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domingo, 15 de abril de 2018

15 de abril. de 2018 “El populismo manda”

Corrida de novillos. 

Ganadería 

Se anunciaron 4 novillos de José Luis Pereda y dos de La Dehesilla, lidiados en 3º y 4º lugar. La procedencia de ambos hierros es la misma, Juan Pedro Domecq y Núñez, ésta última en la línea de Torrestrella. Bien presentados y con romana, excepto el tercero sin cara. Algunos de ellos por su trapío posiblemente hubieran sido rechazados por los representantes de las figuras. En el juego que ofrecieron afloró la mansedumbre, la flojedad y salvo el quinto que se dejó pegar en la primera vara, todos adolecieron de la casta y la bravura que los aficionados esperan en animales de esta raza. 

Terna: 
  • Ángel Jiménez De grana y oro. Estocada caída tirándose a matar fuera de cacho. Silencio. Dos pinchazos, aviso y dos descabellos. Silencio. 
  • Pablo Atienza: De verde manzana y oro. Pinchazo, pinchazo hondo Silencio. En el quinto, metisaca, pinchazo sin soltar, aviso y descabello. Silencio. 
  • Rafael González: De rioja y oro. Estocada algo baja y atravesada. Oreja protestada. Pinchazo sin soltar y estocada. Petición y vuelta al ruedo por su cuenta.. 
Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito. 

En el tercero de la tarde el señor presidente se dejó llevar por la generosidad de un público que solicitaba el trofeo a una faena que no mereció tal honor, pero el público solicita y el presidente concede, mostrando con ello una componente de irresponsabilidad por el cargo que ocupa. En el cuarto cambió el tercio sin haber sido picado el novillo. 

Suerte de varas: 
  1. Tramposo. 510  kg. .En la primera entrada al montado se defendió, el piquero le tapó la salida y en cuanto le abrió la puerta salió huyendo como alma que lleva el diablo. En la segunda entrada, peleó sin fijeza. Manso, blando y noble en la muleta.. 
  2. Esmeraldo 536 Kg..En la primera entrada derribó, pero este hecho fue un espejismo, el piquero castigó bajo En la segunda vara el astado se limitó a mostrar la mansedumbre que llevaba dentro. Mansote y con poca codicia para la muleta. 
  3. Carpintero 530 Kg: En general hizo una fea pelea y en la segunda vara salió huyendo al sentir el castigo del hierro. Manso en el caballo En la muleta fue apagándose su embestida según transcurría la faena. 
  4. Ambicioso. 480 Kg: Hizo una pelea de manso con el montado y en la segunda entrada salió suelto. En la faena de muleta presentó algunas dificultades pero el torero no estuvo a la altura de su enemigo. 
  5. Muletero. 495 Kg. En la primera vara se dejó pegar y en la segunda recibió un picotazo. Cumplió en el caballo, ese fue su único bagaje junto con la excesiva nobleza mostrada en la faena de muleta. 
  6. Unjaleo. 530 Kg. El juego que ofreció el burel en varas fue de manso descarado y cumplidor en la muleta. 
Cuadrillas y otros. 

Se celebró la novillada con un tercio de aforo. El cielo estuvo toda la tarde cubierto de nubes que trajeron algo de viento, creando con ello un ambiente algo desapacible en los tendidos. 

En cuanto a las cuadrillas se lucieron en banderillas, tanto José Manuel Más en el segundo y Rafael González en el sexto a pesar de ser un torero de capote, hecho que aprovechó para llevar una lidia encomiable en el tercero de la tarde, dando los capotazos justos dejando al toro colocado para el siguiente par. Muy bien, torero. 

Comentarios: 

En el sexto de la tarde y después de una faena sin mucho contenido exceptuando la primera serie de redondos, el público presente solicitó el trofeo para Rafael González, sin tener en cuenta su ignorancia, solo por el hecho de haber pagado su entrada. Los aficionados pasamos un momento de tensión ya que nos temimos que el usía regalaría la Puerta Grande a un torero que no hizo meritos para ello. En esta ocasión el presidente estuvo inflexible y no cayó en la tentación del triunfalismo que rezuma el palco en los últimos tiempos, evitando con ello otro ataque de frivolidad a la fiesta. 

Sin embargo en el primero y casi en una faena que fue trasunto de la segunda, concedió un trofeo inmerecido y que fue protestado por la mayoría de los aficionados. 

En el primero de su lote, Rafael González mostró una templanza en el manejo de la franela, consiguiendo con ello una serie de redondos muy ajustada previo comienzo del consabido pase cambiado de recibo. Continuó el torero con otra serie con la mano derecha, pero menos ajustada que la primera y a partir de aquí el novillo fue perdiendo recorrido, siguiendo por el mismo camino la labor del torero. Al natural no tuvo la enjundia que consiguió en el toreo en redondo, ya que su enemigo no se entregó en la pelea por ese pitón, por lo que la faena fue de más a menos. En un descuido del torero el animal se vio en la obligación de llevárselo por delante, pero afortunadamente sin consecuencias. El tremendismo afloró en el torero como remate de faena y esa posiblemente sería la razón en que basó el público la petición del trofeo para su torero. En el sexto y como dije anteriormente, la faena adoleció de continuidad, ofreciendo el torero una serie templado de derechazos llevando la embestida incierta de su enemigo muy ajustada en la muleta. En el toreo al natural el novillo transmitió menos y el torero no encontró los recursos ni pisó los terrenos adecuados que ofrecía la ocasión para triunfar. Todo quedó en un, quiero y no puedo, pero el enardecido público asistentes solicitó el trofeo para el madrileño, pero en esta ocasión no tuvo la respuesta del palco a su petición. 

