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lunes, 8 de octubre de 2012

7 de Octubre 2012: Limpieza de corrales



Feria de otoño 2012. Cuarta y última de feria.

Corrida de toros. Se lidiaron 6 toros de Palha. Encaste Baltasar Ibán.

Terna:
  • Fernando Robleño: De amarillo viejo y oro. Pinchazo en la suerte trasera y estocada trasera y contraria. Se echa el toro. Silencio. Media estocada baja. Aplausos
  • Javier Castaño: Azul marino. Estocada trasera y contraria y descabello. Aplausos. Dos pinchazos y estocada atravesada en la suerte natural y descabello. Silencio
  • Alberto Aguilar: Azul turquesa y oro. Estocada desprendida que vale. Saludos desde el tercio. Pinchazo tendido y estocada baja. Silencio.
Presidente: D. Manuel Muñoz Infante. Se limitó cumplir sus funciones y no hubo ninguna decisión que perjudicara los derechos de los espectadores, el desarrollo de la lidia llevaba ya implícito el castigo a que sometidos los aficionados presentes. Vaya tarde presidente. 

Suerte de varas: No se puede hacer peor, ante la baja calidad de lo que ofrecen hoy los del castoreño, destacaron el primero y el quinto, que picaron arriba, Todos, con la excepción anterior, picaron trasero, tapándole la salida a los toros y aunque la corrida anduvo baja de casta, en líneas generales, en el caballo se dejo pegar, luego, no justificaba, bajo ningún concepto la lamentable actuación de estos piqueros que salen tocados de castoreño. Más respeto a los aficionados, y si no es así, que eliminen esta suerte y los envíen al paro.

Cuadrillas y otros: La corrida estuvo mal presentada, al parecer y debido a rumores que salpicaban los mentideros del mundillo taurino, el día anterior los veterinarios habían rechazado tres toros, y por razones que desconocemos, posteriormente fueron obligados a que pasara la corrida completa. Si este hecho hubiera tenido alguna componente de veracidad, el aficionado se preguntaba, ¿Qué pintan los veterinarios en la plaza? Aparte de sufrir las presiones de los apoderados de las figuras cuando se dejan caer por ella, intentando meter el utrero para sus toreros, teniendo que reconocer camadas enteras para elegir seis toros que valgan para las figuras, creemos que nada. Y la autoridad ¿Qué pinta? Así las gastan estos señores del toro, y así tratan a la fiesta. Y eso que tenían a la TV y las localidades casi vendidas. Algo falla en este montaje que los políticos de la Comunidad de Madrid son incapaces de solucionar, y es obligar a estos empresarios que la gobiernan que contraten ganado que sea cabeza de camada y no estás porquerías de toros que tarde tras tarde tenemos que soportar en esta plaza, pero claro ese ganado cuesta más, y creemos que ahí está la clave de este problema. El saldo, siempre será saldo. El ganado presentado y dado el juego que dieron los toros en la plaza, hizo pensar a los presentes que fue una limpieza de corrales en toda regla. Así que a nadie le extrañó que estuviera mal presentada, fuera de tipo, y aunque algún toro sacó algo de casta, mansa, pero bendita casta, salvo el sexto, que metió la cabeza en la muleta, los demás dieron pocas oportunidades a los coletas debido a su mansedumbre, y las pocas que dieron no las supieron aprovechar. Está claro que los toros que demandan los toreros van en distinta dirección a la que exige el aficionado. El torero quiere el toro de carril, que vaya y venga en la muleta, y que no pida el carnet a su matador, sin embargo el aficionado desea que salga por toriles el toro que de espectáculo. Como dije, algo se le escapa al aficionado que no entiende porque estos empresarios actúan con la mayor libertad en su propio beneficio sin que nadie les exija ni tan siquiera que cumplan el pliego de condiciones. Visto como está la política a nadie le extraña que la fiesta este por los suelos.

El torero Javier Valverde fue arrollado al entrar a matar al segundo de la tarde. Fue un instante dramático, donde el toro lo tuvo colgado del pitón derecho, y después en el suelo el toro trató de cornearlo varias veces, hasta que las cuadrillas le hicieron el quite. El astado le destrozó la taleguilla y aparte del los golpes que recibió, no sufrió ninguna cornada, lo que hizo que saliera de la enfermería a matar al quinto de la tarde.


