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sábado, 15 de septiembre de 2018

Plaza de toros de Aranda de Duero

Cuarto festejo de las fiestas patronales 2018. 

“La mansedumbre y la nobleza copa la tauromaquia” 

Ganadería 

Se lidiaron cinco toros de los anunciados de Victoriano del Rio, y uno de Salvador Domecq lidiado en segundo lugar. El primero, tercero y quinto de justa presentación. El ganado adoleció de cara. El primero y sexto sacaron algo de casta. Mansos en general y justos de fuerzas salvo primero y sexto, con exceso de nobleza en la muleta. Al quinto se le dio la vuelta al ruedo. 

Terna: 
  • Antonio Ferrera De celeste y oro. En su primero estocada casi entera, trasera y atravesada. Bronca. Pinchazo y estocada trasera y desprendida, tras aviso. Silencio. 
  • Juan Bautista: De azul cielo y oro. Estocada baja en la suerte contraria y descabello. Silencio Estocada trasera de efecto inmediato. Dos orejas. . 
  • Álvaro Lorenzo. De rosa y oro. Pinchazo, bajonazo que hace guardia y estocada caída que vale. Saludos desde el tercio. Pinchazo sin soltar y estocada caída y trasera tras aviso Oreja. 
Presidente: 

Concedió la vuelta al ruedo al quinto por decisión propia, y dio las dos orejas sacando los dos pañuelos al mismo tiempo sin esperar a que el público se manifestase. En el tercero cambio el tercio de banderillas con solo tres palos, saltándose a la torera el reglamento. 

Cuadrillas y otros: 

.Montoliú destaco en la lidia del primero y su compañero de cuadrilla colocó un tercer para aguantando la acometida del encastado animal. En el sexto el subalterno puso un buen par de banderillas y debió desmonterarse, pero su matador no debió enterarse. 

La suerte de varas la liquidaron, como es habitual, con una entrada al caballo. El primero salió huyendo al sentir el hierro y la cuadrilla lo dejó ir al picador de reserva que le zurró la badana tapándole la salida. 

Comentarios: 

Antonio Ferrera se encontró en su primero a un toro con algunas complicaciones y no quiso o no pudo entenderlo. Los presentes no entendieron el mensaje del torero y le ofrecieron una sonora bronca, que supongo que el torero entendería el mensaje. Una cosa es lidiar a un manso que no permite ponerse bonito y otra inhibirse en la lidia, y eso fue lo que entendieron los espectadores. Supongo que cada uno tendría sus argumentos, pero hay una diferencia, el torero cobra por su actuación y el espectador paga por presenciar una faena, sea cumbre o mediocre, pero nunca que se sienta que le han tomado el pelo. El cuarto fue un animal escaso de fuerzas y el torero se limitó a cuidarlo sin bajarle la mano ya que cuando lo hacía rodaba por la arena. Es el toro del siglo XXI, y los ganaderos ponen todo el empeño en que así sea y cuando salen al ruedo, los espectadores regalan los trofeos a los toreros que se enfrentan a ellos y los aficionados abandonan los cosos defraudados de tanto engaño y fraude. A la poca fuerza del cuarto hay que añadir la excesiva nobleza, pero en esta ocasión el público entendió el mensaje y prolongó la merienda más tiempo, pero se guardó las protestas para otra ocasión, regalándole un sonoro silencio. 

Juan Bautista es un torero de cierto empaque y en él no valen las medias tintas, ni sabe engañar a los espectadores ofreciendo un toreo barato. En su primero se encontró con otro inválido que cuando lo sometía perdía las manos. Lo pasó con la derecha sin pena ni gloria, ya que el animal se defendía y el torero llenó el ruedo de desconfianza. Decidió tomar el acero y aliviar a los aficionados presentes de la mala imagen que estaba ofreciendo el animal a la tauromaquia. En el quinto y como presagio de despedida, decidió tomar los garapullos e invitó a su compañero Ferrera a parear, pero no estuvieron acertados. Ya con la muleta en la mano y después de brindar el toro a Ferrera sentados ambos en el estribo de las tablas, que hizo recordar tiempos pasados, decidió gustarse toreando y casi lo consigue. Se encontró con un buen toro en la muleta pero que en varas había recibido un picotazo que el picador debió de pedir disculpas. El matador toreó con gusto, al natural con ambas manos, clavando el estoque simulado en la arena. Fue una faena emotiva y los aficionados disfrutamos el arte que desgranó de los vuelos de su muleta.. El presidente le dio las dos orejas y mostró el pañuelo azul. 

El primero de Álvaro Lorenzo fue el único toro que empujó con fijeza en el caballo, pero el piquero le tapó la salida, haciendo un esperpento de esta bella suerte, donde el aficionado recibe los datos sobre las condiciones del animal, pero visto lo visto o deben quedar muy pocos aficionados o es que se han vuelto conformistas en esta plaza. Ya con la pañosa en la mano el torero ofreció dos tandas de derechazos templados y una aseada en el toreo al natural. El toledano se mostró se mostró con sitio y firme en su toreo y el animal no se cansó de embestir metiendo la cabeza como fiel carretón. El sexto mostró algo de casta y fue exigente con el torero y a pesar que estuvo por encima del matador, éste no le perdió la cara en ningún momento, hecho que le valió cortar una oreja a su enemigo. 

