miércoles, 20 de mayo de 2015

19 de mayo de 2015: ¡Qué toros quieren los toreros!


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de la ganadería de Alcurrucen, procedencia Rincón en la línea de Carlos Núñez. Los toros no dieron buen juego en el caballo, sobre todo los tres últimos que mostraron una mansedumbre impropia de un toro de lidia. La corrida en conjunto vino mal presentada, algunos justitos de trapío, destacando el tercero que fue una cabra y el quinto sin rematar. El primero y segundo fueron aplaudidos en el arrastre.

Terna: 

  • Antonio Ferrera De grana y oro. .Estocada tirándose a ley. El puntillero lo levantó. Mansote en el caballo, se vino arriba en banderillas y le apretó al matador en el tercio. Tímidos aplausos. Pinchazo, metisaca perdiendo la muleta, aviso y bajonazo que hace guardia. Silencio.
  • Juan Bautista. De nazareno y oro. Bajonazo y descabello. Protestas. Estocada desprendida entrando como un cañón. Petición y vuelta al ruedo.
  • El Capea. Dos pinchazos y estocada desprendida. Silencio. Estocada caída perdiendo la muleta. Silencio.

Presidente: D. Javier Cano Seijo.

Los espectadores generosos le protestaron al presidente el no conceder la oreja a Juan Bautista en el quinto. Siendo comedidamente rigoroso, ni hubo petición mayoritaria ni la faena fue para tal premio. Hubo toros que se quedaron crudos en el caballo, como ocurrió en el sexto, afortunadamente no hubo ningún percance por este motivo, pero el usía debería medirla mejor su responsabilidad en el cambio de tercio. 

Suerte de varas

  1. Amoroso 609 Kg. En la primera entrada el astado tuvo un comportamiento variado, comenzó doliéndose del castigo y a continuación apretó con fijeza. En la segunda entrada fue picado trasero y el piquero no rectificó. Mansote que se vino arriba en banderillas, apretándole al torero en la faena de muleta. 
  2. Palillo 564 Kg. En la primera vara el picador se agarró bien, pero el astado salió suelto. En la segunda acudió al montado con prontitud, el piquero lo castigó tapándole la salida. El burel cumplió en el caballo y en la muleta. 
  3. Cumbre Roja 524 Kg. En la primera entrada al caballo el piquero se limitó a sujetarlo. En la segunda prácticamente no existió. No se le ha visto en el caballo y en la muleta se fue al desolladero sin torear. 
  4. Arrogante 583 Kg. Acudió suelto al montado y salió suelto, volviendo al relance para salir suelto de nuevo. Los toreros hicieron el D. Tancredo. En la segunda entrada volvió a salir suelto y manseó. El astado manso y descastado, pero en la faena de muleta el torero no encontró el sitio y se marchó al desolladero sin torear. 
  5. Peladito 560 Kg. En este toro la suerte de varas no existió, tal y como la interpreta el aficionado. La lidia fue un autentico desastre. En cuanto aparecieron los picadores en el ruedo, el manso iba de un caballo a otro sin que ningún torero fuera capaz de fijarlo. Cuando consiguieron que el picador llegara a contraquerencias, entró al caballo y manseó defendiéndose del castigo. Manso descarado pero que transmitió en la muleta metiendo la cabeza con claridad. 
  6. Guitarra 552 Kg. En la primera entrada de dejó pegar, el piquero le tapó la salida y salió suelto. En la segunda acudió al relance y salió suelto. No fue picado. Manso que se dejó torear. 

Cuadrillas y otros:

El aficionado no termina de comprender como un torero con el capote en la mano es incapaz de no fijar al toro de salida. Ayer de nuevo un manso creó el desconcierto en el ruedo y “NADIE” fue capaz de pararlo. La lidia fue un autentica capea, con el agravante que el ruedo había una cuadrilla vestida con traje de luces y un “DIRECTOR DE LIDIA”, y los aficionados se preguntaron ¿Qué pintaban en el ruedo? Ese desaguisado taurino ocurrió en el quinto y nadie se rasgó las vestiduras, ni pidió disculpas a la afición. A los espectadores orejeros no hacía falta, ya que ellos aplauden todo sin rigurosidad, tanto lo malo como lo peor, convirtiendo con ello el coso en una plaza de pueblo con talanquera. Los que deben de estar encantados con ese tipo de público son los taurinos. 

La suerte de varas fue un autentico desastre. Se tapando la salida tanto a los toros que empujan con fijeza como a los mansos que se defienden y salen huyendo, se castiga sin medida, como ocurrió en el sexto que el toro quedó crudo, menos mal que el astado fue de noble condición, sino quizás ahora nos estaríamos lamentando. Los piqueros continúan castigando a los animales traseros y en muchas ocasiones en la paletilla. Da la impresión que nadie lo ve o nadie quiere verlo, de esta manera evitan tomar las medidas y en el mejor de los casos que los taurinos se mofen de ellos en su propia cara, ya que son los que mandan. 

Comentarios:

Fueron comentarios de los tendidos. Muchos aficionados se preguntaban: ¿Qué pintaba El Capea en esta feria? Hubo quien dijo que si era ahijado de algún gestor de la empresa, que si la influencia de su padre…. Bulos seguramente infundados. O sí. Lo que tuvo fundamento fue el origen de esos comentarios, muchos no entienden como una persona sin mérito se anuncia todos los años en esta feria, El primero de su lote, que curioso, fue una cabra. Las protestas no se dejaron esperar. Comenzó la faena de rodillas en los tendidos de sol, para calentar el ambiente, pero en esta ocasión el público no cayó en la trampa. Continuó con redondos y naturales, más propios de una plaza de talanquera, hasta un espectador se atrevió a gritar: “Que malo eres”. En su segundo y ante un enemigo que metía la cabeza en la muleta con claridad, el salmantino se dedicó a pasarlo por la pañosa con una falta total de fuste y sentido de la técnica, rematando los muletazos por arriba y colocándose al hilo del pitón. Los dos toros se marcharon al desolladero sin torear. Creo que en esta ocasión alguien se equivocó en la elección de la plaza, y el año que viene se equivocaran de nuevo. Cuantos toreros intentan abrirse camino en este imbricado mundo de la fiesta y no lo consiguen y otros….. Ironías de la vida.

