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lunes, 12 de mayo de 2014

11 de mayo de 2014: Albaserradas de saldo

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo

Feria de San Isidro 3ª de feria

Ganadería

6 toros de José Escolar. Encaste marqués de Albaserrada. Justa de presentación y en general mansos y descastados.

Terna:

  1. Fernando Robleño: De blanco y oro. Sartenazo infame y dos descabellos, el toro tuvo una muerte brava. Tímidos aplausos. El toro aplaudido en el arrastre. Tres pinchazos. Aviso. Silencio 
  2. Pérez Mota: De. Nazareno y oro. Estocada muy baja que cae “rodao”. Silencio. Tres pinchazos y descabello. Silencio.
  3. Miguel A. Delgado: De blanco y oro. Estocada trasera, caída y tendida. Silencio. Estocada desprendida. Silencio.

Presidente:

D. Julio Martínez Moreno: No tuvo problemas en el transcurso del festejo.

Suerte de varas:

  1. Cariñoso III: En la primera vara empujo con fijeza, pero el piquero le tapó la salida, y en la segunda entrada al caballo se dejó pegar. Ha cumplido en el caballo y se ha dejado torear en la muleta por el pitón derecho. .
  2. Cocinero: En la primera vara se dejó pegar humillando en el peto, pero en la segunda, no se entregó en la pelea, repuchando. Manso y sosote en la muleta. 
  3. Dinámico III. Manseó intentando quitarse el hierro. En la segunda entrada al montado, no quiso pelea.. Manso descastado y blando. 
  4. Mantecoso: Se agarró bien el picador en la primera entrada al caballo midiendo el castigo. El toro se dejó pegar con fijeza pero perdió las manos a la salida. En la segunda vara el picador midió el castigo. El toro dio juego en el caballo pero en la muleta no se prestó al lucimiento. 
  5. Meloso II. En la primera entrada manseó y en la segunda se dejó pegar. Manso y sin casta 
  6. Manchero I En la primera vara marró el picador y el astado derribó. En la segunda le arreó con saña tapándole la salida. La tercera entrada fue de trámite. Manso, sin gota de casta y complicado en la muleta.

Cuadrillas y otros:

En esta ocasión ganaron los toreros de plata. Ángel Otero puso dos pares de banderillas que puso la plaza en pie. Cuando se quiere, se puede. La cara opuesta de la moneda se la llevó Serranito en el quinto, fue lamentable ver a un torero salir despavorido de la cara de su enemigo sin recursos. El picador Pedro Iturralde abandonó el ruedo de la plaza entre aplausos al picar al cuarto. En el sexto intentaron lucirse en banderillas Curro Robles y José Mª Tejero. El primero colocó un buen par. 

Comentarios:

La decepción de los aficionados fue evidente. Al terminar el festejo todo eran lamentaciones: el ganado había sido un fracaso. El comentario general era: “que le pasaba a esta ganadería”; los toros, tanto en presentación como en su juego no cumplieron las expectativas depositadas en ellos, ninguno sacó la casta y temperamento que mostraron antaño. Solo hubo un detalle en el tercero: cuando el torero quiso ponerse bonito y al perderle la cara el animal hizo hilo hacía él. Ni tuvieron casta pero si mucha mansedumbre. Los toreros tampoco estuvieron a la altura que merecía la corrida, en la suerte de varas ningún de ellos se prestó a colocar al toro en suerte para intentar lucirlo. Sólo Fernando Robleño, en el cuarto lo colocó ante el caballo y como consecuencia la suerte de varas fue un espectáculo. 

Fernando Robleño se encontró en su primero con un toro que repetía en el engaño y el torero madrileño supo entenderlo llevándolo metido en la muleta bajándole la mano, de esta manera consiguió unas series que llegaron a los tendidos. Cometió un error muy frecuente en la actualidad: prolongó la faena demasiado cuando su enemigo llevaba tiempo pidiéndole la muerte. A pesar de esto el mal manejo del acero le hizo perder lo que tenía consegfuido. A su segundo se lo sacó al tercio con muletazos con mando, pero cuando quiso pasarlo en la muleta, tanto en redondos como al natural, el animal no se prestó al lucimiento ya que sus embestidas se quedaban cortas.

El primer enemigo de José Mota fue soso y el torero basó su faena sobre la mano derecha, consiguiendo algunos muletazos sueltos. El toro no trasmitió nada, esto hizo que la labor del torero no llegara los tendidos. Su segundo, más que un albaserrada parecía un toro de media sangre y el torero no dejó de bailar en la cara del toro durante toda la faena, sin mando en la muleta y mucha desconfianza. Eso sí, el toro no valía ni para carne. 

Miguel Ángel Delgado no tuvo suerte en su primero, y aunque el coleta lo intento a su manera, el toro no se prestó a la pelea. En el sexto se encontró el torero sevillano con un toro que no tenía recorrido y en lugar de machetearlo y despenarlo, intentó el toreo bonito y al toro le costaba tragarse los muletazos. Al no encontrar en su muleta los recursos para dominar al manso, terminó dominado el torero.



©Pepeíllo.

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