miércoles, 13 de mayo de 2015

12 de mayo de 2015: Tarde de despropósitos

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros..

Ganadería

6 toros de la ganadería de Pedraza de Yeltes, de procedencia Juan Pedro Domecq en la línea de María Antonia Fonseca, Matías Bernardos, Aldeanueva y El Pilar. Bien presentados y de romana, de juego variado. El tercero fue aplaudido en el arrastre.

Terna

  • Javier Castaño. De nazareno y oro. Pinchazo saliéndose de la suerte, estocada desprendida y atravesada y dos descabellos tras aviso. Silencio. Estocada trasera y tendida, aviso y 5 descabellos.. 
  • Paco Ureña. De catafalco y oro. Estocada caída, atravesada y tendida perdiendo la muleta. Silencio. Pinchazo y estocada baja. Silencio. 
  • Juan del Álamo: De blanco y oro. Bajonazo de juzgado de guardia y atravesado. División de opiniones. Estocada caída y tendida. Silencio.

Presidente: D. Julio Martínez Moreno. 

Aunque hubo varios aspectos durante la lidia que serían necesarios mejorarlos, su decisiones no influyeron en el desarrollo de la lidia.. 

Suerte de varas

  1. Brigadier 626 Kg. En la primera vara romaneo con poder y empujó con fijeza, pero el piquero le tapó la salida, pero sin el menor pudor como si un manso se tratara. En la segunda vara tardó en acudir al caballo y el piquero se limitó a sujetarlo. Mansote con algo de casta y noble en la muleta
  2. Norteño 574 Kg. En el primer encuentro con el montado se dejó pegar, el piquero rectificó y le tapó la salida, el burel salió suelto, y quién no. En la segunda entrada cumplió en la pelea pero salió suelto. Manso que se ha dejado torear en la muleta.
  3.  Joya 547 Kg: En la primera entrada el piquero se agarró bien, el toro empujó con clase pero le tapó la salida. En la segunda entró al relance y le tapó la salida tambien. Hubo división de opiniones cuando el picador abandonó el ruedo. Al toro no se le ha visto en el caballo en toda su medida, en la muleta ha sido un toro de Puerta Grande. 
  4. Hurante 689 Kg: En la primera vara romaneó y mantuvo al caballo en el aire hasta que lo derribó. Les costó levantar al animal y tuvo que picar el reserva. El toro se durmió en el peto. Se demoró bastante la lidia hasta que los monosabios pudieran poner de nuevo al caballo en pie, mientras tanto estuvieron entreteniendo al toro en el, ruedo, hecho que perjudicó mucho al animal, a lo cual hubo que añadir que durante la lidia el burel recibió un exceso de capotazos. Bravo en el caballo, pero se rajó en la muleta.. 
  5. Bellito 686 Kg. Empujó con fijeza pero lo hizo con un pitón solamente. Se durmió en el peto. Acudió con prontitud de nuevo al caballo y se volvió a encelar en el peto, pero el piquero no lo castigo. Se ha dejado pegar en el caballo pero se rajó en la muleta.
  6. Caralinda 597 Kg: En la primera vara empujó sin clase, y el piquero se limitó a sujetarlo. En la segunda lo castigó en los bajos. Manseó en el caballo, acusó blandura y se defendió en la muleta.

Cuadrillas y otros:

La plaza registró tres cuartos de aforo, en tarde calurosa. En el cuarto fue un espectáculo deprimente ver como los monosabios intentaban levantar al caballo después de haber sido derribado por el toro. Los caballos llevan unas protecciones que cuando son derribados es casi imposible levantarlos ni con la ayuda de los monos. Como dije, un espectáculo deprimente. No terminó con esto la mala organización que existe en estos espectáculos. Cuando se retiró a la enfermería Paco Ureña después de ser arrollado por el cuarto de la tarde, muchos espectadores no se enteraron, por este motivo se corrió turno y en lugar del quinto salió el sexto y lo estoqueó Juan del Álamo. Tampoco en esta ocasión se enteraron que habían cambiado el turno de la lida. Notaron sin embargo que el quinto toro era de capa negra y como el sexto era colorado, la confusión fue enorme. Esto tiene fácil solución: anunciar por megafonía este tipo de cambios, creo que los que acuden a las plazas se lo merecen.

En cuanto a la parte artística, en el cuarto de la tarde se tuvieron que desmonterar Ángel Otero y Fernando Sánchez. Colocaron tres pares de banderillas sensacionales, dándole las ventajas al toro, aunque Ángel Otero en el primer par lo colocó algo pasado, pero las intenciones fueron buenas. En el primero también se lució Fernando Sánchez en el segundo par. 

Sin embargo los picadores, a excepción del primero de Javier Castaño, los demás se limitaron a castigarlos tapándoles la salida y de esta manera fue imposible comprobar el juego de los toros en el caballo. 

Comentarios:

El tercero de la tarde se fue con las orejas puestas, y no tuvo suficiente el torero salmantino, Juan del Álamo, que después de recetarle una estocada muy baja, salió de la cara del toro dando saltos de alegría como si hubiera descubierto la suerte del volapié. Muchos toreros viven en un falso triunfalismo, alimentado por la gente que les rodea y les cuesta salir de ese caparazón. Tiene que ser un animal como el que le salió ayer para que le devuelva a la realidad. Cuando mire hacia atrás y compruebe la oportunidad que se dejó marchar, se acordará de ese toro durante su carrera. Su toreo fue ramplón, descomponiendo la figura, citando fuera de cacho sin cargar la suerte y rematando lejos los muletazos. Tuvo la virtud de adelantar la muleta y llevar al toro prendido en los vuelos de la pañosa, pero los remates no estuvieron a la altura de lo que exigía su enemigo. El toro hacía el avión metiendo la cabeza con nobleza y lo más importante, sus embestidas llegaban a los tendidos. Al retirarse Paco Ureña a la enfermería se corrió turno y el sexto salió en quinto lugar, pero ese toro ya fue diferente. Llegó muy parado a la muleta y el toreo que ejecutó, tanto en redondos como al natural no provocaba la embestida de su enemigo. Su única virtud fue que no se puso pesado. 

Javier Castaño se encontró en su primero a un enemigo que tenía mucho que torear. Al principio de faena lo engancho en una serie de redondos abriendo el compás que llegaron a los tendidos, pero a partir de aquí el torero comenzó a sentirse desconfiado y al intentar el natural el toro no tenía el mismo recorrido, esto unido la poca firmeza del torero le hizo desistir del intento de meter al toro en la muleta. Se pudo comprobar que por el pitón derecho el toro hacía el avión, pero el torero estuvo muy por debajo de su enemigo. El cuarto, al recibirlo de capote se pudo comprobar que la disposición del torero no pudo con la acometividad de su enemigo. La lidia que llevó el animal no fue la más adecuada ya que se le dieron muchos capotazos, hecho que acusó en el último tercio, donde acudía a la muleta con la cara alta, y en redondos le costaba tragarse los muletazos. El torero ante esta situación en lugar de abreviar, se llegó poner pesado.

