viernes, 7 de junio de 2019

7 de junio de 2019

FERIA SAN ISIDRO 2019 

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo 

26ª de Feria. Corrida de toros. 

“Lo mejor, la merienda” 

Ganadería 

Se lidiaron 5 toros de Alcurrucén y uno de El Cortijillo, lidiado en cuarto lugar, de la misma procedencia, Rincón en la línea de Núñez. Mansos y descastados. El tercero fue protestado por su falta de condiciones para la lidia. 

Terna: 
  • Antonio Ferrera: De celeste y oro. Estocada atravesada recibiendo. Ovación y saludos desde los medios. Pinchazo y estocada baja. Silencio. 
  • Diego Urdiales: De gris plomo y oro. Estocada caída que vale. Silencio. Estocada caída. Aviso. El peón levanta al toro, 2º aviso. Aplausos. 
  • Ginés Marín: De verde y oro. Estocada atravesada y tres descabellos. Silencio. Pinchazo que vale. Silencio.
Presidente: D. Víctor Oliver Rodríguez. 

El tercero de la tarde dio muestras de invalidez, el público protestó pero el usía hizo caso omiso a las protestas. 

Suerte de varas: 
  1. Zambombo. 520 Kg: Colorado chorreado. Las dos veces que entró al caballo acudió suelto y salió suelto, mostrando mansedumbre y una falta total de casta. 
  2. Socarrón. 525 Kg: Colorado bragado meano. Ni fue castigado ni se empleó en la pelea. Manso de matadero. 
  3. Verdulero. 542 Kg: Colorado bragado. Le arreó el piquero tapándole la salida. El animal salió suelto. En la segunda vara hizo una pelea de manso. 
  4. Socarrón. 557 Kg: (El Cortijillo). Negro bragado meano. Las tres veces que entró al montado hizo pelea de manso descarado. 
  5. Limonero: 536 Kg: Negro. Otra de lo mismo. Toro de juego de manso y descastado. 
  6. Mulero. 565 Kg: Negro listón facado. .Anduvo suelto por el ruedo sin que nadie lo parara. Acudió suelto al picador de reserva y salió suelto. Cuando acudió al caballo de contraquerencias, entró suelto y salió suelto. Manso de libro. 
Cuadrillas y otros. 

Tarde de temperatura agradable pero fue aumentando en los tendidos según transcurría la lidia por el deplorable juego ofrecido por los astados de Alcurrucén. 

En banderillas se lucieron, Fernando Sánchez y Manuel Izquierdo, en el sexto. 

Comentarios: 

Cuesta trabajo creer que lo mejor de la tarde fuera la merienda. Así fue. Ni un toro, ni un muletazo que recordar. Hubo algún torero que mostró disposición pero otros, ni eso. Ferrera estuvo digno en su primero a pesar de estar el animal por encima del torero. El manso encastadito le pidió tablas y el torero ni corto ni perezoso le dio las querencias de los toriles. Allí el toro le apretó y el matador bastante hizo con aguantar el empuje del manso. ¿Por que tomó esa decisión y no sacarlo a los medios? La respuesta la tendrá solo el torero. El caso es que fue una pelea de poder a poder. Al cuarto lo sacó a los medios y en esos terrenos lo pasó con la derecha donde se pudo observar que el animal acudía al engaño sin acometividad, rajándose en cuanto tuvo ocasión al no interesarle la pelea que le ofrecía el torero. El matador decidió tomar el acero. 

De Diego Urdiales y Ginés Marín poco que recordar. Al primero de Urdiales lo sacó el torero a los medios sometiéndolo pero el toro acudía al engaño con la cara por las nubes y el torero no encontró la manera de someter al animal que solo hizo defenderse. Urdiales tampoco mostró mucha disposición y no llegó a encontrar el sitio para lidiar al manso. En el toreo al natural mostró la misma desconfianza que con la mano derecha, llegando a sufrir un desarme. A su segundo lo paró con el toreo en redondo sin descomponer la figura pero falto de colocación. El torero continuó desconfiado, se limitó a pasarlo al natural sin mucha convicción. De tanto insistir logró algún muletazo suelto. La faena consistió en una animal de media embestida y un torero remiso a echar la pata pa’lante. Al final y como colofón a una faena que nunca existió, el animal se derrumbó en la arena, derrumbándose con ello las ilusiones con las que entraron en la plaza lod aficionados, eso sí, pagando su entrada. 

El primero del lote de Marín fue protestado de salida. El torero comenzó la faena en los medios y el animal perdió las manos, hecho que enfadó mucho a los aficionados. El torero lo pasó con la derecha con muletazos llenos de vulgaridad y cuando lo intentó al natural, tampoco mostró nada diferente que hiciera olvidar el disgusto de los tendidos. Como decía un vecino de mi localidad: “No ha dado ni uno”. El segundo de su lote salía suelto de la muleta que le presentaba el maestro buscando la salida de la dehesa. En querencias comenzó a dudarle y el toro se limitó a recorrer el albero buscando la salida. La labor del torero consistió en un muletazo aquí y otro allá. Lo dicho, lo mejor la merienda y el resultado de la empresa. 

