Google+ Badge

lunes, 19 de junio de 2017

18 de junio de 2017. Ivan Fandiño en el recuerdo

Resonando aún los últimos olés del público venteño a la faena de Ginés Marín al sexto de la tarde, en un suspiro llegó la noticia sobre la muerte de Iván Fandiño en la plaza francesa de Aire Sur L’adour. Digo en un suspiro, ya que es un espacio de tiempo donde en este apasionado mundo se entremezclan el triunfo y el fracaso y como no, también la vida y la muerte.

En un suspiro, en el tiempo que dura un quite, un toro de Baltasar Ibán sesgó la vida del torero vizcaíno. En un suspiro, ese tiempo que dura una eternidad cuando un muletazo se ejecuta con la gracia que los toreros tratan de imprimir con verdad a sus faenas. Un suspiro dura cuando un torero es arrollado por su enemigo y el público se tapa los ojos para no ver la desgracia que puede originar la cogida. Ese suspiro que dura otra eternidad, ante los ojos de los aficionados, en esta ocasión se hizo realidad. En un suspiro perdió la vida Fandiño

En un suspiro corrió la noticia como un reguero de pólvora y llegó a los oídos de los aficionados y a todo aquel que siente por la fiesta la realidad que la envuelve, a veces bella y otras muy tristes. Nadie quería creerla, pero como decía Luis Miguel Dominguín, las corridas de toros es como la vida, cuando se muere, se muere de verdad, es lo que tiene la pureza de este arte tan bello y tan dramático a la vez. 

Ya conocías que esta noria de la fiesta, en un suspiro te encumbra hacia lo más alto y en otro te deja a los pies del fracaso. Iván, necesitábamos que en un suspiro, durase lo que durase, recuperaras el lugar de torero valiente y firme que llevabas dentro ya que la fiesta te necesitaba, y en ese camino estabas, pero lo que nunca esperábamos era este desenlace. No. Eso nunca. Pero tampoco queremos que olvides allí donde estés que lo que duró un suspiro los aficionados tardaremos en olvidarlo. 

Pepeillo. Miembro de La asociación el Toro de Madrid

18 de junio de 2017. Un torero que se fue.

Ganadería

La corrida anunciada de José Luis Marca, de origen Juan Pedro Domecq, fue remendada con dos novillos de El Cortijillo, de origen Núñez, lidiados en 5º y 6º lugar. Los animales mostraron una nobleza excesiva en la muleta, pero su juego en los tercios anteriores fue de una mansedumbre y descastamiento impropio de animales de su raza. En el último tercio pusieron en bandeja el triunfo de los toreros pero ninguno lo aprovechó. El primero y el segundo fueron aplaudidos en el arrastre.

Terna:
  • Ángel Jiménez: De blanco y oro. Estocada contraria y tendida. Aplausos. Pinchazo y estocada caída. Aplausos. 
  • Ángel Sánchez: De rioja y oro. Bajonazo atravesado. Aplausos. .Estocada perdiendo la muleta y saliiéndose de la suerte. 
  • Jesús E. Colombo: De morado y oro. Estocada caída entrando por derecho. Estocada caída tirándose a ley. Oreja.
Presidente: D. Justo Polo Ramos.

Concedió una orejita a Colombo sin fundamento. Es el triunfalismo a todos los niveles.

Suerte de varas: 
  1. Amante. 512 Kg. Jabonero sucio. Derribó al caballo con la mansedumbre por delante y en la muleta fue un carretón que se toreó solo. Fue aplaudido en el arrastre. 
  2. Aguaclara II. 470 Kg. Jabonero. Después de no mostrar absolutamente nada en el caballo, en la muleta fue un carretón. Lo aplaudieron en el arrastre.
  3. Iluminado. 497 Kg..Negro salpicado. Sin ser castigado en el caballo llegó a la muleta sin recorrido.
  4. Aguaclara I. 459 Kg. Colorado. De salida fue un manso de libro. En la muleta se fue con las dos orejas al desolladero. 
  5. Musiquero. 489 Kg. Colorado chorreado. El Cortijillo. De salida un manso de escuela, pero de orejas en la muleta. 
  6. Rompelindes. 515 Kg. Colorado girón. El Cortijillo. Un manso pregonado que se dejó torear en el último tercio. 
Cuadrillas y otros: 

Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del torero, Iván Fandiño, fallecido el día anterior en la plaza francesa de Aire Sur L’adour de una cornada infringida por un toro de Baltasar Ibán. D. E. P. Los tres toreros brindaron sus primeros novillos al desaparecido torero de Orduña.

Una vez que desaparecieron los "isidros" y gran parte de los espectadores triunfalistas, la plaza registró un tercio de su aforo en tarde da alta temperatura. 

Comentarios:

La tarde estuvo marcada por la desaparición del torero, Iván Fandiño el día anterior. Por fin los presidentes se pusieron de acuerdo y sacaron un comunicado por los altavoces que solicitaban a los espectadores que respetaran el minuto de silencio, su comienzo sería señalado con la aparición del pañuelo blanco por el presidente y su retirada al concluir el tiempo establecido- Así fue. El torero se lo merecía. Queda tu presencia en nuestro recuerdo, TORERO. Y como la vida continúa y el mejor homenaje que se le podía dar al torero vasco es que la fiesta lo recuerde a través de sus festejos, no dejaremos de ofrecer su homenaje a través de nuestras humildes crónicas. 

