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lunes, 8 de junio de 2015

7 de junio de 2015: Un torero con dignidad


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.


6 toros de Miura. Blandos y sin casta, cuarto y sexto se dejaron torear. 

Terna

  • Rafaelillo. De rosa y oro. Pinchazo y media delantera y caída. Silencio. Dos Pinchazo tirándose fuera de cacho en la suerte contraria y estocada caída en la suerte natural. Vuelta al ruedo. 
  • Javier Castaño: De Blanco y oro. Pinchazo y estocada, aviso. Silencio. Dos pinchazos y descabello. Silencio. 
  • Serafín Marín. De espuma de mar y oro. Metisaca, estocada caída y atravesada. Silencio. Metisaca, pinchazo, aviso, metisaca y estocada baja y atravesada y dos descabellos. Silencio.

Presidente: D. Julio Martínez Moreno.

De nuevo un presidente jugó a empresario e ignoró el reglamento, dejando en la arena un toro que debía haber tomado el camino de los corrales ya que no reunía condiciones para la lidia. Los aficionados se tomaron la justicia por su mano y le recomendaron que no volviera al palco. Lo más grave no fueron sus protestas, sino que llevaban razón y seguro que este presidente, junto a sus compañeros, volverán a sentarse de nuevo en el palco de nuevo y los aficionados tendrán que esperar a que alguien tome las medidas necesarias para no se vuelvan a producir estos atropello en contra de los intereses de la fiesta y de los aficionados que pagan su entrada. Vaya espectáculo que han ofrecido los presidentes que han ocupado el palco. Los antitaurinos no hace falta que se manifiesten, la poca afición de los presidentes lo harán por ellos.

Suerte de varas

  1. Fogonero. 559 Kg. El picador se limitó a sujetarlo y el animal salió suelto. En la segunda vara acudió suelto al caballo y el piquero no le hizo ni sangre. Manso e inválido.. 
  2. Aguilero. 590 Kg. En la primera entrada no se empleó, limitándose Sandoval a sujetarlo. En la segunda se repuchó. Manso descastado e inválido. 
  3. Velero. 624 Kg. Se dejó pegar en la primera entrada al caballo y blandeó. En la segunda repitió el mismo comportamiento. Manso, descastado y blando.
  4. Injuriado. 606 Kg: En la primera entrada dobló las manos y no hubo ni pelea ni castigo. En la segunda la vara cayó baja y el animal manseó y no se entregó. Manso, blando y descastado que metió la cabeza en la muleta. 
  5. Sonajillo. 588 Kg: La primera vez que acudió al caballo lo hizo empujando con un pitón y en la segunda no lo castigó el piquero. Manso y descastado.
  6. Arenoso. 608 Kg. Acudió suelto al caballo y fue picado muy mal y salió suelto. En la segunda entrada el piquero no mejoró su labor, se le cayó la vara y el respetable le obsequió con una sonora pitada. Manso, descastado que se dejó torear en la muleta.

Cuadrillas y otros:

Aunque quedaban entradas en taquilla los miuras consiguieron llenar el coso casi en su totalidad. De nuevo los toreros de plata volvieron a lucirse en el segundo y quinto de la tarde, donde se desmonteraron Ángel Otero y Fernando Sánchez en el segundo toro. En el quinto al cuadrar en la cara en el primer par el toro recortó terrenos a Marco Galán y lo prendió, retirándose a la enfermería, sufriendo una cornada en un testículo y un puntazo en el muslo izquierdo. A recuperarse, torero. 

Comentarios:

En el cuarto de la tarde apareció la dignidad torera sobre el albero de Las Ventas, con el nombre de Rafaelillo. El torero murciano olvidando el mal sabor de boca que le dejó su primero protestado por su invalidez sacó a relucir su casta y dibujó sobre la arena unos muletazos que hicieron olvidar a los tendidos los malos momentos anteriores. El público reconoció con generosidad el gesto de honradez y dignidad del murciano. El toro al segundo pase perdió las manos, pero se vino arriba y el torero con cuatro muletazos puso en pie los tendidos. Con valentía y disposición supo interpretar su papel desde el inicio de faena, aflorando sus sentimientos. Le sacó al toro lo que no tenía toreando al natural con la verdad por delante. Al final de la faena en un alarde de valentía tiró os trastos y quedose en la cara del toro sin más defensa que la generosidad del animal, reconociendo con ello que había sido vencido por la pañosa de Rafaelillo. Cometió un error al entrar a matar en la suerte contraria y pinchó dos veces, cuando lo hizo en la suerte natural el animal le ayudó un poco más. De haber matado a la primera hubiera cortado una oreja, y posiblemente hubiera sido uno de los trofeos más valiosos de la feria. El público tuvo que rogarle que diera la vuelta al ruedo. En su primero y ante un inválido, tuvo que abreviar en medio de una protesta generalizada de la plaza.

El primero de Javier Castaño llegó a la muleta sin recorrido y acudiendo al engaño con la cara alta, con lo cual el diestro no tuvo nada más que aportar que su estoque de verdad para despenarlo. En su segundo cometió el error de no bajarle la mano y someterlo y el toro se defendía enganchándole la pañosa en cada pase y tirando gañafones buscando la presa. El torero pareció sentirse molesto por el comportamiento del público, pero debió reconocer que lo hizo todo al revés. 

