Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros.
“2º Desafío ganadero”
“Un presidente con afición”
“2º Desafío ganadero”
“Un presidente con afición”
Se lidiaron 3 toros de Partido de Resina, 1º, 3º y 5º y 3 de Veiga Teixeira, procedente del Conde de la Corte vía Pinto Barreiros, Oliveira Irmaos. Bien presentados, astifinos y con cara. El cuarto fue devuelto a los corrales después del tercio de varas, donde recibió un duro castigo. Salió un sobrero de PS Rico, Zurdo, que según los datos de una esciente aficionada, llevaba en El Batán año y medio que fue devuelto después del tercio de varas. En su lugar salió otro sobrero de San Martín, un animal escurrido y protestado. El aforo registró una floja entrada. Los espectadores que han liquidado los abonos disponibles, aún no se han decidió acudir al coso venteño, dejando los tendidos casi vacíos. Estarán preparándose para recibir a las figuras que venden el “toreo de verdad” y con ganado bravo y encastado. Y han acertado, el espectáculo que ofrecieron los de plata fue bochornoso, y los picadores, no digamos. Este tipo de espectáculos no está hecho para estos selectos aficionados. El torero mejicano Fermín Rivera confirmó alternativa. Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del apoderado y empresario Luis Álvarez.
Terna:
Fermín Rivera. Confirmación. De espuma de mar y oro. Estocada muy trasera y tendida y 7 descabellos en el toro de su confirmación. Aviso. Silencio. En el cuarto y ante un segundo sobrero de San Martín, pinchazo y descabello. Silencio.
Damián Castaño. De catafalco y oro. En el segundo estocada baja entrando fuera de cacho que rueda sin puntilla. Vuelta al ruedo tras mínima petición. En el quinto pinchazo, dos metisaca, otro pinchazo y cinco descabellos. Entre medias, el presidente s entretuvo en enviarle un aviso. Saludos desde el tercio.
Noé Gómez del Pilar. De azul pavo y oro. En el tercero media desprendida y aviso. Silencio. En el sexto, media tendida, aviso tras cuatro descabellos. El animal se marchó a morir a los medios y allí le recetó según mis cuentas 14 descabellos, entre ellos el segundo aviso. Bronca.
Damián Castaño. De catafalco y oro. En el segundo estocada baja entrando fuera de cacho que rueda sin puntilla. Vuelta al ruedo tras mínima petición. En el quinto pinchazo, dos metisaca, otro pinchazo y cinco descabellos. Entre medias, el presidente s entretuvo en enviarle un aviso. Saludos desde el tercio.
Noé Gómez del Pilar. De azul pavo y oro. En el tercero media desprendida y aviso. Silencio. En el sexto, media tendida, aviso tras cuatro descabellos. El animal se marchó a morir a los medios y allí le recetó según mis cuentas 14 descabellos, entre ellos el segundo aviso. Bronca.
Presidente: D. Iñaki Sanjuán Rodríguez.
No dudó el usía en enviar los dos ejemplares aparecidos en cuarto lugar, lo que los aficionados no entendieron como salió el tercer cuarto con ese trapío. ¿Quien admitió este animal en el reconocimiento?. En la devolución hay que reconocer que mostró, aparte de seriedad, ser aficionado, como lo mostró en permitir entrar tres veces al caballo al tercero de la tarde, aunque después pasó lo que pasó, que al partidoderesina le vino mejor acudir al reserva, por cercanía y por mansedumbre.
Suerte de varas:
Algunos de los picadores tendría la vergüenza de lucir el castoreño de nuevo. Hay muchos empleos donde pueden mostrar su honradez y no dejar su labor al libre albedrío de la suerte. Me refiero a Rubén Sánchez en el cuarto, donde llenó de sombras la fiesta y tuvo la desvergüenza de salir al ruedo tres veces en el cuarto toro, al ser devueltos dos bureles, el primero con la duda que se lo había cargado este individuo. Este piquero tuvo que vivir el reconocimiento de las luces que alumbraron el albero en esta bella suerte en el quinto, al ver como un compañero suyo, Javier Martín, abandonaba el ruedo entre los aplausos de los presentes por intentar hacer bien su labor. Pero hay un detalle en esto, que para sentir vergüenza, primero hay tenerla.