Los dos compañeros que alternaron con él no mostraron ninguna disposición para que en un futuro inmediato puedan ofrecer la calidad que se espera en toreros que busca abrirse un hueco en este difícil mundo de la tauromaquia. Aunque en el reglamento no está marcada la edad que debe regir para el triunfo, ambos han superado ya con creces el frontispicio de la madurez que exige el siguiente paso en el escalafón, y lo que demostraron sobre el albero venteño no estuvo a la altura de lo debe ofrecer un aspirante a figura del toreo. 

Ángel Jiménez se encontró en su primero a un animal flojo de remos teniéndolo que embarcar sin el sometimiento que debería haber entre la inteligencia del hombre y la fuerza del burel, justificando de esta manera el toreo moderno de faenas aliviadas ante toros casi cadavéricos. El viento presente puso aún más complicada su labor, donde solo se le apreció voluntad. A la falta de fuerza del novillo se le unió su nobleza, y en algunos muletazos consiguió templar la embestida dándole la distancia adecuada, pero al torero le faltaron los recursos necesarios para que su labor tuviera continuidad. En el cuarto consiguió unos doblones con cierta enjundia torera, pero todo lo que vino después fue mostrar que su muleta no se ajustaba a lo que requería su enemigo, y debió de olvidar cargar la suerte y colocarse en el terreno adecuado 

La labor de Pablo Atienza en su primero fue dirigida desde la escuela del “pegapasismo”. El novillo tampoco se prestó al lucimiento pero los aficionados  notaron cual era el fin del matador y el tipo de toreo que imprimió a su labor. Adornó la faena, que en honor a la verdad nunca existió, con unas manoletinas, muy de moda, que pudieron salirle muy caras, ya que en una de ellas, se le coló el novillo, lo desarmó y casi lo arrolla. En su segundo, y dada la situación en que se encuentra el torero, no tuvo otra ocurrencia que citar a su enemigo metiendo el pico descaradamente. Supongo que esas triquiñuelas lo aprenderán en la escuela. ¡Pobres alumnos! El novillo acusó la vuelta de campana que dio en el primer par de banderillas, pero aún le quedaron fuerzas en su acometida para desbordar al coleta. A partir de aquí no tuvo nada que ofrecer a la parroquia. 

©Pepeíllo

domingo, 8 de abril de 2018

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo

Corrida de novillos.

"Una perita en dulce"

Ganadería 

Se lidiaron 6 novillos de Fuente Ymbro encaste Juan Pedro Domecq línea Jandilla. Bien presentada y con romana. Blandos en general y sin casta, excepto el primero, mostrando excesiva nobleza en el último tercio. En el caballo mansearon y ninguno empujo con clase, aunque dos llegaron a derribar, El primero y el tercero. 

Terna: 
  • Jorge Isiesas De marino y oro. Sartenazo infame. Silencio. Estocada baja y atravesada. Tímidos aplausos de su peña. 
  • Carlos Ochoa: De azul y oro. Pinchazo sin soltar y estocada trasera. Vuelta por su cuenta. Un pinchazo, metisaca, media estocada y descabello tras aviso. Silencio. 
  • Ángel Téllez: De verde botella y oro. Estocada baja y tendida, aviso. Tímidos aplausos Metisaca de juzgado de guardia, aviso y estocada trasera. Silencio. 
Presidente: D. José Magán Alonso. 

Lo mejor que le puede ocurrir a un presidente es pasar inadvertido durante el festejo, limitándose a cumplir el reglamento en los cambios de tercio. Sin embargo en el segundo de la tarde cambió el tercio de varas sin criterio, ya que el novillo no había sido picado. 

Suerte de varas: 
  1. Rebueno. 5515 Kg..En la primera entrada romaneó y derribó al caballo. El montado no lo castigó En la segunda salió huyendo al sentir el hierro. Manso con casta, con querencias a tablas. 
  2. Retama. 523 Kg. Ofreció un juego variado en el caballo. En la segunda entrada salió suelto. Mansote y noble, que puso en bandeja el triunfo del torero en el último tercio. . 
  3. Heráldica 520 Kg: El montado se dejó derribar su montura por la impericia al sujetar a su enemigo. En la segunda entrada se defendió. Blando y noble en la muleta. 
  4. Historiador. 534 Kg: Manseó empujando en el peto con la cara alta intentando quitarse el hierro y como consecuencia partió la vara en varios trozos. En la segunda entrada no se empleó, repuchándose antes de salir suelto. Manso, dando un juego variado en la muleta. 
  5. Flamante. 480 Kg: En la primera vara no se entregó y en la segunda se defendió y salió suelto. Manso y noble en la muleta, metiendo la cabeza por ambos pitones. 
  6. Vivero. 538 Kg. Se dejó pegar en la primera entrada al caballo y en la segunda no destacó su juego. Llegó con nobleza al último tercio 
Cuadrillas y otros. 

En tarde desapacible se celebró la primera novillada de esta temporada, donde la plaza registró un cuarto de entrada. Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del rejoneador, Ángel Peralta, fallecido recientemente. 

