domingo, 6 de octubre de 2019

Feria de Otoño 2019

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo 

Corrida de toros 

“Limpieza de corrales” 

Ganadería 

Se lidiaron 6 toros de la ganadería de Adolfo Martín, encaste Albaserrada. Salvo el primero, mal presentados. Del juego ofrecido solo se salvó el cuarto. Mansos, descastados y blandos que fueron pitados en el arrastre. 

Terna: 
  • Curro Díaz: De azul turquesa y oro. En el primero estocada caída de bonita ejecución y descabello. Silencio. En el cuarto, pinchazo y estocada tirándose por derecho. Saludos desde el tercio. 
  • López Chaves: De berenjena y oro. En el segundo Tres pinchazos, aviso, metisaca y estocada. Silencio. En el quinto pinchazo y estocada atravesada. Silencio. 
  • Manuel Escribano: De azul noche y oro. En el tercero estocada habilidosa. Silencio. Y en el sexto estocada. Silencio. 
Presidente: D. Gonzalo J. de Villa Parro. 

Se limitó a cumplir el reglamento. 

Cuadrillas y otros. 

En el último festejo de la Feria de Otoño el coso venteño registro unos tres cuartos del aforo. Al finalizar el paseíllo se le dedicó una ovación al torero sevillano, Manuel escribano tras su recuperación de la cogida que sufrió en la pasada feria de San Isidro. 

Las cuadrillas en esta ocasión no estuvieron a la altura que merecía la ocasión. El único tercio de banderillas digno de mención fue el del quinto, donde José Chacón y Fernando Pérez estuvieron aseados. 

De los picadores mencionar a Tito Sandoval en el segundo, marcando el castigo arriba, pero se limitó a sujetar a su enemigo. Los demás picaron trasero, tapándoles la salida a los toros. Otro desastre más a esta bella suerte que poco a poco va perdiendo vigencia en el marco de la nueva tauromaquia, donde solo encuentra enemigos incluyendo a los profesionales 

Comentarios: 

Es doloroso tener que titular una crónica criticando a un ganadero de la talla de Adolfo Martín y que dado el juego que dieron sus toros se especuló que aprovechó este ciclo para hacer una limpieza de corrales, pero más doloroso es llevar razón. Nadie imaginaba que un ganado de referencia de los aficionados iba a ofrecer un juego tan pobre. Sólo se salvó el cuarto, de nombre Bonito, que a pesar de pelear sin fijeza en el caballo, fue el único que sacó algo de casta y puso en aprietos a Curro Díaz que estuvo muy digno. Lo recibió con un bonito cambio de manos, y durante la lidia prevaleció la emoción y poco a poco el matador consiguió templar unos muletazos al encastado ejemplar, construyendo una faena que llegó a los tendidos. El primero de nombre Jardinero, no mostró nada en el caballo, solo se dejó pegar. En la muleta tuvo poco recorrido y poca transmisión. Se le coló dos veces al matador, una por el derecho y otra por el izquierdo, pero acudía al engaño sin acometividad, llegando a pararse, lo que originó que el torero se pusiera pesado. 

El primero de López Chaves, de nombre Holgazán, fue manso y blando en el caballo, ofreciendo un juego muy pobre en la muleta. El torero salmantino lo intentó por ambas manos, pero a su enemigo le costaba repetir la embestida, quedando la faena huérfana de emoción. La voluntad del torero no fue suficiente para tapar las carencias del astado como toro de lidia. El quinto de nombre Madroño, tuvo un dato anecdótico, le costó salir al ruedo. Tuvo que ser el maestro quien le presentara el capote casi en la boca de chiqueros para que animal abandonara las querencias. La única virtud que tuvo en el caballo fue dejarse pegar. En cuando el torero tomó la pañosa el animal se quedó clavado en el albero, y cuando acudía a los cites en lugar de embestir topaba. El salmantino lo intentó pero su enemigo no encontró ningún aliciente en la pelea mostrando una evidente mansedumbre. 

