viernes, 5 de junio de 2015

4 de junio de 2015: Hasta el otoño, toreros


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

6 toros de Adolfo Martín, encaste Marqués de Albaserrada. En el tipo, exceptuando al sexto que empujó con fijeza en el caballo, ninguno se empleó en varas. A pesar de la mansedumbre todos sacaron casta excepto el cuarto y el quinto. 

Terna: 

  • Diego Urdiales. De pizarra y oro. Media estocada arriba y dos descabellos. Saludos desde el tercio. Estocada algo tendida y contraria. Aviso. El toro se tragó la sangre y cayó sin puntilla. Saludos desde el tercio. 
  • Sebastián Castella. De lila y oro. Pinchazo sin soltar, y estocada trasera al encuentro, aviso. Silencio. Metisaca, media estocada baja y atravesada y trasera, aviso, se echa el toro. Silencio.
  • Manuel Escribano. De verde botella y oro. Metisaca, tres pinchazos y estocada desprendida. Silencio. Estocada algo trasera perdiendo la franela. Oreja.

Presidente: D. Javier Cano Seijo.

No tuvo en esta ocasión el presidente que tomar decisiones que perjudicaran a la fiesta.

Suerte de varas: 

  1. Mulillero II. 494 Kg. Acudió suelto al caballo y salió suelto. En la segunda entrada blandeó y no se empleó en la pelea y se repuchó. Manso encastado y blando. Todo lo hizo el torero
  2. Repollito 475 Kg. Acudió al caballo descompuesto y se defendió en la pelea mostrando blandura En la segunda vara le colocaron de nuevo en suerte y tardeó en acudir al montado, aunque no fue castigado. En la tercera entrada se repuchó. Mansote y encastado y el torero no lo entendió. 
  3. Mulillero I, 516 Kg. En la primera entrada al caballo se dejó pegar y salió suelto. En la segunda hizo una fea pelea y volvió a salir suelto. Mansote que no se empleó en el caballo y el torero le dio una mala lidia.
  4. Aviador. 480 Kg: En la primera vara hizo una pelea de manso y en la segunda se defendió y salió suelto. Manso, blando que no presentó pelea en la muleta. 
  5. Buscador. 477 Kg: No fue castigado y se rajó en la pelea. En la segunda entrada al caballo fue picado trasero y no se empleó. Manso y descastado que se paró en la muleta.
  6. Baratero. 492 Kg. En la primera vara empujó con fijeza y en la segunda perdió las manos y se defendió. Cumplió en el caballo y en la muleta sacó la exigencia que da la casta.

Cuadrillas y otros:

Tarde de calor en la que se colocó de nuevo el cartel de no hay billetes. La blandura y el trapío de algunos ejemplares provocaron en los tendidos algunas protestas. En el segundo toro, los toreros de plata protagonizaron otro sainete, típico de los que no sienten la profesión y solo tiene el valor para vestirse de luces. Estos hechos en cualquier otro ganado comercial no hubieran provocado ningún efecto, pero cuando la casta aparece, hay que hacer muy bien las cosas para que los animales lleguen a la muleta con las garantías suficientes de lucimiento del torero, que es el que paga. Eso fue precisamente lo que no ocurrió. Supongo que Castella, por lo menos, pedirá explicaciones a sus peones. Los aficionados no tenemos aún ese derecho. La jindama es libre, y allí donde cae es muy complicado librarse de ella, y en este caso le tocó el turno a su cuadrilla. Espero que por lo menos renuncien a sus honorarios, si no es así, quedarían en mal lugar y los aficionados se sentirían engañados. 

Comentarios:

Los aficionados tendremos que esperar hasta la feria de otoño para comprobar de nuevo si el estado de gracia en que se encontraron ayer los toreros, Diego Urdiales y Manuel Escribano fue flor de un día o están en el camino que necesita la fiesta.

Lo que sí quedó claro es que el ganado de Adolfo Martín a pesar de la mansedumbre mostrada, no aburrió a los aficionados, sin embargo Manuel Escribano tuvo su cara y su cruz. Su cara en el sexto un toro con transmisión y que tenía mucho que torear y el torero se la jugó, con valor y honradez, y nadie puso en duda el premio conseguido. Se la jugó en banderillas, donde ante el exigente enemigo, tuvo que tragar mucho y de donde salió airoso y con el público entregado. El torero no se achicó en ningún momento y en el último par levantó a los espectadores de sus asientos. La faena de muleta tuvo sus altibajos, pero los naturales que dio de frente y ante un encastado toro, enjuagaron los sinsabores que los aficionados llevan tragando en esta feria. En su primero se equivocó al recibir al toro por alto, ya que a estos animales hay que hacerle todas las cosas por bajo. Su enemigo aprendió lo que no debía y se lo puso muy complicado al torero, que tuvo que tirar del recurso del arrimón, pero en cuanto se quedaba destapado lo desbordaba. 

Diego Urdiales estuvo en maestro ya que con este ganado es como más a gusto se encuentra. Con su toreo consiguió trasladar a los aficionados a otra época, que muchos de los presentes no han conocido, donde los toreros presentaban la muleta sin trampa ni cartón y si el toro reunía condiciones toreaban y si no, abreviaban la faena. A su primero lo sacó a los medios con torería y aunque el toro le fue avisando durante la faena, el torero riojano anduvo por la cara del toro sin perder en ningún momento los papeles y fue una pena que por el pitón izquierdo el toro tuviera poco recorrido, ya que metía la cabeza con claridad. Urdiales le sacó al toro lo que no tenía .En una palabra, daba gusto verlo lidiar. En su segundo practicó otro concepto del tero. Citando con la muleta planchada, sin descomponer la figura, citando con empaque, y aunque el resultado no fuera el que merecía su labor, nadie pudo recriminarle su disposición.

