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lunes, 5 de octubre de 2015

4 de octubre de 2015: Toros y toreros


FERIA DE OTOÑO 2015

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

Toros de Adolfo Martín, encaste Albaserrada. Corrida con muchos matices, en el tipo, en general mansos y poca casta, salvo el primero. El tercero fue protestado de salida. Primero y tercero fueron despedidos con leves pitos en el arrastre. El sexto fue aplaudido.

Terna:

  • Rafaelillo: De tabaco y oro. Pinchazo en hueso. Y estocada desprendía. Saludos desde los medios muy merecidos. Pinchazo sin soltar y estocada trasera y tendida. Saludos.
  • Fernando Robleño: De blanco y oro. Estocada desprendida. El burel se traga la muerte a pesar de su comportamiento de manso. Silencio. Estocada perdiendo la muleta- Silencio. 
  • Paco Ureña: De salmón y oro. Pinchazo recibiendo y estocada trasera y caída. Saludos. Pinchazo sin vaciar la embestida, estocada baja, aviso y estocada. Vuelta al ruedo merecida.

Presidente: Julio Martínez Moreno.

La actuación del presidente pasó inadvertida. Se limitó a marcar los tiempos de la lidia, como debe ser.

Suerte de varas:

  1. Aviador. 575 Kg: En la primera vara de dejó pegar y la segunda prácticamente no existió. Manso encastado con problemas durante la faena de muleta.
  2. Fogonero. 526 Kg:. En ambas entradas al caballo se dejó pegar, en la segunda con menos empuje. Manso y con peligro en la muleta. 
  3. Rizos 502 Kg: En la primera vara humilló en el castigo pero en la segunda entrada se defendió. Manso sin más. 
  4. Baratillo. 527 Kg: En ambas entradas al caballo se arrancó con tranco. En la primera el piquero le tapó la salida y le arreó de lo lindo, en la segunda se limitó a marcar el castigo. Manso y peligroso en el juego que dio en la muleta. 
  5. Horquillero. 520 Kg: En ambas entradas al caballo no se empleó y salió suelto. Manso y descastado.
  6. Murciano. 545 Kg. Fea pelea hizo en el caballo. En la primera entrada no existió el castigo y en la segunda se limitó a defenderse. Manso. Durante la faena de muleta el torero le sacó lo que no tenía. 

Cuadrillas y otros:

En esta ocasión “Los Adolfos” no llenaron la plaza. Al terminar el paseíllo los toreros dedicaron unos aplauso a una pancarta en defensa de la Escuela Taurina de Madrid. A criterio del aficionado a la empresa le costaría muy poco cuidar los detalles que adornan las corridas de este tipo donde se lidian encastes considerados duros a la vez que minoritarios. Me refiero que los sobreros deberían ser del mismo encaste o en la misma línea, y no de ganaderías consideradas comerciales que chocan con las preferidas del aficionado.

En banderillas se lució Jesús Romero. El público le obligo a saludar con montera en mano. También se lució Juan Cantora, en el único para que colocara al segundo y José Mora en el cuarto.de la tarde.

Comentarios:

En esta ocasión los aficionados abandonaron la plaza comentando el valor de los toreros al enfrentarse a un encierro complicado de Adolfo Martín. El ganadero venía con mucha responsabilidad ya que en anteriores comparecencias en este coso, el juego de sus toros le había dejado mal sabor de boca. En esta ocasión su comportamiento fue exigente para los toreros, pero estos dejaron en buen lugar al ganadero al dejarse la piel sobre el albero.

Rafaelillo se encontró en su primero al único astado que sacó casta en la muleta, aunque durante la lidia derrochó sosería y no transmitió nada a los tendidos. Pero con la franela el astado terminó enterándose y distinguiendo entre el engaño y el torero, pero éste estuvo muy digno y le presentó pelea durante toda la faena, hecho que el público reconoció. En su segundo comenzó doblándose con él y a pesar de mostrar un buen pitón izquierdo, le costaba tragarse el segundo muletazo. De nuevo Rafaelillo tiró de casta y le sacó al toro lo que no tenía, realizando una lidia muy por encima de lo que su enemigo merecía.

Fernando Robleño estuvo algo desdibujado durante toda la tarde. Aunque sus dos enemigos no le dieron ninguna facilidad, al torero madrileño le faltó ese punto de casta que atesora en su muleta pero que en esta ocasión no lo vio tan claro. Su primero midió mucho sus embestidas y salía de los muletazos enterándose de todo. Les costaba acudir al engaño, tanto para los adentros como para fuera. El torero abrevió y tomó el acero. Su segundo no tuvo recorrido y el torero trató de sacarle lo que no tenía, pero su enemigo no transmitía nada y terminó rajándose.

Paco Ureña se equivocó al recibir a su primer enemigo con muletazos por arriba. A mi entender a este tipo de ganado hay que hacerle las cosas por bajo. En la segunda tanda le enganchó y le levantó los pies del suelo, el torero continuó hasta liquidar a su enemigo. El toro terminó enterándose de todo y como consecuencia le costaba tragarse los muletazos. El torero arriesgó pero no llegó a dominar a su enemigo. El matador se retiró a la enfermería pero reapareció para liquidar al sexto. Al comienzo de faena de éste lo volvió a enganchar pero este hecho hizo que el torero sacara la casta que atesoraba en su interior y le hizo una faena que hizo vibrar a los tendidos. A pesar que su enemigo tenía muy poco recorrido por el pitón izquierdo, le recetó unos naturales citando de frente, mostrando a la afición venteña el poderío de su mano izquierda, rematados con un pase de pecho sensacional, jugándosela frente a un enemigo incierto. Al fallar con el acero le privó de obtener el trofeo que ya tenía casi en el esportón, ganado a sangre y fuego. Otra vez será torero.



