viernes, 5 de junio de 2026

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros.

24ª DE FERIA.

“El toreo sevillano no acaba de entrar en Madrid”

El ganadero envió la corrida cinqueña, pero mal presentada. Todos fueron protestados al aparecer en el ruedo. El quinto con casta fue aplaudido en el arrastre, y otros exigentes que estuvieron por encima de los toreros. El coso registró un aforo de 22.964 espectadores. El quinto se llevó por delante a Clemente en un lance de muleta que tuvo que ser retirado a la enfermería. Fue estoqueado por el director de lidia, Uceda Leal. El segundo fue devuelto a los corrales y en su lugar se corrió un toro de Montalvo. 

Terna:

Uceda Leal: De sangre de toro y oro. En el primero media arriba y 3 descabellos. Silencio. En el cuarto estocada delantera que vale. Silencio.

Clemente: De corinto y oro. Estocada desprendida que vale. Silencio. En el quinto fue despenado por Uceda Leal, con una estocada habilidosa. Silencio.

Pablo Aguado. De maquillaje y oro. Dos pinchazos, media trapacera y dos descabellos. Silencio. En el sexto estocada delantera que hace doblar al animal. Silencio.

Presidente: D. José Antonio Rodríguez San Román.

No sé lo que sentiría el presidente al aprobar este ganado que fue protestado en su aparición en el ruedo por falta de presentación. Devolvió el segundo por no reunir condiciones para la lidia.

Suerte de varas:

En el tercero el picador se retiró entre los aplausos del público al ejecutar la suerte con medida y en su sitio. Lo demás, para olvidar.

CUADRILLAS.

La cuadrilla de Uceda Leal se lució en el primero en el tercio de banderillas. En el tercero lo hizo Iván García en la lidia, dio los capotazos justos. También se lucio en los pares de banderillas que colocó en el sexto, por los cuales tuvo que desmonterarse.

Crónica:

Mientras los aficionados se preguntaban quien había llenado el coso venteño, Otros respondían que Pablo Aguado, sino que se le preguntaran al empresario que aún estaría contando los beneficios de la recaudación. Las cuentas de los aficionados eran muy simples, tres comparecías y tres oportunidades perdidas de ver torear al torero sevillano. Durante la lidia del tercero un atrevido aficionado le gritó a Aguado: “hay que ponerse”. Tal y como entiende este torero este arte, debería haberle explicado donde se tenía que colocar. El torero es sevillano y la Maestranza la conoce a la perfección, pero en Las Ventas los terrenos son distintos y aún no debe conocerla bien. El aficionado jugó con ventaja, pero con la misma ventaja que Aguado interpretó su toreo en los dos toros de su lote. En su primero añadió a su arte unos medios muletazos sin descomponer la figura, pero con ello cerró el “tarro de las esencias”, si es que las tiene, Lo que si destapó fue el tarro de los trapazos por el lado derecho, ya que por pitón izquierdo no quiso ni verlo. En el sexto y después de una lidia horrorosa, lo recibió con la mano derecha con un toreo sin pasiones y así continuó durante toda la faena, sin entender las condiciones de Roncador. Hubo un detalle que el ganadero no tuvo en cuenta en su crianza, que el juanpedro fue un animal a contraestilo del sevillano y que no entendió que había sido criado para “artista”. El “supuesto artista”, al no ser entendido por el torero, se cansó de acudir al trapo y dejó de sacar a relucir las vergüenzas de su matador.

Si el coso lo llenó Aguado, tanto Uceda como Clemente serían el acompañamiento. Pues, menos mal que uno de los acompañantes, Clemente, tampoco entendió al segundo de su lote, de nombre Soldador, que si no se hubiera formado un gran lio sobre cuentas de uno y de otro. Al francés de Burdeos le faltó el canto de un duro para sacarle los colores al sevillano. Recibió a su enemigo con unos estatuarios ajustados, pero al intentar el toreo al natural el toro soltaba la cara y le costó someterlo por bajo. Los aficionados entendieron que el torero no hace el paseíllo con frecuencia. A pesar de estar poco placeado, por el derecho consiguió dos tandas aseadas pero sin llegar a pisar los terrenos donde se valora el toreo, pero mostró mucha disposición. En un descuido el toro se lo llevó por delante y lo tuvieron que trasladar a la enfermería en brazos de su cuadrilla. En esta ocasión el toro “artista” se salió del guión, pero como cayó en manos de uno de los acompañantes, no creo que el ganadero envíe la reata al matadero. A su primero lo recibió de muleta sometiéndolo por bajo templando las acometidas de Servidor. El animal fue un “artista pero de carretón”, y el torero interpretó que colocándose al hilo del pitón era suficiente. Pues no, y su labor careció de hondura. Cuando lo intentó al natural ni hubo toro ni torero. Una pena Clemente, tu disposición mereció otro resultado.

Uceda Leal fue el otro torero que acompañó a la figura sevillana en el cartel, pero el madrileño tampoco tuvo su tarde. Su primero trajo de la dehesa algo de “carbón” en su sangre que hizo que el torero no encontrara en su muleta el punto que necesitaba su enemigo. Lo probó por el pitón izquierdo pero el animal tuvo poco recorrido. El cuarto fue un toro que iría para ”artista” pero se encontró en una plaza equivocada y con un torero equivocado. Mostró poca fuerza y cuando Uceda lo sometía perdía las manos. Al pasarlo por el pitón izquierdo consiguió dos naturales templados, pero el oficio de enfermero tampoco ha sido el plato fuerte de este torero. Ese privilegio solo está destinado a toreros finos y elegidos por Minerva, y para ello necesitan toros “artistas”, y que sepamos, esta diosa no pasó por el barrio de Usera.

Espero que el ganadero saqué las conclusiones oportunas y envié al matadero a toda la reata de Soldador. Así no se puede conseguir un toro “artista”, primero para el bien de la "fiesta" y segundo para que no pongan en entredicho la labor de los artistas. ¡Qué sería de otras plazas sin ellos!

©Pepeíllo.

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