martes 31 de mayo de 2011

30 de Mayo de 2011: Variedad

Novillos de: El Ventorrillo.
Terna:
  • Diego Silveti: Pinchazo y estocada. Silencio. Pinchazo y aviso. Silencio.
  • Víctor Barrio: Estocada caída, petición y saludos. 6 Pinchazos. Aviso y descabello. Silencio
  • Rafael Cerro: Sartenazo infame, aviso. Silencio. Estocada baja, Silencio.
Preside la corrida D. Julio Martínez Moreno.

Tuvieron que venir los novilleros para que en el albero hubiera variedad y ganas de hacer las cosas, aunque a veces no salieran como ellos deseaban. La variedad estuvo presente en las suertes ejecutadas por los noveles, ya que llevaron a cabo varias que no se han realizado prácticamente en ninguna de las corridas celebradas durante la feria. Hasta hubo piques en los quites en el tercero de la tarde. Primero lo hizo Rafael Cerro, a continuación Diego Silveti y después repitió el matador, ya que era su novillo y quiso responder a su compañero de cartel.

No recuerdo si durante la feria se ha visto algo similar, pero tuvieron que venir los novilleros a intentar demostrar que las faenas no son solo derechazos. Se ejecutaron saltilleras, chicuelinas, verónicas, tafalleras, y como en la variedad está el gusto, el personal no se aburrió. Hubo un picador, de nombre Teodomiro Caballero, que picó en el morrillo y delantero, midiendo el castigo y sin llegar a tapar la salida al burel, este hecho está actualmente en desuso, ya que lo normal es que se piquen traseros y tapándole la salida al toro. Así lo tendrán establecido los matadores y así lo llevan a cabo los picadores, otra razón no se entiende.

También hubo novillos que se fueron con las orejas puestas, pero que necesitaban un torero con experiencia para cortárselas, destacando el sexto, que iba de largo y que el torero hizo lo que pudo, citando de lejos desde el anillo y recetándole una serie de redondos aguantando la acometividad de su enemigo, pero después entró en la penumbra de la vulgaridad y terminó alargando la faena incomprensiblemente, tirando por la borda lo que hasta ese momento tenía conseguido, porque aunque fue una faena con muchos altibajos, dio algún muletazo templado, bajando la mano y rematando hacía los adentros, que es el toreo de calidad, pero el torero apostó por la cantidad y perdió. Al final se pasó de faena y hasta llegó a ponerse pesado. Fue una verdadera pena, tanto para el torero como para los aficionados.

Hubo hasta novillos que podían haber pasado sin ningún problema en muchas plazas donde las figuras actuales hacen alardes de torería, pero sin toros, claro. Se vio también la suerte de portagayola, fue en el segundo de la tarde, donde Víctor Barrio, recibió a su enemigo a la salida del negro toril, de hinojos, valiente estuvo el torero, pero después, al intentar pasarlo a la verónica, sufrió muchos enganchones que deslucieron su labor, pero puso mucha voluntad por agradar. Con la muleta, y después de darle un pase cambiado donde llevó la emoción a los tendidos, hubo de todo, hasta vulgaridad, solo dio un redondo y un pase de pecho que mereciera la pena retener en la retina. En su segundo no tuvo enemigo, por falta de fuerzas.

Diego Silveti le tocó lidiar con un manso que de salida no quería pelea con el montado, pero el coleta decidió dejarlo algo crudo y el burel se le vino arriba y su muleta no pudo con él, aunque el novillo tenía intenciones de dejarse torear pero con un torero de oficio. En su segundo comenzó como torero moderno, toreando perdiéndole pasos y sin acoplarse y terminó como novillero, mostrando algunas maneras, pero allí quien mandaba era el novillo, y al final terminó en tablas. Quiso calentar el ambiente con unas bernardinas, pero casi acaba arrollado por su enemigo.