©Pepeíllo.

6 de junio de 2019.

FERIA SAN ISIDRO 2019 

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo 

24ª de Feria. Corrida de toros. 

“Una mansada para la reflexión” 

Ganadería 

Se lidiaron 6 toros del Puerto de San Lorenzo de procedencia Atanasio Fernández. Salvo el tercero que fue un buen toro para la muleta, lo demás, carne de matadero. 

Terna: 
  • Antonio Ferrera: De. nazareno y oro. Pinchazo y estocada perpendicular y descabello. Silencio. Bajonazo. Silencio. 
  • Miguel Ángel Perera: De blanco y oro. Estocada casi entera y caída, perdiendo la muleta. Silencio. Estocada perpendicular tirándose a ley 4 descabellos. Silencio. 
  • López Simón: De espuma de mar y oro. Dos pinchazos y descabello. Aplausos. Dos pinchazos, estocada perdiendo la muleta, aviso y 7 descabellos. Silencio. 
Presidente: D. Rafael Ruiz de Medina Quevedo. 

Sin comentarios en sus funciones. 

Suerte de varas: 
  1. Caraseria. 620 Kg: En la primera entrada empujó con la cara alta. Y salió suelto. En la segunda fue castigado en los bajos. Manso y descastado. 
  2. Granero. 598 Kg: Negro. El piquero se limitó a sujetarlo en ambas entradas. Manso y con escasas fuerzas. 
  3. Garabito I. 577 Kg: Negro. En la primera vara el picador se limitó a sujetarlo y en la segunda recibió un picotazo. Fue un buen toro para la muleta. 
  4. Fardero. 552 Kg: Negro. Se dejó pegar en el primer envite. En el segundo se limitó a sujetarlo. Manso y descastado. 
  5. Pitoniso: 556 Kg: Negro. El juego con el montado fue de manso de libro. 
  6. Pitinesco. 625 Kg: Negro. Mostró Mansedumbre desde su aparición en el ruedo. El juego en el caballo fue de manso y descastado. 
Cuadrillas y otros. 

Tarde de temperatura primaveral, donde el viento quiso ser protagonista, la terna casi consiguió llenar el coso venteño. 

Tras el paseíllo Antonio Ferrera fue ovacionado correspondiendo con saludos. 

En banderillas se lucieron Fernando Sánchez, Curro Javier, Jesús Arruga 

Comentarios: 

El juego ofrecido por los astados del Puerto fue para la reflexión. El único animal potable en la muleta fue el tercero, lidiado por López Simón. Todo lo demás una mansada en toda regla. 

López Simón se llevó el único toro potable de la corrida. Un animal que embistió con mucha clase y nobleza, pero el madrileño interpretó el toreo a su manera, en una faena muy desigual, donde confluyeron muletazos templados con la muleta por delante y ligando unas tandas de derechazos y naturales. Pero tuvo un defecto que no midió el tiempo de faena y el toro se fue quedando corto en sus acometidas y quiso adornarse con unas manoletinas ante un animal sin recorrido y el toro lo envió por los aires como si fuera una pelota. Se incorporó el torero algo aturdido y continuó con la misma disposición con gran parte del público entregado en la interpretación de su épica donde reinaba el tremendismo. Entró a matar de una manera poco ortodoxa creando en los tendidos una impresión de temeridad. Lo que podía haber sido una Puerta Grande, quedó en una lastimera ovación. En el sexto le tocó un manso que tuvo la osadía de brindar, pero el animal no le dio oportunidad de lucimiento. El animal se defendió ofreciendo al torero una media embestida soltando la cara en cada muletazo. 

Los lotes de Ferrera y de Perera no les dieron opción. Ferrera sometió a su primero por bajo y el animal lo desarmó, continuó pasándolo con la derecha tratando de dominar al manso pero con el pasito atrás. Intentó el toreo al natural pero el animal el toro acudía avisado que junto con el viento no le dio la oportunidad de lucirse. A pesar de ello tuvo detalles de toreo clásico y eso es siempre bienvenido. El cuarto fue un animal de embestida incierta que lo único que hizo fue quejarse cuando el torero lo pasaba por la muleta. 

Perera se encontró en su primero a un manso con escasa fuerza. El resultado fue un animal defendiéndose y un torero tratando de justificarse pasándolo por la pañosa con poco convencimiento. La condición de manso del quinto hizo que saliera suelto de los muletazos que le ofrecía el torero pacense. Consiguió sujetarlo en una tanda de derechazos al hilo, pero el resultado de su intentó fueron trapazos. Lo intentó al natural pero no había materia prima donde modelar la faena. El matador mostró voluntad pero a un torero de su categoría hay que exigirle algo más. 

Lo dicho el ganado puso en entredicho la labor del ganadero y del empresario que lo contrata, pero no olvidemos que de esa conjunción los que salieron perdiendo fueron los espectadores. 

