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domingo, 30 de mayo de 2010

29 de mayo de 2010: Estocada mortal a la fiesta

Toros de Marqués de Domecq. Encaste: Domecq.
Terna:
  • El Fundi: Silencio y silencio.
  • Rafaelillo: Silencio y silencio.
  • Javier Valverde: Silencio y aplausos.
Preside la corrida: D Manuel Muñoz Infante.

Poco a poco el medio toro, inválido y putrefacto, se va imponiendo en esta plaza, como se ha impuesto en todas las demás. Estos taurinos sin escrúpulos y sin el mínimo respeto al público que paga su entrada están haciendo la faena de su vida en su propio beneficio, sin importarles la fiesta. Y lo más grave es que el que tenía que ponerles las peras al cuarto a toda esta pandilla de estafadores no tiene la más mínima intención de hacerlo. El día que tengan que cerrar los cosos, si es que llega ese día, pues se dedicarán a estafar en otro tipo de espectáculos y a la fiesta le habrán dado una estocada en los bajos y los presidentes que se sientan en los palcos, con el propósito de que se cumpla el reglamento, les darán las dos orejas y los pasearan a hombros en loor de multitudes.

Ayer se produjo otro atentado a la fiesta. Los toros que estaban anunciados de la ganadería de Adolfo Martín fueron rechazados casi en su totalidad por los veterinarios y el ganadero decidió retirar los que habían pasado el reconocimiento. Ante este panorama la empresa decide traer un ganado de garantías, y eso que no había figuras en el cartel, y en lugar de traer una ganadería del mismo encaste o similar, se le ocurre traer, para no variar, otra corrida del Marqués de Domecq de encaste, para no variar, de Domecq. ¿Les suena este ganadero? sí hombre, el de los toros artistas. Si les digo la verdad, no había visto los toros de Adolfo Martín, pero lo que si he visto han sido los de Marqués, y lo que me extraña es que estos hayan pasado el reconocimiento y los otros no, y visto los desmadres de esta empresa, no tengo el menor reparo en poner en entredicho la profesionalidad de los veterinarios de esta plaza.

La corrida ha sido impresentable para Madrid y para cualquier otra ciudad, con lo cual el medio toro ha entrado en Las Ventas, aunque haya sido por la puerta de atrás, pero ha entrado, que era el objetivo de estos taurinos, y el único recurso que le ha quedado a la afición de esta plaza, ya que los de sombra no protestan porque les trae al pario los males de la fiesta, es la protesta, pero visto lo de hoy, ni eso es suficiente, ya que el Usía de turno se ha tragado todos los inválidos que han salido por chiqueros, que han sido cinco, ya que el sexto se ha mantenido de pie, aunque casi por dignidad, y sólo ha devuelto el primero, para que no se le fuera de las manos el negocio, y en su lugar ha salido un Cortijoliva sin casta, sin codicia y sin fuerzas. Los toreros lo único que han hecho por el bien de la afición ha sido abreviar en sus faenas, ya que sus enemigos no han dado opción al mínimo lucimiento.

Pero no terminó la tarde con esto, en el sexto, el único toro presentable en cuanto a su comportamiento, el público comenzó a jalear con oles una faena de mantazos de Javier Valverde y porque el torero no anduvo muy espabilado, sino hace el arrimón, mata aunque sea de un bajonazo y seguro que le conceden las dos orejas. Menudo es el público de Madrid cuando se pone pesado a pedir trofeos y a criticar las protestas de los aficionados. Lo que no se dan cuentan es que con esas aptitudes le están dando una estocada en los bajos a la fiesta. Será que tampoco les importa mucho.


©Pepeíllo

sábado, 29 de mayo de 2010

28 de mayo de 2010: Volvió la casta

Toros de Palha. Encaste: Pinto Barreiros-Baltasar Ibán.
Terna:
  • Jesús Millán: Silencio y silencio.
  • Fernando Robleño: Pitos y oreja con protestas.
  • Francisco Javier Corpas: Bronca y silencio.
Preside la corrida: D Trinidad López Pastor.

Volvieron los “Palhas” a Las Ventas y con ellos la casta y los toreros modestos. Está visto que estos taurinos miran para otro lado cuando oyen hablar de estas ganaderías, dando la impresión de que sólo existen para los mismos toreros, los más olvidados por los taurinos, y cuando las figuras y sus mentores oyen hablar de ellos miran para otro lado. De los cuatro toros que se lidiaron, ya que echaron para atrás a dos en el reconocimiento y sería para no tener que devolver las entradas a todo aquél que lo solicitara, tres fueron aplaudidos en el arrastre. Casi consigue el pleno el ganadero, pero los toreros, no.

Sólo Fernando Robleño consiguió desorejar al quinto de la tarde, un remiendo de El Torreón al que no llegó a acoplarse en la muleta, faltándole mando y ahogándole la embestida. Al final, y después del arrimón y el público harto de medianías, le premió con una oreja que el “Presi” la concedió sin petición mayoritaria, eso sí, con una estocada atravesada. Esta oreja hay que unirla a las ya concedidas en esta feria de “apéndices sin peso”.

Anteriormente se habían producido cosas muy interesantes, porque cuando hay toro éste se encarga de poner las cosas en su sitio, y aunque al aficionado le duela que siempre tengan que ser los mismos toreros los que carguen con la responsabilidad de este tipo de corridas, si se hubiera producido alguna cogida grave, pues los taurinos ya tendrían al culpable de turno: ”los aficionados exigentes”. La historia se repite. Afortunadamente para todos ayer no hubo nada que lamentar y los tres toreros salieron de la plaza por su propio pie.

Francisco Javier Corpas venía con la vitola de torear “una sola corrida el año pasado” y aunque salvó el expediente con dignidad le faltó oficio para estar a la altura que requerirían sus dos encastados enemigos, así que, con este bagaje, solo consiguió en su primero trapazos con el agravante de echar mano de las ventajas que ofrece hoy el taurinísimo actual, es decir, se hartó de meter el pico, de dar pases fuera de cacho y de no ligar ni una serie a un gran toro de puerta grande. Pero su cuadrilla tampoco estuvo a la altura torera que requerían sus enemigos y como el miedo es libre, y también la poca profesionalidad, no nos extrañaría que hoy, y después de meditar sobre su actuación de ayer en el tercio de banderillas del tercer toro, se plantearan cortarse la coleta. La afición se lo agradecería. En su segundo, y ante otro remiendo de El Torreón, lo recibió con unas verónica perdiéndole pasos y claro, estos toros con casta hay que ganarles la partida desde el principio, porque si no aprenden lo que no deben y se hacen dueños de la situación. El toro, para más desgracia del matador, se quedó algo crudo en varas y si esto fuera poco, se equivocó en la elección de los terrenos, y las complicaciones que el toro tenía no pudo solventarlas. Eso sí, ganas de agradar no le faltaron al torero.

A Jesús Millán se le vio también con poco oficio y en su primero se encontró con un enemigo que le desbordó desde que lo recibió de capote. Con la muleta comenzó la faena de hinojos y claro, eso en Madrid no se valora. Se pueden hacer muchas filigranas con el toro, pero después hay que torear y no tratar de engañar al aficionado. En el encastado cuarto, en la plaza se vivió la emoción que impone el toro de lidia y los toreros que se juegan la vida. Tanto Carlos Casanova como Jesús Arruga estuvieron sensacionales en el tercio de banderillas. Al torero hay que recordarle que a Madrid se viene a jugársela si no, que se meta a pastor en Pamplona.

©Pepeíllo

viernes, 28 de mayo de 2010

27 de mayo de 2010: Qué pena

Toros de Javier Pérez Tabernero. Encaste: Atanasio Fernández
Terna:
  • El Fundi: Silencio y silencio.
  • Sergio Aguilar: Aplausos y Saludos desde el tercio.
  • Luís Bolívar: Aplausos y Silencio.
Preside la corrida: D Julio Martínez Moreno

A Luis Bolívar se le fue un toro sin torear y el triunfo que sueña cualquier torero con un poco de afición. Lo primero que hay que tener para querer triunfar en este mundo tan complicado es conocer lo que se trae el torero entre la muleta. Y eso fue lo que le faltó ayer al colombiano. Quiso recoger los máximos aplausos en las primeras series de su primero, cortándolas con dos pases cuando el toro y el público le estaban reclamando series más largas. Pero la ambición de recoger los aplausos con brevedad le hizo atragantarse y, como consecuencia, perder el triunfo ante un toro que repetía y metía la cabeza con clase. Pero el toro se rajó y el torero perdió la oportunidad que le había ofrecido en las primeras series. Es lo que les suele pasar a los toros encastados.

El Fundi es un torero de oficio asentado. Aunque el aficionado no puede esperar de este coleta la inspiración, porque los hados no se han acordado de él, nunca defrauda a la afición y lo más gratificante es que lo que hace suele hacerlo bien. Lo que ocurre es que cuando un toro le mete la cabeza con claridad, no se puede esperar la faena que embruje al respetable. En su primero, y ante un enemigo de escasas condiciones para la lidia debido a su debilidad, no podía ni bajarle la mano, ya que si lo hacía el toro se derrumbaba, y ya se sabe, si el toro se derrumba, se derrumba la fiesta. En su segundo, y ante un buen toro para la muleta, cuesta decirlo, y más de un torero que hay que respetarlo ya que no tiene miramientos en enfrentarse a todo lo que sale por chiqueros, no estuvo a la altura que requería su enemigo. Pero así son las cosas y así hay que sentirlas, con respeto.

Lo que no esperaba el público era el sainete que se iba a montar en el segundo de la tarde. Nadie creía de antemano que la puerta de chiqueros comenzara a vomitar toro tras toro, hasta dar con uno que valiera para la lidia. Cuatro toros llegaron a salir por toriles. Los asistentes ya no sabían si protestar o marcharse a casa, ya que no se le veía el fin a la lidia de este toro.

El primero de la serie, un negro “salpicao”, en la línea de “Atanasio”, campeó a sus anchas por el ruedo y se fue al picador de reserva y éste sin pudor le dio para ir pasando, no se olvidará su osadía. También debía de haberse acordado del peón que tapaba puerta, porque fue él quien le hizo el regalito al no estar en su sitio. Debido a su invalidez, el Presi se la jugó y lo mandó al corral.
El segundo-bis, un sobrero de Hnos. Domínguez, un toro con clase hasta que se encontró en su camino al piquero de turno, que lo dejó para el arrastre, y nunca mejor dicho. El toro quedó descordado y no podía moverse y hubo que apuntillarlo en el ruedo. ¡Qué poca afición y qué poca profesionalidad tienen estos piqueros. El segundo sobrero fue de Torrehandilla, y el mismo piquero abrió en canal los lomos del toro. Supongo que a este individuo no le habrán quedado ganas de seguir vistiéndose de luces. Ante las muestras de invalidez de este toro, el Presi decide mandarlo al corral, y en su lugar salió el tercer sobrero de la ganadería de Conde de Mayalde, sin divisa, sin trapío y sin cabeza, y como el picador era el mismo, tampoco se cortó en esta ocasión y le recetó un duro castigo a su enemigo que lo dejó para las mulillas, y ante un toro con las fuerzas escasas y con peligro, nada pudo hacer Sergio Aguilar. Se le dedicó una ovación por su larga labor en este toro y por sus buenas maneras mostradas durante la lidia. En su segundo, y ante un enemigo con escasas posibilidades de lucimiento, el torero mostró las buenas maneras que atesora. La afición le seguirá de cerca ya que espera mucho de él.