No dio para más la tarde.. 

©Pepeíllo.

lunes, 10 de septiembre de 2018

Plaza de toros de Aranda de Duero. 

Segundo festejo de las fiestas patronales 2018. 

“El tercero tapó la vergüenza ganadera” 

Ganadería 

La ganadería anunciada en los carteles era de García Jiménez, pero lo que apareció por toriles no fue lo anunciado. No caí en el detalle de dar un paseo por la plaza por si había algún cartel que anunciara los cambios de ganado, pero lo que salió por toriles fue lo siguiente: 1º, 2º, 4º de la ganadería de Peña de Francia, 3º de la ganadería de Olga Jiménez Fernández, del mismo encaste, 5º de Salvador Domecq y 6º de García Jiménez. Todos de la misma procedencia, Domecq en sus distintas variantes En una palabra, una autentica limpieza de corrales. Salvo el tercero que fue un torazo y un manso encastado, los demás blandos, descastados, sin cara, rayando la vergüenza de echar por toriles toros sin un mínimo de trapío aunque se lidiasen en una plaza de tercera, ya que el público que acude a ellas también paga su localidad. 

Terna: 
  • El Fandi De añil y oro. En su primero media estocada caída y trasera. Oreja de regalo. En el cuarto estocada algo trasera. 2 orejas. 
  • Miguel Ángel Perera: De verde y oro. Bajonazo de juzgado de guardia al segundo de la tarde. Saludos tras petición. En el quinto pinchazo bajo y estocada caída. Oreja muy discutida. . 
  • Morenito de Aranda. De catafalco y plata. En el tercero dos pinchazos y estocada que vale. Saludos. En el sexto estocada desprendida que le valen 2 orejas. 
Presidente: 

A pesar de su excesiva generosidad en la entrega de trofeos sin petición mayoritaria, en el segundo no cayó en la corriente triunfalista que sacó a relucir el público, pidiendo un trofeo para Perera después de un bajonazo infame En el tercero se equivocó al cambiar el tercio con una vara. Respecto a la elección del ganado ningún aficionado, por muy generoso que sea, vería con buenos ojos lo que se lidió en esta corrida. Supongo que el presidente tendría alguna justificación para permitirlo. 

Cuadrillas y otros: 

La plaza registró media entrada. Como viene siendo habitual, la suerte de varas prácticamente no existió. Una entradita al caballo para justificar la suerte. El cuarto no llegó ni a sangrar. El tercero, un animal con trapío que trasmitió emoción a los tendidos, acudió al caballo y el piquero se durmió en los laureles y salió despedido de su montura. Seguramente que estará acostumbrado a la debilidad enfermiza de los toros que se lidian habitualmente. El piquero se lesionó y tuvo que picar el reserva. Hubo un detalle en el primero digno de mencionar, el piquero no le tapó la salida al toro. ¡Que cunda el ejemplo!. 

En el segundo de la tarde Ambel colocó un buen par de banderillas. El toro le echó la cara arriba y el torero de plata aguantó la reunión con profesionalidad. También se lució la cuadrilla de Morenito en la colocación de los palitroques en el tercero. 

Comentarios: 

El Fandi inició la corrida recibiendo a su primero con una larga cambiada de rodillas, el animal le apretó en tablas aunque se quedaba corto por ambos pitones. Trató de dar espectáculo con las banderillas, pero solo quedó en la intención, las colocó a toro pasado, interpretó la moviola y solo en el tercer par se apoyó en un pitón al cuadrar. Algo es algo. Con la muleta en la mano recibió a su enemigo en las tablas del 6, sacándolo a los medios y desde aquí mostrar al respetable la vulgaridad de su arte. A pesar que su enemigo se toreaba solo, el granadino, no se paró en ningún momento, remataba los muletazos para fuera, limitándose a acompañar la embestida. Por el izquierdo el burel tuvo menos recorrido y el torero solo trató de justificare. Al cuarto de la tarde lo recibió con una larga cambiada, y en el tercio de banderillas colocó un segundo par cuadrando en la cara de su enemigo. La espectacularidad del tercer par al violín gustó mucho a sus incondicionales. Con la muleta lo recibió con unos muletazos clavando las rodillas en la arena, pero su toreo adoleció de una mínima exigencia, limitándose a acompañar la embestida del toro. A pesar que el animal tenía querencias a tablas, el matador lo mantuvo en el centro del ruedo. Remató con unos adornos que le valieron las dos orejas. 

El primero de Miguel Ángel Perera se dejó torear con el capote y en el caballo recibió un picotazo y el piquero tuvo la poca profesionalidad de taparle la salida a un animal con un comportamiento enfermizo y sin casi fuerza. Con la muleta en la mano el torero extremeño volvió a demostrar que no es su temporada, toreó sin torear, estuvo pero no estuvo, su muleta adoleció del poderío que tuvo en otras temporadas, aunque su enemigo perdía las manos cuando lo sometía, el torero no trató de justificarse en ningún momento. El cuarto fue un calco del anterior. Lo recibió con un pase cambiado, lo intentó al natural pero no tuvo enemigo. A la apatía del torero se unió el ganado que le soltaron en esta nefasta tarde para su carrera. A pesar de esto, el generoso público le regaló una orejita que el torero paseó con orgullo por el ruedo. 