Paco Ureña se encontró en su primero a un manso que se rajó en la muleta. El torero de Lorca se lo sacó a los medios a pesar de las querencias de su enemigo, que le impedía repetir los muletazos. Cuando ejecutaba el toreo al natural el toro lo arrolló saliendo mermado del revolcón. A pesar de esto intentó el arrimón exponiéndose innecesariamente ante un animal que no le aportaba nada, de esta manera casi se lo lleva por delante de nuevo. Reapareció en el ruedo después de ser tratado por los médicos de la enfermería para torear al sexto. Al tercer muletazo el toro se cayó en la arena, debido a la escasez de fuerzas, por este motivo el torero no lo pudo someter con la muleta. En su intento de agradar se puso pesado, llegando a impacientar al respetable, pero el torero continuó en sus trece de sacar algo de donde no había, casi lo arrolla de nuevo, seguro que era lo que buscaba, encontrar en la temeridad lo que no pudo hacer toreando.



©Pepeíllo.

martes, 12 de mayo de 2015

11 de mayo 2015:Ni con el carretón pudieron

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de novillos..

Ganadería

6 novillos de El Parralejo, encaste Domecq y Díez. Bien presentados, de una nobleza tal que su juego no llegó a los tendidos. El segundo fue aplaudido en el arrastre

Terna:

  • Gonzalo Caballero. De blanco y plata. Estocada baja y atravesada. Petición. Saludos desde el tercio. Se tira a matar sin muleta y consigue una , estocada contraria, aviso, dos descabellos. Oreja muy protestada.
  • Fernando Rey. De marfil y plata. Estocada algo contraría atracándose de toro. Saludos desde el tercio. Estocada tendida, aviso. Silencio
  • Francisco José Espadas. De azul y oro. Sartenazo de juzgado de guardia. Silencio. Pinchazo perdiendo la muleta, estocada desprendida, aviso y dos descabellos. Silencio

Presidente: D. Javier Cano Seijó

El presidente se saltó el reglamento a la torera al conceder la oreja a Gonzalo Caballero en el cuarto, ya que la petición no fue mayoritaria. Quizá quiso compensar D. Javier al torero por no haberle concedido la oreja en el primero que hubo algo más de pañuelos pero igualmente sin mayoría. Tanto en un sentido como en otro, se equivocó, siendo una verdadera pena que el aficionado luche por devolver la seriedad a esta plaza y el presidente sea tan generoso. Quizá quiso premiar el arrojo del torero al tirarse a matar sin muleta al comprobar que su toreo no había llegado a los tendidos. 

Suerte de varas:

  1. Soplón 521g. Empujó sin fijeza y cuando salió del caballo perdió las manos. En la segunda entrada manseó descaradamente. Mansote y noble como una babosa. 
  2. Levítico 458 Kg. En la primera vara lo metieron debajo del caballo y el novillo se dejó pegar, pero salió suelto. En la segunda el piquero se limitó a marcar el castigo y los aficionados a protestar la aptitud del piquero. En el novillo destacó su excesiva nobleza.
  3. Amante 474 Kg: Acudió suelto al caballo y al sentir el hierro salió suelto, sin más. En la segunda entrada el picador se limitó a sujetarlo. Blando con mucha nobleza.
  4. Esplendido 491Kg: Salió suelto de la pelea en cuanto sintió el hierro. En la segunda entrada el piquero marcó en los bajos, pero no lo castigó. Los aficionados protestaron la labor del picador ya que no castigó al novillo. Manso y noble en la muleta. 
  5. Dionisio 524 Kg: El novillo se marchó al picador de reserva y el subalterno que tapaba puerta lo metió debajo del caballo. Hizo una fea pelea empujando con un pitón .y sin fijeza. En la segunda entrada no lo castigaron y salió suelto. Manso y muy noble. 
  6. Vidalimpia 495 Kg. En la primera entrada al montado empujó con fijeza pero salió suelto. En la segunda el piquero se limitó a marcar el castigo. El novillo tuvo un comportamiento variado, pero en la muleta mostró mucha nobleza.

Cuadrillas y otros:

Con tres cuartos de entrada, hizo su presentación en Las Ventas el torero de Fuenlabrada, Fernando Rey. Destacaron con las banderillas, Antonio Molina en el segundo, colocando dos pares ganándole la cara a su enemigo, en el quinto el tercer par de Joselito Rus y en el sexto José Aponte, “Candelas” en el primer par.

Comentarios:

De los seis novillos lidiados ninguno mostró ni un gramo de la agresividad que debe caracterizar a los animales de su raza. Fueron seis carretones, que su juego no llegó a los tendidos debido a la nobleza excesiva que mostraron , aburriendo al personal de manera que la mayoría pedía a gritos que terminara el suplicio. Los novilleros se limitaron a dar pases como si les fuera la vida, y entre los tres se repartieron la responsabilidad de dar la puntilla a una tarde que hay que olvidar por necesidad, a pesar de ello el personal asistente aguantó con dignidad el soporífero espectáculo que ofrecieron.

Los novillos fueron seis babosas, más parecidos a seis carretones, y los novilleros se limitaron a hacer lo que sabían, dar pases y más pase, que no quiere decir torear, y así durante dos horas y veinte minutos. Se dice pronto, pero hay que tener mucha afición a este toreo moderno para no salir corriendo y no volver a una plaza de toros. Ni un muletazo cargando la suerte, ni un pase de pecho de pitón a rabo, ninguno de los tres toreros se puso en su sitio, siempre fuera de cacho, metiendo el pico de la muleta y aprovechando el viaje de sus enemigos. Este es el futuro. Hablan de los enemigos de la fiesta. A esta no le hace falta enemigos, los tiene dentro. El único torero que sacó del sopor a los espectadores fue Gonzalo Caballero, pero no porque desplegare una gota de arte en su toreo, sino todo lo contrario, cuando estaba pasando por la muleta a su segundo enemigo de manera vulgar, el pobre animal se vio en la necesidad de arrollarlo sin consecuencias aparentes y a partir de aquí sacó del sopor también al torero, que tuvo el atrevimiento de entrar a matar sin muleta y con ello recibir un revolcón innecesario que le pudo traer graves consecuencias, pero que sirvió para levantar el ánimo de los espectadores y esto les dio fuerza para sacar el pañuelo y solicitar la oreja de su enemigo. Lo que no pudo conseguir toreando, lo tuvo que hacer por el camino del tremendismo, mal interpretado, claro, ya que marca mucho el sentimiento cuando se ve a un torero vapuleado por su enemigo. Seguro que su equipo de asesores tenían previsto el resultado. Una pena, torero.



