miércoles, 1 de junio de 2016

31 de mayo de 2016: Toreros con dignidad

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros

Ganadería

6 Toros de Saltillo/Moreno Silva, encaste Saltillo. En el tipo y desigual de presentación. Mansos y encastados, algunos metieron la cabeza en la muleta, pero el denominador fue la mala lidia que recibieron, donde los toros fueron dueños y señores del ruedo.

Terna:

  • Sánchez Vara: De verde y oro. Estocada tendida y caída. Silencio. Estocada baja y tendida. Silencio.
  • Alberto Aguilar: De nazareno y oro. Pinchazo, aviso, dos pinchazos, segundo aviso, estocada caída y descabello. Silencio. Pinchazo y estocada perpendicular y descabello. Aplausos.
  • José Carlos Venegas: De blanco y oro. Pinchazo delantero, aviso. El torero intenta descabellar pero en el intento recibió el segundo aviso. Pinchazo desprendido y estocada. Tercer aviso y el toro se lo llevaron los mansos al corral. Silencio. En su segundo dos pinchazos, estocada caída. Silencio.

Presidente: D. Jesús María Gómez Martín

Castigó al cuarto toro a banderillas negras.

Suerte de varas

  1. Millorquito. 514 Kg: Cárdeno oscura, bragado meano corrido. .En la primera entrada al caballo recibió un puyazo en el brazuelo y el picador no rectificó. Se marchó al picador de reserva y allí el piquero le arreó en el mismo sitio. En la tercera vara se repuchó. Manso y descastad
  2. Mandarín. 490 Kg. Cárdeno bragado meano. La primera vez entró suelto al caballo y en cuanto sintió el hierro salió huyendo. Acudió dos veces más y debido a su mansedumbre los montados lo trataron sin piedad, masacrándolo descaradamente. 
  3. Luvino. 505 Kg: Cárdeno bragado meano. Se marchó suelto al caballo y el piquero lo castigó en el brazuelo. Al no pararlo los toreros de a pie, se marchó al picador de reserva. Así estuvo de un caballo a otro sin que nadie consiguiera pararlo hasta que el presidente cambio el tercio. Un auténtico desastre de lidia. 
  4. Cazarrata. 503 Kg: Cárdeno claro, bragado, meano y axiblanco. Al recibirlo el coleta de salida el toro topaba en el engaño y el torero al ser superado por su enemigo, tiró el capote y tomó el olivo. ¡De vergüenza! ¡Un matador nunca debe tirar el engaño!. El animal, se hizo dueño y señor del albero y se marchó al picador de reserva, salió suelto y así estuvo de un picador a otro hasta que fue condenado a banderillas negras. El animal con su mansedumbre y su casta sacó los colores a todos los que vestían el traje de luces.
  5. Jabatinoso. 525 Kg: Cárdeno bragado meano. Este toro se encontró con un torero en el ruedo, César Puerto, que bregando con él, consiguió levantar los olés de los tendidos hasta que consiguió pararlo. En el caballo manseó descaradamente, repuchándose en ambas entradas. El animal fue un manso pero encastado. 
  6. Morisco. 540 Kg Cárdeno oscuro, bragado, meano y axiblanco. En la primera entrada al caballo el toro hizo una fea pelea, pero se dio la carambola que el picador derribo a su montura debido a su mala actuación, En la segunda entrada volvió a mansear de manera ostensible. El animal manso encastado. 

Cuadrillas y otros:

En tarde agradable y con una media entrada de aforo, se presentó el ganadero cordobés, Moreno Silva, con sus toros, algunos “escurrios”, propios de la naturaleza de su encaste, pero llenos de mansedumbre y de casta, buscando el espectáculo en el ruedo. Otros derivan en su selección hacía la borreguez. De todo hay en la viña del señor. Espero que el ganadero tenga la fuerza necesaria para soportar el examen del Sanedrín venteño compuesto por el reino del taurinismo y sus acólitos. 

Fue curioso el hecho durante la lidia del cuarto. El presidente sacó el pañuelo rojo y muchos espectadores de los alrededores de mi localidad no comprendían lo que ocurría, levantando con ello el rumor de la ignorancia. Hasta que alguien aclaró la situación. Hacía tanto tiempo que no presenciaba este hecho en esta plaza. Llamó la atención que todos los animales se marcharon al desolladero tal y como habían llegado, con la boca cerrada.

Comentarios:

Los toreros abandonaron el coso por su propio pie. Eso ya fue un éxito para ellos después de enfrentarse a una autentica corrida de toros, llena de mansedumbre y de casta. Toros que exigieron el carnet de profesional a los tres toreros, y que incluso hubo algunos que metieron la cabeza en la muleta, pero que necesitaron toreros con oficio y ganas de triunfar ante enemigos que vendieron cara su muerte. Hasta el toro que le echaron al corral a José Carlos Venegas abandonó el ruedo con un tono de gallardía como diciendo, me voy, pero nadie ha podido conmigo. Así fueron, uno tras otro, los comportamientos de los seis ejemplares que envió el ganadero Moreno Silva. Seguro que a partir de ahora, como ocurrió en años anteriores, los taurinos venderán la corrida con la vitola de infumable, tratando de justificar los motivos por los cuales sus toreros, llamados figuras, de ninguna manera pueden enfrentarse a este tipo de ganado, pero la opinión de muchos aficionados es que si lo hicieran estarían condenados al fracaso. Pero con esos detalles los únicos que han perdido la dignidad son los que se mantiene en el escalafón toreando borregos manipulados en lo más preciado de un toro de lidia, sus defensas. Pero eso no es nuevo, solo cambian con los tiempos quien se beneficia de estos hechos.

