viernes, 17 de mayo de 2013

17 de mayo de 2013: Defraudaron los Guadairas

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo

Feria de San Isidro. 9º de feria. Corrida de novillos.

Ganadería: 6 utreros de Guadaira. Encaste Jandilla. El ganado bien presentado, defraudo en su juego a los aficionados. Resultaron mansos, blandos y descastados.

Terna:

  • Gómez del Pilar: Azul y oro. Pinchazo y estocada desprendida. Silencio. Estocada desprendida y trasera. Silencio. 
  • Juan Leal: Nazareno y oro. Pinchazo perdiendo la muleta y estocada caída tirándose a ley. Aplausos de su público. Estocada baja y tres descabellos. Silencio. 
  • Roberto Blanco: Lila y oro. Metisaca y estocada tendida y desprendida. Saludos desde el tercio. Metisaca y estocada. Tímidos aplausos. 

Presidente: D. César Gómez Rodríguez: No tuvo que tomar decisiones comprometidas que perjudicaran a los espectadores.

Suerte de varas:
  1. Notario: Se dejó pegar y el piquero marcó arriba el castigo. En la segunda vara lo dejaron de largo y el novillo se arrancó con tranco pero el picador no lo castigó. 
  2. Fandango: En el primer encuentro con el caballo el picador lo picó trasero y no lo castigó. Perdió las manos el astado. En la segunda vara también fue picado trasero y sin castigarlo. El novillo no lo necesitaba, ya que sus fuerzas eran escasas. 
  3.  Protestón: Acudió suelto al caballo, no recibió prácticamente castigo y salió suelto. En la segunda entrada al caballo salió suelto también. El picador no tuvo su día. 
  4. Levantisco: En la primera entrada no lo castigó, entró de nuevo al relance y salió suelto. En la segunda entrada perdió las manos sin recibir castigo. 
  5.  Ofendido: Picó trasero el piquero y tapándole la salida. En la segunda vara también fue picado trasero. Sale suelto del caballo. 
  6. Pintor: Lo pica en el brazuelo y no rectifica el indocumentado. Acude al caballo sin ponerlo de nuevo en suerte y derriba al caballo 

Cuadrillas y otros. Se lucieron con los garapullos Raúl Cervantes en el primero, Juan Carlos García en el segundo, Venturita en el tercero, Rafael Viotti en el quinto y Jesús Herrero en el sexto.

Comentarios: El juego de los novillos de Guadaira defraudo a los asistentes y aunque algunos de ellos se dejaron torear en la muleta, los toreros no supieron aprovecharlos y los que tuvieron esa oportunidad se dedicaron a pegar pases como si cobrasen la cantidad en lugar de la calidad. El frio reinante unido a la prisa que algunos espectadores tenían por asistir al partido de Copa del Rey enfrió aún más el ambiente. El único que sacó algo de casta fue el blando novillo que salió en cuarto lugar y el novillero Gómez del Pilar no ajustó su muleta a las necesidades que le exigió su oponente, dando la impresión de tenía mucha prisa en el torero al natural. Alguien debía recordarle que el toreo bueno no conoce las prisas. En una palabra, no pudo con la casta del novillo, el cual se rompió un cuerno al doblar la cabeza contra el suelo. En su primero y ante un novillo manso, descastado y blando, en cuanto se dobló con él perdió las manos y le costaba tragarse los muletazos. Al final se puso pesado, aunque a criterio de lo visto lo tenía que haber cerrado más para ver si en animal en esos terrenos respondida de otra manera, ya que tenía querencias para los adentros.

El primero de Juan Leal, perdió las manos al primer muletazo y el torero entendió la faena toreando despegadito y con precauciones, perdiendo pasos entre muletazos y rematando para fuera. Esa fue su interpretación del toreo. Al natural no se puso en su sitio en ningún momento de la faena, y al final tiró de repertorio de valor haciendo el péndulo y con circulares tratando de caldear el frio ambiente. Lo único que consiguió fue que el público le recrimina esa aptitud, ya que no era la ocasión para esos desplantes tremendistas. En su segundo siguió en la misma línea: dio pases a troche y moche hasta llegar a ponerse pesado y el ambiente no estaba para aguantar en el cemento este tipo de faenas. Defraudó en esta ocasión el torero francés.

El primero de Roberto Blanco fue un animal manso y descastado como toda la novillada, pero sirvió para la muleta y el torero lo aprovechó llevando a cabo su toreo, donde se le vieron maneras y un manejo de la muleta con disposición, pero con las ventajas que han impuesto las figuras en las raíces de la tauromaquia moderna: Fuera de cacho, descomponiendo la figura, perdiendo pasos entre muletazos, es decir, el torero barato. El sexto fue un toro que saltó la barrera y puso en jaque a los profesionales del callejón. Fue un salto atípico, ya que el novillo acudió con codicia al burladero de la segunda suerte y el propio impulso le obligó a saltar. Todo quedó en un susto, el novillo fue un manso de tronío y estuvo berreando pidiendo que lo devolvieran a la dehesa durante toda la faena de muleta, lo que ocurre es que el matador no le hizo caso. Intentó el toreo moderno pero ni había enemigo ni era la ocasión para intentar proezas. El público abandonó la plaza aterido de frio. Se conoce que se ha adelantado el invierno.

©J. Barranco

jueves, 16 de mayo de 2013

16 de mayo de 2013: LLEGÓ EL PERRITORO

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo

Feria de San Isidro. 8º de feria. Corrida de toros

Ganadería: 6 toros de Juan Pedro Domecq. Sin trapío, mansos y descastados. El único que sacó algo de “castita” fue el quinto. El sexto, se dejó torear, nada más.