El tercero de la tarde perdió la verticalidad al primer muletazo de Serafín Marín. Lo intentó el matador pero si no había toro, lo mejor era abreviar. En su segundo y ante un enemigo que acudía al engaño metiendo la cara con nobleza, se equivocó en el planteamiento de la faena, debía haberlo sometido por bajo, pero el torero se empeño en pasarlo con muletazos rematados por alto, limitándose a acompañar la embestida del animal. Cuando no se encuentra el sitio en la cara del toro es difícil intentar el toreo, todo sale vulgar, y eso fue lo que le pasó al torero catalán. 



©Pepeíllo.

sábado, 6 de junio de 2015

5 de junio de 2015: Espectáculo deprimente


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.


6 toros de Victorino Martín, encaste Marqués de Albaserrada. Variada de presentación, algunos ejemplares fueron protestados. En general mansos, descastados y blandos,. El segundo, cuarto, quinto y sexto, fueron pitados en el arrastre.. 

Terna:

  • Manuel Jesús, El Cid. Único espada. De nazareno y oro.: Metisaca en los bajos que basta. Silencio Estocada casi entera y tendida. Silencio. Pinchazo sin soltar y estocada caída y tendida. Silencio. Estocada y tres descabellos. Bronca. Media estocada caída y trasera y tres descabellos Bronca. Pinchazo trasero y dos descabellos. Bronca.

Presidente: D. Julio Martínez Moreno.

No estuvo afortunado el presidente cuando tuvo que decidir en el cuarto toro el cambio de tercio en banderillas. La cuadrilla no conseguía colocar cuatro palos al parado bruto, y el presidente en un alarde de generosidad hacia unos toreros que no se merecían tal nombre, cambio el tercio cuando el toro tenía solo tres palos, saltándose el reglamento a la torera. Si el presidente no cumple con la normativa vigente no esperaran los aficionados que lo hagan los taurinos.

Suerte de varas: 

  1. Murrieto. 514 Kg. Se dejó pegar pero el piquero lo castigó en los bajos. En la segunda marró el picador y le castigó. El toro no se empleó. El toro cumplió en el caballo y en la muleta. 
  2. Petrasquista 504 Kg. En la primera entrada no se empleó En la segunda vara el piquero marró y el toro no se empleó ni fue castigado. Manso y complicado en la muleta. 
  3. Platirrino. 510 Kg. En la primera vara entró suelto y la segunda al relance. No se empleó yen el quite se quedaba corto en la embestida. En la segunda vara entró al relance y no se empleó y salió suelto. Manso y descastado.
  4. Mojonero. 546 Kg: En la primera vara el picador lo picó en los bajos el bruto se dejó pegar y salió suelto. En la segunda también lo castigó en los bajos y no rectificó tapándole la salida. Manso y descastado. 
  5. Corretón. 566 Kg: Acude al caballo al relance y salió suelto. En la segunda no se entregó y volvió al salir suelto. Manso y descastado.
  6. Mentorillo. 527 Kg. Acudió suelto al picador de reserva, el toro se defendió y le tapó la salida. En la segunda se arrancó de largo y el picador marcó arriba y midió el castigo. Manso y encastado que se rajó en la muleta.

Cuadrillas y otros:

Una vez finalizado el paseíllo, el público premió la gesta del torero con una cerrada ovación. En esta ocasión ni el torero ni los toros consiguieron llenar la plaza, quedando algunos huecos en los altos de los tendidos del cinco y del seis. La tarde fue calurosa de sol y los aficionados fueron subiendo el tono de sus protestas, ya que a partir del tercer toro la corrida comenzó a ponerse cuesta arriba, siendo testigos de un espectáculo bochornoso, donde los protagonistas fueron el ganado y los toreros que tuvieron la osadía de vestirse de luces para denigrar a la fiesta con su labor. Los antitaurinos solo tienen que esperar el derrumbe de estos espectáculos, los profesionales que viven de ella le darán la puntilla.

Daré algunos detalles. La suerte de varas, en otra de las corridas denominadas toristas, prácticamente no existió, pocos toros se pusieron en suerte, entrando al relance y en el peor de los casos marchándose sueltos al picador de reserva. Los que lo hicieron, fueron mal picados o convirtieron esta suerte en una pantomima. El único torero del castoreño que estuvo a la altura de su profesión, fue Tito Sandoval en el sexto, mostrando con ello que cuando se quiere se puede. El público le ovacionó al abandonar el albero. En el cuarto y quinto toro los toreros de plata volvieron a ofrecer un espectáculo lamentable en la suerte de banderillas, no hubo manera de que le colocaran los cuatro palos reglamentarios. En el cuarto hasta perdí la cuenta las veces que tuvieron que pasar delante de la cara del toro, creo que fueron siete, el presidente tuvo que cambiar el tercio con solo tres palos en el morrillo del animal. 

Comentarios:

Venir a una corrida con seis toros es una aventura, sobre todo si el torero no tiene la variedad para entretener al público, y El Cid no lo es, posee una mano izquierda poderosa, pero lleva varias temporadas que no encuentra el sitio que necesita una figura de sus características, y menos para encerrarse con seis toros. La apuesta fue valiente, pero ayer perdimos todos. Perdió credibilidad el torero y el ganadero mostró también la cruz de su ganadería. Como decía un aficionado próximo a mi localidad: la empresa sabría lo que compró. 

A su primero le hizo una faena con altibajos, por el pitón derecho el animal metía bien la cabeza, pero el torero no se acopló, y al natural a pesar de no perderle pasos, no se cruzó en ningún momento. 

El segundo llegó a la muleta con peligro y en cuanto el torero se destapaba se le colaba y según avanzaba la faena el toro le costaba acudir al engaño.