El único novillo que se marchó al desolladero sin una de sus orejas fue el sexto, y fue una pena, ya que los cinco restantes a pesar de su mansedumbre en el primer tercio, mostraron una bondad impropia de un toro de lidia, virtud que puso en bandeja el triunfo de los toreros y que ninguno supo aprovechar. Los novilleros dilapidaron todo un torrente de oportunidades de triunfo. 

El primero de Ángel Jiménez fue un carretón, un novillo que no dijo nada en el ruedo excepto la bondad que mostró en el último tercio, pero el torero lo hizo al revés, remataba los muletazos por arriba en lugar de por bajo, En el toreo al natural el animal obedecía la muleta como un corderito, pero el matador continuo empeñado en hacer la faena al revés. Su segundo fue un manso que nadie consiguió parar en el ruedo, pero cuando llegó al último tercio y el torero se puso serio, le bajó los humos con cuatros muletazos por bajo que el novillo entendió que el juego se había terminado. Pero el que continuó con el juego fue el torero, que interpretó que había que torear por internet. Es la moda y seguramente .lo que habría firmado en el contrato. De nada le valió al novillo romper en la muleta si el torero tiró el triunfo por la borda, con un toreo barato de solemnidad dejándose ir a su enemigo/amigo con los dos trofeos al desolladero. Es lo que le tocó vivir al novillero.. 

Ángel Sánchez en su primero dio dos versiones en su toreo, al comienzo de faena se dobló con su enemigo con gusto continuando con una tanda de redondos templando la embestida del animal. Por el pitón izquierdo el burel tuvo menos recorrido, lo que le hizo volver al pitón derecho, pero a partir de aquí le costó acoplarse, y su toreo careció de profundidad, rematando los muletazos para fuera y con el pico por delante a pesar que su enemigo fue un carretón y una babosita sin peligro. Para no quedarse atrás en la moda, remató con unas bernardinas. Su segundo fue otro manso de orejas., y el torero intentó sacarle lo que no tenía, para ello tuvo que aguantar alguna que otra acometida, pero fue una pena ya que no llegó a colocarse en ningún momento en el sitio que le correspondía ni le presentó la muleta como debía, pero se ha impuesto el pico colocarse al hilo del pitón y todos adquieren sus faenas en la misma tienda y pobre el que se salga de la norma. Será que les obligan en los contratos……

Jesús E. Colombo pareó a sus dos enemigos y puso mucho tesón en su labor, pero solo consiguió lucirse en dos pares en el sexto, donde llegó a cuadrar en la cara de su enemigo, sin embargo se lució cuando entró a matar. En ambos se tiro al morrillo y por derecho. A su primero le exigió tanto en los primeros tercios que cuando llegó a la muleta el animal ya no tenía fondo para soportar una lidia de 10 minutos, por lo cual el matador trató de justificarse y esperar que su segundo enemigo le ofreciera la oportunidad de lucirse. Su segundo fue otro manso de cursillo para aspirantes a novilleros pero como los anteriores, llegó a la muleta ofreciendo los trofeos al matador a bajo coste. El torero tuvo la habilidad de doblarse con él y decirle quien mandaba en la pelea y a pesar que el animal tuvo querencias a las tablas, lo mantuvo en los medios, donde le recetó una tanda de redondos ajustados. En el toreo al natural tuvo algunos detalles pero cometió el error de prolongar la faena intentando calentar el ambiente. Mató de una estocada tirándose a ley y el público puso todo su empeño en regalarle un trofeo. 

©Pepeíllo.

domingo, 18 de junio de 2017

17 de junio de 2017. Cuando se quiere se puede.

Ganadería

Núñez del Cubillo, formada con `puntas de ganado de varias procedencias derivadas todas del encaste Domecq. Flojos, mansos y descastados. En su haber, algunos cumplieron en la muleta. 

Terna:
  • Morante de la Puebla: De verde botella y oro. Estocada desprendida. Silencio. Dos pinchazos y estocada delantera. Bronca. 
  • Cayetano: De tabaco y oro. Estocada tendida y desprendida. Aviso. División de opiniones cuando saluda. Estocada tendida y contraria. Aplausos a la voluntad acompañada de ventajas.
  • Ginés Marín: De burdeos y oro. Tres pinchazos y estocada tendida. Vuelta al ruedo con algunas protestas. Estocada desprendida y tres descabellos. Saludos.
Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito.

Nada que objetar ni en el debe ni en haber del presidente, si acaso, dejar claro que los toreros de plata deben ejercer sus funciones en el ruedo y no desde el callejón y de esta manera tratar de evitar el detalle bochornoso de un peón de la cuadrilla de Morante que quiso cerrar a su primero en tablas citando con el capote desde el callejón, vamos como si Las Ventas fuera Benidorm. 