Fue en el quinto de la tarde cuando Juan Bautista bajó la muleta a la arena, mantuvo la compostura de su cuerpo y trató de rematar los muletazos para dentro, eso es lo que se llama torear, pero al francés le faltó rematar las series y adoleció de colocación, eso le privó que su toreo llegase a los tendidos. El toro no se cansó de meter la cabeza en la muleta cada vez que lo solicitaba el matador, con un son que le marcaba el ritmo de la templanza, pero el torero se limitó a lo expuesto. Alguien desde el tendido comentó; ¡que toros quieren estos toreros! Se tiró por derecho a matar y el público, ese anónimo agradecido que quita y da con el corazón, le premió con la vuelta al ruedo. Qué lástima torero que fuera en el último de su lote y el último que lidiaba en la feria. Casualidades. 

Antonio Ferrera estuvo y no estuvo. Como torero se presentó con el traje de luces, pero en otros menesteres anduvo remiso. Con los garapullos no consiguió olvidar al torero de plata que llevaba en su cuadrilla, Montoliú, ya que muchos aficionados aireaban sin reparos que hubieran preferido al torero valenciano, pero el maestro manda. Como director de lidia tampoco estuvo, ya que en el quinto se inhibió totalmente de sus funciones permitiendo con ello que el toro convirtiera la lidia en una capea. En cuanto a su labor, en su primero se encontró con el viento en contra, eligiendo los terrenos del tercio con un toro que pedía los medios. Su enemigo le apretó y el torero no pudo con él. No consiguió someterlo, tocándole la muleta en cada embroque, tampoco encontró la distancia que le pedía su enemigo, ni pisó los terrenos que diferencian a los buenos toreros de la vulgaridad. Se dejó marchar al desolladero un toro con las orejas puestas. En el segundo de su lote lo pasó en la muleta en redondos y al natural, pero no encontró la distancia que le pedía su enemigo. Anduvo toda la faena colocado en la pala del pitón, sin conseguir ligar una serie. Al final intentando reparar lo irreparable, se puso pesado. De nuevo sonó en el aire de los tendidos la misma voz discordante, que ante la razón de su sentencia nadie intentó rebatir, diciendo: ¡Que toros quieren estos toreros!



©Pepeíllo.

martes, 19 de mayo de 2015

18 de mayo de 2015: Qué desastre de cuadrillas

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de novillos..

Ganadería

6 novillos de la ganadería del conde de Mayalde, procedencia Contreras, Juan Pedro Domecq y El Ventorrillo. Bien presentados, cuarto y quinto tuvieron el trapío de toros de figuras. Mansos y blandos. El primero fue pitado en el arrastre y el cuarto recibió aplausos camino del desolladero. 

Terna

  • Posada de Maravillas. De nazareno y oro. Estocada trasera perdiendo la muleta. Silencio. Estocada al rincón de Ordóñez. Oreja. 
  • Clemente. De rioja y oro. Estocada muy tendía y trasera, dos pinchazos perdiendo la muleta, media estocada y cuatro descabellos. Silencio benevolente. Pinchazo hondo. Silencio. 
  • Andrés Roca Rey. De salmón y oro. Pinchazo, se echa el novillo, se levanta y le receta una estocada. Silencio. Dos pinchazos, uno trasero, y estocada que sale trompicado. Leves aplausos. 
Presidente: D. Justo Polo Ramos

Sin complicaciones en su labor. 

Suerte de varas

  1. Boticario 456 Kg. Acudió suelto al caballo y salió suelto sin picar. En la segunda vara empujó con fijeza pero perdió las manos. Mansote y blando. 
  2. Cuartelero 469 Kg.. En la primera entrada empujó sin clase y cantó la gallina. En la segunda el picador no estuvo afortunado, marcó en los Bajos y el burel volvió a salir suelto de la pelea. En la tercera entrada hizo una fea pelea y el picador estuvo muy mal. Manso y descastado. 
  3. Jibelino 437 Kg: Cuando lo citó el picador el novillo pasó en falso y acudió al relance, el piquero se limitó a sujetarlo y el animal hizo una fea pelea, defendiéndose del castigo. Manso, blando y sin casta, rajándose en la muleta. 
  4. Agachado 524 Kg: En la primera vara manseó y la segunda prácticamente no existió. Ante el desorden imperante el novillo se hizo dueño del ruedo. Aunque no se le vio en el caballo y se dolió en banderillas, en la muleta puso en bandeja el triunfo al torero. 
  5. Joyero 538Kg: Se dejó pegar y salió suelto de la pelea. En la segunda entrada manseó sin fijeza. Mansote que se rajó en la muleta. 
  6. Chorlito 489 Kg. En la primera entrada se arrancó de largo, pero al sentir el castigo canto la gallina. El matador lo dejó en suerte de nuevo con un toque de capote, el novillo empujó con fijeza, pero el piquero le tapó la salida. Manso y sin clase en la muleta. 

Cuadrillas y otros

Ante unos tres cuartos de aforo y en tarde soleada, se celebró la segunda novillada del ciclo isidril. Las cuadrillas no tuvieron su tarde, excepto Joao Diego Costa, que lidió muy bien al cuarto y Jesús Márquez, que se lució en un par en este novillo, la actuación de los toreros de plata fue un desastre, unido a la poca fortuna que tuvieron los novilleros en la lidia. Llamó la atención la falta de profesionalidad, tanto en la colocación como en el manejo del caballo de los picadores, destacando en el desastre Diego Ochoa en el segundo, mostrando una falta total del manejo del montado y de colocación en el ruedo. . 

Comentarios

La tarde iba cuesta abajo y sumida en el túnel de la vulgaridad que habían ofrecido los que tuvieron la osadía de vestirse de luces, pero saltó a la arena el cuarto novillo y después de crear el desorden en el ruedo y arrollar a su matador a la salida del caballo, en el último tercio se vino arriba entregando su embestida a la firmeza del torero pacense. Tuvieron que venir los novilleros para que los espectadores pudieran comprobar que todavía se practica el toreo como lo reclama el aficionado, y cuando se produce, pone en sintonía a toda la plaza. Ese es el misterio. El hecho sorprendió a muchos espectadores, ya que después del palizón que le arreó el novillo, lo que menos esperaban es que Posadas Maravillas se echara la muleta a la izquierda y comenzara a torear, bajando la mano, adelantando la muleta y embarcando la embestida de su enemigo con temple y rematando los muletazos en la cadera. Toreó al natural y en redondos, convenciendo a unos espectadores incrédulos que después de lo que llevaban viendo en la feria, pensaban que el toreo era un hecho del pasado. 