La casta unida a la mansedumbre del primero de la tarde hizo que en cada envite de la lidia hiciera hilo con los toreros. De esta manera ocurrió que en un lance desafortunado de Jesús Montes, lo persiguió hasta las tablas, el torero de plata se vio apurado al entrar en la tronera del 10 y el animal rebaño el bulto y sacó al banderillero a la arena, lanzándolo por los aires y causándole daños, los cuales recogimos en el parte médico: herida en el tercio inferior cara externa muslo izquierdo, con dos trayectorias, una hacia atrás de 15 cm. que alcanza cara posterior fémur y contunde nervio ciático y arteria poplítea y otra herida hacia arriba de 15 cm. que produce destrozos en fascia lata, vasto interno y músculos isquiotibiales. Es intervenido quirúrgicamente en la enfermería de la plaza de toros. Se traslada al Hospital San Francisco de Asís. 

Comentarios: 

Los novillos ofrecieron un recital de falta de casta de la cual solo se salvó el primero, pero todos mostraron una excesiva nobleza en el último tercio. El primero que perseguía hasta las tablas todo lo que se movía, en el último tercio y a pesar de sus querencias a los terrenos de tablas, cuando el novillero le daba la salida hacía ellas el animal metía la cabeza con claridad como sus hermanos de camada. Jorge Isiegas llevó a cabo una faena con altibajos, donde se pudo apreciar algunos detalles de oficio, aguantándolo en unos derechazos de recibo, pero de ahí no pasó lo que ofreció a los espectadores. El animal se fue quedando corto en sus acometidas restando toda oportunidad a la voluntad del matador, que debido a ella se puso pesado. Su segundo, un mansote con gotitas de casta acudía al engaño en oleadas, pero el torero no encontró el temple en la franela, ya que cuando el novillo acudía metía la cabeza con claridad. No obstante se le volvieron a ver detalles al matador y ganas de ser torero. 

Carlos Ochoa por su parte se encontró con un lote cuya nobleza puso en bandeja el triunfo del matador, pero el madrileño entendió que el éxito consistía en dar pases, y en su primero consiguió una serie de redondos sin descomponer la figura, pero al natural citaba descompuesto y sin llegar a los tendidos. Como punto final a una faena sin enjundia, tiro del manido recurso de las bernardinas, tan de moda en estos tiempos de toreo barato. Su segundo llegó a la muleta metiendo la cabeza con mucha clase y nobleza, pero el torero fue incapaz de ponerse en su sitio olvidándose de cargar la suerte para darle sentido a su labor y desmarcarse del toreo vulgar, siguiendo al pie de la letra la estela que marcan las figuras. 

Ángel Téllez se encontró en su primer enemigo la blandura y la nobleza. Al principio de faena se dobló con él y el animal comenzó a mostrar falta de fuerzas en cuanto lo sometía. El torero se limitó a completar su faena con muletazos por ambos pitones, pero con el sello de la vulgaridad. Un parroquiano próximo a mi localidad, comentó el novillo no se merece ese trato. Supongo que debido a la distancia que le separaba del torero, éste no escucharía la frase, pero es lo que tenía que haberle indicado su peón de confianza, Fernando Téllez, desde el burladero ya que no paraba de gritarle dándole consejos. En su segundo comenzó la faena toreando al natural, pero sin transmitir ningún sentimiento a los tendidos. De esta manera consiguió una serie aseada de redondos pero carente del temple necesario y fuera de sitio, hecho que le quito toda credibilidad a su labor. ¡Menudo novillo se dejó ir el aspirante a matador!. 

©Pepeíllo. 

lunes, 26 de marzo de 2018

25 de marzo, 2018. “El ganado de Albaserrada defraudo a los aficionados” .


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Primera corrida de la temporada. 

Ganadería 

6 Toros de Victorino Martín, encaste Albaserrada. Mal presentados, a algunos ejemplares les salvó la cara. Mansotes en general, sin gota de casta, blandos, algunos ejemplares con una invalidez manifiesta y salvo el segundo, excesivamente nobles. En el caballo dieron un juego muy pobre ya que ninguno se empleó en la pelea. Algunos fueron pitados en el arrastre. 
El primero apareció en el ruedo con una cornada en la nalga izquierda, fue fuertemente protestado pero el presidente hizo caso omiso a la demanda para su devolución. 
  • Terna: 
  • Manuel Jesús, El Cid: De marino y oro. Estocada arriba y dos descabellos. Silencio .Estocada, aviso, y descabello. El toro se mata con el verduguillo al defenderse del acoso del torero. Silencio. 
  • Pepe Moral: De grana y oro. Metisaca trapacera, pinchazo y estocada trasera. Silencio. Dos pinchazos, media estocada y dos descabellos tras aviso. Silencio. 
  • Jiménez Fortes: De malva y oro. Estocada desprendida. Oreja. Media estocada, aviso, dos pinchazos y estocada casi entera y tendida. Silencio. 
Presidente: D. Jesús Mª Gómez Martín. 

Debió devolver el primer toro por estar herido en la nalga izquierda motivado por una cornada, pero debió olvidarse que estaba en una plaza de primera y que ese hecho requería una rigurosidad. Que el animal saltara al ruedo en esas condiciones, fue una tomadura de pelo a los espectadores, y su devolución hubiera significado llevarse la contraria, ya que el animal debió rechazarlo en el reconocimiento, pero pronto comienza el neopresidente a jugar a empresario y mirar por sus intereses. 
Como dijo un aficionado próximo a mi localidad, fue la primera en la frente que la presidencia le da a la fiesta esta temporada. El público reprochó su decisión con una fuerte bronca al finalizar la lidia. 

