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miércoles, 24 de mayo de 2017

24 de mayo de 2017:Decepcionante ganado



Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.


Ganadería

Núñez del Novillo, perdón, del Cubillo. Encaste procedente de varias líneas de Domecq, con predominio del marqués de Domecq. El único toro que se salvó de la quema del descastamiento fue el quinto, que a pesar de mostrar signos de manso y blando, se vino arriba en banderillas. Independientemente del juego que dieron los astados, su presentación distó mucho de las exigencias de esta plaza y varios fueron protestados de salida y pitados en el arrastre. Otro fiasco de ganadería.

Terna:

  • Juan Bautista: De sangre de toro y oro. Estocada baja saliéndose de la suerte y descabello. Silencio. Bajonazo en la suerte de recibir. Silencio.
  • Alejandro Talavante: De azul noche y oro. Estocada desprendía y atravesada. Saludos. Estocada baja recibiendo Oreja. 
  • Roca Rey: De azul marino y oro. Estocada muy baja tirándose a los bajos. Silencio. Estocada. El toro tuvo una muerte brava. Silencio.

Presidente: D. Trinidad López pastor-Expósito

Si durante el festejo el presidente se dejó colar algún animal que debió volver a los corrales, visto el ganado que se lidió debía haber defendido la categoría de la plaza y no permitir que salieran por chiqueros algunos ejemplares que rondaron el trapío de novillos.

Suerte de varas: 

  1. Tobillita. 589 Kg. Salinero. En la primera entrada al montado el burel hizo una fea pelea empujando con un pitón y en la segunda, el piquero no le hizo ni sangre. Manso, descastado y blando que se dejó torear en la muleta.
  2. Tristón. 518 Kg. Jabonero. En cuanto sintió el hierro salió despavorido del caballo. En la segunda el toro se dejó pegar pero Trujillo lo sacó rápidamente para que no se dejara las fuerzas en la pelea. Manso y noble en la muleta. .
  3. Aguador. 516 Kg. Colorado chorreado. En la primera entrada se dejó pegar y empujó sin fijeza. En la segunda vara se limitó a sujetarlo. 
  4. Relatero. 542 Kg. Colorado chorreado. Acudió suelto al caballo y salió suelto. En la segunda repitió el mismo resultado. Manso, inválido y noble. 
  5. Nenito. 538 Kg. Negro listón. En la primera vara se defendió, y salió suelto. Acudió al relance pero el piquero no lo castigó. En la segunda no lo castigó, volvió a salir suelto y perdió las manos. Manso encastado. 
  6. Hoacino. 582 Kg. Negro listón. Acudió suelto al caballo, el piquero marcó bajo el castigo y le tapó la salida como vil manso. En la segunda se defendió y y salió suelto. Manso que no se le vio en la muleta, ya que por causas desconocidas, terminó con una descoordinación en sus movimientos.

Cuadrillas y otros: 

Segundo festejo donde se puso el cartel de no hay billetes. En tarde veraniega la plaza registró un lleno absoluto, donde hasta en las andanadas era difícil encontrar un hueco libre. 

Al comienzo del festejo, el tendido 7 se llenó de pancartas en protesta de cómo se está desarrollando la fiesta en cuanto al ganado presentado por la nueva empresa, pero por lo se ve no hay atisbo de cambio, y menos cuando aparecen las figuras, con su equipo de veedores, que eligen el ganado en las dehesas y nadie es capaz de llevarles la contraria. El poder, es el poder.

Talavante fue herido en quinto en el en el tercio inferior de la cara interior del muslo derecho, con una trayectoria de 20 centímetros. Pronóstico reservado. 

Durante la faena de muleta al sexto de la tarde el toro comenzó a dar muestras de descoordinación y el torero tuvo que abreviar y despenarlo. El único argumento que tuvo a su alcance el aficionado es que en la primera vara el animal fue castigado en la paletilla. Pero insisto, es una mera apreciación.

Comentarios:

Tarde de olvido a pesar de las figuras. Roca Rey mostró una insolidaridad, con sus compañeros de cartel. En el tercio de banderillas del segundo y quinto, dejó desprotegidos a los banderilleros de la cuadrilla de Talavante, al no colocarse en su sitio. En el primero llegó tarde y en el segundo ni se molestó. Y ya que hablamos de respeto también lo podía hacer extensible a los que ocupan los tendidos, y anunciarse con toros y no con lo de ayer..

Y salió el quinto de la tarde, una manso que hizo hilo a la salida de un par al torero de plata Juan José Trujillo. Con la muleta lo primero que tuvo que tragar Talavante fue una especie de quiebro al venirle el toro descompuesto y que el pacense aguantó. Pero, todo lo sucedió después no tuvo nada que ver con el poderío que ha mostrado Talavante en otras ocasiones. Se le vio algo apático y el toro se hizo dueño de la pelea. En la segunda tanda de naturales el animal se comía la muleta y el torero no encontró en ningún momento contrarrestar la acometividad de su enemigo, que le hizo perder la pañosa. Cuando volvió al toreo en redondos, el animal lo prendió y lo zarandeó. El matador después de comprobar su estado volvió a la cara del toro, dando una tanda de naturales que generó en los tendidos una carga emotiva a pesar que el torero escondía la pierna contraria. Ajustándonos a los hechos Talavante no pudo con su enemigo, pero eso no quita que le deseemos una pronta recuperación. La faena a su primero fue de altibajos, pero con el predominio de las ventajas por delante, tanto en redondos como en el toreo al natural. Un desplante como epilogo de faena llevó la alegría a los tendidos. 

Juan Bautista parecía que se anunciaba para abrir el cartel a las figuras. Desgraciadamente así fue. El francés se limitó en su flojo primero a una fría faena llena de ventajas ante un animal que de entrada tuvo recorrido por ambos pitones. Cuando se percató de las condiciones de su enemigo trató de remendar la plana e intentó el toreo rematando los muletazos en la cadera, pero sus intenciones no llegaron los tendidos. Lo intentó al natural pero por ese lado el toro tuvo meno recorrido. Ante el inválido y noble cuarto, Bautista se limitó a pasarlo por la muleta como fiel funcionario que no quiere destacar ante su jefe. Si le bajaba la mano el burel rodaba por la arena, y de esta manera y ante el calentamiento de los tendidos, el torero terminó aburriendo y casi con una componente provocadora. Esto último fue una apreciación subjetiva.

Roca Rey defraudó a sus incondicionales. Estos esperarían que el peruano desarrollara sobre el albero venteño su repertorio, casi rayando el tremendismo, pero para ese tipo de faenas hace falta toro, y eso fue lo que no hubo salvo el mencionado quinto. Su primero fue un astado soso y que terminó defendiéndose en la muleta. Después de los compases de recibo, el torero no se ajustó al natural y en redondos no se cruzó en ningún momento de la faena. Tiró del recurso del arrimón, pero para este caso y sin toro, no coló. En el sexto no pudo hacer nada al sufrir el animal una descoordinación en los primeros compases de la lidia.



©Pepeíllo.

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