Hay un refrán que dice: el que quiere, puede. El que quiso fue el torero de plata David Adalid, con su actuación en la colocación de los dos pares de banderillas al quinto de la tarde. Levantó a la plaza de sus asientos, ya que cada espectador llegó a quemarse las manos aplaudiendo a este torerazo, que tarde tras tarde, cuando lo contratan, levanta al publico de sus asientos, ya sea lidiando o en la colocación de los garapullos. El toro daba la impresión de evidenciar un defecto físico en la vista y al no hacer caso a los cites que el torero le hacía desde el centro del ruedo, sin dudarlo, se marchó próximo a tablas y desde allí citó, el toro se arrancó con tranco, colocando de esta manera dos pares al sesgo impresionantes, asomándose al balcón, y si no salió andando de la cara de su enemigo fue porque la casta del toro no se lo permitió, ya que le persiguió hasta la boca de la tronera del 7. Así es la casta, aunque sea mansa, persiguen con saña a todo aquel que les hace daño, como también le ocurrió a Raúl Ruiz en el tercero de la tarde, que el toro le persiguió hasta las tablas después de colocar las banderillas y el torero de plata tuvo que tomar el olivo, el burel hizo intentos de saltar la barrera con el propósito de darle alcance. Por estas razones las figuras no quieren ni verla ni en pintura, pero cuando un torero como David Adalid muestra lo que mostró en esta tarde, levanta las ampollas de todos aquellos que se visten de luces para hacer de toreo una pantomima, llenando el esportón de orejas de toros cadavéricos con faenas indecorosas, impropias de un profesional que vive de esta profesión, pensando seguramente, las casta, para otros. Así está la fiesta, cada uno que saque sus propias conclusiones.

Los toreros aparte de que tuvieron la honradez de vestirse de luces para lidiar una corrida de un encaste denominado duro, aunque luego saliera lo que salió por toriles, alguno de ellos tuvo su oportunidad, como le ocurrió a Alberto Aguilar en el sexto, que tuvo, no sé si denominarla buena o la mala suerte, de que su enemigo tuviera un pitón izquierdo de lujo y el chaval no supo qué hacer con él. Primero le enseñó al toro lo que no debía, que es perderle pasos y no someterlo, y cuando se echó la muleta a la izquierda en lugar de torear bajándole la mano, toreaba al revés, dando verdaderos latigazos con la muleta y perdiéndole pasos. A estos toros hay que ganarle la pelea sometiéndolos, y para eso hay que aguantar. En su primero se dobló al comienzo de faena, pero al animal le costaba tragarse los muletazos y en lugar de embestir se defendía debido a la escasez de fuerzas. Al natural estuvo acelerado el coleta, pero según transcurría la faena aumentaban las complicaciones y al final pasó apuros hasta que logró despenarlo.

Fernando Robleño, al igual que su compañero Javier Valverde, tuvo un lote complicado. En su primero, al fin y al cabo le permitió intentarlo con la muleta, pero su segundo, ni eso. El primero de la tarde media mucho, y el torero aguantó para sacarle lo que el toro no estaba dispuesto a dar, intentó someterlo en redondos llevándolo muy toreado, pero lo que ocurre a muchos de estos toros, que cuanto el torero les presenta pelea, se rajan, y eso fue lo que le ocurrió. Por el pitón izquierdo el toro tenía muy poco recorrido, y ante esta situación el torero tenía que haber abreviado la faena y no alargarla como lo hizo. A su segundo intentó someterlo por bajo, y se le coló cuando intentaba ponerse bonito, hecho que su enemigo no le permitió. Cuando comprobó que el toro no tenía nada que ofrecer se marchó a por el acero después de un trasteo intentando prepararlo para la muerte.

Javier Castaño recibió a su primero con unos pases por alto junto a las tablas del 9. El toro le demostró que ese no era el camino de la lidia, ya que lo tenía que haber sometido por bajo. En redondos toreó de abajo para arriba y al hilo del pitón, aunque templó dos muletazos su enemigo necesitaba una muleta que lo sometiera. Al natural logró sacarle dos naturales templados, pero ahí terminó todo lo que pudo ofrecer, ya que al burel le costaba humillar y según transcurría la faena le costaba tragarse los muletazos. Al final se puso pesado. Al entrar a matar la estocada cayó algo trasera y esto le hizo perder el equilibrio y el toro lo enganchó, fueron momentos dramáticos, pero al final todo quedó en un golpe, aunque le rompió la taleguilla. Al comienzo de la faena del quinto de la tarde el toro se comía la muleta, pero su embestida era incierta y lo hacía con la cara alta, el torero anduvo desconfiado y esto le llevó a no darle la lidia adecuada. Al final quedó en el ambiente de que el toro había estado por encima del torero. A recuperarse, maestro.

©Pepeíllo.

domingo, 7 de octubre de 2012

6 Octubre 2012: No hay solución


Feria de otoño 2012. Tercera de feria

Corrida de toros. Se lidiaron 5 toros de Valdefresno y uno de Fraile Mazas, lidiado en tercer lugar. Encaste Atanasio Fernández - Lisardo Sánchez.

