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martes, 23 de mayo de 2017

23 de mayo de 2017: Toro, toro, toro……


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

4 toros de Valdefresno y dos de los Hermanos Fraile Mazas, lidiados en quinto y sexto lugar. Aunque es preceptivo dar datos del comportamiento de la ganadería, no me saldría mucho de la realidad de los hechos si abrevio y digo que fue una autentica mansada, inválida y descastada, y aunque fueron devueltos al corral dos toros, el primero y el cuarto, los dos sobreros no se diferenciaron mucho de los del hierro titular. Vaya despropósito de ganaderías que está contratando el nuevo empresario. El primero fue devuelto a los corrales, se corrió turno y en su lugar apareció el cuarto. El cuarto un sobrero de Adelaida Rodríguez, también fue devuelto, y en su lugar se lidió el segundo sobrero, de la ganadería de Carriquiri

Terna:

  • Daniel Luque: De rioja y oro. Estocada desprendida y trasera. Silencio. Dos pinchazos, estocada caída, aviso y dos descabellos. Silencio
  • Jiménez Fortes: De celeste y azabache. Estocada, descabello, aviso y descabello. Silencio. Estocada baja y descabello. Silencio. 
  • Juan Leal: De lila y oro. Media estocada, aviso y descabello. División de opiniones cuando saluda. Pinchazo sin soltar y estocada baja. Silencio. 

Presidente: D. Jesús María Gómez Martín.

No lo tuvo fácil D. Jesús, ya en el primero de la tarde comenzó dudando sobre su devolución, en premonición de lo que vendría después. También envió a los corrales al cuarto, por inválido, como toda la corrida, pero como los demás aguantaron en pie, esa fue su salvación. Pero nadie se hubiera extrañado si llega a echar toda la corrida para atrás, pero no lo hizo. A estos empresarios hay que darles un escarmiento serio y los únicos que tiene fuerza es la autoridad, una vez comprobado que los aficionados son tratados como la lacra de la fiesta. 

Suerte de varas: 

  1. Pelotillo. 548 Kg. Negro. Recibió dos picotazos y a pesar de esto blandeó y se defendió en la muleta
  2. Cigarro. 521 Kg. Negro. Tampoco fue castigado, su entrada al caballo sirvió para levantar las airadas protestas de los aficionados. Inválido, descastado. 
  3. Pomposico II. 526 Kg: Negro. En la primera vara empujó con un pitón, no fue castigado y perdió las manos. La segunda entrada al caballo fue un trámite.
  4. Perseguido. 554 Kg. Colorado anteado. El montado tuvo que salir a los medios para intentar castigarlo, ya que el toro se emplazó en esos terrenos. En la segunda vara el burel se defendió mostrando la mansedumbre que llevaba dentro. 
  5. Yegüero. 510 Kg. Negro. .De Fraile Mazas. El picador no tuvo fortuna, el toro a pesar de ser un inválido casi derriba al montado El toro salió de la pelea sin castigar. En la segunda vara recibió un picotazo. Manso, descastado e inválido. 
  6. Cantanero. 565 Kg: Negro bragado. En la primera vara se arrancó de largo y salió despavorido al sentir el hierro. En la segunda entrada le costó acudir al montado y cuando lo hizo el piquero, a pesar de agarrarse trasero, el burel empujó metiendo los riñones. Manso blando y descastado. 

Cuadrillas y otros: 

En tarde de calor, se celebró el duodécimo festejo del ciclo isidril, donde el coso venteño registró tres cuartos de su aforo. Una vez finalizado el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del atentado terrorista perpetrado en Manchester. Las banderas de la plaza de Las Ventas ondeaban a media asta. 

En la brega destacó en el segundo de la tarde, Cándido Ruiz

Con los palitroques destacaron Juan Contreras, en el primero y Juan Caricol en el cuarto. Sin embargo en el quinto la cuadrilla de Fortes montó el sainete en esta suerte. 

Comentarios:

A la caída del quinto y del sexto toro, parte de los tendidos manifestaban su disconformidad, a través de la frase, Toro, toro, toro…….. En estos espectáculos la verdad es muy subjetiva y todo aquel que paga su entrada tiene la facultad de pensar que “su verdad” vale más que las de las demás. Pero ayer como no había figuritas, este hecho dio pie a que no existieran enfrentamientos por defender esa verdad subjetiva que cada uno posee. Por este motivo fue un buen momento para que toda la plaza hubiera unificado criterios en la lucha a través de la protesta, para intentar conseguir que por chiqueros salgan animales que vuelvan a emocionar a los espectadores.

La ocasión lo merecía ya que el ganado que trajo de la dehesa la familia Fraile, creo que debería haber ido al matadero, y seguramente le hubieran puesto trabas. Vaya corrida que lidió el ganadero salmantino, y que no tuvo ningún rubor en adquirir el nuevo empresario de las Ventas, que va camino de superar a todos los anteriores gestores, en la mala calidad ofrecida hasta la fecha. El empresario continúa vendiendo humo y los que asisten al coso respirando el hedor que emana de sus despachos.

Los toreros no tuvieron oportunidad de lucir sus ansiadas esperanzas de triunfo, pero tampoco era el momento de jugársela a la ruleta rusa, como lo hizo Juan Leal en el tercero, un manso y descastado animal, que el torero quiso bordar delante de su enemigo, el extremismo del arrojo innecesario. Su valentía pecó de excentricidad, ya que hasta para ser valiente hay que saber aprovechar la oportunidad, y lo de ayer fue casi una falta de respeto a los aficionados. Ya que el ganado lo único que mereció fue una faena de aliño antes de transportarlos a mejor vida. En el sexto el torero francés intentó repetir la misma faena y el público le protestó su osadía diciéndole con su protestas, si deseas jugártela, allá tu, pero a nosotros no nos hagas participes de esta irresponsabilidad.