Suerte de varas: 
  1. Jugador. 617 Kg. Colorado. Entró suelto al caballo y demostró su mansedumbre. Manso, blando y descastado. 
  2. Asturiano. 560 Kg. Negro salpicado. En el primer puyazo apretó, pero después todo fue un simulacro. Mansote, descastado y noble en la muleta.
  3. Sinvaina. 595 Kg. Salinero. Un bombón en la muleta, pero en el caballo no demostró nada que ennobleciera su raza. 
  4. Arrojado. 547 Kg. Negro listón. Entró suelto, salió suelto y nadie se preocupó de ponerlo en suerte. Manso y descastado.
  5. Laborioso. 556 Kg. Negro listón. Se dejó pegar en la segunda vara, todo lo demás para olvidar, menos la blandura que demostró.
  6. Correvientos. 551 Kg. Negro. Manso que buscó la puerta de dehesa durante toda la lidia. Manso y descastado. Con la muleta el torero le sacó lo que no tenía. 
Cuadrillas y otros: 

Primera corrida de la denominado de La Cultura. El coso de Las Ventas registró un lleno donde el calor fue el protagonista de la tarde. Los tendidos de sol se llenaron de abanicos esperando que los coletas distrajeran su suplicio pero no se produjo el milagro. Morante se dejó la inspiración y algo más en el hotel o, quien sabe donde. 

Los toreros de plata Iván García y Alberto Zayas de tuvieron que desmonterar para corresponder a los aplausos del público benevolente al parear a quinto, a pesar que el embroque lo hicieron a toro pasado.

Comentarios:

Cuando se quiere, se puede, ese es el lema que alguien tendría que recordarle a Morante de la Puebla y no precisamente hacer lo que hizo. Pero estos toreros de alto copete están por encima del bien y del mal. Su arte está sujeto a muchas variables, como supongo que lo estará su sistema emocional, pero le falla una fundamental: la voluntad, qué cuando aparece son capaces de juntar el cielo con la tierra y cuando se queda en el hotel, deja al torero a los pies del desagravio y de la melancolía. Supongo. En su primero se tuvo que limitar a hacer de enfermero, citando con la muleta a media altura para que animal no sufriera ningún descalabro. A su segundo lo recibió con unos trapazos, y tras un momento de duda, continuó en la misma línea, y viendo que sus incondicionales, los que al recibirlo con unas verónicas por delantales había entrado en éxtasis, le mostraban su cara más áspera, decidió tomar el acero y con ello se esfumó cualquier duda sobre la voluntad del matador. En esta ocasión no sirvió ni tan siquiera el allanamiento del ruedo. Detalle que la empresa tuvo con el torero para que pudiese anunciarse en este coso. Morante, para ese viaje no necesitaba tantas alforjas. 

Pero eso no le pasó ni a Cayetano ni a Ginés Marín, ambos intentaron dejar el pabellón de la voluntad bien alto, pero cada uno a su manera. Cayetano en su primero se encontró con un noble animal que antes había mostrado otras condiciones negativas, pero el torero tuvo todo a su favor, después del fracaso de Morante en su primero el público estaba dispuesto a cualquier gesta por tal de levantar la tarde. El torero lo intentó con series de redondos y naturales pero le faltó la enjundia que convierte la vulgaridad en arte. Terminó la faena con una serie de trapazos ante un animal que acudía al engaño a todos los requerimientos del torero. A su segundo lo recibió con el capote flexionado las piernas que gustaron mucho a los presentes. Cuando tomó la muleta y después de brindar la faena a su apoderado, Curro Vázquez, se marchó a terrenos del 6 y allí en un gesto de heroicidad, se quitó la zapatillas y el público lo interpretó que estaba dispuesto a inventar el toreo. Puso las rodillas en tierra y dio a su enemigo una serie de redondos que fueron muy jaleados. Después de esta hazaña, se lo llevó a los medios y dándole distancia los aficionados se dieron cuenta que las intenciones del torero no eran inventar nada, solo hacer uso de las triquiñuelas establecidas y que al parecer nadie debe olvidar por el bien de su carrera. Citaba con el pico de la muleta, y eso, caramba, ya está inventado. Un aficionado atrevido osó comentar que no había dado "ni uno", refiriéndose a los muletazos, claro. Se puso pesado y el presidente le envió un aviso.

Ginés Marín lo intentó en el sexto y casi le sale la jugada si no llega a ser porque falló con el acero. Su faena tampoco fue de una exquisitez suprema, pero lo intentó. Intentó el toreo al natural y en redondos a un animal que acudía al engaño rebrincado, intentando suavizar la embestida con el agravante que lo tuvo que sacar a los medios dada la querencia que el burel tenía con las tablas. El torero estuvo firme, cerrando algunas series con el pase de pecho mirando al tendido, suerte que está en desuso. Su labor estuvo amenizada con la variedad, y por supuesto estuvo muy por encima de las condiciones de su enemigo. A su primero, con voluntad, llegó a sacarle lo que no tenía imprimiendo a su toreo, tanto en redondos como al natural, una variedad que hizo valorar su labor. En esta ocasión el acero le privó de un reconocimiento del público a su faena. 

©Pepeíllo.

lunes, 12 de junio de 2017

11 de junio de 2017. Miura pegó el petardazo

Ganadería

Eduardo Miura. Encaste propio. Los ejemplares que en esta ocasión trajo la casa Miura, aparte de  mala presentación, fueron, mansos, descastados, blandos y alguno con una nobleza impropia de este encaste. El tercero y cuarto fueron pitados en el arrastre. El segundo y quinto fueron enviados a los corrales y en su lugar se lidiaron dos sobreros, uno de Buenavista y otro de El Ventorrillo. Este último fue aplaudido en el arrastre.

Terna:
  • Rafaelillo: De añil y oro. Pinchazo arriba y tres descabellos. Silencio. .Estocada casi entera y caída. Saludos. 
  • Dávila Miura: De verde y oro Pinchazo y estocada caída. Silencio. Pinchazo y media estocada caída. División de opiniones cuando saluda.
  • Rubén Pinar: De azul pavo y oro. Dos pinchazos y estocada. Silencio. Estocada desprendida y cinco descabellos.
Presidente: D. Javier Cano Seijo.

