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lunes, 6 de junio de 2016

5 de junio de 2016: La belleza de la suerte de varas


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros.

Última corrida del ciclo de San Isidro.

Ganadería

6 Toros de D. Eduardo Miura. Encaste propio. Decepcionó el ganado de Miura. Muy desigual de presentación. Mansa y el primero fue devuelto a los corrales siendo sustituido por un sobrero de Valdefresno

Terna:

  • Rafaelillo: De obispo y oro. Tres pinchazos y estocada desprendida. Saludos desde los medios. Estocada y descabello. Silencio. 
  • Javier Castaño: De obispo y oro. Tres pinchazos, el último, al arrancarse el toro fue al encuentro, y cinco descabellos. En uno de ellos casi le engancha el miura. Silencio. Estocada casi entera que el toro cae rodao. Saludos desde los medios.
  • Pérez Mota: De rojo pasión. Bajonazo descarado. Silencio Sartenazo. Silencio. 

Presidente: D. Jesús María Gómez Martín. 

Envió a los corrales al primero de la tarde, permitió la colocación de un cuarto par a cago de Fernando Sánchez y en el sexto permitió que el toro acudiera tres veces al caballo. El sobrero de Valdefresno fue protestado pero el presidente hizo caso omiso, primero al comportamiento del animal y después a las protestas.

Suerte de varas

  1. Tabernero. 605 Kg: Negro listón, meano, bragado corrido. En la primera vara hizo una buena pelea y en la segunda el piquero se limitó a sujetarlo. Manso encastado con un pitón izquierdo de cortijo.
  2. Escribano. 622 Kg. Cárdeno salpicado. En la primera vara el animal se defendió y en la segunda se repuchó. Manso y descastado. 
  3. Tahonero. 545 Kg: Cárdeno, bragado meano corrido y axiblanco. En la primera entrada al caballo el piquero se limitó a sujetarlo y en la segunda se arrancó de largo y el piquero no lo castigó. Manso con casta que desarrolló sentido debido a la mala lidia recibida.
  4. Cordobán. 560 Kg: Negro bragado meano y axiblanco. En la primer vara empujó sin clase y en la segunda se dejó pegar. Descastado y blando
  5. Rivereño. 568 Kg: Negro listón, bragado meano, axiblanco. En la primera de dejó pegar y el piquero le tapó la salida y en la segunda ni se empleó ni fue castigado. Manso que se vino arriba en banderillas y se rajó en la muleta.
  6. Ojeador. 647 Kg Negro entrepelado, bragado meano corrido y axiblanco. Acudió al caballo tres veces, en la primera el piquero rectificó el castigo y en la segunda y tercera el toro acudió de largo y el picador midió el castigo. Encastado, pero en la muleta dio poco juego.

Cuadrillas y otros:

Después de concluir el paseíllo los espectadores le dedicaron una cariñosa ovación a Javier Castaño, el torero reaparecía en este coso después de superar una penosa enfermedad. 

Los toros de Zahariche llenaron la plaza. No cabía ni un alma. Los toreros brindaron sus primeros toros al Rey Emérito presente, como es habitual, en la meseta de toriles. 

El picador Francisco Vallejo abandonó el albero entre aplausos por su labor en el sexto, donde el torero dejó ver al toro y el picador estuvo a la altura de su enemigo, citándolo con el animal colocado en los medios, midiendo el castigo y marcando la puya en el morrillo. Ya era hora que un torero dejase ver al toro y lo colocara de largo para poder comprobar su comportamiento y la belleza de esta suerte.

Fernando Sánchez se tuvo que desmonterar en el quinto al parear a su enemigo con entrega, valor y profesionalidad. Al no quedar conforme con el par colocado, ya que le faltó ganarle la cara al toro en el embroque, solicitó la colocación de un segundo y estuvo realmente bien. Ya el en segundo toro había demostrado la disposición de un profesional en la colocación de un par. Dejándose ver, caminando lentamente hacía su enemigo y dándole todas las ventajas al toro. Así hizo la suerte y el respetable se lo agradeció con una sonora ovación.

Comentarios:

Tuvo que salir Ojeador en sexto lugar, ejemplar de la ganadería de Miura y que cerraba la feria, para que los aficionados pudieran disfrutar de la suerte de vara, esto unido a que un presidente no cambiara el tercio al segundo puyazo. Tres veces acudió el toro al montado, puesto de largo y arrancándose con tranco. Tuvo que ser un torero modesto, de los que en su palmarés suman una o dos corridas al año y que su apoderado con habilidad en los despachos, lograra meterlo en San Isidro, eso sí, con ganado que las figuras, que matan toros desmochados, solo su nombre les debe causar pavor. El animal dio espectáculo y el picador estuvo a la altura de lo que podía exigirse. 

Con este toro y con los rehiletes, tuvo que desmonterarse el torero de plata, Raúl Ruiz, al colocar dos pares, sobre todo el tercero, ya que el primero quedó un poco trasero, que hizo rugir los tendidos. Pero la felicidad dura muy poco en casa del pobre, y cuando el toro llegó a la muleta ya había ofrecido todo lo que tenía y el torero se encontró con un animal, que se quedaba corto por ambos pitones, y según transcurría la faena terminó por no tragarse ningún muletazo. En el tercero Pérez Mota no encontró en su muleta el temple y el aguante para soportar las acometidas de su enemigo, un animal que debido a la mala lidia había desarrollado sentido. El inicio fue prometedor, se arrancó de largo pero el torero no asentó las zapatillas en la arena, notándosele la falta de paseíllos para hacer frente a un animal de esas condiciones, pero tuvo la dignidad de anunciarse en los carteles con esta divisa de negra leyenda. 

La tarde no comenzó bien, ya que el primero, un animal feas hechuras e impropio para esta plaza, fue devuelto a los corrales por inválido, se corrió turno y en su lugar salió el cuarto. Con él, Rafaelillo casi encontró la horma de su toreo, ese que necesita el toro encastado para transmitir la emoción a los tendidos. El animal metía la cabeza con claridad por el pitón izquierdo y el torero estuvo muy digno con él, pero a su faena le faltó ese punto de continuidad, sobretodo en el toreo al natural. A muletazos sin descomponer la figura ofrecía otros faltos de remate. Finalizó la faena citando con la izquierda de frente, con ese empaque que caracteriza al torero murciano. El cuarto, fue un sobrero de Valdefresno, un autentico zambombo que llenaría de vergüenza a cualquier ganadero vender ese animal y al empresario comprarlo, para después lidiarlo en la mal llamada primera plaza del mundo. El animal no se entregó en la pelea, y en cuanto lo sometía el burel, perdía las manos. Eso unido a que Rafaelillo no necesita inventarse toros, la dignidad de su muleta encaja perfectamente con toros que exigen el carnet de torero a quienes tienen la honradez de ponerse delante de ellos, y aunque su franela no respondió a las exigencias de su enemigo, tampoco trampeó la faena para llenar de vulgaridad el albero venteño. 