Rafael Cerro, después de recibirlo con un bonito cambio de manos, intentó templar las embestidas de su enemigo pero sin llegar a acoplarse, debió imprimir más hondura a sus muletazos bajando la mano, pero no lo consiguió. No obstante, el novillo debió hacerse daño en la mano izquierda durante la lidia ya que se quejaba de ella. Mató de un sartenazo infame impropio de un novillero de su estilo.

lunes 30 de mayo de 2011

29 de Mayo de 2011: Carne de matadero

Toros de: Cuatro de Samuel Flores y 2 de Agustina López Flores, lidiados en 3º y 5º lugar.
Terna:
  • Juan Losé Padilla: Sartenazo. Bronca. Pinchazo y media. Bronca.
  • Antonio Ferrera: Dos pinchazos y sartenazo. Tres pinchazos y descabello. Aplausos.
  • César Jiménez: Pinchazo y casi entera. Aplausos. Pinchazo y 2 descabellos. Silencio.
Preside la corrida D. César Gómez Rodríguez.

Los toros que Samuel Flores y Manuela Agustina López Flores lidiaron ayer en Las Ventas debían haber tomado el camino del matadero y nunca haber aparecido por un portón de chiqueros para ser lidiados. Seguro que si los venden para carne les hubieran puesto reparos, pero en esta plaza, con este empresario, vale últimamente todo, la única duda que tienen los aficionados es el precio que los gestores pagaron por ellos, porque claro, se supone que en función del precio estará la calidad. Ninguno de los que salieron al redondel tenía un gramo de casta, mucha mansedumbre y poca fuerza, rayando la podredumbre. Ninguno valía ni las miradas de los espectadores. En quinto lugar salió un sobrero de la ganadería de Los Chospos, que para no desentonar con los anteriores, manseó en varas y la única diferencia es que se vino algo arriba en banderillas y puso en aprietos a Ferrera que no dejó de bailar en la cara del toro durante la faena de muleta sin llegar a acoplarse a su enemigo en ningún momento.

¡Vaya ganadería! y pensar que fue en una época no muy lejana el santo y seña de los toreros punteros. Siempre ocurre lo mismo, las ganaderías que se dejan torear se las rifan los toreros, el ganadero cegado por su éxito, y atacado de vanidad, descuida la selección de los productos y creen que todo lo que sale del vientre de sus vacas es bueno, y cuando comienzan a aparecer las dificultades los figuras le dan la espalda y los ganaderos tienen que comenzar a levantar la ganadería. En este caso concreto ya lleva varios años en esta situación, criando mansedumbre, sin casta y con una visible falta de fuerzas. Los figuras actuales no quieren ni oír hablar de ella.

La presentación tampoco fue una dicha de trapío. Casi todos los toros salieron terciados y el juego que dieron fue para olvidar. El único que se dejo dar unos muletazos fue el tercero y César Jiménez estuvo voluntarioso pero nada más, sin llegar a dar el paso definitivo que afianzara su dubitativa carrera, pero al parecer no se encontró a gusto en la cara del toro, no adelantó la muleta, toreó fuera de cacho y sin bajarle la mano. Tuvo en su haber que su enemigo no repetía y a pesar de esto consiguió sacarle algunos muletazos con temple.

Sus compañeros sin embargo, al no tener toros para la muleta, se dedicaron a montar el sainete con los palos. En el primero de Padilla y de Ferrera se los repartieron como buenos hermanos, pero ahí terminó todo. Son toreros que buscan la espectacularidad en sus labores rehileteras, pero cuando llega la hora de la verdad, una vez que han sembrado el ruedo de carreras atléticas, muchas de ellas sin sentido, cuando se produce el embroque, colocan los pares a toro pasado y en los bajos, como le pasó a Padilla. Después cada uno colocó los pares a su segundo enemigo, corriendo distinta suerte, mientras Ferrera que estuvo valiente, sin pasar de la vulgaridad de su estilo, intentó colocar un par al quiebro y le salió un recorte, gajes del oficio.

Sin embargo Padilla no estuvo acertado ni con las ventajas habituales que suele imprimir a sus faenas. Con la muleta en la mano, ambos se perdieron en un camino que debería haber sido corto y quisieron alargar con más voluntad que acierto, y cuando se tiraron al morrillo del toro para despenarlos ambos colocaron a sus primeros enemigos unos sartenazos impropios de unos toreros que se visten de luces, haciendo sufrir a la parroquia durante dos horas y veinte minutos, con el consentimiento de los astados de Samuel Flores.

sábado 28 de mayo de 2011

27 de Mayo de 2011: Otra vez figuras

Toros de: Las Ramblas. 4º de José Vázquez. Encaste: El torero y Jandilla.
Terna:
  • Manuel Jesús El Cid: Media estocada. Caída y trasera. Descabello, tímidos aplausos. 4 pinchazos y estocada. Silencio.
  • David Fandila, El Fandi: Sartenazo. Silencio. Estocada tendida. Silencio.
  • Arturo Zaldívar: Estocada trasera. División de opiniones. Cinco pinchazos. Aviso. Silencio.
Preside la corrida D. Trinidad López-Pastor Expósito.