©Pepeíllo

jueves, 27 de mayo de 2010

26 de mayo de 2010: Ahí está la grandeza

Toros de Samuel Flores: Encaste: Parladé- Gamero Cívico
Terna:
  • Juan José Padilla: Tímidos pitos. Petición y aplauso cuando saluda.
  • Luis Miguel Encabo: Pitos y pitos.
  • Iván García: Silencio y Aplausos.
Preside la corrida: D César Gómez Rodríguez

Al torero Juan José Padilla se le recordó a través de una pancarta un mal gesto que tuvo con un sector de la plaza hace años y que le costó el ausentarse de esta plaza durante unos años, bien por decisión propia o por decisión de los despachos. El caso es que el torero reconoció su error y ayer después de la muerte de su segundo toro, y a través de un gesto que le ennoblece, pidió perdón a la afición de Madrid. Ahí está la grandeza del hombre, primero en reconocer sus errores, pedir perdón y concederlo.

Antes, el coleta de Jerez de la Frontera había tenido dos actuaciones de distinto resultado. En el primero de la tarde, y ante un inválido que presumía recordar la tarde anterior donde muchos espectadores asiduos a esta plaza se cuestionaron incluso su afición, se mostró remiso a cualquier atisbo de toreo. Con la muleta retrasada estuvo pegando pases hasta que alguien le recordó que era la hora de cerrar el quiosco de esa faena. Eso sí, en cuanto le bajaba la mano, el toro se iba a la arena. Así de crudo y así de real. Pero el presi-empresario quiso mantenerlo en el ruedo para vergüenza de la fiesta de los toros y ante las protestas de los aficionados de siempre.

Pero en el segundo apareció un Padilla totalmente diferente, que lo único que le faltó fue dejar las ganas de parear en el burladero, pero todo llegará, de la misma forma que ha llegado a este torero, otras veces tosco y romo en su interpretación del toreo clásico, las ganas que mostró ayer de agradar y a través de ellas consiguió dos series de naturales que encandilaron los oles de los allí presentes, y a punto estuvo de conseguir el triunfo si hubiera cargado la suerte, si se hubiera dado cuenta antes de las condiciones del toro y no hubiera dado el sartenazo que le recetó. Animo torero, ese es el camino.

En la cara opuesta apareció Luis Miguel Encabo, que lleva algunos años cuestionado como torero, ya que no demuestra ninguna virtud de las de antaño para que la afición le tuviera en sus oraciones como sustituto del maestro Esplá. Pero visto lo de ayer, mejor es que vaya buscando en el escalafón otro aspirante, si es que lo encuentra. Con su primero, un manso que todo su interés era refugiarse en tablas, estuvo por debajo de su enemigo. En su segundo, y ante un toro que pedía una muleta poderosa, no lo aguantó y estuvo al margen del toro hasta que decidió despenarlo de dos sartenazos impropios de un torero que se viste de luces. Muy espeso está este torero. Esperamos que renazcan en él las ganas de intentar hacer las cosas bien y consiga recuperar esas dotes de lidiador, y que la afición de Madrid tomó en su día como referencia.

Iván García, ante un toro sin codicia, mostró muchas precauciones, impropias de un torero con escasos contratos. En su segundo estuvo remiso en la entrega. Comenzó la faena sin gustarse, y cuando un torero no se gusta difícil es que llegue a transmitir su arte a los tendidos. Continuó con el toreo al hilo del pitón, bailando en la cara del toro, en lugar de imponer el mando sobre su enemigo, cuando se acopló por el pitón bueno del toro, el izquierdo, ya era demasiado tarde y se había pasado de faena. Fue una verdadera pena.

Otra de las gratas noticias acaecías sobre el albero venteño fue que los toros emblemáticos, como son los de Samuel Flores, no rodaron por la arena. Excepto el primero que mostró una evidente flojedad, hubo otros que pusieron en bandeja el triunfo de los toreros, lo que ocurre es que estos no llegaron a cuajar.

©Pepeíllo

miércoles, 26 de mayo de 2010

25 de mayo de 2010: Objetivo cumplido

Toros de varias ganaderías: La Quinta, Núñez del Cubillo, Domingo Hernández, Victoriano del Rio, El Ventorrillo y toros de Cortés.
Terna:
  • Julián López, El Juli: Silencio y Bronca.
  • Miguel Ángel Perera: Silencio y Tímidos pitos.
  • Cayetano: Pitos y Pitos.
Preside la corrida: D Julio Martínez Moreno


Han venido las figuras, han toreado los toros que les han preparado sin sorteo, han cobrado su caché y encima se han reído, en sus propias narices, del público de Madrid. Por lo cual, “Objetivo cumplido”. Todo ello aderezado y supervisado por la “Autoridad Competente”, esa autoridad que está instalada en la fiesta con la obligación de poner orden en este negocio de ventajistas y, dicho sin ningún tapujo, de “chorizos, contaminada hasta las cejas por gente sin escrúpulos, con el sólo propósito de beneficiarse de ella. Los aficionados que asisten habitualmente a las plazas llevan reclamando soluciones inmediatas a las autoridades, pero éstas siguen haciendo oídos sordos y mirando para otro lado a las tropelías que comenten estos fariseos del taurinismo.

¿De qué valen sus quejas? Nada. ¿De qué vale que la Presidenta de la Comunidad de Madrid se descuelgue diciendo que hay que poner soluciones en la fiesta y no consentir que el público salga tan descontento de la plaza? Nada. No será por desconocimiento. Que no vengan ahora de nuevas, porque si temen una reacción negativa de los taurinos más debían de temer el día que el público deje de asistir a las plazas. Desde luego el negocio de momento lo tienen asegurado, tanto ganaderos, empresarios, apoderados, toreros, picadores banderilleros, etc., etc., en una palabra, todos, incluso la prensa especializada. Nadie quiere ni oír hablar del toro íntegro, tal y como lo echó su madre al mundo, ni tan siquiera los periodistas, que se atreven a montar una corrida de toros con tres figuras del escalafón en plena feria de San Isidro para hacer más rentable el negocio.

Qué se va esperar de este poder fáctico que permite estas tropelías y se aprovecha de la fiesta en su propio beneficio. No hay la más mínima duda de que estos taurinos consideran a los espectadores unos tontos de remate, y encima se permitirán el lujo de decir, “Déjalos que protesten e insulten mientras vengan a la plaza y paguen su entrada”.

Vaya montaje que ha llevado a cabo la Asociación de la Prensa. Vaya papel que lleva haciendo la autoridad permitiendo que los toreros, por supuesto figuras, vengan con los toros debajo el brazo y con un lazo en la caja, suprimiendo el sorteo, y menos que sean los propios ganaderos quienes elijan los toros. Estos presidentes que después de permitir estas tropelías siguen presidiendo corridas de toros sin ninguna credibilidad ante el aficionado. ¡A dónde hemos llegado!

Se me olvidaba hablar de la corrida de ayer. Bueno, no sé si hubo algo que mereciera la pena destacar, aparte del toreo moderno, ventajista y sin emoción que llevaron a cabo tanto El Juli, Perera y Cayetano, frente a animales aborregados, sin gota de casta por las venas. Unos, sin sitio, otros, visitantes asiduos de la prensa del corazón que un día decidieron comenzar su andadura por este mundo del toro con el fin de poner su granito de arena a hundirlo un poco más.

Qué tarde dieron estos toreros-figuras a los espectadores que tuvieron el valor de asistir a la corrida. Fue deprimente. Los aficionados siguen a la espera de que alguien con dignidad meta mano con autoridad en este negocio putrefacto. Y para terminar, dos recomendaciones para los señores de la Asociación de la Prensa. Por favor, cuando monten el próximo sainete de este tipo, llévenselo fuera de la feria de S. Isidro y no se aprovechen más de esta, y segundo, cuando elijan a los toreros que vengan con toros de verdad.

©Pepeíllo

martes, 25 de mayo de 2010

24 de mayo de 2010: Novillos para recordar

Novillos de: Guadaira. Encaste: Jandilla
Terna:
  • Arturo Zaldívar: Pinchazo atravesado y 7 descabellos. Silencio. Estocada baja perdiendo la muleta. Silencio. El novillo aplaudido en el arrastre.
  • Luis Miguel Casares: Estocada algo trasera que dobla el novillo. Silencio. Sartenazo infame saliéndose de la suerte. Silencio.
  • Cristian Escribano: Pinchazo. Aviso. Estocada atravesada y trasera. Pitos. El novillo aplaudido en el arrastre. Pinchazo que salta por los aires el estoque, pinchazo, aviso y descabello. Silencio.
Preside la corrida: D Trinidad López Pastor

Desconozco el nivel de afición que estos novilleros hubieran tenido si ayer hubieran sido espectadores, ni la que les ha llevado a meterse en este circo del toreo, pero lo que demostraron sobre el albero de Las Ventas no es para sentirse orgullosos, ni como toreros, ni cono aficionados, por muy bajo que sea el nivel de exigencia que tengan.

Otro problema de este oficio, de arte, pero oficio al fin y al cabo, es la inversión que hay que llevar a cabo para hacer a un torero. Si tienes medios, bien, es una inversión más, dentro de los negocios que tenga la familia, que puede salir bien o mal, pero si son escasos y los chavales desaprovechan las ocasiones que les pusieron en bandeja los novillos de Guadaira, pues hoy mismo y sin falta deberían tomar una decisión, y esta no es, ni más ni menos, que cortarse la coleta. Aunque en este mundillo tan particular, lleno de gente sin escrúpulos, si los taurinos creen que se puede seguir explotando al chaval, aunque no reúna recursos técnicos, le seguirán llevando montado en la mentira hasta que se agote el filón.

Ayer tuvieron ocasiones de oro para haber triunfado plenamente en la mal llamada “Primera Plaza del Mundo”, perdón por las mayúsculas, pero no supieron aprovechar las condiciones de los novillos que les tocaron en suerte. Excepto el primero, que adoleció de la fuerza necesaria para llevar a cabo el toreo que de momento reclama esta plaza, los demás pusieron en el camino el triunfo a los coletas, pero estos se perdieron y no encontraron la salida adecuada, y eso que los novillos les fueron marcado en cada embestida por donde tenían que ir, pero nada, no hubo forma de que se adaptaran al lenguaje de sus enemigos, es decir, al de sus amigos, y lo que hicieron fue hartarse de dar pases pero en dirección contraria, y claro, cuando se quisieron dar cuenta estaban totalmente perdidos.

Tendrán que reclamarles a las “escuelas de tauromaquia que les enseñaron a torear y que con este tipo de toreo les prometieron el triunfo. Pero se olvidaron de un hecho fundamental, que ese toreo vale para otras plazas, pero para la mal llamada “Primera Plaza del Mundo” aún no. Llegará el día en que valga y en ella corten las orejas con las mismas facilidades que en otras, pero de momento tendrán que esperar. No hay nada más que ver las estadísticas para comprobar que tanto Casares como Escribano venían con aureola de toreros con oficio. El año pasado el primero hizo el paseíllo en 37 ocasiones y el segundo en 27, quiere decir que venían “rodaos”, pero alguien debía haberles aleccionado que Madrid, de momento, sigue siendo Madrid, y aunque en los despachos ya no sea “La Primera Plaza Del Mundo” en los tendidos aún se valora el torero como mandan los cánones.

