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lunes, 17 de julio de 2017

9 de julio 2017. Oreja a la disposicion

Ganadería

Fernando Peña. Encaste Torrestrella. Bien presentados, de buen juego en general. El tercero y sexto blandearon. Algunos fueron aplaudidos en el arrastre.

Terna:
  • Santana Claros: De verde botella y oro. Pinchazo y estocada contraria de fea ejecución. Silencio. Cinco pinchazos. Aviso. Silencio. 
  • Daniel Crespo: De verde y oro. Estocada baja y dos descabellos. Silencio. Metisaca, dos pinchazos y dos descabellos. Silencio.
  • Jesús enrique Colombo: De Azul real y oro. Estocada baja tirándose a ley perdiendo la muleta. Silencio. . Estocada de bonita ejecución. Oreja.
Presidente: D. Gonzalo Julián de Villa Parro

Sólo cometió un error el nuevo presidente. En el primero de la tarde cambio el tercio de banderillas con tres palos.

Suerte de varas: 
  1. Desperezado. 491Kg. Negro listón. Mansote en el caballo En la muleta se dejó torear.
  2. Rincoclaro. 524 Kg. Negro listón. Cumplió en el caballo y en la faena de muleta estuvo por encima del torero.
  3. Jamonero. 477 Kg. Colorado chorreado bragado. .Salió suelto del caballo sin emplearse. Manso descastado y blando.
  4. Calmos. 461 Kg. Negro. Salió suelto en las dos veces que acudió al montado. Manso y noble en la muleta.
  5. Confuso. 479 Kg. Colorado. Salió suelto en ambas entradas al caballo. Manso con algo de casta que puso el triunfo del torero en la faena de muleta pero se fue sin torear.
  6. Alfeñique. 500 Kg. Negro. En la primera entrada al caballo salió suelto y en la segunda fue muy mal picado. Manso encastado que se vino abajo en la muleta.
Cuadrillas y otros: 

En tarde agradable, el coso venteño registró una floja entrada. Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de Víctor Barrio al cumplirse un año de su fallecimiento en la plaza de Teruel.

Hizo su presentación en esta plaza el torero de Fuengirola, Santana Claros

Comentarios:

Es penoso decirlo y más cuando no nos mueve ningún interés, pero ayer el torero que marcó la diferencia fue Jesús Enrique Colombo. El torero Venezolano estuvo muy dispuesto con sus dos ejemplares, a pesar que el primero no colaboró con la línea que intentó marcar el matador. El segundo se vino abajo en la faena de muleta, pero el torero puso la transmisión que no tuvo su enemigo con tesón y una disposición propia de un chaval que quiere ser torero, haciendo cierto el dicho que cuando se quiere, se puede y para rematar la faena se tiró a matar en cada novillo detrás del estoque.. 

También marcó un rodaje que sus compañeros de cartel no han tenido ocasión de cumplimentar en sus carreras. Teniendo en su haber que Santana Claros, que hacía su presentación, llegó sin apoderado. Pareó a sus dos enemigos con ganas de agradar, siendo variado en la colocación de los garapullos, destacando en el sexto donde colocó a su enemigo en los terrenos adecuados. Con la muleta aparte de la disposición, en el tercero consiguió dos muletazos ligados a un burel sin fuerza y que le costaba seguir el engaño. El sexto se vino abajo en el último tercio después de que el torero lo recibiera con las rodillas en tierra, pero el animal se derrumbo, y a partir de aquí solo fueron buenas intenciones de un torero que fue premiado con una oreja dada su disposición durante toda la tarde.

Santana Claros no tuvo buen comienzo, en su primero ni él ni sus peones estuvieron finos en la lidia. Con la muleta demostró en ambos novillos una evidente falta de mando, sin embargo cuando citaba mostraba el pico de la muleta y se colocaba fuera de cacho. A pesar de la corta experiencia no tuvo reparo en mostrar los vicios del toreo moderno. En su primero y en un descuido se le coló el novillo y a punto estuvo de darle un disgusto. Su segundo fue un animal que se toreó solo, pero no lo aprovechó Solo ofreció a la concurrencia muletazos sueltos sin ligar y sin mando. Al final el novillo aburrido de tanto muletazo insustancial, se fue quedando corto.

Daniel Crespo. Se lució al recibir de capote a su primero, pero con esto terminó lo vistoso de su labor. A su primero trató de corregir un gazapeo pero no lo consiguió. Sus muletazos carecieron de remate dado el poco oficio que mostró en el manejo de la pañosa. En ningún momento se adaptó a su enemigo. Su segundo tuvo algo más de dificultad, pero también se marchó al desolladero sin torear, ya que el novillero no estuvo a la altura.

©Pepeíllo.

lunes, 26 de junio de 2017

15 de junio de 2017. "Un regalo a la afición"

Ganadería

Martín Lorca. Formada con ganado procedente de Torrealta, Juan Pedro Domecq Solís y el Torero. Salvo el tercero, mansos, blandos y descastados. El sexto fue devuelto por inválido y en su lugar se corrió un sobrero de Cortijo de la Sierra, de procedencia Osborne y Núñez del Cubillo, un animal manso y descastado.

