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sábado, 31 de mayo de 2008

San Isidro 2008 22ª: No hay nada que hacer

29 de mayo de 2008.

Toros de: Palha. Encaste: Baltasar Ibán.
Terna:
  • Luis Miguel Encabo: Bajonazo infame, para cortarse la coleta. Bronca. Estocada muy trasera. Silencio.
  • Sánchez Vara: Estocada trasera y caída. Silencio. Pinchazo, estocada trasera y atravesada. Silencio.
  • Luis Bolívar: Bajonazo infame, pinchazo y estocada baja. Silencio. Metisaca en los bajos. Silencio.

Preside la corrida: D. Julio Martínez Moreno.

Cuando sale la casta, y en raras ocasiones unida con la bravura, no hay nada que hacer. Pocos toreros hay en el escalafón que sepan conjugar en una faena su valor, técnica y conocimiento de los terrenos con el toro que posea dichas virtudes. Ayer pudo verse con claridad que los coletas no brillaron a la altura que requerían las circunstancias, y ante una corrida de este calibre la suerte de varas trató de pasar desapercibida ante matadores, picadores incompetentes en el conocimiento de su oficio y autoridades, y tuvieron que ser los aficionados de siempre, a través de sus manifestaciones, los que obligaron a los coletas a que intentaran ver a los toros en el caballo. No creo que su petición fuera desmedida, ya que la corrida así lo requería.

El primer toro de la tarde puso en aprietos a Luis Miguel Encabo, que lleva tiempo sumido en la vulgaridad y ha perdido la frescura que tuvo en las pasadas temporadas. No pudo con él. En cuanto le presentó la muleta el toro solo le faltó comérsela y el torero se vio desbordado por ambos pitones y sólo tuvo el recurso del toreo ventajista, pero esa fórmula tan usual hoy día es válida para el toro comercial pero para el bravo y encastado no, y lo único que vale es, o le puedes toreando, o te puede el toro, y en este caso ocurrió lo segundo. En el cuarto de la tarde, un toro que acudió con alegría al caballo las dos primeras varas y que se rajó en la tercera, el torero intentó torear fuera de sitio durante toda la faena, y le gritaban desde algunos puntos de la plaza: ”Ponte en tu sitio”. Pues no le pedían nada al torero, y así terminó, claro, haciendo malo a un toro que en manos de un matador de verdad hubiera conseguido un triunfo sonado.

El tercero de la tarde, un toro feo de hechuras que hizo una buena pelea en varas, y eso que el picador le dio con saña, llegando casi al esperpento de no aguantarlo en la montura y caerse del caballo, no lo dejaron ver en varas. ¡Vaya picador! Luis Bolívar lo recibió en el anillo con un pase cambiado y se encontró con un cheque en blanco y al portador, ya que el toro iba de largo por ambos pitones y lo único que tenía que demostrar el torero era que sabía torear aguantándole en su sitio y bajarle la mano para someterlo, pero eso era para nota, el caso es que el toro se fue al desolladero sin torear y el torero sin el cheque. Pero los toros de Palha siguieron dando oportunidades a los toreros, y en el sexto volvió a tener Bolívar la ocasión de salir triunfante, aunque esta vez las condiciones del toro no eran las mismas, pero con la muleta lo único que tenía que hacer era torear y no al uni-pase y perdiéndole terreno al toro. En cuanto se echó la muleta a la izquierda se quedó al descubierto, y claro, la misión del toro es coger al torero en cuanto se descuide, y eso fue lo que hizo, pero afortunadamente la cogida no tuvo consecuencias. Aquí estuvo la clave de su posible triunfo, el torero enrabietado volvió a la cara del toro y con el público a su favor se la tenía que haber jugado y no seguir con el uni-pase, faena que no le proporcionó nada más que el reconocimiento a su voluntad. Otra vez será torero, si se presenta de nuevo la oportunidad.

Al primero de Sánchez Vara le arreó el piquero con ganas y tapándole la salida como si de un manso se tratara. ¿Qué tendrán que hacer los aficionados para que estos “pinchasuvas” tomen en serio su profesión? Ya que nadie se da por enterado, desde la autoridad que no toma las medidas correspondientes y los matadores y empresarios que siguen contratándolos, tendrá que ser el aficionado el que no asista a la plaza cuando vea a estos individuos anunciados en las corridas. Como decía, el primero de Sánchez Vara llegó a la muleta algo parado, pero aún le brindó al torero la oportunidad de hacer el toreo, pero éste se limitó a dar pases sin mando y al hilo del pitón hasta que consumió lo que el toro tenía. ¡Una pena!. Su segundo se dejó pegar en varas todo lo que quiso el piquero, sin tenérselo en cuenta el toro. Un aficionado le gritaba: ¡Eres muy malo picador!. Como consecuencia del castigo llegó a la muleta muy aplomado y el torero no tuvo más remedio que abreviar. En realidad todo se lo tendrá que agradecer a su picador y claro, ante casos como este, el torero tendría que tomar las medidas oportunas y no precisamente marcharse al hotel todos contentos con la convicción del deber cumplido.

viernes, 30 de mayo de 2008

San Isidro 2008 21ª: Seis silencios

28 de mayo de 2008.

Toros de: Valdefresno. Encaste: Atanasio Fernández.
Terna:
  • José Ignacio Uceda Leal: Estocada. Silencio. Dos pinchazos y estocada trasera. Silencio.
  • Curro Díaz: Pinchazo hondo trasero y cinco descabellos. Silencio. Estocada arriba y siete descabellos. Silencio.
  • Salvador Vega: Pinchazo, estocada casi entera desprendida. Silencio. Estocada atravesada. Silencio.

Preside la corrida: D. César Gómez Rodríguez.

Ninguno de los tres toreros dio ayer la medida necesaria toreando para que el público presente les dispensara una humilde ovación por las labores realizadas, y eso que esta plaza está muy fácil este año. Así fue. Los toros de Valdefresno fueron lo que vienen siendo en los últimos años, hasta un aficionado se permitió el lujo de indicarles a los responsables de la plaza que no venga más este ganado. ¿Qué nos apostamos que siguen viniendo? Estas empresas que gestionan el coso venteño deben tener un pacto con los hermanos Fraile ya que estos no faltan nunca a la feria y fuera de ella no hay temporada que no acudan.

Las pocas virtudes que tuvieron los toros se encargaron, primero los piqueros y después los banderilleros, de que no llegaran a la muleta, y si alguna se les escapó, los toreros no supieron aprovecharlas. Por ejemplo, en el segundo de la tarde, que le tocó en suerte a Curro Díaz, un torero fino donde los haya capaz de romperse las muñecas toreando con la misma facilidad que pega la “espantá” al mínimo suspiro de su enemigo, su cuadrilla tuvo que pasar seis veces por la cara del toro para clavar cuatro palos. ¿Dónde está el toro por muy bobalicón que haya sido seleccionado para que se luzca el figura de turno, que no llegue a la muleta avisado? El torero lo intentó, y con ello dio unos muletazos con sabor, pero el toro estaba como ausente en la pelea. Su segundo llegó a la muleta hecho un cadáver debido a muchos factores.

El primero, la mansedumbre, que le llevó a saltar la barrera. La costalada fue de órdago, y así quedó el pobre animal, marcado para toda su vida. En segundo lugar, el picador no midió el castigo y le dio para ir pasando, llegando incluso a taparle la salida. Durante la faena de muleta, en cuanto le bajaba la mano, casi perdía la verticalidad y los aficionados más preocupados de increpar a los responsables del desaguisado que de lo que ocurría en el ruedo.

El primero de Uceda Leal no valía un duro y de mansa condición, no obstante, por si había alguna duda, el picador picó trasero como viene siendo normal en esta profesión, llegando a la muleta con poco recorrido, pero con todo y con eso el torero no pudo con la poca casta que el toro sacó a relucir, claro, al no mandar el torero, quien lo hizo fue el toro, limitándose aquel a darle trapazo tras trapazo. A su segundo lo recibió con unas verónicas ajustadas abrochadas con la media. El picador no picó y lo poco que hizo fue bajo. Debían cambiarle el nombre a esta profesión, cada vez tiene menos sentido.

El primero de Salvador Vega salió huyendo de su primer contacto con el hierro. Sin embargo, en el segundo, apretó y casi derriba, pero el picador llevaba la lección aprendida y para variar le tapó la salida. En la suerte de banderillas tuvieron que darle infinidad de capotazos para colocarlo en suerte, y claro, después quieren que llegue a la muleta para que su matador se luzca, triunfe y le vuelvan a contratar en otras plazas. Es paradójico el comportamiento de los toreros de plata. A su segundo, un toro escaso de fuerzas, el torero no tuvo la habilidad de pararlo de salida, y el Usía a la mínima cambió el tercio. Cuando los picadores hicieron su aparición en el ruedo el toro fue de un picador a otro mostrando su mansedumbre, vamos, como en una capea pero en la llamada “primera plaza del mundo”. En la pelea con el caballo el toro no se empleó y fue protestado por su invalidez, pero el Presidente se debió equivocar y saco el pañuelo blanco en lugar del verde, claro, los aficionados “que no tienen ni idea”, y a la vez son exigentes, comenzaron a gritar eso de: “toro, toro”, etc. El toro metió la cabeza en la muleta pero el torero no supo que hacer con ella.

miércoles, 28 de mayo de 2008

San Isidro 2008 20ª El toreo moderno

27 de mayo de 2008. Corrida de la Prensa

Toros de: Fuente Ymbro. Encaste: Juan Pedro Domecq.
Terna:
  • Miguel Abellán: Estocada caída. Silencio. Dos pinchazos, estocada algo trasera y atravesada y tres descabellos. Silencio.
  • Julián López “El Juli”: Dos pinchazos y metisaca bajo, estocada trasera perdiendo la muleta y ocho descabellos. Pitos. Dos pinchazos y estocada atravesada. Silencio.
  • Miguel Ángel Perera: Aviso, estocada trasera y caída. Petición y saludos desde el tercio. Aviso, estocada baja. Minoritaria petición, saludos.

Preside la corrida: D. Manuel Muñoz Infante



Está claro que el toreo moderno está enfrentado con la casta que de vez en cuando algún animal seleccionado para la lidia lleva dentro, y cuando esta simbiosis se produce los toreros no andan muy finos, ya que se les ve que no están preparados para este tipo de toro. A la mayoría los tienen acostumbrados al torito que va y viene y si a algún ganadero le sale un toro fuera de la condición esperada le borran de la lista porque sus toreros no salen a la plaza a ganarle la partida a sus enemigos, y menos a jugársela, hasta ahí podíamos llegar, que una figura sufra un percance por ponerse en su sitio y sus mentores dejen de facturar corridas durante un tiempo. Ellos salen a hacer su toreo que es el que encandila a las masas. Lo que ocurre es que cuando este caso se presenta, a unos se les ha olvidado el tipo de lidia que cada toro requiere, y otros, sobre todo los más jóvenes, ni la conocen siquiera.