Como viene siendo habitual, el palco no estuvo acertado. Se nota quien manda en la fiesta. El usía se vio en el compromiso de devolver dos toros, el segundo y el quinto, pero a nadie le hubiera extrañado que hubiera devuelto algunos más, pero siempre ocurre los mismo y los aficionados tienen muy poca confianza, tanto en el presidente como en el asesor que había al lado, de nombre Joselito Calderón, que de manera habitual juegan a empresarios, haciendo cierto el dicho, el que a buen árbol se arrima……… Una pena de feria y de decisiones presidenciales. 

Suerte de varas: 
  1. Laneto. 627 Kg. Cárdeno bragado meano axiblanco. El primer miura no fue picado, manseó en la pelea y a la muleta llegó sin recorrido y con nobleza.. 
  2. Iluminado. 580 Kg. Castaño. En la primera vara el picador se cruzó en su camino y el animal se dejó pegar. En la segunda el picador rectificó el castigo y el animal salió suelto. Mansote que se dejó pegar en el caballo.
  3.  Zahonero. 557 Kg. Cárdeno bragado meano. Su juego en el caballo pasó con más pena que gloria, demostró ser un manso y descastado animal que el público lo pitó en el arrastre.
  4. Torrijo. 606 Kg. Cárdeno. Un manso de escuela para que el ganadero tomara buena nota de su comportamiento. Fue pitado en el arrastre. 
  5. Nauseabundo. 590 Kg. Colorado chorreado salpicado girón axiblanco. Manseó descaradamente en el caballo y llegó la muleta embistiendo.
  6. Escogido. 615 Kg. Cárdeno axiblanco coletero. Manso, descastado y blando. En una palabra, una perla de toro.
Cuadrillas y otros: 

A pesar de los esperados miuras, la plaza no llegó a completar el aforo. Quizás fueran abonados que para la basura de ganado que ha ofrecido el empresario, decidieron quedarse en casa.

Dávila Miura, familiar de la casa ganadera, decidió vestirse de nuevo de luces y reaparecer para celebrar el 175 aniversario de la ganadería. Tuvo poca suerte el torero ya que los dos toros que le tocó lidiar fueron los dos sobreros al ser devueltos los de su lote, y estos eran de otras ganaderías. El público como muestra de su generosidad, lo recibió con una ovación, al que correspondió saludando desde el tercio. El torero invitó a sus dos compañeros de cartel a unirse al evento 

En el segundo se lució Miguel Martín en un par de banderillas. Este mismo torero se lució en la lidia del quinto como asimismo su compañero, Vicente Varela en la colocación de un par. 

Comentarios:

Las almohadillas de la decepción. Se les puede llamar a las que lanzaron al ruedo los espectadores desde tendidos considerados triunfalistas al terminar el festejo. Ni el mal juego del ganado enviado por la familia Miura, ni la feria que ha ofrecido el nuevo empresario justifican estos hechos, pero tampoco quedan justificados los medios de comunicación que han silenciado desde sus tribunas el nefasto desarrollo de la feria.

Lo que el ganadero envió a esta plaza, seguramente que no tendrá nada que ver con lo que enviará a otros cosos como, Pamplona, Bilbao y otras ciudades del país vecino. Esto no se podrá demostrar, pero lo que nadie puede poner en duda es la basura que envió a Las Ventas, una corrida sin presentación y podrida en su interior, aunque el ganadero podría justificarse, diciendo que el vende lo que el empresario le compra. Creo que con estas simples palabras se solucionarían muchos problemas. Pero todos callan y todos otorgan.

Los que no pudieron callar fueron los toreros, cada uno habló de acuerdo a sus condiciones, aunque a ninguno de ellos se le podía pedir explicaciones ya que el ganado no dio muchas oportunidades, ni técnicas ni artísticas. El primero de Rafaelillo no tuvo nada que ofrecer, aunque el toro se toreaba solo, su nobleza y su flojedad le impidieron al torero murciano que su disposición llegara a los tendidos. Su segundo la única oportunidad de lucimiento que le dio fue con el capote, y el torero intentó lucirse en una larga cambiada y unos capotazos por bajo para intentar domeñar a su enemigo. El toro llegó a la muleta con la única intención de defenderse y el matador tampoco encontró el equilibrio que necesita un torero de su categoría, que es la casta, la bravura y como consecuencia de ello, la dificultad, y eso fue precisamente lo que no existió. El animal en un descuido del torero se lo llevó por delante y le rasgó la taleguilla. El matador continuo la lidia y cuando despenó a su enemigo se retiró a la enfermería.

Dávila Miura se encontró con lo que nunca podía esperar, reaparecer con una corrida de su familia para celebrar el 175 aniversario de su fundación y tener que matar dos sobreros de otras ganaderías. Mala suerte tuvo el torero. En su primero lo intentó pero no lo salieron las cosas a su antojo. El de Buenavista tuvo un buen pitón izquierdo y no lo aprovechó. Después de unas series vulgares con la derecha, se echó la muleta a la izquierda y no encontró en los vuelos de su pañosa el temple para modular la embestida de su enemigo. A criterio de algunos aficionados, el toro se fue sin torear. Su segundo, fue un sobrero de El Ventorrillo, se dejó torear. El torero lo recibió doblándose con él, continuando con una serie de redondos aguantando la acometividad de su enemigo, en la segunda serie con la mano derecha se le vieron al torero las intenciones de esconder la pierna contraria, y su toreo careció de la hondura que merecía su enemigo. Por el pitón izquierdo el animal fue un carretón pero el matador entendió que debía ir con el pico de la muleta por delante. Nadie pudo criticarle su disposición, pero hay momentos de la lidia hay que echar la “pata pa lante”, y eso fue lo que no hizo el torero sevillano. 