El torero de Gerena, Manuel Escribano reaparecía en el coso venteño después del percance de la última feria de San Isidro. A su primero, de nombre Sevillano, y en un alarde de agradecimiento a la parroquia venteña, se fue a recibirlo a la puerta de chiqueros. Al salir el toro lo hizo andando creando un clima de pánico en los tendidos ya que el torero no se amilanó y aguantó el parón de su enemigo clavado de rodillas en la arena. El toro acudió al engaño andando y el torero pudo librarlo milagrosamente. El juego que dio Sevillano en el caballo fue de manso. El matador tomó los rehiletes pero sin fortuna. En el último tercio el torero se mostró desconfiado y ante las embestidas inciertas de su enemigo hicieron que se acentuaran aún más las condiciones del toro. El sexto de nombre Chaparrito, lo recibió también a portagayola. El animal hizo una fea pelea en el caballo y el picador le tapó la salida. De nuevo el maestro tomó los palos y aunque estuvo algo más aseado que con el tercero, no llegó a convencer a los tendidos exigentes, ya que le costó cuadrar en la cara de su enemigo. Comenzó la faena de muleta citando desde los medios con el toro entablerado en el seis. Este hecho sorprendió, ya que el animal le había costado mucho acudir al los cites en el tercio de banderillas. Su faena consistió en unas tandas de derechazos que no llegaron a los tendidos ya que el animal no reunía condiciones para ello. El torero trató de justificarse pero no encontró la respuesta en su enemigo. 

©Pepeíllo

sábado, 5 de octubre de 2019

Feria de Otoño 2019

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo 

Corrida de toros 

“Puerta Grande a la constancia” 

Ganadería 

Se lidiaron 6 toros de Distintas ganaderías, 1º de Alcurrucén. Mal presentado, manso y descastado 2º de Parladé. Mansote y soso en la muleta. 3º de Adolfo Martín. Manso encastado con dificultades en la muleta. 4º y 6º de Victoriano del Rio. En cuanto a presentación al 4º le salvo la cara. En su juego no se le vio en el caballo y noble por el pitón izquierdo con algo de casta. 5º de Domingo Hernández. Se dejó pegar en el caballo y en la muleta mostró nobleza. 6º no se empleó en el caballo y en el último tercio no se cansó de embestir con nobleza. El 4º, 5º y 6º fueron aplaudidos en el arrastre 

Terna
  • Antonio Ferrera como único espada: De blanco y oro. En el primero, pinchazo hondo saliéndose de la suerte, al final el animal se echó. Silencio. En el segundo, pinchazo recibiendo, pinchazo sin soltar y estocada atravesada y algo delantera en la suerte natural y dos descabellos. Aplausos. En el tercero, pinchazo en la suerte natural y estocada en la suerte contraria. Silencio. En el cuarto estocada delantera y atravesada ejecutada en la suerte de recibir, dos descabellos, aviso y tres descabellos para despenar a su enemigo. Saludos desde el tercio. En el quinto estocada en la suerte contraria. Oreja con protestas. En el sexto pinchazo hondo en la suerte natural y dos descabellos. Oreja generosa del presidente. Salió por La Puerta Grande 
Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito. 

Concedió un trofeo en el sexto entiendo que como premio a su entrega durante toda la tarde, pero no porque la faena fuera merecedora de tal distinción. Todo lo demás transcurrió con normalidad. 

Cuadrillas y otros. 

En tarde calurosa se celebró el 5º festejo de la Feria de Otoño, donde la plaza registró casi un lleno. 

Antonio Ferrera recibió dos ovaciones, la primera al aparecer en el ruedo en solitario, y la segunda al finalizar el paseíllo. Ambas fueron muy emotivas donde pudo comprobarse un público generoso con la valentía del torero a encerrarse en solitario en Madrid, con lo que supone este hecho para la carrera de un torero. 

Metidos en faena, en el tercero se desmonteraron Javier Valdeoro y Fernando Sánchez, en el tercio de banderillas. En el sexto volvió a desmonterarse Fernando Sánchez. En este toro y durante la lidia fue arrollado Javier Valdeoro sin consecuencias. 

En el segundo de la tarde la labor del picador Manuel Cid, motivó que fuera despedido con aplausos cuando se retiraba del ruedo. 

Comentarios

La tarde transcurría con detalles toreros del matador Ibicenco. El primero de la corrida se fue al desolladero con la vitola de manso y descastado que no dio al matador oportunidad de lucimiento. 

El segundo de Parladé no transmitió nada a los tendidos, pero el torero comenzó la faena con dos desmayados de cartel, dibujando dos redondos con la naturalidad por testigo, continuando su labor sacándole al animal lo que no tenía, pero falló a espadas. En el tercero y ante un “adolfomartín”, el torero estuvo muy digno, pero las condiciones de su enemigo le obligaron a machetearlo, y otra vez la espada en esta ocasión le regaló un silencio. Al cuarto consiguió sacarlo a los medios y allí le sacó un muletazo muy templado. En la segunda tanda por el pitón derecho no consiguió acoplarse ya que el animal acudía algo rebrincado. Al natural consiguió naturales templados ante un animal de bondadosa embestida. Continuó por el pitón bueno del toro consiguiendo levantar los olés de los tendidos, pero de nuevo la espada fue su martirio. 