©Pepeíllo.

lunes, 11 de mayo de 2015

10 de mayo de 2015: Orejas de saldo

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros..

Ganadería

6 toros de la ganadería de Valdefresno, encaste Atanasio Fernández-Lisardo Sánchez. Muy desiguales de presentación, mansos, blandos y descastados. El segundo fue pitado en el arrastre El tercero y quinto fueron devueltos a los corrales, el primero por inválido y el segundo al lastimarse la mano izquierda durante la lidia. En su lugar se corriendo dos sobreros, el primero de Hermanos Revesado, de encaste Torrealta, que fue pitado en el arrastre, y el segundo de El Risco, encaste Juan Pedro Domecq, cuyo juego fue de manso con algunas gotas de casta. 

Terna

  • Eugenio de Mora. De grana y oro. .Estocada tendida y desprendida. Aviso y tres descabellos. Saludos desde el tercio. Estocada baja y tendida. Oreja protestada.. 
  • Morenito de Aranda. De azul pavo y oro. Media estocada trasera. Aviso. Se echa el toro y el puntillero lo levanta. Saludos desde el tercio. Estocada baja, aviso. Oreja.
  • Arturo Saldívar: De tabaco y oro. Estocada baja y tendida y descabello. Silencio. Estocada baja y atravesada. Silencio 

Presidente: D. Justo Polo Ramos

De nuevo la presidencia accedió a complacer a un público festivalero en la concesión de trofeos a Eugenio de Mora y Morenito de Aranda, después de despenar a sus enemigos con sendos bajonazos, a pesar que la solicitud no fue mayoritaria, pero el presidente mostró una excesiva generosidad, impropia de la plaza a la que representaba. Estos hechos molestaron a los aficionados ya que dañan, primero a la fiesta y segundo a la seriedad que este coso ha tenido a bien representar., pero que desgraciadamente ya no representa. En este caso, el fin justifica los medios, hay que allanar el camino para cuando hagan su aparición las figuras. Tuvo la deferencia de devolver a los corrales al quinto al lastimarse una mano durante la lidia, aunque el reglamento no le obligaba a ello. Sin embargo cometió un error de bulto al cambiar el tercio de banderillas con solo tres palos en el tercero.

Suerte de varas:

  1. Clavetero 521Kg. Al no ser parado de salida el burel se marchó al picador de reserva pero éste marró en sus aviesas intenciones toricidas. Cuando entró al caballo titular, el montado no estuvo acertado, lo castigó trasero y en los bajos, al acudir de nuevo al relance le tapo la salida. El astado manseó en la pelea. En la segunda entrada no se empleó. Manso, descastado y noble.
  2. Lirito 550 Kg. En el primer encuentro con el montado se dejó pegar y se durmió en el peto. En la segunda el piquero se limitó a marcar el castigo y el burel salió suelto. Su comportamiento fue de manso de libro y descastado.
  3. Fogoso 504 Kg: Acudió suelto al caballo, el piquero se limitó a marcar el castigo y el animal perdió las manos. En la segunda entrada tampoco lo castigó. Inválido sin más comentarios
  4. Buenas noches 551 Kg: Picó trasero el montado haciendo cierto el dicho, que hasta el rabo todo es toro En la segunda entrada al caballo se limitó a sujetarlo y el animal salió suelto. Ante tal individuo tocado de castoreño, lo normal era que saliese huyendo. El animal mostró manso y no se entregó en la pelea. 
  5. Garza 523 Kg: En la primera entrada ni lo castigó el piquero ni el astado se empleo. Y en la segunda se limitó a colocar la puya en la piel. Manso con algo de casta.
  6. Yeguesero 595 Kg. En la primera vara se dejó pegar pero empujo al caballo sin clase, solo con un pitón. En la segunda no lo castigó, empujando igualmente sin clase. Manso y blando. 

Cuadrillas y otros:

El quinto de la tarde se partió la mano durante la lidia y el presidente lo devolvió a los corrales. Daba pena ver al toro llevado por su instinto agresivo intentar acudir a los engaños con la manita suelta.

Los picadores volvieron a las andadas, ya que debe ser su estado natural picar trasero, no castigar a los toros, ya que cuando aparecen en el ruedo no lo necesitan, y como norma, taparles la salida. Una verdadera pena. 

Con los rehiletes se lucieron en el quinto David Adalid y Pascual Mellinas, en especial el primero que tuvo que desmonterarse desde la misma tronera de matadores. Adalid intentó el par de poder a poder, provocando al toro la embestida, pero su enemigo no le permitió la gesta. Juan Carlos Aranda destacó en el primer par al segundo, ganándole la cara a su enemigo, como Jesús Robledo, Tito, en el tercero. Sin embargo sus compañeros en el cuarto tuvieron que pasar cinco veces para dejar cuatro palos, según indica el reglamento.

Comentarios:

De nuevo los aficionados se marcharon de la plaza desencantados a pesar de haberse cortado dos orejas, pero fueron trofeos devaluados debido a que vinieron precedidos de dos estocadas que cayeron bajas. Es la suerte suprema, donde el matador se la juega de verdad, unas veces se triunfa y otras se fracasa. Antaño la espada refrendaba el triunfo o el fracaso.. En el quinto Morenito entró a matar fuera de cacho y con esa disposición lo más normal es que la espada cayera baja. Así sucedieron las cosas, pero el público es el que manda y los pañuelos volaron al viento venteño solicitando los trofeos al presidente.

No hubo duda que los toreros vinieron con disposición y aunque Arturo Saldívar fue el tono disonante de la tarde, a pesar de que se llevó el peor lote, anduvo dispuesto. Tanto Eugenio de Mora como Morenito mostraron que están en progresión y eso es bueno para la fiesta. 

Eugenio de Mora se encontró en su primero a un astado poco dispuesto a colaborar en la pelea, se lo sacó a los medios pero allí no sintió cómodo y el torero tampoco mostraba mucha disposición en ejecutar el torero cruzado, solo tuvo destellos en su labor, consiguiendo algunos redondos templados. Por el pitón izquierdo el animal no tuvo recorrido y el toledano no se acopló a su embestida. En su segundo comenzó la faena de hinojos, pero hubo quien dijo desde el tendido que de rodillas, a la iglesia. De nuevo se le vio al torero con ganas de abrirse un hueco en este camino, a veces tan ingrato, de la búsqueda del triunfo. Remató el comienzo de faena con un bonito pase por alto con la verdad por delante. Continuó con el toreo en redondo acompañando al toro en su embestida, pero bajando la mano y tratando de templar la embestida. Por el izquierdo el toro tenía menos recorrido, y a pesar de ello el torero mostró estar en el camino de encontrar el sitio que debe tener un torero en la cara del toro. Cerró la faena con una serie de redondos rematados con un trincherazo de lujo. 