Terna:

  • Morante de la Puebla: Azul marino y blanco. Dos metisacas y una estocada baja habilidosa. Tímidos pitos. Pinchazo saliéndose de la suerte, pinchazo hondo y descabello. Bronca. 
  • José María Manzanares: Nazareno y oro. Metisaca, aviso, metisaca, pinchazo y dos descabellos. Silencio. Estocada tendida. División de opiniones. 
  • Jiménez Fortes: Azul marino y blanco. Estocada tendida al encuentro, pinchazo y bajonazo. Aplausos. Metisaca tirándose por derecho, media tendida perdiendo la muleta y descabello. Aplausos. 
Presidente: D. Manuel Muñoz Infante. El único pero que se le podía poner al presidente es permitir que ese ganado saliera por chiqueros, pero el aficionado asume con resignación que los taurinos han impuesto su ley, y actualmente ningún presidente querrá enfrentarse a este grupo que controlan los designios de la fiesta, por supuesto en beneficio de sus intereses y los de sus toreros. Ya se sabe: Cuando torean las figuras, aparecen por chiqueros los “Perritoros”. El único recurso que le queda al aficionado es pensar: para qué sirve la autoridad. Que prescindan de ella y que bajen el precio de las entradas a la plaza.

Suerte de varas: Otra tarde que la suerte de varas no existió. Los toros no lo necesitaban, y las figuras para llevar a cabo el torero que hicieron, tampoco.

· 1º.- Odioso: El toro se fue sin picar y en la segunda vara el picador lo dejó que se estrellara en el peto. Manso.

  • Deriva: Manso y sin codicia. Salió suelto del caballo. En la segunda vara se dejó pegar pero sin fijeza. 
  • Cotorra: No fue picado e hizo una pelea en varas sin clase. 
  • Humareda: Fue picado en el brazuelo y se dejó pegar. La segunda vara fue un trámite. 
  • Venablo: El picador se limitó a colocar la puya trasera pero no lo castigó. 
  • Engañoso: Fue picado por el reserva, ya que salió suelto y el peón que tapaba puerta en lugar de sacarlo para fuera lo metió en el caballo. La segunda vara fue un trámite. 

Cuadrillas y otros. Fue la primera tarde que se colocó el cartel de no hay billetes. Destacó el tercio de banderillas que protagonizaron los toreros de plata Juan José Trujillo y Luis Blázquez en el quinto de la tarde, por lo cual tuvieron que desmonterarse. Destacó también la poca profesionalidad que existió durante el tercio de banderillas del cuarto: Rafael Cuesta y Sánchez Araujo salieron apurados de sus pares y nadie les hizo el quite. Lo mismo le ocurrió a A. Jiménez, El Lili, en el segundo, que tuvo que tomar el olivo al hacer hilo su enemigo y se hizo daño al saltar la barrera, sin que nadie saliera al quite. Por este motivo, en el quinto de la tarde, el director de lidia, Morante de la Puebla, se ganó a la afición cuando estuvo pendiente de la salida de los pares de banderillas de sus compañeros, haciendo tres quites que evitaron, posiblemente, sendas cornadas. El público se lo agradeció con un fuerte aplauso. Así es de agradecido este público venteño, que aunque estos toreros vengan con “Perritoros saben agradecer los detalles”. Fue la interpretación del quite del perdón del torero de Puebla del Rio.

Comentarios:

Morante de la Puebla no se molestó el congratularse con la afición venteña ni con el quite del perdón, no le gustarían los toros y se limitó a machetearlos y aquí se acabó la historia de su participación en la primera actuación de San Isidro. Después de la aureola que venía precedido de Sevilla, la plaza estaba a reventar, esperando aunque fuera un detalle, pero no se produjo el milagro. Solo una verónica en su primero fue jaleada por los aficionados benevolentes. Los asistentes nos tuvimos que conformar con los quites que le hizo a sus compañeros de plata durante el tercio de banderillas en el quinto de la tarde. En eso consistió su actuación.

Por su parte el toricantano Jiménez Fortes recibió al toro de su alternativa con unos estatuarios sin inmutarse y aguantando el tirón. Después templó algunos redondos, pero el toro no aguantó el envite, ya que en cuanto le bajó la mano el animal comenzó a blandear, y se le quedaba muy cortito en el recorrido, esto, unido a su condición de manso, no le permitió al torero mas alegrías A pesar de eso mostró unas condiciones ventajistas en su toreo, ahogando la embestida de su enemigo. A su segundo logró sacarle algunos redondos cargando la suerte y rematando atrás que fueron jaleados. Lo intentó al natural pero no le dio distancia y cuando el toro le pedía la muerte, sacó a relucir el recurso del arrimón, con una valentía innecesaria, ya que el toro no se merecía ese detalle alargando demasiado la faena. Este hecho le sirvió para estropear todo lo que había hecho anteriormente. Ofreció el torero unas manoletinas de regalo como remate de faena. El público reconoció su voluntad y le premió con una ovación.

José María Manzanares, fue un capítulo aparte en este festival de incomprensiones. Lo que seguramente los aficionados se preguntaban es que: tanto preparar los taurinos el camino de rosas a sus toreros, con unos toros indignos de cualquier profesional que se precie de serlo, y que luego salgan al ruedo a pegar mantazos al “Perritoro”. Eso no lo perdona el aficionado, como tampoco lo que hizo, teniendo cualidades para hacer el toreo bueno y se limite a torear al hilo del pitón, metiendo el pico, rematando los muletazos a tres metros de distancia Eso no es torear, sino todo lo contrario, con el agravante que en el segundo de su lote, pareció tomarle el pelo a los aficionados. Eso es muy serio, sino le gusta que el aficionado le exija, que no vuelva a esta plaza, con esa forma de torear no se le echará de menos.

