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miércoles, 27 de mayo de 2015

26 de mayo de 2015: Al matadero este ganado

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de El Puerto de San Lorenzo. Encaste Atanasio Fernández Lisardo Sánchez. El sexto fue devuelto a los corrales por inválido y en su lugar se corrió un sobrero de la ganadería de José Luis Pereda, encaste Núñez. Los del Puerto mansos de libro y blandos. Varios fueron pitados en el arrastre. Seguramente la empresa ya estará negociando para que este ganadero acuda en la próxima feria. Eso es lo que se llama proteger a la fiesta.

Terna

  • Antonio Ferrera. De azul marino y oro. Pinchazo, estocada caída y descabello. Silencio. Pinchazo sin soltar y pinchazo hondo bajo. Silencio.
  • Miguel Abellán. De verde oliva y oro. Estocada contraria. División de opiniones cuando saluda. Estocada delantera saliéndose de la suerte y descabello. Silencio
  • Daniel Luque. De verde y oro. 9 pinchazos, aviso y descabello. Silencio benevolente. Estocada caída. Petición y vuelta al ruedo.

Presidente: D. Justo Polo Ramos

En esta ocasión el presidente no cayó en el triunfalismo que han venido demostrando sus compañeros y ante una petición minoritaria en el sexto, no aireó el pañuelo blanco. 

Suerte de varas
  1.  Pitinesco. 555 Kg. En el caballo lo único que demostró fue mansedumbre y blandura.
  2. Buscapan. 560 Kg. Empujó sin clase en el caballo en la primera entrada y en la segunda no fue picado. Manseó en varas y su juego en la muleta no llegó a los tendidos.
  3. Malvarrosa. 599 Kg: En la primera entrada se dejó pegar pero salió suelto y se marchó a querencias. En la segunda fue picado por el picador que tapaba puerta. Manso sin más.
  4. Cartuchero. 570 Kg. Al no ser parado acudió al picador de reserva y perdió las manos en la pelea. En la segunda entrada se limitó a defenderse. Manso y descastado.
  5. Langostero. 621 Kg: En las dos entradas al montado hizo una pelea de manso y en la segunda salió suelto. Manso y descastado.
  6. Cateto. 532 Kg. En la primera entrada al caballo se dejó pegar, salió suelto y mostró blandura de remos. En la segunda vara no lo castigó el picador. Manso que se dejó torear en la muleta.

Cuadrillas y otros:

En tarde primaveral, se celebró la decimo novena corrida del abono isidril, registrando tres cuartos de aforo. Respecto a los toreros de plata destacó con los rehiletes A. Neiro, El Algabeño, colocando en el sexto un par de poder a poder, dando todas las ventajas a su enemigo y el público le obligó a desmonterarse. También se lució la cuadrilla en este toro en el toreo a una mano. Los toros salmantinos de El Puerto de San Lorenzo, destacaron en mansedumbre y sin gota de casta en sus venas y para rematar su juego, hasta blandos. Alguna voz del tendido le recomendó a la empresa que no volvieran más. Seguramente le harán caso, pero hasta el año que viene. 

Comentarios:

El ganado que trajo de la dehesa salmantina la familia Fraile debería haber ido directamente al matadero. Que desastre de corrida. 

De nuevo Antonio Ferrera privó a los aficionados de ver parear al torero de plata, J. Manuel Montoliú. Es lo que tiene en ir en una cuadrilla de un torero banderillero. El maestro balear solo puso voluntad al parear a su lote pero a la hora de cuadrar en la cara de su enemigo, siempre lo hizo a toro pasado. Tampoco estuvo muy afortunado en el par que colocó en el cuarto al quiebro, donde su enemigo pasó a gran distancia del torero. Lo único que le sobró al matador fueron carreras. Pero supongo que serían vistosas para el gran público que ocupaban los tendidos, sobre todo los isidros. Con la muleta en la mano no convenció a nadie y su labor en ambos toros se fue diluyendo en la vulgaridad junto al juego que dieron sus enemigos. El primero no rodó por la arena porque no se empleó en la pelea, como es típico de este encaste, y el torero se limitó a pasarlo por la pañosa de manera insulsa sin conseguir ni un solo muletazo que despertara a los espectadores del sopor. Al final se le marchó a tablas. Su segundo después de buscar los terrenos adecuados para la faena el que si los encontró fue su enemigo que poco a poco lo fue llevando a sus querencias, terminando en chiqueros. 

Abellán sometió a su primero por bajo pero ese castigo no le valió para nada ya que cuando se echó la muleta a la izquierda no pudo con el genio de su enemigo. Si eso ocurrió por el pitón izquierdo, por el derecho abusó del pico y no le presentó la muleta plana en ningún momento, El toro se quedó sin recorrido y al final lo desarmó, su pesadez se notó en los tendidos. Es lo que ocurre cuando la vulgaridad mana de la muleta del torero. Ante el segundo de su lote, manso y descastado, lo único que cabía era machetearlo, pero el torero intentó sacarse de la muleta otro tipo de faena y lo único que consiguió fue lo contrario, que el público le musitara su descontento. 

El primer enemigo de Daniel Luque se vino a querencias al no conseguir sujetarlo con su muleta en los medios, con muletazos escondiendo la pierna contraria y no mostrándole al burel quien mandaba. El toreo moderno tiene ese inconveniente, si el torero no le puedo a su enemigo, el toro termina mandando. Y eso fue lo que hizo el manso, terminar acunado en toriles, y allí se lo puso muy difícil al torero, que no encontró los recursos para despenar a su enemigo que no fueran nueve pinchazos. Son las figuras del momento. En su segundo salvó unos redondos citando desde la boca de riego, el torero sevillano no supo acoplarse al único ejemplar que dio algo de juego en la muleta. No dio un muletazo que mereciera la pena recordar. Lo intentó en redondos, al natural, pero su muleta se negaba a rematar los muletazos en la cadera y todos terminaban con enganchones. Lo intentó toreando con la derecha sin la ayuda del estoque simulado, pero los tendidos no reaccionaron a la voluntad del torero. Al final el público generoso solicitó la oreja, pero el presidente se negó en redondo. Pensaría, tonterías, las justas.



