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miércoles, 14 de mayo de 2014

13 de mayo de 2014: Puerta grande devaluada

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Feria de San Isidro 4ª de feria

Ganadería

6 Toros de Parladé. Encaste Domecq Díez. Blandos y mansos en general y ninguno de ellos trasmitió a los tendidos, con una bondad propia de una ganadería comercial. El segundo fue aplaudido en el arrastre

Terna:

  1. Manuel Jesús, El Cid: De grana y oro. Pinchazo, estocada trasera y desprendida y dos descabellos tras aviso. Silencio. En el cuarto pinchazo hondo y caído que vale. Silencio.
  2. Iván Fandiño: De siena claro y oro. Estoconazo marcando los tiempos. Oreja. Estocada algo trasera tras aviso y dos descabellos. Oreja.
  3. Ángel Teruel: De marfil y oro. Estocada trasera y tendida, aviso Silencio. Pinchazo caído, aviso y descabello. Silencio.

Presidente

D. Justo Pérez Ramos: Se le protestó al presidente la invalidez del tercero, pero el usía haciendo caso omiso a las protestas lo mantuvo en el ruedo, dando una lección de “ejemplaridad” en defensa de la fiesta, o de los intereses del empresario. No lo sé. Habría que preguntárselo al representante de la autoridad..

Suerte de varas:

  1. Hampesco: La primera vara cayó trasera, para no variar. El piquero le zurró la badana sin medida y el toro la aguantó con fijeza. En la segunda vara no existió el castigo. El toro blando y manso que sirvió para la muleta.
  2. Cabreito: Acudió suelto al caballo y salió como alma que lleva el diablo al sentir el hierro del castigo, volvió al relance e hizo lo mismo. En la segunda entrada el piquero no lo castigo y lo dejó estrellarse en el peto. Manso que fue obediente en la muleta. 
  3. Idealista: Acude al caballo sin haberlo puesto en suerte y el piquero solo marcó el castigo, pero trasero. En la segunda entrada en toro acudió suelto pero no fue castigado. Blando y soso 
  4. Gruñidor: En la primera vara el piquero se permitió el lujo de picar en la paletilla y después rectificar. Para que lo iba a hacer mejor, si le pagaban lo mismo. En la segunda entrada se limitó a sujetarlo. Manso que en la faena de muleta se le subió a las barbas al torero y le sacó los colores. 
  5. Rapiñador: En la primera entrada empujó con fijeza, pero en la segunda vara se limitó a marcar el castigo. Se ha limitado a embestir en la muleta con mucha nobleza. 
  6. Teatrero: En la primera vara empujó dejándose pegar, en la segunda acudió suelto pero manseó, repuchándose con el castigo. 

Cuadrillas y otros:

A ningún toro se le vio en la suerte de varas, los toreros no tuvieron los recursos para ponerlos frente al caballo, y salvó algún detalle, la suerte de varas fue un puro simulacro. Rafael Perea, El Boni estuvo muy mal en los dos pares que colocó al toro que abrió plaza, sin embargo estuvo muy eficiente durante la lidia del cuarto. Qué pena que no le sirviera de nada a El Cid, el torero de Salteras estuvo desdibujado en los dos toros que mató. Volvieron a desmonterarse dos toreros de plata. En esta ocasión fueron Miguel Martín y Jesús Arruga en el quinto de la tarde, el primero también estuvo muy eficiente durante la lidia del segundo de la tarde. También se lució en la brega del tercero Fernando Téllez, fue muy bonito cuando cerró al toro corriéndolo a una mano. 

Comentarios:

Se esperaba con expectación al El Cid, pero en esta ocasión el torero de Salteras no estuvo aunque si se le esperó. Dio pena verlo frente a un toro que estuvo berreando durante toda la faena, y al final no pudo con él, teniendo que claudicar ante la acometividad de un toro que no valía un duro. Anduvo desconfiado y sin cruzarse en ningún momento y eso que la corrida fue muy cómoda para los toreros, pero cuando no se tienen las cosas claras, poco se puede hacer. En el cuarto lo intentó al natural y en el toreo en redondo, el toro acudía al engaño con una embestida descompuesta, pero el torero nunca le plantó cara a su enemigo y tuvo que tirar de recursos ventajistas, a pesar de eso el toro terminó ganándole la partida.

El triunfador de la tarde fue el torero de Orduña, Iván Fandiño, corto una oreja en cada toro y abrió La Puerta Grande de Las Ventas. Sin ánimo de quitarle méritos a la labor del torero, hay que decir primero que Fandiño es un torero que necesita tener delante un toro al cual haya que poderle, para que su muleta no se tenga que dedicar exclusivamente a dar pases a dos animales que embistieron de carril, ya que hay que decir que aunque su faena al primero estuvo llena de matices, estuvo toreando al hilo del pitón, eso sí, llevando al toro muy metido en la muleta. La última serie de redondos fue la más interesante, donde tuvo que aguantar el parón de su enemigo, ya que se había pasado de faena y el remate con las bernardinas sobraron ya que el animal le estaba pidiendo la muerte. A mi entender la oreja de este toro fue un premio excesivo. En su segundo y ante un enemigo que dio un gran juego en la muleta, el torero vizcaíno comenzó su labor muy dispuesto y con un repertorio variado: pase cambiado, el de las flores rematados con el llamado del desprecio que caló en los tendidos. Basó su faena al natural, en la cual destacaré una serie de tres naturales hondos y largos pasándose al toro por el fajín que emocionaron a los asistentes. Después vino la sorpresa, se tiró a matar sin muleta encunándose sobre la cornamenta de su enemigo haciendo una pirueta en el aire dejando la estocada algo trasera. La ejecución de esta suerte no dejó indiferente a nadie, pero hubo división de opiniones; los aficionados a través de nuestro egoísmo, la consideramos impropia de un torero con poder que en la actualidad está en disposición de ofrecer a la fiesta mayores cotas de torería y no de tremendismo. 

El torero que si marcó la indiferencia fue Ángel Teruel. Pasó por la feria con mucha más pena que gloria, lo que el aficionado no se explica es como este torero ha sido contratado dos tardes en la feria si no tenía nada que ofrecer a los espectadores, lo que dio que pensar a los aficionados que los despachos funcionan sin cortapisas para un ramillete de privilegiados toreros. En su primero cometió un error muy grande, brindó un toro protestado, perdiendo con ello las formas que deben mantenerse en la fiesta, sobre todo por respeto al público. Ante su primer enemigo, un toro sin alma ni fuerza, destacó una serie de naturales templados pero insulsos ya que no tenían el remate que exige el toreo caro. Esto fue lo único destacado, todo lo demás fue un toro que acudía a las citas del torero y este aprovechaba el viaje para pasarlo por la muleta, pero alguien tenía que indicarle al matador que una cosa es dar pases y otra bien distinta torear. Otro detalle en su debe es que alargó la agonía de su enemigo sin causa justificada. En su segundo al no mandar el torero terminó mandando el toro, Se lo sacó al tercio y al segundo pase perdió la muleta. Su enemigo eligió los terrenos de tablas y allí se marchó. El torero siguió dando mantazos hasta que el presidente le envió un aviso para recordarle que los espectadores tenían que marcharse a casa, por el contrario, aún estaría dando pases. 



©Pepeíllo.

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