sábado, 23 de mayo de 2015

22 de mayo de 2015: Un torero nunca debe dar lástima

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de la ganadería de El Pilar, origen Juan Pedro Domecq en la línea de María Antonia Fonseca y Aldeanueva. Desigual de presentación, a algunos ejemplares les tapaba la cabeza. En general mansos y escasos de fuerza. El segundo fue devuelto a los corrales y en su lugar se corrió un sobrero de Charro de Llen, de procedencia predominante de Atanasio Fernández.

Terna

  • Juan José Padilla. De verde botella y oro. Dos pinchazos, estocada caída y atravesada y tres descabellos, aviso. Al final se echó el toro. Bronca. Estocada tendida y algo contraria. Silencio. 
  • José María Manzanares. De catafalco y negro. Pinchazo y estocada en los bajos. Aviso. Silencio. Estocada algo trasera. Oreja protestada. i
  • Miguel Ángel Perera. De azul cobalto y oro. Bajonazo de escándalo. Silencio benevolente. Estocada en el brazuelo y tres descabellos. Aviso Silencio 

Presidente: D. Justo Polo Ramos

Volvió a ser generosa la presidencia al conceder la oreja del quinto por una razón muy simple, no había petición mayoritaria. Devolvió el segundo de la tarde pero en el tercero los aficionados tuvieron que recordarle a través de las protestas que el animal no reunía condiciones para la lidia, pero el usía ignoró lo evidente El presidente no estuvo afortunado en esta decisión, si fue generoso con el torero en el quinto, debía haberlo sido también con la fiesta y haber devuelto el tercero. 

En el sexto uno de los peones de Perera estuvo provocando la embestida del toro desde el burladero de manera reiterativa para que derrotara en las tablas y con el único propósito de restarle agresividad. Al aficionado nada le extraña y menos con la falta de respeto que actúan estos profesionales que hacen de la fiesta su coto privado, ignorando las elementas reglas que deben imperar en la fiesta, ya que quien se dedica a vigilar su cumplimiento no lo hace. 

Suerte de varas

  1. Portillo 566Kg. El toro mostró fijeza en el castigo pero el piquero le tapó la salida. En la segunda entrada los aficionados tuvieron que dar rienda suelta a sus pensamientos, dado que el montado le tapó la salida de nuevo y de paso le zurro la badana. El toro empujó en el caballo pero en la muleta no encontró torero.
  2. Lancito 518 Kg. Acudió suelto al picador que tapaba puerta y le tapó la salida, el toro dobló las manos. En la segunda entrada el picador se dejó casi derribar por su enemigo debido a su inoperancia. Manso con casta.
  3. Mirabajo 586 Kg: Marcó primero en los bajos pero rectificó para no castigarlo. En la segunda entrada el piquero solo marcó el castigo y el astado salió suelto. Manso e inválido. 
  4. Guajiro 602 Kg. Acudió al caballo para dejarse pegar y de paso el piquero le tapó la salida. El animal perdió las manos. En la segunda vara no lo picaron, pasó en falso y el presidente cambió el tercio. Inválido.
  5. Miralto 590 Kg: En la primera vara empujó sin clase y en la segunda se limitó a sujetarlo. Mansote pero el torero no pudo con él. 
  6. Dudanoches 600 Kg. En la primera vara hizo una fea pelea. En la segunda se arrancó de largo pero el piquero no lo castigó. No se empleó en el caballo nien la muleta. 

Cuadrillas y otros:

En tarde ventosa, de buena temperatura y con el cartel de no hay billetes, los toreros tuvieron que refugiarse en los terrenos del 4 y del 5 buscando el amparo de la calma del viento. De nuevo el padre del rey fue testigo del festejo ocupando un asiento en la meseta de toriles. Cada torero le brindó su primer toro. 

Respecto a lo acontecido en el ruedo, los picadores volvieron a dar la nota negativa de esta feria, donde tarde tras tarde muestran el poco respeto que tienen por la fiesta, dando la impresión que actúan desinteresadamente. Al parecer es lo que hay, y nadie hasta la fecha ha demostrado intención de querer corregir este cáncer que padecen estos espectáculos tan proclives a saltarse a la torera las reglas que lo controlan. Unos señores tocados de castoreño no paran de agredir con sus actuaciones la poca pureza que queda en ella. No hay tarde que alguien se salve de no taparles la salida a los toros con total impunidad como si de mansos se tratara y de masacrarlos con castigos excesivos, que como dice el dicho, hasta el rabo, mientras que la autoridades hace el D. Tancredo. 

En el tercio de banderillas hubo dos cuadrillas que corrieron distinto signo. En el quinto se tuvieron que desmonterar Curro Javier y Luis Blázquez, donde el primero en el tercer para tuvo que tragar mucha quina para ganarle la cara a su enemigo y clavar en lo alto y reunido ganándole la cara a su enemigo. Sin embargo en el sexto la cuadrilla de Perera fue la cruz, necesitó pasar cinco veces por la cara del toro para dejar cuatro palos en el morrillo de su enemigo. Fue vergonzoso que una cuadrilla de un torero considerado de postín, ofreciera un espectáculo esperpéntico, y ante un animal que no demostró en ningún momento aviesas intenciones. Supongo que después de esto se cortarán la coleta, si no lo hacen dejaran en mal lugar a su profesión. 

Comentarios:

En una ocasión escuché un comentario de un torero que le decía a su hijo que lo último que un matador debe dar es lástima, y que era preferible que lo cogiera el toro antes que despertar este sentimiento en los espectadores. No entendí bien aquel mensaje pero después de ver torear a Juan José Padilla creo haberlo entendido en toda su extensión, después de la labor que llevó a cabo el torero jerezano. 

Sus compañeros de cartel tampoco mostraron el toreo que los diferencian en el escalafón. Vinieron con la vitola de figuras, llenaron la plaza y con ello, terminó todo. A pesar de su juventud son unos auténticos maestros en el manejo de las triquiñuelas que da el oficio con el paso de los años y que con anterioridad se usaban en momentos de alivio, pero en aquellos años los toreros estaban comprometidos con el arte de torear, pero en estos jóvenes maestros solo han perdurado las ventajas, y tanto Perera como Manzanares se dedicaron a mostrarlas sin reparos, como lo hacen en todas las plazas que contratan su presencia, y que cosiste en colocarse al hilo del pitón, citar con la muleta retrasada, embarcar con el pico de la pañosa y rematar los muletazos lo más lejos posible, descomponiendo la figura hasta tal extremo que necesitarán un fisioterapeuta para que alivie los efectos de las contorsiones de sus cuerpos. De esta manera ;Manzanares consiguió cortar un apéndice a su segundo enemigo. 

