, entre ellos destacar a Alcalareño y a El Boni, que intentaron hacer la suerte con pureza. Los demás actuaron sacando a relucir las ventajas que pone a su disposición la jindama, y eso que los toros de El Puerto no fueron muy exigentes con los toreros. El segundo de la tarde fue aplaudido en el arrastre cuando tuvo el detalle de irse a morir a toriles. Incomprensible.

Una triste despedida tuvo El Fundi en esta su plaza que lo vio hacerse torero y que tuvo con ella sus amores y desamores. Pero bueno, el tiempo todo lo borra incluso lo bueno y no es hora de remover pensamientos que seguro que en algún aficionado habrán aflorado cuando se ha recibido a este valiente coleta con un aplauso antes de comenzar el festejo. Lo cortés no quita lo valiente. Lo peor para el torero vendría después, cuando comprobó que no pudo devolver a su público, toreando, la gratitud que este le había demostrado, ya que le tocaron en suerte dos mulos con cuernos y el segundo con peligro, que no justificaba en absoluto el más mínimo esfuerzo por parte del matador. Los dos compañeros de cartel le brindaron sus dos últimos toros. Tuvo que ser un acto emotivo para el torero de Fuenlabrada. El Fundi es un torero que merece todos los respetos, le ha tocado bailar en esta profesión con las ganaderías más duras del campo bravo español y después de muchos años como profesional ha estado en todas las ferias dando la cara, ganándose con ello el respeto de la afición española. El primero de sus toros era un mulo y el segundo no valía un duro. Un animal escaso de fuerzas y debido a esto estuvo a la defensiva durante toda la faena y no entregó en ningún momento a la noble pelea que le presentaba su matador. Nada que reprochar a este torero. Hasta siempre Fundi.

Tanto El Cid como Daniel Luque tuvieron sus oportunidades. El de Salteras no llegó a aprovecharlas ya que su toreo dista mucho del que los aficionados tuvieron la suerte de deleitar hace ya algunos años. El Cid continúa en horas bajas. La faena a su primero estuvo llena de altibajos y solo arrancaba los oles de los aficionados cuando no descomponía la figura y toreaba para dentro, pero este toreo no lo prodigó el sevillano, ya que cuando lo intentó le faltaba rematar los muletazos. Cierto que dio tres pases de pecho como remate a tres series de pitón a rabo, pero varias de sus series no calaron en los tendidos porque estuvieron llenas de vulgaridad escondiendo la pierna contraria y descomponiendo la figura. Su segundo enemigo no le dio esta oportunidad, ya que no tenía fuerzas para entregarse en la pelea. El torero tuvo que echar mano del recurso del arrimón para justificarse ante la afición madrileña.

Daniel Luque tuvo su oportunidad en el sexto de la tarde, un toro que acudía a la muleta algo rebrincado y que punteaba la muleta en los remates, pero el torero tenía que haberle corregido esos defectos toreando, y el toro, para compensar los defectos anteriores, le ofreció un pitón izquierdo de orejas pero el torero no llegó a acoplarse y terminó entregado a la vulgaridad del pase circular y sus derivados. Una pena torero, que para tapar las carencias demostradas tuviera que echar mano de esos recursos propios de feria de pueblo, con todos mis respetos hacia los pueblos. En su primero y ante un animal con las fuerzas justas para mantenerse en pie, el torero no pudo emplearse, si no fue para que no se cayera. Otra vez, será, Luque.

©Pepeíllo.

viernes, 5 de octubre de 2012

4 de Octubre 2012: Esto es lo que hay

Feria de Otoño. Primera de feria.

Ganadería: 4 novillos de El Cortijillo y 2, 1º y 5º, de Alcurrucén. Ambos encastes Núñez, línea Rincón.

Terna:
  • Gómez del Pilar: Azul y oro. Pinchazo, y bajonazo de escándalo, saliéndose de la suerte. Silencio. Metisaca y estocada tirándose a los bajos sin piedad en la suerte contraria. Silencio.
  • Luis Gerpe: Grana y oro. Estocada al paso que hace rodar a su enemigo. Silencio. Metisaca y dos pinchazos, el segundo atravesado y .aviso. Dos descabellos. Silencio.
  • Gonzalo Caballero: Metisaca y bajonazo trapacero. Silencio. Estocada trasera. El burel se marcha a morir a las tablas del 5. Silencio.

Presidente: D. Manuel Muñoz Moreno. No hubo problemas dignos de mención en la actuación del presidente, solamente recibió protestas de los aficionados al cambiar el tercio de varas en el quinto al considerar que el novillo no había sido picado. 

Suerte de varas: Los seis novillos se fueron sin picar. Algunos mostraron blandura, y varios de ellos mansearon escandalosamente, saliendo sueltos de los montados, como el tercero, el cuarto y el sexto. No hubo necesidad de algunos de los picadores les taparan la salida y los picaran trasero, pero lo tienen ya metido en los genes que no saben o no quieren hace las cosas bien. Es vergonzoso y la culpa la tienen los toreros que los contratan, ya que seguramente ellos son los primeros beneficiados de las agresiones que reciben los animales castigándolos de esta manera. Lo que no deben ser conscientes, tanto unos como otros, es el mal que hacen a la fiesta permitiendo este tipo de atropellos por estos indocumentados individuos.