De esta bonanza de ganado destacaron el tercero y el cuarto, los cuales fueron ovacionados en el arrastre. Sin embargo los novilleros, excepto Escribano que fue pitado en el tercero, los demás consiguieron sendos silencios.

©Pepeíllo

lunes, 24 de mayo de 2010

23 de mayo de 2010: Toros para todos

Toros de Celestino Cuadri. Encaste Santa Coloma, Urcola y Conde de la Corte
Terna:
  • Domingo López Chaves: Pinchazo, estocada atravesada, tendida y contraria y 2 descabellos. División de opiniones. Metisaca de juzgado de guardia y sartenazo infame. Silencio.
  • Salvador Cortés: Pinchazo, estocada corta y atravesada y 2 descabellos. Silencio. Estocada desprendida y atravesada y 2 descabellos. Pitos. El toro aplaudido en el arrastre.
  • David Mora: Sartenazo de juzgado de guardia. Aplausos. Toro aplaudido en el arrastre. Metisaca en los bajos, 5 pinchazos, aviso, 5 pinchazos, pinchazo y descabello. Silencio benevolente.

Preside la corrida: Julio Martínez Moreno

Ayer hubo toros para todos, incluso para los más exigentes. Toros para los matadores, para los toreros de plata, para los picadores y para el público, en sus dos vertientes, aficionados y menos aficionados, aunque a la hora de la verdad la entrada valga lo mismo para unos que para otros. Lo que ocurre es que unos aprovecharon su oportunidad y otros no.

Los toros en líneas generales blandearon algo más de lo que los aficionados hubieran deseado, pero, excepto el sexto, llegaron a la muleta pidiendo pelea, la pelea que les permitía su casta, pero no sus fuerzas, eso sí, con la tónica general de la nobleza, ofrecieron a los toreros la oportunidad de llevar a cabo el toreo que exige esta plaza. El tercero y el quinto fueron aplaudidos en el arrastre, pero los coletas no supieron estar a la altura de sus enemigos, sobre todo los lidiados en 2º, 3º 4º y 5º lugar.

El 5º se fue con las orejas puestas y Cortés no supo encontrar con la muleta la medida que le pedía su enemigo. En los inicios de faena el toro se comía la pañosa, pero no encontró mando en el torero, limitándose éste a dar pases vulgares a un animal de excepcional catadura y nobleza. Supongo que se estará acordando de ese toro durante algún tiempo, o no.

Los toreros de plata también tuvieron su oportunidad, unos la aprovecharon y otros, no. Dio gusto ver a Rafael González banderillear al 3º de la tarde, aunque esa suerte no es su fuerte, y lidiar al sexto. También su compañero de plata, Luis Mariscal, pareó con clase al 5ª. Ambos tuvieron que desmonterarse. La cara opuesta de la moneda la tuvieron los banderilleros Juan José Domínguez y Pedro José Mariscal al parear al 2º. Seis veces tuvieron que pasar por la cara del toro para colocar los 4 palos reglamentarios. Un palo cada vez y dos veces en falso. Dirán que como los hacen de uno en uno, pues ellos también los colocan de la misma manera. Después tendrían la desfachatez de pedirle el sueldo a su matador. Esperemos que tengan la oportunidad en otra tarde de ofrecer a la afición de Madrid su parte artística, si es que la tienen, si no es así, deberían plantearse cambiar de oficio con el fin de que ningún espectador se sienta engañado con sus actuaciones.

Los espectadores también tuvieron la oportunidad de mostrar sus conocimientos en tauromaquia durante el 4º de la tarde. El toro no pasaba por ninguno de los capotes que se encontraba en su camino, típico comportamiento de un manso de libro, y mientras algunos aficionados se estarían frotando las manos de ver el juego de ese animal en varas, a otros meritorios a aficionados se les ocurrió la idea de pedir al presidente que lo enviara a los corrales. ¿? Después el toro se vino arriba y en la faena de muleta estuvo por encima del torero, el cual se mostró con muchas precauciones, toreando aprovechando el viaje de su enemigo y encima, dando trapazos. Otra vez será, torero.


©Pepeíllo

sábado, 22 de mayo de 2010

21 de mayo de 2010: Eso, no desea la afición

Toros de Juan Pedro Domecq
Terna:
  • Julio Aparicio: Cogido gravemente durante la faena de muleta del primero de la tarde, pasó a la enfermería. Fue estoqueado por Morante de la Puebla. Silencio.
  • Morante de la Puebla: Media perpendicular, atravesada y muy baja. Silencio. Media atravesada. Silencio. Pinchazo atravesado, metisaca y media. Silencio.
  • Manuel Jesús, ”El Cid”: 2 pinchazos y media estocada. Tímidos aplausos. Estocada caída, trasera y atravesada. Saludos desde el callejón. Estocada. Oreja.
Preside la corrida: D. Manuel Muñoz Infante

Una tarde de esa semana, un asiduo a la plaza y desde su “tribuna” de la grada, lanzó una andanada a los aficionados que ocupaban las localidades próximas a la suya. El hecho ocurrió a raíz de ser arrollado un torero de plata durante la corrida. Todo quedó en un susto, pero la imprecación que este aficionado envió a los aficionados que tienen la vergüenza torera de protestar cuando lo consideran necesario, por el bien de la fiesta, fue injusta y dio la impresión de llevar una componente de mala intención, y como todos somos personas, y podemos cometer un desliz, lo mínimo que tenía que haber hecho es pedir disculpas, con la misma intensidad gutural que envío su ofensa, y no afirmar en público que: "eso, era lo que la afición de Madrid quería". Así ocurrió y así lo he contado.

La afición de Madrid, y supongo que la de cualquier plaza, no desea que ningún torero sufra una cornada, pero lo que no desea tampoco es que este espectáculo, tan especial en nuestro país, sea mangoneado por cuatro indeseables que han buscado, desde que se creó, el lucro personal a costa del perjuicio de la fiesta, con una falta de respeto a todo aquel que decide asistir a una corrida de toros, y por supuesto, con el beneplácito de las autoridades que lo gobiernan.

La afición lo pasó mal ayer con el percance de Julio Aparicio, como lo hubiera hecho cualquier otra, y supongo que mucho más cuando conoció la noticia del alcance de la cornada, pero así es la fiesta, llena de gloria, de fracasos y, a veces, de sangre.

Los toros de Juan Pedro Domecq, esos toros criados con el alma de un ganadero con la vitola de artistas, volvieron a defraudar a la afición de Madrid que tuvo que sacar a relucir una dureza contra un presidente totalmente pasivo a lo que ocurría en el ruedo, y como es habitual, en contra de sus intereses y por supuesto de la fiesta. Como el año pasado, la corrida fue un fracaso, sin fuerza, sin casta, donde la suerte de picar brilló por su ausencia. Pobres picadores, como esto siga así. Pues, este año la empresa para intentar superarse, vuelve a llenar el albero de toros artistas, con toreros artistas, y supongo que después de lo de ayer, volverán el año que viene. Como los aficionados la apuntarán en su lista negra de su predilección, pues, el año que viene volverá, pero rebajada. Así todo son ganancias, para la empresa, claro.

Esta ganadería tuvo un efecto secundario positivo, hizo una limpieza de corrales que la dejó como la patena, ya que tuvieron que sacar al albero tres sobreros, dos de Gavira y otro de Mari Carmen Camacho, y alguno de ellos llevaba en los corrales desde el comienzo de la feria. No he entendido nunca porqué los presidentes de todas las plazas de España son tan remisos a devolver un toro aunque muestren signos evidentes de no ser aptos para la lidia. Ayer lo entendí perfectamente. Actúan de esa forma porque los sobreros están en peores condiciones que los toros anunciados, y de esta forma evitan un disgusto a la afición. Ésta, en señal de desagravio, sacó a relucir toda la artillería de protesta: ladrones, “fuera del palco”, “queremos toros”, y “más toros”, en una palabra, los aficionados de Madrid son unos desagradecidos.

Menos mal que la corrida tuvo un final feliz, como si de un cuento de hadas se tratara. Morante sacó a relucir unas verónicas de ensueño, meciendo los brazos y llevando al toro envuelto en la franela con la suavidad de la seda, y El Cid demostró en el sexto, con la derecha, que aún tiene vida torera. Lo único del cuento fue que como en las películas, dio la impresión que el malo llevó la peor parte, pero no fue así. Julio Aparicio salió con ganas en su primero, pero un traspié de verdadera mala suerte, lo dejó al margen del toro, y el pitón le entró por el cuello y le salió por la boca. Fue escalofriante la cogida, pero según los partes médicos, está fuera de peligro. A recuperarse torero y suerte.

Pepeíllo

viernes, 21 de mayo de 2010

20 de mayo de 2010: Carretones

Toros de Baltasar Ibán, encaste Contreras y Juan Pedro Domecq, línea María Antonia Fonseca.
Terna:
  • Eugenio de Mora: Estocada, aviso. Saludos desde el tercio. Estocada habilidosa. Aplausos.
  • Serafín Marín: Estocada caída. Aplausos. 2 pinchazos y una estocada más parecido a un sartenazo. Silencio.
  • Luis Bolívar: Pinchazo y bajonazo saliéndose de la suerte descaradamente. Silencio benevolente. 2 pinchazos y estocada tendida, caída y trasera. Aviso. Silencio.

Preside la corrida: D. Trinidad López Pastor


No hay duda que los toreros del futuro exigirán el carretón para torear. Lo que está por ver es si cobrarán por enfrentarse a este simulacro de animal. ¡Seguro que sí! Y encima, lo exigirán sin agresividad ¡Lo que nos faltará por ver! Por ejemplo, ayer ya vimos un simulacro en los toros de Iván, animales comerciales, del tipo de toro que inventó ese ganadero que se vanaglorió en su día de ser el padre-ganadero de “el toro artista”, con el único propósito de que se recreara el “maestro” en su toreo y tuviese la oportunidad de inventar en cada tarde una nueva tauromaquia.

Pues, los tiempos no le han dado la razón, y no sólo ha llenado el campo bravo de especímenes sin gota de bravura y casta en las venas, sino que los toreros se han limitado a echar por tierra todo lo que habían inventado sus antepasados en el arte de torear. Si estos levantaran la cabeza y vieran en la vulgaridad en que estamos metidos todos, unos por llevarlos a cabo y otros por asistir a estos espectáculos bochornosos, por supuesto que se morirían de nuevo.

El ganado de Baltasar Ibán decepcionó ayer al aficionado más benevolente. Salieron animales sin casta y sin agresividad, más propios de toros artistas que hermanos de otros que en tiempos pasados llenaron de casta, por lo menos, el coso venteño. Mostraron también blandura y algunos llegaron a la muleta casi en estado cadavérico y eso que no fueron picados, ya que los montados no tuvieron necesidad de emplearse con dureza en ningún toro. También se considerarán picadores artistas, o es que no tienen materia prima para aplicar su trabajo, eso sí, todos, sin excepción, picaron trasero. Al final, veremos cómo todos terminan en el paro, hasta los espectadores y después vendrán los lamentos.