Es inconcebible que los aficionados, muchos de ellos con callos en el trasero con perdón, de sentarse en la piedra de los tendidos, tengan que alegrarse de que el torero Manzanares solo venga una tarde a la feria, ya que se lamentan que no entiendan el toreo de este matador al cual el público festivalero considera una figura. Ellos se preguntan: ¿Una figura? ¿de qué? La única virtud que han encontrado en este torero es su decisión al entrar a matar, todo lo restante de su faena, les sobra. 

Perera era la segunda vez que acudía al coso venteño en la feria, pero al torero pacense se le vio sin confianza y sin sitio. Estuvo pero no estuvo, toreó pero no toreó, y debido al resultado de su labor, seguramente los espectadores ni se acuerden que estuvo en Las Ventas



©Pepeíllo.

viernes, 22 de mayo de 2015

21 de mayo de 2015: Lo que trajeron las figuras

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de la ganadería de Núñez del Cubillo, origen predominante marqués de Domecq. Mal presentados, algunos anovillados, sin rematar, mansos, inválidos y faltos de casta Devolvió a los corrales al quinto y en su lugar se corrió un sobrero de El Torero, encaste Juan Pedro Domecq Díez, en la línea de los anteriores. Este toro fue el único animal que llegó a la muleta con movilidad. Los demás lo hicieron en estado cadavérico. 

Terna

  • Diego Urdiales.De sangre de toro y oro. Estocada desprendida y atravesada. Silencio. Estocada atracándose de toro tras aviso. Segundo aviso y 4 descabellos. Vuelta por su cuenta.
  • Sebastián Castella. De grana y oro. Estocada tirándose a los bajos. Silencio. Estocada baja y trasera. Oreja.
  • Alejandro Talavante. De nazareno y oro. Dos pinchazos, aviso, otro pinchazo y media trasera y tendida. Silencio. Tres pinchazos saliéndose de la suerte y descabello. Bronca.

Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito

Para hacer lo que hizo, el presidente se podía haber quedado en su casa, y su puesto lo podía haber ocupado una persona que luche por los derechos de los espectadores y de la fiesta. Si no se encontrara ninguna persona apta para este cargo, lo podía haber ocupado un miembro de la empresa. De esta manera los aficionados sabrían a qué atenerse, y no preguntarse ¿a quién defiende la autoridad? cuando permite que se lidie este tipo de ganado, cuando vienen las figuras. 

Suerte de varas

Hablar en esta corrida del tercio de varas con lo que ocurrió ayer en el ruedo es casi una ofensa. Ningún toro fue castigado y ninguno mereció la atención por hacer una pelea digna en el caballo. En dos palabras, fue una autentica vergüenza la pantomima que hicieron los profesionales del castoreño al tener que montar un espectáculo esperpéntico con el ganado que salió ayer alruedo. 

  1. Vinatero 531Kg. El toro no mostró en ningún momento su aptitud para esta suerte. Manso, e inválido para la lidia. 
  2. Ortopéndola 537 Kg..Otro animal invalido que el picador se limitó a sujetarlo para que no se cayera delante del caballo. Manso e inválido
  3. Gavilán 526 Kg: No recibió castigo en el caballo. El picador se limitó a colocar la puya encima del morrillo. No le rompería ni la piel. 
  4. Guerrita 554 Kg..Fue el único que mostró algo de fijeza en el caballo, aunque el picador midió mucho el castigo. En la segunda se limitó a acudir suelto al caballo y salir de la misma manera. Manso que ha tenido algo de movilidad en la muleta.. 
  5. Asturino 517 Kg: Cuando entró al montado lo único que hizo fue perder las manos. En la muleta se comportó como un carretón, sin transmitir nada a los tendidos 
  6. Arrojado 527 Kg. Otro ejemplo de invalidez en las dos veces que acudió al caballo. 

Cuadrillas y otros:

A los aficionados nos cuesta creernos que los ganaderos críen durante cuatro años a un toro de lidia casi mimando su existencia y que luego salga por chiqueros como lo hicieron ayer los astados de Núñez del Cubillo. También nos sorprende que la autoridad y los veterinarios permitieran estos animalitos, y según se comentaba en los mentideros, el ganadero tuvo que traer casi la mitad de su camada para que pudieran pasar el reconocimiento. Es llamativo que nadie se responsabilice de estos actos, ni los profesionales que gestionan estos espectáculos no sientan el más mínimo reparo en ofrecerlos a los espectadores. 

Presenció el espectáculo desde una localidad de la meseta de toriles, el padre del Rey acompañado de una de sus hijas y los toreros tuvieron la deferencia de brindarle un toro. Cabe destacar que la plaza registró un lleno en tarde soleada y agradable, donde las protestas de los aficionados del tendido de sol proliferaron en pro de la fiesta, pero nadie hizo caso a sus manifestaciones y como siempre quedarán olvidadas en ese cajón sin fondo de la corrupción taurina, esperando que alguien con un mínimo de dignidad ponga orden en estos esperpénticos espectáculos. 

Comentarios:

Las figuras aterrizaron en Las ventas con su carga de admiradores. Ahí es nada, presumir al día siguiente ante sus amistades que habían acudido al coso venteño a ver torear a los toreros de moda y que habían participado de manera directa con sus pañuelos blancos en la concesión de los trofeos a los cuales los toreros habían hecho méritos.

Lo más llamativo de la tarde no fueron las figuras que se anunciaban sino la inclusión de Diego Urdiales. Los aficionados se preguntaban qué razones tendría la empresa para que abriera plaza un torero como el riojano, serio, honrado, admirado por la afición por la pureza de su toreo ante corridas exigentes. Llevarlo para que abriera plaza no tenía sentido ya que Urdiales por méritos propios, es uno de los reclamos más serios para los aficionados. Solo cabía una explicación, las figuras querrían mojarle la oreja en el ruedo con el ganado que ellos habían elegido y que mejor les viene a las condiciones de su toreo, mejor dicho, de su mediocre toreo. Casi lo consiguen. Diego Urdiales no se encontró cómodo con este ganado, no tuvo necesidad de sacar de su muleta el poderío para someter a sus enemigos, ya que estos saltaban al ruedo sometidos y nadie creyó que de manera natural. En su primero se encontró con un astado que no parecía su enemigo, el toro iba y venía a la pañosa como fiel carretón y ante este material el riojano nada pudo hacer. Su segundo tuvo algo de movilidad y transmitió algo más al tendido, y aunque el astado no le regaló nada, al torero no se le vio a gusto, como tratando de no molestar a sus adversarios. Su faena estuvo llena de altibajos, consiguiendo algunos muletazos sin descomponer la figura que llegaron a los tendidos, como un trincherazo que durmió al toro embrujado en su muleta y enroscado en la pierna contraria.