El primero de Rubén Pinar fue una decepción para los aficionados, y ante tal situación el matador abrevió y tomó el acero. El sexto fue otra burra defendiéndose. Ante un animal que no sirvió para la lidia, el torero trató de justificarse, pero ante la nula colaboración de su enemigo, decidió abreviar. Otra vez será, torero, y si puede ser con un empresario menos mezquino con la fiesta.

©Pepeíllo.

sábado, 10 de junio de 2017

9 de junio de 2017. Defraudaron los adolfos

Ganadería

Adolfo Martín. Encaste Albaserrada. De variada presentación. Llena de mansedumbre, sin gota de casta y algunos ejemplares mostraron nobleza. . El quinto debió ser devuelto a los corrales por inválido. El tercero, cuarto y quinto, fueron pitados en el arrastre.

Terna:
  • Antonio Ferrera: De turquesa y oro. Pinchazo y estocada trasera que dobla el toro. Silencio. Pinchazo, aviso, metisaca, dos pinchazos, 2º aviso y como remate un bajonazo final. Aplausos generosos. 
  • Juan Bautista: De verde botella y oro. Tres pinchazos y estocada casi entera- Silencio. Pinchazo hondo que vale. Silencio. 
  • Manuel Escribano: De berenjena y azabache. Estocada trasera, tendida y caída. Silencio. Estocada desprendida. Silencio. .
Presidente: D. Justo Polo Ramos.

Se le protestó al presidente la invalidez del quinto de la tarde, al no reunír condiciones para la lida, pero el usía jugó a empresario y se ahorró un toro. 

Suerte de varas
  1. Comadrón. 548 Kg. Cárdeno oscuro. En el caballo no se empleó. Manso que llegó con cierto peligro a la muleta. El torero lo hizo todo al revés.
  2. Buscador. 491 Kg. Cárdeno. En el caballo se dejó pegar y en la muleta mostró un descastamiento y una nobleza impropia de un toro de esta procedencia.
  3. Murcianito. 519 Kg. Cárdeno. En la primera vara acudió suelto y en la segunda se repuchó. Manso en el caballo y descastado durante la lidia . 
  4. Chaparrito. 531Kg. Cárdeno. Se dejó pegar en la pelea con el caballo. En la primera entrada derribó al montado empujando con un pitón, pero a continuación mostró su condición de manso y sin casta. 
  5. Aviador. 532 Kg. Cárdeno. En el caballo no fue castigado. Mansote, inválido y descastado. 
  6. Tomatillo. 565 Kg. Cárdeno. Manseó en el caballo, salió suelto se repuchó. En fin, manso y descastado como toda la corrida. 
Cuadrillas y otros: 

Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de Ignacio Echeverría, muerto en el atentado del pasado día 3 en Londres. D. e. p. 

La plaza no llegó a completar el aforo, en los tendidos 5 y 6 quedaron algunos claros que ni los toros de Adolfo Martín ni la terna consiguió llenar. 

En el cuarto el matador Ferrera decidió no parear a su enemigo debido posiblemente a un percance que sufrió en su primero, ya que en el tercero apareció con una venda colocada en la cintura. Su cuadrilla montó el sainete en el tercio de banderillas. Tuvieron que pasar cuatro veces para colocar cuatro palos. Sería que el burel tenía el peligro sordo que a veces sacan a relucir para justificar su labor. 

Comentarios:

Durante la lidia del quinto, algún aficionado preguntaba. ¿Esto es un toro de encaste albaserrada? Sí, contestó el de al lado. Y así era. Pero lo malo no fue si el quinto lo era o no, toda la corrida tuvo el mismo comportamiento, y fue un simulacro de ganado, que debió confundir el camino y en lugar de llegar al matadero, terminó siendo lidiada en las Ventas. No nos extrañaría.

¿Y los toreros? Lo único que les salvó del respeto de los aficionados fue que se anunciaron con una supuesta corrida de las denominadas duras. Todo lo demás quedará en el olvido. En el primero y tercero lo matadores Ferrera y Escribano decidieron compartir las banderillas. Su labor no pasó de mediocre, como también lo fue el tercio que ejecutó en solitario Escribano en el sexto.

El primero de Ferrera se acostaba por el pitón izquierdo, y desde el principio de faena el toro comenzó a buscar el bulto que se escondía detrás de la muleta. Al natural el animal acudía con la cara alta, y el torero invirtió los papeles y en lugar de rematar los muletazos por bajo lo hacía por arriba. En un momento de la faena le tiró un derrote escalofriante que le hizo reflexionar y tomar el acero. El torero no se acopló a las pocas posibilidades que le ofreció su enemigo. En su segundo y ante un manso y descastado anima,l comenzó con muchas precauciones, pero las intenciones del toro eran que lo dejaran tranquilo, y en ningún momento mostró señales de ser un marrajo. El torero, tratando de justificarse, recorrió junto al manso todo el ruedo de la plaza, dando un trapazo allí y otro allá. De esta manera casi llegó a convencer a los triunfalistas espectadores que buscaron el triunfo del matador a cualquier precio. Al no matar de manera decorosa se les esfumó la oportunidad de encumbrar al torero.