El primero de Javier Castaño fue un manso y descastado Miura, un animal que llegó a la muleta sin un pase, tanto en redondos como al natural y cuando acudía lo hacía con la cara alta.. La voluntad del torero lo mantuvo en el ruedo intentando sacarle algún muletazo, pero el burel fue ruin en exceso. Su segundo dio la impresión de haberse venido arriba en banderillas pero cuando llegó a la muleta mostró una indisponibilidad manifiesta por el pitón derecho y por el izquierdo le encontró el gusto de rebañar, negándole al torero cualquier posibilidad de lucimiento. Esperamos que otro momento sea el adecuado, torero. 



©Pepeíllo

sábado, 4 de junio de 2016

3 de junio de 2016: La terna no dio la talla

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros

Ganadería

6 Toros de Victorino Martín, procedencia Albaserrada. En el tipo y pareja. De variado juego, salieron toros que se dejaron torear y otros como el primero que vendió cara su muerte. Algunos mostraron mansedumbre y en línea general encastados. Otros desarrollaron sentido y nobleza. En el caballo en general se emplearon. El tercero y quinto fueron aplaudidos en el arrastre.

Terna:
  • Uceda Leal: De verde botella. Estocada caída que vale. Bronca. Estocada baja y descabello. Silencio.
  • Miguel Abellán: De blanco y oro. Dos pinchazos, estocada trasera y descabello. Silencio. Tres pinchazos y descabello. Silencio.
  • El Cid: De verde seco. Estocada baja que vale. Saludos desde el tercio. Estocada desprendida. Silencio. 

Presidente: D. Justo Polo Ramos. 

En el segundo toro se le dedico una sonora bronca al cambiar el tercio cuando el animal solo tenía colocados solo tres palos. 

Suerte de varas

  1. Bolsico. 541 Kg: Cárdeno bragado El animal recibió un excesivo castigo en el caballo y el torero lo permitió. En la primera vara empujó y fue castigado trasero. En la segunda entró suelto y el piquero le arreó de nuevo tapándole la salida. Manso encastado
  2. Venenoso. 548 Kg. Cárdeno. En la primera vara fue picado trasero y salió suelto. En la segunda entrada le arreó el piquero, pero no se entregó en la pelea, repuchándose. Manso encastado, que llegó con sentid a la muleta. 
  3. Garrochista. 556 Kg: Cárdeno. El picador se agarró arriba y el toro empujó con fijeza, pero le tapó la salida sin necesidad. En la segunda vara lo dejó de largo y el toro se arrancó de nuevo, el picador midió el castigo. Buen toro en el caballo y noble en la muleta. 
  4. Vengativo. 505 Kg: Cárdeno Bragado. En la primera entrada al montado no se entregó en la pelea y en la segunda se limitó a cumplir- Soso y noble que el torero desperdició en la muleta.
  5. Alevín. 504 Kg: Cárdeno. En las dos entradas al caballo se dejó pegar empujando en el peto. El animal cumplió en varas y estuvo por encima del torero. 
  6. Jaqueca. 508 Kg Cárdeno. En la primera vara se empleó pero el picador se limitó a sujetarlo. En la segunda vara midió el castigo. Manseó en el caballo y en la muleta el torero no lo entendió.

Cuadrillas y otros:

En tarde agradable el coso registró un lleno, colocándose cartel de “No hay Billetes”. El ganado de Victorino Martín sigue atrayendo mucho público a la plaza. 
Tras el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del torero mexicano, -El Pana, fallecido recientemente. Ninguno de los tres espadas le brindó un toro. 
El Cid brindó su primer toro al ganadero, Victorino Martín Andrés, al cual se le había colocado por la mañana una placa conmemorativa a la entrada de La Puerta Grande. En el tercero destacó en la brega el torero de plata. Alcalareño, de la cuadrilla de El Cid.

Comentarios:

La tarde de los toros de Moreno Silva, hubo quien comentó que el juego que dio el ganado era más propio del siglo XIX, que de esta época. Ayer, el primero que le tocó a Uceda Leal fue un toro complicado y que desarrolló sentido durante la mala lidia que le habían dado, y el torero recogió en la muleta lo que había sembrado. Se dobló con su enemigo y el aficionado pudo comprobar que el toro no tenía un pase. Pero fue curioso el comportamiento del público, Al tomar el acero después de quitarle las moscas de la cara, el espectador generoso le regaló una sonora bronca de las hacen época. Muchos aficionados se preguntarían, porque no protestaron cuando permitió machacar al animal en el caballo y su cuadrilla le dio una lidia malísima. Dicho comportamiento del público viene impuesto por las modas. Hoy no se explica que un torero no esté los diez minutos en la cara del toro, y si incluimos avisos, más, aunque solo ofrezca trapazos y faenas ventajistas, y la brevedad en las faenas está mal vista. Su segundo fue de otra condición, metió la cabeza con nobleza en la pañosa pero el torero no vino con la disposición que merecía el evento. Estuvo en la pala del pitón durante toda la faena y con una desconfianza impropia de un torero que se jugaba el siguiente contrato en esta corrida.

El primero de Miguel Abellán se fue parando según transcurría la faena y midiendo las embestidas. Toreando al natural se descubrió el torero y su enemigo lo puso en apuros. De esta manera el toro fue distinguiendo donde estaba el torero y la muleta y el animal terminó imponiendo la ley del más fuerte, ya que matador no fue capaz de mandar. Su segundo estuvo por encima del torero, que solo consiguió unos muletazos templados toreando con la derecha. Por ese pitón el toro se comía la muleta y el espada tuvo la dignidad de aguantar la acometividad de su enemigo, pero le faltó mando para haber redondeado una faena. Toro tuvo para ello. A pesar de su voluntad, el toro se fue sin torear. Una pena torero. 