A entró en acción Sebastián Castella. Al torero francés le tocó en primer lugar un enemigo que entró en la pelea defendiéndose debido a sus débiles condiciones físicas y en cuanto le bajaba la muleta para someterlo, el animal le respondía doblando las manos sobre la arena, indicándole con ello que no le hacía falta el sometimiento. En su segundo tuvo más suerte, aunque las condiciones del toro no fueron muy distintas del anterior. El burel después del tercio de banderillas sacó fuerzas de flaqueza y se puso a embestir, pero sin perder sus condiciones de burro-toro. Los taurinos han conseguido, un animal equilibrado que aunque su juego en el caballo sea nulo, se venga un poquito arriba en banderillas y ponga en bandeja el triunfo del torero, por decir algo. Eso es lo que viene ocurriendo en la actualidad y lo que ocurrió en este toro, que Castella no se cansaba de dar muletazos y el toro de recibirlos, pero en cuanto lo sometía el pobre animal perdía las manos, y a pesar de esto, mantuvo siempre la distancia con su enemigo, es decir, se cruzó en muy pocas ocasiones. Debe ser un arte conseguir un toro con ese equilibrio, pero precisamente es el arte que les falta a los toreros cuando se ponen delante de ellos. 

Alejandro Talavante, considerado por sus incondicionales torero de raza, recibió a su primero con unos estatuarios, porque como le costaba humillar el torero pacense comprendió que la faena iría mejor por alto, y para no someterlo mucho, el toreo que practicó en redondos careció de hondura ya que se mantuvo siempre al hilo del pitón, y para no someterlo en demasía, cuando se echó la muleta la izquierda, para embarcarlo lo hizo siempre con el pico de su muleta, es el toreo que permite firmar contratos, y que el aficionado no ha llegado a comprender aún. En su segundo no le gustó la condición del inválido y el torero decidió abreviar tomando el estoque de verdad. En este caso el equilibrio de sus mentores falló. Su público, ese incondicional que llena los tendidos de la plaza cuando aparecen las figuras, que llenan los ruedos de inválidos y de toros carretones, en esta ocasión le despidió con una sonora bronca. Los pobres no han llegado a diferenciar cuando a un animal le pueden recetar 200 pases. Llegaron las figuras y trajeron consigo todo lo que le sobra a la fiesta.



©Pepeíllo.

jueves, 21 de mayo de 2015

20 de mayo de 2015: Desfile de inválidos

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Corrida de la Prensa

Ganadería

4 toros de la ganadería de Jandilla y dos de Vegahermosa, primero y segundo, ambas ganaderías de origen Juan Pedro Domecq y Díez, mal presentados, la mayoría sin rematar. Mansos e inválidos. Segundo y tercero pitados en el arrastre Se libró el cuarto, que se vino arriba en banderillas y tuvo algo de movilidad. 

Terna: 

  • Miguel Abellán De fucsia y plata. Estocada atravesada y descabello. Silencio. Media caída que vale. Saludos desde el tercio tras petición minoritaria. .
  • David Fandila, El Fandi. De blanco y plata. Estocada algo trasera y descabello. Silencio. Estocada baja. Silencio.
  • Manuel Escribano. De media estocada arriba y descabello. Silencio. Estocada baja en los medios. Aplausos

Presidente: D. Julio Martínez Moreno.

Si el presidente hubiera devuelto al primero, un inválido que no reunía condiciones para la lidia, tenía que haber devuelto casi toda la corrida, ya que el ganado adoleció de fuerzas para el fin que vinieron a la plaza, así que decidió mantenerlo en el ruedo para que los espectadores no cogieran querencias a las devoluciones, y de paso mirar por los intereses de la empresa en lugar de la fiesta y de los espectadores que pagan su entrada. El negocio, es el negocio. Espero que con estos detalles esta empresa, llamada fiesta no se declare en ruina, pero por el camino que la llevan, me temo que así será. 

Suerte de varas

  1. Entusiasta 530 Kg. En ninguna de las dos entradas al caballo fue castigado. Sin fuerzas para la lidia.
  2. Guiñador 544 Kg. En la primera vara empujó sin clase y a la salida se derrumbó en la arena. En la segunda vara no lo castigó, el animal no lo necesitaba. Inválido sin más.
  3. Feriante 509 524 Kg: Acudió al caballo en el 10, le tapó la salida, como es costumbre y el toro salió listo para sentencia. En la segunda entrada no fue picado, pero para evitar males mayores para la fiesta, el presi cambio el tercio. Inválido. 
  4. Gestor 540 Kg. En la primera entrada al caballo salió suelto y sin castigar. En la segunda el piquero creyó que hasta el rabo todo es toro y picó en los bajos, eso sí, rectificó, pero el mal estaba hecho. Manso que se vino arriba en banderillas.. 
  5. Ojeador 550 Kg: En la primera entrada derribó por la impericia del piquero. En la segunda le tapó la salida el montado y cuando salió blandeaba como toda la camada. Manso y blando. .
  6. Abate 543 Kg. En la primera entrada al caballo salió suelto y en la segunda no fue castigado, volvió a salir suelto y entró al relance. Manso que se defendió en la muleta. 

Cuadrillas y otros:

La plaza registro tres cuartos de su aforo en tarde con algo de viento que molestó en momentos la labor de los toreros. Cada uno de los matadores brindó su primer enemigo al padre del rey, que se encontraba presenciando la corrida en el tendido 2, invitado por La Asociación de la Prensa. Fue tarde de matadores-banderilleros y el único que no castigó a los espectadores con el esperpéntico espectáculo que ofrecieron, tanto El Fandi como Escribano, fue Abellán, de otra manera muchos hubieran renunciado a su afición a la fiesta.. 