©Pepeíllo.

martes, 26 de mayo de 2015

25 de mayo de 2015: Faltó decisión


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de novillos.

Ganadería

4 novillos de El Montecillo. Encaste El Ventorrillo y dos de Dolores Rufino Martín, 2º y 6º, encaste Marqués de Domecq. En general bien presentados pero algunos de dudosa integridad en sus defensas. Mansos y algunos como el 3º y 4º descastados. El 2º, 4º y 6º, se dejaron torear en la muleta. El 1º y 4º fueron pitados en el arrastre. 

Terna

  • Martín Escudero. De azul celeste y oro. Al ser cogido en su primero no mató ningún novillo. 
  • Francisco José Espada. De blanco y oro. Dos pinchazos, estocada trasera y atravesada y descabello. Silencio. Estocada baja entrando fuera de cacho. Saludos desde el tercio. Pinchazo y bajonazo que aplaudieron los espectadores. Silencio. Pinchazo y estocada tirándose desde fuera. Oreja protestada. Bajonazo, aviso. Vuelta al ruedo. Bajonazo de escándalo, dos pinchazos, aviso, y 5 descabellos. Aplausos. 
  • Joaquín Galdós. De rosa y oro. Fue cogido en los primeros compases de su primero, lo trasladaron a la enfermería para no salir más al ruedo.

Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito.

Concedió la oreja en el cuarto ante una petición minoritaria. En el quinto estuvo más serio en su decisión y no cayó en la tentación triunfalista de satisfacer la petición de los espectadores, ya que el matador le recetó un bajonazo que aún le duelen los ojos a los aficionados. 

Suerte de varas: 

  1. Cuartelero. 502 Kg. Nada más aparecer en el ruedo mostró su condición de manso. En ambas entradas al caballo, una en el tendido uno y la otra contra querencias, salió huyendo al sentir el hierro. En la tercera entró al reserva, le tapó la salida y le arreó castigó. Manso de not
  2. Manijero. 501 Kg. En la primera vara se defendió y salió suelto y en la segunda fue castigado en los bajos y volvió salir suelto. Manso que se dejó torear en la muleta.
  3. Perezoso. 500 Kg: Fue picado trasero y no se empleó y en la segunda vara se repuchó. Manso y descastado. 
  4. Cocodrilo. 530 Kg. En la primera entrada al montado se dejó pegar pero sin fijeza, salió suelto. Antes consiguió saltar la barrera en el tendido 8, después de buscar la salida desde el momento que hizo su aparición en el albero. En la segunda se repuchó y salió suelto. Su comportamiento fue de manso de libro. 
  5. Narrador. 538 Kg: El picador en la primera entrada lo castigó trasero, le tapó la salida y el novillo salió suelto. En la segunda vara volvió a salir suelto. Manso y descastado.
  6. Reloco. 465 Kg. En ambas entradas fue castigado trasero, en la primera se limitó a sujetarlo y en la segunda no lo castigó. Blando que se dejó torear. 

Cuadrillas y otros:

El primero de la tarde arrolló a Martín Escudero durante la faena de muleta, lo trasladaron a la enfermería y tuvo que despenarlo Francisco José Espadas. En el tercero arrolló a Joaquín Galdós en los primeros compases de la lidia y lo trasladaron a la enfermería. Se quedó como único espada Francisco José Espada, que tuvo que matar los seis novillos.

Destacaron con los garapullos José Daniel Ruano en el segundo, Antoñares en el cuarto, que tuvo que desmonterarse. Raúl Aranda destacó en la lidia del tercero e igualmente la cuadrilla de Martín Escudero en el cuarto, donde destacó la colocación en el ruedo.

En el primer par de banderillas del cuarto, Antoñares pasó en falso, el novillo hizo hilo con el torero de plata y Víctor Pérez, muy atento, le libró de la cornada haciendo el quite con las banderillas en la mano. 

Se registró media entrada en tarde muy apacible. 

Comentarios:

Nadie imaginaba el devenir que se produciría durante el transcurso de la tarde, el caso es que Francisco José Espada fue el único novillero que abandonó el ruedo por su propio pie después de liquidar los seis astados que saltaron al albero venteño. Sus dos compañeros de cartel, Martín Escudero y Joaquín Galdós fueron arrollados, el primero durante la faena de muleta de su primer enemigo, y Joaquín Galdós, en el tercero. Ambos sufrieron conmoción cerebral como consecuencia de sus cogidas, que les impidió continuar la lidia.

El torero de Fuenlabrada, ante estas circunstancias estuvo muy digno y en ningún momento se arrugó ante la responsabilidad que el destino había puesto en su camino. Entiendo que no es momento de analizar con lupa sus actuaciones, ya habrá tiempo cuando se vea en situaciones más desahogadas, pero en esta solo hay que decir que el novillero dio la cara en todo momento y la pena es que después de haber cortado un apéndice al cuarto novillo las hadas no quisieron ponerle en el camino del triunfo, aunque fuera a costa de la desgracia de sus compañeros. El torero lo merecía, pero imaginó que después de ver su actuación sacará sus propias conclusiones y es lógico que piense que le faltó un poco más de decisión en determinados momentos de la lidia, como fue entrar a matar, suerte que deberá perfeccionar y darse cuenta que en esta plaza, de momento, despenar a un toro de un bajonazo no se valora, y el aficionado sabe cuando al torero se le ido la mano y cuando se ha tirado a los bajos. Como dice el refrán, en el pecado llevó la penitencia. Maestro, fue una verdadera pena.

Con el capote se le vieron maneras, pero le faltó rematar los capotazos que iniciaba con temple, adelantando el percal para embarcar a su enemigo y llevarlo embebido en el temple de sus brazos. Con la muleta ocurrió lo mismo, Le costó bajarle la mano a los novillos, pero eso lo da el ofició, cargar la suerte y rematar para dentro los muletazos en lugar de sacar al toro para fuera, pero insisto, con el tiempo irá limando todos estos defectos que son los que diferencian el toreo vulgar del hondo. 

Lo dicho torero, faltó algo más de decisión. Mucha suerte. 