Cuadrillas y otros: Dentro de la vulgaridad que sacaron a relucir todos los toreros que se vistieron de luces, ocurrieron detalles en el ruedo que no debemos dejar pasar. Un ejemplo: a los banderilleros se les nota lo que van a hacer en cuanto se colocan en la cara del toro para ejecutar la suerte. Los hay que se dejan ver en la colocación de los rehiletes, y cuando los colocan salen andando de la cara del toro, sin embargo otros, salen huyendo de su enemigo que casi llegan a quemarse la zapatillas corriendo. Ayer ningún novillo tuvo un comportamiento para que algunos toreros de plata actuaran con esas precauciones, pues, aun así, salían de la cara del toro despavoridos. El miedo es libre y cuando les pagan sus emolumentos debía ser libre y que cobrasen en función de sus resultados. Los toreros de plata que intentaron lucirse fueron, Fernando Sánchez y Daniel Alonso de las Heras, que pusieron unos pares de banderillas que reclamaron la atención del público sacándolos del sopor que estaban soportando, sacando de sus manos los aplausos con los que sueña cualquier profesional que se viste de luces. Todos los demás dieron la impresión de apostar para ver quien lo hacía peor. La novillada, en líneas generales, estuvo bien presentada, salvo el segundo que era muy cómodo de cabeza y el quinto, que fue protestado por falta de trapío. Lo que ocurrió con este novillo es que era muy largo, y posiblemente este hecho diera una imagen distorsionada de su trapío. Lo que sorprendió a los aficionados fue las características del cuarto novillo, fuera de tipo, mas en la línea de Barcial que de Núñez. Los ganaderos sabrán los cruces que han llevado a cabo en su ganadería, lo que si está claro es que si ellos no han dicho la verdad sobre los enjuagues, este novillo los ha dejado la descubierto.

Los novilleros que actuaron en esta corrida son la crema del escalafón y lo único que consiguieron es que los aficionados salieran de la plaza lamentándose por el futuro de la fiesta. Comentaban que si estos novilleros y con los novillos que les tocaron en suerte no habían sido capaces de sacar de los tendidos ni una simple ovación, que harán cuando se enfrenten al toro, ese que pide el carnet de matador. Cierto que los bureles mansearon en el caballo y que alguno de ellos llegó a la muleta con las fuerzas justas, pero todos se dejaron torear y se fueron al desolladero con las orejas puestas. Ninguno fue capaz ni tan siquiera de poner a los tendidos en desacuerdo en cuanto a su actuación. Fueron seis silencios que ensombrecieron los ánimos de los aficionados. Si esto es lo mejor del escalafón, apaga y vámonos. Ya metidos en cifras, no hubo ni un simple aplauso dirigido a las coletas. Algunos de ellos brindaron la faena supongo que con el propósito de arrancar de los tendidos los únicos aplausos que iban a recibir. Luis Gerpe, en el segundo de la tarde, se atrevió a brindar la faena y el público la rechazó con protestas, su enemigo no reunía las condiciones que exige un brindis.

El sexto fue el único que sacó algo de casta, mansa, pero casta y Gonzalo Caballero no pudo con él. En cuanto que intentaba el toreo, bien con la derecha o con la izquierda, el novillo lo desbordaba. Todos sin excepción llevaron a cabo el toreo que aburre a los tendidos, fuera de cacho, sin ligar, rectificando terrenos entre muletazos y cuando conseguían embarca a su enemigo en la muleta lo remataban para fuera en lugar de recogerlo en la cadera. Lamentable. Hubo algunos novillos que se toreaban solos, como el primero, y el torero ni se enteró. El único que recibió con la muleta a sus toros con unos lances con torería fue Gonzalo Caballero, en el tercero y en sexto, pero todo quedo en ilusión, su primero según transcurría la faena se fue rajando por su condición de manso. En el sexto la faena estuvo adornada solamente con trapazos.

©Pepeíllo.

lunes, 1 de octubre de 2012

30 de Septiembre 2012: Ni novillos, ni novilleros


Ciclo: Encastes minoritarios

Novillada concurso:

  • Primero: Partido de Resina, encaste Pablo Romero.
  • Segundo: El Jaral de la Mira. Encaste: Baltasar Iban.
  • Tercero: Alonso Moreno de la Cova: Encaste, Urcola. Devuelto, en su lugar se corrió un novillo de Casasola, encaste Domecq, fuera de concurso.
  • Cuarto. Cubero-Buendía. Encaste Santa Coloma de Joaquín Buendía.
  • Quinto: Aurelio Hernando. Procedencia Duque de Veragua. Fue devuelto a los corrales y en su lugar salió otro de la misma ganadería, pero fuera de concurso.
  • Sexto: Coquilla de Sánchez Arjona. Procedencia Santa Coloma.

Terna:
  • Miguel Hernández, “Miguelín”: Turquesa y oro. Estocada atravesada, aviso tras dos descabellos y dos más de regalo para despenar a su enemigo. Pitos. 4 pinchazos y descabello. Silencio.
  • Raúl Rivera: Verde y oro. Pinchazo sin soltar y pinchazo desprendido y atravesado Silencio. Pinchazo y estocada baja. Le arrolla el novillo y sufre un varetazo en la axila. Petición y saludos desde el tercio.
  • Alberto Aguilar: Blanco y oro. 2 pinchazos y estocada trasera, contraria y caída. Silencio. Media estocada caída y atravesada. Silencio

Presidente: D. Julio Martínez Moreno. Devolvió el tercero por manifiesta invalidez y al quinto al dejarlo invalido el picador al castigarlo en el brazuelo. Acertó al no conceder la oreja a Raúl Rivera en el quinto de la tarde, ya que el coleta no había hecho meritos suficientes .

Suerte de varas: Al ser corrida concurso de novillos, el ruedo estaba acondicionado para tal fin, ya que en este tipo de corridas la suerte de varas toma el protagonismo del festejo, pero los novillos deslucieron la ocasión. Se decía antiguamente que los ganaderos enviaban a estas corridas lo mejor de la camada. Eso sería antes, en la actualidad creemos que sirve para que los ganaderos lleven a cabo una limpieza de corrales, como se demostró en esta corrida.