Comentarios:

Caramba con los toreros banderilleros no se cortaron ni con los animales inválidos que les tocaron en suerte. Si los tercios de banderillas que ejecutaron, tanto El Fandi como Escribano, hubiera sido un paréntesis al rigor, se podía haber aguantado, pero no, ya con la muleta ambos coletas continuaron mostrando la poca seriedad con la que tratan a la fiesta. 

El único toro que se libró de la mediocridad y de la invalidez fue el cuarto y el torero Miguel Abellán hizo lo que pudo. Al segundo muletazo le tiró un gañafón que lo desarmó, el torero tenía que haberse dado cuenta del enemigo que tenía, y si lo que buscaba era llegar a los tendidos toreando, debería haberse cruzado al pitón contrario y ganarle la partida de la única manera posible, y no limitarse a pasarlo por la muleta acompañando el viaje del toro y lo más lamentable, escondiendo la pierna contraria. Pero como dije al principio, Abellán hizo lo que pudo, que no fue todo, claro. En su primero, dado su invalidez, el burel no debía de haberse lidiado, pero el presidente decidió dejarlo en el ruedo, por ese motivo en cuanto lo sometía el astado perdía las manos. Por si fuera poco lo expuesto, el torero basó su faena metiendo el pico en el toreo con la derecha, mostrando con ello la cruz de la fiesta, que es muy pesada para los aficionados.

El primero de El Fandi perdió las manos en los inicios de faena y ante un toro cadavérico el torero granadino continuó toreando con la derecha con la suerte descargada. Cuando se echó la muleta a la izquierda la afición sintió pena de lo que veía en el ruedo, por tal motivo le pidieron al torero que abreviara la faena. Su segundo fue una reiteración, después de recibirlo de hinojos intentando calentar el ambiente de los tendidos de sol, al segundo muletazo el burel clavó las rodillas en la arena. Todo lo demás fue una parodia, citando con la suerte descargada, pero la muleta de El Fandi es así y no se le puede pedir más. Lo que sorprende a los aficionados es que un torero limitado con la pañosa, los empresarios siguen contratándolo como si de una figura se tratase, una figura que pone banderillas a toro pasado y encandila a los espectadores con sus carreras atléticas alrededor del toro. .Así es El Fandi, y así son los espectadores en la actualidad. 

Tampoco Manuel Escribano tuvo su tarde ni con los rehiletes ni con la muleta. En cuanto a las banderillas, el único par que puso arriesgando fue el tercero, quebrando a su primer enemigo citando desde el estribo. En los dos anteriores no consiguió cuadrar en la cabeza de su enemigo. Es la moda clavar a toro pasado. Con la muleta recibió al animal desde el anillo con dos pases cambiados, tomando el relevo a sus compañeros referente a la poca variedad del toreo expuesto. Viendo a un torero se han visto a los demás. Su primero fue otro inválido que no se mantenía en pie Su toreo con la muleta se basó en acompañar al pobre animal en sus embestidas ya que no podía someterlo, con el agravante que citaba con el pico. Al natural solo se le vio el intento. En su segundo dejó la duda de quién había toreado a quién, ya que el toro lo llevó por la arena sin que el torero mandara con su muleta. Después de intentarlo sin éxito en redondos y al natural prefirió exponer con el arrimón, desplegando la novedad de las iteradas manoletinas, pero ni con consiguió calar en los tendidos. Porque no lo intenta la próxima vez toreando, ánimo torero, igual se lleva la grata sorpresa que su arte llega a los aficionados.



©Pepeíllo.

miércoles, 20 de mayo de 2015

19 de mayo de 2015: ¡Qué toros quieren los toreros!


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de la ganadería de Alcurrucen, procedencia Rincón en la línea de Carlos Núñez. Los toros no dieron buen juego en el caballo, sobre todo los tres últimos que mostraron una mansedumbre impropia de un toro de lidia. La corrida en conjunto vino mal presentada, algunos justitos de trapío, destacando el tercero que fue una cabra y el quinto sin rematar. El primero y segundo fueron aplaudidos en el arrastre.

Terna: 

  • Antonio Ferrera De grana y oro. .Estocada tirándose a ley. El puntillero lo levantó. Mansote en el caballo, se vino arriba en banderillas y le apretó al matador en el tercio. Tímidos aplausos. Pinchazo, metisaca perdiendo la muleta, aviso y bajonazo que hace guardia. Silencio.
  • Juan Bautista. De nazareno y oro. Bajonazo y descabello. Protestas. Estocada desprendida entrando como un cañón. Petición y vuelta al ruedo.
  • El Capea. Dos pinchazos y estocada desprendida. Silencio. Estocada caída perdiendo la muleta. Silencio.

Presidente: D. Javier Cano Seijo.

Los espectadores generosos le protestaron al presidente el no conceder la oreja a Juan Bautista en el quinto. Siendo comedidamente rigoroso, ni hubo petición mayoritaria ni la faena fue para tal premio. Hubo toros que se quedaron crudos en el caballo, como ocurrió en el sexto, afortunadamente no hubo ningún percance por este motivo, pero el usía debería medirla mejor su responsabilidad en el cambio de tercio. 

Suerte de varas

  1. Amoroso 609 Kg. En la primera entrada el astado tuvo un comportamiento variado, comenzó doliéndose del castigo y a continuación apretó con fijeza. En la segunda entrada fue picado trasero y el piquero no rectificó. Mansote que se vino arriba en banderillas, apretándole al torero en la faena de muleta. 
  2. Palillo 564 Kg. En la primera vara el picador se agarró bien, pero el astado salió suelto. En la segunda acudió al montado con prontitud, el piquero lo castigó tapándole la salida. El burel cumplió en el caballo y en la muleta. 
  3. Cumbre Roja 524 Kg. En la primera entrada al caballo el piquero se limitó a sujetarlo. En la segunda prácticamente no existió. No se le ha visto en el caballo y en la muleta se fue al desolladero sin torear. 
  4. Arrogante 583 Kg. Acudió suelto al montado y salió suelto, volviendo al relance para salir suelto de nuevo. Los toreros hicieron el D. Tancredo. En la segunda entrada volvió a salir suelto y manseó. El astado manso y descastado, pero en la faena de muleta el torero no encontró el sitio y se marchó al desolladero sin torear. 
  5. Peladito 560 Kg. En este toro la suerte de varas no existió, tal y como la interpreta el aficionado. La lidia fue un autentico desastre. En cuanto aparecieron los picadores en el ruedo, el manso iba de un caballo a otro sin que ningún torero fuera capaz de fijarlo. Cuando consiguieron que el picador llegara a contraquerencias, entró al caballo y manseó defendiéndose del castigo. Manso descarado pero que transmitió en la muleta metiendo la cabeza con claridad. 
  6. Guitarra 552 Kg. En la primera entrada de dejó pegar, el piquero le tapó la salida y salió suelto. En la segunda acudió al relance y salió suelto. No fue picado. Manso que se dejó torear. 