©J. Barranco

miércoles, 15 de mayo de 2013

15 de mayo de 2013: Esta, no es mi plaza



Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo

Feria de San Isidro. 7º de feria. Corrida de toros

Ganadería: 6 toros de Alcurrucén. Encaste Carlos Núñez en la línea de Manuel Rincón. Justos de presentación, mansos y sin casta. El único que empujó con clase en el caballo fue el sexto y algunos se dejaron torear en la muleta.

Terna:

  • Sebastián Castella: Estocada desprendida, aviso. Silencio. Pinchazo y bajonazo de cuidado. Pitos. 
  • Miguel Ángel Perera: Estocada baja y algo trasera. Oreja. Estocada baja y atravesada. Petición y saludos desde el tercio. 
  • Ángel Teruel: Que confirmaba: Estocada tendida y atravesada. Saludos desde el tercio. Pinchazo hondo y descabello. Silencio 

Presidente: D. Trinidad López Pastor. No tuvo problemas el presidente en esta corrida y se mantuvo en su sitio ante la petición de la segunda oreja para Miguel Ángel Perera en el tercero de la tarde. El aficionado consideró incluso excesivo el premio concedido.

Suerte de varas:

  1. Pandero: Salió suelto en las dos entradas al caballo y no lo castigo el piquero. Manso 
  2. Pianero: Otro toro que se fue sin picar. Su juego en el caballo fue de manso. 
  3. Peladito: En la primera vara fue picado trasero y el astado no se empleó y salió suelto. En la segunda entrada el piquero no se esmero y lo picó trasero también, el toro peleó con la cara alta. Manso 
  4. Altamares: En la primera vara tardeó en acudir al caballo y cuando lo hizo empujó para salir a continuación huyendo del montado. En la segunda vara fue picado trasero y volvió a salir huyendo del caballo. Manso y descastado. 
  5. Ambicioso: Salió suelto en la primera entrada. En la segunda vara hizo una pelea con la cara alta. Manso y descastado. 
  6. Herrerito: A pesar de ser picado casi en el brazuelo, fue el único toro que empujó metiendo los riñones. En la segunda vara no hizo nada especial. Manso que empujó en el caballo. 

Cuadrillas y otros: En la cuadrilla de Perera los toreros de plata Joselito Gutiérrez y Guillermo Barbero tuvieron que desmonterarse al colocar los garapullos en el tercero de la tarde. Lo hicieron levantando al público de sus asientos con la verdad por delante, ganándole la cara a los toros y exponiendo. Joselito Gutiérrez salió arrollado en el segundo, afortunadamente sin consecuencias. También destacaron Fernando Téllez durante la lidia del primer toro, los pares de Javier Ambel al segundo y Juan Sierra, en el quinto de la tarde. La corrida se tuvo que aplazar media hora ya que e lruedo no estaba acondicionado, y según anunciaron por la megafonía por las lluvias caídas. Los espectadores se preguntaban, ¿Que lluvias, si había llovido muy poco? Que falta de previsión de estos empresarios que solo piensan en engañar a los espectadores.

Comentarios: No cabe duda que los gustos de los públicos cambian y este hecho ha llegado a imponerse en todas las plazas. Las Ventas ya no es una excepción Por sus toriles sale el medio toro cuando se anuncian figuras y ha tenido que claudicar ante las imposiciones de los taurinos que manejan este negocio. Ayer se anunciaban toreros de postín y ese fue el motivo para que el tema de conversación en los corrillos de los aficionados lo marcara las movidas que hubo en los corrales para que el ganadero encontrara seis toros para satisfacer las pretensiones de los taurinos. En una palabra, con las figuras comenzaron las movidas de corrales. Estos toreros son insaciables y en teoría debían poder con todo lo que salga por toriles, pues no. Ese no es el guión que sus mentores les tienen preparado. ¿Y todo este montaje para qué sirve? Se preguntarían muchos aficionados ayer. ¿Para qué Miguel Ángel Perera casi salga por la Puerta Grande toreando al hilo del pitón, descargando la suerte, sin mando y rematando los muletazos para fuera, en lugar de para dentro y quedar colocado para el siguiente muletazo? ¿Para eso tanta preparación? La única virtud que tuvo el torero fue la ligazón. El público no lo entendió así, y le solicitó con energía al presidente de la corrida las dos orejas en el tercero de la tarde, y D. Trinidad dijo que nones. En su segundo y ante un toro de distintas condiciones que su primero, le sacó algunas series de redondos llevando al toro embarcado en la muleta, pero con los mismos defectos que sacó en su primero. En una palabra, una cosa es torear y otra muy distinta dar pases.

A Sebastián Castella se le vio sin sitio, sin ese punto de valor frío que ha venido demostrando en todas sus comparencias en este plaza, que le ha servido para levantar a los espectadores de sus asientos haciendo faenas en un palmo de terreno, aunque su toreo no hay sido muy ortodoxo, ya que su muleta tampoco lo ha sido. En su primero un animal sin codicia y después de sacárselo a los medios y darle distancia, ligó una serie de redondos toreando al hilo del pitón y rematando para fuera. En una palabra, sacó de su muleta el toreo vulgar. Pues eso no fue todo, en su segundo se supero, el torero francés. Daba pena verlo delante del toro sacando a relucir todas las ventajas que existen en el toreo y que han implantado estas figuras que se les podía llamar de cartón piedra. Y lo que aficionado se pregunta: ¿Tanto movimiento de corrales para elegir los toros más adecuados para sus toreros para que después lleven a cabo el toreo vulgar y ventajista?