Lo que mostró Castella fue otro cantar. En su primero y ante un enemigo que no le gastaban los adentros, estuvo desconfiado y como consecuencia presentaba la muleta retrasada y no llegó a cruzarse en ningún momento, permitiendo que el toro se enterase de todo y supiera lo que dejaba atrás. Tuvo en contra también que cuando lo sometía por bajo el toro no aguantaba y perdía las manos, pero el torero francés se limitó a pasarlo por la pañosa como si de un toro comercial se tratara. Al natural no se acopló y el animal le tocaba la muleta en los remates. El quinto, después de sacarlo a los medios por bajo, se quedó sin recorrido y Castella tuvo que tirar del arrimón para justificarse, detalle que levantó el entusiasmo de sus incondicionales. Lo único destacable del torero fue el detalle de apuntarse a una corrida denominada dura, pero demostró que su muleta no estuvo a la altura exigida por este tipo de ganado. Las figuras son así de caprichosas. 



©Pepeíllo.

jueves, 4 de junio de 2015

3 de junio de 2015: Hasta donde están dispuestos a llegar

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Corrida de la Beneficencia

Ganadería

5 toros de Victoriano del Rio y uno de Toros de Cortés, lidiado en tercer lugar. Ambas ganaderías procedentes de distintas líneas del encaste Juan Pedro Domecq y Díez. El sexto fue devuelto a los corrales y en su lugar se corrió un sobrero de Montalvo, encaste Juan Pedro Domecq. Los tres primeros a punto de cumplir los seis años, el resto cinqueños. Una limpieza de corrales en toda regla. Desiguales de presentación, algunos, como el primero no le salvaba ni la cara. De juego mansos y descastados en el caballo y manejables en la muleta. 

Terna: 

  • El Juli. De rioja y oro Pinchazo hondo, caído, bajo y trasero y tres descabellos. Tímidos aplausos. . Estocada trasera. División de opiniones. Estocada caída y trasera y descabello. Silencio
  • Miguel Ángel Perera. De azul noche y oro. Pinchazo y sartenazo infame atravesado. Silencio. Estocada algo contraria y trasera y descabello tras aviso. Silencio. Estocada caída. Silencio.
  • David Saleri (Sobresaliente). De verde manzana y oro. No lo dejaron estrenarse ni en un quite.

Presidente: D. Justo Polo Ramos.

Devolvió el sexto por inválido Por lo demás nada destacable, salvo que permitió que la suerte de varas fue un verdadero simulacro, cambiando los tercios sin que los toros fueran picados.

Suerte de varas
  1. Distante. 490 Kg. En la primera vara salió huyendo al sentir el hierro. En la segunda, no le hizo si sangre. Sin picar. Manso que se vino arriba en la muleta. 
  2. Cantaor. 544 Kg. Fue de un picador a otro sin que fuera parado por ninguna figura. En las veces que entró salió suelto al sentir el castigo. Manso que no fue castigado en varas.
  3. Soleares. 526 Kg. Entró suelto al caballo y salió huyendo cuando notó el castigo. Cuando entró de nuevo se defendió en la pelea y volvió a salir suelto. Repitió la misma jugada, destacando la mala lidia de los toreros. Manso y descastado que sirvió para la muleta. 
  4. Corchero. 660 Kg: Salió suelto del caballo y se marchó al picador de reserva y volvió a salir suelto. No le gustaba el castigo. En la segunda entrada hizo una pelea de manso. El picador le hizo la carioca pero no lo castigó. Manso que no fue castigado. 
  5. Beato. 651 Kg: Salió despavorido del caballo cuando le puso el hierro encima. En la segunda entrada repitió el mismo comportamiento, volvió a entrar al relance y salió suelto. Manso y descastado.
  6. Juncal. 587 Kg.. En la primera vara no lo castigó y el animal se defendió saliendo suelto de la pelea. En la segunda ni tan siquiera le hizo sangre. Mansote que se defendió en la muleta.

Cuadrillas y otros:

Era la Corrida de la Beneficencia y estuvo presidida por la infanta Elena en representación del Rey Felipe VI. Los dos toreros brindaron sus primeros toros al Palco Real. Se colocó el cartel de “No hay billetes”, donde se anunciaban dos figuras que mandan en el escalafón, como son, El Juli y Miguel Ángel Perera. Ninguno de los dos coletas hizo honor a la deferencia que la fiesta tiene sobre ellos. Ni hubo toros, ni hubo toreros, y muchos aficionados previniendo el fiasco se quedaron en casa. Fue una decisión sabia. 

Las cuadrillas se fueron contagiando de la falta de interés de sus maestros y la lidia fue un autentico fracaso, y la suerte de varas prácticamente no existió. Lo más destacado de la tarde fue que el público generoso hizo desmonterarse a Jesús Díez, Fini al que se apuntó también su compañero Fernando Pérez

Comentarios:

La corrida fue un mano a mano entre dos figuras del toreo. El espectáculo se montó de acuerdo a las preferencias de los toreros. Toros elegidos por sus veedores para lo cual el ganadero, según se comentó en los mentideros taurinos, tuvo que traer varios toros para que los veterinarios pudieran completar la corrida, y todo para nada. Y pensar que esto lo empezó Guerrita, cuando comenzó a traer sus toros debajo del brazo, pero con una diferencia, que el público de aquella época era mucho más exigente y conocedor de la fiesta que el de hoy. En la actualidad se aplaude todo, incluso los bajonazos, y en esta tarde engalanada aunque ya no se adorne la plaza como antaño, no iba a ser una excepción. Las figuras se limitaron a cumplir el expediente con su toreo, consistente en citar con el pico de la muleta, no cruzarse en ningún momento de la faena y rematar los muletazos lo más lejano posible y de esta manera alejar el peligro que implica su enemigo, un enemigo que fue siempre el símil del carretón, haciendo verdaderos esfuerzos de contorsionismo, mientras los animales se limitaban a ir y venir a las citas que los diestros realizaban con la pañosa. Vergonzoso espectáculo lo que ofrecieron las dos figuras del torero ante los ojos de la persona que representaba al jefe del Estado, acompañada de un público que abarrotaba los tendidos de la plaza. A eso se dedicaron los dos espadas en su mano a mano particular. 