Cuadrillas y otros:

El aficionado no termina de comprender como un torero con el capote en la mano es incapaz de no fijar al toro de salida. Ayer de nuevo un manso creó el desconcierto en el ruedo y “NADIE” fue capaz de pararlo. La lidia fue un autentica capea, con el agravante que el ruedo había una cuadrilla vestida con traje de luces y un “DIRECTOR DE LIDIA”, y los aficionados se preguntaron ¿Qué pintaban en el ruedo? Ese desaguisado taurino ocurrió en el quinto y nadie se rasgó las vestiduras, ni pidió disculpas a la afición. A los espectadores orejeros no hacía falta, ya que ellos aplauden todo sin rigurosidad, tanto lo malo como lo peor, convirtiendo con ello el coso en una plaza de pueblo con talanquera. Los que deben de estar encantados con ese tipo de público son los taurinos. 

La suerte de varas fue un autentico desastre. Se tapando la salida tanto a los toros que empujan con fijeza como a los mansos que se defienden y salen huyendo, se castiga sin medida, como ocurrió en el sexto que el toro quedó crudo, menos mal que el astado fue de noble condición, sino quizás ahora nos estaríamos lamentando. Los piqueros continúan castigando a los animales traseros y en muchas ocasiones en la paletilla. Da la impresión que nadie lo ve o nadie quiere verlo, de esta manera evitan tomar las medidas y en el mejor de los casos que los taurinos se mofen de ellos en su propia cara, ya que son los que mandan. 

Comentarios:

Fueron comentarios de los tendidos. Muchos aficionados se preguntaban: ¿Qué pintaba El Capea en esta feria? Hubo quien dijo que si era ahijado de algún gestor de la empresa, que si la influencia de su padre…. Bulos seguramente infundados. O sí. Lo que tuvo fundamento fue el origen de esos comentarios, muchos no entienden como una persona sin mérito se anuncia todos los años en esta feria, El primero de su lote, que curioso, fue una cabra. Las protestas no se dejaron esperar. Comenzó la faena de rodillas en los tendidos de sol, para calentar el ambiente, pero en esta ocasión el público no cayó en la trampa. Continuó con redondos y naturales, más propios de una plaza de talanquera, hasta un espectador se atrevió a gritar: “Que malo eres”. En su segundo y ante un enemigo que metía la cabeza en la muleta con claridad, el salmantino se dedicó a pasarlo por la pañosa con una falta total de fuste y sentido de la técnica, rematando los muletazos por arriba y colocándose al hilo del pitón. Los dos toros se marcharon al desolladero sin torear. Creo que en esta ocasión alguien se equivocó en la elección de la plaza, y el año que viene se equivocaran de nuevo. Cuantos toreros intentan abrirse camino en este imbricado mundo de la fiesta y no lo consiguen y otros….. Ironías de la vida.

Fue en el quinto de la tarde cuando Juan Bautista bajó la muleta a la arena, mantuvo la compostura de su cuerpo y trató de rematar los muletazos para dentro, eso es lo que se llama torear, pero al francés le faltó rematar las series y adoleció de colocación, eso le privó que su toreo llegase a los tendidos. El toro no se cansó de meter la cabeza en la muleta cada vez que lo solicitaba el matador, con un son que le marcaba el ritmo de la templanza, pero el torero se limitó a lo expuesto. Alguien desde el tendido comentó; ¡que toros quieren estos toreros! Se tiró por derecho a matar y el público, ese anónimo agradecido que quita y da con el corazón, le premió con la vuelta al ruedo. Qué lástima torero que fuera en el último de su lote y el último que lidiaba en la feria. Casualidades. 

Antonio Ferrera estuvo y no estuvo. Como torero se presentó con el traje de luces, pero en otros menesteres anduvo remiso. Con los garapullos no consiguió olvidar al torero de plata que llevaba en su cuadrilla, Montoliú, ya que muchos aficionados aireaban sin reparos que hubieran preferido al torero valenciano, pero el maestro manda. Como director de lidia tampoco estuvo, ya que en el quinto se inhibió totalmente de sus funciones permitiendo con ello que el toro convirtiera la lidia en una capea. En cuanto a su labor, en su primero se encontró con el viento en contra, eligiendo los terrenos del tercio con un toro que pedía los medios. Su enemigo le apretó y el torero no pudo con él. No consiguió someterlo, tocándole la muleta en cada embroque, tampoco encontró la distancia que le pedía su enemigo, ni pisó los terrenos que diferencian a los buenos toreros de la vulgaridad. Se dejó marchar al desolladero un toro con las orejas puestas. En el segundo de su lote lo pasó en la muleta en redondos y al natural, pero no encontró la distancia que le pedía su enemigo. Anduvo toda la faena colocado en la pala del pitón, sin conseguir ligar una serie. Al final intentando reparar lo irreparable, se puso pesado. De nuevo sonó en el aire de los tendidos la misma voz discordante, que ante la razón de su sentencia nadie intentó rebatir, diciendo: ¡Que toros quieren estos toreros!



©Pepeíllo.

martes, 19 de mayo de 2015

18 de mayo de 2015: Qué desastre de cuadrillas

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de novillos..

Ganadería

6 novillos de la ganadería del conde de Mayalde, procedencia Contreras, Juan Pedro Domecq y El Ventorrillo. Bien presentados, cuarto y quinto tuvieron el trapío de toros de figuras. Mansos y blandos. El primero fue pitado en el arrastre y el cuarto recibió aplausos camino del desolladero. 

Terna

  • Posada de Maravillas. De nazareno y oro. Estocada trasera perdiendo la muleta. Silencio. Estocada al rincón de Ordóñez. Oreja. 
  • Clemente. De rioja y oro. Estocada muy tendía y trasera, dos pinchazos perdiendo la muleta, media estocada y cuatro descabellos. Silencio benevolente. Pinchazo hondo. Silencio. 
  • Andrés Roca Rey. De salmón y oro. Pinchazo, se echa el novillo, se levanta y le receta una estocada. Silencio. Dos pinchazos, uno trasero, y estocada que sale trompicado. Leves aplausos. 
Presidente: D. Justo Polo Ramos

Sin complicaciones en su labor. 