Por su parte Ángel Teruel, hijo, la corrida de ayer fue la de su confirmación y después de cederle los trastos Sebastián Castella y de brindar al público la faena, se lo sacó a los medios doblándose con su enemigo con maneras. Después siguió toreando por redondos al hilo del pitón y sin asentar las zapatillas en la arena, destacando un muletazo con la derecha con mucha hondura y un trincherazo de cartel de toros. Ya con la muleta en la izquierda, tampoco consiguió la quietud que da cuando el torero manda en su enemigo, perdiendo pasos entre muletazos. El torero estuvo aseado en su confirmación. En el sexto de la tarde el toro ya no tuvo la claridad de su primero. A pesar de ser el único de toda la corrida que metió los riñones en el caballo, cuando llegó a la muleta acudía con la cara alta, y el torero lo único que hizo fue poner voluntad y algo pesado en su faena. Otro día será, torero.

©J. Barranco

lunes, 13 de mayo de 2013

13 de mayo de 2013: Decepción

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo

Feria de San Isidro. 5º de feria. Corrida de toros

Ganadería: 6 toros de La Palmosilla. Encaste Juan Pedro Domecq Solís. Toma antigüedad. Lo único que tuvieron en su haber fue la presentación, todo lo demás fue un fracaso.

Terna:

  • Curro Díaz: De rosa y oro. Media estocada en la suerte contraria y 5 descabellos. Silencio. Estocada trasera saliéndose de la suerte. Silencio.
  • David Fandila, El Fandi: Grana y oro. Estocada caída saliéndose de la suerte y descabello. Silencio. Estocada saliéndose de la suerte Silencio. 
  • David Galván: Purísima y oro Pinchazo, aviso y estocada casi entera que vale. Aplausos benevolentes. Pinchazo, se echa el toro lo levantan para pinchar tres veces, aviso y descabello. Silencio. 

Presidente: D. César Gómez Rodríguez: No hubo problemas en el ruedo y el presidente se limitó a cumplir con su obligación de marcar los tiempos de la lidia.

Suerte de varas:

  1. Distante: En la primera vara el toro empujó con fijeza, pero el piquero lo picó trasero y le tapó la salida. En la segunda acudió al relance y recibió un picotazo. 
  2. Solitario: Hizo una fea pelea en la primera entrada al caballo. En la segunda vara no lo castigó, el animal se defendió y perdió las manos. 
  3. Abubillo: En la primera cita con el caballo manseó, le tapó la salida y no lo castigo. En la segunda entrada tampoco recibió castigo, el animal tampoco lo necesitaba. 
  4.  Brujito: No lo castigó en la primera entrada y en la segunda cita acudió de largo pero el castigo no existió. 
  5. Distinguido: Trasero picó el montado y la segunda vara fue un puro trámite. El toro no recibió castigo. 
  6.  Resultón: La primera vara cayó trasera y el piquero no rectificó, el toro hizo una seudopelea sin clase, saliendo suelto del caballo. Se arrancó de largo en la segunda vara pero el picador entendió que hasta el rabo todo es toro. Picó trasero y dejó que el toro se estrellara contra el peto. Los aficionados no tuvieron más remedio que enviarle una andanada para recordarle lo malo que había hecho su trabajo.. 
Cuadrillas y otros: Confirmó alternativa el torero gaditano, David Crespo. Destacaron en el segundo de la tarde los toreros de plata J. Manuel Montoliú que tuvo que desmonterarse al parear, y Francisco Javier Crespo, por la lidia, ambos de la cuadrilla de Curro Díaz. El juego de los toros de La Palmosilla fue un autentico fracaso. Fue una corrida de toros ovejunos. Flojos, mansos y descastados que no fueron capaces de llevar a los tendidos ni un ápice de emoción, eso sí, salían al ruedo con el motor gripado que les permitió no rodar por la arena y de esta manera evitar poner al presidente de la corrida en evidencia. El aficionado no se explicó como un ganadero que lleva años preparando su presentación en Madrid para que su ganadería tomara antigüedad, se atreve a sacar por toriles esta especie de cadáver con cuernos, que en cuanto lo sometían los toreros perdían las manos.

Comentarios: Con el toro ovejuno que salió ayer por chiqueros la suerte de varas está amenazada de muerte. Este tipo de animales está seleccionado para poner al servicio de las figuras de turno las máximas garantías de triunfo y como dije, con un mínimo esfuerzo, tanto físico como psíquico. Lo que ocurre es que ayer en el ruedo no había ninguna figura de renombre. Se anunciaba El Fandi, torero atlético con las banderillas pero vulgar, tanto en su ejecución y con la muleta, como viene demostrando cada año que acude al coso venteño. Por su parte Curro Díaz comenzó la faena a su primero poniendo en la retina de los aficionados un trasteo de altos vuelos, pero ahí quedó todo lo que el jienense tenía que demostrar sobre el albero venteño. Cabe la posibilidad de que alguien desde el burladero le llamara la atención y le dijera: no pongas en ridículo a la figura, que pones en peligro tu carrera. Otra explicación no tuvo el cambio de aptitud del torero, ya que continuó con una faena vulgar e indigna de la clase que atesora en su muleta. Así suelen gastarlas los taurinos, de esta manera han acabado con la competencia en el ruedo, y el que se sale fuera del guión lo borran del escalafón. Todo lo que hizo después estuvo impregnado de vulgaridad, toreando con la suerte descargada, metiendo el pico de la muleta y al hilo del pitón. Su segundo no le dio la oportunidad de lucirse, ya que el animal no valía ni para el matadero, y a pesar de eso el torero tampoco lo intentó.