Los toreros, con este material, tampoco mostraron su arte en ningún momento. Todos tuvieron su oportunidad y el único que llegó a encandilar a los asistentes, aunque fuera muy fugaz, fue Serafín Marín, que le endosó a su primero dos naturales que hasta la fecha es lo mejor que se ha visto en esta feria en el toreo con la mano izquierda. El primero de la tarde fue un cadáver y su única virtud es que no rodó por la arena, pero no dio oportunidad al torero de Mora de mostrar ni tan siquiera su buena voluntad. Sin embargo, en su segundo, que más parecía un toro artista, se le fue sin torear, ya que lo único que hizo fue recibirlo de hinojos con la muleta para pasar a continuación a dar trapazos sin ningún sentido torero, llegando a ser desbordado por su enemigo.

A Luis Bolívar la única oportunidad se la dio el sexto, un toro con las fuerzas justas que lo recibió con el pase cambiado sin inmutarse, pero que la poca agresividad que mostró le bastó para desbordar al torero, que no tuvo los recursos suficientes para sacar provecho de las condiciones que le presentó su enemigo, que no fuera el toreo ventajista que mostró.
Pepeíllo

jueves, 20 de mayo de 2010

19 de mayo de 2010: Llegaron los maestros

Toros de Núñez del Cubillo, encaste Atanasio Fernández, línea Lisardo Sánchez.
Terna:
  • Curro Díaz: Pinchazo y estocada caída. Silencio. Pinchazo perpendicular y caído. Se hace daño en la mano al descabellar y pasa a la enfermería. Descabella Miguel Ángel Perera.
  • Miguel Ángel Perera: Estocada trasera y tendida. Oreja. Estocada atravesada y caída. Silencio.
  • Alejandro Talavante: Estocada atravesada y trasera y descabello. Saludos desde el tercio con petición. Estocada caída y tendida, un sablazo en toda regla. Silencio.
Preside la corrida: D. Julio Martínez Moreno

Ayer se cayó del cartel el torero, considerado maestro, José María Manzanares, ya que recientemente fue intervenido quirúrgicamente. Fue sustituido por Curro Díaz, un torero modesto pero que atesora una calidad en su toreo capaz de levantar al público de sus asientos o hundirlos en el cemento. Capaz de llevar a cabo ese toreo de cargar la suerte, metiendo los riñones, y desmayar el brazo y con una muñeca prodigiosa rematar los pases en la “caera”. Doy fe que he visto torear a Curro Díaz. Pero, ayer, tocaron bastos. El torero lo tenía todo a favor, habían colocado un rejoneador por delante para que no abriera plaza, ya que los toreros figuras se pueden permitir estos devaneos, lo que ocurre es que esto no estaba destinado a Curro Díaz sino al maestro Manzanares, maestro donde los haya, por este motivo se puede permitir el lujo de no abrir plaza.

El anuncio en el cartel de los toros de Núñez del Cubillo casi garantizaba el triunfo de los toreros figuras, pero los toros impusieron su propia partitura y la afición quedó decepcionada, tanto de los maestros como de los toros de garantías. Los que se vieron en su salsa fueron los isidros: Disfrutaron de los lindo reclamando casi con exigencia la oreja a Miguel Ángel Perera hasta que lo consiguieron.

Lo que ocurre es que el premio fue excesivo, o mirándolo de otra forma, fue un premio a la vulgaridad. Eso sí, el torero supo aprovecharse de la situación, y lo que tenía que haber conseguido toreando lo hizo con el clásico arrimón después de haber sido arrollado por su enemigo al quedarse al descubierto. El toro tampoco aportó lo que se puede esperar de un animal de esta raza, sino todo lo contrario. Sus hermanos de camada no consiguieron levantar el ánimo del aficionado. El juego ofrecido fue soso y sin gota de casta en sus venas. Así es el toro de garantías, y esto es lo que exigen las figuras.

Hay que quitarse el sombrero por lo bien que conocen su oficio los veedores de estos toreros. Eligen los toros con las fuerzas justas, así sus maestros no tienen que enfrentarse a la casta, y lo más importante, que no se caigan, Así de esta forma tienen a su favor el público que regala las orejas a faenas con toros sin ninguna emoción y llenas de vulgaridad.

En el caballo los picadores se limitaron a marcar. Ningún toro fue picado como se entiende esta suerte, los piqueros lo único que hicieron fue colocar la puya encima del toro y en muchos casos no llegaron a romper ni la piel del animal, eso sí, la mayoría puyazos traseros. Tendrá que llegar un día que algún elemento de estos que salen a la plaza tocado con el castoreño tenga que explicar los motivos del porqué pican a todos los toros traseros.

En su segundo Perera rayó casi la provocación. Ante un inválido que perdió las manos en los primeros compases de la faena, el aficionado se limitó a solicitarle que devolviera la oreja conseguida en su primero. Lo único claro que le ha quedado claro es que la casta no viene con corridas de figuras.

Con el primero de Alejandro Talavante casi ocurre lo mismo. Menos mal que el presidente, escamado ya del caso anterior, no se dejó llevar por la corriente isidril. Contó los pañuelos con más escrupulosidad y no cayó en la vergüenza de conceder una oreja a la vulgaridad, ya que la faena estuvo huérfana de calidad y llena de trapazos y enganchones, y para más desgracia del torero, a un toro que no presentó problemas y que se fue sin torear. Menos mal que estamos en la “Primera Plaza del Mundo”, perdón por las mayúsculas, que sino……En su segundo, y ante un cadáver sin clase, el torero se contagió de este mal y no dejó de citar desde la oreja del toro, así es como buscan los triunfos estos maestros a los que a la mayoría no les hace falta venir a Madrid para seguir con sus éxitos clamorosos en otras plazas. De esta forma se mantienen en la cima del escalafón y son considerados maestros del arte de torear.

©Pepeíllo

miércoles, 19 de mayo de 2010

18 de mayo de 2010: Año sabático

Toros de: Puesto de San Lorenzo, encaste Atanasio Fernández, línea Lisardo Sánchez
Terna:
  • El Cid: Estocada algo trasera y descabello. Silencio. Estocada caída. Silencio.
  • Sebastián Castella: 2 Pinchazos. Estocada caída. Saludos desde el tercio. Metisaca, madia habilidosa y caída. Silencio.
  • Rubén Pinar: Bajonazo habilidoso. Silencio benevolente. Estocada caída. Silencio.

Preside la corrida D. César Gómez Rodríguez

Vista la actuación de El Cid en el cuarto de la tarde, y analizada la trayectoria que este torero lleva en las últimas temporadas, debería tomarse un descanso para reflexionar sobre su estado anímico que le ha hecho perder el sitio en este complicado mundo del toro, y a la vez le sirviera para despejar esa mente, tan clara en otros momentos y tan embotada actualmente, y antes de verse en una situación precaria con las puertas de las mejores ferias cerradas lo aconsejable es cortar por lo sano. La afición le desea una total recuperación y la fiesta está muy necesitada de toreros como él, que marquen la diferencia entre el toreo de verdad y el impuesto basado en la mediocridad y las ventajas.

La corrida del Puerto de San Lorenzo estuvo bien presentada, con leña en la cabeza y astifina, lo que ocurre es que mostró una sosería impropia de un animal de su estirpe y blandeó demasiado aunque no llegó a caerse, no presentando en ningún momento problemas a los toreros. Destacaron en la muleta el cuarto y el sexto, pero tanto El Cid como Pinar no aprovecharon la oportunidad que les presentaron sus enemigos. También decepcionaron en los caballos, y eso que los piqueros no se emplearon a fondo, como es habitual en esta feria, ya que de haber sido así no hubieran soportado una lidia normal. Es la historia de siempre, vienen las figuras y estos reclaman ganado con garantías y sin problemas.

El primero de El Cid sacó algo de casta en la muleta y el torero no pudo con él, estuvo ventajista y sin acoplarse a la embestida de su enemigo. Su segundo, un toro de poca codicia pero noble y que repetía en la muleta, no estuvo a la altura que el público esperaba de él. Dio una serie ajustada y dos naturales tirando de su enemigo, pero ahí terminó todo y dadas las características de su enemigo estuvo muy por debajo de él. ¡A recuperarse torero!

El primero que le tocó en suerte a Sebastián Castella dio muestras de blandura y nobleza y no le permitió desarrollar la faena que hubiera deseado, ya que en cuanto le bajaba la muleta no respondía al sometimiento del torero. En su debe queda que llevó a cabo un toreo ventajista, impropio de una figura que manda en el escalafón. En su segundo no tuvo toro, el animal lo único que hizo fue defenderse y por este motivo tenía muy poco recorrido. El presidente lo mantuvo en el ruedo, como siempre, mirando por los intereses de los aficionados. ¡Al paro estos presidentes!, pero sin ninguna demora.

Rubén Pinar recibió a su primero con unos lances a la verónica que no llegaron a calar en los tendidos. El piquero de turno, aparte de no picar, ejecutó las suertes con mal estilo, impropio de un profesional. En la muleta, salvando unos estatuarios de recibo, el torero llenó de vulgaridad toda la faena ante un toro sin recorrido y a la defensiva. En su segundo, y con un animal que se vino arriba en banderillas y metía la cabeza de lujo, el torero no se enteró y claro ante una situación de este tipo lo único que cabe decir es que se dejó escapar una ocasión de oro para haber triunfado y una oportunidad de haber justificado su inclusión en el cartel.

Destacar la lidia de El Boni y dos pares de banderillas de El Alcalareño en el primero de la tarde.

©Pepeíllo

martes, 18 de mayo de 2010

17 de mayo de 2010: Mansos y encastados

Novillos de Joaquín Moreno de Silva, encaste Saltillo.
Terna:
  • Paco Chaves: Estocada que hace guardia. Aviso. Aviso. Estocada trasera y caída. Aviso. El novillo al corral. Bronca. Estocada caída y estocada casi entra. Silencio
  • Miguel Hidalgo: Estocada en los bajos. Silencio. El novillo aplaudido en el arrastre. 3 aviso y el novillo la corral. Bronca.
  • Antonio Rosales: Estocada habilidosa y baja. Silencio. Estocada trasera. Silencio.

Preside la corrida D. Manuel Muñoz Infante.

Mal comienzo tuvo la novillada para los coletas que lo único que tuvieron a su favor fue la honradez de anunciarse con ella, virtud que fueron perdiendo según se desarrollaba la corrida. Los aficionados ni quitaron ni pusieron nada, sólo se limitaron a observar el bochornoso espectáculo que los profesionales hoy ofrecieron.

Hay que tener caradura para salir vestido de luces y mostrar la poca afición que mostraron ayer, y lo que es más importante, una falta de respeto hacia los espectadores que pagan, de los cuales habría que eximir a los novilleros comenzando por el presidente, que permitió que el primer novillo de la tarde quedase crudo en el caballo, dejando a un pobre novillero al descubierto, el cual tuvo la osadía de parear. Cualquier neófito en esta materia pudo comprobar que ese novillo le iba a plantear serios problemas al matador. Así fue, en banderillas el animal se le venía de largo y con mucho tranco, pero Paco Chaves pudo salir airoso del trance. En la faena de muleta estuvo muy por debajo de las condiciones del astado, y recreándose en la ignorancia fue dilatando la faena hasta perder los papeles. La consecuencia fue que recibió los tres avisos, y al pobre animal tuvieron que apuntillarlo en la plaza.