©Pepeíllo.

lunes, 25 de mayo de 2015

24 de mayo de 2015: El principio del fin de los aficionados

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de la ganadería de Las Ramblas, origen Juan Pedro Domecq y Díez en la línea de Salvador Domecq. Mansos, descastados y blandos. En cuanto a la presentación algunos sin hechuras a los cuales les tapaban la cara. El segundo y quinto fueron pitados en el arrastre.

Terna

  • David Galván. De verde botella y oro. Estocada tras aviso. Aplausos benevolentes. Tres pinchazos y tres descabellos. Silencio. 
  • Víctor Barrio. De marino y oro. Estocada saliéndose de la suerte. Aplausos benevolentes. Estocada perpendicular. Silencio.
  • López Simón. De marino y oro. Estocada baja y atravesada. Oreja. Pinchazo sin soltar y estocada desprendida. Oreja. Salió por la Puerta Grande.

Presidente: D. Julio Martínez Moreno

Concedió la oreja del tercero y del sexto sin petición mayoritaria mostrando con ello falta de afición. 

Suerte de varas

  1. Tableado. 503 Kg. En ambas entradas al caballo el piquero se limitó a sujetarlo. Inválid
  2. Forrador. 530 Kg. Se marchó suelto al montado en el tendido 2. En la segunda vara salió suelto. Manso y blando
  3. Diablo. 548 Kg: Salió suelto en la primera entrada sin castigo y en la segunda vara recibió el mismo trato. Manso sin casta. 
  4. Tejedor. 599 Kg. En ambas entradas al montado se dejó pegar. Manso y descastado.
  5. Saltamontes. 546 Kg: El picador se limitó a sujetarlo sin llegar a castigarlo. Manso, descastado y blando.
  6. Hojaldrero. 543 Kg. No fue castigado y perdió las manos la segunda vez que entró al caballo. Manso, descastado y blando. 

Cuadrillas y otros:

Con buena temperatura y algo más de media entrada, el público que acudió a Las Ventas mostró una generosidad excesiva propia del desconocimiento, originando con ello la salida a hombros del torero López Simón, todo ello motivado por las decisiones de un presidente que mostró una falta de sensibilidad hacía la fiesta, sorprendiendo con sus decisiones incluso a los aficionados menos exigentes. 

Destacar igualmente que los toreros de plata, Roberto Martín, Jarocho y Alberto Zayas se desmonteraron en el quinto al parear a su enemigo. 

Comentarios:

Mirando el resultado de la corrida en clave electoral, ya que este domingo se han celebrado elecciones en la mayoría de las Comunidades de España, los aficionados de Las Ventas han perdido la batalla. Esa batalla que mantenían desde los tendidos con los taurinos con el único fin de proteger la pureza de la fiesta de las garras de quien solo ha llegado a ella para beneficiarse. Ahora no solo tienen en contra a los taurinos, y en muchos casos con quien tiene el deber de velar para que se cumplan el reglamento, también al público que adorna los tendidos y que ignora las reglas que imperan en este tipo de espectáculos. Los aficionados ya no mandan en las plazas, ahora es la ignorancia alimentada desde todos los ángulos de la corrupción instalada en los despachos, que poco a poco han ido minando los pocos vestigios que quedaban para su defensa. 

Muchos aficionados abandonaban ayer el coso venteño con la amargura de comprobar cómo su nivel de exigencia era apagado por grupos de espectadores cuyo único fin era el triunfo del torero. .Estos grupos de neo aficionados no entendía el fondo de sus protestas, solo les molestaba que sus manifestaciones no fueran en la misma dirección que las suyas y sirvieran para que sus objetivos no se cumplieran. Por estos motivos los aficionados tuvieron que lamentar otra tarde más que un torero saliera por la Puerta Grande sin merecimientos y bajo la sospecha de un pucherazo presidencial, que según transcurre la feria de San Isidro, lleva camino de convertirse en la que más trofeos se ha concedido. 

Hubo quien se atrevió a afirmar que los toreros venían predispuestos a dejarse arrollar por sus enemigos con el único fin de levantar el ánimo de los espectadores festivaleros. Dado lo que se ha visto en esta feria muchos aficionados no pondrían en duda este hecho. En esta misma corrida pudimos comprobar cómo un torero, López Simón, fue arrollado por su enemigo y a partir de este momento tuvo al público a su favor y con un arrimón y unas manoletinas, consiguió lo que no fue capaz de conseguir toreando. No hay duda que son especulaciones que cuesta mucho creerse, pero que en un momento determinado pueden dar resultado.

El primero de David Galán fue también el primero que abrió el camino de inválidos que salieron por chiqueros, y el torero de la Isla de San Fernando, pudo salvar el tipo con unas manoletinas de cierre de faena, la cual nunca existió pero que casi consigue levantar el ánimo de los tendidos. Su segundo un manso que terminó acunado en tablas no le dio muchas oportunidades o su muleta no supo interpretar lo que su enemigo le ofreció, que en realidad no fue mucho.

Víctor Barrio por su parte no anduvo muy fino en cuestión de arte, aunque todos se están olvidando que torear es un arte, y en los primeros compases de su faena no pudo evitar que el toro le tocara la muleta, y cuando consiguió acoplarse se dedicó a descomponer la figura y citar al hilo del pitón, rematando los muletazos para fuera. Al final el toro lo llevó a sus terrenos que fueron las tablas. En su segundo y después de recetarle dos pases cambiados, intentó bajarle la mano pero no pudo con su enemigo. Lo intentó al natural pero se limitó a aprovechar el viaje del burel en lugar de someterlo. Se perdió el torero en el manejo de la franela dando trapazos y perdiéndole pasos a su enemigo, hasta que el toro se quedó sin recorrido. 

Lo dicho en el panorama se vislumbra el principio del fin de los aficionados., 



©Pepeíllo.

sábado, 23 de mayo de 2015

22 de mayo de 2015: Un torero nunca debe dar lástima

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de la ganadería de El Pilar, origen Juan Pedro Domecq en la línea de María Antonia Fonseca y Aldeanueva. Desigual de presentación, a algunos ejemplares les tapaba la cabeza. En general mansos y escasos de fuerza. El segundo fue devuelto a los corrales y en su lugar se corrió un sobrero de Charro de Llen, de procedencia predominante de Atanasio Fernández.