El torero no defraudada a los presentes, pero tampoco llegaba el triunfo esperado Fue en el quinto y en sexto donde se conjugó la disposición del torero durante toda la tarde y la faena a estos dos enemigos que aunque no fueron indiscutibles, si colaboró un público entregado ya que cualquier detalle del torero era oleado incluso en momentos de poca calidad artística. Otro de los valores que tuvo el matador fue la paciencia. Con el quinto el ibicenco tuvo la virtud de sacarle a su enemigo lo que no tenía El animal al segundo muletazo perdió las manos y cuando lo intentó en redondos el toro le protestó por ese pitón. El coleta sin arrugarse se echó la muleta a la izquierda y a pesar que el animal se quedaba corto, consiguió conectar con los espectadores que supo agradecer la entrega del torero. Cuando volvió al pitón derecho consiguió algunos muletazos templados. Unos adornos como remate de faena provocaron en los tendidos el delirio triunfalista que hizo que su labor fuera premiada con un trofeo. 

El sexto fue el toro de la corrida. El matador comenzó jugándosela y recibió a su enemigo en los medios frente al portón de toriles. El animal a pesar de no emplearse en el caballo, en el último tercio fue un torrente embistiendo. Ferrera lo tenía todo a favor y con poco que luciera su toreo tenía la Puerta Grande asegurada. Después de desmonterarse el torero de plata, Fernando Sánchez con las banderillas, el matador tuvo el detalle de coger los rehiletes y colocar un par al quiebro. Este hecho tuvo su origen al solicitarle el público que parease el maestro. La faena de muleta no fue para recordar, pero tuvo la habilidad de comenzarla recibiendo de hinojos a su enemigo y con ello comenzó a rugir la plaza. La siguiente tanda de redondos aunque fueron de medios muletazos, valió para que un público entregado llevara en volandas al torero hasta conseguir el segundo trofeo que le permitió abandonar el albero a hombros por La Puerta Grande. 

Nada que objetar al hecho ya que la tarde estuvo preñada de detalles que el torero fue poco a poco sembrando en el albero con su entrega y su disposición en los quites y la atención que tuvo en todo momento durante la lidia y que al final supo recoger su fruto, con una virtud, su honradez.. 

©Pepeíllo.

viernes, 4 de octubre de 2019

Feria de Otoño 2019

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo 

Corrida de toros 

“El sentimiento de una afición” 

Ganadería 

Se lidiaron 6 toros de Fuente Ymbro, encaste Juan Pedro Domecq en la línea de Jandilla. Mansos, descastados y blandos. Cualquier derrotista apuntaría a una limpieza de las fincas donde pasta esta prolifera ganadería. Cuatro de sus toros fueron pitados en el arrastre ya que no aportaron nada a la tarde taurina. El segundo se lastimo la mano derecha y tuvo que ser sustituido por un sobrero de Manuel Blázquez, procedente de Núñez del Cubillo, que solo aportó mansedumbre y blandura a la ya penosa tarde ganadera. 

Terna
  • Manuel Jesús, El Cid: De lila y oro. En el primero, estocada caída. El toro tarda en doblar. Silencio. .Estocada en el toro de su despedida. Vuelta al ruedo. 
  • Emilio de Justo: De tabaco y oro. Pinchazo sin soltar, pinchazo hondo que escupe y estocada trasera. Aviso. El puntillero no estuvo afortunado y levantó al toro en sus múltiples intentos al despenarlo. Silencio. En el quinto estocada caída y descabello. Aplausos y saludos desde el tercio. 
  • Ginés Marín: De coral y oro. En el tercero, dos pinchazos y media estocada en la suerte natural. Silencio. En el sexto, pinchazo y estocada baja. Silencio. 
Presidente: D. Víctor Oliver Rodríguez. 

Sin problemas en sus funciones. Devolvió el segundo ya que al salir al ruedo se lastimó la mano derecha quedando inutilizado para la lidia. Fue una verdadera pena ver a un animal tumbado en la arena en su lucha por ponerse en pie para continua en la lucha para la cual había sido criado. 

Cuadrillas y otros. 

Con el veranillo de San Miguel aún presente y con tres cuartos de aforo, se celebró el cuarto festejo de la Feria de Otoño, donde El Cid fue el protagonista por su despedida. Fue tarde de brindis. El Cid brindó sus dos toros al respetable, y los dos matadores brindaron sus dos últimos toros de sus lotes al torero de Salteras

De los toreros de plata destacar el tercio de banderillas del cuarto donde destacaron, Lipi y Rafael Limón. En el capítulo del olvido, el tercio de banderillas del sexto, donde Antonio Manuel Punta y Manuel Izquierdo dieron un recital donde el olvido deberá ser el principal protagonista, y recordando una frase típica: Encima cobrarán por su labor. 