El Fandi por su parte, ese torero que levanta al público de sus asientos y hace que las palmas echen humo cuando parea, estuvo menos vulgar que en otras ocasiones, ya que tuvo la decencia de ganarle la cara al toro en dos pares de banderillas. Uno en su primer toro, el otro en el quinto. Con la pañosa en la mano, el torero granadino, demostró otra vez mas que no reúne cualidades para entonar con ella los oles del público, Estuvo en la línea de su vulgaridad, aunque ninguno de sus toros merecía tal honor, ya que eran dos cadáveres, que su único mérito fue mantener en pie. 

Por parte de David Galván que confirmó alternativa, nada demostró que fuera digno de recordad, en su primero tuvo maneras que al final el aficionado terminó confundiendo con posturitas, y le faltó rematar los muletazos, en su haber, comentar que el toro no transmitió nada. En el sexto la sosería se apoderó del albero, tanto el toro como el torero rivalizaron en ello. Para más sufrimiento de los presentes, el toro se derrumbó sin haber entrado a matar y el torero se empeñó en levantarlo para despenarlo haciendo honor a su oficio: matador de toros. La moral de los espectadores ya no estaban para más emociones.

 ©J. Barranco

domingo, 12 de mayo de 2013

12 de mayo de 2013 : Decepción

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo
Feria de San Isidro. 4º de feria 

Ganadería: 6 toros de José Escolar, bien presentados, blandos, mansos y salvo el sexto, descastados que defraudaron a los aficionados. 4º y 5º aplaudidos en el arrastre.

Terna:

  • Rafaelillo: De Azul y oro. Estocada que hace guardia. Silencio. Pinchazo y estocada. Aviso. Tímidos pitos. 
  • Fernando Robleño: Pistacho y oro. Estocada desprendida tras aviso y saludos desde el tercio. Estocada baja. Silencio.
  • Alberto Aguilar: Verde y oro con cabos negros. Estocada contraria tras aviso. Saludos desde el tercio. Pinchazo y estocada baja Silencio 

Presidente: D. Manuel Muñoz Infante: El desarrollo de la corrida le permitió no tener que tomar ninguna decisión importante que influyera en la misma

Suerte de varas:

  1. Curioso I: Manso y descastado, en la primera vara se dejo pegar y el piquero le zurró la badana tapándole la salida. En la segunda vara acudió de lejos y con prontitud al caballo pero empujó sin clase. 
  2. Cobrador I: Empujó humillando en la primera vara pero con un pitón. Le pegó duro el montado y a la salida perdió las manos. A la segunda cita acudió presto al caballo, pero el piquero se limitó a marcar la vara. 
  3. Limonero: En la primera cita con el caballo empujó sin clase y en la segunda, se arrancó de largo y el piquero marcó solo el castigo. 
  4. Bustillo V: Fue picado trasero, el toro empujó pero tuvo el feo detalle de salir suelto. En la segunda cita, tardó en acudir al caballo y cuando lo hizo manseó, intentando quitarse el hierro de encima. Hay que resaltar que el picador picó arriba. La tercera vara, trasera, sirvió para que el piquero marcara solo el castigo. 
  5. Bustillo I: En la primera entrada al caballo, le atizó en el brazuelo. El toro se dejó pegar, nada más. En la segunda vara, trasera, el zurró la badana y no tuvo ni el detalle de rectificar. 
  6. Palomita II: La primera vara fue trasera y caída y le zurró en firme, levantando las protestas de los aficionados. En la segunda vara escarbó y entró al caballo al relance 
Cuadrillas y otros: En el sexto de la tarde, el picador Juan Carlos Sánchez tuvo un mal gesto con los aficionados cuando se retiraba hacia el patio de caballos. Gesto que nunca debió hacer ya que su labor está sujeta a la crítica del aficionado y para él sería muy fácil cambiar las protestas por los aplausos: solo tiene que hacer su trabajo con honradez, pero seguramente esto será lo que le falte al piquero. El aficionado espera que su matador y la autoridad hayan tomado buena nota de ello y actúen en consecuencia, si no lo hace será un acto de irresponsabilidad por su parte. Los toreros de plata, José Mora y Pascual Mellinas tuvieron que desmonterarse en el cuarto. El sexto, de impresionante trapío, fue aplaudido de salida.

Comentarios: La corrida de José Escolar defraudó a los aficionados, ya que se esperaba más de ella. Si hubiera sido un encaste de toros ovejunos, la opinión hubiera sido diferente, pero con este ganado el aficionado es más exigente. En la suerte de varas, no hubo nada destacado salvo que algunos toros acudieron con tranco al caballo, pero una vez en el peto, su comportamiento fue decepcionante. Sin embargo cuando llegaron a la muleta, salvo el primero que fue un autentico mulo, los demás tuvieron su faena y algunos pusieron en bandeja el triunfo a los toreros, peros estos no supieron aprovecharlos. Es la misma canción: “Cuando hay toros, no hay toreros”, o al contrario. El caso es que el aficionado cada día sale de la plaza más decepcionado y con las ganas justas de volver al día siguiente. Por otra parte está el público festivalero, que también paga su entrada, y que no tiene reparos en solicitar trofeos para toreros que han estado muy por debajo de su enemigo, que han llevado a cabo faenas ventajistas y que han pasaportado a sus enemigos con estocadas trapaceras. Los tres coletas estuvieron desconfiados y sin el sitio que demanda el toreo de calidad. Anduvieron romos en satisfacer las necesidades que demanda esta plaza. El único que estuvo justificado fue Rafaelillo en su primero, un mulo que no se tragaba ningún muletazo y que el coleta decidió despenar con brevedad. Sin embargo en su segundo comenzó perdiéndolo pasos al recibirlo de capote y al comienzo de la faena de muleta lo citó de lejos aguantando las acometidas del burel, que era un autentico tren. El toro metía la cabeza de lujo y en las primeras tandas de redondos tenía que haber puesto la plaza boca abajo, pero se durmió en los laureles y el toro se le marchó sin torear. Fue una pena, para el matador y para el aficionado.