Suerte de varas:
Algunos de los picadores tendría la vergüenza de lucir el castoreño de nuevo. Hay muchos empleos donde pueden mostrar su honradez y no dejar su labor al libre albedrío de la suerte. Me refiero a Rubén Sánchez en el cuarto, donde llenó de sombras la fiesta y tuvo la desvergüenza de salir al ruedo tres veces en el cuarto toro, al ser devueltos dos bureles, el primero con la duda que se lo había cargado este individuo. Este piquero tuvo que vivir el reconocimiento de las luces que alumbraron el albero en esta bella suerte en el quinto, al ver como un compañero suyo, Javier Martín, abandonaba el ruedo entre los aplausos de los presentes por intentar hacer bien su labor. Pero hay un detalle en esto, que para sentir vergüenza, primero hay tenerla.
Cuadrillas.
En el segundo tercio tampoco fue brillante que digamos. Los sainetes que montaron fueron varios: En el segundo, el tercero, el cuarto, en el quinto y en el sexto. ¡Hay quien dé más! Una reflexión me vino durante este deprimente espectáculo. ¿Por qué no salen los banderilleros con un solo palo en la mano? De esta manera no harían el ridículo de manera tan ostensible. Pero les debe importar muy poco este hecho. Ellos por tal de llegar a la plaza luciendo su terno como si se tratara de profesionales admirados y de postín. ¡Que pena! Después recibirían en su cuenta corriente el importe de su colaboración, de su colaboración de dejar a su torero con un toro que le enseñaron lo que no debieron. Supongo que le pedirían disculpas a su regreso al hotel
Crónica.
En el cuarto, el empresario hizo una limpieza de corrales. Como segundo sobrero salió un astado de San Martín, una animal protestado por falta de trapío en la “primera plaza del mundo”, o eso es lo que lo que venden, tanto el empresario como la empresa afín. Después de anunciar la empresa a bombo y platillo la venta de los abonos disponibles en la plaza, ¿cómo puede interpretar el aficionado que salga al ruedo este tipo de ganado?
En cuanto a lo aportaron los toreros de oro a este espectáculo fue muy poco. Damián Castaño estuvo a punto de rozar el triunfo en el quinto, un toro de nombre Pañero de Partido de Resina. El animal protagonizó un aseado tercio de varas acudiendo tres veces al caballo. Con la muleta mostró poco recorrido pero el salmantino supo aprovechar con un toreo clásico, sin descomponer la figura, las embestidas pastueñas de su enemigo. Tanto en redondo como al natural puso todo su empeño en llegar a los tendidos con medios muletazos, pero que supieron a gloria. La espada volvió a jugarle una mala pasada. En su primero de nombre Pintor, en su primer encuentro con el jaco, lo mandó contra las tablas, pero afeó ese impulso de bravura saliendo suelto. La segunda volvió a mostrar la mansedumbre que llevaba dentro. Con la pañosa Damián Castaño lo pasó por el derecho faltó de colocación y de temple. Las prisas, para los malos toreros, y usted, no lo es. Por el izquierdo mostró disposición y valentía, pero el toro mostró un peligro sordo que no le sirvió al salmantino en su deseo de triunfo.
Fermín Rivera confirmó con el toro Tijero, que manseó en el caballo las dos veces que acudió al montado. En el último tercio lo sacó a los medios, donde los toros pesan, pero en esta ocasión lo pasó por el derecho sin llegar a pisar los terrenos de los toreros que quieren triunfar. Su labor ante la nobleza del Partido de Resina no llegó a los tendidos, se puso pesado y las protestas de los aficionados le recordaron que aquello tocaba a su fin. En el cuarto fue otra corrida. Después de recibir de capote a tres toros, el único que aguantó la lidia fue Jareño, de San Martín, que mostró su mansedumbre en el caballo aunque no fue castigado. El mejicano recibió a su enemigo que en nada parecía un toro de lidia y que llegó a tumbarse en el ruedo con todo el descaro. Esto es lo que ofreció el empresario a los aficionados que acuden fielmente a la “Primera plaza del mundo”. Y quien lo vende posiblemente lleven razón, y el único que no muestre interés en que esto se cumpla sea el empresario.