Al tercero lo recibió en los medios con unos redondos al hilo del pitón y cuando se echó la muleta a la izquierda no remató ningún muletazo por bajo, muestra inequívoca de su poca confianza. El toro no tuvo recorrido y fue sosote en la muleta.

En el cuarto y ante un bruto que venía avisado por la lidia recibida, el torero no estuvo a la altura de las exigencias de su enemigo. 

Al quinto, que acudía al engaño con la cara alta se limitó a quitarle las moscas de la cara, aptitud que enervó al público.

El sexto se limitó a medir las embestidas y a rebañar cuando acudía al engaño, y lo único que hizo fue defenderse. 



©Pepeíllo.

viernes, 5 de junio de 2015

4 de junio de 2015: Hasta el otoño, toreros


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

6 toros de Adolfo Martín, encaste Marqués de Albaserrada. En el tipo, exceptuando al sexto que empujó con fijeza en el caballo, ninguno se empleó en varas. A pesar de la mansedumbre todos sacaron casta excepto el cuarto y el quinto. 

Terna: 

  • Diego Urdiales. De pizarra y oro. Media estocada arriba y dos descabellos. Saludos desde el tercio. Estocada algo tendida y contraria. Aviso. El toro se tragó la sangre y cayó sin puntilla. Saludos desde el tercio. 
  • Sebastián Castella. De lila y oro. Pinchazo sin soltar, y estocada trasera al encuentro, aviso. Silencio. Metisaca, media estocada baja y atravesada y trasera, aviso, se echa el toro. Silencio.
  • Manuel Escribano. De verde botella y oro. Metisaca, tres pinchazos y estocada desprendida. Silencio. Estocada algo trasera perdiendo la franela. Oreja.

Presidente: D. Javier Cano Seijo.

No tuvo en esta ocasión el presidente que tomar decisiones que perjudicaran a la fiesta.

Suerte de varas: 

  1. Mulillero II. 494 Kg. Acudió suelto al caballo y salió suelto. En la segunda entrada blandeó y no se empleó en la pelea y se repuchó. Manso encastado y blando. Todo lo hizo el torero
  2. Repollito 475 Kg. Acudió al caballo descompuesto y se defendió en la pelea mostrando blandura En la segunda vara le colocaron de nuevo en suerte y tardeó en acudir al montado, aunque no fue castigado. En la tercera entrada se repuchó. Mansote y encastado y el torero no lo entendió. 
  3. Mulillero I, 516 Kg. En la primera entrada al caballo se dejó pegar y salió suelto. En la segunda hizo una fea pelea y volvió a salir suelto. Mansote que no se empleó en el caballo y el torero le dio una mala lidia.
  4. Aviador. 480 Kg: En la primera vara hizo una pelea de manso y en la segunda se defendió y salió suelto. Manso, blando que no presentó pelea en la muleta. 
  5. Buscador. 477 Kg: No fue castigado y se rajó en la pelea. En la segunda entrada al caballo fue picado trasero y no se empleó. Manso y descastado que se paró en la muleta.
  6. Baratero. 492 Kg. En la primera vara empujó con fijeza y en la segunda perdió las manos y se defendió. Cumplió en el caballo y en la muleta sacó la exigencia que da la casta.

Cuadrillas y otros:

Tarde de calor en la que se colocó de nuevo el cartel de no hay billetes. La blandura y el trapío de algunos ejemplares provocaron en los tendidos algunas protestas. En el segundo toro, los toreros de plata protagonizaron otro sainete, típico de los que no sienten la profesión y solo tiene el valor para vestirse de luces. Estos hechos en cualquier otro ganado comercial no hubieran provocado ningún efecto, pero cuando la casta aparece, hay que hacer muy bien las cosas para que los animales lleguen a la muleta con las garantías suficientes de lucimiento del torero, que es el que paga. Eso fue precisamente lo que no ocurrió. Supongo que Castella, por lo menos, pedirá explicaciones a sus peones. Los aficionados no tenemos aún ese derecho. La jindama es libre, y allí donde cae es muy complicado librarse de ella, y en este caso le tocó el turno a su cuadrilla. Espero que por lo menos renuncien a sus honorarios, si no es así, quedarían en mal lugar y los aficionados se sentirían engañados. 

Comentarios:

Los aficionados tendremos que esperar hasta la feria de otoño para comprobar de nuevo si el estado de gracia en que se encontraron ayer los toreros, Diego Urdiales y Manuel Escribano fue flor de un día o están en el camino que necesita la fiesta.

Lo que sí quedó claro es que el ganado de Adolfo Martín a pesar de la mansedumbre mostrada, no aburrió a los aficionados, sin embargo Manuel Escribano tuvo su cara y su cruz. Su cara en el sexto un toro con transmisión y que tenía mucho que torear y el torero se la jugó, con valor y honradez, y nadie puso en duda el premio conseguido. Se la jugó en banderillas, donde ante el exigente enemigo, tuvo que tragar mucho y de donde salió airoso y con el público entregado. El torero no se achicó en ningún momento y en el último par levantó a los espectadores de sus asientos. La faena de muleta tuvo sus altibajos, pero los naturales que dio de frente y ante un encastado toro, enjuagaron los sinsabores que los aficionados llevan tragando en esta feria. En su primero se equivocó al recibir al toro por alto, ya que a estos animales hay que hacerle todas las cosas por bajo. Su enemigo aprendió lo que no debía y se lo puso muy complicado al torero, que tuvo que tirar del recurso del arrimón, pero en cuanto se quedaba destapado lo desbordaba. 