También los espectadores sintieron pena de ver a unos jóvenes espadas intentando ganarse el pan con un ganado encastado, con la mente puesta en que de poco les iba a servir exponer su vida ante tal exigencia, ya que su labor iba a quedar olvidada en los despachos de los empresarios, donde solo tienen cabida los contratos de las figuras Muchos se preguntarían qué pensarían los toreros del medio toro al contemplar semejante espectáculo por televisión. Seguro en la intimidad de su conciencia se le llenaría la cara de sonrojo. O no. Pero no solo fueron los matadores los que sufrieron los acosos de los toros de Saltillo, los picadores y los subalternos perdieron los papeles desde el comienzo de la corrida, abandonando los engaños en variaos momentos de la lidia ante el acoso de su enemigos, dejando a su profesión en el más absoluto desamparo y en muchos casos en el ridículo. No he visto nunca a los toreros tomar el olivo como lo vi en esta tarde. No es necesario dar nombres ya que el aficionado conoce a la perfección que muchos cuando se visten de toreros dejan en el hotel la dignidad de su profesión. Sin embargo en el tercero, David Adalid y Juan Carlos Tirado no solo aguantaron el acoso a que fueron sometidos en el tercio de banderillas, sino que cuadraron en la cara del toro, clavando tres sensaciones pares de banderillas. Daba gusto ver a los toros arrancarse de largo. Los dos toreros de plata tuvieron que desmonterarse. Esta misma faena la repitieron en el sexto, no con tanta fortuna, pero si con las mismas ganas, demostrando con ello que aparte de saber, hay que querer, pero como decía un espectador cercano, la jindama es libre de venta y cada uno compra la que necesita.

Fue espectacular igualmente la lidia que ofreció en el quinto César del Puerto, mostrándoles a sus compañeros, a la vez que a su maestro, la manera de parar a un toro encastado que se comía el percal, metiendo la casta de su enemigo en el capote de brega. Como digo, hacía mucho tiempo que no se veía una faena como esta, como asimismo ver a los aficionados disfrutar de una autentica corrida de toros. Mañana tocan figuras, ya sabemos lo nos espera. 



©Pepeíllo

martes, 31 de mayo de 2016

30 de mayo de 2016: Faltó la casta, D. Adolfo


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros

Ganadería

6 Toros de Adolfo Martín, procedencia Marqués de Albaserrada. La corrida vino pareja y en el tipo. Algunos blandearon y no dieron buen juego en el caballo. La casta brilló por su ausencia. Excepto el cuarto que pidió el carnet de torero a Rafaelillo, nobles en la muleta. Algunos ejemplares fueron pitados en el arrastre.

Terna:
  • Rafaelillo: De azul pavo real. 2 pinchazos, aviso y estocada desprendida y atravesada. División de opiniones cuando saluda. Pinchazo y estocada arriba perdiendo la muleta. Vuelta al ruedo tras petición minoritaria. 
  • Sebastián Castella: De grana y oro. Aviso, pinchazo y estocada contraria perdiendo la muleta. El toro rueda sin puntilla. Estocada baja. División de opiniones cuando saluda. 
  • Manuel Escribano: De rojo pasión. Sartenazo de juzgado de guardia. El toro se echa aburrido de tanta incompetencia torera. Media estocada tendida y trasera. Aviso. Silencio

Presidente: D. Javier Cano Seijo. 

Parte del público generoso le solicitó la oreja a Rafaelillo en el cuarto pero el presidente no la concedió. Algunos espectadores próximos a mi localidad comentaron que si hubiera sido una figura, se la habría concedido. Dicho queda.

Suerte de varas

  1. Aviador. 543 Kg: Cárdeno claro. En la primera vara acudió suelto y peleó en el caballo sin fijeza y salió suelto. En la segunda entrada al caballo fue castigado trasero, manseó y el piquero le tapó la salida. El burel hizo una fea pelea y salió suelto. En la tercera vara el piquero le arreó en el castigo Manso, sin casta y soso en la muleta. . 
  2. Escribiente. 496 Kg. Cárdeno. En la primera vara el piquero le zurró la badana y tapándole la salida. En la segunda el torero lo puso de largo y el animal se arrancó con tranco, el piquero tampoco tuvo compasión, le pegó trasero. Muy castigado en el caballo, peleó con casta, pero en la muleta sacó codicia y tuvo mucha nobleza. El torero no estuvo a la altura de su enemigo.
  3. Cocinero. 528 Kg: Cárdeno oscuro. En la primera vara el toro se dejó pegar y el piquero le tapó la salida como de un vil manso se tratara. En la segunda entrada el animal aguanto el castigo de su verdugo que le volvió a tapar la salida arreándole de lo lindo. El burel aprendió lo que no debía durante la mala lidia que recibió y llegó a la muleta muy avisado.
  4. Malagueño. 531 Kg: Cárdeno oscuro. El piquero en la primera vara castigó trasero y no rectificó. En la segunda se permitió hacerle la carioca sin que los espectadores le criticaran su aptitud, En la tercera acudió con tranco y fijeza pero el piquero se limitó a marcar el castigo. Toro encastado con muchas dificultades en la muleta. 
  5. Aviador II. 539 Kg: Cárdeno. En la primera vara no se empleó pero el piquero, como es habitual, le tapó la salida, en la segunda la vara cayó baja y el astado manseó sin emplearse en la pelea. Manso en el caballo y en la muleta dio un juego de toro de una ganadería comercial. 
  6. Ebanista. 559 Kg Cárdeno. En la primera vara y después de recibirlo a portagayola, el animal acudió suelto al caballo sin que nadie en el ruedo lo fijara. Fue castigado trasero y salió suelto. En la segunda vara el piquero le arreó y el animal se dejó pegar, pero perdió las manos. Mansote e inválido que lo ha mantenido en pie la poca casta que mostró. 

Cuadrillas y otros:

Salvo en algunas zonas de andanada, la plaza registró un lleno, en una tarde donde el sol llegó para quedarse durante toda la tarde, ofreciendo una temperatura agradable. 

La parte negativa la volvieron a dar los picadores. Si estos señores continúan en ese tono, alguien debería tomar cartas en el asunto y mandar a la escuela a todos estos profesionales y exigirles un comportamiento menos agresivo con los indefensos animales, ya que no tienen medida en el castigo instalados en esos mastodontes bien protegidos, produciéndose una lucha desigual, y si no tienen suficiente con ello, se ha instaurado en sus actuaciones taparles la salida a todos los toros sin tener en cuenta su condición. Si se les tratara de verdugos sanguinarios, creo que nadie se extrañaría.