Suerte de varas: 

  1.  Muñodito. 528 Kg: En las dos entradas al caballo no se entregó y mostró blandura. Inválido, manso. Pitado en el arrastre.. 
  2. Palmireño. 524 Kg. No se empleó en el caballo y dobló las manos al salir de la suerte. En la segunda vara salió suelto. Su juego fue de manso, blando y con peligro en la muleta ya que dada la escasez de fuerzas se limitó a defenderse. 
  3. Mucamo 549 Kg: Acudió tres veces al caballo, pero su juego no convenció. En la primera vara protestó el castigo. En las dos posteriores se arrancó de largo, pero este fue su bagaje. La excesiva nobleza y la falta de fuerzas fueron sus destacadas caracteristicas. 
  4. Escarlata. 544 Kg: No se entregó las dos veces que acudió al montado. En la primera se limitó a defenderse y en la segunda el castigo fue marcado trasero. Noble y blando. . 
  5. Paquetillo. 529 Kg: Mal picado sin poner en suerte las dos veces que acudió al piquero El animal tampoco se entregó en la pelea. Manso. 
  6. Galapagueño. 534 Kg. En la primera vara el piquero marró y el toro derribó, quedando debajo del caballo. Afortunadamente sin consecuencias. En la segunda, marcó trasero y el burel no s empleó.
Cuadrillas y otros. 

La plaza registro una entrada desigual, lo digo porque mientras los tendidos 5, 6, y 7 estaban llenos hasta la bandera, el público que normalmente ocupa los tendidos de sombra había olvidado que había festejo. Seguro que no les resulto atractivo el cartel. No había figuras.
La suerte de varas fue un simulacro, solo en el tercero los aficionados abrigamos esperanzas de ver un tercio donde el astado apretara en el peto, pero fue un espejismo, ya que el animal al igual que sus hermanos de camada no se entregó en la pelea, limitándose a cumplir el expediente acudiendo con cierto tranco al caballo.
En banderillas se desmonteró José Antonio Carretero en el tercero. También hubo sus sainetes como ocurrió en el primero, quinto y sexto, donde dio la impresión que no habían cobrado, y si les pagaban les tenía que dar vergüenza tomar el dinero. . 

Comentarios: 

El ganado no dio el juego esperado y con ello las oportunidades de los matadores quedaron condicionadas a su disposición, pero los lotes de los matadores brillaron prácticamente a un bajísimo nivel y solo Jiménez Fortes casi consigue el sueño de todo aquel que se anuncia en una plaza: salir por La Puerta Grande. Y así fue. En su primero y a pesar de realizar una faena llena de altibajos, con continuos enganchones, consiguió muletazos vaciando la embestida del animal en la cadera con cadencia y mostrando la muleta plana, como pocas figuras lo hacen, y lo más importante, añadiendo una plasticidad que dejó asombrados a muchos aficionados, ya que el cambio mostrado por el torero malagueño fue muy notable. Los presentes solicitaron la oreja y el presidente la concedió. Sin embargo en su segundo, a pesar de dar un natural que dio la impresión de no terminar nunca, de lo largo y templado en su ejecución, no manifestó la misma disposición que en su primero, mostrando un toreo remiso y con mucha desconfianza, hechos que le hicieron tirar de pico y citar fuera de cacho. Fue una pena, ya que los aficionados le deseaban lo mejor a un torero que ha sabido sacar conclusiones después del castigo que le han infringido los toros por mostrar tanta osadía al poner su cuerpo a merced de las astas de sus enemigos. Si este torero continúa en esa línea los aficionados le recibiremos con los brazos abiertos, y les desearemos lo mejor. Qué pena que el público de sombra no estuviera presente, la tarde lo requería y la fiesta también.. 

Sobre El Cid he comentado en algunas ocasiones que lleva años deambulando por los ruedos como un corazón que no encuentra el lugar donde latir. Ayer se le vio más dispuesto, y dejó en la retina de los aficionados un quite en el tercero de la tarde, llevando al toro atado a su capote, toreando a una mano, mostrándole con ese detalle a su compañero las condiciones de su enemigo. Pero cuando llegó la hora de “su” verdad no encontró el material necesario para esa disposición. Su primero se derrumbó al segundo muletazo, y la faena fue un tira y afloja entre un animal que se defendía por falta de fuerzas y un torero que no encontró el lugar que le correspondía ante tal enemigo. Ante esta circunstancia decidió abreviar. Su segundo se derrengó al tercer muletazo y tuvieron que levantarlo los peones, mostrando una total falta de fuerza y de casta. Al matador se le vio dispuesto, pero esa virtud en esta ocasión no bastó, tuvo que hacer de enfermero cuando el animal le estaba pidiendo la muerte., eso sí, con una gran dosis de docilidad. Los aficionados no perdemos la esperanza que un presidente en su segundo año de alternativa en el palco, saqué las conclusiones oportunas para mirar en la dirección que necesita la fiesta para sacarla de esta situación de podredumbre.. 

El primero de Pepe Moral fue un manso, blando que mostró peligro en la muleta. El torero no entendió el mensaje de su enemigo y estuvo durante toda la faena intentando ponerse bonito en la cara del toro ,y estos animales a pesar de mostrar una nobleza impropia de su encaste, no permiten tal osadía. El animal no valió para la lidia Su segundo fue otro manso que terminó defendiéndose en la muleta, midiendo cada embestida, pero el torero mostró desconfianza y este hecho no le permitió colocarse en su sitio durante toda la faena. Además durante la faena de muleta el viento se presentó de improviso y fue un hándicap añadido para las ilusiones del torero. Otra vez será, matador. 

