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miércoles, 23 de mayo de 2012

22 de mayo de 2012: Tarde de aburrimiento


Toros. De: Alcurrucen. Encaste: Parladé-Rincón-Núñez

Terna:
  • El Cid: Estocada en los Bajos y estocada menos baja. Aviso Silencio. Estocada trasera, aviso y descabello. Aplausos.
  • Miguel Ángel Perera: Estocada baja. Silencio. Bajonazo infame. División de opiniones cuando saluda.
  • Iván Fandiño: Pinchazo y estocada desprendida tirándose por derecho. Saludos desde el tercio. Estocada muy trasera y atravesada. Descabello. Silencio.

Suerte de varas:

  • Primero: Cara-Alegre: Se arrancó de largo y el piquero se agarró bien, pero no lo sujetó y terminó haciendo una fea pelea con el caballo. En la segunda vara tardeó mucho en acudir al caballo y cuando lo hizo salió suelto de la pelea. Mansurrón y bravucón.
  • Segundo: Chalinito: Se arrancó de improviso y salió suelto al sentir el hierro. En la segunda entrada se arrancó con tranco, pero salió suelto cuando sintió el castigo. Manso y bravucón como el anterior.
  • Tercero: Alcaparroso: No se empleó en su pelea con el montado y salió suelto. En la segunda vara lo picó trasero y salió también suelto. Manso
  • Cuarto: Fiscal: Acudió suelto al caballo y salió tal y como entró, suelto. Picó trasero y en los bajos el indocumentado picador.
  • Quinto: Herrero: Picó trasero. En la segunda vara repitió la misma jugada, picó trasero y el toro salió suelto.
  • Sexto: Pitillero: Se marcha suelto al caballo en el tendido 10. En la segunda entrada lo pica trasero.

Incidencias: Iván Fandiño sustituyó a Sebastián Castella, herido en esta misma plaza en la corrida del día 17 de esta feria. Por su parte El Cid debería plantearse su futuro. Lleva varias temporadas sin el sitio que atesoró en sus principios. El tercero de la tarde, no lo paró Fandiño con el capote y se marchó suelto donde cuando los picadores hacían su aparición en el ruedo, enmarcando una escena curiosa: el toro se quedó parado entre los dos picadores, preparados con la vara, pero el toro salió huyendo de ambos.

Presidente: D. César Se limitó a marcar los distintos tiempos de la lidia y nadie se acordó de él, ni para bien, ni para mal.

En esta ocasión tocó el tedio, ya que ningún torero supo salir de la vulgaridad en que están inmersos practicando el torero moderno, que al parecer les va muy bien. Hasta Iván Fandiño que sustituyó a Castella, tampoco mostró la predisposición que ha mostrando en otras comparecencias y solo destacó algunos destellos en las faenas a sus dos enemigos. El Cid estuvo vulgar, limitándose a pegar pases al hilo del pitón y sin pisar esos terrenos que marcan la diferencia del buen toreo. a lo que impera en la actualidad. ¿Dónde habrá metido este torero la mano izquierda que tenía antaño y que no ha vuelto a lucir desde entonces? ¿Será que alguien le ha llamado al orden para que no destaque entre vulgaridad que muestran todas las figuras? Ocurren tantas cosas raras en los despachos de los taurinos que no le extrañaría a nadie que así fuera.

El ganado que presentaron los Hermanos Lozano, salvo el quinto y el sexto estuvo mal presentado y aunque no rodó por la arena tampoco fue una fuente de casta ni de bravura, ya que muchos de ellos mansearon en el caballo y no se entregaron en la pelea que los coletas trataron de presentar, cada uno interpretándolo a su manera También hubo toros que se dejaron y otros que pusieron en aprietos al torero que le tocó en suerte, como ocurrió con el sexto, un toro de embestida incierta y que le costaba tragarse los muletazos, pero al torero bilbaíno se le vio en un tono más prudente que otras ocasiones. En su primero, y ante un toro más boyante, llevó a cabo una faena larga y con altibajos, donde destacaron algunos pases sueltos templados y bajándole la mano al burel, pero a su faena le faltó hondura. Al final adornó la faena con unas bernardinas muy ajustadas, cerradas con un pase de las flores que resultó muy bonito y levantó los ánimos en los tendidos.

El Cid sigue lo intentó en sus dos enemigos, pero no resultó, o por lo menos no convención a la afición. Toreó al hilo del pitón, acelerado, donde trató de imprimir a sus faenas un toque de cantidad en lugar de calidad, y aunque logró algunos muletazos templados, dista mucho de ser aquel torero poderoso que podía con todos los toros, mostrando en este escaparate taurino, que es la plaza de Las Ventas, una izquierda que nadie ponía en duda, Hoy, sin embargo, no es así.

Miguel Ángel Perera estuvo como ausente. Desconocemos que motivos puede tener que le tiene alejado de aquel toreo que le permitía pisar esos terrenos donde los toreros son respetados y admirados por la afición, ya que es el lugar desde donde se manda y de la muleta solo sale la verdad. En su primero y ante un manso bravucón basó su faena al hilo del pitón y sin cruzarse en ningún momento. Alguien de su entorno debía decir a estos jóvenes: “A Madrid se viene a torear, no a dar pases”, pero puede ocurrir que los empresarios lo hayan contratado con ese fin. Todo puede ser. Al final e intentando convencer a los asistentes se puso pesado y claro, terminó de rematar los ánimos de los aficionados. . A su segundo lo recibió con el pase cambiado y al repetirlo casi lo arrolla, tuvo que desplazar el cuerpo para que no ocurriera así. El toro blandeó de las manos y consiguió dar unos redondos templados pero sin cargar la suerte y metiendo el pico, sería para aliviar la embestida de su enemigo. Al final el burel se rajó y se le marchó a tablas, harto de tanta vulgaridad y de la pesadez a que le estaba sometiendo el torero. Pero éste no se amilanó siguió tras él en busca de la faena soñada, y allí fue donde su toreo encontró el reconocimiento de un público agradecido que valoró lo que no habían hecho otros sectores de la plaza. Así es la fiesta de los toros, unos ven una faena cumbre y otros la señalan como vulgar y aburrida. Al final, se enfadaron los señores porque alguien mostró su desacuerdo con el toreo del Perera. En fin a eso de las 9:30 de la noche y después de una tarde soporífera, todos se marcharon para sus domicilios tratando de buscar los motivos que justificaran la asistencia a este tipo de espectáculos. Seguro que no lo encontrarían, pero, mañana volverán a llenar los tendidos.


©Pepeíllo

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