Gómez del Pilar también sufrió la afrenta de su cuadrilla en el tercio de banderillas, no en el tercero, también en el sexto. Y que pedirle a este modesto torero después de lo que dejaron en la muleta sus “compañeros”. Nada. El tercero lo pasó por ambos pitones sin mucha convicción, a mi parecer no entendió a su enemigo. En el sexto y después de casi tres horas de aguantar lo duro de la fiesta, lo sacó al la segunda raya y el animal se quedaba corto por el derecho y por el izquierdo ni acudía al engaño. Una pena torero, la próxima vez elija otros compañeros de viaje, en este viaje que a veces debe ser muy duro para los toreros modestos como usted.
En cuanto a lo aportaron los toreros de oro a este espectáculo fue muy poco. Damián Castaño estuvo a punto de rozar el triunfo en el quinto, un toro de nombre Pañero de Partido de Resina. El animal protagonizó un aseado tercio de varas acudiendo tres veces al caballo. Con la muleta mostró poco recorrido pero el salmantino supo aprovechar con un toreo clásico, sin descomponer la figura, las embestidas pastueñas de su enemigo. Tanto en redondo como al natural puso todo su empeño en llegar a los tendidos con medios muletazos, pero que supieron a gloria. La espada volvió a jugarle una mala pasada. En su primero de nombre Pintor, en su primer encuentro con el jaco, lo mandó contra las tablas, pero afeó ese impulso de bravura saliendo suelto. La segunda volvió a mostrar la mansedumbre que llevaba dentro. Con la pañosa Damián Castaño lo pasó por el derecho faltó de colocación y de temple. Las prisas, para los malos toreros, y usted, no lo es. Por el izquierdo mostró disposición y valentía, pero el toro mostró un peligro sordo que no le sirvió al salmantino en su deseo de triunfo.
Fermín Rivera confirmó con el toro Tijero, que manseó en el caballo las dos veces que acudió al montado. En el último tercio lo sacó a los medios, donde los toros pesan, pero en esta ocasión lo pasó por el derecho sin llegar a pisar los terrenos de los toreros que quieren triunfar. Su labor ante la nobleza del Partido de Resina no llegó a los tendidos, se puso pesado y las protestas de los aficionados le recordaron que aquello tocaba a su fin. En el cuarto fue otra corrida. Después de recibir de capote a tres toros, el único que aguantó la lidia fue Jareño, de San Martín, que mostró su mansedumbre en el caballo aunque no fue castigado. El mejicano recibió a su enemigo que en nada parecía un toro de lidia y que llegó a tumbarse en el ruedo con todo el descaro. Esto es lo que ofreció el empresario a los aficionados que acuden fielmente a la “Primera plaza del mundo”. Y quien lo vende posiblemente lleven razón, y el único que no muestre interés en que esto se cumpla sea el empresario.
Gómez del Pilar también sufrió la afrenta de su cuadrilla en el tercio de banderillas, no en el tercero, también en el sexto. Y que pedirle a este modesto torero después de lo que dejaron en la muleta sus “compañeros”. Nada. El tercero lo pasó por ambos pitones sin mucha convicción, a mi parecer no entendió a su enemigo. En el sexto y después de casi tres horas de aguantar lo duro de la fiesta, lo sacó al la segunda raya y el animal se quedaba corto por el derecho y por el izquierdo ni acudía al engaño. Una pena torero, la próxima vez elija otros compañeros de viaje, en este viaje que a veces debe ser muy duro para los toreros modestos como usted.
©Pepeíllo.
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