La rivalidad no existió en el ruedo en ningún momento, solo en el cuarto de la tarde El Juli hizo un quite por chicuelinas a un toro de su compañero de cartel, y el maestro Perera le respondió con otro por tafalleras mezcladas con gaoneras. Eso fue toda la rivalidad. En cuanto a su labor se limitaron a soltar algunos muletazos sobre el albero cumpliendo de esta manera con su interpretación del arte que atesoran. La decepción fue total, hasta los espectadores generosos tuvieron que ir amainando sus aplausos en cada toro ya que después de la faena ventajista que El Juli le hizo a su primero, donde volvió a mostrar sus condiciones de pegapases, la corrida tomó un cariz donde ninguno de los dos matadores llegó a dibujar sobre la arena algún muletazo que contuviera una curva en su ejecución. Poco a poco la la tarde fue viniéndose abajo como el cauce de un rio, y los espectadores tuvieron que pedir al presidente que por favor no devolviera el sexto, ya que lo único que deseaban era marcharse a su hogares y olvidarse de este mal trago que les hicieron pasar las dos figuras del toreo.. 



©Pepeíllo.

miércoles, 3 de junio de 2015

2 de junio de 2015: El sentir de un ganadero

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de Herederos de D. Celestino Cuadri vives. Encaste propio. Salvo el primero justo de cara, la corrida que trajo D. Fernando vino bien presentada, aunque de juego desigual, junto a la mansedumbre, algunos sacaron algo de casta, que no llegó a levantar la decepción de la tarde. 

Terna

  • Luis Miguel Encabo. De celeste y oro. Estocada. Silencio. Estocada atravesada que hace guardia, tirándose fuera de cacho y cinco descabellos tras aviso. Silencio.
  • Fernando Robleño. De tabaco y oro. Estocada desprendida y atravesada, Aviso Saludos desde el tercio. Pinchazo y estocada en los bajos tirándose fuera de cacho. Silencio. 
  • Alberto Aguilar. De azul y oro. Dos pinchazos, uno en los bajos y metisaca que fue suficiente para acabar torticeramente con el animal. Pinchazo, pinchazo hondo y cuatro descabellos. Silencio 

Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito.

Poca afición mostró el presidente ayer cuando cambió el tercio de varas sin que hubieran sido castigados el cuarto y el quinto. 

Suerte de varas: 

  1. Mandadero 581 Kg El primer toro se quedó sin picar. En la primera entrada al caballo el montado solo marcó el castigo, pero trasero y en la segunda no le hizo ni sangre. Manso que no se empleó en el caballo y se rajó en la muleta.. 
  2. Fangoso. 581 Kg. El animal empujó en el peto con un pitón dejándose pegar, el piquero le tapó la salida. En la segunda entrada se limitó a marcar el castigo pero trasero. Manso encastado, que no se empleó en la muleta. 
  3. Remendón. 585 Kg. El picador marcó en los bajos y el animal hizo una fea pelea en el caballo. En la segunda entrada le costó arrancarse El picador se limitó a marcar el castigo. Manso con casta que tuvo su lidia pero el torero no lo aprovechó. 
  4. Tejedor. 606 Kg: Aunque tardeó en acudir al caballo, fue muy mal picado en la primera entrada y en la segunda el matador lo dejó de largo para lucir al toro pero el animal no quiso lucirse. Manso encastado que no fue picado. En la muleta estuvo por encima del torero.
  5. Bienvenido. 570 Kg: En la primera entrada el animal acudió al caballo descompuesto el picador marró y derribó al montado. En la segunda entrada volvió a marrar el piquero y el toro se fue sin picar. No se le ha visto en el caballo y en el último tercio el torero no lo entendió.
  6. Rastreador. 593 Kg. El picador le arreó castigo, le tapó la salida y marcó la puya baja. Peor imposible. En la segunda entrada el animal se dejó pegar pero sin fijeza. Manso y descastado que llegó a la muleta muy parado. 

Cuadrillas y otros:

En tarde veraniega el público no llenó los tendidos a pesar con del reclamo del ganado anunciado, llenado escasamente los tres cuartos de entrada. En el sexto los rehileteros montaron el sainete ante un animal que aparentemente no transmitía a los tendidos el peligro para que la cuadrilla de Alberto Aguilar mostrara tantas precauciones. Después de la mala lidia el toro aprendió lo que no debía y llegó a la muleta avisado. Pero la jindama es libre en cada torero. La cara opuesta la mostró Ángel Otero, un profesional como la copa de un pino. En la colocación del primer par al cuarto de la tarde, le dio todas las ventajas al toro que se arrancó con tranco y el torero aguanto el envite ganándole la cara. En el tercer par su enemigo le echó la cara arriba y no pudo dejar ningún palo a pesar de cuadrar. El torero pidió permiso al presidente a través de su matador y colocó otro par. Bonito gesto de un profesional que se gana el respeto de la afición por medio del valor que tarde tras tarde añade a su profesión. 

