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viernes, 14 de mayo de 2010

13 de mayo de 2010: Todo a cien

Toros de: Parladé encaste Juan Pedro Domecq.
Terna:
  • Diego Urdiales: Estocada perpendicular y algo contraria y delantera y descabello. Silencio. Estocada saliéndose de la suerte después de ponerse pesado para cuadrar al toro. Silencio.
  • Matías Tejela: Cuatro pinchazos y estocada trasera. Silencio. Media estocada y un descabello. Silencio.
  • José Manuel Mas: Que tomaba la alternativa. Media estocada atravesada. Silencio. Media estocada que vale. Silencio.

Preside la corrida D. Manuel Muñoz Infante.

Si tuviéramos que destacar los detalles que se produjeron ayer en el ruedo de la plaza, y que el público sintiera la necesidad de sacar las manos de los bolsillos para aplaudir, destacaríamos unos redondos de Diego Urdiales al primero de su lote, unas verónicas de recibo a su segundo, un par de banderillas de Roberto Martín, Jarocho en el primero de la tarde, en el cual el torero burgalés recibió un golpe en la cara, que pasó a la enfermería para no salir, y como último, los pares de Raúl Adrada, el cual en el segundo tuvo que desmonterarse, con mucha rapidez, en el primero del lote de Matías Tejela.

De los toros, poco podía esperarse, pues aparte de ser considerada una ganadería comercial y cómoda para los toreros, el cartel que dejó en esta plaza el año pasado era para que no hubiera repetido en este, pero es la empresa quien paga y como consecuencia la que manda, y como suponemos que, visto lo que se está lidiando en esta feria, debe ir buscando por el campo bravo o “moruchero” lo que esté “todo a cien” para alegrar por lo menos sus cuentas bancarias, no les deben sorprender a los aficionados el resultado que está dando el ganado que hasta la fecha se ha lidiado en esta, “la primera plaza del mundo”. Porque, una vez escaldados con anterioridad los bolsillos de todo aquel que ufano presume de ser abonado de la “primera plaza del mundo”, para qué van a emplearse a fondo en intentar hacer las cosas bien, si todo está atado y bien atado.

De esta manera no puede extrañarle el aficionado que cuando sale a subasta la plaza salgan las pistolas a relucir en los pliegos de licitaciones ya que, tal y como está montado este tinglado, la empresa que se lleve el gato al agua tiene las ganancias aseguradas, y por supuesto, con el beneplácito de la autoridad competente, que en la mayoría de los casos, tratándose de defender los derechos de los que pagan, hacen el D. Tancredo.

Pero, no les debe preocupar a todos aquellos que sean partidarios de este tipo de ganado, el próximo año seguro que los veremos anunciados en los carteles de esta feria, y si no está, otra de las ganaderías de las calificadas de: “Todo a cien”.

En fechas recientes se ha escrito en algún medio de comunicación una crítica sobre la aptitud que en la actualidad tienen los aficionados de Madrid, los cuales, a criterio del periodista firmante, han bajado su nivel de protesta. Sobre este punto hay que aclarar algo que es fundamental, si la integridad de la fiesta depende de la crítica que el público de Madrid o de las demás plazas lleve a cabo durante el festejo, apañada esta ésta. He manifestado en alguna ocasión que esta fiesta, tan peculiar y tan dada a la especulación y con ello a la corrupción, no se la van a “cargar” los que vengan de fuera exigiendo la desaparición de las corridas de toros. No, al contrario, van a acabar con ella los que están dentro, comenzando con el público festivalero que va a las plazas a olvidarse de sus problemas, sin previo conocimiento de las reglas fundamentales que la rigen, aunque para eso están las autoridades, para mirar por sus intereses, pero en vista de que estos no llevan a cabo su función, tiene que llevarla el público que asiste a los cosos, reclamando sus derechos a través de las protestas.

Por otro lado están los medios de comunicación, más próximos al corrupto que al que sufre sus consecuencias, que con sus opiniones tan parciales tienen despistados a los aficionados de medio fondo, ya que el que conoce el percal no se deja embaucar tan fácilmente por estos gacetilleros de medio pelo. Así de duro y triste está el panorama

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