©Pepeíllo.

jueves, 6 de junio de 2019

5 de junio de 2019.

FERIA SAN ISIDRO 2019 

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo 

23ª de Feria. Corrida de toros. 

“Un presidente con criterio” 

Ganadería 

Se lidiaron 4 toros de la ganadería de Domingo Hernández, uno de Garcigrande, 3ª, remendada con otro de Buenavista, corrido en primer lugar. Todos ellos de procedencia Juan Pedro Domecq. De variada presentación, El segundo, tercero y cuarto fueron protestados por falta de trapío. El juego fue de mansos y descastados, el tercero y sexto cumplieron en la muleta. 

Terna: 
  • Sebastián Castella: De tabaco y oro. Tres pinchazos y descabello. Silencio. En el cuarto sartenazo de escándalo. Silencio. 
  • Álvaro Lorenzo: De sangre de toro y oro. Pinchazo y estocada caída perdiendo la muleta tras aviso. Silencio. En el quinto dos pinchazos sin soltar y estocada trasera. Silencio. 
  • Ginés Marín: De burdeos y plata. Estocada tendida, desprendida y trasera. Oreja. En el sexto, pinchazo y estocada desprendida. Vuelta al ruedo. 
Presidente: D. José Magán Alonso 

En el sexto el público abroncó al presidente por no conceder un trofeo a Ginés Marín, tras un pinchazo. El presidente aguantó el chaparrón de críticas e insultos de un público colérico que no admitía que por fin un presidente estuviera a la altura de la categoría de la plaza. Ahora solo hace falta que esos aficionadillos de feria, tomen nota del valor que tiene cortar un trofeo en Madrid. 

Suerte de varas: 
  1. Facilón. 590Kg: De Buenavista. Negro salpicado. En la primera vara se dejó pegar y en la segunda, hizo un juego de manso. 
  2. Tesonero. 525 Kg: Negro. En la primera entrada al jaco empujó sin clase, solo con un pitón. En la segunda acudió suelto y recibió un picotazo. Manso que se dejó torear. 
  3. Poeta. 518 Kg: De Domingo Hernández. Colorado ojo de perdiz. En la primera vara le tapó la salida. El burel se dejó pegar. En la segunda marcó bajo el picotazo. En la muleta toro del gusto de los toreros. 
  4. Hermoso. 656 Kg: Negro. Manseó en el caballo y en la segunda entrada marró el piquero. Manso que llegó a la muleta desarrollando sentido. 
  5. Fuerte: 603 Kg: Colorado. En la primera entrada derribó al montado. En la segunda el bravucón galán acudió al caballo barriendo el albero topándose con el montado. Manso y descastado. 
  6. Afortunado. 572 Kg: Negro. Cumplió en el caballo y en la muleta ofreció el triunfo al torero. 
Cuadrillas y otros. 

Tarde fresca donde el cartel que se anunciaba no llegó a colocar el anuncio de “No hay billetes”, aunque el coso rozó el lleno. 

En el tercio de banderillas se desmonteraron Rafael González y Alberto Zayas. 

En el sexto a punto estuvo de producirse un altercado al no conceder el presidente el trofeo a Ginés Marín. El tiro de mulillas montó el sainete al fallar dos veces el enganche del animal. Ellos sabrán si el hecho fue casual o no, el caso es que la seriedad de estos señores lleva mucho tiempo en entredicho. Si el detalle tuvo un mínimo de veracidad, fue vergonzoso. 

Cada matador brindó al Rey Emérito uno de sus toros. 

Comentarios: 

Cualquier espectador con cierto criterio no hubiera concedido la oreja a Ginés Marín en el sexto. La faena fue de más a menos y el toro llegó un momento que fue apagando su embestida y eso un torero con criterio debe tenerlo muy presente. Otro motivo es que tuvo que entrar a matar dos veces. ¡Señores, seamos serios! Cierto que el torero tuvo la virtud de ligar varias series, tanto al natural como en el toreo en redondo, pero falló al entrar a matar, y mientras que Madrid sea Madrid, ese detalle tiene que pagar su fielato, como lo han pagado otros compañeros suyos que con los dos trofeos en la mano han perdido por culpa de la espada el triunfo, tan necesitado para unos y tan sobrado para otros. En su primero había conseguido el ansiado trofeo. Recibió a su enemigo con 8 adornos, propios de la escuela sevillana. A continuación basó su faena en el torero en redondo, ligando varias series y rematándolas con bonitos adornos abrochados con pases de pecho de pitón a rabo. Pero el animal y el viento no quisieron colaborar en el torero al natural. Por ese pitón el torero jerezano no llegó a acoplarse. Como ocurrió en el sexto, prolongó demasiado la faena exprimiendo todo lo que ofrecía el animal. Según las cuentas el toro recibió 54 muletazos. Se dice pronto. 