Fernando Robleño por su parte se encontró en su primero a un animal que metía la cabeza por ambos pitones y que consiguió pararlo de salida doblándose con él, hecho poco habitual en los tiempos que corren. Brindó la faena de su enemigo al cielo, al parecer recientemente ha perdido a su abuelo. Comenzó la faena calentando el ambiente con unos muletazos por bajo y aunque su enemigo tenía las fuerzas justas, aún le sobraron para desbordar al torero al natural, teniendo que tirar del recurso del monopase, no consiguiendo ligar ninguna tanda, y las que intentó cortaba la serie al segundo muletazo. Ese no es toreo del triunfo, matador. Solo consiguió dar un pase de pecho de pitón a rabo, en todo lo demás estuvo remiso, el toro le tocaba la muleta en todos los muletazos, sin cruzarse en ningún momento y cuanto lo hacía el animal acudía al engaño con prontitud, dando la impresión que eso era lo que no quería el torero. El quinto de la tarde también mostró blandura, fue mal picado y recibió una mala lidia por parte de Ramón Moya. En la muleta el toro metía bien la cabeza, aunque con las complicaciones del toro de Albaserrrada, pero cuando le bajaba la mano sometiéndolo, el animal seguía la muleta con fijeza, pero el torero no lo interpretó así y comenzó a bailar en la cara de su enemigo como si de una pieza de ballet se tratara. En un descuido se quedó al descubierto y el burel estuvo a punto de llevárselo por delante.

Alberto Aguilar, por su parte, ligo la primera tanda de redondos con las zapatillas clavadas en la arena. el animal embestía con poca clase y tenía poco recorrido, pero cuando le bajaba la muleta el toro humillaba, sacándole algunos redondos sueltos sin ninguna ligazón. Eso fue todo, después sacó a relucir la vulgaridad y con ella presente no entendió a su enemigo. El sexto, un manso con algo de casta, salió buscando la salida. En los pares de banderillas hacía hilo con los banderilleros hasta la barrera. Pero en la muleta le vino largo al torero. El burel metía la cabeza con clase, pero el torero no lo aguantaba y se invirtieron los términos, fue el toro quien toreo al torero, llevándolo a los terrenos que le convenían al animal. El coleta solo mostró voluntad, pero en esta profesión es necesaria pero no suficiente.



©J. Barranco

miércoles, 17 de abril de 2013

7 de abril de 2013: Tercera de la temporada. Novillada

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo
Tercera de la temporada. Novillada
Ganaderías: Javier Molina, encaste, Fuente Ymbro.

Terna:
  • Raúl Cámara. Tabaco y oro. Estocada habilidosa. Aplausos del autocar y protestas cuando saluda. Dos pinchazos y estocada, aviso. Silencio 
  • Antonio Puerta. De Azul pavo. Un pinchazo y estocada caída tirándose a ley tras aviso. Silencio. Estocada tendida y caída, aviso y 3 descabellos. Silencio 
  • Rafael Cerro. De blanco y oro. Dos pinchazos y un pinchazo hondo y dos avisos el segundo con retraso. aplausos y saludos desde el tercio. Seis pinchazos, media perpendicular y descabello. silencio 
Presidente: D. César Gómez. Sus decisiones no influyeron en el resultado de la corrida, salvo enviar dos avisos con retraso en el tercero y sexto y no permitir que el quinto de la tarde entrase por tercera vez al caballo. Algún sector del público le recriminó su poca afición a la suerte de varas.


Suerte de varas: En esta suerte hubo de todo como en botica. El denominador común de la tarde fue que a ningún novillo fue parado de salida, como suele ser habitual, lo que permitió que el primero de la tarde se fuera suelto al caballo y fuera picado en toriles antes de que el picador se colocara en su sitio.. El segundo empujo con algo de fijeza y derribo al montado, pero en la segunda entrada tuvo el feo detalle de salir suelto del caballo. A este novillo tuvieron que darle muchos capotazos para ponerlo en suerte. El quinto, a pesar de que el montado picó trasero, empujo con clase y en la segunda entrada se arrancó de lejos. De todo lo demás lo único destacable es que los picadores siguen en sus trece de taparles la salida a los toros cada vez que se presenta la ocasión, como si de mansos pregonaos se tratara.


Cuadrillas y otros: Hubo un detalle muy torero en el transcurso de la corrida. En el segundo de la tarde, el novillo derribó al montado y fue el director de lidia quien estuvo atento al quite. Esos detalles últimamente no se contemplan con frecuencia en el ruedo. En el tercio de banderillas destacó David Navalón, El Jaro en el sexto de la tarde. Casi todos sus compañeros no mostraron ninguna profesionalidad al colocar los rehiletes, acudían a colocarlos pensando en la huida de la cara del toro, sin preocuparse donde cayeron los palos, a pesar de que ningún novillo mostro aviesas intenciones. El segundo y el sexto sacaron algo de casta, pero mansearon.