Morenito de Aranda recibió a su primero a “portagayola”, pero con la muleta el toro recordaba la placidez de la dehesa y a pesar de sacárselo a los medios no consiguió meterlo en la muleta. Poco a poco fue llevando al torero a tablas hasta emplazarse en toriles. El maestro de Aranda intentó rubricar la faena en ese terreno pero el animal tampoco se entregó, llegando a prolongar la faena a un manso que no se merecía tal distinción. El mando lo puso el toro y la obediencia el torero. En el quinto y ante un manso con algo de casta que se dejó torear, se lo sacó al tercio y el torero estuvo digno, consiguiendo algunos muletazos de calidad, pero tuvo un problema, Morenito, que el toro estuvo por encima del arandino, y eso sembró la duda en los aficionados, aunque mostró una disposición que le puede llevar al triunfo, eso sí, sin fallar a espadas. 

Arturo Saldívar volvió con ganas, mostrando en los quites variedad, pero su primer enemigo no le permitió ninguna floritura. Después de jugársela al recibirlo con un pase cambiado, al segundo muletazo su enemigo perdió las manos, y cuanto trataba de someterlo rodaba por la arena, y ya se sabe, si el toro se cae, se derrumba la fiesta. Pero ni el sobrero que le tocó en suerte, sacó la dignidad de la raza que representaba. Con el sexto el torero mejicano también lo recibió con el pase cambiado, continuando con una serie aseada de derechazos, pero con ello terminó su labor ya que su enemigo no tuvo fuerza para acompañar al torero en sus intenciones. Una pena matador.



©Pepeíllo.

sábado, 9 de mayo de 2015

8 de mayo de 2015: Carne de matadero

En recuerdo de Fausto García e Isidoro Arranz.

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros..

Ganadería

6 toros, 2 de El Cortijillo, primero y sexto, y 4 de Lozano Hermanos, ambos encaste Núñez. Mansos y descastados. La corrida fue de desigual presentación, por tal motivo fueron protestados algunos ejemplares. .

Terna:

  • Joselito Adame. De pistacho y oro, Estocada desprendida entrando como un cañón tras aviso. Silencio. Estocada habilidosa caída. Silencio.
  • Pepe Moral. De verde y oro. Estocada contraria y tendida, aviso y 3 descabellos. Silencio. Estocada casi entera, tendida y atravesada. Silencio.
  • Juan del Álamo. De blanco y oro. Estocada tendía y caída entrando haciendo la cruz. Oreja protestada. Metisaca y estocada caída. Aviso. Aplausos benevolentes.

PresidenteJulio Martínez Moreno.

No estuvo el presidente a la altura de las circunstancias. Concedió una oreja a Juan del Álamo en el tercero con una petición minoritaria con el agravante que el torero se dejó ir un toro con un pitón izquierdo de lujo. En su debe tampoco estuvo acertado durante la lidia del sexto, un animal que entró al caballo un número incontables de veces, saliendo despavorido debido a su mansedumbre y quedó sin picar. El presidente debió castigado a banderillas negras., 

Suerte de varas: 

  1. Barba Azul. 522 Kg. Entró suelto al caballo en el tendido 10, doliéndose en el castigo y saliendo suelto. En la segunda entrada continuó mostrando mansedumbre y salió huyendo del castigo, marchándose al reserva para continuar con el mismo comportamiento. Manso de libro y peligroso en la muleta. 
  2. Artillero. 507 Kg. Acudió suelto a los montados cuando estos hicieron su aparición en el ruedo, saliendo suelto de ambos. Su lidia fue una autentica capea. Cuando entró al caballo en contraquerencias el piquero le zurró la badana tapándole la salida. A continuación entró de nuevo al relance y recibió el castigo haciéndole la carioca. Manso, descastado que mostró un buen pitón izquierdo para la muleta y el torero tardo en ver. 
  3. Mojito. 501 Kg: En la primera entrada manseó en el caballo y salió huyendo. En la segunda acudió suelto y salió de nuevo como entró, suelto. Manso, descastado que se vino arriba en la muleta y el torero lo aprovechó a su manera, la cual dejó insatisfecha a la afición.
  4. Iluminado. 512 Kg: Como sus hermanos de camada, acudió suelto al caballo y salió despavorido al sentir el hierro. Así hasta cinco veces y a la sexta consiguió el picador castigarlo tapándole la salida. Manso incalificable.. 
  5. Manchoso. 524 Kg: En la primera entrada acudió suelto y el picador no atinó con la vara en el morrillo pero si en los bajos. El animal mostró mansedumbre, al igual que en la segunda entrada, que acudió al relance. Manso y carne para matadero. 
  6. Cachorrero, 525 Kg. Otra de lo mismo. El animal acudió suelto al caballo en el tendido 2 y salió huyendo al sentir el castigo del hierro. Se marchó al reserva y el piquero fallo y dio con su cuerpo en tierra sin consecuencias. Continuó sin picar hasta que presidente decidió cambiar el tercio.. Manso y carne de matadero. 

Cuadrillas y otros:

Ante algo más de media entrada se celebró la primera corrida de la feria de San Isidro 2015. El ganado anunciado tuvo que ser remendado con 4 toros o del hierro de Lozano Hermanos. Si esta corrida se hubiera celebrado en otoño los aficionados no hubiéramos dudado que habían hecho una limpieza de corrales, pero a estas alturas de la temporada y en la primera corrida de la feria hubiera sido muy ruin poner en duda la honorabilidad tanto de la empresa como de la casa Lozano, aunque después de lo visto, no estaríamos muy descaminados. 

La mansada no fue digna de una plaza como Las Ventas, cuyo comportamiento llevaría a los aficionados a la siguiente reflexión: “Debe ser muy difícil parar a un toro de salida”. Ayer los toros lidiados, llevados por la mansedumbre que corría por sus venas dieron un espectáculo bochornoso, a la vez que pusieron en evidencia a todos los toreros de luces, que no consiguieron fijar de salida a ningún toro. No obstante hubo algún torero de plata que en la colocación de los palitroques hizo honor al traje que vestía. Como ocurrió con Agustín González y José Manuel Pérez en el segundo, Domingo Siro en el tercero y Pascual Mellinas en el cuarto, donde su enemigo le echó la cara arriba y el torero de plata se la jugó. 