Morenito de Aranda en el tercero lidió con el más "bonito" de la tarde. Un toro cuajado que comparado con las hermanitas de la caridad que salieron antes y después, había que hacerle un monumento en la plaza. El animal apareció en el ruedo queriéndose enterar de todo lo que ocurría en la plaza. Lanzó por los aires al caballo de picar como si fuera un juguete de feria. En la faena de muleta su enemigo tenía mucho que torear y el arandino estuvo muy firme con él. En el toreo al natural Morenito mostró los detalles que encierra en el manejo de la pañosa. En el transcurso de la faena el toro se fue rajando y fue una pena que el matador fallara con la tizona, con ello perdió los trofeos, pero no el reconocimiento de lo mostrado. Al sexto lo recibió con una larga cambada. La faena de muleta la basó toreando al natural aunque el toro se quedaba algo corto en la embestida. En el toreo en redondo estuvo por encima de su enemigo. Una estocada algo desprendida le permitió salir por la puerta grande con las dos orejas en la mano. 

©Pepeíllo.

domingo, 9 de septiembre de 2018

9 de Septiembre de 2018

Plaza de toros de Aranda de Duero. 

Primer festejo de la feria en de las fiestas patronales 2018. 

“Un detalle que afloró los sentimientos” 

Ganadería 

Toros de Salvador Domecq. Encaste Domecq, de .desigual presentación, algunos anovillados. Cómodos de cara con excesiva nobleza, blandos y descastados. .El 4º y 6º hicieron méritos para haberlos enviado a los corrales, pero… 

Terna: 
  • Juan José Padilla De sangre de toro y oro. En su primero, estocada desprendida saliéndose de la suerte y 4 descabellos. Silencio generoso. En el cuarto, pinchazo en buen sitio y descabello. Oreja de regalo. 
  • José Garrido: De rosa palo y oro. Estocada baja. Oreja. En el quinto estocada hasta las cintas. Oreja benevolente.. 
  • Ginés Marín. De rolo pasión y oro. En el tercero estocada trasera de bonita ejecución 2 orejas. Estocada y dos descabellos. Aplausos. 
Presidente: 

No hay aficionado con rigor que se atreva a criticar la labor de un presidente ante un público excesivamente generoso como el de esta plaza. Se excedió en los trofeos y privó a los aficionados de la suerte de varas, acudiendo los seis astados una sola vez al caballo. Se desentendió de la invalidez manifiesta que mostraron el 4º y 6, ya que consideraría que ante el silencio de los espectadores era suficiente para no sacar el pañuelo verde. 

Cuadrillas y otros: 

La plaza registró algo más de media entrada. Una peña le obsequió a Padilla con la conmovedora canción, “Adiós con el corazón”. Un buen detalle que llegó a calar en parte del público y que el torero agradeció. 

El cuarto fue pareado por Padilla. En esta ocasión estuvo vulgar excepto en el primer par que cuadró en la cara de su enemigo, un inválido y noble animal. En el primero de su lote su cuadrilla fue un desastre en la colocación de los rehiletes. 

Comentarios: 

A Juan José Padilla lo despidieron los arandinos con una conmovedora canción que llegó a emocionar a muchos de los presentes. El torero de Jerez correspondió besando la arena de La Plaza de la Ribera, pero la mejor demostración de afecto hubiera sido salir a lo grande y por la puerta grande, pero toreando, y eso fue precisamente lo que no hizo. Con el primero de su lote un descastado animal falto de fuerzas, se metió en el jardín de los mantazos y allí estuvo pasando a su enemigo en la franela con derechazos fuera de cacho y metiendolo en el pico de la muleta. Lo intentó al natural pero sin la convicción de hacer el toreo ortodoxo, ya que se limitó a justificarse, perdiéndole pasos en cada muletazo. Al no quedar contento con esa dicha de toreo, finalizó la faena con circulares pegado al lomo de su enemigo y unas manoletinas metiendo descaradamente el pico de la muleta y con desplante incluido.. En la faena al cuarto lo recibió de hinojos, jaleados por un público condescendiente con el torero. Todo lo que vino después fue prácticamente una ofensa a la fiesta y al público que merecía otro trato por parte del torero, incluido el desplante tremendista.. 

José Garrido se estiró con el capote al recibir al segundo de la tarde. El castigo que recibió en el caballo fue prácticamente nulo, pero el piquero estuvo muy desafortunado. Ya con la muleta en la mano, lo recibió por bajo sacándolo a los medios, recetándole en este terreno una tanda de derechazos ajustados y templados junto a otra colocado al hilo de su enemigo. Intentó gustarse en el toreo al natural pero le faltó ponerse en su sitio. El animal se fue apagando como una lamparilla y el matador tiro del recurso de unas bernardinas, ajustadas y del arrimón. Al quinto lo brindo a su compañero Padilla, recibiéndolo con unos estatuarios, continuó con una tanda de redondos pero sin relieve. Tuvo la virtud de mantener en el anillo del redondel a un animal que buscaba el amparo de las tablas. Al natural tuvo muy poco recorrido y el matador trató de llegar a los tendidos con unas filigranas intrascendentes hasta conseguir el regalo del trofeo. 