El primer novillo, acudió tres veces al caballo, en la primera vara empujó y el piquero lo picó trasero, en la segunda y tercera, aunque se arrancó de largo pero no mostró codicia en la pelea. El piquero midió mucho el castigo debido a la blandura del burel.

El segundo novillo se arrancó con prontitud en la primera vara pero la puya cayó en la paletilla. Empujo sin clase y derribo al montado. En la segunda se arrancó de largo pero el picador marro. El novillo empujó pero sin meter los riñones. En la tercera vara le tuvo que dar el novillero muchos capotazos hasta que consiguió colocarlo en suerte y cuando lo hizo empujó sin clase.

El tercero bis al no entrar en concurso, el piquero lo picó de la forma que es habitual hoy en día, tapándole la salida. El novillo blandeó a la vez que mostraba mansedumbre en la pelea con el caballo.

Al cuarto de la tarde le costaba acudir al caballo. Desparramaba la vista y parecía que conocía de antemano lo que le esperaba. El piquero le castigó trasero y acusó el castigo. Este novillo acudió solamente dos veces al caballo.

El primer quinto de la tarde un despiadado piquero le colocó la puya en el brazuelo y lo dejó inutilizado para la lidia, aparte no tuvo reparo en taparle la salida. Una verdadera vergüenza. Seguro que el impresentable picador seguirá en la profesión y en la nómina de algún inocente matador. El sobrero que salió posteriormente tampoco demostró nada en particular, salvo que no conseguían ponerlo en suerte y para ello tuvieron que recetarle muchos capotazos. El novillo salió del caballo blandeando.

El sexto fue muy mal picado en su primera entrada al caballo. En las dos siguientes el novillo escarbó mucho y le costaba arrancarse y cuando sintió el hierro se diría que no había nacido para eso. Un manso para que el ganadero se olvide de él y posiblemente de su reata.

Cuadrillas y otros: El tercero de la tarde era un toro en toda regla que seguro hubiera echado para atrás a muchos toreros-figuras del escalafón. Destacó en la lidia Miguel Martín, en el primero de la tarde. Raúl Rivera es un novillero que quiere ser torero, y en esa ardua tarea intento demostrar sobre el albero de Las Ventas que también sabe colocar banderillas, pero su intención quedo vacía de contenido, ya que no colocó ningún par ganándole la cara al toro. En su segundo quiso deleitar a los presentes con un cuarto par, pero los aficionados, hartos de tanta vulgaridad, con carreras incluidas, lo pararon en seco y el torero desistió del intento. En el sexto, Raúl Rivera brindó a un subalterno de su cuadrilla.

Se notó en la plaza una asistencia de público superior a otros domingos, lo que demuestra que este tipo de corridas interesa más que las ordinarias, y si sirven para que muchos espectadores conozcan que existen en el campo bravo encastes que aunque en la actualidad sean minoritarios, si proliferaran en las plazas este tipo de ganado seguro que los espectadores y aficionados saldrían ganado. En la actualidad solo ganan los que controlan la fiesta, las empresas, los taurinos y los toreros que apoderan, y estos solo se visten de luces si se anuncian con ganado de garantías, es decir, Domecq o procedente de este encaste y que a la vez no les presenten. Las demás ganaderías las dejan lo taurinos para que traten de lucirse los novilleros que vienen a Las Ventas a jugársela a una solo carta, con el agravante que saben de antemano que juegan a caballo perdedor, ya que la mayoría de ellos no tienen la experiencia que exige una plaza con tanta responsabilidad.

Y eso que los novillos lidiados, salvo el sexto que mostró algo de peligro, ninguno le pidió el carnet a los toreros, y alguno de ellos llegó a la muleta pidiéndole a gritos a su matador que lo despenara, como le ocurrió al primero, y Miguelín se dedicó a darle trallazos, en lugar de templarle las embestidas. Los coletas intentaron demostrar para que se había anunciado, aunque en ese intento quedaran al descubierto todas su precariedades para esta profesión. Dos de ellos, Miguelín y Alberto Escobar, habían actuado el año pasado en tres y dos ocasiones respectivamente. Con ese bagaje poco podía esperarse, como así fue. Aparte de esto, todos demostraron estar instalados en el toreo moderno, es decir, dar muletazos fuera de cacho, rectificar terrenos en cada pase, no ligar las series, metiendo el pico con la muleta y rematándolos para fuera en lugar de en la cadera. Esto último para ellos debe ser una utopía. El segundo de la tarde se dejo dar unas tandas de muletazos pero Raúl Rivera estaba en su mundo, donde están las figuras y claro, trato de imitarlas con el torero moderno y eso aquí no vale. En el quinto, intentó animar a los espectadores con los garapullos, pero cuando llego la hora de la verdad e intento recibir a su enemigo con la muleta desde los medios y lo desarmó en el primer envite, se apago toda la ebullición que trato de crear. A pesar de la vulgaridad de su toreo parte del público lo animo durante toda la faena. Los aficionados sintieron que se fuera el novillo con las orejas puestas al desolladero, pero ellos exigen torear, no milongas.

Al tercero de la tarde le costaba tragarse los muletazos en el toreo al natural, pero cuando metía la cabeza Alberto Escobar no sabía qué hacer con ella, no tiraba de muleta y cortaba los pases. El sexto de la tarde no le dio oportunidad, fue un novillo peligroso que no pasaba por la muleta. En el cuarto de la tarde no hubo ni toro ni torero, y aunque el animal tuvo un pitón izquierdo potable no transmitía nada a los tendidos, pero el torero no lo consiguió tampoco.