©Pepeíllo.

domingo, 4 de octubre de 2015

3 de octubre de 2015: Tarde de relax


FERIA DE OTOÑO 2015

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

Toros de Vellosino, encaste Juan Pedro Domecq y Díez, en la línea de María Antonia Fonseca- Los Guateles. Mansa, sin casta, mal presentada y floja. Algunos ejemplares como el 2º, 3º y 6º, faltos de trapío. El 1º y el 2º, fueron pitados en el arrastre.

Terna:

  • Uceda Leal: De tabaco y oro. Estocada desprendida. Silencio. Se atraca de toro al entrar a matar y cobra una estocada contraria. Dos descabellos. Silencio. 
  • Eugenio de Mora: De grana y oro. Pinchazo sin soltar, pinchazo hondo y estocada caída y atravesada. Silencio. Estocada desprendida y dos descabellos. Silencio. 
  • Gonzalo Caballero: De blanco y plata. Pinchazo que pierde el equilibrio sin consecuencias, estocada caída, aviso y descabello, en el toro de su alternativa. Pinchazo y estocada, aviso. El animal tardó en doblar. Saludos desde el tercio.

Presidente: Javier Cano Seijo.

Nada que objetar a la labor del presidente. Su actuación pasó desapercibida, como tiene que ser.

Suerte de varas:

  1. Cerillero II. 513 Kg: Hizo una fea desigual en el caballo, metió los riñones en la primera vara, pero en la segunda salió suelto. Manso en el caballo con arreones durante la lida propios de su condición. 
  2. Colombino I. 505 Kg: En ambas entradas al picador no se empleó y no lo castigó. Mansote e inválido. 
  3. Colombino II. 530 Kg: Tanto en la primera vara como en la segunda hizo una fea pelea en el caballo. En la primera se defendió con la cara alta y salió suelto y la segunda intentó quitarse el hierro. Toro sin rematar, manso que no se empleó en la muleta. 
  4. Aguadulce. 576 Kg: Acudió suelto al picador que tapaba puerta y salió huyendo al sentir el hierro. En la segunda vara no se empleó y salió suelto. Manso sin más. 
  5. Nochemala. 597 Kg: En la primera vara fue castigado trasero y el piquero no tuvo el detalle de rectificar. Volvió a entrar al relance. En la tercera vara marcó el castigo pero el animal salió suelto. Comportamiento cambiante de este toro, con detalles de bravo y arreones de manso.
  6. Alcaraban. 583 Kg. Acudió al reserva y el piquero le tapó la salida. No se empleó. En la segunda entrada hizo una fea pelea. Manso que no ha transmitido nada en la muleta. 

Cuadrillas y otros:

No se llenó en esta ocasión tampoco el coso venteño, se veía mucho cemento libre. Gonzalo Caballero sustituyó a López Simón, herido en la tarde anterior, hecho que aprovechó el torero madrileño para tomar la alternativa de manos de Uceda Leal.

Destacó en el sexto la ineptitud del peón que tapaba puerta. Se inhibió totalmente en sacar al toro del caballo. Ya en el primero se le vieron las intenciones al no estar colocado en su sitio al aparecer los caballos de picar en el ruedo. El presidente debería haber tomado nota de estos detalles. Este señor que tiene la osadía de vestirse de torero responde al nombre de Pablo Delgado. En banderillas se lucieron Diego Ramón Jiménez y Curro Robles, en el primero y sexto, respectivamente. Ambos tuvieron que desmonterarse. También se lució en el quinto El Puchi, jugándosela en dos ocasiones ante un manso que hacía hilo a todo aquel que se movía en su presencia.

Respecto al comportamiento del público, ayer también tuvo un detalle que llamó la atención a los aficionados. El picador Álvaro Rodríguez, picó trasero a su enemigo y no quiso rectificar. El público premió su labor con un fuerte aplauso.

Comentarios:

Fue una tarde que sale uno de la plaza y no sabe a dónde ir después de haber perdido casi la identidad personal, cuestionándose por qué vino y que ha hecho durante dos horas en este lugar. Desgraciadamente suele pasar esto después de aguantar una tarde como la que dieron los matadores y el ganado que tuvo a bien la empresa traer en esta denostada feria. Después de esto a nadie le extraña que el público que paga su entrada encuentre alicientes incluso donde no los hay, saltándose las reglas del rigor, que debe imperar en estos espectáculos. Incluso los más benevolentes con la fiesta, abandonaban el coso buscando refugio en la distancia, tratando de olvidar el mal trago que habían pasado.

Ni Uceda Leal con sus estocadas, ni Eugenio de Mora, que parecía que había encontrado el sitio donde se torea y tampoco el aliciente de la inesperada alternativa de Gonzalo Caballero, sustituyendo a López Simón, fueron capaces de devolver a la fiesta lo que necesita, que el público abandone la plaza deseando regresar en el próximo festejo. Supongo que los únicos que habrán quedado satisfechos con el resultado de la corrida serán los empresarios, ya que dado el cartel y el ganado, jugaban a caballo ganador.