Miguel Ángel Perera venía con la vitola de triunfador en casi todas las ferias que había toreado, y los dos toros de su lote había que torearlos. Su primero, un toro de mansa condición, se tragaba el primer muletazo, pero los otros no, quedándose corto con lo cual había que tirar de é, y no aprovechar el viaje que es lo que la mayoría hacen, y los muletazos que consiguió sacar a casi todos le tocaba la muleta en el remate. Su segundo, un toro encastado que trajo en jaque a los banderilleros de su cuadrilla, ya que cuando clavaban los garapullos salía haciendo hilo y los perseguía hasta las tablas sin hacer caso a los capotes que le presentaban los que intentaban hacer el quite. Con la franela el matador quiso llevar a cabo la faena de salón que están acostumbrados a hacer, y claro, este toro lo que necesitaba era un torero con una muleta poderosa, eso sí, valor no le faltó a Perera para aguantarle las tarascadas que le tiraba.

El Juli anduvo desdibujado toda la tarde y ni siquiera sacó la casta torera que ha demostrado en otras ocasiones. En su primero, y ante un toro que se desplazaba por ambos lados y que el único problema era que punteaba el engaño en los remates, no fue capaz de templarlo y aprovechaba el viaje en lugar de tirar del toro y llevarlo embarcado en la muleta. En resumen, su enemigo vendió caros los pases que tenía y el torero no entró en la puja de la compra. Su segundo, un pavo de desarrolladas velas, se mostró codicioso con el caballo y en la primera vara se durmió recibiendo el castigo, pero en la segunda entrada al caballo el respetable le solicitaba al torero que pusiera de largo al toro, pero el torero no accedió a la petición. En la faena de muleta estuvo ventajista y muy por debajo de las condiciones de su enemigo, consiguiendo algunas series ligadas con el de pecho, pero con las ventajas por delante.

Miguel Abellán fue de primero y con ello evitó la responsabilidad de director de lidia a sus compañeros de cartel y debió pensar que con eso había cumplido, ya que no se molesto en hacer nada excepcional en sus dos enemigos. Su primero, un toro complicado que sabía lo que dejaba atrás, no se puso en su sitio nunca y decidió aliñarlo y despenarlo lo antes posible. En su segundo, en las series que dio, el toro iba por un lado y el torero por otro. Ni entendió a su enemigo ni quiso entenderlo.

San Isidro 2008 18ª: Qué barato está Madrid

26 de mayo de 2008

Novillos de Guadaira. Encaste: Juan Pedro Domecq.
Terna:
  • Manuel Ocaña “El Sombrerero”: Cuatro pinchazos, aviso, y un descabello. Silencio. Bajonazo y un descabello. Oreja protestada. Vuelta al ruedo protestada al novillo.
  • Juan Luis Rodríguez: Estocada, aplausos y bronca cuando saluda. Tres pinchazos aviso y cuatro descabellos. Silencio.
  • José Manuel Mas: Estocada trapera perdiendo la muleta. Aplausos de sombra. Estocada perdiendo la muleta. Silencio.

Preside la corrida: D. Trinidad López-Pastor

Para que a un novillo se le dé la vuelta al ruedo en esta plaza su comportamiento debe ser ejemplar en todos los tercios y, bajo mi humilde opinión, el premio solicitado por el público y concedido por el Presidente de la corrida al cuarto de la tarde, que le tocó en suerte al El Sombrerero, creo que fue excesivo. Si los toreros que lidiaron a Grosero, que así se llamaba el novillo, hubieran tenido más fortuna, posiblemente el burel hubiera demostrado otras condiciones y se hubiera hecho merecedor a ese premio.

Pero, tal y como se desarrollaron los hechos, no dio lugar ni tan siquiera a la duda. ¿Cuántos toros se han ido al desolladero porque han caído en manos de unos coletas que no han querido lucirlo tapándole sus condiciones posiblemente para ocultar sus propias carencias? El caso de ayer no fue tapado porque el novillo puso en evidencia a toda la prole de profesionales que les tocó lidiarlo. Ya de salida estuvo campando a sus anchas por el ruedo y cuando los piqueros salieron fue de uno a otro sin que ningún torero, ya sea de oro o de plata, lo parara. Salió suelto de su primera entrada al caballo de Raúl Reyes en chiqueros, y eso que era el terreno abonado para que hubiera apretado, la siguiente parada fue el picador de reserva, y no se entregó en la pelea y también salió suelto. Cuando el piquero de turno se colocó contra querencias no se emplearon ni toro ni picador ya que éste se limitó a marcar el castigo.

Eso sí, después siguió poniendo en jaque a la cuadrilla del matador. ¡Vaya sainete que montaron para colocar el tercer par! Si estos señores siguen toreando después de la actuación de ayer, algo no funciona en esta fiesta; o los que asistimos no merecemos acudir a las plazas de toros, o los que se visten de toreros son unos incompetentes. Tal y como está la fiesta hay razones para pensar que es lo primero. Pero como dije, la suerte estaba echada, aunque con la muleta el novillo fue ejemplar ya que no se cansaba de embestir por ambos pitones y el torero más que torear lo que hacía era destorear, confundiendo la cantidad con la calidad. No hay más que decir, a quien le guste ese tipo de faena ya sabe lo que tiene que hacer, aplaudir, primero para que le concedan orejas al torero después de un bajonazo infame, y segundo, hasta conseguir que el Usía muestre el pañuelo azul y conceda la vuelta la ruedo a un novillo que se mereció ser aplaudido en el arrastre.

Todo lo que ocurrió antes y después de lo descrito fue una copia. Novillos que se dejaron y que en manos de toreros con gusto se hubieran dado un atracón a torear, y sin embargo los que visitaron ayer el coso venteño se les fue una oportunidad de oro de haber dado un vuelco al escalafón. Si este es el futuro, “arreglaos vamos”. El Sombrerero no sacó a relucir el oficio necesario que necesitaba para solventar la papeleta que le presentó su primero, un novillo que tiraba hachazos cada vez que pasaba en la muleta.

Juan Luis Rodríguez se encontró en su primero a un novillo que le costaba tragarse el segundo muletazo, pero tampoco se puso en el sitio que requería la faena, siempre al hilo del pitón y perdiendo pasos, en una palabra el toreo moderno, llevando a los tendidos el sopor y el aburrimiento. Con su segundo, al novillo le costaba mantenerse en pie, y tuvo que soportar una faena ventajista y a destajo. El pobre animal cuando lo despenó vería el cielo.

José Manuel Mas, para no ser menos que sus compañeros de cartel, anduvo vulgar en su primero, un novillo con las fuerzas justas pero que al no obligarle, toreando al hilo del pitón, el animal soportó con indignación la faena que le propinó su matador. En su segundo nada que no se haya dicho ya.

La novillada no tuvo tampoco un buen principio, muchos aficionados esperaban con impaciencia el tercio de banderillas del primero de la tarde ya que le tocaba parear al torero de plata, Juan José Rueda, “El Ruso”. Pero la providencia es muy caprichosa y ayer quiso ésta que ninguno de los aficionados saliera contento de la plaza, y en primer envite con las banderillas el novillo apretó de lo lindo y El Ruso tuvo que pasar en falso quedando a merced de su enemigo y durante la carrera que tuvo que dar antes de la cornada con el novillo haciendo hilo, no encontró ningún capote a su paso que la evitara. No dudo que muchos lo intentaron pero, o no estaban colocados en su sitio o estaban aún pensado en la siesta que habían dejado a medias en el hotel para venir a la plaza.

martes, 27 de mayo de 2008

San Isidro 2008 17: Aragonés

25 de mayo de 2008

Toros: 3º, 4º, 5º y 6º de Celestino Cuadri. 1º y 2º de San Martín. Encaste: Santa Coloma.
Terna:
  • Carlos Escolar Frascuelo: No pudo matar ningún toro por cogida en su primero. Se lo llevaron a la enfermería.
  • Iván Vicente: Dos pinchazos, estocada atravesada en el toro que mató por cogida de Frascuelo. Silencio. Tres pinchazos, metisaca, cuatro descabellos, aviso y un descabello. Pitos. Cuatro pinchazos estocada caída, aviso y tres descabellos. Silencio.
  • Israel Lancho: Dos pinchazos, aviso, estocada delantera y contraria. Silencio. Tres pinchazos y estocada perpendicular. Silencio. Estocada que hace guardia y estocada desprendida. Petición minoritaria y saludos desde el tercio.

Preside la corrida: D. Julio Martínez Moreno

Ayer confirmó la alternativa el toricantano Israel Lancho de manos del veterano matador Frascuelo, pero desde el comienzo de la corrida, hasta que terminó doblando el último de la tarde, ocurrieron cosas muy interesantes. En primer lugar, la corrida fue remendada al ser rechazados por los veterinarios dos de los toros que había presentado el ganadero titular, Celestino Cuadri, y en su lugar se corrieron dos la ganadería de San Martín. El ganado estuvo bien presentado y, aunque blandos en general, se dejaron ver en el caballo, y con la muleta hubo toros que llevaban la vitola de puerta grande, pero en algunos casos la franela no encontró el lugar adecuado y en otros fue el acero quien se encargó de cerrar la puerta del triunfo cuando éste llamó al torero.

El principio y el final de la corrida tuvieron dos caras opuestas. Mientras que a Frascuelo se lo tuvieron que llevar sus compañeros a la enfermería debido a una cogida en su primer toro, Israel Lancho estuvo a punto de salir por La Puerta Grande ante un toro encastado y bravo de la divisa titular de nombre Aragonés. Entre medias quedaba Iván García, que se encontró con el tercero de la tarde que lo desbordó de salida comiéndose el capote, y en la faena de muleta el torero no encontró los recursos toreros ni el sitio que reclamaba su encastado enemigo.

Todo lo que había realizado Frascuelo antes de ser corneado tuvo un aroma torero que hizo que brotaran de los tendidos los primeros olés de la tarde. Le recetó unos doblones de castigo con la pierna arqueada, que todos los presentes nos preguntamos que cómo un torero como él no se había estrenado aún en esta temporada, pero así funcionan los despachos de los que controlan el mundillo taurino. Al sacárselo al anillo se echó la muleta a la izquierda y al segundo natural el toro se lo llevó por delante, dejando a sus compañeros la papeleta de tener que lidiar una corrida de las denominadas duras. Así es el toro encastado, por ese motivo las figuras no quieren ni verlo.

El aficionado ya se había hecho la idea de que lo mejor que podía pasar era que los dos coletas salieran de la plaza andando. Afortunadamente así fue, lo que no esperaban era que un torero novel diera un recital de toreo al natural en el centro del anillo y ante un toro encastado y bravo. Israel Lancho desgranó sobre el albero una faena de menos a más después de un principio titubeante al citar desde los medios con un pase cambiado y una serie de redondos algo embarullada.