En la colocación de los rehiletes se tuvieron que desmonterar José Mora y Pascual Mellinas en el cuarto. En la brega destacó José Chacón en el segundo. 

Comentarios:

Casi a la finalización del festejo se oyó una voz que sentenció que los “Adolfos” habían sido una moruchada. No fue una moruchada, pero si le falto ese punto de casta que decepcionó en gran medida a los aficionados

Si el segundo de la tarde hubiera sido un toro comercial, aún estarían aplaudiendo su comportamiento, pero a este encaste hay que exigirle más de lo que ofrecieron. El segundo toro, primero de Castella, comenzó acudiendo a la muleta con mucha codicia y una nobleza impropia de este encaste, y al torero solo se le vio un detalle: dio un redondo que paró el tiempo, todo lo que vino después estuvo lleno de vulgaridad, con el torero colocado en la oreja de su enemigo y el animal en esta ocasión no se quejó. El astado después de ofrecer al torero en las primeras tandas un triunfo, bajó en su condición en el transcurso de la faena, pero Castella ya había demostrado que esta temporada no anda con sitio. Al natural consiguió en algunos muletazos alargar la embestida corta de su enemigo, pero con esto terminó el poco gusto que este año tiene el torero francés. Alargó la faena innecesariamente llegando a impacientar a los aficionados. En su segundo a pesar que el animal tuvo un comportamiento de toro comercial, el torero to hizo todo al revés, rematando para fuera los muletazos y colocándose al hilo del pitón, de esta manera consiguió rematar algunos de ellos, pero los aficionados no lo tuvieron en cuenta ya que puso en ellos el empeño de las ventajas del toreo moderno, abusando en extremo del pico. Si queremos continuar asistiendo a las plazas, debemos acostumbrarnos a este tipo de toreo, ya que las figuras no están dispuestas a torear toros con casta ni ejecutar el toreo colocándose en su sitio. 

Y salió el cuarto, de nombre Malagueño, que acudió al caballo tres veces, hecho inusual en los tiempos que corren, pero el piquero lo hizo todo mal. Fue un toro que transmitió a los tendidos las dificultades que debe tener un animal de su especie, y Rafaelillo no se acobardó, sacó la casta de su personalidad torera y aguantando los parones de su enemigo en la búsqueda constante de su presa, logró sacarle unos naturales de frente y cargando la suerte, que ni los más crédulos se hubieran imaginado. Fue la simbiosis de la unión de la casta y la mansedumbre, creando con ello la dificultad y el peligro para el torero, transmitiendo a los tendidos la emoción y el reconocimiento de la valentía del torero. El primero de su lote no le dio muchas oportunidades al torero murciano. El toro mostró blandura y cuando lo sometió por bajo perdió las manos, acudiendo al engaño sin codicia, a pesar de ello el torero consiguió sacarle algunos muletazos templados, pero tampoco se colocó en su sitio, mostrando unas precauciones que no son normales en su condición de entrega en el ruedo.

Manuel Escribano recibió a sus dos enemigos a portagayola, causando con esa suerte un encogimiento en los corazones de muchos espectadores, ya que es una suerte de cara o cruz, pero si sale cruz, puede ser muy peligroso para el torero. También colocó las banderillas pero clavando los palitroques a toro pasado. Algunos aficionados le recriminaron este hecho. Con la muleta en la mano, el primero del lote mostró las dificultades de una mala lidia y las exigencias a que fue sometido en el tercio de banderillas, por lo cual llegó a la muleta avisado, y no le permitió muchos alardes al torero de Gerena. Acudía al engaño con la cara alta y no tuvo recorrido y el torero hizo lo que sabía y lo que el toro le permitió, sacando de su muleta una serie de trapazos y prolongando la faena innecesariamente. A su segundo lo recibió con dos pases cambiados desde el anillo de la plaza, pero al toro lo mantuvo en pie la poca casta que trajo de la dehesa, pero no llegaron a transmitir nada ni el toro ni el torero. El animal terminó defendiendo y el torero dando trapazos y rematando la faena ahogándole la embestida buscando los aplausos con el arrimón, pero dada la nobleza de su enemigo este hecho no llegó a los tendidos. Otra vez será, torero. 



©Pepeíllo

29 de mayo de 2016: Picadores sin piedad

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros

Ganadería

6 Toros de Baltasar Iván, Procedencia contreras y Juan Pedro Domecq y Díez en la línea de María Antonia Fonseca, Los Guateles. El ganado estuvo bien presentado. Excepto el tercero, fuera de tipo. En general dieron buen juego.

Terna:

  • Iván Vicente: De lila y oro. Estocada tendida. Saludos desde el tercio. Estocada contraria. Aviso. 8 descabellos. 2ª aviso Silencio. 
  • Alberto Aguilar: De grana y oro. Estocada caída perdiendo la muleta. En el embroque sale atropellado por su enemigo sin consecuencias. Oreja con protestas. Estocada baja. División de opiniones cuando saluda. 
  • Víctor Barrio: De fucsia y oro. Pinchazo y estocada caída. Silencio. Pinchazo entrando con el brazo suelto. y estocada baja. Silencio.

Presidente: D. Justo Polo Ramos.

Se le protestó al presidente la oreja concedida a Alberto Aguilar en el segundo de la tarde.