Por su parte Uceda Leal ha dado a la fiesta todo lo que tenía y su inclusión en los carteles obedecerá más a un resultado económico del empresario que lo que este torero pueda ofrecer al público. A su primero lo pasó por ambos pitones pero el resultado de su faena pasó inadvertido en los tendidos, y su segundo, un manso que no quería pelea huía constantemente del engaño. El torero se limitó a perseguirlo por el ruedo para sacarle un pase en cada tendido. En resumen, para olvidar.

Eugenio de Mora, trató en todo momento de agradar a los asistentes, pero le costaba al torero toledano convencerse de que el camino elegido no era el correcto. A su primero trató de fijarlo por bajo pero el animal se desentendió rápidamente de la pelea. Sólo pudo sacarle una serie de redondos al hilo y descomponiendo la figura. Lo intentó al natural pero el toro no respondió a su petición. Solo al final y cuando dejó de citar con la figura descompuesta consiguió dos derechazos que hicieron soplar a los tendidos. En su segundo tuvo la virtud de encontrar los terrenos adecuados para su enemigo, quiso calentar el ambiente comenzando la faena de hinojos, pero ese no era el estado natural del torero con la muleta en la mano. Intentó el toreo al natural, pero no consiguió sacar ningún muletazo limpio, y el toreo en redondo careció de continuidad. Le faltó decisión al torero.

El toro de la alternativa de Gonzalo Caballero fue un animal que acudía a todo aquello que se movías a su alrededor, pero fueron arreones de manso, incluso en la ceremonia de su alternativa el toro vio al grupo inmerso en el dialogo y se fue a por ellos como alma que lleva el diablo. Pero todo fue un espejismo. El torero cometió el error de recibirlo con unos pases por alto y de esta manera el toro rebañaba en los remates. Era un toro que había que llevarlo muy metido en la muleta .y rematar los muletazos por bajo, de esta manera el animal metía la cabeza con claridad, pero no debió ser fácil este detalle ya que el madrileño no lo consiguió. Por el pitón izquierdo el toro no tuvo recorrido. En su segundo, intentó llegar al público con dosis de tremendismo comenzando la faena con el pase cambiado, pero los muletazos volvía a rematarlos por arriba y ese hecho causó que el toro lo desarmara. La faena fue insulsa con algún detalle insignificante, casi para olvidar, pero desde el punto de vista del torero fue su primera tarde de matador. Suerte torero..



©Pepeíllo.

sábado, 3 de octubre de 2015

2 de octubre de 2015: Triunfalismo desbordante



FERIA DE OTOÑO 2015

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

Toros de Puerto de San Lorenzo, encaste Atanasio Fernández Lisardo Sánchez. El cuarto fue devuelto a los corrales por inválido y en su lugar salió un sobrero de Valdefresno Mansa, descastada, mal presentada y blanda. Segundo, cuarto y quinto fueron protestados de salida. Primero, tercero y cuarto fueron pitados en el arrastre.

Terna: Mano a mano entre Diego Urdiales y López Simón

  • Diego Urdiales: De Corinto y oro. Dos pinchazos y estocada casi entera. Silencio. Estocada contraria. División de opiniones cuando saluda. Se corrió turno y en cuarto lugar salió el quinto. Estocada al paso que rueda sin puntilla. 
  • López Simón: De azul pavo y oro. Pinchazo y estocada que vale. Oreja protestada. Se retiró a la enfermería y apareció para matar el cuarto y el sexto. En el cuarto estocada delantera y desprendida entrando a recibir. Oreja. En el sexto Metisaca y dos descabellos. Silencio Salió por la Puerta Grande. 

Presidente: Justo Polo Ramos.

Se le protestó al presidente la blandura del segundo de la tarde, pero que tuvo a bien mantener en el ruedo. Es lo que llamamos la defensa de la fiesta.

Suerte de varas:

  1. Pitinesco I. 552 Kg: Hizo una fea pelea en el caballo sin entregarse en ninguna de las dos entradas. Manso. 
  2. Cubanoso. 527 Kg: No se le vio en el caballo, ni fue castigado, en la primera entrada perdió las manos y en la segunda entró al relance y salió suelto. Manso e inválido. 
  3. Campanito. 551 Kg: En la primera vara manseó, sin embargo en la segunda apretó con algo de fijeza. Manso y con dificultades en la muleta.
  4. Campeador. 531 Kg: Un manso que se paseó por el ruedo sin que nadie lo parase, acudiendo al reserva que le castigó trasero. En la segunda entrada hizo una fea pelea y también fue castigado trasero. Manso e inválido. 
  5. Caratuerta. 597 Kg: No fue castigado en ambas entradas al caballo. En la primera salió suelto y en la segunda se repuchó. Manso de libro.
  6. Bailador. 559 Kg. En la primera puya se dejó pegar, en la segunda el piquero se limitó a sujetarlo. Se rompió la mano derecha durante la lidia y el torero tuvo que despenarlo. 

Cuadrillas y otros:


Casi lleno en tarde con algo de viento. El torero López Simón fue corneado en su primero y aunque terminó con él, se retiró a la enfermería donde fue tratado de una cornada de 20 cm, que le afectó a la parte posterior del muslo izquierdo. Reapareció después de la muerte del cuarto muy mermado de facultades, para liquidar a sus dos enemigos restantes. Debido a este hecho se corrió turno y en cuarto lugar salió el quinto.

En banderillas destacó Vicente Osuna en el sexto.

Comentarios:

Ambos matadores tuvieron que corresponder a la ovación cerrada del público venteño al finalizar el paseíllo, pero nadie imaginaba en lo que derivaría la corrida a partir de la cogida del madrileño en su primero. Los aficionados no daban crédito a lo que estaba ocurriendo en la plaza.