El lote que le tocó a Castella fue muy deslucido. El primero de la tarde lo recibió en el 6 con unos estatuarios, pero tanto el viento como su enemigo no se lo pusieron fácil al francés. Al animal le costaba tragarse los muletazos y cuando acudía al engaño soltaba la cara defendiéndose ya que sus fuerzas eran limitadas. Al segundo de su lote comenzó sometiéndolo por bajo pero el animal desarrolló sentido y el torero decidió tomar el acero. 

Álvaro Lorenzo estuvo toda la tarde en el limbo. No se enteró que estaba en Madrid e imprimió a su toreo un cariz ventajista. Después de unos doblones de castigo con rodilla en tierra a su primero, comenzó una tanda de redondos bajando la mano y sin cruzarse en ningún momento. A continuación lo intentó al natural, pero sin ligazón, quedado descolocado en cada muletazo. El animal lo desarmó dos veces. Los aficionados comenzaron a criticarle su labor y algunos espectadores los criticaban comentando que era una falta de respeto. De respeto de quien a quien. De los aficionados al torero o al revés, dado el tipo de toreo ventajista que imprimía a su faena.. Al quinto lo recibió con una tanda de derechazos con el solo interés de su justificación ya que ni el animal ni la labor del torero transmitían nada a los tendidos. Como dije es hora que este torero baje del limbo y ponga los pies en la tierra, sobre todo cuando se anuncie en Madrid. 

©Pepeíllo. 

miércoles, 5 de junio de 2019

4 de junio de 2'019.

FERIA SAN ISIDRO 2019 

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo 

22ª de Feria. Corrida de toros. 

“Carne de matadero” 

Ganadería 

Se lidiaron 6 toros de la ganadería de Las Ramblas, de procedencia Juan Pedro Domecq Solís y Salvador Domecq, El Torero. Ganado bien presentado y con romana, algunos en exceso como el sexto, pero salvo el segundo, el ganadero en lugar de embarcarlos para la primera plaza del mundo, debía haberlos enviado al matadero, pero claro allí pagan menos, pero la honra como ganadero vale muchos más. 

Terna: 
  • Morenito de Aranda: De catafalco y plata. Estocada casi entera y cuatro descabellos. Silencio. Dos pinchazos sin pasar el fielato y media estocada y descabello. Silencio. 
  • Juan del Álamo: De blanco y oro. Estocada atravesada y descabello. Saludos desde el tercio. Estocada atravesada. Silencio. 
  • Tomás Campos: De marino y oro. Pinchazo metiendo la mano entre las velas, 2 pinchazos y dos descabellos tras aviso. Silencio. Estocada tendida y caída y otra desprendida. Se echó el toro. Silencio. 
Presidente: D. Gonzalo J. de Villa Parro. 

El primero salió con las fuerzas justas y el presidente no hizo intención de mandarlo a los corrales. 

Se le protestó la decisión de no devolver el quinto por su condición de inválido. 

Suerte de varas: 
  1. Valeroso. 597Kg: Negro meano. En la primera vara empujó pero en la segunda se quejó del castigo. Manso, descastado y blando de remos. 
  2. Sillero. 543 Kg: Negro salpicado. En la primera entrada al montado empujó y el piquero midió el castigo. En la segunda acudió suelto y empujó con fijeza. Manso descastado que se dejó torear. . 
  3. Taleguilla. 542 Kg: Se dejó pegar tapándole la salida el piquero. En la segunda se defendió. Manso descarado. 
  4. Artista. 570 Kg: Castaño. El picador le zurró la badana y el animal salió suelto. En la segunda recibió un picotazo y volvió a salir suelto. Manso y descastado. 
  5. Jabonado: 554 Kg: Castaño. Acudió suelto al caballo que tapaba puerta al no pararlo nadie de salida y se dejó pegar pero salió suelto. En la segunda entrada manseó. 
  6. Templador. 554 Kg: Castaño salpicado. Empujó sin clase, le tapó la salida el piquero. En la segunda entrada volvió a taparle la salida y cuando salía del caballo tuvo arreones de manso. 
Cuadrillas y otros. 

El cartel reunió en la plaza una media entrada. El viento fue el protagonista e inquietó mucho a los matadores. 

Ante el comportamiento del ganado, las cuadrillas salvo alguna excepción, cumplió en banderillas. Jarocho estuvo aseado en la lidia del segundo, tratando de enseñar a embestir al burel sometiéndolo con capotazos por bajo. 

Comentarios: 

El único toro que dio oportunidad al lucimiento fue el segundo y Juan del Álamo estuvo por debajo de su enemigo. Lo recibió en el anillo con una tanda al hilo del pitón, donde pudo verse las condiciones del toro y las del torero. Continuó con tandas escondiendo la pierna contraria, dedicándose a acompañar las embestidas del animal. En el toreo al natural no se acopló, y poco a poco fue desgranando una faena sin fuste. El toro terminó marchándose a tablas. El quinto le haría recordar la oportunidad perdida en el segundo, El animal acudía al engaño defendiéndose y con la cara por las nubes, lo pasó por la derecha sin ninguna posibilidad de agradar. El toro terminó midiendo las embestidas y el torero aplicando medios pases hasta que decidió tomar el acero. 