Diego Urdiales estuvo en maestro ya que con este ganado es como más a gusto se encuentra. Con su toreo consiguió trasladar a los aficionados a otra época, que muchos de los presentes no han conocido, donde los toreros presentaban la muleta sin trampa ni cartón y si el toro reunía condiciones toreaban y si no, abreviaban la faena. A su primero lo sacó a los medios con torería y aunque el toro le fue avisando durante la faena, el torero riojano anduvo por la cara del toro sin perder en ningún momento los papeles y fue una pena que por el pitón izquierdo el toro tuviera poco recorrido, ya que metía la cabeza con claridad. Urdiales le sacó al toro lo que no tenía .En una palabra, daba gusto verlo lidiar. En su segundo practicó otro concepto del tero. Citando con la muleta planchada, sin descomponer la figura, citando con empaque, y aunque el resultado no fuera el que merecía su labor, nadie pudo recriminarle su disposición.

Lo que mostró Castella fue otro cantar. En su primero y ante un enemigo que no le gastaban los adentros, estuvo desconfiado y como consecuencia presentaba la muleta retrasada y no llegó a cruzarse en ningún momento, permitiendo que el toro se enterase de todo y supiera lo que dejaba atrás. Tuvo en contra también que cuando lo sometía por bajo el toro no aguantaba y perdía las manos, pero el torero francés se limitó a pasarlo por la pañosa como si de un toro comercial se tratara. Al natural no se acopló y el animal le tocaba la muleta en los remates. El quinto, después de sacarlo a los medios por bajo, se quedó sin recorrido y Castella tuvo que tirar del arrimón para justificarse, detalle que levantó el entusiasmo de sus incondicionales. Lo único destacable del torero fue el detalle de apuntarse a una corrida denominada dura, pero demostró que su muleta no estuvo a la altura exigida por este tipo de ganado. Las figuras son así de caprichosas. 



©Pepeíllo.

jueves, 4 de junio de 2015

3 de junio de 2015: Hasta donde están dispuestos a llegar

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Corrida de la Beneficencia

Ganadería

5 toros de Victoriano del Rio y uno de Toros de Cortés, lidiado en tercer lugar. Ambas ganaderías procedentes de distintas líneas del encaste Juan Pedro Domecq y Díez. El sexto fue devuelto a los corrales y en su lugar se corrió un sobrero de Montalvo, encaste Juan Pedro Domecq. Los tres primeros a punto de cumplir los seis años, el resto cinqueños. Una limpieza de corrales en toda regla. Desiguales de presentación, algunos, como el primero no le salvaba ni la cara. De juego mansos y descastados en el caballo y manejables en la muleta. 

Terna: 

  • El Juli. De rioja y oro Pinchazo hondo, caído, bajo y trasero y tres descabellos. Tímidos aplausos. . Estocada trasera. División de opiniones. Estocada caída y trasera y descabello. Silencio
  • Miguel Ángel Perera. De azul noche y oro. Pinchazo y sartenazo infame atravesado. Silencio. Estocada algo contraria y trasera y descabello tras aviso. Silencio. Estocada caída. Silencio.
  • David Saleri (Sobresaliente). De verde manzana y oro. No lo dejaron estrenarse ni en un quite.

Presidente: D. Justo Polo Ramos.

Devolvió el sexto por inválido Por lo demás nada destacable, salvo que permitió que la suerte de varas fue un verdadero simulacro, cambiando los tercios sin que los toros fueran picados.

Suerte de varas
  1. Distante. 490 Kg. En la primera vara salió huyendo al sentir el hierro. En la segunda, no le hizo si sangre. Sin picar. Manso que se vino arriba en la muleta. 
  2. Cantaor. 544 Kg. Fue de un picador a otro sin que fuera parado por ninguna figura. En las veces que entró salió suelto al sentir el castigo. Manso que no fue castigado en varas.
  3. Soleares. 526 Kg. Entró suelto al caballo y salió huyendo cuando notó el castigo. Cuando entró de nuevo se defendió en la pelea y volvió a salir suelto. Repitió la misma jugada, destacando la mala lidia de los toreros. Manso y descastado que sirvió para la muleta. 
  4. Corchero. 660 Kg: Salió suelto del caballo y se marchó al picador de reserva y volvió a salir suelto. No le gustaba el castigo. En la segunda entrada hizo una pelea de manso. El picador le hizo la carioca pero no lo castigó. Manso que no fue castigado. 
  5. Beato. 651 Kg: Salió despavorido del caballo cuando le puso el hierro encima. En la segunda entrada repitió el mismo comportamiento, volvió a entrar al relance y salió suelto. Manso y descastado.
  6. Juncal. 587 Kg.. En la primera vara no lo castigó y el animal se defendió saliendo suelto de la pelea. En la segunda ni tan siquiera le hizo sangre. Mansote que se defendió en la muleta.

Cuadrillas y otros:

Era la Corrida de la Beneficencia y estuvo presidida por la infanta Elena en representación del Rey Felipe VI. Los dos toreros brindaron sus primeros toros al Palco Real. Se colocó el cartel de “No hay billetes”, donde se anunciaban dos figuras que mandan en el escalafón, como son, El Juli y Miguel Ángel Perera. Ninguno de los dos coletas hizo honor a la deferencia que la fiesta tiene sobre ellos. Ni hubo toros, ni hubo toreros, y muchos aficionados previniendo el fiasco se quedaron en casa. Fue una decisión sabia. 