El triunfalismo se apoderó de la tarde de la mano del torero López Simón. En su primero y ante un inválido que se defendía por la falta de fuerzas, el torero dio una tanda de derechazos templados y en un descuido el toro lo enganchó y lo hirió en el muslo izquierdo. A partir de este momento la épica anuló completamente la razón. Nunca una cogida tuvo mayor rédito. Si no hubiera sido por este hecho seguro que la faena hubiera pasado inadvertida ante un toro que no se merecía otra cosa, y seguramente el torero hubiese llevado a cabo el recurso del arrimón. Pero la cogida cambió todo el guión. Guión que hizo que Diego Urdiales pasara casi inadvertido en la tarde, ante un lote que no dio muchas oportunidades al torero riojano, que tuvo que limitarse a sacar de su muleta la seriedad que le caracteriza y poco más, como un trincherazo de lujo a su primero, un animal que se quedó sin recorrido desde el comienzo de faena. A su segundo trató de fijarlo por bajo y lo único que consiguió fue algún muletazo suelto y al tercero de su lote en cuanto lo sometía por bajo el animal doblaba las manos. Esto fue el bagaje que Diego Urdiales se llevó de esta tarde convertida por el azar en una tragicomedia que seguramente le costaría superar a muchos de nuestros clásicos de la literatura. Así se escribe la historia.

Se cambio turno con el fin de dar tiempo para una posible vuelta a la plaza de López Simón, y así fue, el torero reapareció en el ruedo en olor de multitudes, cruzándolo desde la puerta de la enfermería hasta la tronera de matadores. Ese hecho decepcionó a los más puristas, ya que con ese detalle tenía cortada casi la segunda oreja. Es lo que se llama vista comercial. La faena al quinto no tuvo el mérito que el público generoso le dio. Lo que ocurrió fue que la voluntad interesada del torero, con la pierna herida y casi arrastrándola por la arena, y ante un manso que no quería pelea y que estuvo buscando la salida de la plaza en todo momento, el matador supo vender una faena que solo dejó en su registro una tanda de derechazos bajando la mano. Todo lo demás fue una faena sin continuidad dada la condición de su enemigo, pero el triunfalismo rompió todo el rigor que existe en este tipo de espectáculos. El sexto no le dio oportunidad al torero madrileño ya que se partió la mano derecha al comienzo de la faena de muleta y tuvo que abreviar. Una pena, ver a un animal de estas características con la pezuña colgando defendiéndose de sus enemigos.



©Pepeíllo.

viernes, 2 de octubre de 2015

1 de octubre de 2015: Día de reencuentros y falsas expectativas



FERIA DE OTOÑO 2015

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de novillos.

Ganadería

Novillos de El Torreón. Encaste, Juan Pedro Domecq y Díez. Muy desigual, faltos de casta y en general flojos. El quinto, inválido, fue devuelto al corral y en su lugar se corrió un sobrero de Dolores Rufino, procedencia Núñez.

Terna:

  • Filiberto: De rosa y oro. Dos pinchazos, uno bajo y el otro saliéndose de la suerte y tres descabellos. Silencio. Pinchazo en los bajos y estocada muy baja. Protestas cuando saluda.
  • Alejandro Marcos: De sangre de toro y oro. Pinchazo y estocada trasera tras aviso y dos descabellos. Silencio. Estocada tirándose a matar, aviso y siete descabellos. Silencio.
  • Joaquín Galdós: De sangre de toro y oro. Pinchazo, estocada y tres descabellos. El novillo se echó cuando lo dejaron tranquilo. Silencio. Metisaca, estocada algo trasera y descabello. Silencio

Presidente: Javier Cano Seijo.

De nuevo este presidente volvió a repetir una mala jugada a la fiesta. Y van…… De nuevo dejó en el ruedo al inválido primero que pedía a voces su devolución a chiqueros. Los aficionados a través de sus protestas le recordaban que ese no es el camino. Hay que tener poca afición para tomar la decisión que tomó el usía. Sin embargo al quinto no dudo en devolverlo, bajo las protestas de los aficionados, claro. Al quinto bis, debió condenarlo a banderillas negras, pero presiento que se le olvido el aplicar la reglamentación.

Suerte de varas:
  1.  475 Kg: Apareció en el ruedo sin fijeza y en cuanto que el torero lo sometió con el capote comenzó a blandear. Todo lo que vino después fue una pantomima de lidia. 
  2. 463 Kg: Apretó de salida y el torero aguantó su acometida. El picador no le hizo ni sangre para un análisis en las dos veces que entró al caballo.
  3. 461 Kg: Otra suerte de varas que fue un auténtico simulacro. El piquero se limitó a marcar el castigo, pero trasero, como es habitual. El torero se limitó a hacer de enfermero para que el novillo no rodara por la arena.
  4. 490 Kg: Nada más aparecer en el ruedo, se volvió a meter en el chiquero. No le gustaría el ambiente. En ambas entradas al caballo hizo una fea pelea y en la segunda acudió suelto.
  5. 538 Kg: Fue un toro con cuajo. Comenzó su labor en el ruedo buscando la salida, saliendo suelto de los engaños y el juego que dio en el caballo fue de manso “pregonao”. El picador lo persiguió por el ruedo intentando sujetarlo en el peto. Un picotazo aquí y otro allí fue el resultado. El novillo salía huyendo del caballo cuando sentía el hierro. En banderillas hizo hilo en el primer par y terminó metiendo la cabeza con claridad en la muleta. Manso encastado.
  6. 517 Kg. Tampoco en este novillo existió el castigo. Dos picotazos y una fea pelea en el caballo fue el resultado de esta suerte. 