Terna:

Uceda Leal: De verde botella y oro. Pinchazo y estocada. Aplausos a la voluntad del torero. Pinchazo perpendicular y dos descabellos. División de opiniones cuando saluda.. 

Ricardo Torres: De verde y oro. Cinco pinchazos y dos descabellos, entre ellos recibió un aviso. Silencio. Estocada baja y atravesada, aviso. Seis descabellos 2º aviso. Al final se echa el toro. Silencio.

Iván Vicente: De salmón y oro. Estocada. Aplausos. Estocada y descabello. Oreja.

Presidente: D. Gonzalo Julián de Villa Parro

No anduvo fino el señor presidente, trató de tomarle el pelo a los presentes y eso no es, justo ni legal. Ocurrió en el sexto, un inválido que debía haber devuelto a los corrales en los primeros compases de la lidia y aguantó hasta que los aficionados se pusieron serios en sus protestas. Mantener a un animal de esas características era una estafa. Muchos aficionados se preguntaban ¿A que juega este señor? Dio la impresión que el sobrero lo tenía que pagar él y su asesor, el Señor, “Joselito Calderón”, un caballero que ya está más que amortizado para la fiesta. Una pena señor presidente, que estas decisiones hagan levantar la voz de los aficionados dudando sobre la integridad de la fiesta y que después se les tache de reventadores. Como digo, una pena..

Suerte de varas: 
  • 1º  Quillo. 615 Kg. Colorado. Manso y descastado, tanto en el caballo como en la muleta.
  • 2º Guanteblanco. 556 Kg. Negro bragado meano axiblanco. Se dejó pegar las dos veces que entró al caballo, pero sin fijeza. Manso y descastado
  • 3º Valiente. 614 Kg.. Negro. Cumplió en el caballo y tuvo un buen pitón izquierdo. Aplaudido en el arrastre.
  • 4º Galán. 629 Kg. Negro. Se dejó pegar en el caballo y llegó a la muleta sin recorrido rajándose en la pelea.
  • 5º Quiteño. 630 Kg. Negro listón. Manso y descastado, tanto en el juego que dio en el caballo como en el último tercio.
  • 6º.Martinete. 570 Kg. Negro salpicado coletero. Manso de escuela en el caballo pero metió la cabeza en la muleta pero sin recorrido y poquita casta.
Cuadrillas y otros: 

En tarde desapacible, comenzó a llover en el segundo y no cesó hasta el final del festejo. La plaza registró una floja entrada, la cual no llegó ni al cuarto del aforro.

Al terminar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del torero, Gregorio Sánchez, desaparecido recientemente. Los tres matadores brindaron uno de sus toros al cielo.

En banderillas se lucieron, Pedro Calvo en el segundo, Juan Contreras en el tercero y Antoñares en el cuarto.

Comentarios:

¡Que tengan que venir toreros modestos, dos de ellos sin apoderado, a indicarles a las figuras el camino del toreo! ¡Que entre unos y otros hayan tratado de cerrar la plaza durante el verano, mirando solamente el lado económico de la empresa! ¡Que hayan tenido que dar marcha atrás viendo la respuesta que han dado los aficionados en las redes sociales! Pero la labor de Iván Vicente puso a cada uno en su sitio de la manera más simple, toreando, aunque fuera solo por una tarde. .

Finalizada la feria y las corridas de postín, la asistencia a la plaza quedó reducida a los aficionados, a los grupos que arrastran los toreros, a cuatro despistados y a los turistas que las agencias de viajes encierran durante la tarde en el coso venteño. Esa es la verdad. Pero la verdad del ruedo, eso que llaman torear, la ofreció ayer Iván Vicente, el torero venía sin apoderado, pero desplegó la muleta, y sacó de sus pliegues una serie de muletazos que dejaron en la piel de los aficionados la marca de la emoción. En el tercero ya apuntó maneras, y a pesar del viento, consiguió sacarle unos muletazos que supieron a gloria, pero fue en el sexto y ante un manso de escuela, el torero madrileño comenzó la faena doblándose con su enemigo indicándole que el camino que debía seguir era el de su mando. Derechazos bajándole la mano, naturales templados y largos abrochados con un pase de pecho eterno. Fue un regalo a la perseverancia de los aficionados. Se lo merecían. A pesar que la faena estuvo compuesta por detalles ya que el toro no colaboró, el matador le sacó todo lo que podía sacarle, y lo que hizo fue con la verdad por delante. Así de simple.

Uceda Leal recibió a su primero con tres trincherazos con el fin de ajustar la embestida de su enemigo, ya que animal acudía rebrincado al engaño. El torero no tuvo la firmeza necesaria y se limitó a construir una faena perdiéndole pasos a su enemigo. Al natural el toro tuvo poco recorrido pero el matador no consiguió rematar ningún muletazos sin que le enganchara la muleta. Solo mostró voluntad. En su segundo se encontró con un burel que no aguantó la lidia a que lo sometió. Se anotó un redondo templado tirando del toro y dos bajando la mano, pero su enemigo se fue quedando sin recorrido y el torero sin faena. 

