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lunes, 21 de mayo de 2012

20 de mayo de 2012: El torero no se merecía este final


Toros. De Guardiola Fantoni. Encaste Villamarta.
Terna:
  • El Fundi: Metisaca, 4 pinchazos y descabello. Silencio. Después de varios intentos de acabar con su enemigo, tanto con la espada como con el descabello, el torero recibió los tres avisos y le echaron el toro al corral.
  • Uceda Leal: 4 pinchazos, bajonazo y descabello Silencio. 3 pinchazos, aviso, estocada, 2º aviso. Silencio.
  • Rubén Pinar: Estocada baja saliéndose de la suerte. Saludos desde el tercio. Estocada tras pinchazo. Silencio.

  Suerte de varas:
  • Primero: Cipolino: El toro empujó en el castigo pero el piquero lo castigó trasero y le tapó la salida. En la segunda vara lo picó en el mismo sitio. Este hecho levantó las protestas.de los aficionados.
  • Segundo: Barba-fino. Marcó delantero y el toro empujó con fijeza. El picador fue aplaudido. Marcó solo la vara y el toro salió suelto.
  • Tercero. Pájaro. Cumplió en el caballo dejándose pegar. En la segunda vara no se empleó y le costaba humillar.
  • Cuarto. Contable. Cumple con el caballo pero sale suelto. En la segunda vara mostró mansedumbre al intentar quitarse el hierro.
  • Quinto: Trombón. Se deja pegar durmiéndose en el peto. En la segunda vara cumple en el castigo.
  • Sexto: Felpa-Viejo. Aprieta al caballo, se deja pegar y el picador le arrea sin compasión. Se deja pegar y el piquero mide el castigo.

Incidencias: Las lluvias que antecedieron al festejo pusieron el ruedo impracticable, hecho que aconsejaba que se hubiera suspendido la corrida. El único punto negativo de la tarde fueron los tres avisos que le dieron a El Fundi en el cuarto toro y lo echaron al corral Fue un borrón que no se mereció. La corrida de Peñajara fue rechazada, y en su lugar se corrió otra de Guardiola Fantoni.

Presidente: No debía haber permitido que se celebrase la corrida ya que el ruedo estaba impracticable, menos mal que no se produjo ningún incidente en el ruedo, si algo hubiera ocurrido todas las miradas acusadoras hubieran sido para él.


La fortuna es caprichosa, y ayer se le antojo el enviar al cuarto toro al corral,  precisamente el último toro que posiblemente lidiaba El Fundi en Madrid, en su plaza, en están en la que antaño mantuvo una relación de amor y odio a la vez, porque a veces las cosas vienen de una manera que hay que aceptarlas, ya que luchar contra el destino es imposible. Pero a pesar de eso es un torero respetado en Las Ventas, y como tal a pesar de este borrón, el aficionado siguió respetando con el mismo afecto. El torero lo intentó, primero con el estoque, después con el verduguillo, para proseguir de nuevo con la espada, pero no había forma de despenar a su enemigo. Fue pasando el tiempo y el tercer aviso sonó a la vez que sumergía al torero en un estado de ánimo que le costará levantar.

Desconozco de quien fue la última palabra, pero quien tomó la decisión de celebrar la corrida cometió un acto de irresponsabilidad, ya que ruedo no estaba en condiciones. ¿Qué argumentos existirían para que se celebrara? Los aficionados lo tenían muy claro y no necesitaron que nadie les aclarase nada al respecto. La corrida se celebró porque la empresa arrendataria era el principal interesado, ya que si no ocurría así, tenía que devolver el importe de las localidades, y claro, la plaza estaba llena y por supuesto, el negocio, es el negocio, y este hay que anteponerlo a la integridad física de los toreros y por supuesto, al bolsillo de los espectadores, que a la postre son los que menos pinta en este circo, a sabiendas que en los chiqueros había una señora corrida de toros, bien presentada y que iba a poner a prueba las condiciones lidiadoras de los coletas y tal como estaba el ruedo, también su vida, pero eso, tampoco importó.

El festejo se retrasó quince minutos y después de comenzar continuó cayendo agua con intensidad y el ruedo se puso impracticable, pero ya no cabía la posibilidad de suspenderla ya la actuación del presidente hubiera quedado en entredicho y los aficionados se hubieran formulado la siguiente pregunta: ¿a quién defiende la autoridad? La respuesta la conocemos todos…. Otra pregunta que se hacían los aficionados era ¿qué está ocurriendo en los corrales? La corrida de Peñajara fue rechazada, y en su lugar trajeron otra de José Miguel Arroyo, Joselito, que corrió la misma suerte La lidiada de Guardiola Fantoni, ya había estado en la plaza, y el ganadero se la tuvo que llevar a la finca. Los medios de comunicación, callan, pero no otorgan, y no sueltan prenda de lo que ocurre en los despachos. Que código de honor utilizan estos profesionales de la manipulación que ni tan siquiera los medios de comunicación desvelan nada de lo que ocurre, haciendo entender que ellos también forman parte de este entramado oscuro que manejan a su antojo. Esta era la segunda corrida que había sido rechazada en la feria, la primera fue la de Manolo González. El aficionado sólo conoce que existen veedores de la empresa arrendataria del coso y también de los toreros, y le que llega información relativa a las actuaciones de estos individuos, que se dedican a presionan a los ganaderos con el propósito de obtener de ellos beneficios, de los cuales se lucran, para que seleccionen sus toros, es lo que vulgarmente se llama, cohecho. Y la autoridad, que pinta en estos casos. Todo este montaje para que después se rechacen las corridas nada más poner los veterinarios sus ojos sobre ellas.

Respecto a lo ocurrido en el ruedo, aparecieron toros en la arena con cuajo, que solicitaron toreros con dotes de lidiadores y tal y como estaba el ruedo, poco podían hacer ellos, salvo limitarse a pasaportarlos lo mas dignamente posible. Hubo alguno que se permitió hasta pasarlo en la muleta, tanto en redondos como en naturales, ante un público que entendía perfectamente la situación, y no hubo ninguna voz discordante que pidiera a los toreros que se pusiera en su sitio o alguna u otra exigencia, totalmente fuera de lugar. Demasiado hicieron con matar la corrida y el público así lo entendió. Qué pena que El Fundi, fajado como torero en mil batallas de este calibre y en esta corrida, que preludiaba su retirada, sus compañeros de cartel aprovecharon para mostrarle su afecto, brindándole uno de sus toros, pero la providencia, esa sabiduría que rige el mundo, se encaprichó de que su segundo toro se tenía que ir vivo a los corrales. Podía haber elegido otra tarde, caramba. El torero lo intentó tirando de recursos, tanto con la espada como con el verduguillo, pero, no encontró la forma de terminar con su enemigo. Qué pena, Fundi.

©Pepeíllo

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