Cuadrillas y otros:

En las cuadrillas hubo dos destacados, por un lado la labor de Jesús González, Suso, en la lidia del quinto y por otro Raúl Adrada al parear al sexto, ganándole la cara a su enemigo y asomándose al balcón. El público con sus aplausos le hizo desmonterarse.

Comentarios:

.El comienzo de esta feria fue una tarde reencuentros, de afectuosos saludos y deseos de que la tarde fuera gratificante para los espectadores. No se cumplieron los deseos y según transcurría la corrida los asistentes iban retomando los saludos y contándose el devenir veraniego de cada uno.

Ni el ganado ni los toreros fueron capaces de fijar la atención de los aficionados, solo el presidente al no devolver el primero y durante la lidia del quinto, nada de lo que ocurrió entre estos dos hechos hizo mantener la atención a los presentes. Solo algunos detalles. Unos con los engaños y otros por falta de sensibilidad. De estos últimos Filiberto tuvo la osadía de brindar el primer novillo después de las protestas pidiéndole al presidente la devolución del inválido. Un novillo así no se brinda nunca, torero. Otro de los detalles fue el enfado de este torero cuando los espectadores le criticaron si intento de saludar desde el tercio. El torero se metió en el callejón dando puñetazos en las tablas. Hay que guardar los modos, torero y pensar que el público casi siempre tiene razón, y que su voluntad hay que ganarla en la arena toreando, o por lo menos intentándolo. Y no es que no lo intentarás ante los dos enemigos que te encontraste durante la lidia del cuarto, primero el novillo y después, el viento, que te dejó al descubierto en varias ocasiones, el público, valoró tus maneras y tu voluntad, jugándotela en el toreo al natural, y te solicitaba que lo cerraras, ya que los terrenos elegidos no eran los más adecuados, pero lo que no te personó fue que despenarás al novillo con dos bajonazos infames, primero un pinchazo y después una estocada. Con eso, torero, en esta plaza no se debe saludar, y menos enfadarte. No olvides que esta plaza a pesar de los taurinos, aún pude dar y quitar mucho a los toreros. En el primero y ante un inválido protestado, no tuviste ninguna opción, solo criticarte que no debiste prolongar la faena ante un animal de esas características ni mostrarte tan pinturero durante algunas fases de la faena. No era el momento de esos adornos.

Alejandro Marcos mostró maneras en el manejo de la franela al recibir a su primero, pero le falto centrarse, con ello consiguió dos buenos naturales que despertaron los tendidos. Al quedarse el novillo sin recorrido se fue cerrando las posibilidades al torero. En su segundo y ante un complicado enemigo, que terminó metiendo la cabeza en la muleta, estuvo digno el torero, pero le faltó oficio para haberle dado la distancia que reclamaba el novillo y asentar las zapatillas en la arena. El animal terminó defendiéndose. Lo despenó de una buena estocada tirándose a matar.

El primero del peruano Joaquín Galdós fue sosote, y el torero se limitó a realizar el toreo moderno, es decir, no colocándose en su sitio embarcando con el pico de la muleta y rematando para fuera los muletazos, en una palabra, el toreo de quilates de las figuras. Se puso pesado y el público se lo recriminó, pero el torero hizo caso omiso a los tendidos y continuó adormilando a la concurrencia. En su segundo su muleta continuó interpretando el toreo ventajista, en la segunda serie de redondos el animal se derrumbó, que unido a que protestaba por el pitón izquierdo, el público fue perdiendo interés en lo que ocurría en la arena.



©Pepeíllo.

lunes, 8 de junio de 2015

7 de junio de 2015: Un torero con dignidad


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.


6 toros de Miura. Blandos y sin casta, cuarto y sexto se dejaron torear. 

Terna

  • Rafaelillo. De rosa y oro. Pinchazo y media delantera y caída. Silencio. Dos Pinchazo tirándose fuera de cacho en la suerte contraria y estocada caída en la suerte natural. Vuelta al ruedo. 
  • Javier Castaño: De Blanco y oro. Pinchazo y estocada, aviso. Silencio. Dos pinchazos y descabello. Silencio. 
  • Serafín Marín. De espuma de mar y oro. Metisaca, estocada caída y atravesada. Silencio. Metisaca, pinchazo, aviso, metisaca y estocada baja y atravesada y dos descabellos. Silencio.

Presidente: D. Julio Martínez Moreno.

De nuevo un presidente jugó a empresario e ignoró el reglamento, dejando en la arena un toro que debía haber tomado el camino de los corrales ya que no reunía condiciones para la lidia. Los aficionados se tomaron la justicia por su mano y le recomendaron que no volviera al palco. Lo más grave no fueron sus protestas, sino que llevaban razón y seguro que este presidente, junto a sus compañeros, volverán a sentarse de nuevo en el palco de nuevo y los aficionados tendrán que esperar a que alguien tome las medidas necesarias para no se vuelvan a producir estos atropello en contra de los intereses de la fiesta y de los aficionados que pagan su entrada. Vaya espectáculo que han ofrecido los presidentes que han ocupado el palco. Los antitaurinos no hace falta que se manifiesten, la poca afición de los presidentes lo harán por ellos.