Los picadores en su línea, Picando trasero y tapándole la salida a sus enemigos sin dar muestras de mansedumbre pregonada, pero está visto que nadie les hace ver a este colectivo la belleza de esta suerte, que puede ejecutarse mal, indudablemente, pero picar trasero y taparle la salida a los animales por sistema…. Eso es no tener afición. 

Comentarios

A muchos espectadores ocasionales les costaría comprender lo que ocurrió en la plaza al finalizar el festejo. Un grupo de aficionados se tiró al ruedo y encumbró al D. Manuel Jesús, El Cid, a la altura de sus hombros, ya que no podían auparlo más y lo sacaron en bomborombillos por la puerta de cuadrillas. La Puerta Grande estaba negada para el torero ya que como están establecidas las normas hubiera sido un sacrilegio y más como está el horno de las envidias y de los periodistas sofocados en encumbrar a toreros vulgares que al no encontrar el arte que los encumbre, tienen que bajar al lodo del insulto contra los aficionados como viles gacetilleros que después de los festejos recogían el sobre en el hotel donde se hospedaba el torero. 

Decía que El Cid no podía salir por La Puerta Grande, ya que su labor no pasó de la voluntad que puso ante el lote deslucido que le tocó en suerte. Pero eso no evitó que muchos aficionados llevados por su sentimiento llevaran en volandas a su torero, un torero de Madrid, porque a pesar de perder muchas Puertas Grandes por la espada siempre dio la cara cuando se anunció en esta plaza y algunos de estos aficionados, los que no sienten reparo en exigir a las figuras de cartón piedra, tuvieron que echar una lagrimita porque se despedía un torero, un torero que como persona, tuvo sus luces y sus sombras. 

Fueron testigos de este especial y espontáneo comportamiento de los aficionados madrileños, Emilio de Justo y Ginés Marín. Ambos matadores vieron también sesgadas sus esperanzas al encontrarse en sus lotes a un ganado que nada les ofreció, pero hubo sus matices en lo ofrecido por estos toreros. A Emilio de Justo se le vio con disposición, mostrando algunas maneras en la concepción de su toreo, ejecutando un pase de pecho al principio de faena de su primer enemigo, que quedó grabado en la retina de los presentes, continuando con una disponibilidad para que nadie se sintiera engañado por un falso toreo. En el quinto, De Justo se encontró con otro enemigo que no colaboró con la pretensión de agradar del torero cacereño. 

Ginés Marín por su parte, mostró el toreo mecánico que lleva practicando gran parte de esta temporada. En el tercero no encontró en su enemigo las garantías que le hiciera sentirse a gusto y desplegó un conjunto de ventajas a través de un toreo despegado y vulgar a pesar que el animal no presentó en ningún momento signos de peligro. En el sexto y en la interpretación de un libreto de toreo amanerado que extrajo de su muleta, volvió a mostrar un toreo mecánico y simplón que nadie podría creer que nacía de los vuelos de los engaños del que en otra temporada encandiló a los aficionados. 

©Pepeíllo.

domingo, 29 de septiembre de 2019

Feria de Otoño 2019

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo 

Corrida de toros 

Decepción ganadera”

Ganaderías

Se lidiaron 2 toros de Juan Pedro Domecq, 1ºy 4º, 2 de Núñez del Cubillo, 2º y 5º y otros 2 de Victoriano del Río, 3º y 6º. En líneas generales mansos, descastados de mal juego en el caballo, pastueños en la muleta, feos de hechuras y justos de trapío. El sexto fue devuelto a los corrales y en su lugar se lidió un sobrero de José Vázquez, que dio un recital de mansedumbre que sonrojaría al ganadero. Varios de ellos fueron pitados en el arrastre. El quinto de Núñez del Cubillo, al no ser picado dio un juego excepcional en la muleta. 

Terna:
  • Miguel Ángel Perera: De malva y oro. En el primero, estocada caída ejecutada en dos tiempos. Silencio. En el tercero pinchazo, aviso, estocada y descabello. Silencio. En el quinto pinchazo, metisaca y cuando intentaba entrar de nuevo a matar el toro se marchó a tablas y se echó. Vuelta al ruedo.
  • Paco Ureña: De barquillo y oro. En el segundo estocada. Oreja. .En el cuarto estocada delantera. El toro tardó en caer. Silencio. En el sexto bis, estocada recibiendo. Aplausos.
Presidente: Rafael Ruiz de Medina Quevedo

Tardó demasiado tiempo en ver que el sexto toro no reunía condiciones para la lidia. Aparte de este detalle, no tuvo más problemas en su función. 

Cuadrillas y otros. 