Terna

  • Juan José Padilla. De verde botella y oro. Dos pinchazos, estocada caída y atravesada y tres descabellos, aviso. Al final se echó el toro. Bronca. Estocada tendida y algo contraria. Silencio. 
  • José María Manzanares. De catafalco y negro. Pinchazo y estocada en los bajos. Aviso. Silencio. Estocada algo trasera. Oreja protestada. i
  • Miguel Ángel Perera. De azul cobalto y oro. Bajonazo de escándalo. Silencio benevolente. Estocada en el brazuelo y tres descabellos. Aviso Silencio 

Presidente: D. Justo Polo Ramos

Volvió a ser generosa la presidencia al conceder la oreja del quinto por una razón muy simple, no había petición mayoritaria. Devolvió el segundo de la tarde pero en el tercero los aficionados tuvieron que recordarle a través de las protestas que el animal no reunía condiciones para la lidia, pero el usía ignoró lo evidente El presidente no estuvo afortunado en esta decisión, si fue generoso con el torero en el quinto, debía haberlo sido también con la fiesta y haber devuelto el tercero. 

En el sexto uno de los peones de Perera estuvo provocando la embestida del toro desde el burladero de manera reiterativa para que derrotara en las tablas y con el único propósito de restarle agresividad. Al aficionado nada le extraña y menos con la falta de respeto que actúan estos profesionales que hacen de la fiesta su coto privado, ignorando las elementas reglas que deben imperar en la fiesta, ya que quien se dedica a vigilar su cumplimiento no lo hace. 

Suerte de varas

  1. Portillo 566Kg. El toro mostró fijeza en el castigo pero el piquero le tapó la salida. En la segunda entrada los aficionados tuvieron que dar rienda suelta a sus pensamientos, dado que el montado le tapó la salida de nuevo y de paso le zurro la badana. El toro empujó en el caballo pero en la muleta no encontró torero.
  2. Lancito 518 Kg. Acudió suelto al picador que tapaba puerta y le tapó la salida, el toro dobló las manos. En la segunda entrada el picador se dejó casi derribar por su enemigo debido a su inoperancia. Manso con casta.
  3. Mirabajo 586 Kg: Marcó primero en los bajos pero rectificó para no castigarlo. En la segunda entrada el piquero solo marcó el castigo y el astado salió suelto. Manso e inválido. 
  4. Guajiro 602 Kg. Acudió al caballo para dejarse pegar y de paso el piquero le tapó la salida. El animal perdió las manos. En la segunda vara no lo picaron, pasó en falso y el presidente cambió el tercio. Inválido.
  5. Miralto 590 Kg: En la primera vara empujó sin clase y en la segunda se limitó a sujetarlo. Mansote pero el torero no pudo con él. 
  6. Dudanoches 600 Kg. En la primera vara hizo una fea pelea. En la segunda se arrancó de largo pero el piquero no lo castigó. No se empleó en el caballo nien la muleta. 

Cuadrillas y otros:

En tarde ventosa, de buena temperatura y con el cartel de no hay billetes, los toreros tuvieron que refugiarse en los terrenos del 4 y del 5 buscando el amparo de la calma del viento. De nuevo el padre del rey fue testigo del festejo ocupando un asiento en la meseta de toriles. Cada torero le brindó su primer toro. 

Respecto a lo acontecido en el ruedo, los picadores volvieron a dar la nota negativa de esta feria, donde tarde tras tarde muestran el poco respeto que tienen por la fiesta, dando la impresión que actúan desinteresadamente. Al parecer es lo que hay, y nadie hasta la fecha ha demostrado intención de querer corregir este cáncer que padecen estos espectáculos tan proclives a saltarse a la torera las reglas que lo controlan. Unos señores tocados de castoreño no paran de agredir con sus actuaciones la poca pureza que queda en ella. No hay tarde que alguien se salve de no taparles la salida a los toros con total impunidad como si de mansos se tratara y de masacrarlos con castigos excesivos, que como dice el dicho, hasta el rabo, mientras que la autoridades hace el D. Tancredo. 

En el tercio de banderillas hubo dos cuadrillas que corrieron distinto signo. En el quinto se tuvieron que desmonterar Curro Javier y Luis Blázquez, donde el primero en el tercer para tuvo que tragar mucha quina para ganarle la cara a su enemigo y clavar en lo alto y reunido ganándole la cara a su enemigo. Sin embargo en el sexto la cuadrilla de Perera fue la cruz, necesitó pasar cinco veces por la cara del toro para dejar cuatro palos en el morrillo de su enemigo. Fue vergonzoso que una cuadrilla de un torero considerado de postín, ofreciera un espectáculo esperpéntico, y ante un animal que no demostró en ningún momento aviesas intenciones. Supongo que después de esto se cortarán la coleta, si no lo hacen dejaran en mal lugar a su profesión. 

Comentarios:

En una ocasión escuché un comentario de un torero que le decía a su hijo que lo último que un matador debe dar es lástima, y que era preferible que lo cogiera el toro antes que despertar este sentimiento en los espectadores. No entendí bien aquel mensaje pero después de ver torear a Juan José Padilla creo haberlo entendido en toda su extensión, después de la labor que llevó a cabo el torero jerezano. 

Sus compañeros de cartel tampoco mostraron el toreo que los diferencian en el escalafón. Vinieron con la vitola de figuras, llenaron la plaza y con ello, terminó todo. A pesar de su juventud son unos auténticos maestros en el manejo de las triquiñuelas que da el oficio con el paso de los años y que con anterioridad se usaban en momentos de alivio, pero en aquellos años los toreros estaban comprometidos con el arte de torear, pero en estos jóvenes maestros solo han perdurado las ventajas, y tanto Perera como Manzanares se dedicaron a mostrarlas sin reparos, como lo hacen en todas las plazas que contratan su presencia, y que cosiste en colocarse al hilo del pitón, citar con la muleta retrasada, embarcar con el pico de la pañosa y rematar los muletazos lo más lejos posible, descomponiendo la figura hasta tal extremo que necesitarán un fisioterapeuta para que alivie los efectos de las contorsiones de sus cuerpos. De esta manera ;Manzanares consiguió cortar un apéndice a su segundo enemigo. 