©Pepeíllo.

lunes, 17 de septiembre de 2012

16 de Septiembre 2012: Decepción y tristeza

Corrida de Novillos Se lidiaron novillos de Concha y Sierra, encaste Vázquez, en la línea de Taviel de Andrade.

Terna:
  • Iván Abasolo: Catafalco y oro. Pinchazo, estocada casi entera, aviso. Se echa el toro. Silencio. 2 pinchazos, uno sin soltar y en los bajos y estocada contraria y atravesada. Todos los intentos fueron entrando en la suerte contraria. Silencio.
  •  Ángel Puerta: Champan y oro. Pinchazo sin soltar en la suerte contraria y estocada en la suerte natural. División de opiniones cuando saluda desde el tercio. Estocada baja. Lo levanta el puntillero y se echa de nuevo. Silencio.
  • Jesús Chover: Azul y oro. Estocada desprendida entrando por derecho. Vuelta al ruedo. 3 pinchazos sin soltar y un pinchazo hondo. 13 descabellos, tres avisos y como consecuencia, el novillo al corral.


Presidente: D. Cesar Gómez Rodríguez. Reconozco que hay momentos en los hay que tomar decisiones muy comprometidas, y que algunas de ellas puedan estar en el umbral de la discusión. Ayer en el último de la tarde ocurrió lo que nadie deseaba. Primero que Jesús Chover no encontraría el golpe de gracia con el verduguillo, consumiendo con ello el tiempo establecido para la lidia y muerte de su enemigo y que casi al instante de recibir el tercer aviso el novillero fuera arrollado por el burel al intentar el ultimo descabello, quedando en estado de inconsciencia por el cual tuvieron que llevárselo a la enfermería auxiliares vestidos de paisano. Todo fue lamentable, y ante una situación de este tipo el presidente podía haber esperado unos segundos y con el novillo en la plaza y el matador tumbado en la arena, el director de lidia se hubiera responsabilizado de despenar al animal, con la diferencia de que este disponía del tiempo que establece el Reglamento para dicha labor. 
Como dije, no fue una decisión fácil, pero siempre los modestos son los que sufren los rigores de la ley que aplican los señores que la representan. Sres. Presidentes, ya que son incapaces de devolver al corral animales no validos para la lidia, porque al parecer merman los negocios de los empresarios, sean más benévolos con estos chavales, y ante situaciones de este tipo, ya que estamos completamente seguros, que a las figuras le hubieran aplicado otra vara de medir.  

Suerte de varas: No tuvieron suerte los aficionados para ver los astados en el caballo. Ningún espada tuvo el acierto de poner los novillos en suerte ante el picador. Debe ser difícil esta tarea, o no se la enseñan en la escuela de tauromaquia. Ningún novillo demostró nada excepcional con los piqueros. Es cierto que al segundo de la tarde y en su segunda entrada al caballo, lo colocó el matador a 25 metros después de demostrar el novillo su mansedumbre en el primer puyazo, nadie creía que se fuera a arrancar a esa distancia. Sin embargo el tercero de la tarde acudió de largo y con tranco, pero el novillero se quedó mal colocado y ese detalle fue determinante para que el animal desparramara la vista y no se centrara, ni con el caballo ni con el torero. Espero que alguien del entorno del torero le haga ver el vídeo de la corrida y aprenda de una vez por todas, él y casi todo el escalafón, la importancia que tiene la colocación de los toreros en esta suerte, y por supuesto, durante toda la lidia. También es cierto que ningún novillo fue castigado en el caballo, y excepto el primero que romaneo, ninguno empujo con clase metiendo los riñones. Y desgraciadamente también fue cierto que la novillada que envió el ganadero llego con las fuerzas justas. Tanto tiempo esperando este encaste, para no ver nada especial en el caballo. Una pena, ganadero.  

Cuadrillas y otros: Tampoco se libraron de las críticas los compañeros de cartel de Jesús Chover. Mientras el chaval tiraba de verduguillo tratando de despenar a su enemigo, sus compañeros de cartel en el callejón, tenían ya preparados los capotes de paseo para abandonar la plaza sin demora. Nadie se interesó por lo que ocurría en el ruedo salvo la cuadrilla del matador, ni tan siguiera el director de lidia, Iván Abasolo, pensó que en algún momento su compañero podía necesitar su colaboración. Eso sí, cuando les tocaba lidiar, ninguno de ellos se esmeró en su labor. En la colocación de los garapullos en el segundo de la tarde, la cuadrilla de Ángel Puerta montó un sainete. Nadie les pidió explicaciones. Es lo que tiene esta profesión, que cobras, aunque lo hagas mal. Una pena, toreros. 

Los novillos que se lidiaron procedían de un encaste denominado por la empresa, minoritario, pero los novilleros procedían de una lista mayoritaria, donde proliferan los coletas con escaso bagaje muleteril, ya que los que ocupan los primeros lugares del escalafón, que son los futuros figuras, no quieren ni aparecer por las dehesas donde pastan estos animales. ¿Para qué? se preguntaran, si las figuras mayores huyen de estos encastes y nadie pone en duda su credibilidad como toreros. No van a ser ellos los que rompan las normas establecidas. Con esto ocurrió, que salvo Jesús Chover que quiso demostrar que quiere ser torero, sus dos compañeros de cartel, lo único que demostraron fue un desconocimiento total de la lidia, y eso que ninguno de los bureles les pidió el carnet de torero. Ninguno de ellos logro enterarse de las querencias de sus enemigos, y donde más evidenciaron la falta de oficio fue a la hora matar. En lugar de hacerlo en la suerte natural, que era lo que demandaban sus enemigos, lo hacían en la suerte contraria. Ya que tanto se prodigan hoy los peones en informar a sus matadores desde el burladero lo que tienen que hacer cuando están toreando, alguien podía haberles documentado en estos detalles. 

