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miércoles, 18 de mayo de 2011

16 de Mayo de 2011: Volvió la casta

Novillos de Flor de Jara. Encaste: Santa Coloma
Terna:
  • Manuel Larios: Silencio, silencio y tímidos aplausos.
  • Jiménez Fortes: Silencio en el único novillo que mató.
  • Víctor Barrio: Aplausos, vuelta con protesta tras petición.
Preside la corrida D. Manuel Muñoz Infante.

En la primera novillada del ciclo “isidril” volvió la casta y con ella el público presente no se aburrió, eso sí, faltaron los isidros ya que a estos festejos no suelen darle valor, ellos vienen para ver a las figuras y a aplaudir su toreo, aunque a decir verdad, tampoco se les echó de menos.

La suerte que corrieron los toreros fue dispar. Mientras que Jiménez Fortes tuvo que pasar a la enfermería después de sufrir varias volteretas en su primer novillo, tuvo la valentía de acabar con él. Víctor Barrio, por su parte, estuvo a punto de cortarle una oreja a su segundo enemigo después de hacerle una faena llena de temple pero que le faltó hondura al no cruzarse y rematar los muletazos para afuera, y que al final emborronó con un sartenazo de juzgado de guardia. Tuvo que conformarse con la vuelta al ruedo, y si me apuran, casi por su cuenta, ya que parte del público protestó la decisión. Lo importante es que, al parecer, la condición que puso el torero a la empresa para venir a la feria es que tenía que ser con una corrida de este encaste. Los aficionados se quedaron perplejos al conocer la noticia ya que estos casos suelen darse con frecuencia, pero al revés, los chavales que comienzan no quieren ni oír hablar de este tipo de ganado.

Los novillos salieron bien presentados y sacaron la casta propia de Santa Coloma, con lo cual no defraudaron y la emoción estuvo presente durante toda la corrida. Al segundo de la tarde lo recibió Jiménez Fortes con unas verónicas que casi llegó a parar el tiempo en cada lance rematados por una media de cartel de lujo. Con la muleta trajo al torero por la calle de la amargura ya que no encontró en su bagaje de novillero los recurso necesarios para enfrentarse a un enemigo que cada vez que se quedaba al descubierto se lo llevaba por delante, y claro, este ganado no perdona los errores, y hay que hacerle el toreo muy bien hecho, llevarles muy tapaditos en la muleta ya que en cuanto te descubres te llevan por delante. Después el torero pasó a la enfermería y no volvió a la plaza.

El tercero de la tarde fue recibido en el centro del anillo por Víctor Barrio, toreando por tafalleras, pero se quedó al descubierto y el novillo hizo hilo con él hasta las tablas, librándose de milagro de la cornada. Fueron momentos de verdadera angustia hasta que saltó el olivo y puso la barrera entre él y el toro. Esa es la casta. En el caballo, el novillo acudió con alegría, ya era hora que los aficionados vieran una suerte de varas en condiciones, aunque para ello hayan tenido que venir los novilleros. Con la muleta comenzó la faena citando desde los medios, pero estuvo por debajo de su enemigo, se quedó al descubierto y el novillo casi se lo lleva por delante. Le faltó darle distancia, y como estos animales aprenden rápidamente, se tragaba el primer muletazo, pero el segundo no, y estuvo al margen de su enemigo hasta que decidió acabar con él. Esa es la casta.

Manuel Larios, por su parte, tuvo que matar 3 novillos por la cogida de Jiménez Fortes. En su primero de lidia ordinaria, que blandeó, estuvo dando mantazos hasta que se aburrió, y eso que el novillo fue picado lamentablemente por un piquero indocumentado que le dejó el morrillo hecho una sangría, pero aún así, el animal en la faena de muleta mostró mucha bondad que el torero no supo aprovechar. A su segundo le enseñó todo lo que no hay que enseñar a un toro con casta, y claro al final fue víctima de sus propios errores, aunque el animal acudía al engaño rebrincado, el torero fue incapaz de corregirle ese defecto, pues se limitó a hacer el torero ventajista sin bajarle la mano y terminó al margen de su enemigo.

El novillo que tuvo que matar por cogida de su compañero de cartel, Jiménez Fortes, encastado como sus hermanos de camada, llegó a la muleta dejándose torear, pero el novillero siguió montado en el torero actual y se puso a pegar muletazos sin darse cuenta que su enemigo iba allí donde le mandaba la muleta del torero, pero este lo único que hacía era quitárselo de encima en lugar de torearlo. Una verdadera pena. Los novillos que se lidiaron en tercer y sexto lugar fueron aplaudidos en el arrastre.

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