En su segundo, lo recibió a “Portagayola”, perdiendo el capote, y después de muchas dudas del torero al recibirlo con la franela, el animal se encontró con un montado sin afición y sin ningún respeto a la fiesta, de nombre Israel de Pedro, que con dos varas traseras a propósito, dejó al pobre novillo para cualquier cosa menos para la lidia. ¡DE VERGÜENZA!

Ya en el primer novillo se pudo observar la poca profesionalidad de los toreros de plata, por llamarlos de alguna forma. El astado, dueño de la situación y sin que nadie tuviera la mínima intención de pararlo de salida, se marchó libremente al picador de reserva, y el torero de plata que tapaba puerta, Domingo Navarro, hizo el correspondiente quite, y el animal le apretó poniéndolo en aprietos, pues nadie de los allí presentes le hizo el quite. ¡DE VERGUENZA!

Lo que vino después no hay palabras para poderlo describir con un mínimo de sentimiento, similar al que sintieron los aficionados presentes. Creo que ha sido una de las tardes en que el público en general y los aficionados estaban de acuerdo. No hay actualmente en el escalafón toreros que puedan enfrentarse a este tipo de ganado con garantías de salir de la plaza por su propio pie. Si estos lo consiguieron fue porque pusieron pies en polvorosa a cualquier atisbo de peligro que divisaban, tirando los capotes y las muletas, sin el mayor reparo ante cualquier acometividad de la fiera. ¡DE VERGÜENZA! Después exigirían el cobro de sus emolumentos. ¿?

Miguel de Hidalgo, en su primero, un novillo aplaudido de salida, estuvo aseado cuando lo recibió de capote, pero el picador, sin vergüenza torera, lo masacró en varas, picándolo trasero y sin rectificar. ¡QUE VERGUENZA! Nadie mueve ficha para cambiar la actitud de estos matarifes que vara a vara se van cargando la fiesta. Con la muleta estuvo muy por debajo del novillo, pero aún así mostró detalles, sobre todo en algunos pases de pecho abrochando las series vulgares, de redondos y naturales. Fue lo mejor de la tarde.

En su segundo y ante lo mostrado por el torero, mucho me temo que se planteará un cambio de profesión. Ante un novillo complicado que no quería tablas, que le costaba tragarse los pases, nadie fue capaz de echarle el capote abajo y aguantarle las embestidas. Todo el que se ponía delante perdía el capote. ¡DE VERGÜENZA! Para colocarlo en suerte en el caballo les costó un triunfo a la cuadrilla y en el tercio de banderillas los peones montaron el correspondiente sainete. Qué mala debe ser la casta, aderezada de mansedumbre, sobre todo para los que se visten de luces como los de ayer. El torero, con el novillo refugiado en tablas, no sabía cómo meterle mano y fueron tales sus desconocimientos, que al final escuchó los tres avisos, y éste sí tuvo que sufrir la vergüenza de que los mansos se llevaran el novillo al corral.

Antonio rosales tampoco estuvo a la altura que requería un encierro de este tipo. Ya desde comienzos de faena mostró una jindama impropia de un torero que se viste de luces. Tampoco su cuadrilla mostró en ningún momento ninguna profesionalidad para mostrar al torero muestras de apoyo. Al contrario, el picador se ensañó con el pobre novillo y después los banderilleros mostraron una inoperancia y un temor impropio de un profesional que vive de esto. Para más desconocimiento llegó a brindar la faena. ¿Qué faena brinda este muchacho? se preguntaban algunos aficionados cercanos, si después no muestra ningún interés en hacer las cosas medianamente aseadas. Trapazos por aquí y por allá sacó a relucir del fondo de su sentimiento torero.

En su segundo lo único que mostró fueron rasgos de incompetencia profesional. Después de darle dos capotazos al novillo, suelta el capote y se refugia en el burladero. El novillo dueño de la situación no encontraba capotes que lo sujetaran. Hubo un momento que toda la cuadrilla estaba en el burladero y el novillo solo en la plaza.

Con los sacrificios que tienen que hacer muchos espectadores y aficionados para asistir a la plaza y después estos profesionales de pacotilla muestran su incompetencia tarde tras tarde y con mayor motivo con ganado con casta. Muchos aficionados no se creían lo que estaban viendo, porque ellos tampoco pensaban que aún existiera en el campo bravo ganado de este tipo, que llenara de casta aunque fuera manso el albero venteño. Es lógico después de ver tanta vulgaridad ganadera y torera con toros cadavéricos. Esto es la emoción, lo demás es cuento.

©Pepeíllo

lunes, 17 de mayo de 2010

16 de mayo de 2010: Lleno hasta la bandera

Toros de: 4 de Los Bayones, encaste Lisardo-Atanasio, y dos, 4º y 5º de José Luis Pereda, procedencia, Núñez.
Terna:
  • Gabriel Picazo: Pinchazo hondo delantero que vale. Silencio. Pinchazo, aviso, estocada delantera y caída y descabello. Aplausos y pitos cuando saluda.
  • Emilio de Justo: 8 pinchazos, metisaca, 3 avisos y el toro al corral. Silencio benevolente. Pinchazo y estocada vaciando la embestida del toro. Silencio.
  • Israel Lancho: Pinchazo, metisaca en los bajos de juzgado de guardia. Silencio. Estocada. Silencio.
Preside la corrida D. Trinidad López Pastor.

La plaza se llenó hasta la bandera y, aunque alguien podría decir que en la andanada de la tercera edad había algún hueco, es posible, pero otro más escrupuloso le respondería, sí, pero los que no asistieron se quedaron con la entrada en el bolsillo. Tardes como la de ayer es la que la empresa de Madrid y cualquier otra desea. Un lleno a rebosar en la plaza, un cartel de tres toreros modestos que sumadas sus actuaciones en la temporada pasada no llegan a la docena y un ganado sin ninguna garantía, y supongo que si la empresa les hubiera regateado le hubieran ofrecido la corrida gratis por tal de anunciarla en Madrid.

Así de duro es el panorama taurino, y no tengo nada en contra de estos chavales, ojalá hubieran aprovechado las oportunidades que les brindaron varios de los bureles que saltaron al albero de Las Ventas para romper el maleficio del éxito que les persigue, a ellos y a muchos de sus compañeros que sueñan con la faena que les encumbre al éxito y que el tiempo, juez implacable de la verdad, rompe en pedazos.

Como decía, los toros de ayer salieron con el comportamiento típico del encaste Atanasio. Remolones de salida, la mayoría buscando los terrenos de nadie y sin emplearse en el capote, llegando muchos de ellos a mansear en el caballo, pero según transcurría la lidia iban mostrando ese punto de casta que hace que el aficionado mantenga la atención en el ruedo, algunos hasta ofrecieron en bandeja el triunfo a su torero, pero estos no debieron verlo así.

A Israel lancho se le vio con muchas precauciones y sin sitio, posiblemente motivado por la cornada tan fuerte que sufrió el año pasado. La afición le dedicó una ovación al comienzo de la corrida como señal de agradecimiento al torero.

En la actuación de los toreros de plata destacaron Domingo Navarro y los pares de Julio Robles en el primero de la tarde. Sin embargo, el picador Juan Carlos Sánchez le pegó un marronazo al segundo toro de la tarde que casi le quita la piel en vida al pobre animal.

Emilio de Justo tuvo la suerte a su alcance y la dejó escapar. Se dedicó a practicar el torero moderno, fuera de cacho y metiendo todo el pico que encontraba en su camino y claro, así no se busca el triunfo. Al final el “presi” le tuvo que enviar los tres avisos porque no encontró el hoyo de las agujas en su enemigo. Su segundo, un toro gazapón, no encontró la fórmula para pararlo y templar las embestidas que su enemigo tenía.

Gabriel Picazo en su primero, un manso que le costaba acudir a los engaños, se lo sacó a los medios y consiguió algunos muletazos templados llevándolo muy tapado y metido en la muleta, pero tuvo el defecto que ha impuesto el toreo moderno y que ningún torero es capaz de escapar de sus redes: “El toreo ventajista”. En su segundo, y ante un toro que metía la cabeza con nobleza, el torero consiguió algunas series templadas por el pitón derecho, ya que por el izquierdo tenía menos recorrido, pero con todo y con eso consiguió sacarle una serie de naturales tirando del toro. El único pero a su actuación es que se puso pesado y tomó esta plaza como si fuera la de Benidorm, con todos mis respetos hacia esa plaza, y al final solo le faltó hacer el salto de la rana.

©Pepeíllo

domingo, 16 de mayo de 2010

15 de mayo de 2010: De vacío

Toros de: Garcigrande, y dos, 4º y 5º de Domingo Hernández, encaste Juan Pedro Domecq.
Terna:
Julián López “El Juli”: Sebastián Castella: Daniel Luque

Preside la corrida D. Julio Martínez Moreno


Llegaron las figuras y todas, sin excepción, se fueron de vacío. Ninguna de ellas llegó a levantar de sus asientos ni al público triunfalista tan siquiera, y lo que más llama la atención es que esas figuras, que pisan las plazas de la geografía española y limítrofes, todo lo traen preparado, no hay nada que pueda hacer saltar la sorpresa, pero claro, lo único que aún no han llegado a controlar es a la afición, y no será porque no lo han intentado a través de los medios de comunicación partidistas y rayando la corruptela.

Traen preparados los toros, elegidos por sus veedores, que escogen lo mejor de la ganadería y dentro de estos los animales más cómodos, por eso a veces dan la impresión, como ocurrió ayer, que algunos de los pupilos de Garcigrande estaban afeitados, como el segundo y el quinto, pero seguro que no, lo más probable es que fueran cómodos de cabeza, pero cuando derrotaban en tablas y se escobillan los pitones, la afición, que es digna de pensar libremente, igual creyó que esos pobres animalitos habían pasado por el mueco. Después viene la composición del cartel. Claro, estos taurinos no permiten que su torero comparta cartel con otro que pueda hacerle sombra y levantarles el tinglado que tienen montado. De eso nada, por estos motivos es muy sospechoso que si la figura de cartel no tiene su tarde, todos, en buena compañía, corran la misma suerte para no molestarse entre ellos.

El Juli, figura donde los haya, venía muy motivado y con la intención de demostrar en Madrid que está en un momento dulce de su carrera, y para ello tuvo la ocasión que ni pintada en su primer enemigo, un toro que metía la cabeza como si lo hubieran criado para ello, pero el maestro, haciendo gala de lo que mejor sabe hacer, le pegó cuatro redondos largos con mucho temple y bajando la mano que levantaron los oles del público, pero el toro exigía más, y el torero no estuvo dispuesto a darlo, no porque no quisiera, sino porque no sabía. El Juli es un torero de temple y con ello le valen todos los toros, pero cuando una afición le exige colocarse en su sitio y que las orejas en Madrid las corta el torero que se deja las ventajas en el hotel, se desvanecen todas las ilusiones, supongo que las del torero y las de los aficionados, que aunque exigentes, esperan con ilusión que estos toreros ventajistas dejen de serlo alguna vez.

Mató mal y, claro, las pasiones de su público se ahogaron con la suerte suprema. En su segundo, y con la decepción dentro del cuerpo, se limitó a meter el pico en todo lo que intentó y hasta los pases de pecho eran de segunda clase, donde solo aprovechaba el viaje del toro. Alguien debe aclararle a este torero que cuando se abre cartel hay unas responsabilidades que hay que cumplir y es, la de director de lidia. Ayer El Juli se inhibió durante toda la tarde de esa responsabilidad.

