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sábado, 9 de mayo de 2009

8 de mayo de 2009: La lacra de la fiesta

8 de mayo de 2009

Toros: De Gerardo Ortega. Encaste. Juan Pedro Domecq, en la línea de Salvador Domecq y Los Guateles.

Terna:
  • Antonio Barrera: Estocada atravesada y algo contraria. Silencio. Pinchazo atravesado y 2 descabellos. Silencio.
  • Leandro: Pinchazo hondo y 2 descabellos. Aviso. Saludos. Pinchazo hondo, tendido, atravesado y caído. Tímidos aplausos y pitos cuando saluda.
  • Sergio Aguilar: Estocada trasera y 2 descabellos. Silencio. Estocada delantera y caída.

Preside la corrida D. Julio Martínez Moreno
A Nieves



En la fiesta de los toros existen muchos intereses y la corrupción, como en otros aspectos de la vida, está presente en cada festejo y sin que nadie con atribuciones quiera meterle mano. Pero sin llegar a secretos de despacho, existe una lacra actualmente en la fiesta algo más sórdida y a la vez más evidente, que es la labor de los picadores en el ruedo. Sus actuaciones ponen en entredicho la honorabilidad de su profesión. Llevamos dos corridas en la feria y aún no he visto un puyazo arriba, delantero, que sirva para ahormar la embestida del toro. Se ha institucionalizado el puyazo trasero y el tapar la salida al toro y estos hechos dañan mucho a la fiesta y sobre todo a los aficionados que tienen que sufrirlos constantemente.

Ayer salieron toros complicados, en general bien presentados y con un comportamiento variado. Algunos mansearon y los coletas anduvieron con valor intentando extraer lo que sus enemigos llevaban dentro, pero a su manera. El primer enemigo de Leandro iba muy bien por ambos pitones, y le ejecutó una verónica muy templada llevando al toro muy toreado. El animal fue mal picado, y su faena de muleta tuvo muchos altibajos. Dio dos series de redondos pero sin acoplarse y una serie ligada al natural que levantó los susurros de la plaza, para continuar después con una faena de pases sueltos, sin encontrar el sitio. Fue una pena que el toro se fuera al desolladero con las orejas puestas, ya que se las ofreció en bandeja al matador. Su segundo fue un toro que manseó de salida y que recibió un duro castigo en el caballo. En banderillas destacó la labor de El Molinero. Con la muleta el toro no le dio facilidades ya que unido a su corta embestida, sabía lo que dejaba atrás y el coleta tuvo que tirar del recurso del arrimón cuando ya había perdido su oportunidad.

El lote que le tocó en suerte a Antonio Barrera no le dio ninguna oportunidad de lucimiento. Su primero, un burel de hermosa estampa y buenas perchas, fue muy complicado en la muleta, echándole la cara arriba y rebañando en cada pase. El torero tenía que haberlo sometido y lo único que hizo fue echarle valor, que el público no valoró. En su segundo no aprovechó la bonanza que le ofreció su enemigo al meter la cabeza con clase en el capote, y el torero se limitó a dar mantazos. Fue un toro sin fijeza y con la muleta tiraba derrotes al rematar los pases, hecho que no aprovechó el torero para templar la embestida de su enemigo. Pero como he comentado en muchas ocasiones, una cosa es dar pases y otra muy distinta, torear.

El primero de Sergio Aguilar manseó en el caballo, saliendo huyendo del hierro. En el tercio de banderillas fue recibido con un auténtico sainete por parte de los toreros de plata. En la faena de muleta al burel le costaba meter la cabeza, pero la metía, sólo hacía falta que el torero tirase de ella y prolongara el recorrido como mandan las reglas, y no como lo hizo, toreando para afuera. Después de una larga faena, consigue sacar algunos muletazos sueltos con sabor. A su segundo lo recibió con un pase cambiado, pero al toro le costaba acudir al engaño y había que cruzarse para provocar la embestida y al tercer muletazo se le subió a las barbas y el torero no pudo con él. Eso es lo que suele ocurrir cuando un toro saca algo de casta, que suelen vender caro el toreo que llevan dentro y no vale la receta que los toreros aplican al borrego.

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