Morenito de Aranda se encontró con un lote con pocas posibilidades. El primero de escasas fuerzas estuvo tocándola la muleta durante toda la faena. Lo pasó con la derecha pero mostrándose medroso. Al natural se limitó a cumplir. Si no había toro, era muy difícil que naciera de la muleta el toreo. Se puso pesado y los aficionados sacaron a relucir palmas de tango. Al cuarto intentó meterlo en la muleta pero su enemigo mostró pocas condiciones para mantener una pelea digna. Comenzó soltando la cara en cada muletazo y lo desarmó. Con la muleta en la derecha lo intentó pero el animal continuaba defendiéndose hecho que le produjo un segundo desarme. El arandino desistió y tomó la tizona. 

El primer ejemplar de Tomás Campos apareció en el ruedo con una arboladura impresionante y los presentes le dedicaron una ovación. En realidad al animal le salvaba la cara, y todas las ilusiones que el público puso en él se volvieron rápidamente en decepción al ver el comportamiento que mostró en la lidia. Ajustándonos al último tercio, el torero de Llerena comenzó mal la faena, ya que debió castigar al manso sometiéndolo por bajo y no lo hizo. El viento también contribuyó a la desconfianza del torero y que lo enganchara por la taleguilla, saliendo ileso del trance. El animal no quería pelea y el torero quería jugársela para aclarar su futuro mostrando un valor frío tragando derrotes de su enemigo pero sin visos de triunfo con el toro amparado en tablas. ¡Qué temeridad! Comentó un aficionado próximo a mi localidad. El torero expuso demasiado para no sacar nada de un manso que no le ofreció ni el reconocimiento de su valor. Por último se la jugó en la ejecución de unas manoletinas, que nadie entendió y casi lo engancha de nuevo. El sexto se vino arriba en banderillas pero acudía a la muleta descompuesto. El matador debió haberlo sometido para tratar de corregir ese defecto, pero creyó que con su disposición solucionaría el problema que le presentaba su enemigo, el cual acudía con la cara alta. Ninguno de los dos encontró el sitio en el ruedo, siendo un toma y daca sin ningún valor que transmitiera a los tendidos. Otra vez será torero. 

©Pepeíllo. 

martes, 4 de junio de 2019

3 de junio de 2019

FERIA SAN ISIDRO 2019 

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo 

21ª de Feria. Corrida de novillos. 

“Mucha voluntad, poco toreo” 

Ganadería 

Se lidiaron 6 novillos de Fuente Ymbro, procedencia Jandilla. Desiguales de presentación, varios de ellos sin cara. Mansos, librándose el cuarto que mostró algo de casta, algunos se dejaron torear pero los toreros no los aprovecharon 

Terna: 
  • Juanito: De celeste y oro. Estocada algo trasera. Silencio. Estocada caída al encuentro y descabello tras aviso. Saludos desde el tercio. 
  • Antonio Grande: Que hace su presentación. De blanco y oro. Pinchazo recibiendo pero se le olvidó meter el brazo. Metisaca, aviso y estocada baja. Aplausos. Tres pinchazos, aviso y descabello. Silencio 
  • Diego San Román: De lila y oro. Estocada al hilo de las tablas perdiendo la muleta.. Saludos. Estocada trasera con el novillo pegado a tablas. Silencio. 
Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito 

.Nada que objetar a sus decisiones. 

Suerte de varas: 
  1. Volante: 483 Kg. Negro listón bragado. Manseó en el caballo y no fue castigado. Manso que se dejó torear en la muleta. 
  2. Hostelero: 508 Kg. Negro. Se dejó pegar, le tapó la salida. En la segunda vara acudió suelto y el piquero marcó el castigo. Mansote. 
  3. Protestón: 474 Kg: Negro meano. Acudió al caballo suelto y peleó sin clase. En la segunda vara el piquero marcó arriba y salió de nuevo suelto. Hizo una fea pelea en el caballo y manso de querencias. 
  4. Laminado: 507 Kg: Negro. Las dos veces que acudió al caballo el matador lo puso en suerte con gracia torera Apretó en el caballo pero el piquero le tapó la salida. En la segunda vara se repuchó. Manso con algo de casta. 
  5. Pardillo: 524 Kg: Negro. El animal empujó en el peto pero el piquero le tapó la salida. En la segunda marcó el castigo arriba y el novillo manseó. 
  6. Mestizo: 474 Kg. Negro bragado. En la primera vara acudió suelto al picador que tapaba puerta. En la segunda recibió un picotazo. Manso de querencias a tablas. 
Cuadrillas y otros. 

En tarde de sol pero con un viento agradable, el coso venteño registró media entrada. Hizo su presentación el novillero salmantino, Antonio Grande. En el tercio de banderillas del sexto se lucieron David Blázquez y Manuel Izquierdo. En el tercer par lo tuvo que hacer todo el torero. 