Terna:
  • Sergio Aguilar: De grana y oro. Estocada perpendicular y descabello. División de opiniones cuando saluda. Pinchazo y bajonazo de juzgado de guardia. Silencio.
  • Iván Fandiño: De verde y oro. Estocada algo trasera tirándose por derecho y un descabello tras aviso. Oreja. Estocada hasta los gavilanes de bonita ejecución, aviso y dos descabellos. Vuelta al ruedo.
  • David Mora: Estocada baja. Silencio El toro aplaudido en el arrastre. Estocada casi entera, aviso. silencio

Presidente: D. Julio Martínez Moreno. Otorgó la oreja a Iván Fandiño en su primero sin haber petición mayoritaria. Cambió el tercio de varas en el tercer toro sin haber sido picado, hecho que le recriminó la afición. 

Suerte de varas: Toros sin codicia que no se emplearon en varas y aunque no hubo mansos que huyeran de los montados, ninguno destacó en la pelea metiendo los riñones. Es el juego que dan los atanasios, como no se emplean aunque salgan escasos de fuerzas no ruedan por la arena, pero no ofrecen la emoción que demanda la fiesta. Como todas las tardes los picadores vinieron con la lección aprendía: picar trasero como norma establecida, y para romperla hubo quien se permitió la osadía de picar en el brazuelo y no teniendo bastante con esa desfachatez, le tapó la salida al toro. Ocurrió en el segundo de la tarde y el interfecto que llevó a cabo tal tropelía responde al nombre de Rafael Agudo. Esperemos que Fandiño haya tomado buena nota de este hecho y tome las medidas oportunas para que individuos de este tipo no pongan en duda la honradez de los profesionales que le acompañan en su cuadrilla.

Cuadrillas y otros: Los toros vinieron con mucha cara y en atanasios, es decir con mucha caja. Destacaron el tercero, cuarto y quinto, con buenas perchas. De los toreros de plata destacaron en banderillas Víctor Cañas en el primero y Roberto Martín Jarocho y Llaverito en el segundo. Sin embargo en el segundo Llaverito no acertó con la puntilla y levantó al toro una vez que se había echado, obligando a su matador a jugársela con el descabello, exponiéndole a perder el trofeo que tenía casi en el esportón. En el primer toro de Sergio Aguilar, Fandiño realizó su quite por tafalleras, al cual respondió Sergio Aguilar por saltilleras. Bonitos quites de ambos. Gustó mucho este gesto al público, tan inusual hoy por la plazas, ya que los toreros basan sus actuaciones en la faena de muleta únicamente. Una pena que no prodiguen esta suerte con más frecuencia.

No hubo toreo del bueno en Las Ventas, los toreros, sin llegar a mostrar el repertorio ventajista que atesoran las figuras del escalafón como oro en paño y que sacan a relucir todas las tardes, tampoco hicieron vibrar a los espectadores que tuvieron la paciencia de aguantar la mansada que envió la familia Fraile Mazas desde Salamanca, sin gota de casta y que sembraron de aburrimiento los tendidos. Algunos ejemplares, al no castigarlos en varas, llegaron a la muleta con tranco, pero los toreros no entendieron el mensaje que sus enemigos llevaban en sus embestidas y alguno de ellos se limitó a dar pases interpretando así su concepto del toreo. A pesar de que el denominador común fue la falta de casta y la escasez de fuerzas, ningún toro rodó por la arena al no emplearse en la pelea.

Fandiño sorprendió en el quinto, cuando ya los aficionados se habían hecho la idea que el toro no tenía nada que ofrecer para que los sacara del sopor en que había entrado la tarde. Después de recibirlo con unos muletazos donde el toro más que embestir se defendía gazapeando y el torero toreaba aprovechando el viaje del toro, le dio distancia y comenzó de nuevo la faena citando de lejos y su enemigo acudiendo a todos los envites que le ofrecía con la muleta. Fandiño se inventó un toro sacándole lo que no tenía. La escasez de fuerzas de su enemigo limitó la actuación del torero, que no le echó la muleta abajo temiendo que rodara por la arena. Fue una faena emotiva que no fue premiada con un trofeo porque la estocada que le recetó tirándose por derecho no tuvo el efecto deseado por el torero. Fue una faena que por lo menos llevó la controversia a los tendidos. En su primero estuvo muy ceremonioso al comienzo de la faena, practicando un toreo que adoleció de profundidad al rematar los muletazos para fuera en lugar de para dentro, con el agravante de torear descomponiendo la figura. Dió una serie de redondos muy templados pero faltos de enjundia, y una serie de naturales de los cuales en uno de ellos consiguió darle la profundidad que exige el toreo bueno. Sin embargo tuvo el mérito de meter al toro en la muleta ya que era un manso que intentaba huir del engaño en cuanto el torero le diera la mínima oportunidad, pero Fandiño entendió bien la lección que su compañero Sergio Aguilar había olvidado en el toro anterior, al permitir que su enemigo, mostrando una mansedumbre impropia de un toro de lidia, se marchara a toriles, dando la impresión de que el que mandaba era el toro y no el torero.