Comentarios:

La corrida de ayer debía de haber ido directamente al matadero, pero tomó un camino equivocado. Al aficionado le quedará la duda si el ganadero la eligió con premeditación y alevosía. Visto lo que se cuece en los despachos, a nadie le hubiera sorprendido. En tiempos de los ganaderos románticos, un comportamiento de un ganado como el de ayer, era motivo suficiente para llevar a toda la camada al matadero. Hoy corren otros tiempos y el público que asistió a la llamada primera plaza del mundo salió medio satisfecho porque Juan del Álamo cortó una oreja. Una oreja muy devaluada, ya que el torero solo mostró predisposición, y eso no fue suficiente para tal premio, ya que salvo que citó de lejos a su enemigo, con ello terminó lo que el aficionado podía esperar de su toreo. Su muleta adoleció del temple necesario para someter al toro y como consecuencia los redondos de su primera serie fueron verdaderos trallazos que dañaban la vista de los aficionados presentes. Al natural su labor estuvo impregnada del embarullamiento que imprimía a su toreo, junto con una rapidez impropia de este arte, aprovechando en todo momento el viaje de su enemigo. Con lo expuesto si el presidente concedió la oreja, no cabe duda que los aficionados hemos perdió el norte de la exigencia. En el sexto de la tarde el torero salmantino se encontró con un enemigo que no fue castigado en los caballos y después de doblarse con él, volvió a llenar el albero con la vulgaridad de su muleta, dando una serie de redondos limitándose a acompañar el viaje al toro, a pesar de esto no saco ningún muletazo limpio. En un descuido el toro lo enganchó lanzándolo por los aires y después de algunas dudas volvió a la arena a rematar a su enemigo. A recuperarse torero.

Joselito Adame se encontró en su primero a un toro exigente que le planteó problemas debido a la peligrosidad de su comportamiento. A pesar de no ser el torero de arrojo como en otros tiempos, el torero mejicano estuvo muy digno, ya que su enemigo en cada cita del torero rebañaba buscando la presa que dejaba atrás. Después de consentirlo consiguió meterlo en la muleta y recetarle algunas series de redondos con dignidad torera. Su segundo también tuvo sus complicaciones, pero en esta ocasión el torero comenzó la faena con pases por alto en lugar de someterlo por bajo, ya que al animal le costaba humillar y se defendía con la cara alta. Esos detalles no se llegaron a entender en los tendidos, pero el maestro tendría sus motivos para actuar de esa manera. El toro asombró al público ya que tuvo una muerte brava.

Pepe Moral en su primero anduvo desconfiado, y era lógico, el torero se encontró con un manso que no se tragaba ningún muletazo por el pitón derecho, pero al echarse la muleta a la izquierda su enemigo le mostró su bondad por ese pitón, pero el torero siguió con la desconfianza que había mostrado anteriormente. Con ello consiguió una serie al natural pero sin continuidad y cuando se dio cuenta del pitón izquierdo ya era demasiado tarde y el toro se fue apagando como una cerilla. La faena se valoró debido a la dificultad de su enemigo, pero el toreo desplegado por el sevillano fue muy vulgar. Su segundo se limitó a acudir al engaño cuando lo requería el matador, pero la labor de éste no llegó a los tendidos, ya que se limitó a acompañar la embestida de su enemigo sin más historia que la pesadez de su faena.



©Pepeíllo.

sábado, 2 de mayo de 2015

1 mayo de 2015: Solo maneras


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Novillada picada.


Ganadería

5 Novillos de la ganadería de Manolo González y Sánchez Dalp. Encaste Núñez en la línea de Villamarta. Remendó la corrida un novillo del Puerto de San Lorenzo, encaste Atanasio Fernández-Lisardo Sánchez que se corrió en primer lugar. Excepto el primero, sin trapío que le salvaba la cabeza, la novillada estuvo bien presentada, mansa y sin casta El primero fue devuelto a los corrales por inválido y en su lugar se corrió un sobrero también del Puerto de San Lorenzo, mansote, sin casta pero de dejó torear en la muleta..

Terna:

  • Juan Miguel. De blanco y oro. Pinchazo y dos pinchazos tras aviso y estocada delantera, caída y perpendicular. Silencio. Tres pinchazos, aviso y descabello. Silencio
  • Clemente. Nuevo en esta plaza. Fucsia y oro. Bajonazo descarado. Aplausos incomprensibles. Estocada al volapié. Silencio.
  • Alejandro Marcos. Nuevo en Las Ventas. De grosella y oro. Dos pinchazos y estocada baja y tendida tras aviso. Saludos benevolentes desde el tercio. Estocada tendida, atravesada que hace guardia. Silencio.

Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito.

Le costó al presidente tomar la decisión de devolver al primero de la tarde, un inválido que rodaba por la arena en cuanto se le sometía. Salvo este detalle no tuvo problemas en su labor. 

Suerte de varas:
  1. Cardilisto 475 Kg: Nadie lo paró de salida y el novillo acudió al caballo en el tendido 1 después de un quite a cuerpo limpio de un monosabio. Tanto en la primera vara como en la segunda, hizo una pelea fea. Manso en el caballo que se dejó torear en la muleta, sacándole los colores al torero. 
  2. Chalino. 470 Kg. Salió suelto en ambas entradas al montado y no se empleó. No fue castigado en la segunda vara. Manso con algo de genio pero no se entregó en la muleta.. 
  3. Chalapo. 512 Kg: En la primera entrada al caballo se arrancó de largo pero se defendió en el castigo. En la segunda el matador lo puso de largo pero el novillo no se arrancó y tuvo que entrar al relance. Manso que cumplió en la muleta. 
  4. Carabinero. 506 Kg: Salió suelto en la primera vara y acudió suelto en la segunda sin emplearse en la pelea. Manso y sin casta. 
  5. Pobrecito. 496. Kg: Entró al caballo en el tendido 2, ya que los toreros no consiguieron pararlo. En la segunda entrada manseó y salió suelto. Manso y descastado, que se fue apagando en la faena de muleta. 
  6. Pitorro. 521 Kg. En la primera entrada se dejó pegar, pero no se empleó. En la segunda vara no fue castigado y blandeó. Manso que no se empleó en la muleta.