El joven torero Ginés Marín recibió a su primero con unas verónicas ajustadas a pies juntos. La faena de muleta comenzó con unos muletazos por alto, a lo que continuó una tanda de derechazos templados pero olvidándose de citar con la muleta “planchá”. Con la mano izquierda templó la embestida de su enemigo, pero para no salirse del guión marcado por sus compañeros, citando fuera de cacho. Tuvo detalles de finura pero todo quedó en detalles. A su enemigo, como a toda la corrida le faltó fuerza y le sobró nobleza. El novillote sexto saltó al ruedo con muchos pies y en el caballo no fue castigado, a pesar de ello se derrumbó cuando topó con el peto. Si se derrumba el toro se derrumba la fiesta, pero esto debe importar muy poco .El torero lo intentó por ambos pitones pero con el mismo método que con el anterior, aliviándose. Ante la falta de interés de lo que ocurría en el ruedo, los presentes se animaban al compás del pasodoble, Ragón Falez. No dio para más la tarde. 

©Pepeíllo.

domingo, 24 de junio de 2018

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. 

Corrida de toros 

“Una corrida de toros en toda regla” 

Ganadería. 

Se lidiaron 6 toros de la ganadería de Montalvo, procedencia Juan Pedro Domecq y Díez. Bien presentados y de juego variado. Salvo el primero, de impecable presentación. Varios de ellos aplaudidos en el arrastre, se marcharon al desolladero con las orejas puestas después de dar en la muleta un recital embistiendo. Toda la corrida fue cinqueña y salvo el sexto, a punto de cumplir los seis años. 

Terna: 
  • Octavio Chacón; De celeste y oro. En su primero, pinchazo y estocada caída y atravesada. Saludos. En el cuarto, estocada, aviso. Vuelta al ruedo. 
  • Javier Cortés: De azul pavo y oro En el tercero, bajonazo infame. Saludos. En el quinto estocada casi entera saliendo arrollado. Vuelta al ruedo tras petición. . 
  • Tomás Campos: De verde botella y oro con cabos negros. En el toro de su confirmación, pinchazo bajo, aviso y descabello. El toro se echó. Silencio. En el sexto, dos pinchazos, aviso y un descabello. El toro se echó. Silencio.
Presidente: D. Justo Polo Ramos 

Aguantó el chaparrón del público al solicitar un trofeo en el cuarto y en quinto, pero el presidente estuvo en su sitio. Hay que añadir que la petición no fue mayoritaria. 

En el quinto cambió el tercio con una sola vara, ya que al entrar al picador de turno, el animal salió huyendo al sentir el hierro, marchándose al picador de reserva. 

Suerte de varas:
  1. Jilgera. 572 kg. Castaño listón.. 1ª Vara. El picador no anduvo acertado, marcando el castigo bajo, el animal se defendió en la pelea. 2ª Vara. Acudió al caballo sin poner en suerte y el piquero volvió a marcar en los bajos. Manso en el caballo, descastado y blando. Llegó a la muleta defendiéndose. 
  2. Atractivo. 544 Kg. Negro. 1ª Vara. Lo colocó largo y el animal se arrancó empujando en el castigo 2º Vara: Acudió de nuevo de largo pero el piquero lo castigó en el brazuelo. Dio buen juego en el caballo y en la faena de muleta no se cansó de embestir. 
  3. Raptor. 580 Kg. Negro listón. 1ª Vara. El torero lo dejó largo y el toro después de escarbar se arrancó. El picador marcó trasero y rectificó. El animal empujó en el caballo. 2ª Vara. Se defendió en la pelea. En la muleta estuvo por encima del torero. 
  4. Vaquerito. 610 Kg. Negro. 1ª Vara. El picador castigó en los bajos y el animal salió suelto. 2ª Vara: Hizo una fea pelea apretando con un pitón, el piquero no lo castigó. Manso encastado. 
  5. Juncoso. 547 Kg. Negro. 1ª Vara:. Acudió al caballo sin poner en suerte y salió huyendo al sentir el castigo. 2ª.Lo picó el montado de reserva tapándole la salida. Manso encastado que se marchó al desolladero sin torear. 
  6. Confiado. 609 Kg. Negro. 1ª Vara. Se dejó pegar y el picador le tapó la salida. 2ª Vara: El piquero se limitó a marcar el castigo. Cumplió en el caballo y en la muleta estuvo por encima del torero. 
Cuadrillas y otros. 

Con un calor insoportable y con un cuarto de entrada, se celebró el segundo festejo después de la feria, donde al finalizar el paseíllo el público obligó al torero Octavio Chacón a saludar en agradecimiento a su buena actuación en la mencionada feria. 

El tercio de banderillas fue un espectáculo deprimente. No se puede consentir que profesionales que se visten de plata sean una rémora para este colectivo, donde al parecer entra todo aquel que se lo propone. Sería injusto no destacar a Alberto Carrero que puso dos pares al cuarto tragando mucho al echarle el animal la cara arriba. 