Es inconcebible que los aficionados, muchos de ellos con callos en el trasero con perdón, de sentarse en la piedra de los tendidos, tengan que alegrarse de que el torero Manzanares solo venga una tarde a la feria, ya que se lamentan que no entiendan el toreo de este matador al cual el público festivalero considera una figura. Ellos se preguntan: ¿Una figura? ¿de qué? La única virtud que han encontrado en este torero es su decisión al entrar a matar, todo lo restante de su faena, les sobra. 

Perera era la segunda vez que acudía al coso venteño en la feria, pero al torero pacense se le vio sin confianza y sin sitio. Estuvo pero no estuvo, toreó pero no toreó, y debido al resultado de su labor, seguramente los espectadores ni se acuerden que estuvo en Las Ventas



©Pepeíllo.

viernes, 22 de mayo de 2015

21 de mayo de 2015: Lo que trajeron las figuras

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de la ganadería de Núñez del Cubillo, origen predominante marqués de Domecq. Mal presentados, algunos anovillados, sin rematar, mansos, inválidos y faltos de casta Devolvió a los corrales al quinto y en su lugar se corrió un sobrero de El Torero, encaste Juan Pedro Domecq Díez, en la línea de los anteriores. Este toro fue el único animal que llegó a la muleta con movilidad. Los demás lo hicieron en estado cadavérico. 

Terna

  • Diego Urdiales.De sangre de toro y oro. Estocada desprendida y atravesada. Silencio. Estocada atracándose de toro tras aviso. Segundo aviso y 4 descabellos. Vuelta por su cuenta.
  • Sebastián Castella. De grana y oro. Estocada tirándose a los bajos. Silencio. Estocada baja y trasera. Oreja.
  • Alejandro Talavante. De nazareno y oro. Dos pinchazos, aviso, otro pinchazo y media trasera y tendida. Silencio. Tres pinchazos saliéndose de la suerte y descabello. Bronca.

Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito

Para hacer lo que hizo, el presidente se podía haber quedado en su casa, y su puesto lo podía haber ocupado una persona que luche por los derechos de los espectadores y de la fiesta. Si no se encontrara ninguna persona apta para este cargo, lo podía haber ocupado un miembro de la empresa. De esta manera los aficionados sabrían a qué atenerse, y no preguntarse ¿a quién defiende la autoridad? cuando permite que se lidie este tipo de ganado, cuando vienen las figuras. 

Suerte de varas

Hablar en esta corrida del tercio de varas con lo que ocurrió ayer en el ruedo es casi una ofensa. Ningún toro fue castigado y ninguno mereció la atención por hacer una pelea digna en el caballo. En dos palabras, fue una autentica vergüenza la pantomima que hicieron los profesionales del castoreño al tener que montar un espectáculo esperpéntico con el ganado que salió ayer alruedo. 

  1. Vinatero 531Kg. El toro no mostró en ningún momento su aptitud para esta suerte. Manso, e inválido para la lidia. 
  2. Ortopéndola 537 Kg..Otro animal invalido que el picador se limitó a sujetarlo para que no se cayera delante del caballo. Manso e inválido
  3. Gavilán 526 Kg: No recibió castigo en el caballo. El picador se limitó a colocar la puya encima del morrillo. No le rompería ni la piel. 
  4. Guerrita 554 Kg..Fue el único que mostró algo de fijeza en el caballo, aunque el picador midió mucho el castigo. En la segunda se limitó a acudir suelto al caballo y salir de la misma manera. Manso que ha tenido algo de movilidad en la muleta.. 
  5. Asturino 517 Kg: Cuando entró al montado lo único que hizo fue perder las manos. En la muleta se comportó como un carretón, sin transmitir nada a los tendidos 
  6. Arrojado 527 Kg. Otro ejemplo de invalidez en las dos veces que acudió al caballo. 

Cuadrillas y otros:

A los aficionados nos cuesta creernos que los ganaderos críen durante cuatro años a un toro de lidia casi mimando su existencia y que luego salga por chiqueros como lo hicieron ayer los astados de Núñez del Cubillo. También nos sorprende que la autoridad y los veterinarios permitieran estos animalitos, y según se comentaba en los mentideros, el ganadero tuvo que traer casi la mitad de su camada para que pudieran pasar el reconocimiento. Es llamativo que nadie se responsabilice de estos actos, ni los profesionales que gestionan estos espectáculos no sientan el más mínimo reparo en ofrecerlos a los espectadores. 

Presenció el espectáculo desde una localidad de la meseta de toriles, el padre del Rey acompañado de una de sus hijas y los toreros tuvieron la deferencia de brindarle un toro. Cabe destacar que la plaza registró un lleno en tarde soleada y agradable, donde las protestas de los aficionados del tendido de sol proliferaron en pro de la fiesta, pero nadie hizo caso a sus manifestaciones y como siempre quedarán olvidadas en ese cajón sin fondo de la corrupción taurina, esperando que alguien con un mínimo de dignidad ponga orden en estos esperpénticos espectáculos. 

Comentarios:

Las figuras aterrizaron en Las ventas con su carga de admiradores. Ahí es nada, presumir al día siguiente ante sus amistades que habían acudido al coso venteño a ver torear a los toreros de moda y que habían participado de manera directa con sus pañuelos blancos en la concesión de los trofeos a los cuales los toreros habían hecho méritos.