Con la muleta los tres espadas corrieron distinta suerte, y mostraron distinta condición. Mientras que Iván Abasolo, se encontró con un primer novillo que se defendía debido a la escasez de fuerzas, su segundo necesito una muleta poderosa que el espada no le mostró, estando por debajo del astado. Comenzó la faena citando desde los medios, pero desde el primer momento se pudo comprobar que el torero no tenía esa tarde los recursos necesarios para sacarle lo que el burel le estaba ofreciendo, un pitón izquierdo de lujo. En todos los muletazos quedaba descolocado y los pases de pecho los utilizaba para quitarse a su enemigo de en medio. en lugar de barrer con la muleta el lomo de su enemigo de pitón a rabo. Por su parte, Ángel Puerta le costó darse cuenta que el pitón bueno del toro era el izquierdo, aunque seguramente alguien se lo debió apuntar desde el burladero, ya que por el derecho el novillo le protestaba, pero aun así, no consiguió acoplarse en el toreo al natural. El quinto de la tarde, fue un manso de matadero que demostró sus intenciones desde que apareció en el ruedo, recorriéndolo con el solo intento de buscar la salida del redondel. Ya con la franela y en el primer envite le puso las defensas en la cara y el torero no encontró la tecla de la muleta que le hiciera ver a su enemigo que el que trataba de mandar en la pelea era el torero. El animal siguió acudiendo al engaño con la cara alta y defendiéndose debido a su mansedumbre.  

Jesús Chover a pesar del poco recorrido de su carrera de novillero, y aunque debutaba en esta plaza, sorprendió gratamente. Vino con ganas y demostró tener maneras para conseguir ser alguien en esta profesión. Destacó en el último tercio donde se le vieron detalles interesantes, como la colocación, adelantando la muleta y rematando los muletazos en la cadera. Con los rehiletes estuvo muy dispuesto, demostrando seguir al pie de la letra la escuela valenciana, creada por el inolvidable Manolo Montoliú, pero su labor estuvo llena de altibajos. Aunque su primero fue un novillo que se quedaba muy corto por ambos pitones, el torero estuvo muy digno, tanto en redondos como al natural. Su segundo era un toro con toda la barba, que paso por el caballo del picador sin emplearse y el piquero de turno no lo castigo. Creyó que no lo necesitaba. En el tercer par y con las banderillas cortas le arrollo el novillo sin consecuencias. En los primeros compases de la faena de muleta al hilo de las tablas, el torero aguanto los envites de su enemigo, un manso encastado, que debido a la escasez de fuerzas estuvo a la defensiva, pero en una serie de redondos el animal se desplomo. Lo intento al natural pero no tenia recorrido. Uno de los males que tiene el toreo moderno es que los toreros prolongan innecesariamente las faenas de muleta con la única voluntad de agradar al público, y si a la hora de matar aparece algún problema, pasan apuros para despenarlos. Eso le ocurrió a Juan Chover en el sexto, recibiendo con ello los tres avisos, después de intentar descabellar a su enemigo en trece ocasiones. En uno de ellos recibió un golpe que lo dejo casi inconsciente y tuvieron que llevárselo a la enfermería. El novillo tuvo que ser apuntillado desde un burladero al no conseguir los cabestros de Florito retirarlo a los corrales. Una verdadera pena, torero.

©Pepeíllo.

lunes, 10 de septiembre de 2012

9 de Septiembre 2012: Con la casta llego la emoción

Corrida de Novillos Se lidiaron novillos de Mauricio Soler Escobar y José Escobar, ambos, encaste Santa Coloma, líneas Graciliano Pérez Tabernero y Joaquín Buendía.

Terna:
  • Daniel Martín: Blanco y oro. Estocada casi entera, el puntillero levanta al novillo, aviso, 5 descabellos, aviso. Cae “rodao” después de una lenta agonía. Silencio. ·En su segundo, estocada atravesada que vale. Oreja regalada.
  • Sergio Blanco: Azul y azabache. Metisaca trapacera y pinchazo saliéndose de la suerte. Se echa el novillo. Pitos. En el quinto pinchazo hondo saliéndose de la suerte y estocada trasera habilidosa. Silencio.
  • Gallo Chico: Lila y oro. Estocada delantera y atravesada. Saludos desde el tercio. En el sexto estocada atravesada. Se echa el novillo y lo levanta el puntillero. Al no acertar el matador con el descabello el presidente le envía los tres avisos. El animal se echa y el puntillero le cuesta despenarlo. Algún sector del público pierde los nervios y llama asesino al torero de plata. Pitos.  

Presidente: D. Cesar Gómez Rodríguez. Concedió una oreja a Daniel Martín en el cuarto de la tarde, sin haber petición mayoritaria. En la suerte de varas, salvo el quinto que entró tres veces al caballo, el aficionado no entendió el cambio de tercio en algunos novillos que pedían una tercera vara. Los presidentes se han acomodado a las dos entradas al caballo y les cuesta permitir una tercera a aquellos animales que lo necesitan. Durante la lidia estos novillos, al quedarse faltos de castigo, presentaron problemas a sus matadores. Si juzgamos por los hechos que demostró la presidencia, se podría decir, que tanto el “presi” como su ayudante, D. José Cabezas Porras, Joselito Calderón, demostraron poca afición a esta suerte tan bella.  