Ricardo Torres en su primero se encontró con dos problemas, primero la lluvia que espantó a los espectadores al resguardo de la grada y el segundo el viento. En la crítica de su labor, diré que se le notó la falta de corridas y ante un enemigo que tuvo poco recorrido el torero hizo lo que buenamente pudo. A su segundo le molestaba la muleta, acudía al engaño con la cara alta y no tuvo recorrido. Ante esta situación el torero puso lo que estaba de su parte, que fue, valentía y pundonor.

©Pepeíllo.

lunes, 19 de junio de 2017

18 de junio de 2017. Ivan Fandiño en el recuerdo

Resonando aún los últimos olés del público venteño a la faena de Ginés Marín al sexto de la tarde, en un suspiro llegó la noticia sobre la muerte de Iván Fandiño en la plaza francesa de Aire Sur L’adour. Digo en un suspiro, ya que es un espacio de tiempo donde en este apasionado mundo se entremezclan el triunfo y el fracaso y como no, también la vida y la muerte.

En un suspiro, en el tiempo que dura un quite, un toro de Baltasar Ibán sesgó la vida del torero vizcaíno. En un suspiro, ese tiempo que dura una eternidad cuando un muletazo se ejecuta con la gracia que los toreros tratan de imprimir con verdad a sus faenas. Un suspiro dura cuando un torero es arrollado por su enemigo y el público se tapa los ojos para no ver la desgracia que puede originar la cogida. Ese suspiro que dura otra eternidad, ante los ojos de los aficionados, en esta ocasión se hizo realidad. En un suspiro perdió la vida Fandiño

En un suspiro corrió la noticia como un reguero de pólvora y llegó a los oídos de los aficionados y a todo aquel que siente por la fiesta la realidad que la envuelve, a veces bella y otras muy tristes. Nadie quería creerla, pero como decía Luis Miguel Dominguín, las corridas de toros es como la vida, cuando se muere, se muere de verdad, es lo que tiene la pureza de este arte tan bello y tan dramático a la vez. 

Ya conocías que esta noria de la fiesta, en un suspiro te encumbra hacia lo más alto y en otro te deja a los pies del fracaso. Iván, necesitábamos que en un suspiro, durase lo que durase, recuperaras el lugar de torero valiente y firme que llevabas dentro ya que la fiesta te necesitaba, y en ese camino estabas, pero lo que nunca esperábamos era este desenlace. No. Eso nunca. Pero tampoco queremos que olvides allí donde estés que lo que duró un suspiro los aficionados tardaremos en olvidarlo. 

Pepeillo. Miembro de La asociación el Toro de Madrid

18 de junio de 2017. Un torero que se fue.

Ganadería

La corrida anunciada de José Luis Marca, de origen Juan Pedro Domecq, fue remendada con dos novillos de El Cortijillo, de origen Núñez, lidiados en 5º y 6º lugar. Los animales mostraron una nobleza excesiva en la muleta, pero su juego en los tercios anteriores fue de una mansedumbre y descastamiento impropio de animales de su raza. En el último tercio pusieron en bandeja el triunfo de los toreros pero ninguno lo aprovechó. El primero y el segundo fueron aplaudidos en el arrastre.

Terna:
  • Ángel Jiménez: De blanco y oro. Estocada contraria y tendida. Aplausos. Pinchazo y estocada caída. Aplausos. 
  • Ángel Sánchez: De rioja y oro. Bajonazo atravesado. Aplausos. .Estocada perdiendo la muleta y saliiéndose de la suerte. 
  • Jesús E. Colombo: De morado y oro. Estocada caída entrando por derecho. Estocada caída tirándose a ley. Oreja.
Presidente: D. Justo Polo Ramos.

Concedió una orejita a Colombo sin fundamento. Es el triunfalismo a todos los niveles.

Suerte de varas: 
  1. Amante. 512 Kg. Jabonero sucio. Derribó al caballo con la mansedumbre por delante y en la muleta fue un carretón que se toreó solo. Fue aplaudido en el arrastre. 
  2. Aguaclara II. 470 Kg. Jabonero. Después de no mostrar absolutamente nada en el caballo, en la muleta fue un carretón. Lo aplaudieron en el arrastre.
  3. Iluminado. 497 Kg..Negro salpicado. Sin ser castigado en el caballo llegó a la muleta sin recorrido.
  4. Aguaclara I. 459 Kg. Colorado. De salida fue un manso de libro. En la muleta se fue con las dos orejas al desolladero. 
  5. Musiquero. 489 Kg. Colorado chorreado. El Cortijillo. De salida un manso de escuela, pero de orejas en la muleta. 
  6. Rompelindes. 515 Kg. Colorado girón. El Cortijillo. Un manso pregonado que se dejó torear en el último tercio. 
Cuadrillas y otros: 

Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del torero, Iván Fandiño, fallecido el día anterior en la plaza francesa de Aire Sur L’adour de una cornada infringida por un toro de Baltasar Ibán. D. E. P. Los tres toreros brindaron sus primeros novillos al desaparecido torero de Orduña.