Suerte de varas

  1. Boticario 456 Kg. Acudió suelto al caballo y salió suelto sin picar. En la segunda vara empujó con fijeza pero perdió las manos. Mansote y blando. 
  2. Cuartelero 469 Kg.. En la primera entrada empujó sin clase y cantó la gallina. En la segunda el picador no estuvo afortunado, marcó en los Bajos y el burel volvió a salir suelto de la pelea. En la tercera entrada hizo una fea pelea y el picador estuvo muy mal. Manso y descastado. 
  3. Jibelino 437 Kg: Cuando lo citó el picador el novillo pasó en falso y acudió al relance, el piquero se limitó a sujetarlo y el animal hizo una fea pelea, defendiéndose del castigo. Manso, blando y sin casta, rajándose en la muleta. 
  4. Agachado 524 Kg: En la primera vara manseó y la segunda prácticamente no existió. Ante el desorden imperante el novillo se hizo dueño del ruedo. Aunque no se le vio en el caballo y se dolió en banderillas, en la muleta puso en bandeja el triunfo al torero. 
  5. Joyero 538Kg: Se dejó pegar y salió suelto de la pelea. En la segunda entrada manseó sin fijeza. Mansote que se rajó en la muleta. 
  6. Chorlito 489 Kg. En la primera entrada se arrancó de largo, pero al sentir el castigo canto la gallina. El matador lo dejó en suerte de nuevo con un toque de capote, el novillo empujó con fijeza, pero el piquero le tapó la salida. Manso y sin clase en la muleta. 

Cuadrillas y otros

Ante unos tres cuartos de aforo y en tarde soleada, se celebró la segunda novillada del ciclo isidril. Las cuadrillas no tuvieron su tarde, excepto Joao Diego Costa, que lidió muy bien al cuarto y Jesús Márquez, que se lució en un par en este novillo, la actuación de los toreros de plata fue un desastre, unido a la poca fortuna que tuvieron los novilleros en la lidia. Llamó la atención la falta de profesionalidad, tanto en la colocación como en el manejo del caballo de los picadores, destacando en el desastre Diego Ochoa en el segundo, mostrando una falta total del manejo del montado y de colocación en el ruedo. . 

Comentarios

La tarde iba cuesta abajo y sumida en el túnel de la vulgaridad que habían ofrecido los que tuvieron la osadía de vestirse de luces, pero saltó a la arena el cuarto novillo y después de crear el desorden en el ruedo y arrollar a su matador a la salida del caballo, en el último tercio se vino arriba entregando su embestida a la firmeza del torero pacense. Tuvieron que venir los novilleros para que los espectadores pudieran comprobar que todavía se practica el toreo como lo reclama el aficionado, y cuando se produce, pone en sintonía a toda la plaza. Ese es el misterio. El hecho sorprendió a muchos espectadores, ya que después del palizón que le arreó el novillo, lo que menos esperaban es que Posadas Maravillas se echara la muleta a la izquierda y comenzara a torear, bajando la mano, adelantando la muleta y embarcando la embestida de su enemigo con temple y rematando los muletazos en la cadera. Toreó al natural y en redondos, convenciendo a unos espectadores incrédulos que después de lo que llevaban viendo en la feria, pensaban que el toreo era un hecho del pasado. 

Después el torero se retiró a la enfermería y con ello desapareció la luz que había brillado fugazmente en el ruedo. Tanto Clemente como Andrés Roca Rey, no supieron darle continuidad a este relámpago torero que había aparecido en la muleta de su compañero, metiendo a los presentes en la vulgaridad que los había precedido. Clemente recibió a su primero con unos muletazos por bajo con cierto sabor para sacarlo a los medios, pero el novillo no quiso pelea en ese terreno y el torero tampoco quiso embraguetarse, manteniendo su muleta al hilo del pitón. A su segundo tampoco le encontró la medida a su enemigo, por ese motivo el novillo se hizo dueño de la porfía mientras que el torero francés no le daba el sitio que le pedía el burel. Al final el astado se quedó sin recorrido. 

El primero del lote de Andrés Roca Rey no le dio oportunidad de lucimiento, después de darle dos naturales templados su enemigo se paró y el coleta decidió tomar el acero. El sexto fue más exigente y el torero en lugar de someterlo por bajo para intentar corregirle el calamocheo, llevó a cabo el toreo a media altura y sin darle distancia, y el novillo en los remates tiraba gañafones. En una palabra, le hizo la faena al revés, pero para eso había que apretarse los machos y eso fue lo que el torero peruano se olvidó. 

©Pepeíllo.

lunes, 18 de mayo de 2015

17 de mayo de 2015: El sexto salvó el petardo ganadero


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de la ganadería de El Montecillo, encaste D. Juan Pedro Domecq Díez con ganado de varias procedencias: Antonio Arribas, El Ventorrillo, y Sotillo Gutiérrez. Excepto el cuarto, la corrida estuvo bien presentada. El segundo y el sexto, se vinieron arriba en banderillas, pero el juego ofrecido en el caballo fue decepcionante. El sexto fue aplaudido en el arrastre. El tercero se rompió la mano izquierda durante la faena de muleta.

Terna: 

  • Juan Bautista. De tabaco y oro. Estocada baja saliéndose de la suerte. Silencio. Estocada cruzándose y descabello. Silencio.
  • Alberto Aguilar. De verde esperanza y oro. Bajonazo de escándalo, aviso y descabello. Silencio. Estocada que cae sin puntilla. Silencio. .
  • Joselito Adame: De lila y oro. Tres metisacas, estocada baja y descabello. Silencio. Estocada algo trasera recibiendo. Oreja. 

Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito.

Se le criticó al presidente que no devolviera al tercero al romperse la mano izquierda durante la lidia. Las protestas no estaban justificadas ya que el reglamento no ampara estos hechos. 