Daniel Luque tuvo que bailar con la más fea, en cuanto al ganado se refiere. Le tocó limpiar de los corrales los dos sobreros, al serle devueltos los dos toros de su lote. Pero tampoco los sobreros encandilaron el festejo. Se nota que el empresario lo que compra lo hace a conciencia, y visto el resultado, no creo que sea lo más granado de la dehesas. Vergonzoso fue lo que salió por chiqueros. En su primero bis, se le coló al primer muletazo, después de sacarlo a los medios, y al tercero el burel perdió las manos. El animal comenzó a defenderse y parándose en la mitad de la suerte, y el torero sevillano tuvo que tragarse varios parones mostrando, en la parte que le correspondía, una vergüenza torera, algo tan escaso hoy en este mundillo.. Su segundo visto lo que mostró, durante la lidia, el torero estuvo dispuesto pero esa disposición no le bastó para templar las acometidas de su enemigo, ya que en casi todos los muletazos le punteaba la pañosa. Al prolongar la faena, tanto el toro como el torero entraron en el camino de la vulgaridad, haciendo interminable esta tarde de mansos, inválidos y descastados animales. . 

Jiménez Fortes fue más comedido en su labor a pesar recibir a su primer enemigo de rodillas y recetarle unos naturales, de los cuales en dos de ellos consiguió lucirse tirando de su enemigo con temple. Pero el toro debido a sus escasas fuerzas no se entregó en la pelea y en cuanto que el torero le bajaba la mano trataba de rendir cuentas perdiendo las manos. A pesar de esto y debido a su disposición, el torero consiguió algún muletazo de calidad, pero no fue suficiente para romper el rumbo que había tomado la tarde. En su segundo y ante un animal de las mismas condiciones, se repitió la misma historia, el torero lo intentó, tanto en redondos como al natural, pero en cuanto intentaba someterlo el animal perdía la verticalidad. Una pena torero. 



©Pepeíllo.

lunes, 22 de mayo de 2017

22 de mayo de 2017: El público ilustrado


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de novillos

Ganadería

El Montecillo. Procedencia, Juan Pedro Domecq y Díez y Juan Pedro Domecq Solís. Bien presentada, aunque a la mayoría de los ejemplares les faltó cara. El cuarto y el quinto se dejaron pegar en el caballo, librándose de la mansedumbre y descastamiento que mostraron sus hermanos de camada. El segundo, cuarto y quinto se dejaron torear

Terna:
  • Jesús E. Colombo: De Rioja y oro. Pinchazo y estocada trasera. Saludos correspondiendo a unos aplausos generosos. Estocada trasera y contraria, aviso. Vuelta al ruedo discutida. 
  • Pablo Aguado: De verde botella y oro. Bajonazo de escándalo y estocada delantera. Aviso. Silencio. Estocada caída que vale. Aplausos.
  • Rafael Serna: De fucsia y oro. Estocada caída y atravesada, saliéndose de la suerte. Estocada baja, y atravesada. Silencio 

Presidente: D. Javier Cano Seijo.

En esta ocasión no nos duelen prendas en alabar la labor del presidente. En el cuarto no cayó en el triunfalismo mostrado por un público muy generoso a la vez que asaz ignorante, al solicitar la oreja del novillo, tratando de premiar una faena sin gota de enjundia. 

Suerte de varas

  1. Zapateador. 505 Kg. Negro. El novillo mostró mansedumbre las tres veces que acudió al caballo. La primera al relance saliendo suelto, la segunda de la misma manera y la tercera fue un simulacro donde recibió muchos capotazos para colocarlo en suerte. Manso y descastado.
  2. Sillero. 473 Kg. Castaño claro bocidorado. En la primera vara manseó aunque el piquero le pegó de lo lindo, y en la segunda acudió al relance y salió suelto de la pelea. Manso en el caballo que respondió en la muleta. 
  3. Zapateadoro. 518 Kg. Negro salpicado. Se defendió en el caballo, se dejó pegar y salió suelto. En la segunda entrada continuó mostrando signos de mansedumbre. Manso, descastado que no transmitió nada en la muleta.
  4. Ratonero. 482 Kg. Negro salpicado, bragado, meano, girón axiblanco. Fue el único novillo que empujó en el caballo, con el agravante que fue muy mal picado. El torero no lo aprovechó en la muleta. 
  5. Ilustrador. 515 Kg. Negro salpicado. En la primera entrada marró el piquero y no el animal no fue castigado. En la segunda vara mostró fijeza pero el piquero no lo castigó. En la faena de muleta acudió al engaño con nobleza, el torero no lo entendió.
  6. Mensajero. 511 Kg. Negro salpicado. En la primera vara se dejó pegar y en la segunda salió suelto. Manso y descastado. 

Cuadrillas y otros: 

En tarde soleada y con algo más de tres cuartos de entrada se celebró la primera novillada de la feria, donde hizo su presentación el torero venezolano, Jesús E. Colombo. Ante la vulgaridad en la colocación de los rehiletes, destacó, Antonio Ronquillo en un par al tercero y Miguel Ángel Gómez en otro par al quinto. 

Comentarios:

En todos los espectáculos de la sociedad, acude público entendido y otro no tanto. En las plazas de toros se da la circunstancia que tiene el derecho de mostrar su opinión de manera democrática, influyendo en el resultado de los festejos. Ayer ocurrió lo que viene siendo habitual en esta plaza. Un público, supuestamente ilustrado, que quiso premiar a un torero que no mostró en ningún momento de su labor méritos para tal premio. Este público, minoritario, que solicitó el trofeo para el torero venezolano, mostró posteriormente un desconocimiento de las normas que marcan las corridas. En estos espectáculos hay un tiempo para premiar a cada participante, desde el toro al presidente de la corrida. Ayer se mezclaron todos al unísono, en un batiburrillo de opiniones que al final nadie conocía su destinatario, ni incluso los protagonistas de tal desaguisado musical. Pero el presidente en esta ocasión aguantó el chaparrón de los festivaleros espectadores manteniendo la negativa de conceder un trofeo a Jesús E. Colombo Cierto que estuvo bullicioso con las banderillas, pero con la muleta no se acopló en ningún momento a su enemigo faltándoles a sus muletazos la belleza del remate, que es lo que hace bello este juego del hombre con el animal.

En su primero El torero se equivocó en el uso del tiempo de la lidia. Comenzó a dar tandas sin contenido torero, pensando que el novillo tenía 200 muletazos, pero no fue así, después de dos tandas, vulgares, donde el animal acudió con son, se fue apagando y el torero se quedo sin la luz que alumbrara sus intenciones de continuar toreando dando pases, buscando lo que había perdido antes. Ese no es el camino, torero. 