Cuadrillas y otros:

En tarde agradable y con un cuarto de plaza, se celebró la novillada en Las Ventas, donde se sigue observando una falta de profesionalidad en los toreros, ya que el ganado no es parado de salida y eso implicó que los novillos recibieran una cantidad de capotazos, más propio de una capea que de una corrida de esta categoría, pero se vio claramente que el hábito no hace al monje, y este hecho hizo que el comportamiento de los animales fuera radicalmente distinto en perjuicio para los toreros. Debe ser muy complicada esta tarea, ya que la mayoría de ellos salen de la escuela sin haberla asimilado. Por este motivo acudieron dos novillos al caballo sin haberse colocado en contraquerencias, el primero y quinto, teniendo en cuenta que el ruedo de esta plaza es grande. En el sexto los subalternos de la cuadrilla de Alejandro Marcos citaron al novillo desde el burladero del 10 y casi consiguen que el animal se dejase la cabeza contra la madera. Lo peor no fue esto, sino que los toreros de plata se fueron de rositas. El publico ignorante, en esta ocasión no mostró su descontento contra estos feos detalles.

Con los rehiletes destacaron Morenito de Arlés en el segundo de la tarde, aunque en el segundo par no le acompañó la suerte, intentó cuadrar pero clavó a toro pasado. En el cuarto destacó Jesús Aguado y en sexto, Martín Blanco. En el sexto Oscar Bernal abandonó el ruedo entre aplausos como premio a su labor

Comentarios:

Se le vieron maneras al torero salmantino Alejandro Marcos, pero su toreo adoleció de la hondura, no del principiante, sino del que quiere imitar a las figuras que ocupan el escalafón. Hay toreros que citan con el trasero, con perdón, y en lugar de ofrecer a su enemigo el medio pecho y adelantar la pierna contraria cuando el novillo se arranca, hacen lo contrario, la esconden, por citar a un torero diré que el maestro Manzanares es un ejemplo. Así toreó Alejandro Marcos a sus dos enemigos, con la suerte descargada, aprovechando el viaje del novillo y menos mal que `falló a espadas, sino el público benevolente que ignora las reglas que marcan la seriedad en la fiesta, le hubieran aupado al triunfo. Fue una pena ya que el torero salmantino maneja con temple la pañosa bajando la mano y en algunos momentos templó las embestidas de sus enemigos en el toreo en redondo, pero los muletazos los remataba para fuera y descomponiendo la figura. En el sexto se equivocó al recibirlo con unos muletazos por alto, ya que a su enemigo le costaba humillar, evidenciando con ello falta de conocimientos elementales de la lida. El novillo se rajó Una pena torero. 

El primero de Juan Miguel recibió durante la faena de muleta una cantidad de trapazos hasta que el torero consiguió fijarlo. Cuando lo metió en la muleta, comenzó el calvario de los aficionados, el matador se limitó a esconder descaradamente la pierna contraria, citando al hilo del pitón. Al final el novillo sacó algo de genio y le sacó los colores. Al no conseguir que mandara su muleta tuvo que poner orden su enemigo. El manso que se corrió en cuarto lugar, estuvo berreando durante toda la faena pero tuvo un problema para el torero, acudía al engaño cada vez que se lo solicitaba, pero el coleta no acopló su toreo a la embestida de su enemigo. Debe ser difícil esta tarea, ya que en ella está el triunfo o el fracaso.

Clemente por su lado estuvo muy desafortunado en sus dos enemigos. En el primero fue una copia de sus compañeros de cartel. Aliviándose con el pico, y sin conseguir ningún muletazo limpio. Después de matar de un bajonazo descarado, el público, su público, aplaudió su labor. Incomprensible, ya que no se trataba de hundir al torero con una pitada de escándalo, pero para lo que hizo están establecidos en la fiesta los silencios, pero eso el gran público debe ignorarlo. En el quinto de la tarde, el francés continuó montado en la vulgaridad de su toreo, pero en esta ocasión el novillo se quedó sin recorrido lo que agravó la labor del torero en su afán de agradar a los presentes. 



©Pepeíllo.

lunes, 20 de abril de 2015

19 de abril de 2015: Tarde de quites


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Novillada picada.

Cuarta de la temporada.

Ganadería

6 Novillos de la ganadería de La Ventana del Puerto. Encaste Atanasio Fernández-Lisardo Sánchez. En general bien presentada, mansa y sin casta El sexto fue devuelto a los corrales y en su lugar se corrió un sobrero de José María López, encaste Torrestrella, cuyo comportamiento fue de manso pero con casta, de los persiguen a los toreros hasta las tablas cuando huelen a la presa.

Terna:

  1. Tomás Angulo. De nazareno y oro. Estocada trasera tirándose a ley. El toro cayó “rodao”. Saludos desde el tercio. Bajonazo. Vuelta protestada por su cuenta.
  2. David de Miranda. Nuevo en esta plaza. Azul y oro. Estocada baja perdiendo la muleta, que vale. Saludos benevolentes desde el tercio. Pinchazo y bajonazo infame. Silencio.
  3. Roca Rey. De Lima. Nuevo en esta plaza. De azul celeste y oro. Estocada baja perdiendo la muleta. Oreja. Pinchazo hondo desprendido, aviso. Oreja. Sale a hombros por la puerta grande.

Presidente: D. Javier Cano Seijo.

No anduvo acertado en sus decisiones el presidente. Concedió un trofeo inmerecido a Andrés Roca en el tercero y otro en el sexto que le permitió salir por la Puerta Grande. Mantuvo en el ruedo al quinto, un animal que no podía ni con su alma, preguntándose el aficionado a quien beneficiaba con ese gesto, a la fiesta seguro que no. Permitió, como todos sus compañeros que tienen la responsabilidad de evitarlo, que los toreros de plata citaran con los capotes a los toros desde el burladero de la segunda suerte, con el único propósito de que los animales derrotaran en la madera y se dejaran en ella las defensas y parte de su agresividad. Ni tan siquiera llegó a amonestarlos el alguacilillo. 

Suerte de varas:
  1. Sombrero 515 Kg: No se entregó de salida saliendo suelto de los capotes. En la primera entrada al caballo salió suelto, mostrando mansedumbre. En la segunda entrada al montado se repuchó, manseó y volvió a salir suelto. Manso, sin casta que se defendió en la muleta.
  2. Resistemucho. 538 Kg. Con escasa fuerza, en la primera entrada al montado el picador permitió que el novillo se estrellara en el peto y fue muy mal picado. En la segunda vara fue castigado trasero, se dejó pegar pero salió suelto. Manso, sin casta que se dejó torear con la muleta. 
  3. Resistente. 525 Kg: En la primera entrada al caballo cumplió pero tuvo el feo detalle de salir suelto de la pelea. En la segunda vara el piquero solo marcó el castigó pero en los bajos. El novillo cumplió en el caballo y se dejó torear en la muleta.
  4. Niñoso. 539 Kg: Al no ser parado de salida el astado acudió suelto al picador en el tendido 1. En la segunda entrada, ya en contraquerencias, empujó con fijeza y el picador le zurró la badana. El toro tuvo clase embistiendo en la muleta.
  5. Huracán. 530. Kg: Entró al relance al montado sin que nadie tuviera la habilidad de ponerlo en suerte, derribando al caballo, perdiendo las manos a la salida. La segunda entrada al caballo fue un simulacro. El animal solo tuvo nobleza, pero era un cadáver. . . 
  6. Mayoral. 521 Kg. En la primera entrada el novillo se estrelló en el peto y se dejó pegar por el piquero, pero salió suelto. En la segunda entrada lo metieron debajo del caballo y no pudo verse el comportamiento del animal ante el caballo. Manso encastado.