Después el torero se retiró a la enfermería y con ello desapareció la luz que había brillado fugazmente en el ruedo. Tanto Clemente como Andrés Roca Rey, no supieron darle continuidad a este relámpago torero que había aparecido en la muleta de su compañero, metiendo a los presentes en la vulgaridad que los había precedido. Clemente recibió a su primero con unos muletazos por bajo con cierto sabor para sacarlo a los medios, pero el novillo no quiso pelea en ese terreno y el torero tampoco quiso embraguetarse, manteniendo su muleta al hilo del pitón. A su segundo tampoco le encontró la medida a su enemigo, por ese motivo el novillo se hizo dueño de la porfía mientras que el torero francés no le daba el sitio que le pedía el burel. Al final el astado se quedó sin recorrido. 

El primero del lote de Andrés Roca Rey no le dio oportunidad de lucimiento, después de darle dos naturales templados su enemigo se paró y el coleta decidió tomar el acero. El sexto fue más exigente y el torero en lugar de someterlo por bajo para intentar corregirle el calamocheo, llevó a cabo el toreo a media altura y sin darle distancia, y el novillo en los remates tiraba gañafones. En una palabra, le hizo la faena al revés, pero para eso había que apretarse los machos y eso fue lo que el torero peruano se olvidó. 

©Pepeíllo.

lunes, 18 de mayo de 2015

17 de mayo de 2015: El sexto salvó el petardo ganadero


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de la ganadería de El Montecillo, encaste D. Juan Pedro Domecq Díez con ganado de varias procedencias: Antonio Arribas, El Ventorrillo, y Sotillo Gutiérrez. Excepto el cuarto, la corrida estuvo bien presentada. El segundo y el sexto, se vinieron arriba en banderillas, pero el juego ofrecido en el caballo fue decepcionante. El sexto fue aplaudido en el arrastre. El tercero se rompió la mano izquierda durante la faena de muleta.

Terna: 

  • Juan Bautista. De tabaco y oro. Estocada baja saliéndose de la suerte. Silencio. Estocada cruzándose y descabello. Silencio.
  • Alberto Aguilar. De verde esperanza y oro. Bajonazo de escándalo, aviso y descabello. Silencio. Estocada que cae sin puntilla. Silencio. .
  • Joselito Adame: De lila y oro. Tres metisacas, estocada baja y descabello. Silencio. Estocada algo trasera recibiendo. Oreja. 

Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito.

Se le criticó al presidente que no devolviera al tercero al romperse la mano izquierda durante la lidia. Las protestas no estaban justificadas ya que el reglamento no ampara estos hechos. 

Suerte de varas: 

  1. Escudero I. 589 Kg.. De salida el toro mostró sus condiciones de manso. En la primera entrada al caballo el picador marcó trasero el castigo y el animal salió huyendo al sentir el hierro. En la segunda tuvo el mismo comportamiento. Manso, descastado y blando. 
  2. Coqueto. 526 Kg. En la primera puya el picador le zurro pero en animal empujó sin clase solo con un pitón. En la segunda hizo lo mismo y salió suelto. Manso en el caballo que se dejó torear en la muleta. 
  3. Palomino 533. 515 Kg: En la primera entrada al montado no lo castigaron y el burel no tuvo fijeza. En la segunda entrada el piquero se limitó a marcar el castigo. Manso y blando. No se le vio en la muleta por lastimarse la mano izquierda. 
  4. Espantador I. 518 Kg: Las dos veces que acudió al montado, el piquero no lo castigó y marcó el puyazo trasero. El animal empujó en el peto pero sin fijeza. Mansote y blando. 
  5. Rejonero 563 Kg. .En la primera vara hizo una fea pelea, en la segunda entró al relance y no lo castigó. En la tercera se limitó el piquero a cumplir el expediente pero sin castigarlo. Manso, descastado y con la nobleza del carretón.
  6. Adobero 579 Kg: En la primera vara lo picó trasero y salió suelto al sentir el hierro. En la segunda entrada hizo una fea pelea, limitándose a defenderse. Manseó en el caballo pero en la muleta fue un toro de dos orejas.

Cuadrillas y otros:

El tercero de la tarde se rompió la mano izquierda durante la lidia y el matador tuvo que abreviar la faena. El público protestó el hecho y reclamó al presidente la devolución del toro. En esta ocasión las protestas fueron infundadas.

Destacó en la lidia del tercero Martín Jarocho, dando los capotazos justos. Con los garapullos estuvieron bien Rafael Vioti en el primero, donde tuvo que jugársela ante un enemigo que le echo la cara arriba. En el tercero se lucieron Tomás López y Pascual Mellinas, cada uno con un par. 

En el tercero Joselito Adame quiso recibir a su enemigo a portagayola pero el chulo de toriles no se enteró de las intenciones del matador y abrió el portón antes que el torero se colocara para recibir al toro.

Comentarios:

La tarde iba por unos derroteros poco afortunados, tanto para los espectadores como para los profesionales que se debatían entre los mansos que había aportado en esta ocasión el filósofo ganadero, Paco Medina. Ningún toro destacó en el caballo, se dice pronto, seis bureles, seis mansos de matadero, pero cuando en el tercio de banderillas sufrían una transformación y algunos consiguieron llegar a la muleta ofreciendo el triunfo al matador. Así ocurrió en el sexto, que el toro estuvo por encima del torero, y ese detalle, que pasó desapercibido para el público orejero, no ocurrió lo mismo para el aficionado. 