El Cid en su primero dio la impresión de haber recuperado el estado de gracia que le encumbró a los primeros puestos el escalafón años ha, pero a su voluntad le añadió unos tintes de pico y al hilo del pitón que enturbiaron en gran medida la faena. Consiguió algún muletazo de calidad, pero de este torero hay que esperar más, sobre todo porque tuvo enfrente a un enemigo noble aunque le faltó algo de codicia. En su segundo basó la faena al natural, pero el toro tuvo mucho que torear y el torero no estuvo a la altura para sacar de él todo lo que le ofreció. Por el pitón derecho el toro mostró algunas complicaciones y no le permitió al torero colocarse en la oreja. La afición espera que este torero de poderosa mano izquierda, recupere el sitio que perdió y muestre de nuevo a los aficionados sus ganas de hacer. Pero que no lo demora mucho, los años no pasan en balde. 


©Pepeíllo

viernes, 3 de junio de 2016

2 de junio de 2016:Decepcionaron los Cuadris


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros

Ganadería

6 Toros de Hijos de D. Celestino Cuadri. Encaste propio. Mansos. Blandos y salvo el cuarto, en general descastados y nobles.

Terna:

  • Luis Miguel Encabo: De salmón y oro. Pinchazo hondo, aviso y ocho descabellos. Silencio benevolente. Tres pinchazos, el primero en el brazuelo. Aviso y 10 descabellos. Bronca.
  • Fernando Robleño: De blanco y plata. Bajonazo que lo fulmina. Silencio. Dos pinchazos y estocada que vale. Silencio. 
  • Rubén Pinar: De grana y oro. Estocada trasera habilidosa. Saludos desde el tercio. Estocada casi entera Aviso. Silencio.

Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito. 

Se limitó a cumplir el reglamento. 

Suerte de varas: 

  1. Desconfío. 554 Kg: Negro listón. Se repucho ante el castigo y blandeó. En la segunda vara lo puso de largo, pero tuvo que cerrarlo al no acudir al caballo. Manso, blando y descastado 
  2. Sembrador. 523 Kg. Negro. En la primera vara se dejó pegar, le tapó la salida y el animal terminó defendiéndose. En la segunda lo pusieron de largo pero tardeó en acudir al caballo. Manso y descastado, que se dejó torear.
  3. Berraquito. 568 Kg: Negro listón. En la primera entrada al caballo el picador le arreó la badana tapándole la salida y el animal aguantó el envite. En la segunda marcó el castigo. Soso y con excesiva nobleza. 
  4. Astrólogo. 596 Kg: Negro listón. En la primera entrada se dejó pegar con fijeza y le tapó la salida el piquero. En la segunda vara lo tuvieron que meter debajo del peto y el piquero volvió a arrearle en el castigo tapándole la salida. En el caballo ha empujado y en la muleta ha estado por encima del torero. 
  5. Jabato. 627 Kg: Negro. La primera vara la colocó el piquero caída y en la segunda solo recibió un picotazo. El animal fue mal picado. En la muleta ha estado por encima del torero. 
  6. Mediador. 584 Kg Negro listón. En la primera entrada no se empleó y perdió las manos y en la segunda se repuchó. Manso y en la muleta no encontró torero para su lidia. 

Cuadrillas y otros:

En esta ocasión ni los toros encontraron el atractivo de los espectadores para llenar el aforo venteño. El cartel, con todos mis respetos hacia los toreros, no fue el complemento ideal para el ganado. De esta manera la plaza registró unas tres cuartas parte del aforo. La tarde fue muy agradable. Antes de salir a la arena el sexto toro, se lanzó al ruedo un espontaneo intentando mostrar unas pancartas que desde mi situación no pude leer su reivindicación, si es que ese era el fin. Rápidamente fue reducido por los toreros y por algunas personas de paisano que lo pusieron en manos de la policía nacional.

Encabo pareó a su primero con vulgaridad, y los aficionados sintieron este hecho ya que en su cuadrilla había toreros de plata que hubieran llevado a cabo esta suerte con más lucimiento que el matador, ya que a pesar de su voluntad su labor fue muy vulgar.

Con las banderillas destacó Raúl Ruiz en el segundo toro. Y en sexto estuvieron aseados, tanto Javier Ambel como su compañero Víctor Manuel Martínez. En la brega destacaron, Javier Ambel en el tercero, y en el sexto, J. Alberto Aporte, “Candelas” 

Comentarios:

Los aficionados esperaban más del juego de los toros de Cuadri. De ellos se puede esperar todo o nada, pero ayer brillaron a medio gas en la muleta, pero en el caballo decepcionaron. Ninguno mostró la casta que ha caracterizado siempre a esta ganadería. Ya lo dijo en una ocasión el ganadero, la casta es lo más importante en estos animales, ya que cuando el torero les gana la partida es cuando sacan a relucir la bravura a través de su entrega en la muleta. Pero hay que ganarles en la pelea. Ayer no hizo falta tal demostración de poderío de los toreros, los animales llegaron al último tercio entregando su embestida para que los matadores pudieran lucirse manejando la pañosa, pero también estos defraudaron a la concurrencia. El juego que dieron en la muleta era más propio de una ganadería de las preferidas por las figuras.

Los tres matadores tuvieron sus oportunidades, pero Encabo defraudó en sus dos toros. Aquella disposición que caracterizó al torero madrileño se perdió en el túnel del tiempo, y este hecho lo ha llevado prácticamente al olvido de los despachos. Con la misma disposición que mostró en banderillas en el primer toro, continuó con la muleta a pesar de que su enemigo no aportó nada a la faena, citando fuera de cacho y haciendo un uso excesivo del pico de la muleta. Al final se pasó de faena, si es que se le pudo llamar así. A su segundo comenzó quitándole las moscas de la cara antes de mostrar la desconfianza que le hizo que de su muleta solo aparecieran trapazos, el toro con su nobleza estuvo muy por encima del torero.

Fernando Robleño no mostró el encanto del valor de su mano izquierda, cuando se cruzaba al pitón contrario de sus enemigos, intentando obtener de ellos lo que no tenían. Su primer toro no transmitió nada a los tendidos pero se dejó torear como un animal comercial, que con el paso del tiempo lo venderán en grandes almacenes. El toro repetía la embestida pero sin codicia Con la izquierda logró una tanda de naturales pero sin llegar a los tendidos. Volvió a la derecha pero se le vio apático buscando solo la justificación. El quinto estuvo por encima del madrileño y la nobleza de su enemigo creo en el torero un mar de dudas. Poco duró el recorrido del toro en sus embestidas, pero no las aprovechó, lo mismo le daba la distancia adecuada que le ahogaba la embestida, y de esta manera se le fueron las dos oportunidades que le presentaron los “Cuadris”.