Sergio Aguilar no estuvo a la altura de lo que se esperaba de él. A su primero lo dejó marcharse a toriles y allí intentó hacer el toreo que le permitía su enemigo. El toro iba por un lado intentado escapar y el torero intentando meterlo en la muleta en los terrenos que su enemigo quería. De esta forma consiguió sacarle algunos naturales al mulo, pero lo que no debió permitir, por muy manso que fuera el toro, que le quitara la autoridad que un torero debe tener con la muleta, y si no valía para la lidia, a despenarlo, pero nunca permitir que el que toree sea tu enemigo. En su segundo y ante un toro que le pegaron en varas con saña, no llegó a encontrar la medida para acoplarse a su enemigo soso y sin gota de casta, y con ello su actuación no llegó a los tendidos, que buena falta le hacia ya que el sopor se iba apoderando de los espectadores.

A David Mora se le fue su primer toro al desolladero con las orejas puestas. De entrada se le vio con disposición con el capote, llegó a estirarse al recibirlo con el percal y al ponerlo en suerte en el caballo lo hizo con unos bonitos recortes que llegaron a los tendidos, pero con la muleta en cuanto se sacó al toro a los medios, el toro se quedó sin torero y el torero sin público que comprendiera el toreo vulgar que trató de imprimir a su faena. No está fino David Mora esta temporada y como dicen los toreros antiguos, la disposición en el ruedo la dicta el corazón y si este no está muy dispuesto a que el torero se coloque en su sitio para torear, poco puede hacer la persona que se viste de luces. A su segundo lo recibió con unos doblones con profundidad, flexionando las piernas y jugando los brazos con gracia, pero cuando llegó la hora de colocarse en su sitio, ofreciendo a su enemigo la muleta adelantada y sin meter el pico, volvió a lucir el toreo de carril ante un toro que demostró mas mansedumbre y que su propósito no era entregarse en la pelea a no ser que un torero lo metiera en la muleta toreando, pero eso, no ocurrió. Otra vez será, torero.

©Pepeíllo.

sábado, 6 de octubre de 2012

5 de Septiembre 2012: Triste despedida

Feria de Otoño. Segunda de feria.

Ganadería: Puerto de San Lorenzo. Encaste Atanasio Fernández- Lisardo Sánchez

Terna:
  • José Pedro Prados, El Fundi: Sangre de toro y azabache. Bajonazo atravesado. Silencio. Pinchazo hondo arriba que vale. Aplausos que valen una despedida.
  • Manuel Jesús, El Cid: Rosa y oro. Dos pinchazos, uno sin soltar y estocada baja. Aviso. Aplausos que el torero recoge desde el tercio. Tres pinchazos, aviso y estocada. Silencio
  • Daniel Luque: Estocada caída y atravesada. Silencio. Pinchazo hondo, bajo y trasero y 2 descabellos. Silencio.
Presidente: D. César Gómez Rodríguez. Hizo pasar un mal rato el usía a la afición de Madrid en el tercero de la tarde, un toro invalido que fue protestado. Sr. Presidente, no está bien visto que juegue a empresario, ya conoce a los aficionados de esta plaza, son leales con la fiesta y .les gusta que los que ocupan el palco de autoridades lo sean también. No pongan en entredicho su honradez tomando decisiones que casi siempre benefician a los empresarios y, ya que están dando motivos que especulen que la autoridad competente forma parte de ese grupo de corruptos y personas sin escrúpulos que solo van buscando el beneficio personal al precio que sea, sin impórtales la integridad de la fiesta.

Suerte de varas: No hubo ningún toro que sacaran a relucir en el caballo la casta que antaño atesoraban a estos animales, todos mansearon en varas y el que empujó lo hizo sin clase, pero lo peor no fue eso, es que todos los piqueros picaron trasero y, algún indocumentado, permitido por su matador, lo hizo próximo al rabo, concretamente Jesús Vicente, de la cuadrilla de El Fundi, en el primero la tarde, haciendo cierto el dicho: “hasta el rabo, todo es toro”. No tuvo bastante con ello, en la siguiente vara le tapó la salida y lo picó trasero y bajo, y en la tercera, le zurro la badana con saña. A este inefable piquero, por lo menos deberían suspenderlo de empleo y sueldo. Alguien de las altas esferas autoritarias debería tomar cartas en este asunto, para que una suerte tan bella se haya convertido en un mero trámite que cada matador interpreta a su antojo y beneficio, porque no olvidemos que las agresiones que recibe un animal cuando lo pican de esta manera les causan un daño muy grande, y merman sus facultades en beneficio del torero, ya que con esto lo que buscan es que el animal llegue a la muleta sin la agresividad que debe caracterizar a una animal de esta raza. En manos de la autoridad está la solución de este problema, pero da la impresión que tienen poco interés en solucionarlo. A las pruebas me remito.