Las cuadrillas se fueron contagiando de la falta de interés de sus maestros y la lidia fue un autentico fracaso, y la suerte de varas prácticamente no existió. Lo más destacado de la tarde fue que el público generoso hizo desmonterarse a Jesús Díez, Fini al que se apuntó también su compañero Fernando Pérez

Comentarios:

La corrida fue un mano a mano entre dos figuras del toreo. El espectáculo se montó de acuerdo a las preferencias de los toreros. Toros elegidos por sus veedores para lo cual el ganadero, según se comentó en los mentideros taurinos, tuvo que traer varios toros para que los veterinarios pudieran completar la corrida, y todo para nada. Y pensar que esto lo empezó Guerrita, cuando comenzó a traer sus toros debajo del brazo, pero con una diferencia, que el público de aquella época era mucho más exigente y conocedor de la fiesta que el de hoy. En la actualidad se aplaude todo, incluso los bajonazos, y en esta tarde engalanada aunque ya no se adorne la plaza como antaño, no iba a ser una excepción. Las figuras se limitaron a cumplir el expediente con su toreo, consistente en citar con el pico de la muleta, no cruzarse en ningún momento de la faena y rematar los muletazos lo más lejano posible y de esta manera alejar el peligro que implica su enemigo, un enemigo que fue siempre el símil del carretón, haciendo verdaderos esfuerzos de contorsionismo, mientras los animales se limitaban a ir y venir a las citas que los diestros realizaban con la pañosa. Vergonzoso espectáculo lo que ofrecieron las dos figuras del torero ante los ojos de la persona que representaba al jefe del Estado, acompañada de un público que abarrotaba los tendidos de la plaza. A eso se dedicaron los dos espadas en su mano a mano particular. 

La rivalidad no existió en el ruedo en ningún momento, solo en el cuarto de la tarde El Juli hizo un quite por chicuelinas a un toro de su compañero de cartel, y el maestro Perera le respondió con otro por tafalleras mezcladas con gaoneras. Eso fue toda la rivalidad. En cuanto a su labor se limitaron a soltar algunos muletazos sobre el albero cumpliendo de esta manera con su interpretación del arte que atesoran. La decepción fue total, hasta los espectadores generosos tuvieron que ir amainando sus aplausos en cada toro ya que después de la faena ventajista que El Juli le hizo a su primero, donde volvió a mostrar sus condiciones de pegapases, la corrida tomó un cariz donde ninguno de los dos matadores llegó a dibujar sobre la arena algún muletazo que contuviera una curva en su ejecución. Poco a poco la la tarde fue viniéndose abajo como el cauce de un rio, y los espectadores tuvieron que pedir al presidente que por favor no devolviera el sexto, ya que lo único que deseaban era marcharse a su hogares y olvidarse de este mal trago que les hicieron pasar las dos figuras del toreo.. 



©Pepeíllo.

miércoles, 3 de junio de 2015

2 de junio de 2015: El sentir de un ganadero

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de Herederos de D. Celestino Cuadri vives. Encaste propio. Salvo el primero justo de cara, la corrida que trajo D. Fernando vino bien presentada, aunque de juego desigual, junto a la mansedumbre, algunos sacaron algo de casta, que no llegó a levantar la decepción de la tarde. 

Terna

  • Luis Miguel Encabo. De celeste y oro. Estocada. Silencio. Estocada atravesada que hace guardia, tirándose fuera de cacho y cinco descabellos tras aviso. Silencio.
  • Fernando Robleño. De tabaco y oro. Estocada desprendida y atravesada, Aviso Saludos desde el tercio. Pinchazo y estocada en los bajos tirándose fuera de cacho. Silencio. 
  • Alberto Aguilar. De azul y oro. Dos pinchazos, uno en los bajos y metisaca que fue suficiente para acabar torticeramente con el animal. Pinchazo, pinchazo hondo y cuatro descabellos. Silencio 

Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito.

Poca afición mostró el presidente ayer cuando cambió el tercio de varas sin que hubieran sido castigados el cuarto y el quinto. 

Suerte de varas: 

  1. Mandadero 581 Kg El primer toro se quedó sin picar. En la primera entrada al caballo el montado solo marcó el castigo, pero trasero y en la segunda no le hizo ni sangre. Manso que no se empleó en el caballo y se rajó en la muleta.. 
  2. Fangoso. 581 Kg. El animal empujó en el peto con un pitón dejándose pegar, el piquero le tapó la salida. En la segunda entrada se limitó a marcar el castigo pero trasero. Manso encastado, que no se empleó en la muleta. 
  3. Remendón. 585 Kg. El picador marcó en los bajos y el animal hizo una fea pelea en el caballo. En la segunda entrada le costó arrancarse El picador se limitó a marcar el castigo. Manso con casta que tuvo su lidia pero el torero no lo aprovechó. 
  4. Tejedor. 606 Kg: Aunque tardeó en acudir al caballo, fue muy mal picado en la primera entrada y en la segunda el matador lo dejó de largo para lucir al toro pero el animal no quiso lucirse. Manso encastado que no fue picado. En la muleta estuvo por encima del torero.
  5. Bienvenido. 570 Kg: En la primera entrada el animal acudió al caballo descompuesto el picador marró y derribó al montado. En la segunda entrada volvió a marrar el piquero y el toro se fue sin picar. No se le ha visto en el caballo y en el último tercio el torero no lo entendió.
  6. Rastreador. 593 Kg. El picador le arreó castigo, le tapó la salida y marcó la puya baja. Peor imposible. En la segunda entrada el animal se dejó pegar pero sin fijeza. Manso y descastado que llegó a la muleta muy parado. 