El calor volvió a aparecer en la última tarde del primer ciclo otoñal. La plaza registró un lleno para ver el mano a mano entre Perera y Ureña

Los toreros de plata estuvieron a la altura de lo que se esperaba de ellos, algún atrevido comentó que Perera no se merecía la cuadrilla de profesionales que llevaba. Y así fue, en el primero destacó en la lidia Curro Javier, pero los que parearon sacaron a relucir su clase. José Chacón y Jesús Arruga. En el tercero se desmonteraron Javier Ambel y Jesús Arruga. En el quinto, y aunque Curro Javier tuvo que pasar en falso ante la acometida de su oponente, fue un tercio de banderillas muy interesante. 

Los picadores en su línea, solo destacar a Juan Francisco Peña en el segundo. En las entradas marcó arriba el castigo. 

Comentarios: 

Después de la faena al segundo de la tarde a cargo de Paco Ureña, los espectadores auguraban que algunos de los toreros conseguirían abrir La Puerta Grande. Pero no fue así. La tarde comenzó a decaer y fue en el quinto donde Perera a su manera de interpretar el toreo, consiguió encandilar a los espectadores con una faena llena de vistosidad al dejar ver al toro citándolo de largo. Hay que decir que el animal no fue picado, pero se vino arriba en banderillas y fue una máquina de embestir y de galopar sobre el albero venteño. Perera hizo lo que sabe hacer, pero ante lo que le ofreció el animal, debía haberle dado a su labor algo de hondura. El animal no se cansó de acudir al engaño del matador pacense y con tranco, con ello enardeció al público presente, pero falló a espadas y el animal después de un pinchazo y un metisaca en los bajos se mosquearía y se marchó a tablas, preguntándose: después de lo que le he ofrecido, me paga con esta moneda. En fin, el resultado fue una vuelta al ruedo a petición del respetable. 

Paco Ureña puso el listón muy alto en el segundo de la tarde con ese toreo que sale de su sentimiento y dio un recital de hondura con el toro Ricardito, al que consiguió cortarle una oreja. En el cuarto y ante un animal soso de Juan Pedro Domecq, el murciano se limitó a pasarlo por la tela roja como un pegapases de los estamos acostumbrados a ver, defraudando a los aficionados, porque a pesar que el toro no transmitía,, podía haberlo hecho bueno, pero no fue su toro ni su momento de inspiración. Con el sexto y ante un sobrero de José Vázquez, que solo mostró mansedumbre, se la tuvo que jugar con una faena pegado a las tablas, con el cual solo pudo poner voluntad profesional. 

Perera en su primero se limitó a pasarlo por la muleta con vulgaridad, hecho que nadie entendió, ya que a una figura hay que exigirle algo más que torear con una falta total de colocación y aprovechando los viajes de su oponente. Ese no ha sido nunca el camino de un torero consagrado como él. El tercero llegó apagado a la muleta y a pesar que mostró disposición, su labor no llegó a los tendidos. 

Hay algo que a las figuras les cuesta entender, no sé si por comodidad o por egoísmo o por ambos motivos. A esta plaza y a muchas otras hay que anunciarse con ganaderías exigentes y demostrar que son dignos de la confianza que los aficionados han puesto en ellos y como consecuencia se gastan su dinero en verlos torear, pero no dar pases. Si así lo hicieran, también ganarían dinero y ganarían el respeto de los espectadores, pero si a pesar de venir con estos toritos elegidos para las ocasiones, se ponen a pegar pases, alguien debería aclarar quien falla en este negocio, los toreros, los ganaderos, los empresarios o los espectadores que acudimos a los cosos a ver este tipo de esperpento. 

©Pepeíllo.

sábado, 28 de septiembre de 2019

Feria de Otoño

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo 

Corrida de toros 

“Soporífera tarde del Puerto… y de toreros” 

Ganadería 

Se lidiaron 5 toros de la ganadería del Puerto de San Lorenzo/ y uno de La Ventana del Puerto, lidiado en cuarto lugar, encaste Atanasio en la línea de Lisardo Sánchez y el cuarto de procedencia Jandilla. Mansos, descastados, y feos de hechuras. Algunos protestados por falta de trapío.. 

Terna: 
  • Daniel Luque: De canela y oro. En el primero, pinchazo hondo que vale. Saludos desde el tercio. Pinchazo y estocada Silencio. 
  • Juan Leal: De blanco y oro. En el segundo de la tarde, 4 pinchazos y varios descabellos, 2 avisos. Recibió una sonara bronca por mal uso del verduguillo. En el quinto estocada muy trasera. Silencio. 
  • Juan Ortega: De grana y oro. Hizo el paseíllo con el capote de Chicuelo. En el tercero, pinchazo tras aviso y bajonazo. Silencio. En el sexto pinchazo hondo y dos descabellos. Silencio. 
Presidente: D. José Magán Alonso. 