El primero de Rubén Pinar tuvo más nobleza de la se podía esperar de un toro con este encaste. Al animal le costaba acudir al engaño, pero cuando lo hacía metía la cabeza con nobleza, lo que ocurrió es que un toro que no repite siembra el tedio en los tendidos. Pinar estuvo digno en su labor. Sin embargo en el sexto al torero le faltó decisión. El toro le mostró con nobleza tanto el pitón derecho como el izquierdo, pero el matador adoleció de mando y de temple, colocándose en la pala del pitón. Fue una pena que toreros con necesidad de contratos no salieran a comerse, no solo la corrida, sino toda la camada si fuera necesario. Ese no es el camino del triunfo, toreros.



©Pepeíllo

jueves, 2 de junio de 2016

1 de junio de 2016: Qué barbaridad, señor presidente


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros

Corrida de la Beneficencia

Ganadería

4 Toros de Victoriano del Rio y 2 de Toros de Cortés, 2º y 6º, con procedencia de distintas ramas de Juan Pedro Domecq y Díez. De desigual presentación, apareciendo algunos ejemplares sin rematar, como el tercero, y el quinto de feas hechuras. A pesar de la mansedumbre mostrada en el caballo, en la muleta dieron un juego aceptable. 

Terna:
  • Sebastián Castella: De Corinto y oro. Estocada desprendía y trasera y ocho descabellos tras aviso. Silencio generoso. Pinchazo sin soltar, y pinchazo hondo, bajo y atravesado. Aplausos generosos. 
  • José María Manzanares: De grana y oro. Estocada algo contraria que vale. Silencio. Estocada al encuentro. Dos orejas.
  • López Simón: De azul pavo real. Estocada trasera que sale trompicado. Dos orejas. Estocada baja. El manso se refugia en las tablas agarrándose a la vida como si de un toro bravo se tratara. Saludos 

Presidente: D. Julio Martínez Moreno.

D. Julio anduvo muy presto al conceder las dos orejas a Manzanares en el quinto toro, originando un despiste en los generosos espectadores que continuaban solicitando otro trofeo para el diestro alicantino sin percatarse de que el complaciente usía ya había concedido las dos orejas. Este detalle dio origen a que los aficionados asistieran de convidados de piedra a la vez que perplejos a esta petición, ya que los espectadores generosos, dentro de su ignorancia, o no, le estaban solicitando al presidente la concesión del rabo, y la faena distó mucho para tal distinción. Pero como a estas alturas de la ficción nada puede sorprender, los aficionados especulan que algo se mueve entre los bastidores del taurinismo, y que en cualquier momento puede saltar la liebre de este triunfalismo reinante que ha calado en los tendidos, desde donde se jalea con la misma intensidad todo tipo de toreo. El producto está casi maduro, y comprobado el estado de la fiesta, al taurinismo solo le hace falta tener paciencia y esperar a que un día se siente en el palco un Presidente de los que han mostrado en otras ocasiones su generosidad, por supuesto interesada, y conceda ese ansiado trofeo que se le niega en esta plaza al taurinismo actual. Los espectadores generosos que asistan a tal acontecimiento, su ego se cubrirá de gloria al ser participes de tal acontecimiento. Pero visto el desarrollo interesado, será una pena para la fiesta.

Suerte de varas

  1. Impuesto. 541 Kg: Negro. Entró al caballo sin colocar en suerte y el piquero le tapó la salida. El burel no se empleó y perdió las manos. En la segunda se dejó pegar pero sin emplearse. Manso con algo de casta que dio juego en la muleta. 
  2. Soleares. 570 Kg. Negro. En la primera entrada se dejó pegar y en la segunda se defendió y salió suelto. A pesar de su sosería en la muleta le sacó los colores al torero.
  3. Vampirito. 530 Kg: Negro. Entró al caballo una vez puesto en suerte, se dejó pegar y salió suelto. En la segunda vara se arrancó con tranco pero al sentir le hierro cantó la gallina. Manso con casta que ha valido para la muleta. 
  4. Corchero. 540 Kg: Negro bragado, meano y axiblanco. Romaneó en el caballo, el piquero le tapó la salida y salió suelto a terrenos de manso. En la segunda vara protestó en el castigo y salió suelto. Manso sin más.
  5. Dalia. 580 Kg: Negro listón chorreado en morcillo. En la primera entrada recibió el castigo en el brazuelo, encelándose en el peto. En la segunda el piquero seguramente avergonzado de su comportamiento anterior, se limitó a sujetarlo. No ha mostrado nada especial en el caballo, se dolió en banderillas, en la muleta dio un buen juego.
  6. Ebanista. 520 Kg Castaño oscuro Salió suelto al sentir el castigo. El picador tiró la vara sobre el morrillo del toro con clase, de arriba abajo. En la segunda se dolió en su condición de manso. Manso y descastado.

Cuadrillas y otros:

En tarde soleada donde comenzó a sentirse el efecto del calor en los tendidos de sol y con un lleno casi hasta lavandera, se celebró la corrida de la Beneficencia, presidida en el Palco Real por el Rey Emérito, D. Juan Carlos de Borbón, acompañado de su hija, la infanta Elena y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Dª Cristina Cifuentes. Los tres espadas brindaron sus primeros toros al Palco Real. 

En esta ocasión hubo Puerta Grande para dos toreros, José María Manzanares y López Simón, ambos desorejaron por partida doble a su segundo y primer enemigo, respectivamente. De los toreros de plata destacó en la brega Isaac Mesa en el primero de la tarde. Con los garapullos lo hizo, sin muchos alardes, Vicente Osuna en un par al tercero. José Chacón destacó en el tercero corriendo el toro a una mano.

Comentarios:

Mientras los dos compañeros de cartel abandonaron el ruedo por la Puerta Grande a hombros de los capitalistas, Sebastián Castella tuvo que hacerlo a pie, mostrando en su cuarta comparecencia lo que ha venido haciendo en las anteriores, una desidia profesional que le ha hecho perder el sitio en la cara del toro. Es lo que se llama estar atorado. Para estos casos sus asesores debían haberle recomendado un descanso y de paso meditar sobre el futuro, pero antes de los hechos, ya que no se puede exigir a los espectadores un esfuerzo económico para satisfacer su afición, y ver a un torero que nada tiene que ofrecer.