Cuadrillas y otros: Los toreros de plata tampoco quisieron lucirse en esta corrida, está claro que como tienen los contratos firmados, todos vienen a cumplir el expediente y si pueden estar en la cara del toro lo menos posible, mejor, así tiene menos posibilidad de sufrir cualquier percance. Si es así como piensan, lo mejor es que se queden en su casa con su familia y no engañen al respetable que paga su entrada para ver a unos profesionales competentes. Daba pena ver el comportamiento de los subalternos, que dan la impresión que con lucir el traje de luces tienen bastante. Eso una tarde tras otra, no hay la menor duda que han perdido hasta la dignidad. La mayoría salían de la cara del toro como alma que lleva el diablo, y algunos bureles que habían desarrollado sentido debido a la mala lidia que habían recibido, hacían hilo persiguiendo al banderillero de turno, estos tenían que tomar el olivo para protegerse de su acometividad, ni sus propios compañeros fueron capaces de hacerles el quite. Hubo pocos toreros que cuadraron en la cara del toro en la colocación de los rehiletes, entre ellos destacar a Alcalareño y a El Boni, que intentaron hacer la suerte con pureza. Los demás actuaron sacando a relucir las ventajas que pone a su disposición la jindama, y eso que los toros de El Puerto no fueron muy exigentes con los toreros. El segundo de la tarde fue aplaudido en el arrastre cuando tuvo el detalle de irse a morir a toriles. Incomprensible.

Una triste despedida tuvo El Fundi en esta su plaza que lo vio hacerse torero y que tuvo con ella sus amores y desamores. Pero bueno, el tiempo todo lo borra incluso lo bueno y no es hora de remover pensamientos que seguro que en algún aficionado habrán aflorado cuando se ha recibido a este valiente coleta con un aplauso antes de comenzar el festejo. Lo cortés no quita lo valiente. Lo peor para el torero vendría después, cuando comprobó que no pudo devolver a su público, toreando, la gratitud que este le había demostrado, ya que le tocaron en suerte dos mulos con cuernos y el segundo con peligro, que no justificaba en absoluto el más mínimo esfuerzo por parte del matador. Los dos compañeros de cartel le brindaron sus dos últimos toros. Tuvo que ser un acto emotivo para el torero de Fuenlabrada. El Fundi es un torero que merece todos los respetos, le ha tocado bailar en esta profesión con las ganaderías más duras del campo bravo español y después de muchos años como profesional ha estado en todas las ferias dando la cara, ganándose con ello el respeto de la afición española. El primero de sus toros era un mulo y el segundo no valía un duro. Un animal escaso de fuerzas y debido a esto estuvo a la defensiva durante toda la faena y no entregó en ningún momento a la noble pelea que le presentaba su matador. Nada que reprochar a este torero. Hasta siempre Fundi.

Tanto El Cid como Daniel Luque tuvieron sus oportunidades. El de Salteras no llegó a aprovecharlas ya que su toreo dista mucho del que los aficionados tuvieron la suerte de deleitar hace ya algunos años. El Cid continúa en horas bajas. La faena a su primero estuvo llena de altibajos y solo arrancaba los oles de los aficionados cuando no descomponía la figura y toreaba para dentro, pero este toreo no lo prodigó el sevillano, ya que cuando lo intentó le faltaba rematar los muletazos. Cierto que dio tres pases de pecho como remate a tres series de pitón a rabo, pero varias de sus series no calaron en los tendidos porque estuvieron llenas de vulgaridad escondiendo la pierna contraria y descomponiendo la figura. Su segundo enemigo no le dio esta oportunidad, ya que no tenía fuerzas para entregarse en la pelea. El torero tuvo que echar mano del recurso del arrimón para justificarse ante la afición madrileña.

Daniel Luque tuvo su oportunidad en el sexto de la tarde, un toro que acudía a la muleta algo rebrincado y que punteaba la muleta en los remates, pero el torero tenía que haberle corregido esos defectos toreando, y el toro, para compensar los defectos anteriores, le ofreció un pitón izquierdo de orejas pero el torero no llegó a acoplarse y terminó entregado a la vulgaridad del pase circular y sus derivados. Una pena torero, que para tapar las carencias demostradas tuviera que echar mano de esos recursos propios de feria de pueblo, con todos mis respetos hacia los pueblos. En su primero y ante un animal con las fuerzas justas para mantenerse en pie, el torero no pudo emplearse, si no fue para que no se cayera. Otra vez, será, Luque.