A pesar de ser una corrida de las denominadas toristas, la suerte de varas como lo entienden los aficionados, no existió. Por tal motivo y por el juego que dieron los cuadris, abandonaron el coso decepcionados ya que, salvo el cuarto que Encabo puso de largo en el caballo, los toreros no mostraron ningún interés en lucir a los toros en varas. Los picadores en su línea, castigando trasero y tapándole la salida como si se tratara de mansos “pregonaos”. 

Comentarios:

Dado el juego que ofrecieron sus toros sobre el albero de Las Ventas, la decepción de D. Fernando Cuadri tuvo que ser grande, ya que los aficionados lo consideran uno de los pocos ganaderos románticos del siglo XXI. Aunque se dieron los condicionantes expuestos, los toros no cumplieron a las expectativas que los aficionados habían depositado en ellos. Pesó mucho la divisa en los matadores donde destacó el pundonor que puso Encabo en el cuarto ante un animal que sacó casta y fue muy exigente con el torero. El de Alcalá de Henares estuvo muy digno ante su animal que tardeaba en las embestidas pero cuando lo hacía se comía la muleta. Aunque el torero tenía a los aficionados con el toro, estos pudieron comprobar que estuvo a la altura de las exigencias del astado. Su primero se rajó en la muleta y el torero después de sacarlo a los medios creyendo que en esos terrenos se prestaría al lucimiento, el toro se rajó y no hubo manera de ligarle ninguna serie.

Fernando Robleño sacó a su primero a los medios sometiéndolo por bajo y su enemigo aguantó la pelea ya que tenía mucho que torear, pero el torero anduvo sin colocación situándose en la oreja de su enemigo y el animal no tenía mucho recorrido pero el torero tampoco tiraba de él con la muleta, aunque mostró disposición no estuvo a la altura de las exigencias de su enemigo. A su segundo no lo entendió. En los redondos de comienzo de faena el toro le tocaba la tela, y en ningún momento le bajó la mano, rematando los muletazos por arriba, en una palabra, todo al revés.

Alberto Aguilar tuvo un buen toro en el tercero de la tarde, pero no lo aprovechó. Anduvo con muchas precauciones, influido posiblemente por la divisa, basando su arte en el pico de la muleta, sin colocarse en su sitio y por el pitón izquierdo se dedicó a bailar alrededor de su enemigo. El toro tuvo su faena, pero el torero no la aprovechó. En el sexto y después del sainete a que fue sometido el animal en banderillas, muy ilusos tuvieron que ser los aficionados para creer que el torero iba a sacarle faena con la muleta. Desde el comienzo se le vio sin recursos, y se limitó a pasarlo por la pañosa pero sin ningún atisbo de acoplar a su enemigo, ya que el animal había aprendido lo que no debía haberle enseñado su cuadrilla. 



©Pepeíllo.

martes, 2 de junio de 2015

1 de junio de 2015: Tarde de matices

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de Partido de Resina, antigua ganadería de Pablo Romero. Ganado de regular presentación, salvo los dos primeros, justos de trapío y fuera de tipo, los restantes bien presentados. De juego desigual, a la mansedumbre del primer tercio hubo toros que dieron juego en el último tercio.

Terna: 
  • Eduardo Gallo. De grana y oro. Estocada baja tirándose dando mucha distancia. , aviso y descabello. Silencio. Estocada baja y delantera. Silencio
  • Sebastián Ritter. De malva y oro. Pinchazo recibiendo, estocada muy baja y contraria entrando recibiendo, 2 pinchazos y bajonazo infame, aviso. Silencio, Estocada baja y delantera. El toro se echa y vuelve a levantarse para morir en los medios. Silencio.
  • Rafael Cerro. De blanco y oro. Bajonazo perdiendo la muleta. Silencio. Cinco pinchazos y dos descabellos tras aviso. Tímidos pitos. 

Presidente: D. Justo Polo Ramos.

La lidia transcurrió con normalidad y el presidente no tuvo que tomar decisiones que complicaran su labor. 

Suerte de varas

  1. Chicarrero 504 Kg En la primera vara el piquero le tapó la salida, y el burel manseó en la pelea. En la segunda entrada al caballo salió huyendo cuando sintió el hierro. Manso y descastado. 
  2. Peritillo- 490 Kg. El picador se limitó a marcar el castigo trasero y el toro no se empleó. En la segunda empujó pero no fue castigado. Al no recibir castigo, el burel se vino arriba en banderillas y el torero no lo aprovechó con la muleta. 
  3. Zarcillero. 501 Kg. El toro campeó a sus anchas por el ruedo y se marchó suelto al picador de reserva, castigándolo en querencias y salió suelto. En la segunda entrada se repucho y manseó El astado continuó manseando sin fijeza. Manso encastado que el torero no pudo con él. 
  4. Remilgadillo. 518 Kg: El picador solo marcó el castigo y el toro no se empleó. En la segunda entrada acudió suelto sin ponerlo en suerte. Manso y descastado.
  5. Fragata. 560 Kg: Al no ser fijado de salida se marchó al picador de reserva y salió suelto. En la segunda entrada no se empleó y volvió a salir suelto y en la tercera, se repuchó y volvió a salir suelto. Manso, blando y descastado.
  6. Aviador. 589 Kg. En la primera vara salió huyendo del caballo al sentir el hierro por partida doble. En la segunda empujó al montado llevándolo hasta las tablas y volvió a salir suelto. Manso con algo de casta que dio juego en la muleta. 