Suerte de varas

  1. Bastonito. 573 Kg: Colorado. En la primera vara se arrancó de largo al caballo y el puyazo del piquero fue directamente al brazuelo. En la segunda entrada se arrancó con tranco pero el piquero se limitó a sujetarlo. El toro mostró mucha nobleza y poca casta, aunque no se le vio en el caballo. 
  2. Camarín. 560. Kg. Negro listón chorreado, bragado, meano y axiblanco. En la primera vara el piquero se agarró trasero y el toro se empleó en la pelea pero perdió las manos. En la segunda entrada el picador se agarró arriba y se dejó pegar con fijeza. Buen toro que ha estado por encima del torero. 
  3. Sandonguero. 484 Kg: Castaño de capa. En la primera entrada fue picado trasero y el animal empujó defendiéndose en la pelea. En la segunda entrada no lo colocaron en suerte y el picador se limitó a marcar el castigo. Buen juego dio el animal, fue muy mal lidiado y estuvo muy por encima del torero. 
  4. Tesugo. 606 Kg: Negro bragado meano y axiblanco. En la primera entrada al montado el picador le dio fuerte y el toro se dejó pegar sin fijeza. En la segunda vara se defendió y se repuchó. El animal manso que se defendió en la muleta, pero el torero no lo entendió. 
  5. Clavillero. 586 Kg: Negro listón bragado. El piquero lo castigó con saña. En la primera vara se dejó pegar y en la segunda le arreó trasero. El toro casi se desangra en la lidia. En la faena de muleta tomó el camino más fácil, se refugió en tablas, dando muestras de manso y descastado. 
  6. Camarito. 599 Kg. De capa, colorado. En las dos veces que entró al caballo el piquero le tapó la salida y en la segunda le pegó fuerte y el toro se dejó pegar. 

Cuadrillas y otros:

Tarde desagradable, de viento y en el sexto toro comenzó a llover y los tendidos casi se despoblaron. El coso registro algo más de media entrada en la primera corrida del ciclo torista de la feria.

En la labor de las cuadrillas hubo de todo como en botica. A la buena lidia llevada a cabo por Rafael González, se unieron los pares de banderillas colocados por Rafael González en el segundo, Lupi en el cuarto, César Puerto y Lucas Benítez en el quinto y Jarocho y Zayas en el sexto.

Comentarios:

La corrida fue de más a menos, pero los astados de Baltasar Ibán dieron a los tres espadas la oportunidad que se merecían, pero no supieron aprovecharla, a pesar de que algunos fueron masacrados en el caballo por montados sin piedad para los animales ni para la fiesta que les da comer. El único que mostró disposición en el ruedo fue Alberto Aguilar, pero su primer enemigo le vino largo, y cuando un toro está por encima del torero, es que su muleta no hizo lo que el toro exigía. El animal apareció en la arena con la boca cerrada y lo dejó arrastrado por las mulillas de la misma manera. Cierto que el madrileño aguantó en algunas tandas la acometida de su enemigo, pero a la faena le faltó continuidad, ya que unidos a algunos redondos largos y templados, a otros le faltaron el remate que necesitaba la embestida del toro. Cuando comprobó que al natural no pudo con él, volvió a intentarlo por la derecha, pero el astado se fue quedando corto y con ello las esperanzas de un triunfo sonado. Falta le hacía al torero. Su segundo fue de distinta condición y después de sacárselo a los medios, el toro lo enganchó y lo mantuvo entre las astas unos momentos, que fueron eternos para los espectadores. Afortunadamente no pasó del susto. Pero el animal había sido muy castigado en varas y tenía todo el lomo hecho un charco de sangre. En cuanto vio la ocasión se marchó a tablas. Allí el torero buscó la oportunidad de jugársela, pero el toro no colaboró en sus intenciones. Le tendría que pedir explicaciones a su picador. La afición por su parte se llevó una mala impresión del montado.

El primero de Iván Vicente tuvo mucha nobleza pero le falto algo de fuerza para que el torero se viera compensado en su esfuerzo Lo citó desde los medios pero el toro no tuvo el tranco que merecía la ocasión .Cuando lo intentó al natural el astado perdió las manos y según transcurría la faena el animal fue llevando al torero a su terreno, que eran las tablas. En este caso el toro no hizo honor a la casta que mostró su antecesor del mismo nombre, Bastonito. Su segundo a pesar de mansear en el caballo, Vicente no lo entendió con la pañosa en la mano. Comenzó sometiéndolo pero los muletazos los remataba por arriba, esos detalles dieron origen a que el toro terminara defendiéndose en la muleta, ya que pudo comprobarse que cuando le bajaba la mano el toro metía la cabeza, solo había que tirar de él y rematar los muletazos por bajo, pero eso debe ser complicado, por lo menos para lo que demostró el torero de Madrid. El animal terminó desbordándolo y tanto en redondos como al natural no dejó de tocarle la muleta. . 

A Víctor Barrio le vinieron muy largas las condiciones de sus dos enemigos. En su primero no encontró en ningún momento los recursos para hacer frente a un exigente enemigo que tenía mucho que torear. Tanto en redondos como al natural no encontró el mando necesario para templar las embestidas de su enemigo, y de su muleta solo aparecían trapazos en lugar de muletazos llevando al toro embarcado en la muleta. En su segundo enemigo estuvo colocado durante toda la faena fuera de cacho y aunque el animal tenía muy poco recorrido, en ningún momento mostró un detalle que hiciera pensar a los aficionados que su actuación podía ser la causa de una mala tarde. Otra vez será, torero. 



©Pepeíllo

sábado, 28 de mayo de 2016

27 de mayo de 2016: Sobran los antitaurinos

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros

Ganadería

6 Toros de El Pilar, origen Juan Pedro Domecq en la línea de María Antonia Fonseca, Aldeanueva. Mansos y descastados, más propia de matadero que de una plaza de toros. Varios ejemplares fueron pitados en el arrastre.. .

Terna:

  • El Fandi: De nazareno y oro. Estocada delantera y caída saliéndose de la suerte y perdiendo la muleta. Silencio. Estocada al encuentro perdiendo la muleta. Silencio.
  • David Mora: De purísima y oro. Pinchazo tirándose con el brazo suelto y estocada. Aviso. Silencio. Estocada baja. Silencio.
  • López Simón. De grana y oro. Estocada caída. Aviso. Silencio. Estocada tendida saliéndose de la suerte. Silencio.

Presidente: D. Julio Martínez Moreno.

Devolvió al corral el sexto por inválido, como podía haber devuelto toda la corrida, pero al no ser picados, y en esto si tuvo su responsabilidad, los toros pudieron mantenerse en pie, pero no pudo evitar la pantomima de espectáculo, en especial la suerte de varas.