Todo lo que vino después fue un regalo inesperado para esta afición que tarde tras tarde asiste a la plaza y espera impacientemente que en una de ellas se produzca el milagro de ver salir por toriles unos toros tal y como la madre naturaleza los concibió y que en los burladeros estén vestidos de luces unos toreros con ganas de triunfar de la única forma que se puede hacer en una plaza de toros, toreando. No creo que sea pedir mucho.

domingo, 25 de mayo de 2008

San Isidro 2008 16ª : Sin medida

23 de mayo de2008

Toros de: Victoriano del Río. Encaste: Juan Pedro Domecq.
Terna:
  • Morante de la Puebla: Estocada habilidosa algo atravesada. Un aviso y descabello. Silencio. Aviso, pinchazo, segundo aviso, estocada tendida, trasera y caída. Oreja con protestas.
  • El Juli: Estocada contraria atracándose de toro. Silencio. Dos pinchazos, estocada trasera, aviso y tres descabellos. Aplausos.
  • José M. Manzanares: Pinchazo y estocada desprendida perdiendo la muleta. Silencio. Estocada habilidosa tendida. Aviso. Aplausos.

Preside la corrida: D. Manuel Muñoz Infante

La suerte de varas se ha convertido casi en un trámite, porque salvo a los reducidos aficionados que asisten a la plaza, al público en general parece importarle poco, ya que sólo vibran con la labor del torero cuando toma la franela y le receta a su enemigo los doscientos pases que exige el toreo de hoy. También debe ser complicado para los ganaderos encontrar el toro que sea bravo y encastado con el caballo y después se deje torear con la muleta. Pero el que tiene en sus manos la llave del comportamiento del toro durante la lidia es el picador, ya que es quien debe aplicar la medida exacta del castigo que cada toro necesita.

En la corrida de ayer hubo de todo, toros escasos de fuerza, como el primero, segundo y sexto, otros que se dejaron pegar en el caballo como el tercero y cuarto, pero los piqueros anduvieron cargando el castigo sin medida y tapándole la salida como Barroso en el tercero, no obstante, este toro tuvo recorrido en la suerte de banderillas, hecho que le permito a J. J. Trujillo lucirse en dos pares, pero a la muleta llegó con poco recorrido y se encontró con un torero frío y una tarde de viento racheado, y la faena que le aplicó Manzanares estuvo llena de toreo moderno, es decir, fuera de cacho y sin temple. Si el picador hubiera medido el castigo posiblemente hubiera brindado la oportunidad a su matador de encontrarse con un toro distinto al que le dejó.

El que sí encontró la medida fue Morante a su segundo, un toro que derribó en el caballo motivado por la impericia del picador y que el segundo puyazo sirvió para cubrir el reglamento. El torero debió sufrir una transformación de personalidad, comparando su actuación con su primero, ya que realizó los dos quites al inhibirse El Juli en el que le correspondía. La faena de muleta fue larga y variada, con altibajos incluidos, tan larga fue que le dieron dos avisos y el torero seguía toreando, sin importarle que le dieran el tercero y le echaran el toro al corral. Dio series de redondos largos y templados y algunos muletazos con pellizco, como otros sacándose el toro para afuera, restándole con ello plasticidad a la faena. Realizó un abaniqueo vistoso acompañado de un kikiriquí y rematado con un molinete belmontino. La pena fue que pinchó y eso dividió a los sectores de la plaza en cuanto al trofeo concedido. Su primero no fue picado y durante la lidia mostró signos de flojedad y el torero no se acopló, pero sacó algún muletazo suelto con sabor torero.

El primero de El Juli, como dije, anduvo con las fuerzas justas, pero el principal enemigo que tuvo el torero fueron las rachas de viento que aparecieron durante la tarde. En la faena de muleta no se acopló a su enemigo y le tocaba el trapo en cada pase. En redondos tampoco se lució ya que se unió la escasez de fuerzas del animal con las ventajas que el torero sacó a relucir. A su segundo, un burel de finas agujas y de escaso trapío, el picador le castigó con saña y para ello se salió a los medios con el toro. Con la muleta estuvo dentro del toreo que se puede esperar de él. Dio unas series de redondos muy templados a media altura y cerradas con el de pecho, pero al natural no se acopló ya que el toro se quedaba corto y sufrió un desarme. Pero le dio un gran pase de pecho de pitón a rabo.

Su segundo, un toro justo de fuerzas, no fue picado las dos veces que entró al caballo, le dio dos series de redondos templados y a media altura, continuando con dos series de redondos ligadas y cerradas con el de pecho, pero al natural el toro no tenía recorrido y lo desarmó cuando el torero se puso en su sitio para provocar la embestida de su enemigo. Dio un gran pase de pecho cerrando una vulgar serie de redondos.

sábado, 24 de mayo de 2008

San Isidro 2008 15ª : No hay quien de más

22 de mayo de 2008

Toros de: Salvador Domecq: Encaste: Juan Pedro Domecq. En la línea de El Torero. Sobrero de Guadalest. Encaste: Torrestrella. Sobrero de Navalrosal. Encaste: Núñez.
Terna:
  • Iván Vicente: Estocada trasera, contraria y atravesada. Aviso, y dos descabellos. Aplausos y pitos cuando saluda. Estocada baja. Saludos con protestas.
  • César Jiménez: Pinchazo, estocada y un pinchazo. Silencio. Pinchazo, aviso y estocada. Silencio.
  • Eduardo Gallo: Pinchazo y estocada. Silencio. Estocada. Silencio.

Preside la corrida: D. Julio Martínez Moreno

No creo que quepa más vulgaridad en esta fiesta en la que hemos tenido la suerte o la desgracia de caer. En la corrida de ayer se pudo comprobar que el toreo moderno que llevan a cabo los coletas actuales está a contraestilo de los toros que salen por chiqueros, si es que estos muestran algo de la raza a la cual pertenecen, porque si son pastueños, no molestan a las figuras en sus “grandes gestas de muleta”, se dejan pegar doscientos muletazos, creo que no merecen llamarse ni toros tan siquiera.
Ni un quite que mereciera la pena destacar durante la lidia de ocho toros, ya que dos fueron devueltos por invalidez de los anunciados, lo que se dice, nada de nada. ¡Vaya tarde! El público conversando con los compañeros de asiento, ya que en el ruedo no se producía nada que llamara su atención, y el que no se hablaba con ellos supongo que estaría peleándose con el sopor que originaba el bochornoso espectáculo. Dicho esto, estuvimos sentados en nuestros asientos hasta las nueve y media de la noche, dos horas y media de duración, y supongo que a cada uno le dio tiempo para reflexionar sobre: ¿Qué he hecho yo para merecer esto¿ o, ¿qué hace una persona como yo, en un sitio como éste?. Pues, ya que estuve, trataré de contarlo.

Iván Vicente se dejó ir un cuarto toro para haber bordado el toreo o por lo menos intentarlo, pero ni por esas. Se limitó a dar pases y más pases a un enemigo con genio pero que se dejaba torear, sólo hacía falta hacerlo. Su primero, un toro que le rompió la taleguilla en el primer muletazo, mostró genio y arreaba pero el torero tenía que haber mostrado otra disposición, porque para eso se viste de torero.

César Jiménez estuvo ventajista y en cuanto se ponía en su sitio no sabía como rematar los muletazos, llevando a cabo un toreo muy amanerado que es lo único que le ha quedado de su anterior etapa. En su segundo estuvo a merced del toro, fuera de cacho y no encontró nunca el sitio que tenía delante del toro.

Eduardo Gallo toreó sin enjundia a su primero con muletazos largos pero sin calar en los tendidos. Este torero casi siempre acaba igual, aburriendo al toro y al público. El sexto de la tarde fue un toro que se dejó torear en la muleta, un toro sin problemas que el torero no aprovechó. Él sabrá porqué.

viernes, 23 de mayo de 2008

San Isidro 2008 14ª: El rey de avisos

21 de mayo de 2008

Toros de: Alcurrucen. Encaste: Carlos Núñez, línea Parladé- Rincón.
Terna:
  • Enrique Ponce: Sartenazo, pinchazo tendido. Aviso y un descabello. Pitos. Estocada trasera y caída. Aviso. División de opiniones.
  • Sebastián Castella: Pinchazo sin soltar, aviso estocada tendida y trasera. Aplausos. Metisaca en los bajo, dos pinchazos y estocada casi entera baja. Tímidos pitos.
  • Morenito de Aranda: Dos pinchazos, se echa el toro el puntillero lo levanta, aviso, se echa de nuevo para no levantarse más. Saludos desde el tercio. Estocada desprendida por derecho. Saludos desde el tercio.

Preside la corrida: D. Julio Martínez Moreno


El ganado salió manso y el mejor lote se lo llevó el torero arandino, pero algunos se vinieron arriba en la muleta y llegaron a pedir los papeles a Ponce y a Castella, pero estos tardaron demasiado en buscarlos y el presidente estuvo mandándoles avisos exceptuando el quinto y el sexto. Es lo que llaman el toreo moderno en su pura concepción, además con el maestro de la tardanza en la lidia presente, este es Enrique Ponce. A ese torero hay que agradecerle esas faenas largas, en algunas ocasiones tediosas y oscuras, tanto, que muchas veces no llegan al aficionado medio, sólo a los que entienden de esto y comen del pesebre que el torero les pone, poniéndole por las nubes y, como decía un ganadero de postín, haciendo la crítica sin haber ido a la plaza.
En su primero, un toro manso que se dejó pegar en varas, con el percal no encontró la medida que el toro le pedía, consiguiendo sólo dos muletazos templados cuando le bajó la muleta y llevó al toro muy toreado, y no los doce minutos que estuvo intentando acoplarse a su enemigo sin saber/querer por dónde tenía que empezar. Su segundo, un manso que salió enterándose de todo y que el piquero le pegó con saña, llegó a la muleta con la intención de no tragarse dos pases seguidos. El torero sólo consiguió darle una serie corta de redondos que era lo que el toro necesitaba y no el toreo ventajista que siguió después, siendo poco bagaje para una figura como Ponce.
Castella quiso pero no pudo con su primero, un manso de casta que le plantó cara en el último tercio en el centro de la plaza pero que se le rajó cuando el torero comenzó a embarullarse y no continuar en la línea que comenzó, es decir, intentar ganarle la partida a su enemigo con poder en cada pase. El toro se marchó a tablas y aquí se acabó todo. En su segundo, un toro con las fuerzas justas, no estuvo fino Castella, fuera de cacho, metiendo pico, en fin, sin sitio. Espero que su cabeza quede amueblada cuanto antes para el bien de la fiesta, ya que tanta vulgaridad no cabe en ella.
Que sí, que si no, los rumores que corrían por los tendidos no daban segura la participación de Morenito de Aranda en la tarde de los “Alcurrucenes”. Que si Ponce no quería venir de primero y buscaban un torero que confirmara, que si Serafín Marín estaba bien en la corrida anterior sería él el elegido y así cumplía el contrato que había firmado de dos corridas con la empresa y no había cumplido por faltar a su primera el martes 13. En fin, rumores y rumores, pero todos fundamentados. El caso es que al final vino Morenito y el público agradeció su participación.
Después de parar a Risueño, que así se llamaba su primero, lo envolvió en los aromas de su capote en el centro del anillo y le dio unas verónicas que levantaron del sopor a los espectadores. Con la muleta estuvo y no estuvo y la faena estuvo llena de altibajos, ya que el toro tenía poco recorrido. Dio un pase de pecho de pitón a rabo, durmiéndose en la suerte como cierre a una serie de recibo, pero el torero tenía que haber cruzado la frontera, esa frontera que da la confianza y que marca la diferencia de los buenos toreros, para provocar un poco más la embestida de su enemigo. Como remate a una serie vulgar de naturales dio un pase de pecho muy bueno que fue “oleado”. ¿Qué pasó después? Que falló a espadas y perdió la oreja que tenía ganada. En su segundo, un toro que no se entregó de salida en el capote, le hizo un quite muy templado y con la muleta dio dos series de redondos muy templados y bien rematados. El toro comenzó a quedarse corto por ambos pitones y al torero le faltó tirar más de muleta, pero se conoce que eso era para nota.