A pesar que el torero mejicano, Joselito Adame, estuvo por debajo de su enemigo, fue el único que vino dispuesto a triunfar, y eso que su primero se rompió una mano durante la faena de muleta y el matador tuvo que despenarlo, ante un público que sintió como propios los sufrimientos del burel. El torero estuvo a de tocar el cielo en el sexto, a mi humilde entender creo que se equivocó durante la lidia, ya que lo recibió con unos estatuarios que no era lo que su enemigo pedía, ya que en el tercio de banderillas puso muy cara su lidia echando la cara arriba. Pero el torero estuvo firme, algo ventajista y acelerado en las series de redondos, y aunque en determinados pasajes de su faena aprovechaba los viajes de su enemigo, fijó las zapatillas en la arena y consiguió ligar algunas series que encandilaron a los espectadores, ya que su enemigo transmitía también ese don que debe transmitir un toro de lidia, sin embargo dejó en los aficionados ese sabor agridulce que dejan los toros de dos orejas. 

Juan Bautista también tuvo su oportunidad. El primero de su lote le puso en bandeja realizar el toreo que en otros momentos atesoró, pero en esta tarde los duendes no le permitieron lucirse. Sus dos faenas carecieron de ligazón, estuvo en todo momento al margen de lo que requería el toreo que le exigían sus enemigos. En el primero la desconfianza se apoderó de su muleta y le permitió perder en todo momento el sitio, limitándose a perderle pasos en cada muletazo y aburriendo a la concurrencia. En su segundo se limitó a pasar a su enemigo por la muleta como sise tratara de un funcionario que va a su oficina a que pasen sus horas de trabajo. 

Alberto Aguilar en su primero se encontró con un enemigo que le ofreció el triunfo pero el torero madrileño desestimó el ofrecimiento. El torero lo intentó pero no se acopló, a pesar de ligar algunas series estuvo siempre fuera de cacho y usando el pico de la muleta. Al natural mostró una desconfianza impropia de un matador fajado en mil batallas con toros exigentes, pero esta tarde los hados lo abandonaron y solo con ver de la manera que tomaba el estaquillador, era sintomático que no se podía esperar nada del torero. Fue una faena de más a menos. En el quinto y ante un enemigo que señalaba su mansedumbre en cada detalle de la lidia, se lo sacó a los medios y allí llevó a cabo una faena ventajista con muletazos en redondo al hilo del pitón y sin intención de cruzarse en ningún momento. El toro metía la cabeza con nobleza y la única virtud del torero fue que lo mantuvo en los medios, ya que en cuanto le abrió la puerta de su muleta su enemigo se marchó a tablas. Se preguntaría el burel, para que voy a embestir más, si el torero solo tiene recursos para las ventajas. Si fue así, llevaba razón. 



©Pepeíllo.

sábado, 16 de mayo de 2015

15 de mayo de 2015: Tarde de portagayolas

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de la ganadería de Parladé, procedencia, Juan Pedro Domecq Díez, mansos en el caballo, y de desigual presentación y sin rematar, a algunos les salvaba la leña de la cabeza. El cuarto, aplaudido en el arrastre, y el sexto se vinieron arriba en banderillas. 

Terna

  • Miguel Abellán. De blanco y plata. Estocada desprendida entrando a matar fuera de cacho y perdiendo la muleta, aviso. Oreja protestada El toro tuvo una muerte brava. Pinchazo bajo y estocada algo contraria. El toro, herido de muerte seguía embistiendo. Aplausos. 
  • Miguel Ángel Perera. De sangre de toro. Estocada caída saliéndose de la suerte, perdiendo la muleta tras aviso. Aplausos. Bajonazo saliéndose de la suerte y perdiendo la muleta. Aviso y 6 golpes de verduguillo. Silencio.
  • Iván Fandiño: De fucsia y oro. Pinchazo tirándose a ley y estocada que vale. Silencio. Pinchó entrando a matar por derecho y el toro se lo echó a los lomos quedando tendido en la arena inconsciente. Aviso. Al recuperarse volvió a entrar a matar como un cañón y cobró una estocada hasta las cintas. Aviso. Petición.. 

Presidente: D. Javier Cano Seijo 

Fue muy protestada por los aficionados la generosidad del presidente en el premio concedido a Miguel Abellán en el primero de su lote, ya que su faena no fue para tal distinción ni hubo petición suficiente en los tendidos. En el sexto el respetable solicitó la oreja para Fandiño, pero en esta ocasión estuvo más serio en su decisión, ya que no había petición mayoritaria. 

Suerte de varas

  1. Facilón. 527 Kg. En la primera entrada al caballo el piquero no lo castigó y le tapó la salida. El toro no se empleó. En la segunda se limitó a marcar el castigo y además trasero. Manso que no se empleó. 
  2. Triguero. 590 Kg. En las dos entradas que hizo al montado no fue castigado ni se empleó en la pelea. En la primera entrada perdió las manos. Manso en el caballo que se dejó torear. 
  3. Fisgador. 515 Kg: En la primera vara acudió al caballo al relance y fue castigado trasero. En la segunda entrada el montado se limitó a sujetarlo. No se le vio en el caballo y en la muleta se defendió.
  4. Fanfarrio. 605 Kg: Cuando acudió al caballo se defendió como un manso. En la segunda entrada se arrancó de largo, el piquero se limitó a marcar el castigo pero no le tapó la salida. Este hecho fue una novedad- El picador fue aplaudido en su labor. El toro manseó en el caballo y se vino arriba en banderillas.
  5. Histrión. 590 Kg. En la primera vara hizo una fea pelea empujando el peto con un pitón. En la segunda el piquero no lo castigo. Salió suelto en ambas entradas. Manso que se dejó torear.
  6. Jinvilla. 580 Kg: Entró al caballo al relance y se defendió en la pelea. En la segunda vara se arrancó de largo pero no fue castigado y no tuvo fijeza. El burel manseó en el caballo pero se vino arriba en banderillas.. 

Cuadrillas y otros:

La tarde se presentó ventosa y este hecho motivo que los toreros eligieran el tendido 5 para realizar su labor, ya que era la zona de la plaza donde menos molestaba el viento. Al anunciarse dos figuras, el coso registró el primer lleno de la feria. En la colocación de los rehiletes se desmonteraron los toreros de plata Joselito Gutiérrez y Guillermo Barbero, en especial el primero. También estuvo acertado Domingo Siro en el primero, donde en el segundo par lo hizo todo el torero. Joselito Gutiérrez estuvo muy bien en la lidia del quinto. 