Cuadrillas y otros:

En tarde veraniega el público no llenó los tendidos a pesar con del reclamo del ganado anunciado, llenado escasamente los tres cuartos de entrada. En el sexto los rehileteros montaron el sainete ante un animal que aparentemente no transmitía a los tendidos el peligro para que la cuadrilla de Alberto Aguilar mostrara tantas precauciones. Después de la mala lidia el toro aprendió lo que no debía y llegó a la muleta avisado. Pero la jindama es libre en cada torero. La cara opuesta la mostró Ángel Otero, un profesional como la copa de un pino. En la colocación del primer par al cuarto de la tarde, le dio todas las ventajas al toro que se arrancó con tranco y el torero aguanto el envite ganándole la cara. En el tercer par su enemigo le echó la cara arriba y no pudo dejar ningún palo a pesar de cuadrar. El torero pidió permiso al presidente a través de su matador y colocó otro par. Bonito gesto de un profesional que se gana el respeto de la afición por medio del valor que tarde tras tarde añade a su profesión. 

A pesar de ser una corrida de las denominadas toristas, la suerte de varas como lo entienden los aficionados, no existió. Por tal motivo y por el juego que dieron los cuadris, abandonaron el coso decepcionados ya que, salvo el cuarto que Encabo puso de largo en el caballo, los toreros no mostraron ningún interés en lucir a los toros en varas. Los picadores en su línea, castigando trasero y tapándole la salida como si se tratara de mansos “pregonaos”. 

Comentarios:

Dado el juego que ofrecieron sus toros sobre el albero de Las Ventas, la decepción de D. Fernando Cuadri tuvo que ser grande, ya que los aficionados lo consideran uno de los pocos ganaderos románticos del siglo XXI. Aunque se dieron los condicionantes expuestos, los toros no cumplieron a las expectativas que los aficionados habían depositado en ellos. Pesó mucho la divisa en los matadores donde destacó el pundonor que puso Encabo en el cuarto ante un animal que sacó casta y fue muy exigente con el torero. El de Alcalá de Henares estuvo muy digno ante su animal que tardeaba en las embestidas pero cuando lo hacía se comía la muleta. Aunque el torero tenía a los aficionados con el toro, estos pudieron comprobar que estuvo a la altura de las exigencias del astado. Su primero se rajó en la muleta y el torero después de sacarlo a los medios creyendo que en esos terrenos se prestaría al lucimiento, el toro se rajó y no hubo manera de ligarle ninguna serie.

Fernando Robleño sacó a su primero a los medios sometiéndolo por bajo y su enemigo aguantó la pelea ya que tenía mucho que torear, pero el torero anduvo sin colocación situándose en la oreja de su enemigo y el animal no tenía mucho recorrido pero el torero tampoco tiraba de él con la muleta, aunque mostró disposición no estuvo a la altura de las exigencias de su enemigo. A su segundo no lo entendió. En los redondos de comienzo de faena el toro le tocaba la tela, y en ningún momento le bajó la mano, rematando los muletazos por arriba, en una palabra, todo al revés.

Alberto Aguilar tuvo un buen toro en el tercero de la tarde, pero no lo aprovechó. Anduvo con muchas precauciones, influido posiblemente por la divisa, basando su arte en el pico de la muleta, sin colocarse en su sitio y por el pitón izquierdo se dedicó a bailar alrededor de su enemigo. El toro tuvo su faena, pero el torero no la aprovechó. En el sexto y después del sainete a que fue sometido el animal en banderillas, muy ilusos tuvieron que ser los aficionados para creer que el torero iba a sacarle faena con la muleta. Desde el comienzo se le vio sin recursos, y se limitó a pasarlo por la pañosa pero sin ningún atisbo de acoplar a su enemigo, ya que el animal había aprendido lo que no debía haberle enseñado su cuadrilla. 



©Pepeíllo.

martes, 2 de junio de 2015

1 de junio de 2015: Tarde de matices

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de Partido de Resina, antigua ganadería de Pablo Romero. Ganado de regular presentación, salvo los dos primeros, justos de trapío y fuera de tipo, los restantes bien presentados. De juego desigual, a la mansedumbre del primer tercio hubo toros que dieron juego en el último tercio.

Terna: 
  • Eduardo Gallo. De grana y oro. Estocada baja tirándose dando mucha distancia. , aviso y descabello. Silencio. Estocada baja y delantera. Silencio
  • Sebastián Ritter. De malva y oro. Pinchazo recibiendo, estocada muy baja y contraria entrando recibiendo, 2 pinchazos y bajonazo infame, aviso. Silencio, Estocada baja y delantera. El toro se echa y vuelve a levantarse para morir en los medios. Silencio.
  • Rafael Cerro. De blanco y oro. Bajonazo perdiendo la muleta. Silencio. Cinco pinchazos y dos descabellos tras aviso. Tímidos pitos. 

Presidente: D. Justo Polo Ramos.

La lidia transcurrió con normalidad y el presidente no tuvo que tomar decisiones que complicaran su labor. 