No hay duda, cuando vienen las figuras siempre hay movida de corrales. ¿Por qué? Muy fácil. Los veedores de los toreros/figuras van a las fincas de las ganaderías elegidas en la feria, seleccionan los toros para sus toreros y cuando pasan el reconocimiento de la plaza son rechazados por los veterinarios, algunas veces en su totalidad y otras dejan algún resto como muestra. El siguiente paso es traer más toros, sean de la misma ganadería o de otra. Al final de todo este esperpento lo que suele salir por chiqueros es un toro sin trapío y la mayoría de las veces hecho un cadáver. Lo que el aficionado se pregunta: ¿Cómo serían los toros que rechazaron los veterinarios?

¿Los toreros de ayer eran figuras? Lo fuesen o no, los toros fueron rechazados y el ganadero tuvo que traer más animales y al final la ganadería titular tuvo que remedarse con un ejemplar de José Vázquez para que los figuras pudiesen torear con garantías. Pero no terminó así este asunto fraudulento. Durante la corrida fueron devueltos tres toros, el primero y el cuarto, este por dos veces y en su lugar salieron los sobreros anunciados de José Vázquez, Ortigao Costa y otro de José Luis Iniesta. Con esto no crean que ayer se anunciaban los descubridores del toreo, ni mucho menos.

El único de los anunciados que podía poner firmes a los toreros/figuras era El Cid, torero forjado en la trastienda de la fiesta, en esa donde se torean toros en puntas y no se puede elegir ni compañeros de cartel ni ganadería, pero desde que viaja en el tren de los elegidos, anunciándose en las mejores ferias, se ha olvidado de torear. Ayer lo intentó, pero no lo consiguió. Ahora lo hace poniendo en práctica todas las triquiñuelas que utilizan las figuras, seguramente para no desentonar con ellas. Al final casi engaña al respetable, porque si llega a matar bien, quién sabe si le hubieran dado la oreja, pero de torear, nada de nada. Se limitó a tirar líneas cuando antes tiraba curvas con esa mano izquierda que tiene que podía barrer de un solo plumazo a toda la jerarquía de toreros/figuras, pero se ha convertido en una más y por eso ahora no le valen los toros con casta que mataba antes.

Y El Fandi, ¿se puede considerar figura a este torero? Si fuera por corridas toreadas sí, ya que lleva varios años liderando el escalafón, a la vez que hace felices a todos los públicos que deciden ir a verle allá donde se anuncia, y hasta se permite el lujo de indultar toros. Con esos pares de banderillas tan vistosos, mostrando una preparación física envidiable, corriendo delante del toro. Después, cuando se analizan los pequeños detalles de sus faenas se observa que no son, ni tan vistosas, ni tan toreras, como en un principio pudiese parecer. Pero lo que no cabe la menor duda es que para llevar a cabo este tipo de toreo tienen que elegirle los toros, sino, no hay juego. Pero hay un pequeño problema y es que el aficionado no piensa de la misma manera, ya que ni disfruta con sus banderillas, en la mayoría de los casos a toro pasado, ni con su muleta, una de las más vulgares del escalafón y menos cuando le echan los toros que como los de ayer, donde no convenció ni a sus incondicionales.

Arturo Zaldívar, llegó por el camino de la sustitución al no poder torear Curro Díaz. El chaval tampoco tuvo su tarde, ni los toros que hubieran permitido su lucimiento, ante la mansada y descastada corrida que salió por chiqueros. No obstante, en su primero, blando y sin casta, lo intentó, comenzando la faena de muleta de hinojos en el anillo, pero cuando se puso de pie y tuvo que torear, se limitó a perderle pasos y a no rematar los muletazos, teniendo que tirar de la faceta de tremendista para tratar de agradar a la concurrencia. Sin embargo, en su segundo y ante un toro con complicaciones que no se dejaba torear si no le hacían las cosas bien, se limitó a poner en práctica el tipo de faena como si fuera el borrego de turno, pero el toro no se lo permitió. Al final se puso pesado y cuando la concurrencia se decidía a poner los pasos en dirección a sus domicilios eran las nueve y media de la noche, y total, para qué.