©Pepeíllo.

miércoles, 4 de octubre de 2017

DESAPARECE EL GANADERO VICTORINO MARTÍN ANDRES

El pasado día 3 de octubre despareció el ganadero Victorino Martín Andrés a los 88 años de edad víctima de fallo cerebro vascular. Icono desde los años sesenta de la cabaña brava española consiguió aunar a las altas cotas parte de de ganadería del marqués de Albaserrada, cuyo origen fue el laboratorio de este ganadero junto con su hermano, el Conde de Santa Coloma.

Cuando el ganadero de Galapagar adquirió esta ganadería llevaba varios años olvidada de la dedicación que merece este tipo de ganado. y él, junto a su familia llevaron a cabo una escrupulosa selección, consiguiendo con ello encauzarla por el camino de la casta y de la bravura, consiguiendo con el tiempo, desde su presentación en Madrid allá por los años sesenta, cotas de éxito inimaginables. Que fue un ganadero avispado, nadie lo puso en duda y debido a esta habilidad logró colocar su ganadería como la preferida de los aficionados, logrando liderar el escalafón ganadero en la década de los años setenta.

Sucedió a raíz de una entrevista realizada por el desaparecido periodista, Vicente Zabala, donde el ganadero de Galapagar ofrecía una corrida para mediar las diferencias que tenían en aquel entonces los toreros que lideraban la fiesta, entre ellos El Cordobés, Paco Camino y Palomo Linares. Entre ellos se disputaban el ganado cómodo de aquella época, como era, lo de Francisco Galache, denominado: “La dulce bravura”. Estos toreros no llegaron a torear la corrida que ofreció el ganadero, pero motivó que la empresa de Madrid le comprara una corrida,. Corrida que fue un autentico éxito ganadero y a partir de este momento marcó un antes y un después en el devenir de su ganadería y de la fiesta. 

Muchos éxitos alumbraron durante los años setenta los toros de Albaserrada en manos del “Paleto de Galapagar”, como se le comenzó a llamar, consiguiendo el definido encumbramiento en el año 1.981, con la llamada “Corrida del siglo”, donde tres toreros salieron por la Puerta Grande de Las Ventas, Francisco Ruiz Miguel, José Luis Palomar y Luis Francisco Esplá, aclamados por un público enardecido gracias al juego ofrecido por los toros de Victorino Martín. Desde aquel entonces la marca ganadea de los “Vitorinos”, quedó grabada en los aficionados, aparte de ser una garantía de éxito en las plazas donde se anunciaron. Pero no frenó con esto los éxitos del “Paleto de Galapagar”, un mes después y esta misma plaza, en la corrida de La Prensa, el torero Ortega Cano, indultó al toro Belador, único toro indultado hasta el momento en este coso. 

Pero no todo fue un camino de luces, también los medios de comunicación oficiales intentaron desacreditar la gran labor que llevó a cabo en esta ganadería, hecho que intentaron que calara en la opinión de los aficionados sin criterio propio. Pero donde había mimbres, honradez, afición y ganas de trabajar, no hubo espacio a las malas intenciones que algunos quisieron introducir en su ánimo. Fue una persona que supo esperar su momento y lo aprovechó, consiguiendo mantener el foco del éxito en su ganadería desde su presentación en Las Ventas hasta nuestros días. Esperemos que su desaparición no haga mella en los posos recibidos por su hijo y que la ganadería continúe ofreciendo a la fiesta la verdad que otros le quitan. Sería el mejor regalo que podía recibir allí donde la naturaleza le hay cobijado a aquel carnicero de Galapagar y que un día decidió hacerse un ganadero ejemplar.

jueves, 21 de septiembre de 2017

17 de septiembre de 2017 | Escrito por Pepeíllo. | 

Plaza de toros de Aranda de Duero. 

Cuarto festejo de las fiestas patronales 2017. 

“Toritos de dulce”

Ganadería

6 toros de Victoriano del Río, de procedencia de distintas líneas de Juan Pedro Domecq y Díez. Justitos de trapo, sin cara, excepto el quinto, blandos y excesivamente nobles. 

Terna:
  • Morenito de Aranda De fucsia y oro. Estocada caída que vale. Dos orejas. Dos pinchazos y estocada tras aviso. Aplausos.
  • López Simón: De carmesí y oro. Pinchazo saliiéndose de la suerte y estocada que rueda sin puntilla. Oreja. En el quinto media estocada trasera, atravesada y baja. Oreja a la trapacería estoqueadora. 
  • Luis David Adame. De celeste y oro. Estocada tendida baja recibiendo. Dos orejas. Pinchazo perpendicular, aviso y doce descabellos. Silencio.
Presidente: 

En esta ocasión su labor solo quedo marcada por la generosidad de sus concesiones. ´Seguramente para levantar los ánimos de los espectadores, alicaída por la tarde anterior. 
  1. Tabarro. Sin cara, recibió en el caballo un picotazo que no sirvió ni para un análisis de sangre. En la muleta un carretón. Aplaudido en el arrastre.
  2. Casero. Cómodo de cara. Empujó con fijeza en la única ocasión que se enfrentó al piquero y éste le tapó la salida como es normal en este colectivo. Blando y con más nobleza que un carretón.
  3. Epicentro. Hizo una fea pelea en el caballo y se fue sin castigar. Noble en la muleta
  4. Orador. Acudió suelto al caballo y el piquero se limitó a colocar el hierro encima. Muy noble en la muleta.
  5. Aldeano. Se dejó pegar la única vez que entró al caballo. Blando, noble y el más descarado de la corrida..
  6. Azor. La primera vez que acudió al caballo salió huyendo al sentir el hierro y en la segunda hizo una fea pelea. Manso y descastado de fea cara, cornicacho.
Cuadrillas y otros

La plaza registró aproximadamente media entrada. .