Comentarios: 

Los novilleros vinieron con mucha voluntad y disposición pero con pocas intenciones de agradar a la afición venteña con su toreo. Cada uno tuvo su oportunidad de aportar a su carrera una faena que marcara distancias con la vulgaridad, pero los tres jugaron a ser mayores, citando con el pico de la muleta, con una evidente falta de colocación, mostrando con ello que quieren ser toreros pero del siglo XXI, donde o sobran los toreros, o sobran los aficionados. 

A partir del meridiano de la corrida la tarde dio un acentuado giro. El cuarto sacó algo de casta y el torero portugués, Juanito,  lo recibió con dos pases cambiados desde la boca de riego. El animal tuvo mucho que torear, y el matador intentó pelearse con él en los medios, pero a su labor le faltó colocación y mucho abuso del pico. El manso novillo se fue acobardando y el torero perdiendo la oportunidad de mostrar algo que no fuera voluntad. Su primero acudía al engaño con la única exigencia de ser toreado. Los aficionados le reclamaban que se colocara en su sitio, pero el matador no tuvo presente esta recomendación, dejando sobre el albero venteño una mala copia del torero moderno. El salmantino Antonio Grande se encontró en el quinto un animal que llegó al último tercio muy parado y el matador solo encontró en su muleta voluntad. Pero su primero fue un novillo de lucimiento, con el cual mostró solo entusiasmo. Lo recibió de hinojos en los medios, pero cuando tuvo que torear solo sacó de su muleta ventajas y vulgaridad, aunque mostró temple en el manejo de la pañosa. 

El sexto fue un manso de querencias hacía las tablas. El mexicano Diego San Román, lo recibió de hinojos y el burel se tragó el primer muletazo, pero al segundo le mostró que no era su condición repetir. Se marchó a buscar el amparo de las tablas haber si encontraba la puerta de la dehesa. El matador lo sacó a los medios pero en esos terrenos el burel no quiso pelea. Lo desarmó y lo lanzó por los aires, continuando con la lidia. Todo lo que vino después fueron enganchones, eso, si, con pundonor. A su primero lo citó en los medios con la muleta en la izquierda, pero el novillo después del primer encuentro se marchó a tablas. Era su terreno. En una lucha desigual, el animal se lo echó a los lomos, finalizando la faena con unas bernadinas temerarias que no venían a cuento, solo para mostrar la voluntad de unos novilleros que no ofrecieron ni una verónica, aunque creo que la voluntad no está reñida con el arte. 

©Pepeíllo.

domingo, 2 de junio de 2019

1 de junio de 2019.

FERIA SAN ISIDRO 2019 

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo 

19ª de Feria. Corrida de toros. 

“El poder de la ignorancia” 

Ganadería 

Se lidiaron 6 toros de la ganadería de. Zalduendo, procedencia Jandilla. Mansos descastados y algunos blandos. 

Terna: 
  • Antonio Ferrera: De verde manzana y oro. Estocada caída recibiendo y citando en la distancia. Oreja y petición de otra. Estocada desprendida recibiendo. 2 orejas. 
  • Curro Díaz: De marino y oro Estocada trasera y caída. Saludos. Estocada desprendía. Aplausos. 
  • Luis David: De berenjena y oro. Estocada baja. Saludos. 2 pinchazos el segundo tras aviso y pinchazo hondo y 2 descabellos. Silencio. 
Presidente: D. Rafael Ruiz de Medina Quevedo. 

En el primero de la tarde el público solicitó el segundo trofeo para Ferrera, pero el presidente se mantuvo serio y lo negó, recibiendo con ello una sonora bronca. Sin embargo en el cuarto el público solicitó el segundo trofeo y el Usía se arrugó ante la insistencia de un público desconocedor de la seriedad de esta plaza. 

Suerte de varas:
  1. Bonito. 534 Kg: Negro. Lo puso en suerte el torero con un solo capotazo. El animal no se entregó en la pelea en las dos ocasiones que acudió al caballo. En la muleta no se cansó de acudir al engaño del matador. 
  2. Valiente. 556 Kg: Negro listón. En la primera entrada se dejó pegar sin fijeza y en la segunda recibió un picotazo. Cumplió en el caballo y en la muleta no tuvo recorrido. 
  3. Fogonazo. 585 Kg: Fue castigado en los bajos aunque el piquero rectificó y en la segunda entrada no se empleó y salió suelto. Signos evidentes de mansedumbre. 
  4. Cítaro. 607 Kg: Negro bragado axiblanco. Apretó en el castigo pero salió suelto. En la segunda entrada el piquero se agarró pero el animal volvió a salir suelto. Manso en el caballo, que ha ofrecido un buen juego al matador en el último tercio. 
  5. Dosel: 587 Kg: Negro listón. En la primera vara apretó en el castigo pero salió suelto. En la segunda no se empleó. Manso que buscó la salida durante toda la lidia. 
  6. Cantamañanas. 572 Kg: Negro listón. El piquero le tapó la salida y el burel no se empleó. En la segunda manseó y salió suelto-.
Cuadrillas y otros. 