viernes 27 de mayo de 2011

26 de Mayo de 2011: Todo al revés

Toros de: El Cortijillo. Encaste: Núñez.
Terna:
  • Diego Urdiales: Dos pinchazos y estocada caída. Silencio. Estocada caída tras aviso. Silencio.
  • Morenito de Aranda: Estocada y dos descabellos tras aviso. Aplausos y saludos desde el tercio. Pinchazo, y media estocada y dos descabellos. Silencio.
  • Miguel Tendero: Dos pinchazos y dos descabellos. Silencio. Pinchazo y estocada casi entera. Silencio.
Preside la corrida D. Julio Martínez Moreno.

A Gabriel Navarro.

La comparecencia en la feria de la ganadería de El Cortijillo volvió a aburrir al respetable, y digo volvió porque este hierro pertenece al mismo ganadero que la de Alcurrucén, lidiada el día anterior. En esta se volvió a cumplir el pronóstico, eran del mismo encaste, pero con distinto nombre. Los toros volvieron a mostrar mansedumbre, una falta de fuerza indigna de un animal de esta raza, por lo menos para soportar el esfuerzo a que son sometidos durante la lidia, sin trapío y lo más importante, una falta total de casta.

Esta plaza ha reclamado siempre el toro de lidia íntegro, y los ganaderos en lugar de criar borregos, quitándoles fiereza y casta para pasar a continuación a ajustar sus defensas al servicio de los taurinos, deberían criar el toro en esa línea, que es lo que da emoción en el ruedo para tratar de agradar al público y no esos cadáveres que saltan al redondel de todas las plazas de España para que los toreros, fabricados a propósito para este fin, se luzcan sin el menor riesgo. Ese es el fin de los taurinos que manejan este negocio. El toro debe dar emoción para satisfacer la demanda del aficionado que paga y por consiguiente, exige, y la ganadería que no cumpla este requisito debería enviar sus productos al matadero. Visto lo de ayer, a ver cómo justifican los escribas adictos a los taurinos que en Madrid el toro se cae porque su afición reclama el búfalo. Ayer, como otras tardes, los toros salieron justos de trapío y poco les faltó para que rodaran por la arena.

El juego que dio el ganado lidiado restó a los matadores oportunidades para su lucimiento, pero no solamente una corrida de toros consiste en la faena de muleta, hay fases de la lidia donde los toreros que saltan a la plaza deben mostrar su profesionalidad, y ayer pocos la mostraron. Había banderilleros que una vez que tiraban las banderillas al morrillo del toro salían despavoridos de la cara del animal a refugiarse en la barrera o tomar el olivo, como si este fuera un auténtico marrajo, cuando en realidad era un alma caritativa. Creo que muchos de ellos han equivocado el oficio, debería dedicarse al atletismo.

Otro mal que acucia a la fiesta es que los toros no los paran de salida, ni los matadores, ni los toreros de plata, por llamarles de alguna manera, y estos campan a sus anchas por el albero como si de la dehesa se tratara. A los toros hay que pararlos cuando salen de chiqueros si no desean que ocurra lo que pasó en el sexto toro, que iba de un picador a otro en cuanto aparecieron estos en el ruedo. Fue un espectáculo bochornoso, pero poco les debe preocupar a estos profesionales que se visten de luces, da la impresión que lo hacen para ser admirados por sus incondicionales cuando entran a la plaza.

El ganado, como dije, pocas oportunidades dio a los coletas. El único toro que llegó a la muleta con posibilidades de faena fue el segundo, que le tocó en suerte a Morenito de Aranda, no sin antes irse a querencias mostrando con ello su mansedumbre. El torero arandino se lució con unos naturales largos y templados después de una faena donde le costó acoplarse. Tanto Diego Urdiales como Miguel Tendero no tuvieron esa oportunidad. El primer enemigo del riojano fue un cadáver, y el segundo después de recibirlo con unos muletazos con maneras, terminó poniéndose pesado tratando de justificar el toreo moderno, faenas largas sin ninguna enjundia. El primero de Miguel Tendero, un auténtico borrego que no se desplazaba por ninguno de los dos pitones, el coleta trató de justificarse dando trapazos en el torero al natural, descomponiendo la figura y alargando una faena que no existió en ningún momento. El sexto, un inválido, lo brindó al público y lo único que necesitaba el toro era un torero que lo cuidara y no lo sometiera demasiado. Con falto de manda del torero y el toro para pocas florituras, terminó la faena y la corrida, afortunadamente.

