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jueves, 24 de mayo de 2012

23 de mayo de 2012: Esperanza frustrada


Toros. De: Juan Pedro Domecq.

Terna:

  • Morante de la Puebla: 7 pinchazos y estocada. Bronca. 2 Pinchazo saliéndose de la suerte y descabello. Silencio.
  • Alejandro Talavante: Pinchazo saliéndose de la suerte y estocada caída perdiendo la muleta. Silencio. Pinchazo y estocada. Silencio.
  • Juan Pablo Sánchez: Estocada. Silencio. Estocada desprendida perdiendo la muleta.

Suerte de varas:

  • Primero: Danzarín: No fue picado en ninguna de las dos entradas que hizo al caballo, mostrando blandura y perdiendo las manos.
  • Segundo: Abejito: Lo picó muy trasero en su primera entrada al caballo. En la segunda vara marcó solamente.
  • Tercero: Nublado: El montado lo picó en la paletilla. En esta suerte vale todo. El burel salió suelto. Trasera pero no lo castigó. Hubo protestas.
  • Cuarto: Trágico: Trasera, el toro empujó y le tapó la salida, como siempre. Marcó trasero, pero sin castigar. El toro no empujó.
  • Quinto: Osado: Marcó solamente y trasero. El toro manseó y no tuvo codicia en la pelea.
  • Sexto: Talador: Picó trasero y el toro perdió las manos. Marcó solamente y el toro repuchó.

Incidencias: Morante de la Puebla cedió la lidia de su primer toro al mejicano Juan Pablo Sánchez para su confirmación.

Presidente: D. Julio Martinez Moreno. Nada que comentar a su actuación, ya que la tarde no dio nada mas que para el aburrimiento.

Los aficionados fueron llegando a la plaza con ilusiones aunque no lo manifestaran, eran ilusiones internas, ya que nadie se atrevía a exteriorizarlas para que el agorero de turno no tuviera la oportunidad de sentenciar el resultado de la corrida con la típica frase: "Ya te lo decía yo, Morante no iba a hacer nada, sólo venía a cobrar". El que no mantuviera un hilo de esperanza en que Morante despertara esta feria dormida en la podredumbre del arte, seguro que mentía, porque tal y como se estaba desarrollando la feria, en cuanto el sevillano destapara el tarro de sus esencias, el público se entregaría incondicionalmente. Pero por desgracia no ocurrió así, y los aficionados tuvieron que abandonar la plaza con el desánimo que marca el sopor que tuvieron que aguantar, tanto por, la actuación de los toreros, el comportamiento del ganado y el calor que impuso el rey Sol.

Los toros artistas y comerciales de Juan Pedro Domecq no tuvieron ni trapío, ni casta, ni fuerza, y fue una mansada en toda regla. Solamente se salvó de tales atributos el sexto, que se dejó torear. Nunca he entendido, desde el punto de vista de aficionado, porque este ganadero creo este tipo de toro y lo denominó artista, creando con ello el borrego, y eliminando la casta y la bravura de la cabaña brava española, ya que todos los ganaderos siguieron su estela, y el que no lo hizo tuvo que enviar sus productos al matadero. Triste, pero esa es la realidad de la fiesta. Con este hecho el ganadero jerezano puso al servicio de los toreros artistas un ejemplar que podían llevárselo a casa toreando, pero, estos toreros cuando salen a la plaza, como hizo ayer Morante, se limitan a despenarlo quitándole las moscas de la cara y después de su fracaso en su lote, tratan de justificarse en el toro del compañero haciendo uso del quite del perdón. ¿Por qué no intentó hacerlo en sus toros? Así son los ganaderos y los toreros artistas, o los tomas, o los dejas. La otra opción que ofrecen otros toreros cuando se encierran con estos toros, es la vulgaridad, como ocurrió también en esta corrida, con Talavante y el mejicano, Juan Pablo Sánchez. ¿Y para este resultado se devanó las meninges el ganadero creador del toro artista?, un animal que no trasmite en la plaza, para ponerlo en manos de esta caterva de ventajistas que solo saben torear al hilo el pitón, rectificar terrenos y torear con la muleta retrasada y como colofón, despenar a los pobres animales con unas estocadas infames precedidas de un sinfín de pinchazos, saliéndose de la suerte, como ocurrió ayer. Lo único que presentaron los toros artistas es seriedad por delante.

Para tomar el pelo a los aficionados, este grupo de señores sin escrúpulos que gestionan esta fiesta con el beneplácito de la autoridad competente, podían hacerlo con algo más de clase, y por ejemplo, los toros que tengan el honor de ser lidiados en una plaza, sean animales encastados que, primero, haya que dominarlos con la muleta y si lo consiguen, sacarle la bondad que lleven dentro a través de la bravura, y el que no lo haga, que se exponga a hacer el más espantoso de los ridículos. Por el camino trazado por los taurinos, el torero mejicano, Juan Pablo Sánchez, se encontró en el toro de su confirmación, con un animal con mucha clase, casi un toro artista, pero con las fuerzas justas para defenderse, así que el torero se limitó a despenarlo. En su segundo el panorama cambió. Le tocó en suerte el único toro que sacó algo de castita, pero el torero de Aguascalientes no supo/pudo sacar el repertorio muleteril que necesitaba su enemigo debido a su inexperiencia, solo mostró de su muleta algo de temple, pero eso no le valió para el enemigo que tenía por delante.

Alejandro Talavante entró en esta corrida por el camino de la sustitución, ya que Cayetano se cayó del cartel por encontrarse herido. Tampoco el torero pacense encontró en ninguno de sus toros la vía del toreo que no fuera el dar pases imponiendo las ventajas por delante. . A su primero y después de recibirlo con 5 estatuarios, eligiendo para ello esos terrenos entre los tendidos 5 y 6, prosiguió la faena con derechazos sin someter a su enemigo, con la muleta retrasada, consiguiendo llevar a los tendidos el sopor que genera el aburrimiento. Con su segundo, un animal con características borreguiles y sin fuerzas, intentó jalear al personal del tendido 5 y 6, pero no lo consiguió.


©Pepeíllo

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