Cuadrillas y otros:

Muchos de los aficionados quedaron sorprendidos al comprobar que la plaza registró solo media entrada. El ganado de los legendarios <Pabloromeros>, aunque de momento solo luzcan el nombre y la divisa, no fue suficiente atractivo para que los del clavel acudieran al coso venteño,

Los toreros de plata montaron el sainete salvándose solo Rafael González, durante la lidia del segundo de la tarde. Un autentico ejemplo de lo que no se debe hacer en el ruedo. Muchos toros no fueron puestos en suerte caballo a pesar de ser la semana torista y deberían dar ejemplo en cuidar el tercio de varas, para que los aficionados pudieran comprobar el juego de estas ganaderías. Los terceros estaban siempre mal colocados y no se encontraban en su sitio para cubrir al picador de reserva, signo de la dejadez que existe en los ruedos donde no se cuida el más mínimo detalle. Por ese motivo el tercero y quinto toro acudieron al picador de reserva sin que el peón que tapaba puerta estuviera colocado para evitarlo. ¡De pena!

El tercio de banderillas fue un fiasco, la vulgaridad se apoderó de los banderilleros que no supieron estar a la altura de su nombre y menos de su profesión., ya que exceptuando al primero que mostró algo de peligrosidad, los demás se dejaron torear en este tercio, y si alguno echó la cara arriba fue motivado por la mala lidia que recibió.. 

Comentarios:

Los aficionados salieron ayer de la plaza con ese sabor agridulce que genera el que tres matadores modestos no supieron enderezar su carrera a pesar de haber tenido la oportunidad en sus manos. Estamos en un dilema sempiterno, las figuras huyen de estos encastes y los modestos tienen que anunciarse con lo que estas dejan en los carteles, después ocurre lo de siempre, que cuando un toro encastado mete la cabeza no tienen los recursos suficientes para poderles con la muleta. El comportamiento del ganado arrojó sobre el albero muchos matices, a la vez que manseaban en el primer tercio, varios de ellos se vinieron arriba en banderillas y llegaron al último tercio metiendo la cabeza con claridad, poniendo en bandeja el triunfo a los que les tocaron en suerte. El quinto fue un claro ejemplo, un manso que no se entregó en la muleta y sin embargo fue a morir a los medios como si de un toro bravo se tratara. 

El que peor lote se llevó fue el salmantino Eduardo Gallo. Su primer enemigo no fue castigado en el caballo y llegó a la muleta metiendo bien la cara en la pañosa pero se quedaba corto en la embestida, y el torero se mantuvo a distancia de su enemigo pasándolo en redondos sin colocarse en su sitio. La faena no llegó a los tendidos, y su enemigo se acordó de su condición de manso y comenzó a buscar el amparo de las tablas. En su segundo, otro manso de escuela, lo sacó al tercio comenzando la faena con la mano derecha, pero al no encontrar el animal el mando de la muleta se fue rajando hasta conseguir llegar al amparo de las tablas, dándose el torero por enterado que con eso terminaba su faena.

Sebastián Ritter por su parte, tuvo en su primer enemigo un toro que se vino arriba en banderillas y el colombiano se limitó a pasarlo por la muleta como podía y sabía, terminando su enemigo ganándole la partida. Comenzó la faena citándolo desde los medios y el toro acudió con tranco, pero cuando comenzó el toreo por el pitón derecho el toro estuvo por encima de sus intenciones artísticas, donde solo se pudo apreciar una tanda de derechazos aseados. Al natural se limitó a acompañar la embestida y aunque el animal acudía al engaño con la cara alta, el torero en ningún momento lo sometió por bajo En una palabra, no pudo con su enemigo. Su segundo fue de distinta catadura, no tenía recorrido y el torero en lugar de lidiarlo y prepararlo para la muerte, intentó el toreo bonito a través de trapazos, hasta que el público le avisó que todo tenía un límite, ya que llegó a ponerse pesado.

Rafael Cerro se sacó a los medios a su primer toro y allí comenzó a pasarlo en redondos sin someterlo limitándose a acompañar la embestida. Al natural y motivado por la falta de oficio, estuvo desconfiado, el toro terminó aprendiendo lo que no debía y terminó desarrollando sentido. Es lo que tiene el toro encastado. Su segundo le sacó los colores al torero. El animal se dejó torear, pero el torero se dedicó a acompañar el viaje y en lugar de bajar la muleta lo hizo todo por arriba, evidenciando con ello una falta de oficio, propio de un torero poco placeado. Fue una pena, y como dije antes, la tarde fue una tarde de matices, lástima que la actuación de los coletas rayaran del lado del monocromo de la vulgaridad,. Pero hay que destacar que tuvieron la valentía de anunciarse con una corrida dura y sobre el papel exigente, donde los aficionados no dudan que posiblemente las figuras hubieran conseguido indultar algún toro, digo posiblemente, pero para eso hay que anunciarse en los carteles.. 



©Pepeíllo.

lunes, 1 de junio de 2015

31 de mayo de 2015: Toreo de tientas

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de Baltasar Ibán, de procedencia Contreras y Juan Pedro Domecq. El sexto fue devuelto a los corrales al lastimarse una mano durante la lidia. En su lugar se corrió un sobrero de Torrealta. De desigual presentación, en general mansos y descastados que no fueron castigados en varas. El tercero, quinto y sexto se dejaron torear en la muleta, pero los toreros no entendieron a sus enemigos. 

Terna

  • Fernando Robleño. De blanco y oro. Estocada caída y atravesada. Aplausos. .Estocada trasera y desprendida. Silencio.
  • Serafín Marín. De marino y oro. Estocada trasera y baja. Silencio. Pinchazo sin soltar y estocada casi entera y caída. Silencio.
  • Luis Bolívar. De turquesa y oro. Dos pinchazos, tirándose fuera de cacho y estocada baja tirándose fuera de cacho. Silencio. Pinchazo y media caída y atravesada tras aviso. Silencio. 