Tarde bochornosa donde el coso registró algo más de media entrada. Al finalizar el paseíllo se le dedicó una ovación al torero Antonio Ferrera, por haber superado los graves problemas personales. 

Comentarios: 

.Nunca imaginé que el poder de la ignorancia llegara a estos extremos. No entendí tampoco como el público deseaba con ansia ver triunfar al torero Antonio Ferrera, premiando su voluntad con la salida por La Puerta Grande. Se lo propuso y lo consiguió. En parte me alegré por el torero dada su situación personal que espero que le ayude a superarla y volver a la estabilidad que necesita una persona. 

Pero de eso a las dos orejas que con insistencia reclamó el público asistente para el torero en el cuarto toro va un abismo. La faena no mereció tal distinción ya que aparte de la disposición del torero, su labor no tuvo el fuste ni la creación necesaria para tal premio. El manso que le tocó en suerte no se entregó en ningún momento en la pelea, y el matador se limitó a pasarlo por ambos pitones mientras en los tendidos su labor se fundía incomprensiblemente con los sentimientos de los espectadores, llevados por su ignorancia, “oleando” todos los trapazos que salían de la muleta del ibicenco, creando con ello una sintonía con el público que fue una ofensa a los aficionados y a la fiesta. Llegaron a criticar al presidente el aviso que le envió por consumir el tiempo invertido en la faena. ¿? Los aficionados criticaron al palco la levedad con la que trató a la fiesta concediendo las dos orejas. En su primero también hubo división de opiniones entre el público bullanguero que acudió al coso venteño. La ignorancia también quiso imponer su criterio premiando la faena del torero mallorquín con dos orejas, pero en esta ocasión el presidente anduvo firme en su decisión y concedió un trofeo a una labor donde el matador no se colocó nunca en su sitio, obteniendo algunos naturales sueltos con cierta candencia. El público bullanguero no cesó en su empeño y cuando el presidente negó el segundo trofeo salieron de sus sentimientos una cantidad de improperios indignos de personas que acuden a una plaza de toros.. 

Curro Díaz se encontró en su primer enemigo a un animal que no tuvo recorrido en la muleta y durante la faena encontró la defensa como medio de librarse de estorbo que se ponía delante con un trapo rojo en la mano. Lo único que pudimos observar los presentes fueron unos muletazos hondos para sacarlo a los medios. A su segundo lo recibió con un derechazo que paró el tiempo, pero los aficionados bullangueros estarían levitando aún por la labor de Ferrera y no debieron enterarse. Es lo que tiene la ignorancia. El animal huía de la pelea y terminó llevándolo a querencias, pero ni en esos terrenos se encontraba a gusto. Terminó recorriendo las tablas del ruedo sin encontrar la salida de la dehesa., y el matador tras él sacándole un muletazo aquí y otro allá, pero con la firma del torero jienense. 

Luis David por su parte mostró en sus dos enemigos un toreo de encefalograma plano. Su primero fue un toro soso y el torero mejicano debió contagiarse y su labor no salió de la sosería que mostró con la muleta. En la enésima tanda de redondos el público bullanguero comenzó a entrar en éxtasis y el torero les ofreció unas bernadinas como colofón a la vulgaridad de su labor. Al sexto de la tarde lo recibió con unos estatuarios, continuando con el toreo en redondo por llamarle de alguna manera. A la segunda tanda lo enganchó y se fue a por el torero con saña. A la cuadrilla le costó rescatarlo de entre las astas de su enemigo, y aunque fue trasladado a la enfermería cuando se disponía a continuar con la lidia Ferrera, el torero volvió a aparecer en el ruedo para rematar la faena, eso sí, con la taleguilla destrozada. Todo lo que sucedió después estuvo supeditado por la cogida del matador. Sus muletazos fueron “oleados” con un continuo clamor. Es lo que tiene la chabacanería elevada al nivel de impostores aficionados. 

©Pepeíllo. 

sábado, 1 de junio de 2019

31 de mayo de 2019.

FERIA SAN ISIDRO 2019 

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo 

18ª de Feria. Corrida de toros. 

“Calidad y poca cantidad” 

Ganadería 

Se lidiaron 6 toros de la ganadería de Alcurrucén ganadería `procedente del encaste Rincón en la línea de Núñez. De variada presentación. Ofrecieron un juego donde predominó la mansedumbre. El sexto mostró blandura. 

Terna: 
  • David Mora: De Corinto y oro. Estocada trasera y tendida librándose milagrosamente de la cornada, y 4 descabellos. Silencio. En el cuarto, pinchazo y estocada. Silencio. 
  • Paco Ureña: De rosa y oro. Pinchazo, aviso, bajonazo infame y estocada muy baja. Silencio. Pinchazo recibiendo y estocada hasta los gavilanes algo caída. Oreja. 
  • Álvaro Lorenzo: De azul turquesa. Estocada en los lomos y descabello. Silencio. .Estocada caída que vale. Silencio. 
Presidente: D. José Magán Alonso. 