Suerte de varas: La novillada ofreció un juego variado en el caballo, pero los toreros y sus cuadrillas no estuvieron a la altura de las circunstancias. Salvo el tercero que fue puesto de largo al caballo y, que empujo con clase metiendo los riñones, a los demás novillos no consiguieron ponerlos en suerte, como se entiende que deben dejarlos, privando a los aficionados ver el juego de este encaste en esta suerte. El primero entro suelto, el segundo y el quinto entraron al caballo al relance y el cuarto fue muy mal picado. El sexto se dejo pegar pero buscó la salida. En la segunda vara intento ponerlo de largo, pero el torero se quedo mal colocado y el novillo no acudió al caballo. Que vicios ha traído la nueva tauromaquia. Claro, como ya no es necesario picar a los toros, porque la casta se la dejan, ya sabrán ellos donde, se va perdiendo la costumbre de hacer las cosas bien en esta suerte.  

Cuadrillas y otros: Independientemente que el juego de los novillos fuera variado en el caballo, cinco de ellos fueron aplaudidos en el arrastre, y el sexto mancho la hoja de presentación que tan dignamente habían rellenado sus cinco hermanos de camada. A pesar de ello, el respetable lo aplaudió en un exceso de triunfalismo ganadero, ya que el novillo no había hecho méritos para tal distinción. Otro signo evidente que marco el comportamiento del ganado fue que los seis murieron con la boca cerrada signo evidente que dentro de ellos había algo más que presentación: casta y nobleza. La novillada estuvo muy bien presentada y destaco el sexto, un toro con toda la barba. De los toreros de plata destacaron Francisco Javier Tornay en la lidia del tercero y Juan José Rueda, “El Ruso”, al parear al tercero de la tarde, por lo que tuvo que desmonterarse. Todos los demás rehileteros huían de la cara de sus enemigos como si no les fueran a remunerar su labor. Lo que muchos aficionados se preguntarían: ¿Tendrán la desvergüenza de cobrar por ofrecer este sainete?

Se escucharon rumores por la plaza que se iba a celebrar en una localidad francesa una novillada con un encaste minoritario y los organizadores del festejo, al intentar conformar el cartel de novilleros habían contactado con veinte de ellos, siguiendo un orden estricto del escalafón. Al parecer, todos se habían negado a anunciarse con ese encaste. No poseo más datos para imprimirle a esta noticia más veracidad. Ajustándolo a lo visto ayer en Las Ventas, a nadie le extraña que los novilleros de relieve huyan de estos encastes. Otro dato: Se divulgan noticias, en algunos casos sin confirmar, que muchos de ellos se niegan a torear novillos en puntas. Si lo matadores relumbrones lo hacen con asiduidad, sería una desconsideración hacia sus mayores, anunciarse con ganado con las defensas sin manipular. Por estos motivos hay que elogiar la disposición de los toreros que tuvieron la vergüenza de apuntarse con este encaste y en Las Ventas. Pero, como era de esperar, los novillos de Mauricio Soler Escobar les pidieron los documentos a los toreros y solo Andrés Jiménez, Gallo Chico, los presento. El coleta cordobés fue el único que mostró que quiere ser torero y puso todo su tesón en ello, muy distinto fue que lo consiguiera.

Al tercero de la tarde lo cito de lejos con la muleta y el novillo acudió a la cita demostrándole al torero que necesitaba una pañosa con mando y colocación, pero el torero desconocía estas reglas, poniendo solo la voluntad que le daba su valor. Al natural siguió mostrando su disposición y aguantó las embestidas de su enemigo con entereza. La nobleza del novillo le evitó de una cornada al quedar al descubierto en un lance cuando intentaba el toreo al natural. El sexto novillo, el único bravucón de toda la corrida, acudía al engaño que le presentaba Gallo Chico con la cara alta y el torero no tuvo los recursos necesarios para bajarle la muleta y someterlo. Se durmió en los laureles a la hora de despenarlo, y recibió los tres avisos. Tuvo que retirarse a la tronera de toreros y dejar al novillo en el ruedo herido de muerte, para que el puntillero de su cuadrilla acabara con él. Fue una pena, torero.

Sin embargo, el único que toco pelo fue Daniel Martín. Ocurrió en el cuarto de la tarde. Como resumen a su labor diré que estuvo aseado dentro de su falta de oficio. Siendo algo mas critico, aportare que no se doblo con él, ya que el toro no recibió el castigo que necesitaba en el caballo, no ligó ninguna serie. Al quedar descolocado entre muletazos, tenía que rectificar terrenos, instalándose en el monopase, dejando dentro de su enemigo lo que este estaba dispuesto a ofrecerle si le hubiera toreado, pero el torero venia a esta plaza con un corto bagaje en el uso de la muleta, ya que año pasado toreo solo dos novilladas. En el primero de la tarde mostró muchas dudas en la cara de su enemigo y al igual que en el cuarto, mostró poco oficio. Cuando conseguía bajarle la mano y llevarlo toreado, el novillo metía la cabeza de lujo, pero eso se llama torear y es lo que muchos toreros del escalafón, incluso los figuras, no saben hacer, o no quieren, y no se lo vamos a exigir a un chaval que ha tenido la honradez de anunciarse con este ganado. Sería injusto. Tampoco debemos engañarle.

El primero de Sergio Blanco, segundo de la tarde, cuando apareció en el ruedo le costaba tragarse los capotazos, pero el novillo lo único que hizo con su comportamiento fue descubrir a los malos toreros que el novillero llevaba en su cuadrilla. La lidia que le dieron fue un desastre. Con la muleta el torero tampoco mostró confianza en sus acciones. No se acopló en ningún momento a su enemigo y en lugar de rematar los muletazos por abajo lo hacía por arriba. Este novillo necesito un torero que hubiera querido cortarle las orejas. En su segundo de su lote, corrido en quinto lugar, Sergio Blanco no supo qué carta jugar. Desbordado por su enemigo, en un momento de la faena lo desarmo, quedando el torero a merced del novillo. La casta noble que mostró el animal le perdono la cornada. En una palabra, no pudo con él.