Presidente: D. Javier Cano Seijo.

Su labor en esta ocasión no tuvo problemas. Devolvió al sexto a los corrales por inutilizarse una mano en los primeros compases de la lidia. 

Suerte de varas: 

  1. Agradecido. 533 Kg. Fea pelea llevó a cabo el astado en la primera entrada al piquero que no lo castigó y salió suelto. En la segunda acudió con tranco pero no se entregó, En esta vara tampoco fue castigado. Mansote que no se entregó en la muleta. . 
  2. Provechito. 497 Kg. En la primera vara se dejó pegar encelándose en el caballo. En la segunda no existió el castigo. Manso y descastado. 
  3. Provechoso. 540 Kg. El piquero no le hizo ni sangre en las dos ocasiones que acudió al caballo. En la segunda vara se arrancó de largo. Manso, que se dolió en banderillas y dio juego en la muleta.
  4. Saltillo. 520 Kg: En la primera vara romaneó pero no fue castigado. En la segunda vara tardeó en acudir al caballo y escarbó. Manso y descastado.
  5. Sartenero. 529 Kg: El piquero se limitó a sujetarlo en la primera vara y en la segunda mostró una inoperancia impropia de un picador que se viste de luces. El toro cumplió en el caballo y en la muleta.
  6. Milonga. 578 Kg. Las dos veces que acudió al caballo no fue picado. No se vio en el tercio de varas y en muleta dejó al descubierto al torero.

Cuadrillas y otros:

En tarde veraniega, la plaza registró tres cuartos de aforo. Con los rehiletes se lucieron Curro Robles en un par en el segundo y Raúl Adrada, en especial en el tercer par, dándole las ventajas al toro, por lo cual tuvo que corresponderá a los aplausos del público desmonterándose. 

Comentarios:

A los ganaderos les gusta que los toreros que acuden a los tentaderos dejen ver a los toros, poniéndolos de largo, de esa manera les permite medir mejor las condiciones de su ganado. De esa manera entendió Luis Bolívar a sus dos enemigos. A su primero lo recibió dejando ver al toro, citándolo de largo con la muleta plegada, desplegándola para desviar la embestida con el pase cambiado. Continuó con el toreo en redondo y al natural sin someter al astado, colocado en todo momento en la oreja del toro y rematando los muletazos por arriba y para fuera, hasta que el toro se cansó de embestir. En su segundo y ante un buen enemigo que no se cansó de meter la cabeza por ambos pitones, el torero creyó seguir en un tentadero, pero se olvidó que el público paga para ver torear, no para que el torero se limite a dar pases. Eso fue precisamente a lo que se dedicó el colombiano, y cuando se percató que los aficionados se estaban cansando de tanto trapazo, perdiendo la muleta en dos ocasiones, seguramente el primer sorprendido fuera él .El resultado fue que se dejó ir dos toros sin torear.

Fernando Robleño se encontró en su primero a un animal que no colaboró en su lucimiento. El torero lo intentó en redondos y al natural y de esta manera consiguió incluso lo que el toro no tenía, que no fue mucho, pero la disposición del matador fue buena, eso sí, abusando de la colocación al hilo del pitón. En su segundo llevó a cabo un toreo sin fuste, dado que el animal no tuvo recorrido y el torero no estuvo sobrado de confianza. Lo intentó dando un muletazo aquí y otro allá, hasta que decidió tomar el acero.

El primer toro de Serafín Marín no anduvo en exceso de casta y el matador intentó pasarlo en redondos y al natural, pero a su enemigo le costaba repetir las embestida, más pendiente de las tablas que de la muleta del torero. A pesar de esto no anduvo fino en la colocación, citando fuera de cacho, sufriendo un desarme. Su segundo enemigo le ofreció la oportunidad de llevar a cabo una faena, sobre todo por el pitón derecho, que levantara la tarde venida a menos, pero el coleta se desentendió del toreo y se limitó a dar pases como si su porvenir dependiera del número y no de la calidad, 



©Pepeíllo.

sábado, 30 de mayo de 2015

29 de mayo de 2015: No entendí nada

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de Juan Pedro Domecq. Al sexto el presidente lo mando a los carrales por haberse lastimado una mano durante la lidia. En su lugar se corrió un sobrero de Parladé. El segundo, tercero y sexto fueron aplaudidos en el arrastre. En cuanto a la presentación al primero le salvó la cara, pero sin rematar, el segundo justo de trapío, el tercero sin rematar, el cuarto feo de hechuras y el quinto sin trapío. El juego que dieron en general fue bueno.

Terna: 

  • Finito de Córdoba. De nazareno y oro. Estocada caída, trasera y tendida y dos descabellos tras aviso. División de opiniones. Metisaca y estocada baja y trasera tirándose a los bajos, y dos descabellos. Silencio.
  • Alejandro Talavante. De bermellón y oro. Cuatro pinchazos y estocada caída y atravesada. Tímidos aplausos. Dos pinchazos y estocada. Aviso. Vuelta al ruedo. 
  • Daniel Luque. De marino y oro. Estocada caída y algo trasera. Aviso y dos descabellos. Oreja protestada. Pinchazo, aviso y estocada baja saliéndose de la suerte. Aplausos. 

Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito.

Devolvió el sexto al haberse lastimado una mano durante la lidia. Por lo demás, el público solicitó la oreja a Luque en el tercero, después de dos pinchazos y una estocada baja y atravesada y el presidente no pudo con la presión de los espectadores triunfalistas. Así está el público de generoso. 