Cuadrillas y otros:

Se registró en el coso venteño un tercio de plaza, por decir algo, y ante esta falta de espectadores, los novilleros ejecutaron en todos los novillos los quites correspondientes. Unos salieron mejor y otros no tan bien, pero los aspirantes a matadores lo intentaron. Hubo varios piques entre ellos, hechos que hacía tiempo que no se veía en la plaza. Los chavales, lo mismo que sus mayores, los toreros, se hacen funcionarios demasiado pronto. También los toreros de plata no se amedrentaron ante sus enemigos en cuanto a la colocación de los rehiletes se refiere. Hubo de todo como en botica, pero en líneas generales anduvieron en este tercio con profesionalidad, aunque a algunos de ellos no les salieran las cosas como esperaban, pero en esta ocasión sería injusto negarles su disposición a intentar ganarle la cara a su enemigo y reunir los garapullos arriba, en el morrillo. Sin embargo continúan sin encontrar la manera de parar al toro de salida. Ayer y ante un ganado cuyo encaste suele salir abanto, no consiguieron parar a ningún novillo y al cuarto lo picaron en el tendido 1, antes de que se colocara el montado contra querencias, y en el sexto nadie intentó meterle el capote por bajo para intentar pararle los pies. Fue el único novillo que sacó casta, persiguiendo a los banderilleros hasta las tablas y algunos tuvieron que tomar el olivo para evitar la cornada, Ante la falta de colocación de sus compañeros. 

Comentarios:

Decir que Las Ventas es una plaza seria y de responsabilidad es negar lo evidente. La seriedad de una plaza la dan sus gestores y los espectadores que ocupan sus tendidos. De los primeros ya se tiene datos suficientes sobre las intenciones con que llegan a la fiesta. Sobre los espectadores, cada día hay menos aficionados que acuden al coso venteño, y si antes eran garantía de exigencia a la autoridad a que cumpliera la normativa a través de sus protestas, hoy los tendidos se han convertido en una verbena donde grupos de espectadores que acompañan al torero de turno, exigen el triunfo de su torero al precio que sea. 

En el tercer novillo un presidente generoso regaló una oreja a Andrés Roca Rey, después de una faena donde el torero limeño demostró ganas de triunfar, citando desde la boca de riego a su enemigo para ejecutar tres pases cambiados sin enmendarse, pero con esto y algunos detalles que justificaron sus maneras, fue todo lo que ofreció a la parroquia venteña. Esta oreja junto a la obtenida en el sexto, le sirvió al torero colombiano para salir por la Puerta Grande, premio que se ha puesto al alcance de cualquiera que llegue a esta plaza con un nutrido grupo de incondicionales y acosen al presidente para la concesión de trofeos. En el sexto, el coleta estuvo en novillero, jugándosela ante un manso y encastado burel que se lo llevó por delante en dos ocasiones, pero el torero continuó la faena hasta terminar con su enemigo, sacándole dos muletazos templados con el engaño barriendo la arena. Una vuelta al ruedo hubiera sido más justo, pero un público triunfalista y un presidente generoso fueron la nota discordante del final de faena. 

Tomás Angulo se regaló una vuelta al ruedo en el cuarto. El torero pacense se quitó el rubor del rostro y dio la vuelta con tranquilidad, imaginándose el clamor que manaban de los tendidos. Pero la verdad fue bien distinta, su enemigo metió la cabeza en la muleta con claridad, pero el torero se limitó a colocarse al hilo del pitón desconociendo por completo que en esta plaza los aficionados valoran que los toreros se coloque en su sitio, pero el coleta debió entender que a sus partidarios eso les importaba un bledo. Prolongó la faena en exceso y el novillo se quedó sin recorrido. No tuvo bastante con esto sino que lo despenó de un bajonazo infame. Lamentable, torero. En su primero y ante un novillo que acudió al engaño con prontitud a partir de la primera serie comenzó a rajarse, pero el torero se le vio sin mando en la muleta y colocándose en la oreja de su enemigo. Al primer natural lo arrolló sin consecuencias visibles. 

David Miranda en su primero realizó un toreo de baja calidad, metiendo el pico hasta donde llegaba el vuelo de la muleta y citando fuera de cacho. Qué pena de fiesta, que les habrá hecho a estos toreros que la tratan tan despectivamente. No tuvo bastante con castigar a los presentes con estas vulgaridades, que para rematar la faena, su faena, la adornó con unas bernardinas. Seguro que intentaba tapar las carencias que había demostrado con anterioridad. En su segundo y ante un cadáver que los aficionados aún se están preguntado como el presidente lo mantuvo en el ruedo, el torero de Trigueros, se limitó a cuidarle sin bajarle la mano en ningún momento evitando con ello que su enemigo rodara por la arena, hubiera sido una pena, pero tampoco hay que extrañarse, ya que las figuras están hartos de hacer de enfermeros y cortarles orejas a toros cadavéricos, luego, no nos extraño que este chaval intentará lo propio, lo que ocurre es que estos toreros no tienen aún a su alcance el favor de la prensa. Penoso de creer, pero cierto.



©Pepeíllo.

martes, 14 de abril de 2015

12 de abril de 2015: Madrid ya no manda


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Novillada picada.

Ganadería

6 Novillos de la ganadería de Hermanos Sánchez Herrero, encaste Juan Pedro Domecq Solís en la línea de Aldeanueva. Bien presentada, la mayoría estaban en el umbral de ser cuatreños y con un trapío que muchos de los asistentes creían que asistían a una corrida de toros, pero sin figuras en el cartel. Su juego fue de manifiesta mansedumbre y sin gota de casta en las venas. Algunos se dejaron torear en la muleta. El ganadero no debió sentirse satisfecho del juego de sus productos.