Comentarios: 

Octavio Chacón marcó la diferencia entre sus compañeros, pero a pesar de estar pendiente durante la lidia de todo lo que acontecía en el ruedo, no estuvo acertado al colocar al segundo de la tarde en el caballo. En la primera vara lo puso muy largo, aunque su intención era lucir al toro. Algunos ejemplares pusieron en bandeja el triunfo de los toreros, en especial el quinto y el sexto, pero los toreros no estuvieron a la altura de sus enemigos. 

Y metidos en faena Octavio Chacón recibió a su primero con unas verónicas muy templadas y cargando la suerte. Con la tela roja y después de unos tanteos consiguió una tanda de derechazos ligados, la casta del toro se comía la muleta y el torero a pesar de aguantar la acometida de su enemigo no llegó a dominarlo. Al natural tampoco llegó a acoplarse, terminando ahogando la embestida del toro. A pesar de su voluntad, no consiguió sacarle lo que el toro le ofreció. Al cuarto consiguió una buena media al recibirlo de capote. En la faena de muleta consiguió doblarse con el toro mostrando recursos lidiadores, continuando con unos redondos que fueron “oleados”. El animal mostró querencias hacia las tablas y poco a poco fue cerrándose. El torero mostrando oficio lo volvió a sacar a los medios con firmeza, recetándole una tanda de redondos aguantando mucho ante el encastado animal. Al natural no consiguió acoplarse. El acero le privó del trofeo. 

Javier Cortés recibió a su primero en el anillo con una tanda donde destacó un remate muy bonito. Continuó con la derecha colocándose al hilo del pitón y al natural no se acopló en ningún momento a su enemigo. Con el estoque se le fue la mano y lo despenó de un bajonazo y su osadía le permitió saludar respondiendo a los aplausos de una parte de la plaza. El toro estuvo muy por encima del torero. Al quinto lo sacó a los medios y el animal comenzó a repetir en la embestida y el torero limitándose a pasarlo por el trapo rojo, sin que en ningún momento su labor llegar a los tendidos. Entre tanda y tanda consiguió una bajando la mano pero descomponiendo la figura. El toro no se cansaba de embestir y el matador no se cansaba de utilizar la vulgaridad en su contra. Como decía un vecino de mi localidad. ¡Qué toro se le ha ido! Lo cual apostillé también. Una pena matador, seguramente te acordarás de este toro en mucho tiempo, pero solo me gustaría decirte, que para los modestos el tren en la vida solo pasa una vez, y si lo pierdes… 

El toro de la confirmación de Tomás Campos fue el único animal que desentonó de la corrida, con muchos kilos en su esqueleto llegó a la muleta defendiéndose. El torero comenzó la faena pegado a las tablas. Lo sacó a los medios y en esos terrenos se limitó a pasar por la muleta, al animal y a su brusca embestida. El toro escaso de fuerza no se lo puso fácil al torero que no encontró los recursos para la lidia que requería su enemigo. Al natural y cuando consiguió colocarse, consiguió dos buenos naturales, pero con ello terminó lo que ofreció a la parroquia venteña, salvo un arrimón que no vino a cuento. En el sexto y ante un animal que le puso en bandeja el triunfo. Por ambos pitones el toro no se cansó de embestir y el torero se limitó a colocarle la muleta para que su enemigo pasara. En el toreo en redondos se comía la muleta, pero al torero le vino largo el ofrecimiento. Tuvo una virtud el matador, hizo lo que pudo, pero en esta ocasión no fue suficiente 

©Pepeíllo.

domingo, 10 de junio de 2018

10 de junio de 2018


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. 

Corrida de La asociación de la Prensa 

“Como colofón, fallaron los Vitorinos” 

Ganadería. 

Se lidiaron 6 toros de la ganadería de Victorino Martín, encaste Albaserrada. Salvo el tercero, aplaudido en el arrastre, mansos, blandos y descastados, ofreciendo mal juego en el caballo. 

Terna: 
  • Manuel Escribano; De gris plomo y oro. En el primero, bajonazo. Silencio. En el cuarto, pinchazo y estocada caída. Silencio. 
  • Paco Ureña: De verde manzana y oro. En el segundo, estocada caída y aviso tras descabello. Saludos desde el tercio. En el quinto estocada baja y descabello tras aviso. Silencio. 
  • Emilio de Justo: De berenjena y oro. En el tercero estocada trasera y tendida y cinco descabellos tras aviso. Silencio. En el sexto estocada acompañada de un aviso. Aplausos. 
Presidente: D. José Magán Alonso 

Sin problemas en sus decisiones. 