Comentarios: Hubo algún aficionado que con ironía y casi rayando la verdad, comentó que dos de los toreros que se vistieron de luces ayer no mostraron nada en particular que demostrara su inclusión en los carteles. Cierto que Raúl Cámara llegaba con un corto bagaje para tal empresa, pero Antonio Puerta el año pasado se vistió de luces en 24 ocasiones y tampoco demostró nada que valiera la pena sobre el albero. Estos dos novilleros, como la mayoría del escalafón de aspirantes, salen a la plaza como si estuvieran instalados en el triunfo cada tarde.


En épocas pasadas los novilleros salían al ruedo con la idea de salir, o por la Puerta Grande o por la de la enfermería, y eso fue lo que hizo Rafael Cerro. A los dos novillos los recibió a portagayola, y aunque es una suerte que no entusiasma a los aficionados, en ambos se la jugó con el capote en querencias, donde los toros empujan con peligro. En el segundo mantuvo una pelea noble con su enemigo en unos lances de poder a poder que el público agradeció su disposición. No cejó en su empeño de triunfar y ya con la pañosa en las manos intentó el torero puro, es decir el toreo para dentro. Hacía tiempo que no veía este humilde aficionado dar unos redondos tan hondos como los que ejecutó el torero de Navalmoral de la Mata al tercero de la tarde, bajando la mano, con cadencia y llevando al toro toreado desde el cite vaciando la embestida en la “caera”, mandando con una muñeca de oro. Ese es el toreo que arranca los olés de las gargantas del público de la plaza al unísono, y no el toreo ventajista que han impuesto las figuras de esta generación, engañando a los públicos allí donde se anuncian.


Pero debido a su bisoñez, cometió dos errores, primero alargó demasiado la faena y el otro que equivocó los terrenos que requería su enemigo y comenzó a engancharle la muleta y al intentar sacarlo para fuera se lo echó a los lomos sin consecuencias. Una pena torero. A su segundo y con la muleta en la mano, lo recibió de hinojos en los medios, sacándole a continuación varios muletazos templados bajando la mano y llevando al novillo muy toreado, pero a partir de aquí y al quedarse el novillo sin recorrido, comenzó a puntearle la muleta y a presentarle complicaciones que el torero no supo resolver y al echarse la muleta la izquierda volvió a arrollarlo, a pesar de ello sacó a relucir un valor que solo demuestran los que quieren llegar a ser toreros, Los aficionados lo esperamos con impaciencia. Demoró la faena y casi le echan el toro al corral.


Como dije antes, tanto Raúl Cámara como Antonio Puerta, no mostraron ningún detalle que se quedara en la retina de los aficionados, al contrario, muchos se preguntaban que hacían estos chavales intentando abrirse camino en esta profesión tan dura y tan cara, si no demostraron ninguna condición que le permita un atisbo de esperanza. El primero de Raúl Cámara blandeó en exceso y en cuanto el torero le echaba la multa abajo el toro se ponía a rezar de hinojos. El matador se dedicó a realizar el toreo moderno llenó de ventajas, insulso y sin fundamento, rectificando terrenos, al hilo del pitón con una falta total de oficio y de querer agradar, por lo menos con el valor que debe mostrar un novillero. La nobleza de su enemigo le hubiera permitido por lo menos colocarse en su sitio, pero seguro que el torero no sabía cuál era. En su segundo, aparte de aburrir al público, dio la impresión de desconocer los terrenos que pisaba, sacándose el novillo a los medios y en esos terrenos su enemigo le anduvo protestando durante toda la faena y el torero dio muestras de no saber cómo terminar lo que había comenzado.


A Antonio Puerta su primer enemigo le puso en bandeja el éxito, pero el torero no interpretó el papel que le tocó en suerte, que no era ni más, ni menos, que torear. El novillo sacó algo de casta y estuvo tocándole la muleta durante toda la faena. El torero se empeñó en torear descomponiendo la figura, sin ligar, quedando descolocado en cada muletazo, es decir, el toreo al revés. En una ocasión abrió la ventana quedándose al descubierto y casi lo arrolla. El quinto de la tarde lo brindó a su paisano Pepín Liria, pero su enemigo no quiso colaborar en su empeño y al tercer muletazo se derrumbo y debido a la escasez de fuerzas, el novillo se limitó a defenderse y el torero no supo encontrar el temple necesario para que no le punteara la muleta. Ante eta situación, el torero terminó aplicando la formula manida del arrimón.






©J. Barranco

domingo, 14 de abril de 2013

14 de abril de 2013:



Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo
Tercera de la temporada. Novillada
Ganaderías: El Serrano. Encaste: Juan Pedro Domecq Solís, El Ventorrillo.

Terna:

  • Juan Leal. Nazareno y oro. Pinchazo soltando la muleta y sartenazo infame. Silencio. Estocada tirándose a ley perdiendo la muleta. Silencio 
  • Álvaro Sanlúcar. Rosa y oro. Estocada baja. Aplausos y pitos cuando intenta saludar. Media estocada y baja. Silencio 
  • Brandon Campos. Dos estocadas que hacen guardia y seis descabellos. Silencio. Estocada tendida. silencio 

Presidente: D. Trinidad López pastor. Le costó al presidente tomar la decisión de devolver al quinto de la tarde. Su criterio puede tener explicación. Se lidian tantos animales moribundos por esos ruedos desamparados de la justicia, que el “Presi” como muchos espectadores, lo ven normal que los toros salgan en ese estado ruinoso, y la consecuencia es que luchara con ahínco, para que pasito a pasito, convertir esta plaza en una de tantas. ¿O no, Sr. Presidente? Si no es así, porque cambió el tercio, , quedando después en entredicho su labor cuando el novillo se derrumbó a los pies del peón al intentar colocar el primer par de banderillas. Dió la impresión que trataba de defender los intereses de los empresarios en lugar de hacerlo en beneficio de la fiesta. Eso no es así Sr. Presidente.