Suerte de varas

  1. Chicarrero 504 Kg En la primera vara el piquero le tapó la salida, y el burel manseó en la pelea. En la segunda entrada al caballo salió huyendo cuando sintió el hierro. Manso y descastado. 
  2. Peritillo- 490 Kg. El picador se limitó a marcar el castigo trasero y el toro no se empleó. En la segunda empujó pero no fue castigado. Al no recibir castigo, el burel se vino arriba en banderillas y el torero no lo aprovechó con la muleta. 
  3. Zarcillero. 501 Kg. El toro campeó a sus anchas por el ruedo y se marchó suelto al picador de reserva, castigándolo en querencias y salió suelto. En la segunda entrada se repucho y manseó El astado continuó manseando sin fijeza. Manso encastado que el torero no pudo con él. 
  4. Remilgadillo. 518 Kg: El picador solo marcó el castigo y el toro no se empleó. En la segunda entrada acudió suelto sin ponerlo en suerte. Manso y descastado.
  5. Fragata. 560 Kg: Al no ser fijado de salida se marchó al picador de reserva y salió suelto. En la segunda entrada no se empleó y volvió a salir suelto y en la tercera, se repuchó y volvió a salir suelto. Manso, blando y descastado.
  6. Aviador. 589 Kg. En la primera vara salió huyendo del caballo al sentir el hierro por partida doble. En la segunda empujó al montado llevándolo hasta las tablas y volvió a salir suelto. Manso con algo de casta que dio juego en la muleta. 

Cuadrillas y otros:

Muchos de los aficionados quedaron sorprendidos al comprobar que la plaza registró solo media entrada. El ganado de los legendarios <Pabloromeros>, aunque de momento solo luzcan el nombre y la divisa, no fue suficiente atractivo para que los del clavel acudieran al coso venteño,

Los toreros de plata montaron el sainete salvándose solo Rafael González, durante la lidia del segundo de la tarde. Un autentico ejemplo de lo que no se debe hacer en el ruedo. Muchos toros no fueron puestos en suerte caballo a pesar de ser la semana torista y deberían dar ejemplo en cuidar el tercio de varas, para que los aficionados pudieran comprobar el juego de estas ganaderías. Los terceros estaban siempre mal colocados y no se encontraban en su sitio para cubrir al picador de reserva, signo de la dejadez que existe en los ruedos donde no se cuida el más mínimo detalle. Por ese motivo el tercero y quinto toro acudieron al picador de reserva sin que el peón que tapaba puerta estuviera colocado para evitarlo. ¡De pena!

El tercio de banderillas fue un fiasco, la vulgaridad se apoderó de los banderilleros que no supieron estar a la altura de su nombre y menos de su profesión., ya que exceptuando al primero que mostró algo de peligrosidad, los demás se dejaron torear en este tercio, y si alguno echó la cara arriba fue motivado por la mala lidia que recibió.. 

Comentarios:

Los aficionados salieron ayer de la plaza con ese sabor agridulce que genera el que tres matadores modestos no supieron enderezar su carrera a pesar de haber tenido la oportunidad en sus manos. Estamos en un dilema sempiterno, las figuras huyen de estos encastes y los modestos tienen que anunciarse con lo que estas dejan en los carteles, después ocurre lo de siempre, que cuando un toro encastado mete la cabeza no tienen los recursos suficientes para poderles con la muleta. El comportamiento del ganado arrojó sobre el albero muchos matices, a la vez que manseaban en el primer tercio, varios de ellos se vinieron arriba en banderillas y llegaron al último tercio metiendo la cabeza con claridad, poniendo en bandeja el triunfo a los que les tocaron en suerte. El quinto fue un claro ejemplo, un manso que no se entregó en la muleta y sin embargo fue a morir a los medios como si de un toro bravo se tratara. 

El que peor lote se llevó fue el salmantino Eduardo Gallo. Su primer enemigo no fue castigado en el caballo y llegó a la muleta metiendo bien la cara en la pañosa pero se quedaba corto en la embestida, y el torero se mantuvo a distancia de su enemigo pasándolo en redondos sin colocarse en su sitio. La faena no llegó a los tendidos, y su enemigo se acordó de su condición de manso y comenzó a buscar el amparo de las tablas. En su segundo, otro manso de escuela, lo sacó al tercio comenzando la faena con la mano derecha, pero al no encontrar el animal el mando de la muleta se fue rajando hasta conseguir llegar al amparo de las tablas, dándose el torero por enterado que con eso terminaba su faena.

Sebastián Ritter por su parte, tuvo en su primer enemigo un toro que se vino arriba en banderillas y el colombiano se limitó a pasarlo por la muleta como podía y sabía, terminando su enemigo ganándole la partida. Comenzó la faena citándolo desde los medios y el toro acudió con tranco, pero cuando comenzó el toreo por el pitón derecho el toro estuvo por encima de sus intenciones artísticas, donde solo se pudo apreciar una tanda de derechazos aseados. Al natural se limitó a acompañar la embestida y aunque el animal acudía al engaño con la cara alta, el torero en ningún momento lo sometió por bajo En una palabra, no pudo con su enemigo. Su segundo fue de distinta catadura, no tenía recorrido y el torero en lugar de lidiarlo y prepararlo para la muerte, intentó el toreo bonito a través de trapazos, hasta que el público le avisó que todo tenía un límite, ya que llegó a ponerse pesado.

Rafael Cerro se sacó a los medios a su primer toro y allí comenzó a pasarlo en redondos sin someterlo limitándose a acompañar la embestida. Al natural y motivado por la falta de oficio, estuvo desconfiado, el toro terminó aprendiendo lo que no debía y terminó desarrollando sentido. Es lo que tiene el toro encastado. Su segundo le sacó los colores al torero. El animal se dejó torear, pero el torero se dedicó a acompañar el viaje y en lugar de bajar la muleta lo hizo todo por arriba, evidenciando con ello una falta de oficio, propio de un torero poco placeado. Fue una pena, y como dije antes, la tarde fue una tarde de matices, lástima que la actuación de los coletas rayaran del lado del monocromo de la vulgaridad,. Pero hay que destacar que tuvieron la valentía de anunciarse con una corrida dura y sobre el papel exigente, donde los aficionados no dudan que posiblemente las figuras hubieran conseguido indultar algún toro, digo posiblemente, pero para eso hay que anunciarse en los carteles.. 