Sin problemas en sus funciones.. 

Cuadrillas y otros. 

Segundo festejo del abono otoñal donde el Sol volvió a brillar. Se registró un aforo de algo más de media entrada. 

En el primero de la tarde se desmonteraron Raúl Caricol y Jesús Arruga en el tercio de banderillas. 

Antonio Chacón merece un apartado especial dado que colocó un par por los adentros en el tercero jugándose la vida sin trampa no cartón, El toro hizo hilo con el torero y gracias a que encontró la tronera en la huida. Fue lo mejor de la tarde.. 

Comentarios: 

Muchos aficionados abandonaron el coso venteño con una duda existencial: el aburrimiento que tuvimos que sufrir los espectadores fue motivado por el ganado o por los toreros. Y como he manifestado en varias ocasiones, la próxima temporada tendremos a esta ganadería y al segundo hierro de la casa, La Ventana… en San Isidro y en otros festejos fuera de feria. En fin, sin comentarios. 

El ganado no ofreció ni un ápice de casta, solo muestras que llenarían de vergüenza a cualquier ganadero que se digne de serlo Toros intentando saltar la barrera buscando desesperadamente el camino de la dehesa, otros lo hacían barbeando y la mayoría rajándose en la pelea con los engaños, buscando el amparo de las tablas. Y como venganza de no conseguir el objetivo de regresar al campo, ofrecieron lo peor que llevaban en su sangre, la mansedumbre y el descastamiento. Pero es que los toreros tampoco aportaron nada a las pocas posibilidades que les dieron los toros, y tuvieron la osadía de ponerse pesados, como le pasó a Juan Leal en el segundo y a Juan Ortega en el tercero. No solo terminó con esto la parte de la crítica de los matadores, alguno se permitió el lujo de ofrecer en su labor una serie de ventajas impropias de toreros que están tratando de abrirse camino en esta profesión. El único del cartel que llegó rodado de contratos y experiencia fue Daniel Luque, pues tampoco ofreció a sus compañeros el muestrario de matador experimentado para que les sirviera de ejemplo. Solo al comienzo de faena del primero de la tarde dio una tanda de redondos sin descomponer la figura, augurando con ello las ilusiones de los presentes, pero todo derivo en un espejismo inaguantable, donde solo los cobardes trataron de aguantar el bochornoso espectáculo que se desarrolló sobre el albero venteño. Los valientes seguro que huyeron del bochorno buscando el amparo del fútbol Esto, no dio para más. 

©Pepeíllo

viernes, 27 de septiembre de 2019

Feria de Otoño

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo 

Corrida de novillos 

“Una muleta con futuro” 

Ganadería 

Se lidiaron 6 novillos de “Fuente Ymbro”, encaste Juan Pedro Domecq en la línea de Jandilla. Bien presentados, mansos en el caballo y nobles en la muleta excepto el sexto que sacó algo de casta. El cuarto fue un animal con querencias. El quinto fue aplaudido en el arrastre a pesar de mansear en el caballo. 

Terna: 
  • El Rafi: De verde manzana y oro. Estocada baja perdiendo la muleta. Silencio. En el cuarto estocada baja. Silencio 
  • Tomás Rufo: De verde hoja seca y oro Estocada tirándose detrás de la espada. Oreja. En el quinto estocada entrando a matar a ley. Oreja. Salió por la Puerta Grande. . 
  • Fernando Plaza: De malva y oro. Estocada tendida que escupe, media estocada tendía y descabello. Silencio. En el sexto estocada caída, 2 pinchazos, aviso y estocada que vale. Silencio. 
Presidente: D. Gonzalo J. de Villa Parro. 

En el quinto fue criticado por no conceder la segunda oreja a Tomás Rufo. A mi entender estuvo acertado, ya que las dos orejas deben concederse a una faena completa, donde incluye el toreo de capa y la lidia. 

Por lo demás ningún reparo a su actuación, salvo que el picador, Jean Nicola Bertoli debería ser propuesto para sanción por un mal gesto que hizo al público al criticarle su labor en el cuarto. 

Cuadrillas y otros. 

En tarde de temperatura agradable, el coso venteño registró algo más de media entrada en el primer festejo de la Feria de Otoño. En el quinto se tuvieron que desmonterar los toreros de plata, Rafael González y Fernando Sánchez, por su labor en el tercio de banderillas. Por su parte Rafael González destacó en la brega del segundo. 

Sergio Aguilar se lució en el sexto con los garapullos y destacar también la voluntad de Morenito de Arlés en el tercio de banderillas del cuarto. 