©Pepeíllo.

viernes, 5 de octubre de 2012

4 de Octubre 2012: Esto es lo que hay

Feria de Otoño. Primera de feria.

Ganadería: 4 novillos de El Cortijillo y 2, 1º y 5º, de Alcurrucén. Ambos encastes Núñez, línea Rincón.

Terna:
  • Gómez del Pilar: Azul y oro. Pinchazo, y bajonazo de escándalo, saliéndose de la suerte. Silencio. Metisaca y estocada tirándose a los bajos sin piedad en la suerte contraria. Silencio.
  • Luis Gerpe: Grana y oro. Estocada al paso que hace rodar a su enemigo. Silencio. Metisaca y dos pinchazos, el segundo atravesado y .aviso. Dos descabellos. Silencio.
  • Gonzalo Caballero: Metisaca y bajonazo trapacero. Silencio. Estocada trasera. El burel se marcha a morir a las tablas del 5. Silencio.

Presidente: D. Manuel Muñoz Moreno. No hubo problemas dignos de mención en la actuación del presidente, solamente recibió protestas de los aficionados al cambiar el tercio de varas en el quinto al considerar que el novillo no había sido picado. 

Suerte de varas: Los seis novillos se fueron sin picar. Algunos mostraron blandura, y varios de ellos mansearon escandalosamente, saliendo sueltos de los montados, como el tercero, el cuarto y el sexto. No hubo necesidad de algunos de los picadores les taparan la salida y los picaran trasero, pero lo tienen ya metido en los genes que no saben o no quieren hace las cosas bien. Es vergonzoso y la culpa la tienen los toreros que los contratan, ya que seguramente ellos son los primeros beneficiados de las agresiones que reciben los animales castigándolos de esta manera. Lo que no deben ser conscientes, tanto unos como otros, es el mal que hacen a la fiesta permitiendo este tipo de atropellos por estos indocumentados individuos.

Cuadrillas y otros: Dentro de la vulgaridad que sacaron a relucir todos los toreros que se vistieron de luces, ocurrieron detalles en el ruedo que no debemos dejar pasar. Un ejemplo: a los banderilleros se les nota lo que van a hacer en cuanto se colocan en la cara del toro para ejecutar la suerte. Los hay que se dejan ver en la colocación de los rehiletes, y cuando los colocan salen andando de la cara del toro, sin embargo otros, salen huyendo de su enemigo que casi llegan a quemarse la zapatillas corriendo. Ayer ningún novillo tuvo un comportamiento para que algunos toreros de plata actuaran con esas precauciones, pues, aun así, salían de la cara del toro despavoridos. El miedo es libre y cuando les pagan sus emolumentos debía ser libre y que cobrasen en función de sus resultados. Los toreros de plata que intentaron lucirse fueron, Fernando Sánchez y Daniel Alonso de las Heras, que pusieron unos pares de banderillas que reclamaron la atención del público sacándolos del sopor que estaban soportando, sacando de sus manos los aplausos con los que sueña cualquier profesional que se viste de luces. Todos los demás dieron la impresión de apostar para ver quien lo hacía peor. La novillada, en líneas generales, estuvo bien presentada, salvo el segundo que era muy cómodo de cabeza y el quinto, que fue protestado por falta de trapío. Lo que ocurrió con este novillo es que era muy largo, y posiblemente este hecho diera una imagen distorsionada de su trapío. Lo que sorprendió a los aficionados fue las características del cuarto novillo, fuera de tipo, mas en la línea de Barcial que de Núñez. Los ganaderos sabrán los cruces que han llevado a cabo en su ganadería, lo que si está claro es que si ellos no han dicho la verdad sobre los enjuagues, este novillo los ha dejado la descubierto.

Los novilleros que actuaron en esta corrida son la crema del escalafón y lo único que consiguieron es que los aficionados salieran de la plaza lamentándose por el futuro de la fiesta. Comentaban que si estos novilleros y con los novillos que les tocaron en suerte no habían sido capaces de sacar de los tendidos ni una simple ovación, que harán cuando se enfrenten al toro, ese que pide el carnet de matador. Cierto que los bureles mansearon en el caballo y que alguno de ellos llegó a la muleta con las fuerzas justas, pero todos se dejaron torear y se fueron al desolladero con las orejas puestas. Ninguno fue capaz ni tan siquiera de poner a los tendidos en desacuerdo en cuanto a su actuación. Fueron seis silencios que ensombrecieron los ánimos de los aficionados. Si esto es lo mejor del escalafón, apaga y vámonos. Ya metidos en cifras, no hubo ni un simple aplauso dirigido a las coletas. Algunos de ellos brindaron la faena supongo que con el propósito de arrancar de los tendidos los únicos aplausos que iban a recibir. Luis Gerpe, en el segundo de la tarde, se atrevió a brindar la faena y el público la rechazó con protestas, su enemigo no reunía las condiciones que exige un brindis.