jueves 26 de mayo de 2011

25 de Mayo del 2011: Tarde de horror

Toros de: Alcurrucén. Encaste: Núñez.
Terna:
  • Sebastián Castella: Estocada desprendida tras aviso, oreja. Pinchazo y estocada baja. Silencio
  • Miguel Ángel Perera: Bajonazo de escándalo y atravesado. Pitos. Estocada de horror. Pitos.
  • Joselito Adame: Estocada tendida, tendía y descabello. Aplausos. Media arriba. Aplausos.
Preside la corrida D. César Gómez Rodríguez.

Entre el ganado de Alcurrucén corrido ayer y la labor de los toreros llenaron la plaza de aburrimiento y sopor. El calor se encargó de todo lo demás. Que paliza llevaron ayer los aficionados que asistieron a la corrida, y el caso es que, los toros no se cayeron, mansearon en el caballo y algunos hasta le sacaron los colores al ganadero. Los toreros, por su parte, pegaron cantidades de pases, pero, cuando lo que ocurre en el ruedo no llega a los tendidos ni para sobrellevar el calor reinante, los espectadores terminan pidiendo a gritos la finalización del espectáculo, y por ende este se prolongó inexplicablemente dos horas y veinte minutos. En una palabra, insoportable.

Pero siempre hay algo que destacar, y bajo mi punto de vista fue la labor del mexicano Joselito Adame en el sexto de la tarde. Un toro manso pregonao, casi de banderillas negras que estuvo buscando la salida de la plaza desde su aparición en el ruedo, pero que al final consiguió meterlo en la muleta con unos doblones de recibo, para a continuación sacárselo a los medios y allí conseguir hacer bueno al toro, haciéndole la faena en el anillo. Pero fue aquí donde el torero, contagiado posiblemente por su compañeros de cartel, comenzó a dar pases y pases, pero, torear, nada de nada y claro eso fue la gota que colmó el vaso y que hizo que el público abandonara la plaza, como lo hubiera hecho el toro lidiado, buscando la salida desesperadamente, con perdón. Al final el animal hasta tuvo una muerte brava, aferrándose a la vida hasta el último momento y en el centro del albero. Cosas de la genética que el aficionado nunca podrá comprender.

Lo que si comprendió y con nota alta fue el estado anímico en que se encuentra el torero, por decir algo bueno en su favor, Miguel Ángel Perera. Vaya temporada que lleva el chaval, no ha dado una a derechas en la feria y mira que ha venido con ganado de garantías, ayer mismo tuvo la oportunidad en su muleta de hacer algo grande, pero cuando un torero se encuentra en la situación que él está, no llega distinguir entre dar pases y torear, y anduvo perdido por el albero. Su primero fue un toro que había que tirar de él y bajarle la mano para intentar corregirle el defecto de embestir con la cara alta, pero se limitó a hacerlo pasar por la muleta hasta casi agotar los diez minutos establecidos. En su segundo los espectadores tuvieron que aguantar las penalidades de ver a un torero delante de un toro que metía la cabeza bien, limitándose a dar casi “doscientos mantazos” entra derechazos y naturales, desconfiado, al hilo del pitón y metiendo el pico hasta la insensatez. El aficionado comprende que el toreo es un arte y que no se puede fabricar como se hacen los ladrillos, pero por lo menos que el torero que se encuentre en esta situación, abrevie la faena, caramba. Esperamos que el corazón del torero se recupere con prontitud y no lo tenga repartido entre los toros y………….