A Manzanares, quizá haya sido la única vez que se le ha visto torear en Las Ventas. En las anteriores comparecencias ha sido un torero de posturas, utilizando su figura para encubrir en su galantería un toreo lleno de especulación. Pero ayer mostró la otra cara, esa que se espera siempre de un profesional integro, y que él ha utilizado su situación de figura para taparse ante los aficionados. Pero ayer ante Dalia, lidiado en quinto lugar, mostró el toreo para dentro y sin descomponer la figura y el aficionado se lo agradeció. Pero toda la faena no fue de verdad, al comienzo consiguió unos naturales largos y templados pero con el pico por delante y sin cruzarse, para continuar con unas tandas bajando la mano y rematadas en la cadera. Toreó hasta que el burel comenzó quedarse corto en la embestida. Como dije, esto le costó al torero el reconocimiento de gran parte de los aficionados. El público generoso ya le había mostrado anteriormente su incondicionalidad pero con el toreo barato. En su primero lo único que hizo fue cuidar a su enemigo con la pañosa a media altura para que no rodara por la arena

López Simón adaptó a su enemigo en su muleta en el anillo de la plaza y allí toreando en redondos recibió la primera entrega del público a través de los olés. Al comienzo de faena lo recibió con unos estatuarios pero el burel despreciaba la pelea y se marchaba de la pañosa que le presentaba el torero En la primera tanda solo se destacó un redondo entre el conjunto, lleno de vulgaridad. Pero cuando se acopló a su enemigo consiguió una tanda de derechazos desmayados y sin descomponer la figura, cerrados con un pase de pecho que calaron en los tendidos. Al natural el manso no se entregó en la pelea y salió suelto en la primera tanda, con lo que decidió continuar en redondos sacándole a su enemigo lo que no le ofreció, pero la faena fue perdiendo hondura y el matador decidió tomar el acero, medida acertada antes que se enfriaran los ánimos de los espectadores. El sexto fue un toro que a la vez que acudía al engaño buscaba con el otro ojo el amparo de las tablas, y así, poco a poco fue metiendo al torero en sus querencias. El matador mostró la valentía del arrimón, pero este tipo de toreo no es bueno utilizarlo como recurso en todas las ocasiones, torero.



©Pepeíllo

miércoles, 1 de junio de 2016

31 de mayo de 2016: Toreros con dignidad

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros

Ganadería

6 Toros de Saltillo/Moreno Silva, encaste Saltillo. En el tipo y desigual de presentación. Mansos y encastados, algunos metieron la cabeza en la muleta, pero el denominador fue la mala lidia que recibieron, donde los toros fueron dueños y señores del ruedo.

Terna:

  • Sánchez Vara: De verde y oro. Estocada tendida y caída. Silencio. Estocada baja y tendida. Silencio.
  • Alberto Aguilar: De nazareno y oro. Pinchazo, aviso, dos pinchazos, segundo aviso, estocada caída y descabello. Silencio. Pinchazo y estocada perpendicular y descabello. Aplausos.
  • José Carlos Venegas: De blanco y oro. Pinchazo delantero, aviso. El torero intenta descabellar pero en el intento recibió el segundo aviso. Pinchazo desprendido y estocada. Tercer aviso y el toro se lo llevaron los mansos al corral. Silencio. En su segundo dos pinchazos, estocada caída. Silencio.

Presidente: D. Jesús María Gómez Martín

Castigó al cuarto toro a banderillas negras.

Suerte de varas

  1. Millorquito. 514 Kg: Cárdeno oscura, bragado meano corrido. .En la primera entrada al caballo recibió un puyazo en el brazuelo y el picador no rectificó. Se marchó al picador de reserva y allí el piquero le arreó en el mismo sitio. En la tercera vara se repuchó. Manso y descastad
  2. Mandarín. 490 Kg. Cárdeno bragado meano. La primera vez entró suelto al caballo y en cuanto sintió el hierro salió huyendo. Acudió dos veces más y debido a su mansedumbre los montados lo trataron sin piedad, masacrándolo descaradamente. 
  3. Luvino. 505 Kg: Cárdeno bragado meano. Se marchó suelto al caballo y el piquero lo castigó en el brazuelo. Al no pararlo los toreros de a pie, se marchó al picador de reserva. Así estuvo de un caballo a otro sin que nadie consiguiera pararlo hasta que el presidente cambio el tercio. Un auténtico desastre de lidia. 
  4. Cazarrata. 503 Kg: Cárdeno claro, bragado, meano y axiblanco. Al recibirlo el coleta de salida el toro topaba en el engaño y el torero al ser superado por su enemigo, tiró el capote y tomó el olivo. ¡De vergüenza! ¡Un matador nunca debe tirar el engaño!. El animal, se hizo dueño y señor del albero y se marchó al picador de reserva, salió suelto y así estuvo de un picador a otro hasta que fue condenado a banderillas negras. El animal con su mansedumbre y su casta sacó los colores a todos los que vestían el traje de luces.
  5. Jabatinoso. 525 Kg: Cárdeno bragado meano. Este toro se encontró con un torero en el ruedo, César Puerto, que bregando con él, consiguió levantar los olés de los tendidos hasta que consiguió pararlo. En el caballo manseó descaradamente, repuchándose en ambas entradas. El animal fue un manso pero encastado. 
  6. Morisco. 540 Kg Cárdeno oscuro, bragado, meano y axiblanco. En la primera entrada al caballo el toro hizo una fea pelea, pero se dio la carambola que el picador derribo a su montura debido a su mala actuación, En la segunda entrada volvió a mansear de manera ostensible. El animal manso encastado. 

Cuadrillas y otros:

En tarde agradable y con una media entrada de aforo, se presentó el ganadero cordobés, Moreno Silva, con sus toros, algunos “escurrios”, propios de la naturaleza de su encaste, pero llenos de mansedumbre y de casta, buscando el espectáculo en el ruedo. Otros derivan en su selección hacía la borreguez. De todo hay en la viña del señor. Espero que el ganadero tenga la fuerza necesaria para soportar el examen del Sanedrín venteño compuesto por el reino del taurinismo y sus acólitos. 