Lo más llamativo de la tarde no fueron las figuras que se anunciaban sino la inclusión de Diego Urdiales. Los aficionados se preguntaban qué razones tendría la empresa para que abriera plaza un torero como el riojano, serio, honrado, admirado por la afición por la pureza de su toreo ante corridas exigentes. Llevarlo para que abriera plaza no tenía sentido ya que Urdiales por méritos propios, es uno de los reclamos más serios para los aficionados. Solo cabía una explicación, las figuras querrían mojarle la oreja en el ruedo con el ganado que ellos habían elegido y que mejor les viene a las condiciones de su toreo, mejor dicho, de su mediocre toreo. Casi lo consiguen. Diego Urdiales no se encontró cómodo con este ganado, no tuvo necesidad de sacar de su muleta el poderío para someter a sus enemigos, ya que estos saltaban al ruedo sometidos y nadie creyó que de manera natural. En su primero se encontró con un astado que no parecía su enemigo, el toro iba y venía a la pañosa como fiel carretón y ante este material el riojano nada pudo hacer. Su segundo tuvo algo de movilidad y transmitió algo más al tendido, y aunque el astado no le regaló nada, al torero no se le vio a gusto, como tratando de no molestar a sus adversarios. Su faena estuvo llena de altibajos, consiguiendo algunos muletazos sin descomponer la figura que llegaron a los tendidos, como un trincherazo que durmió al toro embrujado en su muleta y enroscado en la pierna contraria.

A entró en acción Sebastián Castella. Al torero francés le tocó en primer lugar un enemigo que entró en la pelea defendiéndose debido a sus débiles condiciones físicas y en cuanto le bajaba la muleta para someterlo, el animal le respondía doblando las manos sobre la arena, indicándole con ello que no le hacía falta el sometimiento. En su segundo tuvo más suerte, aunque las condiciones del toro no fueron muy distintas del anterior. El burel después del tercio de banderillas sacó fuerzas de flaqueza y se puso a embestir, pero sin perder sus condiciones de burro-toro. Los taurinos han conseguido, un animal equilibrado que aunque su juego en el caballo sea nulo, se venga un poquito arriba en banderillas y ponga en bandeja el triunfo del torero, por decir algo. Eso es lo que viene ocurriendo en la actualidad y lo que ocurrió en este toro, que Castella no se cansaba de dar muletazos y el toro de recibirlos, pero en cuanto lo sometía el pobre animal perdía las manos, y a pesar de esto, mantuvo siempre la distancia con su enemigo, es decir, se cruzó en muy pocas ocasiones. Debe ser un arte conseguir un toro con ese equilibrio, pero precisamente es el arte que les falta a los toreros cuando se ponen delante de ellos. 

Alejandro Talavante, considerado por sus incondicionales torero de raza, recibió a su primero con unos estatuarios, porque como le costaba humillar el torero pacense comprendió que la faena iría mejor por alto, y para no someterlo mucho, el toreo que practicó en redondos careció de hondura ya que se mantuvo siempre al hilo del pitón, y para no someterlo en demasía, cuando se echó la muleta la izquierda, para embarcarlo lo hizo siempre con el pico de su muleta, es el toreo que permite firmar contratos, y que el aficionado no ha llegado a comprender aún. En su segundo no le gustó la condición del inválido y el torero decidió abreviar tomando el estoque de verdad. En este caso el equilibrio de sus mentores falló. Su público, ese incondicional que llena los tendidos de la plaza cuando aparecen las figuras, que llenan los ruedos de inválidos y de toros carretones, en esta ocasión le despidió con una sonora bronca. Los pobres no han llegado a diferenciar cuando a un animal le pueden recetar 200 pases. Llegaron las figuras y trajeron consigo todo lo que le sobra a la fiesta.



©Pepeíllo.

jueves, 21 de mayo de 2015

20 de mayo de 2015: Desfile de inválidos

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Corrida de la Prensa

Ganadería

4 toros de la ganadería de Jandilla y dos de Vegahermosa, primero y segundo, ambas ganaderías de origen Juan Pedro Domecq y Díez, mal presentados, la mayoría sin rematar. Mansos e inválidos. Segundo y tercero pitados en el arrastre Se libró el cuarto, que se vino arriba en banderillas y tuvo algo de movilidad. 

Terna: 

  • Miguel Abellán De fucsia y plata. Estocada atravesada y descabello. Silencio. Media caída que vale. Saludos desde el tercio tras petición minoritaria. .
  • David Fandila, El Fandi. De blanco y plata. Estocada algo trasera y descabello. Silencio. Estocada baja. Silencio.
  • Manuel Escribano. De media estocada arriba y descabello. Silencio. Estocada baja en los medios. Aplausos

Presidente: D. Julio Martínez Moreno.

Si el presidente hubiera devuelto al primero, un inválido que no reunía condiciones para la lidia, tenía que haber devuelto casi toda la corrida, ya que el ganado adoleció de fuerzas para el fin que vinieron a la plaza, así que decidió mantenerlo en el ruedo para que los espectadores no cogieran querencias a las devoluciones, y de paso mirar por los intereses de la empresa en lugar de la fiesta y de los espectadores que pagan su entrada. El negocio, es el negocio. Espero que con estos detalles esta empresa, llamada fiesta no se declare en ruina, pero por el camino que la llevan, me temo que así será. 

Suerte de varas

  1. Entusiasta 530 Kg. En ninguna de las dos entradas al caballo fue castigado. Sin fuerzas para la lidia.
  2. Guiñador 544 Kg. En la primera vara empujó sin clase y a la salida se derrumbó en la arena. En la segunda vara no lo castigó, el animal no lo necesitaba. Inválido sin más.
  3. Feriante 509 524 Kg: Acudió al caballo en el 10, le tapó la salida, como es costumbre y el toro salió listo para sentencia. En la segunda entrada no fue picado, pero para evitar males mayores para la fiesta, el presi cambio el tercio. Inválido. 
  4. Gestor 540 Kg. En la primera entrada al caballo salió suelto y sin castigar. En la segunda el piquero creyó que hasta el rabo todo es toro y picó en los bajos, eso sí, rectificó, pero el mal estaba hecho. Manso que se vino arriba en banderillas.. 
  5. Ojeador 550 Kg: En la primera entrada derribó por la impericia del piquero. En la segunda le tapó la salida el montado y cuando salió blandeaba como toda la camada. Manso y blando. .
  6. Abate 543 Kg. En la primera entrada al caballo salió suelto y en la segunda no fue castigado, volvió a salir suelto y entró al relance. Manso que se defendió en la muleta. 