miércoles, 21 de mayo de 2008

San Isidro 2008 13ª: Se hizo el silencio

20 de mayo del 2008

Toros de: Las Ramblas: Encaste: Juan Pedro Domecq.
Terna:
  • Juan Bautista: Bajonazo saliéndose de la suerte. Silencio. El toro incomprensiblemente, aplaudido en el arrastre. Estocada habilidosa, saliéndose de la suerte. Silencio.
  • Serafín Marín: Media atravesada que vale. Silencio. Pinchazo y estocada desprendida. Silencio
  • Matías Tejela: Estocada baja y tendida. Silencio. Estocada trasera, dos descabellos. Silencio

Preside la corrida: D. César Gómez Rodríguez.

Seis silencios se ganaron los toreros ayer en su actuación en el coso venteño. Sólo hubo aplausos en el arrastre del primer toro, un burel que anduvo mostrando su mansedumbre durante toda su lidia y la única virtud que tuvo fue que se dejó pegar cuantos muletazos le dio el torero, pero de eso a aplaudirlo en el arrastre, va un abismo. Pero no olvidemos que el público es El Respetable y para eso paga. Hasta aquí podíamos llegar.

El albero de Las Ventas fue ayer testigo de la mansedumbre de los toros de Las Ramblas, y de la poca disposición de los toreros para la lidia. No obstante hubo toros que se dejaron con la muleta, que es lo único que persiguen estos ganaderos, criar al toro para el lucimiento del torero en la muleta, olvidándose de los aficionados que son los que acuden a los espectáculos esperando que salga el toro bravo y con casta que haga una pelea en el caballo digna de su raza, pero para evitar esto ya se han cuidado los ganaderos y en ultima instancia los mentores de los toreros.

Qué importa que salga bobalicón, que se deje pegar doscientos muletazos, que sea encastado y bravo y complicado para la lidia, si después salen los toreros que se anunciaron ayer, y no son capaces de aprovechar las cualidades que algunos enemigos les pusieron en bandeja de plata para su triunfo. Daba pena ver a un Juan Bautista, torero señero el año pasado, darle pases y mas pases a su primer enemigo, manso de solemnidad, a destajo y con prisa, como si sus incentivos económicos dependieran de la cantidad de pases que diera, desde luego, los aficionados no pagaron para eso.

A su primero, justo de presencia, Serafín Marín no quiso ni verlo con el capote y aparte de no esforzarse en dibujar alguna verónica, o por lo menos intentar pararlo, el toro lo desarmó. En la suerte de varas el picador lo único que hizo fue sujetarlo ya que picar, lo dejó para otro momento. Con la muleta el torero estuvo muy moderno, propio de su juventud, realizando el toreo que a ellos tanto les gusta, y no se a quien mas. Su segundo, un toro feo de hechuras, cariavacado, que no gustó mucho a la parroquia asistente, no se empleó en el caballo, ni el toro ni el picador, sería porque no hacía falta. Con la muleta templó algunos derechazos pero porque se equivocaría, ya que a continuación volvió a sus ancestros, es decir, a colocarse fuera de cacho, no rematar los muletazos y perder pasos a diestro y siniestro, nunca mejor dicho.

Matías Tejela está muy lejos de ser aquél torero que le permitió coger el tren de las figuras en el 2005, cuando salió por La Puerta Grande de Las Ventas. Dada su situación, era muy expuesto presentarse en estas condiciones en esta plaza después de haber sido cogido recientemente en Francia. Su primero necesitó un torero que le hubiera echando la muleta abajo y le hubiera enseñado el carnet de matador, pero parece ser que se lo había dejado en le hotel. En su segundo, y ante un toro que le molestaba embestir, el torero tampoco se molesto en enseñarle y buscarle los terrenos adecuados.

martes, 20 de mayo de 2008

San Isidro 2008 12ª: En novillero

19 de mayo del 2008

Novillos de: La Quinta Encaste: Santa Coloma. Algunos con escaso trapío.

Terna:
  • Daniel Martín: Metisaca, dos pinchazos Aviso y estocada contraria Algunos aplausos. Estocada tendida. Silencio Tuvo que matar al 5º de la tarde por cogida de El Payo. Silencio
  • Octavio García "El Payo": Dos pinchazos, dos descabellos. Saludos desde el tercio. El novillo aplaudido en el arrastre. Cogido al hacer un quite en su segundo
  • Pepe Moral: Pinchazo, estocada desprendida,. Aviso y dos descabellos, Silencio Estocada. Silencio

Preside la corrida: D. Manuel Muñoz Infante.

Siempre se ha dicho que un novillero, independientemente de su manera de interpretar el toreo, tiene que venir a esta plaza “en novillero”, es decir, a demostrar que quiere ser torero y a salir por la Puerta Grande, y si la desgracia se hace presente, por la puerta de la enfermería. Eso fue lo que hizo El Payo, y lo hizo muy bien hasta que fue corneado en su segundo al hacer su quite El resultado para cada uno de los coletas fue muy distinto, tanto Pepe Moral como Daniel Martín parecían dos figuras de la actualidad interpretando el toreo moderno, sin embargo, su compañero de cartel sacó a relucir el toreo bueno y variado que lleva dentro. Esperemos que siga por este camino y ofrezca a los aficionados tardes como la de ayer que buena falta le hace a la fiesta.

A su primer novillo y como tarjeta de visita le recetó cinco verónicas a pies juntos sin inmutarse y al recogerlo de nuevo le dio dos chicuelinas en el centro del ruedo rematadas con una revolera que fueron muy aplaudidas. Puso al burel en suerte galleando y aunque fue muy mal picado por Jesús Vicente, no debió tenerlo en cuenta porque demostró sobre el albero que era un alma caritativa. En la segunda vara hizo el quite Pepe Moral al cual respondió El Payo, hecho que el público agradeció.

El novillo siguió embistiendo hasta poner en bandeja el triunfo del torero y éste lo aprovechó como se aprovechan las oportunidades; toreando, le dio tres pases cambiados de recibo, uno de pecho y remató con el pase del desprecio que puso a tono a los tendidos. Dio series de redondos y de naturales ligadas, toreando, hasta que el animal llegó al límite de su entrega, tanto de nobleza como de bravura, pero la suerte de matar ya no dependía de el, estoy seguro que si hubiera dependido hubiera colaborado con agrado, pero aquí el torero creo que se equivocó al entrar a matar en la suerte contraria. El resultado es que falló a espadas perdiendo con ello los trofeos que hasta el momento tenía en sus manos.

A su segundo lo recibió en la boca de riego con unas talaveranas, poniéndolo en suerte ante el caballo que montaba Tito Sandoval que lo picó en la divisa. El torero realizó el quite con el toreo variado que había demostrado hasta el momento, chicuelinas, talaveranas y, la consiguiente cogida. Como dije, o por la puerta grande o por la de la enfermería. En esta ocasión salió cruz, le deseamos que se recupere pronto y que vuelva a los ruedos con la misma ilusión y torería con que se ha marchado de éste.

Queda por reseñar que el tercer novillo no tuvo la presencia que requiere una plaza de primera y los aficionados no entendieron como había pasado el reconocimiento, en su haber sólo tenía el encaste de donde provenía. El comportamiento del ganado ofreció a los toreros la oportunidad de triunfo y que tanto Daniel Marín como Pepe Moral no supieron/quisieron aprovechar, demostrando sobre la arena venteña el toreo vulgar que en la actualidad atesoran.

lunes, 19 de mayo de 2008

San Isidro 2008 11ª: Ciencia exacta

18 de mayo del 2008

Toros de: Samuel flores, 3º, 5º y 6º y Manuela Agustina López Flores, 1º, 2º y 4º.: Encaste: Ambas procedentes de Gamero Cívico. 1º y 2º, sobreros de: Fernando Peña y El Jaral de la Mira, respectivamente. Encaste Baltasar Ibán.

Terna:
Luis Francisco Esplá: Estocada caída saliéndose de la suerte. Silencio. El toro aplaudido en el arrastre. Estocada arriba, tendida y atravesada saliéndose de la suerte. Silencio
Pepín Liria: Pinchazo, pinchazo hondo caído y atravesado, un descabello. Silencio. El toro aplaudido en el arrastre. Pinchazo, bajonazo tendido que vale. Silencio.
Paúl Abadía "Serranito": Aviso, pinchazo en los bajos, estocada caída y atravesada. Silencio. Media estocada atravesada saliéndose de la suerte y atravesada, un descabello Aviso y cuatro descabellos. Se echa el toro.

Preside la corrida: D. César Gómez Rodríguez.

No cabe duda que la crianza del toro de lidia no es una ciencia exacta, ya que al mínimo descuido del ganadero se le llena la ganadería de mansedumbre, bien porque un semental de buena planta y que haya depositado toda tu confianza en él no cumpla con las expectativas esperadas, o que ante el buen resultado de sus toros las figuras del momento soliciten su ganado, y dejándose llevar por la avaricia, ceden en exceso las peticiones y descuidan las formas de selección que los han encumbrado como buenos ganaderos, valiéndole todo lo que nace en su cabaña, hasta que llega el momento del estrepitoso fracaso. A partir de aquí todo es una ciencia exacta; las figuras dan la espalda al ganadero en cuanto que sus toros no cumplen las garantías exigidas por ellos, y después, volver a empezar.

Eso es lo que se vio en el encierro que trajo ayer a Las Ventas el ganadero Samuel Flores, una ganadería emblemática dentro del campo bravo de nuestro país, y posiblemente por abuso en las exigencias a las normas de crianza del toro de lidia, no haya encontrado aún el camino de los éxitos de otros tiempos. Ayer el comportamiento de sus toros fue de autentica mansedumbre aunque hubo algunos que se dejaron torear con la muleta, lo que ocurre es que tampoco hubo toreros que supieran aprovechar las condiciones que les ofrecieron.