Fue curioso el hecho durante la lidia del cuarto. El presidente sacó el pañuelo rojo y muchos espectadores de los alrededores de mi localidad no comprendían lo que ocurría, levantando con ello el rumor de la ignorancia. Hasta que alguien aclaró la situación. Hacía tanto tiempo que no presenciaba este hecho en esta plaza. Llamó la atención que todos los animales se marcharon al desolladero tal y como habían llegado, con la boca cerrada.

Comentarios:

Los toreros abandonaron el coso por su propio pie. Eso ya fue un éxito para ellos después de enfrentarse a una autentica corrida de toros, llena de mansedumbre y de casta. Toros que exigieron el carnet de profesional a los tres toreros, y que incluso hubo algunos que metieron la cabeza en la muleta, pero que necesitaron toreros con oficio y ganas de triunfar ante enemigos que vendieron cara su muerte. Hasta el toro que le echaron al corral a José Carlos Venegas abandonó el ruedo con un tono de gallardía como diciendo, me voy, pero nadie ha podido conmigo. Así fueron, uno tras otro, los comportamientos de los seis ejemplares que envió el ganadero Moreno Silva. Seguro que a partir de ahora, como ocurrió en años anteriores, los taurinos venderán la corrida con la vitola de infumable, tratando de justificar los motivos por los cuales sus toreros, llamados figuras, de ninguna manera pueden enfrentarse a este tipo de ganado, pero la opinión de muchos aficionados es que si lo hicieran estarían condenados al fracaso. Pero con esos detalles los únicos que han perdido la dignidad son los que se mantiene en el escalafón toreando borregos manipulados en lo más preciado de un toro de lidia, sus defensas. Pero eso no es nuevo, solo cambian con los tiempos quien se beneficia de estos hechos.

También los espectadores sintieron pena de ver a unos jóvenes espadas intentando ganarse el pan con un ganado encastado, con la mente puesta en que de poco les iba a servir exponer su vida ante tal exigencia, ya que su labor iba a quedar olvidada en los despachos de los empresarios, donde solo tienen cabida los contratos de las figuras Muchos se preguntarían qué pensarían los toreros del medio toro al contemplar semejante espectáculo por televisión. Seguro en la intimidad de su conciencia se le llenaría la cara de sonrojo. O no. Pero no solo fueron los matadores los que sufrieron los acosos de los toros de Saltillo, los picadores y los subalternos perdieron los papeles desde el comienzo de la corrida, abandonando los engaños en variaos momentos de la lidia ante el acoso de su enemigos, dejando a su profesión en el más absoluto desamparo y en muchos casos en el ridículo. No he visto nunca a los toreros tomar el olivo como lo vi en esta tarde. No es necesario dar nombres ya que el aficionado conoce a la perfección que muchos cuando se visten de toreros dejan en el hotel la dignidad de su profesión. Sin embargo en el tercero, David Adalid y Juan Carlos Tirado no solo aguantaron el acoso a que fueron sometidos en el tercio de banderillas, sino que cuadraron en la cara del toro, clavando tres sensaciones pares de banderillas. Daba gusto ver a los toros arrancarse de largo. Los dos toreros de plata tuvieron que desmonterarse. Esta misma faena la repitieron en el sexto, no con tanta fortuna, pero si con las mismas ganas, demostrando con ello que aparte de saber, hay que querer, pero como decía un espectador cercano, la jindama es libre de venta y cada uno compra la que necesita.

Fue espectacular igualmente la lidia que ofreció en el quinto César del Puerto, mostrándoles a sus compañeros, a la vez que a su maestro, la manera de parar a un toro encastado que se comía el percal, metiendo la casta de su enemigo en el capote de brega. Como digo, hacía mucho tiempo que no se veía una faena como esta, como asimismo ver a los aficionados disfrutar de una autentica corrida de toros. Mañana tocan figuras, ya sabemos lo nos espera. 



©Pepeíllo

martes, 31 de mayo de 2016

30 de mayo de 2016: Faltó la casta, D. Adolfo


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros

Ganadería

6 Toros de Adolfo Martín, procedencia Marqués de Albaserrada. La corrida vino pareja y en el tipo. Algunos blandearon y no dieron buen juego en el caballo. La casta brilló por su ausencia. Excepto el cuarto que pidió el carnet de torero a Rafaelillo, nobles en la muleta. Algunos ejemplares fueron pitados en el arrastre.

Terna:
  • Rafaelillo: De azul pavo real. 2 pinchazos, aviso y estocada desprendida y atravesada. División de opiniones cuando saluda. Pinchazo y estocada arriba perdiendo la muleta. Vuelta al ruedo tras petición minoritaria. 
  • Sebastián Castella: De grana y oro. Aviso, pinchazo y estocada contraria perdiendo la muleta. El toro rueda sin puntilla. Estocada baja. División de opiniones cuando saluda. 
  • Manuel Escribano: De rojo pasión. Sartenazo de juzgado de guardia. El toro se echa aburrido de tanta incompetencia torera. Media estocada tendida y trasera. Aviso. Silencio

Presidente: D. Javier Cano Seijo. 

Parte del público generoso le solicitó la oreja a Rafaelillo en el cuarto pero el presidente no la concedió. Algunos espectadores próximos a mi localidad comentaron que si hubiera sido una figura, se la habría concedido. Dicho queda.