Una vez que desaparecieron los "isidros" y gran parte de los espectadores triunfalistas, la plaza registró un tercio de su aforo en tarde da alta temperatura. 

Comentarios:

La tarde estuvo marcada por la desaparición del torero, Iván Fandiño el día anterior. Por fin los presidentes se pusieron de acuerdo y sacaron un comunicado por los altavoces que solicitaban a los espectadores que respetaran el minuto de silencio, su comienzo sería señalado con la aparición del pañuelo blanco por el presidente y su retirada al concluir el tiempo establecido- Así fue. El torero se lo merecía. Queda tu presencia en nuestro recuerdo, TORERO. Y como la vida continúa y el mejor homenaje que se le podía dar al torero vasco es que la fiesta lo recuerde a través de sus festejos, no dejaremos de ofrecer su homenaje a través de nuestras humildes crónicas. 

El único novillo que se marchó al desolladero sin una de sus orejas fue el sexto, y fue una pena, ya que los cinco restantes a pesar de su mansedumbre en el primer tercio, mostraron una bondad impropia de un toro de lidia, virtud que puso en bandeja el triunfo de los toreros y que ninguno supo aprovechar. Los novilleros dilapidaron todo un torrente de oportunidades de triunfo. 

El primero de Ángel Jiménez fue un carretón, un novillo que no dijo nada en el ruedo excepto la bondad que mostró en el último tercio, pero el torero lo hizo al revés, remataba los muletazos por arriba en lugar de por bajo, En el toreo al natural el animal obedecía la muleta como un corderito, pero el matador continuo empeñado en hacer la faena al revés. Su segundo fue un manso que nadie consiguió parar en el ruedo, pero cuando llegó al último tercio y el torero se puso serio, le bajó los humos con cuatros muletazos por bajo que el novillo entendió que el juego se había terminado. Pero el que continuó con el juego fue el torero, que interpretó que había que torear por internet. Es la moda y seguramente .lo que habría firmado en el contrato. De nada le valió al novillo romper en la muleta si el torero tiró el triunfo por la borda, con un toreo barato de solemnidad dejándose ir a su enemigo/amigo con los dos trofeos al desolladero. Es lo que le tocó vivir al novillero.. 

Ángel Sánchez en su primero dio dos versiones en su toreo, al comienzo de faena se dobló con su enemigo con gusto continuando con una tanda de redondos templando la embestida del animal. Por el pitón izquierdo el burel tuvo menos recorrido, lo que le hizo volver al pitón derecho, pero a partir de aquí le costó acoplarse, y su toreo careció de profundidad, rematando los muletazos para fuera y con el pico por delante a pesar que su enemigo fue un carretón y una babosita sin peligro. Para no quedarse atrás en la moda, remató con unas bernardinas. Su segundo fue otro manso de orejas., y el torero intentó sacarle lo que no tenía, para ello tuvo que aguantar alguna que otra acometida, pero fue una pena ya que no llegó a colocarse en ningún momento en el sitio que le correspondía ni le presentó la muleta como debía, pero se ha impuesto el pico colocarse al hilo del pitón y todos adquieren sus faenas en la misma tienda y pobre el que se salga de la norma. Será que les obligan en los contratos……

Jesús E. Colombo pareó a sus dos enemigos y puso mucho tesón en su labor, pero solo consiguió lucirse en dos pares en el sexto, donde llegó a cuadrar en la cara de su enemigo, sin embargo se lució cuando entró a matar. En ambos se tiro al morrillo y por derecho. A su primero le exigió tanto en los primeros tercios que cuando llegó a la muleta el animal ya no tenía fondo para soportar una lidia de 10 minutos, por lo cual el matador trató de justificarse y esperar que su segundo enemigo le ofreciera la oportunidad de lucirse. Su segundo fue otro manso de cursillo para aspirantes a novilleros pero como los anteriores, llegó a la muleta ofreciendo los trofeos al matador a bajo coste. El torero tuvo la habilidad de doblarse con él y decirle quien mandaba en la pelea y a pesar que el animal tuvo querencias a las tablas, lo mantuvo en los medios, donde le recetó una tanda de redondos ajustados. En el toreo al natural tuvo algunos detalles pero cometió el error de prolongar la faena intentando calentar el ambiente. Mató de una estocada tirándose a ley y el público puso todo su empeño en regalarle un trofeo. 

©Pepeíllo.

domingo, 18 de junio de 2017

17 de junio de 2017. Cuando se quiere se puede.

Ganadería

Núñez del Cubillo, formada con `puntas de ganado de varias procedencias derivadas todas del encaste Domecq. Flojos, mansos y descastados. En su haber, algunos cumplieron en la muleta. 