Dentro de la pesadez reinante, estuvo cansino hasta Castella y eso que cortó una oreja a su primero. Le dieron un aviso en sus dos toros, en el primero cuando aún no había entrado a matar, y no crean que estaba descubriendo el toreo, ni mucho menos, parecía que así lo pensaba. Consiguió algunas series templadas de muletazos tanto en el toreo en redondo como al natural, pero le faltó hondura y le sobraron ventajeas. No presentaba la muleta plana, metía el pico, fuera de cacho y claro, esos detalles restan enjundia a la faenas. A su segundo lo recibió sentado en el estrilo, a lo Sánchez Mejías, pero ahí terminó la emoción de su faena, se limitó a hacer el toreo moderno y consiguió seguir aburriendo a los sufridos espectadores de la plaza. Si ese era su objetivo, lo consiguió con creces, el de ellos, me puedo permitir la osadía de decir que no.

miércoles 25 de mayo de 2011

24 de Mayo de 2011: Vaya tarde

Toros de: El Torreón. Encaste: Juan Pedro Domecq, Torrestrella y El Torero.
Terna:
  • Juan Mora: Estocada, silencio. Estocada tendida, silencio.
  • José María Manzanares: Estocada tendida, silencio. Estocada, silencio.
  • Cayetano: Estocada habilidosa, silencio. Estocada saliéndose de la suerte, silencio.
Preside la corrida D. Manuel Muñoz Infante.


Si fuésemos triunfalista pocos detalles podríamos destacar de la corrida de ayer. Pero como no lo somos, tenemos que decir que ni hubo toros ni hubo toreros. Antes de comenzar el festejo se le dedicó una cerrada ovación a Juan Mora como reconocimiento de su trayectoria torera en esta plaza, ya que ha sido un torero muy castigado por los despachos y por las astas de los toros. El diestro correspondió saludando desde el tercio, desde el cual quiso hacer participes a sus compañeros de cartel, pero sólo se unió Manzanares, al cual se le pitó cuando hizo su aparición en el ruedo. Cayetano ni se lo pensó, se quedó escondido en el callejón.

Todo tiene su explicación, el aficionado no olvida ni lo bueno ni lo malo, y menos a todo aquel que se beneficia de la fiesta de manera fraudulenta, sin embargo se entrega al torero que muestra su honradez en el ruedo, con toros, y si la tarde se pone derecha, toreando de verdad, ya que para eso se visten de luces.

Como dije, ayer no hubo toros porque el encierro de El Torreón salió blando, descastado y dio muy pocas facilidades a los toreros, y las únicas que dio, no las aprovecharon. Toreaban con todas las ventajas que ha puesto a su disposición el torero moderno, para qué se iban a molestar si así les va de maravilla. Sólo Juan Mora intentó torear a su segundo y consiguió algunos muletazos templados, pero que no llegaron a jalear a los tendidos. Los otros figuras, pues un pase aquí, otro en Manuel Becerra y el siguiente en La Avenida de los Toreros, escondiendo la pierna contraria y con la muleta retrasada, en fin, para qué más.

En cuanto a los toros que se lidiaron ayer en la plaza habría mucho que contar, pero poco va a solucionar este hecho. Resulta que el aficionado que se preocupa por la fiesta y la vive con intensidad se enteró antes de la corrida que la ganadería anunciada de Román Sorando había sido rechazada casi en su totalidad en el reconocimiento previo por los veterinarios. Así las cosas, el ganadero se llevó toda la corrida a su finca, para qué iba a dejar dos toros, no merecía la pena. Pero lo malo no era eso, sino que los toros rechazados habían sido elegidos previamente por los veedores de los toreros, y por supuesto no eligieron lo más granado de la camada, y fueron advertidos por el ganadero que esos toros no pasarían el reconocimiento, pero ellos siguieron con su plan. Después ya se sabe, trajeron una corrida de la ganadería de César Rincón, pero en los hechos está la gravedad, aunque no se haya consumado el delito. No es la primera vez que ocurre en esta feria, pero siempre que vienen las figuras hay movida de corrales y todos se quedan tan contentos, y los que tienen que denunciar estos casos callan, menos el aficionado que paga, que ve la corruptela que existe delante de los ojos de la autoridad y esta mira para otro lado. Qué pena que no haya un ganadero que eche de su finca a esos fraudulentos veedores de los toreros figuras diciéndoles: mis toros los elijo yo. Como se hacía antes, y todos sigan por ese camino.

martes 24 de mayo de 2011

23 de Mayo de 2011: Para aficionados

Novillos de: Montealto. Encaste, línea
Terna:
  • Thomas Duffau. Pinchazo y estocada. Aplausos tras aviso. Estocada perpendicular, aplausos.
  • Sergio Flores: Estocada algo trasera. Saludos desde el tercio tras petición minoritaria. Aplausos.
  • López Simón: Pinchazo y estocada, aplausos. Pinchazo y estocada, silencio.
Preside la corrida D. Trinidad López-Pastor Expósito.