Suerte de varas

  1. Fogonero. 559 Kg. El picador se limitó a sujetarlo y el animal salió suelto. En la segunda vara acudió suelto al caballo y el piquero no le hizo ni sangre. Manso e inválido.. 
  2. Aguilero. 590 Kg. En la primera entrada no se empleó, limitándose Sandoval a sujetarlo. En la segunda se repuchó. Manso descastado e inválido. 
  3. Velero. 624 Kg. Se dejó pegar en la primera entrada al caballo y blandeó. En la segunda repitió el mismo comportamiento. Manso, descastado y blando.
  4. Injuriado. 606 Kg: En la primera entrada dobló las manos y no hubo ni pelea ni castigo. En la segunda la vara cayó baja y el animal manseó y no se entregó. Manso, blando y descastado que metió la cabeza en la muleta. 
  5. Sonajillo. 588 Kg: La primera vez que acudió al caballo lo hizo empujando con un pitón y en la segunda no lo castigó el piquero. Manso y descastado.
  6. Arenoso. 608 Kg. Acudió suelto al caballo y fue picado muy mal y salió suelto. En la segunda entrada el piquero no mejoró su labor, se le cayó la vara y el respetable le obsequió con una sonora pitada. Manso, descastado que se dejó torear en la muleta.

Cuadrillas y otros:

Aunque quedaban entradas en taquilla los miuras consiguieron llenar el coso casi en su totalidad. De nuevo los toreros de plata volvieron a lucirse en el segundo y quinto de la tarde, donde se desmonteraron Ángel Otero y Fernando Sánchez en el segundo toro. En el quinto al cuadrar en la cara en el primer par el toro recortó terrenos a Marco Galán y lo prendió, retirándose a la enfermería, sufriendo una cornada en un testículo y un puntazo en el muslo izquierdo. A recuperarse, torero. 

Comentarios:

En el cuarto de la tarde apareció la dignidad torera sobre el albero de Las Ventas, con el nombre de Rafaelillo. El torero murciano olvidando el mal sabor de boca que le dejó su primero protestado por su invalidez sacó a relucir su casta y dibujó sobre la arena unos muletazos que hicieron olvidar a los tendidos los malos momentos anteriores. El público reconoció con generosidad el gesto de honradez y dignidad del murciano. El toro al segundo pase perdió las manos, pero se vino arriba y el torero con cuatro muletazos puso en pie los tendidos. Con valentía y disposición supo interpretar su papel desde el inicio de faena, aflorando sus sentimientos. Le sacó al toro lo que no tenía toreando al natural con la verdad por delante. Al final de la faena en un alarde de valentía tiró os trastos y quedose en la cara del toro sin más defensa que la generosidad del animal, reconociendo con ello que había sido vencido por la pañosa de Rafaelillo. Cometió un error al entrar a matar en la suerte contraria y pinchó dos veces, cuando lo hizo en la suerte natural el animal le ayudó un poco más. De haber matado a la primera hubiera cortado una oreja, y posiblemente hubiera sido uno de los trofeos más valiosos de la feria. El público tuvo que rogarle que diera la vuelta al ruedo. En su primero y ante un inválido, tuvo que abreviar en medio de una protesta generalizada de la plaza.

El primero de Javier Castaño llegó a la muleta sin recorrido y acudiendo al engaño con la cara alta, con lo cual el diestro no tuvo nada más que aportar que su estoque de verdad para despenarlo. En su segundo cometió el error de no bajarle la mano y someterlo y el toro se defendía enganchándole la pañosa en cada pase y tirando gañafones buscando la presa. El torero pareció sentirse molesto por el comportamiento del público, pero debió reconocer que lo hizo todo al revés. 

El tercero de la tarde perdió la verticalidad al primer muletazo de Serafín Marín. Lo intentó el matador pero si no había toro, lo mejor era abreviar. En su segundo y ante un enemigo que acudía al engaño metiendo la cara con nobleza, se equivocó en el planteamiento de la faena, debía haberlo sometido por bajo, pero el torero se empeño en pasarlo con muletazos rematados por alto, limitándose a acompañar la embestida del animal. Cuando no se encuentra el sitio en la cara del toro es difícil intentar el toreo, todo sale vulgar, y eso fue lo que le pasó al torero catalán. 



©Pepeíllo.

sábado, 6 de junio de 2015

5 de junio de 2015: Espectáculo deprimente


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.


6 toros de Victorino Martín, encaste Marqués de Albaserrada. Variada de presentación, algunos ejemplares fueron protestados. En general mansos, descastados y blandos,. El segundo, cuarto, quinto y sexto, fueron pitados en el arrastre.. 

Terna:

  • Manuel Jesús, El Cid. Único espada. De nazareno y oro.: Metisaca en los bajos que basta. Silencio Estocada casi entera y tendida. Silencio. Pinchazo sin soltar y estocada caída y tendida. Silencio. Estocada y tres descabellos. Bronca. Media estocada caída y trasera y tres descabellos Bronca. Pinchazo trasero y dos descabellos. Bronca.

Presidente: D. Julio Martínez Moreno.

No estuvo afortunado el presidente cuando tuvo que decidir en el cuarto toro el cambio de tercio en banderillas. La cuadrilla no conseguía colocar cuatro palos al parado bruto, y el presidente en un alarde de generosidad hacia unos toreros que no se merecían tal nombre, cambio el tercio cuando el toro tenía solo tres palos, saltándose el reglamento a la torera. Si el presidente no cumple con la normativa vigente no esperaran los aficionados que lo hagan los taurinos.