El primero de Pablo Aguado le sacó los colores al matador, una pena, pero así fue. Al principio de faena se dobló con su enemigo y el novillo se desplazaba bien por ambos pitones, pero cuando se puso a torear todo lo hizo al revés, tanto en el toreo en redondo como al natural, se colocó al hilo del pitón y metiendo descaradamente el pico, En una palabra, un toreo vulgar. El novillo que iba de largo lo aburrió pegando trapazos. En su segundo y ante un enemigo que metió la cabeza de lujo, consiguió un muletazo llevando a su enemigo empapado en la muleta, todo lo demás, estuvo afeado por los enganchones y por los desarmes, con el agravante que cuando intentó el toreo al natural la nobleza del burel lo desbordó. Otra vez sera, matador, pero hay que mentalizarse que cuando un torero se viste de luces es para torear, no para pegar pases, eso está destinado a las figuras, que encima cobran por ello.

Rafael Serna no anduvo muy lejos de sus compañeros en cuanto a la calidad que imprimió a su toreo. Lo malo de algunos jóvenes que aspiran a ser matadores, es que cuando practican un toreo vulgar, como siempre hay espectadores que aplauden hasta cuando pasa un avión por la plaza, deben creerse que están inventando el toreo, y cuando rematan las tandas de muletazos, salen de la cara del toro con un aire de altanería que sorprenden hasta a sus enemigos. El torero que hace lo que sabe, nadie puede exigirle más en su labor. Pero si hasta el propio matador no sabe lo que está haciendo, eso sí es preocupante, sobre todo para su carrera. Tanto al natural como en redondos no estuvo afortunado, y no consiguió sacar al público de su letargo. En el sexto se encontró con un novillo que comenzó midiendo cuando acudía a la muleta. El matador intentó hacer el toreo moderno, sin caer en la cuenta que lo que el manso y descastado animal le pedía era una lidia para prepararlo para entrar a matar. El coleta terminó desbordado sin que nadie le indicara desde el callejón lo que tenía que hacer.



©Pepeíllo.

domingo, 21 de mayo de 2017

21 de mayo de 2017: Descaste ganadero y un torero dispuesto


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros. 


Ganadería

De Las Ramblas, procedencia de la ganadería de El Torero. Mansos, descastado, blandos, sin rematar, a algunos no les salvó ni la cara. En síntesis, un desastre ganadero, impropio de una plaza de toros.

Terna:

  • Juan José Padilla. De rioja y oro. Estocada trasera y tendía. Silencio. Estocada tendida y descabello. Saludos desde el tercio. .
  • Antonio Ferrera: De verde manzana y oro. Bajonazo infame. Silencio. Bajonazo aplaudido por la concurrencia. Oreja.
  • Manuel Escribano: De nazareno y oro. Estocada baja. Silencio. Metisaca. Se echa el toro. Saludos. 

Presidente: D. Gonzalo Julián de villa Parro.

El primero de la tarde fue un inválido que tuvo que tragarse la afición ya que el presidente desde su palco no vio, o no quiso ver, en qué estado estaba el animal. Cierto que ningún toro rodó por la arena, pero el presidente permitió que se lidiara una corrida sin hechuras y varios de ellos anovillados y sin rematar e impropia para un coso como este. Pero visto el resultado de lo que llevamos de feria, esta será la tónica a seguir, hasta que el público deje de pasar por taquilla. Es la única solución que los aficionados tienen a su alcance y que puede hacer cambiar el rumbo de la fiesta.

Suerte de varas

  1. Ilimitado. 523 Kg. Negro listón. En la primera vara el piquero lo castigó en el brazuelo. El animal salió de la suerte con indicios de cojera. La segunda vara también caída. Otro picador que debería ir al paro y un inválido más que se tragó el presidente. 
  2. Joyero. 572 Kg. Castaño bragado. Recibió dos picotazos, y la segunda entrada la hizo al relance. Blando, descastado, no fue picado y se apagó en la faena de muleta.
  3. Dudoso. 521 Kg. Negro listón, bragado, meano. En la primera vara acudió suelto y salió de la misma manera al sentir el castigo. En la segunda entrada mostró un descaste que tomándolo como ejemplo el ganadero debería mandar toda la camada al matadero. 
  4. Jardinero. 520 Kg. Castaño. En las dos entradas en que acudió al caballo en la primera hizo una fea pelea empujando con un pitón y en la segunda se repuchó. Manso descastado y que agotó su movilidad en el tercio de banderillas. 
  5. Traslucido. 525 Kg. Colorado. En las dos varas acudió por libre al caballo y salió suelto. En ambas no fue castigado. Manso, descastado, y noble en la muleta. El torero le sacó lo que no tenía. 
  6. Oxigenado. 505 Kg. Castaño bragado meano. Lo único que mostró en el peto fue mansedumbre. No se empleó y el piquero se limitó a sujetarlo. Manso, descastado y parado en la muleta. 

Cuadrillas y otros

La plaza registro unos tres cuartos de aforo. En esta tarde los toreros de plata no se han molestado con los rehiletes, han sido los matadores los que han llevado la carga de esta suerte para su lucimiento. Pero aparte del público generoso que aplaude desde el inicio hasta el final de la corrida sin criterio, los matadores banderilleros defraudaron a los aficionados. Solo en contadas ocasiones llegaron a ejecutar los pares cuadrando en la cara del toro. La vulgaridad se ha apoderado de esta suerte, tan bella pero cuando se ejecuta con la verdad por delante. 

Comentarios:

Me hubiera gustado no haber escrito la palabra descastado, pero hoy lo he hecho al definir el comportamiento de los seis toros, a los cuales he añadido los adjetivos de blandos y sin recorrido en la muleta. Esa fue la tónica que marcó el juego de este impresentable ganado que el empresario tuvo a bien adquirir Visto esto a nadie le extrañaría que la próxima vez elija el futbol. En cuanto al ganadero como supongo que encontraría muchos argumentos para justificar el comportamiento de sus pupilos, no le diré que este ganado debería haber ido al matadero, antes de poner en ridículo el nombre de la ganadería.

Los toreros, excepto Antonio Ferrera que sorprendió a los presentes con un toreo más ortodoxo y en la línea que espera la afición venteña, tanto Padilla como Escribano, aparte que no tuvieron enemigos para calificar su labor, con elementos de juicio, hicieron lo que pudieron. Los tres espadas agotaron en el tercio de banderillas el poco fondo que trajeron los astados de Las Ramblas, pero ya que es esta suerte es lo fuerte de su repertorio, deberían haberse esmerado más, ya que salvo en algún par, todos fueron a toro pasado, buscando más la espectacularidad que la belleza. Pero eso al parecer es más peligroso. 