Terna:

  1. Daniel Rueda. De marino y oro. Pinchazo tirándose a matar fuera de cacho, aviso, y estocada muy baja y atravesada al encuentro. Silencio. Estocada delantera. Silencio.
  2. Jorge Escudero. Pinchazo, aviso, estocada casi entera, caída tendida y atravesada, 2º aviso, 8 descabellos. Le salvó la benevolencia del presidente de que le echaran el novillo al corral. .Silencio. Media estocada metiendo el brazo con habilidad, descabello y 4 descabellos tras aviso. Silencio. 
  3. Antonio Linares. Estocada desprendida y atravesada. Oreja. Bajonazo de escándalo. Silencio.

Presidente: D. Justo Polo Ramos

Muy generoso estuvo el presidente en la concesión de la oreja a Antonio Linares en el tercero de la tarde. Confundió la corriente de verbena con la que se solicitó el trofeo, con la poca seriedad que había demostrado el torero en el ruedo. Para charlotadas está el Torero Bombero, con todos nuestros respetos hacía este tipo de espectáculos. El público manda y el presidente a obedecer.

Suerte de varas:

  1. Dulcero . 508 Kg: La suerte de varas fue un desastre. El novillo acudió primero al caballo que tapaba puerta y salió suelto. Igual comportamiento tuvo con el piquero titular, volvió de nuevo al picador de reserva y le zurró la badana tapándole la salida. A continuación repitió en el caballo titular y el piquero le mechó el morrillo. Manso y descastado. Una lidia de verdadera pena.
  2.  Rodillero. 498 Kg. En la primera vara el picador lo picó en los bajos, le hizo la carioca y el novillo ante tales despropósitos, salió suelto. En la segunda entrada lo marearon con tanto capotazo y no lo pusieron en suerte. El novillo se defendió ante el castigo. Manso y descastado que se dejó torear en la muleta.
  3. Espartero. 532 Kg: Como nadie lo paró de salida, el animal acudió al caballo en el tendido 10. Y como todo continuó igual entró al relance en el mismo lugar. La cuadrilla no consiguió colocardo en suerte. El novillo manso y descastado que se dejó torear en la muleta, metiendo la cabeza por ambos pitones.
  4. Caminero 505 Kg: En la primera entrada al caballo se dolió en el castigo y salió suelto. En la segunda entrada no lo pusieron en suerte y entró al relance. Manso con algo de casta pero se rajó en la muleta. 
  5. Príncipe I. 503 Kg: En la primera entrada al caballo lo picó el picador que tapaba puerta, le tapó la salida y le arreó de lo lindo. En la segunda vara entró al relance ante la incompetencia de los toreros que no consiguieron ponerlo en suerte. Manso y sin casta, en la muleta el torero no estuvo a la altura de su enemigo. 
  6. Príncipe II. 493 Kg. En la primera vara el piquero lo castigó en el brazuelo y como no tuvo suficiente con ello, al acudir de nuevo al relance le hizo la misma faena en los bajos. El novillo manseó en la pelea, pero el juego que dio en la muleta puso en bandeja el triunfo al matador, pero este no lo aprovechó. 
Cuadrillas y otros:

Pocos detalles tuvieron los toreros sobre el albero venteño que marcara su profesionalidad y afición, no pusieron en suerte al ganado frente al caballo ni una sola vez. En banderillas nadie intentó lucirse, solo destacó Marco Galán en la lidia del tercero de la tarde, fue el único que supo bajarle el capote a su enemigo para tratar de enseñarle a embestir. Todo lo demás fue una incompetencia total. Nadie supo parar a los novillos de salida, la actuación de los picadores fue un desastre, todos apostaban para ver quien lo hacía peor y el que ganó la partida fue Miguel Ángel Infante en el sexto. Mostró una inoperancia total, tanto en el manejo de la vara como del montado. Para anunciarse en una plaza hay que reunir otras condiciones que la de ganarse el jornal, hay que tener profesionalidad y afición, y eso fue lo que se echó en falta. 

Comentarios:

Los toreros tampoco demostraron nada que hicieran olvidar las actuaciones de los componentes de sus cuadrillas. En el tercero de la tarde Antonio Linares se vio gratificado por un grupo de incondicionales que le solicitaron la oreja al presidente con insistencia y este, en un estado de generosidad la concedió. Hoy seguro que se estará arrepintiendo del regalo y del año que le hizo a la fiesta, como también dar alas a quien no sabe volar, pero ya lo dice el dicho, Madrid ya no manda. Los taurinos han conseguido meter la vulgaridad en esta plaza con premios incluidos. Este hecho tiene un grave inconveniente para los chavales, que estos trofeos no significan nada en su carrera. El torero manchego solo mostró la vulgaridad de su muleta, toreando en la oreja de los novillos sin cruzarse en ningún momento y por si fuera poco con estos detalles, se retorcía como un calamar en la sartén, sin rematar ningún muletazo y si lo conseguía, sacaba al novillo para fuera. El sexto novillo le puso en bandeja un triunfo que cuando medite sobre su actuación seguramente dudará continuar en esta profesión. Solo mostró detalles chulescos saliendo de la cara del toro, impropios de una faena de bajo contenido artístico. Pero es lo que cala en los tendidos y ante estos hechos el aficionado exigente nada tiene que hacer. 

Abrió la tarde Daniel Ruedas, que según las estadísticas durante la temporada pasada no se vistió de luces y ese detalle comenzó a observarlo el aficionado desde el primer momento. Su primer novillo no se empleó en el capote y ya con la franela mostró sus condiciones de manso con querencias hacia las tablas. El torero se limitó a bailar en la cara de su enemigo sin conseguir ligar ni una triste serie, mostrando en todo momento una manifiesta incapacidad lidiadora. En su segundo, un novillo muy serio y con unas perchas muy respetables, manso como sus hermanos de camada, lo recibió con unos muletazos por alto, en lugar de doblarse por bajo, pero su enemigo se rajó y no consiguió sacarle ningún muletazo limpio. No se le pudo pedir más al torero.

El primero de Jorge Escudero mostró querencias a tablas y por el pitón izquierdo rebañaba. El torero consiguió templar algunos muletazos sueltos pero sin ligar ninguna serie, toreando fuera de cacho y su muleta no pudo con la acometividad de su enemigo que terminó comiéndole el terreno en cada muletazo, y si durante la faena el que manda es el toro, mal vamos, matador. En su segundo comenzó doblándose con su enemigo con unos muletazos con cierto sabor, pero ahí terminó todo lo que podía mostrar a los espectadores. Se lo sacó a los medios pero no encontró la medida para embarcar al novillo que no fueran trallazos y una mala colocación, terminando de nuevo en el tercio que era donde lo llevó su enemigo. Al final se puso pesado. 



©Pepeíllo.