Suerte de varas: 

  1. Murrieto. 514 Kg. Se dejó pegar pero el piquero lo castigó en los bajos. En la segunda marró el picador y le castigó. El toro no se empleó. El toro cumplió en el caballo y en la muleta. 
  2. Petrasquista 504 Kg. En la primera entrada no se empleó En la segunda vara el piquero marró y el toro no se empleó ni fue castigado. Manso y complicado en la muleta. 
  3. Platirrino. 510 Kg. En la primera vara entró suelto y la segunda al relance. No se empleó yen el quite se quedaba corto en la embestida. En la segunda vara entró al relance y no se empleó y salió suelto. Manso y descastado.
  4. Mojonero. 546 Kg: En la primera vara el picador lo picó en los bajos el bruto se dejó pegar y salió suelto. En la segunda también lo castigó en los bajos y no rectificó tapándole la salida. Manso y descastado. 
  5. Corretón. 566 Kg: Acude al caballo al relance y salió suelto. En la segunda no se entregó y volvió al salir suelto. Manso y descastado.
  6. Mentorillo. 527 Kg. Acudió suelto al picador de reserva, el toro se defendió y le tapó la salida. En la segunda se arrancó de largo y el picador marcó arriba y midió el castigo. Manso y encastado que se rajó en la muleta.

Cuadrillas y otros:

Una vez finalizado el paseíllo, el público premió la gesta del torero con una cerrada ovación. En esta ocasión ni el torero ni los toros consiguieron llenar la plaza, quedando algunos huecos en los altos de los tendidos del cinco y del seis. La tarde fue calurosa de sol y los aficionados fueron subiendo el tono de sus protestas, ya que a partir del tercer toro la corrida comenzó a ponerse cuesta arriba, siendo testigos de un espectáculo bochornoso, donde los protagonistas fueron el ganado y los toreros que tuvieron la osadía de vestirse de luces para denigrar a la fiesta con su labor. Los antitaurinos solo tienen que esperar el derrumbe de estos espectáculos, los profesionales que viven de ella le darán la puntilla.

Daré algunos detalles. La suerte de varas, en otra de las corridas denominadas toristas, prácticamente no existió, pocos toros se pusieron en suerte, entrando al relance y en el peor de los casos marchándose sueltos al picador de reserva. Los que lo hicieron, fueron mal picados o convirtieron esta suerte en una pantomima. El único torero del castoreño que estuvo a la altura de su profesión, fue Tito Sandoval en el sexto, mostrando con ello que cuando se quiere se puede. El público le ovacionó al abandonar el albero. En el cuarto y quinto toro los toreros de plata volvieron a ofrecer un espectáculo lamentable en la suerte de banderillas, no hubo manera de que le colocaran los cuatro palos reglamentarios. En el cuarto hasta perdí la cuenta las veces que tuvieron que pasar delante de la cara del toro, creo que fueron siete, el presidente tuvo que cambiar el tercio con solo tres palos en el morrillo del animal. 

Comentarios:

Venir a una corrida con seis toros es una aventura, sobre todo si el torero no tiene la variedad para entretener al público, y El Cid no lo es, posee una mano izquierda poderosa, pero lleva varias temporadas que no encuentra el sitio que necesita una figura de sus características, y menos para encerrarse con seis toros. La apuesta fue valiente, pero ayer perdimos todos. Perdió credibilidad el torero y el ganadero mostró también la cruz de su ganadería. Como decía un aficionado próximo a mi localidad: la empresa sabría lo que compró. 

A su primero le hizo una faena con altibajos, por el pitón derecho el animal metía bien la cabeza, pero el torero no se acopló, y al natural a pesar de no perderle pasos, no se cruzó en ningún momento. 

El segundo llegó a la muleta con peligro y en cuanto el torero se destapaba se le colaba y según avanzaba la faena el toro le costaba acudir al engaño.

Al tercero lo recibió en los medios con unos redondos al hilo del pitón y cuando se echó la muleta a la izquierda no remató ningún muletazo por bajo, muestra inequívoca de su poca confianza. El toro no tuvo recorrido y fue sosote en la muleta.

En el cuarto y ante un bruto que venía avisado por la lidia recibida, el torero no estuvo a la altura de las exigencias de su enemigo. 

Al quinto, que acudía al engaño con la cara alta se limitó a quitarle las moscas de la cara, aptitud que enervó al público.

El sexto se limitó a medir las embestidas y a rebañar cuando acudía al engaño, y lo único que hizo fue defenderse. 



©Pepeíllo.

viernes, 5 de junio de 2015

4 de junio de 2015: Hasta el otoño, toreros


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

6 toros de Adolfo Martín, encaste Marqués de Albaserrada. En el tipo, exceptuando al sexto que empujó con fijeza en el caballo, ninguno se empleó en varas. A pesar de la mansedumbre todos sacaron casta excepto el cuarto y el quinto. 

Terna: 

  • Diego Urdiales. De pizarra y oro. Media estocada arriba y dos descabellos. Saludos desde el tercio. Estocada algo tendida y contraria. Aviso. El toro se tragó la sangre y cayó sin puntilla. Saludos desde el tercio. 
  • Sebastián Castella. De lila y oro. Pinchazo sin soltar, y estocada trasera al encuentro, aviso. Silencio. Metisaca, media estocada baja y atravesada y trasera, aviso, se echa el toro. Silencio.
  • Manuel Escribano. De verde botella y oro. Metisaca, tres pinchazos y estocada desprendida. Silencio. Estocada algo trasera perdiendo la franela. Oreja.

Presidente: D. Javier Cano Seijo.

No tuvo en esta ocasión el presidente que tomar decisiones que perjudicaran a la fiesta.