Esplá, en su primero y ante un sobrero de Fernando Peña, anduvo sin sitio, y en el tercio de banderillas se limitó a cumplir. Con la muleta estuvo por debajo de sus dos enemigos, y en el primero de la tarde se limitó a bailar alrededor del toro sin acoplarse, y toreando en redondo su enemigo lo superaba en cada muletazo. En el cuarto y ante un burel a la defensiva, no quiso ponerse en su sitio ya que cuando lo hacía el toro se desplazaba bien, sobre todo cuando le daba los adentros. En fin, esperemos tiempos mejores de este torero, si no es toreando, por lo menos apoderando algún torero y enseñándole las reglas básicas del buen lidiador ya que el no ha querido mostrarlas en sus comparecencias en esta feria.

Pepín Liria se despedía ayer del público de Madrid y éste le obsequió con una ovación nada mas terminar el paseíllo. Lo que vino después, ya se sabía, Liria es un torero de mucho valor, pero algo limitado en su forma de interpretar el toreo, tanto con el capote como con la muleta. En su primero y ante un sobrero de El Jaral de la Mira, estuvo muy digno con el capote, pero con la muleta el toro se desplazaba muy bien y el torero también, pero, al revés. Fue una pena que este torero de casta no supiera acoplarse a su enemigo, ayer tenía todo a favor para haber triunfado, pero..... En su segundo la misma historia, y creo que mejor es dejarlo.

A Serranito se le vieron buenas maneras tanto en el manejo del percal como de la franela, donde destacó una media verónica de consumado estilo en el quite que hizo al segundo de la tarde. En su primero no se acopló a las condiciones de su enemigo estuvo por debajo de el, ya que fue un toro que cuando le bajó la mano se desplazaba con clase y metía la cabeza como la seda, pero el diestro abusó del toreo moderno, es decir, no presentar la muleta "planchá" y citar con la suerte descargada. Allá él, si no llega a figura que no sea porque no le hemos dicho lo que ha hecho mal. Su segundo, bizco del pitón izquierdo y que los aficionados no entendieron como no fue rechazado en el reconocimiento, fue un toro que manseó como todos los de su camada, y en la faena de muleta le costaba humillar, con lo que el torero lo intentó por ambos pitones pero el toro no quería pelea por ninguno de los dos.

domingo, 18 de mayo de 2008

San Isidro 2008 9ª: Democracia

16 de mayo de 2008

Toros de: Marqués de Domecq. Encaste: Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio.
Terna:
  • Rafaelillo: Estocada trasera perdiendo la muleta. Aplausos y pitos cuando saluda. Estocada trasera, caída y atravesada saliéndose de la suerte. Silencio.
  • Iván Vicente: Estocada trasera, caída y tendida. Aviso y cuatro descabellos. Silencio. Estocada desprendida. Silencio.
  • Javier Valverde: Dos pinchazos. Se echa el toro y se levanta, otros dos pinchazos. Silencio. Pinchazo trasero y estocada baja. Aplausos y vuelta con protestas.

Preside la corrida: D. César Gómez Rodríguez.

La corrida de toros es un espectáculo donde el público puede expresar su opinión y a través de ella marcar el curso de la misma. El pago de la entrada le da permiso a opinar sobre la actuación de los participantes, pero teniendo en cuenta que existe un código ético que sirve para calificar con la máxima igualdad la actuación de los protagonistas, teniendo en cuenta determinados factores como; condición de figuras, lo que cobran y, sobre todo, el ganado que torean y las condiciones que ofrecen en la lidia.

Con relación a la calificación de los toreros, hay plazas que son más exigentes que otras, se ha escrito mucho del rigor con el que el aficionado de Las Ventas trata a los toreros, tanto durante sus actuaciones como a la hora de premiarlas, y es precisamente aquí donde se producen con frecuencia discrepancias de opiniones entre determinados sectores de la plaza. Ayer, sin ir más lejos, vivimos una de ellas. En el sexto de la tarde, el público solicitó la oreja para Javier Valverde que el presidente no concedió al ser la petición minoritaria. Como premio de menor cuantía el torero dio la vuelta al ruedo. Este hecho fue protestado por parte de los espectadores ya que consideraron que el torero no había estado a la altura de las circunstancias para merecer ese premio. Esto es lo que se llama “Democracia en estado puro”. Cada uno opina lo que siente y a veces, lo que quiere.

Comenté anteriormente que hasta para la petición de los premios existen unas normas y que éstas debían cumplirse con rigor. La faena que realizó el torero era una de esas que calan en los sentimientos del público, ya que al ser volteado el torero por su enemigo, sin consecuencias, durante la faena de muleta, y con la taleguilla destrozada, siguió toreando hasta que despenó al burel. Pero no hay que olvidar que mató de un pinchazo y una estocada baja, y sin entrar a valorar su actuación con meticulosidad, estuvo por debajo de las condiciones del toro y el premio solicitado fue excesivo.

El ganado que envió El Marqués de Domecq tuvo problemas en el reconocimiento, donde le rechazaron dos toros y tuvo que completarla con otros de los ocho que había traído. Su presentación fue muy desigual y salió escasa de fuerzas y mansa, pero sacó casta y esto fue un inconveniente para los toreros. El primero del lote de Rafaelillo, un toro atacado de kilos, anduvo buscando la salida y al no encontrarla su único recurso fue mansear. En la faena de muleta fue un toro sin recorrido y midió mucho al torero y al echarse la muleta a la izquierda casi le levanta los pies del suelo, pero el murciano tampoco intentó hacer la faena que el toro requería. Su segundo se quedó sin picar debido a la escasez de fuerzas, y las pocas que tenía las dejó para la faena de muleta, pero Rafaelillo, excepto en dos muletazos bajándole la mano, no le encontró el sitio que el toro demandaba ya que le costaba tragarse los pases.

A Iván Vicente le devolvieron el segundo de la tarde, un toro justo de trapío e inválido, corrió turno y salió en su lugar el quinto. Un toro que no fue picado, y en la faena de muleta creo que se equivocó en su planteamiento. Lo recibió con unos pases por alto y en cuanto se descuidó, el toro le puso los pitones en el cuello. Debió bajarle la mano para enseñarle al toro quién era el que mandaba. Todo lo que vino después fue consecuencia de lo mismo. Toreó al hilo del pitón, tanto en redondos como al natural, no remataba los pases y en algunos momentos de la faena lo desbordó, teniéndole que perder pasos. En fin, es el torero moderno, donde tienen que hacer a todos los toros la misma faena, sino, no vale.

Su segundo, un sobrero del Jaral de la Mira, fue un toro que tardó en salir al ruedo. El toro se preguntaría para qué darse prisa si el toreo bueno requiere tranquilidad y sosiego. En la muleta intentó doblarse con él, pero, incomprensiblemente desistió en el intento y por ese motivo fue el toro el que se adueño de la situación. Pases no rematados, perdiendo pasos, en conclusión, el toro por un lado y torero por otro.

viernes, 16 de mayo de 2008

San Isidro 2008 8ª: La puerta grande que pudo ser

15 de mayo de 2008

Toros de: El Pilar: Encaste: Aldeanueva.
Terna:
  • Juan Bautista: Estocada en los bajos. Bronca. Pinchazo perdiendo la muleta. Estocada saliéndose de la suerte. Silencio.
  • Manuel Jesús “El Cid”: Estocada desprendida. Vuelta con petición. Tres pinchazos. Aviso y un descabello. Ovación cerrada y petición de vuelta que el torero se niega a dar.
  • Alejandro Talavante: Estocada habilidosa perdiendo la muleta. Silencio. Estocada caída, atravesada y tendida. Silencio.

Preside la corrida: Manuel Muñoz Infante.

El triunfador de la tarde fue el torero Manuel Jesús El Cid al realizar una gran faena al quinto de la tarde, lo que ocurre es que no rubricó con la espada lo que había conseguido con esa muleta poderosa que tiene, sobre todo en su mano izquierda. La espada es el punto flaco de este torero, no sé si por su condición de zurdo, el caso es que a su primero lo mató de una estocada, seguramente al no tener la presión de perder con la espada lo que tenía al alcance de la mano. Así son las cosas, se pierde en un segundo lo conseguido en cinco minutos. En este torero ya llueve sobre mojado, y claro, los aficionados, mirándolo desde un punto egoísta, ya podían irse satisfechos con lo que el torero les había ofrecido, y como su porvenir tampoco dependía de esa faena, pues no causaba ninguna pena en sus sentimientos. El caso es que la suerte de matar es la suerte suprema, donde según el dicho en los morrillos de los toros están los “biyetes”, pero este torero tiene que estar cumbre para que ese gafe que tiene a la hora de la verdad no le suponga un fracaso. Hay toreros que tienen ese “don”, y no les ha supuesto ningún avance significativo en su carrera.

El quinto toro salió de chiqueros comiéndose el capote del torero, el cual se lo tuvo que sacar a los medios ya que le apretó de lo lindo. En el burladero del 7 remató haciendo carpintería. Con el caballo cumplió y como el picador no anduvo fino sacó la montura a los medios y derribó. No obstante, el toro siguió sacando casta y en la faena de muleta brindó la oportunidad al maestro de demostrar lo que sabía hacer, que no era ni más ni menos que torear, y eso fue lo que hizo. Lo recibió con la izquierda, en la boca de riego, dando una serie muy aseada que remató con un afarolado. En la siguiente serie de naturales dio uno “cumbre” que no tuvo fin, rematando donde se rematan los pases, en la cadera. A partir de aquí todo lo que ocurrió no se puede describir en una página ya que se fue mezclando el arte del torero con los “olés” secos y desgarrados de los aficionados, tanto al natural como toreando en redondo. El final ya lo conocen.

Juan Bautista se encontró con un primero que salió embistiendo con las manos por delante como signo de invalidez, y en su pelea con el caballo el montado no midió el castigo y el animal salió hecho un marmolillo. En la primera entrada se rompió la vara y un trozo de ésta saltó al tendido ocho con bastante fuerza. Esperemos que no causara daños a los aficionados allí presentes. En su segundo, un toro que no se empleó en varas, quedó con las fuerzas justas para que el torero le dieran los muletazos de rigor, pero el matador estuvo ventajista y desconfiado.

Talavante ha perdido el sitio que tuvo las temporadas anteriores. A su primero de salida le enjaretó dos verónicas muy ajustadas. El toro fue picado en su primera entrada al caballo por el picador de reserva al salir suelto de los capotes de sus lidiadores. Después entró al picador de turno pero lo único que hizo fue marcar. En la faena de muleta se pudo comprobar que el toro se quedaba corto en sus embestidas, pero el torero tampoco estuvo a la altura de otras ocasiones, toreando con ventaja y sin acoplarse a su enemigo. Su segundo, un toro que acudía a los engaños con alegría, entró al caballo sin haberlo puesto en suerte y lo sacó al tercio, ante la ineficacia del montado. En el tercio de banderillas acudía con prontitud, poniendo en apuros a los rehileteros, y como consecuencia de ello enganchó al torero de plata Luis García al intentar cuadrar en la cara del toro. En la faena de muleta, le dio una buena serie al natural en los medios pero con esto, acabó todo.

jueves, 15 de mayo de 2008

San Isisdro 2008 7ª: Aptitud incomprensible

14 de mayo de 2008

Toros de: José Luis pereda: 1º, 2º y 5º. La Dehesilla: 3º, 4º y 6º. Ambas encaste: Torrestrella.
Terna:
  • Luis Francisco Esplá: Bajonazo descarado y metisaca. Pitos. Estocada tendida perdiendo la muleta. Silencio.
  • Luis Miguel Encabo: Estocada caída. Aplausos y pitos cuando saluda. Dos pinchazos, metisaca y estocada trasera perdiendo la muleta y dos descabellos. Pitos.
  • Antonio Ferrera: Pinchazo hondo atravesado. Silencio. Estocada por derecho caída. Oreja.