La novillada de Montealto no decepcionó a los que tuvieron la suerte de acudir a la plaza ayer. Suele ocurrir en estos festejos que son considerados de orden menor, y al no venir las figuras mediáticas del toreo, pues los “isidros” se relajan y no acuden a las novilladas. Y no será porque no ha ocurrido en otras ocasiones, que después de estar soportando durante toda la feria los espectáculos anodinos y en ocasiones bochornosos que ofrecen las figuras, incluso cuando cortan orejas, y cuando hay algo interesante hacen “pellas”. Así es el aficionado “isidril”.

La diferencia de este tipo de aficionado con el que realmente siente la fiesta es evidente. Estos últimos valoran este tipo de festejos, en ellos suele salir el novillo que exige al torero el carnet de profesional, y aunque este no se lo enseñe, siempre es condescendiente con él, ya que para eso está en fase de aprendizaje, sin embargo, cuando aparecen las figuras es exigente con ellas. Los novillos de ayer, bien presentados y algunos de ellos con hechuras de toro, trajeron la emoción a la plaza porque aunque casi todos mansearon, sacaron casta y picante, dieron buen juego en la suerte de varas. Algunos de ellos empujaron con clase en el caballo, otros derribaron al montado y lo más importante, ninguno dobló las manos en el castigo, hecho que no ocurre cuando aparecen en el albero los toreros de tronío, donde la suerte de varas es un puro simulacro, ya que si no fuera así, la mayoría de los toros rodarían por la arena como una pelota, y aún así, lo hacen. El segundo novillo fue aplaudido en el arrastre.

Los tres novilleros de ayer tuvieron su oportunidad, pero los bureles no regalaron nada, si ellos no consiguieron el triunfo fue porque no supieron o no pudieron encontrar la medida que los astados requerían con su casta y su picante. El primero de la tarde no encontró en el ruedo a ningún torero que lo parase y el novillo campeó a sus anchas por el albero, como si fueran sus dominios. Thomas Duffau con la muleta lo recibió desde el anillo con dos pases cambiados muy ajustados y sin inmutarse, pero todo lo demás fue una lucha del torero con un enemigo que no quería pelea y buscaba con ahínco la salida. Intentó el natural pero el novillo se le quedaba en la suerte y a pesar de aguantarle con valentía no pudo sacar nada claro con él. En su segundo, un manso con trapío de toro, tuvo que doblarse con él. Después el torero sacó a relucir el toreo moderno que tienen todos en la cabeza y se limitó a citar con la muleta retrasada, perdiéndole pasos y rematando por arriba los pases.

Sergio Montes recibió a su primero con unas verónicas templadas y llevando al toro muy toreado desde el inicio del pase, rematadas con una media de cartel. En el tercio de quites se picaron los toreros, hecho que el público agradeció. Con la muleta no se vio con hechuras, toreó acelerado, abriendo mucho el compás y sin darle distancia a su enemigo. En fin una pena ya que el novillo le puso en bandeja una oportunidad de triunfo que el coleta desaprovechó. En su segundo, y ante un ejemplar propio de toro de figura, se dobló con él al comienzo de la faena, pero no le bajó la mano, toreó a destajo y cometió el mismo error que en el novillo anterior, no le dio la distancia que requería el burel. Se le vio sin oficio, o por lo menos ante estos animales.

A López Simón le tocó en primer lugar un novillo jabonero precioso, con hechuras de toro, al cual seguramente alguna figura hubiera rechazado por exceso de trapío. Un novillo que comenzó a mansear desde que salió por chiqueros y que salía suelto del caballo en cuanto sentía el hierro en el morrillo. Lo recibió de hinojos desde la boca de riego, dándole una serie de derechazos, pero ahí terminó todo, el novillo sin recorrido y el novillero ahogándole la embestida. Es el mal del torero moderno, ahogan a los animales con derechazos y cuando se echan la muleta a la izquierda el animal está pasado de faena. El sexto, otro novillo con hechuras de toro de figura, manseó en el caballo, y volvió a recibirlo en el anillo de hinojos, pero alguien debería decirle a este novillero que este tipo de toreo es tremendista, y en esta plaza no lo demanda. Al principio de la faena el animal acudía a la muleta de lujo por la derecha, pero el torero no aprovechó este hecho y el novillo acabó desengañado y defendiéndose. Una pena.