Suerte de varas: 

  1. Escudero I. 589 Kg.. De salida el toro mostró sus condiciones de manso. En la primera entrada al caballo el picador marcó trasero el castigo y el animal salió huyendo al sentir el hierro. En la segunda tuvo el mismo comportamiento. Manso, descastado y blando. 
  2. Coqueto. 526 Kg. En la primera puya el picador le zurro pero en animal empujó sin clase solo con un pitón. En la segunda hizo lo mismo y salió suelto. Manso en el caballo que se dejó torear en la muleta. 
  3. Palomino 533. 515 Kg: En la primera entrada al montado no lo castigaron y el burel no tuvo fijeza. En la segunda entrada el piquero se limitó a marcar el castigo. Manso y blando. No se le vio en la muleta por lastimarse la mano izquierda. 
  4. Espantador I. 518 Kg: Las dos veces que acudió al montado, el piquero no lo castigó y marcó el puyazo trasero. El animal empujó en el peto pero sin fijeza. Mansote y blando. 
  5. Rejonero 563 Kg. .En la primera vara hizo una fea pelea, en la segunda entró al relance y no lo castigó. En la tercera se limitó el piquero a cumplir el expediente pero sin castigarlo. Manso, descastado y con la nobleza del carretón.
  6. Adobero 579 Kg: En la primera vara lo picó trasero y salió suelto al sentir el hierro. En la segunda entrada hizo una fea pelea, limitándose a defenderse. Manseó en el caballo pero en la muleta fue un toro de dos orejas.

Cuadrillas y otros:

El tercero de la tarde se rompió la mano izquierda durante la lidia y el matador tuvo que abreviar la faena. El público protestó el hecho y reclamó al presidente la devolución del toro. En esta ocasión las protestas fueron infundadas.

Destacó en la lidia del tercero Martín Jarocho, dando los capotazos justos. Con los garapullos estuvieron bien Rafael Vioti en el primero, donde tuvo que jugársela ante un enemigo que le echo la cara arriba. En el tercero se lucieron Tomás López y Pascual Mellinas, cada uno con un par. 

En el tercero Joselito Adame quiso recibir a su enemigo a portagayola pero el chulo de toriles no se enteró de las intenciones del matador y abrió el portón antes que el torero se colocara para recibir al toro.

Comentarios:

La tarde iba por unos derroteros poco afortunados, tanto para los espectadores como para los profesionales que se debatían entre los mansos que había aportado en esta ocasión el filósofo ganadero, Paco Medina. Ningún toro destacó en el caballo, se dice pronto, seis bureles, seis mansos de matadero, pero cuando en el tercio de banderillas sufrían una transformación y algunos consiguieron llegar a la muleta ofreciendo el triunfo al matador. Así ocurrió en el sexto, que el toro estuvo por encima del torero, y ese detalle, que pasó desapercibido para el público orejero, no ocurrió lo mismo para el aficionado. 

A pesar que el torero mejicano, Joselito Adame, estuvo por debajo de su enemigo, fue el único que vino dispuesto a triunfar, y eso que su primero se rompió una mano durante la faena de muleta y el matador tuvo que despenarlo, ante un público que sintió como propios los sufrimientos del burel. El torero estuvo a de tocar el cielo en el sexto, a mi humilde entender creo que se equivocó durante la lidia, ya que lo recibió con unos estatuarios que no era lo que su enemigo pedía, ya que en el tercio de banderillas puso muy cara su lidia echando la cara arriba. Pero el torero estuvo firme, algo ventajista y acelerado en las series de redondos, y aunque en determinados pasajes de su faena aprovechaba los viajes de su enemigo, fijó las zapatillas en la arena y consiguió ligar algunas series que encandilaron a los espectadores, ya que su enemigo transmitía también ese don que debe transmitir un toro de lidia, sin embargo dejó en los aficionados ese sabor agridulce que dejan los toros de dos orejas. 

Juan Bautista también tuvo su oportunidad. El primero de su lote le puso en bandeja realizar el toreo que en otros momentos atesoró, pero en esta tarde los duendes no le permitieron lucirse. Sus dos faenas carecieron de ligazón, estuvo en todo momento al margen de lo que requería el toreo que le exigían sus enemigos. En el primero la desconfianza se apoderó de su muleta y le permitió perder en todo momento el sitio, limitándose a perderle pasos en cada muletazo y aburriendo a la concurrencia. En su segundo se limitó a pasar a su enemigo por la muleta como sise tratara de un funcionario que va a su oficina a que pasen sus horas de trabajo. 

Alberto Aguilar en su primero se encontró con un enemigo que le ofreció el triunfo pero el torero madrileño desestimó el ofrecimiento. El torero lo intentó pero no se acopló, a pesar de ligar algunas series estuvo siempre fuera de cacho y usando el pico de la muleta. Al natural mostró una desconfianza impropia de un matador fajado en mil batallas con toros exigentes, pero esta tarde los hados lo abandonaron y solo con ver de la manera que tomaba el estaquillador, era sintomático que no se podía esperar nada del torero. Fue una faena de más a menos. En el quinto y ante un enemigo que señalaba su mansedumbre en cada detalle de la lidia, se lo sacó a los medios y allí llevó a cabo una faena ventajista con muletazos en redondo al hilo del pitón y sin intención de cruzarse en ningún momento. El toro metía la cabeza con nobleza y la única virtud del torero fue que lo mantuvo en los medios, ya que en cuanto le abrió la puerta de su muleta su enemigo se marchó a tablas. Se preguntaría el burel, para que voy a embestir más, si el torero solo tiene recursos para las ventajas. Si fue así, llevaba razón. 



©Pepeíllo.

sábado, 16 de mayo de 2015

15 de mayo de 2015: Tarde de portagayolas

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de la ganadería de Parladé, procedencia, Juan Pedro Domecq Díez, mansos en el caballo, y de desigual presentación y sin rematar, a algunos les salvaba la leña de la cabeza. El cuarto, aplaudido en el arrastre, y el sexto se vinieron arriba en banderillas. 

Terna

  • Miguel Abellán. De blanco y plata. Estocada desprendida entrando a matar fuera de cacho y perdiendo la muleta, aviso. Oreja protestada El toro tuvo una muerte brava. Pinchazo bajo y estocada algo contraria. El toro, herido de muerte seguía embistiendo. Aplausos. 
  • Miguel Ángel Perera. De sangre de toro. Estocada caída saliéndose de la suerte, perdiendo la muleta tras aviso. Aplausos. Bajonazo saliéndose de la suerte y perdiendo la muleta. Aviso y 6 golpes de verduguillo. Silencio.
  • Iván Fandiño: De fucsia y oro. Pinchazo tirándose a ley y estocada que vale. Silencio. Pinchó entrando a matar por derecho y el toro se lo echó a los lomos quedando tendido en la arena inconsciente. Aviso. Al recuperarse volvió a entrar a matar como un cañón y cobró una estocada hasta las cintas. Aviso. Petición.. 