Preside la corrida: Trinidad López Pastor.

El torero Luis Francisco Esplá debe ser una persona de acusada o compleja personalidad porque ayer después de colocar el primer par al tercer toro de la tarde, por invitación de Antonio Ferrera, y ser protestada su labor por determinado sector de la plaza, se metió en el callejón y no quiso colaborar en la labor de sus compañeros en los otros pares de banderillas. También en el cuarto toro, el cual le correspondía su lidia, tomó la decisión de no parear. Fueron decisiones que los aficionados respetaron de la misma forma que él debía haber respetado las suyas. Pero hay muchos matices que debían quedar claros en este tipo de espectáculos, sobre todo en los que se visten de luces. Me ha llamado siempre la atención de un torero que jamás ha hecho un gesto en contra del público, o por menos yo no se le visto nunca, este es Curro Romero, y no será porque no hayan sido recriminadas muchas de sus actuaciones.

Esplá es un torero que debe mucho a Madrid, que es donde creo que más se ha apreciado su torería, pero sería injusto no decir que lleva unos cuantos años sin dar la medida exacta de sus posibilidades en esta y otras plazas y tanto el aficionado como el público lo detecta rápidamente. También estos conocen sus limitaciones en el manejo de la muleta, ya que este hecho le ha privado de muchos triunfos cuando el toro le ha metido la cabeza con claridad y el torero no ha estado a la altura de las circunstancias. Ayer fue una de esas tardes. En estos casos, seguramente, los aficionados hayan salido de la plaza dolidos en su sentimiento, y me da la impresión que el torero no ha pedido disculpas por ello “nunca”, porque no debe pedirlas. Pero tampoco creo que debía haber hecho lo de ayer y menos en esta plaza en la que tanto se le aprecia.

Y bajándonos de la nube sentimentalista, diré que la tarde de ayer fue de toreros banderilleros, donde unos estuvieron mas acertados que otros en la colocación de los rehiletes, pero la vulgaridad fue la nota dominante en sus actuaciones, donde destacó sólo Ferrera en el último de la tarde, colocó primero un par donde citó desde el anillo y de espalda quebrando al toro al llegar a su jurisdicción Después colocó un par al quiebro de mucha exposición para su integridad física. Con la muleta estuvo voluntarioso y algunos muletazos fueron de bonito trazado, pero el tono que más prevaleció fue el de la vulgaridad. Mató de una estocada yéndose detrás de la espada.

Encabo no quiso estirarse con el capote con un toro que le apretó de salida y su único recurso fue sacárselo para fuera. Con la muleta anduvo precavido y muy ventajista, hecho que se podía entender si el torero hubiera tenido enfrente un enemigo de evidente peligro y una cogida le hubiera privado de cumplir los contratos que tenga firmados, pero presiento que no es el caso, desde luego, en cuanto la toro doy fe, en cuanto a los contratos, lo dudo, por lo cual no se entiende la aptitud del torero ante sus dos enemigos. Allá él.

miércoles, 14 de mayo de 2008

San Isidro 2008 6ª: La diferencia

13 de mayo de 2008

Toros de: Carmen Segovia. Encaste: Torrestrella.
Terna:
  • Diego Urdiales: Tres pinchazos y estocada. Aplausos Estocada. Oreja.
  • Fernando Cruz: Cinco pinchazos Aviso y cuatro descabellos. Tímidos pitos. Estocada caída. Silencio.
  • El Capea: Dos pinchazos, estocada saliéndose de la suerte. Algunos pitos. Estocada habilidosa. Silencio.

Preside la corrida: Julio Martínez Moreno.

Los toros salieron ayer a la plaza para que los espadas hicieran con ellos lo que sabían hacer. ¿Y qué debe saber un torero?, pues torear. Así de sencillo. Pero no debe ser tan fácil si nos remitimos a lo que vimos ayer en Las Ventas, porque he manifestado en muchas ocasiones que no es lo mismo torear que pegar pases. En eso creo que estamos de acuerdo casi la mayoría de los que seguimos la fiesta de los toros. Ayer el ganado que salió por toriles, muy bien presentado por cierto, salvo algunos matices, tuvo un comportamiento muy similar, pero lo que realmente marcó la diferencia fue la forma de interpretar el toreo de cada uno de los componentes de las cuadrillas y no precisamente sólo los que se vistieron de oro, también en la actuación de los de plata hubo sus diferencias y muy grandes.

Estarán posiblemente de acuerdo conmigo que la diferencia del primer toro de Fernando Cruz y el primero de El Capea no fue tan notable como para que los toreros de plata dieran “el mitin” pareando al segundo de la tarde, donde tuvieron que pasar cinco veces por la cara del toro para clavar cuatro palos, y sin embargo, en el tercero, un toro que echaba la cara arriba y fue uno de los más complicados de la corrida, Juan José Rueda, El Ruso, nos dejó helados con dos pares de banderillas, sobre todo el tercero, donde el toro, buscando con saña la presa, le echó la cara arriba y el torero le aguantó y asomándose al balcón clavo los dos rehiletes arriba que el público le obligó a desmonterarse.

En cuanto a los toreros también hubo sus diferencias. Por ejemplo, Diego Urdiales estuvo muy torero toda la tarde y por encima de sus dos enemigos, con sitio, toreando con temple por ambos pitones y dándole la distancia adecuada a cada toro, haciendo ver a los aficionados que sus dos toros servían para la lidia. Sin embargo, sus compañeros de cartel no tuvieron tanta fortuna. Fernando Cruz, estuvo muy por debajo de lo que suele dar este torero y ante su primer enemigo, que le costaba humillar, no encontró el sitio en ningún momento y en su segundo estuvo muy voluntarioso pero eso no fue suficiente. El Capea es un torero que no demostró nada que justificará su inclusión en los carteles de la feria. Toreó fuera de cacho a sus dos enemigos y en su segundo, un toro sin aparente peligro, estuvo pegando pases durante toda la faena y al final, viendo que se le habían ido las dos oportunidades que tuvo, lo quiso arreglar dándose un arrimón que no venía a cuento.

martes, 13 de mayo de 2008

San Isidro 208 5º: Novillada de lujo

12 de mayo de 2008

Novillos de: Montealto. Encaste: Juan Pedro Domecq, en la línea de Algarra y El Ventorrillo.
Terna:
  • José Ramón García “Chechu”: Media estocada en los bajos, saliéndose de la suerte. Silencio. Estocada habilidosa. Silencio.
  • Rubén Pinar: Estocada. Oreja. Estocada, petición pero el Presidente esta vez no se ablandó.
  • Miguel Tendero: Estocada atravesada que hace guardia. Aviso. Petición y vuelta al ruedo. Estocada algo trasera. Oreja.

Preside la corrida: César Gómez Rodríguez.


Que salga una novillada como la que salió ayer en Las Ventas debe ser el sueño de cualquier torero en la noche previa a la corrida, pero desaprovecharla puede ser la pesadilla de toda la vida. Eso puede que le ocurriera a alguno de los novilleros que actuaron en el coso venteño, aunque algunos fueron premiados con orejas, no cabe la menor duda que la labor que llevaron a cabo los tres espadas estuvo muy por debajo del juego que desarrollaron los astados, que dieron la oportunidad de haber marcado en letras de oro las faenas de cada uno de los toreros que los lidiaron.

Los novillos estuvieron muy bien presentados y salvo el primero y el tercero superaron los 500 Kg de peso. Todos cumplieron en el caballo y hubo alguno que hasta se permitió el lujo de mansear, ya que como conocían el comportamiento que iban a tener con la muleta, para qué se iban a entregar en su pelea en varas, para que un mal piquero los dejara como al caballo del "Tío matute". La lidia que recibieron en el primer tercio no fue nada prometedora, ya que debido al toreo moderno los novillos no eran fijados de salida y campaban por el albero como "Perico por su casa", sin que un capote les enseñara quién era el que mandaba en el ruedo. De esta forma, el segundo derribó al entrar por sorpresa cuando aún no se había colocado en su sitio el picador.


Centrándonos en los novilleros, hay que destacar la labor con el capote de Miguel Tendero, que recetó unas verónicas de lujo al último de la tarde levantando a los aficionados de los asientos. La faena de muleta fue de más a menos destacando unos doblones al comienzo de la faena muy largos, hondos y templados que duraron una eternidad, donde se pudo comprobar la calidad del novillo que solo le faltó comerse la muleta. Después se fue diluyendo su labor en la vulgaridad terminando embarrullado cuando toreó al natural. Vaya novillo que se le escapó a Tendero, pues con todo y con eso fue premiada su labor con una oreja.

Rubén Pinar estuvo muy voluntarioso con el capote en su primero, ejecutando dos verónicas con las manos bajas que calaron en los espectadores. El novillo acudía al caballo con prontitud y fue picado trasero. No obstante, su labor fue aplaudida. "Sin comentarios". La faena de muleta a su primero estuvo llena de altibajos pero con un denominador común, la vulgaridad. Al comienzo levantó los primeros olés de la tarde en la ejecución de dos trincherazos, dando a continuación una tanda de redondos muy templados y mandones, pero no se acopló al natural y cuando volvió a tomar la muleta con la mano derecha, otra ración de lo mismo, su toreo careció de profundidad y adoleció de las principales reglas que rigen el toreo visto como un arte. En su segundo, y ante un novillo que permitía el toreo relajado y pausado, la misma lección, no llegó a cruzarse en ningún momento. Qué pena de novillo, estuvo durante toda la faena mostrándole al torero por dónde debía torearlo. Aún así, el público solicitó la oreja para el diestro.

En cuanto a Chechu, en su primero no estuvo muy afortunado con el capote ya que perdió la herramienta de torear en tres ocasiones, supongo que este hecho desmoralizaría al chaval. En la faena de muleta el novillo iba de largo por ambos pitones pero en redondos toreó aplicando las reglas del torero moderno, es decir, la vulgaridad. Al natural no mejora su actuación, todo fueron ventajas, tomaba el estaquillador por la punta y porque no podía añadirle un trozo más, sino lo hubiera hecho, vaya toreros jóvenes, ¡A torear de esta forma no se viene a Madrid! Tampoco fue el día en este toro de Domingo Navarro, al apuntillar. Este torero de plata, admirado en Madrid por su profesionalidad, fue a la Escuela Taurina a hacerse peón, hecho que sorprendió a los rectores, ya que casi todos los chavales que se apuntan supongo que lo primero que dan es su cuenta corriente para que les vayan ingresando los millones que van a ganar. En su segundo estuvo desastroso con el capote y en la faena de muleta anduvo desconfiado, pero cuando salía de la cara del toro, mostraba gestos como de haber descubierto el toreo en la faena realizada. No deben saber estos chavales cuando están en el ruedo en qué plaza se encuentran, y si es así alguien debía indicarles que fueran menos vanidosos.