Miguel Abellán brindó su primer toro al médico de la plaza, García Padrós. Le llamó la atención a los aficionados que durante la lidia del primero el mozo de espadas de Abellán incitara a los espectadores para que jalearan la faena de su torero. A lo que hemos llegado. Y lo más importante, que nadie tome cartas en este asunto.

Iván Fandiño fue arrollado en el sexto al entrar a matar, quedando tendido inmóvil durante unos segundo en el ruedo. Recuperándose posteriormente. 

Comentarios:

Fue la tarde de las portagayolas, una suerte que no termina de entrar en esta plaza y que no se valora en la medida de la peligrosidad de su ejecución. Miguel Abellán es un torero que la practica con asiduidad, pero Iván Fandiño, no. Seguramente buscaba con estos detalles resarcirse con esta plaza después del fiasco de la tarde de los seis toros. Él sabrá. Lo que diferenció a los matadores fue en la ejecución de la suerte suprema, mientras Fandiño entró ejecutando la suerte por derecho, tanto Abellán como Perera lo hicieron citando fuera de cacho. Lo mismo ocurrió en las faenas de muleta. Tanto Abellán y Perera abusaron del destoreo, citando fuera de cacho y aprovechando las embestidas, sin embargo Fandiño en el sexto consiguió algunos muletazos bajando la mano y rematados en la cadera antes que su enemigo se entregara en la pelea. 

Abellán se encontró en su primero con un enemigo que sabía lo que dejaba atrás y le costaba pasar por el engaño rebañando al final de los muletazos. Al natural le ahogó la embestida con el fin de provocarlo pero el toro no estaba dispuesto a regalar nada. El torero se le vió con disposición y como consecuencia consiguió meter a su público en la faena. El cuarto llegó a la muleta con tranco y los tendidos afines al torero se entregó con lo que el madrileño le ofrecía, que no era ni más ni menos que derechazos al hilo del pitón y citando escondiendo la pierna contraria. El toro le exigió más al torero, pero él no estuvo a la altura. Baste un detalle: en una serie de derechazos, el toro se comía la muleta y el torero le aguanto los dos primeros muletazos, después tuvo que echar mano del pase circular para tapar sus carencias y de paso calentar el ambiente, pero el toreo lo dejó para otro día. Un buen toro que se mereció una muleta poderosa, con ganas de torear pero no de dar pases.

Miguel Ángel Perera no se encontró a gusto con ninguno de su lote. La pureza de su toreo está basada en la templanza de su muleta, pero ayer, ni eso. En su primero y como es habitual, no se cruzó en ningún momento, aunque su enemigo midió mucho sus embestidas, el torero tampoco consiguió meterlo en la faena, limitándose, tanto al natural como en redondos a acompañar el viaje de su enemigo. En su segundo estuvo desconfiado y no se llegó a acoplar en ningún momento. El toreo al natural que practicó estuvo basado en el unipase, aunque el toro metía la cabeza con claridad, pero al parecer el torero no lo vio así. 

Fandiño en su primero se encontró con un enemigo que si lo sometía por bajo perdía las manos, a pesar de esto el torero de Orduña no se acopló con la derecha y cuando lo intentó al natural el toro no tuvo recorrido, terminó ahogándole la embestida. Su segundo fue otro toro que transmitió a los tendidos, al principio de faena se arrancó de improvisto y el torero le recetó dos pases cambiados sin dudar. La faena pasó por momentos de altibajos, consiguiendo algunos redondos templados bajando la mano. Al natural el toro tuvo menos recorrido, pero el torero lo intentó, aguantando en algunos momentos la incertidumbre de su embestida. Al entrar a matar sufrió un revolcón que lo dejó tendido en la arena. Fue un momento dramático, pero afortunadamente, el torero se repuso y pudo acabar con su enemigo.



©Pepeíllo.

viernes, 15 de mayo de 2015

14 de mayo de 2015: Tarde dramatica


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

5 toros de la ganadería de Salvador Domecq, procedencia, Juan Pedro Domecq Díez en la línea de El Torero y un remiendo de de Fidel San Román, lidiado en primer lugar. El juego del ganado fue manso y descastado, llevando a los tendidos el hastío. Han existido ganaderos que con menos motivos han enviado la camada al matadero, seguro que esta ganadería volverá el próximo año. 

Terna: 

  • José Ignacio Uceda Leal. De tabaco y oro. Estocada algo trasera. Silencio. Dos estocadas caídas, 12 descabellos tras aviso y media estocada. Bronca. Tuvo que matar al sexto por cogida de su compañero Jiménez Fortes. Silencio.
  • Diego Silveti. De azul marino y oro. Estocada casi entera, caída y tendida. El toro tarda en doblar. Silencio. Cuatro pinchazos y estocada perpendicular. En el segundo pinchazo fue arrollado por su enemigo sin consecuencias. Silencio.
  • Jiménez Fortes: De verde y oro. Estocada. Aviso. Oreja. En el sexto fue corneado y trasladado a la enfermería con una cornada en el cuello. 

Presidente: D. Justo Polo Ramos 

Señor presidente, hay que picar a los toros. No se trata que salgan del caballo como cadáveres, sino que los picadores piquen en el morrillo y que midan el castigo de acuerdo a las condiciones del animal. En el sexto se pudo comprobar las consecuencias de no ejecutar esta suerte en condiciones. Sobre la oreja concedida a Jiménez Fortes en el tercero, fue un autentico regalo, degradando con ello la seriedad de la plaza a la cual representa. Muy mal presidente. Que unos aficionados luchen por devolver a Las Ventas la categoría que en tiempos atesoró y con estos detalles festivaleros, la condenan a la mediocridad. 

