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jueves, 27 de mayo de 2010

26 de mayo de 2010: Ahí está la grandeza

Toros de Samuel Flores: Encaste: Parladé- Gamero Cívico
Terna:
  • Juan José Padilla: Tímidos pitos. Petición y aplauso cuando saluda.
  • Luis Miguel Encabo: Pitos y pitos.
  • Iván García: Silencio y Aplausos.
Preside la corrida: D César Gómez Rodríguez

Al torero Juan José Padilla se le recordó a través de una pancarta un mal gesto que tuvo con un sector de la plaza hace años y que le costó el ausentarse de esta plaza durante unos años, bien por decisión propia o por decisión de los despachos. El caso es que el torero reconoció su error y ayer después de la muerte de su segundo toro, y a través de un gesto que le ennoblece, pidió perdón a la afición de Madrid. Ahí está la grandeza del hombre, primero en reconocer sus errores, pedir perdón y concederlo.

Antes, el coleta de Jerez de la Frontera había tenido dos actuaciones de distinto resultado. En el primero de la tarde, y ante un inválido que presumía recordar la tarde anterior donde muchos espectadores asiduos a esta plaza se cuestionaron incluso su afición, se mostró remiso a cualquier atisbo de toreo. Con la muleta retrasada estuvo pegando pases hasta que alguien le recordó que era la hora de cerrar el quiosco de esa faena. Eso sí, en cuanto le bajaba la mano, el toro se iba a la arena. Así de crudo y así de real. Pero el presi-empresario quiso mantenerlo en el ruedo para vergüenza de la fiesta de los toros y ante las protestas de los aficionados de siempre.

Pero en el segundo apareció un Padilla totalmente diferente, que lo único que le faltó fue dejar las ganas de parear en el burladero, pero todo llegará, de la misma forma que ha llegado a este torero, otras veces tosco y romo en su interpretación del toreo clásico, las ganas que mostró ayer de agradar y a través de ellas consiguió dos series de naturales que encandilaron los oles de los allí presentes, y a punto estuvo de conseguir el triunfo si hubiera cargado la suerte, si se hubiera dado cuenta antes de las condiciones del toro y no hubiera dado el sartenazo que le recetó. Animo torero, ese es el camino.

En la cara opuesta apareció Luis Miguel Encabo, que lleva algunos años cuestionado como torero, ya que no demuestra ninguna virtud de las de antaño para que la afición le tuviera en sus oraciones como sustituto del maestro Esplá. Pero visto lo de ayer, mejor es que vaya buscando en el escalafón otro aspirante, si es que lo encuentra. Con su primero, un manso que todo su interés era refugiarse en tablas, estuvo por debajo de su enemigo. En su segundo, y ante un toro que pedía una muleta poderosa, no lo aguantó y estuvo al margen del toro hasta que decidió despenarlo de dos sartenazos impropios de un torero que se viste de luces. Muy espeso está este torero. Esperamos que renazcan en él las ganas de intentar hacer las cosas bien y consiga recuperar esas dotes de lidiador, y que la afición de Madrid tomó en su día como referencia.

Iván García, ante un toro sin codicia, mostró muchas precauciones, impropias de un torero con escasos contratos. En su segundo estuvo remiso en la entrega. Comenzó la faena sin gustarse, y cuando un torero no se gusta difícil es que llegue a transmitir su arte a los tendidos. Continuó con el toreo al hilo del pitón, bailando en la cara del toro, en lugar de imponer el mando sobre su enemigo, cuando se acopló por el pitón bueno del toro, el izquierdo, ya era demasiado tarde y se había pasado de faena. Fue una verdadera pena.

Otra de las gratas noticias acaecías sobre el albero venteño fue que los toros emblemáticos, como son los de Samuel Flores, no rodaron por la arena. Excepto el primero que mostró una evidente flojedad, hubo otros que pusieron en bandeja el triunfo de los toreros, lo que ocurre es que estos no llegaron a cuajar.

©Pepeíllo

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