Juan Bautista al no contemplar en su repertorio el colocar banderillas, dio la impresión que fue un convidado de piedra, y así se portó con sus dos toros. El primero un noble ejemplar le permitió ejecutar algunos muletazos por el pitón derecho, pero al intentarlo por el izquierdo el animal tenía menos recorrido. Ante esta situación tanto el matador como el toro comenzaron a aburrir a la concurrencia y su labor se recordó mientras duró su faena. Su segundo enemigo fue un inválido que perdió las manos en los primeros compases de muleta, y su comportamiento no mostró en ningún momento su procedencia. El fino torero francés se tuvo que ir de vació al no encontrar en sus enemigos las condiciones que le permitieran lucirse. Otra vez será, torero 

El tercero de la tarde lo sacó Escribano a los medios y al segundo muletazo se le coló. El animal pareció venirse arriba en banderillas, pero fue un espejismo, ya que le costaba tragarse los muletazos. El torero sevillano decidió abreviar y después de un aliño, decidió tomar el acero. El comportamiento del sexto no se diferenció de los anteriores y el torero después de sacárselo a los medios comenzó el toreo al natural, pero en lugar de torear de arriba abajo tratando de someter a su enemigo lo intentó invirtiendo los términos. Según transcurría la faena al animal le costaba acudir al engaño, el torero le dio distancia intentando remediar el desastre, pero no consiguió meter a su enemigo en la muleta. Con la derecha solo consiguió justificarse, ya que el toreo posiblemente se le olvidó en el callejón. Al final se puso pesado y el público le pedía a gritos que terminara el suplicio que había comenzado a las siete de la tarde. 

Después de algunos años viendo el mal juego ofrecido por esta ganadería, en esta ocasión la realidad supero a la ficción, ningún aficionado esperaba un resultado tan desastroso de una de las ganaderías emblemáticas de la cabaña brava. A mejorar, ganadero.

©Pepeíllo.

viernes, 9 de junio de 2017

8 de junio de 2017. Una plaza sin criterio

Ganadería

5 toros de Alcurrucen y 1 de El cortijillo. Ambas ganaderías de encaste Parladé, Rincón, Núñez. Mansos y excepto el sexto descastados, sin embargo se vinieron arriba en banderillas y dieron buen juego en la muleta. El encaste Núñez suele dar estas sorpresas. El cuarto fue aplaudido en el arrastre. 

Terna:
  • El Cid: De azul noche. Estocada tendida y descabello. Silencio. Pinchazo y estocada algo contraria. El toro se echa en toriles cerrando de esta manera el ciclo de su vida Saludos desde el tercio.
  • Joselito Adame: De verde botella y oro. Tres pinchazos y dos descabellos tras aviso. Estocada que hace guardia, aviso, pinchazo, metisaca y bajonazo para cortarse la coleta. Pitos.
  • Juan del Álamo: De blanco y plata. Estocada contraria. Oreja y dos clamorosas vueltas al ruedo. Estocada baja. Oreja. Salió por La Puerta Grande.
Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito

El presidente tuvo buen criterio al no conceder la segunda oreja a Juan del Álamo en el tercero de la tarde, pero no estivo firme en el sexto, concediendo un premio excesivo en una faena que solo tuvo la emotividad que dio un manso encastado y que metió la cara en la muleta.

Suerte de varas: 
  1. Coplero. 546 Kg. Negro listón bragado. Fue un manso en el caballo y un carretón en la muleta. El torero no estuvo a la altura de su enemigo. 
  2. Listillo. 521 Kg. Colorado. La mansedumbre que mostró en el primer tercio, no le privó al astado llegar a la muleta y estar por encima del torero. 
  3. Licenciado. 551 Kg. Colorado bragado meano. Manso en el caballo, sin embargo mostró un manantial de bravura en la muleta ofreciendo una muerte brava en la boca de riego de la plaza. 
  4. Antequerano. 560 Kg. Negro chorreado bragado meano. Al igual que sus hermanos peleó con mansedumbre en el caballo, pero en la muleta fue un buen toro. Aplaudido en el arrastre.
  5. Afectísimo. 527 Kg. Negro bragado. Otro manso descastado que se fue sin torear de muleta. 
  6. Bocineto.. 550 Kg. Negro bragado meano. Manso encastado que en el primer tercio dio un recital de mansedumbre, yendo de un caballo a otro sin que nadie lo fijara.
Cuadrillas y otros: 

El coso de la calle de Alcalá registro tres cuartos de su aforo, en una tarde casi veraniega.

En el segundo de la tarde se descubrieron los toreros de plata, Miguel Martín y Fernando Sánchez, al colocar los garapullos En esta ocasión su labor no mereció tal distinción, pero el criterio de los espectadores de esta plaza está cambiando camino de un triunfalismo desmedido 

Los toros de Alcurrucen pusieron a prueba los recursos lidiadores de las cuadrillas, hecho que no consiguieron, ya que tanto el primero, segundo y sexto acudieron al picador de reserva sin que ninguno de los toreros pudieran fijarlo en los capotes. En la colocación del toro ante el caballo, tampoco estuvieron acertadas las cuadrillas, la mayoría de los animales acudieron sueltos al caballo, ofreciendo una imagen patética y de una total falta de responsabilidad torera. En algunos momentos la lidia fue una autentica capea.