El primero de Castella fue un inválido que salía suelto de los capotes y no hubo ningún torero que supiera fijarlo. En el tercio de banderillas los peones mostraron una incapacidad supina, dejando el morrillo como una verbena. Nadie dijo ni pío, y menos los isidros. En la faena de muleta el toro no colaboró con las intenciones del torero, porque al doblarse con él en los primeros compases de la faena, el toro, aunque noble, no aguantó el envite. Todo lo que vino después fue un quiero y no puedo, donde el aficionado pudo sentir lástima del toro y pena del torero, que se atreve a venir con estos inválidos. En su segundo, y ante una porquería de toro y para más vergüenza de los aficionados que habían asistido al espectáculo, sospechoso de pitones, las únicas sensaciones que sacaron los presentes era que mejor era olvidar y pasar página.

Daniel Luque
, en su primera aparición después del rotundo fracaso de su última actuación en esta plaza, se encontró en su primer enemigo con algo que seguramente no contaba, su bravuconería y algo de casta, y claro, su cuadrilla, como muchas, no están acostumbradas a lidiar este tipo de toros. Con la muleta sacó a relucir toda serie de ventajas que decepcionaron a los asistentes, aunque hubo quien no esperaba nada de este torero. En su segundo, un toro con la divisa equivocada, salió topando con los capotes, y ningún torero tuvo la dignidad de echarle el capote abajo para fijarlo. Manseó en varas en lo poco que lo dejaron ver. Con la muleta el toro reclamaba un torero que supiera meterlo en la faena, ya que acudía al engaño con la cara alta y claro, el torero no supo o no quiso emplearse en esta labor . No tuvo ni la vergüenza torera de matar con dignidad y le recetó un sartenazo en las costillas que alguien, con algo de lo que hay que tener, se hubiera planteado, incluso, el cortarse la coleta.

©Pepeíllo

sábado, 15 de mayo de 2010

14 de mayo de 2010: Se impone el silencio

Toros de: Alcurrucen, encaste Núñez. Un sobrero de El Torreón, encaste Juan Pedro Domecq, línea El Torero corrido en primer lugar.
Terna:
  • Uceda Leal: Estocada caída. Silencio. Pitos en el arrastre. Estocada perpendicular, algo trasera. Silencio.
  • El Cid: 2 pinchazos y estocada trasera. Silencio. Bajonazo de juzgado de guardia. Pitos.
  • Miguel Tendero: 3 pinchazos y 2 descabellos. Silencio. Media estocada, perdiendo la muleta. Silencio.

Preside la corrida D. César Gómez Rodríguez.

Según se va desarrollando la feria se va imponiendo el silencio. Ya no aplauden ni “los isidros” Ellos, que con sus calurosas ovaciones animaban a los toreros que no habían tenido suerte en sus lotes, pero habían mostrado voluntad de agradar, les regalaban una sonora ovación para levantarles el ánimo. Hoy los aficionados están cansados de tanto torero vulgar, cansados de tanto ganado que sale por toriles y debía de haber tomado el camino del matadero, cansados de presidentes más próximos al fraude que al público que asiste a las plazas huérfanos por completo del apoyo que debía recibir de las autoridades. En una palabra, cansados de luchar contra ese poder fáctico que existe entre bastidores, que monta las ferias a su antojo y semejanza.

Si todo lo expuesto fuera poco, ayer, los aficionados asistentes pudieron comprobar el estado de un torero, marcado en su juventud a sangre y fuego en corridas complicadas y que después de alcanzar la cima del escalafón, va y se derrumba desde lo más alto, cayendo en la absoluta vulgaridad torera. El Cid ha dejado de ser ese torero que podía con todas las corridas que se anunciaba, desde las duras hasta las comerciales, criadas para el lucimiento exclusivo de las figuras. Desconocemos lo que le ha podido ocurrir, pero lo que sí sabemos es que ha dejado de ser ese torero poderoso que marcaba la diferencia en el escalafón. Esperemos que lo visto ayer en el quinto de la tarde sea un espejismo y una reflexión para que salga lo antes posible del callejón sin salida donde se encuentra. La afición se lo agradecerá.

Miguel Tendero
es un torero joven de edad y de alternativa, con maneras, pero ayer, ante un lote de desigual juego, no estuvo a la altura que le exigieron sus enemigos. Su primero, un burel de escasas fuerzas pero con mucha bondad, llegó a la muleta con las ganas justas de embestir, pero el torero tampoco hizo lo que debería haber hecho que era cruzarse al pitón contrario y cargar la suerte y con ello provocar la arrancada de su enemigo. Estaba claro que a ese toro no le gustaba el torero moderno. En su segundo, un toro complicado al cual le sacó una buena tanda de redondos llevando al toro muy metido en la muleta, pero a raíz de cambiarle los terrenos, se fue rajando hasta no conseguir sacarle faena, pese a la buena voluntad del torero. En su haber, decir que el aire fue uno de sus principales enemigos, de él y de sus compañeros de cartel.

Uceda Leal
abría el cartel y por lo tanto era el director de lidia, lo que ocurre es que no ejerció como tal, y dejó que el segundo de su lote fuera picado en terrenos del 10 y del 1, al no haber un torero que lo fijara. Su primero, un inválido de libro, lo dejó en el ruedo el presidente-empresario para ver si colaba, pero al comprobar que los aficionados se pusieron bordes, lo cambió al primer par de banderillas. El segundo-bis tampoco fue un manantial de fuerza, y cuando llegó a la muleta perdía las manos en cuanto el torero le bajaba la muleta, lo cual Uceda tuvo que hacer de enfermero en lugar de torero. Espero que devuelva la diferencia de sus emolumentos y rebajen el precio de las localidades. En su segundo, y ante un toro sin agresividad ni muestras de para lo que había sido criado, el torero se dedicó a dar pases y más pases sin fundamento.

©Pepeíllo

viernes, 14 de mayo de 2010

13 de mayo de 2010: Todo a cien

Toros de: Parladé encaste Juan Pedro Domecq.
Terna:
  • Diego Urdiales: Estocada perpendicular y algo contraria y delantera y descabello. Silencio. Estocada saliéndose de la suerte después de ponerse pesado para cuadrar al toro. Silencio.
  • Matías Tejela: Cuatro pinchazos y estocada trasera. Silencio. Media estocada y un descabello. Silencio.
  • José Manuel Mas: Que tomaba la alternativa. Media estocada atravesada. Silencio. Media estocada que vale. Silencio.

Preside la corrida D. Manuel Muñoz Infante.

Si tuviéramos que destacar los detalles que se produjeron ayer en el ruedo de la plaza, y que el público sintiera la necesidad de sacar las manos de los bolsillos para aplaudir, destacaríamos unos redondos de Diego Urdiales al primero de su lote, unas verónicas de recibo a su segundo, un par de banderillas de Roberto Martín, Jarocho en el primero de la tarde, en el cual el torero burgalés recibió un golpe en la cara, que pasó a la enfermería para no salir, y como último, los pares de Raúl Adrada, el cual en el segundo tuvo que desmonterarse, con mucha rapidez, en el primero del lote de Matías Tejela.

De los toros, poco podía esperarse, pues aparte de ser considerada una ganadería comercial y cómoda para los toreros, el cartel que dejó en esta plaza el año pasado era para que no hubiera repetido en este, pero es la empresa quien paga y como consecuencia la que manda, y como suponemos que, visto lo que se está lidiando en esta feria, debe ir buscando por el campo bravo o “moruchero” lo que esté “todo a cien” para alegrar por lo menos sus cuentas bancarias, no les deben sorprender a los aficionados el resultado que está dando el ganado que hasta la fecha se ha lidiado en esta, “la primera plaza del mundo”. Porque, una vez escaldados con anterioridad los bolsillos de todo aquel que ufano presume de ser abonado de la “primera plaza del mundo”, para qué van a emplearse a fondo en intentar hacer las cosas bien, si todo está atado y bien atado.

De esta manera no puede extrañarle el aficionado que cuando sale a subasta la plaza salgan las pistolas a relucir en los pliegos de licitaciones ya que, tal y como está montado este tinglado, la empresa que se lleve el gato al agua tiene las ganancias aseguradas, y por supuesto, con el beneplácito de la autoridad competente, que en la mayoría de los casos, tratándose de defender los derechos de los que pagan, hacen el D. Tancredo.

Pero, no les debe preocupar a todos aquellos que sean partidarios de este tipo de ganado, el próximo año seguro que los veremos anunciados en los carteles de esta feria, y si no está, otra de las ganaderías de las calificadas de: “Todo a cien”.

En fechas recientes se ha escrito en algún medio de comunicación una crítica sobre la aptitud que en la actualidad tienen los aficionados de Madrid, los cuales, a criterio del periodista firmante, han bajado su nivel de protesta. Sobre este punto hay que aclarar algo que es fundamental, si la integridad de la fiesta depende de la crítica que el público de Madrid o de las demás plazas lleve a cabo durante el festejo, apañada esta ésta. He manifestado en alguna ocasión que esta fiesta, tan peculiar y tan dada a la especulación y con ello a la corrupción, no se la van a “cargar” los que vengan de fuera exigiendo la desaparición de las corridas de toros. No, al contrario, van a acabar con ella los que están dentro, comenzando con el público festivalero que va a las plazas a olvidarse de sus problemas, sin previo conocimiento de las reglas fundamentales que la rigen, aunque para eso están las autoridades, para mirar por sus intereses, pero en vista de que estos no llevan a cabo su función, tiene que llevarla el público que asiste a los cosos, reclamando sus derechos a través de las protestas.

Por otro lado están los medios de comunicación, más próximos al corrupto que al que sufre sus consecuencias, que con sus opiniones tan parciales tienen despistados a los aficionados de medio fondo, ya que el que conoce el percal no se deja embaucar tan fácilmente por estos gacetilleros de medio pelo. Así de duro y triste está el panorama

miércoles, 12 de mayo de 2010

11 de mayo de 2010: Que no vuelva esta ganadería

Toros de: 5 de La Martelilla encaste Marqués de Domecq. 1 de Navalrosal, encaste Núñez. 3 bis, sobrero de Navalrosal.
Terna:
  • Miguel Abellán: Estocada que hace guardia y 1 descabello. Silencio. Estocada y 3 descabellos. Silencio.
  • César Jiménez: Estocada de bonita ejecución. Silencio. Pinchazo, media tendida, caída y atravesada. Silencio.
  • Arturo Macías: Estocada perdiendo la muleta. Silencio. Estocada desprendida perdiendo la muleta. Silencio.

Preside la corrida D. Julio Martínez Moreno.

Después de una tarde soporífera y huérfana de todo, hasta de toros, un aficionado se levantó de su asiento durante la lidia del sexto toro, infringiendo la normativa vigente, y gritó a pulmón abierto: ¡Que no vuelva más a Madrid esta ganadería! Otros hubieran adornado la frase con: ni a esta plaza, ni a ninguna otra. Pero me temo que a los aficionados para lo único que se nos quiere es para pagar en taquilla.