Sin embargo la sorpresa agradable la ofreció Antonio Ferrera. Estuvo muy por encima de sus dos enemigos, y aunque su primero se apagó en los primeros compases, el torero ibicenco, dibujó con su muleta algunos trazos sin descomponer la figura. En el quinto de la tarde, sin entrar a valorar si la oreja fue un premio excesivo o no, el público que eligió acudir al coso venteño en lugar de ver el futbol, así lo decidió. Pero así están las cosas, y el que manda, manda Como decía, Ferrera le sacó al toro lo que no tenía ejecutando los muletazos sin descomponer la figura, cierto que citó en algunos momentos fuera de cacho, pero su labor estuvo impregnada de torería y dada la escasez que existe en la actualidad le vino muy bien a la fiesta, que tan mal tratada está por los coletas que la llenan de vulgaridad. Bien venido sea ese toreo y que sea para quedarse 

Padilla y Escribano marcaron en la tarde la espectacularidad, junto con Ferrera cuando en los tres primeros toros compartieron banderillas. Esta manera de interpretar el toreo también tiene cabida en estos espectáculos, pero para que luzca con luz propia se necesitan toros que se muevan y que aporten emoción. Padilla se encontró en su primero a un animal que tuvo que limitarse a mantenerlo en pie y que fue muy protestado.. A su segundo lo recibió con 5 largas cambiadas rematadas con una revolera que fueron muy jaleadas por los espectadores, y a criterio de algunos que saben de esto, con una ejecución muy ortodoxa. Ya con la muleta comenzó la faena con unos muletazos de rodillas que fueron muy del gusto del público, pero con esto terminaron sus expectativas, tanto el toro como el torero no encontraron el camino de convencer a los espectadores. El toro se marchó a las querencias de las tablas y el torero en su empeño de mantenerlo en los medios solo encontró en su muleta trapazos.

Por su parte Manuel Escribano se encontró en su primero un autentico cadáver a pesar de que no fue castigado en el caballo. El torero trató de justificar su contrato, pero los espectadores que se ilusiona por la mañana, por la tarde sufren con la realidad de los hechos, y los hechos en esta feria se están repitiendo con mucha frecuencia. Al final el torero de Gerena se puso pesado ante un toro que no merecía el esfuerzo que realizó el torero. A su segundo lo recibió con dos pases cambiados, siendo el segundo temerario. Continuó en redondos y consiguió una serie de tres muletazos templados, pero para no cambiar el guión de la corrida, el toro fue quedándose corto eliminando cualquier atisbo del torero en intentar adecentar la faena, a pesar de eso intentó calentar el ambiente poniendo todo el interés, pero lo único que consiguió fue una serie de medios muletazos llevando el aburrimiento a los tendidos. A pesar de la voluntad de los toreros, lo que aconteció en el ruedo no hizo olvidar a los presentes el final de la liga de futbol. Una pena.

©Pepeíllo.

viernes, 19 de mayo de 2017

19 de mayo de 2017: Llegaron las figuras


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo 

Corrida de La asociación de la Prensa. 

Ganadería

El Puerto de San Lorenzo, encaste Atanasio Fernández en la línea de Lisardo Sánchez. Mal presentados. Mansos, descastados y blandos. El primero fue devuelto a los corrales y en su lugar salió un sobrero de la ganadería de Buenavista. El quinto lo mandó el presidente a los corrales y en su lugar salió el segundo sobrero de la ganadería de Torrealta, que también fue devuelto, apareciendo en el ruedo un ejemplar del Conde de Mayalde. Por toriles salieron nueve toros., si la memoria no me falla. 

Terna:
  • Sebastián Castella: De malva y oro. Aviso, estocada perpendicular y trasera, 2º aviso. Descabello. Aplausos. Estocada algo delantera, aviso. Silencio. Estocada en el sexto por cogida de su compañero, Javier Jiménez. Silencio. 
  • Alejandro Talavante: De negro y oro. Pinchazo entrando a ley, media estocada trasera y cuatro descabellos. Silencio. Estocada baja que vale. Oreja. 
  • Javier Jiménez: De sangre de toro y oro. Estocada delantera y perpendicular que vale. Silencio. En su segundo fue corneado y tuvo que ser retirado a la enfermería. 

Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito.

Un detalle bueno alumbró la tarde en las decisiones que tomó D. Trinidad: devolvió tres toros al corral, tres inválidos e impresentables animales que no debieron salir por chiqueros. Pero otro ensombreció su labor: se doblegó a las exigencias de los taurinos permitiendo que se lidiara un encierro impropio de una plaza de la categoría de Las Ventas. Como se desconocen las actas del reconocimiento, los aficionados fundamentan sus opiniones en base a lo sucedido en el ruedo y ajustándose a estos hechos, solicitó con sus protestas que el presidente no era merecedor de ocupar el lugar de la autoridad competente, junto con los veterinarios, que deberían dar explicaciones convincentes porqué se permitió la lidia de animales sin trapío y sin rematar, en una plaza considerada de primera, dando a entender que quien manda en la plaza no es la autoridad, sino, los taurinos. 

Suerte de varas

  1. Juguetón. 545 Kg: Negro bragado axiblanco. En la primera vara se dejó pegar .y en la segunda recibió un picotazo de avispa. Manso y descastado. En la muleta un carretón. 
  2. Garavito. 515 Kg. Negro. En la primera entrada el piquero castigó al animal en los riñones y le tapó la salida. El toro se dejó pegar, otra alternativa no tuvo. En la segunda entrada recibió un picotazo. Mansote en el caballo. En la muleta se defendió. 
  3. Cardilisto. 506 Kg. Negro. La suerte de varas no existió. El comportamiento de este animal no tuvo definición si no era para el matadero. 
  4. Gironero. 563 Kg: Negro. Hizo una fea pelea en varas, pero el piquero no le hizo ni sangre. En la segunda demostró su condición de manso y salió suelto. Manso y descastado como toda la corrida. 
  5. Cubanoso. 539 Kg. Negro. Cuando sintió el hierro salió huyendo y se fue al picador de reserva. Manso y descastado que no fue castigado en varas, pero metió la cabeza en la muleta con cierta claridad. 
  6. Billetito. 532 Kg: Negro. El piquero no estuvo afortunado las dos veces que acudió al montado. A pesar que no se le vio en el caballo durante la lidia dio síntomas de manso. 