Comentarios:

Las Ventas ha perdido la credibilidad sobre su seriedad. El segundo trofeo que solicitó el público a Juan del Álamo en su primero estuvo fuera de lugar dentro de un criterio mínimamente exigente, el presidente estuvo serio e inflexible al negarlo, sin embargo este hecho sembró de dudas el comportamiento de la presidencia en caso de que el torero hubiera sido una figura mediática. Sin embargo esa seriedad mostrada en el primero cambió la vara de medir en el sexto, concediendo una oreja a una faena sin contenido, que le permitió al torero salir por La Puerta Grande 

Antiguamente los toreros mostraban una competencia en el ruedo, lo de ayer podía haberse considerado un baño del joven a los dos espadas que le precedieron, pero hoy la competencia ha desaparecido. Juan del álamo se fue en hombros camino de su Puerta Grande y El Cid y Joselito Adame, en busca del hotel sin el mayor atisbo de resquemor. Pero tanto El Cid como Adame mostraron una falta de interés en la lidia impropia de toreros curtidos. El Cid lleva tiempo sumergido en la vulgaridad y según se pudo comprobarse, intentó salir de su rutina en el cuarto, pero no lo consiguió. Su corazón le pudo a su cabeza. En su primero destacaron la cantidad de trapazos que ofreció a la concurrencia, sin destacar ningún detalle que albergara un rayo de esperanza. En su segundo lo intentó consiguiendo unas tandas de redondos bajando la muleta y templando la embestida, pero al natural no se acopló al corto recorrido de su enemigo. Poco a poco se fue diluyendo su toreo y como si el público se hubiera acostumbrando a que este torero no tiene nada que ofrecer. 

En peor situación se vio a Adame. El mexicano dio la impresión que vino a cobrar. En sus dos enemigos su toreo estuvo basado fundamentalmente en la trampa, metiendo el pico y citando desde la distancia, de una manera tan descarada que hacía daño a la vista de los presentes. Tal fue su descaro que un aficionado le tuvo que decir que citaba a su enemigo por Internet. Me pareció un error decir esta frase ya que no hay que dar pistas a estos toreros que son capaces de confundir el arte con lo hizo ayer Adame.

Juan del Álamo recibió a su primero con unos muletazos con rodilla en tierra que levantaron los primeros olés de su faena y eso que fueron muchos. Continuó con dos tandas de derechazos cerrados abrochados con el de pecho, que el público jaleó con fuerza. Los naturales que dio el salmantino fueron con la muleta barriendo el albero, y el toro surcando la arena. Después de la faena el toro continuaba pidiendo pelea. Remató toreando al natural con mucha disposición. La estocada cayó contraria y fue motivo de discordia en cuanto a la decisión del presidente de no conceder la segunda oreja. En mi opinión, dos orejas hubiera sido un premio excesivo, ya que si su toreo llegó a los a los tendidos posiblemente le faltó profundidad. En su segundo, como suele decirse, salió a jugársela. Comenzando la faena citando desde el anillo. El toro le hizo un extraño y el torero aguantó el envite con valor. Continuó con una tanda de derechazos donde la emoción le ganó la partida a la hondura de su toreo. En la segunda tanda lo desarmó, El toro se marchó a los terrenos del siete y el torero aportó la emoción que requería el manso encastado, que terminó metiendo la cabeza en la muleta por el pitón derecho. Fue una faena emotiva. La estocada cayó baja pero el público solicitó con ahínco el trofeo que le permitía al torero salir por La Puerta Grande. Los comentarios al terminar el festejo fueron unánimes: esta plaza ha perdido la exigencia en el criterio. 

©Pepeíllo.

jueves, 8 de junio de 2017

7 de junio de 2017. Toros de Puerta Grande

Ganadería

5 toros de Rehuelga y 1 de San Martín, ambos encaste Santa Coloma en la línea de Javier Buendía. Bien presentados y de juego desigual. El tercero y quinto fueron aplaudidos de salida. Por su juego en el ruedo, el tercero, cuarto y sexto fueron aplaudidos en el arrastre. Al quinto se le dio la vuelta al ruedo entre algunas protestas. 

Terna:
  • Fernando Robleño: De sangre de toro y oro. Dos pinchazos y estocada. Silencio. Estocada baja y siete descabellos. Aviso. Silencio. 
  • Alberto Aguilar: De salmón y oro. Pinchazo y estocada baja perdiendo la muleta. Silencio. Estocada baja protestada. Saludos desde el tercio.
  • Pérez Mota: De pizarra y oro. Dos pinchazos y estocada que vale, saliendo arrollado del embroque. Pitos. Metisaca y estocada. Silencio.
Presidente: D. Jesús María Gómez Martín. 

En el quinto sacó el pañuelo azul sin que el público solicitara la vuelta al ruedo del toro.
En el tercero cambió el tercio cuando los aficionados esperaban que el toro acudiese al caballo por tercera vez. Alguien le increpó comentando que había demostrado no tener afición. 