Suerte de varas

  1. Delineante. 512 Kg. En la primera vara acudió suelto al caballo, se defendió en la pelea y salió suelto. En la segunda vara el picador se limitó a marcar el castigo. Manso, blando y un burro toro en la muleta. 
  2. Embestido. 534 Kg. En la primera entrada se dejó pegar y el piquero le tapó la salida. En la segunda apretó con fijeza. Cumplió en el caballo y se marchó al desolladero sin torear- 
  3. Destajoso. 518 Kg. No le castigó el montado en la primera vara y salió suelto. En la segunda se arrancó de largo, no fue castigado y perdió las manos. Manso en el caballo y en la muleta ha estado por encima del torero
  4. Historiador. 578 Kg: Se dejó pegar con fijeza y salió suelto. En la segunda vara empujó pero no fue castigado. Manso que no ha transmitido nada a los tendidos.
  5. Ballenito. 528 Kg: En la primera entrada al caballo empujó sin clase y en la segunda no fue castigado. Mansote que sirvió para la muleta
  6. Atrevido. 563 Kg. En la primera vara empujó dejándose pegar. La vara fue larga y metió los riñones. En la segunda el picador se limitó a marcar el castigo. El toro cumplió tanto en el caballo como en la muleta y sin marchó al desolladero sin torear.

Cuadrillas y otros:

Lleno en tarde primaveral. Con los rehiletes se desmonteraron Juan José Trujillo en el segundo y A. Neiro y José Luis Neiro, en el tercero. En el segundo fue aplaudido el picador Manuel Cid

Comentarios:

Esta tarde no entendí casi nada de lo que ocurrió en el ruedo. Digo casi nada porque lo único claro es que Finito de Córdoba nunca debió encararse con los aficionados que le criticaron su labor en el segundo de su lote, una labor insulsa y falta de contenido, donde se vio que el torero vino a hacer caja. También debería plantearse en no volver a esta plaza, pero seguramente el año próximo volverá para evitar a las figuras la responsabilidad de abrir el cartel. Lo que no llegué a entender fue que el público salió ayer de la plaza emocionado con las faenas de Talavante y de Luque

No la entendí ya que el torero extremeño en su primero se dejó ganar la partida por su enemigo, un toro con transmisión que llegó a la muleta dejándose torear y eso fue precisamente lo que no hizo el torero. Cierto que lo recibió en el anillo de la plaza con la flámula en la izquierda pero a su toreo le faltó temple y cadencia a pesar que el animal metía la cabeza como un carretón. En redondos al toro le faltó recorrido y el torero no consiguió prolongarle la embestida. Volvió al toreo al natural pero en esta ocasión con las triquiñuelas de citar fuera de cacho, ese toreo que tanto entusiasma al público festivalero. A su segundo un toro justo de trapío se marchó al desolladero sin torear y con las orejas puestas. El torero comenzó la faena de hinojos en el centro del ruedo, haciendo uso de un tremendismo improvisado para poder salir airoso de la cara del toro al no poder hacerlo toreando. Al natural nunca ajustó su muleta a la embestida de su enemigo, donde en los remates le tocaba la muleta. Y lo más importante, colocándose en la oreja de su enemigo. Si hay que calificar la improvisación, de acuerdo, pero no olvidemos que eso puede ser un detalle que adorne la labor del torero pero nunca tomarlo como faena. Una serie de naturales vulgares cerrados con un gran pase de pecho, pero vuelvo a lo mismo, lo importante eran los naturales el pase de pecho, como fue el circular invertido, son complementos que pueden servir para adornar una buena serie pero nunca como faena. Esa fue mi interpretación. A pesar de estas diferencias, no he visto a Talavante que mostrara la disposición de otras temporadas.

Daniel Luque es un torero que apunta pero no dispara. Ayer en su primero lo demostró de nuevo, el toro no fue picado y le exigió al torero lo que éste no pudo darle. En lugar de someterlo por bajo, lo recibió por estatuarios y al tercer envite se lo echó a los lomos sin consecuencias, eso seguramente levantó los sentimientos de muchos espectadores, pero no confundamos los términos. El torero estuvo muy por debajo de su enemigo, ya que metía la cabeza como un carretón y la muleta de Luque en ningún momento mostró la disposición para ganar la partida al animal. Al final tiró de repertorio y sacó a relucir las luquesinas, que contribuyeron en gran medida para que su faena fuera premiada con la única oreja de la tarde, pero dejemos muy claro que el toro se fue sin torear. En su segundo y después de brindárselo a su compañero Talavante, comenzó con series de redondos todos al hilo del pitón y escondiendo la pierna contraria, pero en esta plaza, como en casi todas, lo importante es que el toro pase por la muleta, como se coloque el torero, eso es lo de menos. El toro se vino arriba y el matador construyó la faena descomponiendo la figura y su enemigo le punteaba cuando remataba los muletazos. La faena fue de más a menos, pero eso tampoco importó a los espectadores, pero al fallar con la espada libró a sus incondicionales de solicitar los trofeos de su enemigo, hecho que hubiera significado salir por La Puerta Grande, y el triunfo del sentimiento de muchos de los asistentes. Hecho que siento no compartir. 



©Pepeíllo.

viernes, 29 de mayo de 2015

28 de mayo de 2015: El sopor volvió a poblar los tendidos

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

5 toros de Victoriano del rio y uno de Toros de Cortés, lidiado en primer lugar. Ambas procedentes de distintas líneas del encaste de Juan Pedro Domecq y Díez. Manso e inválidos El cuarto fue pitado en el arrastre. Se salvó el segundo que recibió tímidos aplausos en el arrastre. 