Cuadrillas y otros

En tarde de agradable temperatura, se celebró la corrida en beneficio de La Asociación de la Prensa, a la cual asistió el Rey Emérito en representación de la Casa Real. Los tres espadas le brindaron sus primeros toros.

El coso venteño registró un lleno casi completo. El cartel lo merecía, pero el empresario y los taurinos que mandan, les estropearon la tarde a todos los asistentes echando por los corrales un ganado indigno para cualquier coso que se precie de serio.

En la parte correspondiente a las cuadrillas, destacar en el quinto la colocación de los rehiletes por parte de Juan José Trujillo de la cuadrilla de Talavante. 

Sin embargo en la parte negativa, la cuadrilla de Talavante cumplió durante la lidia del segundo toro como fieles funcionarios, con la misión de no robar aplausos a su matador. 

Comentarios:

Llegaron las figuras y el ganado que presentó la empresa motivó las protestas continuadas de los aficionados, que a la vez se preguntarían: ¿Estos toritos para qué? ¿Para que Castella y Javier Jiménez se colocaran al hilo del pitón y de ahí no lo sacaran ni las protestas de los aficionados exigiéndole que se colocaran en su sitio? Talavante al fin y al cabo en el quinto, un sobrero de la ganadería del Conde Mayalde, un toro que reunía el trapío que deben exigir los veterinarios de la plaza, que visto lo que salió por chiqueros, ayer los taurinos les ganaron por goleada, dejando pasar en el reconocimiento el llamado medio toro, esos que siembran los ruedos de España y algún adelantado a su tiempo, habrá dicho, ¡y por qué no en Madrid! 

Si con este ganado, elegido a capricho por los taurinos, Castella, un torero considerado figura del escalafón, no tuvo la honradez torera de ponerse ni tan siquiera en su sitio, y cuando citaba lo hacía metiendo el pico y rematando los muletazos para fuera, que no harán los otros toreros que no tienen la suerte de ser los elegidos de las empresas. En su primero dio una tanda de derechazos templados, pero acompañados por el pico de la muleta, aprovechando el viaje del toro y escondiendo la pierna contraria. En el toreo al natural uso la misma tónica. En una palabra, de torear, nada de nada, y eso que el toro era un carretón, pero el vicio cuando se adquiera es difícil erradicarlo. En su segundo sentí lo que posiblemente muchos aficionados, que si fuera torero me daría vergüenza, primero realizar ese tipo de toreo ventajista y segundo anunciarme con este tipo de toro. El animal sin recorrido se limitó a defenderse y el coleta a interpretar el toreo en redondo la hilo del pitón. Al final se puso pesado y el presidente le tuvo que enviar un aviso con el fin de que dejara de martirizar a los aficionados.

El primero de Talavante, un animalito sin rematar y protestado, el torero lo recibió con muletazos por alto, con la única pretensión que no rodara por el albero. Su muleta no se acopló en ningún momento a la embestida de su enemigo, que punteaba los remates ya que lo único que hizo fue defenderse, al no tener mucho contenido en su interior, pero el matador tampoco demostró nada que destacara sobre su enemigo. En su segundo tuvo que enfrentarse a un animal que seguramente no estaba en el guión y en esta ocasión el torero demostró su condición de figura. Aunque la faena fue de altibajos, el torero pacense le sacó al toro todo lo que tenía, con un toreo sin descomponer la figura, con naturales hondos rematados en la cadera, que junto con unos vistosos adornos, supo darle a la faena un toque de belleza plástica. 

Javier Jiménez solo mató el tercero. El toro al segundo muletazo se derrumbó en el ruedo. No se podía esperar otra cosa, ya que el animal no se empleó durante la lidia por falta de fuerzas. No tuvieron bastante los sufridores espectadores que el toro rodara por la arena, la interpretación del toreo del matador de Espartinas, hacía daño a la vista de todo aquel que sintiera el toreo inmortal. Es lo que toca vivir a los aficionados con ese manojo de taurinos en los despachos y que ninguna autoridad se atreve a enmendarles la plana. En el sexto y después de una serie de mantazos, en un descuido el animal se lo echó a los lomos, infiriéndole una cornada en el muslo derecho que le impidió continuar la lidia.



©Pepeíllo.

jueves, 18 de mayo de 2017

18 de mayo de 2017: En contra de la fiesta


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de. toros.

Ganadería

5 Toros de Parladé, procedencia Juan Pedro Domecq y Díez, y uno de El Montecillo lidiado en cuarto lugar, de procedencia Juan Pedro Domecq y Díez y Juan Pedro Domecq Solís. Mansos, descastados, y blandos. Excepto el primero y cuarto, protestados por falta de trapío. El segundo fue devuelto a los corrales por falta de fuerza y en su lugar se corrió un sobrero de El Montecillo

Terna:

  • Curro Díaz: De rosa y oro. Media estocada desprendida que vale. Silencio. Media estocada que vale. Silencio. 
  • Iván Fandiño: De malva y oro. Estocada casi entera y algo trasera. Silencio. Estocada trasera y 6 descabellos. Silencio.
  • David Mora: De verde manzana y oro. Estocada desprendida y trasera. Saludos desde el tercio a los aplausos de un público generoso. Estocada trasera y desprendida de buena ejecución. Oreja. 

PresidenteD. Jesús María Gómez Martín

El presidente estuvo mal. Permitió que se lidiara un ganado impresentable para esta plaza y remató la faena concediendo una oreja en el sexto con una petición minoritaria, que sorprendió a los más festivaleros del variopinto público que acude a la plaza. Gran desilusión se han llevado los aficionados, que creían en él como un soplo de aire fresco en el equipo presidencial, pero a tenor de los visto actuó en la línea de cómo lo vienen haciendo sus compañeros, en una supuesta línea corporativista, beneficiando con sus, supuestas decisiones inocentes, al empresario y a los taurinos. 