Lo dicho, una novillada de lujo que perdurará en la retina de los aficionados y que salvo las diferencias de opinión que marcaron los tendidos durante la faena de Rubén Pinar al quinto de la tarde, a todos puso de acuerdo.

San Isidro 2008 4ª: La casta

111 de mayo de 2008

Toros: Dolores Aguirre. Encaste: Atanasio Fernández.

Terna:
  • Fernando Robleño: Pinchazo arriba y bajonazo de juzgado de guardia. Silencio. Estocada baja. Silencio.
  • Sergio Aguilar: Estocada casi entera perpendicular. Cuatro descabellos. Aviso y un descabello. Estocada arriba. Silencio.
  • José Miguel Pérez, “Joselillo”: Estocada caída. Saludos desde el tercio. Estocada arriba. Oreja.
Preside la corrida: Manuel Muñoz Infante.

Joselillo vino a confirmar y confirmó, pero no quería desaprovechar la ocasión de demostrar que quiere ser alguien en esta profesión. Su primero, un manso de libro como toda la corrida, estuvo buscando la puerta de la dehesa desde que apareció por chiqueros, el torero madrileño aguantó los tornillazos que el burel lanzó buscando la presa, embistiendo con la cara alta, recorriendo el ruedo buscando la puerta de chiqueros, y allí de nuevo aguantó el torero lo que el toro le ofreció en sus embestidas. Lo único que adoleció el toricantano es de no bajarle la mano para someter la embestida de un toro que reclamaba una muleta experimentada, pero en su haber diré que toreros con ese “don” hay muy pocos, y los que hay casi no torean para no poner en evidencia a las figuras actuales.

Su segundo enemigo apretó de salida y tuvo que sacárselo con el capote a los medios, pero con esto terminó el ímpetu que el toro tenía dentro. Su flojera, unido a su mansedumbre, le hizo no entregarse en su pelea con el caballo, lo que le valió para seguir en pie, pero aún así perdió las manos en varias ocasiones. El torero brindó al público la lidia de su enemigo y lo recibió con un pase cambiado desde el anillo. Todo lo demás fue voluntad por parte del torero ante un manso que lo único que hizo fue defenderse, y en cuanto lo sometió bajándole la mano, el toro perdió el equilibrio. Basó su faena sobre la mano izquierda aguantándole mucho y le recetó una buena estocada que el público premió con una oreja.

A sus compañeros de cartel también les tocó en suerte unos enemigos que adolecieron de casta y bravura. El primero de Robleño estuvo correteando por el ruedo durante toda la lidia, y tuvieron que darle infinidad de capotazos para intentar fijarlo. El torero fue todo voluntad en su intento de parar al toro, pero este lo único que buscada era un lugar donde nadie lo molestara. Lo único que lo paró fue el bajonazo que le pegó para despenarlo. A su segundo no consiguieron encontrarle la fijeza, y por ende se marcho al picador de reserva y el peón que tapaba puerta en lugar de sacarlo para afuera lo metió debajo del caballo. Los aficionados se preguntaron: ¿qué función hace el torero de plata que tapa puerta? El picador de turno tampoco resaltó en su labor, picó muy mal las tres veces que el toro entró al caballo, demostrando también escasez de fuerzas. El torero no fue capaz de sacarle ni un pase limpio a un toro que lo único que hizo fue defenderse.

A Sergio Aguilar se le vio muy verde. Su primero salió comiéndose el capote que le ofrecía el torero y tuvo que sacárselo para afuera debido a la acometividad de su enemigo. En el caballo le pegaron de lo lindo, y llegó a la muleta con una embestida bronca, pero el torero lo intentó al natural aguantando las acometidas de su enemigo, pero no se acopló con él. Estuvo recorriendo la plaza por los caminos que le marcaba el toro. En su segundo, un toro que le costaba humillar, llegó a la muleta con nobleza que no supo aprovechar, limitándose a dar trapazos hasta llegar a chiqueros. Ese sería el objetivo del toro.

El picador Jesús Del Bosque fue aplaudido en su labor en el sexto.

lunes, 12 de mayo de 2008

San Isidro 2008 3ª: La bondad por testigo

10 de mayo de 2008

Toros: De Peñajara. Encaste Baltasar Ibán.

Terna:

  • Manolo Sánchez: Pinchazo, estocada caída y descabello. Saludos desde el tercio. Pinchazo bajo saliéndose de la suerte. Un descabello. Silencio.
  • Eugenio de Mora: Dos pinchazos y once descabellos. Dos avisos. Estocada baja habilidosa. Tímidos pitos.
  • Antonio Barrera: Estocada trasera, caída y atravesada. Aviso y un descabello. Silencio. Estocada trasera perdiendo la muleta. Minoritaria petición y vuelta protestada.

Preside la corrida: Trinidad López Pastor.


Al decir que los toros fueron unas hermanitas de la caridad, no estoy descubriendo ningún secreto, ya que se pudo comprobar que casi todos se dejaron torear, y ninguno de ellos pidió el carné de matador de reses bravas a los que componían la terna. Lo que no llegué a comprender es cómo Manolo Sánchez toreó con muleta de seda a su primero, aunque fallara a espadas, y en su segundo, un toro sin ninguna complicación evidente, no dejara su sello personal toreando como lo dejó en el anterior, necesitado de contratos como lo están sus compañeros de terna. El caso es que parecía otro torero, sin sitio, medroso y desconfiado y como consecuencia el toro se hizo dueño de la situación. La casta es así, o mandas, o te mandan.

El torero toledano, Eugenio de Mora, llegó a la plaza en horas bajas y salvo en algún detalle, se marchó con la misma vitola. En su primero, un toro bronco de salida, lo fijó con el capote, siendo este hecho cada vez más raro de ver. Fue picado trasero las dos veces que entró al caballo y eso marcó el comportamiento del toro para el resto de la lidia. El toro estaba escaso de fuerzas y su único propósito era defenderse, pero el torero no hizo nada digno que no fuera perderle pasos en cada pase y bailar alrededor del toro, sin llegar a jugársela como hubiera sido de esperar, dada su situación. Su segundo, de bonito pelaje sardo, más que bravo tenía aires de bravucón y no estuvo muy sobrado de fuerzas, pero el torero tampoco estuvo muy entregado en la faena de muleta. Dio la impresión de no entenderse con su enemigo y anduvieron los dos desconfiados, no entregándose ninguno en sus labores encomendadas, el toro a embestir y el torero a torear.

Antonio Barrera adoleció del mal que impera en la fiesta y es el de no fijar al toro de salida con el capote, claro, como hoy se lidian toros - artistas, o lo que es lo mismo toros idiotas, la consecuencia de no parar a un toro encastado es que se hacen los dueños del ruedo y no dejan colocarse a los picadores cuando aparecen en el ruedo, menos mal que alguien estuvo atento y paró al toro cuando ya iba derecho a estos. Su principal defecto fue la flojedad. En la faena de muleta lo recibió desde la boca de riego con dos pases cambiados que encogieron los corazones de los espectadores, sobre todo el primero, cambiando el viaje del toro casi entrando en jurisdicción. Pero ahí terminó todo, después vino lo de siempre, toreando con el pico, sin cruzarse y haciendo una faena falta de emotividad. Fue una pena que se le fuera un buen toro para la muleta. En su segundo, no hay frase más dura que puedan decirle a un coleta que “ el toro se ha ido sin torear” y la cruda verdad es que fue así. No hay peor situación para un torero de pocos recursos de muleta que un toro le meta la cabeza con calidad. Fue una faena embarullada, pero con voluntad, y eso fue lo que el público le premió solicitando la oreja que el Presidente denegó por no haber mayoría. Dio una vuelta al ruedo que fue protestada.

sábado, 10 de mayo de 2008

San Isidro 2008 2ª: Viva la casta

9 de mayo de 2008

Toros: 1º, 2º, 3º, 4º y 6º de Baltasar Ibán. Encaste: Contreras. 5º de Valdeolivas, encaste Núñez y Marqués de Domecq, siendo devuelto y en su lugar salió un toro de Navalrosal, encaste Núñez.
Terna:
  • El Fundi: Estocada por derecho. Aviso. Aplausos y pitos cuando saluda. El toro aplaudido en el arrastre. Estocada. Aviso. Silencio. El toro aplaudido en el arrastre.
  • López Chaves: Pinchazo en los bajos. Pinchazo atravesado y dos descabellos. Silencio. Pinchazo caído. Silencio.
  • César Jiménez: Dos pinchazos y bajonazo. Silencio. Bajonazo, pinchazo, aviso. Pinchazo descabello perdiendo la muleta. Pitos.

Preside la corrida: Julio Martínez Moreno

Viva la casta, aunque sea mala, porque a través de las dificultades que puedan presentar los toros con esta característica mantiene la atención del aficionado y valora a los profesionales que tienen la valentía de anunciarse con ellas. Dentro de unos años, cuando los taurinos hayan conseguido eliminar estos tipos de encastes, los que asistan a las plazas y sólo conozcan el comportamiento de los toros de carril, los que se dejan pegar doscientos pases y el torero no tenga que demostrar que posee los recursos para dominar a una fiera porque ya nacerá dominada, entonces la suerte de varas habrá desaparecido, y cuando salga una corrida encastada que pueda poner en evidencia a los coletas del momento, sacarán toda la artillería informativa al servicio del taurinismo reinante y dirán que los toros no sirvieron.

Por suerte aún no ha llegado esta situación y lo que se pudo ver ayer en Las Ventas es que hay toreros que por desgracia no conocen el oficio para enfrentarse a toros de estas condiciones y sí quedan aún aficionados que velan por marcar la diferencia entre unos toreros y otros. Pero cuando ese previsible futuro sea una realidad, no será necesario echar a los leones a un torero que hasta la fecha ha sido cuidado entre algodones por las grandes empresas, toreando corridas escogidas sin que haya sido necesario demostrar las cualidades de torero o lidiador que le hayan encumbrado. Los aficionados no tendrán que vivir la experiencia de ver a César Jiménez, con un desconocimiento total de las reglas del oficio que ha elegido, supongo que por afición, tratando de torear a unos toros con una miaja de casta, aunque sea mala, con unas precauciones impropias de un torero que aún le queda por demostrar que quiere ser algo en la profesión que ha elegido. Así le fue, sus dos enemigos aprendieron rápidamente la lección y fueron complicándole la labor que no supo solventar con el oficio que requería la ocasión.