Cuadrillas y otros:

La plaza registro tres cuartos de su aforo en tarde con algo de viento que molestó en momentos la labor de los toreros. Cada uno de los matadores brindó su primer enemigo al padre del rey, que se encontraba presenciando la corrida en el tendido 2, invitado por La Asociación de la Prensa. Fue tarde de matadores-banderilleros y el único que no castigó a los espectadores con el esperpéntico espectáculo que ofrecieron, tanto El Fandi como Escribano, fue Abellán, de otra manera muchos hubieran renunciado a su afición a la fiesta.. 

Comentarios:

Caramba con los toreros banderilleros no se cortaron ni con los animales inválidos que les tocaron en suerte. Si los tercios de banderillas que ejecutaron, tanto El Fandi como Escribano, hubiera sido un paréntesis al rigor, se podía haber aguantado, pero no, ya con la muleta ambos coletas continuaron mostrando la poca seriedad con la que tratan a la fiesta. 

El único toro que se libró de la mediocridad y de la invalidez fue el cuarto y el torero Miguel Abellán hizo lo que pudo. Al segundo muletazo le tiró un gañafón que lo desarmó, el torero tenía que haberse dado cuenta del enemigo que tenía, y si lo que buscaba era llegar a los tendidos toreando, debería haberse cruzado al pitón contrario y ganarle la partida de la única manera posible, y no limitarse a pasarlo por la muleta acompañando el viaje del toro y lo más lamentable, escondiendo la pierna contraria. Pero como dije al principio, Abellán hizo lo que pudo, que no fue todo, claro. En su primero, dado su invalidez, el burel no debía de haberse lidiado, pero el presidente decidió dejarlo en el ruedo, por ese motivo en cuanto lo sometía el astado perdía las manos. Por si fuera poco lo expuesto, el torero basó su faena metiendo el pico en el toreo con la derecha, mostrando con ello la cruz de la fiesta, que es muy pesada para los aficionados.

El primero de El Fandi perdió las manos en los inicios de faena y ante un toro cadavérico el torero granadino continuó toreando con la derecha con la suerte descargada. Cuando se echó la muleta a la izquierda la afición sintió pena de lo que veía en el ruedo, por tal motivo le pidieron al torero que abreviara la faena. Su segundo fue una reiteración, después de recibirlo de hinojos intentando calentar el ambiente de los tendidos de sol, al segundo muletazo el burel clavó las rodillas en la arena. Todo lo demás fue una parodia, citando con la suerte descargada, pero la muleta de El Fandi es así y no se le puede pedir más. Lo que sorprende a los aficionados es que un torero limitado con la pañosa, los empresarios siguen contratándolo como si de una figura se tratase, una figura que pone banderillas a toro pasado y encandila a los espectadores con sus carreras atléticas alrededor del toro. .Así es El Fandi, y así son los espectadores en la actualidad. 

Tampoco Manuel Escribano tuvo su tarde ni con los rehiletes ni con la muleta. En cuanto a las banderillas, el único par que puso arriesgando fue el tercero, quebrando a su primer enemigo citando desde el estribo. En los dos anteriores no consiguió cuadrar en la cabeza de su enemigo. Es la moda clavar a toro pasado. Con la muleta recibió al animal desde el anillo con dos pases cambiados, tomando el relevo a sus compañeros referente a la poca variedad del toreo expuesto. Viendo a un torero se han visto a los demás. Su primero fue otro inválido que no se mantenía en pie Su toreo con la muleta se basó en acompañar al pobre animal en sus embestidas ya que no podía someterlo, con el agravante que citaba con el pico. Al natural solo se le vio el intento. En su segundo dejó la duda de quién había toreado a quién, ya que el toro lo llevó por la arena sin que el torero mandara con su muleta. Después de intentarlo sin éxito en redondos y al natural prefirió exponer con el arrimón, desplegando la novedad de las iteradas manoletinas, pero ni con consiguió calar en los tendidos. Porque no lo intenta la próxima vez toreando, ánimo torero, igual se lleva la grata sorpresa que su arte llega a los aficionados.



©Pepeíllo.

miércoles, 20 de mayo de 2015

19 de mayo de 2015: ¡Qué toros quieren los toreros!


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de la ganadería de Alcurrucen, procedencia Rincón en la línea de Carlos Núñez. Los toros no dieron buen juego en el caballo, sobre todo los tres últimos que mostraron una mansedumbre impropia de un toro de lidia. La corrida en conjunto vino mal presentada, algunos justitos de trapío, destacando el tercero que fue una cabra y el quinto sin rematar. El primero y segundo fueron aplaudidos en el arrastre.

Terna: 

  • Antonio Ferrera De grana y oro. .Estocada tirándose a ley. El puntillero lo levantó. Mansote en el caballo, se vino arriba en banderillas y le apretó al matador en el tercio. Tímidos aplausos. Pinchazo, metisaca perdiendo la muleta, aviso y bajonazo que hace guardia. Silencio.
  • Juan Bautista. De nazareno y oro. Bajonazo y descabello. Protestas. Estocada desprendida entrando como un cañón. Petición y vuelta al ruedo.
  • El Capea. Dos pinchazos y estocada desprendida. Silencio. Estocada caída perdiendo la muleta. Silencio.

Presidente: D. Javier Cano Seijo.

Los espectadores generosos le protestaron al presidente el no conceder la oreja a Juan Bautista en el quinto. Siendo comedidamente rigoroso, ni hubo petición mayoritaria ni la faena fue para tal premio. Hubo toros que se quedaron crudos en el caballo, como ocurrió en el sexto, afortunadamente no hubo ningún percance por este motivo, pero el usía debería medirla mejor su responsabilidad en el cambio de tercio. 