El sexto fue el único que sacó algo de casta, mansa, pero casta y Gonzalo Caballero no pudo con él. En cuanto que intentaba el toreo, bien con la derecha o con la izquierda, el novillo lo desbordaba. Todos sin excepción llevaron a cabo el toreo que aburre a los tendidos, fuera de cacho, sin ligar, rectificando terrenos entre muletazos y cuando conseguían embarca a su enemigo en la muleta lo remataban para fuera en lugar de recogerlo en la cadera. Lamentable. Hubo algunos novillos que se toreaban solos, como el primero, y el torero ni se enteró. El único que recibió con la muleta a sus toros con unos lances con torería fue Gonzalo Caballero, en el tercero y en sexto, pero todo quedo en ilusión, su primero según transcurría la faena se fue rajando por su condición de manso. En el sexto la faena estuvo adornada solamente con trapazos.

©Pepeíllo.

lunes, 1 de octubre de 2012

30 de Septiembre 2012: Ni novillos, ni novilleros


Ciclo: Encastes minoritarios

Novillada concurso:

  • Primero: Partido de Resina, encaste Pablo Romero.
  • Segundo: El Jaral de la Mira. Encaste: Baltasar Iban.
  • Tercero: Alonso Moreno de la Cova: Encaste, Urcola. Devuelto, en su lugar se corrió un novillo de Casasola, encaste Domecq, fuera de concurso.
  • Cuarto. Cubero-Buendía. Encaste Santa Coloma de Joaquín Buendía.
  • Quinto: Aurelio Hernando. Procedencia Duque de Veragua. Fue devuelto a los corrales y en su lugar salió otro de la misma ganadería, pero fuera de concurso.
  • Sexto: Coquilla de Sánchez Arjona. Procedencia Santa Coloma.

Terna:
  • Miguel Hernández, “Miguelín”: Turquesa y oro. Estocada atravesada, aviso tras dos descabellos y dos más de regalo para despenar a su enemigo. Pitos. 4 pinchazos y descabello. Silencio.
  • Raúl Rivera: Verde y oro. Pinchazo sin soltar y pinchazo desprendido y atravesado Silencio. Pinchazo y estocada baja. Le arrolla el novillo y sufre un varetazo en la axila. Petición y saludos desde el tercio.
  • Alberto Aguilar: Blanco y oro. 2 pinchazos y estocada trasera, contraria y caída. Silencio. Media estocada caída y atravesada. Silencio

Presidente: D. Julio Martínez Moreno. Devolvió el tercero por manifiesta invalidez y al quinto al dejarlo invalido el picador al castigarlo en el brazuelo. Acertó al no conceder la oreja a Raúl Rivera en el quinto de la tarde, ya que el coleta no había hecho meritos suficientes .

Suerte de varas: Al ser corrida concurso de novillos, el ruedo estaba acondicionado para tal fin, ya que en este tipo de corridas la suerte de varas toma el protagonismo del festejo, pero los novillos deslucieron la ocasión. Se decía antiguamente que los ganaderos enviaban a estas corridas lo mejor de la camada. Eso sería antes, en la actualidad creemos que sirve para que los ganaderos lleven a cabo una limpieza de corrales, como se demostró en esta corrida.

El primer novillo, acudió tres veces al caballo, en la primera vara empujó y el piquero lo picó trasero, en la segunda y tercera, aunque se arrancó de largo pero no mostró codicia en la pelea. El piquero midió mucho el castigo debido a la blandura del burel.

El segundo novillo se arrancó con prontitud en la primera vara pero la puya cayó en la paletilla. Empujo sin clase y derribo al montado. En la segunda se arrancó de largo pero el picador marro. El novillo empujó pero sin meter los riñones. En la tercera vara le tuvo que dar el novillero muchos capotazos hasta que consiguió colocarlo en suerte y cuando lo hizo empujó sin clase.

El tercero bis al no entrar en concurso, el piquero lo picó de la forma que es habitual hoy en día, tapándole la salida. El novillo blandeó a la vez que mostraba mansedumbre en la pelea con el caballo.