Suerte de varas: La suerte de varas tal y como debe interpretarse para medir la bravura y la casta de los novillos, no existió por las siguientes razones: el ganado se dejó la casta en la dehesa y los piqueros no estuvieron acertados: no midieron el castigo de sus enemigos, picaban trasero y tapándole la salida a los novillos cada vez que acudían al caballo. Si tuviera que destacar algo, diré que algunos de ellos se dejaron pegar, ya que ninguno empujo con los dos pitones en el peto. Esta bella suerte se ha convertido en un trámite donde todas las ventajas son del mastodonte que monta el señor tocado del castoreño. Llegará un día que desaparezca, ya que en la actualidad y debido al tipo de toro que está saliendo a los ruedos no tiene sentido mantenerla y por supuesto no merece la pena mantener una cuadra de caballos ni el tedio a que es sometido el público en su ejecución. Cuando llegue este momento, los que ahora se están beneficiando de esta comodidad del toro ovejuno, pondrá el grito en el cielo al quedarse sin trabajo.

Cuadrillas y otros: Hubo voces disonantes desde los tendidos mostrando su disconformidad por el juego ofrecido por los astados. En banderillas hubo algunos toreros de plata que intentaron lucirse, unos lo consiguieron y otros no, pero por lo menos se les vio voluntad de agradar. Se lucieron Juan Carlos García, Jesús Robledo, Tito, David González y David Álvarez.

Comentarios: Mucho han cambiado los gustos del respetable. Hace años una estocada que hiciera guardia era sinónimo de una bronca. Una estocada caída, el torero se ponía a buen recaudo tapándose en el burladero. Hoy, se aplaude todo, incluso las estocadas trapaceras que le endilgo Brandon Campos, por partida doble, al tercero de larde. Hoy el público es triunfalista, acude a la plaza a divertirse independiente del resultado de la faena y como está en sus manos la concesión de los triunfos, no escatima esfuerzos hasta conseguir su objetivo. Lo que no tiene en cuenta este público de nuevo cuño es que este espectáculo tiene sus normas, que no se deben saltar a la torera, ya que este comportamiento irresponsable al único que beneficia es al empresario y al taurinismo reinante que existe dentro de la fiesta, ya que salga lo que salga por toriles y los toreros hagan lo que hagan, conocen de antemano que van a contar con el beneplácito del público benevolente, que se limita a aplaudir cualquier aberración que se produzca en la plaza, aunque vaya en contra de la pureza de la fiesta.

Ayer ocurrió lo que otras tardes, que los toreros vienen acompañados de sus incondicionales y en cuanto dan dos muletazos el público saca a relucir los aplausos, sin importarles ni el fondo ni las formas de cómo fueron ejecutados. En cuanto a los novilleros, excepto Juan Leal, que recibió a sus dos enemigos de hinojos en los medios, ninguno vino en novillero. El primero de Juan Leal no tuvo ni un pase, y su segundo lo único bueno que hizo fue dejarse pegar en el caballo, después con la franela al segundo muletazo se dio una vuelta de campana que lo remató. Los pocos pases que se dejó dar, los dio el torero fuera de cacho y sin trasmitir nada a los tendidos. El primer novillo de Álvaro Sanlúcar era un alma caritativa, dispuesto a permitirle cualquier cosa, pero el torero basó su faena en la vulgaridad y en el toreo ventajista. Una pena torero. Su segundo enemigo fue un sobrero de Aurelio Hernando que debía estar muy bien acomodado en chiqueros porque cuando apareció en el ruedo no debió gustarle lo que vio y se metió dos veces por donde había salido. Después de una vuelta de reconocimiento, no quería pelea y tuvo que ser el peón quien lo recibiera tratando de enseñarle a embestir con el capote. El público protestó este hecho, ya que no deben de estar acostumbrados a que sea el peón de confianza el que intente recibir al toro. Nuevos públicos, nuevas costumbres. Ya con la muleta el novillo volvió a sacarle los colores al torero y este puso de relieve todas las ventajas a su alcance. Un pie en la plaza, otro en Manuel Becerra y la muleta en Vallecas. Lo desarmó dos veces. Haciendo el toreo de esta manera nunca llegará a ser torero, podrá llegar a ser figura, como muchas que existen, pero torero, no creo.

A la novillada se apunto el mejicano, Brandon Campos. Fue el único que demostró algún detalle, pero ojito, solo algún detalle, nada más, y por eso fue elegido el ganador de la tarde, que le permitirá torear de nuevo en la final del día 28 de abril. Su primero fue un novillo que le presentó muchos problemas que el torero no supo resolver, salvo con algún detalle. No supo evitar tampoco que el novillo lo llevara a tablas, que era donde más a gusto se encontraba, y allí le tuvo que aguantar algunos parones, demostrando con ello que por lo menos quería salir triunfador. A su segundo y después de recibirlo con unos muletazos con sabor torero, se le vio que no remataba los pases, haciendo irrelevante la faena. La blandura de su enemigo le tapó la nobleza que atesoraba. La tarde no dio para más, solo para escuchar por la megafonía de la plaza que el torero mejicano había sido el ganador de la tarde, ya que había sido el que menos vulgar estuvo.

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©J. Barranco