Corrida de toros. Festividad de la Virgen de la Paloma.
“No aprenden los toreros modernos”
Ganadería
Se lidiaron 6 toros de José Enrique Fraile de Valdefresno. Procedencia Lisardo y Atanasio. Bien presentados, de juego desigual pero de agrado para los aficionados.
Terna:
Adrián torres: De rosa palo y oro. Cuatro pinchazos, aviso. Tres descabellos, 2º aviso, después incontables descabellos hasta que claudicó el pobre animal. Silencio. En el cuarto estocada tirándose por derecho. Oreja.
Gómez del Pilar: En el tercero estocada desprendida, aviso. Saludos. En el quinto pinchazo, aviso y estocada desprendida. Vuelta al ruedo.
Jesús Duque: De catafalco y azabache. En el toro de su confirmación, estocada algo trasera. Después de echarse lo levantó el puntillero dos veces. Vuelta al ruedo. En el sexto el toro se echó después de un pinchazo y no consiguieron levantarlo. Silencio.
Presidente: D. José A. Rodríguez San Román.
Sin problemas en su cometido.
1º Yeguesero. En la primera vara se dejó pegar, salió suelto buscando las querencias. En la segunda entrada fue castigado trasero, volviendo a salir suelto de los engaños.
2º Pretencioso. Fue castigado trasero en la primera entrada y se dejó pegar, como bien siendo costumbre le tapó la salida. ¡Qué vicio! Interesado claro. En la segunda entrada se limitó a marcar pero también trasero.
3º Madrileño. La primera vara caída y la segunda caída y trasera. En ambas el animal no se empleó.
4º Fardero. Apretó en el peto en la primera entrada, pero fue castigado trasero. En la segunda entrada se limitó a marcar el castigo.
5º Ponposico. Empujó sin clase en el peto, le tapó la salida y salió suelto. En la segunda entrada hizo una fea pelea pero el montado lo superó castigándole trasero.
6º Rayito. En el primer encuentro con el piquero se dejó pegar, le tapó la salida, el montado sabría por qué. En la segunda vara se ensaño con el animal, le tapó la salida, le hizo la carioca masacrando a su enemigo. El pobre animal lo único que hizo fue dejarse pegar.
Cuadrillas y otros.
Los aficionados deseamos que el piquero Roberto Blanco no vuelva a vestirse de luces. Al hombre le debió dar un ataque de locura o de venganza para hacer lo que hizo. Cagarse al toro. Espero que su matador le perdone, la fiesta creo que no.
La tarde fue de temperatura agradable, pero fue una de las entradas más flojas de la temporada. Los toreros de plata estuvieron a la altura que exige su profesión. Hubo alguna sombra pero el ganado en momentos fue exigente. Destacó David Esteve en la lidia del primero.
Al piquero Juan Francisco Peña se le protestó un mal gesto que tuvo con los espectadores al criticarles su labor.
Comentarios:
El ganado no fue para tirar cohetes, ni fue una dicha de casta y bravura, pero varios metieron la cara en la muleta y dieron la oportunidad para que los matadores pudieran mostrar cada uno sus dotes en la profesión que han elegido y sobre todo, la verdad de su muleta.
Adrián deTorres, le cedió a su compañero Jesús Duque la confirmación de la alternativa. El primero de su lote blandeó y comenzó la faena de muleta con uno muletazos por alto, pero el animal no le ofreció más juego que quedarse corto en las embestidas y acudiendo a los embroques con la cara alta. Trató de justificarse con el arrimón y lo único que recibió fueron dos avisos. No aprenden estos toreros, han montado los avisos en sus faenas y no saben distinguir el toreo de la pesadez. El cuarto fue otro cantar. Lo recibió por el pitón derecho y el animal acudía con tranco al engaño, ejecutando dos tandas por el pitón derecho con temple. Pero el toro comenzó a rajarse y a la salida de cada muletazo buscaba el refugio de las querencias de las tablas. El matador lo sacó a la segunda raya de picadores y allí consiguió cumplir su objetivo por el pitón izquierdo.
Gómez Escorial marcó el principio de su faena a Madrileño con un derechazo que paró el tiempo. En el toreo las prisas son sinónimo de malos toreros. Por el pitón izquierdo el toro tuvo menos recorrido pero el torero trató de convencer a los aficionados con una faena acompañada de colocación y temple hasta donde le permitió su enemigo. Prolongó la faena y recibió un aviso de la presidencia. A su segundo y tratando de darle vistosidad a su labor, lo recibió de hinojos en el anillo, pero el animal se fue apagando cuando aún la muleta del torero no había dicho todo lo que deseaba y después de lucirse con temple con la derecha, por el pitón izquierdo el toro se apagó con prontitud, marchándose a tablas en los remates.
Tal como se desarrolló la tarde, nadie entendió como estos toreros están en el olvidó de los despachos. Mi amigo Ricardo recordó una frase de un periodista cargada de razón: “las figuras son secuestradores de toreros”. Dicho queda.
©Pepeíllo.