Suerte de varas

  1. Amoroso 609 Kg. En la primera entrada el astado tuvo un comportamiento variado, comenzó doliéndose del castigo y a continuación apretó con fijeza. En la segunda entrada fue picado trasero y el piquero no rectificó. Mansote que se vino arriba en banderillas, apretándole al torero en la faena de muleta. 
  2. Palillo 564 Kg. En la primera vara el picador se agarró bien, pero el astado salió suelto. En la segunda acudió al montado con prontitud, el piquero lo castigó tapándole la salida. El burel cumplió en el caballo y en la muleta. 
  3. Cumbre Roja 524 Kg. En la primera entrada al caballo el piquero se limitó a sujetarlo. En la segunda prácticamente no existió. No se le ha visto en el caballo y en la muleta se fue al desolladero sin torear. 
  4. Arrogante 583 Kg. Acudió suelto al montado y salió suelto, volviendo al relance para salir suelto de nuevo. Los toreros hicieron el D. Tancredo. En la segunda entrada volvió a salir suelto y manseó. El astado manso y descastado, pero en la faena de muleta el torero no encontró el sitio y se marchó al desolladero sin torear. 
  5. Peladito 560 Kg. En este toro la suerte de varas no existió, tal y como la interpreta el aficionado. La lidia fue un autentico desastre. En cuanto aparecieron los picadores en el ruedo, el manso iba de un caballo a otro sin que ningún torero fuera capaz de fijarlo. Cuando consiguieron que el picador llegara a contraquerencias, entró al caballo y manseó defendiéndose del castigo. Manso descarado pero que transmitió en la muleta metiendo la cabeza con claridad. 
  6. Guitarra 552 Kg. En la primera entrada de dejó pegar, el piquero le tapó la salida y salió suelto. En la segunda acudió al relance y salió suelto. No fue picado. Manso que se dejó torear. 

Cuadrillas y otros:

El aficionado no termina de comprender como un torero con el capote en la mano es incapaz de no fijar al toro de salida. Ayer de nuevo un manso creó el desconcierto en el ruedo y “NADIE” fue capaz de pararlo. La lidia fue un autentica capea, con el agravante que el ruedo había una cuadrilla vestida con traje de luces y un “DIRECTOR DE LIDIA”, y los aficionados se preguntaron ¿Qué pintaban en el ruedo? Ese desaguisado taurino ocurrió en el quinto y nadie se rasgó las vestiduras, ni pidió disculpas a la afición. A los espectadores orejeros no hacía falta, ya que ellos aplauden todo sin rigurosidad, tanto lo malo como lo peor, convirtiendo con ello el coso en una plaza de pueblo con talanquera. Los que deben de estar encantados con ese tipo de público son los taurinos. 

La suerte de varas fue un autentico desastre. Se tapando la salida tanto a los toros que empujan con fijeza como a los mansos que se defienden y salen huyendo, se castiga sin medida, como ocurrió en el sexto que el toro quedó crudo, menos mal que el astado fue de noble condición, sino quizás ahora nos estaríamos lamentando. Los piqueros continúan castigando a los animales traseros y en muchas ocasiones en la paletilla. Da la impresión que nadie lo ve o nadie quiere verlo, de esta manera evitan tomar las medidas y en el mejor de los casos que los taurinos se mofen de ellos en su propia cara, ya que son los que mandan. 

Comentarios:

Fueron comentarios de los tendidos. Muchos aficionados se preguntaban: ¿Qué pintaba El Capea en esta feria? Hubo quien dijo que si era ahijado de algún gestor de la empresa, que si la influencia de su padre…. Bulos seguramente infundados. O sí. Lo que tuvo fundamento fue el origen de esos comentarios, muchos no entienden como una persona sin mérito se anuncia todos los años en esta feria, El primero de su lote, que curioso, fue una cabra. Las protestas no se dejaron esperar. Comenzó la faena de rodillas en los tendidos de sol, para calentar el ambiente, pero en esta ocasión el público no cayó en la trampa. Continuó con redondos y naturales, más propios de una plaza de talanquera, hasta un espectador se atrevió a gritar: “Que malo eres”. En su segundo y ante un enemigo que metía la cabeza en la muleta con claridad, el salmantino se dedicó a pasarlo por la pañosa con una falta total de fuste y sentido de la técnica, rematando los muletazos por arriba y colocándose al hilo del pitón. Los dos toros se marcharon al desolladero sin torear. Creo que en esta ocasión alguien se equivocó en la elección de la plaza, y el año que viene se equivocaran de nuevo. Cuantos toreros intentan abrirse camino en este imbricado mundo de la fiesta y no lo consiguen y otros….. Ironías de la vida.

Fue en el quinto de la tarde cuando Juan Bautista bajó la muleta a la arena, mantuvo la compostura de su cuerpo y trató de rematar los muletazos para dentro, eso es lo que se llama torear, pero al francés le faltó rematar las series y adoleció de colocación, eso le privó que su toreo llegase a los tendidos. El toro no se cansó de meter la cabeza en la muleta cada vez que lo solicitaba el matador, con un son que le marcaba el ritmo de la templanza, pero el torero se limitó a lo expuesto. Alguien desde el tendido comentó; ¡que toros quieren estos toreros! Se tiró por derecho a matar y el público, ese anónimo agradecido que quita y da con el corazón, le premió con la vuelta al ruedo. Qué lástima torero que fuera en el último de su lote y el último que lidiaba en la feria. Casualidades. 

Antonio Ferrera estuvo y no estuvo. Como torero se presentó con el traje de luces, pero en otros menesteres anduvo remiso. Con los garapullos no consiguió olvidar al torero de plata que llevaba en su cuadrilla, Montoliú, ya que muchos aficionados aireaban sin reparos que hubieran preferido al torero valenciano, pero el maestro manda. Como director de lidia tampoco estuvo, ya que en el quinto se inhibió totalmente de sus funciones permitiendo con ello que el toro convirtiera la lidia en una capea. En cuanto a su labor, en su primero se encontró con el viento en contra, eligiendo los terrenos del tercio con un toro que pedía los medios. Su enemigo le apretó y el torero no pudo con él. No consiguió someterlo, tocándole la muleta en cada embroque, tampoco encontró la distancia que le pedía su enemigo, ni pisó los terrenos que diferencian a los buenos toreros de la vulgaridad. Se dejó marchar al desolladero un toro con las orejas puestas. En el segundo de su lote lo pasó en la muleta en redondos y al natural, pero no encontró la distancia que le pedía su enemigo. Anduvo toda la faena colocado en la pala del pitón, sin conseguir ligar una serie. Al final intentando reparar lo irreparable, se puso pesado. De nuevo sonó en el aire de los tendidos la misma voz discordante, que ante la razón de su sentencia nadie intentó rebatir, diciendo: ¡Que toros quieren estos toreros!



©Pepeíllo.