Suerte de varas: 

  1. Mulillero II. 494 Kg. Acudió suelto al caballo y salió suelto. En la segunda entrada blandeó y no se empleó en la pelea y se repuchó. Manso encastado y blando. Todo lo hizo el torero
  2. Repollito 475 Kg. Acudió al caballo descompuesto y se defendió en la pelea mostrando blandura En la segunda vara le colocaron de nuevo en suerte y tardeó en acudir al montado, aunque no fue castigado. En la tercera entrada se repuchó. Mansote y encastado y el torero no lo entendió. 
  3. Mulillero I, 516 Kg. En la primera entrada al caballo se dejó pegar y salió suelto. En la segunda hizo una fea pelea y volvió a salir suelto. Mansote que no se empleó en el caballo y el torero le dio una mala lidia.
  4. Aviador. 480 Kg: En la primera vara hizo una pelea de manso y en la segunda se defendió y salió suelto. Manso, blando que no presentó pelea en la muleta. 
  5. Buscador. 477 Kg: No fue castigado y se rajó en la pelea. En la segunda entrada al caballo fue picado trasero y no se empleó. Manso y descastado que se paró en la muleta.
  6. Baratero. 492 Kg. En la primera vara empujó con fijeza y en la segunda perdió las manos y se defendió. Cumplió en el caballo y en la muleta sacó la exigencia que da la casta.

Cuadrillas y otros:

Tarde de calor en la que se colocó de nuevo el cartel de no hay billetes. La blandura y el trapío de algunos ejemplares provocaron en los tendidos algunas protestas. En el segundo toro, los toreros de plata protagonizaron otro sainete, típico de los que no sienten la profesión y solo tiene el valor para vestirse de luces. Estos hechos en cualquier otro ganado comercial no hubieran provocado ningún efecto, pero cuando la casta aparece, hay que hacer muy bien las cosas para que los animales lleguen a la muleta con las garantías suficientes de lucimiento del torero, que es el que paga. Eso fue precisamente lo que no ocurrió. Supongo que Castella, por lo menos, pedirá explicaciones a sus peones. Los aficionados no tenemos aún ese derecho. La jindama es libre, y allí donde cae es muy complicado librarse de ella, y en este caso le tocó el turno a su cuadrilla. Espero que por lo menos renuncien a sus honorarios, si no es así, quedarían en mal lugar y los aficionados se sentirían engañados. 

Comentarios:

Los aficionados tendremos que esperar hasta la feria de otoño para comprobar de nuevo si el estado de gracia en que se encontraron ayer los toreros, Diego Urdiales y Manuel Escribano fue flor de un día o están en el camino que necesita la fiesta.

Lo que sí quedó claro es que el ganado de Adolfo Martín a pesar de la mansedumbre mostrada, no aburrió a los aficionados, sin embargo Manuel Escribano tuvo su cara y su cruz. Su cara en el sexto un toro con transmisión y que tenía mucho que torear y el torero se la jugó, con valor y honradez, y nadie puso en duda el premio conseguido. Se la jugó en banderillas, donde ante el exigente enemigo, tuvo que tragar mucho y de donde salió airoso y con el público entregado. El torero no se achicó en ningún momento y en el último par levantó a los espectadores de sus asientos. La faena de muleta tuvo sus altibajos, pero los naturales que dio de frente y ante un encastado toro, enjuagaron los sinsabores que los aficionados llevan tragando en esta feria. En su primero se equivocó al recibir al toro por alto, ya que a estos animales hay que hacerle todas las cosas por bajo. Su enemigo aprendió lo que no debía y se lo puso muy complicado al torero, que tuvo que tirar del recurso del arrimón, pero en cuanto se quedaba destapado lo desbordaba. 

Diego Urdiales estuvo en maestro ya que con este ganado es como más a gusto se encuentra. Con su toreo consiguió trasladar a los aficionados a otra época, que muchos de los presentes no han conocido, donde los toreros presentaban la muleta sin trampa ni cartón y si el toro reunía condiciones toreaban y si no, abreviaban la faena. A su primero lo sacó a los medios con torería y aunque el toro le fue avisando durante la faena, el torero riojano anduvo por la cara del toro sin perder en ningún momento los papeles y fue una pena que por el pitón izquierdo el toro tuviera poco recorrido, ya que metía la cabeza con claridad. Urdiales le sacó al toro lo que no tenía .En una palabra, daba gusto verlo lidiar. En su segundo practicó otro concepto del tero. Citando con la muleta planchada, sin descomponer la figura, citando con empaque, y aunque el resultado no fuera el que merecía su labor, nadie pudo recriminarle su disposición.

Lo que mostró Castella fue otro cantar. En su primero y ante un enemigo que no le gastaban los adentros, estuvo desconfiado y como consecuencia presentaba la muleta retrasada y no llegó a cruzarse en ningún momento, permitiendo que el toro se enterase de todo y supiera lo que dejaba atrás. Tuvo en contra también que cuando lo sometía por bajo el toro no aguantaba y perdía las manos, pero el torero francés se limitó a pasarlo por la pañosa como si de un toro comercial se tratara. Al natural no se acopló y el animal le tocaba la muleta en los remates. El quinto, después de sacarlo a los medios por bajo, se quedó sin recorrido y Castella tuvo que tirar del arrimón para justificarse, detalle que levantó el entusiasmo de sus incondicionales. Lo único destacable del torero fue el detalle de apuntarse a una corrida denominada dura, pero demostró que su muleta no estuvo a la altura exigida por este tipo de ganado. Las figuras son así de caprichosas. 



©Pepeíllo.