En cuanto al cartel, ninguno de los toreros anunciados se presentó en el portón de matadores. Unos por una causa y otros por otra, El Fandi, Manzanares y después Castella como sustituto de Manzanares, y Roca Rey, todos presentaron sus partes de baja. El empresario intentó hacer encajes de bolillos y tanto Ponce como Castella no le pusieron las cosas fáciles al empresario, este trapicheo de intercambios de cromos solo vale entre los empresarios apoderados y en esta ocasión el empresario de esta plaza no reunía las condiciones adecuadas para que los toreros mencionados hicieran un pequeño esfuerzo y viajaran desde Nimes, donde habían toreado la tarde anterior, eso sí, si les hubiera pagado los extras que le pedían hubieran acudido a torear. Ante esta situación el empresario tuvo que tirar del escalafón y bajar el nivel de los toreros contratados inicialmente, Pero el público siempre fiel a su afición no dejó la plaza vacía devolviendo sus localidades. El reglamento les amparaba. 

Comentarios:

Casi se repite el cartel del día anterior, solo se libró Padilla., los gestores de este tinglado las gastan así y no reparan nunca en que detrás de este negocio existe un público que llena las plazas y permiten que estos señores vivan de ello y como consecuencia, merece un respeto que en la mayoría de las ocasiones no reciben..

Morenito de Aranda recibió a su primero luciéndose con el capote, ofreciendo a los presentes unas verónicas templadas y como es costumbre en este torero, con la manos bajas. Con la muleta lo recibió en el anillo con una serie de redondos relajados, continuando con otra serie con la derecha pero con menos hondura. Con la izquierda ofreció una serie larga de naturales llevando al toro prendido en las bambas de la muleta. El animal iba y venía a los cites retándole emoción a la faena. Remató con unos circulares invertidos para animar un poco los tendidos. A su segundo lo recibió de hinojos en el tendido 2, el animal tuvo menos recorrido pero mucha nobleza, la emotividad la puso el torero tanto en el toreo en redondo como al natural, Remató la faena citando con la muleta plegada, y a los que ya tenemos unos años, nos recordó a la forma de citar de Miguel Báez, Litri padre, con el llamado, cartucho de “pescao”. Al fallar a espadas le privó de cortar los trofeos que el respetable hubiera tenido a bien ofrecer.

El primero de López Simón se le coló por el pitón izquierdo al recibirlo de capote, Con la muleta el animal demostró ser más noble que una babosa que unido a una carita muy cómoda, el torero no se privó de meter el pico cuando citaba. El poco recorrido del toro y la sosería del torero fue una mezcla que no llegó a los aficionados, a pesar de ello le regalaron una oreja. El quinto fue el más descarado pero no desentonó en cuanto a nobleza, pero sus fuerzas estaban limitadas y el torero tuvo que cuidarlo para que no rodara por la arena, sin someterlo en ningún momento. Al final consiguió un muletazo con cierto sabor torero y unos adornos que fueron muy del agrado de los espectadores. El regalo de otro trofeo le permitió salir por la Puerta Grande.

Luis David Adame fue la variante de la tarde anterior. ´Con su noble primero intentó lucirse con el capote, y ya con muleta lo recibió con unos pases cambiados de los cuales en el primero salió muy apurado. De las series de derechazos que salieron de su muleta, solo dibujó dos con cierta hondura, lo demás al hilo del pitón y metiendo el pico descaradamente. En el toreo al natural le valió el temple pero los remates los vaciaba para fuera, restándole este hecho torería a su faena. Decidió tomar el acero cuando el toro se quedó sin recorrido. A criterio del público su faena mereció el premio de dos orejas. Nada que objetar. En el sexto apuntó algunos detalles con otros de signo ventajista, ofreciendo una mezcolanza de difícil digestión para los aficionados. Al fallar con el verduguillo los presentes se olvidaron de premiarlo con lo no se había merecido. 

©Pepeíllo.
16 de septiembre de 2017 | Escrito por Pepeíllo. | 

Plaza de toros de Aranda de Duero. 

Tercer festejo de las fiestas patronales 2017. 


“La honradez de un presidente”



Ganadería


6 toros de la ganadería de Antonio Bañuelos, procedencia Torrealta. El primero fue devuelto al lastimarse el cuerno izquierdo al entrar al caballo, se corrió turno y salió el cuarto que se inutilizó el pitón derecho al derrotar en el burladero, fue sustituido por un sobrero de Antonio Bañuelos. El cuarto, un sobrero de Victoriano del Río se inutilizó la bellota del pitón izquierdo y fue sustituido, tras la colocación del primer par, por otro sobrero de Victoriano del Río. En líneas generales blandos y nobles. El tercero mostró algo de casta y el quinto presentó algunas complicaciones en la muleta.

Terna:
  • Juan José Padilla De celeste y oro. Pinchazo y dos descabellos. Se echa el toro. Silencio. Bajonazo en el cuarto incomprensiblemente aclamado por el público. Dos orejas.
  • Morenito de Aranda: De nazareno y oro. Pinchazo hondo arriba. Se echa el toro y el puntillero lo levanta. Se vuelve a echar para no levantarse más. Oreja. En el quinto estocada desprendía y algo trasera que rueda en el anillo de la plaza. Oreja. 
  • López Simón. De azul pavo real y oro. : Pinchazo saliiéndose de la suerte y cinco descabellos. Silencio. Estocada casi entera y tendida. Dos orejas.
Presidente: 

No defraudaron en esta ocasión las decisiones del presidente ante la ambigüedad que resultaba el hecho de que tres toros se inutilizaran las defensas al comienzo de la lidia, aunque en el cuarto tomara la decisión de devolverlo después de la colocación del primer par de .banderillas. En la concesión de trofeos mostró mucha generosidad. 

