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lunes, 30 de marzo de 2015

29 de marzo de 2015: Tarde decepcionante


Primera de la temporada.

Ganaderías

6 Toros de distintas ganaderías: Partido de Resina, Adolfo Martín, Cebada Gago, José Escolar, Victorino Martín y Palha. El quinto fue devuelto a los corrales por inutilizarse una pata durante la lidia, en su lugar se lidió un sobrero de Adolfo Martín.

Terna:

Iván Fandiño como único espada: De gris plomo y oro. 1º Pinchazo sin soltar, estocada trasera y atravesada y dos descabellos. Silencio. 2º Pinchazo atravesado y dos descabellos. Silencio. 3º Estocada atravesada y descabello. Silencio. 4º Pinchazo, descabello tras aviso y 4 descabellos. Silencio. 5º Dos pinchazos y estocada contraria. Silencio. 6º Dos pinchazos y descabellos. Bronca.

Presidente: D. Julio Martínez Moreno


Lo mejor que puede ocurrir en una corrida es que el presidente pase desapercibido. Así fue, no obstante devolvió a los corrales al quinto al inutilizarse una pata durante la lidia, en contra de lo que dictamina el reglamento.

Suerte de varas:

  1.  Medallito II. 484 Kg: En la primera entrada al caballo no lo castigaron y en la segunda a pesar de acudir presto se repuchó en la pelea y salió suelto. Mansote, inválido y descastado. Pitado en el arrastre.
  2. Azafato. 483 Kg. Tanto en la primera vara como en la segunda no lo castigó el piquero y el toro no se empleó. El animal mostró una bondad impropia de su encaste. Tímidos pitos en el arrastre.
  3. Primillo. 470 Kg: En la primera vara entró al caballo que tapaba puerta y en la segunda le zurró la badana el piquero titular. Manso, inválido y sin casta.
  4. Curioso. 562 Kg: En la primera entrada al caballo el animal mostró muchos matices, empujó con fijeza, se dejó pegar, terminó defendiéndose y perdió las manos. En la segunda el matador lo puso de largo .en dos ocasiones, la primera se marchó a tablas y la segunda acudió al caballo con tranco y el picador se agarró arriba. Fue emocionante el detalle. El toro se vino arriba en banderillas mostrando casta. Aplaudido en el arrastre. 
  5. Malagueño. 488 Kg: En las dos ocasiones que acudió al caballo se arranó desde el anillo con alegría y en la primera el picador marco el castigo en el morrillo, sin embargo en la segunda marró, una pena. Toro encastado que se rajó en la muleta.
  6. Bonito. 525 Kg. En la primera vara acudió suelto al caballo y se dejó pegar. En la segunda el matador lo puso de largo, el toro se arrancó pero el picador marró con la puya y salió suelto. El animal manso y sin casta. Pitado en el arrastre.

Cuadrillas y otros:

Se guardo un minuto de silencio al finalizar el paseíllo en recuerdo de las víctimas del accidente aéreo producido en los Alpes el pasado día 24. Unos espectadores mostraron unos carteles antitaurinos y el público reaccionó en contra de ellos y antes de que fueran desalojados de la plaza por las autoridades unos espectadores, en un acto incívico, les lanzaron objetos. Las cuadrillas en general brillaron a gran nivel, destacando los pares de banderillas de Jarocho y Víctor Martínez al cuarto, los cuales tuvieron que desmonterarse. También destacaron en la lidia Javier Ambel en el cuarto y Pedro Lara en el quinto. El picador Israel de Pedro recibió una gran ovación al abandonar el ruedo tras picar al cuarto. Lo único negativo en el haber de los toreros de plata es que el sexto no fue parado de salida y el toro se marchó al picador de reserva. En el cuarto toro se tiró al ruedo un espontaneo, pero fue rápidamente reducido por los toreros de plata. El público llenó de almohadillas el albero al terminar el festejo y despidió al torero con una sonora bronca..

Comentarios:

En la inauguración de la temporada en Las Ventas se colocó el cartel de “No hay billetes”. Gran expectación levantó el cartel, solo había que contemplar los alrededores de la plaza para hacerse idea del efecto mediático que había levantado la corrida. No cabía ni un alma en los restaurantes de los alrededores, lo que daba idea del lleno que se produciría en el coso. Así fue, muchos aficionados comenzaron a vivir el espectáculo desde horas tempranas de la mañana, comenzando con el apartado, aunque comer en un restaurante próximo a la plaza fue tan complicado como conseguir una entrad a su precio.

Pero con los prolegómenos terminó todo, el resultado borró de un plumazo las ilusiones que los aficionados habían puesto en ella. La corrida fue un fiasco. Tanto el torero como el ganado no estuvieron a la altura de lo esperado, el juego ofrecido por los toros en el caballo, salvo el cuarto y el quinto, fue pobre. En cuanto al torero le pudo la responsabilidad y muchos detalles de su actuación no cayeron en el saco roto de los aficionados como fue en no cruzarse con ninguno de sus enemigos, trató de hacer la misma faena a los seis mostrando un desconocimiento del ganado al que se enfrentaba. No se le puede torear en la oreja a un Santa Coloma como lo hizo en el quinto, el toro se le rajó y con ello dio al traste con las ilusiones de los espectadores. Hasta se le vio sin esa disposición y garra que ha mostrado en otras tardes. Con el capote y en los quites estuvo vulgar y con la muleta no se acopló a ninguno de sus enemigos.

El primero de la tarde, un “Pablorromero”, llegó a la muleta defendiéndose, pero el torero estuvo fuera de cacho durante toda la faena. Al primero de Adolfo Martín lo citó en redondos dándole distancia, fue en este toro donde consiguió ligar tres muletazos, pero su toreo careció de hondura, no se cruzó en ningún momento de la faena. El tercero, de Cebada Gago, se derrumbó al primer muletazo, pero el torero tampoco sacó de su muleta ningún detalle que hiciera olvidar al inválido que tenía enfrente. En el cuarto y ante un astado de José Escolar, intentó lucirse con el capote, pero le falto trasmitir al público el sentimiento que el torero trató de imprimir al percal. Con la muleta el toro se vino arriba y el torero perdió los papeles, solo encontró refugio en perderle pasos en cada muletazo tratando de librar los tornillazos que su enemigo le tiraba al no encontrar en la pañosa el mando que el toro necesitaba. Al entrar a matar recibió un varetazo El público comenzó a impacientarse. A partir de este momento el torero perdió los papeles y muchos de los aficionados comprendieron que se había terminado la corrida, pero el problema era que aún quedaban dos toros en los chiqueros. El quinto desgraciadamente le sacó los colores, no sabía qué hacer con él, perdió la muleta y siempre citaba desde la oreja de su enemigo. En el sexto mostró su incapacidad moral para tal evento. El toro se encontró muy a gusto en las querencias de las tablas y el torero aprovecho para abreviar. El público también tomó la determinación de abandonar la plaza ante la posibilidad que el torero pidiera el sobrero.



©Pepeíllo.