Suerte de varas

  1. Noctámbulo. 567 Kg: Negro listón. Manseó en las dos entradas al caballo y el picador tampoco tuvo su momento. Manso, descastado y blando
  2. Novelero. 565 Kg. Negro. En la primera vara se dejó pegar y en la segunda acudió presto pero no lo castigó el piquero. Mansote y descastado que se paró en la muleta. 
  3. Lustroso. 487 Kg: Negro. En las dos entradas se dejó pegar y empujó sin clase. Mansote, descastado y blando que se defendió en la muleta.. 
  4. Chispero. 547 Kg: Negro salpicado. Hizo una fea pelea en varas dejándose pegar. Manso y descastado. 
  5. Acobardado. 562 Kg. Negro. Manso descarado, en las dos varas intentó desmontar al piquero. Manso de libro. Pitado en el arrastre. 
  6. Helenitco. 541 Kg: Castaño. No se empleó en ninguna de las dos entradas. Manso que se rajó en la muleta. 

Cuadrillas y otros

En tarde fresquita el coso venteño registro tres cuartos del aforo. 

El segundo fue devuelto por inválido, se corrió turno y en su quinto lugar salió un sobrero de El Montecillo que puso en jaque a toda la cuadrilla del matador. Dando un espectáculo bochornoso, sobre todo en la colocación de las banderillas. Tuvieron que pasar cinco veces para colocar cuatro palitroques. 

En el sexto se desmonteró el banderillero Ángel Otero al colocar dos buenos pares de banderillas. 

Comentarios:

Todo se puso ayer de nuevo en contra de la fiesta. Que el empresario que monta estos espectáculos dirija sus intereses hacia su bolsillo, puede tener una lógica, que el torero busque el toro más cómodo puede tener una explicación, y que el público vaya a las plazas a divertirse y no mida las consecuencias negativas que tiene su influencia en decisiones fundamentales para la seriedad de las corridas de toros, puede entenderse, pero lo que los aficionados no comprenden es que el representante de la autoridad, permita las tropelías que los empresarios y los taurinos someten a la fiesta con toda impunidad y exclusivamente en su beneficio y que sus decisiones vayan en contra de la seriedad de la plaza que tienen el honor de presidir.. Si a estos desmanes no se les pone remedio, nadie debería extrañarse que un buen día estos bochornosos espectáculos desaparecieran. Peor y con tan poca diligencia no se puede gestionar este negocio. 

Ayer el presidente, D. Jesús María Gómez Martín, pego la cantada, primero permitió que se lidiara una corrida impresentable, remendada con un sobrero que después se demostró que era un saldo de matadero, y no tuvo los relaños suficientes para echar toda la corrida para atrás, ya que con ello perjudicaba los intereses de la empresa. Después cuando todos los aficionados daban la tarde como una más de esta nefasta feria, y ante una petición de cuatro pañuelos dejara sorprendido hasta al propio matador, David Mora, concediendo un trofeo a una faena sin fundamento, Nadie encontró una explicación convincente a la actuación del usía, por la sencilla razón que no la había.


Centrando la crítica estrictamente en lo aconteció en el ruedo, en el cuarto de la tarde, un manso declarado, nadie mostró un atisbo de profesionalidad. Ni los toreros de plata ni el matador, consiguieron enderezar un barco que se fue a la deriva desde el momento que el burel hizo su aparición en el ruedo. Para más despropósito, Fandiño con la muleta no se molesto en lidiarlo, se limitó a quitarle las moscas de la cara y despenarlo, mostrando una vez más que los relaños de torero que le convirtieron en figura, han desaparecido. Respecto a su cuadrilla me consta que hay profesionales honrados, en esta ocasión todos brillaron a baja altura. 

En cuanto a Curro Díaz y David Mora, los sufridos aficionados esperaban algo más de ellos. Ninguno de los dos toreros hicieron nada por enderezar esta feria que va camino de convertirse en el hazmerreir de la tauromaquia, limitándose a llevar a cabo un toreo ventajista con solo algunos detalles, que no sirvieron para olvidar la mediocridad mostrada en sus faenas. Respecto al empresario vendió la feria con un grito de esperanza en el camino de su recuperación, o por lo menos eso entendieron los aficionados, pero hasta la fecha no ha hecho olvidar a ninguno de los pasaron con anterioridad, si no es que ha convertido la plaza en una sala de fiestas, sin conseguir hasta la fecha llenar el coso. 

Después de siete corridas celebradas, otro de los problemas que está llamando la atención a los aficionados es el deterioro que se ha producido en la profesionalidad de los picadores, que en connivencia con sus toreros y con la presidencia, están deteriorando hasta límites que nadie imaginaba la suerte de varas. No hay toro que no se castigue trasero y no hay tarde que no se cambie el tercio sin haber picado a los toros, en muchos casos sin recibir ni un picotazo. Los montados han instaurado por sistema taparles la salida a los animales como si de mansos pregonados se tratara. En una palabra, una verdadera vergüenza de feria, donde priman los intereses del empresario, y a tenor de los resultados están adquiriendo el desecho de las ganaderías. Y lo más grave está por venir, ya veremos que ocurre cuando hagan acto de presencia las figuras. Si hasta la fecha, tanto la prensa escrita como la audiovisual han dirigido sus críticas hacia los aficionados que protestan en defensa de una fiesta integra, manteniendo incólume la gestión de la empresa, que será cuando hagan acto de presencia los toreros que mandan en los despachos. Lo que queda por conocer es cuál será el grado de resistencia de los aficionados que acuden a los cosos.



©Pepeíllo.

miércoles, 17 de mayo de 2017

17 de mayo de 2017: Esto no es Benidorm


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

Fuente Ymbro. Encaste Juan Pedro Domecq y Díez, en la línea de Jandilla. Mal presentados, algunos toros sin rematar, les salvó la cara, De juego desigual, mansearon en el caballo y no fueron castigados. Se salvó del desastre ganadero el cuarto, que puso en bandeja un triunfo sonado del torero pero éste creyó que estaba en Benidorm, con todos mis respetos hacia los habitantes de ese bello lugar.

Terna:

  • El Fandi: De marino y oro. Pinchazo que escupe. Pinchazo y dos descabellos. Silencio. Estocada caída. División de opiniones cuando saluda
  • Miguel Ángel Perera: De azul y oro. Una vergüenza de estocada, impropia de una figura del torero. Silencio. .Estocada baja perdiendo la muleta. Silencio. 
  • José Garrido: De carmesí y oro. Pinchazo caído y dos descabellos. Saludos desde el tercio. Dos pinchazos en los bajos que escupe, aviso, media estocada baja y atravesada. Se echa el toro y lo levanta el puntillero. A la segunda fue la vencida. Silencio benevolente. 

Presidente: D. Javier Cano Seijo. 