Cuadrillas y otros: 

La plaza registró aproximadamente media entrada, y los tres toreros salieron por la Puerta Grande. 

Sobre las cuadrillas destacar la labor en la lidia de la cuadrilla de Morenito en el segundo. Sin embargo en el tercio de banderillas del quinto ofrecieron un sainete, ya que el primer par lo colocaron en el brazuelo, en el segundo pasaron en falso, solo el tercer par mereció la pena verlo. En el sexto y durante el tercio de banderillas se lucieron los componentes de la cuadrilla de López Simón. Los palitroques quedaron muy reunidos los tres.

Saltaron a la arena 9 toros, seis de lidia ordinaria y tres sobreros. La sorpresa de los espectadores fue cuando fue devuelto el cuarto toro y en los corrales no había más sobreros. Entonces apareció en el ruedo un camión, lo cruzó y entró por el portón de cuadrillas y descargó en los corrales el sobrero. Un detalle del empresario por su parte, y que lo tenía cargado en el camión para trasladarlo a la finca. Este hecho levantó muchos comentarios. .

Comentarios:

Aunque en esta ocasión el grueso de la crónica se lo hubieran llevado las incidencias colaterales que se produjeron durante el festejo, los protagonistas de estos festejos son los toreros y el comportamiento del ganado. La terna era de estilo variado y cada uno interpretó su labor en base a sus sentimientos. 

Padilla en su primero y ante un sobrero de Bañuelos, un torito muy justo de cara y blando, lo recibió con unas verónicas ajustadas mostrando el astado con ello blandura. El burel se dejó pegar en el caballo y en el tercio de banderillas el maestro no anduvo muy afortunado, en ningún par cuadró en la cara del toro. Con la franela comenzó la faena con unos muletazos por alto, pero cuando intentó someterlo por bajo el animal perdió las manos. El matador se limitó a pasarlo por la muleta sin ningún contenido para los espectadores. El animal terminó defendiéndose en la pelea. El cuarto un sobrero de Victoriano del Río, no se empleó en el caballo y salió suelto. En el tercio de banderillas anduvo aseado, pero fue con la muleta cuando el jerezano llegó a los tendidos, lo recibió con unos muletazos al hilo de las tablas levantando al público de sus asientos y en una serie de circulares perdió la muleta y ese detalle fue motivo de aclamación por parte del público festivalero. Desplantes y otros detalles incalificables del torero, levantaron el clamor en los tendidos y la generosidad de unos y del presidente, le regalaron las dos orejas. 

Morenito por su parte es un torero de todo o nada, en él no cabe la vulgaridad y aunque tampoco fue su tarde, mantuvo el interés de los aficionados. A su primero, un torito muy justo de trapo y de cara, lo recibió con la identidad de su capote con verónicas ajustadas y de manos bajas. El animal recibió del picador un picotazo que no le hizo ni sangre. Con la flámula en la mano lo recibió de hinojos desde la boca de riego, continuando con la mano izquierda, pero a pesar de que el toro por ese pitón tenía menos recorrido, el torero le sacó lo que no tenía, mostrando la naturalidad de su toreo. Volvió al toreo en redondo y por ese lado estuvo muy por encima de su enemigo. A su segundo lo recibió con el capote con unos lances de manos bajas y después de un simulacro de suerte de varas, llegó a la muleta soltando la cara por ambos pitones y sabiendo lo que dejaba atrás. . El torero estuvo muy digno. El público premió su labor con una oreja.

López Simón mostró dos facetas distintas en cada toro. En su primero y ante un animal con romana y astifino que no se empleó en el caballo, anduvo desconfiado. Lo recibió con unos muletazos por alto, y como decía un amigo, por alto van todos los toros. Continuó pasándolo con la franela pero siempre colocado al hilo del pitón y aprovechando durante toda la faena el viaje del toro y eso es dar pases, pero no torear. Su segundo apareció en el ruedo con muchos pies y el torero de Barajas lo paró con unos lances a la verónica rematadas con una media de cartel de toros. En el caballo el animal se dejó pegar, pero con un puyazo no se pueden ver las características del toro, solo que en este tercio mostró mansedumbre. A la muleta llegó berreando, sin mucho recorrido pero con mucha nobleza. El matador consiguió sacarle una serie de redondos sin descomponer la figura y una serie de naturales donde el torero lo hizo todo, ya que su enemigo no anduvo muy colaborador. Unos redondos invertidos calentaron el ambiente de los tendidos, pero, después de torear. Este matiz es importante. Manoletinas y desplantes adornaron su faena y el público le premió con las dos orejas de su enemigo y la salida por la Puerta Grande. 

©Pepeíllo.

lunes, 11 de septiembre de 2017

10 de Septiembre.

Plaza de toros de Aranda de Duero. 

Primer festejo de la feria en de las fiestas patronales 2017. 