Sin problemas en sus decisiones. 

Suerte de varas: 
  1. Manchego: 556 Kg. Negro listón bragado meano. En la primera vara se dejó pegar, en la segunda mostró su condición de manso, repuchándose en el peto. 
  2. Tratante: 594 Kg. Negro listón. En la primera entrada manseó, y cuando volvió a acudir al caballo recibió un picotazo, saliendo suelto de la pelea, signo evidente de su mansedumbre. 
  3. Cumbrero : 569 Kg: Berrendo en negro. Manseó repuchándose y el piquero le tapó la salida. En la segunda entrada no se empleó y salió suelto. Manso sin paliativos. 
  4. Cornetillo. 571 Kg: Negro listón. Hizo una pelea de manso y salió suelto. En la segunda entrada le costó acudir al caballo y después para no emplearse, dada su condición de manso. 
  5. Gaitero: 603 Kg: Negro listón. Salió suelto y nadie en el ruedo lo paró. Se marchó al picador de reserva haciendo una pelea desigual ya que el piquero le tapó la salida. Ya en el caballo de contraquerencias, el piquero le recetó un picotazo. Las condiciones del animal fueron de manso. 
  6. Alcaparro: 532 Kg. Castaño chorreado bragado meano. Las dos veces que acudió al caballo mostró mansedumbre. En la segunda entrada debió encontrar en la música del estribo aliciente para continuar manseando. 
Cuadrillas y otros. 

En tarde de calor, en la plaza quedó poco cemento vacío, registrándose casi un lleno. 

En el capítulo de quites, Ureña hizo su quite en el primero por gaoneras y le respondió David Mora con la ejecución de la misma suerte. El pique entre los toreros siempre es beneficioso para la fiesta. 

Hay toreros de plata que son una garantía para la fiesta. En esta ocasión se lucieron en el tercio de banderillas, Ángel Otero en el primero, el cual tuvo que desmonterarse e Iván García en el cuarto. También se lucieron en el tercero, El Puchi y Alberto Zayas. 

En el primero de la tarde, David Mora brindó su faena al miembro de su cuadrilla Ángel Otero. 

En el sexto y durante la lidia del segundo tercio fue arrollado El Puchi, que pudo continuar la lidia. 

Comentarios: 

Dicen los que saben de esto que el libro de los gustos está en blanco para que cada uno anote sus preferencia. Cierto, pero ayer, aparte de los gustos en la interpretación del toreo, pudo observarse la diferencia que hay entre dar muletazos y torear. Son dos conceptos muy distintos, uno englobado en lo que llaman el toreo 2.0, el otro, el clásico, donde los toreros para ejecutarlo deben colocarse en el sitio donde los toros emiten sentencia para el triunfo o el fracaso, y en peor de los casos, la cornada. 

Ayer en el quinto Paco Ureña eligió el toreo clásico y dio un recital de clasicismo donde primó la calidad en lugar de la cantidad. Los olés de su corta faena resonaron con fuerza. Los muletazos fueron los justos, y el torero pudo recrearse en la ejecución de los trincherazos que fueron premiados con olés ensordecedores. Pena que pinchara en su intento de matar recibiendo, ya que tenía, a mi entender, las dos orejas en el esportón. 

Por otro lado, tanto David Mora como Álvaro Lorenzo no tuvieron su tarde. David Mora recibió a su primero con unos estatuarios seguidos de unos muletazos que hicieron abrigar esperanzas sobre la recuperación del torero que buena falta le hace a la fiesta. Pero su labor se fue diluyendo a través de unos naturales sin acoplarse y cuando volvió a la mano derecha el animal comenzó a quedarse corto en sus embestidas, dando al traste con las posibles intenciones de agradar. Se tiró a matar por derecho y el toro lo encunó entre los pitones, dejando a los tendidos sin respiración. En su segundo lo sacó a los medios mostrando unas intenciones de no saber cómo comenzar la faena. Estuvo deambulando por el ruedo sin encontrar la manera de hacerle frente a su enemigo, que tampoco tenía que ofrecerle mucho, como se pudo comprobar, ya que en unos muletazos bajándole la muleta el toro perdió las manos. Utilizó el toreo al natural como medida de escapa a sus indecisiones, pero sin llegar a los tendidos 

Álvaro Lorenzo por su parte fue el torero que decidió dar a sus faenas la cantidad. Su primero no transmitió nada, pero el matador toledano no fue capaz de sacar de su muleta algo distinto que no fuera el toreo vulgar. Cuando comprobó que su labor no llegaba a los tendidos decidió tomar el acero. En su segundo tuvo una virtud, las intenciones de su enemigo anduvieron buscando las tablas desde el primer muletazo, el torero lo mantuvo en los medios, pero realizando un toreo de bajos vuelos, sin mostrar en el toreo al natural algo que no fueran trapazos, tratando de dar un protagonismo al “pegapasismo”. Ese no el camino, joven torero. 

©Pepeíllo.