Suerte de varas
  1. Sorpechor. 504 Kg: Las dos veces que acudió al caballo dio muestras de una mansedumbre supina. En la primera saltó como una gacela al sentir el hierro. Manso y descastado
  2. Holandero. 513 Kg. Manseó y el piquero le tapó la salida. El burel empujó sin fijeza. En la segunda, lo mismo y el toro no se empleó. Manso y descastado.
  3. Deslumbrero. 501 Kg: En ambas entradas al caballo el animal se rajó. En la segunda el picador marró en la colocación de la puya. Manso y descastado. 
  4. Portador. 598 Kg: En la primera vara no lo castigó a pesar que el animal se dejó pegar. En la segunda vara no se empleó y se defendió. Manso en el caballo, pero en la muleta de El Fandi se encontró con la vulgaridad.
  5. Sombreto. 570 Kg: En cuanto acudió al montado perdió las manos, el piquero se limitó a sujetarlo. En la segunda solo marcó el castigó. Manso, inválido y sin gota de casta.
  6. Duda-Noches. 529 Kg. En la primera entrada lo metieron debajo del peto. Se dejó pegar y blandeó. En la segunda vara perdió las manos y no fue castigado. Manso, inválido y descastado. 

Cuadrillas y otros:

La plaza rozó el lleno en una corrida donde ni los toros y los toreros dieron la talla ante un público que asistió al coso con la ilusión de ver cumplidas sus expectativas de acuerdo con el importe abonado por la entrada., pero el ganado lidiado fue una autentica tomadura de pelo. Si el ganadero tuviera un ápice de afición y de dignidad, enviaría toda la camada al matadero, pero mientras haya empresas que le compran el desecho……... 

Los toreros de plata, Ángel Otero, en el segundo de la tarde y Domingo Siro y Jesús Arruga, en el tercero, se lucieron en la colocación de los garapullos. Vicente Osuna lidió con mucha eficacia al tercero, dándole los capotazos precisos para ponerlo en suerte. Como dato anecdótico diré que los seis toros eran de la misma capa, “coloraos”.

Comentarios:

Las personas amparadas en colectivos que defienden a los animales y que acuden a las plazas de toros para mostrar su protesta por el mal trato que reciben los toros de lidia, no deben preocuparse, el exponente del antitaurinismo está dentro de la fiesta. De otra manera no se explica que monten este tipo de esperpento taurino con toros de desecho. 

Tampoco existe ningún argumento en defensa de esta fiesta que un torero que en la temporada pasada hizo el paseíllo en 79 ocasiones y no haya mostrado hasta hoy ninguna justificación para estar presente en esta feria. Tiene que poseer algún encanto para embaucar, primero a las empresas y después a los espectadores. Muchos toreros han tenido su momento de gloria y al no mantener el nivel esperado por el público, han caído en el olvido de los empresarios. En el caso de El Fandi, debe existir algún fenómeno que los aficionados no comprenden. En banderillas fue un desastre, aún no se le ha visto en Madrid colocar un par cuadrando en la cara del toro asomándose al balcón. , y con el percal y la franela, no digamos, ambos engaños le han venido siempre muy pesados al torero granadino, y no será que no ha tenido tiempo para aprender. Ayer, sin ir más lejos, Ángel Otero y Jesús Arruga le mostraron el camino de llegar a los aficionados venteños con los palitroques, pero el torero no quiso aprender, y continuó en su línea vulgar y ventajista, sin llegar a entusiasmar ni a sus partidarios. Aunque el ganado fue un autentico desecho, siempre hay algún detalle que mostrar al tendido, pero en esta ocasión, como dije, ni con las banderillas Solo cabe una explicación que los despachos hagan maravillas en su gestión, y a nadie le extrañaría, ya que sus pasos lo dirige la casa Matilla. 

López Simón y David Mora son toreros que necesitan ganado que haya que poderle toreando, el primero para que su valor y su entrega tengan el reconocimiento de los aficionados, y el segundo para que su muleta les haga creer que aún existen toreros que no se limitan a dar pases. Con el desecho de El Pilar, ambos matadores no tuvieron nada que ofrecer, y esperemos que no caigan en la trampa de anunciarse con ganado de esta clase, sería un error, ya que para enfrentarse a toros cadavéricos hay que tener un don especial, y los toreros que se anuncian con ese tipo de ganado demuestran muy poco respeto a la fiesta de la cual se lucran, y estos dos toreros hasta el momento no están en esa lista. 



©Pepeíllo

viernes, 27 de mayo de 2016

26 de mayo de 2016: Otra tarde de relleno

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros


Ganadería


6 Toros de Parladé. Procedencia Juan Pedro Domecq y Díez, en la línea de Gamero Cívico


Terna:


  • Juan José Padilla: De rojo pasión y oro. Sartenazo de lujo, aviso. Saludos desde la tronera. Estocada desprendida. Algunos generosos espectadores le piden la oreja. Saludos desde el tercio.
  • Iván Fandiño: De verde y oro. Cuatro pinchazos, aviso y cuatro descabellos. El toro tarda en caer. Bronca. Estocada baja. Tímidos aplausos. 
  • José Garrido: De Tabaco y oro. Tres pinchazos y descabello. Silencio. Tres pinchazos. Aviso. Silencio


Presidente: D. Jesús María Gómez Martín.


En el tercero de la tarde cambió el tercio de varas y el toro no fue picado, como ocurrió con toda la corrida..


Suerte de varas: 


  1. Facundo. 641 Kg: En la primera vara se dejó pegar pero terminó defendiéndose. En la segunda se limitaron a cumplir, tanto el picador como su enemigo. Mansote en el caballo y en la muleta no se entregó.
  2. Jerezano. 574 Kg. En la primera entrada hizo una pelea de manso con la cara alta y saliendo suelto de la pelea. En la segunda acudió suelto y salió suelto. El animal manso, blando y de poca casta. 
  3. Liriquillo. 615 Kg: En la primera pelea con el caballo empujó y fue castigado trasero. En la segunda, se rajó y salió huyendo al sentir el hierro. El toro manso y descastado
  4. Fanfarrio. 570 Kg: En la primera vara perdió las manos y se defendió con la cara alta, y en la segunda no se entregó en la pelea. Mansote que se dejó torear en la muleta, pero el torero no lo aprovechó.
  5. Jarrito. 649 Kg: En el primer encuentro con el caballo se dejó pegar y el piquero se agarró arriba, pero el burel salió suelto. En el segundo recibió un picotazo y trasero. Mansote que valió para la muleta, pero descastado.
  6. Inspector. 606 Kg. En la primera entrada el picador marró, y le tapó la salida, evitando con ello que se viera al toro en el caballo. En la segunda vara acudió suelto, empujó el picador se limitó a marcar el castigo trasero. Manso encastado.