Los picadores en su línea, mal en general, salvo el quinto que estuvo aseado. 

Comentarios: 

Al final los aficionados comentaban la faena de muleta que el torero Tomás Rufo llevó a cabo en la lidia de sus dos novillos. Es una esperanza casi hecha realidad. 

Con su primero, de nombre Soplón, no consiguió lucirse con el capote. Con la muleta mostró sus credenciales, lo recibió con unos estatuarios, continuando con unas tandas de naturales templando la embestida del noble animal Basó toda la faena con la mano izquierda ya que con la derecha no se encontró a gusto. Lógicamente es un novillero, pero mostró maneras que a muchos del escalafón superior les gustaría mostrar de vez en cuando, si es que se acuerdan de torear. Su segundo, de nombre Hechizo, a pesar de mansear en el caballo, le puso en bandeja la segunda oreja que necesitaba para salir por La Puerta Grande. El torero no lo desaprovecho y tiró de repertorio novilleril, pero manejando la franela con hondura, llegando a secar las gargantas de los presentes con sus espontáneos olés. Todos los muletazos tenían una carga de emoción, hasta los pases de pecho los realizó de pitón a rabo, sin esconder bajo la muleta ninguna verdad. Los remates finales colmaron la satisfacción de un público entregado a un novillero, que con sus luces y sus sombras, consiguió que sus dos faenas llegaran a las retinas de sus mayores para recordarles cual su interpretación del este hermoso arte. El único pero, se pasó de faena. 

Sus compañeros no tuvieron la misma suerte. El francés, El Rafi, que hizo su presentación en Las Ventas, recibió a Tramposo, que desde que apareció en el ruedo su deseo era volver a la dehesa. Su comportamiento fue noble y con embestida pastueña, pero el matador no encontró en su muleta nada destacable que interesara a los tendidos, ofreciendo el pico por delante. Solo consiguió tres derechazos que levantaron un poco la ilusión de algunos espectadores, pero rápido cayeron en el sopor de una faena insulsa y sin ningún contenido. En el cuarto de nombre Zalgardo, lo recibió de muleta desde el anillo y tuvo la virtud de mantenerlo en estos terrenos, ya que el novillo tenía querencias hacía las tablas. Pero salvo este detalle, toda su faena se diluyó entre trapazos. 

Fernando Plaza recibió a su primero de nombre Ojinegro, con una falta de entrega en el capote. Después del brindis al respetable, lo recibió de muleta con unos pases llamados del telón, rematados con un bonito remate sometiendo a su enemigo por bajo. Al natural el novillo se quedaba corto y el torero no encontró la manera de alargarle el viaje para que su labor se fundiera con el buscado lucimiento. Con el sexto, de nombre Jipio, se encontró con el único novillo que sacó algo de casta y a punto estuvo de ocasionarle un disgusto. Acudió al engaño con poca claridad, pero el torero no encontró el mando necesario, cayendo en la vulgaridad de los trapazos. Al final tiró de manual tremendista, con bernardinas que no venían a cuento. 

©Pepeíllo.

domingo, 1 de septiembre de 2019

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo 

Corrida de novillos 

“Enhorabuena ganadero” 

Ganadería 

Se lidiaron 6 novillos de “Los Maños”, encaste Santa Coloma en las líneas de Pablo Mayoral Benito y Bucaré, procedencia Javier Buendía. Bien presentados, con juego variado, donde predominó la casta y en alguno la bravura junto a la nobleza. El 2º, 5º y 6º, fueron aplaudidos de salida y el 2º y 3º en el arrastre. 

Terna: 
  • José Cabrera: De azul pavo y oro. .Presentación en esta plaza. 3 pinchazos, el cuarto, pinchazo hondo que vale. Silencio. Pinchazo saliéndose de la suerte, el novillo se echa dos veces aburrido. Silencio. 
  • Jorge Isiegas: De verde y oro. Pinchazo hondo perpendicular, aviso y descabello. Saludos desde el tercio. Pinchazo, aviso, vuelve a pinchar y estocada que vale. Saludos por su cuenta. 
  • Daniel Barbero: De azul pavo y oro. Presentación en esta plaza. 5 pinchazos, dos avisos y 3 descabellos. Saludos por su cuenta. En el sexto dos pinchazos y estocada tendida y caída y aviso. Silencio.
Presidente: D. Gonzalo J. de Villa Parro. 

Sin problemas apreciables en sus funciones 

Cuadrillas y otros. 

En tarde de temperatura agradable, el coso venteño registró un tercio de aforo. En el tercero de la tarde se tuvo que desmonterar el torero de plata, Javier Cerrato. Estuvo muy valiente en el tercio de banderillas ante las acometidas del encastado animal. En este novillo destacó en la lidia Jesús del Monte. 

