domingo, 31 de mayo de 2026

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros.

20ª DE FERIA. 6 toros de Adolfo Martín.

“Un presidente sin criterio y un torero protagonista”

Se lidió la ganadería de Adolfo Martín encaste Albaserrada, excepto el segundo se lidiaron con 5 años. Salvo el primero a los cinco restantes les salvó la cara, la corrida fue de menos a más con toros con la exigencia de la casta. El coso rozó el lleno. Paco Ureña sufrió un revolcón en la tercero que no le impidió rematar a su enemigo y cuando lo hizo se retiró a la enfermería para no aparecer mas. El sexto lo tuvo que lidiar Antonio Ferrera. El cuarto fue aplaudido en el arrastre.

Terna:

Antonio Ferrera: De blanco y oro. En el primero tres pinchazos y estocada baja. Silencio. En el cuarto pinchazo recibiendo y estocada muy contraria. Oreja. En el sexto, que mató por su compañero Paco Ureña, estocada delantera que escupe entrando recibiendo. Aviso, descabello. Oreja. Salió por La Puerta Grande.

Manuel Escribano: De catafalco y oro. En el segundo estocada baja y descabello tras aviso. Silencio. En el quinto dos pinchazos y dos descabellos tras aviso. Silencio.

Paco Ureña. De rosa palo y oro. Estocada casi entera baja y perpendicular y descabellos en el único que mató. Se retiró a la enfermería.

Presidente: D. Pedro Fernández Serrano

Al presidente, como en otras ocasiones, le vino largo el palco. Sabemos que estos espectáculos adolecen en ocasiones de un criterio de manual, pero nunca deberían salirse de la rigurosidad del reglamento, y cuando ocurre lo que ocurrió, hay que aplicar el sentido común, y eso es lo que no hizo el presidente. Antonio Ferrera en el sexto se montó en el caballo de picar y se encargó de ejecutar esta suerte al toro que mató por cogida de su compañero Paco Ureña, con un afán de protagonismo impropio de la seriedad de la fiesta y una falta de respeto a su compañero herido y en manos de los médicos de la enfermería de la plaza.

Partiendo de esta premisa, aunque pueda tener muchas versiones, el torero después de ejecutar la suerte de manera desigual, y en vista que el presidente no cambiaba el tercio, le pidió el cambio con gestos airados. El presidente se lo negó y Pedro Iturralde volvió a montar en el caballo y ejecutó de nuevo la suerte, y como telón de fondo el torero solicitando a la presidencia el cambio de tercio. Al final ni el torero entendió la situación ni el presidente tuvo un mínimo de sentido común. El picador abandonó el albero sin que el usía cambiara el tercio. Fue un hecho para la polémica, pero ausente de la seriedad y rigurosidad que debe imperar en el ruedo, con un torero buscando el protagonismo y un presidente, con una falta total de criterio, que llevaron la corrida al esperpento.

D. Pedro Fernández Serrano, debería meditar sobre su futuro en cuanto a presidir una plaza como Las Ventas, que a pesar de ir por un camino equivocado en cuanto a seriedad y rigurosidad, la consideran aún como la primera plaza del mundo.

Suerte de varas:

Como en botica hubo de todo, montados que picaron en la paletilla aunque rectificaron, traseros y, como viene siendo habitual, tapándoles la salida a los animales. En fin los desastres de cada tarde.

CUADRILLAS.

En el cuarto se tuvo que desmonterar Ángel Otero al parear a su enemigo. Sin embargo en el tercero la cuadrilla tuvo que pasar cuatro veces para colocar cuatro palos. Dirían que las colocaron como las fabrican, de una en una.

Crónica:

Lo ocurrido en el sexto sirvió para sacar de la monotonía al público que ha acudido con regularidad a la feria. Fue un caso que no suele producirse con frecuencia, pero de vez en cuanto aparece un torero con afán de protagonismo que considera este hecho como una gesta. ¿Hacía quién? ¿Al público? ¿A la fiesta? ¿O a su compañero Paco Ureña, que los médicos trataban de curar en la enfermería las cornadas sufridas en el tercero? En este caso fue Antonio Ferrera quien llevando a cabo variantes sobre la lidia, se montó en el caballo de picar en el sexto y ejecutó la suerte de picar. En la tercera entrada del toro al caballo picó arriba, hecho que no viene siendo habitual en los del castoreño. Lo que vino después puede tener una componente esperpéntica. El caso es que el torero ibicenco se encontró en una situación beneficiosa para su palmarés, con un público entregado con el torero por la variante vivida sobre la lidia, Cuando llegó al último tercio, y después de brindar la muerte de su enemigo a su compañero Paco Ureña con cierto aire despectivo hacia la presidencia al dejar la muleta sobre la barrera, comenzó a dar trapazos por aquí y por allá, pero el público lo debió entender como un nuevo arte que estaba creando el matador. Después de matar recibiendo, citando de lejos con la muleta echada sobre el hombro tratando de rememorar suertes antiguas, el torero consiguió su deseo, salir por La Puerta Grande. El protagonismo no tiene límites.

En su primero se encontró con un animal que no debió de ofrecerle mucha confianza ya que el adolfomartín estaba orientado en la pelea por la mala lidia que había llevado, y medía las embestidas. En el cuarto lo recibió de muleta sometiéndolo por bajo, continuando con unas tandas de naturales aseadas sin descomponer la figura. Al pasarlo por el pitón derecho el toro continuó colaborando con las intenciones del matador, aunque no fue una faena rotunda, ya que en el toreo en redondo los muletazos no tuvieron los remates que hicieran resaltar su labor. El toro estuvo por encima del torero, pero consiguió un trofeo que le permitió soñar con La Puerta Grande.

Paco Ureña no tuvo suerte en el primero de su lote. Durante la faena de muleta el animal estuvo agarrado a la arena. No se encontró el murciano con la confianza necesaria delante de una toro avisado. Al intentar pasarlo por el derecho su enemigo lo enganchó y anduvo colgado de la cara del toro en momentos que fueron dramáticos. Remató a su enemigo antes antes de retirarse a la enfermería para no aparecer en el sexto. Es lo que tiene la casta.

Manuel Escribano vino con ganas y recibió a sus dos enemigos frente a toriles. También pareó a sus dos enemigos, suertes que no se valoran a pesar de su exposición. En su primero pasó cinco veces por la cara del toro con variado resultado en su ejecución. Hoy, por desgracia, solo cuenta la muleta, y en este tercio a su primero lo sacó a los medios y el animal le costaba humillar por el pitón derecho y cuando lo intentó al natural, el gerenense se mostró desconfiado. Al animal le habían zurrado la badana en el caballo y llegó muy mermado al último tercio. En el quinto y después de lucirse en banderillas donde consiguió colocar un par apoyándose en un pitón, algo es algo maestro, y un vistoso par al violín, en el último tercio y después de sacarlo a los medios lo pasó por el izquierdo, pero el animal tuvo poco recorrido y estaba orientado, por lo cual el torero intentó con buena voluntad sacar lo que su enemigo no estaba dispuesto a darle.

©Pepeíllo.

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