Cuadrillas y otros:


En esta ocasión casi se rozó el lleno en el coso venteño. Destacaron en banderillas Diego Ramón Jiménez en el cuarto de la tarde y Antonio Chacón en el tercer para al sexto. En la brega se lució Daniel Duarte en el cuarto.


Comentarios:


Iván Fandiño era el único torero que tenía un cartel para llenar la plaza, pero el de Orduña hace tiempo que perdió la atracción de su muleta y el público salió decepcionado de una corrida donde tanto el ganado como los toreros, demostraron que solo sirvieron de relleno en una feria larga y tediosa, donde actualmente no hay toreros que tengan la clase necesaria para mantener el interés de este montaje. En su primero llegó a la muleta con las fuerzas justas y solo le sirvieron para defenderse en la pelea, pero a pesar de este estado el animal lo desbordó por el pitón izquierdo y el torero no tuvo a su alcance los recursos para poderle, lo que sirvió para descubrir en el torero sus actuales carencias y su desconfianza. En su segundo y ante el abismo de la despedida de la feria sin dejar prendido un detalle de su voluntad torera, quiso enmendar su paso por ella, pero una cosa es querer y otra muy distinta poder. A pesar de ello su enemigo metió la cabeza en las primeras tandas, pero al torero le faltó ese remate que distingue a los que torean y dan pases. Su enemigo ante una muleta que otrora tuvo su poder con toros con poder, pero no con estos desechos de matadero. Suerte, torero. 

Hay que ser realistas, y a Juan José Padilla solo lo utilizan para abrir el cartel donde se anuncian figuras, ya que es un torero que no molesta y lo ofrece con las banderillas y la muleta no sirve para desnudar las mentiras de los que ocupan los primeros puestos del escalafón. Pero de eso a llenar un cartel en esta feria, va un abismo. Ayer de nuevo volvió a dejar en ridículo el tercio de banderillas, clavando a toro pasado, donde solo la ignorancia de ese público generoso, se batía para ver quien aplaudía más fuerte. Solo puso un par asomándose al balcón y fue cuando el toro lo prendió de la taleguilla y le dio un revolcón, del que afortunadamente salió ileso, terminando con ello la página que escribió en esa tarde. Con la muleta aburrió al respetable ante un enemigo que medía las embestidas, y cuando despachó a su enemigo con un sartenazo infame, parte de ese público generoso, pero a la vez desconocedor de las reglas que rigen en estos espectáculos, le pidió la oreja para su torero, ni más ni menos en la primera plaza del mundo. ¿Qué osadía! Su segundo comenzó metiendo la cabeza en la muleta, pero el jerezano no entendió el mensaje de su enemigo y como decía un aficionado próximo, no dio ni un muletazo decente. Eso es lo que hay. Ante tal carencia de recursos, el torero alargó la faena innecesariamente. 

El único toro que llegó a los tendidos por su movilidad fue el sexto y José Garrido no estuvo a la altura de su enemigo. El animal en las tres primeras tandas puso en sus manos el triunfo pero el matador al no saber qué hacer cuando el toro metía la cabeza en la muleta, terminó ahogándole la embestida, buscando el amparo de los terrenos del toro donde se valora más el tremendismo que el toreo, pero el público generoso no entendió la voluntad del torero y silencio su labor. A su primero lo recibió con unos muletazos rematados por alto, y el animal añadió a la faena un recorrido corto por el pitón derecho, ofreciendo el torero medios pases. Ante esta situación se puso pesado aburriendo al personal que le pedían que fuese piadoso y rematara a su enemigo.



©Pepeíllo

jueves, 26 de mayo de 2016

25 de mayo de 2016 : Quien se libra en este desaguisado


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros

Ganadería

6 Toros del Vellosino, procedencia Juan Pedro Domecq, en la línea de Los Guateles, Antonio arribas, Manuel San Román. Mansos, blandos, de feas hechuras y descastados, con ese punto de invalidez que consiguen con el toro de las figuras, que no rueda por la arena pero que sus fuerzas se limitan para mantenerse de pie, con el fin de no poner en aprietos a los toreros que se anuncian con ellos. El sexto fue devuelto a los corrales por manifiesta invalidez. En su lugar se corrió un sobrero de Domingo Hernández. El segundo fue pitado en el arrastre. El segundo se dejó la cara en la dehesa.

Terna:
  • Julián López, El Juli: De Corinto y oro. Media estocada trasera y tres descabellos. Silencio. Pinchazo, estocada y descabello. Saludos desde el tercio. 
  • Miguel Ángel Perera: De azul celeste. Estocada trasera perdiendo la muleta y ante la acometividad de su enemigo tiene que tomar el olivo. Los aficionados le premiaron con unas palmas de tango. Pinchazo y estocada en el brazuelo. Silencio benevolente.
  • López Simón. De verde hoja. Pinchazo en los bajos y estocada tendida metiendo el brazo con habilidad y dos descabellos tras aviso.

Presidente: D. Javier Cano Seijó.

Devolvió a los corrales al sexto de la tarde, y su labor no tuvo complicaciones.