Terna:
  • Morante de la Puebla: De verde botella y oro. Estocada desprendida. Silencio. Dos pinchazos y estocada delantera. Bronca. 
  • Cayetano: De tabaco y oro. Estocada tendida y desprendida. Aviso. División de opiniones cuando saluda. Estocada tendida y contraria. Aplausos a la voluntad acompañada de ventajas.
  • Ginés Marín: De burdeos y oro. Tres pinchazos y estocada tendida. Vuelta al ruedo con algunas protestas. Estocada desprendida y tres descabellos. Saludos.
Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito.

Nada que objetar ni en el debe ni en haber del presidente, si acaso, dejar claro que los toreros de plata deben ejercer sus funciones en el ruedo y no desde el callejón y de esta manera tratar de evitar el detalle bochornoso de un peón de la cuadrilla de Morante que quiso cerrar a su primero en tablas citando con el capote desde el callejón, vamos como si Las Ventas fuera Benidorm. 

Suerte de varas: 
  1. Jugador. 617 Kg. Colorado. Entró suelto al caballo y demostró su mansedumbre. Manso, blando y descastado. 
  2. Asturiano. 560 Kg. Negro salpicado. En el primer puyazo apretó, pero después todo fue un simulacro. Mansote, descastado y noble en la muleta.
  3. Sinvaina. 595 Kg. Salinero. Un bombón en la muleta, pero en el caballo no demostró nada que ennobleciera su raza. 
  4. Arrojado. 547 Kg. Negro listón. Entró suelto, salió suelto y nadie se preocupó de ponerlo en suerte. Manso y descastado.
  5. Laborioso. 556 Kg. Negro listón. Se dejó pegar en la segunda vara, todo lo demás para olvidar, menos la blandura que demostró.
  6. Correvientos. 551 Kg. Negro. Manso que buscó la puerta de dehesa durante toda la lidia. Manso y descastado. Con la muleta el torero le sacó lo que no tenía. 
Cuadrillas y otros: 

Primera corrida de la denominado de La Cultura. El coso de Las Ventas registró un lleno donde el calor fue el protagonista de la tarde. Los tendidos de sol se llenaron de abanicos esperando que los coletas distrajeran su suplicio pero no se produjo el milagro. Morante se dejó la inspiración y algo más en el hotel o, quien sabe donde. 

Los toreros de plata Iván García y Alberto Zayas de tuvieron que desmonterar para corresponder a los aplausos del público benevolente al parear a quinto, a pesar que el embroque lo hicieron a toro pasado.

Comentarios:

Cuando se quiere, se puede, ese es el lema que alguien tendría que recordarle a Morante de la Puebla y no precisamente hacer lo que hizo. Pero estos toreros de alto copete están por encima del bien y del mal. Su arte está sujeto a muchas variables, como supongo que lo estará su sistema emocional, pero le falla una fundamental: la voluntad, qué cuando aparece son capaces de juntar el cielo con la tierra y cuando se queda en el hotel, deja al torero a los pies del desagravio y de la melancolía. Supongo. En su primero se tuvo que limitar a hacer de enfermero, citando con la muleta a media altura para que animal no sufriera ningún descalabro. A su segundo lo recibió con unos trapazos, y tras un momento de duda, continuó en la misma línea, y viendo que sus incondicionales, los que al recibirlo con unas verónicas por delantales había entrado en éxtasis, le mostraban su cara más áspera, decidió tomar el acero y con ello se esfumó cualquier duda sobre la voluntad del matador. En esta ocasión no sirvió ni tan siquiera el allanamiento del ruedo. Detalle que la empresa tuvo con el torero para que pudiese anunciarse en este coso. Morante, para ese viaje no necesitaba tantas alforjas. 

Pero eso no le pasó ni a Cayetano ni a Ginés Marín, ambos intentaron dejar el pabellón de la voluntad bien alto, pero cada uno a su manera. Cayetano en su primero se encontró con un noble animal que antes había mostrado otras condiciones negativas, pero el torero tuvo todo a su favor, después del fracaso de Morante en su primero el público estaba dispuesto a cualquier gesta por tal de levantar la tarde. El torero lo intentó con series de redondos y naturales pero le faltó la enjundia que convierte la vulgaridad en arte. Terminó la faena con una serie de trapazos ante un animal que acudía al engaño a todos los requerimientos del torero. A su segundo lo recibió con el capote flexionado las piernas que gustaron mucho a los presentes. Cuando tomó la muleta y después de brindar la faena a su apoderado, Curro Vázquez, se marchó a terrenos del 6 y allí en un gesto de heroicidad, se quitó la zapatillas y el público lo interpretó que estaba dispuesto a inventar el toreo. Puso las rodillas en tierra y dio a su enemigo una serie de redondos que fueron muy jaleados. Después de esta hazaña, se lo llevó a los medios y dándole distancia los aficionados se dieron cuenta que las intenciones del torero no eran inventar nada, solo hacer uso de las triquiñuelas establecidas y que al parecer nadie debe olvidar por el bien de su carrera. Citaba con el pico de la muleta, y eso, caramba, ya está inventado. Un aficionado atrevido osó comentar que no había dado "ni uno", refiriéndose a los muletazos, claro. Se puso pesado y el presidente le envió un aviso.