La fiesta de los toros está moldeada a capricho y semejanza de unos señores caprichosos que dictan las normas de funcionamiento y son capaces hasta de comprar a todo aquel que se deje vender, con el único propósito de cumplir sus objetivos, y estos no son, ni más ni menos, que hacerse ricos con el mínimo esfuerzo, con el consentimiento de todos aquellos que su misión es velar con que se cumplan las normas que rigen este tipo de espectáculos.

Pero, ¿tan difícil es que el toro que sale por toriles tenga la agresividad de su raza? ¿Tan difícil es encontrar los toreros que reúnan las condiciones necesarias enfrentándose a todo tipo de enemigos, sin que tengan que ser manipulados, ni sometidos a tratamientos químicos? ¿Tan difícil es encontrar a unos presidentes honestos que cuando los toros no reúnan las condiciones para la lidia sean devueltos a los corrales? ¿Tan difícil es encontrar políticos que hagan que los empresarios y taurinos cumplan las normativas vigentes?

La vergüenza nuestra es que precisamente los españoles nos tengamos que mirar en el espejo de otros países que llevan a rajatabla la seriedad en este tipo de espectáculos, y cuando el ganado no cumple las expectativas para lo que han sido comprados, los vetan durante unos años. De esta manera, los ganaderos cuidan mucho lo que envían a esas plaza, eso sí, supongo que estos empresarios pagarán de acuerdo a la calidad del ganado. En esta España nuestra es al contrario, si una ganadería da espectáculo, al año siguiente no vuelve, porque suponemos que el ganadero habrá subido el precio de la corrida, y mientras haya saldos en las dehesas para qué se va pagar más por unos animales que nadie va a criticar y la plaza va a estar llena.

La de ayer fue otra corrida que la empresa confeccionó para hacer caja. Si no, que expliquen a los aficionados qué pintaba Miguel Abellán. Otros toreros, con menos cartel en la farándula, hubieran sido más del agrado de Madrid. César Jiménez y Arturo Macías son dos toreros de distintas características y condiciones. Mientras el mexicano va buscando el triunfo pisando terrenos donde los toros cogen y desde donde se sale encumbrado hacia el éxito, el madrileño está en un estado apático y de pocos recursos. Cierto que el ganado no permitió florituras, pero por muy malo que sea este, el torero siempre tiene que estar por encima de su enemigo y demostrar que todos los toros tienen faena, aunque sea de aliño, porque si no está la ejecución de la suerte suprema.

César Jiménez trató de enmendar una faena insulsa a un toro que era una ruina con un estoconazo de cartel.

Arturo Macías se lució en su primero con unos pases cambiados de recibo, pero el toro de mansa condición, se lo dejó ir a tablas y con ello toda posibilidad de faena. En estos terrenos intentó el arrimón, pero solo consiguió que el toro lo arrollara, sin consecuencias para el torero. Su segundo fue un cadáver que no estuvo dispuesto a colaborar con el torero, y para ello se limitó a cumplir el expediente, ya que se sintió ofendido que el Usía no lo mandara a los corrales cuando los aficionados solicitaron su devolución.

Como siempre, los presidentes mirando por la fiesta y, por supuesto, por los aficionados con el propósito de que no demorasen mucho su vuelta a casa.

©Pepeíllo

martes, 11 de mayo de 2010

10 de mayo de 2010: Madrid está barato

Novillos de: 4 de Carmen Segovia, encaste Torrestrella. 2 de Torres Gallego, encaste Domecq.
Terna:
  • Tomasito: Estocada algo tendida. Silencio. Pinchazo y media estocada contraria. Silencio.
  • Julián del Álamo: Estocada desprendida entrando fuera de cacho. Oreja. Estocada saliendo apurado. Petición y protestas cuando intenta dar la vuelta al ruedo.
  • Miguel de Pablo: 5 pinchazos y descabello. Silencio. Estocada. Silencio.

Preside la corrida D. César Gómez Rodríguez.

La Plaza de Las Ventas está de rebajas. Hoy se regalan orejas a toreros con toreo del barato, es decir, ventajista, fuera de cacho, metiendo el pico, sacando el toro para afuera en cada pase, en fin, los vicios que han impuesto las figuras modernas que llenan las plazas de triunfos baratos, con toros criados y adulterados posteriormente para ese fin, sirviendo de evasión a públicos triunfalistas que desinteresadamente le ponen en bandeja a los taurinos un éxito seguro, sirviendo con ello a que llenen los bolsillos de “billetes” con el mínimo esfuerzo.

Cuando veo a un chaval toreando como lo hizo ayer en su lote Juan del Álamo me hago las mismas preguntas. ¿Por qué estos novilleros aprenden rápidamente las trampas que utilizan las figuras, pero nunca se miran en el espejo de algunos toreros que marcan la diferencia toreando en su sitio y como marcan las reglas de la tauromaquia? ¿De veras les enseñan en la escuela esa forma de torear? Como sea así, apañados van los que crean aún que estos males de la fiesta se pueden corregir.

Ayer planeó por la plaza el dilema, que se viene debatiendo desde hace tiempo, sobre el cambio de reglamento para que los toreros que salgan por la Puerta Grande sean los que corten dos orejas a un toro y no a distintos toros. Esto evitaría el problema que se hubiera planteado ayer en la plaza si el presidente hubiera accedido a la petición minoritaria en el segundo novillo del lote de Juan del Álamo, obteniendo, de esta forma, la salida por La Puerta Grande con faenas vulgares y sin ninguna enjundia. Esperemos que llegue un día que primen los intereses de la fiesta y no los particulares del taurinísimo, que se imponga la cordura y esta plaza vuelva a ser lo que un día cuentan que fue.

Pero, como el demonio de la casta sigue rondando por los corrales, ayer, sin ir más lejos, se volvió a lidiar otra corrida remendada, y van, pues, casi todas de la feria. Y pasó lo que pasa siempre, que cuando sale el toro con algo de casta, el aficionado compara y elige aquello que más emoción ofrece en el ruedo. No es que lo de Carmen Segovia fuera malo, pero eran novillos bobalicones, sin el trapío que exige esta plaza, al servicio de los toreros. Sin embargo, el que se lidió en cuarto lugar cuando saltó al ruedo pidió el carnet de torero a todos los que se encontró vestidos de luces, y claro, la mayoría se lo habían olvidado y otros no lo tenían, demostrando escasos conocimientos de lo más elemental de su profesión. Espero que cuando se vean vestidos de luces y comprueben la labor que hicieron, se planteen un cambio de profesión, en especial Francisco Leal, y no engañen al público que paga su localidad para ver a profesionales vestidos de toreros y que sepan lo que se traen entre capotes.

Los novilleros tampoco dieron la talla, aunque tuvieron en contra el aire venteño. El más lucido de todos, Juan Del Álamo, es un torero con maneras, pero estuvo muy ventajista, impropio de un novillero joven que acaba de salir del cascarón taurino con todas las artimañas taurinas aprendidas. Sus compañeros de terna no demostraron nada sobre el redondel.

Tomatito no entendió a su primero, y aunque el novillo se lo puso fácil, el torero no aprovechó la ocasión. Su segundo llegó a la muleta pidiendo un torero que le corrigiera los defectos que había aprendido durante la mala lidia que había recibido, pero eso era pedirle mucho al torero.

Miguel de Pablo, que debutaba en esta plaza, se le vio sin recursos. Su primer novillo se quedaba algo corto en la embestida, pero el torero tampoco tuvo en su muleta el temple necesario para alargar la embestida, eso sí, cuando se trataba de torear con ventajas, la lección la tenía aprendida y todo lo que hizo lo hizo fuera de cacho y sin sitio. Su segundo, otro remiendo de Torres Gallego, fue un novillo de mucha nobleza, pero tuvo la mala suerte de encontrarse en su camino con un picador sin escrúpulos que casi lo asesina en el caballo. Con todo eso, aún se mostró dispuesto a ser útil en la muleta, pero el torero no estuvo a la altura de su enemigo.

©Pepeíllo

lunes, 10 de mayo de 2010

9 de mayo de 2010: Casta y emoción

Toros: 5 de Dolores Aguirre, encaste Atanasio Fernández. 1, corrido en quinto lugar de Fernando Peña, encaste Núñez y Domecq.
Terna:
  • Rafaelillo: Estocada habilidosa saliendo de la suerte y algo desprendida. Aviso. Petición y vuelta al ruedo. Pinchazo hondo. Oreja.
  • Fernando Cruz: Estocada caída y un descabello. Silencio. Estocada atravesada y perpendicular. Aviso y un descabello. Silencio.
  • Joselillo: Estocada trasera y atravesada que hace guardia. Aviso, metisaca y estocada que rueda sin puntilla. Silencio benevolente. En el segundo fue empitonado y tuvo que matar el toro Rafaelillo. 2 pinchazos y 1 descabello. Silencio.

Preside la corrida D. Manuel Muñoz Infante.

El ganado que Dolores Aguirre lidió ayer en Las Ventas trajo la casta y Rafaelillo el toreo y de esta simbiosis suele salir la emoción. Los aficionados hartos de tanta manipulación agradecen que de vez en cuando salgan por toriles ganado que demuestren las condiciones que debe tener un animal de esta raza y no toros bobalicones y manipulados al servicio de unos taurinos que solo miran por sus intereses sin importarles un ardite la fiesta y menos los espectadores que pagan su entrada.

No hay que olvidar que los toros encastados, sea brava o mansa su condición, son los que le piden a los toreros el carnet de profesional y si no lo muestran toreando, pues ya saben, hay muchas posibilidades de que no abandonen la plaza por su propio pie. Esa es la gran diferencia que hubo ayer entre dos toreros honestos que tratan de abrirse camino en este mundillo taurino sumamente corrupto, muy difícil para unos y tan fácil para otros.

Que salga por toriles ganado de casta y bravura y que se pongan delante de estos las figuras y veremos cambiar el panorama taurino en un abrir y cerrar de ojos, y no esos animales putrefactos y manipulados que suelen salir por las plazas y que tanto empresario como ganaderos ponen al servicio de los toreros famosos, solo para su lucimiento con el mínimo riesgo.

Eso es precisamente lo que compara el aficionado, corridas como la de ayer y no ganado cadavérico que no traen emoción ni aportan nada a la fiesta, solo a ese público triunfalista que de manera indirecta también hace mucho daño a la fiesta. La suerte que ayer corrieron los toreros que se anunciaron fue muy distinta. Rafaelillo, por un lado, demostró sobre el albero los conocimientos y la técnica para torear cualquier tipo de corridas, hecho que sorprendió gratamente a los aficionados. Joselillo, sin embrago, no tuvo la misma suerte. Demostró en el segundo de su lote una falta de conocimientos que sorprendió, pero de otra manera, al aficionado. A un toro con casta y con dificultades no se le puede intentar torear como lo hizo, poniéndose bonito y pinturero, de esta manera a los primeros compases de la faena el toro lo mando a la enfermería.

Rafaelillo en su primero se dobló con su enemigo levantando con ello los primeros olés de la faena, después continuó con series de redondos bajando la mano y llevando al toro muy toreado que enardeció al personal. Cambios de manos muy pintureros remataron una faena que tuvo la tónica que todo lo que hizo, lo hizo bien. Que le faltó el toreo al natural y que la estocada no fue muy ortodoxa, posiblemente, no obstante, eso le privó de la oreja que al no ser solicitada por mayoría, el Presidente denegó.