Suerte de varas

  1. Sevillano. 517 Kg: En la primera vara hizo una pelea de manso, con la cara alta y salió suelto. En la segunda el piquero se limitó a marcar el castigo. El animal manso y descastado. 
  2. Tinajero. 600 Kg. En la primera vara el astado recibió un picotazo y se defendió en la pelea, saliendo suelto del embroque, y en la segunda otro picotazo que le hizo perder las manos. Manso blando y descastado. 
  3. Molino. 535 Kg: Recibió poco castigo el animal y se defendió con la cara alta. En la segunda vara lo puso en suerte el coleta y el animal se marchó donde nadie lo molestara., lo metieron debajo del peto y volvió a salir suelto. Manso, noble en la muleta e inválido. 
  4. Barbudo. 628 Kg: Se dejó pegar en el primer encuentro con el caballo, el piquero le tapó la salida y en cuanto le abrió la puerta, salió suelto. En la segunda entrada se limitó a sujetarlo. Manso e inválido. 
  5. Cantinero. 604 Kg: En la primera vara no se empleó y en la segunda recibió un picotazo. El toro no se le vio en el caballo ni en la muleta, con señales de manso y descastado.
  6. Matamoscas. 591 Kg. En la primera vara salió suelto mostrando una evidente falta de fuerzas. En la segunda, tanto el picador como el toro se limitaron a cumplir el expediente. El toro manso, blando que se ha dejado torear. 

Cuadrillas y otros:

Tarde de temperatura agradable. En esta ocasión se llenó el coso venteño. El rey emérito ocupo una localidad en la meseta de toriles. Los toreros le brindaron el primero de sus lotes. 

Volvieron las figuras y en los corrales no se fumó la pipa de la paz hasta que alguna de ellas consiguió colocar dos sobreros de una de sus ganaderías preferidas, la de Domingo Hernández. Con anterioridad los veterinarios habían rechazado toda la corrida presentada de Jandilla. ¿Que traería el ganadero para que les rechazaran sus toros? Los aficionados continuamos sin conocer lo que ocurre en los apartados ya que nadie quiere mostrar públicamente el contenido de las actas. La prensa oficialista calla y otorga. 

El público generoso estuvo más pendiente de señalar a los aficionados del siete cuando criticaban la labor de su torero que lo que ocurría en el ruedo. Perera le metió un sartenazo infame al segundo de su lote y los espectadores generosos no rechistaron. Se lucieron en banderillas, Curro Javier en un par al tercero, Vicente Osuna en el tercero y Javier Ambel en el quinto. Curro Javier estuvo muy eficaz en la lidia del quinto.. 

Comentarios:

Mala tarde ofrecieron los toreros y eso que el ganado que salió por toriles era de sus preferencias. Pero lo que llama la atención al aficionado es que las figuras se presenten con estas ganaderías, indignas para esta plaza y después ofrezcan un espectáculo deprimente. De sobra es conocido que tanto Perera como El Juli, por lo han demostrado en esta feria, no atraviesan su mejor momento, pero con estos toros no fueron capaces de llegar ni a su incondicionales. El Juli se mostró más dispuesto en el segundo de su lote, pero debido a las condiciones de su enemigo tuvo que contentar a su público pasándolo por la muleta acompañando la embestida, ya que el toro perdía la verticalidad en cuanto lo sometía. Por este motivo tuvo que hacerlo todo al revés, pero este hecho es habitual en este torero. A su primero y desde el primer momento de su faena le presentó el pico de su muleta, y a pesar de ello el animal tampoco valía un duro y daba con su cuerpo en tierra en cuanto le bajaba la mano. Tanto cuidar a estos toreros para estos resultados. 

Perera por su parte ha perdido el sitio que tenía en otras temporadas y que a pesar de ser un torero que escondía la pierna contraria, cuando metía en la muleta a sus enemigos conseguía alargar sus embestidas hasta donde le llegaba el brazo. A su primero lo recibió con unos ayudados por alto, pero todo lo que vino después fue un remedo de toreo, tan vulgar que el propio matador se supero a sí mismo. El toro por el pitón izquierdo no tuvo recorrido pero la muleta del torero tampoco mostró la disposición de figura. El manso se le marchó a tablas y con ello las ilusiones del torero. Las de los aficionados se habían esfumado hacía tiempo. A su segundo lo recibió con unos derechazos rematados en Manuel Becerra, llenando los tendidos de silencio. Al natural el animal se quedaba en la suerte y la muleta del torero se limitaba a dar trapazos, de figura, pero trapazos al fin y al cabo. Trató de arreglar el desaguisado torero con el arrimón, pero para ese tipo de toreo hace falta un toro que transmita emoción a los tendidos, y los que suelen matar estas figuras no se adaptan a estos remates.

López Simón no quiso salirse del guión que habían marcado sus compañeros y guiado por la estela de la vulgaridad mostrada por estos, su labor no paso de un gris tirando a negro. No estaba bien que este torero marcado a sangre y fuego en otras tardes épicas, dejara a sus compañeros en ridículo. Tampoco tuvo ganado para ello, lo que se vio de una manera evidente, que si quieres triunfar y apuntarte a las ferias importantes debes medir mucho tus actuaciones para no molestar a los que mandan en los despachos. A su primero trató de ahormarlo en la muleta con unos muletazos por bajo pero el animal no estaba preparado para ese trato. Perdió las manos y el torero tuvo que adaptar su faena a las condiciones de su enemigo, que se comportó como un corderito, acudiendo a la muleta cada vez que el torero lo requería, pero con una embestida sosa que no llegó a los tendidos. El torero tuvo que conformarse con mantener al pobre animal en pie. Con su segundo ocurrió lo mismo, y es que cuando no hay toro, todo lo que se planteé no tiene valor. Está visto que las figuras condicionan a los jóvenes que vienen apretando, sea con este ganado de vergüenza, o en los despachos si alguien tiene la osadía de mojarle la oreja en el ruedo a alguna figura 



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miércoles, 25 de mayo de 2016

24 de mayo de 2016: Puerta Grande para un torero

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros

Ganadería

6 Toros de Alcurrucén, encaste Rincón-Carlos Núñez. La corrida vino bien presentada y mostraron casta los pupilos de Alcurrucen, excepto el cuarto y quinto. El segundo se permitió la osadía de ser bravo. Sin embargo en el caballo su comportamiento fue de manso.