En esta ocasión el presidente no cayó en la trampa del triunfalismo que tanto daño le hace a la fiesta. En el cuarto y ante una petición minoritaria no concedió el trofeo que los espectadores, muchos de ellos con un desconocimiento supino de la fiesta, solicitaban. Cambió el tercio en algunos toros dejándolos sin castigar, haciendo de la suerte de varas un verdadero simulacro. En el primero de la tarde, y una vez que había cambiado el tercio, negó al El Fandi un cuarto par a pesar de la petición del torero. 

Suerte de varas

  1. Mestizo. 530 Kg. Negro bragado. En la primera vara acudió suelto al caballo y salió suelto, sin entregarse en la pelea. En la segunda entrada, le costó acudir al montado dada su condición de manso. El piquero no lo castigó. Manso e inválido que no se empleó en la pelea.
  2. Soplón. 520 Kg. Castaño. Acudió al caballo sin ponerlo en suerte y se dejó pegar. La segunda vara fue un trámite. Mansote y descastado. 
  3. Tremendo. 553 Kg: Negro listón. Fue castigado trasero, se dejó pegar pero sin clase. La segunda vara un trámite. Manso, sin casta y defendiéndose en la muleta. 
  4. Hortelano. 551 Kg. Castaño. De salida no lo pararon, y en primera vara no se empleó y en la segunda se dejó pegar. Manseó en el caballo pero en la muleta dio mucho juego que no aprovechó el matador.
  5. Valdivia. 544 Kg. Negro. En la primera entrada al caballo el torero lo metió debajo del caballo y el montado le tapó la salida. En la segunda salió suelto al sentir el hierro. Manso y descastado que presentó complicaciones en la muleta.
  6. Hurón. 581 Kg. Negro listón. En las dos entradas que hizo al montado acudió suelto al caballo y el piquero no lo castigó. Manso, descastado con un punto de dificultad para la muleta.

Cuadrillas y otros

En tarde encapotada, y con la presencia del Rey Emérito, al cual le brindaron los toreros sus primeros toros, se celebró la sexta corrida del ciclo ferial de San Isidro, con una buena entrada que rondó el lleno. 

El Fandi estuvo muy atento toda la tarde dada su condición de director de lidia. En el segundo de la tarde se lució en la lidia el torero de plata Curro Javier, de la cuadrilla de Miguel Ángel Perera. En este toro también estuvo valiente con los rehiletes, Javier Ambel

Comentarios:

El Fandi sigue sin enterarse que Las Ventas no es un coladero de desprecios a la fiesta por la vulgaridad que imprime a sus faenas. Que guste al publico festivalero, de acuerdo, pero debían aconsejarle que en esta plaza no cuela colocar los pares a toro pasado, aunque hubo un par que casi cuadra en la cara del toro, ya que, como en otros muchos cosos, saben diferenciar lo bueno de la vulgaridad. Fallar un par de banderillas le puede ocurrir hasta a Ángel Otero, pero esta figura que ha tenido el mérito de ganarse a ese público que va a los toros a tirar de bota y merienda y es especialista en colocar los rehiletes a toro pasado, tuvo la osadía de enfadarse al negarle el presidente, con razón o no, la colocación de un cuarto par. No tuvo bastante con esto, en el cuarto se mostró altanero y en el tercer par colocó dos pares, uno al violín y otro al cuarteo, como reivindicación a la negación anterior. La reivindicación, Fandi, se demuestra toreando, y eso fue precisamente lo que no hizo. Dejando en entredicho en su primero su capacidad lidiadora ante un manso e inválido, ya que en ningún momento supo darle la medida que el toro necesitaba, a pesar de meter bien la cabeza por el pitón izquierdo. Pero apareció el cuarto, un animal que manseó en el caballo, pero cuando llegó a la muleta fue una fuente inagotable de embestir, y la muleta del torero una fuente de vulgaridad. En este momento debió estar la reivindicación del torero, pero para eso hay que saber torear y no dejarse engañar por falsos espejismo. El torero hizo el mayor de los ridículos ante un toro que puso en bandeja de plata el triunfo, a pesar de buscarlo de la única manera posible que conoce. Lo recibió de rodillas, y el toro, un carretón, templó su embestida para que el granadino pudiera dar un circular con las rodillas en tierra, que enardeció a los seguidores de este tipo de gestas. Pero cuando lo intentó con el toreo a pie, los clamores se fueron apagando hasta dejar la plaza casi en silencio. 

Perera esta en horas bajas, o por lo menos eso demostró. En sus dos enemigos estuvo desconfiado. En su primero no se paró en ningún momento de la faena, mostrando una desconfianza impropia de una figura que ocupa un lugar privilegiado en el escalafón. Al natural no consiguió ligar ninguna tanda, limitándose al unipase. Su segundo enemigo acudía al engaño rebrincado tirando derrotes, pero Perera es una figura y debió haber intentado corregir ese defecto, o por lo menos intentarlo, pero el aficionado en ningún momento vio que el interés del torero fuera en esa dirección. Una pena matador. 

José Garrido hacía la segunda comparecencia en la feria. Al comienzo de faena consistió en citar desde el anillo recentándole a su enemigo unos muletazos por alto, pero al segundo pase el animal comenzó a quedarse corto. Consiguió una serie de redondos aseada pero sin colocarse en su sitio. La segunda tanda con la derecha fue más deslucida, ya que el toro no acompañaba con su embestida. Al natural estuvo muy valiente aguantando la incertidumbre de su enemigo, consiguiendo algún muletazo aislado. En el sexto el toro llegó a la muleta tirando derrotes, y el torero debió someterlo por bajo para intentar corregir el defecto. No lo hizo y su faena adoleció de la confianza del torero, ya que el toro marcaba el camino desbordando en momentos al matador, que no encontró los recursos necesarios en su muleta para vencer los problemas que le planteaba el animal. 



©Pepeíllo.

martes, 16 de mayo de 2017

16 de mayo de 2017: El tedio pudo con afición


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

Toros de Lagunajanda. Encaste Domecq en la línea de Santiago Domecq y Díez. Mansos, blandos y descastados, salvo el tercero y sexto. Mal presentada. A varios de ellos les salvó la cara.