La corrida que envió el ganadero venía justa de presencia, como es típico en este encaste, pero con todo y con eso había que ponerse delante de ellos y dominarlos, toreándolos o en su defecto lidiándolos. El primero de El Fundi fue un toro que tuvo un comportamiento variado, escarbó y le costó arrancarse en el segundo puyazo, pero cumplió en su pelea con el caballo. Fue un toro que había que llevarlo muy toreado. No obstante, consiguió templar la embestida en algún muletazo suelto, pero se le coló dos veces y tomó sus precauciones. En su segundo consiguió sacar de las gargantas de los aficionados los primeros olés de la tarde toreando de capote, cargando la suerte y meciendo el percal atemperando la embestida del toro. Hizo una buena pelea con el caballo, pero a la salida de la primera vara dio una vuelta de campana que acusó posteriormente. En la faena de muleta la bondad del toro lo dejó en evidencia, ya que el torero dio un recital de cómo no se debe torear, ofreciendo a los espectadores una serie de mantazos fuera de cacho que fueron recriminados por los aficionados.

A López Chaves le tocó un primer toro complicado, ya que de salida le costaba humillar. En la suerte de varas el astado sacó la casta que tenía dentro y en el primer envite con el caballo derribó empujando con fijeza. En la segunda vara fue de largo al caballo y se agarró bien el picador, Javier González, pero los aficionados nos quedamos con las ganas de verlo en otra vara porque el USIA, incomprensiblemente cambió el tercio. En banderillas se dolió y con la muleta se quejaba en los pases por bajo que le dio el coleta, pero este toro necesitaba un torero con poder para someterlo. No obstante, López Chaves estuvo muy digno. Su segundo, un sobrero de Navalrosal, un toro que se dejó pegar en el caballo y que puso firmes a todos los que se encontraban en el ruedo, recibió una lidia infame por parte de Aguilar Granados. El matador no estuvo fino con la muleta, aunque se dobló con él al comienzo de la faena, no lo sometió lo necesario y el toro terminó defendiéndose

viernes, 9 de mayo de 2008

San Isidro 2008 1ª: Madrid ni quita ni pone

8 de mayo de 2008

Toros: 1º, 2º, 4º, 5º y 6º de La Martelilla. Encaste Marqués de Domecq. 3º de Albarreal. Encaste Marqués de Domecq
Terna:
  • Antón cortés: Pinchazo y sartenazo infame. Silencio. Dos pinchazos sin soltar, estocada al rincón de Ordóñez. Aviso.
  • Eduardo Gallo: Pinchazo saliéndose de la suerte, estocada casi entera delantera. Silencio. Estocada baja. Silencio.
  • Ambel Posada: Pinchazo entrando a matar fuera de cacho. Bajonazo infame y descabello. Silencio. Bajonazo de juzgado de guardia. Silencio.

Preside la corrida D. César Gómez Rodríguez.


Antes la plaza de Madrid tenía algún peso en el mundo taurino, pero desde hace algún tiempo, la llamada por excelencia "Primera plaza el mundo", ya, "ni pinta ni corta". Ayer, en la primera corrida de la feria de San Isidro, se pudo comprobar. Salieron por chiqueros "seis cadáveres, seis" y no se armó la marimorena en los tendidos, eso sí, hubo protestas, que si "fuera del palco", "Ladroooones", palmas de tango y otros improperios que cada uno puede imaginar ya que están al alcance de cualquiera, pero el resultado final es que "Las Ventas del Espíritu Santo" tiene menos peso específico cada temporada que pasa en la fiesta de los toros y por supuesto ha dejado de ser la referencia de la temporada taurina.

Como decía, por chiqueros salieron seis cadáveres putrefactos y por más ende, varios de ellos sin trapío, y no podemos decir que los veterinarios sufrieran la presión de las figuras del escalafón, en todo caso se limitarían a seguir las ordenanzas dictadas por la empresa de no echar la corrida para atrás. De la suerte de varas mejor no hablar. De unos años hasta hoy se ha venido notando una acusada dejadez en el cumplimiento de las normas que rigen la suerte. Ayer en concreto se fueron los seis toros de la divisa titular sin picar, eso sí, entran al caballo a cumplir el trámite, ya que no era necesario, luego en este sentido cada día "Las Ventas" se parece más a cualquier plaza de nuestra geografía, y no crean que los toros se venían arriba y los toreros tenían que poner toda su sapiencia lidiadora en dominar a la fiera que había quedado sin picar, ni muchísimo menos, al contrario, en la faena de muleta en cuanto le bajaban la mano el animal rodaba por el albero como una pelota, y ya se sabe, cuando el toro se cae, la fiesta está por los suelos.

Alguien debía poner en antecedentes al primer coleta de la terna y decirle que es el director de lidia y que esa función implica unas funciones que hay que llevar a cabo durante la lidia. Ayer cuando salió el tercero bis, un toro con cuajo y trapío, campeó a sus anchas por la arena y cuando salían los piqueros al ruedo derribó a ambos. A los maestros no deben haberles enseñado en la escuela que cuando el toro sale al ruedo lo primero que hay que hacer es fijarlo con el capote. Eso hoy es una utopía.

De la terna no se libró ninguno de la vulgaridad, tanto con el capote como con la franela, basaron sus faenas fuera de cacho, rectificando terrenos, eso sí, en cuanto se les ocurría bajar la mano a su enemigo el toro no se podía tener en píe, y como estos coletas no tienen la sapiencia de inventar toros inválidos como hacen algunas figuras, pues ya se sabe, sus labores fueron premiadas con seis silencios como mal menor.

lunes, 5 de mayo de 2008

Feria de la Comunidad de Madrid 2008- Verónicas de lujo

4 de mayo de 2008

Toros de San Martín. Encaste: Santa Coloma, en la línea de Buendía, Graciliano y Coquilla.
Terna:
  • Salvador Vega: Bajonazo. Tímidos pitos. Tres avisos y el toro al corral. Silencio.
  • Luis Bolívar: Estocada baja. Silencio. Sartenazo infame. Tímidos aplausos.
  • Jesús Martínez, "Morenito de Aranda": Confirmó la alternativa de manos de Salvador Vega. Estocada. Vuelta al ruedo. Pinchazo sin soltar y estocada baja. Tímidos aplausos de sus incondicionales.

Preside la corrida D. Manuel Muñoz Infante.


Morenito de Aranda dejó ayer a los aficionados venteños con la miel en los labios. Ejecutó de salida dos verónicas de lujo a "Tenderillo", el toro de su confirmación, que calaron en la retina de los aficionados, cargando la suerte y, lo que es más importante, llevando al toro toreado desde el principio a fin, dándole salida con la mano contraria baja, como se debe torear. Con la franela no se acopló e intentó torear como si fuera un toro de carril, es decir, colocándose en la oreja, y este encaste no permite este tipo de toreo. El burel tenía las fuerzas justas pero se vino arriba durante la lidia, mientras que la labor del torero fue de más a menos. La faena la basó sobre la mano izquierda, sacando algunos naturales largos y hondos, pero el toro merecía algo más. Con la derecha le costó acoplarse sufriendo varios enganchones en los remates. No obstante, hubo petición que el Usía consideró que no era mayoritaria y el público le premió con la vuelta al ruedo.
Su segundo, de nombre "Rabanero", tenía la llave de la puerta del triunfo, pero nada más salir, y en los primeros compases de la pelea, se vio claro que no se lo iba a poner fácil. Al toro le costaba humillar y no tenía una embestida clara. En la suerte de varas manseó, aunque en la segunda fue bien picado y en banderillas acudió a los embroques con la cara alta y en el tercer par puso en apuros a José Muñoz. Con la muleta cometió el error de no enseñarle quien era el que mandaba en el ruedo, sólo intento doblarse con él, pero desistió rápidamente. No obstante, estuvo muy voluntarioso, logrando con ello algún muletazo con mucho mando. Al final, la impresión unánime era que había que volver a verlo. Eso ya es algo, por lo menos, en esta plaza.

Salvador Vega vio ayer envuelta su función de director de lidia en una incidencia que tenía que haber resuelto la autoridad competente, pero al no actuar con la celeridad que requería el caso no tuvo más remedio que salir al albero para intentar despejarlo de unos intrusos que salieron a reivindicar el antitaurinismo. Ajustándonos exclusivamente al tema taurino, diré que el torero no tuvo su tarde. Su primero, de salida, fue de un picador a otro cuando estos hicieron su aparición en el ruedo sin que nadie lo fijara. Este es el toreo moderno. El toro manseó y no destacó su pelea en varas, al contrario, estuvo intentando quitarse el hierro. En la faena de muleta, en lugar de enseñarle las credenciales para lo cual se vistió de luces, toreo para afuera, sin cruzarse y, claro, su faena no pasó de vulgar, típico de los tiempos toreros que corren, no llegando en ningún momento a calar en los tendidos ningún detalle torero, y para colmo se tiró a matar a los bajos. Vamos, de juzgado de guardia.
Pero no pararon aquí sus desgracias. El segundo de su lote, un toro con una cara preciosa "asaltillada", acudía a los engaños con la cara alta. A ninguno de la cuadrilla se le ocurrió torearlo echándole el capote abajo con el fin de enseñarle a embestir. Así transcurrió la lidia y al recibirlo de muleta, en lugar de obligarlo a humillar doblándose con él, le dio un pase por alto, y aquí terminó todo. Le dieron los tres avisos al no poder descabellar, ya que el toro no humillaba, y le echaron el toro al corral. Una pena que un torero en plena juventud no haya mostrado intenciones de hacer las cosas bien demostrando con ello unos mínimos conocimientos.

El primero de Luis Bolívar fue un toro que apretó de salida e incomprensiblemente el piquero de turno no midió las fuerzas y el toro derribó y en la segunda vara tampoco fue picado como el toro requería. Al quedar el toro sin picar, el animal requería otro tipo de lidia demostrando el matador sólo la voluntad en el empeño. No le dio la distancia que le estaba pidiendo, de la cual le arrolló y gracias a la nobleza de su enemigo se libró de una cornada segura.
A su segundo lo recibió con una larga cambiada y dos verónicas cargando la suerte, las cuales fueron suficientes para parar al toro de salida, ya que este hecho por desgracia no se ve con mucha frecuencia. La suerte de varas fue un desastre. El toro no fue puesto en suerte ninguna vez. En la ejecución del tercer par hizo un quite Domingo Navarro que levantó a los aficionados de los asientos. ¡Así tiene que ser¡ Con el capote recogido hizo un quite a su compañero librándole de una cornada segura. Que fácil hace este torero el estar atento y colocado en su sitio, ya que muchos de ellos salen al ruedo a tomar el fresco. Con la muleta Bolívar no lo tuvo fácil, el toro no colaboró en la faena que el torero llevaba en mente ya que no tenía mucho recorrido. El torero lo intentó pero con un toreo ventajista y sin son, lo que casi consiguió fue aburrir al personal asistente. Para concluir su faena mató de un sartenazo infame y el toro al echarse casi le lesiona al no estar atento.