Suerte de varas: 
  1. Acompasado. 532 Kg. Cárdeno bragado meano No se empleó en el caballo. Manso y sin gota de casta.
  2. Guanaguato. 527 Kg. Cárdeno bragado meano axiblanco. En varas no dio buen juego. Manso, descastado y blando.
  3. Perlasnegras. 534 Kg. Cárdeno bragado meano. Manso en el caballo y en la muleta se fue sin torear. Aplaudido en el arrastre.
  4. Callejero. 608 Kg. Cárdeno salpicado lucero. Juego desigual en el caballo, en la muleta el torero se lo dejó ir al desolladero con las orejas puestas. 
  5. Liebre. 647 Kg. Cárdeno bragado meano corrido. Acudió tres veces al caballo con tranco y sin dudar un momento. Se dejó pegar con fijeza, aunque le faltó fuerza en la muleta. Vuelta al ruedo.
  6. Coquinero. 577 Kg. Negro listón bragado meano. Se arrancó dos veces al caballo y en la muleta mostró mucha nobleza. Estuvo por encima del torero. Aplaudido en el arrastre.
Cuadrillas y otros: 

En la cuarta corrida del ciclo torista, la plaza registró media entrada. Hoy no venían figuras, y este hecho hizo mella en los espectadores del “Gintonic”. Los aficionados fueron fieles a la cita.
En el segundo de la tarde se lució en la lidia, Raúl Ruiz y en un par de banderillas en la quinto. En el tercero se desmonteró Juan Contreras, En el sexto se lucieron con los rehiletes, tanto Raúl Caricol como Alfredo Jiménez.
Sin embargo en el segundo la cuadrilla de Alberto Aguilar necesitó pasar cinco veces por la cara del toro para dejar cuatro palos, sin que el toro mostrara un peligro evidente. ¡De pena!

Comentarios:

Por fin los aficionados abandonaban la plaza hablando de la corrida y alegrándose del éxito ganadero. Esperemos que las figuras no pongan el foco en esta ganadería. Hubo una coincidencia en los comentarios, al ganado le faltó algo de casta, ese picante que llega a los tendidos y que realza la labor de los toreros. Sin embargo mostraron nobleza y algunos ejemplares bravura, virtudes que puso en manos de los tres espadas el triunfo y que ninguno aprovechó. Hay que decir que los tres dejaron ver los toros, hecho que satisfizo a los aficionados que vieron por fin en esta feria la suerte de varas, sin tener que desplazarse a las plazas francesas.

Sin embargo con la muleta la labor de los toreros se vio ensombrecida, no por el lucimiento de los toros, sino que ninguno mostró los recursos que necesitaron sus enemigos. Fernando Robleño en su primero, un remiendo de San Martín, se encontró con un manso sin gota de casta en sus venas, pero tampoco el torero mostró la disposición que exigía la ocasión. En cuanto lo sometía perdía las manos, acudiendo al engaño con la cara alta. El madrileño optó por ponerse al hilo del pitón, perdiendo pasos entre muletazos y mostrando una desconfianza impropia de un coleta con recursos contrastados. El animal terminó desarrollando sentido. En su segundo fue un manojo de nervios. Su enemigo metía la cabeza con claridad por el pitón derecho, pero el torero decidió, tanto en redondos como la natural, citar descolocado, rectificando terrenos continuamente, eso sí, sin olvidar mostrar la muleta con el pico por delante. Oí escuchar a los aficionados. “otro toro que se ha ido sin torear”.

El primero de Alberto Aguilar fue un animal manso, descastado y blando, que al segundo muletazos perdió las manos. En las primeras tandas ajustó las embestidas en el toreo en redondo, anotando un pase de pecho largo y hondo. El toro no estaba para florituras, pero lo poco que podía sacarle lo hizo citando descolocado, restándole a su faena la hondura que da la colocación y el remate. Al natural no encontró el sitio, y el toro decidió ir a su aire ya que aprendió que dejaba algo atrás. En el quinto le tocó en suerte el toro de la vuelta al ruedo, y eso fue un arma de doble filo, ya que si todos vieron que el animal fue bravo y noble, el torero se preguntaría, ¿Qué ha pasado? Ocurrió que debido a la lidia exigente a que fue sometido el animal en el caballo, llegó a la muleta con poco recorrido y a pesar que el torero mostró disposición no le dio opción para el lucimiento. Las tres veces que acudió al caballo debieron pesar mucho. Al principio de faena el torero recibió un varetazo, al parecer sin consecuencias.

El primero de Pérez Mota murió en los medios y a criterio de algunos aficionados se fue sin torear. Así de simple se puede definir la faena del gaditano. Algo de razón tenían en sus comentarios. El torero tuvo la virtud de dejar ver a su enemigo en el caballo, y cuando llegó a la muleta lo recibió con unos muletazos para sacarlo a los medios con torería, mostrando detalles en el manejo de la pañosa, pero el animal no fue un manantial de fuerza y a pesar de esto, se dejó torear como un carretón y el torero no lo aprovechó, colocándose al hilo del pitón. Cuando tomó la espada el toro continuaba embistiendo, sin embargo el torero abusó de las posturas cuando salía de la cara del toro. En su segundo tampoco estuvo acertado. Ante un animal que metía la cabeza con mucha nobleza, el torero dio una tanda aceptable de naturales, pero le falto asentar las zapatillas en la arena, el momento lo requería, ya que animal se toreaba solo. Cambió de pitón y al primer muletazo lo desarmó. Alguien dijo de viva voz, el toro no está a la altura de su enemigo. No hacen falta más comentarios, solo decir que el torero se acordará de este toro en mucho tiempo.

©Pepeíllo.