Terna:
  • Diego Urdiales: De Corinto y oro. Pinchazo sin soltar saliéndose de la suerte, pinchazo tendido y tres descabellos. Silencio. El toro fue pitado en el arrastre
  • David Mora: De verde agua y oro. Estocada perdiendo la muleta. 2 orejas. Media estocada que vale. Silencio.
  • Roca Rey. De rojo pasión. Estocada caída y descabello. Saludos desde el tercio. Estocada saliéndose de la suerte descaradamente perdiendo la muleta. Silencio. Estocada, aviso. Silencio.

Presidente: D. Justo Polo Ramos.

Concedió la vuelta al ruedo al segundo sin petición por el juego que dio en la muleta, a pesar que el toro en la primera vara manseó y se defendió en el castigo sin fijeza. 

Suerte de varas

Heredado. 510 Kg: En la primera vara el piquero le arreó sin medida, y el burel se dejó pegar. En la segunda se limitó cumplir. Manso encastado.

Malagueño. 563 Kg. Manseó, se defendió y salió suelto en la primera entrada al montado. En la segunda acudió con tranco al caballo y el piquero se limitó a sujetarlo. Manso encastado y bravo en la muleta. El presidente le concedió la vuelta al ruedo. 

Doctor. 535. 535 Kg: Derribó al montado sin entregarse en la pelea. En la segunda entrada le tapó la salida y el animal se dejó pegar. El toro manso encastado.

Mañico. 588 Kg: En la primera vara acudió suelto y salió huyendo cuando sintió el castigo. Dos veces que acudió tuvo el mismo comportamiento, la última al picador de reserva. Manso y descastado 

Sucesor. 555 Kg: No se entregó en los dos encuentros con el montado, Manso y descastado. 

Caprichosito. 550 Kg. En el enfrentamiento con el picador tuvo detalles de manso. Escarbó, tardeó en acudir al montado y al final se marchó al picador que tapaba puerta. En la segunda vara el picador se agarró bien pero el astado volvió a salir suelto. Manso encastado.

Cuadrillas y otros:

Se llenó el coso venteño en tarde de temperatura agradable. El presidente concedió la vuelta al ruedo al segundo de la tarde de nombre, Malagueño a pesar de no haber hecho una buena pelea en el caballo, ya que en la muleta tapó todas las carencias que había tenido durante la lidia.

Al mirar el cuadernillo de la reseña de la corrida los aficionados pudimos observar que se anunciaba en la cuadrilla de David Mora un torero de plata llamado Ángel Otero. Con ese nombre daban por hecho que verían, primero una buena lidia y después unos buenos pares de banderillas. No se equivocaron, solo que al segundo par cuadro un poco a cabeza pasada, pencuentro. Los aplausos del público le obligaron a desmonterarse.

En este toro Roca Rey hizo el quite que le correspondía por saltilleras, respondiéndole David Mora

Comentarios:

El torero de Móstoles vio al fin el final del túnel en el que estuvo recluido en oscuridad del olvido que causan las grandes cornadas. Fueron dos años de espera, y la afición venteña se alegró de verlo dispuesto y con ganas ante un toro exigente y ante el cual no valía la trampa y menos el cartón. Se la jugó David Mora, pero se la jugó toreando, donde tanto con la derecha como con la izquierda demostró cómo se maneja la muleta cuando se pisan los terrenos de los triunfos, toreando para dentro y de arriba abajo, rematando los muletazos cerquita de la cadera, ligando las series y cerrándolas con una torería variada, donde la imaginación torera actuaba en libertad, cerrando las tandas con pases del desprecio o con trincherazos ajustados o con pases de pecho donde la naturalidad era su exponente. Así toreo a su primero David Mora, no sin antes sufrir un fuerte revolcón al ejecutar un pase cambiado que no encajó en la faena que el torero tenía a bien ofrecer a los presentes. Fueron momentos dramáticos con un final feliz tanto para el torero como para los espectadores, que en un momento creímos lo peor. Su segundo, un animal de embestida bronca que le costaba tragarse los muletazos rebañando la muleta o lo que hubiera tras ella, no le dio al torero madrileño la oportunidad de mostrar la disposición con que se presentó en esta ocasión en Madrid. 

Diego Urdiales se presentó en esta comparecencia con una disposición entre la duda y la torería. Con un quiero y no me dejan, A muletazos limpios templando la embestida del pitón derecho de su enemigo, presentando la muleta planchada, hecho poco habitual en estos tiempos, donde todo se ha convertido en una especie de estudios cinematográficos donde hay de todo menos verdad, el riojano mezcló también una desconfianza donde parecía un acompañante de lujo en un cartel, donde el torero podía mostrar a sus compañeros la sapiencia que atesora su muleta. Pero no fue así. Su segundo enemigo no se entregó en ningún momento en la pelea, con lo que el torero tuvo que abreviar la faena sin mostrar en ningún momento que hasta los mansos descastados tiene su lidia, y este torero en particular reunía todos los ingredientes para hacerlo.

Los dos enemigos de Roca Rey no se prestaron al lucimiento del peruano, pero tampoco el torero mostró la disposición que le había encumbrado en otras tardes recientes. A su primero le presentó sus credenciales dándole un muletazo por bajo que le hizo morder la arena. Pero eso no bastó, el animal sacó una embestida incierta echando la cara arriba pero que el torero no supo modelarla con su muleta. En el torero al natural el manso encastado lo desbordó, y el matador no encontró los recursos necesarios para poderle con la pañosa. Remató la faena con unas manoletinas incluyendo un pase cambiado, que consideró oportuno para atenuar en esta ocasión su mala suerte en la interpretación del toreo que requería su enemigo. Su segundo le puso a prueba desde el primer momento de la faena, comiéndose la muleta con sus embestidas, pero en esta ocasión el torero se dedicó a colocar la muleta para acompañar la embestida de su enemigo. Su faena consistió en series de trapazos que no levantaron los ánimos de los tendidos, aplacados después de la excitación a que se vieron sometidos por el toreo de su compañero de cartel. Los comentarios vertidos próximos a mi localidad, a los cuales me uní, fue unánime: el toro ha estado por encima del torero. Dicho queda, torero.



©Pepeíllo