Presidente: D. Javier Cano Seijo 

Fue muy protestada por los aficionados la generosidad del presidente en el premio concedido a Miguel Abellán en el primero de su lote, ya que su faena no fue para tal distinción ni hubo petición suficiente en los tendidos. En el sexto el respetable solicitó la oreja para Fandiño, pero en esta ocasión estuvo más serio en su decisión, ya que no había petición mayoritaria. 

Suerte de varas

  1. Facilón. 527 Kg. En la primera entrada al caballo el piquero no lo castigó y le tapó la salida. El toro no se empleó. En la segunda se limitó a marcar el castigo y además trasero. Manso que no se empleó. 
  2. Triguero. 590 Kg. En las dos entradas que hizo al montado no fue castigado ni se empleó en la pelea. En la primera entrada perdió las manos. Manso en el caballo que se dejó torear. 
  3. Fisgador. 515 Kg: En la primera vara acudió al caballo al relance y fue castigado trasero. En la segunda entrada el montado se limitó a sujetarlo. No se le vio en el caballo y en la muleta se defendió.
  4. Fanfarrio. 605 Kg: Cuando acudió al caballo se defendió como un manso. En la segunda entrada se arrancó de largo, el piquero se limitó a marcar el castigo pero no le tapó la salida. Este hecho fue una novedad- El picador fue aplaudido en su labor. El toro manseó en el caballo y se vino arriba en banderillas.
  5. Histrión. 590 Kg. En la primera vara hizo una fea pelea empujando el peto con un pitón. En la segunda el piquero no lo castigo. Salió suelto en ambas entradas. Manso que se dejó torear.
  6. Jinvilla. 580 Kg: Entró al caballo al relance y se defendió en la pelea. En la segunda vara se arrancó de largo pero no fue castigado y no tuvo fijeza. El burel manseó en el caballo pero se vino arriba en banderillas.. 

Cuadrillas y otros:

La tarde se presentó ventosa y este hecho motivo que los toreros eligieran el tendido 5 para realizar su labor, ya que era la zona de la plaza donde menos molestaba el viento. Al anunciarse dos figuras, el coso registró el primer lleno de la feria. En la colocación de los rehiletes se desmonteraron los toreros de plata Joselito Gutiérrez y Guillermo Barbero, en especial el primero. También estuvo acertado Domingo Siro en el primero, donde en el segundo par lo hizo todo el torero. Joselito Gutiérrez estuvo muy bien en la lidia del quinto. 

Miguel Abellán brindó su primer toro al médico de la plaza, García Padrós. Le llamó la atención a los aficionados que durante la lidia del primero el mozo de espadas de Abellán incitara a los espectadores para que jalearan la faena de su torero. A lo que hemos llegado. Y lo más importante, que nadie tome cartas en este asunto.

Iván Fandiño fue arrollado en el sexto al entrar a matar, quedando tendido inmóvil durante unos segundo en el ruedo. Recuperándose posteriormente. 

Comentarios:

Fue la tarde de las portagayolas, una suerte que no termina de entrar en esta plaza y que no se valora en la medida de la peligrosidad de su ejecución. Miguel Abellán es un torero que la practica con asiduidad, pero Iván Fandiño, no. Seguramente buscaba con estos detalles resarcirse con esta plaza después del fiasco de la tarde de los seis toros. Él sabrá. Lo que diferenció a los matadores fue en la ejecución de la suerte suprema, mientras Fandiño entró ejecutando la suerte por derecho, tanto Abellán como Perera lo hicieron citando fuera de cacho. Lo mismo ocurrió en las faenas de muleta. Tanto Abellán y Perera abusaron del destoreo, citando fuera de cacho y aprovechando las embestidas, sin embargo Fandiño en el sexto consiguió algunos muletazos bajando la mano y rematados en la cadera antes que su enemigo se entregara en la pelea. 

Abellán se encontró en su primero con un enemigo que sabía lo que dejaba atrás y le costaba pasar por el engaño rebañando al final de los muletazos. Al natural le ahogó la embestida con el fin de provocarlo pero el toro no estaba dispuesto a regalar nada. El torero se le vió con disposición y como consecuencia consiguió meter a su público en la faena. El cuarto llegó a la muleta con tranco y los tendidos afines al torero se entregó con lo que el madrileño le ofrecía, que no era ni más ni menos que derechazos al hilo del pitón y citando escondiendo la pierna contraria. El toro le exigió más al torero, pero él no estuvo a la altura. Baste un detalle: en una serie de derechazos, el toro se comía la muleta y el torero le aguanto los dos primeros muletazos, después tuvo que echar mano del pase circular para tapar sus carencias y de paso calentar el ambiente, pero el toreo lo dejó para otro día. Un buen toro que se mereció una muleta poderosa, con ganas de torear pero no de dar pases.

Miguel Ángel Perera no se encontró a gusto con ninguno de su lote. La pureza de su toreo está basada en la templanza de su muleta, pero ayer, ni eso. En su primero y como es habitual, no se cruzó en ningún momento, aunque su enemigo midió mucho sus embestidas, el torero tampoco consiguió meterlo en la faena, limitándose, tanto al natural como en redondos a acompañar el viaje de su enemigo. En su segundo estuvo desconfiado y no se llegó a acoplar en ningún momento. El toreo al natural que practicó estuvo basado en el unipase, aunque el toro metía la cabeza con claridad, pero al parecer el torero no lo vio así. 

Fandiño en su primero se encontró con un enemigo que si lo sometía por bajo perdía las manos, a pesar de esto el torero de Orduña no se acopló con la derecha y cuando lo intentó al natural el toro no tuvo recorrido, terminó ahogándole la embestida. Su segundo fue otro toro que transmitió a los tendidos, al principio de faena se arrancó de improvisto y el torero le recetó dos pases cambiados sin dudar. La faena pasó por momentos de altibajos, consiguiendo algunos redondos templados bajando la mano. Al natural el toro tuvo menos recorrido, pero el torero lo intentó, aguantando en algunos momentos la incertidumbre de su embestida. Al entrar a matar sufrió un revolcón que lo dejó tendido en la arena. Fue un momento dramático, pero afortunadamente, el torero se repuso y pudo acabar con su enemigo.



©Pepeíllo.