Suerte de varas:
  1. Lazarillo. 536 kg. Negro entrepelado. 1ª Vara. Fue castigado trasero aunque el piquero rectificó. El animal no se empleó. 2ª Vara. De nuevo fue castigado trasero y repitió el mismo juego. Manso y descastado 
  2. Escogido. 556 Kg. Negro entrepelado.1ª Vara: El piquero se agarró bien pero el animal no se entregó en la pelea, durmiéndose en el peto. 2º Vara: El toro se arrancó de largo, el picador se agarró trasero y rectificó. Manso en el caballo. En la muleta el torero le sacó lo que no tenía. 
  3. Pesonero. 540 Kg. Cárdeno. 1ª Vara. El montado se agarró pero el toro no se lució en la pelea. 2ª Vara. Recibió un picotazo. Se dejó pegar en el caballo y en la muleta sacó las dificultades de la casta. 
  4. Hebreo. 562 Kg. Cárdeno. 1ª Vara. Acudió suelto, le tapó la salida y volvió a salir suelto, sin emplearse.. 2ª Vara: Volvió a acudir suelto y no recibió castigo. El animal quedó sin picar llegando a la muleta con las fuerzas muy justas pero metiendo la cara con nobleza. 
  5. Borranito. 568 Kg. Cárdeno. 1ª Vara:. Lo dejaron debajo del peto y el toro no se empleó. 2ª Vara. Lo dejaron de largo y el animal sacó la mansedumbre y buscó las querencias del ruedo donde nadie le molestara. Cuando lo colocaron de nuevo, recibió un picotazo. Manso en el caballo y en la muleta. 
  6. Tomillero. 560 Kg. Cárdeno 1ª Vara. Le arreó el picador y salió suelto. 2ª Vara: Mostró la mansedumbre que llevaba dentro, se dejó pegar y volvió a salir suelto. 
Cuadrillas y otros. 

Al festejo acudió el Rey de España que vio la corrida desde una barrera del tendido 9, acompañado por Victoria Prego, presidenta de La Asociación de la Prensa.. 

Al finalizar el paseíllo Paco Ureña recibió una ovación por su disposición en apuntarse a esta corrida y no encontrarse en plenas facultades físicas. 

Con temperatura primaveral y con un viento que refrescaba el ambiente, el coso venteño colocó el cartel de “No hay billetes”. 

En el tercero y en el tercio de banderillas, saludaron montera en mano, Morenito de Arlés y Perea Valcarce. También destacó en este toro la lidia de Ángel Gómez. 

Los tres toreros brindaron al Rey sus primeras faenas. Paco Ureña hizo en el segundo un doble brindis, al público y al Rey, por el mismo precio. 

Comentarios

De nuevo se volvieron a escuchar en los tendidos las voces de los espectadores patriotas lanzando al aire, los “Vivas a España”, sin venir a cuento. Pero como dijo Rafael el Gallo, al filósofo, Ortega y Gasset: “hay gente pa to” 

Lo que si se escuchó en el quinto desde el tendido 7, fue, “Victorino, solo te queda el nombre”, frase sentenciosa que recriminaba al ganadero de Galapagar el mal juego que ofreció su ganado. Dicho queda. 

Lo que sí pudo observarse fue la disponibilidad de los toreros, pero no todos corrieron la misma suerte. Por un lado Paco Ureña y Emilio de Justo. Ureña vino en unas condiciones físicas mermadas y a pesar de ello le sacó a su primero lo que no tenía, colocándose en su sitio y obteniendo una faena con altibajos, perdiendo con la espada el premio a su disposición y al toreo que mostró con la muleta. En el quinto no tuvo enemigo, a pesar de ello mostró la disposición del torero que busca ofrecer a la concurrencia lo mejor de su muleta, obteniendo algunos muletazos hondos. Me gustó también la disposición de Emilio de Justo en sus dos enemigos. A su primero le plantó cara y a pesar de no llegar a dominarlo, estuvo muy digno en su labor. Al natural aunque no llegó a acoplarse, llenó el albero con voluntad. En el sexto se le vio seguridad tratando de fijar las zapatillas en la arena intentando superar con valentía las complicaciones que le presentó su enemigo. Otra vez será, torero. 

Sin embargo Manuel Escribano intentó en sus dos enemigos agradar pero a su manera. Y la manera del torero sevillano no agradó a la parroquia venteña. Recibió a sus dos enemigos a portagayola, aunque el primero le hizo un desprecio y se marchó sin acudir al engaño, en el segundo lo intentó de nuevo y puso el corazón en vilo a los presentes, ya que el toro apareció en el ruedo andando y en un segundo podría haberlo borrarlo de la arena. El torero pasó muchos apuros cuando el animal acudió al engaño, pero hay que decir que esta suerte no está valorada en la medida del riesgo, siendo calificada de tremendista. El toro le apretó en querencias y el torero salió del apuro con dignidad. En banderillas lidió a sus dos enemigos con vulgaridad. Y con la muleta, Escribano no anduvo afortunado. Su primero no se empleó y el torero de Gerena terminó contagiándose de su enemigo. El toro acudía al engaño con la cara alta y con un tranco que le impedía transmitir emoción a los tendidos. Al final el público le recriminó su pesadez en alargar una faena inexistente. Al cuarto lo recibió desde el anillo con un pase cambiado, continuando con unos muletazos por alto que castigaron mucho al animal, que junto a las exigencias del tercio de banderillas, terminó aplomándose en la muleta, lo que evitó el intento de lucimiento del torero, si es que eso era lo que pretendía. 

©Pepeíllo.

sábado, 9 de junio de 2018

9 de junio de 2018

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. 

Feria de San Isidro 2018. 31ª festejo del ciclo ferial. 

Corrida de rejones 

“La misma plaza, distinto púbico y los mismo presidentes” 

Ganadería. 

Se lidiaron 6 toros de la ganadería de Los Esparlales de procedencia Murube en la línea de Carmen Lorenzo. Desmochados para tal evento caballista. 