Terna:

  • Juan del Álamo: De tabaco y oro. Estocada baja y atravesada Silencio. Metisaca y estocada desprendía. Silencio
  • Jiménez Fortes: De añil y oro. Estocada, aviso, el toro se echa los pañuelos salen a relucir, el torero se marcha al centro a animar a su público, el toro se levanta y cuando se echa para no levantarse más, vuelta a empezar. Vuelta al ruedo por su cuenta. Estocada arriba, aviso, El toro se echa por aburrimiento- Silencio.
  • Román: De marino y oro. Pinchazo caído, 4 descabellos, aviso y 5 descabellos. Tímidos aplausos y saludos desde el tercio. Pinchazo sin soltar en los bajos, aviso, estocada perpendicular. Silencio.

Presidente: D. Gonzalo Julián de Villa Parro.

Si hay algo que criticar la labor del presidente es la responsabilidad que le podía afectar en la aprobación de este ganado, donde ha sido una limpieza de corrales. Y no es difícil suponer que el ganadero por quitarse de encima este ganado habrá puesto precio de saldo al empresario. 

Suerte de varas

  1. Pájaro. 530 Kg. Colorado anteado. Romaneó, le tapó la salida y perdió las manos. En la segunda vara ni un picotazo recibió el animal. Inválido sin más. 
  2. Luchador. 568 Kg. Negro. En la primera Vara el picador marcó trasero y el toro se dejó pegar. En la segunda entrada salió huyendo cuando sintió el castigo. Mansote con algo de casta. En la muleta no se entregó. 
  3. Piragüista. 567 Kg: Negro listón. Hizo una fea pelea en el caballo, manseando descaradamente. Manso encastado que fue apagándose su embestida en la muleta. 
  4. Pantalán. 515 Kg: Negro listón. Empujó dejándose pegar y en la segunda entrada recibió un picotazo. Mansote y descastado. . 
  5. Matraquero. 530 Kg. Castaño El picador le zurró la badana, el toro peleó con el montado. En la segunda fue castigado trasero y empujó sin clase. Buena pelea en el caballo. En la muleta tuvo una ,media embestida, por lo que no tuvo transmisión. 
  6. Orzo. 542 Kg: Negro bragado meano. En la primera entrada al caballo empujó sin clase, el piquero le tapó la salida En la segunda vara le costó arrancarse y el picador marcó arriba y midió el castigo. Fue una bonita vara. El toro encastado que se vino abajo en la muleta. 

Cuadrillas y otros

En tarde calurosa el coso venteño registró la mitad del aforo. Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del torero José Gómez Ortega, Joselito El Gallo, desaparecido en Talavera de la Reina el 16 de mayo de 1.920, al recibir una cornada mortal del toro Bailaor, de la ganadería de la Viuda de Ortega.

En el sexto se desmonteraron los toreros de plata, Raúl Martí y El Sirio. En este mismo toro y cuando intentaban colocarlo para el descabello, Raúl Martí recibió una patada del animal que a punto estuvo de costarle un disgusto. 

Comentarios:

Fue una de esas corridas que si no hubieran existido, nadie la hubiera echado de menos. El ganado blandeó pero no se cayó, y los toreros dieron pases y en algunos casos hasta agotar el tiempo concedido para la faena, pero ninguno toreó. La sosería se fue apoderando del juego que ofreció el ganado que unido a la sosa labor de los toreros, fue la simbiosis para que el tedio fuera creciendo en los tendidos como la mala hierba. Los presentes llegaron a pedir la hora como el boxeador medio noqueado. 

Siempre lo he dicho y lo diré, las faenas, de cinco minutos, todo lo que no se haga en ese tiempo sobra. Así de claro. Pues hubo toreros que perdieron la noción del tiempo y el público tuvo que recordarle a Fortes en el quinto que abreviara la faena. El torero lo citó de lejos recibiéndolo con unos muletazos por alto, después una tanda de redondos invertidos y más pases con la derecha. Pero sin fundamento. De esta manera se perdió en el devenir del aburrimiento, dando un trapazo allí y otro allá. Como punto final utilizó el arrimón como recurso de la inoperancia de su toreo. A su primero lo recibió con un pase cambiado de rodillas. Intentó el toreo en redondo y al natural, pero solo consiguió trapazaos, y al no entregarse el animal en la pelea tampoco tuvo los recursos para mostrarle que el que mandaba era él, mostrando una desconfianza que hizo que su enemigo se fuera adueñando de la situación. Remató con unas bernardinas muy ajustadas, que en honor a la verdad no vinieron a cuento.

El primero de Juan del Álamo mostró blandura en cuanto le mostró la muleta y si lo sometía bajándole la mano el animal perdía las manos. En esta situación el torero salmantino se dedico a citar al hilo y acompañar el viaje del toro en todos los muletazos. Al natural repitió la misma historia, sin embargo el torero no se percató que su faena no tenía sentido y la prolongó provocando con ello, de manera inocente, o no, una falta de respeto al público. Al final y ante el descontento general del los presentes, el matador se puso a dar unos circulares, tratando de adornar una faena que no existió. Su segundo se limitó a acudir a los cites del matador, yendo y viniendo como perrito faldero. Ni el toro transmitió nada en su juego ni el torero supo dar un toque de atención a los tendidos al no conseguir ni un muletazo destacado dentro de la vulgaridad a que sometió a su enemigo.

Román en su primero de Román hizo abrigar esperanzas a la concurrencia. El torero le dio distancia y el toro acudió en los primeros compases de la faena con tranco y dio tres redondos con un cambio de manos muy vistoso, continuando toreando al natural, dando una serie corta que levantó los aplausos de los tendidos. Pero el toro comenzó a rajarse y se tragaba los primeros muletazos pero según transcurría la faena, terminó rajándose. Remató la faena con unos vistosos adornos y en uno pase por bajo se quedó al descubierto y el animal se lo llevó por delante sin consecuencias. Al sexto lo sometió por bajo en los primeros compases de la faena de muleta, a continuación le costó al torero acoplarse a su enemigo, tanto al natural como en redondos. El recurso del matador fueron los mantazos, y al no conseguir su objetivo, tiro del recurso del arrimón para intentar reparar el desastre de faena al que había sometido a su enemigo y al espectadores. 

Como dije, la tarde no dio para más, ni para menos, los toros sosotes y los que no lo fueron, los toreros se encargaron de poner la guinda de la sosería y de la nula interpretación del toreo. Ante esta inoperancia hay que tratar de rebajar el tiempo en las faena ya que si no, los espectadores saldrán huyendo de las plazas en busca de otras alternativas que alegren su vida.



©Pepeíllo.