©Pepeíllo.

lunes, 1 de junio de 2015

31 de mayo de 2015: Toreo de tientas

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de Baltasar Ibán, de procedencia Contreras y Juan Pedro Domecq. El sexto fue devuelto a los corrales al lastimarse una mano durante la lidia. En su lugar se corrió un sobrero de Torrealta. De desigual presentación, en general mansos y descastados que no fueron castigados en varas. El tercero, quinto y sexto se dejaron torear en la muleta, pero los toreros no entendieron a sus enemigos. 

Terna

  • Fernando Robleño. De blanco y oro. Estocada caída y atravesada. Aplausos. .Estocada trasera y desprendida. Silencio.
  • Serafín Marín. De marino y oro. Estocada trasera y baja. Silencio. Pinchazo sin soltar y estocada casi entera y caída. Silencio.
  • Luis Bolívar. De turquesa y oro. Dos pinchazos, tirándose fuera de cacho y estocada baja tirándose fuera de cacho. Silencio. Pinchazo y media caída y atravesada tras aviso. Silencio. 

Presidente: D. Javier Cano Seijo.

Su labor en esta ocasión no tuvo problemas. Devolvió al sexto a los corrales por inutilizarse una mano en los primeros compases de la lidia. 

Suerte de varas: 

  1. Agradecido. 533 Kg. Fea pelea llevó a cabo el astado en la primera entrada al piquero que no lo castigó y salió suelto. En la segunda acudió con tranco pero no se entregó, En esta vara tampoco fue castigado. Mansote que no se entregó en la muleta. . 
  2. Provechito. 497 Kg. En la primera vara se dejó pegar encelándose en el caballo. En la segunda no existió el castigo. Manso y descastado. 
  3. Provechoso. 540 Kg. El piquero no le hizo ni sangre en las dos ocasiones que acudió al caballo. En la segunda vara se arrancó de largo. Manso, que se dolió en banderillas y dio juego en la muleta.
  4. Saltillo. 520 Kg: En la primera vara romaneó pero no fue castigado. En la segunda vara tardeó en acudir al caballo y escarbó. Manso y descastado.
  5. Sartenero. 529 Kg: El piquero se limitó a sujetarlo en la primera vara y en la segunda mostró una inoperancia impropia de un picador que se viste de luces. El toro cumplió en el caballo y en la muleta.
  6. Milonga. 578 Kg. Las dos veces que acudió al caballo no fue picado. No se vio en el tercio de varas y en muleta dejó al descubierto al torero.

Cuadrillas y otros:

En tarde veraniega, la plaza registró tres cuartos de aforo. Con los rehiletes se lucieron Curro Robles en un par en el segundo y Raúl Adrada, en especial en el tercer par, dándole las ventajas al toro, por lo cual tuvo que corresponderá a los aplausos del público desmonterándose. 

Comentarios:

A los ganaderos les gusta que los toreros que acuden a los tentaderos dejen ver a los toros, poniéndolos de largo, de esa manera les permite medir mejor las condiciones de su ganado. De esa manera entendió Luis Bolívar a sus dos enemigos. A su primero lo recibió dejando ver al toro, citándolo de largo con la muleta plegada, desplegándola para desviar la embestida con el pase cambiado. Continuó con el toreo en redondo y al natural sin someter al astado, colocado en todo momento en la oreja del toro y rematando los muletazos por arriba y para fuera, hasta que el toro se cansó de embestir. En su segundo y ante un buen enemigo que no se cansó de meter la cabeza por ambos pitones, el torero creyó seguir en un tentadero, pero se olvidó que el público paga para ver torear, no para que el torero se limite a dar pases. Eso fue precisamente a lo que se dedicó el colombiano, y cuando se percató que los aficionados se estaban cansando de tanto trapazo, perdiendo la muleta en dos ocasiones, seguramente el primer sorprendido fuera él .El resultado fue que se dejó ir dos toros sin torear.

Fernando Robleño se encontró en su primero a un animal que no colaboró en su lucimiento. El torero lo intentó en redondos y al natural y de esta manera consiguió incluso lo que el toro no tenía, que no fue mucho, pero la disposición del matador fue buena, eso sí, abusando de la colocación al hilo del pitón. En su segundo llevó a cabo un toreo sin fuste, dado que el animal no tuvo recorrido y el torero no estuvo sobrado de confianza. Lo intentó dando un muletazo aquí y otro allá, hasta que decidió tomar el acero.

El primer toro de Serafín Marín no anduvo en exceso de casta y el matador intentó pasarlo en redondos y al natural, pero a su enemigo le costaba repetir las embestida, más pendiente de las tablas que de la muleta del torero. A pesar de esto no anduvo fino en la colocación, citando fuera de cacho, sufriendo un desarme. Su segundo enemigo le ofreció la oportunidad de llevar a cabo una faena, sobre todo por el pitón derecho, que levantara la tarde venida a menos, pero el coleta se desentendió del toreo y se limitó a dar pases como si su porvenir dependiera del número y no de la calidad, 



©Pepeíllo.