Suerte de varas: 

  1. Marqués. 510 Kg. Al no ser parado de salida y debido a su mansedumbre, el toro campeó a sus anchas por el ruedo, primero buscando la salida y después de un caballo a otro sin que nadie consiguiera pararlo, de paso intentaba saltar la barrera Una autentica capea de pueblo. Manso y descastado. Un toro que le hubiera sacado los colores al ganadero que lo hubiera criado con afición. 
  2. Malecón. 590 Kg. En la primera entrada no se empleó y salió suelto. En la segunda mostró condiciones de manso. El picador le hizo la carioca y salió suelto. Manso, descastado y soso en la muleta. 
  3. Alondro. 533 Kg: En la primera vara se dejó pegar pero no fue castigado y salió suelto de la pelea. En la segunda el picador tuvo que rectificar, el animal se defendió y no se empleó. Manso que presentó dificultades en la muleta.
  4. Fucsia 580 Kg: Lo metieron debajo del caballo, pero el piquero no lo castigó. El toro se enceló en el peto, pero le escasearon las fuerzas. Manso que se ha dejado torear en la muleta, pero sin transmitir a los tendidos
  5. Ganador. 590 Kg. En la primera entrada al montado se dejó pegar y el piquero le tapó la salida, En la segunda vara se limitó a sujetarlo. Mansote y soso en la muleta.
  6. Droguero. 640 Kg: En la primer entrada el piquero no lo castigó. En la segunda vara lo metieron debajo del caballo y el montado tampoco lo castigó. El presidente cambio el tercio sin que el toro fuese picado. El burel se limitó a cumplió en la pelea.

Cuadrillas y otros:

La plaza registró tres cuartos de su aforo en tarde ventosa que molestó en ocasiones a los toreros en el desarrollo de su labor. 

La corrida transcurría con el sopor que originaba el juego de los toros lidiados junto a la poca fortuna de los coletas, hasta que saltó el sexto. Cuando el torero tomó la muleta y a mitad de faena, se quedó al descubierto, fue arrollado por su enemigo y corneado en el suelo. Sufriendo dos heridas en el cuello, una en la región cervical y la otra submandibular izquierda. Fueron momentos dramáticos y cuando el torero era trasladado a la enfermería iba tapándose las heridas con las manos por cuales sangraba abundantemente. 

Con los rehiletes destacó Antoñares en el primero y Vicente Varela en el quinto. 

Comentarios:

Dado el juego que dieron los toros de Salvador Domecq, ningún aficionado se explicaba los méritos que este ganadero había hecho para estar en la feria, pero este es un detalle más de los muchos que se pueden ver en los carteles de Madrid. 

No levanta cabeza el torero malagueño, Jiménez Fortes. Después de recibir a sus dos toros a portagayola, en su primero, escaso de fuerzas, estuvo vulgar con la muleta toreando al hilo del pitón y cuando intentó el natural, el toro no tuvo recorrido por ese pitón. Pero encandiló a un público generoso, que reconoció su disposición, rematando su labor con unas bernardinas ajustadas que le sirvieron para cortar un apéndice. Ya en el sexto y con la ilusión de abrir la abrir la Puerta Grande, recibió a su enemigo a portagayola, aguantando con firmeza el arreón del animal en querencias. Con la muleta, y con un animal que no fue castigado en varas, en el transcurso de la faena el torero se quedó al descubierto y el toro se lo llevó por delante, corneandolo en el suelo de fea manera. Suerte torero, te deseamos una pronta recuperación.

Uceda Leal estuvo pero no demostró nada que justificara su inclusión en la feria. Ni tan siquiera consiguió las estocadas que antaño hacían rodar a los toros sin puntilla. Otro caso que escapa a las entendederas del aficionado, que no sea para relleno de carteles de una feria larga y tediosa y que sirve para hacer caja. En su primero se encontró con dos enemigos, el toro y el viento, pero no se le vio al matador ni un detalle que sacara a los aficionados del sopor reinante. Su enemigo se defendía pero el torero madrileño no encontró la medida en su muleta que templara las descompuestas embestidas del burel. En su segundo se agudizó más la desidia del torero de mostrar una mulera que agradara a los espectadores. Trapazo tras trapazo fue pasando a su enemigo creando en los tendidos un ambiente de tertulia, al no ocurrir en el ruedo nada interesante.

Vista la disposición de Diego Silveti, en los primeros compases de su faena a su primero, muchos aficionados no entendieron su inclusión en el cartel. El torero mejicano venia de recuperarse de una cogida reciente y se le vio sin confianza, limitándose a cumplir el expediente. Cuando un torero se anuncia en una plaza lo hace con responsabilidad. Solo ver la manera que recibió al primero de su lote se pudo comprobar que no venía dispuesto a sacar a los espectadores del aburrimiento. Al primer lance escondió la pierna contraria, continuando con un toreo despegado que unido a la poca acometividad del ganado hacía insoportable aguantar una corrida de estas condiciones. Pasó a su enemigo tanto en redondos como al natural limitándose a acompañar la embestida, dando trapazos fuera de cacho, viéndose desarmado en dos ocasiones. En su segundo lo intentó al natural pero su toreo no se acopló en ningún momento a la embestida del toro al no existir el temple en su muleta. Por el pitón derecho el toro tenía menos recorrido, pero el torero tampoco hizo nada por corregirlo. No hubo transmisión ni del toro ni del matador. Lo único bueno de la tarde es que a las nueve de la noche el espectáculo había finalizado.



©Pepeíllo.

jueves, 14 de mayo de 2015

13 de mayo de 2015: Faena sin hondura

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de la ganadería de El Ventorrillo, procedencia, Juan Pedro Domecq Solís. En general bien presentados aunque el tercero fue protestado por falta de trapío. Mansos, descastados y blandos. El primero, segundo y sexto fueron pitados en el arrastre 

Terna

  • Juan José Padilla. De verde y oro. Metisaca y estocada algo trasera. Silencio. Estocada caída y tendida. Silencio.. 
  • Manuel Jesús, El Cid. De nazareno y oro. 2 Pinchazos, metisaca y estocada caída y atravesada. Silencio. Bajonazo infame. Silencio benevolente.
  • Alejandro Talavante: De gris y oro. Estocada caída. Oreja. Pinchazo, estocada tendida perdiendo la muleta y descabello. Silencio

Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito.

Pasó inadvertida la labor del presidente, solo una objeción, deberían tratar el tema de los picadores, ya que taparles la salida a los toros se ha convertido en una norma. 