©Pepeíllo.

lunes, 3 de septiembre de 2012

2 de Septiembre 2012: Decepción

Ciclo. Encastes minoritarios

Corrida de Novillos Se lidiaron novillos de Tomas Prieto de la Cal. Encaste: Vázquez-Veragua.

Terna:
  • Pascual Javier: 3 pinchazos y estocada trasera y contraria. Silencio. Estocada caída y atravesada. Silencio.
  • Miguel de Pablo: Bajonazo perdiendo la muleta. División de opiniones cuando saluda desde los medios. Media estocada que vale. Saludos con protestas.
  • Miguel Cuartero: Pinchazo en los costillares y estocada caída y delantera. Estocada baja y aviso tras cuatro descabellos. Silencio.
Presidente: D. Julio Martínez Moreno. Le costó tomar la decisión de devolver al primero de la tarde a pesar de su manifiesta invalidez y lo hizo después de haber cambiado el tercio. Pensaría que el precio del novillo se lo iban a descontar de su sueldo. El transcurso posterior del festejo no le ocasiono ninguna decisión comprometida.  

Suerte de varas: Todos los novillos mansearon en el caballo, destacando el sexto que salía despavorido del picador cuando sentía el hierro en el morrillo, sin embargo, destaco la poca pericia del piquero al no intentar taparle la salida cuando lo habitual es que lo hagan en todos los toros. Hay que destacar que el en quinto novillo el piquero marco arriba, en el morrillo, siendo igualmente habitual que lo hagan trasero y en muchas ocasiones donde caiga la puya. El primero que fue devuelto por inválido, el picador no consiguió ni que sangrara el toro. Tanto el picador como la cuadrilla intentaron lidiarlo con mimo pero al final no coló y el presidente decidió cambiarlo. 

Cuadrillas y otros: Destacó Fernando Téllez, tanto en la lidia del tercero como en la colocación de los rehiletes en el sexto. Todos sus compañeros no estuvieron a su altura, destacando la mediocridad de sus actuaciones. Los novillos defraudaron, y el torero Miguel de Pablo, después de recetarle un bajonazo a su enemigo, posiblemente influido por los aplausos de sus incondicionales, que demostraron no distinguir entre una estocada arriba y un bajonazo, salió a saludar a los medios. No hay que perder las formas torero, y menos los que comienzan la carrera, sobre todo, por respeto a los aficionados.

Muchas ilusiones tendrían puestas los aficionados en la primera novillada de las denominadas "encastes minoritarios". El ganado defraudo en toda regla, hasta tal punto llego el fracaso que no hubo ningún detalle que alentara un atisbo de esperanza en los aficionados presentes. Fue una corrida descastada que la mayoría salía buscando la salida para marcharse a la finca, acudiendo a los engaños con la cara alta y lo más preocupante, sin fuerza para mantener el ritmo normal de la lidia, y eso que los coletas no los sometieron en ningún momento, seguramente por desconocimiento, ya que si se hubiera producido este hecho seguro que la mayoría de los astados hubieran rodado por la arena como lo hizo el tercero de la tarde, que se derrumbó en plena faena y lo tuvieron que levantar los toreros de plata para que su torero pusiese continuar la faena, y de paso continuar aburriendo la personal.

Se cae el toro y se derrumba la fiesta. Es lo que han conseguido los taurinos que controlan este tinglado. Primero buscando denodadamente la comodidad para sus toreros con animales totalmente descafeinados, sin bravura y sin casta, ya que si no fuera así y el toro de las figuras salieran íntegro seguro que estos coletas no se permitirían el lujo de torear la cantidad ingente de corridas que celebran cada temporada. El toro integro y con casta es exigente, y no digamos con bravura, ya lo decía Belmonte, este tipo de animal no permite ponerse bonito delante si antes no se le ha dominado toreando o lidiando ,y ese hecho necesita un esfuerzo, tanto físico como psíquico, que muchos toreros no estarían en condiciones de ofrecer. Segundo, han hecho desaparecer de la cabaña brava española a casi todos los encastes que no mantengan una línea de docilidad como la que ofrecen los que proceden de la línea Domecq, y la que no ha desaparecido su presencia es casi simbólica, y eso fue lo que se encontró el aficionado que acudió a Las Ventas en la primera novillada dedicada a encastes minoritarios. La raíz Vazqueña tiene sus raíces en el siglo XVIII, pero en la actualidad ha perdido todas las señas de identidad que le caracterizaron en otras épocas donde eran fijos en todas sus ferias.

Los novillos de Tomas Prieto de la Cal, con su comportamiento demostraron el defecto que no supo corregirles el Duque de Veragua, es decir, que se vinieran abajo en el último tercio. Pero lo bueno que tenían, era que se entregaban en la pelea en el caballo, y eso tampoco lo sacaron a relucir, mostrando una falta de casta impropia de un animal de esta raza.

Los toreros por su parte tampoco estuvieron a la altura que requería la ocasión. Mostraron falta de oficio y no supieron dar a los novillos las faenas que requerían, mostrando sin embargo en su toreo las ventajas que han impuesto las figuras: torear fuera de cacho, metiendo el pico, equivocando terrenos y no rematando los muletazos, es cierto que los novillos acudían a los engaños con la cara alta y la mayoría .sin recorrido, pero solo Miguel de Pablo estuvo voluntarioso en su primero, recibiéndole con tres largas cambiadas. A su segundo, un novillo precioso de capa, berrendo en negro aparejado, le dio tres verónicas bajando las manos y templando las embestidas del animal. Con la muleta se equivoco en los terrenos ya que su enemigo no tenia recorrido cuando le daba los adentros. A pesar de esto consiguió tres redondos bajando la mano, pero sin rematar.