Rejoneadores: 
  • Andy Cartagena; Dos orejas, una en el primero y otra en el quinto. Salió por la Puerta Grande. 
  • Diego Ventura: Dos orejas en el segundo, dos orejas y rabo en el cuarto y una en el sexto. Salió por la Puerta Grande. 
Presidente: D. Gonzalo J. de Villa Parro. 

Concedió en el cuarto un rabo a Diego Ventura después de una buena faena, saltándose a la torera la seriedad de la plaza. Se olía, se mascaba en el ambiente que las decisiones no se toman en el palco, sino que posiblemente vengan impuestas desde sórdidos lugares donde se pactan los triunfos y también los fracasos. Esperemos que esta decisión no le pase factura al presidente y su arrepentimiento le haga tomar decisiones drásticas en su vida profesional, no sería el primero, aunque el mal a la tauromaquia ya está hecho. Aunque a nadie extrañaría que alguien le pidiera explicaciones de esa decisión tan subjetiva. 

Comentarios: 

Algo se venía  cociendo en los ambientes del taurinismo. Esta fiesta necesitaba un aldabonazo para sacarla de donde la han metido los taurinos, algo que irrumpiera en los medios y sirviera de limpieza a la mugrienta gestión de este empresario, para que dejara de vender humo y apuntalara una feria que olía a podrido por los cuatro costados. Todo lo tenía a su favor, lo que los aficionados no esperaban es que la autoridad llegara a este extremo.

Que mejor en una corrida de rejones, aprovechando la seriedad de la plaza y la ausencia de los aficionados que luchan por su prestigio, para darle la puntilla a la tauromaquia, con el único fin de salir airosos del trance fraudulento en que están metidos. El aficionado conoce que este tipo de corridas del “bello arte del rejoneo”, que frase más rimbombante y falsa, ya que nada tiene que ver con el rejoneo de verdad, y por supuesto con el toreo a píe, pero por algo se empieza. Han aprovechado estos seudoespectáculos, donde el fraude que se produce sobre estos animales, que lo ganaderos dicen cuidar con esmero, ha alcanzado cotas difícilmente superables. Con tanto esmero que cuando los venden a las empresas permiten que salgan al ruedo en unas condiciones que deberían sentir vergüenza, solo para complacer las exigencias impuestas por los rejoneadores, pero dice muy poco de la afición del ganadero en cuestión. 

Estos caballeros rejoneadores son los que ayer encandilaron al público festivalero, que saldría ufano de la plaza de toros de Las Ventas, presumiendo de haber vivido un momento cumbre de la tauromaquia, por la concesión de un rabo a Diego Ventura, a la vez que se deleitaran exponiendo su experiencia ante oídos admirados de su hazaña, sin caer en la cuenta que han dejado una herida abierta en la fiesta difícil de cerrar. No hay duda que los caballos muestran una doma exquisita, no hay duda que los caballeros muestran una destreza en el manejo del equino digna de admiración, pero eso debería formar parte de otro espectáculo y no venderlo como la lucha de un caballero con un animal fiero, ya que en las condiciones que el toro sale al ruedo lo único que aporta es un vacío de emoción y a cambio recibe un humillante trato por parte del caballista, ya que para este todo son ventajas, ya que sus preciadas defensas son manipuladas hasta extremos insospechados.. 

Este hecho preocupa a los aficionados ya que puede ser la puerta por donde acceda el triunfalismo ignorante que en la actualidad abona este tipo de espectáculos. Las almas inocentes que forman este colectivo, serán el arma arrojadiza que utilicen los taurinos para romper el eslabón que aún separa la seriedad que existe en el toreo a pie. El primer paso ya está dado, ahora solo queda esperar pacientemente a que se den las condiciones favorables, de un público benevolente y una presidencia complaciente, para borrar de un plumazo la seriedad que el toreo tuvo antaño y que los aficionados luchan por su existencia. 

Ah, me olvidaba, por si alguien tiene interés, el toro se llamaba Bienplantao y salió al ruedo venteño en cuarto lugar. El presidente no dudó en ningún momento en sacar los tres pañuelos, uno tras otro. 

©Pepeíllo.

viernes, 8 de junio de 2018

8 de junio de 2018

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. 

Feria de San Isidro 2018. 30ª festejo del ciclo ferial. 

“El quinto salvó la tarde” 

Ganadería. 

Se lidiaron 6 toros de la ganadería de Adolfo Martín, encaste Albaserrada. Justita de presentación. Salvo el primero y quinto, mansotes con poca casta y deslucidos. 

Terna: 
  • El Cid; De tabaco y oro Sufrió un revolcón en su primer enemigo y fue trasladado a la enfermería. El toro fue despenado por Pepe Moral de una estocada baja. Silencio 
  • Pepe Moral: De tabaco y oro. En el tercero, estocada trasera. Silencio. En el quinto estocada tendida en buen sitio. Oreja. 
  • Ángel Sánchez: De espuma de mar. Estocada trasera. Aviso y tres descabellos. Saludos generosos en el toro de su alternativa. En el cuarto Pinchazo pescuecero y 5 descabellos. Silencio. En el sexto, pinchazo que vale. Silencio.
Presidente: D. Jesús María Gómez Martín 

.Sin comentarios a sus decisiones. 