Ginés Marín lo intentó en el sexto y casi le sale la jugada si no llega a ser porque falló con el acero. Su faena tampoco fue de una exquisitez suprema, pero lo intentó. Intentó el toreo al natural y en redondos a un animal que acudía al engaño rebrincado, intentando suavizar la embestida con el agravante que lo tuvo que sacar a los medios dada la querencia que el burel tenía con las tablas. El torero estuvo firme, cerrando algunas series con el pase de pecho mirando al tendido, suerte que está en desuso. Su labor estuvo amenizada con la variedad, y por supuesto estuvo muy por encima de las condiciones de su enemigo. A su primero, con voluntad, llegó a sacarle lo que no tenía imprimiendo a su toreo, tanto en redondos como al natural, una variedad que hizo valorar su labor. En esta ocasión el acero le privó de un reconocimiento del público a su faena. 

©Pepeíllo.

lunes, 12 de junio de 2017

11 de junio de 2017. Miura pegó el petardazo

Ganadería

Eduardo Miura. Encaste propio. Los ejemplares que en esta ocasión trajo la casa Miura, aparte de  mala presentación, fueron, mansos, descastados, blandos y alguno con una nobleza impropia de este encaste. El tercero y cuarto fueron pitados en el arrastre. El segundo y quinto fueron enviados a los corrales y en su lugar se lidiaron dos sobreros, uno de Buenavista y otro de El Ventorrillo. Este último fue aplaudido en el arrastre.

Terna:
  • Rafaelillo: De añil y oro. Pinchazo arriba y tres descabellos. Silencio. .Estocada casi entera y caída. Saludos. 
  • Dávila Miura: De verde y oro Pinchazo y estocada caída. Silencio. Pinchazo y media estocada caída. División de opiniones cuando saluda.
  • Rubén Pinar: De azul pavo y oro. Dos pinchazos y estocada. Silencio. Estocada desprendida y cinco descabellos.
Presidente: D. Javier Cano Seijo.

Como viene siendo habitual, el palco no estuvo acertado. Se nota quien manda en la fiesta. El usía se vio en el compromiso de devolver dos toros, el segundo y el quinto, pero a nadie le hubiera extrañado que hubiera devuelto algunos más, pero siempre ocurre los mismo y los aficionados tienen muy poca confianza, tanto en el presidente como en el asesor que había al lado, de nombre Joselito Calderón, que de manera habitual juegan a empresarios, haciendo cierto el dicho, el que a buen árbol se arrima……… Una pena de feria y de decisiones presidenciales. 

Suerte de varas: 
  1. Laneto. 627 Kg. Cárdeno bragado meano axiblanco. El primer miura no fue picado, manseó en la pelea y a la muleta llegó sin recorrido y con nobleza.. 
  2. Iluminado. 580 Kg. Castaño. En la primera vara el picador se cruzó en su camino y el animal se dejó pegar. En la segunda el picador rectificó el castigo y el animal salió suelto. Mansote que se dejó pegar en el caballo.
  3.  Zahonero. 557 Kg. Cárdeno bragado meano. Su juego en el caballo pasó con más pena que gloria, demostró ser un manso y descastado animal que el público lo pitó en el arrastre.
  4. Torrijo. 606 Kg. Cárdeno. Un manso de escuela para que el ganadero tomara buena nota de su comportamiento. Fue pitado en el arrastre. 
  5. Nauseabundo. 590 Kg. Colorado chorreado salpicado girón axiblanco. Manseó descaradamente en el caballo y llegó la muleta embistiendo.
  6. Escogido. 615 Kg. Cárdeno axiblanco coletero. Manso, descastado y blando. En una palabra, una perla de toro.
Cuadrillas y otros: 

A pesar de los esperados miuras, la plaza no llegó a completar el aforo. Quizás fueran abonados que para la basura de ganado que ha ofrecido el empresario, decidieron quedarse en casa.

Dávila Miura, familiar de la casa ganadera, decidió vestirse de nuevo de luces y reaparecer para celebrar el 175 aniversario de la ganadería. Tuvo poca suerte el torero ya que los dos toros que le tocó lidiar fueron los dos sobreros al ser devueltos los de su lote, y estos eran de otras ganaderías. El público como muestra de su generosidad, lo recibió con una ovación, al que correspondió saludando desde el tercio. El torero invitó a sus dos compañeros de cartel a unirse al evento 

En el segundo se lució Miguel Martín en un par de banderillas. Este mismo torero se lució en la lidia del quinto como asimismo su compañero, Vicente Varela en la colocación de un par. 

Comentarios:

Las almohadillas de la decepción. Se les puede llamar a las que lanzaron al ruedo los espectadores desde tendidos considerados triunfalistas al terminar el festejo. Ni el mal juego del ganado enviado por la familia Miura, ni la feria que ha ofrecido el nuevo empresario justifican estos hechos, pero tampoco quedan justificados los medios de comunicación que han silenciado desde sus tribunas el nefasto desarrollo de la feria.