Suerte de varas

  1. Aviador. 543 Kg: Cárdeno claro. En la primera vara acudió suelto y peleó en el caballo sin fijeza y salió suelto. En la segunda entrada al caballo fue castigado trasero, manseó y el piquero le tapó la salida. El burel hizo una fea pelea y salió suelto. En la tercera vara el piquero le arreó en el castigo Manso, sin casta y soso en la muleta. . 
  2. Escribiente. 496 Kg. Cárdeno. En la primera vara el piquero le zurró la badana y tapándole la salida. En la segunda el torero lo puso de largo y el animal se arrancó con tranco, el piquero tampoco tuvo compasión, le pegó trasero. Muy castigado en el caballo, peleó con casta, pero en la muleta sacó codicia y tuvo mucha nobleza. El torero no estuvo a la altura de su enemigo.
  3. Cocinero. 528 Kg: Cárdeno oscuro. En la primera vara el toro se dejó pegar y el piquero le tapó la salida como de un vil manso se tratara. En la segunda entrada el animal aguanto el castigo de su verdugo que le volvió a tapar la salida arreándole de lo lindo. El burel aprendió lo que no debía durante la mala lidia que recibió y llegó a la muleta muy avisado.
  4. Malagueño. 531 Kg: Cárdeno oscuro. El piquero en la primera vara castigó trasero y no rectificó. En la segunda se permitió hacerle la carioca sin que los espectadores le criticaran su aptitud, En la tercera acudió con tranco y fijeza pero el piquero se limitó a marcar el castigo. Toro encastado con muchas dificultades en la muleta. 
  5. Aviador II. 539 Kg: Cárdeno. En la primera vara no se empleó pero el piquero, como es habitual, le tapó la salida, en la segunda la vara cayó baja y el astado manseó sin emplearse en la pelea. Manso en el caballo y en la muleta dio un juego de toro de una ganadería comercial. 
  6. Ebanista. 559 Kg Cárdeno. En la primera vara y después de recibirlo a portagayola, el animal acudió suelto al caballo sin que nadie en el ruedo lo fijara. Fue castigado trasero y salió suelto. En la segunda vara el piquero le arreó y el animal se dejó pegar, pero perdió las manos. Mansote e inválido que lo ha mantenido en pie la poca casta que mostró. 

Cuadrillas y otros:

Salvo en algunas zonas de andanada, la plaza registró un lleno, en una tarde donde el sol llegó para quedarse durante toda la tarde, ofreciendo una temperatura agradable. 

La parte negativa la volvieron a dar los picadores. Si estos señores continúan en ese tono, alguien debería tomar cartas en el asunto y mandar a la escuela a todos estos profesionales y exigirles un comportamiento menos agresivo con los indefensos animales, ya que no tienen medida en el castigo instalados en esos mastodontes bien protegidos, produciéndose una lucha desigual, y si no tienen suficiente con ello, se ha instaurado en sus actuaciones taparles la salida a todos los toros sin tener en cuenta su condición. Si se les tratara de verdugos sanguinarios, creo que nadie se extrañaría.

En la colocación de los rehiletes se tuvieron que desmonterar José Mora y Pascual Mellinas en el cuarto. En la brega destacó José Chacón en el segundo. 

Comentarios:

Casi a la finalización del festejo se oyó una voz que sentenció que los “Adolfos” habían sido una moruchada. No fue una moruchada, pero si le falto ese punto de casta que decepcionó en gran medida a los aficionados

Si el segundo de la tarde hubiera sido un toro comercial, aún estarían aplaudiendo su comportamiento, pero a este encaste hay que exigirle más de lo que ofrecieron. El segundo toro, primero de Castella, comenzó acudiendo a la muleta con mucha codicia y una nobleza impropia de este encaste, y al torero solo se le vio un detalle: dio un redondo que paró el tiempo, todo lo que vino después estuvo lleno de vulgaridad, con el torero colocado en la oreja de su enemigo y el animal en esta ocasión no se quejó. El astado después de ofrecer al torero en las primeras tandas un triunfo, bajó en su condición en el transcurso de la faena, pero Castella ya había demostrado que esta temporada no anda con sitio. Al natural consiguió en algunos muletazos alargar la embestida corta de su enemigo, pero con esto terminó el poco gusto que este año tiene el torero francés. Alargó la faena innecesariamente llegando a impacientar a los aficionados. En su segundo a pesar que el animal tuvo un comportamiento de toro comercial, el torero to hizo todo al revés, rematando para fuera los muletazos y colocándose al hilo del pitón, de esta manera consiguió rematar algunos de ellos, pero los aficionados no lo tuvieron en cuenta ya que puso en ellos el empeño de las ventajas del toreo moderno, abusando en extremo del pico. Si queremos continuar asistiendo a las plazas, debemos acostumbrarnos a este tipo de toreo, ya que las figuras no están dispuestas a torear toros con casta ni ejecutar el toreo colocándose en su sitio. 

Y salió el cuarto, de nombre Malagueño, que acudió al caballo tres veces, hecho inusual en los tiempos que corren, pero el piquero lo hizo todo mal. Fue un toro que transmitió a los tendidos las dificultades que debe tener un animal de su especie, y Rafaelillo no se acobardó, sacó la casta de su personalidad torera y aguantando los parones de su enemigo en la búsqueda constante de su presa, logró sacarle unos naturales de frente y cargando la suerte, que ni los más crédulos se hubieran imaginado. Fue la simbiosis de la unión de la casta y la mansedumbre, creando con ello la dificultad y el peligro para el torero, transmitiendo a los tendidos la emoción y el reconocimiento de la valentía del torero. El primero de su lote no le dio muchas oportunidades al torero murciano. El toro mostró blandura y cuando lo sometió por bajo perdió las manos, acudiendo al engaño sin codicia, a pesar de ello el torero consiguió sacarle algunos muletazos templados, pero tampoco se colocó en su sitio, mostrando unas precauciones que no son normales en su condición de entrega en el ruedo.

Manuel Escribano recibió a sus dos enemigos a portagayola, causando con esa suerte un encogimiento en los corazones de muchos espectadores, ya que es una suerte de cara o cruz, pero si sale cruz, puede ser muy peligroso para el torero. También colocó las banderillas pero clavando los palitroques a toro pasado. Algunos aficionados le recriminaron este hecho. Con la muleta en la mano, el primero del lote mostró las dificultades de una mala lidia y las exigencias a que fue sometido en el tercio de banderillas, por lo cual llegó a la muleta avisado, y no le permitió muchos alardes al torero de Gerena. Acudía al engaño con la cara alta y no tuvo recorrido y el torero hizo lo que sabía y lo que el toro le permitió, sacando de su muleta una serie de trapazos y prolongando la faena innecesariamente. A su segundo lo recibió con dos pases cambiados desde el anillo de la plaza, pero al toro lo mantuvo en pie la poca casta que trajo de la dehesa, pero no llegaron a transmitir nada ni el toro ni el torero. El animal terminó defendiendo y el torero dando trapazos y rematando la faena ahogándole la embestida buscando los aplausos con el arrimón, pero dada la nobleza de su enemigo este hecho no llegó a los tendidos. Otra vez será, torero. 



©Pepeíllo

29 de mayo de 2016: Picadores sin piedad

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros

Ganadería

6 Toros de Baltasar Iván, Procedencia contreras y Juan Pedro Domecq y Díez en la línea de María Antonia Fonseca, Los Guateles. El ganado estuvo bien presentado. Excepto el tercero, fuera de tipo. En general dieron buen juego.