A su segundo y ante un enemigo que recibió muchos capotazos durante la lidia, el torero se lo sacó a los medios y allí le recetó unas series de redondos gustándose, y si el torero se gusta toreando, el aficionado también tenía que disfrutar, y así fue. Toreó con elegancia dando unos naturales sueltos que levantaron al público de sus asientos. En esta ocasión sí se le concedió la oreja, aunque mató de un pinchazo hondo.

Fernando Cruz estuvo y no estuvo, es decir, ante sus dos enemigos se mostró desconfiado y con muchas precauciones y claro, cuando se duda con este tipo de ganado al final es el toro el que impone su ley. En su segundo, y ante un remiendo de Fernando Peña, un toro que no valía un céntimo, el torero mostró de nuevo que tiene poca fe como torero, y ante el marmolillo todo lo que intentó no llegó a los tendidos. Al final, como suele ocurrir en estos casos, el torero se puso pesado y el público tuvo que recordarle que abreviara la faena.

©Pepeíllo

domingo, 9 de mayo de 2010

8 de mayo de 2010: Qué vergüenza Sr. Presidente

Toros: 1º, 3º, 4º y 6º de Antonio Bañuelos, encaste Torrealta. 2º y 5º de José Luis Osborne, encaste Juan Pedro Domecq Vilevicencio.
Terna:
  • Uceda Leal: Estocada hasta los gavilanes. Aplausos. 2 pinchazos hondos, estocada y 1 descabello. Silencio.
  • Niño de la Capea: Golletazo de juzgado de guardia. Protestas. Media y 2 descabellos. Protestas.
  • Javier Cortés: Pinchazo hondo y 1 descabello. Silencio. Estocada trasera y 1 descabello. Aplausos

Preside la corrida D. Julio Martínez Moreno


El primer día de feria apareció un cartel en el tendido del 7 que recordaba al gran aficionado y Salvador Valverde, "Salva". Era un aficionado que antes de caer en manos de una enfermedad maligna hasta llevarlo a la muerte, lanzaba al aire la frase que se hizo famosa en el tendido: "¿A quién defiende la autoridad?". Y todo aquel que tenía el mismo punto de vista contestaba al unísono. "A los ladrones". Eso es lo que dio a entender ayer el usía de turno, D. Julio Martínez Moreno, en el quinto de la tarde, un inválido que anduvo pidiendo que lo mandaran a los corrales desde que apareció en el ruedo. El Presi, desde su objetividad más partidista en defensa de los intereses empresariales, lo mantuvo en el redondel para colmo de los que había pagado la entrada. Siempre me he hecho la misma pregunta: ¿Qué pintan los presidentes en las plazas? ¿Por qué no se sientan los empresarios directamente?

Si creemos que ya hemos visto todo en las plazas de toros, estamos equivocados. Lo que ocurrió ayer durante la faena de muleta del quinto de la tarde no lo había visto en una plaza de toros. Cuando el animal se cayó en la arena y no podía levantarse debido a su invalidez, un peón de la cuadrilla de El Capea, le dio al toro unos puntapiés para intentar que se levantara. Nadie, excepto el público, criticó este hecho. Ni su propio matador tuvo la vergüenza torera de reprochárselo, y menos el presi, en su butaca de terciopelo cómodamente sentado, tuvo un detalle de reprobación hacia el peón. ¿Qué pensarán los aficionados cuando vean anunciado a este Sr. en otras corridas como representante de la autoridad?

Otro de los detalles que hasta la fecha no había visto, por lo menos en Madrid, es que un toro acuda al caballo, el picador permita el topetazo con el peto y ni tan siquiera pusiera la vara encima del morrillo del toro. Esto ocurrió en el cuarto de la tarde. El Sr. Presidente la dio como buena y cambio el tercio. La afición sí lo vio y protestó el hecho, sin embargo el usía hizo oídos sordos, se lo tragó y cambio el tercio para evitar males mayores para la empresa. Así son los presidentes y así son los que manejan los asuntos taurinos.

Creo que con la fiesta de los toros no terminarán los detractores, sino los que están dentro de ella, que sólo les importa beneficiarse a cualquier precio, siempre y cuando el que pague sea el espectador. Muchos aficionados se preguntaban ¿qué méritos ha hecho El Capea para anunciarse en los carteles de S. Isidro?

La actuación de los coletas estuvieron supeditadas al juego que dieron sus enemigos. Javier Cortés, en el toro de su confirmación, no pudo demostrar nada más que buenas maneras, ya que el toro no le acompañó en su interés por agradar, en cuanto le bajaba la mano mostraba sus escasas fuerzas. Sólo pudo mostrar nobleza y fijeza en los engaños, pero eso no fue suficiente. El segundo fue un toro que requería una muleta que le hubiera mantenido en los terrenos elegidos por el torero, pero en cuanto encontró la oportunidad se rajó y se marchó a tablas, y con esto acabó toda la ilusión del matador.

Uceda Leal, en su primero, mostró al público sus ganas de torear con un trincherazo de recibo de muy buena traza, pero debido a la poca colaboración de su enemigo solo tuvo algunos detalles sueltos que no es bastante para este matador que necesita un triunfo para despegar y situarse donde le colocarían, si corrieran otros tiempos, sus certeros estoconazos. Con su segundo, otro inválido que se tragó el Sr. presidente, poco pudo hacer, pero así está el campo bravo y así se cría el toro de lidia, en beneficio de unos cuantos “maestros”, que para su lucimiento necesitan que desaparezca la suerte de varas y todo lo demás. Así, llegará un día que la muleta no sea necesaria, y entonces para qué se abrirán los toriles.

sábado, 8 de mayo de 2010

7 de mayo de 2010: Ganado de saldo

7 de mayo de 2010

Toros: 1º, 4º, 5º y 6º de José Luis Pereda. 2º y 3º de La Dehesilla. Ambos de procedencia Núñez
Terna:
  • Leandro: Estocada caída, cruzada y un descabello. Silencio. Pinchazo hondo, media estocada y 2 descabellos. Silencio.
  • Morenito de Aranda: Estocada desprendida perdiendo la muleta. Silencio. Estocada desprendida. Vuelta al ruedo con petición.
  • Iván Fandiño: Estocada caída y trasera. Sale trompicado sin consecuencias. Saludos desde el tercio. Media tendida, pinchazo y descabello. Silencio

Preside la corrida D. Julio Martínez Moreno


El ganado fue de saldo, y la empresa que rige el coso venteño sabrá por qué. Si ha comprado en las rebajas ganaderas este tipo de corrida, malo y si lo ha pagado a precio de oro y le han metido gato por liebre, peor. El caso es que estos empresarios vienen a forrarse y encima tienen el beneplácito de las autoridades competentes. Lo que no me cuadra dentro de este tinglado son los veedores. Las figuras los tienen en nómina y los toreros modestos, como los de ayer, tendrán que fiarse de lo que eligen otros, y si es saldo, pues…..ya se sabe. A quien le salió la tarde redonda fue a la empresa. Toreros de bajo coste y ganado aún más, así, negocio redondo.

Mientras se llene la plaza y las televisiones privadas paguen su alto canon por emitirlas, pues miel sobre hojuelas. Pero ¿quién defiende al aficionado de estas tropelías? ¿La autoridad, exigiéndole al empresario que deje de escaldar los bolsillos de los espectadores con este tipo de feria, larga y supuestamente tediosa como las demás, llenas de carteles que en cualquier época del año no llegarían a cubrir ni la cuarta parte del cemento de la plaza, manteniendo ferias de Aniversario incluidas? Pero qué cara tienen estos señores, y también quien se lo permite.

Ciñéndonos a lo que ocurrió en el ruedo, me atreveré a decir que hubo toreros que tuvieron más suerte en el juego que dieron los toros. Por ejemplo, Morenito de Aranda tuvo la cara y cruz en su lote. El primero, un manso que anduvo buscando la salida de la dehesa desde que apareció en el ruedo, no le dio oportunidades de lucirse. A la salida de cada muletazo el toro se le marchaba a tablas, y claro, el chaval no pudo o no sacó a relucir los recursos suficientes para encelarlo en la muleta y haberlo mantenido en los terrenos que el torero quería. En su segundo, sin embargo, encontró la cara de la moneda, pero no supo aprovechar la oportunidad que le brindó su enemigo. Se echó la muleta a la izquierda desde los primeros compases de la faena, pero no encontró el sitio adecuado para ligar, teniendo que rectificar terrenos en cada pase y claro, ante la falta de mando del torero, quien mandó fue el toro. En un momento de la faena, y al quedarse al descubierto, el toro se lo echó a los lomos y el torero en un acto de amor propio continuó la faena y acabó con su enemigo de una estocada hasta los gavilanes. El público quiso premiar su voluntad y pidió la oreja pero el Usía no la concedió al no haber petición mayoritaria. A continuación pasó a la enfermería.

Leandro, en su primero se encontró con un inválido de matadero, que seguramente sería la intención del ganadero, pero al encontrarse con los dineros del empresario, prefirió darle salida y nada menos que a Las Ventas. Con este material el torero el único recurso que encontró fue ponerse pinturero en algunos momentos de la faena, en lugar de pasaportarlo con una faena de aliño. Su segundo, de nombre Caranegra, tuvo la mala suerte de encontrarse con un picador sin escrúpulos toreros, de esos que creen que picar es hundir la vara allí donde caiga, y así lo hizo el…, me callaré lo que pienso. A partir de ese momento todo parecido con un toro de lidia fue puro espejismo. Durante la faena de muleta el toro no podía ni con su alma y el torero no se dio cuenta de lo que tenía y siguió intentando agradar al público sin conseguirlo.


El primero de Iván Fandiño, haciendo honor a su condición de manso, salía suelto del capote del maestro y al campar por el ruedo y no encontrar un torero que supiera pararlo se marchó al picador de reserva, y el peón que tapaba puerta, para no ser menos que sus compañeros, hizo el D. Tancredo y dejó al toro entrar al caballo. Después iría a exigir a su matador el sueldo de torero de plata. En la faena de muleta toro y torero tenía distinta partitura y el maestro no se acopló a las condiciones de su enemigo, al no darle la distancia adecuada y no adelantar la muleta para embarcar al toro y aunque al final consiguió sacar algún muletazo limpio, la vulgaridad se había apoderado de la faena.

Su segundo fue otro galán que le debió impresionar mucho la plaza cuando salió al redondel porque se quedó parado enterándose de todo. Fue lo único normal que hizo de lo que podía esperarse de él, ya que todo su comportamiento durante la lidia fue de manso como la mayoría de sus hermanos de camada. Aunque la primera vara le aplacó un poco su mansedumbre, en el tercio de banderillas las cuadrillas tuvieron que bailar al son que marcaba su enemigo, terminando junto a toriles. Jarocho estuvo muy digno en los dos pares que tuvo que colocarle, teniendo que pasar en falso varias veces, hasta conseguir clavar arriba. En la faena de muleta el torero se echó la pañosa a la izquierda y aunque aguantó en los inicios las embestidas descompuestas de su enemigo, al final volvió a la vulgaridad que le caracterizó en su primero, es decir, sin mando, sin ligar y ahogando las embestidas.

En fin, una corrida que el único que no debe olvidarla es el ganadero, ya que antiguamente por menos de esto se enviaba al matadero toda una ganadería. Claro, eran ganaderos que en el comportamiento de sus toros medían el grado de honradez que tenían como personas.

©Pepeíllo