Al final del festejo una voz anónima, o no, del tendido gritó: “Ganadero, así se viene a Madrid”. A la finalización, el mayoral ante los aplausos del respetable se vio en la obligación de corresponder con un saludo. 

Comentarios: 

Salvo el primero de la tarde de nombre Aviador, que puso en dificultades la labor de muleta de José Cabrera, los demás brindaron una buena tarde de toros a los aficionados. A pesar de la luz que aportó l juego de los astados, hubo sus sombras. Las sombras más opacas las ofrecieron los del castoreño que no estuvieron a la altura que requería el ganado, y lo que podía haber sido una reivindicación de la suerte de varas, la convirtieron en la desvergüenza de la fiesta, con un desconocimiento total de su profesión. Otra nota oscura la ofrecieron los toreros en el manejo de los aceros, donde alguno de ellos llegó a perder algún reconocimiento del público asistente. 

José Cabrera pareó a sus dos enemigos y no estuvo afortunado, aunque en el segundo trató de enmendar la plana. En su primero, que abría plaza y de nombre Aviador, le apretó de salida y el torero lo tuvo que sacar a los medios con soltura, Con la pañosa en la mano, el novillo le ofreció las dificultades que tiene la mansedumbre unida con la casta, ya que sabía que detrás del trapo rojo se escondía algo que no lograba alcanzar. El matador algo desconfiado se limitó a pasarlo en redondos y al natural pero sin llegar a acoplarse. El cuarto, segundo de su lote y de nombre Secretario, recibió un tratamiento impropio del picador de turno. En venganza lo llevó en volandas hasta las tablas en un alarde de bravura y nobleza como si de un muñeco de trapo se tratara, indicándole con ello al piquero que no volviera a montarse más en un caballo. En el último tercio el matador no encontró en su muleta el dominio que necesitaba para ganarle la partida a un enemigo encastado pero que embestía con nobleza, facultad que se fue apagando según transcurría la lidia, llegando a mostrar signos de brusquedad. Como dije, es lo que tiene la casta. 

En segundo lugar salió Cupletero, cárdeno de capa, que fue aplaudido cuando apareció en el albero. Jorge Isiegas lo recibió de capote con gusto, rematando su labor con dos medias que fijaron la atención de los presentes. Su juego en el caballo fue de manso encastado, empujando con fijeza pero saliendo suelto. En el último tercio mostró una sosa embestida aderezada con nobleza. El matador no encontró el punto en su labor, mostrando maneras en el manejo del engaño, consiguiendo unas tandas templadas pero embadurnadas por falta de colocación, restándole calidad a su muletazos. Su segundo enemigo apareció en el ruedo con muchos pies, levantando los aplausos del respetable. En la primera entrada al caballo perdió las manos y los aplausos de salida se volvieron en protestas. Como a sus hermanos de camada, el piquero lo recibió con una inoperancia absoluta, tapando por completo el juego del novillo en el caballo. En la muleta mostró nobleza, metiendo la cabeza con claridad aunque con poco recorrido y saliendo del engaño sin fijeza, limitado por la escasez de fuerza. Al natural las condiciones de su enemigo no le permitieron tampoco el lucimiento. 

En tercer lugar salió Saltacancelas, permitiendo que Daniel Barbero se luciera con el capote. En el caballo acudió de largo pero de nada le sirvió, el piquero lo recibió de malas maneras, marrando en ambas entradas, restándole de nuevo la vistosidad a esta hermosa suerte. El tercio de banderillas fue emocionante, ya que el animal perseguía a los toreros de plata hasta que tomaban el olivo, llevando con ello la emoción de la casta a los tendidos. Con la muleta el torero se dobló por bajo con buenas maneras y con un enemigo que mostraba codicia en la pelea. Daniel Barbero aguantó el envite con tres tandas de redondos templadas y con mando, que lo único que le faltó fue cargar la suerte. Con la mano izquierda ofreció dos naturales hondos y templados que llegaron a los tendidos, ante un enemigo que no se cansaba de embestir. El joven torero debía haber aprovechado más el pitón izquierdo. Con el acero dio un sainete recibiendo dos avisos. El sexto, de nombre Embajador, no se entregó en la pelea que le presentó el torero con la capa. En el caballo cumplió empujado con fijeza pero fue castigado trasero. En la faena de muleta Daniel Barbero trató de fijarlo por bajo y el burel le presentó algunas complicaciones y aunque el torero no le perdió la cara en ningún momento, terminó haciéndose dueño de la pelea. Insisto, es lo que tiene la casta con algo de picante. 

Lo dicho, “Enhorabuena ganadero. 

©Pepeíllo.