El primero de la tarde fue devuelto a los corrales y en su lugar salió un sobrero de Juan Antonio Ruiz Espartaco.

©Pepeíllo.

lunes, 20 de agosto de 2012

19 de Agosto 2012: A tener en cuenta

Corrida de toros. Se lidiaron toros de José Luis Pereda y la Dehesilla, 3º. Encaste: Predomina Domecq y Núñez

Terna:
  • Sergio Aguilar: De lila y oro: Estocada desprendida. Silencio. Dos pinchazos sin soltar, pinchazo delantero y bajonazo atravesado. Aplausos y saludos desde los medios.
  • Octavio Chacón: De vainilla y oro. Confirmación. Estocada desprendida y trasera tirándose por derecho. Saludos desde el tercio. Pinchazo en los bajos y estocada tirándose a ley. Aplausos compasivos de su público.
  • Gabriel Picazo: De Blanco y oro: Estocada algo trasera, aviso y descabello. Saluda a sus incondicionales. Media estocada saliéndose de la suerte. Aplausos de su público.
Presidente: D. Julio Martínez Moreno comenzó jugando a empresario, burlando a los aficionados presentes al no devolver al primero de la tarde que salió dando muestras de blandura, acentuándose este defecto según transcurría la lidia. Después no ocurrió nada significativo que pusiera en duda su actuación en defensa de los que pagan su entrada y por supuesto, de la fiesta.  

Suerte de varas: Destacó el quinto de la tarde que empujó con clase en el caballo, pero a los profesionales del castoreño les da igual. Pican trasero, les tapan la salida a los toros y lo más importante, los toreros de a pie no les interesa nada esta suerte. No pusieron en suerte ningún toro y algunos de ellos entraron al relance, permitiendo que el segundo se dejara la acometividad en el peto al darse contra el un golpe de cuidado. Cuando lo intentaron llenaron el albero de vulgaridad y de capotazos. Solo en una ocasión lo consiguieron. En el primero de la tarde y al no pararlo el torero con el capote el toro campeó a sus anchas por el albero y entro suelto al caballo en el tendido 10. Lamentable.  

Cuadrillas y otros: Los toreros de plata en cuanto un toro plantea alguna dificultad se arrugan y no les importa montar un sainete como le ocurrió al subalterno Víctor Cañas en el segundo, que para dejar un palo tuvo que pasar dos veces por la cara del toro. En el sexto de la tarde al salir del primer par de banderillas, Juan Carlos García, el toro hizo hilo y el torero se quedo un momento apoyado en el estribo y cuando su enemigo hizo por el no acertó a saltar la barrera y lo corneo en el estribo. A los toros nunca se les debe perder la cara. Se lo llevaron a la enfermería.

No están los tiempos para ir desperdiciando oportunidades, y menos estos toreros en edad de merecer. Sin embargo los tres se fueron sin cortar pelo y eso que hubo toros que llevaban el triunfo en sus genes para que los matadores hubieran conseguido lucir con luz propia en el firmamento del buen toreo. A Sergio Aguilar le falló la tizona cuando más lo necesitaba, después de haber ejecutado el toreo que demanda la afición. Series templadas y ligadas, bajando la mano, cargando la suerte y rematando en la cadera, sin ninguna artimaña que desluciera su toreo ante los ojos de los aficionados. Pero la diosa fortuna, caprichosa donde las haya, no quiso que el torero madrileño corriera la misma suerte con la espada que en su primero, donde después de no acoplarse a su enemigo y realizar una faena insulsa, le receto una estocada tirándose por derecho que lo despeno sin puntilla. Así son las cosas y así le fue ayer a este torero, no obstante los aficionados abandonaban la plaza comentando que hay que tenerlo en cuenta ya que su toreo puede dar más de una satisfacción a los aficionados.

La cruz de la moneda se la llevo Gabriel Picazo en el tercero de la tarde. El toro estuvo muy por encima del matador y los aficionados comentaban sus lamentaciones al ver que el toro había puesto en bandeja las dos orejas al torero y este no quiso o no pudo conseguirlas. Estuvo vulgar consiguiendo algunos muletazos bajando la mano, pero faltos de remate. Al natural no se acoplo en ningún momento, en fin, dadas sus circunstancias el torero se estará acordando de este toro toda la vida que decida seguir en este oficio. Su nombre era Buenasnoches. En su segundo estuvo igualmente muy vulgar. Derechazos al hilo del pitón, metiendo el pico y perdiéndole pasos en cada muletazo. El toro le ofreció la oportunidad de haber puesto la plaza boca abajo en los primeros compases de faena, pero el torero decidió dormirse en la mediocridad. Así no se puede llegar a ser figura del toreo, maestro.

Por su parte, Octavio Chacón que confirmaba alternativa, estuvo muy vulgar ante el inválido primero. Después de unos doblones de recibo continuo recetándole unos derechazos muy suaves con el propósito de cuidar a su enemigo, pero sin cruzarse en ningún momento y metiendo el pico, es decir, el toreo vulgar que hace aburrir a los aficionados, pero no a sus seguidores que jaleaban su faena en cada muletazo. Al final echo mano del arrimón, tan manido en las figuras, pero que en esta ocasión no venía a cuento. A su segundo lo citó desde los medios y el toro acudió con tranco, pero en los primeros compases de faena su toreo se fue diluyendo al no saber qué hacer con la embestida de su enemigo. Al faltarle mando el único recurso fue bailar en la cara del toro, dando medios pases y descomponiendo la figura. Una pena, torero.

©Pepeíllo.