Terna:

  • Iván Vicente: De lila y oro. Estocada tendida. Saludos desde el tercio. Estocada contraria. Aviso. 8 descabellos. 2ª aviso Silencio. 
  • Alberto Aguilar: De grana y oro. Estocada caída perdiendo la muleta. En el embroque sale atropellado por su enemigo sin consecuencias. Oreja con protestas. Estocada baja. División de opiniones cuando saluda. 
  • Víctor Barrio: De fucsia y oro. Pinchazo y estocada caída. Silencio. Pinchazo entrando con el brazo suelto. y estocada baja. Silencio.

Presidente: D. Justo Polo Ramos.

Se le protestó al presidente la oreja concedida a Alberto Aguilar en el segundo de la tarde.

Suerte de varas

  1. Bastonito. 573 Kg: Colorado. En la primera vara se arrancó de largo al caballo y el puyazo del piquero fue directamente al brazuelo. En la segunda entrada se arrancó con tranco pero el piquero se limitó a sujetarlo. El toro mostró mucha nobleza y poca casta, aunque no se le vio en el caballo. 
  2. Camarín. 560. Kg. Negro listón chorreado, bragado, meano y axiblanco. En la primera vara el piquero se agarró trasero y el toro se empleó en la pelea pero perdió las manos. En la segunda entrada el picador se agarró arriba y se dejó pegar con fijeza. Buen toro que ha estado por encima del torero. 
  3. Sandonguero. 484 Kg: Castaño de capa. En la primera entrada fue picado trasero y el animal empujó defendiéndose en la pelea. En la segunda entrada no lo colocaron en suerte y el picador se limitó a marcar el castigo. Buen juego dio el animal, fue muy mal lidiado y estuvo muy por encima del torero. 
  4. Tesugo. 606 Kg: Negro bragado meano y axiblanco. En la primera entrada al montado el picador le dio fuerte y el toro se dejó pegar sin fijeza. En la segunda vara se defendió y se repuchó. El animal manso que se defendió en la muleta, pero el torero no lo entendió. 
  5. Clavillero. 586 Kg: Negro listón bragado. El piquero lo castigó con saña. En la primera vara se dejó pegar y en la segunda le arreó trasero. El toro casi se desangra en la lidia. En la faena de muleta tomó el camino más fácil, se refugió en tablas, dando muestras de manso y descastado. 
  6. Camarito. 599 Kg. De capa, colorado. En las dos veces que entró al caballo el piquero le tapó la salida y en la segunda le pegó fuerte y el toro se dejó pegar. 

Cuadrillas y otros:

Tarde desagradable, de viento y en el sexto toro comenzó a llover y los tendidos casi se despoblaron. El coso registro algo más de media entrada en la primera corrida del ciclo torista de la feria.

En la labor de las cuadrillas hubo de todo como en botica. A la buena lidia llevada a cabo por Rafael González, se unieron los pares de banderillas colocados por Rafael González en el segundo, Lupi en el cuarto, César Puerto y Lucas Benítez en el quinto y Jarocho y Zayas en el sexto.

Comentarios:

La corrida fue de más a menos, pero los astados de Baltasar Ibán dieron a los tres espadas la oportunidad que se merecían, pero no supieron aprovecharla, a pesar de que algunos fueron masacrados en el caballo por montados sin piedad para los animales ni para la fiesta que les da comer. El único que mostró disposición en el ruedo fue Alberto Aguilar, pero su primer enemigo le vino largo, y cuando un toro está por encima del torero, es que su muleta no hizo lo que el toro exigía. El animal apareció en la arena con la boca cerrada y lo dejó arrastrado por las mulillas de la misma manera. Cierto que el madrileño aguantó en algunas tandas la acometida de su enemigo, pero a la faena le faltó continuidad, ya que unidos a algunos redondos largos y templados, a otros le faltaron el remate que necesitaba la embestida del toro. Cuando comprobó que al natural no pudo con él, volvió a intentarlo por la derecha, pero el astado se fue quedando corto y con ello las esperanzas de un triunfo sonado. Falta le hacía al torero. Su segundo fue de distinta condición y después de sacárselo a los medios, el toro lo enganchó y lo mantuvo entre las astas unos momentos, que fueron eternos para los espectadores. Afortunadamente no pasó del susto. Pero el animal había sido muy castigado en varas y tenía todo el lomo hecho un charco de sangre. En cuanto vio la ocasión se marchó a tablas. Allí el torero buscó la oportunidad de jugársela, pero el toro no colaboró en sus intenciones. Le tendría que pedir explicaciones a su picador. La afición por su parte se llevó una mala impresión del montado.

El primero de Iván Vicente tuvo mucha nobleza pero le falto algo de fuerza para que el torero se viera compensado en su esfuerzo Lo citó desde los medios pero el toro no tuvo el tranco que merecía la ocasión .Cuando lo intentó al natural el astado perdió las manos y según transcurría la faena el animal fue llevando al torero a su terreno, que eran las tablas. En este caso el toro no hizo honor a la casta que mostró su antecesor del mismo nombre, Bastonito. Su segundo a pesar de mansear en el caballo, Vicente no lo entendió con la pañosa en la mano. Comenzó sometiéndolo pero los muletazos los remataba por arriba, esos detalles dieron origen a que el toro terminara defendiéndose en la muleta, ya que pudo comprobarse que cuando le bajaba la mano el toro metía la cabeza, solo había que tirar de él y rematar los muletazos por bajo, pero eso debe ser complicado, por lo menos para lo que demostró el torero de Madrid. El animal terminó desbordándolo y tanto en redondos como al natural no dejó de tocarle la muleta. . 

A Víctor Barrio le vinieron muy largas las condiciones de sus dos enemigos. En su primero no encontró en ningún momento los recursos para hacer frente a un exigente enemigo que tenía mucho que torear. Tanto en redondos como al natural no encontró el mando necesario para templar las embestidas de su enemigo, y de su muleta solo aparecían trapazos en lugar de muletazos llevando al toro embarcado en la muleta. En su segundo enemigo estuvo colocado durante toda la faena fuera de cacho y aunque el animal tenía muy poco recorrido, en ningún momento mostró un detalle que hiciera pensar a los aficionados que su actuación podía ser la causa de una mala tarde. Otra vez será, torero. 



©Pepeíllo