Lo que el ganadero envió a esta plaza, seguramente que no tendrá nada que ver con lo que enviará a otros cosos como, Pamplona, Bilbao y otras ciudades del país vecino. Esto no se podrá demostrar, pero lo que nadie puede poner en duda es la basura que envió a Las Ventas, una corrida sin presentación y podrida en su interior, aunque el ganadero podría justificarse, diciendo que el vende lo que el empresario le compra. Creo que con estas simples palabras se solucionarían muchos problemas. Pero todos callan y todos otorgan.

Los que no pudieron callar fueron los toreros, cada uno habló de acuerdo a sus condiciones, aunque a ninguno de ellos se le podía pedir explicaciones ya que el ganado no dio muchas oportunidades, ni técnicas ni artísticas. El primero de Rafaelillo no tuvo nada que ofrecer, aunque el toro se toreaba solo, su nobleza y su flojedad le impidieron al torero murciano que su disposición llegara a los tendidos. Su segundo la única oportunidad de lucimiento que le dio fue con el capote, y el torero intentó lucirse en una larga cambiada y unos capotazos por bajo para intentar domeñar a su enemigo. El toro llegó a la muleta con la única intención de defenderse y el matador tampoco encontró el equilibrio que necesita un torero de su categoría, que es la casta, la bravura y como consecuencia de ello, la dificultad, y eso fue precisamente lo que no existió. El animal en un descuido del torero se lo llevó por delante y le rasgó la taleguilla. El matador continuo la lidia y cuando despenó a su enemigo se retiró a la enfermería.

Dávila Miura se encontró con lo que nunca podía esperar, reaparecer con una corrida de su familia para celebrar el 175 aniversario de su fundación y tener que matar dos sobreros de otras ganaderías. Mala suerte tuvo el torero. En su primero lo intentó pero no lo salieron las cosas a su antojo. El de Buenavista tuvo un buen pitón izquierdo y no lo aprovechó. Después de unas series vulgares con la derecha, se echó la muleta a la izquierda y no encontró en los vuelos de su pañosa el temple para modular la embestida de su enemigo. A criterio de algunos aficionados, el toro se fue sin torear. Su segundo, fue un sobrero de El Ventorrillo, se dejó torear. El torero lo recibió doblándose con él, continuando con una serie de redondos aguantando la acometividad de su enemigo, en la segunda serie con la mano derecha se le vieron al torero las intenciones de esconder la pierna contraria, y su toreo careció de la hondura que merecía su enemigo. Por el pitón izquierdo el animal fue un carretón pero el matador entendió que debía ir con el pico de la muleta por delante. Nadie pudo criticarle su disposición, pero hay momentos de la lidia hay que echar la “pata pa lante”, y eso fue lo que no hizo el torero sevillano. 

El primero de Rubén Pinar fue una decepción para los aficionados, y ante tal situación el matador abrevió y tomó el acero. El sexto fue otra burra defendiéndose. Ante un animal que no sirvió para la lidia, el torero trató de justificarse, pero ante la nula colaboración de su enemigo, decidió abreviar. Otra vez será, torero, y si puede ser con un empresario menos mezquino con la fiesta.

©Pepeíllo.

sábado, 10 de junio de 2017

9 de junio de 2017. Defraudaron los adolfos

Ganadería

Adolfo Martín. Encaste Albaserrada. De variada presentación. Llena de mansedumbre, sin gota de casta y algunos ejemplares mostraron nobleza. . El quinto debió ser devuelto a los corrales por inválido. El tercero, cuarto y quinto, fueron pitados en el arrastre.

Terna:
  • Antonio Ferrera: De turquesa y oro. Pinchazo y estocada trasera que dobla el toro. Silencio. Pinchazo, aviso, metisaca, dos pinchazos, 2º aviso y como remate un bajonazo final. Aplausos generosos. 
  • Juan Bautista: De verde botella y oro. Tres pinchazos y estocada casi entera- Silencio. Pinchazo hondo que vale. Silencio. 
  • Manuel Escribano: De berenjena y azabache. Estocada trasera, tendida y caída. Silencio. Estocada desprendida. Silencio. .
Presidente: D. Justo Polo Ramos.

Se le protestó al presidente la invalidez del quinto de la tarde, al no reunír condiciones para la lida, pero el usía jugó a empresario y se ahorró un toro. 