Suerte de varas
  1. Cigarrero 537 Kg. En el primer puyazo el burel no se empleó y el piquero le tapó la salida. En la segunda entrada no existió el castigo, pero el montado le volvió a tapar la salida. El toro manso, descastado y blando.
  2. Bravo 592 Kg. En la primera entrada le tapó la salida, el animal empujó sin clase y salió huyendo del caballo. En la segunda el piquero se limitó a sujetarlo. , pero volvió a salir suelto. Manso, descastado y blando. 
  3. Botijito 529 Kg: En la primera vara el picador no lo castigó, el astado se dejó pegar, pero el piquero le tapó la salida, En la segunda manseó y no se empleó en la pelea. Mansote que se ha dejado torear en la muleta
  4. Pianista 538 Kg: En la primera entrada al caballo ni fue castigado ni se empleó. En la segunda el piquero se limitó a sujetarlo. Manso, blando que terminó defendiéndose en la muleta. 
  5. Guardamonte 563 Kg. Se defendió el burel y el picador se limitó a cubrir el expediente. En la segunda no se empleó y el piquero tampoco. Manso y descastado.
  6. Bellotero 521 Kg: En las dos entradas al montado el comportamiento fue de manso. No se empleó en la pelea y salió suelto. Manso y descastado de libro. 

Cuadrillas y otros:

La plaza registró casi un lleno. A pesar que el sol en esta ocasión no brilló la tarde fue bochornosa. 

Ningún picador se libró del vicio de tapar la salida a los toros y es un problema que nadie quiere afrontar, ya que esta suerte está cayendo en desuso. Los montados actúa de esta manera con el beneplácito de sus matadores, otra explicación no cabe. Si estos se pusieran serios y cuando actúan de esta manera los enviaran al paro, ya se cuidarían de realizar la suerte con seriedad. El problema no se soluciona con las protestas de los aficionados 

En el tercero de la tarde, tanto Juan José Trujillo como Julio López, pusieron la plaza boca abajo en la colocación de los garapullos, por tal motivo el público les obligó a desmonterarse. También destacó la cuadrilla durante la lidia llevada a cabo en este toro, donde el animal recibió los capotazos justos. En la parte negativa destacar el sainete que montó la cuadrilla de El Cid al parear al segundo de la tarde. Después de este acto denigrante para la fiesta, lo mínimo que tenían que hacer es retirarse de esta profesión. El toro fue manso pero no para recibir el trato a que fue sometido por Alcalareño y David Saugar, Pirri.

Comentarios:

El tercer toro salvó los muebles de la ganadería. Llegó a la muleta con la fuerza necesaria para que Talavante pudiera someterle con la pañosa, basando la faena en el toreo al natural en la boca de riego y el toro barriera con el morro el albero siguiendo los vuelos de la muleta que le ofrecía el torero. Fue una faena ligada pero impregnada de tintes modernos, donde falto la hondura, ese don que solo tienen los matadores que cargan la suerte y rematan los muletazos para dentro, ganándole al toro terreno en cada muletazo, y no como el toreo que se ha impuesto en la actualidad, donde se torea con temple pero al hilo del pitón y casi siempre los muletazos sirven para acompañan la embestida del burel. En su segundo estuvo breve, ya que el toro, un manso de libro, que nunca debió tener el privilegio de salir por la puerta de chiqueros de ninguna plaza, no le dio la oportunidad de lucirse. 

Padilla por su parte estuvo en su línea de acompañamiento de cartel. Se dedico a levantar el ánimo de los espectadores, primero recibiendo a su segundo con dos largas cambiadas en el tercio y ya con la franela en la mano recibirlo de hinojos en el anillo de la plaza, pero él conoce que esos tremendismos no cuelan en Madrid. Puso voluntad en la colocación de los rehiletes, pero su labor no pasó de ahí. 

El Cid sin embargo se le espera siempre con ilusión en esta plaza, ya que es un torero que antaño encandiló al público, y éste no pierde la esperanza que en algún momento levante el vuelo y se libre de la vulgaridad en que se encuentra sumido su toreo. A El Cid se le esperaba, pero desgraciadamente no estuvo. A su primero en cuanto lo sometía perdía las manos convirtiéndose en un auténtico marmolillo viviente, a pesar de esto al torero de Salteras tampoco se le vio con disposición. En su segundo y ante un manso que acudía al engaño descompuesto, tampoco tuvo la habilidad de someterlo para ver por donde respiraba.. Se le vio desconfiado y sin sitio y cuando lo intentó al natural el toro no tenía recorrido. El burel sin nada que ofrecer a la muleta del torero se marchó a tablas, dando por finalizada su actuación en esta faena.



©Pepeíllo.

miércoles, 13 de mayo de 2015

12 de mayo de 2015: Tarde de despropósitos

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros..

Ganadería

6 toros de la ganadería de Pedraza de Yeltes, de procedencia Juan Pedro Domecq en la línea de María Antonia Fonseca, Matías Bernardos, Aldeanueva y El Pilar. Bien presentados y de romana, de juego variado. El tercero fue aplaudido en el arrastre.

Terna

  • Javier Castaño. De nazareno y oro. Pinchazo saliéndose de la suerte, estocada desprendida y atravesada y dos descabellos tras aviso. Silencio. Estocada trasera y tendida, aviso y 5 descabellos.. 
  • Paco Ureña. De catafalco y oro. Estocada caída, atravesada y tendida perdiendo la muleta. Silencio. Pinchazo y estocada baja. Silencio. 
  • Juan del Álamo: De blanco y oro. Bajonazo de juzgado de guardia y atravesado. División de opiniones. Estocada caída y tendida. Silencio.

Presidente: D. Julio Martínez Moreno. 

Aunque hubo varios aspectos durante la lidia que serían necesarios mejorarlos, su decisiones no influyeron en el desarrollo de la lidia.. 

