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viernes, 8 de mayo de 2009

7 de mayo de 2009: Romper el silencio

7 de mayo de 2009


Toros: 1º, 2º, 4º y 5º de La Martelilla. 6º de Casa de los toreros. Encastes Marqués de Domecq. 3º Sobrero de Moisés Fraile. 3º Bis. sobrero de Ana Mª Gascón. Encastes Atanasio Fernández.

Terna:
  • Eugenio de Mora: Estocada fuera de cacho, desprendida. Silencio. Estocada baja, saliéndose de la suerte. Silencio.
  • Joselillo: Pinchazo y bajonazo para cortarse la coleta. Silencio. Metisaca y bajonazo. Silencio.
  • Emilio de Justo: Estocada habilidosa saliéndose de la suerte. Silencio. Estocada trasera y caída tirándose a ley. Oreja.

Preside la corrida D. César Gómez Rodríguez.


Si no es por el sexto, la tarde hubiera sido de silencios. En el último toro, Emilio de Justo se llevó una oreja por dar 2 muletazos templados y un trincherazo. Con este corto bagaje fue premiado con la oreja, aunque hay que decir en su haber que lo intentó, pero ante un toro inválido y protestado, que al segundo muletazo que le bajó la mano se deslomó en el ruedo. Calidad tenía la que se le pidiera, pero el torero parece ser que lo único que entendió es que el toro necesitaba el toreo ventajista al que lo sometió. El animal tuvo una fijeza digna de su estirpe, pero con las fuerzas justas para mantenerse en pie. Tampoco se acopló Emilio de Justo por el pitón izquierdo, el pitón malo de su enemigo, y cuando lo intentó, ya le había recetado unas cuantas series de derechazos para aburrir al respetable. Es el toreo moderno, el que por lo visto sólo entienden los coletas de nuevo cuño, lleno de ventajas y de trucos en la interpretación del arte de torear, ante toros criados sin casta ni raza.

Fue también destacable la desidia de los picadores en realizar su labor con dignidad. En la mayoría de los casos picaron trasero, y eso cuando pican, ya que lo de ayer fue un simulacro de suerte. En su primero tuvo que tragarse los dos sobreros de la corrida al ser devueltos los dos primeros. Ante el toro de la ganadería de María Gascón estuvo vulgar con la muleta, y eso que el toro tenía una embestida bondadosa, pero el torero estuvo medroso en su labor y con la izquierda rozó el patetismo, llegando a perder los papeles.

La inclusión en el cartel de Eugenio de Mora fue una sorpresa para los aficionados, ya que este torero lleva varios años sin demostrar nada para su inclusión en esta feria. Se mostró sin sitio y con una inseguridad impropia de un torero que se anuncia en Madrid. Es cierto que su primero era un toro que sólo mostró lámina, con una caja llena de carne, pero el torero estuvo vulgar y sin ilusión en toda su labor, incluido el quite por gaoneras. En su segundo, un toro con una embestida clara y repetidora, lo recibió de capote perdiéndole pasos y no aguantó la acometida de su enemigo. Los únicos que estuvieron dignos en su labor fueron los banderilleros. Con la muleta tuvo una embestida incierta, más acusada por el pitón izquierdo, pero para eso el matador tiene el carnet de profesional, para enseñarle al toro por dónde tiene que entrar, y no al revés, hecho que tampoco Eugenio de Mora entendió.

A Joselillo le tocó en suerte un primero que a criterio de algunos aficionados, si el primero no valía un duro, este no valía ni la mitad, pero el “presi” de turno decidió dejarlo en el ruedo ¿? La suerte de varas no existió, tampoco hacía falta, ya que no fueron capaces ni de ponerlo en suerte. El torero, vulgar ante el cadáver, perdiéndole pasos como si de un “malrajo” se tratara, insisto, es el torero moderno, y las exigencias del gran público van por ahí. Cierto que el toro tenía una embestida corta por ambos pitones debido a la escasez de fuerzas, pero el torero tampoco supo alargarla con el manejo de la muleta, que para eso la usan, para torear, no para dar pases. En su segundo, y con un desconocimiento total de la lidia, no consiguió pararlo con el capote, perdiéndole pasos y el toro ante la falta de mando de su oponente, campeó a sus anchas por el ruedo entrando por su cuenta al caballo. Pero eso da la impresión de que no les importa a los toreros, ellos van a la plaza con una faena predeterminada en la mente, y si el toro les cambia el guión, pues demuestran una incapacidad supina. En resumen, fue una capea. En banderillas el toro tuvo tranco para asistir a los cites, pero los toreros de plata no estuvieron por la labor del lucimiento. Con la muleta lo recibió con un pase cambiado, y el toro se tragaba con claridad el primer muletazo, pero a partir de ahí había que torearlo, y eso, no estaba en el guión. . .

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