Suerte de varas
  1. Comadrón. 548 Kg. Cárdeno oscuro. En el caballo no se empleó. Manso que llegó con cierto peligro a la muleta. El torero lo hizo todo al revés.
  2. Buscador. 491 Kg. Cárdeno. En el caballo se dejó pegar y en la muleta mostró un descastamiento y una nobleza impropia de un toro de esta procedencia.
  3. Murcianito. 519 Kg. Cárdeno. En la primera vara acudió suelto y en la segunda se repuchó. Manso en el caballo y descastado durante la lidia . 
  4. Chaparrito. 531Kg. Cárdeno. Se dejó pegar en la pelea con el caballo. En la primera entrada derribó al montado empujando con un pitón, pero a continuación mostró su condición de manso y sin casta. 
  5. Aviador. 532 Kg. Cárdeno. En el caballo no fue castigado. Mansote, inválido y descastado. 
  6. Tomatillo. 565 Kg. Cárdeno. Manseó en el caballo, salió suelto se repuchó. En fin, manso y descastado como toda la corrida. 
Cuadrillas y otros: 

Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de Ignacio Echeverría, muerto en el atentado del pasado día 3 en Londres. D. e. p. 

La plaza no llegó a completar el aforo, en los tendidos 5 y 6 quedaron algunos claros que ni los toros de Adolfo Martín ni la terna consiguió llenar. 

En el cuarto el matador Ferrera decidió no parear a su enemigo debido posiblemente a un percance que sufrió en su primero, ya que en el tercero apareció con una venda colocada en la cintura. Su cuadrilla montó el sainete en el tercio de banderillas. Tuvieron que pasar cuatro veces para colocar cuatro palos. Sería que el burel tenía el peligro sordo que a veces sacan a relucir para justificar su labor. 

Comentarios:

Durante la lidia del quinto, algún aficionado preguntaba. ¿Esto es un toro de encaste albaserrada? Sí, contestó el de al lado. Y así era. Pero lo malo no fue si el quinto lo era o no, toda la corrida tuvo el mismo comportamiento, y fue un simulacro de ganado, que debió confundir el camino y en lugar de llegar al matadero, terminó siendo lidiada en las Ventas. No nos extrañaría.

¿Y los toreros? Lo único que les salvó del respeto de los aficionados fue que se anunciaron con una supuesta corrida de las denominadas duras. Todo lo demás quedará en el olvido. En el primero y tercero lo matadores Ferrera y Escribano decidieron compartir las banderillas. Su labor no pasó de mediocre, como también lo fue el tercio que ejecutó en solitario Escribano en el sexto.

El primero de Ferrera se acostaba por el pitón izquierdo, y desde el principio de faena el toro comenzó a buscar el bulto que se escondía detrás de la muleta. Al natural el animal acudía con la cara alta, y el torero invirtió los papeles y en lugar de rematar los muletazos por bajo lo hacía por arriba. En un momento de la faena le tiró un derrote escalofriante que le hizo reflexionar y tomar el acero. El torero no se acopló a las pocas posibilidades que le ofreció su enemigo. En su segundo y ante un manso y descastado anima,l comenzó con muchas precauciones, pero las intenciones del toro eran que lo dejaran tranquilo, y en ningún momento mostró señales de ser un marrajo. El torero, tratando de justificarse, recorrió junto al manso todo el ruedo de la plaza, dando un trapazo allí y otro allá. De esta manera casi llegó a convencer a los triunfalistas espectadores que buscaron el triunfo del matador a cualquier precio. Al no matar de manera decorosa se les esfumó la oportunidad de encumbrar al torero.

Juan Bautista al no contemplar en su repertorio el colocar banderillas, dio la impresión que fue un convidado de piedra, y así se portó con sus dos toros. El primero un noble ejemplar le permitió ejecutar algunos muletazos por el pitón derecho, pero al intentarlo por el izquierdo el animal tenía menos recorrido. Ante esta situación tanto el matador como el toro comenzaron a aburrir a la concurrencia y su labor se recordó mientras duró su faena. Su segundo enemigo fue un inválido que perdió las manos en los primeros compases de muleta, y su comportamiento no mostró en ningún momento su procedencia. El fino torero francés se tuvo que ir de vació al no encontrar en sus enemigos las condiciones que le permitieran lucirse. Otra vez será, torero 

El tercero de la tarde lo sacó Escribano a los medios y al segundo muletazo se le coló. El animal pareció venirse arriba en banderillas, pero fue un espejismo, ya que le costaba tragarse los muletazos. El torero sevillano decidió abreviar y después de un aliño, decidió tomar el acero. El comportamiento del sexto no se diferenció de los anteriores y el torero después de sacárselo a los medios comenzó el toreo al natural, pero en lugar de torear de arriba abajo tratando de someter a su enemigo lo intentó invirtiendo los términos. Según transcurría la faena al animal le costaba acudir al engaño, el torero le dio distancia intentando remediar el desastre, pero no consiguió meter a su enemigo en la muleta. Con la derecha solo consiguió justificarse, ya que el toreo posiblemente se le olvidó en el callejón. Al final se puso pesado y el público le pedía a gritos que terminara el suplicio que había comenzado a las siete de la tarde. 

Después de algunos años viendo el mal juego ofrecido por esta ganadería, en esta ocasión la realidad supero a la ficción, ningún aficionado esperaba un resultado tan desastroso de una de las ganaderías emblemáticas de la cabaña brava. A mejorar, ganadero.

©Pepeíllo.