Suerte de varas

  1. Brigadier 626 Kg. En la primera vara romaneo con poder y empujó con fijeza, pero el piquero le tapó la salida, pero sin el menor pudor como si un manso se tratara. En la segunda vara tardó en acudir al caballo y el piquero se limitó a sujetarlo. Mansote con algo de casta y noble en la muleta
  2. Norteño 574 Kg. En el primer encuentro con el montado se dejó pegar, el piquero rectificó y le tapó la salida, el burel salió suelto, y quién no. En la segunda entrada cumplió en la pelea pero salió suelto. Manso que se ha dejado torear en la muleta.
  3.  Joya 547 Kg: En la primera entrada el piquero se agarró bien, el toro empujó con clase pero le tapó la salida. En la segunda entró al relance y le tapó la salida tambien. Hubo división de opiniones cuando el picador abandonó el ruedo. Al toro no se le ha visto en el caballo en toda su medida, en la muleta ha sido un toro de Puerta Grande. 
  4. Hurante 689 Kg: En la primera vara romaneó y mantuvo al caballo en el aire hasta que lo derribó. Les costó levantar al animal y tuvo que picar el reserva. El toro se durmió en el peto. Se demoró bastante la lidia hasta que los monosabios pudieran poner de nuevo al caballo en pie, mientras tanto estuvieron entreteniendo al toro en el, ruedo, hecho que perjudicó mucho al animal, a lo cual hubo que añadir que durante la lidia el burel recibió un exceso de capotazos. Bravo en el caballo, pero se rajó en la muleta.. 
  5. Bellito 686 Kg. Empujó con fijeza pero lo hizo con un pitón solamente. Se durmió en el peto. Acudió con prontitud de nuevo al caballo y se volvió a encelar en el peto, pero el piquero no lo castigo. Se ha dejado pegar en el caballo pero se rajó en la muleta.
  6. Caralinda 597 Kg: En la primera vara empujó sin clase, y el piquero se limitó a sujetarlo. En la segunda lo castigó en los bajos. Manseó en el caballo, acusó blandura y se defendió en la muleta.

Cuadrillas y otros:

La plaza registró tres cuartos de aforo, en tarde calurosa. En el cuarto fue un espectáculo deprimente ver como los monosabios intentaban levantar al caballo después de haber sido derribado por el toro. Los caballos llevan unas protecciones que cuando son derribados es casi imposible levantarlos ni con la ayuda de los monos. Como dije, un espectáculo deprimente. No terminó con esto la mala organización que existe en estos espectáculos. Cuando se retiró a la enfermería Paco Ureña después de ser arrollado por el cuarto de la tarde, muchos espectadores no se enteraron, por este motivo se corrió turno y en lugar del quinto salió el sexto y lo estoqueó Juan del Álamo. Tampoco en esta ocasión se enteraron que habían cambiado el turno de la lida. Notaron sin embargo que el quinto toro era de capa negra y como el sexto era colorado, la confusión fue enorme. Esto tiene fácil solución: anunciar por megafonía este tipo de cambios, creo que los que acuden a las plazas se lo merecen.

En cuanto a la parte artística, en el cuarto de la tarde se tuvieron que desmonterar Ángel Otero y Fernando Sánchez. Colocaron tres pares de banderillas sensacionales, dándole las ventajas al toro, aunque Ángel Otero en el primer par lo colocó algo pasado, pero las intenciones fueron buenas. En el primero también se lució Fernando Sánchez en el segundo par. 

Sin embargo los picadores, a excepción del primero de Javier Castaño, los demás se limitaron a castigarlos tapándoles la salida y de esta manera fue imposible comprobar el juego de los toros en el caballo. 

Comentarios:

El tercero de la tarde se fue con las orejas puestas, y no tuvo suficiente el torero salmantino, Juan del Álamo, que después de recetarle una estocada muy baja, salió de la cara del toro dando saltos de alegría como si hubiera descubierto la suerte del volapié. Muchos toreros viven en un falso triunfalismo, alimentado por la gente que les rodea y les cuesta salir de ese caparazón. Tiene que ser un animal como el que le salió ayer para que le devuelva a la realidad. Cuando mire hacia atrás y compruebe la oportunidad que se dejó marchar, se acordará de ese toro durante su carrera. Su toreo fue ramplón, descomponiendo la figura, citando fuera de cacho sin cargar la suerte y rematando lejos los muletazos. Tuvo la virtud de adelantar la muleta y llevar al toro prendido en los vuelos de la pañosa, pero los remates no estuvieron a la altura de lo que exigía su enemigo. El toro hacía el avión metiendo la cabeza con nobleza y lo más importante, sus embestidas llegaban a los tendidos. Al retirarse Paco Ureña a la enfermería se corrió turno y el sexto salió en quinto lugar, pero ese toro ya fue diferente. Llegó muy parado a la muleta y el toreo que ejecutó, tanto en redondos como al natural no provocaba la embestida de su enemigo. Su única virtud fue que no se puso pesado. 

Javier Castaño se encontró en su primero a un enemigo que tenía mucho que torear. Al principio de faena lo engancho en una serie de redondos abriendo el compás que llegaron a los tendidos, pero a partir de aquí el torero comenzó a sentirse desconfiado y al intentar el natural el toro no tenía el mismo recorrido, esto unido la poca firmeza del torero le hizo desistir del intento de meter al toro en la muleta. Se pudo comprobar que por el pitón derecho el toro hacía el avión, pero el torero estuvo muy por debajo de su enemigo. El cuarto, al recibirlo de capote se pudo comprobar que la disposición del torero no pudo con la acometividad de su enemigo. La lidia que llevó el animal no fue la más adecuada ya que se le dieron muchos capotazos, hecho que acusó en el último tercio, donde acudía a la muleta con la cara alta, y en redondos le costaba tragarse los muletazos. El torero ante esta situación en lugar de abreviar, se llegó poner pesado.

Paco Ureña se encontró en su primero a un manso que se rajó en la muleta. El torero de Lorca se lo sacó a los medios a pesar de las querencias de su enemigo, que le impedía repetir los muletazos. Cuando ejecutaba el toreo al natural el toro lo arrolló saliendo mermado del revolcón. A pesar de esto intentó el arrimón exponiéndose innecesariamente ante un animal que no le aportaba nada, de esta manera casi se lo lleva por delante de nuevo. Reapareció en el ruedo después de ser tratado por los médicos de la enfermería para torear al sexto. Al tercer muletazo el toro se cayó en la arena, debido a la escasez de fuerzas, por este motivo el torero no lo pudo someter con la muleta. En su intento de agradar se puso pesado, llegando a impacientar al respetable, pero el torero continuó en sus trece de sacar algo de donde no había, casi lo arrolla de nuevo, seguro que era lo que buscaba, encontrar en la temeridad lo que no pudo hacer toreando.



©Pepeíllo.