Terna

  • Diego Urdiales. De berenjena y oro. Estocada algo atravesada y descabello. Silencio. Metisaca perdiendo la muleta, aviso y estocada atravesada. Silencio
  • El Fandi. De berenjena y oro. Pinchazo perdiendo la muleta, estocada y 2 descabello. Pitos. Estocada caída saliéndose de la suerte. Pitos. 
  • Iván Fandiño. De espuma de mar y oro. Estocada desprendida. Aplausos. Tres pinchazos y dos descabellos. Silencio.

Presidente: D. Julio Martínez Moreno.

Se nota que esta plaza está perdiendo la seriedad que tenía años atrás, y salen a relucir detalles permitidos por la autoridad que antes no se cometían. Ayer los peones en el segundo se permitieron la osadía de hacerle la rueda al toro herido de muerte, mientras que los alguacilillos estaban tan ricamente instalados en el callejón y el presidente no envió ninguna amonestación. .

Suerte de varas
  1. Descreído. 549 Kg. Fue el único toro que se lidió de Cortés. El picador marcó arriba el leve castigo y el astado se dejó pegar en las dos entradas al caballo. Manso y descastado. 
  2. Vampirito. 584 Kg. El picador le tapó la salida y salió suelto. En la segunda vara marcó trasero el castigo y el animal se dejó pegar. Cumplió en el caballo y metió la cabeza en la muleta con nobleza.
  3. Celoso 529 Kg: Se dejó pegar cuando acudió al caballo. En la segunda entrada tardeó en acudir al montado, el piquero no lo castigó y el animal perdió las manos. Mansote que se vino abajo en la muleta. 
  4. Casero. 586 Kg.. En la primera vara no se empleó, el piquero le tapó la salida y el animal salió suelto. En la segunda entrada volvió a salir suelto. Manso con algo de casta y peligroso en la muleta.
  5. Impuesto. 567 Kg: El picador le zurró la badana le tapó la salida y el toro salió huyendo de la pelea. En la segunda vara se dejó pegar y volvió a salir suelto. Manso. El torero no pudo con él. 
  6. Jungla. 572 Kg. No fue castigado en las dos entradas que hizo al montado. El toro noble y blando. 

Cuadrillas y otros:

La plaza rozó el lleno de su aforo en una tarde calurosa. En el cuarto de la tarde el toro se llevó por delante al torero de plata Domingo Valencia que tuvo que ser retirarse a la enfermería en brazos de los compañeros.

En el sexto se lucieron en banderillas tanto Miguel Martín como Jesús Arruga, desmonterándose el primero. También destacó durante la lidia Pedro Lara

Comentarios:

Otro tostón que tuvo que sufrir la parroquia de aficionados que acuden a Las Ventas, y van…… Respecto al cartel comentaban que pintaba de nuevo El Fandi. Tendrá alguna explicación para el empresario, pero lo que ofrece cada tarde este torero, solo puede tener una componente comercial. Cada tarde es repetición de la anterior, y así, año tras año. Diego Urdiales a pesar de encontrarse con un lote deslucido tampoco se le vio muy a gusto con este tipo de encaste comercial, e Iván Fandiño ha perdido el sitio que tuvo en la temporada anterior.

Diego Urdiales se encontró en su primero a un animal de embestida incierta y que llegó muy parado a la muleta. Lo sacó a los medios y en cada muletazo intentaba rebañar lo que dejaba atrás, pero al torero riojano se le vio desconfiado, y su faena consistió en prepararlo para entrar a matar. Al segundo comenzó la faena sometiéndolo por bajo, sacándolo a los medios pero el animal no se encontró a gusto en esos terrenos, acudía al engaño con la cara alta y el torero no pudo con su enemigo, el toro sabía lo que dejaba atrás y en los muletazos se quedaba en mitad de la suerte. En cuanto vio la oportunidad se le marchó a querencias a pesar del esfuerzo del torero de mantenerlo en los medios.

El mejor toro de la tarde correspondió al lote de El Fandi. Un animal todo nobleza, y que metía la cabeza haciendo el avión, pero esos detalles para el torero granadino no sirvieron de nada. Lo recibió en el centro del ruedo de hinojos, entiendo que para levantar los ánimos de los espectadores al no conseguirlo con las banderillas, pero con ese detalle terminó todo lo que su muleta podía ofrecer a la concurrencia. Tanto en redondos como al natural estuvo vulgar y ventajista. Su enemigo se estaría preguntando ¿quién es este pega pases? En su segundo toro lo que si demostró El Fandi es la poco afición que tiene a su profesión. Después de tocarlo por ambos pitones, sin suerte, se marchó a por el acero, antes de que el público se diera cuenta que no había podido con su enemigo.

Por su parte Iván Fandiño recibió a su primero con un afarolado de rodillas, pero su enemigo se vino abajo en la pelea. Se limitó a perderle pasos entre muletazos y no consiguió ligar ninguna serie. El toro no repetía y si lo sometía perdía las manos. Su labor pasó al olvido rápidamente. A su segundo lo recibió con el pase cambiado y el público mostró desde un principio su disposición a favor del torero, pero según transcurría la faena se pudo comprobar que faltaba lo fundamental, el toro. El animal se fue apagando y a pesar que el matador le dio distancia no tenía fuerzas para soportar la lidia, y por ese motivo terminó defendiéndose. Cometió Fandiño un error, cuando se echó la muleta a la izquierda ya había exprimido toda la nobleza que tenía su enemigo por el pitón derecho. 



©Pepeíllo.