“Un quinto toro que dejó en evidencia a un presidente y a un torero”

Ganadería

Toros de Cortés. Encaste Domecq, de .desigual presentación. Los tres primeros muy cómodos de cara que hizo pensar a algún incrédulo sobre la integridad de las defensas. Destacó el quinto, un animal encastado y el tercero con algo de casta, los demás con excesiva nobleza, blandos y descastados. En varas a excepción del quinto, todos fueron despachados con un picotazo. 

Terna:
  • Miguel Abellán De blanco y plata. En el que abrió plaza, pinchazo y estocada caída, delantera y atravesada y descabello. Aplausos. En el cuarto estocada muy baja y atravesada, que dio origen a protestas y descabello. Oreja benevolente.
  • Joselito Adame: De gris y oro. En su primero pinchazo sin soltar y estocada tendida perdiendo la muleta. Oreja. Estocada baja en la suerte contraria. Oreja. Salió a hombros por la puerta grande.
  • Jiménez Fortes. De azul pavo real y oro. : En el tercero bajonazo de escándalo. Bronca. Estocada baja y tendida en el que cerró plaza. Oreja tras aviso. 
Presidente: 

No estuvo a la altura el presidente de lo que se debería exigir en estos espectáculos, que aunque en esta ocasión se llene de colorido por las peñas, deberían ser más escrupulosos en la toma de decisiones. En el quinto se equivocó al cambiar el tercio de varas con un solo puyazo. El toro, un animal encastado, lo dejó crudo en el caballo, evitando que los aficionados presente lo pudieran ver de nuevo en su pelea con el montado. También permitió dejar en el ruedo al primero de la tarde, un animal inválido no apto para la lidia, perjudicando con ello los intereses de los espectadores. En la concesión de trofeos fue muy generoso, ya que en ningún caso hubo petición mayoritaria. Tuvo el detalle de cambiar el tercio de banderillas con tres garapullos solo, cuando el reglamento exige que debe hacerlo como mínimo con cuatro. 

Cuadrillas y otros: 

La plaza registró algo menos de media entrada. Antonio Ferrera se cayó del cartel y fue sustituido por Miguel Abellán.

En cuanto a la labor de las cuadrillas destacó Fernando Sánchez en banderillas, y en el debe de los toreros de plata quedó reflejado el espectáculo bochornoso que ofreció la cuadrilla de Fortes, en el tercio de banderillas en el tercero y sexto de la tarde. 

Comentarios:

El quinto de la tarde presentó pelea desde su aparición en el ruedo pero tanto el presidente como el torero no estuvieron a la altura que requería la ocasión. El presidente al cambiar el tercio de varas con un puyazo, mostrando un desconocimiento sobre las condiciones del animal, y por otro lado el torero, Adame, que tuvo que tirar de repertorio ventajista para que su enemigo no lo dejara en ridículo, y a pesar de esto, el animal estuvo muy encima del torero. Todo lo que aconteció en la tarde no creo que perdurara ni un instante en la retina de los aficionados, salvo la merienda, los tragos de la bota, las peticiones de trofeos a faenas sin ningún valor torero y las protestas del respetable cuando el toro acudía al piquero, hecho que a cualquier aficionado no deja de sorprenderle. 

Como decía, Joselito Adame recibió al quinto con unos muletazos por bajo intentando bajarle los humos al encastado animal, para continuar pasarlo por el pitón derecho, pero el toro empujaba por ese lado y el torero mexicano mostró disposición pero en una línea ventajista. Al natural el toro mostró más dificultades, pero el torrero no pudo con él. Era impresionante ver la fijeza del animal pidiendo pelea al torero, pero Adame en lugar de poderle toreando y con la técnica y valentía que atesora su muleta, prefirió las ventajas, limitándose a acompañar las embestidas de su enemigo y claro, así no se podía dominar a una toro encastado. En su primero el toro le mostró sus credenciales perdiendo la verticalidad en los primeros compases de faena, a pesar de haber derribado al montado en el primer tercio. Ante un animal inválido, Adame se tuvo que dedicar a mantenerlo en pie, perdiéndole pasos y sin someterlo en ningún momento, pero los circulares invertidos y algunos detalles en la cara de un inválido, le valió el reconocimiento del gran público que le premió con un trofeo.

Miguel Abellán que sustituía a Antonio Ferrera, se encontró en el que abría plaza con un enemigo de escasas fuerzas, recibiéndolo de hinojos desde la boca de riego, continuó con series de derechazos sin olvidarse de meter el pico, sin embargo no olvidó colocarse al hilo del pitón sin cruzarse ni cargar la suerte. Con la izquierda solo se le anotó un solo natural sin echar el toro para fuera. El animal metía la cabeza de lujo, pero el torero no aprovechó esta condición. En su segundo de condición igual al anterior, se limitó a pasarlo con la muleta a media altura. En el toreo al natural no consiguió acoplarse y en ningún momento adelantó la pierna contraria, escondiéndola como si de un tesoro se tratara. 

El tercero de la tarde mostró algo de casta y al pasarlo en la muleta Jiménez Fortes, sabía lo que dejaba atrás y no permitió estar a gusto al torero malagueño. Tampoco mostró disposición a someterlo y corregirle con temple las bruscas embestidas. En los remates tiró del recurso del arrimón, pero no pudo evitar que el toro se fuera sin torear. Una fea estocada levantó el enfado del público. En el sexto se encontró con un manso y descastado enemigo, que tuvo una mala lidia y llegó a la muleta con poco recorrido. El torero sin descomponer la figura le sacó lo que no tenía, y a pesar que su enemigo no transmitía nada, el torero trató de poner la guinda que le faltaba a la faena. Un trofeo fue el regalo a su seria disposición. 

©Pepeíllo.