Al cuarto de la tarde le costaba acudir al caballo. Desparramaba la vista y parecía que conocía de antemano lo que le esperaba. El piquero le castigó trasero y acusó el castigo. Este novillo acudió solamente dos veces al caballo.

El primer quinto de la tarde un despiadado piquero le colocó la puya en el brazuelo y lo dejó inutilizado para la lidia, aparte no tuvo reparo en taparle la salida. Una verdadera vergüenza. Seguro que el impresentable picador seguirá en la profesión y en la nómina de algún inocente matador. El sobrero que salió posteriormente tampoco demostró nada en particular, salvo que no conseguían ponerlo en suerte y para ello tuvieron que recetarle muchos capotazos. El novillo salió del caballo blandeando.

El sexto fue muy mal picado en su primera entrada al caballo. En las dos siguientes el novillo escarbó mucho y le costaba arrancarse y cuando sintió el hierro se diría que no había nacido para eso. Un manso para que el ganadero se olvide de él y posiblemente de su reata.

Cuadrillas y otros: El tercero de la tarde era un toro en toda regla que seguro hubiera echado para atrás a muchos toreros-figuras del escalafón. Destacó en la lidia Miguel Martín, en el primero de la tarde. Raúl Rivera es un novillero que quiere ser torero, y en esa ardua tarea intento demostrar sobre el albero de Las Ventas que también sabe colocar banderillas, pero su intención quedo vacía de contenido, ya que no colocó ningún par ganándole la cara al toro. En su segundo quiso deleitar a los presentes con un cuarto par, pero los aficionados, hartos de tanta vulgaridad, con carreras incluidas, lo pararon en seco y el torero desistió del intento. En el sexto, Raúl Rivera brindó a un subalterno de su cuadrilla.

Se notó en la plaza una asistencia de público superior a otros domingos, lo que demuestra que este tipo de corridas interesa más que las ordinarias, y si sirven para que muchos espectadores conozcan que existen en el campo bravo encastes que aunque en la actualidad sean minoritarios, si proliferaran en las plazas este tipo de ganado seguro que los espectadores y aficionados saldrían ganado. En la actualidad solo ganan los que controlan la fiesta, las empresas, los taurinos y los toreros que apoderan, y estos solo se visten de luces si se anuncian con ganado de garantías, es decir, Domecq o procedente de este encaste y que a la vez no les presenten. Las demás ganaderías las dejan lo taurinos para que traten de lucirse los novilleros que vienen a Las Ventas a jugársela a una solo carta, con el agravante que saben de antemano que juegan a caballo perdedor, ya que la mayoría de ellos no tienen la experiencia que exige una plaza con tanta responsabilidad.

Y eso que los novillos lidiados, salvo el sexto que mostró algo de peligro, ninguno le pidió el carnet a los toreros, y alguno de ellos llegó a la muleta pidiéndole a gritos a su matador que lo despenara, como le ocurrió al primero, y Miguelín se dedicó a darle trallazos, en lugar de templarle las embestidas. Los coletas intentaron demostrar para que se había anunciado, aunque en ese intento quedaran al descubierto todas su precariedades para esta profesión. Dos de ellos, Miguelín y Alberto Escobar, habían actuado el año pasado en tres y dos ocasiones respectivamente. Con ese bagaje poco podía esperarse, como así fue. Aparte de esto, todos demostraron estar instalados en el toreo moderno, es decir, dar muletazos fuera de cacho, rectificar terrenos en cada pase, no ligar las series, metiendo el pico con la muleta y rematándolos para fuera en lugar de en la cadera. Esto último para ellos debe ser una utopía. El segundo de la tarde se dejo dar unas tandas de muletazos pero Raúl Rivera estaba en su mundo, donde están las figuras y claro, trato de imitarlas con el torero moderno y eso aquí no vale. En el quinto, intentó animar a los espectadores con los garapullos, pero cuando llego la hora de la verdad e intento recibir a su enemigo con la muleta desde los medios y lo desarmó en el primer envite, se apago toda la ebullición que trato de crear. A pesar de la vulgaridad de su toreo parte del público lo animo durante toda la faena. Los aficionados sintieron que se fuera el novillo con las orejas puestas al desolladero, pero ellos exigen torear, no milongas.

Al tercero de la tarde le costaba tragarse los muletazos en el toreo al natural, pero cuando metía la cabeza Alberto Escobar no sabía qué hacer con ella, no tiraba de muleta y cortaba los pases. El sexto de la tarde no le dio oportunidad, fue un novillo peligroso que no pasaba por la muleta. En el cuarto de la tarde no hubo ni toro ni torero, y aunque el animal tuvo un pitón izquierdo potable no transmitía nada a los tendidos, pero el torero no lo consiguió tampoco.



©Pepeíllo.