Suerte de varas: 
  1. Mentiroso. 485 kg. Cárdeno. 1ª Vara. El piquero marcó en el brazuelo y rectificó. Acudió de nuevo al relance e hizo una fea pelea. 2ª Vara. Se agarró bien pero el animal recibió un picotazo. No se entregó en el caballo y en la muleta no lo entendió el torero. 
  2. Monería. 516 Kg. Cárdeno. 1ª Vara: El picador se agarró arriba, el animal se dejó pegar y el piquero, como dato significativo, NO LE TAPÓ LA SALIDA. 2º Vara: Se limitó a sujetarlo. Mansote con complicaciones en la muleta. 
  3. Batanero. 556 Kg. Cárdeno. 1ª Vara. Le arreó sin piedad y le tapó la salida. 2ª Vara. Se dejó pegar y salió suelto. No se empleó en el caballo y de casta anduvo escaso. 
  4. Horquillero. 534 Kg. Cárdeno. 1ª Vara. Se dejó pegar en el caballo, salió suelto buscando la salida. 2ª Vara: Buena vara, aunque el toro se estrelló en el peto. Manso con querencias. 
  5. Chaparrito. 549 Kg. Cárdeno. 1ª Vara Fue muy mal picado, por un montado que parecía un “pinchaúvas”. 2ª Vara. Se arrancó de largo y fue castigado en la paletilla. El animal muy mal picado y en la muleta su juego estuvo por encima del torero. 
  6. Carpintero. 513 Kg. Cárdeno 1ª Vara. No se empleó y el piquero no lo castigó. 2ª Vara: Se agarró bien el picador pero el toro no se empleó. 
Cuadrillas y otros. 

Con algo más de media entrada y con tiempo inestable se celebró la 30ª corrida del ciclo isidril. Al comienzo de faena del primero de la tarde comenzó a llover, hecho que deslució en gran medida el festejo. 

Ángel Sánchez recibió la alternativa de manos de El Cid., que le cedió la lidia de Mentiroso. Ya podrían haber elegido otro nombre. 

El Cid sufrió un revolcón en el segundo, primero de su lote, al comienzo de la faena, sufriendo una cornada de 20 cm con destrozo en vaso interno y aductor derecho, siendo retirado a la enfermería y su posterior traslado a una clínica. Hecho que modificó el orden de lidia quedando la corrida en un mano a mano. 

El banderillero Juan Sierra se desmonteró en el quito al jugársela en un par de banderillas. Cuando se quiere, se puede. 

Comentarios: 

No pudo comenzar peor la faena el torero de Salteras. Después de dar la alternativa a Ángel Sánchez y brindar la faena del primero de su lote, no pudo ofrecer lo que su voluntad deseaba. Al segundo muletazo de trasteo el animal lo arrolló e hizo por él produciéndole lesiones que le impidieron continuar la lidia. Le deseamos una pronta recuperación. 

Ángel Sánchez recibió al toro de su alternativa con unas verónicas ajustadas y el toro lo arrolló, salvándole el capote que tapó la cara de su enemigo. En la faena de muleta el animal se desplazaba por los dos pitones, y el matador comenzó aliviándose por el pitón derecho. A estos toros a pesar de su condición, hay que hacerle las cosas muy bien y el animal exigía colocación y el torero no se lo ofreció. El toro se fue rajando y terminó alejándose de la pelea para lo que había sido seleccionado. El cuarto mostró querencias hacía tablas, comenzó desarmando al torero y según transcurría la faena el toro fue haciéndose dueño de la pelea y el torero no ofreció los recursos que exigía su enemigo. Al sexto lo sacó al anillo y según el dicho, en este terreno todos los toros embisten y son más exigentes. En la primera serie por el pitón derecho, el matador comenzó aliviándose escondiendo la pierna contraria, y por el izquierdo tenía menos recorrido, y según transcurría la faena el animal terminó defendiéndose .buscando lo que dejaba atrás, restándole al torero la oportunidad de lucirse. 

Pepe Moral tuvo que matar al toro que envió a El cid a la enfermería. El torero se limitó a despenarlo, preparándolo con un trasteo. El tercero, primero de su lote, fue un toro soso que no transmitió nada a los tendidos, con el agravante que comenzó a llover, quitándole este hecho atención a lo que ocurría en el ruedo. El animal parecía más un toro de medía casta, pendiente de buscar la salida en lugar de la pelea con la muleta. En el quinto el torero se encontró con un enemigo que transmitía y que acudió al engaño con claridad, el sevillano levantaba los olés de los tendidos mientras que a El Cid lo trasladaban al hospital. Es la cara y cruz de la fiesta. Pepe Moral entendió mejor a su enemigo con la derecha que al natural, ya que por este pitón  remataba los muletazos para fuera, restándole hondura  y vistosidad a su labor. El matador tuvo una virtud muy importante, la faena duró cinco minutos. Tiempo suficiente para el triunfo o para el fracaso. En esta ocasión el torero no defraudó a los espectadores. 

Como decía un vecino de mi localidad, a la tarde no le faltó de nada. Alternativa, sangre de un torero, lluvia y posibilidad de éxito de Pepe Moral. 

©Pepeíllo.